«Nos preocupa la seguridad jurídica; saber si lo que refleja la regulación va a permanecer»

PREGUNTA.- ¿Qué importancia tiene en España la energía solar termoeléctrica?

RESPUESTA.- Actualmente no tiene importancia económica, pues no hay proyectos en producción. Sin embargo, creemos que esta tecnología va a tener mucho peso en el ámbito de las energías renovables. Por un lado, por el alto potencial que tiene España de radiación solar, y por otro, porque, al ser un país en el que hemos desarrollado todo tipo de energías, estamos capacitados para desarrollar también la solar termoeléctrica.

En este momento hay en marcha un proyecto de Abengoa, con tecnología de torre, pero hay presentados proyectos para aproximadamente 6.000 MW. Aunque el real decreto 661/2007 habla de 500 MW, según los estudios que hemos elaborado en APPA, creemos que hay capacidad tecnológica y de producción para que se instalen hasta 8000 MW para el período 2008-2015.

PREGUNTA.- ¿Qué potencia es la habitual para este tipo de centrales?

RESPUESTA.- En los primeros proyectos, hace cinco años, se hablaba de una potencia media de unos 20 MW. Hoy no se concibe ninguna planta por debajo de los 49,9 MW, pues el real decreto prevé una tarifa para las instalaciones de menos de 50 MW y otra distinta para las de más de 50 MW.

En estos momentos no hay ninguna planta en España en producción. Existen varias centrales en construcción, y es posible que a lo largo de este año y principios de 2009 puedan empezar a construirse unas ocho o diez más. Es posible que los 500 MW previstos en el real decreto 661/2007 estén en construcción entre 2009 y 2010 como muy tarde.

PREGUNTA.- Regulación. ¿Cómo definirían la situación regulatoria en España? ¿Creen que el real decreto 661/2007 supondrá un impulso para esta tecnología?

RESPUESTA.- El real decreto no es malo en sí mismo para todas las energías, aunque pueda haber leves problemas en algunos aspectos para determinadas tecnologías. Nos preocupa la seguridad jurídica, es decir, saber si lo que ha quedado plasmado en papel va a permanecer.

Por lo que respecta al sector termoeléctrico, al ser una tecnología nueva, existen determinados aspectos que el real decreto no define con precisión. De modo que, en la medida en que se haga una interpretación positiva, puede ser un buen decreto, y en la medida en que se haga una interpretación negativa, puede resultar perjudicial. Pero creemos que, hasta hoy, hay voluntad por parte de la Administración, del IDAE, desde los diferentes organismos, en hacer bien las cosas, al menos para nuestro sector. Desde APPA hemos hecho grupos de trabajo con Red Eléctrica y con el IDAE, pues la energía solar termoeléctrica no se había contemplado prácticamente en la planificación 2008-2016. Hasta ahora hemos encontrado una recepción positiva.

Si el real decreto habla de 500 MW, el informe sobre renovables de Greenpeace habla de potencias para 2050 de hasta 50.000 MW, pero desconocemos hasta qué punto eso es factible. Aunque apreciamos que Greenpeace haya reconocido la importancia que puede tener esta tecnología.

PREGUNTA.- ¿Cómo valoran la nueva propuesta de directiva comunitaria para luchar contra el cambio climático?

RESPUESTA.- Todavía no hemos podido estudiarla en profundidad, pero en un primer análisis, parece que puede ser positiva. Es importante que tengamos en cuenta que en este tipo de energías dependemos de una regulación tanto comunitaria como estatal, por lo que, si cambian una tarifa de repente, pueden hacer mucho daño al mercado.

En el caso particular de la solar termoeléctrica, ya hay plantas que van a desarrollar aquí su tecnología, y tenemos la intención de establecer la base en España para producir todos los equipos necesarios para construir plantas de energía solar termoeléctrica, tanto para el mercado nacional como para exportar a todo el mundo.

PREGUNTA.- ¿España tiene una posición de privilegio, no solamente por la incidencia de las radiaciones solares, sino por su experiencia en energía solar?

RESPUESTA.- Sí. Además, España ha tenido una herramienta de trabajo que no ha sido suficientemente valorada, que es la Plataforma Solar de Almería, y ahora mismo cuenta con el Centro Nacional de Energías Renovables, CENER. Son dos centros de investigación y desarrollo muy importantes, y que empiezan ahora a ser reconocidos, a pesar de que la Plataforma Solar de Almería lleva más de 20 años funcionando, y muchas veces en unas condiciones que no han sido bien reconocidas, ni por parte de la Administración ni de las empresas. Creo que ha llegado el momento de reconocer la importancia de estos dos organismos, que tienen más reconocimiento a nivel mundial que en España.

PREGUNTA.- Hay determinadas energías renovables que se encuentran con ciertas barreras. Por ejemplo, la eólica, que no siempre puede disponer de viento para generar electricidad. En cambio, en España tenemos sol casi a diario. ¿Qué ventaja tiene la solar termoeléctrica frente a otras fuentes renovables?

RESPUESTA.- Las energías renovables deben de ser un complemento. Creemos que se deben complementar bien la eólica, la solar fotovoltaica y la solar termoeléctrica. La ventaja de la solar termoeléctrica es que, a semejanza con la biomasa, es gestionable. En la medida en que es posible utilizar un 15% de gas, se puede seguir trabajando incluso en períodos en que no haya radiación solar. Bien porque previamente se ha almacenado energía, o bien porque se está empleando gas en mantener la producción, teniendo en cuenta que no debe superar ese 15%.

Por otra parte, la gestionabilidad implica que cuando el sistema requiere que se detenga una central o bien reanude su producción, desde una central de biomasa o desde una solar termoeléctrica, sí es posible responder al sistema. Si el sistema pide energía, pero no hay viento, no hay solución. Pero con esta energía, sí. Y, en ese sentido, creemos que aportan un mayor grado de estabilidad a la red.

Otro punto interesante es la hibridación de plantas de biomasa y termosolar, creemos que podría dar un buen resultado.

PREGUNTA.- La energía solar fotovoltaica se ha convertido en un fenómeno de inversión popular. La termosolar, ¿tiene posibilidades de evolucionar de la misma forma?

RESPUESTA.- No, porque se trata de instalaciones mucho más complejas en el diseño. Cada proyecto puede tener un coste de unos 250 millones de euros. Se diferencia mucho de la solar fotovoltaica, ya que en ésta última se puede conectar a la red, o emplearla para producir de forma autónoma, una simple placa de 5 kW. En el caso de la energía termosolar no podemos hablar de instalaciones individuales, sino de grandes centrales, para lo que es necesaria, en primer lugar, una gran extensión de tierra. Los captadores tienen extensiones de más de 500 metros cuadrados cada uno. Por otro lado, se emplea un fluido, aceite térmico, que concentra la energía en un tubo, calentándolo a 400 grados. El aceite calienta agua, que se evapora, moviendo una turbina y produciendo electricidad. Ese proceso es imposible de transferir a pequeña escala.

PREGUNTA.- ¿Pero se plantea que esté abierta a inversores una instalación de este tipo, como ocurre con las huertas solares?

RESPUESTA.- Al ser grandes inversiones, tienen que estar muy afianzadas por las entidades financieras. Creemos que es complicado. De todas formas, la rentabilidad de la fotovoltaica no es hoy tan alta como parece a simple vista.

Es fundamental que se sepa diseñar el sistema eléctrico teniendo en cuenta una nueva tecnología, que es costosa, pero que tiene un componente importante de mano de obra. Una central solar termoeléctrica de 50 MW tiene un período de construcción de dos años, con una media entre 600 y 800 trabajadores por planta durante dos años y que, una vez construida, da empleo a una plantilla de 50 trabajadores de media.

«La creación de unos objetivos obligatorios de renovables va a crear en el mercado una gran seguridad para que las empresas del sector inviertan»

PREGUNTA.- ¿Cuáles destacaría como las principales novedades del paquete de medidas que acaba de presentar la Comisión Europea?

RESPUESTA.- La más importante es que por primera vez hay objetivos obligatorios. Eso va a crear en el mercado de las renovables una gran seguridad de inversión entre las empresas del sector, ya que pueden tener la certeza de que los Gobiernos les apoyarán, al menos hasta 2020.

Por otro lado, la creación de un sistema de flexibilidad que permite que los objetivos de un Estado miembro se puedan conseguir en otro Estado miembro, a través de lo que llamamos garantías de origen, algo así como la transferencia virtual de la energía producida en otro Estado miembro.

En tercer lugar, la creación por primera vez en la historia de un esquema de sostenibilidad para los biocarburantes, a escala global, que creemos que tendrá un impacto muy positivo.

PREGUNTA.- Ese esquema de garantías de sostenibilidad que propone la Unión Europea no genera una total confianza, porque ya ha habido otros sistemas anteriores que han fallado a la hora de garantizar un origen respetuoso con el medio ambiente.

RESPUESTA.- Hay maneras de controlar si un producto que entra en la Unión Europea respeta una serie de normas estrictas de sostenibilidad. Hay maneras de hacerlo, y se aplicarán. En todo caso no hay ninguna ley perfecta que nadie puede vulnerar.

Pero en términos generales, el hecho de que exista una ley permite que exista un mercado. En este momento, por primera vez en la historia, todos los países que deseen producir biocarburantes saben cuáles son las reglas de juego para venderlos en la Unión Europea. Esta medida es muy positiva, ya que Europa es uno de los dos grandes mercados de biocarburantes en el mundo, y si queremos que esos países compitan en estos mercados, tendrán que cumplir una serie de normas, que podrían convertirse en estándares globales.

PREGUNTA.- Durante la presentación de la Comisión se afirmó que una de las intenciones de esta nueva propuesta es tratar de mejorar el acceso de la energía renovable a la red, pues en algunos Estados miembros se habían puesto obstáculos a dicho acceso. ¿A qué Estados y a qué obstáculos se refiere la Comisión?

RESPUESTA.- La directiva establece, básicamente, que se tiene que dar prioridad al acceso a la red de las energías renovables. Puede haber obstáculos de muchos tipos, especialmente cuando tenemos una empresa verticalmente integrada. En este caso, si está especializada en carbón, o nuclear, las renovables son un competidor para ella. Entonces puede haber obstáculos de muchos tipos: mantenimiento de la red, estabilidad de la red, problemas medioambientales, etcétera. En este sentido, se ha creado un artículo que dice específicamente que se tiene que dar prioridad a las energías renovables para el acceso a la red. Si esta directiva se aprueba, a partir del momento en que esté aprobada, será ley para todos los Estados miembros.

PREGUNTA.- También se ha dicho que esta nueva propuesta podría derivar en importantes oportunidades de desarrollo económico como respuesta a la implantación de nuevas formas de energía.

RESPUESTA.- Ésta es una de las grandes razones por las que hemos puesto en marcha esta directiva. Si uno observa el precio del petróleo y de todos los combustibles fósiles en general –tengamos en consideración que las reservas de petróleo están disminuyendo; que la demanda de petróleo está creciendo; y que el petróleo, un día u otro, se acabará. Si en el otro brazo de la balanza ponemos que el coste de las energías renovables, en líneas generales, va disminuyendo, es evidente que las energías renovables, de aquí a muy poco tiempo, serán un buen negocio. Si a ello añadimos el precio que tendrán las emisiones de CO2, entonces pueden ser un muy buen negocio dentro de muy poco tiempo. Pero si ese esfuerzo lo hacemos ahora, la industria europea será la que estará en la línea de salida de las energías renovables en el momento en que se produzca la explosión de demanda de energías renovables que, en muchos sectores, ya se está empezando a ver.

Desde nuestro punto de vista creemos que es un esfuerzo que vale la pena hacer, porque cada parque eólico, cada parque solar, cada central de biomasa que se produce en la Unión Europea, significa empresas y trabajos que se crean en la Unión Europea. Si compramos petróleo, gas u otras fuentes de energía en el exterior, lo que estamos haciendo es coger dinero europeo y ponerlo fuera de nuestras fronteras. Debemos escoger entre un gasto o una inversión. Para nosotros, la inversión son las energías renovables, y el gasto, los combustibles fósiles.

PREGUNTA.- Sobre los biocombustibles producidos a partir de aceite de algas, se está poniendo mucho énfasis en el hecho de que dan un rendimiento mucho mayor, necesitan menos espacio y muchos menos recursos, siendo más fáciles de obtener. ¿Qué esperanzas hay en el entorno europeo en esta nueva forma de energía, teniendo en cuenta la gran apuesta que se está haciendo por los biocombustibles convencionales?

RESPUESTA.- La obtención de biocombustibles a partir de algas es una tecnología que tiene mucho potencial. Estamos siguiendo muy de cerca los desarrollos que están llevando varias empresas en este ámbito. De todas formas, en este momento es un proyecto de investigación y desarrollo. Los biocarburantes que existen son los de primera generación, bioetanol, biodiésel y biogás. Creemos que en una primera fase sería bueno que los biocarburantes de primera generación fueran ganando terreno, lo que ayudaría a que se crearan estructuras de mercado que pudieran ayudar a los biocombustibles de segunda generación a dar el salto.

A la Unión Europea le interesan los biocombustibles de segunda generación, pues tienen un impacto mínimo en la producción de alimentos. Lo que sí es cierto es que los biocarburantes del tipo que sean, en el momento en que empiezan a tener cuota de mercado, estaciones de servicio, redes de distribución, se empieza a investigar, a hacer inversiones porque hay una demanda, y creemos que ese será el camino más corto para llegar a los biocarburantes de segunda generación.

«Es necesaria una ley que constate el apoyo a las energías renovables gobierne quien gobierne. No puede haber sobresaltos como el que hubo con la revisión del RD 436/2004»

PREGUNTA.- ¿Cuál es la postura del sindicato sobre la energía nuclear, habida cuenta de que José María Hidalgo se ha pronunciado a favor de su uso?

RESPUESTA.- El secretario general ha manifestado una opinión personal sobre la posibilidad de reabrir el debate. Pero la postura oficial de CCOO es contraria a la energía nuclear; creemos que es necesario abandonar esta opción y avanzar hacia otras fuentes de energía que no tengan los problemas de la nuclear, particularmente de residuos y de seguridad. La dirección de Comisiones Obreras emitió recientemente un documento en el que plantea la necesidad de una negociación para cerrar escalonadamente las centrales a medida que vayan terminando sus ciclos de vida.

PREGUNTA.- Es decir, proponen no alargar la vida de las centrales actuales.

RESPUESTA.- En ese aspecto existe un cierto margen, así que ésa sería una decisión discutible. Si las centrales se han planificado para una vida útil de 25 ó 30 años, dependiendo de qué central se trate, existe un margen. Sería posible alargar su funcionamiento durante un plazo de tiempo razonable y siempre que los beneficios obtenidos durante ese período (las centrales ya están amortizadas cuando termina su período de vida) se empleen en el apoyo a las energías renovables, la eficiencia energética, y la reindustrialización de las áreas donde están instaladas.

La energía nuclear sólo aporta un 6% de la energía primaria, algo similar a lo que ha aumentado el consumo de energía en los últimos años. Si se hubieran aplicado políticas de eficiencia parecidas a las europeas, en un año se habría ahorrado la energía equivalente a la que produce el parque nuclear. Se habría absorbido todo lo que supone la aportación de la energía nuclear.

Esa aportación es algo mayor en el sector eléctrico, un 20%, pero ahí es donde es más fácil de ser sustituida por las renovables. Lo que hay que hacer es organizar esa sustitución de una manera negociada.

La opinión oficial de Comisiones Obreras coincide con la opinión de la ciudadanía, la de los trabajadores, pero también con la gran mayoría de afiliados de CCOO y de los grupos sindicales. Es una opinión muy sólida, muy extendida y mayoritaria.

PREGUNTA.- ¿Está de acuerdo con los comentarios que formuló la semana pasada el ministro de Industria, Joan Clos, sobre la facilidad de sustituir el aporte de energía nuclear mediante energía renovable?

RESPUESTA.- Sí, consideramos que es fácil hacerlo. Se necesita tiempo, pero es posible estar absolutamente libres de las nucleares en pocas décadas. Además, es un pensamiento de futuro, pues construir un sistema energético basado en nucleares, aun de forma parcial, es apostar al no futuro.

Por otra parte, hay que pensar en la disponibilidad de combustible. Según los datos disponibles, las opiniones más pesimistas auguran que tendremos uranio para 25 años, y las más optimistas, para 100 años, pero esas opiniones se basan en el parque de generación existente ahora. En el momento en que ese parque crezca, habrá que reducir las previsiones proporcionalmente. La energía nuclear en el mundo supone el 4-5%, de modo que si pretende llegar al 10%, la previsión de disponibilidad de combustible se reduce a la mitad, es decir, a 12-15 años, ó 50 en el mejor de los casos.

Por otro lado, no está solucionado el problema de los residuos, ni se vislumbra una solución inmediata, lo que hace surgir una pregunta: ¿tenemos derecho a dejar ese problema a las generaciones futuras, por tener hoy un 4% más de consumo energético, cuando con políticas de eficiencia podríamos reducir ese consumo?

PREGUNTA.- Sin embargo, la opinión pública es muy favorable a las políticas de mejora de eficiencia siempre y cuando el esfuerzo no tiene que hacerlo uno mismo…

Joaquín Nieto, durante una conferencia previa a la entrevista.

RESPUESTA.- Por ese motivo tiene que haber políticas de precios. Las que ha habido hasta ahora han consistido en subvencionar todo lo que contaminaba. Las nucleares han estado subvencionadas. Lo que quieren determinados empresarios no es, en realidad, que se les permita construir nucleares, porque pueden hacerlo; pero como son muy costosas, lo que pretenden es que las pague toda la sociedad mediante subvenciones. Lo que hay que hacer es lo contrario, subvencionar lo que es ambientalmente bueno y penalizar lo malo, y el ciudadano cambiará de hábitos. Si el ciudadano pudiera elegir la fuente energética que le proporcione electricidad, probablemente nadie encendería la luz de las nucleares ni la de los combustibles fósiles. El efecto se multiplicaría si se subvencionasen las que son respetuosas con el medio ambiente y se pusiera el precio justo a las que no lo son.

Los estímulos económicos están invertidos. Hay que elaborar políticas fiscales nuevas. El consumidor no quiero pagar más, y eso es posible si lo que deja de pagar por un lado se paga por el otro, de forma que finalmente el resultado sea neutro y se penalice aquello que tiene impactos ambientales. Si preguntásemos a los trabajadores, “en el caso de que te quitaran otros impuestos, ¿estarías de acuerdo con que se pusieran impuestos sobre la luz, la energía o el agua?” La respuesta habría sido mayoritariamente “sí”. Éste es el gran debate pendiente, el debate fiscal. Lo estamos teniendo de la peor forma posible, en mitad del debate electoral, y no se discute en conjunto sino mediante medidas concretas y puntuales, a ver quién hace la más atractiva. Es irresponsable y disparatado discutir en esas condiciones una cuestión de tal envergadura.

PREGUNTA.- Abordado el tema de las políticas fiscales y políticas de precios, ¿cuál es la opinión de Comisiones Obreras sobre la postura del Gobierno de no reflejar el coste real de la energía en la tarifa eléctrica?

RESPUESTA.- La discusión de la tarifa tiene que formar parte de todo este debate de fiscalidad, y de fiscalidad ambiental. La gente cree que subir la tarifa constituye un impuesto, pero en realidad no es así. Ocurre al contrario, que estamos pagando otros impuestos para poder costear una tarifa irreal.

Al ciudadano y a la empresa lo que le interesa es que baje la factura, no necesariamente la tarifa. Durante las dos legislaturas anteriores ha bajado mucho la tarifa, pero la factura ha subido significativamente, y eso es un engaño. La factura se reduce reduciendo el consumo, y esto es perfectamente posible. En Europa, la intensidad energética ha ido bajando a lo largo de esta década, mientras que en España iba subiendo ha ocurrido al contrario.

España partía de una situación similar de intensidad energética y ahora está en una posición muy disparatada y muy diferente del resto de Europa. Eso se debe, por un lado, a las características del modelo de crecimiento español, que no son las mejores, y por otro, a la falta de políticas de ahorro y eficiencia en el momento en que en Europa se estaban adoptando políticas de ahorro y eficiencia. En CCOO hemos presentado una proposición de ley, junto con los ecologistas, que plantea una ley de ahorro y uso eficiente de la energía que creemos que reduciría un 1% los consumos energéticos. Hay un margen muy interesante para aumentar la tarifa sin que lo resientan ni los bolsillos de los ciudadanos ni los de las empresas.

La segunda consideración es que el aumento de la tarifa se puede abordar por tramos. Es necesario considerar que los ciudadanos con pocos ingresos no pueden sufrir una subida de la luz, pues puede significar un problema para ellos. Pero para los ciudadanos con ingresos medios o altos, eso no supone un problema –nadie sabe lo que paga de luz-. Es posible preparar un tramo mínimo, que garantice el derecho al acceso a la energía y a partir de ese tramo, ir gravando en función de los consumos. Y en las políticas industriales, hacer lo mismo.

También es posible contar con políticas concretas para los grandes consumidores de energía, pero no las actuales. Las cantidades económicas que se están transfiriendo a los grandes consumidores de energía sin hacer los esfuerzos de eficiencia que se podrían hacer nos parecen desorbitadas. La interrumpibilidad no nos parece la mejor opción, es necesario introducir otros criterios y todas las opciones.

PREGUNTA.- ¿Qué puede decir Comisiones Obreras sobre la posible adquisición de Iberdrola?

RESPUESTA.- España está en una situación de privilegio desde el punto de vista de las energías renovables, particularmente la eólica, para nuestro país y a nivel mundial. Eso es muy positivo para el empleo y para la industria. Más allá de esta operación, creemos que hay que preservar aquello que más favorezca este fuerte impulso de sectores punteros en energías renovables. Iberdrola es uno de los sectores punteros en energías renovables, y la apuesta que hizo en su día fue un éxito del que me alegro. Es necesario evitar que haya riesgos para esa apuesta por las renovables, y hacer que esa apuesta se fortalezca. España puede y debe ser un líder en renovables en Europa y en el mundo, y ése debe ser un objetivo político de primera magnitud. Sobre la base de ese objetivo se deben hacer las demás consideraciones.

PREGUNTA.- ¿Cree que la postura del Gobierno de favorecer las energías renovables es coherente con lo que realmente se hace?

RESPUESTA.- Se habla más de lo que se hace. Sí existe un apoyo a las energías renovables, que ha sido muy positivo para el medio ambiente, el empleo, y la economía, y debe seguir existiendo, y reforzarse. España se tiene que plantear un objetivo en renovables del 30% para 2012, porque no puede aspirar a ser líder si se queda en la media, que es del 20%. Eso va a requerir un apoyo, y sobre todo, una estabilidad y confianza en ese apoyo, que creo que es lo que falta.

Estamos preparando una ley de energías renovables que vaya en esa dirección. No puede haber sobresaltos como el que hubo con la revisión del RD 436/2004. Eso genera unas incertidumbres nada convenientes. Es necesaria una ley que constate ese apoyo, gobierne quien gobierne.

PREGUNTA.- ¿Cómo valora CCOO la propuesta del paquete de medidas de la CE?

RESPUESTA.- Nos parece un paquete muy positivo. Creemos que la homogeneización del sector industrial y de los sectores difusos es una medida inteligente. La aplicación de subastas es necesaria y también nos parece muy positivo que el 20% de la subasta se aplique a políticas climáticas. Unir en el mismo paquete políticas climáticas y energías renovables supone dar una pista muy interesante a la sociedad.

Llardén Carratalá, Antonio

Antonio Llardén Carratalá, es Ingeniero Industrial por la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de la Universidad Politécnica de Cataluña en Barcelona, ciudad donde nació (9 de marzo de 1951). Está casado y tiene un hijo.

Ha desarrollado su carrera profesional fundamentalmente en el sector de las infraestructuras y, especialmente, en el mundo de la energía, donde ha ocupado diferentes puestos de Alta Dirección en el Grupo Gas Natural.

De mayo de 2001 a febrero de 2007 fue Presidente del Consejo Directivo de SEDIGAS, que agrupa a todas las empresas relacionadas con el sector del gas en España. En ese periodo fue también miembro del Consejo Directivo de Eurogas y del Comité Ejecutivo de la Unión Internacional de la Industria del Gas (IGU), así como miembro de la Comisión de Industria y energía de la CEOE.

Ha sido Consejero de Enagás. Actualmente y desde el 24 de enero de 2007 es Presidente Ejecutivo de la compañía.

Entre otras actividades, forma parte del Foro de Dirigentes del Instituto de Empresa (“Bussiness Leadership Forum”) y Patrono del Real Instituto Elcano.

«Cuanto mayor sea el porcentaje de las energías renovables en la cesta energética, más necesaria será la red de alta presión de gas natural para que pueda ser utilizado como malla de seguridad»

PREGUNTA.- Se cumple un año de su puesto en la presidencia de Enagás. ¿Qué balance hace de este año de actividad?

RESPUESTA.- El balance de este primer año como Presidente de la Compañía ha sido muy positivo. Ha sido un año de mucho trabajo marcado por el Plan Estratégico y el interés por alcanzar los objetivos que en él se han establecido, entre los cuales el más importante, y que es el fin del propio Plan, es garantizar la seguridad del suministro en cualquier circunstancia.

A lo largo de todo el 2007 también se han agilizado los trámites administrativos de todos los proyectos que teníamos previstos o que ya estaban en marcha que suponen un importe que supera los 2.000 millones de euros.

PREGUNTA.- Durante el último año, ha visitado cada una de las Comunidades Autónomas para escuchar sus necesidades en materia de infraestructuras gasistas. ¿Cómo son las relaciones en el ámbito institucional con las Comunidades Autónomas, y las Corporaciones Locales y como influyen en todo el proceso de generación de infraestructuras? ¿Cuáles van a ser las actuaciones más significativas previstas por Enagás? ¿Cuáles son los compromisos en materia de inversiones que ha establecido?

RESPUESTA.- Las relaciones que mantiene la Compañía con las Administraciones tanto autonómicas como locales son muy fluidas. A la hora de configurar los documentos de planificación, son agentes muy importantes, así como en los procesos posteriores en emisión de informes, autorizaciones… etc. y, en general, en todos los trámites administrativos.

Además desde el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio -en concreto la Secretaría General de Energía- se ha potenciado la creación de un Comité de Seguimiento de las Infraestructuras, que se reúne cada dos meses y al que asisten representantes tanto del Ministerio de Industria como del de Medio Ambiente, de los operadores del Sistema e incluso de administraciones autonómicas y locales para estudiar el estado de los proyectos e impulsar su agilización.

Las actuaciones más significativas previstas por Enagás son las que establece el Plan Estratégico, que prevé una inversión de más de 4.000 millones de euros hasta 2012, y que también señala los compromisos en materia de inversiones. Entre ellos están el desarrollo de las plantas de regasificación, el de las conexiones internacionales, la creación de una red de transporte más mallada y el incremento en la capacidad de almacenamiento subterráneo. Con todo ello, lo que se pretende es el aumento en la diversificación de las fuentes de aprovisionamiento y el incremento en la seguridad del suministro.

Este plan se revisará incrementando las infraestructuras a construir una vez que se presente la nueva Planificación que previsiblemente se aprobará en el primer trimestre de este año.

PREGUNTA.- Al igual que la instalación de infraestructuras eléctricas produce un alto grado de rechazo entre la población más próxima a los emplazamientos de esas infraestructuras, se están experimentando focos de rechazo a las plantas de regasificación de Gas Natural Licuado. ¿Qué mensaje dirigiría a los colectivos que se sienten amenazados por la proximidad de estos sistemas? ¿Tienen problemas para abrirse camino?

RESPUESTA.- Aunque parece lógico que la población muestre respeto hacia las plantas de regasificación, para Enagás es primordial que el suministro de gas natural se realice con total seguridad. Y, hoy por hoy, podemos garantizar que nuestras infraestructuras son totalmente seguras y compatibles con la actividad de la zona en la que se ubican.

PREGUNTA.- ¿Valora como positiva la existencia de una cierta sobrecapacidad en las instalaciones gasistas y del transporte? ¿Bajo que parámetros o condiciones?

RESPUESTA.- La holgura en la capacidad en las instalaciones gasistas y de transporte es fundamental para la flexibilidad del Sistema. En un día de demanda punta se puede llegar a duplicar la demanda de uno de los días de bajo consumo del año. Por este motivo hay que estar preparados con las infraestructuras necesarias para atender las puntas de demanda. La holgura del Sistema Gasista —diferencia entre la capacidad del sistema y su grado máximo de ocupación— fue del 14% en 2007.

PREGUNTA.- ¿Qué balance podría realizar del proceso de separación de la actividad de transporte de la de operador de Sistema (TSO) operado en el gas, que usted ha impulsado tras la reforma de la ley de hidrocarburos?

RESPUESTA.- El pasado 18 de octubre, el Consejo de Administración de Enagás aprobó una nueva estructura organizativa para adaptarse a las exigencias legislativas. Entonces se constituyó la Dirección General de Operación y Gestión Técnica del Sistema para hacer efectiva la separación orgánica y funcional de las funciones de Gestor Técnico del Sistema con respecto a la actividad transportista de la Compañía.

PREGUNTA.- Actualmente está en construcción la planta de regasificación de El Musel, en Asturias. Además de ésta y la de Reganosa, qué otras plantas de regasificación y almacenamiento están previstas?¿Sería necesario que también se generase sobrecapacidad en las estructuras en zonas geográficas como Levante, Cartagena, etc.…?

RESPUESTA.- Las infraestructuras necesarias se recogen en la Planificación de los Sectores de Electricidad y Gas 2002-2011 y en su revisión 2005-2011, y se actualiza en los sucesivos documentos de la Planificación Obligatoria. Esto se hace teniendo en cuenta las necesidades previstas para los próximos años. La regasificadora de El Musel está incluida en la Planificación por la importante demanda prevista en la zona, impulsada especialmente por las centrales de ciclo combinado allí previstas.

Ahora las infraestructuras que se están planificando y construyendo tienen como objetivo poder atender la demanda de gas natural en todas las circunstancias.

Además cuanto mayor sea el porcentaje de las energías renovables en la cesta energética, más necesaria será la red de alta presión de gas natural para que pueda ser utilizado como backup. Por ejemplo, si por falta de viento se deja de producir electricidad a partir de energía eólica, el Sistema tiene que ser capaz de impulsar inmediatamente todo el gas necesario para generar electricidad a través de las centrales de ciclo combinado.

Actualmente el gas natural juega un papel fundamental como alternativa ante la irregularidad de otras energías, y es por ello que es necesario que exista una cierta holgura del sistema gasista capaz de compensarlo.
Respecto a las plantas de regasificación, Enagás está ampliando las plantas de Barcelona, Cartagena y Huelva y próximamente empezará la construcción de la Planta de El Musel en Asturias para así reforzar la estructura de aprovisionamiento de la Península.

Y en cuanto a los almacenamientos, el de Yela, en Guadalajara, es uno de los que están previstos, y además se considera muy importante puesto que será clave para garantizar el suministro de gas natural al Centro de la Península. Además, Eurogas Corporation, el Grupo ACS y Enagás firmaron un acuerdo en el mes de diciembre para impulsar el Proyecto Castor de Almacenamiento Subterráneo de gas natural, en la provincia de Castellón.

PREGUNTA.- Teniendo en cuenta la evolución de las infraestructuras gasistas en España –este tipo de sistemas se construyen para largos plazos de tiempo-, ¿cuál prevé que sea el papel del gas natural en el mix energético español en el medio plazo?

RESPUESTA.- El porcentaje de gas natural consumido con respecto a la cesta energética fue en 2006 del 21,5% que si se compara por ejemplo con el 12% del año 2000 da una idea del fuerte crecimiento que ha experimentado el gas natural como fuente de energía primaria en España. Parece que esta tendencia seguirá vigente, aunque no en porcentajes tan elevados. Ahora bien, en la medida en que se potencien las energías renovables, el papel del gas natural será cada vez mayor ya que es una energía sustitutiva de otras, tanto renovables como tradicionales, que pueden presentar situaciones de escasez al depender de otros factores.

PREGUNTA.- Cuantitativamente hablando, ¿cuánto ha mejorado la seguridad de suministro en España como consecuencia de, por un lado, la capacidad de almacenamiento de GNL, y por otro, la diversidad de fuentes de aprovisionamiento?

RESPUESTA.- Podemos decir que la mejora en la seguridad de suministro de gas natural en España ha sido de enorme consideración, gracias fundamentalmente al desarrollo de infraestructuras que nos permiten una mayor holgura en Sistema. La ampliación de las plantas de regasificación así como la construcción de nuevas terminales permite diversificar el aprovisionamiento porque al traer el gas en barco puede llegar desde cualquier origen.

Además están en proyecto almacenamientos subterráneos, que contribuyen especialmente a garantizar la seguridad del suministro.

PREGUNTA.- A lo largo del mes de diciembre se han batido varios récords consecutivos de demanda de gas natural, favorecidos parcialmente por la indisponibilidad de otras tecnologías de generación pero también por un innegable de aumento de demanda a escala nacional. ¿Qué lectura puede hacer de esas cifras? ¿Qué puede esperarse para este año?

RESPUESTA.- fectivamente en el pasado mes de diciembre por primera vez, y en cuatro ocasiones, se superó el techo de 1.800 GWh de demanda diaria de gas natural. En concreto el 17 de diciembre se alcanzó una demanda récord de 1.863 GWh, que supone un incremento del 12% con respecto al máximo del invierno anterior. Y en todo 2007 la demanda alcanzó los 408.300 GWh, lo que supone un incremento del 4,3% con respecto a 2006. Enagás atendió la demanda en todas las situaciones con normalidad.

La lectura que podemos hacer de estas cifras es que el gas natural es imprescindible en el mix energético español.

PREGUNTA.- Aunque España cuenta con más de 10 países proveedores de gas, una parte importante del gas que recibimos procede de Rusia y de Argelia.

RESPUESTA.- Efectivamente las principales reservas de gas natural en el mundo se localizan en Oriente Medio y en los países de la antigua URSS. En España el suministro está muy diversificado y el gas procede de más de 10 países, entre los que se encuentran Argelia, Nigeria, Egipto, Libia, países del Golfo Pérsico, Noruega, Trinidad y Tobago, etc.

PREGUNTA.- ¿Cuál es su opinión en lo que es debería ser el mix energético de España en un contexto de competitividad económica combinada con seguridad de suministro y respeto al medio ambiente?

RESPUESTA.- El mix energético en España requiere compatibilizar la seguridad en el suministro con el respeto por el medio ambiente. En nuestro caso, la protección y el respeto por el medio ambiente es uno de los compromisos de Enagás, que se tiene en cuenta en todas las acciones de la empresa, y que quedó plasmado en 2005 cuando se aprobó el tercer Plan Estratégico de Medio Ambiente, cuya vigencia llega hasta el 2010.

«En la práctica, no existe un regulador energético en España, porque el Gobierno puede tomar las decisiones que quiera»

PREGUNTA.- ¿Qué es ESB International Investments y qué negocios tiene en España?

RESPUESTA.- ESB es la compañía eléctrica tradicional de Irlanda, históricamente responsable de la generación, transporte, distribución y suministro, actividades que se han separado recientemente, dando lugar a un mercado de generación competitivo. Tener que aceptar competencia en su propio mercado ha impulsado a ESB a competir en otros mercados europeos. En el mercado español, ESB busca financiar, construir, ser propietaria y operar proyectos independientes de generación que compitan en el mercado de generación de electricidad.

A través de su unidad de negocio en España, ESB desarrolló el primer proyecto de generación de electricidad totalmente independiente de otras compañías. Se trata del proyecto de ciclo combinado de Amorebieta, que pusimos en marcha en 2005. Ahora estamos trabajando en un ciclo combinado de 860 MW en Asturias, lo que nos aportará una capacidad instalada superior a los 1.600 MW. Esperamos obtener este año los permisos medioambientales y la autorización administrativa, y empezar a construirlo entre finales de este año y principios del que viene.

Ese primer proyecto independiente en España fue el primero de esas dimensiones que utilizó el sistema de refrigeración por aire para producir la condensación del vapor y demostró que no se necesitaban grandes cantidades de agua para refrigerar ciclos combinados de esa clase, y por tanto pueden ubicarse en cualquier zona industrial y refrigerarse mediante aire, sin necesidad de agua.

PREGUNTA.- España ha sido definida en más de una ocasión como una “isla energética”, en referencia a su alto grado de aislamiento con respecto a las redes eléctricas de otros países. ¿Cuál es su opinión, en esos términos, sobre la situación de España?

RESPUESTA.- El mix de generación de nuevas plantas de gran escala en España se va a basar en gas, y España ha instalado en los últimos años una red eficiente de gasoductos y puntos de almacenamiento y regasificación que permiten la entrada de gas desde otros países. Esto ha servido para resolver parcialmente el problema de la interconexión eléctrica. España contará con ocho plantas de almacenamiento de gas y tres grandes gasoductos, por lo que habrá once, quizá doce, puntos de entrada de gas a España.

En mi opinión, España ha dejado de ser un sistema aislado. El aumento de plantas de GNL también incide sobre el problema de la seguridad de suministro, que también ha desaparecido parcialmente. Y ha favorecido la competencia en la infraestructura empresarial necesaria para generar electricidad a partir de gas.

Dentro de 5 ó 10 años, el gas permitirá afrontar los aumentos importantes de capacidad de una forma mucho más rápida y eficiente que el carbón. Acabaremos pasando por la energía nuclear, pero el gas puede facilitar ese aumento de capacidad de una forma mucho más rápida.

PREGUNTA.- Partiendo de su opinión de que España está en una situación de menor aislamiento gracias a su capacidad instalada de gas, ¿qué opina de la interconexión con Francia?

RESPUESTA.- Es positiva en términos de seguridad de suministro, además de que contribuye, aunque a muy pequeña escala, a incrementar la competencia. La mayoría de producción eléctrica de Francia se basa en la tecnología nuclear, y eso redunda posiblemente en la electricidad más barata de Europa. Además, en algunas ocasiones tienen superávits de electricidad que pueden exportar. La interconexión con Francia puede permitirle exportar energía a España y eso siempre tiene el efecto de bajar los precios y aumentar la competencia, aunque con límites, porque la capacidad de la red de interconexión no será ilimitada.

PREGUNTA.- Existe una creciente preocupación en España sobre la eliminación de las tarifas eléctricas. De hecho, se eliminarán sólo para los grandes consumidores, pero los consumidores domésticos y las pequeñas empresas seguirán aprovechándose de unos precios artificialmente bajos. ¿Qué opina de esta política?

RESPUESTA.- Hay aspectos de la tarifa que conviene que existan. La industria eléctrica está formada por generación, transporte, distribución y suministro. El transporte y la distribución son actividades reguladas. Una parte de ese coste es acordado con el regulador y tiene que ser recuperado mediante la tarifa. Eso es común para todas las compañías del sector y para cualquier usuario final.

Lo importante es dónde está el potencial para competir. En el lado del suministro, yo no tengo clientes aquí, y necesitaría mucho tiempo para encontrarlos, y además los márgenes son sólo del 1 ó 2 por ciento. Pero sí puedo competir en el lado de la generación. Si el Gobierno cree en un mercado real, entonces es ahí donde se debe enfocar la competencia.

El Gobierno español ha tratado de controlar los costes de la generación para evitar que se dispare el déficit tarifario. Un Gobierno no debe intentar controlar el precio mayorista de la electricidad, porque la materia prima de la que se obtiene -gas, carbón o petróleo- es importada, se compra y se vende en un mercado mundial, y ése es el proceso por el cual se crean los precios mayoristas de venta de electricidad.

Creo que el Gobierno ha dado un paso adecuado al liberalizar el mercado gasista con la celeridad con lo que lo hizo, facilitando tantas vías de entrada del gas a la Península. Esto permite obtener gas a precios competitivos y ha contribuido a crear un mercado de gas real.

Si el Gobierno deja de interferir en el precio de la electricidad, se creará un mercado verdaderamente competitivo. Pero nosotros, como compañía, necesitamos que el Gobierno vigile las prácticas de los operadores dominantes para que no eviten la existencia de un mercado competitivo. El Gobierno tiene que evitar que la cuota de mercado de los operadores dominantes se utilice para distorsionar el mercado mayorista.

PREGUNTA.- El Ministerio de Industria ha eliminado recientemente algunos pagos a las compañías eléctricas como la garantía de potencia o el pago por capacidad, pensados para garantizar su disponibilidad. Esta medida se ha tomado para recortar los inmensos déficit que se están generando debido a la tarifa eléctrica. ¿Cree que estas medidas son acertadas?

RESPUESTA.- Habría que preguntarse cuál es el propósito del pago por capacidad, que probablemente pretende conseguir un mayor grado de competencia y que las empresas inviertan más en nuevas plantas de generación, más eficientes, más limpias y más respetuosas con el medio ambiente. Por el contrario, el pago por capacidad lo están recibiendo plantas, de las cuales algunas tienen más de 30 años, ya están amortizadas, y probablemente son ineficientes y muy contaminantes. Mientras tanto, compañías como ESB Internacional buscamos nuevas formas de entrar en el mercado con tecnologías nuevas, más eficientes y más caras, y tenemos dificultades. Creemos que el pago por capacidad debe incentivar a las empresas a construir nueva capacidad eléctrica más eficiente, más limpia y que se sitúen donde realmente se necesitan. Las plantas ya amortizadas no necesitan el pago de capacidad, porque esa capacidad ya se ha pagado. Se pagó antes de los CTC’s y también con los costes de transición a la competencia.

PREGUNTA.- La postura del Gobierno español en lo que respecta a la energía nuclear es muy negativo. Ha prometido reducir de forma gradual la participación de la energía nuclear en el mix energético, pero por parte de la Unión Europea parecemos estar recibiendo mensajes en el sentido opuesto. ¿Cuál es su opinión sobre la energía nuclear? ¿Cree que el Gobierno está moviéndose en la dirección correcta?

RESPUESTA.- En cada país, el debate es diferente. Francia tiene mucha energía nuclear y un gran interés en promocionarla porque buena parte de su industria se basa en la fabricación de componentes para tecnología nuclear, de modo que se beneficiaría más que otros países europeos.

Pero es necesario un debate, que puede ser largo, o muy largo. En Gran Bretaña ya ha empezado, y podría durar unos cinco años, como mínimo, antes de que se decida construir más centrales. El gas es una energía limpia y respetuosa con el medio ambiente, y por tanto socialmente aceptable, y sin embargo hace falta mucho tiempo para poner en marcha una central. Si el gas ofrece complicaciones, poner en marcha una central nuclear resulta mucho más complejo. Aunque haya un debate, llevará tiempo, y a partir de la toma de una decisión, serán necesarios entre cinco y diez años para obtener los permisos. Podrían pasar 15 años antes de que comenzara su construcción, y una vez empezada, el período de construcción duplica el de una central de ciclo combinado.

La energía nuclear no es una opción si lo que se necesita es un proyecto que pueda estar en marcha en cinco o seis años.

PREGUNTA.- 2007 ha sido un año de incertidumbre para algunos agentes de la industria eléctrica. La regulación ha cambiado en más de una ocasión, afectando a distintos sectores.

RESPUESTA.- Aunque no estoy totalmente satisfecho de lo que ha hecho el Gobierno español en lo que se refiere a la apertura de los mercados, es importante reconocer que han hecho mucho más que otros países.

Mientras en otros países, el regulador tiene capacidad de decisión y la ejerce, porque es su trabajo, en España la CNE sólo puede hacer recomendaciones, y si al Gobierno no le gusta, no sigue esas recomendaciones. De modo que, en la práctica, no existe un regulador. Sería beneficioso para cualquier Gobierno permitir que el regulador haga su trabajo, permitirle regular, y retirar esas decisiones de la política. Si los precios tienen que subir, tienen que subir, y eso no es una decisión que corresponda a un Gobierno, sino al regulador.

PREGUNTA.- ¿Ha tenido oportunidad de conocer la opinión que sobre se tiene de España en otros ámbitos internacionales? ¿Tiene la percepción de falta de seguridad jurídica en el mercado eléctrico español?

RESPUESTA.- En la industria eléctrica estamos pendientes de cómo liberalizan sus mercados todos los miembros de la Unión Europea. Ninguno lo hace bien, y cada uno a su manera. Pero si nos concentramos en los grandes mercados nacionales, como Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia y España, ésos son los más importantes. España ha hecho mucho más para lograr una competencia real en los mercados de gas y electricidad que Francia, Alemania e Italia. Y, desde mi punto de vista, es el mercado más atractivo por detrás de Gran Bretaña.

En Italia no existe un mercado liberalizado de gas. Eni controla al operador del sistema, no existe capacidad de importación, no es posible conseguir un contrato para más de un año. ¿Cómo se puede liberalizar un mercado mayorista de electricidad cuando toda la nueva capacidad va a ser de gas, si no existe una liberalización del mercado del gas? En Alemania, no sólo existe integración horizontal, sino también integración vertical. Los operadores dominantes como E.On y RWE también están en el negocio del gas, y son distribuidores y transportistas. Alemania es un mercado cerrado. En Francia, la alta capacidad nuclear no deja margen para capacidad de gas. La estructura de mercado del país no permite competencia, así que nos quedan España y Gran Bretaña.

PREGUNTA.- Un comentario sobre Europa. ¿Cuál cree que son los principales retos, problemas y oportunidades que la Unión Europea tiene ante sí en materia de energía?

RESPUESTA.- El nacionalismo está muy vivo. A excepción de Gran Bretaña, en España, Portugal, Italia, Francia y Alemania, los Gobiernos están muy preocupados por tener un campeón nacional y hacen muy poco a favor de la competencia europea en sus mercados. Al mismo tiempo, sus compañías salen a Europa a comprar otras. El sistema británico de generación eléctrica está totalmente controlado por empresas alemanas y francesas. Si sigue esta tendencia, probablemente en 10 años tengamos 6 gigantes energéticos europeos: 2 alemanes, 2 franceses, 1 italiana y 1 española, y todas las demás pequeñas empresas de servicios habrán desaparecido. No entiendo en qué va a mejorar eso la competencia para el consumidor.

PREGUNTA.- Cuando habla de una gran compañía española, ¿se está refiriendo a Iberdrola?

RESPUESTA.- Creo que Iberdrola reconoce la amenaza. Y, ante el plan alemán, el plan francés y el plan italiano, está pensando que o come o será comida.

PREGUNTA.- ¿Hasta qué punto será necesario ayudar a los combustibles a despegar? ¿Cuándo podrían retirarse los subsidios?

RESPUESTA.- Existe una gama amplia de energías renovables. Las que más impacto tienen en España son la eólica y la solar. Debido al alto coste de capital de la nueva generación eléctrica, y al impacto del precio del petróleo y del gas, los precios de la producción convencional suben, y esa tendencia se mantendrá. Eso ha hecho que los proyectos de energías renovables sean competitivos, cada vez más.

Mi opinión sobre los subsidios es que los fabricantes se fijan en lo que el Gobierno está dispuesto a dar, y adaptan sus precios a esas cifras. Creo que sería mucho mejor si el Gobierno escuchara ofertas para elaborar una tarifa subsidiada.

«Los objetivos obligatorios deberían proporcionar a las energías renovables la estabilidad a largo plazo para poder tomar las decisiones de inversión correctas»

PREGUNTA.- Cuáles deben ser las líneas maestras del desarrollo de un mix de generación en Europa? ¿Qué papel debe jugar la energía nuclear? ¿Y las energies renovables?

RESPUESTA.- El mix concreto de generación es responsabilidad de los Estados Miembros y de la Industria. Sin embargo, dentro de esta norma general, está en el interés de la seguridad de suministro y el desarrollo económico y medioambiental de todos los Estados miembros que el suministro de combustibles para el sector de generación eléctrica sea diverso, competitivo, seguro, eficiente y sostenible.

En este punto, es esencial que las fuentes de energía renovables todavía desconocidas se utilicen mejor. Por esto, todos los estados miembros acordaron en 2001 que la participación de la energía renovable en la generación eléctrica debería elevarse al menos hasta el 21% para el año 2010.

También existe un acuerdo general sobre que el sector de la generación de electricidad debe aumentar todavía más su inversión en energías renovables como parte de la estrategia de la Unión Europea para ayudar a alcanzar el nuevo objetivo de política energética, y especialmente que la energía renovable debería tener un peso del 20% en el mix energético europeo para 2020. La producción renovable descentralizada, y a pequeña escala, también es algo que debe fomentarse.

Los altos costes de las nuevas tecnologías han sido en el pasado un desincentivo para la inversión en renovables. Hoy, no obstante, el creciente precio de petróleo y gas, los costes de la lucha contra el cambio climático y las perspectivas de unos precios más altos del carbón están haciendo más competitiva económicamente la energía renovable.

La energía nuclear tiene un papel importante en el mix de generación de la UE. Proporciona alrededor de un tercio de la electricidad en toda la Unión. La alternativa de la energía nuclear debe permanecer entre los Estados Miembros, pero el conjunto de la UE tiene interés en la generación nuclear segura y en encontrar una solución al problema de los residuos.

Por ello, la UE debe continuar apoyando los esfuerzos de la industria nuclear para alcanzar altos niveles de seguridad y para desarrollar formas de gestionar y deshacerse de los residuos radiactivos. Ya se ha llegado a una aproximación común al problema y me satisface que recientemente se haya compuesto el Grupo de Alto Nivel sobre seguridad nuclear y gestión de residuos, así como un Foro Nuclear, que se compone de todos los accionistas privados y públicos de la industria, que acaba de empezar a trabajar en Bratislava.

El mix definitivo de generación será decidido por los mercados, mediante las inversiones de la industria y las opciones que elijan los consumidores. Por ello, es importante que el mercado sea capaz de funcionar correctamente. Dentro de este sistema, instrumntos de políticas públicas, como por ejemplo objetivos determinados o una regulación independiente, deben promocionar un marco político estable y predecible para productores, suministradores y consumidores.

PREGUNTA.- ¿Cuáles son las expectativas de la nueva directiva europea en lo que respecta a las energías renovables y cómo puede esto contribuir a la armonización comunitaria de las políticas en torno a estas tecnologías de generación?

RESPUESTA.- El objeto de la directiva es promover un mayor uso de la energía renovable en la Unión Europea y en cada Estado Miembro. La explotación de las energías renovables no sólo contribuye al desarrollo sostenible y a la seguridad de suministro energético, sino también al desarrollo de una industria basada en el conocimiento, la creación de empleo, el crecimiento económico y el desarrollo del entorno rural.

El objetivo de un 20% de renovables para 2020 también derivará en una reducción de los gases de efecto invernadero. Los objetivos obligatorios deberían proporcionar al negocio de las energías renovables la estabilidad a largo plazo que necesitan para poder tomar las decisiones de inversión correctas.

El comercio de la energía producida por Fuentes renovables entre Estados miembros aumentaría la flexibilidad y crearía las oportunidades para reducir el coste de alcanzar esos objetivos. Esto podría verse facilitado por unos criterios europeos estándar para el diseño y comercio de garantías de origen para la electricidad renovable y la producción de calor. A cambio, esto animaría a una mayor coordinación de sistemas nacionales de apoyo, pero sin requerir una armonización en este punto.

Pero además, una serie de políticas nacionales y regionales, como por ejemplo las exigencias para el uso de energía renovable en nuevos edificios, han derivado en un considerable aumento del uso de energías renovables y la directiva buscará extender esa tan buena práctica.

PREGUNTA.- ¿Cómo valora el proceso de liberalización y separación de actividades en el mercado español? ¿En qué aspectos es posible mejorar?

RESPUESTA.- La Comisión considera que el proceso de separación de actividades de transporte y generación que se ha producido en España ha tenido consecuencias positivas sobre el entorno competitivo. Esto es particularmente cierto en el caso del gas, pues el mercado español del gas sí puede considerarse globalmente competitivo, con muchos nuevos entrantes en los últimos años.

En el caso de la electricidad, esto no es tan claro. En opinión de la Comisión, la existencia de unos precios regulados para todos los consumidores, incluyendo aquéllos intensivos en el uso de la energía, ha disuadido a varias compañías de la idea de entrar en el mercado y competir con los agentes actuales del mercado. Esto lo confirma el descenso en la cuota de electricidad vendida a precio de mercado frente a la electricidad vendida a precios regulados durante los dos últimos años.

PREGUNTA.- Actualmente, uno de los proyectos más importantes que la UE está llevando a cabo es precisamente la separación de actividades de generación y transporte. En este sentido, y teniendo en cuenta los incidentes acontecidos en Barcelona, ¿cuál cree que es el modelo más razonable para las actividades de transporte, el TSO o el ISO? ¿Cuál es su opinión sobre el rechazo de algunos países a la hora de aplicar esta separación de actividades?

RESPUESTA.- Es cierto que la separación de las redes es una de las piedras angulares de la propuesta de la Comisión para los sectores de electricidad y gas.

Respecto a los incidentes de Barcelona, la Comisión entiende que probablemente están relacionados con una falta de inversión suficiente. De hecho, los datos de los países que han efectuado la separación de la propiedad demuestra que la inversión en redes se ha incrementado de forma generalizada una vez que la separación se hace efectiva.

Por lo tanto, incidentes como los de Barcelona tienen menos probabilidades de ocurrir en países con separación de propiedad y aquellos con compañías verticalmente integradas. Una separación clara entre las actividades de transporte y generación, tal y como las que se dan tanto en la separación de la propiedad de las redes como en el sistema de Operador Independiente del Sistema, o ISO, junto a una fuerte supervisión regulatoria a escala nacional y europea, debería de asegurar esto.

La Comisión ha demostrado la buena salud de los razonamientos que justifican su propuesta, especialmente a través de un informe detallado sobre sus impactos. Ya está claro que el status quo no es una alternativa viable, mientras que la Comisión adoptó una aproximación abierta a esta cuestión proponiendo dos opciones: una separación total y el Operador Independiente del Sistema. Mientras que algunos países rechazan la opción de la separación, también merece la pena destacar que la mayoría de Estados Miembros, así como el Parlamento Europeo, han expresado su posición favorable a las propuestas de la Comisión.

PREGUNTA.- ¿Cuál es su opinión sobre el papel de Mario Monti en las redes de interconexión de alta tensión entre España y Francia? ¿Cuánto tiempo cree que llevará solucionar ese problema?

RESPUESTA.- Personalmente he elegido a Mario Monti por su experiencia en la gestión de asuntos complejos, y la interconexión de redes de alta tensión entre Francia y España es definitivamente una cuestión complicada.

Monti ha recibido un mandato de cuatro años, renovable, pero obviamente espero que se llegue a un resultado antes de esa fecha. Sin embargo, dado lo complejo de la cuestión, y especialmente la oposición de la población local, creo que es necesario un trabajo de calidad en lo que se refiere a la información y explicación de los beneficios de un proyecto semejante.

La misión del coordinador será, por tanto, muy importante para facilitar el diálogo político y técnico entre ambos Estados Miembros, así como con las autoridades locales, para ayudarles a superar las dificultades que puedan surgir más adelante. El objetivo principal es conseguir que este proyecto sea socialmente aceptado -sobre todo lo referente a su sostenibilidad medioambiental- en ambos lados de la frontera y mediante la definición de una ruta común en ambos países.

PREGUNTA.- ¿Qué papel podrían jugar los biocombustibles en la reducción de la dependencia europea del petróleo? Algunos expertos mantienen que esta fuente energética requiere más energía para su producción de la que finalmente se obtiene de ella (balance negativo), y , además, que el origen de estas fuentes de energía está en el petróleo… ¿Cuál es su opinión al respecto?

RESPUESTA.- Existe una necesidad clara de que la UE reduzca su dependencia del petróleo. Esto es necesario tanto desde el punto de vista del incremento de la seguridad de suministro energético como de la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Aparte de la reducción de la demanda, los biocombustibles son la principal herramienta disponible a día de hoy para conseguir reducciones a gran escala en el uso de petróleo en el sector del transporte.

En el proceso de producción de biocombustibles se necesita parte de energía fósil. La visión general de los expertos es que el balance energético conjunto de los biocombustibles es positivo. Adicionalmente, la fuente de la energía fósil empleada en el proceso de producción es mayoritariamente gas natural o carbón. Sólo se emplean pequeñas cantidades de productos petrolíferos. Aunque esto puede no suceder en el 100% de los casos, sí ocurre en el 90-95%.

«Es necesario un Mecanismo de Alerta Temprana para seguir implementando las políticas energéticas de la UE con Rusia»

PREGUNTA.- ¿Cómo describiría las diferencias y similitudes de las políticas energéticas de la UE? ¿Existen diferentes patrones en el comportamiento de cada país en lo referente a generación, organización de actividades y el mercado eléctrico?

RESPUESTA.- El Tratado de Reforma dará, por fin, a la Unión Europea una base legal para política energética. Al no contar con esto en el pasado, los Estados Miembros decidían tradicionalmente sobre sus propias políticas y leyes energéticas. Sin embargo, estas políticas nacionales se han ido aproximando entre sí, dando como resultado parecidos importantes entre ellas. En líneas generales, las políticas nacionales de los Estados Miembros comparten los objetivos de la política comunitaria: seguridad de suministro, energía sostenible y unos mercados energéticos competitivos. También existe una tendencia general entre los Estados Miembros a establecer objetivos ambiciosos para las energías renovables, utilizar la política energética como instrumento para las políticas de cambio climático y para apoyar el desarrollo tecnológico relativo a la energía. También tengo la sensación de que los Estados Miembros aprecian su colaboración mutua a escala europea para lograr sus objetivos nacionales.

Otra tendencia común es que las relaciones energéticas externas cobran cada vez mayor importancia para los Estados miembros. Aquí, los diferentes Estados pueden centrarse en regiones diferentes -Rusia, norte de África y el Mar Caspio, por ejemplo- por motivos geográficos o históricos. Pero, globalmente, existe un consenso claro de que la energía es un asunto internacional y de que la búsqueda de una solución ya no puede ser efectuada a escala nacional. También es comúnmente aceptada la idea de que la Unión Europea y los estados miembros deberían tratar de hablar con una sola voz en sus relaciones energéticas internacionales.

En los mercados de electricidad ocurre algo similar. Se ha dado mucha importancia a las diferencias entre Estados, en ámbitos como la separación de actividades, privatización o energía nuclear. Pero lo verdaderamente importante es que la voluntad política de mantener un mercado interno que funcione correctamente se mantenga fuerte. Así que, mientras que en el contexto nacional, los planes y estrategias son, innegablemente, muy importantes, la colaboración transfronteriza aumenta y se está convirtiendo en la norma. Esto es particularmente visible en el nacimiento de mercados regionales, como el de España y Portugal.

También se da el caso, en el Mercado interno, de que las decisiones de política energética en un Estado miembro puedan afectar a otro. Esta es otra razón por la que necesitamos promover la colaboración entre los Estados miembros.

Una política energética europea no significa una política uniforme para los Estados. Todo lo contrario. Cada Estado tiene unas tradiciones, estructuras y condiciones geográficas que afectan a sus políticas energéticas, y esto tenemos que respetarlo. De modo que, en la implementación de la nueva política acordada por los Jefes de Estado y de Gobierno el pasado marzo, nuestras acciones estarán guiadas, como siempre, por los principios de subsidiariedad y una mejor regulación.

PREGUNTA.- ¿Cuál es su valoración sobre el comportamiento de Rusia con Europa en lo referente a cuestiones relacionadas con energía?

RESPUESTA.- Valoro altamente la cooperación bajo el Diálogo de Energía, bien establecido, entre La Unión Europea y Rusia. Recientemente me reuní con el ministro ruso de energía Khristenko y dialogamos sobre los resultados de las reuniones de los tres grupos temáticos sobre Energía entre la Unión Europea y Rusia, y finalizamos las provisiones del octavo Informe de Progresos del Diálogo de Energía UE-Rusia, que proporciona una sólida base para la continuidad de nuestra cooperación en el ámbito energético.

Con el propósito de seguir estableciendo formas de implementar las políticas energéticas de la UE y Rusia, así como para mejorar la seguridad energética en el corto y en el largo plazo, creo que es muy interesante poner en marcha un Mecanismo efectivo de Alerta Temprana, diseñado para identificar a tiempo posibles problemas y riesgos para el suministro y la demanda (además del tránsito), para minimizar el impacto de posibles interrupciones. La Comisión también valora la creciente transparencia en el ámbito de los problemas de tránsito y suministro. Durante las últimas amenazas de posibles interrupciones en el suministro de Bielorrusia y Ucrania, Gazprom mantuvo con nosotros un contacto operativo.

Creo que es importante que exista un mayor grado de transparencia en la planificación de infraestructuras, y me parece muy positiva la decisión de buscar activamente la cooperación en el ámbito de las infraestructuras energéticas y de reexaminar los proyectos de infraestructuras de interés común.

PREGUNTA.- En el mismo sentido, ¿cómo considera el hecho de que Argelia esté tratando de incrementar su cuota de Mercado en el Mercado europeo, y los pasos que está dando para alcanzar ese objetivo?

RESPUESTA.- La Comisión ha creado recientemente una “nueva política energética para Europa”, respaldada por los Jefes de Estado y de Gobierno en marzo. Esta política tiene que ver con la importancia de las relaciones energéticas externas con países como Argelia. Yo, desde luego, considero de alta prioridad la mejora de la cooperación con los países mediterráneos, y obviamente, con Argelia.

Hemos de reconocer las importantes reformas económicas que han sido implementadas por Argelia, especialmente en lo que respecta a la liberalización y reestructuración de su sector energético. Sin embargo, necesitamos una mayor cooperación si queremos alinear nuestros marcos regulatorios. De hecho, desde el año 2004, estamos haciendo importantes esfuerzos, también económicos, bajo el MEDA (programa de cooperación euromediterránea) y el Instrumento de Política Europea de Países Vecinos, pasando por la integración progresiva de los mercados energéticos euromediterráneos tanto en el sector del gas como en el de la electricidad.

El 19 de septiembre, la Comisión propuso un exhaustivo paquete de medidas legislativas para completar el Mercado Energético Interno. Las medidas propuestas constituyen un paquete coherente. Los elementos principales de este paquete son una regulación efectiva a nivel europeo y nacional, una mejor cooperación de operadores de red y una separación más efectiva entre generación de energía y suministro (la conocida como unbundling). Los requerimientos para esta separación de actividades no sólo deben reforzarse en el caso de las compañías de la UE sino también de terceros países.

El principio es exactamente el mismo en ambos casos. Al igual que las compañías integradas en la UE pueden verse obligadas a prescindir de ciertas actividades para cumplir con los requisitos de la separación de actividades, ese principio se aplica a compañías de fuera de la UE. En cualquier caso, las propuestas no contienen una prohibición incondicional sobre las inversiones en terceros países. En su lugar, la Comisión invita a terceros países a que negocien acuerdos con la Ue para determinar las condiciones para un control de las redes.

Además, siguen siendo posibles las participaciones minoritarias de las redes energéticas de la Unión Europea o compañías de suministro siempre que el accionista sea de la Unión Europea y sólo esté involucrado en uno de los dos tipos de actividades.

Hemos ofrecido establecer un Memorándum de Entendimiento en un Acuerdo Estratégico Energético con Argelia, que proporcionaría un marco adecuado para impulsar acuerdos industriales entre la UE y Argelia, así como relaciones empresariales y la creación de condiciones estables para inversión por parte de compañías tanto argelinas como europeas.

Estamos esperando a una respuesta de Argelia y confío en que podremos reanudar las negociaciones para proceder pronto a su firma.

«El biopetróleo no va a reducir la cantidad de CO2 que hay en la atmósfera, pero sí evitará que se produzca más»

PREGUNTA.- La fabricación de biopetróleo consume CO2 pero, ¿en qué cantidad? ¿Cuál es su potencial para reducir el exceso de CO2 producido por el hombre?

RESPUESTA.- 55.000 toneladas por hectárea. Una hectárea produce 30.000 toneladas de biomasa, lo que convertido a energía eléctrica corresponde a 10 MW por hectárea.

PREGUNTA.- ¿Cuánto petróleo podría llegar a sustituir este petróleo alternativo?

RESPUESTA.- Partiendo de una hectárea, nosotros producimos unas cantidades que corresponden a aproximadamente 22 toneladas de biopetróleo al año. Haciendo una extrapolación, en un país como España, calculamos que aproximadamente con 80 kilómetros cuadrados se podría cubrir toda la demanda de petróleo de España, aunque son cifras que habría que verificar.

El secreto está en la alta concentración. Nosotros no hemos inventado el cultivo de algas, eso existe desde hace mucho tiempo, pero es necesario llegar a una concentración muy alta a través de una tasa de reproducción muy rápida. Siempre he dicho que producir energía a base de gastar una mayor cantidad de energía en su producción es un proceso que no vale la pena. El balance tiene que ser positivo.

PREGUNTA.- ¿Y en qué medida es positivo el balance energético del biopetróleo que fabrica Biofuel Systems?

RESPUESTA.- A lo largo de todo el proceso, absorbemos un 15% de toda la electricidad que producimos. Es un índice muy alto, y por eso no queremos que se nos compare con cualquier sistema de cultivo de algas, o de biorreactores. Nuestro aparato no es un biorreactor, sino un bioacelerador, porque se acelera un proceso pero no se produce ninguna reacción.

PREGUNTA.- ¿Cuáles son las materias primas que precisa la producción de biopetróleo?

RESPUESTA.- Principalmente agua, CO2, algas, luz y nutriente para las algas. Pero las principales materias primas son la luz solar y el CO2. Las algas actúan como transportador dentro de nuestro catalizador. Lo que hace nuestro sistema es seguir el ciclo del carbono, captación y reconversión del CO2. Pero la forma más eficiente de conseguirlo es utilizando un tipo de alga determinado y confinarlo en unas condiciones muy concretas. Por ello, los océanos tienen un potencial energético tremendo con toda la biomasa que contienen, pero no tienen la concentración necesaria para convertirla.

PREGUNTA.- ¿A qué combustible equivale el producto que obtiene Biofuel Systems?

RESPUESTA.- Cuando establecemos una comparación con otros biocombustibles, volvemos en todos los casos al principio energético de conversión de CO2 mediante la fotosíntesis, ya sea mediante árboles o plantas terrestres o cualquier otra planta. El problema que presentan las plantas terrestres es que su factor de concentración lleva demasiado tiempo (seis meses, un año). Nosotros efectuamos este proceso de concentración en ocho horas. Cada ocho horas, el proceso se divide, y así sucesivamente, con lo cual el tiempo en el que se consigue la misma concentración de CO2 es muy pequeño.

En cualquier caso, el producto que obtenemos es prácticamente idéntico al petróleo convencional, y de él se puede obtener gasolina, keroseno, diésel, nafta, etcétera.

PREGUNTA.- ¿Cuánto tarda el proceso completo desde que introducen la materia prima en un bioacelerador hasta que se obtiene biopetróleo?

RESPUESTA.- Nosotros introducimos en el bioacelerador una pequeña cantidad de algas. Hasta que se obtiene una concentración muy alta se tarda un par de semanas. Una vez que se ha llegado a este nivel de concentración, el proceso se va a reproducir cada 24 horas.

PREGUNTA.- Estamos hablando de energías limpias, pero todos los biocombustibles emiten CO2. ¿Cuál es el nivel de emisiones de este combustible?

RESPUESTA.- Cada combustión, cada oxidación, produce CO2, de eso no se libra ningún combustible. En este sentido no somos mejores que el bioetanol o el biodiésel. Pero nosotros hemos realizado una recuperación de CO2 en un proceso de 24 horas, de forma que cuando se produzca la combustión en el motor de un automóvil, el balance va a ser cero. La ventaja del biopetróleo está, más que en la combustión, en su proceso de creación, ya que absorbe cantidades significativas de CO2.

No se puede pretender que una combustión no emita CO2. Cada proceso de combustión de carbono emite casi lo mismo. Se sabe que el petróleo se ha formado mediante un proceso similar al nuestro, en el sentido de que el CO2, como ya se ha comprobado, es una materia prima del petróleo, así como las microalgas, que mediante un proceso bacteriológico se han fosilizado y descompuesto. Pero el petróleo ha tardado millones de años en formarse, y el biopetróleo tarda sólo unas pocas semanas.

Si se hubiera utilizado este biopetróleo desde el principio, reciclando el CO2 que la industria y el transporte ha ido emitiendo, no tendríamos el problema que tenemos ahora. No pretendemos cambiar la situación que está, creemos que no se puede recuperar el CO2 que está en la atmósfera, pues necesitaríamos emplear mucha más energía, y por tanto contaminar más, para conseguirlo.

Ese proceso, sin embargo, y a lo largo de un muy amplio período de tiempo, lo llevarán a cabo los mares, que son capaces de absorber alrededor de 450.000 millones de toneladas de CO2 al año, y producen 300.000 millones de toneladas de oxígeno. Lo que nosotros tenemos que hacer es reciclar inmediatamente todo el CO2 que se produce, evitar que se produzca más.

PREGUNTA.- Sobre la seguridad de suministro… Si esta alternativa se presentase a gran escala en España, ¿cómo podría afectar a la balanza del mix energético?

RESPUESTA.- Creo que a nivel geopolítico, el sistema de producción de biopetróleo puede introducir grandes cambios. Nosotros tampoco queremos hacer demasiado ruido, pues no vamos a cambiar en el corto plazo la producción energética de España. Eso se hará progresivamente, se tratará de un proceso de recambio gradual.

PREGUNTA.- ¿Para cuándo está prevista la aplicación industrial?

RESPUESTA.- Estamos preparando una planta de 10 MW para enganchar directamente a la red eléctrica, pero hay mucha más demanda. Como no podemos cubrir solos este mercado, han surgido socios para apoyar este proyecto y aportar un soporte industrial, porque necesitamos una cantidad importante de aparataje.

PREGUNTA.- ¿Qué precio podemos esperar por un barril de biopetróleo, frente a uno de petróleo convencional?

RESPUESTA.- Ahora mismo podríamos estar en el entorno de los 40 euros por barril, aunque son cifras muy conservadoras. Claro que cualquier producción a gran escala reduce considerablemente los costes.

20.000 MW fotovoltaicos necesarios

La I+D+i es crucial para las energías renovables, y gracias a ella estamos dando pasos de gigante en muy poco tiempo. Un buen ejemplo es el de la energía eólica; para los flacos de memoria, conviene recordar que hace 10 años, en 1987, el CIEMAT decía que el techo eólico en España era de 7.500 MW, pero hoy tenemos más del doble de esa potencia eólica instalada y el techo de los parques terrestres, debido a la maduración de la tecnología y la limitación de emplazamientos, ronda los 40.000 MW.

La fotovoltaica no tiene la dependencia de la eólica de los emplazamientos, y, con el mejor índice de irradiación de toda Europa, 20.000 MW, que ahora parecen muy ambiciosos, en realidad son una mínima parte de lo que llegará más adelante, cuando esa apuesta política del Presidente del Gobierno que es ‘España Solar’ sea una realidad.

Pero independientemente de la evolución tecnológica, la razón fundamental por la que tendremos que dotarnos de una potencia del entorno de los 20.000 MW fotovoltaicos en 2020 es, sencillamente, que tendremos que contar con ella para cumplir el compromiso europeo del 20% de renovables, porque el resto de fuentes renovables no podrán aportar toda la energía limpia que será necesaria en esa fecha.

Así se desprende de los requerimientos del mix eléctrico que tendrá España en 2020 según los análisis efectuados por la consultora estratégica Arthur D. Little (ADL). En ellos, se comparan dos escenarios, uno “inmovilista” en el que se continúan las políticas del Plan de Energías Renovables 2005-2010, que suponen un 12% de penetración renovable en el consumo primario de energía, y otro “sostenible”, en el que se alcanza el objetivo europeo del 20%:

La principal diferencia entre los dos escenarios es la aplicación en el “sostenible” de fuertes medidas de eficiencia y ahorro energético –más allá de la actual Estrategia de Ahorro y Eficiencia, E-4–, de modo que el crecimiento de la demanda eléctrica se modere hasta el 2,4% anual. Ello, además, permitiría cumplir otros dos objetivos europeos para 2020: reducir el consumo energético un 20% y las emisiones de CO2 otro 20% (el objetivo más importante de todos) en relación con la tendencia actual.

Una vez establecidos los objetivos de consumo eléctrico, hay que establecer el mix de generación renovable para cada una de los dos escenarios, tal y como se muestra a continuación:

Nótese que en ambos escenarios la aportación de la eólica y la hidráulica, las dos renovables más desarrolladas, es el mismo, y que sólo ampliando la presencia de las demás podremos pasar de un 12% a un 20% de consumo de energía primaria con energías limpias. Y entre las demás renovables en un estadio comercial de desarrollo, la fotovoltaica debe tener un papel preponderante.

La biomasa tiene limitaciones, tanto por la cantidad de recursos energéticos disponibles como por la necesidad de articular unas redes logísticas para su recogida y tratamiento. Especialmente por esta segunda razón, la biomasa eléctrica, una de las grandes esperanzas de las renovables, no consigue despegar. Lamentablemente, su aportación al cómputo renovable total es limitada.

La solar termoeléctrica tiene un potencial enorme, pero está despegando. A pesar de que en España tengamos plantas piloto que lleven décadas funcionando y que respalden la fiabilidad de algunas variantes de la tecnología, sólo tenemos 11 MW comerciales conectados y es ahora cuando está empezando a crearse una industria de fabricación de equipos y componentes. Adjudicarle 8.000 MW en 2020 es toda una apuesta.

Entre las demás, tenemos las marinas, las minieólicas o las geotérmicas, que aún son exclusivamente objeto de proyectos de demostración o de sistemas aislados, y el biogás asociado a la industria de residuos, también con una proyección limitada.

Al final tenemos la fotovoltaica como alternativa sólida. Existe desde hace medio siglo, ha demostrado sobradamente su fiabilidad –los paneles tienen 25 años de garantía y una esperanza de vida que supera los 35 años–, y cuenta con una industria en expansión capaz de alcanzar esos 20.000 MW en 2020 sin problema.

“Apostar por la fotovoltaica es muy caro”, se puede decir. “Pues mire usted, no tanto, porque el descenso de costes del sector fotovoltaico es vertiginoso, y las externalidades positivas de la tecnología compensan con creces este coste”. Según los cálculos de ADL, la diferencia entre el coste explícito del escenario “inmovilista”, que es el actual, y el “sostenible”, que incluye los 20.000 MW fotovoltaicos, es de 4.200 millones de euros en 2020 –unos 2 céntimos de euro por kWh producido–, sin tener en cuenta los ahorros por emisiones de CO2, las importaciones energéticas evitadas ni otros capítulos, como la generación de empleo o el valor exportador de una industria líder mundial.

La Unión Europea ya calculó el efecto que tendría para la economía europea alcanzar los objetivos de 2020 y concluyó que con el barril de crudo a 78 dólares el coste será de 20 euros por ciudadano europeo al año y que, sumando los ahorros en emisiones de CO2, “se cubre casi completamente el coste”. O sea, que de caro, poco o nada.

Sin lugar a dudas, además de cumplir los objetivos de 2020, a España le interesa apostar por la tecnología fotovoltaica y mantener el liderazgo en un sector que va a liderar la revolución energética mundial de los próximos años. El sector fotovoltaico español quiere ayudarle en esa tarea y por eso se ha pronunciado con transparencia y claridad, sin miedos ni complejos, sobre las necesidades del mix energético del futuro y ha puesto encima de la mesa la cifra de 20.000 MW.

Pero para el sector esos 20.000 MW no son un objetivo en sí mismo; son el resultado de reducir el actual crecimiento del 500% anual hasta el 20% anual, y mantenerlo de un modo sostenido hasta 2020. Eso es suficiente para que los costes fotovoltaicos se reduzcan –gracias a la inversión en I+D+i y a la curva de aprendizaje asociada a ese crecimiento–, más de un 5% anual.

Con esta reducción de costes del orden del 5% anual trasladada a los consumidores, el kWh fotovoltaico será más barato que el kWh del segmento residencial antes de 2020, con lo que la tecnología habrá atravesado un umbral de competitividad económica que puede implicar su despliegue masivo. Nosotros esperamos que el punto de corte se sitúe en el entorno de los 20 c€/kWh y que siga descendiendo, con lo que será más barato instalarse un panel en la azotea que pagar el recibo de la luz.

Javier Anta es presidente de la Asociación de la Industria Fotovoltaica (ASIF)