La UE da la razón a Campsa en un litigio por la liquidación del IVA

En su sentencia, el Tribunal de Justicia señaló que la normativa vigente en la época «se opone a que un Estado miembro aplique a operaciones realizadas entre partes vinculadas mediando un precio notoriamente inferior al normal de mercado, como las controvertidas en el litigio principal, una regla de determinación de la base imponible distinta de la regla general».

Actualmente la legislación comunitaria permite que los Estados miembros puedan adoptar medidas para que la base imponible sea el valor normal de mercado cuando existe un vínculo entre las partes de la operación, y con el fin de prevenir la evasión o el fraude fiscal.

No obstante, el Tribunal señaló que en el momento de los hechos la directiva sobre el IVA no permitía esta posibilidad.

La UE acuerda unas pruebas de resistencia para nucleares que no plantea un posible ataque terrorista

Los Veintisiete decidieron realizar pruebas de resistencia más estrictas y bajo criterios comunes para evitar crisis como la ocurrida en Japón por la cadena de fallos de la central de Fukushima tras sufrir el impacto de un terremoto y un tsunami. Las pruebas de la Unión Europea son voluntarias pero existe el compromiso de los Estados miembros de poner en marcha medidas adicionales para mejorar la seguridad o estudiar el cierre de sus plantas si no superan los test.

«Los ataques terroristas no se pueden considerar como parte de la responsabilidad de estas pruebas de estrés», anunció el comisario europeo de Energía, Günther Oettinger, en una rueda de prensa en Bruselas. La primera fase de las pruebas arrancará el próximo mes de junio y el comisario aseguró que los exámenes se basarán en criterios «muy duros» y se realizarán «con total transparencia».

El comisario explicó que las autoridades nacionales tienen muchas competencias y son los responsables en muchos casos, «por ejemplo en el riesgo ante ataques terroristas», que queda fuera de las competencias europeas. Bruselas invitará «en los próximos días» a los Estados miembros a tratar este punto para determinar a quién compete en concreto y estudiar «si también aquí se puede establecer algún tipo de test o consulta europea», dijo el comisario.

En concreto, los test aprobados pondrán a prueba la resistencia de las plantas ante catástrofes naturales como inundaciones, terremotos o condiciones climatológicas extremas, o la combinación de varios de estos factores. También examinarán escenarios con acciones o fallos provocados por el ser humano, lo que incluye los daños en estructura de un choque de un avión o una explosión.

Sin embargo, las medidas de prevención para evitar un ataque terrorista en una central no serán examinadas, alegando que se trata de una cuestión de seguridad nacional y que, por tanto, la competencia recae sobre los Estados miembros, matizan fuentes comunitarias.

Greenpeace criticó el acuerdo porque lo considera insuficiente. «No serán independientes, no cubrirán los planes de emergencias y no dirán si algunos de los objetivos terroristas más evidentes en Europa están protegidos o no», dijo uno de sus portavoces, Jan Haverkamp. La organización ecologista responsabilizó especialmente a gobiernos «pro nucleares» como Reino Unido, Francia y República Checa por haber rebajado la exigencia del acuerdo.

Las pruebas de resistencia deben empezar «a más tardar el próximo 1 de junio» y se llevarán a cabo en tres fases, siendo la primera de ellas responsabilidad de la empresa que gestiona la central, que deberá establecer los criterios y entregar un informe final antes de que acabe el próximo mes de octubre.

Este primer informe será sometido a las autoridades nacionales que deberán presentar su propio informe antes de que acabe el año, con el objetivo de que el Ejecutivo comunitario y el regulador europeo preparen un primer estudio que conocerán los jefes de Estado y de Gobierno en el Consejo de diciembre.

La tercera fase del examen, «la más importante» en palabras de Oettinger, quedará en manos de grupos de expertos de los Estados miembros que revisarán las evaluaciones nacionales. Estos «grupos entre pares» estarán compuestos por entre seis y siete expertos, y no podrá haber entre ellos un nacional del país cuya central se examina, con el objetivo de garantizar su objetividad.

Los grupos de expertos estudiarán la documentación y podrán desplazarse si lo desean a la planta sometida a examen para comprobar «in situ» los resultados. «Vamos a controlar a los que controlan», destacó el comisario en la presentación del acuerdo.

El informe final con todas las pruebas y las conclusiones extraídas por la Comisión Europea se estudiará dentro de un año, en el Consejo Europeo de junio de 2012, si bien el comisario admitió que el calendario planteado es orientativo y podría alargarse.

Foro Nuclear: «Las pruebas de estrés sonuna oportunidad para demostrar la seguridad»

Por su parte, la industria nuclear española consideró que las «pruebas de estrés» planteadas en la Unión Europa «permitirán confirmar el alto nivel de seguridad de los reactores españoles», según informó Foro Nuclear, que insistió en que la seguridad nuclear «ha sido la prioridad en las actividades de las instalaciones nucleares en el país».

Después de que la Comisión Europea anunciara que el próximo 1 de junio un total de 143 centrales europeas deberán pasar por diferentes pruebas de resistencia, que se presentarán ante la Unión Europea previsiblemente en 2012, el Foro Nuclear aseguró que «todas las instalaciones en todas sus etapas de diseño, construcción y operación han evaluado e incorporado los requisitos derivados de la experiencia operativa y de los nuevos desarrollos tecnológicos».

En este sentido, indicó que esta continua adaptación a los nuevos requisitos de seguridad exigió inversiones relevantes, del orden de 200 millones anuales en el conjunto del parque, que permitió que las centrales nucleares operen con unas bases de diseño sólidas, y de acuerdo a los estándares vigentes de seguridad en el ámbito internacional.

La presidenta de Foro de la Industria Nuclear Española, María teresa Domínguez, manifestó que «la industria española colaborará con el Consejo de Seguridad Nuclear y otras instituciones para que la revisión de las centrales españolas se realice con objetividad técnica y transparencia».

Sobre las pruebas, apuntó que es un proceso «análogo al de la mejora continuada, pero enfocado en este caso a los aspectos que se han manifestado en la central de Fukushima tras el terremoto y tsunami del pasado 11 de marzo».

Bruselas multa a una filial de GDF Suez por la ruptura de un precinto en una inspección antimonopolio

El Ejecutivo comunitario decidió imponer una sanción a ambas empresas por la ruptura del precinto que habían instalado los expertos de la Comisión Europea en abril de 2010, en el marco de una investigación por supuestas prácticas contrarias a la competencia que aún está en curso, según anunció la organismo europeo.

La ruptura de precintos «es una seria infracción de la ley de competencia europea, ya que socava la efectividad de las inspecciones«, afirmó la Comisión Europea.

El comisario europeo de Competencia, Joaquín Almunia, destacó la importancia de las inspecciones en la lucha contra los cárteles, y subrayó que los precintos instalados por la Comisión Europea «son necesarios cuando hay que inspeccionar más de una oficina o cuando no puede hacerse en un sólo día«.

El precintado de oficinas es una práctica habitual durante las inspecciones sorpresa, y tiene por objeto evitar que las compañías puedan retirar documentos u otras pruebas de las supuestas prácticas contrarias a la competencia cuando el equipo de investigación se encuentra ausente, explicó la Comisión.

El incidente tuvo lugar a mediados de abril de 2010, cuando la Comisión llevaba a cabo una inspección de las oficinas de varias compañías francesas de tratamiento de aguas, entre las que se encontraba Lyonnaise des Eaux.

Los expertos de la Comisión Europea constataron que el precinto instalado en la sede central de dicha compañía se encontraba roto, algo que Lyonnaise des Eaux y Suez atribuyeron al «acto no intencionado» de un empleado.

La Comisión tuvo en cuenta la «inmediata y constructiva» colaboración de ambas compañías para aclarar los motivos del incidente a la hora de decidir el montante de la multa.

La UE no consigue un pacto para definir los criterios de las pruebas de resistencia para las nucleares

El comisario europeo de Energía, Günther Oettinger, que en los últimos días había advertido de que no apoyaría una propuesta que no incluyera el factor humano de ataques terroristas o del choque de un avión, confirmó a través de una breve declaración la falta de consenso.

«El contenido es más importante que el calendario. La opinión pública espera pruebas de resistencia creíbles que cubran una amplia gama de riesgos y cuestiones de seguridad. Es en lo que estamos trabajando«, explicó el comisario.

La Comisión Europea y el grupo asesor formado por las 27 autoridades nacionales de seguridad nuclear (entre ellas el Consejo de Seguridad Nacional español) «continuarán sus discusiones» sobre los test de estrés, después de que se produjeran «progresos» en este encuentro, según el Ejecutivo comunitario.

En la reunión «se produjeron avances, pero no se tomó una decisión final», por lo que el comisario Oettinger decidió convocar una nueva cita la semana próxima, los días 19 y 20 de mayo, en Praga. Mientras, continuarán los trabajos para avanzar en la propuesta.

Por su parte, el presidente de la Comisión, Jose Manuel Durao Barroso, pidió criterios «muy estrictos» que contemplasen el «abanico más amplio» de escenarios, incluida la posibilidad de un atentado terrorista o el choque de un avión contra una central.

Bruselas también es partidaria de la mayor transparencia posible por lo que pide que los resultados de las pruebas sean públicos, pese a las reticencias de varios Estados miembros, en especial en lo que respecta a datos sensibles como las medidas de seguridad ante el riesgo de atentado.

Los test de resistencia son de carácter voluntario y el Ejecutivo comunitario no tiene competencia para obligar a las centrales a someterse a estas pruebas ni para forzar el cierre de una planta si no supera el examen. Con todo, la Comisión cuenta con el respaldo de los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea que en su última reunión pidieron avanzar en esta línea.

Los 27 no fijaron entonces un plazo límite para hacerlo, si bien el comisario Oettinger declaró su voluntad de poder realizar los exámenes en el segundo semestre de este año.

España pide a la Unión Europea que las pruebas de seguridad a las nucleares «sean muy estrictas»

Hernández, que participó en Gödöllö (Hungría) en una reunión informal de los ministros de Energía de la Unión Europea, aseguró en declaraciones que, pese a esa exigencia de severidad, «no hay que tomar decisiones sin tener el suficiente conocimiento técnico detrás».

«El Gobierno español ya ha pedido al Consejo de Seguridad Nuclear que elabore unos test, no sólo sobre mecanismo o incidentes como terremotos», sino también sobre inundaciones y otros posibles incidentes, indicó.

Los test de estrés fueron aprobados el pasado marzo por la Unión Europea y está previsto que tengan lugar durante el segundo semestre de 2011. Estas pruebas son la respuesta de Bruselas al debate sobre la seguridad nuclear tras la crisis desatada en planta japonesa de Fukushima.

Sobre el eventual cierre de plantas en el caso de que no superen las pruebas, el director general aseguró que «lo principal es la seguridad de las personas y del medio ambiente» y que eso obliga a hacer unos test sólidos.

Hay que tener en cuenta lo que ha pasado, prosiguió, para que «eso nos sirva para mejorar a todos».

Además de las prueba de resistencia, los ministros de los Veintisiete discutieron también el calendario para reducir hasta 2050 entre el 80 y el 95 por ciento de sus emisiones de dióxido de carbono (CO2) desde el nivel registrado en 1990.

En este sentido, Hernández aseguró que esta estrategia debe considerar las características de cada país.

«Defendemos que esos objetivos tengan en cuenta la eficiencia energética y las (energías) renovables, que haya criterios a nivel comunitario y luego por cada país», explicó.

La UE promete «transparencia» en los test de seguridad

Por su parte, el comisario europeo de Energía, Günther Oettinger, prometió que la Unión Europea será transparente en el proceso para certificar la seguridad de las centrales nucleares a través de las pruebas de resistencia aprobadas tras el desastre de la planta japonesa de Fukushima.

En la clausura del encuentro informal de ministro de Energía comunitarios, el comisario insistió en el interés de la Unión Europea en que este sea un proceso «transparente y abierto» y prometió que se informará diariamente a la prensa y que los criterios de esos «test de estrés» se harán públicos.

De momento, Oettinger confío en que los socios de la Unión Europea lleguen a un acuerdo en las próximas semanas sobre cuáles serán los parámetros comunes que se aplicarán a las pruebas a que se someterán las 143 centrales nucleares que funcionan en la Unión Europea con el objetivo de certificar su grado de seguridad.

Los test se desarrollarán durante los próximos seis meses y «darán una respuesta adecuada» a las preguntas surgidas tras la crisis de Fukushima, afirmó el comisario.

La Unión Europea invitó a países vecinos, como Ucrania, Rusia, Suiza, Turquía y Armenia, a que participen en estos exámenes y se sumen al debate sobre qué criterios aplicar, dijo Oettinger.

En la Unión Europea hay 143 reactores, situados en 14 países miembros. Francia, con 58 reactores, es el que tiene el mayor número de plantas atómicas, seguido de Alemania (17) y Reino Unido (19).

España cuenta con ocho reactores nucleares repartidos en seis centrales. La más antigua es la de Santa María de Garoña (Burgos), cuyo cierre está previsto para 2013.

La UE ve «altamente improbable» que se logre un pacto vinculante internacional contra el cambio climático en Durban (Sudáfrica)

En un encuentro con la prensa al término de un foro informal celebrado en Bruselas con los principales países industrializados, Hedegaard celebró el amplio acuerdo sobre la necesidad de poner en marcha los acuerdos logrados en Cancún y el «reconocimiento general» de la conveniencia de un acuerdo «vinculante» que incluya objetivos de reducción de emisiones contaminantes.

Sin embargo admitió que también «hay malas noticias» y es que, en su opinión, es «altamente improbable» que tal acuerdo se consiga en el mes de diciembre, cuando tenga lugar la Conferencia de Durban. La cita de Sudáfrica servirá para avanzar en la puesta en marcha de los acuerdos de Cancún, según la comisaria, que juzgó insuficiente este escenario.

Hedegaard subrayó el fuerte apoyo de los 27 al objetivo de establecer un pacto que sea jurídicamente vinculante y aseguró que la Unión Europea es la región «más implicada» en este objetivo. Además destacó que hace dos años «sólo la UE» tenía objetivos concretos para reducir sus emisiones de efecto invernadero y que, en la actualidad, son ya «89 países» los que han asumido compromisos propios.

El Foro de las Grandes Economías sobre Energía y Cambio Climático, fue organizado por Estados Unidos para abordar el desarollo de los acuerdos logrados en Cancún, de cara a la próxima cita auspiciada por la ONU en Sudáfrica.

España participó en este foro informal en calidad de país observador y estuvo representado por la secretaria de Estado de Cambio Climático, Teresa Ribera, que valoró este tipo de encuentros como una herramienta para «ayudar» a que la negociación internacional «resulte más eficaz» y las partes entiendan «dónde están los puntos de consenso o cuáles pueden ser las dificultades del vecino».

En declaraciones a la prensa en Bruselas, Ribera también consideró que «no es probable» que se llegue a un acuerdo en Durban, pero aseguró que la cumbre servirá para «marcar la convergencia» sobre cómo y cuándo puede producirse el convenio. «Si no seguimos construyendo y empujando, estaremos retrasando que (el acuerdo) se produzca», dijo.

Además, la secretaria de Estado destacó que las «grandes líneas» quedaron perfiladas en la cumbre anterior y, aunque puedan surgir «importantes diferencias de interpretación», permitieron activar una «transformación para ajustar mucho más el sistema productivo a limitar consumos y hacer una distribución mucho más equitativa de generar desarrollo».

Tal paso requiere de cambios «muy profundos» en los sistemas energéticos, financieros y fiscal, así como en las relaciones entre países, según Ribera, que señaló la necesidad de «voluntad política» para superar las diferencias entre países.

La Unión Europea reitera que las bombillas de bajo consumo son inofensivas para la salud humana

«La salud es nuestra mayor preocupación, es por ello que tenemos a científicos independientes que han dicho que no hay riesgos para la salud«, afirmó en rueda de prensa la portavoz comunitaria Marlene Holzner.

La Comisión Europea prohibió en 2009 las bombillas tradicionales, que deberán desaparecer por completo del mercado en 2012, para favorecer la implantación de las bombillas de bajo consumo energético, dentro de un plan para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

«No hemos introducido estas bombillas ahora», añadió la portavoz, quien recordó que en algunos casos ya hace diez o quince años que están en el mercado.

Según Holzner, hasta ahora no se ha detectado «ninguna evidencia» de que aumenten los casos de cáncer entre aquellas personas que están expuestas a la luz de este tipo de bombillas.

En el pasado otros estudios habían sugerido que este tipo de bombillas provocaban varios tipos de enfermedades, además del cáncer, como por ejemplo migrañas.

Bruselas quiere obligar a España a subir el precio del gasóleo al menos 8 céntimos por litro de aquí a 2018

El Ejecutivo comunitario acaba de presentar una norma cuyo objetivo es que el nivel de impuestos aplicable a los carburantes para coches y combustible para calefacción se base por primera vez en sus emisiones, además de en su contenido energético, para penalizar así a los más contaminantes y contribuir a la lucha contra el cambio climático, al tiempo que se actualiza el sistema actual que favorece a los combustibles fósiles frente a las renovables, en especial al carbón.

«Es absurdo», resumió el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, al referirse a la situación actual en la que se tasa el trabajo y, no en la misma medida, la energía contaminante.

El mayor impacto de esta propuesta se dejará sentir en el precio del gasóleo y de la gasolina. En la actualidad, en España y en la mayoría de países de la Unión Europea, el gasóleo se grava a un tipo inferior por litro que la gasolina, pese a su mayor contenido en energía y emisiones de CO2. El resultado es que, aunque el precio del diesel (antes de impuestos) es más alto que el de la gasolina, esta relación se invierte en las estaciones de servicio debido al sistema fiscal.

Para acabar con esta distorsión, Bruselas propone aumentar casi un 25% el nivel mínimo de impuestos sobre el gasóleo, de 330 a 412 euros por cada mil litros. En España, los impuestos especiales sobre el gasóleo se sitúan en 331 euros por cada mil litros, justo por encima del mínimo europeo, por lo que deberán subir 8 céntimos por litro para alcanzar el nuevo umbral.

En todo caso, la Comisión prevé un largo periodo transitorio, hasta el 2018, para dar tiempo a los consumidores y las empresas a adaptarse. «Se trata de 8 céntimos por litro. Pero desde hoy damos siete años para alcanzar el nuevo mínimo, lo que significa un céntimo al año. Creo que es una cantidad muy insignificante», ha dicho el comisario de Fiscalidad, Algirdas Sementa.

En contraste, el nivel mínimo de impuestos especiales para la gasolina se mantendrá estable en 359 euros, aunque su umbral es de 424 euros por cada mil litros.

Además, Bruselas quiere suprimir las ventajas fiscales que algunos Estados miembros aplican al gasóleo profesional para transportistas y equipararlo al gasóleo normal. Esta distinción, sostiene el Ejecutivo comunitario, «no es compatible con la exigencia de mejorar la eficiencia energética y la necesidad de hacer frente al creciente impacto medioambiental del transporte».

En el caso de España, los transportistas se benefician de un nivel de impuestos de 302 euros por 1.000 litros de gasóleo, según los datos de Bruselas. De aquí a 2018 tendrán que pagar 412 euros, como el resto de conductores, lo que significa un aumento de 11 céntimos por litro.

Además, el anuncio ha provocado cierta alarma en la industria, que aseguró que se traducirá en una subida de precios y perjudicará la venta de automóviles diesel. Sin embargo, el Ejecutivo comunitario descarta que se vaya a provocar una caída de la demanda de coches diesel y pronostica por el contrario una estabilización, ya que estos vehículos consumen menos sobre todo para distancias largas.

Bruselas propone también aumentar el nivel mínimo de impuestos especiales para el gas licuado de petróleo (de 125 a 501 euros por cada mil litros) el keroseno (de 330 a 386 euros), y el gas natural (de 2,6 a 10,8 euros). No obstante, los Estados miembros podrán dejar exentos de esta subida a los combustibles utilizados para calefacción en los hogares.

La nueva norma prevé también excepciones para el sector agrícola si se toman medidas medioambientales y de eficiencia energética.

La nueva norma no se aplicará a los sectores ya cubiertos por el sistema comunitario de comercio de derechos de emisiones (ETS), que desde 2013 pagarán ya por sus emisiones, como el sector eléctrico, las plantas industriales o la aviación y el transporte marítimo.

Para llegar a estos nuevos umbrales mínimos, el Ejecutivo comunitario propone dividir el tipo mínimo de impuesto en dos partes. Una se basaría en las emisiones de CO2 y se fijaría en 20 euros por tonelada de CO2. La otra se basaría en el contenido energético y se fijaría en 9,6 euros por gigajulio para los combustibles de automoción y en 0,15 euros para los de calefacción.

Esta propuesta favorecerá las fuentes de energía renovables y estimulará el consumo de fuentes de energía que emitan menos CO2, según el Ejecutivo comunitario.

«Por el momento, las fuentes de energía más contaminantes son, paradójicamente, las que menos impuestos pagan. En cambio, los biocombustibles son algunas de las fuentes de energía por las que se pagan más impuestos pese al compromiso de la Unión Europea de incrementar el porcentaje de la energía procedentes de fuentes renovables en el transporte. La nueva propuesta subsanará esta contradicción«, afirmaron desde la Comisión.

Al tratarse de una cuestión de fiscalidad, esta propuesta debe ser aprobada por unanimidad de los Veintisiete Estados miembros. Sin embargo, la propusta tiene pocas posibilidades de salir adelante, al menos en su formato actual, después de la oposición frontal a la misma que ya han adelantado países como Alemania.

Bruselas, en cambio, insiste en que en la práctica el impacto no será drástico porque la mayoría de los países de la Unión Europea ya superan los umbrales mínimos para 2018. Los estados miembros que más acusarían el cambio son los del este de Europa.

La Comisión Europea presenta una nueva estrategia para crear «redes inteligentes» de energía

Estas redes consisten en un mecanismo digitalizado de doble dirección dotado de sistemas de medición que permiten controlar el flujo de electricidad en todas las direcciones, explicó la Comisión Europea.

«Para los consumidores las redes inteligentes significan pasar de ser un receptor pasivo de electricidad a un participante interactivo«, señaló en rueda de prensa el comisario europeo de Energía, Günther Oettinger, tras la inauguración oficial de la «Semana de la Energía Sostenible» en Bruselas.

Según Oettinger, «poder controlar el consumo de electricidad en tiempo real mediante contadores inteligentes da a los consumidores un fuerte incentivo para ahorrar energía y dinero».

Bruselas aseguró que los consumidores podrán reducir gracias a esta tecnología un 10% su consumo energético y ahorrar más de 60 euros al año.

La Organización Europea de Consumidores (BEUC) se declaró «entusiasmada» con la iniciativa de Bruselas y pidió que los medidores sean fáciles de utilizar y que los consumidores reciban explicaciones claras para poder aprovechar este dispositivo. Asimismo, reclamó que se mantenga una política de seguridad para que los datos del consumo de cada cliente queden protegidos.

«El desarrollo de los contadores inteligentes en Europa será costoso y deberá ser soportado por aquellos que vayan a beneficiarse de ellos, no sólo por los consumidores«, incidió la directora general de BEUC, Monique Goyens.

El comisario europeo de Energía se refirió a esta cuestión y ya adelantó que parte del coste podrá ser sufragado con fondos estructurales y con los recursos que la Unión Europea tiene reservados al desarrollo de infraestructuras, aunque también se necesitará incentivar la inversión.

«De acuerdo con la Comisión Europea, sólo el 10% de los hogares europeos están equipados hoy en día con medidores inteligentes y ya se ha registrado un ahorro del 10%«, destacó el vicepresidente de Landis+Gyr, líder mundial en producción de contadores inteligentes, quien subrayó el potencial de ahorro que se logrará una vez que el 80% de los hogares cuenten con esta tecnología.

La comunicación constituye sólo un primer paso hacia las redes inteligentes. En septiembre de 2012, los estados miembros tendrán que presentar un plan para poner las recomendaciones de Bruselas en marcha y un calendario concreto para su desarrollo.

Bruselas acoge la «Semana de la Energía Sostenible» para promover la eficiencia y el ahorro energético

El evento, que tendrá su centro neurálgico en Bruselas, pero será seguido en 43 países por 30.000 participantes, costará a las arcas comunitarias 700.000 euros; 100.000 euros más que el año pasado.

El Ejecutivo comunitario tiene previsto anunciar esta semana los próximos pasos del desarrollo de redes energéticas inteligentes en Europa e informar a los consumidores de cómo pueden controlar mejor su consumo energético y ahorrar.

El comisario europeo de Energía, Günther Oettigner, pronunciará el discurso de apertura del evento y presentará una comunicación sobre las redes energéticas inteligentes.

«Es el momento de invertir en un uso más eficiente de la energía y más fuentes renovables», señaló el comisario en un comunicado, en el que también consideró que esta es la mejor manera de lograr una energía eficiente y competitiva.

Oettinger aseguró que el uso de redes inteligentes y de medidores de consumo puede ayudar a reducir el gasto energético en un 10%.