Ramón Marés: «En España no hay seguridad jurídica»

P- ¿Cuál es la valoración general que pueden realizar de la reforma energética aprobada por el Gobierno de España?

En lo que respecta a las energías renovables, y a la espera de que el Gobierno complete la normativa, la valoración es en principio negativa, en tanto que se suprime el sistema de primas sustituyéndolo por un sistema de pagos a los productores para compensar la diferencia entre ingresos y gastos, garantizándose una rentabilidad razonable. Este sistema no estaría basado en los costes de inversión y explotación reales de los productores sino en unos costes estándar fijados unilateralmente por la Administración. Tales parámetros están aún pendientes de aprobación por el Ministerio de Industria.

P- ¿Cuál es el impacto para los fondos de inversión y empresas alemanas? ¿Lo han podido cuantificar económicamente?

El impacto puede ser enorme. Las inversiones realizadas en su momento estaban calculadas teniendo en cuenta su recuperación mediante el pago de unas primas reconocidas por el Gobierno. Ya en su momento este sistema de primas fue objeto de recortes en aproximadamente un 30%, introduciéndose además un impuesto del 7% a la producción, de manera que la rentabilidad de los proyectos bajó drásticamente. La cuantificación del impacto de las nuevas medidas aún no puede realizarse, pues el Ministerio de Industria todavía no ha completado la normativa, pero el impacto será, sin duda, muy elevado.

P- ¿Consideran viables las inversiones realizadas en energía fotovoltaica y termosolar?

A nuestro entender, las medidas penalizan en mayor medida a las instalaciones de producción con mayor antigüedad, esto es, a las fotovoltaicas. Muchas de ellas dejarán de ser viables, por sus altos costes de inversión y por su falta de capacidad para aportar nuevos recursos a los proyectos o para renegociar la financiación obtenida. Las termosolares se verían menos afectadas dada su más reciente implantación.

P- ¿Hay algún otro país que haya llevado a cabo una actuación de este tipo y con estas consecuencias?

No conocemos ningún país en el que se hayan adoptado medidas tan desfavorables, más si cabe teniendo en cuenta que operarán con carácter retroactivo.

P- ¿Consideran que esta reforma desembocará en un proceso de litigios internacionales? ¿Qué escenarios se pueden plantear?

Los inversores internacionales están a la espera de que se concreten las medidas del Gobierno para tomar las decisiones que resulten más convenientes a sus intereses. Sin descartar acudir a los tribunales españoles, la posibilidad de demandar al Reino de España en virtud del Tratado sobre la Carta de la Energía adquiere cada vez más fuerza. Esta vía ya ha sido utilizada por inversores extranjeros en otros casos de recortes retroactivos a los productores de energías renovables.

P- ¿Qué elementos son los que pueden plantear especialmente un mayor número de litigios?

Por un lado, el carácter retroactivo de las medidas, y por otro la falta de reconocimiento de los costes reales de inversión y explotación de los productores. Se trata de una reforma perversa que puede abocar a una expropiación encubierta de las plantas de generación renovable.

P- Puesto que el Ministerio aún tiene que concretar ciertos aspectos de la reforma, ¿qué podría hacer para minimizar los daños al sector renovable?

A la hora de establecer los estándares que determinen la retribución específica, adicional a los ingresos por venta de energía a precio de mercado, el Ministerio de Industria debería tener en cuenta los costes reales de inversión y explotación de los productores. Una fijación unilateral irreal e injusta de estos costes será catastrófica para el sector de las renovables e impedirá que España alcance los objetivos de reducción de gases contaminantes e independencia energética.

P- ¿De qué forma han canalizado sus clientes el malestar ante la reforma? ¿Se ha contactado con el Ministerio para hacerles constar que alguno de sus clientes, al amparo de la Carta de Energía, puede emprender acciones legales contra España?

El Gobierno ha actuado hasta la fecha con total opacidad, sin consultar con los sectores afectados. En el momento en que se concreten definitivamente las medidas, los inversores extranjeros analizarán todos los instrumentos a su alcance para manifestar su malestar e impugnar la nueva regulación.

P- ¿Consideran en peligro futuras inversiones alemanas en España a raíz de esta reforma?

La desconfianza en España es evidente, porque no hay seguridad jurídica. Los inversores alemanes no entienden que un país miembro de la UE pueda cambiar las reglas de juego a mitad del partido. Cualquier regulación, incluso la que ahora se implanta, puede ser modificada o revocada, por lo que no se garantizan condiciones estables, equitativas, favorables y transparentes para que los inversores realicen inversiones en España.

Francisca Luengo: “Queremos los bombeos y las conexiones entre islas cuanto antes”

Francisca Luengo Orol no olvidará 2013. Desde que fuera nombrada en el pasado enero como consejera de Empleo, Industria y Energía de las Islas Canarias ha tenido que lidiar con temas delicados que arrancan en un contexto de crisis económica que arroja elevadas tasas de desempleo y que culminan con una larga negociación con el Ministerio de Industria que dirige otro canario, José Manuel Soria, para modificar el proyecto de ley presentado para los sistemas eléctricos insulares y extrapeninsulares. Al otro lado del teléfono, Luengo atiende a nuestras preguntas.

Pregunta- ¿Cómo valoran el entendimiento que ha habido entre instituciones, en este caso entre el Ministerio de Industria y el gobierno autonómico de las Islas Canarias, después de que el proyecto de ley presentado por el Gobierno en abril para los sistemas eléctricos insulares y extrapeninsulares fuera bastante criticado desde Canarias?

El texto inicialmente presentado por el Gobierno ponía en riesgo el suministro eléctrico y además se arrebataban competencias al Gobierno de Canarias. Nos propusimos desde un principio revertir esta situación y hemos conseguido nuestros objetivos. Pedimos al Ministerio que se sentara a dialogar y después de un largo, riguroso e intenso proceso finalmente hemos logrado el entendimiento necesario para introducir las modificaciones oportunas al proyecto de ley presentado en un primer momento, recuperando las competencias perdidas y garantizando el suministro. Este acuerdo se ha trasladado posteriormente al proyecto de ley con las enmiendas presentadas en el Congreso de los Diputados por el Partido Popular y que respetan el acuerdo alcanzado.

P- Una de las modificaciones más relevantes que se ha producido a través de esas enmiendas es que los bombeos ya no se traspasan directamente a Red Eléctrica de España sino que se establece para Endesa un calendario de ejecución que debe cumplir si no quiere perder su titularidad. ¿A qué obedece este cambio?

El Gobierno de Canarias siempre defiende el interés general. Y el interés general en este momento, ahora y siempre me atrevería a decir, es que las renovables penetren en Canarias y desde 2009 hemos entendido que los bombeos son imprescindibles para este objetivo. La construcción de los bombeos está prevista para varias islas: Tenerife, La Gomera, La Palma, Gran Canaria y el Hierro. Estos dos últimos proyectos están más avanzados, especialmente en el Hierro, y ya contaban con su adjudicación a Endesa. Ahora lo que se pretende es que los bombeos lleguen a Canarias cuanto antes. Son nuestras dos prioridades: los bombeos y las interconexiones eléctricas entre islas son algo que queremos cuanto antes. Son imprescindibles para aminorar la debilidad de nuestros sistemas eléctricos.

P- Pero la titularidad ya estaba adjudicada a Endesa…

Que la titularidad de los bombeos la tenga una entidad u otra es indiferente. Lo importante es que los bombeos se hagan, y que se hagan cuanto antes precisamente para que se cumpla con el interés general de los canarios: la introducción de las renovables, la reducción de emisiones y la reducción de potencia convencional. Ése es el objetivo del Gobierno canario.

Mix energético de Canarias

P- El ministro de Industria, José Manuel Soria, anunció recientemente la retirada de la moratoria a las energías renovables para las Islas Canarias. ¿Cómo queda el panorama presente y futuro de estas energías en el archipiélago?

En Canarias la situación es diferente a la de la Península; tenemos una elevadísima dependencia de los combustibles fósiles, que elevan los costes de la generación eléctrica a cantidades que podemos calificar como muy importantes. Las renovables resultan más baratas: aportarán un ahorro importante al sistema al reducir el sobrecoste que actualmente se genera en Canarias al producir energía eléctrica con combustibles fósiles. Por consiguiente, se debería haber dado a Canarias un régimen específico, acorde a lo que demanda el sistema, y la moratoria dispuesta por el Gobierno para las renovables nunca debió producirse en Canarias. Su final ha sido una reivindicación constante del Gobierno autonómico.

P- Con la reforma energética se insiste ahora en el concepto de rentabilidad razonable. ¿Cómo cree que puede afectar a las Islas Canarias?

A las energías renovables en Canarias se les tiene que proporcionar una tarifa acorde para que los proyectos y las inversiones tengan garantizada una rentabilidad suficiente que haga efectiva su instalación en Canarias y además pueda crearse empleo. En este momento estamos trabajando conjuntamente con el Ministerio en este sentido ya que el precio de la tarifa está por determinar aún.

P- La llegada del gas a las Islas Canarias se ha venido retrasando desde hace ya muchos años. Desde el Gobierno de Canarias, ¿puede explicarnos cuál es la situación actual?

A día de hoy hay distintas velocidades. En el PECAN (Plan Energético de Canarias) aprobado en 2006, se prevé la llegada del gas en Canarias para dos emplazamientos, uno en la isla de Tenerife y otro en Gran Canaria. En Tenerife está el proyecto más adelantado; el emplazamiento está elegido (Granadilla de Abona) y se dan los requisitos necesarios para ubicar la regasificadora. Ahora, según lo previsto en el proyecto de ley presentado por el Gobierno para los sistemas eléctricos insulares y extrapeninsulares, los activos de Gascan (constituida por Enagás, Endesa y el gobierno autonómico a través de la empresa pública participada Sodecan) se van a traspasar en su totalidad a Enagás, por lo que actualmente estamos en una situación de transitoriedad a la espera de que el proyecto de ley que se está tramitando se apruebe y entre por fin en vigor.

P- ¿En qué situación se encuentra el proyecto de Gran Canaria?

La situación es distinta. El problema es la ubicación de la planta regasificadora. Esta decisión le corresponde al Cabildo Insular de Gran Canaria, que se comprometió durante esta legislatura a iniciar, tramitar e impulsar el plan territorial especial de hidrocarburos pertinente pero ésta es una promesa que no ha culminado aún, con lo cual seguimos desconociendo la ubicación de la regasificadora de Gran Canaria.

P- Diversas informaciones que se han publicado en Canarias durante el pasado junio apuntaban al emplazamiento de la regasificadora de Gran Canaria en el Puerto de Arinaga. ¿Saben algo desde el gobierno autonómico?

La situación en Gran Canaria es la que le acabo de describir. Insisto en que el Cabildo Insular todavía no ha fijado la ubicación de la regasificadora y es quien debe hacerlo.

Prospecciones petrolíferas de Repsol

P- No queremos perder la oportunidad de preguntarle cuál es la situación actual de la polémica provocada por la autorización dada por el Gobierno a Repsol para realizar prospecciones petrolíferas en aguas próximas a Lanzarote y Fuerteventura.

El Real Decreto 547/2012, que es el que concede esa autorización a Repsol, fue impugnado por el Gobierno de Canarias, por el Cabildo de Fuerteventura y por el Cabildo de Lanzarote y está pendiente de resolución por el Tribunal Supremo. Los últimos datos de los que dispongo es que un peritaje realizado por Alejandro Aguilar, catedrático de Biología Marina de la Universidad de Barcelona, revela que los requisitos medioambientales que debe cumplir Repsol dejan mucho que desear en la medida en que lo que ha incorporado es un protocolo de buenas prácticas pero no un auténtico estudio de evaluación de impacto medioambiental.

P- ¿Qué postura adopta el ejecutivo autonómico ante esas prospecciones?

Somos muy claros y rotundos: consideramos que la adjudicación a Repsol solamente va a beneficiar a esta empresa. Los canarios no vamos a recibir ningún tipo de beneficio; más bien al contrario, serán perjuicios al poner en peligro toda nuestra riqueza medioambiental a cambio de nada. El beneficio sólo va a ser para una empresa privada y, en este sentido, el Gobierno de Canarias dice un “no” rotundo y unánime a las prospecciones.

Luis Polo (AEE): «La situación del sector eólico es insostenible. Los números no salen»

Luis Polo ha desarrollado su carrera profesional vinculado al sector energético, donde lleva trabajando dieciocho años en sus diferentes facetas, que van desde la electricidad, las renovables, el gas y la cogeneración. Comenzó trabajando en Butano SA, filial de Repsol Gas, y posteriormente entró en la británica BP, donde dirigió grandes cuentas del Sur de Europa en la filial de energías renovables BP Solar, para luego dar el salto a la «joint venture» hispano-británica Hera EnerG en calidad de «country manager» para España. Desde hace seis meses dirige la asociación empresarial encargada de defender los intereses de la energía eólica.

ENERGÍA DIARIO: Ciñéndonos a la actualidad más reciente, querríamos tratar la decisión de la admisión a trámite por parte del Tribunal Supremo de su recurso contra la orden de peajes de 2013 y el Real Decreto Ley 2/2013. ¿Cuál es la posición jurídica de la Asociación y los pronunciamientos de la Administración de Justicia en estas cuestiones?

LUIS POLO: El Tribunal Supremo se ha limitado, de momento, a admitir a trámite el recurso. En cuanto a la posición de AEE, consideramos que la forma en que se ha aprobado dicho Real Decreto-Ley, así como su contenido, vulneran el Derecho Comunitario y la Constitución, lo que permite que, en el recurso frente a la Orden, se pongan en tela de juicio las medidas adoptadas de forma urgente por el Gobierno.

E.D.: ¿Y en términos de los principios de seguridad jurídica, estabilidad regulatoria y confianza legítima?

L.P.: Cambiar las reglas del juego a mitad del partido es un caso claro de mala praxis, ya que las empresas hicieron sus inversiones contando con amortizarlas a 20 años en unas determinadas condiciones, que ahora ya no existen. De ahí que se vulneren todos los principios a los que hace mención.

E.D.: ¿Qué efectos tiene para la energía eólica en lo que supone en su integración en el mercado y en el suministro eléctrico?

L.P.: La regulación anterior, tanto aprobada por gobiernos del PP como del PSOE, iba en la línea de que poco a poco la eólica fuese participando más y más en el mercado, lo que contribuiría a una mayor eficiencia. La eliminación de la opción de percibir una prima más el precio de mercado va en contra de estos principios y hace que la eólica no tenga visibilidad de precio.

E.D.: ¿Qué cuestiones colaterales, pero de gran importancia, como la gestión que efectúa el operador de sistema de las distintas tecnologías y la desconexión de los parques, afectan a la energía eólica? ¿Se puede cifrar sus efectos y trazar las tendencias en precio y generación en las actuales condiciones de oferta y demanda?

L.P.: Las limitaciones a la producción preocupan considerablemente al sector, ya que ha visto mermados sus ingresos por estos recortes en 85 millones de euros en los primeros cuatro meses del año. Por ello, AEE solicita a las autoridades que analicen los procesos por los que la eólica es la tecnología más afectada por estos recortes, con el fin de buscar una solución satisfactoria.

La generación de electricidad mediante energía eólica es la tecnología renovable que, en la actualidad, obtiene menos primas por unidad de generación dada su maduración, estando muy próxima al mercado.

E.D.: ¿Qué valoración puede hacer de las medidas que esta Administración ha realizado para resolver el déficit tarifario y su efecto sobre la generación mediante energía eólica?

L.P.: En AEE nos preocupa el trato que se está dando a una tecnología como la eólica, que no es culpable del déficit de tarifa, ha cumplido los objetivos fijados por el regulador, es la más barata de las tecnologías del Régimen Especial, ha creado una industria propia y hasta 40.000 empleos, exporta tecnología por más de 2.000 millones de euros y reduce el déficit de la balanza comercial al evitar importaciones de combustibles fósiles por más de mil millones de euros anuales, baja el precio del pool… ¿Cómo es posible que a un sector modélico se lo lleve al borde del abismo para resolver un problema que no ha creado? Estas medidas se han tomado de forma precipitada, sin escuchar al sector y los números no salen. La consecuencia es que el sector está al límite.

E.D.: ¿Cómo puede valorar el diálogo del actual equipo energético del Ministerio de Industria, Energía y Turismo con el sector durante este proceso?

L.P.: Hasta que llegó este Gobierno al poder, todas las medidas relacionadas con el sector habían sido negociadas. Pero ahora las tornas han cambiado y las medidas se nos imponen. Se han anticipado, posibles nuevas medidas con el propósito de reducir el desfase entre ingresos y costes del suministro eléctrico. Entre ellas, se ha enunciado la posibilidad de que las tecnologías renovables sufraguen los pagos por capacidad (denominada en el pasado, garantía de potencia como mecanismo de ajuste del sistema).

E.D.: ¿Qué hay de concreto y de cierto en esta noticia?

L.P.: A nosotros no nos consta que sea más que un rumor muy extendido, ya que nadie nos lo ha comunicado oficialmente, pero no por ello nos preocupa menos.

E.D.: ¿Cuál es la posición de la AEE ante esta eventual posibilidad?

L.P.: Nos oponemos frontalmente. Esta posibilidad no tiene justificación alguna ni desde el punto de vista legal, ni técnico, ni económico, y además sería discriminatoria. Asimismo, vulneraría el Derecho Comunitario, la política europea de fomento a las renovables y los principios de confianza legítima y seguridad jurídica. Entre otras cosas, porque las tecnologías de respaldo existen por necesidades de la demanda, no por causa de la eólica.

E.D.: ¿Qué efecto tiene sobre esta tecnología?

L.P.: Sería otro recorte más en los ingresos y debe entender que la eólica ya no puede soportar más recortes. Por otra parte, otras de las medidas que se han anunciado como posible, es la opción de ampliar el período de primas a determinadas tecnologías, a cambio de la reducción de las mismas en términos corrientes, aunque nosotros no tenemos constancia oficial.

E.D.: ¿Cuál es la posición de la AEE ante ello?

L.P.: Nosotros creemos que tanto las medidas de La Ley 15/2012 de Medidas Fiscales para la Sostenibilidad Energética como del Real Decreto-Ley 2/2013 deberían ser temporales y ligadas a la recuperación de la demanda (que se espera para 2015). Pero que el impacto en los ingresos de estas medidas -que están llevando a muchas empresas a cerrar fábricas, destruir empleo y buscar refinanciación- mientras estén en vigor debería ser compensado, por ejemplo alargando la vida de las primas eólicas más allá de los veinte años actuales.

E.D.: ¿Y respecto a la habilitación a cambio de una hipotética negociación para la repotenciación de los parques?

L.P.: La eólica siempre ha defendido la necesidad de unas mejores condiciones para la repotenciación, pero ahora lo que está en juego va mucho más allá de eso: sobre lo que hay que negociar es sobre los asuntos que afectan a la supervivencia del sector, como los mencionados anteriormente.

E.D.: Cambiando de asunto, y de cara a la Convención Eólica que celebrarán los próximos 12 y 13 de junio, ¿Cómo se incardina la generación eléctrica mediante esta tecnología en el suministro eléctrico español?

L.P.: La eólica es ya una realidad muy importante para España, como lo demuestra que durante seis meses consecutivos ha sido la primera tecnología del sistema eléctrico español. Durante esos seis meses, ha generado electricidad suficiente para abastecer al cien por cien de los hogares españoles.

E.D.: ¿Cuáles son los principales problemas del sector eólico español, tanto en términos de industria de equipos como de los productores?

L.P.: Nuestro principal problema a día de hoy son las medidas regulatorias tomadas por el Gobierno: los números no salen y el sector se enfrenta a un constante cierre de fábricas y destrucción de empleo, como se ve en la prensa todos los días. La situación es insostenible, porque se está desmantelando un sector que lo único de lo que es culpable es de haber acatado las reglas y haber hecho bien las cosas, siguiendo las instrucciones del regulador.

E.D.: ¿Y las mayores oportunidades?

L.P.: A día de hoy, las empresas se concentran en la internacionalización, ante la práctica desaparición del mercado doméstico. La oportunidad es del Gobierno, que está ante una ocasión histórica de decidir si liderará la revolución industrial renovable de la que hablan Alemania, Francia, Estados Unidos y otros países de nuestro entorno.

E.D.: ¿Cuál es el mensaje sobre el que gravitará la próxima Convención Eólica?

L.P.: Hay que salvar a la eólica. Y hay que hacerlo ya. Mañana será demasiado tarde.

FOTO: JAVIER CARBAJAL

Luis Polo (AEE): «La situación del sector eólico es insostenible. Los números no salen»

Luis Polo ha desarrollado su carrera profesional vinculado al sector energético, donde lleva trabajando dieciocho años en sus diferentes facetas, que van desde la electricidad, las renovables, el gas y la cogeneración. Comenzó trabajando en Butano SA, filial de Repsol Gas, y posteriormente entró en la británica BP, donde dirigió grandes cuentas del Sur de Europa en la filial de energías renovables BP Solar, para luego dar el salto a la «joint venture» hispano-británica Hera EnerG en calidad de «country manager» para España. Desde hace seis meses dirige la asociación empresarial encargada de defender los intereses de la energía eólica.

ENERGÍA DIARIO: Ciñéndonos a la actualidad más reciente, querríamos tratar la decisión de la admisión a trámite por parte del Tribunal Supremo de su recurso contra la orden de peajes de 2013 y el Real Decreto Ley 2/2013. ¿Cuál es la posición jurídica de la Asociación y los pronunciamientos de la Administración de Justicia en estas cuestiones?

LUIS POLO: El Tribunal Supremo se ha limitado, de momento, a admitir a trámite el recurso. En cuanto a la posición de AEE, consideramos que la forma en que se ha aprobado dicho Real Decreto-Ley, así como su contenido, vulneran el Derecho Comunitario y la Constitución, lo que permite que, en el recurso frente a la Orden, se pongan en tela de juicio las medidas adoptadas de forma urgente por el Gobierno.

E.D.: ¿Y en términos de los principios de seguridad jurídica, estabilidad regulatoria y confianza legítima?

L.P.: Cambiar las reglas del juego a mitad del partido es un caso claro de mala praxis, ya que las empresas hicieron sus inversiones contando con amortizarlas a 20 años en unas determinadas condiciones, que ahora ya no existen. De ahí que se vulneren todos los principios a los que hace mención.

E.D.: ¿Qué efectos tiene para la energía eólica en lo que supone en su integración en el mercado y en el suministro eléctrico?

L.P.: La regulación anterior, tanto aprobada por gobiernos del PP como del PSOE, iba en la línea de que poco a poco la eólica fuese participando más y más en el mercado, lo que contribuiría a una mayor eficiencia. La eliminación de la opción de percibir una prima más el precio de mercado va en contra de estos principios y hace que la eólica no tenga visibilidad de precio.

E.D.: ¿Qué cuestiones colaterales, pero de gran importancia, como la gestión que efectúa el operador de sistema de las distintas tecnologías y la desconexión de los parques, afectan a la energía eólica? ¿Se puede cifrar sus efectos y trazar las tendencias en precio y generación en las actuales condiciones de oferta y demanda?

L.P.: Las limitaciones a la producción preocupan considerablemente al sector, ya que ha visto mermados sus ingresos por estos recortes en 85 millones de euros en los primeros cuatro meses del año. Por ello, AEE solicita a las autoridades que analicen los procesos por los que la eólica es la tecnología más afectada por estos recortes, con el fin de buscar una solución satisfactoria.

La generación de electricidad mediante energía eólica es la tecnología renovable que, en la actualidad, obtiene menos primas por unidad de generación dada su maduración, estando muy próxima al mercado.

E.D.: ¿Qué valoración puede hacer de las medidas que esta Administración ha realizado para resolver el déficit tarifario y su efecto sobre la generación mediante energía eólica?

L.P.: En AEE nos preocupa el trato que se está dando a una tecnología como la eólica, que no es culpable del déficit de tarifa, ha cumplido los objetivos fijados por el regulador, es la más barata de las tecnologías del Régimen Especial, ha creado una industria propia y hasta 40.000 empleos, exporta tecnología por más de 2.000 millones de euros y reduce el déficit de la balanza comercial al evitar importaciones de combustibles fósiles por más de mil millones de euros anuales, baja el precio del pool… ¿Cómo es posible que a un sector modélico se lo lleve al borde del abismo para resolver un problema que no ha creado? Estas medidas se han tomado de forma precipitada, sin escuchar al sector y los números no salen. La consecuencia es que el sector está al límite.

E.D.: ¿Cómo puede valorar el diálogo del actual equipo energético del Ministerio de Industria, Energía y Turismo con el sector durante este proceso?

L.P.: Hasta que llegó este Gobierno al poder, todas las medidas relacionadas con el sector habían sido negociadas. Pero ahora las tornas han cambiado y las medidas se nos imponen. Se han anticipado, posibles nuevas medidas con el propósito de reducir el desfase entre ingresos y costes del suministro eléctrico. Entre ellas, se ha enunciado la posibilidad de que las tecnologías renovables sufraguen los pagos por capacidad (denominada en el pasado, garantía de potencia como mecanismo de ajuste del sistema).

E.D.: ¿Qué hay de concreto y de cierto en esta noticia?

L.P.: A nosotros no nos consta que sea más que un rumor muy extendido, ya que nadie nos lo ha comunicado oficialmente, pero no por ello nos preocupa menos.

E.D.: ¿Cuál es la posición de la AEE ante esta eventual posibilidad?

L.P.: Nos oponemos frontalmente. Esta posibilidad no tiene justificación alguna ni desde el punto de vista legal, ni técnico, ni económico, y además sería discriminatoria. Asimismo, vulneraría el Derecho Comunitario, la política europea de fomento a las renovables y los principios de confianza legítima y seguridad jurídica. Entre otras cosas, porque las tecnologías de respaldo existen por necesidades de la demanda, no por causa de la eólica.

E.D.: ¿Qué efecto tiene sobre esta tecnología?

L.P.: Sería otro recorte más en los ingresos y debe entender que la eólica ya no puede soportar más recortes. Por otra parte, otras de las medidas que se han anunciado como posible, es la opción de ampliar el período de primas a determinadas tecnologías, a cambio de la reducción de las mismas en términos corrientes, aunque nosotros no tenemos constancia oficial.

E.D.: ¿Cuál es la posición de la AEE ante ello?

L.P.: Nosotros creemos que tanto las medidas de La Ley 15/2012 de Medidas Fiscales para la Sostenibilidad Energética como del Real Decreto-Ley 2/2013 deberían ser temporales y ligadas a la recuperación de la demanda (que se espera para 2015). Pero que el impacto en los ingresos de estas medidas -que están llevando a muchas empresas a cerrar fábricas, destruir empleo y buscar refinanciación- mientras estén en vigor debería ser compensado, por ejemplo alargando la vida de las primas eólicas más allá de los veinte años actuales.

E.D.: ¿Y respecto a la habilitación a cambio de una hipotética negociación para la repotenciación de los parques?

L.P.: La eólica siempre ha defendido la necesidad de unas mejores condiciones para la repotenciación, pero ahora lo que está en juego va mucho más allá de eso: sobre lo que hay que negociar es sobre los asuntos que afectan a la supervivencia del sector, como los mencionados anteriormente.

E.D.: Cambiando de asunto, y de cara a la Convención Eólica que celebrarán los próximos 12 y 13 de junio, ¿Cómo se incardina la generación eléctrica mediante esta tecnología en el suministro eléctrico español?

L.P.: La eólica es ya una realidad muy importante para España, como lo demuestra que durante seis meses consecutivos ha sido la primera tecnología del sistema eléctrico español. Durante esos seis meses, ha generado electricidad suficiente para abastecer al cien por cien de los hogares españoles.

E.D.: ¿Cuáles son los principales problemas del sector eólico español, tanto en términos de industria de equipos como de los productores?

L.P.: Nuestro principal problema a día de hoy son las medidas regulatorias tomadas por el Gobierno: los números no salen y el sector se enfrenta a un constante cierre de fábricas y destrucción de empleo, como se ve en la prensa todos los días. La situación es insostenible, porque se está desmantelando un sector que lo único de lo que es culpable es de haber acatado las reglas y haber hecho bien las cosas, siguiendo las instrucciones del regulador.

E.D.: ¿Y las mayores oportunidades?

L.P.: A día de hoy, las empresas se concentran en la internacionalización, ante la práctica desaparición del mercado doméstico. La oportunidad es del Gobierno, que está ante una ocasión histórica de decidir si liderará la revolución industrial renovable de la que hablan Alemania, Francia, Estados Unidos y otros países de nuestro entorno.

E.D.: ¿Cuál es el mensaje sobre el que gravitará la próxima Convención Eólica?

L.P.: Hay que salvar a la eólica. Y hay que hacerlo ya. Mañana será demasiado tarde.

FOTO: JAVIER CARBAJAL

Luis Polo (AEE): «La situación del sector eólico es insostenible. Los números no salen»

Luis Polo ha desarrollado su carrera profesional vinculado al sector energético, donde lleva trabajando dieciocho años en sus diferentes facetas, que van desde la electricidad, las renovables, el gas y la cogeneración. Comenzó trabajando en Butano SA, filial de Repsol Gas, y posteriormente entró en la británica BP, donde dirigió grandes cuentas del Sur de Europa en la filial de energías renovables BP Solar, para luego dar el salto a la «joint venture» hispano-británica Hera EnerG en calidad de «country manager» para España. Desde hace seis meses dirige la asociación empresarial encargada de defender los intereses de la energía eólica.

ENERGÍA DIARIO: Ciñéndonos a la actualidad más reciente, querríamos tratar la decisión de la admisión a trámite por parte del Tribunal Supremo de su recurso contra la orden de peajes de 2013 y el Real Decreto Ley 2/2013. ¿Cuál es la posición jurídica de la Asociación y los pronunciamientos de la Administración de Justicia en estas cuestiones?

LUIS POLO: El Tribunal Supremo se ha limitado, de momento, a admitir a trámite el recurso. En cuanto a la posición de AEE, consideramos que la forma en que se ha aprobado dicho Real Decreto-Ley, así como su contenido, vulneran el Derecho Comunitario y la Constitución, lo que permite que, en el recurso frente a la Orden, se pongan en tela de juicio las medidas adoptadas de forma urgente por el Gobierno.

E.D.: ¿Y en términos de los principios de seguridad jurídica, estabilidad regulatoria y confianza legítima?

L.P.: Cambiar las reglas del juego a mitad del partido es un caso claro de mala praxis, ya que las empresas hicieron sus inversiones contando con amortizarlas a 20 años en unas determinadas condiciones, que ahora ya no existen. De ahí que se vulneren todos los principios a los que hace mención.

E.D.: ¿Qué efectos tiene para la energía eólica en lo que supone en su integración en el mercado y en el suministro eléctrico?

L.P.: La regulación anterior, tanto aprobada por gobiernos del PP como del PSOE, iba en la línea de que poco a poco la eólica fuese participando más y más en el mercado, lo que contribuiría a una mayor eficiencia. La eliminación de la opción de percibir una prima más el precio de mercado va en contra de estos principios y hace que la eólica no tenga visibilidad de precio.

E.D.: ¿Qué cuestiones colaterales, pero de gran importancia, como la gestión que efectúa el operador de sistema de las distintas tecnologías y la desconexión de los parques, afectan a la energía eólica? ¿Se puede cifrar sus efectos y trazar las tendencias en precio y generación en las actuales condiciones de oferta y demanda?

L.P.: Las limitaciones a la producción preocupan considerablemente al sector, ya que ha visto mermados sus ingresos por estos recortes en 85 millones de euros en los primeros cuatro meses del año. Por ello, AEE solicita a las autoridades que analicen los procesos por los que la eólica es la tecnología más afectada por estos recortes, con el fin de buscar una solución satisfactoria.

La generación de electricidad mediante energía eólica es la tecnología renovable que, en la actualidad, obtiene menos primas por unidad de generación dada su maduración, estando muy próxima al mercado.

E.D.: ¿Qué valoración puede hacer de las medidas que esta Administración ha realizado para resolver el déficit tarifario y su efecto sobre la generación mediante energía eólica?

L.P.: En AEE nos preocupa el trato que se está dando a una tecnología como la eólica, que no es culpable del déficit de tarifa, ha cumplido los objetivos fijados por el regulador, es la más barata de las tecnologías del Régimen Especial, ha creado una industria propia y hasta 40.000 empleos, exporta tecnología por más de 2.000 millones de euros y reduce el déficit de la balanza comercial al evitar importaciones de combustibles fósiles por más de mil millones de euros anuales, baja el precio del pool… ¿Cómo es posible que a un sector modélico se lo lleve al borde del abismo para resolver un problema que no ha creado? Estas medidas se han tomado de forma precipitada, sin escuchar al sector y los números no salen. La consecuencia es que el sector está al límite.

E.D.: ¿Cómo puede valorar el diálogo del actual equipo energético del Ministerio de Industria, Energía y Turismo con el sector durante este proceso?

L.P.: Hasta que llegó este Gobierno al poder, todas las medidas relacionadas con el sector habían sido negociadas. Pero ahora las tornas han cambiado y las medidas se nos imponen. Se han anticipado, posibles nuevas medidas con el propósito de reducir el desfase entre ingresos y costes del suministro eléctrico. Entre ellas, se ha enunciado la posibilidad de que las tecnologías renovables sufraguen los pagos por capacidad (denominada en el pasado, garantía de potencia como mecanismo de ajuste del sistema).

E.D.: ¿Qué hay de concreto y de cierto en esta noticia?

L.P.: A nosotros no nos consta que sea más que un rumor muy extendido, ya que nadie nos lo ha comunicado oficialmente, pero no por ello nos preocupa menos.

E.D.: ¿Cuál es la posición de la AEE ante esta eventual posibilidad?

L.P.: Nos oponemos frontalmente. Esta posibilidad no tiene justificación alguna ni desde el punto de vista legal, ni técnico, ni económico, y además sería discriminatoria. Asimismo, vulneraría el Derecho Comunitario, la política europea de fomento a las renovables y los principios de confianza legítima y seguridad jurídica. Entre otras cosas, porque las tecnologías de respaldo existen por necesidades de la demanda, no por causa de la eólica.

E.D.: ¿Qué efecto tiene sobre esta tecnología?

L.P.: Sería otro recorte más en los ingresos y debe entender que la eólica ya no puede soportar más recortes. Por otra parte, otras de las medidas que se han anunciado como posible, es la opción de ampliar el período de primas a determinadas tecnologías, a cambio de la reducción de las mismas en términos corrientes, aunque nosotros no tenemos constancia oficial.

E.D.: ¿Cuál es la posición de la AEE ante ello?

L.P.: Nosotros creemos que tanto las medidas de La Ley 15/2012 de Medidas Fiscales para la Sostenibilidad Energética como del Real Decreto-Ley 2/2013 deberían ser temporales y ligadas a la recuperación de la demanda (que se espera para 2015). Pero que el impacto en los ingresos de estas medidas -que están llevando a muchas empresas a cerrar fábricas, destruir empleo y buscar refinanciación- mientras estén en vigor debería ser compensado, por ejemplo alargando la vida de las primas eólicas más allá de los veinte años actuales.

E.D.: ¿Y respecto a la habilitación a cambio de una hipotética negociación para la repotenciación de los parques?

L.P.: La eólica siempre ha defendido la necesidad de unas mejores condiciones para la repotenciación, pero ahora lo que está en juego va mucho más allá de eso: sobre lo que hay que negociar es sobre los asuntos que afectan a la supervivencia del sector, como los mencionados anteriormente.

E.D.: Cambiando de asunto, y de cara a la Convención Eólica que celebrarán los próximos 12 y 13 de junio, ¿Cómo se incardina la generación eléctrica mediante esta tecnología en el suministro eléctrico español?

L.P.: La eólica es ya una realidad muy importante para España, como lo demuestra que durante seis meses consecutivos ha sido la primera tecnología del sistema eléctrico español. Durante esos seis meses, ha generado electricidad suficiente para abastecer al cien por cien de los hogares españoles.

E.D.: ¿Cuáles son los principales problemas del sector eólico español, tanto en términos de industria de equipos como de los productores?

L.P.: Nuestro principal problema a día de hoy son las medidas regulatorias tomadas por el Gobierno: los números no salen y el sector se enfrenta a un constante cierre de fábricas y destrucción de empleo, como se ve en la prensa todos los días. La situación es insostenible, porque se está desmantelando un sector que lo único de lo que es culpable es de haber acatado las reglas y haber hecho bien las cosas, siguiendo las instrucciones del regulador.

E.D.: ¿Y las mayores oportunidades?

L.P.: A día de hoy, las empresas se concentran en la internacionalización, ante la práctica desaparición del mercado doméstico. La oportunidad es del Gobierno, que está ante una ocasión histórica de decidir si liderará la revolución industrial renovable de la que hablan Alemania, Francia, Estados Unidos y otros países de nuestro entorno.

E.D.: ¿Cuál es el mensaje sobre el que gravitará la próxima Convención Eólica?

L.P.: Hay que salvar a la eólica. Y hay que hacerlo ya. Mañana será demasiado tarde.

FOTO: JAVIER CARBAJAL

José Segura (II): “Probablemente sea el primer paso para otorgar todas las instalaciones de generación por bombeo de la Península a REE”

“Siempre me he ganado la vida con una tiza en la mano”. Con esta frase acompaña José Segura, diputado socialista por Tenerife, una de las múltiples explicaciones que ofrece a lo largo de la entrevista sobre lo que él califica como “temas excesivamente técnicos, que escapan a menudo del debate público por su dificultad”. Después de una primera parte introductoria, Segura analiza artículo por artículo el proyecto de ley.

Este catedrático de Termodinámica y profesor en la Universidad de La Laguna (Tenerife) también reconoce aspectos positivos en el proyecto de ley e interpela a José Manuel Soria a corregir algunos errores aceptando varias de las enmiendas parciales que el Grupo Socialista va a presentar. Sobre el ministro de Industria no tiene dudas: “la próxima aspiración de Soria será presentarse a la presidencia del Gobierno autonómico de Canarias”, un elemento de especial trascendencia en los objetivos políticos que persigue este proyecto de ley.

Pregunta-¿Qué opinión tiene de que con este proyecto de ley se obligue al cierre de las instalaciones con 25 años de antigüedad?

Permítame una comparación con el sector aeronáutico. Hay Jumbos que llevan 40 años volando. Usted me puede preguntar si me subiría a uno de estos aviones. Mi respuesta sería que “depende”. Si el Jumbo ha pasado por la llamada “gran parada”, en la que es vaciado por completo y le ponen todos los motores y el cableado nuevo, pues le diría que sí, el avión sale prácticamente nuevo. Así que si esas instalaciones tienen el mantenimiento adecuado y superan los test tecnológicos de control, por supuesto que podrían seguir más allá de 25 años.

P-¿Cuál es la pretensión de esta medida? Porque, en realidad, no sirve para ahorrar, a efectos del déficit tarifario como teóricamente se plantea, sino precisamente para todo lo contrario…

No sé con exactitud la finalidad de la misma, pero no deja de ser contradictorio en relación a la política que sostiene el Gobierno respecto a alargar el período de vida de las centrales nucleares.

P-¿Cómo valoran el hecho de que la titularidad de las instalaciones de bombeo pase a Red Eléctrica de España (REE)?

Es uno de los aspectos más preocupantes de este proyecto de ley. En la isla de Gran Canaria se lleva años trabajando en el proyecto de los embalses Chira-Soria para construir una central hidroeléctrica de bombeo. Cuando se culminó la tramitación y se sacó a licitación pública abierta este proyecto, REE no quiso concursar. De hecho, en ese momento, solamente concursó Endesa y se le adjudicó por las propias autoridades de las Islas; fue un proceso de adjudicación público, abierto y transparente.

Ahora se pretende que la titularidad de estas instalaciones corresponda exclusivamente al operador del sistema (REE). Se da, por tanto, la paradoja de que se quiere otorgar la titularidad a REE cuando en su día no quiso concursar; mientras tanto, el único concursante que se presentó y que ganó lícitamente la titularidad, ha de desprenderse de esos activos: se los va a quitar por ley. Es una expropiación obligatoria muy discutible. Yo me pregunto: ¿qué necesidad hay de llegar a esta situación cuando, además, hay informes jurídicos que estiman que se violentan la normativa y directivas comunitarias? Previsiblemente, si no se cambia el proyecto de ley, Endesa recurrirá a los tribunales y habrá un conflicto y una litigiosidad innecesaria, con efectos sobre el sistema eléctrico canario.

P-Desde la presidencia y cúpula directiva actual y anterior de Red Eléctrica de España se apuesta decididamente por esta medida contenida en el proyecto de ley. ¿Qué visión tiene de estas posiciones?

Según las informaciones de que disponemos, el Gobierno le ha sugerido a REE que deje de invertir fuera de España. En ese contexto lógicamente REE querrá, alternativamente, invertir en España. Por otra parte, tengo la sensación de que REE ha tenido siempre la aspiración de hacerse con el bombeo en las centrales hidráulicas, en la Península y donde fuese. Por tanto es razonable que aspire a gestionar el bombeo hidráulico y, probablemente, éste será el primer paso para, a su vez, hacerlo con posterioridad en la Península.

Plantas de regasificación

P-También se establece que la titularidad de las centrales regasificadoras pase a Enagás, el operador del sistema gasista. ¿Qué les parece esta decisión?

A mi juicio, es muy importante la llegada del gas a Canarias. Por eso considero muy positiva esta decisión que ya venía dada por las circunstancias. Hay que recordar que Enagás ya formaba parte con un 40% de la empresa pública Gascan, que es la actual titular. Me parece bien que ahora se refuerce su papel y quede en sus manos la construcción de las dos plantas de regasificación, una en Tenerife y otra en Gran Canaria, para la distribución del gas a sus principales clientes: las centrales mixtas de ciclo combinado. Espero que se logre acelerar este proceso para mejorar el sistema energético en Canarias.

P-¿Considera que el retraso de la llegada del gas a Canarias ha influido en que el coste de la generación haya sido mayor que el que pudiera ser utilizando el gas?

Por supuesto, el coste de generación en las Islas ha sido mayor pero también quiero destacar los costes medioambientales. Por razones geográficas, Canarias ha estado alejada del Plan Nacional del Gas: las centrales mixtas de ciclo combinado tanto de Tenerife como de Gran Canaria, que producen energía eléctrica, tienen redactados sus proyectos constructivos para funcionar desde un principio con gasoil o fueloil y gas, de forma mixta. De hecho, llevan muchos años funcionando sin utilizar gas, y lo cierto es que, además de crecer el coste de generación en las islas por este motivo, las propias instalaciones se están deteriorando por no utilizar el gas.

P- Ya que nos ha anunciado la presentación de una enmienda a la totalidad por parte del Grupo Socialista. ¿Qué líneas generales quieren abordar?

Presentaremos una enmienda a la totalidad que somos conscientes de que será rechazada por la mayoría absoluta del PP en el Parlamento. Pero, somos demócratas y también haremos enmiendas parciales. Todo será en positivo, para construir, para sumar, para racionalizar; no para destruir ni para restar. Estamos en fase de elaboración, la mayoría se referirán a Canarias. Por ejemplo, me resulta inconcebible que en ningún artículo del proyecto de ley se mencione a las energías renovables como la eólica, la fotovoltaica, la biomasa; no se habla de eficiencia energética, del autoconsumo por balance neto, que es otro de nuestros planteamientos. Por ese camino irán nuestras enmiendas.

P-No queremos perder la oportunidad de preguntarle su opinión sobre la polémica de la autorización dada por el Gobierno a Repsol para realizar prospecciones petrolíferas en aguas próximas a Lanzarote y Fuerteventura. ¿Qué opina?

La verdad es que no tengo ningún criterio en el sentido de que no he accedido a ningún documento. Pero yo tengo mis dudas de que la lámina de agua en la que el Ministerio ha autorizado a hacer prospecciones sea una lámina de agua de titularidad del Estado español. El convenio de Montego Bay (1982) estableció que para un archipiélago de Estado no se puede definir zona económica exclusiva. Como no se ha negociado nunca con Marruecos la delimitación de las aguas, teóricamente hay una mediana que separa ambas titularidades, pero esta línea no está del todo definida. Por tanto, yo no tengo muy claro si los puntos donde se ha autorizado a Repsol a hacer prospecciones son de España o de Marruecos.

Con independencia de esta cuestión, el Gobierno autonómico de Canarias y el PSOE de Canarias han tomado la decisión de oponerse a esas autorizaciones. Yo, como militante que soy del PSOE, acepto y secundo esa posición.

Ministro Soria

P-¿Considera que puede beneficiar a Canarias que el ministro de Industria sea canario o precisamente le preocupa que pueda utilizar esta ley para sus aspiraciones políticas?

Por la singularidad de Canarias, yo creo que siempre beneficia que en el Consejo de Ministros se siente un canario. Desde luego, esta ley para él es relevante. Ahora, yo no tengo la más mínima duda de que José Manuel Soria aspirará a ser el candidato a la presidencia del gobierno autonómico de Canarias por el Partido Popular en el próximo proceso electoral. Esa es mi intuición, es razonable. Lógicamente es la persona aparentemente con más pegada del PP en Canarias.

P-Como ciudadano canario, ¿qué le diría al ministro?

Este proyecto de ley tiene aspectos positivos, como que se refuerce el papel y la responsabilidad de Enagás en las plantas de regasificación y se acelere la llegada del gas a Canarias. Yo sólo espero que aquellos fallos que encontramos en este proyecto de ley puedan ser subsanados y nos acepten algunas enmiendas positivas que nosotros plantearemos. Hay quien quiere dibujar un combate entre REE y Endesa. Pensamos que el problema de este proyecto de ley no es ése. Y, en todo caso, ahí no nos metemos: sólo queremos que se cumpla una ley. Ahora, es algo sorprendente tratar de modificar por ley un proceso de adjudicación que ya terminó.

Entrevista a José Segura (I): “El proyecto de ley perjudica a Canarias”

José Segura Clavell (Barcelona, 1944) es catalán de nacimiento pero no hay ninguna duda que canario de adopción y de corazón. Su acento lo delata. Diputado por Santa Cruz de Tenerife, exdelegado del Gobierno en Canarias durante la primera legislatura de Rodríguez Zapatero, este diputado socialista atesora una amplia experiencia política que lo sitúa en la actualidad frente a otro canario: el ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria.

José Segura argumenta, con un detalle y conocimiento profundo de la propuesta de normativa, entre montones de documentos y habla claro: el proyecto de ley que impulsa el ministro Soria “perjudica a Canarias e introduce conflictos innecesarios”. También considera que “se penaliza a la empresa que históricamente ha invertido en el sistema eléctrico canario, que ha sido Endesa”. Además señala que esta actividad energética no se ha retribuido suficientemente, motivo por el cual, pese a estar liberalizada la generación, ninguna otra operadora ha querido instalarse en las Islas Canarias por esta «falta de rentabilidad”.

Pregunta-¿Cuál es la valoración general que tiene el Grupo Socialista del proyecto de ley?

Este proyecto de ley aparentemente es sencillo. Aparentemente. Pero no obstante, si dejamos esa apariencia y nos dedicamos a profundizar en él, es complejo en su contenido. Los parlamentarios socialistas votaremos en contra de su admisión a trámite por entender que es mejorable y, además, presentaremos una enmienda a la totalidad.

P-¿Por qué, a su juicio, es mejorable?

En primer lugar, desde el punto de vista procedimental y político, el Ministerio ha cometido un grave error. Ha incumplido el mandato del artículo 12 de la Ley 54/1997, la conocida como Ley del Sector Eléctrico. En ese artículo se establece la obligación de pedir informe a las comunidades autónomas afectadas por cualquier reglamentación para su sector eléctrico.

En esta ocasión, el Ministerio de Industria no ha tenido en cuenta a las comunidades autónomas afectadas. Ninguno de los cuatro gobiernos, los de Baleares, Canarias, Ceuta o Melilla, han sido consultados previamente. Sí que me consta que el Ministerio, cuando ya había traído el proyecto de ley al Congreso, al darse cuenta de que había incumplido con la ley, ha consultado a las comunidades. Pero esto ha sido a posteriori.

P-Llama la atención que no se haya consultado tampoco al Gobierno balear, que es del mismo signo político que el Gobierno central. ¿Por qué cree que ha sido así?

Eso lo puede contestar el señor ministro, que es el que tiene la obligación de cumplir con los procedimientos que marca la ley. Pero sí que me gustaría compartir que el propio Gobierno balear ha manifestado en un documento interno su malestar por lo que califica como una desconsideración hacia las comunidades autónomas y ciudades autónomas afectadas por este proyecto de ley. Una opinión que desde el Grupo Socialista compartimos.

También compartimos la impresión de que la gran mayoría de preceptos propuestos son de muy dudosa aplicación en el sistema energético de Baleares y carecen de sentido en los sistemas de Ceuta y Melilla. Dadas las sustanciales diferencias entre los sistemas cuyo funcionamiento se pretende regular, sería más correcto que el proyecto de ley se refiriera únicamente al sistema insular de Canarias.

P-Desde luego este proyecto de ley está encontrando mucha contestación en Canarias, no solamente desde instancias políticas, también las empresariales…

Es que ni siquiera se ha tenido en cuenta el Plan Energético Canario, aprobado en su día por el Parlamento de Canarias. Es asombroso que el proyecto de ley no haga referencia a este Plan ni a ninguno de sus contenidos. No entiendo por qué el ministro, un hombre con trayectoria y responsabilidades políticas previas relevantes, que conoce bien la administración canaria, en particular, y la administración autonómica en general, no ha formulado las consultas previas legalmente previstas.

Por eso, el proyecto de ley ha generado un importante debate en las Islas. No sólo se ha pronunciado el Gobierno de Canarias, que a través de sus declaraciones públicas ha lamentado que no haya sido consultado; también hay colectivos empresariales muy importantes y representativos que se han manifestado en contra del proyecto de ley como la Confederación Canaria de Empresarios.

Objetivos del proyecto de ley

P-¿Qué motivaciones cree que puede perseguir el ministro Soria impulsando este proyecto de ley de esta forma?

Aunque sea diputado de la oposición, no tengo por qué razonar malévolamente. Realmente quiero creer que este proyecto de ley está motivado por dos impulsos. Uno, supuestamente, por la lucha contra el déficit tarifario. Es cierto que, año tras año, el mantenimiento del sistema eléctrico canario le cuesta al Estado 1.700 millones de euros. Es evidente que hacer llegar la energía al hogar de un ciudadano canario resulta muy caro por su falta de conexión a la red peninsular. Sin embargo, el precio que paga un canario por el kW/h es el mismo que el de cualquier español.

Ya en la Constitución se recoge claramente el modelo de solidaridad del conjunto del Estado con Canarias en el modelo de suministro eléctrico y se puede decir que los consumidores de energía eléctrica en la Península, los españoles, han venido siendo solidarios con los consumidores de electricidad en los territorios aislados posibilitando que las tarifas sean uniformes en el conjunto del Estado. Así que intuyo que una primera motivación es intentar reducir los costes en la producción de energía eléctrica en las Islas. Pero es lo que quiero intuir, yo no he elaborado el proyecto de ley. Otra segunda intención sería la de intentar introducir competencia en la generación en Canarias.

P-Pero la generación en Canarias está ya liberalizada desde el año 97…

Esa es la cuestión. La mera liberalización normativa no trae consigo inexorablemente la libre competencia. Hay libre competencia en la generación de energía eléctrica, si más empresas deciden establecerse allí. Desde hace años esto es posible, pero hasta ahora nadie ha venido a Canarias a hacerlo. Y si no lo han hecho es simplemente porque no es rentable y el modelo retributivo actual es insuficiente. No soy yo quien deba decirlo, pero ésa es la realidad.

P-Ha señalado dos motivaciones para este proyecto de ley. ¿Cree que consigue esas pretensiones?

Yo creo sinceramente que no. Es más, creo que nos perjudica. Materializar esos dos propósitos en un texto legislativo introduce innecesarios conflictos con normativas estatales y europeas. Por ejemplo, en su primer artículo.

Penalizar a Endesa

P-En ese primer artículo se establece que no se otorgará régimen retributivo adicional a nuevas instalaciones de generación de energía eléctrica que sean titularidad de una empresa o grupo que posea más de un 40% de la potencia instalada en ese sistema. ¿Cómo cree que puede afectar esta medida a las Islas Canarias?

Actualmente, Endesa es titular prácticamente del 100% de la potencia del archipiélago. Esta medida supone, por tanto, penalizar a la empresa que históricamente ha invertido en el sistema energético de Canarias. Se la penaliza de cara a invertir en nueva potencia instalada. Imagine que usted es directivo de otra empresa y quiere instalar una planta generadora en Canarias. Esa empresa sí que tendrá derecho a la ayuda económica, a esa prima adicional. A la empresa que ha invertido en la capacidad instalada actual no recibirá ninguna prima, ningún euro, al rebasar el 40% de potencia instalada que establece este artículo. Por lo tanto esta empresa ya no va a proceder a realizar nuevas instalaciones porque al no recibir la prima perderá dinero y, seguramente, decidirá invertir en otros lugares, nacionales o internacionales, y no en Canarias.

P-¿Considera que este proyecto de ley puede servir para atraer a nuevos operadores?

Ojalá, pero lo dudo. En primer lugar, porque con este proyecto de ley se perjudica al actual operador, que, por muchos motivos, es el que ha venido invirtiendo, dado que se ve perjudicado para ampliar su potencia instalada por esta penalización. Segundo, porque aunque en la ley se establece la posibilidad para que entren nuevos operadores, esto no es nada nuevo. Esta posibilidad ya estaba abierta desde 1997. Así que lo dudo.

P-¿Puede afectar, tal y como dicen determinados sectores empresariales canarios, a la garantía de suministro en las Islas?

Eso no puedo asegurarlo, pero analice este planteamiento: si quien está actualmente operando no va a poder seguir invirtiendo, porque se le penaliza y lo que se hace es mantener abierta la opción de que vengan otros operadores que, por otra parte, hasta ahora no han aparecido… es lógico que tengamos dudas de que el suministro se pueda ver afectado en el futuro.

En la segunda parte, José Segura nos explica su preocupación por el hecho de que Red Eléctrica de España se haga con la titularidad de las centrales de bombeo, expropiando incluso las que ya habían sido adjudicas por las administraciones del archipiélago. También nos expresa su opinión sobre el retraso en la llegada del gas a las Islas Canarias y sus dudas sobre las prospecciones petrolíferas autorizadas por el Gobierno. En último lugar, el diputado socialista reflexiona sobre la figura política del ministro José Manuel Soria y sus futuras aspiraciones políticas en Canarias.

Hibridando la oferta eléctrica

Llevemos con nuestra imaginación nuestro coche (en este viaje, el motor de nuestro auto virtual puede ser a gasolina o a gasóleo) hasta la gasolinera más próxima. Hagamos la señal al vendedor de la estación de servicio de que queremos llenar el depósito. Agarremos el dispensador e introduzcámoslo en nuestro depósito. Apretemos la llave y vigilemos de no mancharnos cuando el sistema de rebosamiento nos indique que se está alcanzando el nivel máximo. Tapemos, colguemos el dispensador, paguemos en caja y ya podremos arrancar el coche y reanudar nuestro viaje virtual. Todo ello, es un gesto atávico que, de tan repetido, ya no le prestamos mas atención. Como máximo, nos indignamos por el coste total que, dependiendo del automóvil, ya viene rebasando la barrera psicológica de los 100 euros, desde hace varias recargas. Pero ello no nos impide repetir el gesto al cabo de unos días. ¿Fácil, no?

No hemos tenido que aprender nada de prospecciones petrolíferas ni de transporte internacional de crudo. Tampoco nos hemos tenido que formar en técnicas de refino ni de logística de distribución. Tampoco hemos sido informados, más allá de algún titular de prensa, de la obligación de que los combustibles líquidos dispensados al usuario final contengan un cierto porcentaje de biocombustible para honrar los compromisos medioambientales ni de cómo CLH lo hace, técnicamente. ¡Y por cierto que la regulación de la obligación de «blending» de biofuels no ha sido un camino de rosas!: recordemos temas tales como la cuota biodiésel‐bioetanol o el conflicto con el biodiésel argentino. Mucho menos nos hemos preocupado de los contenidos de azufre y otras partículas en suspensión que están estrictamente reguladas en los reglamentos nacionales e internacionales de los productos derivados de los hidrocarburos líquidos. Fácil, cómodo, repetible, hasta aburrido.

Saltemos al sector eléctrico. Vayamos a casa (después de haber finalizado nuestro viaje virtual con el vehículo al que le hemos recargado con combustible sin mayores dificultades) y, después de haber accedido y haber desactivado la alarma, encendamos la luz de nuestro hogar. Lo más normal, en un 99,999 por ciento de las veces, es que, efectivamente, la luz se encienda y nosotros transitemos por nuestra vivienda activando otros servicios, otras luces, el aire acondicionado, la televisión, nuestro equipo informático para leer los emails que solo hemos leído su titular en el teléfono móvil, y etc., etc. Con este gesto de darle al interruptor de la luz de entrada, ordenamos de forma instantánea que una central que ni sabemos dónde está (las leyes físicas ineluctables sí que determinan cuál es) ni francamente, tampoco nos importa, elevará de forma diferencial su producción para que el sistema eléctrico, microsegundo a microsegundo, mantenga un equilibrio dinámico, algo casi mágico a ojos de los profanos. Como en el caso del subsector de los hidrocarburos no habrá sido necesario que seamos expertos en las diferentes tecnologías de generación eléctrica, Nuclear, Térmica a gas, Eólica, Hidráulica. Tampoco será necesario que hayamos cursado la carrera de ingeniero eléctrico para aprender las ecuaciones de cambio de condiciones, gracias a las cuales se pueden elevar las enormes torres de alta tensión sin que los hilos se entrecrucen por la acción del viento. Tampoco deberemos estudiar ni economía ni derecho para aprender el entramado regulatorio al que los diferentes agentes se ven sometidos si quieren ser reconocidos como tales. Simplemente le damos al interruptor.

Comparando ambos actos, el de rellenar el depósito de gasolina de nuestro vehículo o el de encender el interruptor de la luz de nuestra vivienda, podemos identificar una precondición. En ambos casos, tanto la gasolina como la electricidad estaban disponibles, estaban en situación de dar servicio de forma instantánea, estaban predispuestos, estaban firmemente asociados a las expectativas del consumidor al solicitar estos servicios. Se puede argumentar, sin embargo, que a pesar de esta similitud en la disponibilidad, existe una diferencia radical ya que el combustible líquido de nuestro coche es un bien almacenable y, por tanto, con menores problemas de «firmeza» y la electricidad precisa de un sofisticado sistema de generación que logra esta «firmeza» siempre que se consiga acompañar instantáneamente a la demanda con una oferta suficiente. Pero salvado este importante aspecto técnico, desde el punto de vista del usuario, ambos subsectores se comportan de igual modo: suministro inmediato.

Si esto es así, ¿cómo es posible que el subsector de los hidrocarburos esté en un estadio tan liberalizado que casi no le cabe otra regulación que la de la calidad de los productos, el porcentaje de biocombustibles que debe contener y, cómo no, la carga impositiva que supone más del doble del precio al consumidor final, y en cambio el subsector de la electricidad tiene una inextricable maraña regulatoria que hace imposible su comprensión a la mayoría de los ciudadanos, casi ya incluso a los que hemos formado parte de este lío?

Seguramente, la explicación más plausible es que cuando se liberaliza la actividad hace ya más de treinta años en Reino Unido, veinte en California y América Latina o catorce en Europa continental, se hace con mucha cautela para comprobar cómo responden los agentes inversores. En España, la regulación del 97 que desarrolla la Directiva Europea Eléctrica contiene elementos de vanguardia y está perfectamente alineada con la política energética española que espera un nuevo ciclo inversor basado en el gas natural mediante ciclos combinados. Esta inversión se produce y acaba implantando casi 30 GW. El problema se produce cuando en el 2005 se cambia la política energética, primando la generación renovable, sin modificación de la regulación. Ello da lugar a un gran número de problemas que se intentan solventar con parches regulatorios que, lejos de converger hacia la deseada solución, la complican y producen desastres como el déficit tarifario. Se logra, eso sí, alcanzar objetivos europeos al implantarse 20 GW eólicos, 4 GW fotovoltaicos y en construcción otros 4 GW termosolares. La regulación parece que ha sido eficaz, pero no eficiente.

Entonces, ¿dónde está el problema? El problema está en que al subsector eléctrico se le ha liberalizado a medias. De la misma manera que al poner gasolina tenemos la seguridad de que del dispensador fluirá un producto de calidad, incluida la obligada porción de biocombustibles, no tenemos ninguna seguridad de que al darle al interruptor, mi consumo eléctrico sea respetuoso con el medio ambiente ya que mi comercializador no tiene ninguna obligación de respetar ningún estándar determinado sino que tan solo compite en precio con sus adversarios.

Si los ofertantes, productores de energía eléctrica, tuviesen la doble y única obligación de asegurar al 100% su disponibilidad, en terminología del mercado eléctrico, vender solo «potencia firme» y que su oferta contuviese el porcentaje obligado de energía de origen renovable que se estableciese, en terminología de política energética «un mix», entonces todas las transacciones posteriores (contratos bilaterales, de futuros, diarios e intradiarios, de ajustes, etc.) tendrían la garantía de origen que cumplen con las responsabilidades medioambientales.

Pero esto no es así y para poder alcanzar el mismo resultado que el de la estación de servicio al recargar combustible, hemos creado un entramado regulatorio diabólico que solo hace que empeorar al cruzarse por el camino las nuevas obligaciones medioambientales. Hemos otorgado poderes omnímodos a los Operadores del Sistema Eléctrico, a la vez propietarios de los activos del transporte, todo en el nombre de que alguien pueda escenificar frente al poder otorgante una tranquilidad de tenerlo todo bajo control. Gestiona lo ingestionable. Hace el viaje desde la política energética hasta el consumo del usuario final alcanzando de forma milagrosa el mix requerido. Todo ello de espaldas al mercado. Todo mediante procedimientos de operación, reglas, etc. Las actividades liberalizadas están fuertemente reguladas. ¿Cómo salimos de esta?

Hibridemos la oferta eléctrica. Tratemos de regular bajo el principio de la búsqueda de la eficiencia en el cumplimiento de objetivos verdes a través de la aplicación de mecanismos de mercado. Esto es, dejemos absolutamente libres a las actividades liberalizadas, generación y comercialización eléctrica (fuera primas a las energías renovables, fuera cargos por capacidad a las generadoras del régimen ordinario, fuera toda interferencia regulatoria sobre las dos actividades liberalizadas) y liberemos a los peajes de acceso de toda carga que no sea otra que la de los monopolios naturales, tautológicamente el transporte y la distribución eléctrica. En contrapartida, establezcamos mediante una regulación eficiente una hibridación de la oferta eléctrica estableciendo, al igual que para los hidrocarburos, los prerrequisitos que les permitan asegurar que su oferta es 100% firme y 100% cumplidora del mix preestablecido en la política energética vigente. Obviamente, esto quiere decir que todo kWh que llegue a ser despachado y que raudamente acuda a la demanda de aquel interruptor que solicitará su inmediata presencia ya contendrá su mix, ya que de otra manera no habría pasado el control de acceso.

Evidentemente, parece fácil, pero no lo es. Aparecen preguntas inmediatas: esta garantía de firmeza y de mix, ¿quién debe otorgarla?; para lograr esta firmeza, ¿cómo deberán actuar las energías no gestionables?; para lograr este mix, ¿cómo deberán actuar las energías convencionales?; para respetar la seguridad jurídica, ¿cómo deben asegurar su retorno las inversiones que actualmente reciben primas?; para hibridar la oferta alcanzando el mix deseado, ¿cómo deben llegar a acuerdos contractuales las diferentes tecnologías para que no existan posiciones dominantes ni discriminaciones positivas?

Cada pregunta debe ser objeto de un profundo trabajo regulatorio, incluido el establecimiento de un periodo transitorio para que, como en todo cambio en profundidad, las medidas sean efectivas de una manera gradual. Pero es posible. Es más, de no hacerse esto o algo parecido, (por ejemplo, el modelo inglés, en el que toda la energía es homogénea y las obligaciones de renovables se cumplen mediante «certificados verdes»), seguiremos inmersos en el actual marasmo del que solo cabe decir que solo se puede ir a peor. El déficit tarifario acumulado es la evidencia de una regulación violada en sus principios fundamentales y el Anteproyecto de Ley con finalidades fiscales es una cataplasma que puede quitar algo la fiebre pero seguro, no cura la enfermedad. Debemos cambiar el modelo, volver al espíritu inicial de separar las actividades en reguladas y liberalizadas. Pero de verdad.

Jordi Dolader i Clara, es presidente de Excom AF Mercados EMI, vicepresidente de la Asociación de Ingenieros Industriales de Cataluña y consejero independiente de Griño Ecologic S.A. Asimismo, fue consejero de la Comisión Nacional de Energía (CNE) y vicepresidente de Edenor.

Hibridando la oferta eléctrica

Llevemos con nuestra imaginación nuestro coche (en este viaje, el motor de nuestro auto virtual puede ser a gasolina o a gasóleo) hasta la gasolinera más próxima. Hagamos la señal al vendedor de la estación de servicio de que queremos llenar el depósito. Agarremos el dispensador e introduzcámoslo en nuestro depósito. Apretemos la llave y vigilemos de no mancharnos cuando el sistema de rebosamiento nos indique que se está alcanzando el nivel máximo. Tapemos, colguemos el dispensador, paguemos en caja y ya podremos arrancar el coche y reanudar nuestro viaje virtual. Todo ello, es un gesto atávico que, de tan repetido, ya no le prestamos mas atención. Como máximo, nos indignamos por el coste total que, dependiendo del automóvil, ya viene rebasando la barrera psicológica de los 100 euros, desde hace varias recargas. Pero ello no nos impide repetir el gesto al cabo de unos días. ¿Fácil, no?

No hemos tenido que aprender nada de prospecciones petrolíferas ni de transporte internacional de crudo. Tampoco nos hemos tenido que formar en técnicas de refino ni de logística de distribución. Tampoco hemos sido informados, más allá de algún titular de prensa, de la obligación de que los combustibles líquidos dispensados al usuario final contengan un cierto porcentaje de biocombustible para honrar los compromisos medioambientales ni de cómo CLH lo hace, técnicamente. ¡Y por cierto que la regulación de la obligación de «blending» de biofuels no ha sido un camino de rosas!: recordemos temas tales como la cuota biodiésel‐bioetanol o el conflicto con el biodiésel argentino. Mucho menos nos hemos preocupado de los contenidos de azufre y otras partículas en suspensión que están estrictamente reguladas en los reglamentos nacionales e internacionales de los productos derivados de los hidrocarburos líquidos. Fácil, cómodo, repetible, hasta aburrido.

Saltemos al sector eléctrico. Vayamos a casa (después de haber finalizado nuestro viaje virtual con el vehículo al que le hemos recargado con combustible sin mayores dificultades) y, después de haber accedido y haber desactivado la alarma, encendamos la luz de nuestro hogar. Lo más normal, en un 99,999 por ciento de las veces, es que, efectivamente, la luz se encienda y nosotros transitemos por nuestra vivienda activando otros servicios, otras luces, el aire acondicionado, la televisión, nuestro equipo informático para leer los emails que solo hemos leído su titular en el teléfono móvil, y etc., etc. Con este gesto de darle al interruptor de la luz de entrada, ordenamos de forma instantánea que una central que ni sabemos dónde está (las leyes físicas ineluctables sí que determinan cuál es) ni francamente, tampoco nos importa, elevará de forma diferencial su producción para que el sistema eléctrico, microsegundo a microsegundo, mantenga un equilibrio dinámico, algo casi mágico a ojos de los profanos. Como en el caso del subsector de los hidrocarburos no habrá sido necesario que seamos expertos en las diferentes tecnologías de generación eléctrica, Nuclear, Térmica a gas, Eólica, Hidráulica. Tampoco será necesario que hayamos cursado la carrera de ingeniero eléctrico para aprender las ecuaciones de cambio de condiciones, gracias a las cuales se pueden elevar las enormes torres de alta tensión sin que los hilos se entrecrucen por la acción del viento. Tampoco deberemos estudiar ni economía ni derecho para aprender el entramado regulatorio al que los diferentes agentes se ven sometidos si quieren ser reconocidos como tales. Simplemente le damos al interruptor.

Comparando ambos actos, el de rellenar el depósito de gasolina de nuestro vehículo o el de encender el interruptor de la luz de nuestra vivienda, podemos identificar una precondición. En ambos casos, tanto la gasolina como la electricidad estaban disponibles, estaban en situación de dar servicio de forma instantánea, estaban predispuestos, estaban firmemente asociados a las expectativas del consumidor al solicitar estos servicios. Se puede argumentar, sin embargo, que a pesar de esta similitud en la disponibilidad, existe una diferencia radical ya que el combustible líquido de nuestro coche es un bien almacenable y, por tanto, con menores problemas de «firmeza» y la electricidad precisa de un sofisticado sistema de generación que logra esta «firmeza» siempre que se consiga acompañar instantáneamente a la demanda con una oferta suficiente. Pero salvado este importante aspecto técnico, desde el punto de vista del usuario, ambos subsectores se comportan de igual modo: suministro inmediato.

Si esto es así, ¿cómo es posible que el subsector de los hidrocarburos esté en un estadio tan liberalizado que casi no le cabe otra regulación que la de la calidad de los productos, el porcentaje de biocombustibles que debe contener y, cómo no, la carga impositiva que supone más del doble del precio al consumidor final, y en cambio el subsector de la electricidad tiene una inextricable maraña regulatoria que hace imposible su comprensión a la mayoría de los ciudadanos, casi ya incluso a los que hemos formado parte de este lío?

Seguramente, la explicación más plausible es que cuando se liberaliza la actividad hace ya más de treinta años en Reino Unido, veinte en California y América Latina o catorce en Europa continental, se hace con mucha cautela para comprobar cómo responden los agentes inversores. En España, la regulación del 97 que desarrolla la Directiva Europea Eléctrica contiene elementos de vanguardia y está perfectamente alineada con la política energética española que espera un nuevo ciclo inversor basado en el gas natural mediante ciclos combinados. Esta inversión se produce y acaba implantando casi 30 GW. El problema se produce cuando en el 2005 se cambia la política energética, primando la generación renovable, sin modificación de la regulación. Ello da lugar a un gran número de problemas que se intentan solventar con parches regulatorios que, lejos de converger hacia la deseada solución, la complican y producen desastres como el déficit tarifario. Se logra, eso sí, alcanzar objetivos europeos al implantarse 20 GW eólicos, 4 GW fotovoltaicos y en construcción otros 4 GW termosolares. La regulación parece que ha sido eficaz, pero no eficiente.

Entonces, ¿dónde está el problema? El problema está en que al subsector eléctrico se le ha liberalizado a medias. De la misma manera que al poner gasolina tenemos la seguridad de que del dispensador fluirá un producto de calidad, incluida la obligada porción de biocombustibles, no tenemos ninguna seguridad de que al darle al interruptor, mi consumo eléctrico sea respetuoso con el medio ambiente ya que mi comercializador no tiene ninguna obligación de respetar ningún estándar determinado sino que tan solo compite en precio con sus adversarios.

Si los ofertantes, productores de energía eléctrica, tuviesen la doble y única obligación de asegurar al 100% su disponibilidad, en terminología del mercado eléctrico, vender solo «potencia firme» y que su oferta contuviese el porcentaje obligado de energía de origen renovable que se estableciese, en terminología de política energética «un mix», entonces todas las transacciones posteriores (contratos bilaterales, de futuros, diarios e intradiarios, de ajustes, etc.) tendrían la garantía de origen que cumplen con las responsabilidades medioambientales.

Pero esto no es así y para poder alcanzar el mismo resultado que el de la estación de servicio al recargar combustible, hemos creado un entramado regulatorio diabólico que solo hace que empeorar al cruzarse por el camino las nuevas obligaciones medioambientales. Hemos otorgado poderes omnímodos a los Operadores del Sistema Eléctrico, a la vez propietarios de los activos del transporte, todo en el nombre de que alguien pueda escenificar frente al poder otorgante una tranquilidad de tenerlo todo bajo control. Gestiona lo ingestionable. Hace el viaje desde la política energética hasta el consumo del usuario final alcanzando de forma milagrosa el mix requerido. Todo ello de espaldas al mercado. Todo mediante procedimientos de operación, reglas, etc. Las actividades liberalizadas están fuertemente reguladas. ¿Cómo salimos de esta?

Hibridemos la oferta eléctrica. Tratemos de regular bajo el principio de la búsqueda de la eficiencia en el cumplimiento de objetivos verdes a través de la aplicación de mecanismos de mercado. Esto es, dejemos absolutamente libres a las actividades liberalizadas, generación y comercialización eléctrica (fuera primas a las energías renovables, fuera cargos por capacidad a las generadoras del régimen ordinario, fuera toda interferencia regulatoria sobre las dos actividades liberalizadas) y liberemos a los peajes de acceso de toda carga que no sea otra que la de los monopolios naturales, tautológicamente el transporte y la distribución eléctrica. En contrapartida, establezcamos mediante una regulación eficiente una hibridación de la oferta eléctrica estableciendo, al igual que para los hidrocarburos, los prerrequisitos que les permitan asegurar que su oferta es 100% firme y 100% cumplidora del mix preestablecido en la política energética vigente. Obviamente, esto quiere decir que todo kWh que llegue a ser despachado y que raudamente acuda a la demanda de aquel interruptor que solicitará su inmediata presencia ya contendrá su mix, ya que de otra manera no habría pasado el control de acceso.

Evidentemente, parece fácil, pero no lo es. Aparecen preguntas inmediatas: esta garantía de firmeza y de mix, ¿quién debe otorgarla?; para lograr esta firmeza, ¿cómo deberán actuar las energías no gestionables?; para lograr este mix, ¿cómo deberán actuar las energías convencionales?; para respetar la seguridad jurídica, ¿cómo deben asegurar su retorno las inversiones que actualmente reciben primas?; para hibridar la oferta alcanzando el mix deseado, ¿cómo deben llegar a acuerdos contractuales las diferentes tecnologías para que no existan posiciones dominantes ni discriminaciones positivas?

Cada pregunta debe ser objeto de un profundo trabajo regulatorio, incluido el establecimiento de un periodo transitorio para que, como en todo cambio en profundidad, las medidas sean efectivas de una manera gradual. Pero es posible. Es más, de no hacerse esto o algo parecido, (por ejemplo, el modelo inglés, en el que toda la energía es homogénea y las obligaciones de renovables se cumplen mediante «certificados verdes»), seguiremos inmersos en el actual marasmo del que solo cabe decir que solo se puede ir a peor. El déficit tarifario acumulado es la evidencia de una regulación violada en sus principios fundamentales y el Anteproyecto de Ley con finalidades fiscales es una cataplasma que puede quitar algo la fiebre pero seguro, no cura la enfermedad. Debemos cambiar el modelo, volver al espíritu inicial de separar las actividades en reguladas y liberalizadas. Pero de verdad.

Jordi Dolader i Clara, es presidente de Excom AF Mercados EMI, vicepresidente de la Asociación de Ingenieros Industriales de Cataluña y consejero independiente de Griño Ecologic S.A. Asimismo, fue consejero de la Comisión Nacional de Energía (CNE) y vicepresidente de Edenor.

«¿Cree usted que el proyecto de Ley tiene que ver con «medidas medioambientales», como reza el título?»

ENERGÍA DIARIO.: ¿Conoce el Anteproyecto de Ley de Medidas Fiscales en materia medioambiental y sostenibilidad energética?

JORDI DOLADER.: Como el documento no ha sido publicado todavía en la página web del Congreso de los Diputados como Anteproyecto de Ley, no puedo admitir haberlo leído (la entrevista se realiza en el momento en que todavía no había sido publicado el mismo y la respuesta es, sencillamente, muy inteligente).

E.D.: ¿Cuál es su valoración general del Proyecto y qué opina sobre su gestión?

J.D.: La situación actual de España y del sector eléctrico es excepcional. No se entendería una propuesta de este tipo, y elaborada de esta manera, en cualquier otra situación. Sin embargo, me hubiera gustado que el Gobierno hubiera abordado la problemática del sector con mayor rigor, empezando su preparación, incluso antes de las elecciones de noviembre de 2011.

Una modificación de este calado requiere mayor claridad en los objetivos, más tiempo de elaboración, mayor transparencia y consistencia con el resto de la regulación. Por ejemplo, ¿cree usted que el objetivo del proyecto de Ley tiene algo que ver con «medidas medioambientales», como reza el título?

Además, todavía no está claro cómo la recaudación de los nuevos impuestos va a ir destinada a mitigar el déficit tarifario.

E.D.: ¿Cuáles eran las alternativas a una propuesta fiscal de estas características?

J.D.: No hay soluciones fáciles para terminar con el déficit de tarifa. Este déficit suma, más o menos, 5 mil millones de euros al año. Y recaudar esa cantidad para el año siguiente no es fácil. Sin embargo, en mi opinión, la elaboración de una propuesta fiscal, que no es una solución «convencional», no es la mejor alternativa.

Esta «solución» es el resultado de dos tipos de limitaciones que tiene el Gobierno. Por un lado sería ilegal incumplir la normativa actual del régimen especial con medidas retroactivas y, por el otro, el Gobierno no quiere asumir el coste político de subir los peajes de acceso, y con ellos la Tarifa de Último Recurso (TUR).

La trampa reside en esta última limitación. Estas medidas «fiscales» se trasladarán en su mayor parte al precio que pagan los consumidores por la energía, igual que si el Gobierno hubiera subido los peajes de acceso, con lo que los consumidores pagarán lo mismo. Pero ahora, el Gobierno podrá echarle la culpa a las empresas. Para evitar asumir su parte de responsabilidad, el Gobierno aprueba «un parche» que distorsiona todo el mercado de generación.

E.D.: ¿Considera que el Gobierno ha tenido un nivel suficiente de interlocución con los sectores afectados y subsectores?

J.D.: La trasparencia en el proceso de toma de decisiones es un pilar básico para que la regulación resultante sea la mejor posible. Aunque es comprensible que en la situación actual el Gobierno haya tratado de «aislarse» de la influencia de los agentes afectados, en el fondo lo que ha conseguido es que sólo se haya oído la voz de los sectores más cercanos al poder.

E.D.: ¿Cuáles considera que pueden ser los efectos de la batería de figuras impositivas en el coste del suministro y en el proceso de formación de precios en el mercado mayorista de electricidad?

J.D.: Casi todos los analistas han centrado su atención en que parte de estos impuestos se repercutirán en el precio del mercado. Esto el lógico que ocurra…, es como cuando sube el precio que Argelia nos cobra por el gas.

A mí me preocupan más los efectos a largo plazo. Una propuesta de este tipo puede ser interpretada por los inversores como un «comportamiento oportunista» del regulador, puesto que se cambian las reglas del juego una vez que ya están realizadas las inversiones, con lo que estos, ya sean nacionales o extranjeros, quedan atrapados en el país, muchas veces perdiendo dinero. La siguiente vez que necesitemos dinero de empresas extranjeras, se acordarán de este comportamiento oportunista y no van a invertir…, o nos pedirán mucho más dinero por hacerlo.

Esto es aún más grave porque el impacto en el mercado mayorista no va a ser igual para todos. Es posible que incluso algunas tecnologías se vean beneficiadas.

El impacto medio en el mercado de generación es doble, ya que el incremento del coste marginal de los CCGTs supondrá unos 4,5 €/MWh, al que habrá que sumar el 6% del impuesto. Los 4,5€/MWh de aumento por el gas es mayor que el impuesto a la nuclear, y mayor que el 6% de prima que le quitan a muchas renovables, por lo que es posible que estas tecnologías, las renovables, acaben ganando más dinero.

E.D.: ¿Cuáles serían los efectos para las principales tecnologías de generación de electricidad, incluyendo la operación de los ciclos combinados y centrales nucleares?

J.D.: Actualmente los ciclos combinados compiten esencialmente con otros ciclos combinados, y los nuevos impuestos les afectan a todos por igual, con lo que, en esencia, no cambia su situación.

El principal problema de estas centrales es anterior a esta propuesta de Ley y está en el diseño del mercado de generación. Los ciclos combinados no estaban cumpliendo los planes con los que fueron diseñados, ni en términos operativos, ni financieros. Si como argumenta el ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, hay exceso de capacidad, el Gobierno debería permitir a algunas de estas centrales «pasarse a la reserva» y esperar tiempos mejores. Pero si no deja que las centrales salgan del mercado, debe permitirles recuperar su inversión.

E.D.: ¿Considera que pueden existir efectos no previstos en términos de afectación a la viabilidad de determinadas instalaciones y, en concreto, a las tecnologías inframarginales?

J.D.: Creo que el mayor riesgo es la pérdida de reputación del mercado español. Esta reputación nos afectará cuando queramos atraer nuevas inversiones, mejorar la calidad del suministro, implementar redes inteligentes…

E.D.: ¿Cuáles considera que pueden ser los efectos para el sector gasista?

J.D.: Según la versión del Anteproyecto de Ley que se ha dado a conocer, se creará un nuevo impuesto para todo el gas natural consumido en España, salvo para su uso en el transporte. Eso obviamente aumentará el coste de esta energía.

En cierta medida parece lógico que si se crean nuevos impuestos en el sector eléctrico, se haga lo propio en el sector gasista, para evitar cambiar los precios relativos entre ambos y que todos los clientes «se pasen al gas natural».

Sin embargo hay que tener en cuenta que España tiene muchas infraestructuras gasistas con un nivel de uso bajo. Al deprimir la demanda de gas natural, el coste de estas infraestructuras recae en los consumidores que quedan, aumentando lo que estos tienen que pagar. Se podría entrar en una espiral muy peligrosa que es conveniente evitar.

E.D.: Se habla enormemente sobre la traslación de los impuestos a las tarifas y precios de la electricidad. ¿Cuáles considera que pueden ser los efectos para consumidores industriales y domésticos de las distintas medidas y figuras fiscales que plantea el Anteproyecto de Ley?

J.D.: El impacto de estas medidas en el precio final será a través del aumento del precio de la energía. Sin embargo, es muy aventurado adivinar cuál será este aumento. Francia y Portugal no aplicarán estos impuestos, por lo que parte de la energía que consumirán los ciudadanos españoles vendrá de estos países, y la subida en España no será tan alta.

Además, como he dicho anteriormente, la reducción del déficit tarifario por vía de las tarifas de acceso hubiera implicado un aumento del precio final equivalente.

En el caso de Francia se dejará de exportar, lo que tiene un efecto parecido. Lo que está claro es que es muy difícil aventurar un nuevo precio medio.

E.D.: En lo que se refiere al gas natural, ¿cuáles son los efectos para el consumo final?

J.D.: El Anteproyecto de Ley prevé un impuesto equivalente a 2,34€/MWh. Esto es más o menos un 7% del precio mayorista del gas natural, pero mucho menor si se tiene en cuenta el precio final, que incluye el coste de los peajes.