Entradas

El diésel se encarece un 1,3% y encadena dos semanas al alza mientras la gasolina baja un 0,5%

Redacción / Agencias.- Los precios de los carburantes han tenido un comportamiento desigual en los últimos días ya que mientras el diésel se ha encarecido un 1,3%, encadenando dos semanas al alza después de dos meses bajando, la gasolina ha recuperado la senda bajista al abaratarse un 0,5% tras la subida de la semana anterior.

El precio del litro de gasóleo en España se sitúa esta semana en 0,93 euros, lo que supone un incremento del 1,31% con respecto a la semana anterior después de una espiral bajista iniciada en diciembre y que llegó a abaratar su precio en casi un 10% en lo que va de 2016. Por su parte, el precio de la gasolina se situó en 1,098 euros por litro, lo que representa una caída semanal del 0,54%. Este abaratamiento en el precio de la gasolina permite que la diferencia con el gasóleo se situé por debajo de los 17 céntimos, frente a los más de 18,5 céntimos de hace una semana.

En comparación con hace un año, el coste para el consumidor de la gasolina bajó un 6,9%, mientras que la caída es más brusca, un 16,1%, en el caso del gasoil. De este modo, con los precios de la última semana, llenar un depósito de 55 litros de gasolina cuesta 60,39 euros, 33 céntimos menos que los 60,72 euros de hace una semana; mientras que un depósito de un vehículo de gasóleo conlleva un gasto de 51,15 euros, frente a los 50,49 euros anteriores, lo que supone 9,2 euros respecto a un depósito de gasolina.

Este comportamiento en los precios de los carburantes coincide con la subida registrada la pasada semana en los precios del crudo, que permitió volver a remontar al barril de Brent por encima de los 35 dólares. Sin embargo, ahora el precio del crudo vuelve a replegarse. Así, el precio del barril de Brent cotiza en el entorno de los 31 dólares, mientras que el de Texas americano se intercambia a poco más de 26 dólares.

Los carburantes cuestan en España menos que la media de la Unión Europea y la zona euro, donde el precio de venta del litro de gasolina bajó hasta los 1,24 euros y 1,263 euros, respectivamente. Por su parte, el litro de gasóleo subió a 1,045 euros de media en la Unión Europea y a 1,02 euros en la eurozona. El menor nivel de precios finales con respecto a los países del entorno se debe a que España pese a las subidas del IVA, a los mayores impuestos y a los gravámenes al biodiésel, sigue contando con una menor presión fiscal.

La Ley 25 de Podemos en tres episodios y un ‘zasca’

Episodio 1: Cuentan que la noche del 20 de diciembre, mientras se iba conociendo el resultado electoral, el candidato a presidente del Gobierno por Podemos y sus confluencias, Pablo Iglesias, se animaba cada vez más al conocer el recuento, en la efervescencia de los 69 diputados, e incluso hablaba de electricidad gratis al día siguiente según comentan estas fuentes.

Episodio 2: Se ha presentado la primera propuesta de ley de Podemos, la denominada Ley 25. En síntesis, la ley recoge una serie de preceptos derogatorios de otras leyes sin solución de continuidad, es decir, sin contener una sustitución normativa que contenga una regulación alternativa (más o menos discutible) a aquello que deroga o al menos una forma de administrar los períodos transitorios. Esto ocurre, por ejemplo, con el autoconsumo.

Episodio 3: Según se cuenta desde el Foro de Davos, España ha recibido un importante ‘zasca’ por la dejación política ante el fenómeno populista de Podemos y la falta de pedagogía económica e institucional de nuestro país, señalándonos que no se ha comprendido la complejidad de la situación económica española, sus riesgos y el papel de las clases dirigentes en una sociedad globalizada y occidental.

En definitiva, esto es algo que se está evidenciando en los distintos espectáculos políticos que está protagonizando esta formación, con especial alarma ante la rueda de prensa de Pablo Iglesias tras su entrevista con S.M. el Rey Felipe VI, reclamando la vicepresidencia del Gobierno y varios ministerios para los allí presentes en una escenografía preparada a tal efecto. Alarma general que se extiende en las cancillerías europeas, inversores y fondos internacionales: las cosas están llegando demasiado lejos y la condescendencia para no meterse en problemas se puede convertir en letal.

Tiene que ver toda esta introducción con las propuestas en materia de electricidad que efectúa Podemos. Dicha ley, en lo que se refiere a la energía eléctrica, define una especie de tarifa social para regalar el consumo de electricidad. Dicha tarifa social, establece que sea sufragada obligatoriamente y de forma sindicada por los operadores empresariales. Para ello, la definición de tarifa social o de consumidor vulnerable no se aproxima a ningún modelo reconocible en el ordenamiento europeo o en las economías occidentales. Ni falta que hace. Tampoco la forma confiscatoria de sufragarlo que proponen se encaja en la de un modelo redistributivo socialdemócrata en términos de ortodoxia en el ámbito hacendístico, vía gasto público como consecuencia de una decisión política.

Estiremos el argumento que aparentemente lo soporta: la primera necesidad. Mayor primera necesidad que la electricidad sería el hecho de proporcionar alimentos a la población y no parece que Podemos haya formulado norma alguna que obligue a las empresas de distribución alimentaria a proporcionar de forma gratuita bolsas de alimentos en los supermercados y que se sufragasen de forma colectiva los cestos de la compra entre estos operadores. O, por ejemplo, que las operadoras de telecomunicaciones suministren gratuitamente la conexión a internet y el móvil en un momento en que las telecomunicaciones son tan necesarias para cualquier persona. O que se ordenase a las petroleras la confiscación del combustible, su distribución y se estableciera su racionamiento obligatorio para los consumidores.

Podemos parte del aprovechamiento de una realidad y de un ambiente sociológico formado durante años en torno a la energía eléctrica, sus precios, sus costes y su naturaleza, fruto de su ausencia de pedagogía y cultura económica. A la vez, se aprovecha de una ausencia de política energética; esa pedagogía deficiente incluye decisiones como las bajadas electorales de las tarifas, aceptadas con tolerancia y simpatía pero caldo de cultivo de propuestas populistas, o la forma en que se articuló la abolición de las subastas CESUR.

Asimismo, la existencia de una pulsión antiempresarial y antimercado de una sociedad, la española, de fuertes resabios colectivistas que arrancan de la visión comunista inserta en la cultura económica del falangismo, coartada del nacionalsindicalismo del que no hemos salido. El argumento confiscatorio, por demagógico, es insostenible en cualquier país de la Unión Europea. Y también trae consecuencias: el no reconocimiento de la naturaleza del suministro, de los mercados, de las empresas, de los accionistas, desde la primera generadora de electricidad al último parque fotovoltaico, pasando por las distribuidoras y comercializadoras.

Además, refleja una concepción del aparato productivo como un instrumento al servicio de un modelo político caudillista que incluso pregunta a los informadores por las ropas y abrigos que llevan. La posición de Podemos, en este sentido, tiene componentes de comisaría política comunista venezolana. Y, con independencia del devenir de esta ley en su trámite parlamentario, de producirse, lo que parece claro es que ese maniqueísmo político anticipa una legislatura, corta o larga, de barricadas y de intensidad médica con cada numerito.

La pregunta es si nos lo podemos permitir.

Los consumidores pueden ahorrar más de 110 euros anuales en su factura de la luz comparando tarifas

Europa Press.- Los hogares españoles pueden ahorrar más de 110 euros anuales en su factura de la luz comparando tarifas, según se desprende del II Estudio de Comparación Online hacia el Ahorro Inteligente elaborado por Rastreator. Así, con una potencia normal contratada de 3,45 KW y un consumo medio anual de 3.850 KWh, un hogar puede ahorrar hasta 118 euros al año en su factura de la luz comparando las diferentes tarifas que ofrecen las principales compañías energéticas del mercado.

De hecho, según indica Rastreator, si se comparan las tarifas de luz para potencias y consumos superiores (a partir de 12 KW) la diferencia entre el precio máximo y mínimo puede ascender a más de 300 euros anuales. En el caso de la factura del gas, puede suponer hasta 53 euros de diferencia para un consumo medio 6.000 KWh, mientras que en una factura combinada de luz y gas esta diferencia supera los 100 euros.

El precio, lo más determinante

Según el informe de Rastreator, en el que se estudian las percepciones de los españoles por el gasto de energía y sus principales medidas de ahorro, el precio sigue siendo determinante a la hora de elegir suministrador energético, como afirman 9 de cada 10 encuestados. Sin embargo, solo uno de cada tres consumidores (33,8%) asegura que ha cambiado alguna vez de compañía de luz o gas, mientras un 21,7% ha cambiado de tipo de contrato.

Rastreator indica que los comparadores de tarifas energéticas empiezan a ser una de las herramientas más útiles para los usuarios que buscan ahorrar, como muestra el dato de que un 85,8% sabe que existen este tipo de comparadores y un 28,2% los ha usado en alguna ocasión, ya sea para cambiar de proveedor o solo informarse y monitorizar el mercado.

En palabras de Fernando Summers, director general de Rastreator.com, «las diferencias en el precio de la luz y el gas pueden ser muy significativas, por lo que la comparación de tarifas es un paso previo ineludible para encontrar la mejor opciónpara cada necesidad. Del mismo modo, siempre es recomendable revisar las facturas  para entenderlas bien y optar por los sistemas más eficientes que faciliten el ahorro energético y económico». Los datos del estudio revelan que un 83% de la población se muestra preocupada porque su gasto energético siga aumentando.

La bombona de butano sube un 3,3% desde este martes en su primer incremento desde 2013

Redacción / Agencias.- Mientras el gas licuado por canalización baja un 8%, el precio máximo de la bombona de butano es de 13,1 euros a partir de este martes, lo que supone un incremento del 3,3% con respecto a los 12,68 euros fijados en la anterior revisión bimestral y representará la primera subida desde mayo de 2013. Según el Ministerio de Industria, el precio máximo de los suministros de gases licuados del petróleo en envases de entre 8 y 20 kilogramos será de 85,1772 céntimos por kilogramo.

El incremento se produce a pesar de un descenso en el coste de la materia prima. Este mejor entorno se ha visto sobrepasado por la depreciación del euro, que encarece las compras de las materias primas cotizadas en dólares. En este sentido, el coste de comercialización reconocido a las empresas del sector del butano se mantiene en el mismo nivel, en 50,1143 céntimos por kilogramo, indica la resolución de Industria.

De esta manera, la bombona de butano romperá con la tendencia bajista en su precio que le había llevado a acumular una caída de hasta casi 5 euros con respecto a los 17,5 euros que se estableció en mayo de 2013 como tope máximo por el Ministerio de Industria. Desde entonces, el precio de la bombona se mantuvo congelado durante ese año y el ejercicio 2014 completo, hasta que en marzo de 2015 comenzó a bajar, hasta retroceder a los 12,68 euros que se fijo el pasado mes de noviembre. En todo 2015, la bombona acumuló una bajada del 27,5%.

Ya en la última revisión, conforme a la fórmula de revisión automática, la bombona de butano debería haber visto como su precio se incrementaba por encima de los 13 euros, aunque Industria decidió no aplicar esta subida al disponer desde el bimestre anterior de un superávit tarifario en el butano, que aprovechó para evitar el incremento y aplicar la nueva bajada, señalaron fuentes del sector. Así, al no existir ya este superávit y la relación entre costes e ingresos encontrarse en equilibrio, la revisión realizada ahora en enero responde exclusivamente a las variaciones en los distintos componentes de la fórmula.

Los precios del gas licuado del petróleo (GLP) se revisan en el tercer martes de cada mes impar, de modo que el precio actual estará vigente hasta el 15 de marzo. Las revisiones afectan a cerca de 8 millones de consumidores y se realizan en función de variables como las cotizaciones internacionales, el tipo de cambio, el flete (transporte) y los costes de las materias primas, entre otros factores. El precio regulado afecta a las bombonas de butano que más comúnmente utilizan los hogares, consistentes en envases entre 8 kilogramos y 20 kilogramos cuya tara sea superior a 9 kilogramos.

Baja el GLP por canalización

Por su parte, el precio del gas licuado de petróleo (GLP) por canalización bajará a partir de este martes un 8,5%, según una resolución del Ministerio de Industria publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE). En concreto, el precio variable de este gas pasa de los 72,3957 céntimos de euro por kilogramo (cents/Kg) a 66,2260 cents/kg, lo que supone una bajada del 8,5%, con lo que deja atrás tres meses consecutivos de subidas tras los incrementos de octubre (7,8%), noviembre (0,08%), y diciembre (6,3%).

Asimismo, el término fijo de este combustible se mantiene en 1,57 euros al mes, mientras que el precio del GLP canalizado para su distribución a granel bajará un 10,6% a partir de este martes, hasta los 51,6351 céntimos por kilogramo, frente a los 57,7688 céntimos del mes anterior. La revisión de precios de los gases licuados por canalización se realiza mediante una fórmula automática que pondera el precio de la materia prima, el flete,  la cotización entre el euro y el dólar, y los costes de comercialización establecidos por Industria.

El precio del recibo de la luz subió un 0,8% en 2015 y el del gas bajó un 15,2%

El precio de la luz en España registró una subida del 0,8% en 2015, mientras que el coste que pagan los consumidores por el gas natural cerró el pasado ejercicio con una bajada del 15,2%. Esta disminución del precio de la electricidad se produjo después de encarecerse el recibo un 0,8% en diciembre en comparación a noviembre, el mismo porcentaje respecto a hace un año, según los datos definitivos del IPC de 2015 publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Con los datos ya definitivos del año 2015, el recibo de la luz se encareció en los meses de enero (+3,6%), abril (+1,6%), junio (+4,6%), julio (+2,9%) y noviembre (+2,6%), frente a los descensos de febrero (-5,2%), marzo (-0,4%), mayo (-1,4%), agosto (-3,3%), septiembre (-3,8%) y octubre (-0,8%). El repunte del precio de la luz en 2015 se sitúa en el mismo nivel que el registrado en el año 2004 (+0,8%), si bien contrasta con la bajada del 2013 (-3,7%), tras las continuas subidas de los ejercicios previos, como 2012 (+12,4%), 2011 (+9,6%), 2010 (+7,9%), 2009 (+6,3%), 2008 (+10,2%), 2007 (+2,7%), 2006, (+5,2%), 2005 (+1,7%), 2004 (+1,4%) y 2003 (+1,5%).

Bajada de precios en 2016

De cara a este año, el Ministerio de Industria, Energía y Turismo publicó el pasado 18 de diciembre en el Boletín Oficial del Estado (BOE) las órdenes de peajes de acceso de energía eléctrica para 2016 y la correspondiente a las instalaciones gasistas. Los nuevos peajes supondrán en enero una disminución media del recibo de la luz del 0,7% respecto a diciembre, del 2,8% respecto a enero de 2015, y una disminución del precio del gas natural del 3%. El sector eléctrico ya cerró el año 2014 con un superávit de 550,3 millones de euros, el primero en más de 10 años, y el Ministerio de Industria prevé registrar otro de unos 250 millones de euros en el ejercicio 2015.

Por su parte, el precio del gas en España cerró el 2015 con una disminución del 15,2%, después de que en diciembre disminuyese un 0,1% respecto a noviembre. Se trata de un notable descenso del coste de este servicio básico que no presentaba una disminución desde el año 2009, cuando descendió un 19,7%, ya que en 2014 su precio no varió y en 2013 (+3,1%), 2012 (+8,8%), 2011 (+16,4%) y 2010 (+13,8%) cerró con subidas.

Por su parte, el precio de los carburantes y lubricantes concluyó 2015 con un descenso del 9%, tras presentar una bajada del 4% en el último mes de ese ejercicio respecto al predecesor noviembre. En esta caída del precio de la gasolina y el diésel influye el descenso del precio del petróleo, que ha llegado a situarse en mínimos desde 2004 al colocarse por debajo de los 30 dólares. Los carburantes acumulan así dos años consecutivos en los que baja su precio tras la caída del 13,9% registrada en 2014.

La AOP justifica la diferente caída de precios en gasolina y diésel por su cotización mayorista y por los impuestos

Servimedia / EFE.- La Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP) justificó que la gasolina cueste lo mismo que hace un año a diferencia del diésel, que es un 11% más barato, porque sus precios dependen de las cotizaciones en los mercados mayoristas y soportan diferente fiscalidad.

En este sentido, la AOP explica que estas cotizaciones internacionales, aparte de tener en la cotización del crudo Brent su factor más influyente, están condicionadas por la oferta y demanda de dichos productos y por el tipo de cambio euro/dólar, ya que los productos petrolíferos cotizan en los mercados internacionales en dólares. Por ello, la cotización de la gasolina y del gasóleo, aunque están influenciadas por la del crudo, tienen sus propias evoluciones y en las últimas semanas la gasolina en el mercado internacional ha caído menos que el gasóleo.

Además, indica que en la diferencia de precios entre gasolina y gasóleo también hay que tener en cuenta la diferencia impositiva entre ambos, siendo superior en la gasolina como se puede comprobar en los tipos actuales del IEH para la gasolina y para el gasóleo . Por otro lado, los operadores también recuerdan que desde el 1 de enero Castilla y León suprimió su tipo autonómico, Aragón lo aplica por primera vez (2,4 céntimos por litro) y Navarra vuelve a aplicarlo (también 2,4 céntimos por litro). A juicio de la AOP, la fiscalidad autonómica «provoca desvíos artificiales de consumo que causan pérdidas de eficiencia en la distribución de productos petrolíferos, dificultades comerciales a los operadores y aumento del fraude fiscal».

Asimismo, la AOP pide tener en cuenta que los precios publicados corresponden a la media de los precios diarios de la semana anterior, por lo que existe un decalaje entre los precios publicados cada semana y los precios actuales. Así, los precios del Geoportal del Ministerio de Industria, Energía y Turismo, son de media un céntimo más bajos que los publicados por el último Boletín Petrolero de la Unión Europea.

Por último, los operadores petrolíferos sostienen que comparar las variaciones porcentuales entre la cotización del crudo y el precio de los carburantes en el surtidor «es incorrecto», ya que los impuestos y los costes de distribución (transporte, almacenamiento) «minoran el porcentaje tanto en las subidas como en las bajadas«, por lo que nunca van a variar en la misma proporción. De hecho, según el sector petrolero, si se realiza la comparativa correcta en valores unitarios «la caída que se ha producido en el coste de los carburantes desde mediados de 2015 se ha trasladado en su totalidad al precio de los carburantes en el surtidor».

Facua considera que la diferente evolución del diésel y la gasolina demuestra la falta de competencia en el sector

Servimedia.- El portavoz de Facua, Rubén Sánchez, se mostró «indignado» por el hecho de que la gasolina cueste ahora lo mismo que hace un año, pese a la bajada del petróleo, mientras el diésel se ha abaratado un 11%. Considera que esta distinta evolución, que ha llevado la diferencia de precio entre ambos carburantes a los 17 céntimos por litro frente a los 5 de enero de 2015, demuestra la falta de competencia existente en este mercado.

«No hay esfuerzo de las grandes firmas del sector por competir», afirmó Sánchez, que reclamó al Gobierno intervenir el sector para fijar precios máximos. Para justificar dicha petición, Sánchez agregó otras deficiencias que considera que se producen en el mercado, como que las compañías «hayan incrementado de forma significativa sus márgenes en los últimos años al no trasladar de forma proporcional las bajadas del crudo» a los precios de la gasolina y el gasóleo. Además, recordó que la CNMC ha impuesto sanciones a las empresas del sector por acordar precios. «Existe un cóctel completo para justificar la intervención estatal», concluyó.

OCU denuncia falta de competencia

Por su parte, Enrique García, portavoz de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), consideratambién que «el eterno problema del mercado de carburantes es la falta de competencia». «Es evidente que hay un oligopolio de empresas con poder de fijación de precios de mercado en función de sus intereses y no del equilibrio «, sostuvo. «Estamos en un momento de efecto pluma clarísimo«, afirmó García, en referencia a que los carburantes suelen bajar de manera mucho más lenta a como lo hace el petróleo y subir de forma más inmediata cuando sube el crudo, lo conocido como efecto cohete.

AEE estima que los fuertes vientos han ahorrado 5,8 euros en la factura eléctrica en la primera semana de 2016

Europa Press.- Los consumidores españoles se ahorraron 5,8 euros en la tarifa eléctrica (PVPC) en los primeros 7 días del año gracias a los fuertes vientos, según la estimación de la Asociación Empresarial Eólica (AEE), que toma como base el consumo medio de una semana de invierno de 150 kilovatios hora (kWh). Asimismo, se redujeron en un millón las emisiones de toneladas de CO2, el equivalente a las emisiones de 20,8 millones de automóviles en una semana.

En concreto, en los primeros 7 días de 2016 la eólica ha generado el 43,7% de la electricidad demandada, lo que ha supuesto que el PVPC (sin incluir impuestos) de los consumidores residenciales haya bajado por primera vez desde mayo de 2014 por debajo de los 10 céntimos de euro por kilovatio hora (kWh), alcanzando una media aritmética para estos días de 9,14 céntimos de euro por kWh, señala la patronal. También este precio es un 24% menor que la media de 2015, de 12,08 céntimos de euro por kWh. En la primera semana del 2015 se situó en 13,03 céntimos de euro por kWh.

Los consumidores consideran caro el precio de la luz, el gas, internet y el teléfono fijo

Servimedia.- Así se desprende del estudio Situación de los suministros en los hogares españoles en 2015, realizado por Fotocasa con el objetivo de conocer la situación de los suministros de luz, agua, gas, teléfono e internet en los hogares españoles durante el 2015. La encuesta muestra el desajuste que existe para los consumidores entre el precio de los suministros y su consumo de los mismos.

El 84% de los consumidores españoles considera que el precio de la luz no se ajusta a su consumo mensual, a pesar de las últimas rebajas en la parte regulada que ha efectuado el Gobierno desde el pasado verano. La luz no es el único suministro que los españoles encuentran caro. Así, el 65% de los encuestados cree que el precio del gas es elevado para el consumo que realizan, así como internet (60%) y el teléfono fijo (57%). El agua es el único suministro que el 45% de los españoles considera que el precio se adecua a su consumo.

El 19% de los encuestados afirma pagar más de 90 euros mensuales de luz. La mayoría de los consumidores (43%) asegura que paga entre 50 y 90 euros al mes, seguidos de los que pagan de 30 a 50 euros mensuales (28%). Además, a pesar de las bajadas en el precio, el 96% de los encuestados asegura que ha notado un incremento en el precio de la luz en el último año y un 42% afirma que su factura se ha encarecido entre un 5 y un 10% en 2015.

Aunque sólo el 37% de los españoles afirma haber tenido algún problema con los suministros contratados en su hogar, el 67% asegura que es internet el que más incidentes provoca. Además de internet, la luz (53%), el teléfono fijo (34%) y el agua y el gas (16%) son los servicios que ocasionan problemas. Un 46% de los encuestados asegura que la compañía tardó unos días en solventar la incidencia, un 22% unas semanas, un 15% unos meses y un 16% afirma que el problema nunca se llegó a solucionar. A pesar de poder haber tenido algún rifirrafe con la empresa suministradora, tan sólo un 25% recurrió alguna vez a la Justicia u organizaciones de consumidores.

9 de cada 10 españoles considera que realiza algún gesto para ahorrar energía en su hogar. El uso de bombillas de bajo consumo es el más habitual (95%), seguido de limitar la temperatura de la climatización (63%), purgar los radiadores (40%) y cerrarlos de las habitaciones en desuso (38%), tener instalado un termostato digital programable (35%) o ajustar el caudal del agua (27%). A la hora de adquirir cualquier electrodoméstico, el 95% de los encuestados asegura que se fija en la etiqueta energética y la categoría A++ es la más habitual en los hogares españoles (32%). el 85% afirma que ni las empresas de suministros ni el Gobierno promueven suficientes consejos sobre la conservación energética.