El Gobierno aprueba este viernes el proyecto de ley del sector eléctrico

Soria mantiene la intención de incluir el «peaje de respaldo» al autoconsumo de electricidad, a pesar de la «opinión» de la Comisión Nacional de la Competencia (CNC).

Al tiempo, Soria anunció que la próxima semana el Fondo de Amortización del Déficit Eléctrico (FADE), creado para convertir en títulos negociables la deuda eléctrica, tiene intención de emitir bonos por la «máxima cuantía posible».

«La voluntad de la emisión es que se pueda cubrir al máximo la cantidad de déficit acumulado en el sector eléctrico, teniendo en cuenta que son cuantías sólo referidas a desfases hasta el 31 de diciembre de 2012″, incidió, a la vez que recordó que la vigencia del FADE vence precisamente ese día.

El ministro insistió en que no podía concretar la cuantía de la emisión, que tendrá los «plazos habituales», pero no descartó que pudieran alcanzarse los 1.000 millones de euros.

Por otra parte, el proyecto de ley del sector eléctrico que este viernes aprobará el Gobierno incluye un ajuste en el sector de la electricidad de 4.500 millones de euros.

La disminución de esa cantidad provendrá de un ajuste de 2.700 millones de euros procedentes de la reducción de costes de las actividades reguladas (transporte, distribución y retribución a las renovables), 900 millones de euros se pasarán en los próximos presupuestos generales del Estado, que se presentarán el 27 de septiembre y otros 900 millones de euros provendrán de los peajes.

Estos ajustes vendrán de cambios de modelos de retribución, como en el caso de las renovables, que dejarán de regirse por el mecanismo de primas y cobrarán incentivos en función de tener garantizada una rentabilidad ligada a los costes de inversión.

Según indicó el ministro a principios de la semana, el anteproyecto de ley ya ha recibido el informe de la Comisión Nacional de la Energía (CNE) y será aprobado con el objetivo de iniciar su tramitación parlamentaria y de que, con el resto de reales decretos, pueda entrar en vigor el 1 de enero de 2014.

El Gobierno Vasco dice que la reforma energética del Ejecutivo puede dar la puntilla a la industria

Tapia hizo este análisis después de reunirse en Madrid con el ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, con quien analizó la repercusión de esta reforma y la situación en la que se encuentra el sector naval.

La consejera reconoció que a este último asunto dedicaron muy poco tiempo en la reunión, que se centró en analizar el «impacto» que puede tener la reforma energética en el sector industrial, que «ya está bastante agotado por la dureza y amplitud de la crisis», sobre todo en las pymes.

Por eso, la reforma puede «dar la puntilla» al sector, dijo la consejera, quien presentó al ministro un informe sobre el impacto que ya está teniendo esta reforma en las empresas de la Comunidad Autónoma.

Tapia afirmó que el ministro Soria se comprometió a analizar este informe y ver «si es posible emprender alguna mejora», porque la «competitividad de la industria es vital» para la economía vasca.

El Gobierno aprobó a mediados del mes de julio el anteproyecto de la nueva ley del sector eléctrico para dar una solución definitiva al déficit tarifario y que supone una subida del 3,2% del recibo a los consumidores desde el pasado mes de agosto.

Para lograr la sostenibilidad del sistema, el Gobierno ha previsto corregir los 4.500 millones de euros de déficit estructural que seguía generando el sistema eléctrico.

Así, 2.700 millones de euros se prevén ahorrar con la reducción de costes de las actividades reguladas (transporte, distribución y retribución a las renovables), 900 millones de euros se pasarán a Presupuestos Generales y 900 millones de euros más de los peajes.

Adicae pide al Defensor del Pueblo que paralice la reforma eléctrica

Para la asociación, el objetivo de la «mal llamada reforma» es «meramente recaudatorio», ya que «su único objetivo es que los consumidores paguen un déficit generado entre el Estado y las empresas eléctricas fruto de una serie de decisiones políticas cuyos únicos beneficiarios han sido las grandes compañías del sector».

Adicae, que ya presentó alegaciones a la ley, señaló que el déficit de tarifa se generó «de forma opaca», por lo que es necesario «un proceso de transparencia que permita a los consumidores conocer cómo se ha incrementado esta deuda hasta los 28.000 millones de euros, a pesar de las constantes subidas del recibo para los consumidores».

Los 900 millones de euros que deberán asumir de más los consumidores para ajustar el recibo de la luz implica el pago de 32,5 euros más al año por consumidor. Además, los ciudadanos deberán aportar, vía Estado, otros 900 millones de euros.

Para Adicae, el anteproyecto de reforma eléctrica es «un galimatías que en nada clarifica el sector, y que genera una situación de total indefensión para el consumidor, al poner como máxima prioridad el «principio de suficiencia de ingresos», lo que va a conducir a incrementos constantes del recibo de la luz».

Los consumidores «ya están notando» en la factura de septiembre estas subidas y encontrándose con importes «difícilmente asumibles por hogares en una precaria situación económica», advirtió.

La reforma energética penaliza al consumidor «tres veces», según asegura la Fundación Renovables

En la presentación del documento «Reforma Energética: un proyecto de involución«, el presidente de la asociación, Javier García Breva, afirmó que la orden de peajes, la desaparición de la CNE, la designación de tres consultoras para decidir la retribución de las renovables, la inviabilidad económica del autoconsumo, la discriminación e incumplimiento de las directivas europeas y el decreto de residuos radiactivos que permite la prórroga de la vida útil de todas las centrales nucleares son la «demostración palpable de que estamos ante un proyecto de involución hacia un modelo energético convencional obsoleto y caro» y constituye «un fracaso anunciado en la resolución del déficit».

De esta manera, la Fundación Renovables propuso la elaboración de una normativa alternativa que defina un marco de sostenibilidad para el sistema eléctrico basado en un cambio de modelo energético, así como apoyar e impulsar las iniciativas que desde las asociaciones de consumidores se pongan en marcha «para contrarrestar una reforma que echa todo el coste a sus espaldas».

Además, anunció que se está planteando denunciar algunos puntos de la reforma eléctrica, como la regulación del autoconsumo o los nuevos sistemas de acceso a la red de las renovables, ante las instituciones europeas por incumplimiento de las Directivas de renovables y eficiencia energética.

Asimismo, consideró que esta reforma «ni va a ser la última ni va a servir para equilibrar los ingresos y costes de 2013», porque existen «importantes errores de diagnóstico», entre los que destaca que el origen del déficit hay que situarlo en 2002 y no en la normativa posterior.

En un escenario de crisis económica y de la demanda interna, concluyó que, el autoconsumo y las renovables deben verse como un factor de reactivación económica y de creación de empleo.

«La salida de la crisis está directamente condicionada a un cambio del modelo energético y de la política energética», subrayó.

Asimismo, García Breva consideró también injusta la utilización de la retroactividad positiva para la nuclear y negativa para las energías limpias.

El Gobierno desveló a mediados de julio las claves de una profunda reforma del sector eléctrico en España que busca acabar con el déficit de tarifa, un desfase generado al ser los ingresos insuficientes para cubrir los costes.

La reforma incluye un cambio en el modelo retributivo para las renovables que dejarán de recibir primas por su producción para pasar a cobrar incentivos ajustados a una rentabilidad global del 7,5% y en base a unos estándares pendientes de definir. Asimismo, establece el pago de peajes para los consumidores que opten por el autoconsumo.

CCOO cree que la reforma eléctrica agravará los problemas del sector

CCOO apuntó que después de un minucioso análisis de la reforma «ninguna de las medidas puesta en marcha por el Gobierno solucionará el exceso de capacidad de generación que existe actualmente» ni modificará el mercado, «auténtica causa del déficit de tarifa».

El Gobierno desveló a mediados de julio las claves de una profunda reforma del sector eléctrico que busca acabar con el déficit de tarifa, un desfase generado al ser los ingresos insuficientes para cubrir los costes.

Para el sindicato, la reforma es tan solo una serie de medidas «coyunturales», que evitan abordar los problemas del sector y se centran exclusivamente en la reducción del déficit de tarifa, y que recaen sobre los consumidores, los contribuyentes y las empresas, lo que repercutirá en la calidad del servicio, la seguridad y el empleo.

Ante esta circunstancia, CCOO consideró «imprescindible una reforma eléctrica que abarate la electricidad, dé certidumbre y estabilidad al sector y genere empleo en condiciones de emergencia social, y estos requisitos no los cumple la reforma actual».

El déficit, añadieron, es culpa de un mecanismo de asignación de precios del mercado eléctrico concebido por el Gobierno de José María Aznar cuando inició el proceso de liberalización y privatización del sector eléctrico.

Esta operación, concluyeron, provocó que el Estado y las empresas se encuentren en una situación «mucho peor» que otros países que mantuvieron empresas públicas energéticas y que los precios eléctricos sean de los más altos de la Unión Europea.

Además, criticó la «ausencia» de un regulador público que «opere sin injerencias en el mercado», lo que facilita que los grandes grupos del sector «sigan acumulando grandes cotas de poder».

CCOO urge a la Junta y al Gobierno el mantenimiento de Coto Minero

Asimismo, CCOO urgió al Gobierno y a la Junta de Castilla y León el mantenimiento de la actividad y de los puestos de trabajo de la sociedad Coto Minero Cantábrico (CMC), del Grupo Victorino Alonso, después de que la sociedad haya anunciado el inicio de la liquidación.

La Federación de Industria de CCOO de Castilla y León consideró que el Gobierno y la Junta «deben tutelar el futuro de las explotaciones y buscar posibles alternativas viables».

Este sindicato advirtió de que este «inminente inicio del proceso de liquidación de la empresa» abre un nuevo escenario del que dependen más de 800 familias.

CCOO acusó al empresario Victorino Alonso de tratar de imponer mediante «chantaje laboral las condiciones más extremas de esclavitud», al tiempo que tachó de «inacción» a las diferentes administraciones públicas por mirar «hacia otro lado».

El sindicato aseguró que el aprovechamiento de todos los yacimientos y reservas de CMC «garantizan su solvencia y rentabilidad» y añadió que «sería muy acertado que la gestión a partir de ahora se lleve a cabo desde el ámbito público».

Los trabajadores de la empresa Coto Minero Cantábrico rechazaron el pasado domingo la última propuesta laboral de la compañía, que planteaba recortes salariales para mantener la viabilidad. Un total de 240 trabajadores de los 292 convocados a las votaciones que se celebraron en Cerredo, Villablino y Ponferrada rechazaron la oferta.

Por su parte, el ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, calificó la situación de las empresas del sector del carbón de «muy complicada», al igual que la de muchas empresas de la minería del carbón «porque hay que tener en cuenta que esto no es nuevo».

Soria explicó que los planes de reestructuración de la minería en España comenzaron en 1990 y desde entonces se inyectaron al sector 22.000 millones de euros, pese a lo cual la producción pasó de aproximadamente 20 millones de toneladas a 6 millones, y el empleo se redujo de 45.000 trabajadores a menos de 4.000.

«Trabajamos con los sindicatos y las empresas para dar la mejor salida posible al conjunto del sector», señaló el ministro en alusión a las negociaciones con sindicatos y empresas acerca del plan del carbón para el periodo 2013-2018, en las que existe un «nivel de acuerdo muy elevado».

El objetivo del Ejecutivo sigue siendo el dar cumplimiento a la decisión de la Unión Europea que obliga que, a partir del 1 de enero de 2019, cierren las minas que no sean viables y que aquellas que sean viables y competitivas puedan seguir abiertas, en opinión del Gobierno, aunque hayan recibido ayudas.

Soria indicó que estos son los dos ejes sobre los que se está hablando y que se puede decir que «estamos próximos a un acuerdo», aunque todavía hay algunas dificultades, por lo que «no podemos darlo por cerrado hasta que concluyan las negociaciones».

La CNC considera que la reforma energética no soluciona la falta de competencia para el mercado mayorista de la electricidad y rechaza el peaje al autoconsumo

En el informe que este organismo realizó sobre el Anteproyecto de Ley del Sector Eléctrico, la CNC solicitó que esta nueva regulación incluya dentro de los objetivos «no sólo la sostenibilidad económica y financiera del sistema energético, sino también la necesidad de garantizar una competencia efectiva entre los operadores del sector».

En este punto, cuestionó la forma en que se retribuye a las distintas tecnologías de generación en el «pool» eléctrico, donde se establece una rentabilidad fija para distintas instalaciones productivas que representan una parte importante de la oferta. «Este sistema puede introducir incentivos perversos para las empresas a la hora de ofertar en el pool de manera que se distorsione la competencia», advirtió.

«El hecho de que la retribución se conciba como una retribución fija sobre unos costes reconocidos puede afectar a la eficiencia dinámica a la hora de invertir y mejorar la eficiencia de sus instalaciones individuales«, apuntó, para añadir que esto podría suponer un incremento en el precio de producción.

Por ello, apostó por exigir «mayor información y supervisión», de manera que la retribución se ajuste a la evolución de los costes de cada activo, y por que este mecanismos sea provisional hasta que se cree uno nuevo.

En cuanto a la asignación de nueva potencia, propuso la introducción de mecanismos competitivos, especialmente en los territorios no peninsulares, y reclamó actuaciones «concretas» que refuercen la separación de actividades de generación, distribución y comercialización de la electricidad para incentivar la competencia entre operadores en el sector.

Eliminar el apoyo al carbón autóctono

Asimismo, la CNC propuso la supresión del mecanismo que obliga a quemar preferentemente carbón nacional para la generación de electricidad. En este sentido, reiteró que esta medida «ha demostrado producir alzas en el precio de la electricidad y no es compatible con un mercado en libre competencia, al margen de su posible incompatibilidad con el régimen de ayudas públicas de la Unión Europea». De este modo, las restricciones por garantía de suministro se adelantarían en un año la fecha prevista para su desaparición, a finales de 2014.

La CNC consideró que «la obligación del uso» de esta tecnología «no responde a parámetros económicos eficientes» supone «distorsionar el normal funcionamiento del mercado mayorista», ya que desplaza a otras tecnologías «más eficientes» y redunda en mayores precios.

El organismo de competencia también consideró que la hibernación prevista para algunas instalaciones como los ciclos combinados de gas debe estar debidamente justificada y debe ser proporcional al objetivo que sirve, lo que implica que no se recurra a esta opción «más de lo que sea necesario» ni pagar más que los costes de la hibernación propiamente dicha. El mecanismo de selección de instalaciones para su hibernación debe ser «competitivo» y debe atender «siempre» a las necesidades del sistema sin que por ello «pueda llevar una sobre retribución», dijo la CNC.

Para justificar su propuesta, la Comisión recordó que la Comisión Nacional de Energía (CNE) cifró en 400 millones de euros anuales el sobrecoste que esta medida supone para los consumidores eléctricos.

Esta propuesta choca con el Plan del Carbón 2013-2018, que se ultima estos días, y que, según los sindicatos, garantizará que la generación eléctrica a base de carbón suponga un mínimo del 7,5 % del total más allá de 2014.

A favor del autoconsumo

Además, Competencia también habló de autoconsumo en su informe sobre el anteproyecto de ley, en el que mantuvo una posición similar a la de la CNE, que afirmó que los argumentos que expone el Gobierno para incluir el llamado peaje de acceso a los consumidores que quieren acogerse al autoconsumo eléctrico «no se encuentran justificados» y pidió que se retirase.

Sobre esta cuestión, la CNC consideró «imprescindible» que el régimen que finalmente se arbitre para el autoconsumo «no resulte arbitrario ni desproporcionadamente restrictivo». «Este sistema puede ser una fuente importante de presión competitiva en el sistema y para el resto de suministros convencionales», apuntó el organismo .

El autoconsumo es «una opción favorable a la competencia que sirve para disciplinar, al menos indirectamente, al sistema eléctrico cuando los costes del mismo son lo suficientemente elevados como para que, con economías de escala y de red muy inferiores, la opción del autoconsumo sea económicamente racional. De esta forma, también desde el punto de vista de competencia la autoproducción descentralizada no debería ser innecesaria o desproporcionadamente desincentivada, más bien al contrario«.

«En un contexto de insuficiente competencia en los mercados eléctricos mayorista y minorista, el autoconsumo se constituye como una alternativa voluntaria del consumidor, cuando éste lo considere económicamente interesante, para evitar el suministro de energía a través de los canales tradicionales», recordó el organismo.

En su informe, la Comisión concluyó que el Ministerio debe reconsiderarse la regulación propuesta al entender que «se debería evitar la introducción de trabas innecesarias y desproporcionadas al desarrollo del autoconsumo».

Aunque reconocieron desde la CNC que «parece razonable que se responsabilice de algunos de los costes del sistema en términos análogos a los demás sujetos consumidores», afirmaron que «no se daría un cumplimiento adecuado al principio de proporcionalidad si se obligara a satisfacer al sujeto autoproductor peajes o cargos adicionales a los existentes para el resto de los consumidores teniendo en cuenta la energía que autoconsume y que no vierte a la red».

Aunque no lo menciona, la CNC se posicionó en contra del llamado «peaje de respaldo», que es el que abonarían los usuarios con autoconsumo conectados a la red cuando generan la electricidad para uso propio.

Desde Competencia recordaron que desde instancias europeas se está incentivando el autoconsumo porque «presenta determinadas ventajas que deben ponderarse antes de la introducción de posibles medidas que lo desincentiven».

En el caso de España, la CNC apuntó que su posibilidad de desarrollo «resulta particularmente interesante por varios motivos» para reducir la «alta dependencia energética» del país y porque «España ha sido un territorio propicio para la instalación de energías renovables», entre otros.

Desde la Comisión, aseguraron que «al penalizar al autoconsumo se penaliza, en la actualidad, a una tecnología concreta, esto es, a la producción de energía a través de paneles solares fotovoltaicos».

Unificar los derechos del consumidor

En lo referido a los consumidores, Competencia pidió retoques en las subastas Cesur, que deberían eliminar los riesgos identificados por la Comisión Nacional de la Energía (CNE) en sus informes con el fin de asegurar una formación de precios competitiva y eficiente, con el objeto de «asegure un suministro seguro y de calidad, pero también al menor coste posible para el consumidor final».

Además, planteó la necesidad de recoger de manera unificada todo el catálogo de derechos que asisten al consumidor, especialmente los que se refieren al cambio de suministrador, y consideró que el cambio de la Tarifa de Último Recurso (TUR) por el Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC) es «más formal que real, ya que no se introducen avances liberalizadores que impliquen la eliminación de tarifas reguladas o su aplicación a colectivos más reducidos».

Por su parte, en lo que se refiere a la nueva Tarifa de Último Recurso (TUR) y el Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC), la CNC aseguró que los cambios son «más formales que de fondo» y que «no se observan avances de signo liberalizador que impliquen la eliminación de tarifas reguladas o su aplicación a colectivos más reducidos».

En este sentido, Competencia sostuvo que esta circunstancia «choca con el que debería ser uno de los principales objetivos en un contexto de reforma global de la normativa que afecta al sector eléctrico» y que pasa por «avanzar a medio plazo hacia el progresivo acceso de clientes al mercado libre, hasta llegar a la abolición completa de las tarifas reguladas».

Por último, la CNC pidió que se expliciten las competencias y la labor de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) en varios artículos del texto normativo.

El PP propone la modificación de la ley que regula el impuesto nuclear nueve meses después de aprobarla

Así se desprende de una de las enmiendas que los populares presentaron al proyecto de ley por el que se establecen determinadas medidas en materia de fiscalidad medioambiental y se adoptan otras medidas tributarias y financieras, que serán debatidas este martes en ponencia y pasarán a la Comisión de Hacienda el jueves para su aprobación definitiva.

Dado que el PP tiene mayoría absoluta en el arco parlamentario esta propuesta se aprobará previsiblemente. Con ella, se modifica el hecho imponible tanto para incorporar la definición de combustible nuclear gastado, como para precisar que se grava la producción de este producto resultante de cada reactor.

Adicionalmente, la enmienda especifica que se regula la forma de determinar la base imponible en los supuestos de cese definitivo de la explotación y se modifica el periodo impositivo, que pasa a ser el ciclo de operación de cada reactor, es decir, el tiempo que recurre entre dos paradas de recarga del combustible nuclear gastado del núcleo del reactor.

Por otra parte, con la finalidad de establecer una recaudación homogénea, se procede a una nueva regulación de pagos a cuenta, donde se fijan dos pagos fraccionados de cada periodo impositivo en curso, a realizar en los meses de junio y diciembre. La base para calcular el pago pasa a estar constituida por los kilogramos de metal pesado que se estime contenga el combustible nuclear gastado a extraer definitivamente del reactor a la finalización del correspondiente periodo impositivo en curso corregida por un coeficiente.

En relación con los residuos radioactivos resultantes de la generación de energía nucleoeléctrica se modifican los plazos de los pagos fraccionados para hacerlos coincidentes con los establecidos para el combustible nuclear gastado y así minimizar los costes de gestión y administrativos.

Además, se introducen tres disposiciones transitorias por las que se establece un «método específico de cálculo» de la base imponible y de la base de los pagos fraccionados para los periodos impositivos cuyo combustible extraído definitivamente del reactor contenga elementos de combustible introducidos en el núcleo del reactor con anterioridad al 1 de enero de 2013.

La segunda regula como fecha de inicio del ciclo de operación de cada reactor el 1 de enero de 2013, y con la tercera se determina el periodo de declaración del impuesto para aquellos contribuyentes cuyo periodo impositivo, conforme a la regulación establecida en la aludida ley de 2012, «finalizó en 2013».

En esta línea, el PP también propuso en otra de sus enmiendas la adición de un nuevo artículo que modificaría la normativa de 2012 de medidas fiscales para la sostenibilidad energética, para plantear una regulación independiente para la base imponible, los tipos impositivos, la cuota tributaria, el periodo impositivo, el devengo, la liquidación y el pago.

En la justificación de la misma señaló entre otros puntos que, dado que la producción de combustible nuclear gastado presenta características muy diferentes a la producción de los residuos radiactivos, se debe dotar de mayor claridad a la redacción del impuesto.

Enmiendas al gas natural

Las enmiendas de los populares también modifican la Ley de Impuestos Especiales con el objetivo de obligar a los suministradores de gas natural a centrales de cogeneración de electricidad y energía térmica útil a regularizar el importe tributario conforme a las cantidades comercializadas definitivamente.

La normativa vigente fijó un gravamen de 0,65 euros por gigajulio de gas natural destinado a la producción de electricidad y 0,15 euros por gigajulio cuando se utiliza con fines profesionales, pero los porcentajes de gas natural que se destinan a un uso u otro son provisionales cuando se liquida el tributo.

Por ello, el PP consideró necesario precisar en la legislación que los productores de gas natural a ese tipo de planes (centrales de cogeneración de electricidad y energía térmica útil) están obligados a regularizar a posteriori las cantidades repercutidas en función del porcentaje definitivo de destino del gas, «una vez conocido mediante el procedimiento que se establezca reglamentariamente».

En la misma línea, y «ante la imposibilidad de conocer con exactitud la carga tributaria que deberá soportar el consumidor final» cuando se suministra el gas a ese tipo de plantas, los populares plantearon en otra enmienda que «los diferentes tipos impositivos se apliquen en función de un porcentaje de reparto provisional de la cantidad de gas natural que se estima se van a destinar bien a la producción de electricidad o a usos con fines profesionales».

Además, el PP también planteó con otra enmienda una subdivisión de las tarifas aplicables al gas natural según sus usos, con el objetivo de «facilitar la gestión y el control» tributario, después de que la Ley de Medidas fiscales para la sostenibilidad energética del año pasado incrementara el tipo para el gas destinado a usos diferentes del de carburante y al gas usado como carburante en motores estacionarios, a la par que estableció un tipo reducido para el que se usa con usos profesionales, siempre que no sea para procesos de generación y cogeneración eléctrica.

Finalmente, se define como infracción tributaria grave comunicar datos falsos o inexactos en los suministros de gas «cuando de ello se derive la repercusión de cuotas inferiores a las procedentes», lo que estará sancionado con una multa equivalente al 50% de la diferencia entre la cuota que se hubiera debido repercutir y la repercutida efectivamente.

Bruselas advierte a España de que la reforma energética no debe poner en peligro las energías renovables

«La Comisión es consciente de los recientes acontecimientos producidos en el sector eléctrico del Estado español y de la preocupación por el impacto de los cambios introducidos en el marco de apoyo, en particular para las instalaciones existentes, sobre el clima de inversiones en el sector de las energías renovables«, admitió el comisario de Energía, Günther Oettinger, en respuesta a una pregunta parlamentaria del eurodiputado de CiU Ramón Tremosa.

«En sus conversaciones con el Gobierno español, la Comisión ha manifestado en repetidas ocasiones la necesidad de garantizar que las reformas estructurales necesarias no pongan en peligro el desarrollo futuro de las energías renovables y la consecución del objetivo 2020«, subrayó el comisario.

Oettinger recordó que los Estados miembros «tienen la responsabilidad y la obligación de establecer medidas de diseño eficiente para alcanzar el objetivo de 2020 y garantizar que la cuota de energía renovable se mantenga al menos al nivel de la trayectoria indicativa hacia el objetivo» en virtud de la normativa europea de energías renovables y confirmó que «en 2011, el Estado español se ajsutaba a esa trayectoria».

Por lo que respecta al Estado español, esa trayectoria incluye el objetivo intermedio del 11% en 2011/2012. En 2011, la cuota de energías renovables en el consumo energético final fue del 15%, según confirmó Bruselas.

Ramón Tremosa denunció «la actual situación de parálisis del sector de energías renovables y cogeneración en el Estado español, a raíz de las últimas reformas del sector eléctrico», así como «la inseguridad jurídica que suponen las medidas retroactivas que afectan a la retribución de las instalaciones de energías renovables en funcionamiento y la pérdida de competitividad de la economía debido al incremento constante del precio de la energía, tanto para los ciudadanos como para la industria».

El eurodiputado de CiU criticó ante Bruselas «la preocupante deriva legislativa sobre una aspecto clave de la política energética europea» como es el «autoconsumo de energía» por la «falta de claridad legislativa» en España al respecto y defendió que «no disponer de la regulación de las condiciones administrativas y económicas llevaría al incumplimiento» de las normativas europeas y «pondría en riesgo» el objetivo de renovables y reducción de emisiones y lastraría en su opinión «la necesaria competitividad» y «el consumo de las familias» , además de tener «un impacto muy negativo en las empresas e industria del sector».

Tremosa criticó que el Real Decreto de 2011 regula la conexión a la red eléctrica de producción de energía eléctrica de pequeña potencia pero «deja pendiente» la elaboración de regulación del suministro de energía eléctrica producida en el interior de la red de un consumidor para su propio consumo o «autoconsumo».

En concreto, Tremosa increpó al Ejecutivo comunitario para saber si la Comisión cree que «el hecho de perjudicar el autoconsumo aplicando un «peaje de soporte» por la energía consumida, aunque no se inyecte directamente a la red convencional, fomentaría el ahorro y la eficiencia energética» y para que aclare si «este peaje sería necesario aplicarlo cuando los costes del sistema eléctrico» de transporte, distribución y generación «tendrían que ser pagados con el término de potencia fijo y la energía consumida de la red».

Oettinger admitió que «el fomento del autoconsumo de electricidad de producción nacional puede constituir un instrumento eficaz para promover proyectos de fuentes de energía renovables a pequeña escala» pero deja claro que «el Derecho de la Unión Europea no incluye disposiciones específicas sobre el tratamiento del autoconsumo en la aplicación de gravámenes más allá de la prohibición general de discriminar la electricidad de fuentes de energía renovables a la hora de establecer las tarifas de transporte y distribución» por lo que no entra a valorar directamente la aplicación del peaje.

Los barcos que usen carburante indebido no serán inmovilizados, pero pagarán el doble de multa

Así se deriva de una de las enmiendas que el PP presentó en el Congreso al proyecto de ley por la que se establecen determinadas medidas en materia de fiscalidad medioambiental y se adoptan otras medidas tributarias y financieras, que serán debatidas el próximo martes en Ponencia y pasarán a la Comisión de Hacienda el jueves para su aprobación definitiva.

El texto modifica la Ley de Impuestos Especiales para eliminar todas las referencias a las sanciones de precinto e inmovilización de las embarcaciones y sustituirlas por multas más elevadas y únicas, sin tener en cuenta como hasta ahora si se da un prejuicio grave para el interés general, que era lo que motivaba que se fijara una multa más alta en lugar de la inmovilización.

De este modo, las embarcaciones con motores de hasta 10 cv de potencia fiscal o hasta 220 kw que cometan infracciones tendrán multas de 1.200 euros en lugar de 600 euros; si la potencia es de entre 10 y 25 cv o entre 220 y 550 kw, deberán pagar 3.600 euros en lugar de 1.200; y si los motores son de entre 25 y 50 cv o entre 550 y 1.100 kw deberán abonar 7.200 euros.

Por su parte, los motores de más de 50 cv de potencia fiscal o de más de 110 kw tendrán multas fijas de 12.000 euros, el doble que hasta ahora. Además, en los casos de comisión repetida de las infracciones se duplicarán todas estas cuantías.

Endesa e Iberdrola critican la reforma energética por retroactiva y por desincentivar la inversión

El director de regulación de Endesa para España y Portugal, Juan José Alba, consideró que la reciente reforma energética tiene algunos elementos positivos, como el mecanismo para controlar el déficit de tarifa, pero también lamentó que las propuestas del Gobierno contengan «elementos muy negativos», entre ellos «el establecimiento de una retribución insuficiente para las actividades reguladas».

El directivo aludió especialmente a la «distribución y la generación insular», en las que la retribución «está por debajo del coste de capital y hará muy difícil o imposible la realización de nuevas inversiones», al tiempo que conlleva «injustificados efectos retroactivos».

El directivo también dijo que «no se acaba de resolver el problema de la sobrerretribución de algunas tecnologías renovables» y que «la reforma tiene grandes tintes intervencionistas que entorpecen el libre mercado del sector».

Por su parte, el director de regulación de Iberdrola, Carlos Sallé, consideró que, «en un mercado globalizado en el que hay que atraer capitales, los planteamientos de escasa rentabilidad incluidos en la propuesta de reforma o los elementos de retroactividad que contiene la misma pueden desviar los capitales a otros países con más estabilidad regulatoria que España«.

Para Sallé «las partes interesantes que contiene la reforma pueden quedar anuladas por los elementos negativos o por la propia forma en que se realizó el proceso de elaboración de las propuestas», en el que apenas ha habido tiempo para la consulta con los participantes en el sector.

El director de regulación eléctrica de Gas Natural Fenosa, Javier Latorre, consideró que la reforma es «integral, de calado y de contenido», pero dijo que tiene aspectos susceptibles de mejora, entre ellos la reducción «injustificada» de los pagos por capacidad a los ciclos combinados o la confusión que plantea entre la tasa de retribución financiera y la rentabilidad razonable entre las distintas actividades reguladas, en especial para la distribución eléctrica.

Por su parte, el responsable de la División de Energía de MAS Consulting, Diego Crescente, advirtió de que «sería un grave error legislar de espaldas a las empresas, asociaciones y el resto de agentes implicados en el sector energético».

Si en algo coinciden todos los actores afectados por la reforma, es en la dificultad de que sus intereses sean entendidos por la Administración, señaló Crescente, quien ejerció de moderador en el encuentro.

«Es evidente que, desde un punto de vista institucional, el Gobierno no puede ir de la mano de las empresas a la hora de reformar estructuralmente la energía en España, pero sería un error de mayores dimensiones legislar de espaldas al sector«, afirmó.