La Comisión Europea acusa a 12 empresas de pactar los precios de los grandes cables de electricidad

El Ejecutivo comunitario explicó que cree que los productores pactaron repartirse mercados y clientes para el cableado subterráneo y submarino y fijaron precios en el mercado europeo.

Bruselas recordó que tales acuerdos afectarían indirectamente al precio final que los consumidores pagan por la electricidad en sus casas y empresas.

El procedimiento anunciado sigue a una serie de inspecciones por sorpresa que la Comisión llevó a cabo en enero de 2009 en las instalaciones de varias compañías.

El envío de un pliego de cargos es un paso fundamental en los procesos anti-cártel europeos. En él, la Comisión Europea informó por escrito a las partes afectadas de las acusaciones y ofreció a las empresas la posibilidad de responder por escrito o de solicitar una audiencia ante representantes del Ejecutivo europeo y de las autoridades nacionales de la competencia para presentar sus alegaciones.

Como es habitual, la Comisión Europea no facilitado los nombres de las compañías a las que acusó con el objetivo de garantizar el derecho de defensa y la presunción de inocencia, pues el envío del pliego de cargos no prejuzga el resultado definitivo del proceso.

Si finalmente la Comisión concluye que las empresas han violado las reglas comunitarias, puede imponerles multas de hasta un 10 por ciento de su facturación anual.

Esas sanciones pueden verse reducidas o incluso eliminadas en función del grado de cooperación de cada compañía con las investigaciones de la Comisión Europea.

Bruselas aprueba la adquisición de Cepsa por parte de la petrolera IPIC

Desde Bruselas subrayaron que tras examinar la operación, se concluyó que «la entidad resultante de la fusión tendría enfrente una competencia efectiva y que la transacción no tendrá ningún efecto sobre los incentivos de las entidades fusionadas para coordinar su comportamiento».

El examen de Bruselas reveló que la compra implicará solapamientos en el mercado del fenol y la acetona en los que ambas compañías operan, pero como sus cuotas de mercado son «moderadas», quedará espacio para otros competidores.

La Comisión también investigó si la operación podría aumentar las posibilidades de prácticas coordinadas entre los suministradores de acetona y de fenol, algo que finalmente descartó.

IPIC es una empresa inversora dedicada a inversiones a escala mundial en energía y activos relacionados, mientras que Cepsa opera en los sectores de los hidrocarburos y la energía, incluido el refino y comercialización de derivados del petróleo tales como combustibles para motores y productos petroquímicos.

La operación se notificó a la Comisión el 26 de junio de 2011.

La petrolera estatal de Abu Dabi, IPIC, acordó en febrero comprar a la francesa Total su participación del 48,83% de Cepsa, lo que, sumado al 47,06% que ya poseía, le permitirá controlar el 95,89% del capital de la compañía española.

Tras el acuerdo con Total, IPIC, que entró en el capital de Cepsa en 1988, se hará también con el 92,24% de los derechos de voto de la petrolera.

La contraprestación que ofrece IPIC por las acciones que no posee se eleva a 3.966 millones de euros, una cifra que aumenta hasta los 4.037 millones al agregar los 0,5 euros por acción desembolsados en el dividendo.

Cepsa indicó que la petrolera de Abu Dabi mantendrá la «españolidad» de la compañía y la potenciará para convertirla en una «empresa líder» tanto en España como a nivel internacional, aprovechando sus «fortalezas actuales».

España se beneficiará de los 9.100 millones de euros que Bruselas destinará a proyectos energéticos

Se trata de las interconexiones energéticas entre África y Europa a través de España, dirigidas a aprovechar todo el potencial de las energías renovables y a mejorar el suministro de gas natural.

Asimismo, la Comisión Europea propuso destinar 21.700 millones de euros entre 2014 y 2020 a mejorar las redes de transportes de la Unión Europea, en los que España participa con cuatro proyectos.

Los corredores ferroviarios del Mediterráneo (España-Francia) y del Atlántico (Península ibérica-Francia) son dos de los diez considerados prioritarios para la Unión Europea, por lo que recibirán financiación comunitaria; igual que la conexión transfronteriza entre Portugal y España, si es que finalmente se lleva a cabo, y la línea Zaragoza-La Coruña.

Estas dos partidas para transportes y energía, sumadas a una tercera sobre telecomunicaciones, forman el nuevo instrumento comunitario para mejorar las conexiones en Europa, cuyo presupuesto total es de 40.000 millones, a los que se sumarán otros 10.000 millones de la política de cohesión.

En materia de transportes, los fondos irán destinados a completar y mejorar la actual Red Transeuropea de Transportes (TEN-T), de la que forman parte la línea de alta velocidad Vitoria-Bilbao/Vitoria-San Sebastián (conocida como la «Y» vasca) y su conexión con la ciudad francesa de Dax.

La Comisión calculó que la Unión Europea necesita invertir alrededor de 1,5 billones de euros entre 2010 y 2030 en infraestructuras de transportes para satisfacer la demanda.

Sólo completar la red TEN-T ya costará 500.000 millones de euros, de los cuales la mitad debería destinarse a eliminar los llamados «cuellos de botella», estimó la Comisión Europea.

La línea de alta velocidad del Mediterráneo conectará el sur de España, pasando por Madrid, con el Levante y luego con Francia. Está previsto iniciar los trabajos de conexión Algeciras-Madrid antes de 2015 y terminarlos en el plazo de cinco años, mientras que la construcción del tramo Valencia-Tarragona- Barcelona llevarán previsiblemente de 2014 a 2020.

Las obras del AVE entre Barcelona y Perpignan ya están en marcha y se prevé que acaben en 2015. La extensión de la línea hacia otros puntos del Mediterráneo, como Lyon y Turín, concluirá alrededor de 2025.

El desarrollo del corredor Atlántico, desde Portugal a Francia a través de España, está más retrasado, pero ya se prevé que las obras de la conexión Vergara-San Sebastián-Bayona acaben en España en 2016 y en Francia en 2020.

Las propuestas de la Comisión Europea deben ser estudiadas ahora por los países de la Unión Europea y el Parlamento Europeo, que podrían decidir modificarlas antes de su aprobación, un proceso que podría alargase más de 18 meses.

Bruselas concederá 146 millones de euros para financiar proyectos de ahorro energético y de renovables

Este nuevo instrumento esta financiado con fondos procedentes del programa energético europeo de recuperación, que fueron movilizados en 2009, pero no pudieron ser otorgados a proyectos de forma inmediata, puesto que finalmente no se llevaron a cabo.

Su dotación equivale al 3,7% del presupuesto total de la dotación total del programa energético europeo para la recuperación (EEPR), señaló la Comisión Europea.

Bruselas explicó que el nuevo fondo financiará proyectos sobre todo en entornos urbanos y que supongan al menos un 20% de reducción de las emisiones de dióxido de carbono (CO2).

La nueva herramienta incluirá productos financieros como préstamos, garantías y participaciones para autoridades locales, regionales y nacionales con vistas a promover las inversiones en energía sostenible.

Además de la aportación de Bruselas, el Banco Europeo de Inversiones dará 75 millones de euros, dos entidades financieras italianas (Cassa Depositi y Prestiti SpA) invertirán 60 millones y Deutsche Bank otros cinco. El Ejecutivo comunitario espera otras contribuciones más adelante de entidades financieras de otros Estados miembros, así como apoyos tanto del sector privado como del público, para aumentar la capacidad del fondo

Bruselas aprueba una norma para impedir la manipulación en los mercados mayoristas de energía

El objetivo de esta iniciativa es impedir que los negociadores en estos mercados se aprovechen de su posición para forzar un aumento artificial de los precios que luego se traslade a los clientes minoristas.

La norma, que debe ser todavía ratificada por el pleno del Parlamento y por los Veintisiete, obliga a los participantes en el mercado, incluidos los operadores energéticos, a registrarse a nivel nacional.

La agencia europea de cooperación de los reguladores energéticos, con sede en Liubliana (Eslovenia), desarrollará un registro europeo y vigilará las operaciones transfronterizas para detectar posibles casos de abusos.

Pero los responsables de sancionar las conductas abusivas serán los reguladores de cada Estado miembro. La Eurocámara y la presidencia pactaron que todos los países deben aprobar sanciones proporcionadas, eficaces y disuasivas y dejaron la puerta abierta a que Bruselas proponga en el futuro armonizar las penas.

Más que en otros sectores, los precios de la energía son muy sensibles a la disponibilidad de capacidades de producción y transporte, ya que la electricidad no puede almacenarse en grandes cantidades. Por ello, es fácil influir sobre los precios creando una impresión errónea sobre la disponibilidad de capacidades o incluso reduciendo la producción real, según destacó Bruselas.

Las nuevas medidas europeas sobre eficiencia energética, criticadas por ser poco ambiciosas, permitirán ahorrar 200.000 millones de euros

La nueva propuesta tiene como objetivo resolver el «gran problema» de la dependencia energética, ya que actualmente más de la mitad de la energía que se consume en la Unión Europea es importada, así como incidir de manera «directa» en el cambio climático.

En este sentido, Márquez resaltó que de no tener en cuenta estas medidas adicionales no se logrará el objetivo de reducir en un 20% el consumo energético en 2020, pues apenas se alcanzaría una disminución del 10%.

Entre las nuevas propuestas destacó la obligación de que cada Estado miembro renueve cada año el 3% de sus bienes inmuebles de más de 250 metros cuadrados, lo que conllevaría la creación de dos millones de puestos de trabajo en toda Europa hasta 2020, pues los sectores más implicados son el de la construcción y la renovación de edificios.

Asimismo, la Comisión Europea instó a los países y a las empresas distribuidoras de energía a que mejoren la información que llega a los consumidores, ya que consideró que las facturas no son claras en cuanto al coste y las tarifas que se aplican.

En este sentido, afirmó que si las empresas ofrecen información en tiempo real a los consumidores y remiten información mensual sobre el consumo realizado, y no mediante el sistema de prorrateo o estimación, los clientes tendrían un mayor control sobre su consumo y se conseguirían mejoras energéticas por parte de los pequeños consumidores.

Así, se espera que en 2020 el 80% de los contadores de electricidad de los hogares sean «inteligentes» y permitan conocer el consumo de energía en cada momento.

En cuanto a las empresas, la Comisión obligará a las compañías a que, con carácter anual, ahorren el 1,5% de las ventas de energía realizadas durante el año anterior, de lo contrario se procederá a sancionar a la entidad que lo incumpla.

Para lograrlo, la Unión Europea espera que las compañías energéticas ofrezcan a los consumidores tarifas que impliquen una mejora de la eficiencia energética, por lo que la cifra de negocio no tiene por qué bajar, según Márquez, ya que tienen la opción de ganar cuota de mercado a través de las ventajas energéticas que ofrecen a los usuarios.

Además, los Estados deberán promover y ayudar a las pequeñas y medianas empresas de energía a que realicen auditorías energéticas, mientras que las grandes compañías tendrán la obligación de realizarlas cada tres años, con el fin de conocer su potencial ahorro energético y en base a los resultados «tomen cartas en el asunto», según detalló Márquez.

Por otro lado, otra de las medidas de gran relevancia es la obligación de recuperación del calor residual, esto es, que el calor que se genera en las plantas de energía no se pierda.

Márquez aseguró que la eficiencia energética es una de las prioridades de la Comisión Europea, tanto por la dimensión social como por la económica que implica, por lo que esperan que a finales de 2012 esta propuesta ya se ponga en marcha. Además, en 2014 se realizará una evaluación de los indicadores energéticos de cada país para comprobar que alcanzarán los objetivos marcados para 2020.

Critican, por blanda, la nueva normativa europea de ahorro energético

Por su parte, varias organizaciones criticaron la normativa europea propuesta por la Comisión Europea por considerar que es poco ambiciosa y no permitirá cumplir la meta de recortar el consumo energético en un 20 % en 2020.

WWF consideró la propuesta «decepcionante» porque no convierte en obligatorio el citado 20% de ahorro para 2020 -un objetivo que sigue teniendo carácter voluntario y que va camino de no cumplirse-.

«La Comisión Europea se engaña a sí misma si cree que esta directiva de eficiencia energética generará un ahorro de 20%. Sus propios análisis internos muestran que sólo se logrará con objetivos vinculantes«, aseguró el representante de Amigos de la Tierra Europa para cuestiones energéticas, Brook Riley.

El grupo de Los Verdes en el Parlamento Europeo se pronunció en la misma línea y lamentó que la Comisión Europea no haya propuesto que el 20% sea obligatorio.

La Unión Europea se fijó para 2020 un triple objetivo: reducir el 20% de las emisiones con respecto al nivel de 1990, que el 20% de la energía consumida proceda de fuentes renovables y que lograr un ahorro energético del 20%. Las dos primeras metas son obligatorias, pero la tercera es voluntaria.

En vista de que los Veintisiete parecen no tomar ese compromiso voluntario en serio, Bruselas ya amenazó con volver a analizar la situación en 2014 e imponer objetivos vinculantes por países.

La Comisión Europea también propuso varias medidas par ayudar a los consumidores a controlar su gasto energético como la introducción de medidores «inteligentes» en los hogares que permitan saber en todo momento el gasto real de energía.

La Organización Europea de Consumidores (BEUC) consideró la propuesta «positiva», pero recalcó que la instalación de los dispositivos de medición no puede ser obligatoria y que su coste deber ser compartido entre consumidores y industria.

La comisaria europea de Cambio Climático, Connie Hedegaard, que suele ser crítica con las medidas de su colega de energía, Günther Oeetinger, se mostró en cambio optimista y afirmó que si los Veintisiete respetan las propuestas podría cumplirse el objetivo de eficiencia energética para 2020 y recortar las emisiones un 5% adicional, lo que haría posible llegar a un recorte del CO2 del 25% en 2020.

La directiva que presentó Bruselas aún debe recibir el visto bueno del Consejo de la Unión Europea y el Parlamento Europeo para ser aprobada, pero a juzgar por la mala acogida que ya tuvieron entre los países algunas de las ideas formuladas, parece poco probable que salga adelante en su forma actual.

La Comisión Europea presentará la nueva normativa que pretende potenciar la eficiencia energética

La controvertida propuesta complementa las recomendaciones que la Comisión Europea propuso en este mismo sentido en marzo e incluye ciertas obligaciones de ahorro para las compañías, que ya han sido muy criticadas desde la industria, según el borrador de la medida..

Los sectores industriales más contaminantes ya están cubiertos por el sistema europeo de comercio de emisiones de gases de efecto invernadero (ETS, por sus siglas en inglés), por lo que aplicarles una nueva legislación, de eficiencia energética en este caso, podría resultar contraproducente y bajar en exceso el precio del carbono, según advirtió recientemente un alto cargo de la propia Comisión.

El Ejecutivo comunitario mantendrá, por otro lado, su ya conocida reclamación de que un 3% de los edificios públicos tengan que ser renovados cada año, pero excluirá con toda probabilidad las viviendas de protección oficial, con lo que el nivel de ambición de la medida quedaría rebajado considerablemente.

Por su parte, los países estarán obligados a informar anualmente a la Comisión Europea sobre su avance hacia el objetivo de ahorro energético para 2020.

Bruselas tiene previsto revisar las metas de eficiencia energética en 2013 y decidir entonces si propone que pasen a ser obligatorias.

La Comisión Europea pide mirar más allá de 2020 para aprovechar el potencial de las renovables

La comisaria europea de Acción por el Clima, la danesa Connie Hedegaard, aprovechó la presentación en Bruselas del último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) -el panel intergubernamental sobre cambio climático de la ONU- para pedir «acción» porque no hay otra opción.

El comisario europeo de Energía, Günther Oettinger, afirmó a través de un mensaje grabado que no hay duda de que se requiere un «giro rápido y gigante hacia las energías renovables».

El IPCC aseguró que en 2050 las energías renovables podrán satisfacer hasta un 77% de la demanda de energía mundial. Se trata del escenario más optimista. El más pesimista contempla un porcentaje de energías renovables de solamente el 15%.

La Unión Europea adoptó en diciembre de 2008 una política integrada de cambio climático y energía, que prevé reducir para 2020 en un 20% las emisiones de gases de efecto invernadero (un 30% si se alcanza un acuerdo internacional), disminuir en un 20% el consumo de energía mejorando el rendimiento energético y conseguir atender el 20% de las necesidades energéticas con energías renovables.

Además, la Comisión Europea quiere reducir hasta 2050 las emisiones de CO2 (dióxido de carbono) entre un 80 y 95%, sobre la base de 1990. El Consejo Europeo de las Energías Renovables propone un objetivo vinculante del 45% en 2030.

«Tenemos que hacerlo mejor si queremos mantener el calentamiento por debajo de los dos grados», afirmó por su parte el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso.

«Nos encaminamos a un punto de no retorno. Nuestros pies están pisando el acelerador y tenemos que frenar y tenemos que frenar rápido», agregó.

«Las energías renovables no son ni un lujo ni una distracción. Invertir en la investigación, la infraestructura y la regulación adecuadas es clave para la Unión Europea», señaló Durao Barroso.

El copresidente del IPCC, Ottmar Edenhofer, destacó el potencial de las renovables, al enfatizar que, pese a la crisis económica la capacidad en energías renovables aumentó en los últimos dos años.

En 2008 y 2009, de los aproximadamente 300 gigavatios mundiales de capacidad adicional de generación eléctrica, 140 procedieron de energías renovables. Es más, el potencial técnico de las renovables excede considerablemente de la demanda energética, dijo.

Pero para acelerar la instalación de energías renovables será necesario resolver nuevos problemas tecnológicos e institucionales, en particular la integración de esas energías en los sistemas de suministro existentes y en los sectores de uso final.

El informe reveló que los países en vía de desarrollo representan actualmente más de la mitad de la capacidad mundial en energías renovables. Aprovechar esta oportunidad permitiría impulsar el desarrollo y reducir la pobreza, sostuvo Hedegaard.

Dijo que la conferencia internacional sobre cambio climático que se celebrará en 2012 en Río de Janeiro será una buen escenario para que se fije una meta sobre el acceso universal a la energía.

El Parlamento Europeo solicita investigar los recortes de primas en la energía fotovoltaica en España

Esta comisión del Parlamento Europeo admitió a trámite hasta tres quejas por los efectos de los recortes de horas con derecho a primas, por lo que decidió pedir a la Comisión Europea que inicie una investigación preliminar sobre el nuevo régimen económico de la energía fotovoltaica en España aprobado en el real decreto 14/2010.

La petición con más apoyos es la presentada a la Eurocámara por la Asociación Nacional de Productores de Energías Renovables (ANPER), que denuncia que la nueva legislación vulnera el Tratado de la Unión Europea y la Carta de Derechos del Ciudadano de la Unión Europea.

Con el real decreto, «el Gobierno quiere ahorrar 2.200 millones de euros en primas fotovoltaicas en tres años, lo que ataca los derechos» de los españoles, apuntó la petición.

Tras esa queja, presentada el pasado 30 de mayo, el Parlamento Europeo recibió otras dos sobre el mismo asunto de las que no han trascendido más detalles, pese a que se agruparan con la primera para ser resueltas por la comisión de Peticiones de la Eurocámara de forma conjunta.

La Comisión Europea tardará «entre dos y tres meses» en dar una respuesta, por lo que «no se debatirá el asunto hasta otoño como mínimo», informaron las fuentes del Parlamento Europeo.

También apuntaron que, dado el carácter «polémico» de la propuesta, «los eurodiputados españoles podrían pedir que se dé a estas peticiones un carácter prioritario».

En España ya se interpusieron paralelamente diversos recursos contra el real decreto. Por un lado, las comunidades autónomas de Valencia y Murcia plantearon sendos recursos ante el Tribunal Constitucional contra los recortes aplicados por la misma norma, al considerarlos retroactivos.

Igualmente, las principales asociaciones fotovoltaicas están reclamando ante el Tribunal Supremo la anulación de otro decreto, el 1565/2010 de noviembre de 2010 porque ya se preveían recortes a 25 años el periodo con derecho a percepción de primas.

Piden a Bruselas medidas para aunar criterios de sostenibilidad de la bioenergía en la UE

Las asociaciones explicaron que, según los Planes de Acción de Energías Renovables Nacionales (PANER), la contribución total de la bioenergía en 2020 será de 139 millones de toneladas equivalentes de petróleo (Mtoe), mientras que el suministro de biomasa se estima que alcance los 123 Mtoe, unos datos que, «si son acertados significa que las importaciones de biomasa se incrementarán» por lo que piden que «la demanda se regule con medidas legislativas unificadoras que eviten barreras entre los Estados de la Unión Europea».

Concretamente, AEBIOM y EBA propuesieron una serie de acciones para la clarificación de estas políticas. La primera de ellas es la armonización entre las legislaciones de los Estados Miembros, de manera que los biocombustibles y biocarburantes líquidos consumidos dentro de la Unión Europea se encuentran sujetos a criterios de sostenibilidad.

También sugirieron el reconocimiento de los sistemas de sostenibilidad nacionales como los Planes de Ordenación Forestal y los sistemas de certificación FSC y PEFC.

Por otra parte solicitaron una «igualdad de trato». «Un mismo tipo de biomasa, y su cadena logística, puede utilizarse para producir electricidad, calor, biocarburantes o biogás, que puede usarse para transporte y quedar sujeto a los criterios de la RED», señalaron. Así, a su juicio, «para evitar distorsiones en el mercado, los criterios para biomasa sólida y biogás para electricidad y calor deberían ser los mismos que los aplicados a los biocarburantes».

Un sistema eficiente en costes; o implantar un sistema con mucha burocracia, que además sea paralelo a los sistemas de sostenibilidad existentes, son otras de sus propuestas.

Desde AEBIOM y EBA propusieron que se utilicen «los sistemas de sostenibilidad ya existentes, como los sistemas de declaraciones responsables para los proyectos de pequeña escala». Además, señalaron que «la regulación de la sostenibilidad no deberá suponer aumento de burocracia ni de costes a los pequeños propietarios forestales, explotaciones ganaderas, productores agrupados y/o cooperativas».