Los biocombustibles se convierten en los protagonistas de la reforma de la Ley de Hidrocarburos

Lleva días siendo una de las medidas más comentadas de cuantas incluye como novedad la reforma de la Ley de Hidrocarburos, que esta semana podría finalizar, junto con la Ley Eléctrica, su largo periplo parlamentario. La obligación de mezclar biocarburantes con la gasolina y el gasóleo que hoy se expenden en las estaciones de servicio ha centrado en las últimas horas la atención de los medios informativos.

Esta obligación de mezcla llega para la industria de los biocarburantes en un momento crítico. Tras años de investigación hasta conseguir una tecnología que comienza a estar madura, existen incertidumbres tanto a nivel nacional como internacional que mantienen sin despejar algunos nubarrones que planean en el panorama del sector a corto plazo.

El fuerte «boom» que la industria de los biocarburantes viene registrando ha hecho surgir numerosos proyectos en los últimos años, tanto a nivel nacional como internacional. A nivel nacional, algunas de las empresas más activas del sector están siendo Abengoa y Acciona.

Por otra parte, a escala internacional, el elevado número de proyectos existentes ha comenzado a «presionar» fuertemente al alza las cotizaciones de algunas de las materias primas utilizadas para la producción de biocarburantes. La fuerte demanda de estas materias primas afecta ya a la cotización de cereales como el maíz y el trigo.

Etanoinflación

La subida de precios que están registrando materias primas como el maíz y el trigo, utilizadas en la fabricación de bioetanol, ha hecho que para referirse a este fenómeno se haya acuñado un término conocido como «etanoinflación». El problema surgido por esta presión al alza de los precios comienza a ser tan evidente que el propio Fondo Monetario Internacional advertía recientemente sobre el asunto y «subrayaba» que el gran interés despertado en EEUU y la Unión Europea por estas tecnologías elevará aún más el precio de los alimentos.

De hecho la «etanoinflación» ha generado ya los primeros problemas en México, donde se teme que una de sus enseñas alimentarías y base de su cocina, la tortilla de maíz, siga sufriendo una vertiginosa subida de precios ante la pujanza demostrada por la cotización del maíz en los últimos meses.

Volviendo a la situación de los biocarburantes en España, ésta es especialmente particular. Así, aunque existe una creciente producción nacional, ésta es mayoritariamente exportada ante la falta de una legislación que apoye su uso. Hasta el momento, los operadores petrolíferos se han mostrado reacios a la venta de biocarburantes en las estaciones, alegando que su introducción plantea algunos inconvenientes, sobre todo en el caso del bioetanol y de la logística necesaria para su distribución.

El escenario actual, sin embargo, podría cambiar si este jueves sale adelante una modificación incluida en la reforma de la Ley de Hidrocarburos, tras su paso por el Senado, según la cual se deberá emplear una mezcla mínima de biocarburantes en gasolinas y gasóleos del 1,9 % en 2008, del 3,4 % en 2009 y del 5,83 % en 2010. Los porcentajes anteriores tendrán carácter de obligatorio, salvo el de 2008 que será indicativo. En todo caso la norma habilita al Gobierno para «modificar» estos objetivos establecidos, por lo que, con posterioridad a su aprobación este jueves se podrían modificar al alza o la baja estos porcentajes. Esta circunstancia daría una «segunda oportunidad» para que, tanto los productores de biocarburantes revindiquen unos objetivos más ambiciosos, como para que los operadores petrolíferos muestren su disconformidad ante la obligatoriedad de la medida, solicitando la reducción a la baja de los porcentajes.

Desequilibrado patrón de consumo

La «dieselización» del parque automovilístico en los últimos años ha provocado que exista un déficit de gasóleo en el mercado que resulta necesario ser importado. Por ello, el debate se ha centrado en determinar si los biocarburantes pueden ayudar realmente a solucionar el problema de la dependencia energética. Al demandarse más diesel que gasolina, en los últimos años se ha invertido el patrón de comercio exterior de los carburantes, importándose gasóleo y exportando gasolina.

Por ello se argumenta que, mientras la producción de biodiesel si ayudaría a solucionar el desequilibrio, pues disminuiría la cantidad de gasóleo a importar, el bioetanol, utilizado para mezclar con gasolina, aumentaría aún más el excedente de gasolina, no disminuyendo la dependencia y aumentando la cantidad a exportar.

Dependencia de materias primas

El problema es, sin embargo, que desde el punto de vista de dependencia, tanto en el caso de los carburantes tradicionales como de los biocarburantes, la materia prima empleada tanto en uno como en otro caso debe ser importada, por lo que la dependencia energética en ambos casos sigue, de uno u otro modo existiendo. La única diferencia existente se halla en que, mientras en el caso de los biocombustibles ésta podría llegar a disminuir en el largo plazo, mediante la producción de materia prima por la agricultura nacional, en el caso del petróleo será necesario, en todo caso, seguir importando el crudo.

Problemas de logística

Uno de los principales problemas que se encuentran para comenzar la distribución de biocarburantes se encuentra en la logística necesaria. Así, mientras el biodiesel puede ser incorporado directamente a la red de transporte por tubería, mezclándose directamente con el gasóleo, el bioetanol necesita ser transportado por camiones cisterna hasta las estaciones, lo que contribuiría a incrementar sus costes.

La estrategia de Industria para conseguir disminuir el déficit acaba incrementándolo

En 2006, el déficit de tarifa (3.578 millones de euros) habría podido ser 1.028 millones inferior, es decir de 2.550 millones. Cinco Días informaba la semana pasada que la estrategia de Iberdrola en el pool, según un informe de Red Eléctrica (REE), provocó 1.028 de los 3.578 millones del déficit de tarifa. Unos 1.028 millones de los que, sin embargo, se habrían beneficiado también el resto de empresas. En concreto, según el informe de REE, 355 millones habrían sido para Iberdrola, 300 millones para Endesa y 120 millones para Unión Fenosa.

La noticia de Cinco Días «reavivaba» uno de los temas que más polémica suscitó durante el año pasado y que es consecuencia directa del RD 3/2006 aprobado en febrero de 2006 y del mecanismo que el mismo contemplaba para las reglas de casación de las ofertas en el mercado mayorista. Según la redacción aquel real decreto, se establecía un precio provisional de 42,35 €/MWh para la energía que las generadoras y distribuidoras de un mismo grupo empresarial compraran y vendieran simultáneamente en un mismo periodo horario.

Aquel real decreto no sentó nada bien en el sector. En el momento de su publicación, los precios del mercado mayorista estaban cerca de los 70 €/MWh, por lo que la norma suponía un perjuicio para todos los grupos que estaban a la vez presentes en el mercado de distribución y generación.

Aunque la normativa aprobada afectaba a todos los principales agentes del sector, la situación para Iberdrola era especialmente delicada al ser la única empresa que demanda más energía a través de su distribuidora de la que oferta su generadora. En la práctica, esto suponía que Iberdrola se veía abocada a ver toda su energía casada al precio establecido por el real decreto, 42,35 €/MWh, pues toda su generación sería absorbida por su distribuidora. El perjuicio era evidente para la generadora de Iberdrola, pues su actividad, liberalizada, y por tanto sin precio regulado, recibiría un precio «regulado» muy distinto al que habría recibido en condiciones normales de mercado.

Ante esta situación Iberdrola, en junio de 2006, decide rebelarse. Para ello, comienza una «estrategia» conducente a la búsqueda de «resquicios» en la redacción de la norma. Y los encuentra. Así, puesto que el RD 3/2006 implicaba la casación de las ofertas de venta y adquisición de energía presentadas simultáneamente en los mercados diario e intradiario, Iberdrola decide desviar su demanda de electricidad hacia los mercados de ajuste, es decir aquellos en los cuales se retribuye –por encima de los mercados diario e intradiario- a la energía que ayuda a solucionar las restricciones y desvíos necesarios para el correcto funcionamiento del sistema.

De esta manera, Iberdrola hacía evidente su desacuerdo con una medida que se revelaba como carente de toda lógica económica y que afectaba a un mercado, el de generación, que en la teoría, aunque parecía no así en la práctica, es una actividad libre y, por tanto, no regulada.

Un real decreto polémico

El RD 3/2006 fue planteado por Industria como la «solución» a un déficit de tarifa «intratable» que no podía ser resuelto mediante el recurso a la subida de tarifa, debido a su alto coste político. De ahí que el Secretario General de Energía en aquel momento, Antonio Fernández Segura, contemplara este real decreto como la solución para, al menos temporalmente, acabar con el crecimiento sin límite del déficit de tarifa.

El efecto de la medida, al contrario, resultó contraproducente y totalmente opuesto a los objetivos buscados. La actitud de Iberdrola, atrapada por el corsé de la normativa, llevó la situación al peor de los escenarios, un déficit de 1.000 millones, superior al que se habría registrado si no se hubiera publicado por Industria el real decreto.

Informe decisivo

El informe de REE llega en un momento clave para el sector, puesto que se está a la espera de que desde Industria se decida este mes el precio definitivo al que se reconocerá la energía afectada por el precio provisional de 42,35 €/MWh.

El incremento de participación de Suez en Gas Natural podría convertirse en otro ‘caso Enel’

Gas Natural vuelve a las portadas. El incremento de participación de Suez en la gasista vuelve a sugerir que la reordenación del mapa energético no terminará en Endesa. Desde hace una semana, más de un analista intenta «desentrañar» el por qué del incremento de participación de Suez en Gas Natural. Por tamaño, Suez es una empresa muy superior a Gas Natural, con una capitalización de 54.150 millones, por lo que llegado el caso no tendría problemas en comprar la totalidad de Gas Natural (19.700 millones de euros). A día de hoy, sin embargo, el núcleo duro de la gasista, formado por Repsol (31 %) y La Caixa (35 %), hace prácticamente imposible cualquier tipo de toma de control no pactada sobre la española.

Desde que surgiera la noticia del aumento de participación de Suez, las casas de análisis han vuelto a poner a Gas Natural en las apuestas. Ayer mismo Lehman Brothers confirmaba este interés creciente por la gasista al reiniciar su cobertura, asignándola un precio objetivo de 44 euros, precio que precisamente resultó el de cierre de la última sesión.

Fusión Gas Natural-Suez

En el mercado se señala que el incremento de participación de Suez en Gas Natural anticipa una «posible» operación de fusión entre Gas Natural y Suez. Esa opción, no obstante, parece difícil que encaje con la posición de un equipo gestor, el de Gas Natural, que con la opa a Endesa demostró que buscan una operación «a lo grande» en la que Gas Natural sea protagonista. Por ello, resulta complicado conjeturar que Gas Natural se conforme con jugar un «papel secundario», en el que sería, respecto a Suez, el «pez pequeño».

Las declaraciones de Suez tampoco despejan los rumores que apuntan en la dirección de una posible fusión. En este sentido, Suez se limitó a indicar la semana pasada que su subida en el capital de Gas Natural responde “a la estrategia del grupo de expandirse en los mercados de la energía y el medio ambiente de Europa”.

Fusión con Gaz de France

Lo curioso es que todos estos rumores coinciden al tiempo que Suez se halla inmersa en un proceso de fusión con Gaz de France. Este proyecto de fusión, surgido hace ya más de un año como respuesta al interés de Enel por lanzar una opa sobre Suez, se encuentra bajo sospecha de poder quedar paralizado. A fecha de hoy, no existen indicios que reafirmen esta posibilidad, insistentemente apuntada en las últimas semanas. A pesar de ello, ha sido precisamente esta posibilidad la que ha dado una mayor verosimilitud a la opción de una fusión Gas Natural-Suez como «vía de escape» de la franco-belga ante un posible fracaso de su fusión con Gaz de France.

Necesidad de proteger Suez

Aunque en las últimas semanas el presidente francés, Nicolas Sarkozy, se había mostrado más favorable en llegar a algún tipo de alianza con Sonatrach, desmarcándose en cierta forma de la fusión Gaz de France-Suez, no parece lógico que Suez siga su historia en «solitario» cuando precisamente una de las motivaciones de la fusión con Gaz de France era evitar que Suez fuera objeto de una opa por algún grupo extranjero, en aquel momento Enel.

Gaz de France-Suez

La fusión Gaz de France-Suez crearía un monstruo con una capitalización de unos 90.000 millones de euros, al que no le costaría nada «engullir», si llegara el momento oportuno, a Gas Natural. Uno de los rasgos característicos de la fusión Gaz de France-Suez será que la empresa resultante, en caso de éxito, tendrá como accionista mayoritario y de referencia al Estado francés, con una participación aproximadamente del 35 %. Este hecho podría volver a generar otro ‘caso Enel’, al tener una empresa con participación estatal una participación superior al 3 % en una compañía energética española. La Disposición Adicional 27 de la Ley de Acompañamiento de 2000, conocida como Ley Rato, limita al 3 % los derechos políticos de compañías extranjeras con capital público que tomen participaciones relevantes en empresas energéticas españolas, aunque el Gobierno puede levantar esas restricciones. Por ello, si finamente Gaz de France y Suez se fusionan deberían solicitar autorización al Gobierno para ejercer sus derechos en Gas Natural. En todo caso, la reciente autorización del Gobierno a Enel hace presumir que esta situación no plantearía demasiados problemas llegado el momento.

Por donde si que tendrá que pasar Suez, independientemente, es por la autorización de la Comisión Nacional de la Energía al pretender superar el 10 % de Gas Natural. En total, Suez comunicó la semana pasada que había adquirido durante 2007 una participación directa del 4,55% de la gasista, lo que eleva su participación actual al 9,95%. La intención de Suez, sin embargo, es superar el 10 %, para lo que ha firmado un acuerdo para la adquisición de un 1,35% suplementario mediante un equity swap, mientras consigue la referida autorización de la Comisión.

Especulación en el mercado

El incremento de participación de Suez ha desatado la especulación en el mercado. Muchos ven en la fusión de Gas Natural con Suez, e incluso con Agbar por medio, una de las soluciones a un hipotético fracaso de la fusión con Gaz de France. Otros incluso plantean una operación más «rocambolesca» en la que Repsol se fusionaria con Gas Natural y posteriormente el grupo resultante – unos 50.000 millones de euros- lo haría con Suez (54.000 millones de euros). Las combinaciones son múltiples, aunque no todas serán factibles en la reorganización de un sector en el que aún todo puede pasar.

Gas Natural: liquidez sin «target»

El miércoles hubo presentación de resultados en Gas Natural. El panorama presentaba pocas novedades importantes, salvo el «morbo» que, días antes, había suscitado el incremento de participación de Suez en la gasista. El porqué de esta irrupción de la franco-belga es una incógnita difícil de despejar y sobre la que se han apuntado las más variadas teorías. De momento desde Gas Natural se niega la mayor: no se contempla una fusión.

Mover ficha

Los resultados de Gas Natural en 2006 reafirman lo que ya se sospechaba, que la gasista va como un «tiro». De hecho, genera tanto cash flow que parece no saber ni a qué dedicarlo. Sólo así se entiende el generoso reparto dividendo de 439 millones de euros llevado como propuesta a Junta General de Accionistas. Para corroborarlo, y en plena fiebre de operaciones apalancadas, Gas Natural ha reducido su deuda financiera. El diagnóstico rápido es: liquidez y falta de oportunidades de inversión.

El problema ahora para sus gestores es como salir de la situación actual. Se debe mover ficha. Perdido el tren de Endesa, el presidente de Gas Natural, Salvador Gabarró, explicaba el miércoles que “estudiamos todas las opciones, pero no nos decidimos por ninguna”, lo que parece indicar que tras el fracaso de Endesa, operación en la que tanto empeño y voluntad se puso, desde el cuartel general de Barcelona se encuentran perdidos, buscando su rumbo. Si han perdido el norte, o están en vías de reencontrarlo, lo sabremos pronto, pues la gasista ha comunicado que se está preparando la revisión de su plan estratégico, que estará disponible antes de final de año. Mientras, la compañia sigue en velocidades de crucero generando un ebitda de 1.912 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 25,9 % respecto a 2005.

De ‘prota’ a ‘actor de reparto’

En un sector que tanta atención suscita en los últimos tiempos, Gas Natural ha pasado del todo a la nada. Tras acaparar todas las miradas en su «asalto» a Endesa, ahora parece relegada a un segundo plano, fuera de todas las quinielas en las que antes se la presentaba como favorita. Aún así, parece que Endesa no está completamente olvidada. Las palabras del consejero delegado de Gas Natural, Rafael Villaseca, dejan lugar a la reflexión, pues aseguró que esperaran a que se aclare el futuro de Endesa para decidir si recurren a los tribunales por daños y perjuicios derivados de la actuación de la eléctrica en la opa. A diferencia de Eon, Acciona y Enel, que llegaron a un pacto para renunciar a cualquier acción de tipo judicial en torno a la opa, la gasista mantiene intactas sus posibilidades de actuación.

Crecimiento

Gas Natural necesita crecer. Sobre todo enfocada al sector eléctrico, por las sinergias en todos los sentidos. En redes, por la diversificación del mix de generación y por la convergencia electricidad-gas. Es un momento óptimo para exprimir la «vaca lechera» del gas y financiar su expansión, sobre todo mientras mantenga su posición hegemónica en el mercado del gas. Una posición que, a diferencia de en el sector eléctrico, si está siendo amenazada por algunos comercializadores.

Respecto a los targets, el caso Endesa debería haber servido de lección a Gas Natural para no intentar absorber grandes conglomerados y por contra lanzarse hacia «bocados digeribles». Unión Fenosa, con una capitalización de 13.100 millones podría ser uno de ellos, aunque para ello primero ACS debe estar dispuesta a vender, lo que inexorablemente implica tener vía libre en el asalto a Iberdrola, lo que visto el espíritu combativo de Sánchez Galán, presidente de Iberdrola, se entiende extremadamente difícil.

La operación de Unión Fenosa, a falta de otras alternativas mejores, es una de las mejores opciones para la gasista. Primero, porque le daría lo más necesario en este momento: crecimiento. Y segundo porque diversificaría su mix de generación y le permitiría mantener una destacada posición en distribución eléctrica. Si en su momento llegó a conseguir 7.806 millones de euros para su financiación de la oferta por Endesa, el valor en bolsa de Unión Fenosa no deberían ser obstáculo para Gas Natural, que, a cierre de ayer, mantenía un valor en bolsa de unos 20.000 millones de euros.

Preparados para comprar

Desde hace tiempo, y según revela el informe anual 2006, el Consejo de Administración de Gas Natural tiene autorización para aumentar el capital social en un máximo de 224 millones de euros, lo que con la cotización actual de Gas Natural vendría a representar unos 10.000 millones de euros. Asimismo, tiene autorización para emitir deuda hasta un total de 2.000 millones de euros. Por todo ello, Gas Natural se encuentra «preparada» para comprar en cualquier momento.

El incremento de participación de Suez en Gas Natural, de un 4,55 %, ha suscitado multitud de especulaciones. Fusión con Suez, creación de un grupo conjunto incluyendo Agbar. Algo se cuece. Los próximos meses serán decisivos. El plan estratégico puede dar pistas, aunque, hoy por hoy, cualquier opción sigue abierta. La reordenación del mapa energético sólo acaba de comenzar.

El desequilibrado pacto Acciona-Enel: vestigios de solución nacional

La solución española al caso Endesa aún tiene muchas incógnitas que despejar, entre ellas la de demostrar que se trata de una solución capaz de mantener el centro de decisión en territorio español o la de evitar un desmembramiento al que parece abocada la eléctrica.

Un pacto desequilibrado

El pacto al que llegaron Acciona y Enel para hacerse con Endesa da el poder y la última palabra en las decisiones en Endesa a Acciona. Sin embargo, al margen del pacto, el hecho es que con la opa planteada por ambas empresas –una vez concluida- el mayor peso accionarial recaerá sobre Enel, que podría llegar a adquirir un número de acciones que le daría hasta el 75 % de Endesa, mientras que Acciona, en el mejor de los casos, apenas rebasaría el 25 %.

Así, aunque el pacto entre Acciona y Enel se ha diseñado bajo liderazgo español, el fondo de la operación desvela que el accionista mayoritario de Endesa, si la opa finaliza con éxito, será Enel.

Es por ello que, si definitivamente la opa acaba con Enel adquiriendo un porcentaje de participación en Endesa muy superior al de Acciona, la situación será la de un pacto «desequilibrado» en el que Acciona ostentará el control mayoritario de Endesa, a pesar de que el máximo accionista será Enel. Un pacto, por tanto, difícil de mantener lejos del esquema actual en el que se enmarca la operación.

Acciona al límite

El problema para Acciona se encuentra en su limitada capacidad para poder afrontar la compra de un porcentaje de participación que iguale el que Enel aspira a conseguir en Endesa. Acciona es consciente, desde el principio, de que difícilmente podría alcanzar una posición de control de forma individual sobre Endesa. El hecho es que, desde que entró en la eléctrica, Acciona ha pasado de mantener un endeudamiento cercano al 40 %, con anterioridad a la compra, a llegar a acercarse al 200%, lo que ha presionado al máximo la capacidad de financiación de porcentajes adicionales de adquisición de endesas por encima del que actualmente mantiene. La deuda financiera de Acciona a finales del primer trimestre de 2007 era de unos 9.906 millones de euros, lo que sitúa su ratio de endeudamiento en el 183% de los fondos propios.

Inversión rentable

Aún así, la inversión en Endesa ya le reporta beneficios a Acciona. Según los resultados comunicados por Acciona en el primer trimestre de 2007, el incremento en el endeudamiento por la participación del 21% en Endesa ha supuesto un impacto positivo en el beneficio antes de impuestos de 56 millones de euros, resultado de descontar a los dividendos percibidos los gastos asociados a la adquisición de la participación.

El hecho de que Acciona se encuentre cerca de su capacidad máxima de endeudamiento ha provocado que la constructora haya tenido que ceder, en la opa diseñada, el papel de principal adquirente a Enel ante la falta de «músculo financiero» para poder plantearla de igual a igual, de forma que el resultado final permitiera a ambas empresas disponer de una participación «simétrica» en el accionariado final de Endesa. En cualquier caso, Enel ha cedido a Acciona el liderazgo, ofreciéndole la presidencia de Endesa como vía para «allanar» el terreno a la operación.

Con este panorama, la solución a largo plazo del culebrón en Endesa sólo puede tener una vía de escape: el reparto de Endesa. Como inicio de este reparto, el ulterior acuerdo entre Acciona-Enel y la alemana Eon contempla que, una vez que Acciona y Enel se hagan con el control de Endesa, venderán a Eon los activos de Endesa en Europa. Ésa podría ser la «punta del iceberg» que acabe con el desmembramiento final.

En todo caso, las perspectivas que ofrece el acuerdo Acciona-Enel apuntan en el mismo sentido, pues el acuerdo actual entre ambas será difícil de mantener. Los conflictos de intereses entre empresas -así lo demuestra la innumerable historia de fracasos de alianzas empresariales- son difíciles, por no decir imposibles, de evitar, ya sea por distintas visiones del negocio o simplemente por el «hecho diferencial» de que Enel es una empresa que tiene como máximo accionista al gobierno de su país. Los síntomas evidentes del desmembramiento de Endesa tienen difícil prevención, aunque no imposible cura. Aunque ahora en segundo plano, se debe recordar que Caja Madrid (9,9 %) y la SEPI (2,9 %) mantienen aún participaciones relevantes en Endesa que pueden, como ha sido desde antes incluso de que apareciera Acciona, ser «piezas claves» que constituyan una autentica solución nacional.

La compra de Scottish dificulta una posible operación Iberdrola-Unión Fenosa con ACS como principal accionista

Ha pasado casi de puntillas. La semana pasada, Iberdrola finalizó con éxito la compra de Scottish Power (SPW) por 17.000 millones de euros. Sin embargo, poco se ha hablado de una de las principales implicaciones que la compra tiene para la eléctrica, y en concreto para uno de sus principales accionistas, ACS.

La compra de Scottish por Iberdrola corta el paso a una posible fusión Iberdrola-Unión Fenosa con ACS como «celestina» de la operación. La constructora, el principal accionista de Unión Fenosa (40 %) y de Iberdrola (13 %), tendrá muy difícil poder emparejar a ambas compañías tras la integración del negocio de SPW. El motivo, entre otros, está en la carrera de obstáculos administrativos y de múltiples autorizaciones que tendría que superar la operación y que se extendería fuera del ámbito nacional, necesitando la autorización de la Comisión Europea. Una vez integrada SPW, Iberdrola obtiene más de un tercio de su facturación fuera de nuestro país, por lo que dicha operación Iberdrola-Unión Fenosa adquiriría «dimensión» comunitaria y debería ser examinada bajo la «crítica» mirada de Bruselas.

Operaciones trasnacionales

La Comisión Europea se ha mostrado reacia a autorizar fusiones que aumenten el nivel de concentración en un mercado, demostrado asimismo su «voluntad» de dar el visto bueno a operaciones que supongan fusiones transnacionales y que impliquen la creación de «campeones europeos». Esto último, por otra parte, dejaría abierta para Iberdrola la vía del crecimiento exterior en Europa .

Precedentes anteriores

Durante la opa de Gas Natural a Endesa, el presidente de la última, Manuel Pizarro, intentó convencer a las autoridades europeas de que el análisis competitivo de la operación le pertenecía a éstas. Para ello, Endesa esgrimió que la eléctrica mantenía más de un tercio de su volumen de negocio en territorio europeo. Sin embargo, fue finalmente el Tribunal de Defensa de la Competencia, y no la Comisión Europea, el que realizó un análisis en el que alertaba sobre los posibles efectos perniciosos de la operación y desaconsejaba su autorización. Al final, el Consejo de Ministros autorizó la operación con condiciones.

Es sabido que las relaciones que mantiene el gobierno español con la Comisión Europea no atraviesan su mejor momento, sobre todo después de las múltiples trabas que se considera se le pusieron a Eon para hacerse con Endesa. Además, la comisaria de competencia europea, Neelie Kroes, parece estar muy interesada en nuestro país y después de no haber podido entrar a analizar la operación Gas Natural-Endesa, estaría «encantada» de poder hacerlo en otra operación que tuviera como protagonistas a empresas españolas.

El principal problema de operaciones como una eventual de Iberdrola-Unión Fenosa está en que operaciones entre empresas nacionales acaban resultando en empresas de menor tamaño que la unión de ambas, por lo que Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola, comentó en su momento que no se planteaban operaciones nacionales puesto que de forma muy gráfica indicó que “estudiarían fusiones cuando uno más uno sean por lo menos dos”.

Con la fusión Iberdrola-Unión Fenosa prácticamente descartada quizás ACS se plantee hacerse con Iberdrola y deshacerse de Unión Fenosa.

De estos dos movimientos paralelos, el asalto a Iberdrola es la maniobra más difícil de ejecutar en estos momentos. El importante núcleo accionarial -supuestamente afín- formado en torno a la figura de Sánchez Galán, con nombres como Juan Luis Arregui, Alicia Koplowitz y Nicolas Osuna y entidades como BBK, SCH o varias cajas de Castilla y León, forman un importante y disperso accionariado que dificultan el éxito incluso de ACS, en situación privilegiada como máximo accionista para intentar la operación. Aun así, en el sector nadie duda de que para el grupo constructor, Iberdrola sigue siendo su «objetivo» predilecto.

La venta de Unión Fenosa

Sin embargo, si ACS optara por intentar hacerse con el control de Iberdrola, su única alternativa pasaría por vender su participación en Unión Fenosa y, posteriormente, intentar hacerse con el control de la eléctrica vasca, puesto que la capacidad financiera de la constructora no podría asumir ambas compras. De todos modos, los posibles movimientos no se perfilaran hasta pasadas las elecciones, por lo que se da a otros gigantes europeos, como Electricité de France, un peligroso tiempo para planificar una posible operación alternativa. La experiencia de Eon, sin embargo, es para muchos «aleccionadora» en este sentido.

La venta de Unión Fenosa es un bocado apetecible para muchos aspirantes a entrar en el mercado español y sobre todo para los actores nacionales. Gas Natural, que sigue sin tener una presencia destacada en el sector eléctrico podría ser uno de los interesados. Por otra parte Eon, que se queda con el negocio de Viesgo,tras el pacto con Acciona y Enel, podría ser otro interesado en ampliar su presencia en nuestro país. Lo que está claro es que la participación de ACS, de un 40%, es especialmente apetecible pues da, al que la adquiera y si está interesado, la posibilidad de hacerse con el 100 % de la eléctrica gallega con todas las garantías de éxito.

Respecto a Iberdrola, el núcleo que Sánchez Galán ha formado en torno a la eléctrica vasca hace complicado poder afrontar con garantías el asalto. En este sentido, la posición del propio Galán, y la resistencia que pueda presentar, es el mayor escollo que cualquiera que intente hacerse con una posición de control puede encontrarse.

Una OPEP del gas: ¿política o económica?

La reunión en Doha, capital de Qatar, ha puesto en alerta a todos los observadores internacionales y más aún a sus mandatarios. Los ministros de Energía de los principales exportadores de gas del mundo no crearon, en su reunión de ayer, una organización similar a la OPEP -una OPEG– a pesar de la insistencia de Irán y Venezuela. Sin embargo dejaron «entreabierta» la posibilidad de su creación en un futuro. El Foro de Países Exportadores de Gas (FPEG) concluyó su encuentro con la novedad de la creación de una «comisión» que estudie cómo desarrollar las actividades del organismo.

En Europa la reunión provocaba temor. De momento y por lo visto, injustificado, aunque no infundado. Durante los últimos meses, la Unión Europea (UE) había mantenido contactos permanentes con Rusia con el objetivo de convertir a ésta en el “suministrador fiable y de confianza” de la UE. Por ello los mensajes lanzados, sobre todo desde Rusia en las semanas previas por su líder Wladímir Putin, no habían sentado nada bien, como es lógico, al ejecutivo comunitario. Desde Europa y sus instituciones se ha intentado reconducir una situación que, a largo plazo, puede tornarse incómoda. El comisario de Energía de la UE, Andris Piebalgs, ha intentado frenar el avance de las negociaciones “amenazando” con impulsar la energía nuclear y el “carbón limpio” si Argelia y Rusia, principales suministradores de la Unión, formaban el cártel. El problema es que estas amenazas han sonado, en general, poco creíbles, sobre todo en relación al impulso de la energía nuclear, puesto que dos de los países de la Unión Europea que más gas consumen, España e Italia, reniegan de impulsar cualquier tipo de programa nuclear. De hecho, en Italia actualmente no existe ninguna central nuclear en funcionamiento.

Más político que económico

Una de las cuestiones que más preocupa desde Europa es el hecho de que, desde el Kremlin -al igual que desde algunos otros países que podrían verse involucrados en un posible cártel-, las decisiones se toman en muchas ocasiones, como consecuencia de decisiones políticas que poco tienen que ver con criterios de carácter económico. Desde Rusia se busca desde tiempo atrás un poder creciente en la esfera internacional y recuperar el papel de potencia mundial de antaño.

Las empresas rusas tratan de hacerse con un sitio preferente en los mercados a los que abastecen. El problema es que esta «idea rusa» se ha enfrentado en varias ocasiones al «fuerte intervencionismo» que la gran mayoría de los gobiernos europeos han practicado sobre sus respectivos mercados.

Por todo ello se advierte que Rusia, en su afán de adquirir una creciente influencia en los foros internacionales, podría tener, en este cártel, intereses que rebasarían lo puramente económico. Algunos analistas opinan que la creación de dicho cártel, al margen de que finalmente sea o no creado, pueden generar una amenaza creíble que ayudaría a forzar a los países de la UE a abrir sus mercados a las empresas de los países productores, principalmente rusas o argelinas.

Respecto a España, e incluso Italia, Argelia tiene intereses, en parte, parecidos a los rusos. Recientemente la empresa pública argelina Sonatrach ha conseguido licencia para comercializar gas en España y convertirse así en un operador más en el mercado español. La cantidad autorizada para comercializar por el gobierno español, 1 bcm anual, es considerada como «poco relevante», sobre todo si se la relaciona con el consumo español, mas de 30 bcm anuales y más aún con la producción argelina que ronda los 90 bcm anuales.

Aunque finalmente los países que más han luchado por la creación del cártel en esta reunión hayan sido Irán y Venezuela, la credibilidad de Rusia, que en un principio se mostró favorable a una mayor cooperación, quedará debilitada. Pensar en Rusia como un «suministrador fiable» y de «confianza» se hace hoy un poco mas dificil.

La problemática española

Para España, uno de los mayores consumidores de la Unión Europea, después de Alemania, Francia e Italia, las consecuencias de un cártel pueden ser perjudiciales debido a la dependencia relativa de nuestro país respecto a esta fuente energética. Geográficamente, la dependencia más fuerte de nuestro país es con Argelia, que aporta cerca de la mitad del gas que se consume en España. Los mayores suministradores de España son, por este orden, Argelia, Nigeria y Qatar, país este último, donde precisamente se llevo a cabo la reunión de ayer.

Reapertura del debate de diversificación de abastecimiento

Para Europa en general y para España en particular, las actuales circunstancias reabren el debate sobre la necesidad de abordar, «de forma seria», la diversificación y disminución de la dependencia energética como «objetivos prioritarios de la política energética» de unos países que no logran zafarse de la terrible dependencia de los combustibles fósiles.

De momento la posibilidad de establecimiento del cártel está neutralizada. Poner de acuerdo a países con distintos intereses -políticos y económicos- y con una diferente fuerza en las negociaciones es tarea complicada. Desde un punto de vista económico, la creación de un cártel solo será útil para sus miembros si existe una «creíble cohesión» entre sus miembros capaz de influir en los precios. Para los países implicados, el gas natural tiene un peso diferente como fuente de riqueza en sus economías, y cada uno de ellos tiene una producción actual y reservas bien distintas. Unas condiciones homogéneas entre países hacen más fácil el llegar a un acuerdo y sobre todo, posteriormente mantenerlo.

Las primeras informaciones sobre la reunión, hablan de Irán y Venezuela como los países más activos en la búsqueda de un acuerdo, a pesar de que se repetía insistentemente durante las últimas semanas que uno de los mayores impulsores del posible acuerdo junto a Irán era Rusia. Los analistas destacaban con anterioridad a la reunión que ambos países, Irán y Rusia, veían la posibilidad de un cártel mas como un «instrumento» de política exterior que como una de las bases en las que asentar su «estrategia energética» a largo plazo.

Este posible instrumento de política exterior tiene en la crisis diplomática que Irán mantiene sobre la producción de combustible nuclear uno de sus principales argumentos. Irán afirmó ayer que ha iniciado la producción del combustible nuclear a escala industrial, lo que supone el último desafío del gobierno iraní al Consejo de Seguridad de la ONU, que ya le impuso dos rondas de sanciones a la república islámica por rehusarse a detener ese trabajo.

La implicación de Irán y Venezuela como actores destacados en la reunión de ayer ratifica la preocupación que la comunidad internacional, y en especial Europa, mantiene en relación a un cártel que lejos de lo económico se acerca mas al modelo de un cártel «puramente político» que pretende mantener un pulso que demuestre así el poder real de los países productores. Quizá por ello, en las últimas semanas se haya hablado tanto de temor a una OPEP del gas, no tanto a veces por lo económico, sino por sus consecuencias mas directamente políticas.

Conthe: mítico y desconcertante, la víctima propiciatoria de la OPA

Nos lo podemos imaginar llegando por la mañana en el coche, con unas anotaciones en un cuaderno. Las manos delgadas y huesudas, y esa mirada clara y firme que parecen rayos X. Levanta el teléfono y pide a su secretaria que entre a su despacho. Le va a dictar, con gesto muy serio una carta muy escueta, tan sólo unas líneas. Su secretaria le mira muy fijamente y no da crédito a lo que escucha, aunque sabe que no tiene remedio y se dirige al ordenador a preparar el escrito para que lo firme Manuel Conthe: va a anunciar su dimisión.

Conthe, víctima propiciatoria de todo este proceso de la OPA a Endesa, ha acabado presentando la dimisión ante las presiones del gobierno, el excesivamente insípido y tácito apoyo de Solbes (Conthe ya le había presentado en otra ocasión reciente la dimisión) y la presión de los propios miembros del consejo de la CNMV. La quiere presentar y explicar en el Parlamento (a Conthe le gusta explicarlo todo). Por eso le pide a Antonio Gutiérrez que la tramite en la Comisión de Economía del Congreso y éste no quiere facilitar el espectáculo.

Todos recordamos cuando Conthe fue al Banco Mundial y, descubriendo lo que descubrió, despilfarro y comportamientos poco edificantes, se dedicó a evidenciarlo y a denunciarlo, lo que le valió hacer también las maletas para volverse a España. Dicen los que le conocen que es hombre de profundos valores, ético, cabal, culto, austero e integro, dotado de un enorme liderazgo y carisma en las responsabilidades por las que ha pasado. Preso de las paradojas que tanto le gustan y que tanto cultivan, como buen amante de Alicia en el País de las Maravillas, por eso se envolvió en la bandera del Código de Buen Gobierno que el auspició para justificar los motivos de su dimisión.

La semana pasada podíamos leer en algún medio que Conthe podría ser el mejor presidente de la CNMV y, justamente, ayer anunció su dimisión. En el momento en que los otros actores de la OPA dejaban sin sentido su posición.
Posiblemente mañana Conthe obtendrá del Partido Popular, si cabe, un cierto respeto. El PSOE no lo reconocerá como suyo (el coste político que podría haber ocasionado si no se hubiera producido el tripartito energético podría haber sido de proporciones descomunales, pero se han salvado por la campana). Su decisión de dimitir puede que se amortice rápidamente, incluso que se silencie cuanto antes mejor, pero su talante mítico seguro que va a aumentar.

En un país en el que cada vez son menos habituales las dimisiones, el gesto de Manuel Conthe tiene un valor diferencial. Lástima que no cunda su ejemplo entre el resto de reguladores desprestigiados. Porque la salida de Conthe, además de ser una pérdida de equilibrio en el plano institucional, es un ejercicio de responsabilidad, un ejemplo de coraje civil y político, un ejercicio de democracia.

Giro informativo por completar: la atención comienza a centrarse en Iberdrola

Cuando la atención informativa parece que va a empiezar a virar hacia Iberdrola, la opa de Endesa se vuelve a reavivar. A la eléctrica vasca sigue robándole el protagonismo Endesa. Sin embargo, la posibilidad de que en el medio plazo se pueda configurar el próximo campeón nacional en torno a su figura hace que las miradas se fijen ineludiblemente en la eléctrica más «verde».

Mientras el culebrón de Endesa nos mantiene aún atentos a la pantalla -con capítulos muy interesantes en los últimos días- otra serie de proporciones similares aunque sin opa por medio –al menos de momento- comienza su emisión, ganando lentamente puntos en la parrilla de programación de los medios especializados.

Cambio de modelo de gestión

Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola, ha cambiado los cimientos de la eléctrica. Desde su llegada ha ido implantando un modelo de gestión en la eléctrica que comienza a distar del que siempre provino de su predecesor, Iñigo Oriol. De ser el segundo de la clase, Iberdrola puede llegar a convertirse en el primero y encima, sacar buena nota. Su decidida apuesta por Scottish Power (SPW) y por las renovables son algunas de las señas de identidad de esta «Iberdrola de Galán», que lejos de estar verde como el color corporativo de la compañía, se encuentra perfectamente engranado y comienza a tomar velocidades de crucero.

Blindaje frente a hostiles

Además, Sanchez Galán se está esmerando en la tarea de blindar la eléctrica a grupos accionariales no afines. Durante los últimos meses, varios han sido los empresarios que han acudido a la seductora llamada de Galán para entrar en el accionariado de Iberdrola. La mejor defensa es un buen ataque y ya se sabe que mejor prevenir que curar, por lo que viéndose venir la entrada de ACS y la de otras compañías que siempre acechan en la sombra, como Electricité de France (EdF), el equipo de Iberdrola no tardó en recuperar la operación Scottish Power, que hacía tiempo mantenía en la recámara. Su objetivo, hacer ganar tamaño a Iberdrola y así conseguir desalentar a ofertas de grupos hostiles.

Los últimos en incorporarse a este núcleo duro, con participaciones muy diseminadas, han sido Alicia Koplowitz (2,93 %) – a través de Omega Capital-, Nicolas Osuna (1,43 %) y los últimos, la semana pasada, la familia Sánchez-Ramade (1,01 %), propietaria, entre otras, de la cadena de electrodomésticos Urende.

La posición del Santander

Por otro lado está la entrada del Santander, con un 1,36 % del capital de Iberdrola. Muchos identifican esta entrada con el actual eslogan del Santander “queremos ser tu banco” que Botín le habría «susurrado» a Galán.

El adquirido Abbey National Bank por parte del Santander, ha sido tradicionalmente uno de los bancos de SPW y el Santander, que desea seguir manteniendo dicha relación -tras la compra de la escocesa por Iberdrola- ha decidido entrar en el capital de la eléctrica vasca.

Además, desde un punto de vista de negocio bancario, los retos que se le plantean a la eléctrica encajan perfectamente en el negocio de la entidad de Botín. La ampliación de capital, que se prevé para aprobar en la próxima Junta del 29 de marzo necesitará colocador y el Santander, dada su experiencia, podría ser un candidato idóneo. La ampliación prevista será la mayor de la historia de Iberdrola y de una empresa española, con 8.625 millones de euros.

Salida de BBVA, entrada del Santander

El Santander habría visto en Iberdrola una buena oportunidad de negocio ahora que BBVA sale de su accionariado. Sobre todo teniendo en cuenta que uno de los puntos del orden del día de la Junta consiste en la delegación de las facultades para emitir la emisión de bonos, obligaciones, participaciones preferentes y pagares de forma directa en el consejo de la eléctrica, por lo que todo el poder recaería en Sanchez Galán y su consejo.

Grupo de control afín a Galán

El grupo de accionistas relevantes con menos de un 2 % del capital de la eléctrica vasca se encuentra actualmente muy disperso y conforma ya un 10,73 % de la eléctrica. Otros accionistas con participaciones superiores al 20 % son BBK (9,97 %), Alicia Koplowitz (2,93 %), Cajas de Castilla y León (2,47 %) y Juan Luis Arregui (2,04 %).

Hasta ahora Galán se había sentido respaldado por las participaciones tanto de BBK como de Juan Luis Arregui, que casi igualan a la de ACS (12,44 %). Sin embargo, si ACS se acaba desprendiendo de su participación en Unión Fenosa y se plantea incrementar su posición en Iberdrola, Galán podría comenzar a sentirse incómodo.

El objetivo de Galán sería conseguir un accionariado realmente afín y de confianza que conformara más de un 25 % de Iberdrola, puesto que esa es, de momento, la participación máxima que ACS puede tomar en Iberdrola sin lanzar una opa. Todo ello, en tanto en cuanto no entre en vigor la próxima ley de opas que sustituirá a la actual y permitirá llegar al 30 %.

Liquidez inminente en el mercado

La ampliación de capital de Iberdrola, la mayor de la historia española, podría coincidir en el tiempo con la liquidez obtenida por los accionistas que vendan sus endesas a Eon –o quizás a Acciona-Enel-. Esta liquidez les podría permitir acudir a comprar acciones de la eléctrica española. Es importante recordar que muchos de los minoritarios de Endesa son accionistas de las OPV con las que el Estado se deshizo de sus participaciones en la eléctrica. Por tanto, accionistas fieles similares a los que mantienen las matildes de Telefónica. Un importante segmento que captar con vistas a la ampliación de capital. Si Galán desea ganárselos su mejor arma será la promesa de un buen dividendo anual. En la próxima Junta se aprobará previsiblemente un dividendo de 1,04 euros por acción.

La posición del Santander es difícil de analizar, puesto que visto el olfato de su presidente, podría haberse planteado la entrada con la simple idea de vender posteriormente «al mejor postor» en una hipotética batalla por el control de Iberdrola.

En algunos medios se apunta a que su entrada podría estar vinculada a ACS. Sin embargo, y conociendo la trayectoria de la entidad financiera, sin lugar a dudas y si llega el momento, venderá a quien más ofrezca y pueda satisfacer sus intereses. Si algo distingue a la entidad presidida por Botín es que lejos de partidismos políticos y servidumbre a intereses variados, la entidad santanderina se rige por criterios puramente económicos.

Es el momento de la verdad en la OPA a Endesa

La semana pasada, la ‘filtración’ de que Enel y Acciona podrían lanzar una OPA por el cien por cien de Endesa, con un precio de entre 40 y 42 euros, logró desviar la atención sobre toda la ‘tragedia’ pequeñita a la que había desembocado (y desbocado) la ultima fase de esta operación (la irrupción inicial de Enel en toda la operación, la simpatía (dicho suavemente) desde la actual Administración con que se recibe esta operación, qué haría cada uno de los accionistas de Endesa, cuáles serían los primeros movimientos a tres bandas alrededor de Acciona y la necesidad de salvaguarda de su situación ante un posible ‘bocadillo’ internacional, haciendo de la necesidad, virtud). Seguramente, este giro en la situación también logró introducir un intenso ruido en pleno proceso de aceptación a la oferta de la empresa germana, introduciendo dudas (razonables) a los accionistas e intermediarios financieros, sobre si acudir o no a esta propuesta.

Ante estos mensajes, el regulador de los mercados financieros, la Comisión Nacional del Mercado de Valores, tomó una decisión inédita, para algunos arriesgada (principalmente, según lo entienden para su propio cargo, o mejor para su renovación del mismo, tal y como las gastan en política), pero a la vez que necesaria: permitir que E.ON pudiera elevar su oferta y se ampliaría el plazo para la aceptación hasta el día 3 de abril de producirse una modificación en la misma por parte de los germanos. Para otros, la decisión de Conthe fue pacata: la concertación, el convolutto se materializa con el anuncio de la semana pasada y ahí, hay que investigar con todo el peso de la ley.

Este fin de semana han existido varias informaciones no confirmadas oficialmente. Desde una posible elevación de la oferta de E.ON de los 38,75 a los 40,25 Euros a una visita de Fluvio Conti a Madrid, para terminar de formalizar el acuerdo con Acciona para septiembre, una vez superada la cuarentena que ha fijado la Comisión Nacional del Mercado de Valores. Lo que pasa es que en el mundo económico y empresarial, con la posible minoría en el Consejo de Endesa, para Acciona y Enel, es difícil hacer planes a tan largo plazo (antes, los economistas, decían que el medio largo plazo empezaba dentro de un año, pero las cosas cambian, como se puede ver).

Lo que si podemos decir es que hasta este momento, del jueves aquí todo han sido fuegos de artificio, señuelos, anuncios de intenciones y política de comunicación, puramente. Mensajes que pueden alterar el transcurso de la OPA y confundir a los accionistas, pero pocas realidades que llevarse a la boca, salvo la oferta de E.ON. A día de hoy no tenemos nada sustanciado y es hora de que se materialicen blanco sobre negro todas las propuestas. Por ello, es la hora de verdad, y también en este sentido, en esta justa medida es en la que hay que valorar la posición de Manuel Conthe: la de poner a cada una de las dos partes ante su propia responsabilidad. La hora de materializar anuncios y filtraciones en compromisos firmes, serios y explícitos para que los titulares de las acciones puedan tomar decisiones con toda la información y cada cuál elija sus obligaciones con toda la información: los opantes, las posibles empresas adquirentes, los accionistas y sus representantes.