Industria asegura que «sólo queda» el informe de las renovables para culminar la reforma energética

Soria hizo estas declaraciones a los medios de comunicación tras inaugurar la jornada «Un nuevo Profarma: un nuevo impulso a la competitividad de la industria farmacéutica» que se celebró en el Ministerio de Industria, Energía y Turismo.

El titular de Industria aseguró que «todas» las medidas de la reforma energética van a entrar en vigor el 1 de enero de 214 porque la ley que modifica el sector eléctrico está «en el último trámite» parlamentario, pese a que se encuentra en el Congreso y tiene aun que desfilar por el Senado; y por que la convalidación por las Cortes de los siete Reales Decretos está «a punto de culminar».

Por ello, Soria dijo que «sólo queda pendiente» que las consultoras externas entreguen al Gobierno el «informe definitivo» con los costes estándares de las tecnologías del régimen especial (renovables y cogeneración) en base a los cuales se van a incentivar la inversión a estas energías. Este informe, que se prevé conocerse este mismo mes, fue encargado a las consultoras energéticas Roland Berger y Boston Consulting Group.

La reforma energética aprobada por el Gobierno el pasado 12 de julio establece un cambio en la retribución del régimen especial, que pasa de un mecanismo de primas a otro que garantiza una rentabilidad razonable a lo largo de toda la vida útil de la planta, en función de la inversión estimada para cada una de ellas.

Los eólicos consideran que las nuevas pautas que marca Bruselas obligan a la revisión de la reforma energética

Los nuevos criterios de Bruselas, recordó la asociación, fueron elaborados con el propósito de alcanzar los objetivos energéticos de 2020 y de cara a la puesta en marcha del mercado eléctrico único europeo en 2014.

La AEE «comparte» los criterios establecidos en los documentos publicados por la Comisión y consideró que la reforma energética del Gobierno «contraviene un gran número de directrices de Bruselas, por lo que debería ser revisada».

En concreto, la Comisión Europea ratificó su apoyo a la existencia de sistemas de apoyo «transparentes que fomenten las tecnologías de generación limpias y basadas en recursos autóctonos, como la eólica», al tiempo que indica que los sistemas de apoyo deben ser «estables y respetar las expectativas legítimas sobre la rentabilidad de las inversiones realizadas, por lo que recomienda a los gobiernos que eviten cambios retroactivos».

Frente a esta posición, la AEE denunció que la reforma energética «pretende modificar las reglas del juego para todas las instalaciones en marcha, con la consiguiente inseguridad jurídica que ello provoca y los problemas financieros a los que aboca al sector».

La asociación también «comparte plenamente» con la Comisión Europea que «el camino es ir eliminando progresivamente los incentivos a las renovables, a medida que los sectores avancen en reducción de costes y eficiencia».

«Pero AEE también considera que este objetivo debe ir ligado al de la eliminación progresiva de los apoyos a los combustibles fósiles y a una fiscalidad medioambiental más clara en la lucha contra el cambio climático», afirma.

La Asociación de Productores de Energías Renovables reclama al Gobierno la retirada de la reforma

José Miguel Villarig, que inauguró en Madrid la jornada Energías renovables tras la reforma energética, pidió al Gobierno que retire la reforma energética que impulsa desde julio porque quebranta la seguridad jurídica y, además, no ayuda a combatir el que considera el mayor problema energético español: «la dependencia del exterior». En este sentido, reivindicó «más política de Estado» para conseguir «un horizonte predecible y certidumbres para el sector» con el fin de «dejar el cortoplacismo y la improvisación continua en política energética que padece España».

El presidente de APPA señaló a las energías renovables como las «grandes damnificadas» por la reforma energética del Gobierno. Del mismo modo explicó que desde el sector renovable se ha vivido con «asombro» el cambio regulatorio y desveló un sentimiento de «engaño» dentro del sector porque se pretenden cambiar «todos los parámetros» con los que se lanzaron los proyectos. Villarig también arremetió contra las empresas de Unesa (Asociación Española de la Industria Eléctrica) argumentando que «el exceso de centrales de ciclo combinado es el gran error de nuestro sistema eléctrico» ya que sus titulares no supieron hacer una «planificación adecuada».

Por su parte, el director general de APPA, Jaume Margarit, calificó la reforma impulsada por el Gobierno como «improcedente e incoherente puesto que no encaja dentro los marcos de referencia internacionales que son la Carta de la Energía y las Directivas Europeas, así como inadecuada ya que el Ejecutivo demuestra que carece de visión estratégica». En este sentido, Margarit lamentó que se busque «aplicar medidas con carácter retroactivo y se infrinjan acuerdos internacionales» y reiteró que el sector renovable «no da crédito a lo que el Gobierno está haciendo» por lo que apeló a «agotar las vías disponibles» para defender las inversiones ya realizadas y animó a canalizar los esfuerzos a través de la asociación.

Paradoja regulatoria

Luis Pérez de Ayala, socio en Cuatrecasas, Gonçalves Pereira, arremetió contra el principio de rentabilidad razonable, epicentro del nuevo sistema retributivo a energías renovables. Si bien admitió que los tribunales españoles «darán por buena» una rentabilidad razonable del 7,5%, para Pérez de Ayala la cuestión radica en que esta rentabilidad termine siendo la real «y no se quede en nada como consecuencia de que no se reconocen los costes reales». Según explicó este abogado, el Real Decreto-Ley 9/2013 altera «radicalmente» el sistema retributivo y «distorsiona en gran medida la realidad de las instalaciones existentes» ya que excluye costes no generales como los que suponen «instalaciones diferentes a las de generación, impuestos locales, convenios con ayuntamientos o concursos autonómicos». Pérez de Ayala asegura que esta exclusión de costes «va a lastrar la rentabilidad y no se alcanzará la prometida».

Este abogado también destacó la incertidumbre en la que se encuentra inmersa el sector ya que aún faltan por definir aspectos como los estándares de inversión o el concepto de vida útil regulatoria. También queda por concretar, al aplicarse medidas con retroactividad, una posible compensación de las cantidades ya percibidas desde el inicio de la vida útil de una instalación y que ahora, años después, «puedan considerarse como excesivas». Respecto a este asunto, Pérez de Ayala descartó que haya que devolver cantidades percibidas «después de lo apuntado por el Consejo de Estado y la Comisión Nacional de la Energía y señaló como vía factible para impugnar «toda retroactividad que haga a las instalaciones percibir una remuneración igual a cero».

Pérez de Ayala lamentó la «paradoja regulatoria» que encierra que, dentro de un sistema regulado, «cada norma que se pone en marcha incrementa la inseguridad jurídica». Este abogado señaló dos posibles vías para recurrir: por un lado, recurrir el Real Decreto-Ley 9/2013 alegando violación inconstitucional del derecho de propiedad, de la libertad de empresa así como de los principios de seguridad jurídica, confianza legitima e irretroactividad de las leyes; por otro, recurrir la estandarización que se plasme en las órdenes ministeriales, para lo que considera «decisivo» el papel de las asociaciones «para poder demostrar que los parámetros que presente el Ministerio no se ajustan a la realidad». En cualquier caso, indicó que los diferentes procesos en los tribunales pueden extenderse durante 7 u 8 años.

Impacto estimado en energías renovables

Antonio Baena, socio director en Garrigues Medio Ambiente, realizó una estimación del impacto económico del nuevo sistema de retribución específico para las energías renovables. Por ello, explicó que este sistema se compondrá de los ingresos de la venta de energía en el mercado así como una retribución a la inversión y a la operación; Antonio Baena avanzó que ni la eólica ni la fotovoltaica cobrarán retribución a la operación mientras desgranó la complejidad que encierra la retribución a la inversión. La retribución dependerá de ciertos criterios como la estandarización que se haga de las instalaciones tipo por parte del Gobierno y otros parámetros que variarán en función de criterios como tecnología, potencia, antigüedad, sistema eléctrico así como “cualquier otro que se juzgue conveniente”. Antonio Baena presentó un cálculo realizado a partir de “unos parámetros razonables” y estimó que la retribución para instalaciones existentes se reducirá en los siguientes marcos: eólica (6-25%), fotovoltaica fija (29-38%) y fotovoltaica a dos ejes (41-48%).

Fernando Javier Triviño (Cuatrecasas, Gonçalves Pereira), centró su intervención en los aspectos fiscales de la reforma eléctrica. En este sentido, afirmó que el Impuesto sobre el Valor de la Producción Eléctrica del 7%, creado por el Real Decreto-Ley 15/2012, carece del carácter medioambiental propugnado en la exposición de motivos y sólo sirve para reducir el déficit tarifario a cargo de “los grandes damnificados de este impuesto”: los consumidores, “a los que se les trasladará este nuevo coste mediante el incremento de la tarifa”, y las renovables y la cogeneración, “que no lo pueden trasladar al estar dentro del régimen especial”. Por lo tanto, Triviño aseguró que existe base jurídica para impugnar este impuesto y explicó las diferentes vías a seguir aunque también advirtió que los proceso en los tribunales se extenderán durante los próximos años.

Ineficiencia y reestructuración financiera

El director técnico de APPA, José María González Moya, denunció el incremento “extraordinario” del término fijo de potencia (hasta un 152% más) y la reducción del término de energía (hasta un 73%) ya que es una medida que “va en contra de la eficiencia y, por lo tanto, de las directivas europeas”. González Moya también repasó la regulación que se está tramitando sobre el autoconsumo energético y reclamó que “al igual que la cogeneración queda exenta del pago del peaje de respaldo hasta 2020, pedimos lo mismo para las renovables”. También denunció “discriminación regulatoria hacia las renovables” ya que considera que si se van a tener en cuenta las retribuciones ya percibidas, este criterio se debe extender a otros costes del sistema como los pagos por capacidad a los ciclos combinados, “a los que se les recorta la retribución pero se duplica el período de tiempo que tienen derecho a percibirla de 10 a 20 años así como se abre la puerta a nuevas instalaciones hasta 2016 mientras hay una moratoria sobre las renovables”. De todos modos, González Moya considera que «dado el exceso de potencia instalada, los pagos por capacidad y el servicio de interrumpibilidad no están justificados«.

Finalmente, Josep Montañés, del Banc de Sabadell, anunció que para las instalaciones renovables será necesaria una reestructuración de la financiación que será estudiada «caso a caso» y avanzó que la voluntad del sector financiero es «no quedarse con ningún parque de generación» por lo que recomendó acudir a una renegociación con su correspondiente entidad financiera «antes que entregarlo o llevarlo a una situación de concurso». Por su parte, el presidente de Economistas Frente a la Crisis y ex presidente de Red Eléctrica de España (REE), Jorge Fabra, destacó «las graves faltas» que la reforma comete sobre la seguridad jurídica y el principio de confianza legítima. Además, volvió a incidir en su diagnóstico de los problemas del sector eléctrico y estimó necesario, «para conseguir una electricidad más barata en España», reducir entre 4.000 y 6.000 millones los costes del sistema; aseguró que 3.000 podrían salir de los «beneficios injustificados» de la energía hidráulica y la nuclear.

Industria lanza nuevas subastas para recortar los 748 millones anuales de la interrumpibilidad

Las nuevas subastas forman parte de la reforma energética anunciada en julio por el Gobierno y tienen como objetivo reducir el coste de este servicio para la tarifa eléctrica, que Industria cifró en 748 millones de euros sólo para 2013.

Hasta agosto, este servicio ocasionó un coste de 456 millones de euros y se convirtió, al incrementarse en un 41%, en la partida del sistema eléctrico que más subió con respecto al mismo periodo del ejercicio anterior, según consta en la última liquidación del sistema publicada por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).

En la orden ministerial, publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE), se establecen las condiciones del servicio de gestión de la demanda de interrumpibilidad y se afirma que la asignación del servicio se realizará a través de un procedimiento de subastas gestionado por el operador del sistema.

De este modo, se sustituye al anterior sistema de autorización por parte de Industria y firma de un contrato con REE. La rebaja en los pagos a los adjudicatarios y la reducción de su número reducirán el coste de este servicio.

Antes de las subastas, el operador del sistema, Red Eléctrica, remitirá no más tarde del 30 de junio de cada año a la Secretaría de Estado de Energía y a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) una propuesta justificada del requerimiento de potencia interrumpible. En las subastas para este servicio, la CNMC «actuará de supervisora».

La gran industria ya expresó su rechazo a este recorte, al considerar que supondrá una reducción de ingresos para unas empresas que ya sufren, a modo de pérdida de competitividad, un fuerte encarecimiento de la electricidad, lo que puede abocarlas a la deslocalización.

Según aclara la norma firmada por José Manuel Soria, el objeto de la subasta es la asignación de bloques de potencia interrumpible para cada periodo de entrega. Para ello, existirán dos tipos de productos: uno mediante bloques de reducción de demanda de 5 MW y otros de bloques de reducción de demanda de 90 MW, con muy alta disponibilidad.

Cada producto lleva asociadas tres opciones de interrupción del suministro en respuesta a una orden de REE, que son una de ejecución instantánea, otra con preaviso mínimo de 15 minutos y otra con preaviso mínimo de dos horas.

«La ejecución de cada una de las opciones tendrá una duración máxima de una hora, estableciéndose un máximo de dos ejecuciones consecutivas«, apunta la orden ministerial.

Además, la interrupción no podrá superar las 240 horas anuales para el producto 5 MW, con un máximo de 40 horas mensuales, ni las 360 horas anuales para el producto 90 MW, con un máximo de 60 horas mensuales. La liquidación de este servicio se realizará de forma mensual.

Hasta ahora, REE sólo podía emitir órdenes de interrupción de suministro ante situaciones de emergencia, circunstancia que, dada la sobrecapacidad del sistema eléctrico, lleva varios años sin producirse.

Con la nueva orden, la reducción de potencia podrá ser tanto por motivos técnicos, esto es, por una emergencia, como por motivos económicos, que se producen cuanto esta interrupción procura un menor coste para el sistema que la aplicación de los servicios de ajuste del sistema.

La ley eléctrica garantizará hasta 2020 la retribución a las renovables

Esta medida, indicó el PP en la justificación de las enmiendas, se adopta con el objetivo de «otorgar la necesaria seguridad jurídica, predictibilidad a futuro y de homogeneizar el tratamiento retributivo de las actividades con retribución regulada».

El cambio normativo no sólo afectará a las renovables, sino también al transporte y a la distribución, y consolida la tasa de retribución financiera durante «el primer periodo retributivo». En el caso de las renovables, será de un diferencial de 300 puntos básicos sobre el Tesoro, frente a los 200 puntos básicos de la distribución.

También para evitar interpretaciones que puedan generar conflictividad jurídica, otra de las enmiendas dejó claro que, pese a que cada tres años se puedan revisar algunos factores de cálculo, las nuevas rentabilidades forman parte de «parámetros retributivos» que sólo podrán ser modificados cada seis años.

Otra de las enmiendas del PP permitirá a los ciclos combinados de gas recibir una retribución suficiente para recuperar sus costes fijos cuando no puedan hacerlo a través del precio recibido a través del mercado mayorista de electricidad, o ‘pool’.

Pese a mejorar de esta forma el escenario regulatorio de los ciclos combinados de gas, las enmiendas ‘populares’ mantienen la obligatoriedad de que las cinco grandes eléctricas financien a quince años el posible déficit de tarifa que pueda producirse en 2013.

En las enmiendas se establece además que el servicio de interrumpibilidad de las grandes industrias puede ser un servicio de ajuste del sistema que se aplique directamente en el mercado, por lo que esta partida no estaría recogida en los costes regulados de la tarifa, conocidos como peajes.

Además, se fijan limitaciones adicionales a las auditoras que deben calcular la nueva retribución a las renovables, al impedirles no sólo las relaciones contractuales con empresas reguladas, sino también con filiales de estas empresas.

Soria defiende la reforma energética como solución al déficit tarifario

Hasta siete enmiendas a la totalidad tuvo que presenciar el ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, sobre uno de los puntos claves de su reforma; la nueva Ley del Sector Eléctrico, sometida a debate en el pleno del Congreso de los Diputados. Ni siquiera contó con el apoyo del representante de Unión del Pueblo Navarro, Carlos Salvador, el único favorable a los Presupuestos Generales del Estado para 2014 en el debate de la semana anterior. Toda la oposición coincidió en reprochar al ministro «la falta de diálogo» y las «consecuencias negativas» que la reforma tiene para «las energías renovables y el autoconsumo».

Comenzó el turno de intervenciones el ministro José Manuel Soria. No entró en los detalles del texto legislativo, lo que le valió la reprimenda de algunos diputados que consideraron insuficientes sus explicaciones. Soria insistió en que el objetivo principal de la reforma es acabar con el déficit de tarifa. Recordó que desde 2005 los costes del sistema se han triplicado en un contexto de disminución de la actividad económica y de descenso de la demanda eléctrica. El ministro también comentó que las primas al régimen especial se han septuplicado. Por ello defendió todas las medidas tomadas y señaló que la alternativa hubiera sido «subir la luz un 42%».

Déficit de 4.500 millones en 2013

El titular de Industria señaló que el déficit de tarifa en 2013 se situó en 4.500 millones después de que los ingresos del sistema eléctrico fueran de 18.000 millones mientras los costes reconocidos alcanzaban los 22.500 millones, lo que se suma a los 26.000 millones de déficit de tarifa acumulada. Ante esta situación, el ministro señaló como objetivo «eliminar el déficit de tarifa con una reducción significativa de los costes fijando un marco normativo estable desde un punto de vista económico y financiero y que suponga el menor coste posible para los consumidores». En este sentido, señaló que los ingresos del sistema «deben ser suficientes», por lo que defendió el mecanismo recogido en el proyecto de ley que establece una subida automática de los peajes en caso de cualquier desajuste entre ingresos y costes del sistema “que se sitúe por encima del 2 % de los costes estimados para ese año o del 5% del total de la deuda acumulada en ese momento”.

José Manuel Soria insistió en la reforma como solución a los problemas del sector eléctrico y confió en que el déficit de tarifa “no vuelva a ser una carga para consumidores y empresas eléctricas”. Por ello destacó que “subir la luz un 42 % no era posible porque ya entre 2005 y 2011 el precio subió un 67% y desde principios de 2012 ha subido otro 4,9%”. A pesar de afirmar que “la razón de ser de un sistema energético es que el factor de la electricidad no sea una restricción a la competitividad”, el ministro descartó una posible bajada de los peajes, la parte regulada de la factura de la luz y que es fijada por el Gobierno “mientras el sistema eléctrico acumule deuda”.

Además de la lucha contra el déficit tarifario, José Manuel Soria defendió escuetamente el nuevo marco retributivo para las actividades reguladas afirmando que “es un marco regulatorio homogéneo, transparente, estable, que introduce certidumbre y da confianza a los inversores, y se garantiza la rentabilidad de las energías renovables«; respecto a la regulación del autoconsumo, el ministro destacó la necesidad del pago de un peaje de respaldo para “evitar que se aprovechen de la utilización de la infraestructura de un sistema pagado por el resto de consumidores eléctricos” y recordó que los autoconsumidores no pagarán ni la energía autoconsumida ni los impuestos asociados a esa energía.

Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor

La reforma también crea un nuevo Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor como referencia máxima para los consumidores que contraten menos de 10kw y se mantiene la Tarifa de Último Recurso (TUR) «pero sólo para los consumidores vulnerables», incluyendo un nuevo descuento sobre el precio voluntario, el llamado bono social.

La ley también abre la posibilidad de que la Administración central, las comunidades autónomas y las ciudades de Ceuta y Melilla asuman puedan llevar a cabo planes de ahorro y eficiencia para mejorar la eficiencia energética de las medianas y grandes empresas y para renovar los sistemas energéticos del parque de edificios residenciales y comerciales.

Finalmente, se habilita la posibilidad del cierre temporal de instalaciones de producción bajo «estrictos criterios de garantía de la seguridad de suministro» -la llamada ‘hibernación’-, se refuerzan los mecanismos de control del sistema de Inspección, del registro de actividades y del control del fraude, y se fortalece el régimen sancionador.

Oposición muy crítica

Los partidos de la oposición en el Congreso rechazaron de forma generalizada el proyecto de ley de reforma eléctrica presentado por el Gobierno, argumentando que mantiene los privilegios del oligopolio energético a la vez que se perjudica a las energías renovables y se impide el desarrollo del autoconsumo, sin conseguir sin embargo solucionar el problema del déficit tarifario o conseguir una electricidad más barata.

El portavoz socialista de Energía, José Segura, aseguró que este proyecto es «inútil para su único objetivo, reducir el déficit tarifario, ineficaz para reducir la dependencia exterior, que consolida; anacrónico porque aleja al país del modelo energético europeo, injusto porque hace recaer sobre las familias la mayor parte del coste de la energía, suicida tecnológicamente porque arroja por la borda el liderazgo en renovables e insostenible medioambientalmente al dejar en mera retórica vacía de contenido la política de ahorro y eficiencia».

Además, José Segura criticó toda la trayectoria legislativa energética de este Ejecutivo, que provocará múltiples reclamaciones por la retroactividad de muchas de las medidas aprobadas. Por último, criticó que se ignora tanto a los grupos políticos como a los ciudadanos, «que soportan las descabelladas ocurrencias que se perpetran mes tras mes» y que se ven empujados a una mayor pobreza energética.

Laia Ortiz, de la Izquierda Plural (IU-ICV-CHA), criticó la actitud de un Gobierno «absolutista, temerario, irresponsable y profundamente equivocado, que continúa cavando en el pozo con las mismas medidas» y que supone «una clara involución» que no permitirá afrontar los retos energéticos del futuro, ni avanzar en la independencia energética ni garantizar el derecho a una energía «limpia». Además, Ortiz reprochó que el Gobierno acepte todas las reclamaciones del «cártel eléctrico» con respecto al déficit tarifario sin cuestionarla, y propuso una alternativa a esta «contrarreforma» que supone «consolidar un sistema obsoleto, insostenible económico y medioambientalmente, que hará al país más vulnerables» y que abunda en la pobreza energética.

«Poner al sector al servicio del interés común y no al revés, ésa es la reforma que necesita este país», añadió la diputada, que cargó duramente contra el «oligopolio» eléctrico que, pese a la caída del consumo y la crisis, registra mayores beneficios y que ha «secuestrado al Gobierno«, lo que conlleva asimismo la «asfixia financiera» de las renovables y las trabas al autoconsumo.

«Peronismo eléctrico»

El portavoz adjunto de UPyD, Carlos Martínez Gorriarán, rechazó una «política errática» en materia energética y calificó la reforma como un “parche muy grande que esconde los problemas debajo de la alfombra”. Carlos Martínez Gorriarán lamenta que “en lugar de liberalizar el mercado, se hace una ley que mezcla oligopolio y populismo, una especie de peronismo eléctrico”. Por ello, lamenta que en lugar de favorecer medidas que hagan que el sector sea más competitivo y que los consumidores paguen menos, “tratan de parar el reloj en la evolución de un sistema que no para de cambiar», reprochó, en referencia a la «penalización» del autoconsumo y a las renovables. También criticó el concepto de rentabilidad razonable por su imprecisión.

Josep Sánchez Llibre, de CiU, lamentó que con esta ley el Gobierno haya «perdido una gran oportunidad» para llegar a un gran pacto «sólido y estable» que haga competitivo al sector a medio y largo plazo, y aporte al desarrollo económico. «Sería urgente clarificar cuál es el modelo de futuro antes de adoptar medidas para reducir el déficit tarifario«, recomendó. Además, pidió una «alternativa» al sistema de generación de precios, que tiene un impacto importante en el déficit de tarifa, y lamentó que el Ejecutivo se «apropie» de competencias autonómicas y que se «impida la posibilidad de crecer» de las renovables. «El autoconsumo era uno de los temas más esperados, pero lejos de fomentarlo la reforma lo penaliza», añadió.

Para Teresa Jordà (ERC), el proyecto va «radicalmente en contra del interés general y a favor del oligopolio, manteniendo un sistema injusto e ineficiente» y sin afrontar la «necesidad de cambiar de modelo energético apostando por las renovables». «Están agravando el problema de la dependencia energética, que ya supera los 45.000 millones de euros en importación”, pronosticó, criticando también que se «castigue» el autoconsumo mientras se permiten los «escandalosos beneficios de la mafia eléctrica española, cuyos privilegios no se eliminan».

La diputada del BNG, Rosana Pérez, cree que con esta norma se mira «desde un punto de vista mercantilista» lo que debería ser un «servicio esencial», al buscarse la sostenibilidad financiera del sistema sin presentar medidas para garantizar unos costes accesibles para todos los ciudadanos. «Y no se pone solución a las causas estructurales del déficit de tarifa y del mercado oligopolístico, que son un sistema de generación de precios opaco e injustos», añadió, criticando que se frenen las renovables y se castigue el autoconsumo.

Por Compromís-Equo, Joan Baldoví comenzó con los brazos en alto su intervención para escenificar “el atraco” que supone una normativa que ha sido “dictada” por las grandes empresas energéticas a las que ha calificado como «grandullones codiciosos que quieren impedir que haya una verdadera democracia energética y repartirse ellos solos el negocio«. A juicio de Baldoví, “la ley busca consagrar los beneficios de la patronal aunque perjudiquen a los consumidores y hundan las renovables» para añadir finalmente «manos arriba, esto es un atraco. Nos quieren robar el sol y usted, señor ministro lo quiere permitir».

Más sombras que luces

Por el PNV, Pedro Azpiazu, cree que este proyecto «presenta más sombras que luces» para afrontar los retos del futuro, que pasan por garantizar la competitividad, sostenibilidad y seguridad del suministro. Además, criticó la «falta de diálogo» del Gobierno y rechazó la «voluntad recentralizadora» también en este sector y también advirtió de que el déficit «no está resuelto«. Maite Ariztegui (Amaiur) coincide en que «una norma que debería hablar de luz lleva a la oscuridad más profunda» con un único objetivo «recaudatorio» y advirtió de que “la retroactividad es jugar con trampa; no creo que les guste que Europa vuelva a darles un tirón de orejas” en referencia a la sentencia sobre la doctrina Parot.

Carlos Salvador (UPN) pidió un «gran acuerdo nacional desideologizado» sobre el futuro de la energía y lamentó que el sector viva «instalado en la inseguridad jurídica, la improvisación y las dudas». Además, cree que sería «una gran equivocación» dejar de apoyar a las fuentes renovables, por las que lamentó “su persecución” y señaló que la regulación del autoconsumo «no puede servir para impedir el autoconsumo«.

Pedro Quevedo (CC-NC) lamenta que el proyecto no «revisa un modelo disparatado, oscuro, caro y con una grave indefinición de lo que es relevante para el futuro» por culpa de una «obsesión por el déficit de tarifa que no conduce a su resolución» a pesar de haberle dado «un golpe de muerte a las renovables» que son la «garantía de independencia en el futuro» y señaló que la nueva regulación sobre autoconsumo “es un castigo que no sirve para promoverlo sino para complicarlo”. También reivindicó el final de la moratoria a las primas para las nuevas instalaciones renovables en los sistemas eléctricos insulares y extrapeninsulares.

Anpier asegura que la nueva ley eléctrica agravará la dependencia energética de combustibles fósiles

La asociación consideró que, de esta forma, el país se hará más dependiente de «unos recursos caros, dañinos para el medio ambiente y para la salud pública que, además, provienen de países terceros, que se lucran de esta innecesaria dependencia energética».

La reforma energética, aseguró además Anpier, «arruina a las miles de familias españolas» que invirtieron en fotovoltaica, que junto a las renovables «permitirían un autoabastecimiento del 80%» de las necesidades energéticas de España en cinco años.

Además de «la ruina» para los pequeños productores, la ley supondrá «un golpe contra la seguridad jurídica de las inversiones en España» y «un retroceso en el camino hacia un nuevo modelo energético sostenible, rentable y responsable», afirmó.

Anpier también consideró que la ley paralizará «una industria generadora de empleo, bienestar y riqueza, que había llegado a ser un referente internacional», y «mantendrá un modelo energético gravoso para los españoles, que pagan el recibo de la luz más caro de Europa».

Junto a esto, «perpetuará el status quo de un oligopolio sobrerremunerado frente a una población al límite de la pobreza energética» y «no solucionará el déficit de tarifa que, como señaló al Unión Europea y la CNC, se genera por la sobrerretribución que perciben las tecnologías nuclear e hidráulica», añade el comunicado.

La ley de medidas de fiscalidad medioambiental y otras medidas tributarias entra en vigor este jueves

La norma incluye también cambios en el impuesto sobre la producción de combustible nuclear gastado y residuos radioactivos por la generación de energía nucleoeléctrica, así como modificaciones en los Impuestos Especiales que afectan al gas natural, la electricidad y algunos medios de transporte.

En total, el Gobierno espera recaudar al menos 4.690 millones de euros anuales con todos estos cambios, aunque las modificaciones que se introdujeron en la norma a su paso por el Parlamento modifican los plazos de recaudación.

Éste es el caso del Impuesto de Gases Fluorados de Efecto Invernadero, que desarrolla la norma para actuar sobre las emisiones de hidrocarburos halogenados, y que no entrará en vigor hasta el 1 de enero de 2014.

Este impuesto iba a aportar inicialmente a las arcas del Estado 340 millones de euros al año. Sin embargo, en el Congreso se acordó establecer un régimen transitorio en 2014 y 2015 de forma que el año que viene se tributará un 33%; en 2015, un 66% y en 2016, un 100%.

Además, se establecieron nuevas exenciones por razón del uso de dichos gases, como los usados en la fabricación de algunos medicamentos como los aerosoles, o la exención parcial del 90% para los gases destinados a su incorporación en sistemas fijos de extinción de incendios.

Además, para evitar la doble imposición, se estableció una nueva exención en la primera carga de estos gases en equipos y aparatos de nuevo uso. De la misma forma, se fijó una deducción o devolución a los gases que sean retirados de los equipos y se acredite debidamente su destrucción, reciclado o generación. Tampoco se aplicará el tributo a los gases destinados a la exportación para evitar dañar las ventas al exterior que son las que están impulsando la recuperación.

Fuentes del Ministerio de Hacienda justificaron la creación de este nuevo impuesto en la cantidad de gases de este tipo que emite España, y señalaron que, además, el establecimiento de una medida como ésta incentiva el uso de gases menos contaminantes.

Pese a este nuevo tributo, las principales novedades de la norma afectan al Impuesto de Sociedades, ya que la eliminación de la deducibilidad de las pérdidas por deterioro de la cartera de valores o por rentas negativas obtenidas en el extranjero tendrá un impacto anual de 3.650 millones de euros. Según las fuentes de Hacienda, el objetivo de este cambio es evitar la doble deducibilidad de las pérdidas.

Otra de las medidas que afectan al Impuesto de Sociedades es el establecimiento de una excepción a la limitación en la compensación por bases imponibles negativas en relación con rentas por quitas. Esta excepción permitirá que las empresas con dificultades que acuerden una quita con sus acreedores no tengan que tributar por dicha quita que, hasta ahora, se consideraba plusvalía y, por tanto, tributaba.

Esta medida afectará a las empresas que se declaren en concurso de acreedores, pero también a aquellas que acuerdan una quita para refinanciar su deuda sin llegar a la antigua suspensión de pagos. La excepción se aplicará a los acuerdos aprobados desde el 1 de enero de 2013 y busca facilitar la firma de este tipo de acuerdos de refinanciación, según fuentes de Hacienda.

Por otro lado, la norma prorroga determinadas medidas temporales que afectan al Impuesto de Sociedades para 2014, como la incorporación de la base imponible del pago fraccionado del 25% de los dividendos y rentas exentas, el pago fraccionado mínimo, la limitación de la deducibilidad del fondo de comercio o la limitación de la deducibilidad de los activos intangibles de vida útil indefinida, entre otras cosas.

Asimismo, se otorga un carácter indefinido a la deducción por inversiones en producciones cinematográficas y series audiovisuales (18%), y se amplía la base de la misma con la inclusión de las copias y los gastos de propaganda y publicidad.

Según las fuentes de Hacienda, todos los cambios que afectan al Impuesto de Sociedades persiguen un mismo objetivo: ensanchar la bases de un tributo que recauda poco a pesar de contar con tipos nominales altos. De hecho, las medidas buscan acerca el tipo efectivo que pagan las empresas al nominal que marca la norma.

En este sentido, las fuentes aseguraron que el tipo de Sociedades al que tributan las grandes empresas –con un volumen de negocio de más de 60 millones de euros– creció un 18% en el último año gracias a las medidas implementadas y se ha situado cerca del 9%.

Además, indicaron que algunas de las medidas pretenden implantar una nueva cultura empresarial que se base menos en el apalancamiento. A su parecer, las empresas más desapalancadas reciben un premio del inversor, que confía más en una empresa menos endeudada. De hecho, señalaron que algunas compañías lograron reducir en un 30% su deuda y elevar en un 62% su cotización.

La norma también afecta a algunos Impuestos Especiales. Así, fija una exención del 85% en el impuesto a la electricidad a sectores de consumo intensivo que empezará a funcionar en 2014 y se establece un tipo reducido en el de gas natural para usos con fines profesionales.

Finalmente, en el impuesto de determinados medios de transporte, la norma elimina el requisito de que la eslora de una embarcación no exceda de 15 metros para poder aplicar la exención en la primera matriculación definitiva o la circulación o uso en España de las embarcaciones de recreo destinadas al alquiler.

El Congreso de los Diputados rechazará las siete enmiendas a la totalidad de la reforma eléctrica

Además, el proyecto de ley plantea la simplificación del recibo de la luz y cambia el nombre de la actual Tarifa de Último Recurso (TUR) por Precio Voluntario al Pequeño Consumidor, aunque sin cambiar su filosofía, permitiendo eso sí que se acojan a ella consumidores con menos de 10 kw de potencia.

En cuanto a los costes de las empresas, habrá una reducción de los pagos por capacidad, la posibilidad de hibernar centrales y un nuevo modelo de retribución para las actividades de generación y para las instalaciones de renovables, con mecanismos específicos de incentivos para los archipiélagos.

Sin embargo, esta nueva propuesta de reforma energética no convenció a los partidos de la oposición. Así, el PSOE estimó que el proyecto «incumple los compromisos europeos, no resuelve el déficit de tarifa» y «consolida» el desajuste, trasladándolo además al recibo de la luz. Asimismo, aseguró que la norma «condena a tener una energía cada vez más cara, y más que el resto de países de la Unión Europea, generando una nueva forma de pobreza energética».

Por su parte, la Izquierda Plural, que pidió la devolución del texto al Gobierno y presenta una propuesta alternativa, argumentó que el proyecto de ley «acaba con las renovables», es retroactivo, «impide el autoconsumo» e implica mayor pobreza energética. Mientras, que UPyD reclamó tanto la realización de auditorías externas sobre la formación de precios de la electricidad como una mayor liberalización del mercado que acabe con las actuales subastas para fijar la tarifa regulada, conocidas como Cesur.

CiU rechazó un proyecto que tiene «un solo objetivo», que es «recaudar» sin que haya una «estrategia de política energética eficiente, sostenible y competitiva a medio y largo plazo», ni pueda vincularse la norma con «una estrategia de política industrial». Además, pronosticó que «comportará notables incrementos en el precio de la energía eléctrica».

Por su parte, ERC indicó que la reforma no hace sino «mantener los escandalosos privilegios de las compañías que conforman el oligopolio eléctrico y con las que el bipartidismo mantiene unas condenables puertas giratorias». Además, consideró que yerra en el diagnóstico e incluye una «surrealista» penalización al autoconsumo.

El BNG coincidió en que la ley es «centralista» y consideró que «frenará las renovables» partiendo de la concepción errónea de que son las culpables del déficit de tarifa, que no se logrará superar porque no se atajan sus «causas estructurales», que están en un sector oligopolísitico.

Finalmente, Compromís-Equo lamentó las trabas al autoconsumo, vio inadecuado el sistema de formación de precios y consideró que la reforma «nace muerta para mantener con vida un poco más de tiempo un modelo energético caduco, centralizado, despilfarrador y contaminante».

Anpier reparte placas solares entre los diputados y les pide que no sean «cómplices» de la reforma eléctrica

Aparte de las placas y de varios documentos informativos, la asociación remitió dos modelos de carta a los diputados, uno para los del PP y otro para los de la oposición. En las misivas reclamó a los diputados que dediquen tres minutos de su tiempo a su lectura.

«Estoy seguro de que aquellos diputados que siempre conservarán su escaño ya le habrán sugerido que vote a favor» de la reforma, aseguró el presidente de Anpier, Miguel Ángel Martínez-Aroca, en la carta remitida a los parlamentarios del PP.

La reforma supondrá «un atropello sin precedentes en la historia de nuestra democracia», aseguró posteriormente Martínez-Aroca, tras detallar las «consecuencias» de la reforma y pedir al diputado ‘popular’ que no sea «cómplice». El propio PP, recordó, «se mostró muy contrario a estas normas cuando estuvo en la oposición».

«Conserve la placa que le enviamos para que, dentro de unos años, pueda sentirse orgulloso de haber apostado por las energías renovables y la seguridad jurídica del Estado o, por el contrario, para comprender por qué algunos de sus compañeros mantienen su escaño o un buen cargo y usted no», afirmó la carta, que concluyó pidiendo al diputado ‘popular’ que conserve la «integridad moral» y tenga «altura de miras».

En las cartas dirigidas a los diputados de la oposición, la asociación les pidió que den «visibilidad a la placa entre sus compañeros» y les reclamó que voten en contra de la reforma energética «en una coyuntura que exige acciones comprometidas en aras de una regeneración política».

En las misivas tanto para los diputados del PP como de la oposición, Anpier les preguntó si son conscientes de que la reforma energética provocará «la ruina inmediata» de 55.000 familias que invirtieron en fotovoltaica, un «nuevo golpe contra la seguridad jurídica» y «un retroceso» en el camino hacia un nuevo modelo «sostenible, rentable y responsable».

La reforma «supondrá la paralización de una industria generadora de empleo, bienestar y riqueza», al tiempo que mantendrá el modelo energético que ha provocado el tercer recibo de la luz más caro de Europa, «no solucionará el déficit de tarifa» y «perpetuará» el «statu quo de un oligopolio sobrerremunerado frente a una población al límite de la pobreza energética», señaló.