España sospecha que Argentina buscará vender YPF a otro inversor extranjero y centra sus esfuerzos en establecer el precio de su tasación

Tras exponer el caso en el Consejo de ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea en Luxemburgo, García-Margallo describió el contencioso ante sus colegas como un acontecimiento no únicamente español, sino europeo, porque afecta al punto del Tratado de Lisboa que se conjura para proteger las inversiones europeas en el extranjero y rompe los principios de seguridad jurídica.

El ministro de Asuntos Exteriores recordó que YPF tiene en los próximos cinco meses vencimientos de deuda por valor de unos 1.600 millones de dólares y que la explotación del nuevo yacimiento de Vaca Muerta supondría una inversión de otros 20.000 millones.

«Parece obvio que ni YPF ni el gobierno de Argentina están en condiciones de hacer frente a esos desembolsos», opinó el ministro español, que consideró que «no es temerario presumir (…) que estén buscando un socio extranjero al que vender la participación que confiscaron a Repsol».

En ese caso, según García-Margallo, «nos encontraríamos que no se produce una nacionalización sino la sustitución de un socio español y europeo por un socio probablemente de otra nacionalidad».

«Desde un punto de vista jurídico nos encontraríamos con una expropiación discrecional, contraria a los procedimientos legales, arbitraria en cuanto se declara de interés nacional el sector de los hidrocarburos, pero sólo se expropia a una compañía y no a otras, y dentro de esa compañía sólo se expropia capital de un accionista«, subrayó, al tiempo que destacó el intentó del Gobierno español de negociar «hasta la extenuación» un acuerdo con Argentina y que logró el aplazamiento de la decisión sobre YPF en dos ocasiones.

«Seguimos diciendo que lo mejor que puede ocurrir es que lleguemos a una solución negociada a través del diálogo«, señaló de todos García-Margallo, quien subrayó la importancia de evitar «un choque de trenes» con consecuencias para España, Europa, Argentina y toda Latinoamérica.

El ministro recalcó que España «no está discutiendo la soberanía energética de Argentina» y que Buenos Aires puede expropiar empresas petroleras, aunque a él le parezca «un error», sino la necesidad de que respete los cauces legales y pague el «justo precio» por YPF, cuyas acciones se devaluaron un 60% por la «campaña de hostigamiento» a la que le sometió Buenos Aires para poder nacionalizarla «a precio de saldo».

«Ahora probablemente lo que haya que intentar hacer es que Argentina encuentre un interés en llegar a un acuerdo dialogado y negociado con España sobre la tasación«, admitió.

Según García-Margallo, se vio «algún guiño en este sentido» por parte de Buenos Aires, puesto que el viceministro de Economía, Alex Kicillof, reconoció estar «abierto a una negociación» sobre la compensación entre las dos partes y que la cifra propuesta en un primer momento no es «necesariamente firme». Por ello, confió en que las medidas de presión planteadas por España ante la Unión Europea terminen por llevar a las autoridades del país americano a aceptar un acuerdo.

Si Madrid y Buenos Aires llegan a un acuerdo sobre el precio de la tasación, el Gobierno español «también levantaría el pie del acelerador» en algunas de las propuestas que pidió estudiar a sus socios europeos para responder a la expropiación de Repsol y reconoció que es «muy difícil» establecer «plazos cerrados» como fecha límite para que las partes lleguen a un acuerdo «negociado» sobre la tasación.

En caso de que eso no ocurra, el ministro aseguró que Madrid «apoyará» una posible reclamación de Repsol ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI). «Es lo más que podemos hacer», aunque subrayó que las esperanzas en ese órgano «son escasas».

«No porque no se vaya a ganar (…) sino porque Argentina tiene un récord de casos en el CIADI y tiene un récord de incumplimiento de los laudos«, puesto que tiene 49 casos pendientes ante el CIADI, lo que supone el 25% del total en el mundo y el 50% de Latinoamérica.

Como medidas concretas, García-Margallo explicó que sugirió que la Unión Europea active ante la OCDE todas las reclamaciones en materia comercial que tenga contra Argentina y excluirla del del sistema generalizado de preferencias (SGP) que permite la entrada de exportaciones argentinas al mercado comunitario en situación más ventajosa antes de su vencimiento «natural» en 2014.

Además, García-Margallo planteó a los países de la Unión Europea la posibilidad de continuar la negociación de un acuerdo de asociación con el Mercosur sin Argentina, con el fin de no perjudicar al resto de países miembros.

«Es algo que tenemos que estudiar nosotros y que tienen que estudiar también los países del Mercosur», declaró el ministro de Asuntos Exteriores tras participar en un Consejo de Ministros de Exteriores de la Unión Europea en Luxemburgo.

Joaquín Almunia afirma que la UE tendrá una única voz en favor de España, aunque la expropiación de YPF está fuera del marco jurídico

En su intervención en la VI Conferencia Internacional ABC-Fundación Euroamérica BBVA, aseguró que «decisiones y actitudes como las que mostró la presidenta de Argentina» en los días pasados «no son aceptables».

«Así no se puede profundizar en las relaciones (entre España y Argentina), sino que se crean dificultades, agregó, antes de recordar que una de las responsabilidades de la Unión Europea es proteger a los inversores europeos cuando actúan en el exterior, así como cumplir las reglas establecidas entre la Unión Europea y los países terceros.

A la salida de la conferencia, Almunia reafirmó el apoyo de la Comisión Europea a las gestiones que ha hecho el Gobierno español en este asunto. El comisario europeo insistió en que la Comisión apoya a esta empresa y a España y dijo que en los próximos días la Comisión continuará debatiendo qué tipo de medidas se pueden tomar.

Como miembro español de la Comisión Europea desde hace ocho años Almunia aseguró que «apoyo y apoyaré siempre la aproximación a América Latina», pero de la misma manera -dijo- «hay que decir con firmeza que este tipo de decisiones y actitudes no son aceptables», afirmó.

En cuanto a la reacción de las autoridades europeas a la expropiación a Repsol de YPF por parte del Gobierno argentino, Almunia dijo que la Unión Europea apoya las gestiones del Gobierno español e insistió en pedir que se aplique «en sus propios términos» el acuerdo de protección e inversiones entre España y Argentina.

«La seguridad jurídica es básica, es fundamental y sin ella no hay beneficio, ni para quienes invierten, ni para quienes reciben la inversión», dijo, para insistir en que «la reacción de las autoridades europeas en este asunto fue muy clara y muy firme».

Ashton advierte a Argentina de que la decisión sobre YPF le perjudicará

Por su parte, la Alta Representante de Política Exterior de la Unión Europea, Catherine Ashton, advirtió al Gobierno de Argentina de que su decisión de expropiar la petrolera YPF, filial de la española Repsol, perjudicará a sus propios intereses económicos porque contribuirá a «destruir la inversión extranjera directa».

«La semana pasada envié un mensaje muy fuerte en el Parlamento Europeo y el ministro español de Asuntos Exteriores (José Manuel García-Margallo) va a plantear de nuevo la cuestión», declaró Ashton.

La Unión, recordó, «ha dicho muy claramente que, tanto para los intereses de Argentina como para los intereses europeos y para el futuro de la economía global, es muy importante que no se adopte una posición de destrucción de la inversión extranjera, aparte de que, por supuesto, hay unas obligaciones internacionales que respetar», añadió.

La Eurocámara pide reconsiderar las ventajas arancelarias de la UE con Argentina por la crisis de YPF

Esta es la única medida concreta que incluye la resolución pactada por los principales grupos políticos de la Eurocámara -populares, socialistas, liberales y euroescépticos- sobre la crisis de YPF, en la que se «deplora» la actuación del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

La mayoría de eurodiputados expresaron el apoyo de sus grupos al Gobierno español y criticaron la decisión «arbitraria» y «unilateral» de Buenos Aires por la expropiación de una empresa cuyo principal capital es «europeo».

El «popular» Jaime Mayor Oreja apeló a la «fortaleza» de la Unión Europea para tomar represalias contra medidas «arbitrarias» e «ilegítimas» y para que «la voz europea se alce cuando una injusticia de estas características pone en entredicho el futuro de las inversiones europeas».

También el socialista Enrique Guerrero mostró su «preocupación» por los pasos de Argentina y reclamó una respuesta «clara, inmediata e inequívoca», aunque advirtió de que «también ha de ser inteligente y continuada, antes que precipitada». La reacción ha de ser coordinada, añadió, y evitar «una escalada que pueda dañar la cooperación estratégica entre Europa y América Latina».

Por su parte, la eurodiputada del PNV Izaskun Bilbao criticó que la expropiación de YPF «vulnera la legislación internacional, practica un proteccionismo mal entendido e ineficiente para propiciar el desarrollo y porque produce una enorme inseguridad jurídica a todos los operadores europeos que están invirtiendo y colaborando con el desarrollo de la república Argentina».

Con el objetivo de que las autoridades argentinas corrijan la decisión, Bilbao pidió a la Unión Europea que «agoten todas los recursos diplomáticos y económicos de que dispongan para animar este cambio de actitud».

Para Francisco Sosa Wagner, representante de UPyD, la crisis no debe entenderse como una disputa entre Buenos Aires y una empresa petrolera sino «entre Europa u Argentina» y se mostró confiado en que los servicios jurídicos de la UE «podrán encontrar los instrumentos necesarios para neutralizar la arbitrariedad» de las autoridades del país sudamericano.

Los Verdes, representado por el catalán Raül Romeva y la gallega Ana Miranda, e Izquierda Unitaria son los dos únicos grupos del Parlamento que se desmarcaron de la resolución de consenso y defendieron la «soberanía» de Argentina para gestionar sus propios recursos. El apoyo del resto de partidos garantiza que se aprobará el viernes por amplia mayoría.

«El Gobierno (español) confunde los intereses de una empresa con los intereses de Estado», lamentó Miranda, quien dijo que Los Verdes piden a la Unión Europea que «no obstaculice» negociaciones como las que existen con el bloque del Mercosur por «incidentes aislados».

La Eurocámara «insta a la Comisión Europea y al Consejo a que estudien y adopten en defensa de los intereses europeos cuantas medidas sean necesarias para evitar que se reproduzcan situaciones como las actuales, incluyendo la posible suspensión parcial de las preferencias tarifarias unilaterales previstas en el sistema de preferencias generalizadas (SPG)», como represalia por lo que consideraron un problema de todos los Estados miembros y no únicamente de España.

El SPG es una herramienta de política comercial de la Unión Europea que concede ventajas unilaterales a las importaciones procedentes de países pobres. Argentina está incluida en la lista pero saldrá el 1 de enero de 2014 porque ya no se le considera un país en vías de desarrollo. La Comisión había descartado hasta ahora una suspensión anticipada de las ventajas comerciales a Argentina como respuesta al caso Repsol.

La expropiación es «incompatible» con el derecho internacional

El vicepresidente de la Comisión Europea y responsable de Industria, Antonio Tajani, afirmó que el anuncio del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner de expropiar la petrolera YPF, filial de la española Repsol, crea una situación de «inseguridad jurídica» que es «incompatible con el derecho internacional».

En un debate extraordinario celebrado en el pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo (Francia) para tratar la crisis abierta entre España y Argentina, Tajani subrayó que Bruselas «apoya totalmente» al Gobierno español, con el que el Ejecutivo comunitario «estudia» las medidas a adoptar.

En este sentido, dejó claro que «en estos momentos no se excluye ninguna opción» y anunció su decisión de cancelar una misión prevista la semana próxima a Argentina para avanzar en la colaboración industrial con este país: «Claramente el clima creado por la expropiación no permite que ésta pueda celebrarse». La visita al país sudamericano se enmarcaba en una gira más amplia con paradas en Brasil, Chile y Uruguay que sí se mantendrán.

Otra reunión a nivel técnico programada en Buenos Aires para este jueves y viernes fue cancelada también a petición de la Alta Representante de Política Exterior y Seguridad Común de la Unión Europea, Catherine Ashton.

Durante su intervención ante los eurodiputados, Tajani explicó que la inseguridad jurídica que provoca la expropiación es «incompatible» con el derecho Internacional, pero también puede «afectar muy seriamente a las inversiones internacionales, poniendo en entredicho su estabilidad y su protección».

El vicepresidente comunitario expresó la «seria preocupación» y la «más enérgica condena» por la actuación del Gobierno de Fernández de Kirchner porque «afecta a una empresa europea, a una inversión significativa de la Unión Europea en Argentina».

Además, en la línea de lo dicho por Ashton, Tajani reconoció «gran inquietud» por el riesgo de un «posible impacto negativo» de este caso en otros sectores a los que aludió la presidenta argentina durante el discurso en el que anunció la nacionalización de YPF.

Así las cosas, la Comisión instó a Buenos Aires a «respetar sus compromisos internacionales en relación al tratamiento y protección de las inversiones originarias de un Estado miembro de la Unión Europea» e hizo un llamamiento para que cumpla el acuerdo bilateral suscrito en 1991 entre España y Argentina para la promoción y la protección de inversiones.

El pacto cerrado entre los dos países hace más de veinte años «protege expresamente las inversiones efectuadas con arreglo a la ley, exige un tratamiento justo de las mismas y prohíbe medidas injustificadas o discriminatorias como las que se produjeron en este caso», enumeró el vicepresidente comunitario.

«La Comisión Europea exige que los derechos de los inversores europeos sean debidamente protegidos y garantizados», insistió.

Tajani cerró su intervención apelando a la «importancia de alcanzar una solución de común acuerdo, con arreglo al derecho internacional y a los principios de seguridad jurídica y de protección de las inversiones, que no perturbe las relaciones entre la Unión Europea y Argentina, ni perjudique a los inversores europeos en dicho país».

Por su parte, el ministro danés de Asuntos Europeos, Nicolai Wammen, dijo que la presidencia danesa de la Unión Europea «apoya totalmente» a España por la decisión «inaceptable» de expropiar YPF en Argentina, al tiempo que advirtió del efecto «dañino» que tendrá en los posibles inversores. Además, dijo que «no es simplemente un problema de un país o una compañía, sino que es un asunto de Argentina con la Unión Europea».

Los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea abordarán el próximo lunes la crisis con Argentina en su reunión mensual, que tendrá lugar en Luxemburgo.

La UE y España no podrán aprobar medidas de represalia comercial en contra de los intereses de Argentina

El único recurso que le queda a España y a Repsol, según Bruselas, es acudir a la justicia o pedir un arbitraje internacional que sea vinculante para las partes. No obstante, el Ejecutivo comunitario cree que si Argentina sigue adelante con la nacionalización, los inversores «huirán de Argentina como si fuera un barco que se hunde» y que no será necesario tomar este tipo de represalias. Sin embargo, resaltaron que esperan que «se den cuenta de su error y corrijan su decisión, por su propio bien».

«Para poder adoptar sanciones contra Argentina por el caso Repsol deberíamos demostrar que hay una vulneración de las reglas de la OMC», explicó un funcionario del departamento de Comercio de la Comisión. «Nuestro análisis preliminar es que esta expropiación no está cubierta por ninguno de los compromisos que asumió Argentina en el marco de la OMC», resaltó.

El único marco legal que permite una respuesta a la expropiación de YPF es el acuerdo bilateral de protección de inversiones entre Argentina y España. Pero tampoco este tratado permite a España imponer sanciones comerciales a Buenos Aires que afecten sólo a los flujos bilaterales.

«Ningún país de la Unión Europea puede adoptar una decisión en solitario. No es una posibilidad realista», explicó la fuente consultada. En primer lugar, porque necesitaría también la autorización de la OMC. A ello habría que añadir además un acuerdo a nivel de la Unión Europea ya que en caso contrario rige el principio de libre circulación de mercancías.

La Unión Europea otorga ventajas comerciales a Argentina, como aranceles más bajos, en el marco del denominado sistema de preferencias generalizadas que se aplica a los países en vías de desarrollo. Las fuentes consultadas explicaron que estas ventajas expiran el 1 de enero de 2014 porque ya no se considera a Argentina un país pobre, pero descartan acelerar esta transición como represalia por el caso YPF.

En cuanto al diálogo para un Acuerdo Comercial entre la Unión Europea y Mercosur, bloque del que forma parte Argentina, los responsables de Comercio de Bruselas consideraron que el caso YPF «no ayuda a las negociaciones» pero señalan que todavía es demasiado pronto para determinar el impacto concreto.

En este sentido, el vicepresidente de la Comisión Europea y comisario europeo de Competencia, Joaquín Almunia, dijo que la expropiación de YPF por parte de Argentina «quebró las reglas establecidas, en el acuerdo bilateral de protección de inversiones con España», pero eso «no tiene por qué perjudicar» las negociaciones de la Unión Europea y el Mercosur.

El funcionario afirmó que el interés de la Unión Europea en la negociación con el Mercosur, integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, es «muy alto», por lo que el bloque comunitario hará «todo lo posible para encontrar soluciones».

«El Mercosur es bastante más que la Argentina. (La expropiación) no tiene por qué perjudicar a otros países del Mercosur ni a las relaciones del Mercosur con la Unión Europea«, comentó Almunia, que añadió que se espera que «en los próximos meses» comience la discusión de las condiciones de acceso a los respectivos mercados, lo que consideró como «el momento decisivo» de la negociación.

Por otro lado, Almunia afirmó que la Unión Europea «observa con gran preocupación» la expropiación de la petrolera y que «debe reaccionar» para garantizar la seguridad jurídica de las empresas europeas. Además, sostuvo que «el perjudicado» de la expropiación «es el pueblo argentino» ya que, según él, el país no tiene capacidad de ahorro para cubrir sus necesidades de inversión, por lo que necesita atraer inversores extranjeros que «no se encuentran protegidos con decisiones como las que adoptó el gobierno» de la presidenta argentina.

Ashton, «alarmada» por la amenaza de que las expropiaciones afecten a otros sectores

Mientras, la Alta Representante de Política Exterior y Seguridad Común de la Unión Europea, Catherine Ashton, anunció que los ministros europeos de Exteriores estudiarán «todas las medidas» posibles para responder a la crisis abierta entre España y Argentina por la expropiación de la petrolera YPF, filial de la española Repsol.

«La Comisión Europea y el Servicio Europeo de Acción Exterior están estudiando un proyecto de medidas para determinar los próximos pasos. Todas las opciones están siendo analizadas«, informó Ashton en una comparecencia ante el pleno del Parlamento Europeo celebrado en Estrasburgo (Francia).

La jefa de la diplomacia europea adelantó que el asunto estará en la agenda del Consejo de ministros de Exteriores de la Unión Europea que tendrá lugar el próximo lunes en Luxemburgo y subrayó que España cuenta con su «total apoyo» en esta crisis.

Ashton admitió estar «alarmada» por las referencias de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner a otros sectores como el de las Telecomunicaciones o el bancario durante el discurso con el que anunció la nacionalización de la filial de Repsol.

YPF es una «importante inversión de la Unión Europea en Argentina», dijo la Alta Representante, antes de advertir a Buenos Aires de que con su expropiación envía una señal «muy negativa» a los inversores internacionales y puede «dañar gravemente» el clima de negocio en Argentina.

La nacionalización de la petrolera es una cuestión que provoca una «grave preocupación» en el seno de la Unión Europea y que crea una «inseguridad jurídica» para «todas las firmas de la Unión Europea y extranjeras» en el país del Cono sur, añadió. No en vano, señaló, el anuncio de expropiación se suma a «una serie de decisiones problemáticas» que Argentina tomó en los últimos años en materia de inversión y restricciones a las importaciones.

Por ello, la jefa de la diplomacia europea instó a las autoridades argentinas a «garantizar el cumplimiento» de los compromisos internacionales que le obligan a proteger las inversiones de países comunitarios en su territorio. No en vano, señaló, el anuncio de expropiación se une a «una serie de decisiones problemáticas» tomadas por Argentina en los últimos años

En el marco de la presión política que la Unión Europea trata de ejercer sobre el Gobierno argentino, el pleno del Parlamento Europeo decidió debatir el miércoles sobre la seguridad jurídica de los inversores europeos en el país sudamericano y la Comisión Europea canceló un encuentro bilateral previsto para finales de esta semana en Buenos Aires.

La Unión Europea en su conjunto representa el 50% de toda la inversión extranjera en Argentina, casi 50.000 millones de euros. Argentina acapara el 0,5% del comercio de bienes de la Unión Europea, con unas exportaciones totales por valor de 8.300 millones de euros y unas importaciones de 10.700 millones. Por lo que se refiere a los servicios, las exportaciones de la Unión Europea a Argentina ascienden a 3.000 millones de euros y las importaciones a 2.100 millones, según los datos de Bruselas.

En los últimos dos años, varias empresas y Estados miembros se quejaron ante la Comisión de medidas proteccionistas introducidas por Argentina, como restricciones comerciales en forma de licencias o problemas en las aduanas, aunque ninguna tan grave como la expropiación de YPF.

Reino Unido trabajará junto a España para que Argentina cumpla sus compromisos

El ministro de Asuntos Exteriores del Reino Unido, William Hague, aseguró que su Gobierno va a «trabajar junto a España» y junto al resto de países de la Unión Europea «para garantizar que las autoridades argentinas mantengan sus compromisos y obligaciones internacionales» y expresó su «gran preocupación» por la expropiación del 51% de YPF.

El ministro describió la iniciativa como «la última de una serie de medidas tomadas por Argentina» que, «además de ser perjudiciales para los intereses empresariales, van a socavar la economía de Argentina al reducir su poder de atracción ante inversores internacionales».

El titular del Foreign Office admitió que «el Gobierno argentino no ha ocultado el hecho de que desea recortar las importaciones y promover un superávit comercial de la economía interna aplicando diferentes medidas restrictivas al comercio».

Sin embargo, apuntó, «esto va en contra de todos los compromisos que Argentina adquirió en el G-20 para promover la transparencia y reducir el proteccionismo».

Francia pide «solidaridad europea» con España

Asimismo, Francia hizo un llamamiento a la «solidaridad europea» con España por la expropiación de la participación de la petrolera española Repsol en la argentina YPF.

El portavoz del ministerio francés de Asuntos Exteriores, Bernard Valéro, dijo que «Francia apoya las gestiones de la Comisión Europea con el Gobierno argentino, con el objetivo de hacer respetar el derecho internacional».

Anteriormente, el portavoz explicó que París espera que las gestiones de la Comisión Europea en este caso den resultados «rápidamente». También precisó que «no hay temores particulares» sobre las inversiones de las empresas francesas en Argentina.

EEUU se mantiene por ahora al margen del conflicto entre España y Argentina

El Gobierno de Estados Unidos se mantiene por ahora al margen en el conflicto por el proyecto argentino de expropiación de acciones de la española Repsol en la petrolera YPF y se limitó a reiterar que estudia el caso y sus posibles «implicaciones».

«Todavía estamos tratando de obtener los detalles de lo que ha pasado y hacer una evaluación», explicó en una rueda de prensa el portavoz adjunto del Departamento de Estado, Mark Toner.

Toner recordó que la secretaria de Estado, Hillary Clinton, habló de la necesidad de que haya «diversos mercados de energía» y, en esa línea, reiteró que Estados Unidos quiere ver en general «más diversidad, no menos».

Preguntado al respecto en su rueda de prensa diaria, el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, dijo que el Gobierno de Barack Obama no tiene «nada que añadir» a lo comentado hasta ahora.

España es el principal inversor externo en Argentina, seguido de Estados Unidos, que cuenta con más de 500 empresas instaladas en el país.

La relación entre Estados Unidos y Argentina no está en su mejor momento, sobre todo desde la reciente decisión del Gobierno de Obama de suspender temporalmente las preferencias comerciales que concede al país suramericano a causa del impago de más de 300 millones de dólares a dos compañías estadounidenses, Azurix Corp y Blue Ridge Investment.

La medida, que entrará en vigor a finales de mayo, suspende a Argentina del Sistema Generalizado de Preferencias (GSP), que exime de aranceles a las importaciones de miles de productos de países en desarrollo.

«Es conveniente suspender la designación de Argentina como país beneficiario del GSP, ya que no ha actuado de buena fe en el cumplimiento de los fallos arbitrales a favor de las compañías estadounidenses», indicó entonces Obama.

El sábado Obama y la presidenta argentina se reunieron al margen de la VI Cumbre de las Américas, a la que ambos asistieron en Cartagena de Indias (Colombia). Según la presidencia argentina, Obama expresó a Fernández durante ese encuentro su voluntad de «seguir siendo socios y amigos».

«Tenemos diferencias ocasionales» con Argentina, pero «no queremos que eso complique nuestra amplia cooperación en cuestiones económicas, de energía y seguridad», explicó a los periodistas el consejero adjunto de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Ben Rhodes.

Oficialmente Obama y Fernández no abordaron el tema de YPF, aunque la expropiación aún no había sido anunciada.

Bruselas manifiesta su «apoyo» a España y avisa que la expropiación de YPF «tendrá consecuencias»

«Nuestra posición no ha cambiado. Es de apoyo a España. Además, en general, las expropiaciones forzosas nos plantean preocupación a nivel europeo porque queremos un clima de seguridad jurídica y esto es lo contrario», dijo Clancy.

No obstante, también manifestó que la Unión Europea no cuenta en la actualidad con mecanismos jurídicos para presionar al país latinoamericano con el fin de que cumpla sus compromisos en relación con las inversiones de empresas de países comunitarios en su territorio, como el caso de la petrolera YPF, controlada por la española Repsol.

Si bien con el Tratado de Lisboa (2009) la Comisión Europea adquirió en principio competencias sobre las inversiones comunitarias en países terceros, todavía no existen instrumentos legales, el portavoz europeo recordó que el marco jurídico que se aplica en este caso es el tratado de protección de la inversión bilateral (BIT) entre España y Argentina.

«Legalmente es un problema bilateral y no existe ningún papel para la Unión Europea con base jurídica en relación con Argentina o algún tipo de mecanismo de arbitraje internacional», aseguraró Clancy.

El acuerdo marco de comercio y cooperación económica de 1991 entre la Comunidad Económica Europea y Argentina permite la cooperación y acciones conjuntas pero no otorga a la Unión Europea la posibilidad de emprender acciones contra el país suramericano en asuntos comerciales o relacionados con las inversiones.

Por lo que se refiere al marco que ofrece la Organización Mundial del Comercio (OMC), indicaron que este organismo «no cubre asuntos de protección de las inversiones y no existen compromisos adquiridos de Argentina en relación a ello», por lo que la Unión Europea «no tiene posibilidad de reaccionar sobre la base de compromisos legales multilaterales o bilaterales» en Ginebra.

En este sentido, Clancy aseguró que «nos ocuparemos del asunto y expresaremos nuestra preocupación sobre el impacto negativo que puede tener en los intereses económicos y comerciales de la Unión Europea, y en las relaciones bilaterales».

«Una expropiación forzosa por parte del Gobierno daría una señal muy negativa a los inversores nacionales y extranjeros y podría dañar gravemente el clima de negocios en Argentina», resaltó el portavoz europeo.

Por estos motivos, Clancy expresó el deseo de la Comisión Europea de que las diferencias entre el Gobierno argentino y Repsol YPF puedan ser limadas a través de una solución común que satisfaga a ambas partes y abogó por encontrar una «solución de mutuo acuerdo que no dañe el clima empresarial y las relaciones entre la Unión Europea y Argentina». En todo caso, el Ejecutivo comunitario sostuvo que es España la que debe responder en primer lugar a Argentina.

El anuncio de la expropiación de YPF se produjo a pesar del mensaje que el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, envió a la oficina de Cristina Fernández a través de la delegación de la Comisión en Buenos Aires en el que mostró su preocupación y pidió respeto a los compromisos del país con las inversiones extranjeras.

Precisamente, Durao Barroso se declaró «seriamente decepcionado» por la decisión de Argentina aunque eludió pronunciarse sobre si la Unión Europea aprobará medidas de represalia contra el país austral.

«La Comisión Europea ya había transmitido sus preocupaciones al Gobierno de Argentina y habíamos enfatizado la necesidad de soluciones de mutuo acuerdo que no dañaran el clima de negocios«, dijo Barroso.

«Esperamos que las autoridades argentinas respeten sus compromisos y sus obligaciones internacionales, en particular los que resultan del acuerdo bilateral de protección de inversiones con España», resaltó el presidente del Ejecutivo comunitario.

«He pedido a los servicios de la Comisión que sigan este tema muy de cerca y de forma prioritaria», anunció Barroso que dijo haber estado en contacto con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, sobre el caso Repsol-YPF.

España intentará que el Parlamento Europeo debata esta semana la nacionalización

Por otro lado, el secretario de Estado para la Unión Europea, Íñigo Méndez de Vigo, anunció que el Grupo Popular del Parlamento Europeo propondrá una modificación del orden del día de esta institución para que se incluya el debate sobre la nacionalización de YPF por el Gobierno argentino.

Méndez de Vigo advirtió de que un cambio del orden del día de la Eurocámara «no es fácil», aunque la Presidencia «mostró su buena disposición» a las autoridades españolas.

El Gobierno cree que podrá sacar adelante esta inciativa porque «se trata de una expropiación que afecta no a una empresa española, sino a una empresa europea, que tiene unos accionistas que son europeos».

El Gobierno de EE.UU. «sigue los acontecimientos» tras anuncio expropiación

El Departamento de Estado de EE.UU. afirmó que «sigue los acontecimientos y estamos al tanto» de que la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner propuso un proyecto de ley para nacionalizar un interés de control en la empresa de petróleo y energía Repsol YPF.

Mientras, la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, dijo que la decisión del Gobierno argentino generará debate y agregó que el éxito de la apertura del mercado de materias primas está demostrado.

«Creo que va a ser una decisión ampliamente discutida. No voy a ofrecer una opinión porque no conozco los detalles (de la expropiación)», dijo la jefa de la diplomacia estadounidense.

Clinton, quien se encuentra en Brasilia, añadió que disponer de un «mercado abierto» para los sectores de petróleo y materias primas es «más provechoso» y que esa fórmula de la apertura «se demostró exitosa alrededor del mundo».

Las palabras de la secretaria de Estado de Estados Unidos, quien se reunió con la presidenta de la petrolera estatal brasileña Petrobras, Graça Foster, llegaron después de haber defendido la importancia de la iniciativa privada como jugador clave en las relaciones económicas.

La Comisión Europea autoriza la compra y control conjunto de FCC Energía por parte de FCC y MREE

La operación se examinó bajo el procedimiento simplificado de revisión de fusiones, el que la Comisión aplica cuando, a priori, cree que la operación no supondrá problemas para la competencia en la Unión Europea.

FCC Energía desarrolla sus actividades dentro del sector energético, especialmente en las áreas de energías renovables, eficiencia energética y cogeneración, sector en el que también trabaja MREE.

Por su parte, FCC se dedica a los servicios medioambientales y a la gestión de agua, a la construcción de grandes infraestructuras, a la producción de cemento y de energía renovable.

El Parlamento Europeo apoya que la CE coordine los acuerdos con terceros países sobre energía

La propuesta prevé la creación de un mecanismo de intercambio de información para los acuerdos bilaterales en materia energética entre los Estados miembros y terceros países, que ampliará el proceso de notificación que ya existe para los acuerdos de gas y lo aplicará a todos los tipos de energías.

«El objetivo de la Unión Europea tiene que ser desarrollar una política energética común, esto ayudará a proteger a los consumidores europeos en todos los países«, recalcó el ponente del texto aprobado por una amplia mayoría, el diputado letón del Partido Popular Europeo, Krisjanis Karins, en una rueda de prensa.

Esta iniciativa «obligará a los Estados miembros a invitar a la Unión Europea a bordo, incluso en los primeros pasos de las negociaciones», señaló Karins.

El eurodiputado explicó que el objetivo de la propuesta es doble: por una parte, trata de evitar violaciones de la ley comunitaria que, por ejemplo, puedan suponer que un proveedor alcance una situación monopolista -como es el caso de la rusa Gazprom en varios países europeos- que den lugar a una subida de precios.

Por otra, esta nueva legislación trata de fomentar la coordinación entre los Veintisiete de cara a sus negociaciones con terceros países.

El comisario europeo de Energía, Günther Oettinger, expresó su satisfacción por el voto y destacó el apoyo de los eurodiputados a que se estudie la compatibilidad de los acuerdos comerciales en materia energética con terceros países con la ley europea antes de su firma.

La Comisión Europea afirmó que el objetivo de esta iniciativa es mejorar la seguridad del suministro a la Unión Europea y la cooperación internacional en ese ámbito.

Oettinger ya trató de tranquilizar de antemano a los Estados miembros al asegurar el pasado mes de septiembre que aunque el Ejecutivo comunitario compruebe esta compatibilidad legal, eso no implica que la Comisión Europea se siente en la mesa de negociación con países terceros o que vaya a controlar de antemano todos los acuerdos o negociaciones.

Por lo que respecta a la confidencialidad comercial, el comisario señaló entonces que la Comisión Europea estaría al tanto de los contratos, pero no transmitiría detalles de los textos a otros países si el Estado miembro en cuestión, si así lo solicita.

El texto deberá pasar ahora por el pleno del Parlamento Europeo y volverá a ser tratado en el Consejo de ministros de Energía el próximo 19 y 20 de abril en el encuentro que llevarán a cabo en Jutland, Dinamarca.

«Ahora corresponde al Consejo dar paso adelante y ayudar a que se adopte esta propuesta en la ley europea», comentó el ponente.

Actualmente, la Unión Europea importa el 80% del petróleo y el 60% del gas que consume, unas cuotas que continúan en ascenso, precisó la Comisión Europea.

Los eurodiputados piden asumir objetivos nacionales de obligado cumplimiento de ahorro energético

Así lo señaló el texto respaldado por los eurodiputados, en en el que también sugirieron a la Comisión Europea que retenga parte de los derechos de emisiones (ETS) para que suba su precio en el mercado, ahora desplomado como consecuencia de la crisis.

Respecto al ahorro energético, los eurodiputados cruzaron la línea roja impuesta por los Estados miembros, que a mediados de febrero reivindicaron que se dote de «flexibilidad» a cualquier acuerdo que se alcance y se reafirmaron en su negativa a asumir compromisos de ahorro energético nacionales.

Los países se escudaron en la crisis económica y financiera para justificar su negativa a asumir más compromisos medioambientales, ya que consideran que la delicada situación de las arcas públicas les da poco margen para emprender nuevos esfuerzos, pero ofrecieron a cambio aceptar la imposición de ciertas medidas concretas de eficiencia energética.

Algunas de estas medidas -propuestas por la Comisión Europea- son la obligación de que las administraciones públicas renueven un 3% de sus edificios cada año y desde 2014 para hacerlos más eficientes, que las compañías energéticas reduzcan en un 1,5% anual el volumen de sus ventas de gas y electricidad con respecto al año anterior. Para ello, deberán financiar a los consumidores medidas de eficiencia energética como la instalación de ventanas con doble acristalamiento o de tejados aislantes. Asimismo, también plantearon que las plantas productoras aprovechen el calor que generan.

Como estas medidas recortarán también las emisiones de CO2, los eurodiputados reclamaron reducir el número de permisos de emisiones disponibles para las empresas contaminantes. Sólo así, consideraron, podrá evitarse una caída del precio del carbono que ponga en riesgo el funcionamiento del sistema de comercio de emisiones.

El Ejecutivo europeo ya aceptó rebajar sus pretensiones iniciales y descartó exigir a los Estados miembros que asuman objetivos nacionales. A pesar de ello, advirtieron que, de seguir así, la Unión Europea no cumplirá su objetivo de aumentar un 20% la eficiencia energética de aquí a 2020, sino que se quedará en el 9%.

Pero para los eurodiputados tanto de la Comisión de Energía, como de la de Medio Ambiente -que se pronunció en enero sobre esta cuestión-, la adopción de estas medidas no es suficiente para cumplir con el 20% para 2020.

Queda por ver si el Pleno del Parlamento Europeo mantendrá la posición de ambas comisiones o si rebajará sus exigencias para lograr un acuerdo.

Dinamarca -país que ocupa este semestre la presidencia rotatoria de la Unión Europea- se propuso alcanzar un consenso antes de junio, para lo que sería necesario lograr un acuerdo rápido entre las tres instituciones comunitarias, el Parlamento Europeo, el Consejo y la Comisión Europea.

Las negociaciones a tres -conocidas como trílogos- comenzarán ahora y fuentes comunitarias explicaron que aún no se descarta que se llegue a un acuerdo en primera lectura -el procedimiento más ágil-, pese a que resultará complicado que el Consejo dé su brazo a torcer y acepte las reivindicaciones de los eurodiputados.

Por su parte, las organizaciones ecologistas como Greenpeace y Amigos de la Tierra expresaron su satisfacción por el resultado del voto y recalcaron la importancia de que se adopten objetivos nacionales vinculantes.

«Los eurodiputados saben que los beneficios de la eficiencia energética -como el ahorro en la compra de petróleo y la reducción de emisiones de dióxido de carbono (CO2)- no tendrán lugar si no se establecen objetivos vinculantes», recalcó Brook Riley, activista de Amigos de la Tierra Europa.

La CE urge a España a liberalizar su mercado energético en dos meses

Los Veintisiete debían incorporar a sus ordenamientos jurídicos antes del 3 de marzo de 2011 el conocido como «tercer paquete energético», compuesto de dos directivas europeas dirigidas a crear un mercado único del gas y de la electricidad en la Unión Europea para 2014.

Hasta la fecha, España, Bulgaria, Chipre, Eslovaquia, Luxemburgo, los Países Bajos y Rumanía «no hicieron nada» y no notificaron a la Comisión Europea ninguna medida de transposición de esas directivas y Estonia solo lo ha hecho en lo relativo a la legislación del gas, según explicó la portavoz comunitaria Marlene Holzner en rueda de prensa.

«Queremos un mercado abierto y accesible para las compañías, vemos que todavía el mercado energético está dividido por las fronteras nacionales», afirmó Holzner.

Por ello, el Ejecutivo europeo envió a los ocho países en cuestión un «dictamen motivado», aviso que supone el segundo paso en el procedimiento de infracción europeo, en los que insta a estos países a tomar las medidas requeridas en dos meses,

Si los países no cumplieran en el plazo establecido de dos meses, la Comisión Europea llevará los casos ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que como último recurso podría decidir imponer una multa a los países por incumplir la ley comunitaria.

Holzner señaló que finalizar el mercado único energético crearía un crecimiento económico adicional para 2020 equivalente a entre el 0,6% y el 0,8% del Producto Interior Bruto de toda la Unión Europea y destacó la importancia de esto en «tiempos de austeridad presupuestaria».

«Estamos hablando solo de hacer leyes, no de financiar proyectos o de tomar duras medidas presupuestarias», recalcó la portavoz.

El tercer paquete energético exige a los países medidas como la separación de redes con el fin de garantizar el acceso de los operadores al mercado, refuerza la independencia de autoridades reguladoras nacionales y que mejoren el funcionamiento de los mercados minoristas y facilita a los consumidores la posibilidad de elegir entre diferentes empresas proveedoras de gas y electricidad, según señaló la Comisión Europea.

La Unión Europea decide aplazar su resolución de penalizar el petróleo extraído de las arenas bituminosas

Las negociaciones a nivel técnico en Bruselas no lograron un consenso suficiente para dar luz verde a la propuesta de la Comisión Europea, que planteó revisar la directiva de calidad de los combustibles para establecer un valor medioambiental en función de lo que contamina cada uno.

El comité de gestión competente, formado por expertos de los Estados miembros, ofreció una «no opinión» sobre la propuesta, lo que quiere decir que «no se ha logrado una mayoría cualificada ni a favor ni en contra», explicó el portavoz comunitario de Cambio Climático, Isaac Valero.

Esto supone que la discusión será elevada al Consejo para que las negociaciones continúen a nivel «político», con lo que pasa a manos de los ministros de Medio Ambiente de la Unión Europea. «Lo vemos como un paso necesario en el proceso y ahora el debate avanzará a nivel político. Es una cuestión política y el Consejo es el lugar en donde debe producirse el debate», resumió Valero.

La Comisión Europea pretende que los combustibles provenientes de estas arenas sean calificados como más contaminantes con respecto a otro tipo de combustibles fósiles, debido a que su extracción causa un gran impacto medioambiental al ser necesario excavar grandes extensiones de tierra para conseguir suficiente petróleo.

El sistema de calificación, ya aplicado en el caso de los biocombustibles, establece un valor para cada combustible en función de los gases de efecto invernadero que produce su uso, de modo que el petróleo procedente de arenas bituminosas se «encarece» frente al crudo convencional.

Esta medida permitiría un paso posterior para bloquear la entrada al mercado comunitario de este tipo de arenas porque se les asignaría un valor por defecto de gas de efecto invernadero de 107 gramos de carbono, lo que supone un impacto ambiental mayor que el crudo convencional, con 87,5 gramos.

La iniciativa provocó la alarma de Canadá, país que hizo una apuesta en firme por las arenas bituminosas ya que dispone de importantes cantidades de este recurso, lo que le llevó a ejercer una gran presión sobre Bruselas para evitar que éstas salgan perjudicadas por la revisión legislativa.

La cuestión es tan delicada que se yergue como uno de los mayores obstáculos que impiden a la Unión Europea y Canadá finalizar las negociaciones iniciadas en 2009 para firmar un acuerdo bilateral de libre comercio, que en principio se esperaba para finales del año pasado.

Aunque Valero, evitó calificar los «continuos contactos» entre Bruselas y Toronto sobre las arenas bituminosas como presiones, la comisaria europea de Acción por el Clima, Connie Hedegaard sí reconoció el cabildeo canadiense ante la Unión Europea.

«Con todo el ‘lobby’ que se ha hecho en contra de la propuesta de la Comisión Europea, temía que los expertos de los Estados miembros rechazaran la iniciativa en la reunión de hoy, me alegro de que no haya sido el caso», señaló Hedegaard.

La comisaria defendió que la propuesta europea está basada en parámetros científicos y no es discriminatoria, mientras que Valero recalcó que ésta no supondrá ninguna prohibición sobre la importación de estos productos.

Organizaciones ecologistas, con el apoyo de varios Premios Nobel, reclamaron a la Unión Europea que vete las arenas de alquitrán y acusaron a Canadá y a otras petroleras de presionar a los Estados miembros para que rechacen la propuesta de Bruselas.

La decisión final está prevista para el próximo junio, tras las discusiones políticas que se llevarán a cabo en el seno del Consejo de la Unión Europea.

«Espero que los gobiernos se den cuenta de que los combustibles no convencionales (como las arenas bituminosas) tienen que responder por las emisiones considerablemente más altas que producen«, defendió Hedegaard.

Coalición Clima denuncia que España apoyó en Bruselas las arenas bituminosas

Por su parte, Coalición Clima denunció que la reunión de los representantes de la Unión Europea para decidir un bloqueo definitivo a la entrada de las arenas bituminosas al mercado europeo acabó en «punto muerto» a causa del voto en contra de países como España.

«Las arenas bituminosas emiten un 23% más de CO2 que el crudo, y el Gobierno español apostó por boicotear la aprobación de la aplicación de la directiva europea, capaz de impedir su entrada en los depósitos de los coches europeos», subrayó Coalición Clima.

La organización denunció que la posición del Gobierno español a favor de los combustibles más contaminantes es inaceptable. «Las compañías petroleras y el ‘lobby’ del refino parecen haber conseguido que los políticos españoles antepongan los intereses de la industria a los de la salud pública y la lucha contra el cambio climático», aseguró.

Tras señalar que es evidente que las arenas bituminosas son una de las peores materias primas para combustibles, Coalición Clima pidió al ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, que en la próxima votación en junio se enfrente a los intereses de las petroleras y apoye prohibirlas en Europa.

Greenpeace denuncia el «punto muerto» de las negociaciones

Greenpeace y Amigos de la Tierra expresaron su preocupación por el «punto muerto» al que llegaron las negociaciones. No obstante, confiaron que avancen cuándo los ministros europeos de Medio Ambiente traten la cuestión «en junio», pese a la «ofensiva furiosa» del Gobierno canadiense.

«Ahora que los ministros de Medio Ambiente tendrán que rendir cuentas públicamente veremos quién mueve los hilos en Europa. Las pruebas son claras: las arenas de alquitrán son el combustible más sucio del mundo. La decisión está aún más clara: los ministros deben permanecer firmes ante la industria y prohibirlas en Europa«, explicó la responsable para Transporte en la Unión Europea de Greenpeace, Franziska Achterberg.

La directiva sobre calidad de combustibles se adoptó en 2008 con el fin de reducir entre 2010 y 2020 un 6% la intensidad de emisiones de dióxido de carbono (CO2) de los combustibles usados en el sector europeo del transporte por carretera. La propuesta que defiende la Comisión se refiere a la aplicación de la norma europea y establece cómo los proveedores deben calcular e informar sobre la intensidad de emisiones de carbono de los combustibles fósiles, así como de la electricidad que proporcionan.

La extracción del crudo implica el dragado de gigantescas extensiones de terreno (se necesitan dos toneladas de tierra por cada barril de petróleo producido) y el uso de enormes cantidades de agua y energía para separar la arena del petróleo.

Se calcula que las arenas bituminosas de la provincia de Alberta (Canadá) contienen entre 1,7 y 2,5 billones de barriles de petróleo, aunque sólo una fracción es recuperable con la actual tecnología, lo que las convierte en una de las mayores reservas de crudo del mundo.