Bruselas quiere prohibir las perforaciones de petróleo en alta mar de forma temporal

«Queremos evitar que se produzcan accidentes como el del Golfo de México», señaló en rueda de prensa la portavoz comunitaria de Energía, Marlene Holzner.

El comisario europeo de Energía, Günther Oettinger, es partidario de «una moratoria en circunstancias en las que no se pueda garantizar que las compañías petrolíferas cumplen todas las condiciones de seguridad necesarias para evitar accidentes», indicó Holzner.

Según la portavoz, el responsable de Energía del Ejecutivo comunitario ya indicó en el pasado que convendría detener las extracciones marítimas hasta que se aclare qué provocó el desastre de la plataforma de BP en el Golfo de México.

Oettinger aseguró además, tras ese accidente, que las normas con las que cuenta la Unión Europea no cubren por completo todos los aspectos de gestión de riesgos, prevención y seguimiento tras un desastre.

En su opinión, hay que exigir a la industria petrolera que mejore las condiciones de seguridad en sus perforaciones marítimas y que disponga de planes de emergencia. Debe mejorarse también la capacidad de prevención a través de la concesión de licencias y mecanismos de control y seguimiento de las actividades.

El contenido definitivo de la propuesta, aún en negociaciones, se conocerá tras la reunión del colegio de comisarios europeos de la semana que viene.

En paralelo, el pleno del Parlamento Europeo rechazó -por 285 a favor y 323 en contra- la moratoria para las nuevas instalaciones que había propuesto la comisión parlamentaria de Medio Ambiente.

La Eurocámara sí respaldó una resolución más general -por 601 votos a favor, 23 en contra y 13 abstenciones- a favor de reforzar la legislación europea para garantizar la seguridad de las perforaciones petrolíferas en la Unión Europea.

Los eurodiputados apoyaron la idea de imponer una obligación de seguro en toda la Unión Europea y un fondo de emergencia europeo para indemnizar a los afectados por posibles catástrofes, ya que un vertido en aguas de la Unión tendría consecuencias desastrosas no sólo para el medio ambiente sino también para actividades como la pesca y el turismo.

Los ministros europeos de Energía, que aún no se han pronunciado sobre estas posibilidades, celebrarán el próximo día 15 una reunión en la que está previsto que aborden la cuestión.

Bruselas da luz verde al plan español de ayuda al carbón pero exige que no haya más subvenciones después de 2014

España había alegado que el Real Decreto de ayuda al carbón era una medida transitoria necesaria para garantizar la seguridad del suministro de electricidad durante los próximos cuatro años en un país que sigue estando mal interconectado con otros grandes mercados europeos de electricidad y que tiene una elevada cuota de energías renovables (eólica y solar), cuya producción es altamente intermitente.

El Ejecutivo comunitario retrasó su aprobación, inicialmente prevista para el pasado mes de julio, por las objeciones de algunos comisarios, entre ellos el responsable de Medio Ambiente, Janez Potocnik, que consideran que contradice la política europea de reducir las emisiones de CO2 y apostar por las energías renovables.

Finalmente, el plan se ha aprobado gracias al compromiso de las autoridades españolas de no pedir una prórroga más allá de 2014. «El régimen expirará a más tardar el 31 de diciembre de 2014; las autoridades españolas podrán ponerle fin antes si ya no resulta necesario a la luz de las condiciones del mercado. Las autoridades españolas se han comprometido en firme a no prorrogar el régimen en ningún caso más allá del 31 de diciembre de 2014″, ha resaltado la Comisión.

El plan español obliga a una decena de centrales térmicas a quemar carbón nacional y, a cambio, les compensa con un precio fijo y con la garantía de colocación de la electricidad producida.

«La ayuda estatal se ajusta a las normas de la Unión Europea sobre subvenciones para la compensación por servicio público puesto que no dará lugar a una sobrecompensación de los costes soportados por los productores de electricidad al cumplir las obligaciones que se les han impuesto«, ha señalado el Ejecutivo comunitario.

La directiva que regula el funcionamiento del mercado de la electricidad de la Unión Europea permite a los Estados miembros instaurar este tipo de obligaciones de servicio público, por motivos relacionados con la seguridad del abastecimiento energético, hasta un límite del 15 % del consumo nacional de electricidad.

Bruselas ha verificado que, en el período de 2011 a 2014, los volúmenes de electricidad afectados por el Real Decreto no excederán de 23,4 teravatios hora (TWh) por año, lo que equivale aproximadamente al 9% del consumo nacional, un porcentaje inferior al límite del 15% establecido en las directivas. Para lo que queda de 2010, los volúmenes de electricidad no excederán de 9,6 TWh, cantidad que también es inferior al 15%.

La Comisión ha velado además por la coherencia entre este plan y el reglamento del carbón, que Bruselas propone prorrogar hasta 2014 siempre que las futuras subvenciones se destinen a cerrar las minas deficitarias. El Ejecutivo comunitario «ha obtenido el compromiso de España de que el carbón que pueda ser consumido por las centrales de carbón autóctono con arreglo a las obligaciones de servicio público procederá de minas de carbón sujetas a todas las normas del futuro reglamento del carbón».

Además, las cantidades de carbón afectadas no podrán exceder de los objetivos de producción decreciente ya establecidos en el Plan Nacional del Carbón español.

El marco comunitario sobre ayudas estatales en forma de compensación por servicio público permite la concesión de ayudas siempre que no rebasen la diferencia entre los gastos resultantes de prestar el servicio y los beneficios obtenidos a este respecto, teniendo en cuenta un beneficio razonable. En este caso, la compensación a las centrales se limita estrictamente a los costes extraordinarios impuestos por el servicio público, según ha explicado Bruselas. En total se ven afectados por la obligación de servicio público diez centrales de energía.

La medida española ha suscitado fuertes reacciones a favor, desde el sector minero, y en contra, por parte de las organizaciones ecologistas, que consideran incoherente que se permitan este tipo de ayudas consideradas contraproducentes por la nueva estrategia de crecimiento económico de la UE para la década 2010-2020, «Europa 2020», propuesta este mismo año por la propia Comisión Europea.

El ministro español de Industria, Miguel Sebastián, que se reunió en Bruselas con los comisarios de Competencia, Joaquín Almunia, y de Energía, Günther Oettinger, adelantó que España se opondrá al reglamento al considerar que «no es aceptable» que las ayudas al sector concluyan en cuatro años.

«Nosotros queremos mantener las ayudas públicas a un sector vital para nuestro suministro energético más allá de 2014, incluso más allá de 2018«, dijo Sebastián, quien aseguró que España cuenta con el apoyo de «muchos países» y recalcó que «la última palabra la tienen los países».

Bruselas, por su parte, ha recordado que en el pasado ha autorizado regímenes similares al que establece el decreto español en el ámbito del carbón para otros combustibles autóctonos como el lignito pardo o la turba en Austria, Irlanda, Eslovenia y también en España.

El sector del carbón da trabajo a unas 100.000 personas en Europa y depende de las ayudas para sobrevivir en varias minas principalmente situadas en la región alemana del Ruhr, en el noroeste de España y en el valle del Jiu en Rumanía.

Bruselas da luz verde al plan español de ayuda al carbón pero exige que no haya más subvenciones después de 2014

España había alegado que el Real Decreto de ayuda al carbón era una medida transitoria necesaria para garantizar la seguridad del suministro de electricidad durante los próximos cuatro años en un país que sigue estando mal interconectado con otros grandes mercados europeos de electricidad y que tiene una elevada cuota de energías renovables (eólica y solar), cuya producción es altamente intermitente.

El Ejecutivo comunitario retrasó su aprobación, inicialmente prevista para el pasado mes de julio, por las objeciones de algunos comisarios, entre ellos el responsable de Medio Ambiente, Janez Potocnik, que consideran que contradice la política europea de reducir las emisiones de CO2 y apostar por las energías renovables.

Finalmente, el plan se ha aprobado gracias al compromiso de las autoridades españolas de no pedir una prórroga más allá de 2014. «El régimen expirará a más tardar el 31 de diciembre de 2014; las autoridades españolas podrán ponerle fin antes si ya no resulta necesario a la luz de las condiciones del mercado. Las autoridades españolas se han comprometido en firme a no prorrogar el régimen en ningún caso más allá del 31 de diciembre de 2014″, ha resaltado la Comisión.

El plan español obliga a una decena de centrales térmicas a quemar carbón nacional y, a cambio, les compensa con un precio fijo y con la garantía de colocación de la electricidad producida.

«La ayuda estatal se ajusta a las normas de la Unión Europea sobre subvenciones para la compensación por servicio público puesto que no dará lugar a una sobrecompensación de los costes soportados por los productores de electricidad al cumplir las obligaciones que se les han impuesto«, ha señalado el Ejecutivo comunitario.

La directiva que regula el funcionamiento del mercado de la electricidad de la Unión Europea permite a los Estados miembros instaurar este tipo de obligaciones de servicio público, por motivos relacionados con la seguridad del abastecimiento energético, hasta un límite del 15 % del consumo nacional de electricidad.

Bruselas ha verificado que, en el período de 2011 a 2014, los volúmenes de electricidad afectados por el Real Decreto no excederán de 23,4 teravatios hora (TWh) por año, lo que equivale aproximadamente al 9% del consumo nacional, un porcentaje inferior al límite del 15% establecido en las directivas. Para lo que queda de 2010, los volúmenes de electricidad no excederán de 9,6 TWh, cantidad que también es inferior al 15%.

La Comisión ha velado además por la coherencia entre este plan y el reglamento del carbón, que Bruselas propone prorrogar hasta 2014 siempre que las futuras subvenciones se destinen a cerrar las minas deficitarias. El Ejecutivo comunitario «ha obtenido el compromiso de España de que el carbón que pueda ser consumido por las centrales de carbón autóctono con arreglo a las obligaciones de servicio público procederá de minas de carbón sujetas a todas las normas del futuro reglamento del carbón».

Además, las cantidades de carbón afectadas no podrán exceder de los objetivos de producción decreciente ya establecidos en el Plan Nacional del Carbón español.

El marco comunitario sobre ayudas estatales en forma de compensación por servicio público permite la concesión de ayudas siempre que no rebasen la diferencia entre los gastos resultantes de prestar el servicio y los beneficios obtenidos a este respecto, teniendo en cuenta un beneficio razonable. En este caso, la compensación a las centrales se limita estrictamente a los costes extraordinarios impuestos por el servicio público, según ha explicado Bruselas. En total se ven afectados por la obligación de servicio público diez centrales de energía.

La medida española ha suscitado fuertes reacciones a favor, desde el sector minero, y en contra, por parte de las organizaciones ecologistas, que consideran incoherente que se permitan este tipo de ayudas consideradas contraproducentes por la nueva estrategia de crecimiento económico de la UE para la década 2010-2020, «Europa 2020», propuesta este mismo año por la propia Comisión Europea.

El ministro español de Industria, Miguel Sebastián, que se reunió en Bruselas con los comisarios de Competencia, Joaquín Almunia, y de Energía, Günther Oettinger, adelantó que España se opondrá al reglamento al considerar que «no es aceptable» que las ayudas al sector concluyan en cuatro años.

«Nosotros queremos mantener las ayudas públicas a un sector vital para nuestro suministro energético más allá de 2014, incluso más allá de 2018«, dijo Sebastián, quien aseguró que España cuenta con el apoyo de «muchos países» y recalcó que «la última palabra la tienen los países».

Bruselas, por su parte, ha recordado que en el pasado ha autorizado regímenes similares al que establece el decreto español en el ámbito del carbón para otros combustibles autóctonos como el lignito pardo o la turba en Austria, Irlanda, Eslovenia y también en España.

El sector del carbón da trabajo a unas 100.000 personas en Europa y depende de las ayudas para sobrevivir en varias minas principalmente situadas en la región alemana del Ruhr, en el noroeste de España y en el valle del Jiu en Rumanía.

Bruselas da luz verde al plan español de ayuda al carbón pero exige que no haya más subvenciones después de 2014

España había alegado que el Real Decreto de ayuda al carbón era una medida transitoria necesaria para garantizar la seguridad del suministro de electricidad durante los próximos cuatro años en un país que sigue estando mal interconectado con otros grandes mercados europeos de electricidad y que tiene una elevada cuota de energías renovables (eólica y solar), cuya producción es altamente intermitente.

El Ejecutivo comunitario retrasó su aprobación, inicialmente prevista para el pasado mes de julio, por las objeciones de algunos comisarios, entre ellos el responsable de Medio Ambiente, Janez Potocnik, que consideran que contradice la política europea de reducir las emisiones de CO2 y apostar por las energías renovables.

Finalmente, el plan se ha aprobado gracias al compromiso de las autoridades españolas de no pedir una prórroga más allá de 2014. «El régimen expirará a más tardar el 31 de diciembre de 2014; las autoridades españolas podrán ponerle fin antes si ya no resulta necesario a la luz de las condiciones del mercado. Las autoridades españolas se han comprometido en firme a no prorrogar el régimen en ningún caso más allá del 31 de diciembre de 2014″, ha resaltado la Comisión.

El plan español obliga a una decena de centrales térmicas a quemar carbón nacional y, a cambio, les compensa con un precio fijo y con la garantía de colocación de la electricidad producida.

«La ayuda estatal se ajusta a las normas de la Unión Europea sobre subvenciones para la compensación por servicio público puesto que no dará lugar a una sobrecompensación de los costes soportados por los productores de electricidad al cumplir las obligaciones que se les han impuesto«, ha señalado el Ejecutivo comunitario.

La directiva que regula el funcionamiento del mercado de la electricidad de la Unión Europea permite a los Estados miembros instaurar este tipo de obligaciones de servicio público, por motivos relacionados con la seguridad del abastecimiento energético, hasta un límite del 15 % del consumo nacional de electricidad.

Bruselas ha verificado que, en el período de 2011 a 2014, los volúmenes de electricidad afectados por el Real Decreto no excederán de 23,4 teravatios hora (TWh) por año, lo que equivale aproximadamente al 9% del consumo nacional, un porcentaje inferior al límite del 15% establecido en las directivas. Para lo que queda de 2010, los volúmenes de electricidad no excederán de 9,6 TWh, cantidad que también es inferior al 15%.

La Comisión ha velado además por la coherencia entre este plan y el reglamento del carbón, que Bruselas propone prorrogar hasta 2014 siempre que las futuras subvenciones se destinen a cerrar las minas deficitarias. El Ejecutivo comunitario «ha obtenido el compromiso de España de que el carbón que pueda ser consumido por las centrales de carbón autóctono con arreglo a las obligaciones de servicio público procederá de minas de carbón sujetas a todas las normas del futuro reglamento del carbón».

Además, las cantidades de carbón afectadas no podrán exceder de los objetivos de producción decreciente ya establecidos en el Plan Nacional del Carbón español.

El marco comunitario sobre ayudas estatales en forma de compensación por servicio público permite la concesión de ayudas siempre que no rebasen la diferencia entre los gastos resultantes de prestar el servicio y los beneficios obtenidos a este respecto, teniendo en cuenta un beneficio razonable. En este caso, la compensación a las centrales se limita estrictamente a los costes extraordinarios impuestos por el servicio público, según ha explicado Bruselas. En total se ven afectados por la obligación de servicio público diez centrales de energía.

La medida española ha suscitado fuertes reacciones a favor, desde el sector minero, y en contra, por parte de las organizaciones ecologistas, que consideran incoherente que se permitan este tipo de ayudas consideradas contraproducentes por la nueva estrategia de crecimiento económico de la UE para la década 2010-2020, «Europa 2020», propuesta este mismo año por la propia Comisión Europea.

El ministro español de Industria, Miguel Sebastián, que se reunió en Bruselas con los comisarios de Competencia, Joaquín Almunia, y de Energía, Günther Oettinger, adelantó que España se opondrá al reglamento al considerar que «no es aceptable» que las ayudas al sector concluyan en cuatro años.

«Nosotros queremos mantener las ayudas públicas a un sector vital para nuestro suministro energético más allá de 2014, incluso más allá de 2018«, dijo Sebastián, quien aseguró que España cuenta con el apoyo de «muchos países» y recalcó que «la última palabra la tienen los países».

Bruselas, por su parte, ha recordado que en el pasado ha autorizado regímenes similares al que establece el decreto español en el ámbito del carbón para otros combustibles autóctonos como el lignito pardo o la turba en Austria, Irlanda, Eslovenia y también en España.

El sector del carbón da trabajo a unas 100.000 personas en Europa y depende de las ayudas para sobrevivir en varias minas principalmente situadas en la región alemana del Ruhr, en el noroeste de España y en el valle del Jiu en Rumanía.

Bruselas propone que los televisores lleven etiquetas que indiquen su consumo energético desde el año 2011

Las etiquetas energéticas clasifican a los aparatos en función de su eficiencia energética en una escala de la A a la G, en la que la clase A (verde) es la que ahorra más y la G (roja) la que resulta menos eficaz.

El Ejecutivo comunitario propone que también los televisores se sometan a esta clasificación, desde enero de forma voluntaria y más tarde obligatoriamente, porque representan el 10% de la factura de electricidad media de los hogares. Por primera vez, los fabricantes deberán declarar la clase energética de sus productos en una etiqueta que deberá colocarse de forma visible en los televisores, y también en la publicidad si se menciona el precio del televisor.

El ahorro para los consumidores por comprar un televisor de clase A en lugar de uno de clase G se sitúa en alrededor de 35 euros al año por aparato, según los cálculos de Bruselas.

Por lo que se refiere a las neveras, lavavajillas y lavadoras, el etiquetado energético ha dado «excelentes resultados» desde su introducción en 1992: en la actualidad, el 90% de los aparatos vendidos en la Unión Europea son de categoría A. No obstante, el Ejecutivo comunitario cree que las nuevas tecnologías todavía permiten reducir a la mitad el consumo energético de los productos de clase A.

Por ello, la Comisión pide añadir tres nuevas clases en la parte alta de la clasificación: ‘A+’, ‘A++’ y ‘A+++’ para los productos cuyo rendimiento supere el de la clase A. Los aparatos ‘A+++’ permitirán un ahorro energético extra del 60%.

Las nuevas normas deben ser ratificadas por la Eurocámara y por los Gobiernos y entrarán en vigor doce meses después de su publicación en el Diario Oficial de la Unión Europea, aunque la Comisión pretende que se empiecen a aplicar de forma voluntaria desde enero o febrero de 2011.

Bruselas también estudia imponer el etiquetado energético a las secadoras y a la iluminación doméstica.

Bruselas propone que los televisores lleven etiquetas que indiquen su consumo energético desde el año 2011

Las etiquetas energéticas clasifican a los aparatos en función de su eficiencia energética en una escala de la A a la G, en la que la clase A (verde) es la que ahorra más y la G (roja) la que resulta menos eficaz.

El Ejecutivo comunitario propone que también los televisores se sometan a esta clasificación, desde enero de forma voluntaria y más tarde obligatoriamente, porque representan el 10% de la factura de electricidad media de los hogares. Por primera vez, los fabricantes deberán declarar la clase energética de sus productos en una etiqueta que deberá colocarse de forma visible en los televisores, y también en la publicidad si se menciona el precio del televisor.

El ahorro para los consumidores por comprar un televisor de clase A en lugar de uno de clase G se sitúa en alrededor de 35 euros al año por aparato, según los cálculos de Bruselas.

Por lo que se refiere a las neveras, lavavajillas y lavadoras, el etiquetado energético ha dado «excelentes resultados» desde su introducción en 1992: en la actualidad, el 90% de los aparatos vendidos en la Unión Europea son de categoría A. No obstante, el Ejecutivo comunitario cree que las nuevas tecnologías todavía permiten reducir a la mitad el consumo energético de los productos de clase A.

Por ello, la Comisión pide añadir tres nuevas clases en la parte alta de la clasificación: ‘A+’, ‘A++’ y ‘A+++’ para los productos cuyo rendimiento supere el de la clase A. Los aparatos ‘A+++’ permitirán un ahorro energético extra del 60%.

Las nuevas normas deben ser ratificadas por la Eurocámara y por los Gobiernos y entrarán en vigor doce meses después de su publicación en el Diario Oficial de la Unión Europea, aunque la Comisión pretende que se empiecen a aplicar de forma voluntaria desde enero o febrero de 2011.

Bruselas también estudia imponer el etiquetado energético a las secadoras y a la iluminación doméstica.

Bruselas propone que los televisores lleven etiquetas que indiquen su consumo energético desde el año 2011

Las etiquetas energéticas clasifican a los aparatos en función de su eficiencia energética en una escala de la A a la G, en la que la clase A (verde) es la que ahorra más y la G (roja) la que resulta menos eficaz.

El Ejecutivo comunitario propone que también los televisores se sometan a esta clasificación, desde enero de forma voluntaria y más tarde obligatoriamente, porque representan el 10% de la factura de electricidad media de los hogares. Por primera vez, los fabricantes deberán declarar la clase energética de sus productos en una etiqueta que deberá colocarse de forma visible en los televisores, y también en la publicidad si se menciona el precio del televisor.

El ahorro para los consumidores por comprar un televisor de clase A en lugar de uno de clase G se sitúa en alrededor de 35 euros al año por aparato, según los cálculos de Bruselas.

Por lo que se refiere a las neveras, lavavajillas y lavadoras, el etiquetado energético ha dado «excelentes resultados» desde su introducción en 1992: en la actualidad, el 90% de los aparatos vendidos en la Unión Europea son de categoría A. No obstante, el Ejecutivo comunitario cree que las nuevas tecnologías todavía permiten reducir a la mitad el consumo energético de los productos de clase A.

Por ello, la Comisión pide añadir tres nuevas clases en la parte alta de la clasificación: ‘A+’, ‘A++’ y ‘A+++’ para los productos cuyo rendimiento supere el de la clase A. Los aparatos ‘A+++’ permitirán un ahorro energético extra del 60%.

Las nuevas normas deben ser ratificadas por la Eurocámara y por los Gobiernos y entrarán en vigor doce meses después de su publicación en el Diario Oficial de la Unión Europea, aunque la Comisión pretende que se empiecen a aplicar de forma voluntaria desde enero o febrero de 2011.

Bruselas también estudia imponer el etiquetado energético a las secadoras y a la iluminación doméstica.

El Parlamento Europeo saca adelante el reglamento que garantizará el suministro de gas ante los casos de crisis

Según informó el Partido Popular (PP), el reglamento obliga a los países de la Unión Europea a tener un mínimo de infraestructuras y de capacidad de interconexión, así como planes de emergencia en caso de crisis, que debe contar con el aval previo de la Comisión Europea. Además, impedirá que un gobierno intervenga directamente el mercado en caso de crisis si eso pone en peligro el abastecimiento a un país comunitario vecino.

El vicepresidente de la Eurocámara y eurodiputado del PP, Alejo Vidal-Quadras, responsable de tramitar esta propuesta de reglamento, afirmó que la nueva legislación «es una respuesta real a un problema real y servirá para reducir la vulnerabilidad de la Unión Europea en casos de crisis de suministro».

La Unión Europea depende del suministro de países terceros para abastecer su consumo de gas y la crisis de 2008 puso de manifiesto que, a pesar de que en ese momento había suficiente gas almacenado para abastecer a todos los países comunitarios, las diferentes reglas de cada mercado nacional y la falta de interconexiones impidieron el suministro a aquellos países más afectados por el corte del abastecimiento procedente de Rusia y Ucrania.

«Esperemos que ahora los gobiernos pongan en marcha la normativa lo más rápidamente posible porque la crisis puede repetirse en cualquier momento», manifestó Vidal-Quadras.

«La gestión del mercado y las interconexiones serán la primera defensa contra futuras crisis de suministro, que causan un impacto negativo en la economía y en los ciudadanos» recalcó el eurodiputado.

El Parlamento Europeo saca adelante el reglamento que garantizará el suministro de gas ante los casos de crisis

Según informó el Partido Popular (PP), el reglamento obliga a los países de la Unión Europea a tener un mínimo de infraestructuras y de capacidad de interconexión, así como planes de emergencia en caso de crisis, que debe contar con el aval previo de la Comisión Europea. Además, impedirá que un gobierno intervenga directamente el mercado en caso de crisis si eso pone en peligro el abastecimiento a un país comunitario vecino.

El vicepresidente de la Eurocámara y eurodiputado del PP, Alejo Vidal-Quadras, responsable de tramitar esta propuesta de reglamento, afirmó que la nueva legislación «es una respuesta real a un problema real y servirá para reducir la vulnerabilidad de la Unión Europea en casos de crisis de suministro».

La Unión Europea depende del suministro de países terceros para abastecer su consumo de gas y la crisis de 2008 puso de manifiesto que, a pesar de que en ese momento había suficiente gas almacenado para abastecer a todos los países comunitarios, las diferentes reglas de cada mercado nacional y la falta de interconexiones impidieron el suministro a aquellos países más afectados por el corte del abastecimiento procedente de Rusia y Ucrania.

«Esperemos que ahora los gobiernos pongan en marcha la normativa lo más rápidamente posible porque la crisis puede repetirse en cualquier momento», manifestó Vidal-Quadras.

«La gestión del mercado y las interconexiones serán la primera defensa contra futuras crisis de suministro, que causan un impacto negativo en la economía y en los ciudadanos» recalcó el eurodiputado.

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Según informó el Partido Popular (PP), el reglamento obliga a los países de la Unión Europea a tener un mínimo de infraestructuras y de capacidad de interconexión, así como planes de emergencia en caso de crisis, que debe contar con el aval previo de la Comisión Europea. Además, impedirá que un gobierno intervenga directamente el mercado en caso de crisis si eso pone en peligro el abastecimiento a un país comunitario vecino.

El vicepresidente de la Eurocámara y eurodiputado del PP, Alejo Vidal-Quadras, responsable de tramitar esta propuesta de reglamento, afirmó que la nueva legislación «es una respuesta real a un problema real y servirá para reducir la vulnerabilidad de la Unión Europea en casos de crisis de suministro».

La Unión Europea depende del suministro de países terceros para abastecer su consumo de gas y la crisis de 2008 puso de manifiesto que, a pesar de que en ese momento había suficiente gas almacenado para abastecer a todos los países comunitarios, las diferentes reglas de cada mercado nacional y la falta de interconexiones impidieron el suministro a aquellos países más afectados por el corte del abastecimiento procedente de Rusia y Ucrania.

«Esperemos que ahora los gobiernos pongan en marcha la normativa lo más rápidamente posible porque la crisis puede repetirse en cualquier momento», manifestó Vidal-Quadras.

«La gestión del mercado y las interconexiones serán la primera defensa contra futuras crisis de suministro, que causan un impacto negativo en la economía y en los ciudadanos» recalcó el eurodiputado.