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La Fundación Renovables considera «inadmisible» que el Gobierno ponga trabas a las compañías eléctricas para no cerrar centrales de carbón

Europa Press.- La Fundación Renovables rechaza la decisión del Gobierno de endurecer las condiciones para el cierre de plantas eléctricas y tachó de «inadmisible» que el Ejecutivo trate de evitar el cierre de las centrales de carbón en lugar de comprometerse a eliminar este combustible de la generación energética antes de 2030, en el marco de la Cumbre del Clima (COP23) que acogió Bonn (Alemania) y la solicitud de Iberdrola de cerrar sus centrales térmicas en España.

«Es inadmisible que, lejos de formar parte de la lista de países que han sellado la alianza global por la que se comprometen a eliminar el carbón de la generación energética antes de 2030, el Gobierno español esté poniendo todo tipo trabas para evitar el cierre del carbón», ha lamentado. En este sentido, la Fundación Renovables ha reclamado al Gobierno «coherencia y responsabilidad» ante el desafío climático y que adopte una política energética sostenible «con la mirada puesta en el horizonte de un 2050 100% renovable y con emisiones cero». La Fundación Renovables considera que con las nuevas condiciones para el cierre que se pretende establecer se «vuelve a dar la espalda a cualquier planificación de un futuro sin emisiones».

Según la Fundación, Bonn envió una «clara señal» de que las dinámicas globales se están alejando del carbón. «Nuestro país no puede seguir desoyendo esas señales, por oportunidad y conveniencia para el clima y también para nuestra economía», ha afirmado. Así, ha destacado que España cuenta con la tecnología, el conocimiento y la experiencia para estar en la vanguardia del cambio hacia una sociedad descarbonizada, por lo que apunta que solo falta «la voluntad política».

Por ello, la organización manifiesta su «total rechazo» al borrador de real decreto lanzado por el Ministerio de Energía, que hace retroactiva la ley de clausura del carbón «con el fin de vetar los planes de las eléctricas». Con esta postura, la Fundación Renovables cree que el Gobierno, «en vez de planificar un futuro sin emisiones, eficiente y renovable, se reafirma en su fósil postura y decide intervenir contra natura para mantener un parque de generación que ni los propietarios de las centrales quieren, estableciendo mecanismos de subasta carentes de cualquier tipo de sentido o planificación y abriendo la puerta a un esquema de compensación si nadie adquiere las centrales».

Nadal quiere mantener el carbón

Así, la organización ve «inadmisible que la ministra de Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, asegure que España está en la senda de cumplimiento de los objetivos de reducción de emisiones a 2020, mientras el ministro de Energía, Álvaro Nadal, mantiene un pulso con las eléctricas por mantener activas las centrales más contaminantes». Además, pide al Gobierno que lleve a cabo «una verdadera reforma» en la que se establezcan los precios reales para cada tecnología de acuerdo a los criterios de «no dependencia, sostenibilidad y eficiencia».

Iberdrola solicitó el 10 de noviembre al Ministerio de Energía el cierre de las plantas térmicas de Lada (Asturias) y Velilla (Palencia), que suman una potencia conjunta de 874 megavatios (MW), una decisión con la que completará el proceso de clausura de todas sus centrales de carbón en el mundo. La compañía enmarcó esta decisión dentro de su apuesta por las energías limpias y por acelerar su compromiso de reducción de la intensidad de emisiones de CO2 en un 50% en el año 2030 respecto a los niveles de 2007.

Tres días después, el Ministerio de Energía activó el decreto por el que regula el cierre de centrales eléctricas en España, con el que pretende asegurar que las decisiones de cierre sean «coherentes con los instrumentos de planificación energética». A diferencia del régimen anterior, que sólo contempla la seguridad del suministro, este reglamento también valorará la coherencia del cierre con el cumplimiento de los objetivos medioambientales y climáticos, así como su efecto sobre los precios y la competencia del mercado eléctrico. De esta manera, el Gobierno denegará el cierre de una instalación cuando considere que amenaza a la seguridad de suministro energético o del abastecimiento de materias primas, así como cuando suponga efectos desfavorables en los precios de la electricidad.

El déficit eléctrico provisional asciende a 1.645 millones de euros en septiembre, 390 millones menos de lo previsto

Europa Press.- El déficit de tarifa provisional del sistema eléctrico, que se produce porque los costes reconocidos de la actividad regulada son superiores a los ingresos obtenidos a través de los peajes, se situó en 1.645 millones de euros en los nueve primeros meses del año, 390,2 millones menos de lo previsto, según indicó la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).

Este desajuste inferior a lo previsto se debió, fundamentalmente, a la evolución favorable de los ingresos por peajes de acceso y cargos (94,2 millones de euros) y de la retribución adicional y específica de los sistemas no peninsulares (341,7 millones de euros menos de lo previsto). El consumo eléctrico registrado en la liquidación fue de 165.956 gigavatios hora (GWh), un 2,2% superior al valor promedio observado en años anteriores; mientras que los ingresos por peajes de acceso y cargos de consumidores ascendieron a 9.557 millones de euros, un 1% superiores al valor promedio histórico. El coeficiente de cobertura registrado en esta liquidación se situó en un 84,93%, lo que determina hasta qué punto se cubren los costes en esta liquidación.

En cuanto a las renovables, en la liquidación de septiembre la CNMC ha gestionado la liquidación de 63.629 instalaciones del total de las inscritas en el Registro de Régimen Retributivo Específico del Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital, y que tienen derecho a retribución específica. La liquidación provisional acumulada y a cuenta correspondiente a la energía generada desde el 1 de enero hasta el pasado 30 de septiembre, con cargo a las liquidaciones de las actividades reguladas del sector eléctrico, se elevó hasta los 5.367,09 millones de euros, antes de IVA o impuesto equivalente.

506 millones en esta liquidación

Como consecuencia de los desajustes temporales entre ingresos y costes del sistema, contemplados en el artículo 19 de la Ley 24/2013, la cantidad a pagar a cuenta a los productores en la novena liquidación aplicando el coeficiente de cobertura señalado asciende a 506,58 millones de euros, antes de IVA o impuesto equivalente. Asimismo, la liquidación provisional a cuenta correspondiente al mismo periodo con cargo a los Presupuestos Generales del Estado (PGE), asciende a 51,5 millones de euros, antes de impuestos.

En cuanto al sector gasista, el déficit registrado fue de 396 millones de euros, frente a los 417 millones de euros en el mismo periodo del año anterior. Así, teniendo en cuenta los ingresos netos de liquidación, se tiene un índice de cobertura del 81,3% de la retribución acreditada. El total de ingresos declarados por las empresas al sistema de liquidaciones por facturación de tarifas, peajes y cánones ascendió a 1.902 millones de euros, un 2,8% más que en el mismo periodo del ejercicio anterior, destacando el incremento de los ingresos por reserva de capacidad y por peaje de regasificación.

Mientras, los costes liquidables del sistema ascendieron a 32 millones de euros, un 25,5% superiores a los del mismo periodo del 2016, debido principalmente al aumento del coste de adquisición del gas de operación en el Mercado Organizado de Gas (Mibgas). Por tanto, teniendo en cuenta los ingresos existentes, se han obtenido unos ingresos netos declarados de 1.870 millones de euros. La retribución total fija acreditada a las empresas ascendió a 2.094 millones de euros. Por su parte, la demanda nacional de gas este año facturada hasta el 30 de septiembre ascendió a 220,5 teravatios hora (TWh). El número de consumidores declarado por las empresas distribuidoras ascendía a 7,7 millones, con un aumento interanual de 88.805 consumidores, un 1,2% más.

España redujo su intensidad energética un 5,8% en 2016, por encima de la media mundial, que lo hizo un 2,6%

Europa Press.- España redujo su intensidad energética en 2016 un 5,8%, una cifra superior a la media mundial, que se sitúa en un 2,6%, aunque esta reducción de emisiones está lejos de la tasa anual del 6,3% necesaria para poder cumplir el objetivo de limitar el calentamiento global por debajo de 2 grados centígrados recogido en París.

Según el informe Low Carbon Economy Index: Is Paris Possible? elaborado por PwC, la cifra, aunque insuficiente, sitúa a España por detrás de Reino Unido, que redujo su intensidad en carbono un 7,7% en 2016 y China, cuya reducción fue del 6,5%, siendo ambos países los únicos que superaron el año pasado la tasa de descarbonización necesaria. El estudio valora que la economía mundial ha logrado reducir la intensidad de sus emisiones de carbono un 2,6% en 2016 y destaca que la economía española es una de las que más ha reducido su intensidad energética.

Tanto en 2016, con un 5,8%, como en lo que va de siglo, un 2,4%, la tasa de reducción de emisiones está «por encima del promedio mundial», que fue del 2,6% y el 1,4% respectivamente. En términos absolutos, España también se encuentra entre los países «menos carbonizados», a consecuencia del aumento de las energías renovables en el mix energético nacional; PwC apunta que la economía española deberá centrar sus esfuerzos en conseguir una tasa de reducción anual media del 3,2%.

Por otro lado, la media de los países del G7 es de -2,9%, mientras el crecimiento del producto interior bruto de estas economías fue del 3,1% a nivel mundial y del 1,5% entre los países del G7.La socia responsable de Sostenibilidad y Cambio Climático en PwC, María Luz Castilla, considera que las empresas deben prepararse para abordar los riesgos físicos y de transición (regulatorios, de mercado, tecnológicos) hacia una economía baja en carbono. «Pero también deben ser capaces de identificar las oportunidades que se derivan de esta revolución», ha aconsejado.

Reino Unido obtiene una media de reducción del carbono del 6% desde 2000, casi tres veces mayor que la media mundial, con los planes de cierre de centrales de carbón para 2025, lo que provocó una caída del consumo del carbón del 52%. En el caso de China, el mayor consumidor de energía y carbón del mundo, su reducción en el consumo de carbón del 1,4% se debe a las nuevas políticas energéticas y medioambientales. Además, China instaló más capacidad de energía renovable en 2016, superando incluso a Estados Unidos.

Por detrás de Reino Unido y China, los países que más han reducido su intensidad en carbón son México (-4,6%); Australia y Brasil (-3,8%); Estados Unidos (-4,6%); Japón (-2,4%); Canadá (-2,1%); Rusia (-1,7%) y la media de la Unión Europea también fue de -1,7%. A la cola del índice se encuentran Indonesia, Argentina, Turquía y el sur de África, donde el crecimiento de las emisiones superó al de su PIB.

La Ley de cambio climático de Baleares fijará para 2030 que toda la flota de coches de alquiler sea eléctrica

Europa Press.- La futura Ley de cambio climático y transición energética fijará que para 2030 toda la flota de las empresas de coches de alquiler sea, de forma obligatoria, 100% eléctrica, con un aumento progresivo del 10% anual a partir del año 2020. Así lo ha avanzado el consejero de Territorio, Energía y Movilidad, Marc Pons, quien espera que en 2020 la red de puntos de recarga eléctrica «esté ya preparada y dé un muy buen servicio».

En este sentido, el consejero ha recalcado que, para que sea efectivo el cambio a la movilidad eléctrica, «es necesario estar preparados». Por el momento, hay instalados en Baleares más de 300 puntos de carga semi-rápida. Además, a través de un proyecto financiado por el Impuesto de Turismo Sostenible, se instalarán 500 puntos de carga en 5 años con una inversión de 12 millones de euros. Pons ha indicado que espera que la transición en estos vehículos sirva como «catalizador y estímulo» para los vehículos privados. Igualmente, ha comentado que entre las ventajas de tener vehículo eléctrico se encuentran el aparcamiento gratuito en la zona azul o la carga gratuita durante al menos dos años.

Sobre el sector de los rent-a-car, el consejero ha asegurado que ya conocen la medida y que «comparten la necesidad de ir introduciendo este tipo de cambios». Todas estas empresas estarán obligadas por ley a ir asumiendo que un 10% anual de la flota sea eléctrica. Asimismo, Pons quiso recalcar que la futura Ley «no es un paquete de medidas fiscales para cumplir con los objetivos, puesto que a través de la imposición la gente que más tiene podrá pagar y seguir contaminando». «Nuestro planteamiento va por la vía de la planificación y el largo plazo, buscando el acuerdo», añadió.

El consejero ha recordado que la Ley, cuyo borrador prevé presentar en diciembre, es fijar una hoja de ruta que haga posible pasar del 3% al 95% o 100% de renovables y reducir las emisiones de C02 al 0 en 2050. «Es una normativa de muy larga mirada, pensando en las tres próximas décadas y con una visión transversal, puesto que la energía afecta a todos los sectores productivos», indicó.

Respecto a la contaminación derivada del transporte por carretera, Pons ha recordado que en Baleares se producen 2,6 millones de desplazamientos diarios de los cuales más de la mitad se realizan en vehículo privado. «Del total de las emisiones que se emiten a la atmósfera en Baleares, el 35% provienen del tráfico. Si todos los coches fueran eléctricos se reducirían en un 90% las partículas contaminantes emitidas», subrayó el consejero.

Fernando Ferrando es el nuevo presidente de la Fundación Renovables

Europa Press.- Fernando Ferrando ha sido elegido nuevo presidente de la Fundación Renovables por los miembros del patronato de esta entidad, sucediendo en el cargo a Domingo Jiménez Beltrán. Ingeniero Superior Industrial por el ICAI y Licenciado en Ciencias Económicas, ocupaba el cargo de vicepresidente desde la puesta en marcha de la fundación. Entre los cargos que ha asumido destaca su participación en la creación del Instituto de Energías Renovables del Ciemat, presidente de la Asociación Empresarial Eólica y puestos de responsabilidad en Endesa y Gamesa Energía, entre otros, según la Fundación.

Ferrando destacó que la Fundación debe servir para «aglutinar a todos aquellos actores convencidos de que un cambio de modelo energético es posible». Como vicepresidentes le acompañarán en esta nueva etapa de la fundación Mariano Sidrach de Cardona (Catedrático de la Universidad de Málaga), Juan Castro-Gil (abogado) y Sergio de Otto. Por su parte, Maribel Núñez, actual gerente de la Fundación, asume también la secretaría del Patronato. Concha Cánovas, experta en energías renovables y ex directora general del IDEA, se incorpora como miembro del Comité Ejecutivo, en el que también permanecen Jiménez Beltrán, José Luis García Ortega y Joan Herrera.

La sequía dispara las emisiones de CO2 de la electricidad un 28,13% por el mayor peso de carbón y gas

Europa Press.- Las emisiones de dióxido de carbono (CO2) procedentes de la generación eléctrica han aumentado un 28,13% en 2017 respecto al mismo periodo de 2016, ya que a consecuencia de la sequía la energía hidráulica cayó casi a la mitad hasta el 30 de septiembre, según indicó Red Eléctrica de España.

En concreto, la energía hidráulica disminuyó un 49,5% desde el 1 de enero hasta el 30 de septiembre y cayó un 29,1% durante septiembre por la falta de agua, por lo que la demanda eléctrica en España se ha compensado con energía de carbón y de ciclo combinado de gas, que son más caras y también más emisoras de CO2.

Así, en lo que va de año (de enero a septiembre) se han emitido en el conjunto de España 52.990.411 toneladas de CO2 relacionadas con la producción de electricidad, de las que 30.318.938 toneladas de CO2 se debieron a la generación por carbón y 10.069.124 toneladas de CO2 al gas (ciclo combinado). Estas cifras, suponen un 28,13% más que en el mismo periodo del 2016 (41.354.702 toneladas). El año pasado el carbón en el mismo periodo emitió 21.960.124 toneladas de CO2, es decir, un 27,52% menos, y el ciclo combinado, 8.614.516 toneladas de CO2, un 14,45% menos que este año.

Según datos de Red Eléctrica de España, la energía generada con carbón ha crecido un 39,5% en este año y, en la misma línea ascendente, se sitúa el ciclo combinado (gas), que ha aumentado un 42,6% en este año, al mismo tiempo que la energía eólica disminuyó un 9,8% en lo que va de año, aunque repuntó un 4,7% en el mes de septiembre. En total, desde septiembre de 2016 a septiembre de 2017, la hidráulica ha generado un 42,6% menos de electricidad y la eólica ha perdido también un 12% en el mismo periodo. Además, en la actualidad se genera un 25% más de energía con carbón que hace un año y un 44% más de ciclo combinado (gas).

Los datos apuntan que en el último mes disminuyó un 5,9% la generación renovable para suplir la demanda eléctrica pero, si se compara con los datos de hace un año, la electricidad procedente de renovables se redujo en un 22,9%. Así, las emisiones de CO2 asociadas a la generación eléctrica alcanzaron 7.089.179 toneladas en julio; 6.038.501 toneladas en agosto y 5.720.637 toneladas de CO2 durante el mes de septiembre a nivel nacional. De estas, el carbón supuso más de la mitad de las emisiones de CO2 en julio, 4.098.000 toneladas de CO2; entorno a la mitad en agosto, 3.079.792 toneladas y 2.919.485 toneladas de CO2 por carbón correspondieron a septiembre.

Según fuentes de Red Eléctrica, la falta de energía hidráulica por la sequía y de eólica, que disminuyó por la falta de viento, se está compensando con carbón y gas, mientras la nuclear permanece constante. En los datos, según subraya, tiene importancia Canarias, que fundamentalmente depende de combustibles fósiles, al no tener interconexión eléctrica. Así, en septiembre, las centrales nucleares, que no emiten CO2, aportaron el 24,9% de la generación y se convirtió en la fuente de energía con mayor peso en la producción eléctrica.

En segundo y tercer puesto se situaron el ciclo combinado, con el 17,2%, y el carbón, con el 14,9% respectivamente. En su conjunto, las renovables contribuyeron a la demanda eléctrica con un 29,8% del total y debido a la disminución de la generación hidráulica junto con el aumento del ciclo combinado volvió a producirse un descenso renovable de 0,5 puntos porcentuales respecto al año anterior.

Si bien, del total de la energía generada, el 54,4% en septiembre fue libre de CO2 (renovables + nuclear). En la actualidad, a finales del mes de septiembre las reservas hidráulicas se situaron en un 29,2%, casi 17 puntos por debajo que en septiembre de 2016 y 3,4 puntos menos que en el mes de agosto. En cuanto a la producción eólica peninsular, en septiembre llegó a 2.793 gigawatios hora, lo que supone un 4,7% más frente al mismo mes de hace un año. El máximo de generación eólica peninsular se produjo el 9 septiembre, lo que supuso un 34,1% de la generación ese día.

Finalmente, el precio final de la demanda peninsular en septiembre fue de 56,36 euros por megavatio hora, lo que significa un aumento del 3% respecto al mes anterior y un 10,3% más frente a septiembre de 2016. Sin embargo, la demanda fue un 3% menor en este mes. Este dato también tendría relación con la sequía y el viento en calma, ya que la demanda se está supliendo con carbón y gas que España adquiere en el exterior, lo que provoca un aumento del precio.

Telefónica afianza sus objetivos de reducción de emisiones de CO2 y se compromete a ser energéticamente 100% renovable en 2030

Europa Press.- Telefónica ha conseguido que sus objetivos de reducción de emisiones de CO2 sean certificados por la iniciativa Science Based Targets (SBT), lo que indica que están avalados por criterios científicos y contribuyen al Acuerdo de París, según indicó la compañía, que resaltó que el acuerdo necesita el apoyo de todos los agentes, incluidas las empresas, para lograr que la temperatura de la Tierra no aumente por encima de los 2ºC.

Con su compromiso, Telefónica señala que logrará desligar el crecimiento de su negocio del aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero, disminuyéndolas un 30% en términos absolutos para 2020 y un 50% para 2030. En 2016, la compañía redujo sus emisiones un 26%. Con Telefónica, son ya 6 las empresas del sector teleco que están avaladas por SBT y hay un total de 300 firmas que se han comprometido a fijar objetivos de reducción de emisiones, pero solo unas pocas lograron su validación.

Para la directora de Mitigación Climática del Sector Privado del Instituto de Recursos Mundial (WRI), Cynthia Cummis, «es alentador ver a Telefónica establecer un objetivo de reducción de emisiones que alinee sus estrategias comerciales con la tasa de descarbonización necesaria para evitar los peores impactos del cambio climático». «Telefónica asume un papel de liderazgo en la transición hacia el futuro con bajas emisiones de carbono. Su objetivo demuestra a los clientes, inversores y al propio sector que está comprometida con la consecución de los objetivos del Acuerdo de París», destacó.

Para lograrlo, la compañía trabaja en un Plan de Energías Renovables y se ha comprometido a ser 100% renovable en 2030. Hace unos meses también se sumó a la iniciativa RE100, que aglutina a empresas que apuestan por fuentes renovables para su negocio. Asimismo, Telefónica trabaja en un Plan de Eficiencia Energética, para reducir en un 50% el consumo de energía por unidad de tráfico.

«La adhesión a la iniciativa Science Based Targets (SBT) representa el espaldarazo al compromiso de Telefónica por la descarbonización. SBT es una guía muy útil para que todas las empresas comprendan cuál debe ser su contribución a los objetivos de París. Y al mismo tiempo, permite visibilizar el compromiso privado, que debe sumarse al trabajo que hacen los gobiernos y los ciudadanos para combatir el calentamiento global», según la directora de Sostenibilidad y Gestión de Intangibles de Telefónica, Geert Paemen.

Actualmente el 44% de la energía que consume Telefónica a nivel mundial ya es renovable, lo que equivale al consumo medio anual de 203.749 hogares. Su Plan de Energía Renovable le reportará además un ahorro potencial del 6% en la factura de energía y evitará a la atmósfera alrededor de 1,5 millones de toneladas de CO2 para 2030. En 2016, Telefónica consiguió reducir el consumo de energía un 34%, gracias al Plan de Eficiencia Energética que desarrolló 130 proyectos concretos que ahorraron unos 22 millones de euros, según la compañía.

La eólica prevé suministrar más de un 30% de la electricidad en 2030 con una potencia de 40.000 MW

Europa Press.– España necesitará 17.000 megavatios (MW) eólicos adicionales en 2030, alcanzando un total de 40.000 MW, para cubrir más de un 30% de la generación eléctrica del país con esta tecnología, según el análisis Elementos necesarios para la transición energética. Propuestas para el sector eléctrico, elaborado por la Asociación Empresarial Eólica (AEE) y remitido al Comité de Expertos para la Transición Energética.

En concreto, la AEE estima que para 2020 se alcanzarán los 28.000 MW, teniendo en cuenta las subastas de nueva potencia ya adjudicadas en 2016 y 2017 y el cupo eólico canario, que supondrán la instalación de casi 5.000 MW nuevos, por lo que la potencia eólica aumentaría en 1.700 MW anuales de media entre 2017 y 2020. Por su parte, en la década de 2020 a 2030 el ritmo de nueva potencia eólica sería de unos 1.200 MW de media al año, alcanzándose los 40.000 MW de potencia instalada.

Gracias a la nueva potencia eólica del escenario de la AEE, las emisiones del sector eléctrico se reducirían para 2020 en un 30% respecto a 2005 y un 42% para 2030. Así, en el escenario de la patronal, se alcanzaría el 100% de la descarbonización del sistema eléctrico para 2040. Además, el mix eléctrico español alcanzaría un 40% de cobertura de la demanda con renovables en 2020, un 62% en 2030, un 92% en 2040 y un 100% para 2050.

Según el estudio, estos 17.000 MW adicionales de eólica a 2030 planteados son «fundamentales» para cubrir la salida de plantas de generación basadas en combustibles fósiles del sistema y la cobertura del aumento de la demanda por la mayor actividad económica y la electrificación del transporte. Además, añade que también será necesario contar con la necesaria «repotenciación» en base al envejecimiento del parque eólico español.

Este incremento de eólico a 2030, según la patronal, supondrá la creación de unos 32.000 empleos en el sector, así como la aportación al PIB de más de 4.000 millones de euros. Además, la seguridad energética española mejoraría al reducirse las importaciones de combustibles fósiles en 18 millones de toneladas equivalentes de petróleo y evitaría la emisión de 47 millones de toneladas de CO2. La AEE dibuja un escenario a más largo plazo, hasta 2050, en cuyo horizonte el objetivo sería que la potencia eólica instalada alcanzara los 60.000 MW.

El director general de la patronal, Juan Virgilio Márquez, señaló que el sector eólico «está preparado y es competitivo para aportar al sistema la capacidad requerida para alcanzar los objetivos de descarbonización, suministrando más del 30% de la energía eléctrica en 2030″. Además, la AEE propone adoptar medidas para facilitar la aportación de las energías renovables en la consecución de objetivos en 2030 y 2050. A este respecto, pide establecer un marco estable para la instalación de renovables, con mecanismos estables de retribución, una senda de implantación y un calendario de subastas, así como facilitar las inversiones en interconexión para asegurar la penetración renovable y la posibilidad de exportar excedentes.

Asimismo, en el mercado eléctrico, aboga por establecer mecanismos de mercado que propicien señales de inversión a largo plazo para asegurar los objetivos de renovables y la capacidad de respaldo y el suministro, así como un mecanismo de carbon pricing (tasa-suelo en el precio del CO2, extendido también al transporte y a la climatización). En materia fiscal, defiende establecer una fiscalidad medioambiental que dé señales a los inversores para invertir en tecnologías limpias y eficiencia energética basada en el concepto de que quien contamina paga.

La patronal APPA denuncia que «la falta de coherencia» del Gobierno con el carbón amenaza cumplir los objetivos de renovables

Europa Press.- La Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA) denuncia «la falta de coherencia» del Gobierno que, por una parte, impulsa el desarrollo de las energías renovables, y, por otra, pone condiciones a las decisiones empresariales de cierre de centrales que las compañías no consideran viables.

La asociación critica que, aunque la actual Ley del Sector Eléctrico ya reserva al Ejecutivo la competencia para autorizar o no el cierre de las instalaciones de generación, mediante el nuevo real decreto pretende alargar «artificialmente» la vida de determinadas centrales de generación. Así, APPA considera que mantener artificialmente en operación centrales que hayan solicitado el cierre «va contra los objetivos» de penetración de renovables y posiciona a España a «contracorriente con Europa y el mundo», donde las centrales convencionales son «las que están desapareciendo del sistema energético a mayor velocidad». Por ello, pide al Ministerio de Energía demostrar que mantener abiertas de forma obligatoria determinadas centrales de generación es «positivo para el interés general».

Para APPA, ante la previsión de incorporar en un futuro cercano más de 8.000 megavatios (MW) renovables de las subastas realizadas en 2016 y 2017, «no se deberían establecer trabas a la decisión voluntaria de empresas para desmantelar centrales». Además, recuerda al Gobierno que debería existir una planificación de cuánta potencia renovable va a instalarse y también de cuáles van a ser las centrales de generación que van a cerrar.

Las causas del retroceso español en renovables y acción climática

Los datos sobre la situación española en el cumplimiento de objetivos de energías renovables y en materia de lucha contra el cambio climático más que preocupantes, son decepcionantes. En este artículo enumeramos 5 motivos interrelacionados y una conclusión inquietante después de la publicación de dos informes que, de una forma u otra, propinan un severo varapalo a la política energética española (por llamarlo así) y a la acción contra el cambio climático en nuestro país.

En primer lugar, la Agencia Europea de Medio Ambiente publicó el pasado viernes un informe de seguimiento sobre la implantación de energía renovable en los países miembros, situando a España entre los 8 países que incumplen los objetivos intermedios que se autofijaron. En concreto, según este informe, el 16,27% del consumo de energía final en nuestro país provino en 2016 de fuentes renovables, cuando la planificación establecía un hito de un punto más, en concreto del 17,3%. Además, entre 2015 y 2016 el crecimiento fue inapreciable (del 16,15% al 16,27%).

Por otra parte, también recientemente publicado, España ha bajado 5 posiciones respecto al año pasado en el Índice de Acción Climática y 16 puestos respecto a 2014, cuando llegó a ocupar el puesto 22, según el informe de SEO/BirdLife, que además señala que somos «el país más vulnerable al cambio climático de Europa», anticipando, además,  el incumplimiento de los compromisos de emisiones de nuestro país. Una conclusión es evidente: se acumulan los resultados adversos de la política en materia de acción climática y en el desarrollo de energía renovable en España. La acción de nuestro país y del Ejecutivo está en entredicho. Y la pregunta es ¿cómo hemos podido llegar a esta situación, después de un inició fulgurante hasta 2012?

1.- Ese inicio fulgurante estuvo basado en un conjunto de errores regulatorios que promovían el exceso y la sobreinversión en determinadas tecnologías renovables, aún no maduras en aquel momento, cuya extensión masiva fue descontrolada. Podemos decir que el inicio estaba «dopado». Mantra que el actual equipo repite para exonerarse de la forma de actuar posterior.

2.- Después de esta fase llegó, como reacción, un salvaje ajuste de cuentas a las tecnologías, la reforma eléctrica y su concepto de rentabilidad razonable, con su fuerte revisión retributiva de las instalaciones y el frenazo a la instalación de nueva potencia. Los conflictos internacionales sobre esta cuestión dañan la credibilidad de la Administración Energética y su desenlace queda larvado.

3.- Fruto de esta reforma eléctrica, se ha producido un efecto disuasorio en el plano inversor (a nivel empresarial y financiero) por la falta de seguridad jurídica y regulatoria en nuestro país. Condiciones que el propio Ejecutivo airea en sus declaraciones, advirtiendo a los concurrentes a las recientes subastas del riesgo al que quedarían expuestos. Si a esto unimos el ejercicio solipsista de las dos últimas administraciones energéticas, sin diálogo ni negociación con los agentes sectoriales, el cóctel en el modelo de gobernanza (incluyendo el cuestionamiento de la naturaleza liberalizada de determinadas actividades) está servido.

4.- Falta planificación en la política energética, ante el proceso de transición a una economía descarbonizada, con grandes vacilaciones (por no llamar bandazos) para cuadrar con el cálculo electoral todos los impactos que tendría sobre el recibo mientras sobran los ejercicios retóricos de los programas electorales y las construcciones discursivas. Eso se aprecia en la prácticamente nula consideración del factor medioambiental en el sector del transporte y la movilidad, con una apuesta tímida respecto al coche eléctrico y sus infraestructuras y con la consideración conjunta del resto de sectores económicos.

5.- Incluso ante los compromisos preexistentes (20-20-20) de nuestro país, se ha dejado pasar el tiempo y avanzar por pura inercia, tanto en producción eléctrica mediante energías renovables como en eficiencia energética. Confiados en los resultados pasados de producción hidráulica y ante la aproximación de 2020, se han efectuado 3 subastas (diferentes en su diseño, sin calendarización de las mismas, con ilusión respecto a los plazos de sus proyectos, que puede derivar en riesgos en el grado de cumplimiento de la implantación de los proyectos resultantes al mezclar operadores expertos con agentes maverick). Todo ello con el aprovechamiento político de Rajoy anunciando las terceras subastas.

Finalmente se observa, por los países más avanzados, como el propio alineamiento de España en la escena europea en referencia a los compromisos medioambientales se aproxima más a los países escépticos que a los países convencidos en esta materia, lo cual revela la falta de convicción y cómo bascula según el momento. A la vista de todo ello, es previsible que, además, 2017 incluso pueda tener resultados peores en esta materia. Más allá de que el ministro encuentre justificaciones en la climatología (¡la pertinaz sequía!) y en las interconexiones, estos datos requieren una reacción política decidida, coherente, urgente y clara.