Una política energética a salto de mata

En marzo del año 2006 el Gobierno a propuesta del ministerio de Industria aprobó un RDL 3/2006 en el que se regulaban los recortes a la retribución de generación para cubrir el déficit tarifario.El fundamento de estos recortes estaba en la deducción de los derechos de emisión gratuitos que la empresas generadoras de electricidad habían recibido.Estos derechos reconocidos en el PNA (plan nacional de asignaciones) se aplican a cualquier sistema de central de generación (hidraulica,gas,fuel,carbón,nuclear) menos las de fuentes renovables.

El Congreso, con carácter de urgencia, ratificó el citado RDL.Como consecuencia de este hecho el Ministerio de Industria debía haber emitido sendas Ordenes Ministeriales con las que se regulaban el cálculo de los beneficios de las empresas eléctricas correspondientes al año 2006.Los beneficios se ven afectados por la reducción de ingresos de los recursos que constituyen el déficit tarifario es decir la aportación que se efectúa a las empresas para cubrir los costes de generación que no hace la tarifa eléctrica.

Las Ordenes ministeriales se deberían haber emitido antes de finalizar el año 2006, en lógica con las actuaciones del Gobierno y las disposiciones del RDL 3/2006.Se han emitido en noviembre 2007. Lo cual pone de manifiesto la irresponsabilidad de la actuación administrativa y la dudosa urgencia del RDL y su forma de urgir la tramitación y convalidación por las Cortes ya que sus decisiones introducen una clara incertidumbre económica en el sector eléctrico.

El viernes 7 de diciembre el Ministerio de Industria consigue aprobar en el Consejo de Ministros un nuevo RDL 11/2007 que continúa la línea normativa propuesta y desarrollada en el RDL 3/2006.Como particularidad hace extensible las medidas de recorte al periodo 2007-2012, periodo que comprende el 2º Plan Nacional de Asignaciones de derechos de emisión.De nuevo las empresas eléctricas verán deducidos durante cada uno de los próximos cuatro años los ingresos por generación al serles retraídos los derechos de emisión asignados en función de la capacidad de generación instalada.

Este hecho es clave porque los derechos de emisión se asignan para ayudar a las empresas contaminantes a reducir sus emisiones en generación eléctrica y transformar las centrales convencionales más contaminantes (fuel y carbón) con tecnologías que permiten generar electricidad con igual o mayor potencia pero con menores emisiones.

El Gobierno basa sus actuaciones en que las empresas emisoras han recibido gratuitamente unos derechos de emisión, que tienen un valor en el mercado (20€ Tm/CO2) de modo que al incorporarlos a la cuenta de explotación han hecho subir los precios en el mercado eléctrico.El argumento no es cierto dicho así.El argumento cierto es que las empresas con centrales contaminantes (carbón y fuel en particular) han visto que podían seguir produciendo y como consecuencia de las asignaciones recibidas ingresan más y ganan más.Pero tampoco han invertido en tecnologías y sistemas menos contaminantes o emisores porque el Gobierno por su parte ha favorecido en este cuatrienio la generación con carbón.
El Gobierno continúa argumentando que el comportamiento de los agentes es el de trasladar el valor de esos derechos de emisión a los precios finales y que el consumidor no puede sufrir un aumento de precio por algo que el Estado cede gratuitamente en aplicación del Protocolo de Kyoto, por ello el RDL 11/2007 viene a paliar ese efecto.

El argumento es serio y a tener en cuenta, pero el Gobierno no dice que esta extensión como coste del valor de los derechos de emisión, se efectúa en las gasolinas y gasóleos, en el acero, en los materiales de construcción, en el cemento, en el papel, en los productos químicos, etc., y no aplica la misma política de recortes que beneficiaría ciertamente al consumidor.

Pero el Gobierno tampoco dice que este mismo año con la entrada en vigor de las tarifas del cuarto trimestre se ha producido la suspensión de la “garantía de potencia” a las empresas eléctricas, cuya retribución está incluida en la tarifa, pero que a pesar de no pagarse a las empresas no se ha deducido de los costes al consumidor. El Gobierno sigue cobrando un servicio que no retribuye y que hay que mantener, no beneficia al consumidor y lo aplica suponemos a la reducción del déficit tarifario. Pero no lo ha dicho.

Las influencias de esta medidas en la política energética y en la política y medidas sobre el cambio climático exigen otras formas de actuación del Ministerio de Industria y del Gobierno. Desde la aprobación del RDL 3/2006 el Gobierno ha tenido un año para desarrollar una medidas que afectan a la reducción de emisiones en un sector de los más contaminantes y a la transformación de los sistemas de generación. Lo ha podido hacer por ley, aprovechando la transposición de las Directivas de Gas y Electricidad.

Pero lo ha hecho de tapadillo al elegir el método ya consolidado del RDL, en un viernes de puente, por procedimiento de urgencia en su aprobación y tramitación y legislando para la próxima legislatura. No ha sido visto por la Comisión Delegada. Se ha eludido el control y refrendo parlamentario en su tramitación, hurtando el debate político. No hay posibilidad de alegaciones o enmiendas. No hay criterios contrastados de agentes económicos y sociales. No hay informe del órgano regulador de la Comisión Nacional de la Energía. Se opta por esperar al último minuto para tramitarlo primero por sorpresa y después convalidarlo con carácter de urgencia, eludiendo el necesario debate parlamentario.

La urgencia o la emergencia no están justificadas ya que ni el coste de la energía en el Estado es superior al de la U.E. y tampoco se incrementa por encima de los precios de los combustibles y del petróleo. Otra razón es que el déficit tarifario sea insoportable e ingobernable para la gestión de los actuales responsables del Ministerio que en cuatro años han frivolizado el coste de la energía con la adopción de una tarifa eléctrica política y deficitaria, dejando los problemas para los consumidores del futuro. Las verdaderas razones que tiene el Gobierno para actuar de esta manera, en lugar de arreglar el desaguisado que anuncia con los derechos de emisión, es esconder el objetivo real de buscar una solución al déficit tarifario que no signifique una subida necesaria y responsablemente importante para los consumidores en época electoral.

Para este fin, la solución que ha elegido el Gobierno es la menos coherente con las proclamaciones que sobre una política energética acorde con la atención al cambio climático, la mejora de la seguridad de suministro y desarrollo de las energías renovables realiza y reitera tanto el Presidente como otros miembros del Gobierno.

Al detraer el valor de los derechos de emisión a todas las empresas, penaliza a los que han invertido en fuentes menos contaminantes (hidráulica, nuclear y gas) y favorece a las que continúan generando con elevado número de emisiones de CO2.Es decir otorga derechos para reducir plantas altamente emisoras, invertir en menos contaminantes y sin embargo se le reclaman y retiran mayores recursos a quien tiene un mix de generación con menores emisiones.Quien contamina cobra, quien no contamina paga.

La consecuencia real de este nuevo RDL es una triple penalización: de las energías no emisoras (agua y nuclear); del cambio tecnológico aportado por los ciclos combinados y de las posiciones inversoras en renovación del parque de generación.

Pero también de una incentivación de la producción con las centrales más emisoras de CO2 y otros gases contaminantes.No podemos creer que el Gobierno es consciente de que viene enviando desde 2006 mensajes al mercado para no invertir en nuevas centrales hidroeléctricas, ni en ciclos combinados porque está incentivando de hecho, con decisiones políticas, la producción en centrales de carbón o fuel. Lo que resulta ser una incoherencia con el proclamado liderazgo español en el desarrollo de energías limpias puesto de manifiesto por el presidente del Gobierno en la ONU y ante el Parlamento Europeo.

Finalmente este RDL 11/2007 es una reiteración de las actuaciones improcedentes a las que nos tiene habituado el Ministerio de Industria en temas de política energética. En clara confrontación con el Órgano Regulador, obsesionado con domesticar al Sector Eléctrico, amenazador con los inversores en energías renovables y sus financiadores, e ineficaz para alentar el ahorro y la eficiencia entre los consumidores, se decide por la intervención en el sistema de regulación energético en contra del modelo de Sector Energético consensuado en las Cortes Generales con la Ley 54/1997.La derivada es una clara inestabilidad regulatoria,un intervencionismo en las rentas de las empresas y una perdida significativa de credibilidad y confianza entre las instituciones económicas y sociales como lo demuestra la no participación de la mayoría de las entidades financieras en la subasta para financiar ex ante el déficit financiero estimado.

La legislatura termina con un Sector Energético en conflicto permanente con la administración, con incertidumbres en las relaciones con nuestro suministrador básico de gas como es Argelia, sin mejorar las interconexiones de electricidad y gas con Europa, con amenaza real de limitar el desarrollo de energías renovables en primas y en instalaciones, con un déficit de tarifa transmitido a futuros consumidores que supera los 10.000 mill. de €. y que el Gobierno no sabe cómo se pagará y quién lo pagará.

Así no estábamos en 2004.Todo ello merece un debate parlamentario sereno y riguroso y no una convalidación urgente y formalista con la que se termina dando luz verde a las actuaciones del Gobierno que no son comunicadas, consultadas, ni controladas y por tanto no pueden ser compartidas ni apoyadas.

«La tarifa regulada supone una competencia desleal muy dañina para los comercializadores»

PREGUNTA.- ¿Cómo valora el marco en el que se desarrolla la actividad de comercialización en España?

RESPUESTA.- A la comercialización le falta todavía mucho desarrollo, estamos en el kilómetro cero. Más cuando en los años 2005 y 2006, todo lo que se había conseguido en el libre mercado, y en la comercialización, sufrió un drástico retroceso por causas como la competencia desleal que significa la existencia de la tarifa regulada.

Es preciso reconocer que en 2007 se han dado pasos firmes para conseguir unas mejores condiciones para la comercialización. Se ha puesto en marcha el MIBEL, la OMIP también está operando, tenemos las emisiones primarias de energía… Se están poniendo mejores cimientos que hace cinco años para que la comercialización sea una realidad.

PREGUNTA.- ¿Cuál es su opinión sobre la política de mantener vigente la tarifa regulada?

RESPUESTA.- La tarifa no encaja en un mercado liberalizado. Si se quiere tener un libre mercado, no puede haber tarifas que lo distorsionen. También se han dado algunos pasos significativos, como que a partir de julio, habrá un segmento de consumidores que tendrán que adquirir su energía en el mercado libre, aunque la baja tensión tenga la opción de ir por completo a tarifa. Si no hay cambios, todos los consumidores de menos de 50 kW contratados podrán acogerse a la tarifa.

La tarifa nos ha sacado de la cancha de juego a los comercializadores. Siendo positivos, pensamos que dentro de quizá seis meses o un año nuestro negocio puede dar un vuelco importante, y ponernos en una situación muy diferente a la que estamos acostumbrados a vivir. La tarifa del régimen especial también es un impedimento para los comercializadores. Si esos productores en régimen especial no contaran con una tarifa, primas e incentivos y tuvieran que vender su energía a un comercializador, habría otra aportación para mejorar el libre mercado. Nosotros, como comercializadores, ¿de dónde vamos a buscar la energía, si está en manos de cuatro empresas en este país, y el régimen especial se acoge a la tarifa? La tarifa distorsiona el mercado y es un impedimento para su desarrollo.

PREGUNTA.- ¿Diría también que la tarifa tiene efectos de distorsión sobre la eficiencia energética?

RESPUESTA.- Sí, sobre muchas cosas. El consumidor no tiene la percepción del coste de la energía. Una familia conoce mejor la factura del teléfono que la eléctrica, sabe cuándo tiene que llamar o dejar de llamar, pero no sabe cuándo tiene que consumir energía o dejar de consumirla. Los planes de precios de la telefonía han hecho que las personas se adapten a esa situación para ahorrar. En electricidad, existe la tarifa nocturna, pero muy pocos consumidores la contratan, porque la diferencia de coste es muy pequeña. La electricidad no es uno de los principales costes para las economías domésticas. Hay economías para las que sí, para las que cada céntimo cuenta. Pero existen muchas economías domésticas que por su alto nivel de consumo son las que más tendríamos que penalizar, como ocurre con el agua si se consume demasiado. Ése es el primer efecto: la tarifa no está trasladando al consumidor el coste real de la energía. Y si estamos preocupados por el cambio climático y la eficiencia energética, es necesario hacer algo al respecto, como conseguir que un menor consumo se traduzca en un ahorro económico. Unas tarifas más altas harían que tanto el mundo industrial como el mundo residencial tuviera una mayor percepción de lo que cuestan las cosas, y buscaría otras maneras de ahorrar. Cuando se trata de dinero, la gente sí entiende.

PREGUNTA.- ¿Cree que esta política es sostenible un año más, teniendo en cuenta que 2008 es un año electoral, y que es quizá un mal momento para cambiar la situación?

RESPUESTA.- Aquí hay algo que muchos en el sector ya hemos convertido en una expresión: “responsabilidad o irresponsabilidad política”. Hablamos de energía, un bien escaso que todos necesitamos, y no puede haber política por medio. Tiene que haber pragmatismo, realidad. Hace un año surgió el rumor de que la tarifa eléctrica iba a subir un 15%, se produjo un rifirrafe político, y finalmente no subió. La tarifa no puede ser un arma electoral. Respecto a si será sostenible, mientras se dé el paso que se ha decidido dar, que es eliminar la tarifa industrial de alta tensión el 1 de julio de 2008, probablemente lo sea.

PREGUNTA.- Sobre el funcionamiento de las VPP, las subastas de energía primaria, ¿cuál es su posición respecto al futuro inmediato de esta figura, y de su ampliación, como viene prediciéndose?

RESPUESTA.- Es un cambio radical, algo totalmente novedoso en España. La valoración es muy positiva, aunque haya cosas que se pueden mejorar. Cuando se adquiere esta energía no se adquiere en firme, es una opción que se tiene para utilizarla o no. Por el momento, el mecanismo para decidir cuándo se va a utilizar o no esa energía es una lotería, porque hace falta acertar cuándo es beneficioso usarla.

Existe una propuesta de mejora que permite que esas opciones se liquiden automáticamente, sin que sea necesario decidir cuándo se quieren ejercer. En ese sentido, esa adquisición de energía será mucho más eficiente que hasta ahora.

En cuanto a su ampliación, creo que es algo positivo y que lo que se debe hacer es permitir que nuevos entrantes puedan comercializar. Eso se tiene que seguir ampliando conforme a lo que está escrito.

PREGUNTA.- Y sobre la normativa sobre la gestión de la demanda, más conocida como servicio de interrumpibilidad, y su efecto sobre las comercializadoras, ¿cuál es su posición?

RESPUESTA.- Esto afecta a los comercializadores porque lo han dejado corto. Es decir, solamente pueden dar ese servicio un determinado tipo de empresas, que son los que tienen más de 5 MW contratados de potencia. Nosotros nos preguntamos por qué ese servicio no lo pueden ofrecer más empresas; puede que haya más empresas interesadas e dar ese servicio, empresas con menores consumos de energía.

Al igual que el régimen especial está siendo controlado por el operador del sistema, REE, a través de unos centros de control o unos despachos delegados, que en este caso podemos ser comercializadores, y Red Eléctrica puede ver esas plantas y actuar sobre ellas en un momento dado si hay alguna restricción técnica, ¿por qué no hacemos lo mismo con los consumidores? A través de un centro de control, un despacho delegado de un comercializador, que ya ha hecho las inversiones, ¿por qué Red Eléctrica no puede hacer lo mismo? Muchas de esas empresas no necesitan tener dispositivos de desconexión sofisticados y caros.

El mecanismo de interrumpibilidad no afecta directamente a los comercializadores, pero sí al consumidor, porque, sabiendo que un número de consumidores pueden hacer este servicio, se está discriminando. Son compañías que podrán dar fácilmente este servicio a través de sistemas ya montados, fáciles de implementar. Lo que supondría dar más posibilidades al sistema para gestionar esa demanda.

PREGUNTA.- ¿Por qué es tan importante la interconexión con Francia y cuáles son los efectos del retraso de esta interconexión?

RESPUESTA.- Porque somos una isla energética. La demanda es inelástica, y tenemos que tener oferta. Pero la oferta es la que hay, y no más, porque no nos interconectamos con otros sistemas. Si una central nuclear se cae, o hay poca hidraulicidad, o no hace viento, aquí los precios se disparan, al no existir una interconexión con otros países que permita hacer ese arbitraje. Una interconexión adecuada y suficiente también da estabilidad a los precios. Una interconexión muy limitada, provocará que ese juego de arbitraje entre un país y otro seá muy limitado y no funcione correctamente. Ampliar esa interconexión dará pie a que haya más oferta, y que el sistema funcione mejor en su conjunto.

«Existe una importante falta de regulación sobre los porcentajes de mezcla de biocarburantes»

PREGUNTA.- ¿Cuál es la posición de CEEES sobre la obligación de biocarburantes que Industria tiene intención de fijar (un 5,83%), con idénticos porcentajes para biodiésel y bioetanol?

RESPUESTA.- Habría que centrarse más en la postura de los propios fabricantes, los operadores, más que en la postura del CEEES, porque son ellos los que están sufriendo directamente las transformaciones de sus plantas, y nosotros somos el canal de venta. A nosotros el biocarburante nos llegará de todas formas, pero nos gustaría que los operadores petrolíferos tratasen de que ese carburante se consuma en el Estado español, y no estuvieran importando, como creemos que se está haciendo. Desde CEEES preferiríamos que todo ese mercado se estableciera dentro, aunque nuestra valoración es buena. También nos gustaría que se manifestaran los fabricantes de vehículos. No sabemos qué va a ocurrir entre el 31 de diciembre de 2009 y el 1 de enero de 2010, cuando la mezcla será obligatoria, y a día de hoy, según los fabricantes, muchos vehículos no aceptan biodiésel.

PREGUNTA.- En los últimos años, el parque automovilístico español ha sufrido un proceso de dieselización, lo que hace que el diésel sea el carburante más demandado. ¿Creen que, en estas circunstancias, debería de imponerse un porcentaje concreto para cada carburante, o debería permitirse a los operadores que tengan flexibilidad para cumplir con ese objetivo?

RESPUESTA.- Hay una falta de regulación en ese sentido. Actualmente se está legislando sobre las especificaciones que debe cumplir el biodiésel puro (100% aceite) y el biodiésel como máximo al 5% de mezcla en gasóleo, porque hasta ese porcentaje se considera aditivo. Todo lo que hay entre esos dos parámetros está sin legislar. Preferiríamos que se legislara si se ha de mezclar, la mezcla concreta que se ha de utilizar, porque a día de hoy, cada productor está produciendo de una manera; unos al 10%, otros al 20%. Ahí existe un vacío legal del que se están aprovechando muchos productores, para intentar comercializar su producto, argumentando que es el más recomendable, cuando no hay una legislación que ampare eso.

En cuanto al bioetanol, es cierto que hay que comercializarlo en un porcentaje muy bajo, porque los motores sí hay que prepararlos para que lo consuman. Si alguien quiere consumir bioetanol en un alto porcentaje, ha de cambiar el vehículo.

PREGUNTA.- Sobre la experiencia de los usuarios, ¿han visto que el consumidor sea, en líneas generales, más reacio a utilizar biocarburantes?

RESPUESTA.- Mucha gente se sorprendería de la cantidad de usuarios que se muestran dispuestos a consumir si hay una seguridad en cuanto a criterios de producción, homogeneidad de producto en las diferentes estaciones de España. Hay clientela de todo tipo. Hay bastantes clientes favorables a consumir biocarburante, aun siendo más caro que el combustible fósil, aunque esto no es habitual.

PREGUNTA.- Entonces, ¿el combustible con mezcla de bioetanol o biodiésel es más caro?

RESPUESTA.- Lo normal es que sea más económico. Los biocarburantes cuentan con unas exenciones fiscales que les permiten, hoy, ser más económicos. Pero aun así, si por motivos de compra del aceite virgen, el precio de ese aceite elevara lo suficiente el producto final como para que se situara en una posición desfavorable en cuanto al combustible fósil… se notaría una disminución en el consumo, aunque seguiría habiendo gente que lo consumiera.

PREGUNTA.- ¿Cómo describiría la relación de las petroleras con los empresarios de gasolineras?

RESPUESTA.- Podría describirse como una relación de amor-odio. Muchas estaciones de servicio necesitan a un operador petrolífero para poder trabajar, por su situación geográfica, o por su tipo de clientela, y otros están deseando perderlos de vista porque los contratos que tienen con ellas son leoninos, en algunas ocasiones. Esto implica aceptar unas condiciones de un “superior”, que impone sobre algo que no es suyo. Todavía existen contratos que heredan muchas características de cuando esto fue un monopolio, y de ahí se derivan muchas malas relaciones que hoy existen. Hay que tener muy en cuenta que el mercado de las estaciones de servicio independientes está aumentando considerablemente. Las instalaciones son las mismas y el mercado es exactamente el mismo.

PREGUNTA.- Sobre la mezcla de biocarburantes en las estaciones de servicio, la AOP se ha mostrado contraria. ¿Cuál es su postura al respecto?

RESPUESTA.- Permitir que en una estación de servicio se mezcle un biocarburante con un combustible fósil supondría grandes diferencias entre la mezcla, o el combustible resultante, entre las distintas estaciones de servicio. Si se está tratando de legislar una mezcla concreta, homogénea, y que cumpla unas especificaciones técnicas homogéneas, la mezcla en las estaciones de servicio iría contra ese objetivo. Entiendo que los operadores quieran estar tranquilos en cuanto a la necesidad de comercializar un producto único para todos. De lo contrario, no habría una muestra en el mercado de biocarburante lo suficientemente fidedigna como para fiarse.

PREGUNTA.- ¿Cómo valoran en CEEES la actuación de las gasolineras pertenecientes a grandes centros comerciales, que aplican descuentos al producto?

RESPUESTA.- Sobre la política comercial que llevan estas empresas, hay que tener en cuenta que ellos están utilizando este nuevo producto o servicio como un reclamo más para que el consumidor vaya a sus instalaciones a consumir otro tipo de servicios o bienes. Sobre el muestreo que hay en cuanto a litros-precios, creemos que lo que están haciendo es desestabilizar, pues la política comercial que ellos llevan no es real frente a lo que realmente está ocurriendo -subidas del barril de petróleo, IPC, etcétera-.

PREGUNTA.- ¿Qué opinan de la obligación impuesta por el Ministerio de Industria de informar puntualmente sobre los precios de las gasolinas?

RESPUESTA.- Eso lleva algunos años en marcha. Nosotros hemos de comunicar semanalmente los precios, y también cada vez que haya una modificación. La pretensión de la administración es hacer un pequeño sondeo sobre los niveles de precios para que el usuario pueda beneficiarse del mejor precio disponible. Pensamos que es una herramienta más de control del sector.

«El mundo no puede consumir energía al ritmo que lo hace un norteamericano o un europeo»

PREGUNTA.- El título de su libro, «Y después del petróleo, ¿qué?», es ideal para empezar. ¿Cómo ve el futuro?

RESPUESTA.- Para ver el futuro hay que mirar al pasado, a cómo estábamos antes de la primera crisis petrolífera, y cómo estamos ahora. Se puede concluir que si en los años 70 el petróleo, el gas natural y el carbón, es decir, los tres grandes combustibles fósiles, representaban alrededor del 85% del consumo mundial de energía, en el año 2006 estas cifras no han variado en exceso ni en defecto, son bastante similares. Con una mayor aportación del gas, con una menor aportación del carbón, y también con cierta participación del petróleo, aparte de un incremento de la energía nuclear. Dentro de treinta años la situación será muy parecida, porque no van a desaparecer los combustibles fósiles, y lo que sí se va a producir es un importante incremento de las renovables. Pero no van a ser la gran salvación del mundo, sino sólo una pequeña parte de todo el consumo y producción de energía a nivel mundial. Por tanto la solución energética mundial será un mix de todas y cada una de las energías que en este momento están en movimiento, más la aparición de otros nuevos tipos de energía mediante los cuales va a tener que haber mucha más tecnología, mucha más inversión, y que nos puedan sacar poco a poco de este callejón sin salida.

PREGUNTA.- En muchas ocasiones se ha hablado del final del petróleo como un momento a 40 años vista, pero los nuevos descubrimientos siempre hacen que esa fecha se acabe retrasando. Sabemos que probablemente el cambio climático, el calentamiento de los polos, facilitará el hallazgo de nuevos yacimientos que alejen todavía más esa fecha. Pero está claro que no es un recurso infinito.

RESPUESTA.- Lo que sí está claro es que los grandes hallazgos del petróleo son muy lejanos ya en el tiempo. El primer gran hallazgo fue en el año 1948, cuando se descubrió el pozo de Gabar, en Arabia Saudita, y después, durante la década de los 50 y de los 60 hubo grandes descubrimientos. Pero desde esa fecha hasta hoy en día, el número de descubrimientos no ha sido realmente importante, sino que ha ido en descenso. En los dos o tres últimos años sí se han producido algunos descubrimientos importantes.

El petróleo no es infinito, pero probablemente hay mucho más de lo que creemos. No sería de extrañar que en los próximos años pudiera haber incrementos importantes.

PREGUNTA.- A nivel global, ¿existen cálculos de cuándo llegará ese fin?

RESPUESTA.- A escala global, y si sólo nos planteamos hablar del petróleo convencional, se está hablando de 45 años, pero sólo si se habla de esta clase de petróleo. Si a esto añadimos el petróleo no convencional, y otros posibles pozos que en este momento no están contemplados en zonas donde ni siquiera se ha empezado a buscar, probablemente podríamos multiplicar esa cifra por dos.

PREGUNTA.- Uno de los principales focos de atención recientes son los biocombustibles. Sin embargo, se ha reconocido ampliamente que no son capaces de sustituir al petróleo, porque la capacidad de producción es limitada. ¿Qué cree que pasará con los biocombustibles cuando deje de haber petróleo?

RESPUESTA.- Los biocombustibles hoy en día representan alrededor de 1,5 millones de barriles diarios, sobre un total de consumo de 83-84 millones. La perspectiva es que para dentro de veinticinco o treinta años esta cifra se haya subido a cinco millones de barriles diarios sobre un total de ciento veinte millones de consumo por las mismas fechas. Eso es lo que nos puede dar de sí los biocombustibles. Algo muy limitado, pero hay que tener en cuenta que la solución energética no dependerá de una sola fuente. Todo es necesario y nada es imprescindible.

PREGUNTA.- Las energías renovables enfrentan problemas de desarrollo técnico que se van solucionando gracias a la inversión en I+D. Algunas de ellas tienen la gran ventaja de ser eternas y gratuitas (la solar o la eólica), aunque tienen el inconveniente de que no ofrecen todo el potencial en el momento en que se necesita. ¿Qué papel pueden tener las renovables? ¿Y el aprendizaje sobre el almacenamiento de energía?

RESPUESTA.- Sería muy deseable que toda la energía pudiera proceder de fuentes renovables, pero la realidad es mucho más caprichosa. No se puede dejar todo de la mano del viento, porque el viento sopla cuando quiere. Y, según las estadísticas, y dependiendo de diferentes lugares y regiones, el viento sopla alrededor de unas 2.200 horas al año. Y el año tiene 8.760 horas, por lo que el porcentaje aproximado de funcionamiento es del 25%. Es muy positivo hablar de renovables, pero hay que reconocer las limitaciones de su potencial, sus altos costes -aunque los precios están bajando considerablemente-, pero que están lejos de ser la única solución.

En cuanto al almacenamiento de energía, se están produciendo grandes avances últimamente, pero es necesario acumular importantes fondos económicos para la inversión en investigación y desarrollo, para que dentro de unos años -no ahora- lleguemos a una solución.

PREGUNTA.- ¿Hay energía para todos, o puede haberla al ritmo al que la consumimos?

RESPUESTA.- La respuesta es radicalmente no. El mundo no puede consumir la energía que consume un norteamericano, ni un europeo. Un norteamericano está consumiendo 24 barriles de petróleo per cápita, un europeo alrededor de 12, y en cambio un chino está consumiendo 3. Si todos los chinos consumiesen la misma cantidad de petróleo per cápita que los americanos, necesitaríamos hoy en día un consumo de petróleo que llegaría alrededor de los 160 millones de barriles diarios, y eso es absolutamente imposible. Por tanto, hemos de ir hacia un consumo eficiente de energía, y no podemos privar a estos países de su desarrollo por no tener suficiente energía. Cada año nacen en el mundo 70 millones de personas que tienen que consumir energía.

PREGUNTA.- También se habla, y es una de las prioridades de la UE, del ahorro y la eficiencia energética. Tenemos que reducir drásticamente nuestro consumo para que todo el mundo pueda tener acceso a la energía. ¿Cuál es su opinión sobre el control de la tarifa eléctrica en niveles irreales, por debajo del coste real de la producción, en cuanto puede afectar al consumo eficiente de la electricidad?

RESPUESTA.- Sin ninguna duda, hay que ir hacia un sistema de tarifas mucho más acorde con la realidad. Hay que penalizar el despilfarro energético. Hay que establecer unos niveles lógicos de consumo familiar, de una empresa, de un edificio, y a partir de ahí poner un precio a la energía para un determinado nivel de consumo, superando el cual la única vía es la penalización, para huir del despilfarro que, en algunos puntos concretos, es un escándalo.

PREGUNTA.- Se habla de que España tiene todavía necesidades de crecimiento en generación eléctrica. Sin embargo, ya hemos visto que estamos consumiendo más de lo que debemos si queremos que el reparto energético sea equitativo. ¿Qué necesidades de crecimiento tiene en España la capacidad de generación eléctrica?

RESPUESTA.- En los últimos años ha habido crecimientos del 5 y del 6%, parecía que éramos un país en desarrollo. En este momento los crecimientos son mucho más tendenciales, en línea con nuestro crecimiento del PIB. Pero en España, la tarifa eléctrica está subvencionando claramente las energías renovables, con un coste realmente importante -este año, unos 1.200 millones de euros-. Es positivo incentivar las renovables, pero no es bueno que no seamos conscientes del coste real del resto de energías.

Antonio Peris, presidente de Sedigás: «España es el país Europeo más diversificado en relación con el aprovisionamiento de gas»

PREGUNTA.- Ustedes valoran de forma positiva las nuevas medidas que impulsa la Comisión Europea para la liberalización del sector gasista. ¿En qué consisten? ¿Cómo contribuyen a que sea un mercado más liberalizado? ¿Por qué existen reticencias en determinados países?

RESPUESTA.- El objetivo que persigue la Comisión con el tercer paquete de propuestas en materia de política energética es lograr una apertura real de los mercados de gas y electricidad en todos los países de la Unión Europea, que implante efectivamente un marco homogéneo para el mercado interior de la energía. La industria española del gas apoya estas propuestas, que en parte han tomado como referencia el modelo gasista español que las tiene ya en funcionamiento con resultados satisfactorios.

Entre las principales medidas que propugna la Comisión destaca una efectiva separación entre la gestión de las redes y las actividades competitivas. Sin ella, hay un riesgo inherente no sólo de discriminación en la operación del sistema gasista, sino también de falta de incentivos de las empresas verticalmente integradas para invertir lo adecuado. La mejora del acceso a los almacenamientos y terminales de GNL, y la limitación de las infraestructuras exentas de esta obligación de acceso son otras de las medidas que persigue este organismo.

A nivel de relaciones entre estados, la Comisión propugna una cooperación eficiente entre los gestores europeos de sistemas nacionales de transporte, el reforzamiento de los reguladores energéticos nacionales, y la implantación de una cooperación mutua entre ellos mediante una Agencia de Cooperación de los Reguladores de Energía.

Otra medida a destacar es la exigencia a las empresas extracomunitarias que quieran actuar en el mercado energético europeo del cumplimiento de las mismas normas de competencia y el establecimiento de convenios bilaterales.

En definitiva, el objetivo de la Comisión es el avance gradual efectivo hacia un mercado europeo para los clientes pequeños: residenciales y pymes, así como la consecución de una solidaridad interna en caso de necesidad y una mayor seguridad de suministro.

Las medidas de la Comisión Europea encuentran eco favorable en los países de la Unión Europea que hemos avanzado firmemente en la liberalización del mercado (Reino Unido, España, Holanda …). Pero también encuentran resistencias serias por parte de algunos países, entre ellos Alemania y Francia, que si bien sobre el papel han cumplido la legislación vigente, sus modelos difieren de forma sensible con las medidas que propugna la Tercera Directiva.
Junto con el Reino Unido, somos el mercado más abierto, si bien en nuestro país con el mérito añadido de no disponer de la producción nacional de gas que le ha asegurado la autosuficiencia a Gran Bretaña hasta muy recientemente.

PREGUNTA.- ¿Cómo ve las relaciones de la Unión Europea con Rusia en el ámbito gasista? ¿Y con Argelia?

RESPUESTA.- Argelia es un país con importantes reservas de gas natural y que, con el paso de los años, ha fortalecido el sistema de explotación y gestión de este combustible. Argelia, a través de su compañía pública, establece contratos con compañías de otros países en un ámbito estrictamente privado. Este hecho no afecta a los suministros que recibe España de este país, sometidos a contratos de larga duración. Actualmente, el 32% del gas que consumimos proviene de Argelia (cerca de 12 puntos por debajo del porcentaje correspondiente a 2005, que era del 43,7%) y el resto está diversificado en 8 países más. España es el país Europeo más diversificado en relación con el aprovisionamiento de gas.

Por otro lado, en relación con el mercado Ruso, si bien es el responsable del abastecimiento gasista de buena parte del continente europeo, su gas no llega a nuestro país. Rusia exporta la mayor parte de su combustible a través de gasoductos que nutren el mercado centro europeo. Del total de gas natural que importa España, el 69% llega a través de buques metaneros y el 31% restante, vía gasoducto.

En este contexto, las relaciones de la Unión Europea con Rusia (que dispone de las mayores reservas de gas del mundo) y con Argelia (principal productor de gas del área mediterránea) seguirán basándose, como hasta la fecha, en un marco de beneficio mutuo y de acuerdos a largo plazo que garanticen el suministro de gas en condiciones competitivas y estables.

PREGUNTA.- Del mismo modo, ¿cómo valoran las relaciones con Argelia y los distintos hechos del último año en este sector en nuestro país, a cuenta de la ampliación de capacidad de comercialización de Sonatrach, la situación del Medgaz, etc…, entre otras cuestiones?

RESPUESTA.- Como he comentado antes, las relaciones con Argelia, a través de su compañía nacional Sonatrach, se mueven en un ámbito privado, con excepciones puntuales que precisan de la intervención de organismos energéticos, como es el caso de la fijación de la capacidad de comercialización de Sonatrach. Una vez más, reitero mi convicción en la consecución de acuerdos razonables.

PREGUNTA.- ¿Podría comentarnos el estado actual de la organización del proceso de ‘switching’ en nuestro país ¿por qué se han creado dos sociedades en el ámbito gasista? ¿Es razonable que esta situación se mantenga? ¿Cómo cree que se puede resolver esta situación?

RESPUESTA.- El proceso de “switching” en el gas —entendido como cambio de suministrador de mercado a tarifa a mercado liberalizado, o cambio de comercializadora ya dentro del mercado liberalizado— se ha desarrollado correctamente en nuestro país. Durante los últimos años, los traspasos de información relativa a clientes entre compañías se han realizado de una manera eficiente. Muestra de ello es nuestro grado de abertura: a día de hoy, el 89% de las ventas de gas se realizan en el mercado liberalizado.

Con el fin de culminar correctamente con el proceso liberalizador, que se inició en el año 2000, el Gobierno, a través de un requerimiento legislativo, ha impulsado la creación de una Oficina de Cambio de Suministrador para el gas y la electricidad, con el fin de establecer procedimientos comunes en estos sectores. Actualmente, las empresas (responsables de la constitución de esta Oficina) se encuentran en proceso para definirla.

PREGUNTA.- ¿Cómo valora la situación de las infraestructuras de almacenamiento de gas en España?

RESPUESTA.- La capacidad de almacenamiento de un país —ya sea a través de almacenamientos subterráneos, como de tanques de gas natural licuado (GNL)— es necesaria para hacer frente a la variación estacional de la demanda residencial, a las variaciones de la demanda para generación de electricidad y para garantizar las existencias mínimas estratégicas de seguridad establecidas por el Gobierno. En relación con este último punto, a día de hoy, la Ley de Hidrocarburos marca unas existencias mínimas de gas de 35 días. Con el fin de cumplir con todas estas premisas, creemos que es necesario un inmediato desarrollo de este tipo de infraestructuras, si bien, los nuevos proyectos planificados prevén incrementos significativos de capacidad.

Recientemente, la Administración ha aprobado la concesión administrativa a Enagás para la explotación del almacenamiento subterráneo de Yela, en Guadalajara, que permitirá un incremento del 50% en la capacidad de almacenaje existente hasta el momento —actualmente, existen dos almacenamientos subterráneos: Gaviota, en la costa de Bilbao y Serrablo, en Huesca. Además, actualmente también podemos hablar de otros 6 proyectos pendientes de realizar. En relación con los almacenamientos de GNL, contamos con los tanques de las 6 plantas regasificadoras que se encuentran en operación.

PREGUNTA.- ¿Cómo valora la situación actual y las previsiones de instalaciones de regasificación?

RESPUESTA.- Como he comentado antes, a nivel estatal existen 6 plantas de regasificación que absorben más del 65% del volumen del gas natural licuado (GNL) que recibe la Unión Europea. Estas centrales están ubicadas en Barcelona, Bilbao, Cartagena, Huelva, Mugardos (Galicia) y Sagunto. Existe una séptima planta en planificación que se ubicará en El Musel (Gijón). Tanto la situación actual como la evolución de los últimos años son muy positivas. España ha pasado de tener 3 plantas en el 2000 a 6 en el 2007, además de los procesos de ampliación de las existentes que se han llevado a cabo.

PREGUNTA.- ¿Cuáles son sus previsiones respecto de la evolución de los precios internacionales del gas?

RESPUESTA.- El 99% del mercado gasista español depende de las importaciones. En este sentido, el nivel de precios vendrá muy marcado por el precio que deban pagar las empresas comercializadoras a los proveedores externos. El precio del gas, a nivel global, se encuentra directamente vinculado al precio del crudo y a la relación euro/dólar.

Andrés Seco, director general de ACOGEN: «La tarifa eléctrica dificulta la competencia, y sería más beneficioso fijarla por Real Decreto que hacerlo por resoluciones»

PREGUNTA.- ¿Cuáles son los principales beneficios de la cogeneración?

RESPUESTA.- Cuatro, básicamente. Ahorro de energía primaria, de emisiones de CO2, eliminación de las pérdidas de transporte y distribución -por ser generación distribuida- y menor consumo de agua, ya que la cogeneración no necesita las torres de refrigeración de las centrales térmicas, porque ese calor se aprovecha, no hay pérdidas..

Con los criterios de la estrategia de ahorro y eficiencia energética, la E4, teniendo en cuenta precios del petróleo no a 90 dólares, sino a 67, y derechos de emisión no a 24 euros (a los que ya cotiza el próximo año), sino a 18, el ahorro para el sistema español está entre 600 y 700 millones de euros. A precios actuales, el ahorro podría ser de 1.000 millones.

Según la CNE, el sobrecoste de las primas a la cogeneración para la tarifa eléctrica es de 380 millones de euros. Si enfrentamos esa cifra a los 700 millones de euros de ahorro, el saldo positivo es de 300 millones. Y el beneficio no sólo es económico, sino también medioambiental.

Una ventaja adicional es que potencia la competitividad de la industria. El hecho de que el Parlamento Europeo y la Comisión no consideren las primas y tarifas de la cogeneración ni ayuda de Estado ni subvención convierte a la cogeneración en una de las pocas herramientas de competitividad que ahora tienen la industria europea y la española para competir en el mercado mundial.

Hoy en día, en Europa no se puede montar una refinería, ni una fábrica de papel, sin tener una planta de cogeneración, porque no podríamos competir. En otros países, como La India o EEUU, sí se encuentran refinerías que no tienen cogeneración.

PREGUNTA.- ¿En qué medida mejora la cogeneración la eficiencia en la producción de calor y electricidad respecto a su producción convencional?

RESPUESTA.- Según un informe de la patronal europea, equivalente a la CEOE española, esa mejora es de un 60% si se compara con la producción única de electricidad en una gran central situada fuera de núcleos urbanos, o la producción de calor y electricidad o frío y electricidad dentro del núcleo urbano o alrededores. Una mejora del 60% en el rendimiento equivale a una reducción del 60% de las emisiones de CO2.

PREGUNTA.- ¿Qué precio medio por kilovatio/hora ofrece la cogeneración?

RESPUESTA.- Es difícil valorarlo, porque no se puede separar la electricidad del calor. Creemos que la tarifa publicada en el Real Decreto 661/2007, tanto para gas natural como para fuel-oil, suponiendo que la central funcionase todo el año (es decir, unas 8.000 horas), es suficiente para obtener una rentabilidad entre el 7 y el 8 por ciento, que es el objetivo que había fijado el Ministerio de Industria y la CNE.

PREGUNTA.- ¿Qué importancia tiene en el mix energético español la cogeneración?

RESPUESTA.- Existen 6.000 MW de potencia instalada repartidos en 900 plantas, con lo que el tamaño medio de las centrales está entre seis y siete megavatios. En España sucede algo que no ocurre en el resto de Europa, y es que sólo se tienen datos estadísticos de los excedentes. En España, esos excedentes representan aproximadamente el 10 por ciento de la demanda. Si se considerara también el autoconsumo -las industrias compradoras del calor de cogeneración consumen un 40% de la electricidad que se produce; el otro 60% se vende a la red-, la cobertura de la demanda mediante la cogeneración es del 13%. La cogeneración supone el 20 por ciento del consumo de gas convencional.

PREGUNTA.- Respecto a los recientes cambios en materia regulatoria… El RD 661/2007 mejoró para la cogeneración las condiciones con respecto al anterior. Por ejemplo, se empezaron a reconocer ventajas de la cogeneración que hasta el momento no se habían tenido en cuenta. ¿Cómo ha mejorado esa reglamentación? ¿En qué situación se encuentra el sector?

RESPUESTA.- Hay tres aspectos importantes en este decreto. En primer lugar, nos reconocen el derecho a retribución por el total de producción de electricidad y no sólo por los excedentes. Hasta ahora, la planta más eficiente, que era aquella donde todo el calor y toda la electricidad se consumían al lado de donde se producían, no recibía ninguna prima ni ninguna tarifa, sólo se retribuía la energía que va a la red. Eso sólo pasaba en España, y no en países del entorno como, por ejemplo, Portugal. Es un avance importantísimo para asegurar la rentabilidad de las plantas actuales y para dar una señal económica de incentivo a la inversión.

El segundo aspecto importante tiene que ver con Europa. Y es que se define un nuevo complemento por eficiencia. Cuanto mayor sea la eficiencia de una central por encima de un mínimo, mayor será la retribución que se obtenga del sistema. Si no se obtiene un ahorro de al menos un 10% de energía primaria, se le considera una planta normal. Pero si el ahorro que se consigue de energía primaria es superior al 10%, los beneficios para el sistema son mayores que el complemento por eficiencia que va a recibir la planta, de modo que cuanto más eficiente sea la planta, mejor complemento obtendrá.

El tercer aspecto positivo es sobre la actualización de las tarifas y de las primas en función de la evolución de los combustibles. Cuando se calcularon las tarifas y primas de la cogeneración, el petróleo estaba en el entorno de los 50 dólares, cuando ahora es de unos 100 dólares el barril. Como el precio de compra de gas está indexado al petróleo, si la regulación no tiene un sistema automático de actualización de primas, no tienes suficiente retribución como para cubrir el coste de compra de gas, lo que produciría problemas. Esto pasaba hasta ahora. El nuevo decreto introduce una fórmula de actualización de las tarifas tanto si el precio del petróleo sube como si baja. Y eso para gas natural, fuel y gas-oil.

PREGUNTA.- ¿Cuál sería la situación ideal?

RESPUESTA.- Estamos en una situación de optimismo moderado. Las plantas que funcionan 8.000 horas en tres turnos pueden garantizar una rentabilidad de entre el 7 y el 8 por ciento, en línea con lo estimado por el regulador. Pero las que funcionan menos, por ejemplo dos turnos, de lunes a viernes de 8 a 24, están en una situación muy delicada, pues el Real Decreto no definió correctamente el concepto de discriminación horaria. Ni la tarifa ni el mercado permiten rentabilizar estas plantas. Muchas han ido reduciendo producción, y se están parando. Es la situación más grave. Son unas 340 plantas que representan unos 3.000 GWh al año.

PREGUNTA.- ¿Estamos diciendo que si no obtienen una prima, las plantas de cogeneración no pueden ser rentables?

RESPUESTA.- La cogeneración no puede ser rentable sin prima porque las grandes centrales eléctricas no internalizan todos sus costes. La directiva europea fomenta la cogeneración y el Parlamento y la Comisión establecen que las primas y los complementos a la cogeneración no tienen la consideración de ayuda ni de subvención. La UE pide que haya un tratamiento especial porque ésta es una generación especial, en materias como lucha contra el cambio climático, ahorro energético, etcétera.

PREGUNTA.- ¿Puede decirse que el precio del calor asociado a la cogeneración es gratuito?

RESPUESTA.- No. El producto principal de la cogeneración es el calor, el secundario la electricidad. El calor se vende a la industria al precio equivalente del combustible. Si no se diseña la cogeneración en base a la demanda de calor útil, esa central no será rentable. Si se intenta sobredimensionar la planta para producir más electricidad, y no se aprovecha todo el calor producido, la planta no será rentable. La tarifa de venta de electricidad se calcula considerando que el cien por cien del calor se aprovecha, así que no hay posibilidad de acusar a la cogeneración de que produce electricidad y luego el calor se vierte a la atmósfera.

PREGUNTA.- ¿La fuente de energía primaria más utilizada es el gas natural?

RESPUESTA.- Sí, aproximadamente el 60% de las cogeneraciones funcionan con gas natural, el 30% con fuel y el otro 10% con gasóleo, gases de refinería y siderúrgicos, carbón y biomasa.

PREGUNTA.- Entonces previsión de aumento de precios del gas procedente de Argelia tiene que estar poniendo nervioso al sector. ¿Qué valoración hace ACOGEN de la situación actual con Argelia?

RESPUESTA.- Nuestra valoración es la de Enagás. En septiembre, nos invitó a explicar al resto de operadores del sector del gas por qué habíamos bajado un 20% el año pasado con respecto a 2005, las expectativas que teníamos con el propio decreto y cuál podría ser la incertidumbre que nos generaba la situación internacional. Enagás consideró que para su operación es más importante que nuestro sector siga disminuyendo el consumo que las posibles implicaciones de la subida del gas de Argelia.

PREGUNTA.- ¿Cómo valoran la actuación del Ministerio y de las instituciones españolas en este sentido?

RESPUESTA.- No conocemos los detalles de la negociación, pero confiamos en el Gobierno y en los reguladores. Entendemos que quien está al mando es suficientemente profesional como para sacar adelante el tema. Esto no es nuevo, cada vez que toca renegociar las condiciones económicas del contrato, los argelinos utilizan sus herramientas negociadoras. No es un tema que nos preocupe mucho.

PREGUNTA.- La capacidad de regasificación actual de España está en el entorno de 9-10 días de consumo. ¿Cómo cosideran la actuación de Enagás en lo referente a la construcción de nuevas instalaciones que ayuden a incrementar ese grado de autodependencia?

RESPUESTA.- España empezó a tener gas a principios de los 70. Hace 4 años teníamos 3 días de capacidad de almacenaje, que hoy hemos multiplicado por más de 3. Se está haciendo un esfuerzo importante en almacenamiento subterráneo, básico para modular la demanda en función de la estacionalidad. El esfuerzo de Enagás en inversión y en confianza a los operadores es muy fuerte, y lo valoramos muy positivamente.

PREGUNTA.- ¿Qué opina ACOGEN sobre el mantenimiento de la tarifa eléctrica por debajo del coste real? ¿Cómo puede afectar a la cogeneración?

RESPUESTA.- La tarifa, en sí misma, dificulta la competencia. Y el hecho de, sistemáticamente, desoír las recomendaciones del regulador, no es una buena práctica. Pero mientras exista tarifa eléctrica, será una herramienta al servicio de los Gobiernos. La forma de avanzar hacia la competencia es hacer desaparecer la tarifa, pero aunque esa es una condición necesaria, no es suficiente. Hay que buscar el equilibrio entre los niveles de tarifa y el hecho de que haya competencia en el mercado. Eso no nos afecta en gran medida.

Lo que sí nos afecta, y esto es interesante, es que mientras se mantenga la tarifa su fijación debería realizarse en el mayor rango normativo posible. Es decir, es mejor que se fije por Real Decreto, que tiene que pasar por un Consejo de Ministros y tiene que ser informado por la CNE y por las CCAA, a que la tarifa sea fijada por resolución. Creemos que eso daría seguridad regulatoria. Pensamos que es bueno que haya revisiones trimestrales pero también es positivo dar una señal de largo plazo.

PREGUNTA.- Sobre la cuestión de la generación distribuida, es un factor positivo que apoya la seguridad de suministro. Pero hay quien dice que las grandes centrales tienen la ventaja de ser un único elemento para gestionar.

RESPUESTA.- Estamos en el Siglo XXI. Si no somos capaces de gestionar 900 centrales de cogeneración, no podríamos estar ahora comprando gasolina en los supermercados. Hay que tener en cuenta que el régimen de funcionamiento de las plantas de cogeneración es milimétrico. El grado de disponibilidad de las cogeneraciones que funcionan todo el año es del 96%, mayor factor de utilidad que un ciclo combinado, una central de carbón o incluso que algunas nucleares.

La Ciudad de la Energía del Bierzo

Es verosímil que el Presidente Rodríguez Zapatero, leonés de adopción, preguntara a sus asesores en 2004, antes del Consejo de Ministros celebrado en León, «¿qué proyecto de enjundia puedo anunciar a mis paisanos?» Alguien podría haber sugerido uno basado en el uso limpio del carbón, base de la economía de la región en el pasado, para dinamizar la zona del Bierzo y para apoyar a un sector necesitado de oxígeno, -de ahí el empeño en la oxicombustión-. Es evidente que ni el generador de la idea ni los asesores que la transmitieron al Presidente analizaron que España posee solamente el 0,1 % de las reservas mundiales confirmadas de carbón -de mala calidad- cuya duración estimada al ritmo actual de producción es de 29 años.

El Sr. Azuara, Presidente de la Fundación Ciudad de la Energía, en la entrevista que Energía Diario publicó el pasado 13/11/07, afirma que “El desarrollo de tecnologías de carbón limpio es independiente de las posibilidades del carbón nacional. Si el carbón vuelve a cobrar importancia es porque las reservas son enormes, y hay países que son grandes productores y que están interesados en que su comercio se mantenga. Es una materia prima considerada estratégicamente importante.”

Su respuesta merece un análisis. La evidencia de los datos hace imposible estar en desacuerdo con la primera parte. Por otro lado, es bien sabido que las reservas mundiales confirmadas de carbón (463 Gtep) son más abundantes que las de petróleo (165 Gtep) o de gas natural (Gtep) y que la relación reservas/producción es superior a 150 años para el carbón. Por tanto, también de acuerdo parcial con su segunda frase. Se debe matizar, sin embargo, que USA (27,1 %), China (12,6 %) e India (10,2 %) acumulan el 50 % de las reservas mundiales confirmadas, mientras que Rusia (17,3 %), Australia (8,6 %) y Sudáfrica (5,4 %) poseen más del
31 % de las mismas. En un previsible horizonte de escasez de fuentes de energía primaria es altamente probable que los seis países que controlan más del 81 % del carbón mundial se decidan por su consumo doméstico; si alguno de ellos exportara parte de su producción lo haría a unos precios significativamente más altos que los actuales. También, pues, de acuerdo con el Sr. Azuara en su última frase, pero observando que ni el suministro futuro del carbón ni su bajo precio están garantizados, sino todo lo contrario.

En un riguroso informe de 2004 de la Academia de las Tecnologías de Francia sobre la Energía en el siglo XXI se puede leer “ Su desarrollo”-el de las tecnologías de separación y almacenamiento de CO2 (SAC)-“vendrá de países como los Estados Unidos o China que tienen un interés directo para continuar la explotación de sus recursos de carbón. El Norte de Europa tiene igualmente gran interés por las posibilidades de almacenamiento en acuíferos salinos del mar del Norte. Su rentabilidad económica no está asegurada en absoluto y sus riesgos exigen un análisis profundo.” Parece excluirse, por tanto, a la UE del desarrollo de las tecnologías de carbón limpio, aunque posee el 4 % de las reservas mundiales; su desarrollo tecnológico, argumentan los defensores europeos de SAC, se podría justificar, principalmente, para su exportación a los seis países carboníferos citados. En cualquier caso, y considerando que el informe mencionado sólo representa una opinión razonable , la UE debería evaluar el esfuerzo económico y la dedicación de investigadores al desarrollo y demostración de tecnologías de SAC frente a otras alternativas energéticas con bajas o nulas emisiones de CO2, como las energías renovables y la nuclear.

Si países como Alemania, Holanda, Suecia, Dinamarca, etc. con una alta capacidad tecnológica debieran examinar su dedicación intensiva a las tecnologías de SAC, ¿qué debería hacer España? Un escollo importante es que no existen empresas tecnológicas españolas relacionadas con la conversión energética del carbón. Las empresas eléctricas, usuarias de esas tecnologías, intentaron con poco éxito realizar incursiones en I+D en el Programa PIE (1979-1997). Bien es verdad que el Sector Eléctrico reconoce que el esfuerzo de ese programa se centró en la innovación y no en el desarrollo de nuevas tecnologías.

El proyecto original de la Ciudad de la Energía relativo a las tecnologías de uso limpio del carbón consistía, al parecer -porque la información pública brilla por su ausencia-, en diseñar y construir un pequeño combustor (3 a 5 Mw) operado con oxígeno, para repetir con años de retraso lo que ya se había investigado en el resto del mundo. Quizá, en parte, por las críticas que recibió ese proyecto o, quizá, por la reconsideración racional por parte de los actores- entre los cuales no aparecía ninguno de los investigadores españoles conocidos internacionalmente en el mundo de la combustión- su orientación cambió radicalmente. Aunque la información sigue siendo escasa, a mitad de octubre se ha anunciado en la prensa que el nuevo proyecto consistirá en una caldera de carbón pulverizado de 20 MW con oxicombustión, junto con una caldera de 15 MW para demostrar el método de carbonatación/calcinación para la separación del CO2. Los actores principales pasan a ser dos empresas transnacionales con interés en la separación del Oxígeno del aire y de tecnologías de combustión, en general. Con este planteamiento la probabilidad de que se construyan las dos plantas, operen durante unos años y, probablemente, vendan kWh aumenta. Pero, incluso si el proyecto tuviera un éxito total y se desarrollara una tecnología de uso limpio de carbón, un observador perspicaz se preguntaría qué obtiene España en este proceso. La tecnología, al no existir empresas españolas comercializadoras, quedaría, como es lógico, en manos de las dos empresas que la desarrollaran. La inversión de 70 o de 400 M€ para este proyecto que el Sr. Azuara, sin precisar demasiado, indica tendría que reportar más beneficios que los que pobremente se pueden atisbar. En la entrevista se dice que “Se trata de generar un proceso tecnológico que arrastre a las empresas.” Esta frase no parece tener mucho sentido y no resiste un análisis. Las empresas eléctricas españolas seguirían teniendo que comprar la tecnología de SAC a las dos transnacionales. ¿O hay acuerdos adicionales que no se mencionan? Los contribuyentes a los Presupuestos Generales del Estado deberían conocerlos, si es posible.

Reseñar, también, que las respuestas están plagadas de afirmaciones técnicamente incorrectas, lo cual es disculpable dada la experiencia del Sr. Azuara en otro campo de la energía ajeno al carbón. Una precisión adicional; España no ha de “mantener una posición de liderazgo en la lucha contra el cambio climático”; nunca la ha tenido y es muy probable que este tipo de proyectos sólo contribuyan a la visibilidad superficial sin contenido substancial de fondo. Finalmente, opinar que el carbón está asociado al pasado del Bierzo, comarca -para mí entrañable- que merece un desarrollo de envergadura, aunque centrado en temas de futuro con impacto a corto y medio plazo.

Ditlev Engel, consejero delegado de Vestas Wind Systems: «El viento no puede trabajar solo»

El consejero delegado de la empresa eólica danesa Vestas Wind Systems, Ditlev Engel, considera que el mercado español es clave para la compañía aunque descarta realizar alguna adquisición y diversificarse hacia otras negocios energéticos como la producción de electricidad.

En una entrevista con EFE, el primer ejecutivo del mayor fabricante de aerogeneradores del mundo, repasó su visión del mercado de renovables en España donde cuenta con tres fábricas- en Viviero (Lugo), Villadangos del Páramo (León) y Olvega (Soria)- a las que el próximo año sumará su nueva factoría de Daimiel (Ciudad Real).

Pregunta. ¿Cuáles son los planes de Vestas Wind en España, qué proyectos tiene la compañía para el mercado español?

Respuesta. Las cosas van muy bien en España y somos entusiastas con los planes futuros. El próximo verano entrará en funcionamiento una nueva planta de fabricación de palas en Daimiel (Ciudad Real) -la compañía estima una producción anual de 1.200 palas- con la que ya contaremos con cuatro factorías.

P. Dada la potencia instalada actualmente en España, cerca de 13.000 MW en energía eólica, y el objetivo de alcanzar 20.000 MW en 2010. ¿Cómo ve las perspectivas de negocio? ¿El mercado avanzará hacia la repotenciación (elevar la potencia instalada) de los parques?

R. Hay tres países claves en Europa: Dinamarca, Alemania y España. El Gobierno español está desempeñando un papel muy importante en el fomento y desarrollo de las renovables que alabamos. Además, las empresas energéticas españolas están apostando por el sector. España es un mercado clave para Vestas.

P. ¿Se plantea alguna alianza empresarial en España?

R. No en términos de capital. No tenemos en mente ninguna adquisición. Las relaciones con nuestros clientes en España son excelentes.

P. ¿Y dar un paso más, convertirse en generador de energía?

R. No creemos que sea el camino correcto. No queremos competir con nuestros clientes. Lo importante es realizar planes a largo plazo con nuestros socios.

P. ¿Cómo ve el desarrollo de parques eólicos offshore (en el mar) en España?

R. Mientras que haya espacio para poner en marcha parques eólicos en tierra es difícil que se desarrollen en el mar. Es un mercado que puede crecer en España, pero el coste es superior y aún hay buenos emplazamientos disponibles en tierra.

P. Estados Unidos tiene un gran potencial de crecimiento en energía eólica ¿Cuáles son los planes de Vestas?

R. Es mercado muy importante para la compañía, el año pasado ya fuimos el tercer proveedor del país, y lo va a seguir siendo. En marzo de 2008 abriremos una fabrica de palas en Denver (Colorado).

P. ¿Cómo ven el mercado latinoamericano?

R. Aún es pronto en Latinoamérica, no es un mercado maduro, pero nuestros clientes españoles están también allí. Tenemos algunos acuerdos con Endesa y Eólica de Navarra en Chile. Y en Brasil, por ejemplo, se dan buenas condiciones geográficas para que la energía eólica se desarrolle.

P. La energía eólica plantea problemas de inestabilidad al transportista del sistema y, por sus variaciones, también a la garantía de suministro. ¿Cuál su visión en este aspecto?

R. El viento no puede trabajar solo. Hay que desarrollar y mejorar la red que es antigua y contar con otras fuentes. Aún así, la eólica tiene potencial para cubrir el 10% del consumo eléctrico mundial en 2020 frente al 1% que representa actualmente.

José Ángel Azuara: «Las posibilidades del carbón nacional no condicionarán el desarrollo español de tecnologías limpias de combustión»

PREGUNTA.- ¿Qué es la Fundación Ciudad de la Energía?

RESPUESTA.- Es una fundación, pero también un instrumento del Gobierno para contribuir al desarrollo económico y social de la comarca de El Bierzo. Nace como un instrumento de desarrollo comarcal desde la realización de proyectos de energía y medio ambiente. El Bierzo ha sido tradicionalmente una comarca energética de carbón, y las comarcas mineras están en recesión desde hace bastantes años. Conviene hacer actuaciones específicas.

En España hay un gran desequilibrio territorial, con una gran concentración en Madrid, Barcelona, y otras ciudades. El resto de España está vacía. Uno de los propósitos de la Fundación Ciudad de la Energía es generar actividades de desarrollo que creen la necesidad de servicios y fijen la población.

También se ha apoyado en la necesidad global actual de tecnologías de carbón limpio, o de captura de CO2. En nuestras actividades industriales producimos mucho al año y no existe posibilidad de retirar todo el que se produce, y por mucho que se haya dicho al respecto, la capacidad de los bosques de absorber ese CO2 es marginal.

Hace falta un sistema adicional, y pretendemos ser capaces de capturar ese CO2 de los propios gases de la combustión del carbón. Desde el punto de vista científico, se conocen todos los procesos de la cadena, pero los costes energéticos son enormes y es necesario llevarlo a escala comercial.

PREGUNTA.- ¿Cómo se captura el CO2 y qué tecnologías existen?

RESPUESTA.- Existen tres procesos básicos: pre combustión, post combustión y oxicombustión.

En la precombustión se gasifica subterráneamente el carbón, obteniéndose un gas del que se separa el CO2 y el hidrógeno. El vector energético de los combustibles fósiles es el hidrógeno, y el carbono es el soporte orgánico que hace que ese vector se pueda mover, manipular, almacenar,… Pero el carbono también se oxida y produce dióxido de carbono.

La gasificación tiene el problema de que el carbón tiene impurezas y partículas, y todas las tecnologías para separar y tener un gas limpio a alta temperatura todavía no están teniendo éxito. La planta de Puertollano trabaja con esta tecnología y utiliza carbón y gas natural. No hay problema cuando se utiliza gas natural, pero al gasificar carbón se obtiene un gas que no es tan limpio como el gas natural, ya que contiene azufre y otras partículas en suspensión. El gas sucio provoca serios problemas en las turbinas, y resulta difícil conseguir un gas limpio y además a alta temperatura.

La otra opción es quemar el carbón con aire en las centrales térmicas convencionales. Se produce CO2, pero también óxidos de nitrógenos, por lo que hay que separar el CO2 de la corriente de gases, concentrarlo, capturarlo y almacenarlo. El problema es que sólo hay un 21% de oxígeno en el aire, y cuando se quema con aire la cantidad de CO2 que se produce está entre el 15 y el 30%, dependiendo del proceso. Sale diluido, hay que separarlo del resto de gases, concentrarlo y capturarlo.

Se pensó que si el carbón se quemase con oxígeno, el CO2 saldría concentrado, y de los gases de combustión se obtendría CO2 y agua. Las tecnologías modernas se enfocan a quemar el carbón con oxígeno en lugar de con aire. Pero hay muchas centrales que funcionan con aire a las que hay que dar una solución tecnológica válida.

PREGUNTA.- ¿Bastaría con transformarlas?

RESPUESTA.- No se pueden transformar, de modo que la única solución válida es la postcombustión, que consiste en concentrar y capturar ese CO2.

La oxicombustión consiste en quemar el carbón con oxígeno para obtener el CO2 concentrado. La planta de la Ciudad de la Energía pretende demostrar la viabilidad de la oxicombustión como proceso de captura de CO2, partiendo de la ventaja de que el CO2 está concentrado. Pero hay que hacer pruebas, porque cuando se quema con oxígeno en lugar de aire, la temperatura del proceso sube mucho. La corrosión de materiales puede ser mucho más intensa, la temperatura hace que todo el sistema se comporte de manera diferente, y hay que introducir recirculaciones de gases. No existe ningún conocimiento de cómo funciona toda la cadena integrada.

Además, el oxígeno introduce un coste adicional, y estamos tratando de demostrar que el proceso es económica y tecnológicamente viable.

La plataforma europea de cero emisiones plantea que para 2020 existan plantas comerciales de 500 MW que quemen el carbón capturando todo el CO2. Para ello, en cuatro años a lo sumo deberíamos contar con plantas piloto 10 ó 15 veces más pequeñas, capaces de demostrar la viabilidad del proceso. Nadie va a construir una planta comercial si no está probado el proceso a escala en una planta piloto.

PREGUNTA.- ¿Son optimistas con respecto al hecho de que este proyecto de demostración consiga traer a España una de las centrales que se esperan?

Endesa tiene interés en construir una central de 500 MW y nuestra plataforma está ubicada en las inmediaciones de Endesa, la gran empresa carbonera española. Unión Fenosa también quiere desarrollar un proyecto, utilizando otra tecnología. Nuestro proyecto tiene sentido si conseguimos enlazar con una de las plantas grandes, en las que es fundamental que haya una empresa interesada.

Como institución pública, la Fundación Ciudad de la Energía puede asumir un proyecto de demostración, ya que se manejan cifras de 70 millones de euros para la construcción y puesta en servicio de la planta. La instalación final podría costar 400 millones de euros. Se trata de generar un proceso tecnológico que arrastre a las empresas.

Existe un objetivo estratégico, de gobierno, y diversos objetivos tecnológicos. El objetivo estratégico es mantener una posición de liderazgo en la lucha contra el cambio climático. El tecnológico, cualificar mejor a las empresas españolas, para evitar el gravamen sobre el CO2 emitido a la atmósfera. Si España tiene tecnología, cumpliremos el doble objetivo de evitar el gravamen en el uso y estar bien situados en el panorama tecnológico internacional.

Sí somos optimistas y creemos que Endesa o Fenosa estarán interesadas. De hecho, la planta que Endesa plantea de 500 MW es con tecnología de “lecho fluido circulante”, que es una de las formas de quemar el carbón con oxígeno. La ventaja del carbón pulverizado es que es la forma actual de quemar el carbón, que se introduce en la caldera con un chorro de aire de forma que el contacto entre el oxígeno y el carbón sea muy bueno y se consiga un rendimiento energético alto. En la tecnología de los lechos fluidos, que no se han desarrollado a escala comercial, se crea un lecho generado mediante una inyección de aire por la parte inferior de la caldera. En ese lecho, el carbón se mueve, y el objetivo también es conseguir una combustión completa en el menor tiempo posible.

Nuestra planta experimental contará con los dos tipos de combustiones, lo que la convierte en una planta versátil y la única en Europa de su género. Además trabajaremos con diferentes carbones y elementos de combustión, algo importante porque hay muchas clases de carbón y cada uno tiene unas condiciones óptimas de combustión.

Otras posibilidades consisten en la co-combustión de carbón y biomasa, pero aunque se habla mucho de eso, lo vemos como una posibilidad todavía lejana. Es muy complicado mezclar dos materias primas con características tan distintas.

El problema principal es aprender a deshacernos del CO2, que al contrario de lo que se cree, no es ni tóxico ni peligroso. Mucha gente no se da cuenta de que nosotros, al respirar, producimos CO2, ni sabe que si el CO2 no existiera, la vida en la Tierra sería imposible. Sería interesante profundizar en la divulgación del conocimiento del CO2.

Cuando, en nuestra planta, quemamos carbón con aire, estamos buscando una solución válida para las plantas actuales; pero cuando quemamos con oxígeno, pensamos en el futuro.

Según la experimentación que se realice con aire, probaremos tecnologías de captura de CO2 como la carbonatación-calcinación, que consiste en que el CO2 con óxido de cal produce una reacción que es carbonato de cal, y ya se ha fijado ese CO2. Pensamos que es posible hacerlo, aunque no creemos que el futuro vaya por ahí, porque carbonatar y calcinar obliga a grandes movimientos de volúmenes de áridos.

En la parte de oxicombustión contamos con la ventaja de tener CO2 concentrado. Habrá que comprimirlo para ponerlo en las condiciones que interesa para la fase posterior, pero a cambio tendremos un gas limpio y puro.

Cada detalle tiene un coste. El CO2 retirado supone un gasto adicional de energía, así que no se captura el 100% del CO2. El rendimiento es menor, porque hay un incremento de energía para poder hacer esa captura. El propio proceso introduce una penalización, y hay que optimizar ese balance. Hay que conseguir que el proceso de captura sea lo más eficiente posible para que penalice lo mínimo el proceso en términos energéticos y económicos.

El proceso es más caro. La sostenibilidad es más cara, al menos en términos de coste inmediato: cuando uno proyecta los costes sobre la naturaleza a medio plazo, entonces la cosa cambia. Ese incremento de coste es difícil de determinar. Seguramente, el coste de la tonelada de CO2 evitado sea un precio político.

PREGUNTA.- Aunque es una fuente de energía abundante, el carbón español no es de buena calidad y tiene los días contados (se habla de 30 años). Con estos antecedentes, ¿cuál es el futuro de la tecnología de carbón limpio en España?

RESPUESTA.- El desarrollo de tecnologías de carbón limpio es independiente de las posibilidades del carbón nacional. Si el carbón vuelve a cobrar importancia es porque las reservas son enormes, y hay países que son grandes productores y que están interesados en que su comercio se mantenga. Es una materia prima considerada estratégicamente importante.

Surge la pregunta de por qué, cuando tenemos un problema de calentamiento global, y la combustión de carbón con las tecnologías actuales es un contribuyente nato, en este momento el carbón sale a la palestra, parece una contradicción. Puede que haya países importantes desde el punto de vista económico que quieren seguir poniéndolo en valor.

Hace cinco o seis años, la estrategia de la UE no contemplaba la urgencia actual para llegar a 2020 con plantas de combustión limpia, ese proceso se ha acelerado mucho en poco tiempo. Se ha producido un voluntarismo político.

Necesitamos un desarrollo tecnológico a la carta, pero ese tipo de apuestas no siempre funcionan bien. La AIE ha contemplado ha elaborado múltiples prospectivas sobre cuándo se desarrollarán determinadas tecnologías y cómo contribuirán en el futuro, y todas llevan un retraso considerable.

PREGUNTA.- ¿Qué otras tecnologías tienen sitio en la Fundación Ciudad de la Energía?

RESPUESTA.- Las energías renovables y las políticas de ahorro y eficiencia, y El Bierzo es un territorio adecuado. Se está elaborando un estudio sobre el potencial de la biomasa, para transformar ésta en productos como los “pellets” o las briquetas para su uso en el propio Bierzo. Intentamos que la biomasa de El Bierzo sirva para dar soluciones energéticas en el sector residencial de calefacción y agua caliente. Se trata de una simple aplicación racional, no en nombre del cambio climático, sino, de un uso racional y óptimo de los recursos.

En cuanto a las políticas de ahorro y eficiencia energética, los ayuntamientos son gestores de muchas instalaciones y servicios, grandes centros de consumo energético, y grandes despilfarradores. Se podrían llevar a cabo políticas eficaces (alrededor de un 15%) de ahorro energético, pero a pesar de la existencia de organismos como el IDAE y de políticas de alcance nacional, el número de auditorías energéticas que realizan los ayuntamientos es muy bajo, y el número de ayuntamientos que siguen sus conclusiones, aún más. Por eso, uno de nuestros objetivos es que se lleven a cabo auditorías energéticas y que se sigan sus recomendaciones. El uso racional de los recursos no debe depender del cambio climático.

Richard Doornbosch: «Conviene impulsar políticas de reducción de emisiones, pero no mediante el fomento de una tecnología concreta, como los biocombustibles»

PREGUNTA.- ¿Son los biocombustibles una fuente realista de energía para el futuro?

RESPUESTA.- Lo son. Es una realidad, ya suponen el 10% de la demanda total de energía, pero estamos hablando de biomasa para uso energético. La pregunta es, por supuesto, cómo habría que transformar y usar esta biomasa de forma óptima. Hemos llegado a la conclusión de que quizás no la estemos aprovechando de la forma más eficiente ahora, lo que quiere decir que podríamos hacer un mejor uso de su potencial. Y el segundo punto es que tenemos que tener en cuenta su valor relativo, no podemos pensar que va a resolver todos nuestros problemas. Existe el potencial, modesto, pero muy importante para algunos países. Pero no se debe de sobrevalorar la escala a la que pueden tener efecto.

PREGUNTA.- ¿En qué medida puede reducirse la dependencia energética mediante el uso de biocombustibles?

RESPUESTA.- Es difícil saberlo, pero creemos que, en términos técnicos, hasta un 20% de la demanda de energía -sólo en el sector del transporte- podría ser suplida por los biocombustibles en el año 2050. Si ése fuera el caso, ésa sería una contribución real y sustancial a la reducción de la dependencia de combustibles fósiles. Pero estamos hablando de un límite máximo, y vemos muy complicado llegar a ese potencial, porque ahora estamos en el 1%.

PREGUNTA.- Uno de los puntos principales del informe es el potencial económico de los biocombustibles. En él se explica que, exceptuando el caso de Brasil, los biocombustibles no son competitivos en un entorno de precios del petróleo de 70 dólares por barril. Pero ahora, los precios que estamos viendo son superiores a los 80 dólares, y las perspectivas económicas apuntan a más de 100 dólares el barril en no mucho tiempo.

RESPUESTA.- Sí, es cierto. Pero la cuestión importante aquí es que el precio del crudo está muy estrechamente correlacionado con el precio de las materias primas. De modo que, cuando los precios del petróleo suben, también suben los de las materias primas que se utilizan para producir biocombustibles, así que no cambia el precio relativo. Por supuesto que el precio del crudo es importante, y que es probable que a medida que sigan subiendo los precios del crudo, más se abaratarán las tecnologías de producción de biocombustibles, pero tienen una economía muy compleja. En primer lugar, porque los combustibles fósiles se utilizan como materia prima para producir biocombustibles. No en su totalidad, sino en un pequeño porcentaje, pero eso se lleva parte de la ganancia. Y, en segundo lugar, en el momento en que sube el precio del petróleo también lo hace el del biocombustible, y eso llega a tener un impacto considerable en el mercado. Sin embargo, la escala del mercado agrícola y alimentario es mucho más pequeña que la del mercado de combustibles. De modo que el impacto relativo que se crea mediante la utilización de materia prima de un mercado distinto a la producción de biocombustible, será enorme, y eso significa que los precios de las materias primas subirán. Es difícil explicarlo, pero la correlación entre los precios de las materias primas y los precios del petróleo son muy altas, lo que ha quedado muy bien demostrado en un informe del banco mundial. En conclusión, podría ser que los biocombustibles no lleguen a ser competitivos incluso con precios del petróleo muy altos.

PREGUNTA.- En referencia a los biocombustibles de primera generación, el informe señala que esta fuente energética está creciendo porque se cree que pronto serán reemplazados por los biocombustibles de segunda generación. Esto da pie a dos preguntas: ¿Diría que los biocombustibles de primera generación van a desaparecer? Y si esto ocurre, ¿en qué plazo?

RESPUESTA.- Es muy difícil decir cuándo la tecnología de segunda generación estará comercialmente disponible, en primer lugar. La gente que conoce estos temas no son, por supuesto, expertos en tecnología, pero estiman que el plazo temporal ronda entre los 5 y los 15 años. Hay barreras tecnológicas sobre las que se está investigando, y no se puede esperar que sea una tecnología plenamente disponible antes de ese plazo. Pero hay que tener en cuenta otro factor, y es que el precio del biocombustible de segunda generación debería ser más bajo que el de primera generación a menos que las políticas salven este obstáculo. Y eso va a llevar mucho más tiempo, así que esperamos que esto ocurra en el medio o largo plazo, a menos, por supuesto, que un país cambie sus políticas. Si se hace, por ejemplo, dejando de subsidiar la primera generación, y se apoya la segunda generación, mediante la regulación o mediante subsidios directos, la situación cambia. Pero eso no está entre las prioridades políticas.

PREGUNTA.- Además, la primera generación de biocombustibles no ha empezado hace mucho y sería difícil que los gobiernos empezaran a primar ya la segunda sobre la primera.

RESPUESTA.- Desde luego, estos subsidios tienen cada vez mayor implantación. Y son cada vez mayores porque están vinculados a la producción: a medida que aumenta la producción, aumentan los subsidios, y es muy difícil de parar eso una vez que se ha puesto en marcha. Porque hay gente que lo ha convertido en su forma de vida, su fuente de ingresos. Obviamente, esto no puede cambiar en el corto plazo.

PREGUNTA.- Sobre las políticas de promoción de biocombustibles… Teniendo en cuenta la posible distorsión que determinadas políticas pueden provocar en las decisiones de producción, ¿cuáles cree que son los métodos más adecuados?

RESPUESTA.- Yo no estoy muy a favor de demasiadas políticas de promoción, pero creo que donde debería focalizarse el apoyo es en la investigación y desarrollo, porque eso es algo que el mercado no puede organizar por sí mismo. Y, por otra parte, no estoy a favor de políticas concretas de fomentos de biocombustibles, pero sí a favor de fomentar las emisiones bajas en carbono en el transporte. Aparte de cierto apoyo a la I+D, no creo que los gobiernos deberían de estar impulsando una tecnología en particular, puesto que hay muchas otras opciones para reducir los gases de efecto invernadero, si ése es el objetivo. Por supuesto, si el propósito es reducir la dependencia energética, entonces el debate es otro totalmente distinto. No creo que impulsar los biocombustibles vaya a reducir la volatilidad de precios.

PREGUNTA.- ¿Cree que los objetivos de la Comisión Europea, en materia de implantación de biocombustibles, son demasiado ambiciosos?

RESPUESTA.- Las cifras que yo he visto sugieren que tienen un punto de vista muy optimista, si se quiere hacer de una forma sostenible. Por supuesto que este potencial es alcanzable, pero si la sostenibilidad es un factor a tener en cuenta, los números que maneja la CE son muy optimistas, incluso si estamos hablando de un plazo de 30 años. Pero, por supuesto, la Comisión está trabajando muy duro para conseguir ese suministro del mercado de una forma sostenible, y teniendo en cuenta certificados de la procedencia. Pero no me parecen mal esos esfuerzos, y no me parece que sean ridículos. Pero, personalmente, no veo la necesidad, y no creo que ayude, establecer objetivos específicos de biocombustibles. Lo que sí es positivo es contar con objetivos concretos de reducción de gases de efecto invernadero, pero no unas metas que favorezcan o perjudiquen determinadas tecnologías.

PREGUNTA.- Acaba de mencionar la certificación de biocombustibles como método para garantizar una obtención sostenible del producto. ¿Cree que estos mecanismos pueden ser realmente eficientes? En el informe se expone el caso de los mercados madereros, en los que la certificación no ha tenido mucho éxito a la hora de asegurar la obtención respetuosa de la materia prima…

RESPUESTA.- Creo que es extremadamente difícil. Sólo es posible hacer algo así en una base de cooperación multilateral. Se necesita el acuerdo de todos los países, y además debe ser obligatorio. Si va a ser así, entonces hay una posibilidad. Tenemos ese ejemplo con la industria del diamante, en el proceso Kimberley, obligatorio y multilateral. Sigue siendo difícil, sigue habiendo maneras de burlar el sistema, aunque eso da cierto grado de efectividad. Pero si esto se hace de forma unilateral, sin cooperación entre los países, entonces creo que la certificación no conseguirá su objetivo, que es el de asegurar la obtención de producto de forma respetuosa con el entorno medioambiental y social. No estoy diciendo que no deba hacerse, porque desde luego es una forma de promover las buenas prácticas en determinados países y un incentivo para mejorar los procedimientos. Pero no es una garantía absoluta de que todo lo que obtienes se está produciendo de forma sostenible si no se basa en un acuerdo multilateral.

PREGUNTA.- Hablemos, por último, de la situación de los países subdesarrollados. En este informe, se habla de la necesidad de liberalizar el comercio internacional para dar una oportunidad a estos países de que saquen partido de su ventaja en la producción. ¿Qué se puede decir en este aspecto?

RESPUESTA.- Bueno, es un punto sobre el que también llamamos la atención de una forma general. Si los países están realmente interesados -por ejemplo, en la UE- en reducir sus gases de efecto invernadero, o mejorar su seguridad energética, es una buena idea que adquieran biocombustibles, y ahí no veo la razón por la que tienen que tener aranceles a las importaciones, que impidan comprar biocombustibles con un balance global mucho mejor al mismo precio. Desde ese punto de vista, no le veo sentido, pero por supuesto, desde la perspectiva agrícola, sí. La razón principal para la existencia de esos aranceles es el apoyo al sector agrícola nacional, y para asegurar que las áreas rurales no desaparezcan en Europa. Hay otros motivos por los que estos aranceles siguen existiendo. Y se trata de una posición política, supongo.

PREGUNTA.- Supongo que son dos cuestiones incompatibles, la reducción de la dependencia energética y la no imposición de aranceles para evitar la entrada de producto importado…

RESPUESTA.- Yo no lo veo así. No creo que sea negativo depender energéticamente de otros países. Muchos países son importadores de energía, y es bastante positivo diversificar tus fuentes energéticas. Así que, si puedes importar energía de más países y los biocombustibles te permiten hacer esto a una escala significativa, entonces esto puede tener cierto valor.