La Unión Europea se comprometió de aquí a 2020 a reducir el 20% las emisiones, aumentar al 20% la cuota de renovables y a incrementar un 20% la eficiencia energética. Todas estas metas son ya jurídicamente vinculantes, y por ello el Ejecutivo comunitario lanzó el debate sobre la combinación de energías que debe promover la Unión Europea de aquí a 2050.
El objetivo para ese año, recordó Oettinger, es reducir entre un 80% y un 95% las emisiones de dióxido de carbono (CO2) y garantizar la seguridad de suministro. Esta «descarbonización» es «técnicamente posible y económicamente defendible», sostuvo el comisario. «Los costes son casi los mismos si hacemos algo que si no hacemos nada», agregó.
Se trata de un plan que espera fomentar las discusiones en torno a la cuestión entre Bruselas y los Veintisiete, pero que no incluye objetivos de obligado cumplimiento, puesto que el texto (el «Energy Roadmap 2050«) es la base para un debate a largo plazo, por lo que Oettinger pospuso los objetivos obligatorios para dentro de dos décadas, una vez que haya un acuerdo sobre la senda a tomar. «Queremos que en unos años, sobre 2030 ó 2040, se puedan marcar metas vinculantes de cara a 2050», señaló en rueda de prensa.
Con esta hoja de ruta, la Comisión Europea pretende mostrar a los países comunitarios alternativas para lograr una economía baja en carbono con cinco posibles escenarios en los que se plantea una Europa basada en las renovables; la eficiencia energética; la diversificación de fuentes de energía, la captura de carbono y la reducción del peso de la nuclear.
«El sector de la energía representa más del 50 % de las emisiones en Europa», indicó el comisario, quien señaló que el objetivo de la Comisión es «lograr una producción casi sin carbono en 2050 manteniendo la seguridad del aprovisionamiento y con un nivel de precios previsible».
Para cumplir estos objetivos, Europa debe «crear una nueva red moderna e inteligente», lo que precisa de inversiones de 140.000 millones de euros en la distribución eléctrica y 70.000 millones en la del gas.
Los objetivos establecidos en anteriores estrategias no varían, punto criticado por las organizaciones ecologistas que reclamaban medidas más ambiciosas, como el alza del recorte de emisiones de CO2 previsto para 2020 (del 20% actual a un 30%) o que la orientación de alcanzar un 20% de ahorro energético para esa fecha sea obligatoria.
El comisario de Energía defendió además que las inversiones necesarias de aquí a 2030 se hagan lo antes posible porque «si no invertimos ahora y retrasamos las decisiones, pagaremos más por la factura total». Además, las inversiones tempranas permitirán mejores precios en el futuro. Bruselas cree que los precios de la electricidad seguirán subiendo hasta 2030 pero podrían caer después gracias al menor coste de suministro, las políticas de ahorro y las mejoras tecnológicas.
Para lograr el objetivo del 80% en 2050, el sector energético «debe reducir sus emisiones de CO2 casi el 100%», ya que otros, como el transporte, sólo podrán hacerlo el 60%, explicó Oettinger.
La cuestión económica y la dependencia energética son otras de las principales preocupaciones de la Comisión Europea, que insistió en que cualquier opción debe ser «viable» y debe tener unos costes que la sociedad -desde ciudadanos a empresas- pueda pagar, según declaró Oettinger.
La responsable de energía de Greenpeace Europa, Frauke Thies, destacó precisamente que el texto presentado muestra que la energía limpia proveniente de renovables no costará a los contribuyentes más que la «energía sucia y peligrosa originada con carbón o en plantas nucleares».
Coche eléctrico
Asimismo, el comisario europeo de Energía afirmó que la generalización en los próximos veinte años del vehículo eléctrico entrañará un incremento de entre el 15% y el 20% del consumo de electricidad, por lo que preconizó nuevas infraestructuras para afrontar el nuevo escenario.
El comisario indicó que los Estados europeos deben comenzar a invertir ahora en nuevas infraestructuras para afrontar ese incremento del consumo y también para cambiar las fuentes hacia las menos contaminantes.
«Para los Estados miembros, lograr un alto nivel de eficiencia energética significa invertir ahora para lograr los beneficios en 15 o 25 años«, indicó Ottinger, quien agregó que esos gastos «son más difíciles en tiempos de crisis presupuestaria».
Carbóny nuclear
La cuota de renovables en el mix energético «deberá aumentar considerablemente» y será necesario fijar un nuevo objetivo obligatorio intermedio para 2030. A su juicio, la meta podría ser de al menos el 30%, y llegar al 50% en la producción eléctrica. Asimismo, Oettinger se mostró partidario de establecer unos objetivos que persigan un 30% de la reducción de las emisiones de CO2 y un 30% de ahorro de energía para 2030.
Los ecologistas fueron más allá al reclamar a la Comisión Europea objetivos ambiciosos y obligatorios para 2030, en palabras del portavoz de Energía del Grupo de Los Verdes del Parlamento Europeo, Claude Turmes, a la vez que consideraron que la reducción de CO2 del 30% para 2030 es «muy conservadora» y debería alzarse hasta el 45%.
En cuanto al carbón, Oettinger dijo que, dado su gran volumen de emisiones, «sólo tiene futuro si la captura y almacenamiento de CO2 es realizable». El gas será «esencial para la electricidad y la calefacción», pero su uso dependerá también de si triunfan los proyectos de captura y almacenamiento de CO2.
Por lo que se refiere a la energía nuclear, el Ejecutivo comunitario evitó dar recomendaciones a los Estados miembros y presentó dos escenarios. En el primero, que contempla que sólo las plantas que ya se están construyendo se utilizarán en 2050, mientras que las que existen se cerrarán cuando acabe su vida útil, prevé que la cuota de la energía nuclear caiga del actual 14% al 3% del consumo.
Pero si los proyectos de captura y almacenamiento de carbono no tienen éxito o retrasan esta tecnología, el papel de la energía nuclear debería aumentar hasta el 18%.
Por su parte, Foro Nuclear acogió «con satisfacción» la nueva hoja de ruta sobre energía para 2050 de la Unión Europea, al entender que destaca el papel de la energía nuclear como «una fuente clave» para lograr objetivos de reducción de emisiones, garantía de suministro y competitividad.
Así, la industria del sector reiteró que este informe «respalda» el papel de la energía nuclear en el futuro y resulta positivo para España, que cuenta con un mix energético diversificado y donde el porcentaje nuclear «constituye un activo de gran importancia».
Para María Teresa Domínguez, presidenta de Foro Nuclear, será «importante mantener la generación nuclear actual» en España y contemplar la aportación de nueva generación nuclear en el medio plazo, contando con las fuentes disponibles y planificando la aportación de nueva generación. «La energía nuclear seguirá siendo necesaria para hacer posible el proceso de transformación energética de España», concluyó.