La Unión Europea destinará 365 millones de euros a impulsar las «ciudades inteligentes» en 2013

Estos fondos se invertirán en proyectos de los tres citados sectores llevados a cabo en colaboración con las autoridades locales, con el fin de «estimular el desarrollo tecnológico y crear ciudades más inteligentes», según dijo la vicepresidenta de la Comisión Europea y responsable de Agenda Digital, Neelie Kroes.

Los 365 millones de euros no son una cantidad nueva, sino que proceden de fondos comunitarios ya previstos para este tipo de iniciativas para el período 2007-2013, señaló el comisario europeo de energía, Günther Oettinger.

Bruselas apuesta por el desarrollo de «tecnologías urbanas inteligentes» para afrontar desafíos como la concentración demográfica en las ciudades, el alto consumo energético de las mismas o los problemas medioambientales y económicos derivados de la congestión de tráfico, explicaron los comisarios.

Actualmente, cerca de tres cuartos de la población europea vive en ciudades, que consumen el 70% de la energía de la Unión Europea.

Los atascos de tráfico suponen un coste económico aproximado del 1% del Producto Interior Bruto (PIB) cada año, según estimaciones del Ejecutivo comunitario.

La innovación tecnológica «es el mejor medio de reforzar la competitividad europea y de resolver los problemas de eficacia energética», afirmó Oettinger.

La iniciativa «Ciudades inteligentes» permitirá desarrollar acciones concretas como los sistemas de calefacción y refrigeración de alto rendimiento, los contadores inteligentes, la gestión energética en tiempo real o los edificios autosuficientes, añadió el comisario.

Por su parte, el comisario de transporte, Siim Kallas, destacó la necesidad de aplicar la innovación tecnológica para reducir el dióxido de carbono emanado del tráfico en las ciudades, y propuso medidas como «la eliminación progresiva de los vehículos con combustibles fósiles del centro de las ciudades».

Kallas también sugirió la introducción de «sistemas de recarga inteligentes» para los vehículos eléctricos, así como la utilización de autobuses «silenciosos y no contaminantes».

Las ciudades europeas «deben ser la punta de lanza del cambio tecnológico» en la Unión Europea, subrayó Kroes, quien también señaló la importancia de que los ciudadanos «se impliquen» en esta evolución.

La iniciativa «Ciudades y comunidades inteligentes» se puso en marcha en 2012, con un presupuesto inicial de 81 millones de euros para dicho año, y destinada únicamente los sectores del transporte y la energía, frente a los 365 millones y los tres sectores previstos para 2013.

Unesa traslada a Bruselas que el déficit tarifario proviene de las «cuantiosas primas» a las solares

«El incremento desproporcionado de las subvenciones a estas energías no sólo explica el aumento del déficit de tarifa en los últimos años, sino que, además, ocasiona que la tarifa que pagan los consumidores españoles sea cada vez más alta», afirmó el presidente de Unesa.

Montes trasladó a las autoridades comunitarias las recientes sentencias del Tribunal Supremo que desestimaban las «pretensiones» del sector fotovoltaico en España, y en las que afirmaba que «las primas a estas energías pueden modificarse al haberse alterado las circunstancias económicas del país y tras el aumento sustancial del déficit de tarifa», apuntó Unesa.

En este sentido, la patronal de las eléctricas señaló que, al igual que las compañías españolas están sujetas a los «vaivenes» del libre mercado y realizan «grandes sacrificios», «las compañías que han decidido renunciar a los riesgos del mercado acogiéndose a la tarifa regulada, como las compañías que han invertido en energías solares, tienen que asumir los cambios que deban producirse en la regulación». «De hecho, ya hay empresas que están ofertando plantas fotovoltaicas sin primas», añadió Unesa.

En la reunión, a la que también acudió el jefe del gabinete del comisario de Competencia, Carlos Martínez Mongay, el presidente de Unesa aclaró «algunos malentendidos» incluidos en el documento de trabajo de la Comisión Europea, con recomendaciones al Consejo, sobre el Programa Nacional de Reformas y el Programa de Estabilidad para España de 2012.

Así, aludido a la «confusión» acerca de dónde se genera el déficit de tarifa y transmitió el mensaje de que el problema «nada tiene que ver con el precio de la energía» sino que éste se ocasiona «exclusivamente por la diferencia entre los ingresos y los costes regulados», entre el que destacó «el de las subvenciones al régimen especial», mientras que otros conceptos como la distribución, apuntó Unesa, «reciben la retribución más baja de Europa».

Además, defendió que el mercado eléctrico español es «uno de los más eficientes», ya que desde la liberalización del mercado de generación, en 1998, el número de agentes «ha pasado de cuatro a más de diez».

La patronal de las compañías eléctricas destacó que la prueba «más evidente» de la competencia efectiva en el mercado de generación son los precios resultantes en comparación con el resto de mercados europeos, y subrayó que España ocupa desde hace años «una posición en la banda baja, pese a la falta de interconexión».

La CE no tiene razones para dudar de la garantía de las prospecciones en Canarias aunque solicita más información al Gobierno español

De esta forma, el organismo europeo explicó que ha recibido «un gran número de denuncias» al respecto –lo hicieron Gobierno canario, cabildos y varias agrupaciones ecologistas, entre otros– pero precisó que «por el momento, la Comisión no tiene razones para creer que dichas prospecciones puedan infringir la legislación vigente de la Unión Europea».

La Comisión Europea, en todo caso, «ha solicitado a las autoridades españolas que expliquen de qué modo se garantizará el cumplimiento de dicha legislación, en particular la Directiva 92/43/CEE del Consejo, de 21 de mayo de 1992, relativa a la conservación de los hábitats naturales y de la fauna y flora silvestres y la Directiva 2011/92/UE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 13 de diciembre de 2011, relativa a la evaluación de las repercusiones de determinados proyectos públicos y privados sobre el medio ambiente».

Para concluir, explicó en este documento fechado el 23 de junio que no hará una respuesta pormenorizada a todos los denunciantes y que esta comunicación oficial, por tanto, «sustituye los acuses de recibo individuales».

Canarias presentará en Bruselas la queja formal contra las prospecciones

Por su parte, el presidente de Canarias, Paulino Rivero, anunció que presentarán «en los próximos días» ante la Comisión Europea la queja formal contra las prospecciones petrolíferas autorizadas por el Estado a Repsol en aguas próximas a Lanzarote y Fuerteventura. Así, advirtió de que la Comisión Europea no tiene qué pronunciarse hasta entonces.

«El Gobierno adoptó el acuerdo de presentar una queja formal ante la Comisión Europea, la estamos documentando, la presentaremos los próximos días, y es una vez que hayamos presentado la queja cuando se tiene que pronunciar la Comisión Europea» explicó Rivero en la sede del Gobierno canario en Madrid.

En este sentido, Rivero defendió que su lucha por mantener Canarias libre de las prospecciones petrolíferas todavía tiene «largo recorrido». «Vamos a mover todo desde el punto de vista jurídico, social y económico y en lo que se refiere a colaboraciones, para hacer no viables las prospecciones», aseguró.

Asimismo, Rivero informó de que tiene previsto volver a Bruselas la próxima semana para buscar «otros campos de sensibilización» entre la autoridades europeas. «Desde el punto de vista de los contactos, tendremos reuniones con otras autoridades europeas los próximos días», añadió.

Además, recordó que el hecho de presentar la queja formal ante la Comisión Europea obligará al Gobierno de España «a dar respuesta en los términos en los que se plantee».

La Comisión Europea remite a España la concentración de Shell y Disa en la empresa Shell Aviation

La propuesta planteó el control conjunto de Shell Aviation España S.L. (SAE), compañía que se dedica a la comercialización de carburantes para aviación en España, por parte de la empresa canaria de distribución de productos petrolíferos Disa y de la petrolera anglo-holandesa Shell.

«Tras una evaluación preliminar, la Comisión concluyó que la operación de concentración propuesta sólo afectaría a determinados mercados españoles y que por lo tanto la autoridad española de competencia podría estar mejor situada para examinarla«, según indicó.

Por lo tanto, el caso vuelve a manos de la Comisión Nacional de la Competencia (CNC) de España, que hace un mes solicitó a la Comisión que le remitiese la evaluación de la adquisición propuesta.

La CNC estimó que podrían presentarse varios problemas de competencia en los mercados vinculados a la prestación de servicios de puesta a bordo en las Islas Canarias, tales como el de servicios logísticos y el almacenamiento de productos petrolíferos.

Las autoridades españolas de competencia temían que los competidores de SAE y Disa no puedan acceder a las instalaciones de almacenamiento y a los servicios logísticos de Disa como resultado de esta concentración, lo que mermaría la competitividad.

La Comisión Europea, por su parte, consideró que la transacción propuesta solamente afectaría a los mercados españoles, por lo que consideró que España estaba mejor situada para evaluar el impacto de la operación en estos mercados.

El grupo Shell opera principalmente en la exploración, producción y venta de petróleo y gas natural, así como en la producción y venta de productos del petróleo y productos químicos, y en la producción de energía procedente de fuentes renovables.

Disa trabaja principalmente en la industria del petróleo en España y sus actividades abarcan la venta, almacenamiento y servicios de logística de transporte de productos del petróleo (incluidos los combustibles de aviación) en las Islas Canarias, así como servicios industriales y la construcción.

SAE opera en el mercado de servicios de puesta a bordo en varios aeropuertos de España, incluidos los de Las Palmas, Fuerteventura, Lanzarote, Tenerife Norte y Tenerife Sur.

La Unión Europea destaca las posibilidades de negocio y empleo de la nueva normativa energética

Los Veintisiete llegaron a un acuerdo para imponer medidas obligatorias de ahorro de energía a los países, reformas que serán cofinanciadas por Bruselas, informó el comisario europeo de Energía, Günter Oettinger.

«Es una oferta constructiva para las autoridades regionales y nacionales en la Unión Europea y para la inversión pública y privada», destacó el comisario.

«La directiva ofrece muchas posibilidades para las pequeñas y medianas empresas«, coincidió el ministro danés de Clima, Martin Lidegaard, que también compareció ante los medios tras la sesión de mañana del consejo de Energía de los Veintisiete.

El negociador de la directiva de eficiencia energética del Parlamento Europeo, el luxemburgués ecologista Claude Turmes, negó que la directiva llegue «en mal momento» por las dificultades presupuestarias que atraviesan los países de la zona euro.

«El coste de invertir en eficiencia energética es menos del que cada año se gasta en conseguir gas y petróleo de países como Rusia», argumentó Turmes.

«Dejémonos de grandes infraestructuras y dediquemos a renovar y modernizar los edificios que existen para gastar menos energía«, añadió el eurodiputado.

El acuerdo obligará a los países a renovar cada año un 3% de los edificios del gobierno central para hacerlos más eficientes, lo que deja fuera al resto de construcciones públicas como las que dependen de las administraciones regionales y locales y supondrá un ahorro mucho menor en países como España.

Además, las compañías energéticas tendrán que reducir en un 1,5% anual el volumen de sus ventas de gas y electricidad con respecto al año anterior como medida de ahorro, aunque los Veintisiete lograron suavizar la aplicación de esta medida.

Greenpeace pide explicaciones al Gobierno

Por su parte, Greenpeace analizó los documentos en los que la Comisión Europea puso de manifiesto las contradicciones de la política económica y energética española en relación con las recomendaciones de la Unión Europea.

Según informó la organización ecologista, las quejas de la Comisión Europea coincidieron con algunas de las demandas de la organización ecologista al Gobierno del PP. Tanto Greenpeace como la Comisión Europea consideraron que estas contradicciones plantean dudas sobre el cumplimiento, por parte de España, de los objetivos europeos en materia de renovables, además de implicar graves perjuicios para el medio ambiente y la economía española.

Por eso, la organización ecologista reiteró su petición al Gobierno de Mariano Rajoy para que se alinee con las recomendaciones energéticas de la Comisión Europea.

«Tras seis meses de gobierno marcados por los recortes indiscriminados ‘por imperativo de los mercados europeos’, Rajoy tendría que explicarnos por qué no se toman con la misma seriedad las recomendaciones de la Unión Europea en materia ambiental y energética«, declaró Aida Vila, responsable de la campaña de Cambio Climático y Energía de Greenpeace.

Vila añadió que, «como ha expuesto la Comisión Europea, hacer caso omiso a las indicaciones europeas no sólo va en detrimento del medio ambiente, sino de la economía española«.

La Unión Europea pacta medidas para ahorrar energía, pero reduce «notablemente» sus pretensiones

El texto reduce las medidas impuestas a los países y les insta a hacer esfuerzos a nivel nacional para lograr una mayor eficiencia energética, una flexibilidad demandada desde el principio por los Veintisiete, reacios a asumir más compromisos.

El comisario europeo de Energía, Günther Oettinger, afirmó que el acuerdo es un «gran paso adelante» ya que introduce las primeras medidas de obligado cumplimiento para los Estados miembros en materia de ahorro energético, según afirmó Comisión Europea.

«Aunque la Comisión quería ir mucho más allá con nuestra propuesta, este acuerdo es un paso importante hacia delante en nuestros esfuerzos climáticos», coincidió la comisaria de Acción por el Clima, Connie Hedegaard.

La Comisión Europea ya mostró su disconformidad a aceptar las exigencias de los Estados miembros en el último Consejo de Ministros de Energía del pasado 19 de abril, al advertir que sus enmiendas supondrían un 62% menos de ahorro de energía de lo previsto, según fuentes comunitarias.

La eurodiputada socialista Britta Thomsen, que formaba parte de la comisión negociadora del Parlamento Europea, afirmó que el acuerdo es el «mejor que se podía lograr», aunque lamentó que algunas de las medidas claves hayan pasado a ser voluntarias y no de obligado cumplimiento para los países.

El diputado de Los Verdes, Claude Turnes, advirtió de que serán necesarios más esfuerzos para cumplir con el compromiso asumido por la Unión Europea de reducir en un 20% su consumo energético para 2020.

El acuerdo obligará a los países a renovar cada año un 3% de los edificios del Gobierno central para hacerlos más eficientes, lo que deja fuera al resto de construcciones públicas como los que dependen de la administraciones regionales y locales, lo que supondrá un ahorro mucho menor en países como España.

Además, las compañías energéticas tendrán que reducir en un 1,5% anual el volumen de sus ventas de gas y electricidad con respecto al año anterior como medida de ahorro, aunque los Veintisiete lograron suavizar la aplicación de esta medida.

Otras medidas incluidas son que los países establezcan una estrategia para que el sector de la construcción ahorre un 80% de energía de aquí a 2050 o promover que los consumidores estén mejor informados -con contadores inteligentes, por ejemplo-.

La organización ecologista WWF afirmó que el acuerdo es solo un «pequeño paso» hacia unas políticas de eficiencia energética sólidas y criticó a los Veintisiete por haberlo debilitado.

El Parlamento Europeo y el Consejo tendrán que aprobar ahora de manera formal el acuerdo alcanzado entre las instituciones para su entrada en vigor.

Bruselas critica los cambios en el apoyo a las renovables y exige una mayor coordinación en el sector

El Ejecutivo comunitario presentó una comunicación sobre la situación de las renovables en Europa en la que celebró la buena marcha hacia el objetivo de que este tipo de energía represente en 2020 el 20% del consumo en la Unión Europea.

Sin embargo, alertó de una serie de problemas, entre ellos, mostró especial preocupación por el «fin abrupto» de los regímenes de apoyo a las renovables decidido por varios países, como es el caso de España, que el pasado enero anunció un cese temporal de las primas a las nuevas instalaciones con el fin de contribuir a reducir el déficit público.

Para Günther Oettinger, comisario europeo de Energía, terminar con ayudas «de la noche a la mañana» supone «acabar con la confianza de los inversores», no sólo en ese país «sino en las energías renovables en toda Europa». El comisario se mostró especialmente crítico con las modificaciones con carácter retroactivo.

Junto a ese problema, Bruselas consideró necesaria una mayor «coherencia» entre los regímenes de ayuda de los distintos Estados miembros y pidió que éstos alienten «la reducción de costes y prevengan el exceso de compensaciones».

«Debemos seguir fomentando la energía procedente de fuentes renovables y promover soluciones innovadoras. Tenemos que hacerlo de manera rentable. Esto supone generar energía eólica y solar cuando sea viable económicamente y comerciar con ella dentro de Europa, como lo hacemos con los demás productos y servicios», defendió Oettinger.

La Comisión Europea pidió más cooperación entre los Veintisiete para que todos puedan cumplir con sus objetivos de uso de renovables, tanto aquellos que tienen gran capacidad para producir energía de este tipo de fuentes como aquellos para los que puede ser más barato comprarla a otro Estado miembro o a un tercer país.

En este sentido, Bruselas propuso impulsar las inversiones en los países del norte de África, que cuentan con un gran potencial, y permitirán a Europa importar electricidad de fuentes limpias.

En términos generales, la Comisión Europea consideró que la Unión Europea va por el buen camino para cumplir con el objetivo vinculante que se impuso para 2020. Ahora, según Bruselas, es momento de comenzar a pensar más allá y dar a los inversores «claridad a largo plazo».

Oettinger explicó que la Comisión espera hacer una propuesta en ese sentido en el primer trimestre del próximo año, en la que podría introducirse una nueva meta vinculante para 2030.

El comisario subrayó la necesidad de plantear este tipo de decisiones «ahora» y «no dentro de cinco años», dada la planificación a largo plazo que requiere el sector energético.

La Comisión Europea recuerda que no puede actuar legalmente contra Argentina por el caso YPF, a pesar de la denuncia puesta ante la OMC

El comisario europeo de Comercio, Karel De Gucht, insistió en que la denuncia planteada por Bruselas ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) se centra únicamente en las restricciones a las importaciones, como la exigencia de licencias, y es un asunto independiente al de YPF.

La nacionalización de YPF no fue denunciada directamente en Ginebra porque según la Unión Europea se trata de un caso de «expropiación de una inversión» que no está cubierto por las reglas de la OMC.

Para De Gucht, la de la petrolera «fue quizá la medida proteccionista más visible tomada por Argentina y llegó a los titulares, pero si se mira más en profundidad, la política comercial de Argentina ha echado raíces en prácticas comerciales injustas«.

Fuentes comunitarias confirmaron que, pese a no tener relación directa, la decisión de Buenos Aires de expropiar la petrolera a la española Repsol aceleró el expediente sobre las importaciones, puesto que todas esas cuestiones «constituyen la expresión de una dirección política en Argentina que es muy preocupante para las compañías europeas».

En el caso de Repsol e YPF, la Comisión -que recibió competencias en materia de inversión extranjera con la entrada en vigor del Tratado de Lisboa- consideró que no puede ser parte al no tener aún ningún tratado en este campo con Argentina, a diferencia de lo que ocurre en el plano comercial.

El asunto, por tanto, se dirime en el marco de un «acuerdo de inversiones bilateral» entre España y Argentina, por lo que Bruselas no está «involucrada directamente», subrayó De Gucht.

El comisario, en todo caso, aseguró que la institución está «trabajando estrechamente con España y siguiendo muy de cerca lo que ocurre». En este sentido, manifestó que Bruselas «todavía está considerando todas las opciones disponibles» para responder al caso Repsol.

La Comisión Europea, desde un principio, apoyó claramente a España en su choque con el Gobierno de Cristina Fernández y llegó a cancelar varias reuniones previstas con las autoridades argentinas en señal de protesta.

Madrid planteó a la Unión Europea la posibilidad de estudiar represalias como una exclusión de Argentina del sistema generalizado de preferencias (SGP), del que se benefician las exportaciones de ese país para entrar en el mercado comunitario, o continuar las negociaciones comerciales que hay con Mercosur sin contar con Buenos Aires. Preguntado al respecto, De Gucht aseguró que por ahora no se están discutiendo esas acciones.

Mientras tanto, la Unión Europea lanzó este caso contra Argentina en solitario, pero no descartó que se sumen otros países. El pasado 30 de marzo, un total de 19 socios de la OMC -entre ellos Estados Unidos, Japón o Australia- firmaron una declaración conjunta reclamando a Buenos Aires que levantara las restricciones.

Como primer paso en el procedimiento, que podría durar años, la Unión Europea solicitó consultas con Argentina en un intento de que levante las restricciones. Si no se encuentra ninguna solución en el plazo de sesenta días, Bruselas pedirá que se establezca un tribunal en la OMC para pronunciarse sobre la legalidad de las medidas. Si la Unión Europea gana el caso, obtendrá el derecho de imponer recargos en los aranceles de los productos procedentes de Buenos Aires.

Las restricciones implantadas por Argentina en 2011 afectaron a cerca de 500 millones de euros de exportaciones comunitarias en ese mismo año. En 2012, las medidas se ampliaron a todos los productos, con lo que la magnitud del comercio potencialmente afectado podría ascender a 8.300 millones de euros anuales. En el último año, las exportaciones de la Unión Europea a Argentina cayeron un 4%.

Entre las restricciones que la Unión Europea ve ilegales destacó que Argentina subordina la importación de todas las mercancías a un régimen de autorización previa y de preinscripción, la Declaración Jurada Anticipada de Importación. Desde febrero de 2012, este requisito de autorización previa se aplica a todas las importaciones.

Centenares de mercancías también necesitan una licencia de importación. Estos procedimientos retrasan sistemáticamente las importaciones, o hacen que se las rechace por razones poco transparentes. A principios de 2011, ese régimen de licencias afectaba a más de seiscientos tipos de productos, como la maquinaria eléctrica, las piezas de los vehículos y los productos químicos.

Finalmente, Argentina exigió que los importadores equilibren las importaciones con exportaciones, o que incrementen el contenido local de los productos que fabrican en Argentina, o que no transfieran sus ingresos al extranjero.

Esta práctica, según Bruselas, es «sistemática, no escrita y falta de transparencia» y se convierte en una condición a los importadores para para obtener la licencia que les permita importar sus mercancías. Ello retrasa o bloquea las mercancías en la frontera y ocasiona pérdidas importantes para la industria de la Unión Europea y de todo el mundo.

Bruselas crea normas para dar ayudas al gasto eléctrico de la industria por la subida de precios

Debido a una modificación en el sistema comunitario de intercambio de cuotas de emisión de CO2 previsto en 2013, la Comisión decidió crear una serie de líneas directrices según las cuales estará permitido conceder ayudas públicas a industrias como las del aluminio o el acero, para que hagan frente a la factura eléctrica, según precisó la Comisión Europea.

«Las reglas adoptadas permiten garantizar que las medidas nacionales de ayuda serán otorgadas de manera que se preserve el objetivo de la Unión Europea de reducir el dióxido de carbono (CO2) que produce la economía europea, y se mantengan las condiciones de competencia equilibradas para todos en el mercado interior», señaló.

Los sectores que la Comisión considera que podrán beneficiarse de compensaciones son los productores de aluminio, cobre, fertilizantes, acero, papel, algodón, químicos y ciertos materiales plásticos.

El vicepresidente de la Comisión Europea y titular de Competencia, Joaquín Almunia, destacó que, «si la producción se mueve de la Unión Europea a terceros países con menos regulación medioambiental, esto podría minar nuestro objetivo global de reducir las emisiones de gases que causan el efecto invernadero».

«Las normas adoptadas permitirán a los Estados miembros abordar este asunto a la vez que se mantienen los incentivos para reducir las emisiones de la producción y el consumo y se minimiza cualquier distorsión de la competencia», apuntó.

La Comisión Europea recordó que la reforma del sistema de intercambio de cuotas de emisiones acordado en 2009 y que entrará en vigor a partir de 2013 conllevará un aumento de la factura eléctrica para las empresas comunitarias, como resultado del establecimiento de topes de emisiones más estrictos.

Las nuevas normas permitirán subsidios de hasta el 85% del aumento del gasto eléctrico al que se enfrentes compañías de los sectores mencionados de 2013 a 2015 (que se irá reduciendo gradualmente hasta un máximo del 75% entre 2019 y 2020), precisó el Ejecutivo comunitario.

La negociación sobre la eficiencia energética en la UE avanza a paso lento y no será aprobada en julio

Las posiciones entre las tres instituciones europeas -Comisión, Parlamento y Consejo Europeo- se mantienen enfrentadas, aunque todas las fuentes consultadas coincidieron en que el trílogo (encuentro a puerta cerrada) celebrado esta semana fue muy constructivo y sentó las bases para se hacer posible un acuerdo.

La propuesta de la Comisión Europea incluye medidas de obligado cumplimiento para los países miembros de la Unión Europea, como que las administraciones públicas tengan que renovar el 3% de sus edificios de más de 250 metros cuadrados cada año para lograr que consuman menos energía.

Las enmiendas presentadas por los Veintisiete en el arranque de las negociaciones busca flexibilizar al máximo el cumplimiento de estas obligaciones y limitar su alcance, y la Comisión Europea calculó que supondrían un 62% menos de ahorro de energía de lo previsto en la propuesta original.

Esto comprometería el cumplimiento del objetivo que la Unión Europea se marcó de reducir en un 20% el consumo energético para 2020.

Por su parte, el Parlamento Europeo se desmarcó de los otros dos actores y exigió no medidas de obligado cumplimiento, sino que se establezca un objetivo general de ahorro de energía por países, una opción que el Consejo no está dispuesto a aceptar y que tampoco agrada a la Comisión Europea.

Ante este panorama, Dinamarca, país que ostenta este semestre la presidencia rotatoria del Consejo de la Unión Europea, redobló sus esfuerzos para lograr un acuerdo antes de junio, aunque las fuentes arriba mencionadas reconoció que Copenhague es consciente de que «el tiempo pasa con rapidez».

La eurodiputada socialista Britta Thomsen, presente en las negociaciones, señaló que tras el encuentro se siente «más optimista», pero estimó que el acuerdo no será logrado antes de julio.

España se encuentra entre el grupo de países que se oponen con más firmeza a la directiva, principalmente por la situación económica que atraviesa, según indicaron estas fuentes.

Thomsen señaló que esta posición es contraproducente, ya que España saldría beneficiada de la puesta en marcha de la directiva de eficiencia energética, ya que supondría la reactivación del sector de la construcción y la creación de empleos.

Las fuentes consultadas coincidieron en esta posición y además advirtieron de que si no se toman ahora estas medidas, resultará mucho más costoso hacerlo en un futuro.

El próximo trílogo será el 23 de mayo, cita en la que deberían verse avances sustanciales de cara al Consejo de ministros europeos de Energía que se celebrará en Luxemburgo el 15 junio.