La Ley de Evaluación Ambiental, que regula el «fracking», entra en vigor, tras ser publicada en el BOE

El texto unifica las normas sobre evaluación ambiental estratégica y de evaluación de impacto ambiental, al emplear un esquema similar para ambos (procedimiento ordinario y simplificado) y homogeneizar su terminología.

Así, los plazos para el proyecto de evaluación estratégica ordinaria es de 22 meses, prorrogable por dos meses más por razones justificadas debidamente motivadas; los de evaluación ambiental estratégica simplificada, cuatro meses; los de evaluación de impacto ambiental ordinaria, cuatro meses, prorrogable por dos meses más por razones justificadas debidamente motivadas, y los de evaluación de impacto ambiental simplificada, tres meses.

El Gobierno afirmó el pasado 30 de agosto, cuando aprobó esta ley para enviarla al Parlamento, que esta norma promoverá el desarrollo sostenible, generará unos 80.000 puestos de trabajo y supondrá un impacto de 1.000 millones de euros sobre la actividad económica.

La ley recoge que los proyectos consistentes en la realización de perforaciones para la exploración, investigación o explotación de hidrocarburos que requieran de la técnica de «fracking» tendrán el visto bueno administrativo en un plazo de cuatro meses, prorrogable a dos más por razones justificadas y debidamente motivadas.

Hasta ahora, el Ministerio de Industria, Energía y Turismo o las comunidades autónomas concedían las autorizaciones a los proyectos estudiando caso por caso, con la Ley del Sector de Hidrocarburos, de 1998, como única norma nacional.

Con la Ley de Evaluación Ambiental, el promotor del proyecto de «fracking» deberá elaborar previamente un estudio de impacto ambiental y presentar la documentación técnica pertinente. El órgano competente emitirá una declaración de impacto ambiental en el plazo máximo de seis meses, cuando actualmente esta situación puede demorarse varios años.

Por otro lado, la Ley de Evaluación Ambiental recoge que los estudios de impacto ambiental deben incorporar en su descripción técnica «la peligrosidad sísmica natural o la peligrosidad sísmica inducida por el proyecto», para evitar casos como el almacén subterráneo de gas natural ‘Castor’, emplazado frente a las costas de Vinaròs (Castellón) y que causó más de 300 temblores en el golfo de Valencia el pasado mes de septiembre. Lo mismo ocurre con la construcción de aeródromos clasificados como aeropuertos con pistas de despegue y aterrizaje de al menos 2.100 metros.

Asimismo, la ley tipifica como infracción administrativa muy grave (con multas de entre 200.001 a 2 millones de euros) los vertidos de materiales para rellenos no permitidos y la técnica del «bunkering» o las llamadas gasolineras flotantes, esto es, «el suministro o almacenamiento de combustible mediante el fondeo permanente de buques-tanque en las aguas comprendidas dentro de los espacios naturales protegidos y de los espacios protegidos Red Natura 2000, la recepción de dicho combustible, así como el abastecimiento de combustible a los referidos buques-tanque».

Por último, el acuerdo sobre el trasvase Tajo-Segura, que el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente alcanzó con los gobiernos de las cinco comunidades autónomas dependientes del río Tajo (Castilla-La Mancha, Comunidad de Madrid, Comunidad Valenciana, Extremadura y Murcia).

En virtud de este pacto, se establecerán mensualmente los niveles mensuales de trasvase de agua desde los embalses de la cabecera del Tajo (en Entrepeñas y Buendía) hacia las cuencas del Segura y del Guadiana, con un máximo anual total de 650 hectómetros cúbicos en cada año hidrológico (600 para el Segura y 50 para el Guadiana).

Además, eleva a 400 hectómetros cúbicos (por los 240 actuales) el nivel de reserva de agua que puede ser trasvasada desde la cabecera del Tajo, cantidad de referencia que debe alcanzarse en un plazo máximo de cinco años, con escalones adicionales de 32 hectómetros cúbicos cada 1 de enero.

Los países de la UE desarrollarán planes nacionales para la instalación de estaciones de recarga para el coche eléctrico hasta 2030

El Consejo de Ministros europeos de Transporte cerró su posición sobre la propuesta de la Comisión Europea para impulsar el uso de vehículos que se alimentan de combustibles alternativos más ecológicos.

Los Veintiocho redujeron la ambición de la propuesta del Ejecutivo comunitario que establecía en la Unión Europea objetivos de obligado cumplimiento para los países de modo que se desarrollase un «nivel mínimo» de infraestructuras para 2020.

Los Estados miembros se han mostrado dispuestos a asumir objetivos, pero optaron por establecer estas metas a nivel nacional dentro de estrategias propias y no dentro de la legislación comunitaria, como defendía Bruselas.

Estos objetivos se refieren al coche eléctrico, pero también a otro tipo de tecnologías, como el hidrógeno, el gas natural licuado y el gas natural comprimido.

La decisión permitirá que den comienzo ahora las negociaciones entre los representantes del Consejo, el Parlamento Europeo y la Comisión Europea en los conocidos como «trílogos», con el objetivo de llegar a un consenso que permita la aprobación de la propuesta y su entrada en vigor.

La comisión de Transporte de la Eurocámara respaldó la semana pasada la implantación de objetivos a nivel comunitario de obligado cumplimiento, pero rebajaba los números propuestos por la Comisión Europea.

Así, los eurodiputados establecieron una meta para España de al menos 47.000 de estos puntos de recarga eléctricos, frente a los 82.000 previstos inicialmente en la propuesta de la CE. El país cuenta ya con 1.356 puntos de recarga operativos, según datos de Bruselas.

Fuentes comunitarias recalcaron que el objetivo del establecimiento de estos mínimos de recarga es aportar certeza a los actores privados para que inviertan en el desarrollo de estas infraestructuras, no que los países asuman los costes.

Bruselas busca respaldar el desarrollo de las nuevas tecnologías en el sector del motor eliminando el obstáculo de la falta de puntos de recarga y abastecimiento.

Tanto los Veintiocho como el Parlamento Europeo defienden la adopción de los estándares propuestos por la CE para homogeneizar los puntos de recarga en toda la UE.

Las estaciones de recarga para los coches eléctricos deberán incorporar el enchufe conocido como «tipo 2», establecido por Bruselas como el conector universal en la UE, pero también podrán contar con otros cargadores de otro tipo.

Pimec alerta de que empresas y consumidores asumirán los 3.600 millones de déficit tarifario en sus facturas eléctricas

La patronal empresarial de Cataluña criticó que esto juega en contra de la competitividad de las compañías españolas, y apuntó a la necesidad de tomar medidas que rebajen los costes energéticos, priorizando el ahorro y la eficiencia.

A su vez, recordó que a principios de año el Gobierno aprobó un impuesto del 7% sobre el valor de la energía eléctrica con el que esperaba recaudar 2.000 millones de euros para «garantizar la sostenibilidad del sistema eléctrico» y rebajar el déficit de tarifa.

El Ejecutivo central sostuvo que presentó la enmienda para que la reducción del déficit eléctrico no perjudique los objetivos de déficit público de España, pero que buscará alternativas de financiación.

En todo caso, desde el Gobierno central insistieron en que estos 3.600 millones de euros no los pagarán los contribuyentes ni los clientes; está previsto que los sufraguen las eléctricas, que ya mostraron su desacuerdo y alertado de subidas del precio de la luz.

El ministro de Industria, José Manuel Soria, avisó a las empresas del sector de que el Gobierno sólo avalará el déficit de tarifa generado este año si éstas renuncian a reclamar incrementos de peajes que provoquen subidas de precios de la luz del 12%.

La agroalimentaria afirma que la reforma energética afectará a las exportaciones

Por su parte, la Federación Española de Industrias de la Alimentación y Bebidas (FIAB) rechazó la reforma energética ya que supondrá un aumento de los costes de producción para las empresas del sector que provocará una pérdida de competitividad en los mercados internacionales, así como un freno para el sector desde el punto de vista de las exportaciones.

Por ello, advirtió de que pone en riesgo la supervivencia del tejido industrial y de miles de puestos de trabajo cualificados.

En relación con la cogeneración, FIAB denunció que la aprobación del real decreto ley por el que se suspenden los procedimientos de preasignación de retribución y la suspensión de incentivos económicos para las nuevas instalaciones de cogerenación, tendrá un impacto muy negativo sobre el sector.

A este respecto, apuntó que la cogeneración en la industria de alimentación y bebidas cubre un 48% de la electricidad que este sector precisa para realizar sus procesos productivos.

Por otro lado, explicó que a nivel fiscal también se establecen una serie de medidas que penalizarán al sector. En concreto, la incorporación de un impuesto más elevado del ya existente en la factura de venta de la energía eléctrica, gasóleo y fueloil, junto con la incorporación del «céntimo verde» al gas natural.

Por último, señaló que la modificación de la factura eléctrica (la ley de peajes y electricidad) que incorpora cambios muy significativos en el término fijo de la factura, perjudica a todo el sector que utiliza energía eléctrica pero, especialmente, a las empresas que trabajan con productos de temporada.

En la actualidad, el sector de la alimentación y bebidas consume el 11% del total de la energía utilizada en España en procesos industriales, y representa el 4% del consumo energético nacional.

General Electric advierte de que el «futuro estará condicionado» si no hay «energía barata»

«Si no somos capaces de tener una energía barata en nuestro país, nuestro futuro estará condicionado», aseguró Carreño durante los Desayunos de Esade, apenas un día después del acuerdo entre Hacienda y las grandes compañías eléctricas para buscar un mecanismo que resuelva el déficit de tarifa de 3.600 millones de euros en 2013.

Los dos factores que condicionan el sector energético en España son, en opinión de Carreño, «una sobrecapacidad energética» y la realidad de «una energía cara», especialmente dependiente en hidrocarburos.

Respecto a la situación de la economía española, el presidente de General Electric se mostró moderadamente esperanzado por alcanzar pronto tasas de crecimiento del PIB.

«Ni somos los últimos de la cola ni la nueva Alemania como últimamente quieren presentarnos», señaló. «Por supuesto que tenemos el problema del desempleo, el déficit público y la deuda, pero también hay otros indicadores positivos como el aumento de la competitividad o el desapalancamiento privado en curso. España volverá a crecer«, vaticinó, antes de advertir del exceso de «autocomplacencia».

Los empresarios franceses que invierten en España, preocupados con el precio de la energía

En un desayuno informativo organizado por Executive Forum, Bonnafont explicó que los inversores franceses valoran de España sus infraestructuras, que tiene un sistema político estable y un Estado de Derecho, su situación como punto de exportación y el coste y la calidad de su mano de obra. Todo esto convierte a España en «un terreno competitivo para la producción industrial dirigida a los mercados internacionales», concluyó.

«Lo único que preguntan es qué va a pasar con los precios de la energía», indicó en referencia a la reforma del sector eléctrico y la preocupación de las compañías por el déficit de tarifa y por si la retirada del apoyo del Gobierno al sector se puede traducir en un incremento de los precios.

La Embajada constató que, pese a los problemas generados por la crisis en España, «no ha habido una salida masiva» de la inversión francesa. Aquellas cuyas cifras de negocio han sufrido caídas más importantes por pertenecer a los sectores más afectados, como el de la construcción, «no se van» porque «están esperando que llegue la recuperación», explicó Bonnafont.

Por otro lado, añadió, algunas empresas que estaban en Francia iniciaron un proceso de deslocalización hacia España, por ejemplo en la industria del automóvil, porque en el mercado laboral español encuentran ahora una mano de obra con «un coste mejor» que en su país.

Según detalló, en España hay actualmente unas 1.800 empresas francesas que generan más de 650.000 puestos de trabajo, y Francia es el primer o segundo inversor en nuestro país en el ámbito industrial. En cambio, España es el octavo inversor extranjero en Francia, señaló el embajador, que incidió en la importancia de aumentar estas inversiones.

Asimismo, destacó que, desde hace un año, España goza de superávit en sus intercambios comerciales con Francia. Por ello, uno de los objetivos del Gobierno de François Hollande es «convencer a los empresarios franceses de que vuelvan al mercado español», manifestó.

Por otra parte, Bonnafont se refirió a las ideas que comparten ambos países en el ámbito europeo e internacional, como la necesidad de aplicar cuanto antes medidas que estimulen el crecimiento económico para reducir la tasa de paro. En este contexto, se pronunció en contra de que en Europa se bajen los salarios para poder competir con los países asiáticos ya que eso provocaría un descenso en el consumo y lastraría el crecimiento económico.

Montoro se compromete con las eléctricas a buscar mecanismos para titulizar el déficit de tarifa

Esto reunión se produjo después de la decisión del Gobierno de introducir una enmienda en el Senado a la Ley del Sector Eléctrico que recoge un déficit de tarifa de 3.600 millones de euros para 2013, tras la retirada de los fondos que iba a aportar el Estado.

En concreto, el Ministerio de Hacienda anunció que «se compromete a poner en marcha un grupo de trabajo con el resto de ministerios implicados, Economía y Competitividad e Industria, Energía y Turismo, y con las empresas del sector eléctrico, para trabajar de forma conjunta en la definición de posibles mecanismos de titulización de la deuda del sector eléctrico» y que serán «similares a los ya existentes» con el objetivo de minimizar el efecto lesivo del nuevo déficit de tarifa sobre las eléctricas.

Al encuentro asistieron el presidente de Endesa, Borja Prado; el de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán; el de Gas Natural Fenosa, Salvador Gabarró; el consejero delegado de E.ON España, Javier Anzola; y el de EDP España, Miguel Stillwel.

El Ministerio de Hacienda añadió que la reunión se celebró dentro de los encuentros del Gobierno con el sector, marcados por «unas relaciones fluidas y exentas de conflictividad».

Las grandes eléctricas proponen ampliar el FADE

Por su parte, las compañías eléctricas valoraron positivamente la voluntad del Gobierno de dialogar acerca del déficit de tarifa de 2013 y de buscar fórmulas para titulizar este desajuste, según fuentes de las empresas, en alusión a la reunión celebrada con el ministro de Hacienda.

En la reunión no se llegó a fijar oficialmente el nuevo mecanismo para titulizar el nuevo desfase eléctrico, si bien desde las empresas se planteó la posibilidad de ampliar el Fondo de Amortización de la Deuda Eléctrica (FADE).

Este fondo, creado en 2010 para descargar el déficit de tarifa de los balances de las eléctricas mediante la titulización de la deuda en los mercados crediticios con el aval del estado, finalizó este año, una vez colocado todo el desajuste generado hasta 2012, con lo que la deuda salía del balance de las eléctricas. Este mecanismo sólo podía funcionar para los desfases producidos hasta 2012, ya que en 2013 estaba previsto alcanzar el equilibrio entre ingresos y gastos.

El Gobierno pretendía alcanzar este equilibro gracias a la reforma energética aprobada en julio que, entre otras cuestiones, establecía una serie de aportaciones presupuestarias extraordinarias para cuadrar las cuentas de 2013.

Sin embargo, durante el trámite en el Senado, el PP propuso retirar una serie de aportaciones: un crédito de 2.200 millones de euros para cubrir los desfases en la generación renovable, 900 millones de euros para la mitad de los sobrecostes extrapeninsulares y 500 millones de euros correspondientes a determinados impuestos de hidrocarburos.

Esto dejaría, según estas mismas enmiendas, un déficit tarifario de hasta 3.600 millones de euros en 2013, cuya financiación corre a cargo de las grandes eléctricas. Ahora, Hacienda, Economía, Industria y las eléctricas determinarán si este importe se va a titulizar, aunque el ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, ya avanzó esta mañana que sería así.

Además, el ministro Soria avisó a las eléctricas de que sólo avalará el déficit de tarifa 2013 si las empresas renuncian a reclamar subidas de peajes eléctricos.

Las eléctricas recurrieron la orden ministerial de peajes de agosto, al considerar infundado el equilibrio de la tarifa eléctrica incluido en la norma, basado en el ingreso de 2.200 millones de euros a través del crédito extraordinario a cargo de los Presupuestos Generales del Estado, que en ese momento no estaba todavía aprobado.

Soria avisa a las eléctricas de que sólo avalará el déficit tarifario de 2013 si renuncian a subir los precios un 12%

«El Gobierno se ha comprometido a dar un aval por el déficit que haya en el sector en este año 2013», dijo Soria en una comparecencia ante la prensa tras reunirse en Bruselas con el comisario de Energía, Günther Oettinger para tratar de disipar las dudas de la Comisión Europea sobre las medidas que llevó a cabo España en materia de reforma energética en 2012 y 2013 y las acciones para la corrección del déficit de tarifa.

«El Gobierno está dispuesto a dar un aval eventual, pero eso siempre está condicionado a que los precios de la electricidad no suban ese 12% que continuamente están reclamando las eléctricas», insistió el ministro de Industria.

«Las empresas del sector no pueden plantear incrementos del peaje como consecuencia de esto porque este déficit y este aval es justamente lo que va a impedir que los precios suban en la medida en que lo están planteando las empresas del sector», agregó antes de añadir que «el límite lo pondrá el mercado», y que es la subasta de la energía la que puede aumentar o bajar su precio.

«Por ejemplo, si la subasta dijera que suben los precios en la vía del mercado, podríamos bajar los peajes, pero entonces aumentaría el déficit público y aumentaría el déficit del sector eléctrico y se agravaría el problema que estamos intentando corregir», explicó.

En ese contexto recordó que el déficit eléctrico «genera cada año un coste adicional para todo el sistema en concepto de amortización de capital e interés».

Oettinger muestra su «comprensión» antes las medidas adoptadas

Respecto a su reunión con Oettinger, Soria aseguró que «no ha recibido ni una sola crítica» por parte del Ejecutivo comunitario acerca de las medidas adoptadas contra el déficit de tarifa. «Al contrario, tenemos información de que algunos países van a adoptar medidas similares» en relación a las tecnologías del «régimen especial», señaló.

El ministro de Industria señaló que en Europa es donde mejor entienden la decisión del Gobierno de retirar una aportación de 3.600 millones de euros de los Presupuestos Generales del Estado para paliar el déficit de tarifa, cantidad prevista en la reforma de julio para corregir el déficit de tarifa, con el fin de garantizar el cumplimiento del objetivo de déficit público.

«No creo que sea necesario convencer a ningún miembro de la Comisión porque, no sólo están convencidos, sino que son los primeros que lo exigen», sostuvo el ministro de Industria.

«Hemos sentido la comprensión por parte del comisario Oettinger en relación a las medidas que hemos ido adoptando» en 2012 y 2013 para corregir el déficit de tarifa, aseguró Soria, que incluso ofreció la experiencia española para que otros Estados miembros con una situación parecida puedan adoptar medidas similares.

«El diálogo ha sido constructivo y la Comisión continúa trabajando estrechamente con las autoridades españolas», explicaron por su parte fuentes comunitarias, que sin embargo puntualizaron que el Ejecutivo comunitario «todavía está examinando la conformidad de las reformas españolas del sector eléctrico adoptadas en julio de 2013 con la legislación primaria y secundaria de la Unión Europea».

Soria abordó además con Oettinger «cuestiones generales» como las interconexiones energéticas con Francia, «la posibilidad de que España se convierta en una gran plataforma de distribución de gas para el centro de Europa» dado que cuenta con una «sobrecapacidad» de infraestructuras, así como la posibilidad de que España exporte energías renovables a otros países europeos y la oportunidad de «aprovechar las posibilidades» de explotar la extracción de hidrocarburos mediante fractura hidráulica.

El Gobierno mantendrá los peajes de la luz en enero

Asimismo, el ministro de Industria, Energía y Turismo mantendrá los peajes en la revisión de la tarifa de luz en enero, según manifestó tras la firma de un convenio en la sede del Ministerio de Industria con el presidente de Cantabria, Ignacio Diego.

«Desde hace muchos trimestres el Gobierno no toca estos peajes, salvo en aquello que se hizo como consecuencia de la reforma del mes de julio pasado, y ahora tampoco los va a tocar», afirmó el ministro, en alusión a la revisión de tarifas en enero.

Estos peajes, que recogen los costes regulados del sistema eléctrico (transporte, distribución y primas renovables, entre muchos otros), no se incrementarán para aplacar el déficit de tarifa, ya que el Gobierno confía en el mecanismo de revisión automática que se pondrá en marcha en 2014, pero tampoco se rebajarán para compensar los altos precios de la energía en los mercados, decisión que sería previsiblemente contestada y ganada por el sector en los tribunales.

«Si hay una subida en el mercado y se pregunta si el Gobierno va a reducir los peajes para que esta subida quedara compensada, la respuesta es no, porque si bajan los peajes estaríamos agravando aún más el déficit eléctrico», argumentó el ministro.

La evolución de precios en el «pool», que marca máximos desde 2006, es «puro mercado», indicó. «Prefiero que baje a que suba», pero el Gobierno «respetará lo que fija el mercado», de modo que la revisión de enero se conocerá «cuando la subasta» entre comercializadoras de tarifa se celebre el próximo 19 de diciembre.

Soria consideró que las eléctricas «están en su derecho» a recurrir ante los tribunales lo que estimen oportuno, pero «tienen que tener en consideración la posibilidad, y así se les ha brindado, de que el Gobierno pueda avalar este desfase adicional de 3.600 millones de euros», que «no va a tener repercusión ni en los peajes ni en los precios al consumidor» en la revisión de enero.

«Las empresas eléctricas no tienen por qué seguir demandando un incremento de los peajes, porque la próxima emisión que se haga para cubrir este déficit adicional, que será el último, porque en 2014 ya no habrá, lógicamente tendría el aval del Estado», según aseguró.

La reforma eléctrica impulsada por el Gobierno pretendía alcanzar este año el equilibrio entre ingresos y gastos del sistema eléctrico gracias, entre otras cuestiones, a una serie de aportaciones presupuestarias. Sin embargo, durante el trámite en el Senado, el PP propuso retirar 2.200 millones de euros de un crédito extraordinario, 900 millones de euros de aportación a los sobrecostes extrapeninsulares y 500 millones de euros correspondientes al impuesto de hidrocarburos.

De esta manera, la reforma dejaría un déficit por falta de ingresos de hasta 3.600 millones de euros este año que tendrían que financiar las cinco grandes eléctricas, sin que hasta ahora se hubiera definido si este podría titulizarse (emitirse en el mercado con el aval del Estado).

Soria argumentó que esas enmiendas se introdujeron debido a que «hay un objetivo superior, que es el objetivo del déficit público», porque «lo peor que podría ocurrir en España en estos momentos es no cumplir ese objetivo y que todo el trabajo que hemos hecho durante estos dos años y que está siendo reconocido por los mercados internacionales, ahora no pudiéramos culminarlo», dijo.

El Senado da el visto bueno a la Ley del Sector Eléctrico y aprobará retirar las aportaciones del Estado previstas para eliminar el déficit tarifario

La Comisión de Industria, Energía y Turismo de la Cámara alta dictaminó el informe de la ponencia del proyecto de Ley, donde incluyó 25 enmiendas del PP -aunque no otras 18 propuestas que el propio grupo retiró-, las cinco que este pactó con el Grupo Parlamentario Vasco y una de CiU.

En cambio, la Comisión rechazó tanto las seis propuestas de veto (uno del PSOE, dos de Entesa Catalana pel Progres y tres del Grupo Mixto) como más de cuatrocientas enmiendas parciales de la oposición, aunque el PP se mostró dispuesto a negociar con CiU alguna nueva incorporación en el texto que saldrá del Pleno del Senado de la semana del 9 de diciembre para su aprobación definitiva en el Congreso de los Diputados.

El PP movió varias enmiendas e incluyó un nuevo retoque en la correspondiente al déficit de tarifa de 2013 en la que añadió que el desajuste, de hasta 3.600 millones de euros, generará derechos de cobro consistentes en el derecho a percibir «un importe de la facturación mensual por los ingresos del sistema previstos en las letras a), b), c) y e) del apartado 2 del artículo 13 de esta ley».

En este artículo 13 se recogen las distintas partidas de ingresos para financiar los costes regulados. Allí figuran los peajes eléctricos y otras partidas, así como, en el epígrafe d), que es el que no se cita en la nueva enmienda, las aportaciones de los Presupuestos Generales del Estado, consistentes en un crédito de 2.200 millones de euros para cubrir posibles desfases en la retribución renovable y la asunción de la mitad de los sobrecostes extrapeninsulares, unos 900 millones de euros.

El senador del PP, José Ignacio Palacios, defendió que la retirada de esas dos partidas y de «500 millones de la tasa de generación eléctrica y céntimo verde», que no detalló, se deben a que «el primer objetivo (del Gobierno) es cumplir el objetivo de la Comisión Europea sobre el déficit público, salvar las cuentas de este país».

Además, aseguró que esos fondos «se cubren a costa de las grandes empresas energéticas», de las que apuntó, «no están muy contentas con esta decisión» del Gobierno.

En el otro extremo, el senador socialista Jesús Alique denunció que los 3.600 millones de euros «lo vamos a pagar a escote entre todos en el recibo de luz; lo van a pagar los de siempre, los consumidores».

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, «se ha impuesto y ha desautorizado» a Soria, señaló el senador socialista, para agregar que esta reforma eléctrica es la «más breve e inútil de la historia» de España.

En este sentido, el senador del PP respondió que «no es un proyecto de ley del Ministerio de Industria o de Hacienda; lo ha presentado el Gobierno y no hay ni vencedores ni vencidos».

Además, Alique criticó que «este proyecto de Ley está hecha a golpe de improvisación», ya que las enmiendas del PP «se cargan una de las tres patas que sujetaban la reforma energética», la del Estado.

«Su único objetivo», según puntualizó, «es que la desviación del déficit público real frente al previsto no sea excesiva para seguir manejando desde el poder el desmantelamiento económico, social y ético que hacen de este país».

Durante la sesión, los socialistas abandonaron la Comisión al constatar que el PP «pretendía reabrir, con su mayoría absoluta, la ponencia cerrada y sacar del texto de la misma enmiendas que ya habían sido incluidas en el trámite de la ponencia celebrado este martes por la mañana».

Alique explicó que en la mañana del martes se convocó la ponencia y se discutió las enmiendas que se iban a incluir. Sin embargo, a última hora, el PP, «con nocturnidad y alevosía», pidió un receso de la Comisión para retomar los trabajos de la ponencia que ya estaba cerrada, una vez debatidos los vetos y el conjunto de las enmiendas.

En este sentido, el diputado socialista acusó al PP de «faltar el respeto al Parlamento», practicar la «piratería parlamentaria» y cometer una «cacicada» en toda regla, además de acusarlos de haber realizado un ejercicio de «despotismo parlamentario» al «confundir su mayoría absoluta con la verdad absoluta».

Además, las enmiendas incluidas en el texto también incorporan numerosas modificaciones de carácter técnico, así como aclaraciones y puntualizaciones sobre competencias autonómicas.

El proyecto de Ley del Sector Eléctrico es la pieza fundamental de la reforma eléctrica aprobada por el Gobierno el pasado mes de julio con el objetivo de resolver el déficit de tarifa, el desfase que se produce porque los ingresos del sistema eléctrico no cubren los costes.

La normativa prevé un mecanismo automático para corregir las deficiencias de ingresos que funcionará a partir de 2014, así como aportaciones presupuestarias extraordinarias para lograr el equilibrio este año, que finalmente fueron eliminadas.

La tarifa de último recurso (TUR), la única que fija el Gobierno y que cambiará su nombre por precio voluntario al pequeño consumidor (PVPC), se revisa en función de dos factores: los peajes que fija Industria para retribuir las actividades reguladas (transporte, distribución y primas renovables, entre otras) y la evolución del mercado.

El precio del componente de energía se determinará el próximo 19 de diciembre en la subasta Cesur, donde se compra y vende la electricidad para el suministro a tarifa.

Por lo que respecta a los peajes, la reforma establece que a partir del próximo año ya no responderán a decisiones del Gobierno, sino que se determinarán de forma automática para ajustarse a las necesidades de ingresos de las actividades reguladas.

Unesa reclama al Gobierno que dé una solución a la financiación del déficit de tarifa generado en 2013

En declaraciones al canal «24 Horas» de TVE, Montes indicó que el nuevo desajuste de 3.600 millones de euros para este año «probablemente» provoque subidas de la tarifa eléctrica, aunque no inmediatamente en enero, sino «a lo largo del tiempo, a no que ser que el Gobierno encuentre la forma de financiarlo por su parte».

«Hoy por hoy no hay aval del Estado», aunque «subyace» que el Gobierno «intentará encontrar soluciones», si bien, tal y como está redactado el borrador de la nueva ley eléctrica, el nuevo desfase «irá como mínimo contra el balance» de las eléctricas.

Montes también criticó los mensajes contradictorios lanzados desde el Ministerio de Industria acerca del déficit de tarifa de 2013. «En julio, lo que dijo el ministro (José Manuel Soria) es que no habría déficit de tarifa. En septiembre, dijo que sería de 3.000 millones de euros, y luego en Londres llegó a 3.500 millones de euros, y después dijo en un desayuno que no habría déficit, y el secretario de Estado de Energía (Alberto Nadal) también lo dijo hace unos días en el Senado», explicó.

El presidente de Unesa se mostró comprensivo con la «prioridad» del déficit público sobre el eléctrico, pero dijo que no tiene «sentido» que de las tres «patas» de la solución al déficit de tarifa «se desmarque» el Estado y no puedan hacerlo las empresas y los consumidores.

Soria y Nadal aseguran que el Gobierno «no tiene intención» de subir el precio de la electricidad

A preguntas de los periodistas tras una reunión en Londres con el comisario europeo de Industria, Antonio Tajani, el ministro se mostró tajante en que «no va a subir la luz».

«La luz puede subir por dos razones: o bien como resultado de la subasta que cada tres meses se hace entre quienes generan la electricidad y quienes la compran -esto puede hacer que el precio suba o baje- o porque el Gobierno aumenta los peajes», explicó.

«Ya le puedo asegurar hoy que el Gobierno no tiene ninguna intención de subir ni de bajar los peajes», subrayó.

Las posibles oscilaciones del precio de la electricidad debido a las subastas periódicas son una cuestión de «puro mercado» y «no es una decisión del Gobierno».

Por ejemplo, recordó el ministro, en la subasta celebrada en junio, correspondiente al periodo julio-septiembre, hubo «una reducción en el precio de la electricidad del 6,2%».

Las compañías eléctricas españolas cayeron en bolsa como consecuencia de la retirada de aportaciones presupuestarias para atajar el déficit eléctrico, un cambio introducido el pasado viernes en una enmienda del PP a la ley eléctrica en el Senado.

Esta falta de aportaciones generará un déficit este año de hasta 3.600 millones de euros, que se pagará en quince años y que el ministro no cree deba repercutir en un aumento de la factura para los consumidores.

Soria no descartó que las compañías puedan contar «con un aval del Estado», algo que, según dijo, ya estudian los ministerios de Economía y Hacienda.

Por otra parte, el ministro diferenció entre esta enmienda, que tiene como objetivo «reducir el déficit público», con la reforma del sector eléctrico, que «afecta a las actividades reguladas, como transporte, distribución, los sistemas eléctricos insulares y extrapeninsulares o el sistema de incentivos a la energía renovable».

Como consecuencia de esta reforma, en 2013, en términos de las actividades reguladas, «el sector está en equilibrio«, aseguró.

Soria insistió en que es importante seguir reduciendo el déficit público porque «esto es lo que da credibilidad» a España frente a los inversores internacionales.

Nadal dice que «nunca se va a permitir» que la luz suba un 14% «de golpe»

Por su parte, el secretario de Estado de Energía, Alberto Nadal, afirmó que el Gobierno «nunca va a permitir» que haya un subida en el entorno del 12% o el 14% del recibo eléctrico «de golpe» como consecuencia de la falta de aportaciones presupuestarias para atajar el déficit eléctrico.

«Esa subida es impensable, el Gobierno no va a permitir esa subida de la electricidad», afirmó Nadal en declaraciones a los medios tras su intervención en la apertura de la jornada de Sedigas «El sector gasista español«, desmintiendo así la información aparecida en el diario «Expansión» que apuntó a ese incremento del 14% según el sector eléctrico.

El secretario de Estado de Energía señaló que la falta de aportaciones presupuestarias al sistema eléctrico, un cambio introducido el pasado viernes en una enmienda del PP a la ley eléctrica en el Senado, generará un déficit este año, de hasta 3.600 millones de euros, que se pagará «poco a poco» y «despacito», a lo largo de quince años. «No tendría sentido que este déficit generado de forma extraordinaria se pagara de golpe» por los consumidores, señaló.

Sobre cómo se podrá colocar esa deuda de este año, al igual que Soria, Nadal recordó que «de momento» son las eléctricas las que tienen un derecho de cobro contra el sistema, «que se les pagará durante quince años con una rentabilidad adecuada, en quinceavas partes».

La posibilidad de que las eléctricas coloquen este derecho de cobro en los mercados «es una decisión de las empresas», si bien el Gobierno no informó de que avale con garantías del Estado este tipo de emisiones. «Habrá que hablarlo con las compañías», indicó a este respecto.

Soria aclarará las dudas de Bruselas sobre la reforma eléctrica

Por otro lado, Soria, se reunirá este miércoles en Bruselas con el comisario de Energía, Günther Oettinger, con el objetivo de discutir sobre las dudas que tiene el Ejecutivo comunitario sobre la reforma eléctrica aprobada por el Gobierno español y su impacto en el sector de las renovables.

La Comisión Europea «todavía está examinando la conformidad de las reformas del sector eléctrico españolas adoptadas en julio de 2013 con la legislación europea primaria y secundaria, con el fin de adoptar medidas adicionales de la Unión Europea si resulta apropiado», según explicó la portavoz de Energía, Marlene Holzner.

En concreto, el Ejecutivo comunitario reclamó al Gobierno español que «preste especial atención a garantizar que las medidas empleadas para eliminar el déficit de tarifa no afecten negativamente al clima de inversión en el sector energético de España».

«En particular, garantizar un buen clima para la inversión en energías renovables es importante no sólo para España sino para la Union Europea en su conjunto», resaltó la portavoz.