Una familia numerosa de cinco miembros dejará de percibir el bono social si tiene una renta que sea superior a 34.691 euros al año

En uno de los borradores de Real Decreto remitidos por Industria a la Comisión Nacional de la Energía (CNE), se mantienen los grupos que pueden percibir esta ayuda, que son las potencias de menos de 3 kilovatios (kW), los pensionistas de más de 60 años con pensiones mínimas, las familias numerosas y las familias numerosas con todos los miembros en paro y que se calcula que alcanzan los 2,7 millones de hogares y cuyo coste tiene un valor de unos 200 millones de euros.

A todos estos criterios se suma ahora un umbral de renta por encima del cual los colectivos anteriores quedarán excluidos. Para una persona, el techo es un 120% del salario mínimo interprofesional (10.841 euros al año), mientras que para la segunda es del 70% (7.588 euros al año) y para la tercera y siguientes es del 50% (5.420 euros al año).

Con estos criterios, el perfil mínimo de familia numerosa, monoparental con dos hijos, dejará de percibir el bono social a partir de los 23.849 euros, mientras que una familia numerosa de categoría especial de cinco hijos y dos cónyuges dejará de percibirlo a partir de los 45.529 euros.

La propuesta, sobre la que la CNE debe emitir su informe antes de su aprobación definitiva, establece que para poder acogerse, o mantener esta tarifa social durante los próximos dos años, se deberá acreditar que se cumplen estos mínimos de renta enviando la información correspondiente a la empresa comercializadora.

Junto a esto, se permite a Hacienda comunicar a la eléctrica correspondiente, «sin consentimiento del interesado», si se cumplen dichos mínimos. La normativa añade que no se detallarán a las empresas los datos de renta sino simplemente si se superan esos límites.

En nuevo bono social cambia además su tarifa, que ya no será la cantidad congelada desde 2009. Para potencias inferiores a 10 kilovatios (kW), el término de potencia será de 1,698 euros por kilovatio (kW) al mes, y el de energía de 0,1163 euros por kWh.

La Federación Española de Familias Numerosas (FEFN) ya mostró su rechazo al establecimiento de estos límites de renta que dejarían fuera de esta tarifa a un «porcentaje considerable» de familias con 3 o más hijos, que deberán afrontar un importante incremento del recibo de la luz.

En 2012, una sentencia del Supremo obligó a cargar esta partida a la parte regulada de la tarifa eléctrica, aunque el Gobierno legislará ahora para que vuelva a ir a cuenta de las eléctricas.

El cambio de suministrador será gratuito

El borrador del real decreto también recoge los criterios para el cambio de suministrador, en el que se indica que este trámite debe ser gratuito y se consagra la posibilidad de realizarlo por vía telefónica. En las reclamaciones, habrá un plazo máximo de 20 días para que el comercializador responda al consumidor.

La nueva norma fija los criterios para cortar el suministro en caso de impago y establece una nueva tarifa, conforme al Precio Voluntario para el Pequeño Conusmidor, que fijará el Ministerio de Industria para consumidores como los ayuntamientos que habían dejado de tener derecho a la tarifa regulada y no encontraban suministrador en el mercado.

También se crea la figura del «comercializador de referencia», que se encargará de garantizar que todos los consumidores puedan disfrutar el Precio Voluntario al Pequeño Consumidor. Por obligación, ejercerán este papel las empresas con más de 50.000 clientes en una comunidad autónoma y al menos un 10% de los suministros totales.

Esta medida implica que las cinco eléctricas, que son Endesa, Iberdrola, Gas Natural Fenosa, HC y EDP, estarán obligadas por defecto a prestar este servicio, como venía ocurriendo hasta ahora con las llamadas comercializadoras de último recurso.

No obstante, Industria permitirá ahora la participación de nuevas comercializadoras, siempre y cuando cumplan requisitos como el de llevar tres años de operación ininterrumpida.

La CNE analiza contrarreloj toda la avalancha normativa de la reforma eléctrica aprobada por el Gobierno

El Ministerio de Industria, Energía y Turismo remitió a lo largo de la semana al organismo, que en unos meses pasará a integrarse en la nueva Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), todas las normas por trámite de urgencia, lo que acorta a 15 días como máximo los plazos para recibir alegaciones y emitir los informes preceptivos, según varias fuentes consultadas.

El procedimiento estipula que las distintas normas deben recibir las alegaciones de los agentes afectados en un máximo de diez días y, a continuación, la CNE tendrá que elaborar y aprobar informes sobre las mismas antes de que acabe este mes.

Una tarea ingente con unos plazos más que ajustados que suscitó críticas entre los afectados ante la dificultad de poder analizarla de forma exhaustiva y presentar las alegaciones correspondientes.

«El calado de las medidas es desproporcionado a los tiempos que se han dado al usar los trámites de urgencia para todas, incluso para el anteproyecto de ley», criticaron desde una empresa del sector. Otros van más allá y calificaron estas formas y plazos de «desprecio» a los distintos agentes del sector, consumidores y a la propia CNE, que preside Alberto Lafuente.

Al inicio de la semana, Industria envió dos propuestas de real decreto con las metodologías para calcular la retribución del transporte y la distribución de electricidad.

También remitieron tres órdenes ministeriales: la de las retribuciones para transporte y distribución -para lo que queda de año-, una sobre el cálculo de la energía eléctrica en renovables y la de peajes de acceso para la subida de la luz en agosto, de la que se envió una nueva versión rectificada un día después.

A estas siguieron el real decreto sobre energías renovables, cogeneración y residuos y el anteproyecto de Ley del sector eléctrico.

Por último llegó la propuesta de orden que regulará el mecanismo de interrumpibilidad y otros cuatro reales decretos más: el de hibernación de ciclos combinados, el de extrapeninsulares, el de autoconsumo y el de comercialización y condiciones de contratación y suministro.

A todo esto se suma una propuesta de resolución sobre el modelo de la futura factura de electricidad.

Aún falta un real decreto más y algunas ordenes para completar la batería normativa de esta reforma, que podría enviarse ya en septiembre a la nueva Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).

El pasado 12 de julio el Consejo de Ministros dio el visto bueno a la reforma y aprobó un primer real decreto-ley que se publicó en el BOE al día siguiente y fue convalidado por el Congreso de los Diputados el pasado miércoles para recortar costes y reducir el déficit.

Esta norma, la única en vigor de momento, implica un incremento de los ingresos del sistema eléctrico de 4.500 millones de euros: 2.700 millones de euros mediante recortes a las empresas del sector, 900 millones de euros llegarán de los Presupuestos Generales y otros 900 millones de euros más que se ingresarán con una subida de la luz en agosto de un 3,2%.

El PSOE propone en su reforma la revisión de las subastas eléctricas y acabar con las retroactividades

La propuesta de reforma alternativa está incluida en el documento para la Conferencia Política que fue visado por el Comité Federal el pasado sábado. El nuevo modelo aspira a abaratar el coste de la electricidad, acabar con el problema de la deuda tarifaria y desarrollar de forma «ambiciosa» las energías renovables.

La aspiración del documento socialista es procurar una «auténtica liberalización» del sector, pero a través de un mercado en el que se asignen correctamente los costes, y no del actual mecanismo de fijación marginal de precios, en el que las centrales más caras marcan el precio para todas.

El PSOE apuesta por mantener el mercado «spot» de electricidad y por «restaurar para todas las inversiones realizadas los principios regulatorios bajo los que fueron decididas y efectuadas», lo que acabará con «los beneficios inesperados y las normas retroactivas» que tanta inseguridad jurídica han generado.

Para las nuevas inversiones en renovables y potencia firme propone un mercado de subastas por cada tecnología, mientras que para las instalaciones existentes aboga por retribuciones a través de contratos por diferencias entre lo establecido en su marco retributivo y los precios «spot».

Este mecanismo ya se está estudiando en Reino Unido y hace que la «socialización de las pérdidas» fruto de las primas térmicas y renovables venga acompañada de una «socialización de sobre-beneficios» en hidroeléctricas y nucleares.

Dentro de la tarifa, el PSOE propone revisar «costosas adherencias inflacionistas», incluida la fijación de la actual Tarifa de Último Recurso (TUR) a partir de subastas Cesur. La tarifa al consumidor se fijaría con precios del nuevo mercado, conforme al coste del «mix» y no el coste marginal del sistema, que siempre es superior.

También defiende ampliar el número de comercializadores a tarifa, revisar conforme a auditorías y criterios de REE los costes extrapeninsulares y desarrollar el autoconsumo sin necesidad de que la producción sea «individual» ni tenga como destino un punto de consumo situado en la «misma ubicación».

Otro de los puntos de la propuesta consiste en fomentar la gestión de la demanda para «aplanar la curva de carga del sistema», lo que permitirá integrar la producción de las renovables. En este aspecto, es partidario de «facilitar la competitividad de los consumidores industriales que prestan servicios de gestión de la demanda».

El documento del PSOE recoge a lo largo de sus nueve páginas un diagnóstico del sector en el que se achacan los altos precios de la electricidad en España a «fallos regulatorios» y a una «excesiva retribución a unas tecnologías de generación sobre otras». También aprecia problemas de poder de mercado.

Además, califica de «inadecuado» el diseño del mercado eléctrico, en el que la retribución de todas las centrales depende de la más cara en entrar en cada momento, y que establece de esta forma un único precio horario incluso para centrales con costes de inversión ya recuperados, lo que ha contribuido «en garn parte» a generar el déficit de tarifa.

También aprecia un exceso de capacidad de generación eléctrica, especialmente en los ciclos combinados de gas, una falta de competencia entre operadores eléctricos y opacidad en el proceso regulatorio. Todos estos fallos de mercado y regulatorios han estado amparados por la «inadecuada» Ley del Sistema Eléctrico de 1997 (LSE).

En su análisis, el PSOE también incide sobre los «efectos paradójicos» del modelo actual. Uno de ellos es que el consumidor, mediante las subastas Cesur, siempre pague lo mismo en el trimestre pese a los frecuentes abaratamientos en el mercado.

Otra paradoja es la que hace que las renovables abaraten el mercado eléctrico, si bien esta contribución no hace sino provocar un incremento de su coste regulado vía primas. «Las renovables parecen más caras aunque estén reduciendo el precio para los consumidores», advierte.

Además, las eléctricas perciben como parte del mercado precios regulados como los «pagos por capacidad», algo parecido a lo ocurrido con el carbón, que tiene precios protegidos por el BOE. Del mismo modo, las centrales hidroeléctricas y nucleares, «además de percibir un precio de mercado muy superior a sus costes», también reciben complementos regulados.

El análisis del PSOE no pasa por alto los Costes de Transición a la Competencia (CTC), valorados por la LSE de 1997 en 8.600 millones de euros y a los que consideran uno de los elementos claves para conocer el déficit de tarifa y la sobrerretribución de centrales como las nucleares e hidráulicas.

Estos CTC, que garantizaban una retribución si el mercado bajaba de los 36 euros por megavatio hora (MWh), se han recuperado por las empresas y han dado origen a una situación en la que la retribución de algunas centrales sigue siendo muy superior a la que hubiesen tenido sin la LSE de 1997.

El PSOE también incide en otros sobrecostes eléctricos, entre ellos las titulizaciones del déficit de tarifa, los mecanismos de resolución de restricciones técnicas, los derechos de emisión de CO2 entregados gratuitamente o los pagos por capacidad.

«En definitiva, los consumidores españoles no están pagando por la electricidad los costes de producirla sino la envolvente de los costes de producción de las centrales más caras, incluyendo la sobre-remuneración de las centrales hidroeléctricas y nucleares. No debería pues hablarse de un déficit en las tarifas, sino más bien un superávit en las retribuciones reconocidas«, afirma el texto.

UNEF acusa a Industria de impedir el autoconsumo al hacerlo más caro que el suministro convencional

Según los fotovoltaicos, se impide «de facto» el autoconsumo al establecer un nuevo «peaje de respaldo» que se aplicará a la energía autoconsumida instantáneamente.

UNEF aseguró además que, «discriminatoriamente», los autoconsumos de la cogeneración no abonarán peajes hasta 2020, y consideró que el borrador de real decreto elaborado por Industria impide el ahorro a los consumidores y paraliza la entrada de nueva competencia en el mercado eléctrico.

Ante esta circunstancia, la asociación fotovoltaica aseguró que «desaparece la única opción de supervivencia del sector» a corto plazo en España (tras la moratoria al régimen de primas), con lo que esto conlleva para actividades como las de I+D+i o el «know how» desarrollado por las empresas.

El borrador de Industria, que se remite con más de un año de retraso, está «lejos de plantear un marco regulatorio que favorezca» el autoconsumo e impone unas condiciones que impedirán el desarrollo de una práctica de ahorro y eficiencia energética «muy beneficiosa para los consumidores y para el conjunto del país».

La evolución de la tecnología fotovoltaica, en la que los costes bajaron un 80% en los últimos cinco años, hace que a los consumidores les resulte más rentable producir su propia electricidad, lo que ya permitió impulsar un mercado de autoconsumo instantáneo enfocado en industrias y comercios.

No obstante, el Gobierno implantará para el autoconsumo instantáneo un peaje de respaldo «desorbitado y discriminatorio» que «frenta en seco» este mercado y que UNEF rechazó por equivaler a «cobrar a un consumidor por encender una chimenea y apagar los radiadores».

«Este nuevo peaje de respaldo, totalmente desorbitado para la teórica función que cumpliría, encarece el autoconsumo hasta el punto de hacerlo más gravoso que el suministro eléctrico convencional«, afirmó. El nuevo peaje «puede ser más de cuatro veces más caro que el peaje convencional», advirtió.

La gran industria considera que la reforma energética es inasumible porque supone «una pérdida irreversible de la competitividad»

AEGE subrayó que comparte los objetivos de eliminar el déficit de tarifa y lograr un precio de electricidad competitivo, aunque destacó que, hasta ahora, el resultado fue un incremento de la factura eléctrica del consumidor industrial, lo que llevó a que la diferencia de precios en España respecto a la Unión Europea alcance máximos históricos, con un diferencial de 10 euros por megavatio/hora (MWh), un margen que lastró la competitividad de la industria española al no poder repercutirla sobre los precios.

Sin embargo, señaló que el mayor impacto puede producirse por la propuesta de orden por la que se regula el mecanismo competitivo de asignación del servicio de gestión de la demanda interrumpibilidad (SGDI), que, de aprobarse en los términos actuales, «significaría el cierre de un importante número de centros de producción y la pérdida de miles de empleos».

Así, la gran industria reclamó la necesidad de elaborar, con Industria y el operador del sistema, el diseño del nuevo modelo de gestión de la demanda donde se contemple tanto la prestación del servicio de interrumpibilidad, como el de la modulación, prestados ambos conjuntamente en el vigente SGDI.

De esta manera, pidió que, en un escenario en el que el Ministerio de Industria destacó «reiteradamente» la desventaja de la industria española por el alto precio de la energía e hizo suyo el objetivo de la Unión Europea de alcanzar un 20% de participación de la industria en el PIB, se desarrolle «un modelo energético que fomente la productividad de la gran industria española».

Industria espera ahorrar hasta 500 millones de euros con la reducción de incentivos a centrales térmicas

El recorte calculado en la memoria económica no incluye aún el eventual ahorro procedente de la hibernación de las centrales, por lo que podría ser mayor, y se desglosa a razón de 23 millones por la reducción del servicio a la disponibilidad, 100 millones por los servicios de ajuste y 354 millones por la reducción de los incentivos a la inversión de las centrales térmicas.

Estos incentivos a la inversión, con los que el sistema eléctrico retribuye la capacidad de respaldo de centrales como los ciclos combinados de gas, pasarán de 26.000 euros anuales por megavatio (MW) instalado a 10.000 euros. Esto supone reducir de 562 millones a 208 millones este coste.

El nuevo real decreto también implanta un nuevo mecanismo para revisar el llamado «procedimiento de restricciones técnicas», en el que las centrales térmicas de determinadas regiones eléctricas aprovechan su posición de monopolio para ejercer un «abuso de posición» y obtener una «renta extraordinaria». Esta renta es «muy superior en algunos casos a los costes variables» de las centrales, advierte la norma.

De hecho, tanto estas «anticompetitivas» restricciones técnicas como los mercados de ajuste han provocado un sobrecoste de cerca de 1.200 millones de euros en 2012, frente a los 700 millones de 2009, recuerda Industria en la memoria económica del real decreto.

En cuanto a la hibernación, permitirá el cierre temporal de instalaciones durante el plazo que se determine una vez emitido, de forma mensual, un informe por parte de Red Eléctrica de España (REE) en el que se recoja la potencia que puede quedar suspendida.

Se celebrarán subastas para determinar la participación de las centrales en el proceso y REE elaborará además un informe anual que remitira al Ministerio de Industria y a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) con la capacidad que puede ser sometida a cierre temporal.

El incentivo que se pague a las plantas hibernadas será financiado tanto por todos los consumidores y comercializadores del mercado como por los titulares de instalaciones de producción de electricidad.

El borrador del real decreto también establece la creación de un grupo de trabajo para mejorar el funcionamiento del mercado eléctrico y, en concreto, para hacerlo más eficiente y coherente con el entorno europeo.

Este grupo de trabajo estará formado por el Ministerio de Industria, por el operador del mercado Omel, por el operador del sistema REE, por el regulador CNMC y por los sujetos del mercado.

REE ingresará 75 millones menos por el transporte de electricidad en el segundo semestre de 2013

En todo caso, el operador del sistema eléctrico se ratificó en sus estimaciones adelantadas este lunes, después de que el Gobierno publicase en el BOE el real decreto ley sobre la estabilidad financiera del sistema eléctrico.

La compañía estimó que la retribución para 2013 de la actividad del transporte, fijada en 1.628 millones de euros el pasado mes de febrero, se verá reducida en unos 100 millones de euros como consecuencia de la reforma energética aprobada el pasado viernes por el Gobierno.

El lunes, REE indicó que, para 2014, la tarifa de transporte alcanzaría los 1.600 millones de euros. Ahora, señala que «aún hay algunos parámetros pendientes de aclaración definitiva», pero se ratificó en esta misma cifra.

Además, indicó que la nueva retribución para los ejercicios 2013 y 2014 tendrá carácter definitivo para ambos años, sin perjuicio de que en su momento se aprueben las cantidades relativas al incentivo de la disponibilidad y a la retribución a la inversión y a la operación y mantenimiento asociada a las inversiones singulares.

La compañía advirtió también de que el cambio en la metodología de retribución hace «más compleja» su comprensión, debido a que «la estimación de un grupo importante de parámetros e información debe hacerse de forma individualizada para el total de instalaciones de la red de transporte». Algunos datos, dice, «no son evidentes y requerirán un plazo temporal dilatado para su determinación».

Asimismo, señaló que las propuestas de normativa dieron «carácter definitivo» a las tarifas de los años 2008 a 2011 y se fijaron los valores estándar de inversión y operación y mantenimiento de las instalaciones en los sistemas extrapeninsulares, «lo que se traduce en unas regularizaciones de los saldos derivados de varios conceptos de este periodo» que no se concretan.

El Gobierno, en el marco de la reforma que busca acabar con el déficit de tarifa, estableció una rentabilidad del 6,5% para las actividades de transporte y distribución a partir de 2014. Para lo que queda de año será algo inferior: el bono a diez años más 100 puntos básicos, alrededor de un 5,5%.

Esto último, según Red Eléctrica, se traduce en unas regularizaciones de los saldos derivados de varios conceptos de este periodo que se encontraban recogidos en los estados financieros de la compañía en los mencionados periodos temporales.

Por otro lado, anunció que el proceso de diálogo de la nueva metodología de transporte será «abierto y amplio», y adelantó que la empresa presentará propuestas al real decreto, que fija la retribución del transporte de energía a partir de 2015.

Las propuestas de REE incluirán «alternativas que mejoren el texto normativo», en el que se fijan los valores estándar de inversión y operación y mantenimiento de las instalaciones en los sistemas extrapeninsulares.

La compañía realizará aportaciones relacionadas con aspectos como el factor de actualización de los activos, el establecimiento de la vida residual de los mismos, la extensión de la vida útil y una adecuada incentivación a la disponibilidad de las instalaciones y a los procesos de construcción y mantenimiento.

Tras una «primera lectura» del proyecto de real decreto con la metodología para la retribución futura de la actividad de transporte, con periodos de revisión cada seis años, REE dedujo que el Ministerio de Industria tiene «la intención de establecer una rentabilidad adecuada a la actividad de transporte».

Además, «valora positivamente» el diálogo abierto por Industria acerca del análisis de la norma que introducirá en él las propuestas necesarias para clarificar algunos aspectos concretos. «Todo este proceso de diálogo y alegaciones está dirigido a asegurar el desarrollo de la actividad de transporte para garantizar la seguridad de suministro y defender en todo momento el interés de nuestros accionistas», añadió.

Industria cargará con un «peaje de respaldo» el autoconsumo de electricidad para utilización propia

El autoconsumidor pagará este nuevo peaje por la electricidad que produzca para su propio consumo. Cuando la vierta a la red, deberá pagar el peaje a la generación, mientras que para la electricidad que consuma desde la red, una vez calculados los saldos netos, pagará el habitual peaje de acceso.

El nuevo «peaje de respaldo» se aplica con el argumento de que, desde el momento en el que el autoconsumidor está conectado al sistema eléctrico, está disfrutando del respaldo que le ofrece el conjunto de la infraestructura, «aun cuando esté consumiendo electricidad producida por su instalación de generación asociada».

Mediante este «peaje de respaldo», los autoconsumidores tendrán que hacer frente, «al igual que el resto de los consumidores, a los costes del sistema eléctrico, incluyendo aquellos necesarios para financiar las tecnologías de respaldo», indicó la norma.

En la memoria del real decreto, Industria explicó que esta nueva carga irá destinada tanto a contribuir a la cobertura de los costes del sistema, como hace el resto de los consumidores, como «a retribuir la función de respaldo que requiere el sistema para garantizar el balance entre generación y demanda en tiempo real».

El nuevo peaje de respaldo se calculará teniendo en cuenta el término variable de los peajes de acceso, el valor de los pagos por capacidad que le corresponda y el precio estimado de los servicios de ajuste.

Industria ofrece en el real decreto un cuadro con los distintos importes del peaje, que van de los 0,04 euros por kilovatio hora (kWh) para el grupo tarifario 3.0 a los 0,089 euros para potencias inferiores a los 10 kilovatios (10kW). Habrá también, para la mayor parte de los perfiles, tres periodos distintos de pago.

En todo caso, Industria irá determinando la cuantía de este peaje, y los ingresos que se obtengan se trasladarán a las liquidaciones de los costes e ingresos del sistema eléctrico. Con el objeto de desarrollar distintas modalidades de autoconsumo, se podrán aprobar reducciones temporales de estos peajes.

Para las instalaciones de cogeneración, con el objetivo de incentivar estas tecnologías, habrá una exención del pago del nuevo «peaje de respaldo» hasta diciembre de 2019.

La norma también establece que el consumidor en régimen de autoconsumo y el productor de electricidad deben ser la misma persona física o jurídica, al tiempo que sólo se podrá usar una tecnología, aunque sea en distintas instalaciones, por cada referencia catastral.

Esto supone que no podrá ser compatible tener una placa solar fotovoltaica como otras modalidades, como la solar térmica, la geotermia, la eólica y, según la lista ofrecida por Industria, la energía de las olas, de las mareas, de las rocas calientes, la oceanotérmica o la de las corrientes marinas.

La norma indicó además que las nuevas instalaciones de cogeneración podrán tener una potencia máxima de 100 kilovatios (kW), salvo excepciones, y que la energía que produzca el autoconsumidor y que no sea consumida por el mismo usuario no podrá llevar aparejada contraprestación económica alguna.

La norma también crea un nuevo registro para el autoconsumo con el objeto de supervisar una actividad de difícil supervisión. Los que autoconsuman y estén conectados a la red tendrán dos meses para registrarse si no quieren que se les corte el suministro. Habrá además un contrato específico entre el comercializador y el autoconsumidor.

Rubalcaba afirma que Soria «no da pie con bola» y se limita «a poner parches», mientras que la opción energética del PSOE abarata la luz apostando por las renovables

Rubalcaba señaló en una rueda de prensa en la capital tinerfeña que, como ejemplo de la ineficacia en la gestión del ministro Soria, aprobó una reforma energética por decreto ley y al hacerlo, no dejó margen a la oposición para poner enmiendas aunque sólo fueran «para cambiar alguna coma».

En su opinión, Soria gestiona un departamento clave para diseñar un nuevo sistema productivo español pero no tiene política industrial, y por ello se limita a poner «parches».

Por otra parte, el PSOE presentó al Consejo de Consumidores y Usuarios (CCU) una alternativa a la reforma energética que, según dijo, es capaz de reducir un 12% el coste del megavatio hora (MWh) al tiempo que apuesta por las renovables.

Lo que el PSOE propuso es «consensuar una reforma energética que sea sostenible económica, social y medioambientalmente, que apueste por las energías renovables, y que permita abaratar un 12% el coste del MWh a través de un cambio en el actual marco regulatorio», afirma el secretario de Ordenación del Territorio y Sostenibilidad del PSOE, Hugo Morán.

En la reunión, celebrada en la sede del CCU, Morán aseguró que el PSOE hará partícipes de la propuesta «a todos los agentes implicados y con intereses en esta decisiva reforma», al tiempo que se toma a los consumidores como a «los verdaderos protagonistas».

Durante el encuentro, Morán constató la falta de información ofrecida por el Ministerio de Industria a los consumidores acerca de la reforma, lo que muestra «el nulo diálogo y consenso y el déficit de participación con que nace un nuevo marco regulatorio para el sector eléctrico».

La reforma «debería haber contado con los ciudadanos y las empresas, que son el objetivo central de la reforma y no meros financiadores del sistema», señaló el responsable de sostenibilidad del partido.

«Vamos a explicar a todo el que quiera oírnos nuestra reforma, reconociendo errores y recibiendo aportaciones, para conseguir un modelo energético de país que contribuya a salir de la crisis actual y que ponga las bases de una economía más competitiva y menos dependiente de la energía exterior», añadió.

Los cogeneradores cifran en 262 millones de euros el recorte provisional de la reforma eléctrica

Este recorte es fruto de la eliminación de la retribución de ciertos conceptos, entre ellos el complemento de eficiencia y la bonificación por reactiva, como parte del real decreto ley publicado este sábado en el BOE, indicó la asociación nacional de cogeneradores, Acogen, en su boletín mensual.

En un análisis inicial de la reforma, el director general de la asociación, Javier Rodríguez Morales, advirtió de que los cogeneradores se sienten como los trapecistas de un circo, en el momento «de más tensión» y «más dramático» de soltarse en el aire y volar «haciendo piruetas buscando el otro trapecio, que a buen seguro aparecerá de la oscuridad en el momento justo».

Los cogeneradores tienen «esa misma sensación de trapecista en el aire, con el agravante de que la mirada no alcanza aún a ver el otro trapecio», afirmó Rodríguez para describir la incertidumbre en la que se encuentran las cerca de mil instalaciones del sector, asociadas a empresas que producen el 20% del PIB industrial.

Desde la publicación del real decreto ley 9/2013, el régimen económico y jurídico de la cogeneración «se ha esfumado», advirtió. Hasta ese momento, «las cogeneraciones no saben qué van a ingresar por su actividad», y mientras tanto irán recibiendo a cuenta «lo mismo que se les veían ingresando menos un 8%».

Acogen lamentó este recorte inicial y provisional, con el que Industria da a entender el «extremo más que discutible» de que la cogeneración ya tiene una rentabilidad de entre el 7% y el 8%, y consideró que, al aplicarlo, no se tuvieron en cuenta los nuevos impuestos a la electricidad y al gas natural que el propio Ejecutivo estableció.

Para ilustrar la complejidad y premura de la nueva regulación, Rodríguez Morales cerró con humor la metáfora del trapecista. «Volviendo al trapecista que hemos dejado suspendido en el aire, es como si durante su vuelo el jefe de pista le fuera explicando por el altavoz: ‘Pepe, tranquilo, que te hemos cambiado el trapecio pero hemos diseñado uno nuevo cilíndrico, de superficie 2pr por su generatriz, pintado con una capa de tres micras de blanco. Pepe, ya nos dirás si el cálculo por elementos finitos te parece acertado…’.»

La asociación dijo no tener duda de que el Gobierno aspira a proporcionar un «nuevo y mejor marco» estructural que genere mayor confianza. De no ser así, lo actual no sería un «verdadera reforma estructural», sino «un mero programa de recortes». «Y para ese viaje de penuria no habría hecho falta ni tanta alforja, ni tanto abolengo, ni tanto tiempo», señala.

Acogen reclamó ahora la máxima información, con total transparencia y cooperación, «sin dilatar interminablemente las entregas por capítulos». «En este momento, el interés general requiere sobre todo certidumbre», añade.

La industria azulejera ve peligrar su viabilidad

Por su parte, la Asociación Española de Fabricantes de Azulejos y Pavimentos Cerámicos (Ascer) mostró su «seria preocupación» por la aprobación del Real Decreto-Ley (RCL) 9/2013, al considerar que pone en riesgo la viabilidad futura de la actividad del sector por los cambios normativos en la retribución de la cogeneración, «tan necesaria para la producción», y que traerá «graves consecuencias» para la actividad industrial azulejera.

Según Ascer, además de que supondrá un incremento de los peajes respecto a las instalaciones del régimen especial –la cogeneración-, este decreto deroga el actual régimen económico previsto en el RD 661/07 y «supone la supresión inmediata de las actuales bonificaciones como son la del complemento por eficiencia y por la energía reactiva».

«El nuevo régimen retributivo hará menos competitivas las cogeneraciones haciéndolas inviables«, añadió. La patronal del sector cerámico destacó que la actividad de cogeneración fue»muy castigada» por la reciente tasa del gas y el RDL de reciente aprobación «agrava todavía más su compleja situación».

Al respecto, recordó que las cogeneradoras tuvieron que adelantar el pago de esta tasa en su totalidad «a pesar de que el procedimiento y plazo de devolución por la parte del gas que está exenta de dicho tributo -el gas que se destina a generar calor- está todavía pendiente de desarrollo».

«Tendremos que esperar a la publicación del reglamento completo para conocer los detalles del nuevo régimen económico que se aplicará a las cogeneraciones y la retribución específica y así poder valorar su alcance y consecuencias», apuntó Ascer.

Por el momento, la asociación adelantó que las noticias que tiene son «muy negativas» para el azulejo, «industria manufacturera de alta eficiencia energética gracias a la cogeneración», y subrayó que la «indefinición» todavía presentada por el Gobierno «genera una gran inseguridad entre las empresas».

En este sentido, explicó que cerca del 80% de las ventas se dirigen a la exportación, «por lo que no es posible trasladar el sobrecoste a los precios en un mercado global donde la industria española vería drásticamente mermada su capacidad competitiva y, a pesar de las dificultades, se sitúa como la primera exportadora europea y tercera mundial».

Así mismo, Ascer resaltó que el RDL también anuncia otras medidas, entre las que se encuentra la revisión de los peajes de acceso, «que afecta a todas las empresas fabricantes, sean éstas o no cogeneradoras», la cual valorará «a medida tengamos más noticias y se vayan produciendo los desarrollos pendientes».

A través de la Asociación Española de Cogeneración (Acogen), a la que pertenece Ascer, se están desarrollando campañas de comunicación proactivas para poner de manifiesto la importancia de la cogeneración en la industria.

«En tanto el nuevo régimen jurídico y económico se establezca y desarrolle, las instalaciones seguirán cumpliendo y siendo retribuidas «a cuenta» de acuerdo con el RD 661/07, según lo publicado en el BOE; pero el desconocimiento del nuevo sistema de retribución crea inseguridad e incertidumbre a la hora de planificar la actividad empresarial«, añadió la patronal.