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La mexicana Patricia Espinosa es la elegida para liderar la oficina de cambio climático de la ONU sustituyendo a Figueres

EFE.- La diplomática mexicana Patricia Espinosa, actual embajadora de México en Berlín, ha sido nominada por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, para liderar la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), con sede en Bonn (Alemania). Según indicaron, Ban Ki-moon concluyó el proceso de selección con la elección de Espinosa, lo que abre un proceso de consultas que conducirá a la ratificación definitiva del nombramiento.

Espinosa sustituirá como secretaria ejecutiva de la CMNUCC a la costarricense Christiana Figueres. Excanciller de México, era uno de los candidatos barajados por la ONU para asumir el puesto de jefe de la diplomacia climática internacional. Nacida en Ciudad de México en 1958, Espinosa ingresó en el Servicio Exterior Mexicano en 1981 y su primer destino dentro de la carrera diplomática fue el de agregada de Economía de la Misión de México ante las Naciones Unidas con sede en Ginebra.

Tras ocupar diversos cargos en misiones diplomáticas mexicanas, en 2001 llega a Alemania como embajadora para ser nombrada en junio de 2002 representante de su país ante Austria, Eslovaquia y los Organismos Internacionales con sede en Viena. Dejó estos últimos destinos a finales de 2006, momento en el que el entonces presidente de México, Felipe Calderón, la puso al frente de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Tras seis años en el cargo, en 2013 Espinosa regresó a Berlín como embajadora.

El Gobierno insiste en promover una nueva ley para luchar contra el cambio climático mientras Cañete ratifica el compromiso europeo

EFE / Europa Press.- La Comisión Europea aseguro que los países comunitarios ratificaran el acuerdo climático de París “lo antes posible” al tiempo que el Gobierno español confía en que la protección del medio ambiente sea un compromiso que una a todos los partidos políticos para que el Parlamento apruebe una ley que siente los principios para luchar contra el cambio climático. Así lo destacó la vicepresidenta del Gobierno en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría, que representó a España en la firma del acuerdo.

Más de 170 países, de los cuales unos sesenta estuvieron representados por jefes de Estado y de Gobierno, acudieron a la sede de la ONU para estampar su firma en el tratado. «Es un día importante. Es un momento histórico», dijo Sáenz de Santamaría. La vicepresidenta dijo que, aunque el Gobierno actual esté en funciones, la protección del medio ambiente «debería ser un compromiso de todos, y al menos lo es del partido que sustenta el Gobierno». En ese sentido, anunció que una de las próximas leyes que puedan llevarse al Parlamento sea una ley de cambio climático que recoja «todos los instrumentos y todos los mecanismos necesarios para poder cumplir los objetivos» que se han suscrito en la ONU.

Destacó que España, por ejemplo, es líder en sectores como tecnología renovable y se encuentra en «las mejores condiciones para cumplir los objetivos» que ha definido la ONU en el acuerdo climático. «Venimos con los deberes muy hechos, con una senda muy marcada», insistió la vicepresidenta en funciones acerca de la situación que tiene España en ese sentido y en relación con los compromisos que regirán cuando entre en vigor el acuerdo de París. Además, Sáenz de Santamaría subrayó que España defiende «más eficiencia energética» y recordó que el país y Portugal están muy involucrados en programas como interconexiones eléctricas.

Sáenz de Santamaría insistió en que el acuerdo que acababa de firmar a nombre de España fija un sistema de «solidaridad global» basado «en el justo equilibrio entre las renuncias y las compensaciones». «El acuerdo establece mecanismos de compensación para que la reducción de emisiones no afecte a las posibilidades de desarrollo y prosperidad de ningún país«, agregó. «Los efectos del cambio climático nos afectan a todos; nadie queda a salvo de sus consecuencias», afirmó en su mensaje. «Al firmar este acuerdo, nos obligamos con nuestros hijos, con nuestros nietos. Cada generación, ahora la nuestra, asume su responsabilidad medioambiental con las venideras», agregó la vicepresidenta del Gobierno español en funciones.

También recordó que España, junto con el resto de los países de Europa, se ha comprometido a reducir un 40% de las emisiones para 2030 respecto a los niveles de 1990. Asimismo, señaló que España ampliará también las interconexiones energéticas para hacerlas más eficientes y aumentará sustancialmente sus aportaciones anuales para la financiación climática para llegar a duplicarlas a partir del 2020. «Será entonces cuando alcancemos niveles en el entorno de los 900 millones», añadió. «Este acuerdo ejemplifica lo mejor de la política internacional, que debe volverse en cultivar los intereses compartidos por los países y pueblos del mundo», concluyó.

«El acuerdo de París ha sido un éxito que representa un salto de declaraciones de voluntad y buenos deseos a los hechos y los compromisos. El paso de una visión reducida a una más amplia e integradora. Son cambios esperanzadores que crean nuevas oportunidades y generarán prosperidad. Este objetivo tiene que ser la principal tarea de todos los gobiernos, convertirnos también en gobiernos de acción. Pongámonos en marcha», ha concluido.

Cañete: “A ratificarlo cuanto antes”

Por su parte, el comisario de Energía y de Acción Climática, Miguel Arias Cañete, advirtió de que los países todavía tiene que «tomar decisiones difíciles» alrededor del acuerdo internacional sobre el clima alcanzado en París en diciembre de 2015 y subrayó que todas las partes deben «cumplir» sus compromisos. «No va a ser fácil. El cambio de este nivel nunca lo es. Tendremos que tomar decisiones difíciles, fijar objetivos más elevados, hacer nuevas leyes, redirigir inversiones», explicó Cañete, que defendió que Europa sigue dispuesta a «continuar liderando con el ejemplo» tras recordar que la Unión Europea se ha marcado el objetivo «duro» de reducir las emisiones de CO2 «al menos un 40% antes de 2030«.

El comisario ha reconocido eso sí que la ratificación del acuerdo del clima, que requiere el visto bueno de los Parlamentos nacionales de los Veintiocho y de la Eurocámara «requerirá algo de tiempo» pero el compromiso europeo con el acuerdo es «irreversible y no negociable«. «Se hará lo antes posible. Antes del comienzo este verano, la Comisión Europea presentará una propuesta a nuestros Estados miembro para que ratifiquen el Acuerdo de París en nombre de la Unión Europea», ha subrayado.

Cañete ha recordado que Europa sólo representa el 9% de las emisiones globales aunque «todos» comparten la responsabilidad, pero también ha dejado claro que «los grandes emisores deben liderar el camino», que las economías emergentes «también tendrán la obligación de contribuir más y el sector privado también tendrán que aumentar» su contribución «porque tiene lógica económica». «Todos sabemos que las contribuciones actuales de los países para reducir las emisiones no nos llevarán muy por debajo de los dos grados, muchos menos el grado y medio. Todos tendremos que recurrir a nuestro espíritu de París en 2018 para hacer frente a la realidad juntos y alentar una mayor ambición», ha concluido.

Pintadas contra la Comisión Europea

La Coalición Clima 21, formada por ONG, movimientos sociales y diversas organizaciones civiles, realizó una pintada en la entrada de la sede de la Comisión Europea para pedir a los líderes europeos mayor implicación en la lucha contra el cambio climático. «COP21 m’a tue» (la COP21 me ha matado) rezaba la pintada con la que se protesta por la tardía aplicación del acuerdo sobre el clima, prevista para 2020, e insta a la Unión Europea a no esperar hasta entonces para implementar políticas climáticas ambiciosas.

Un número récord de países firma en la ONU el acuerdo climático de París, con China y Estados Unidos comprometidos

EFE / Europa Press.– Estados Unidos y China, los dos países más contaminantes del mundo, reiteraron su compromiso de ratificar antes de que termine el año el Acuerdo de París contra el cambio climático y prometieron cooperación con el resto del mundo para frenar el calentamiento global. En este sentido, un número récord de países dejaron claro ante las Naciones Unidas la urgencia de actuar contra el calentamiento global.

Al menos 175 Estados sellaron en una gran ceremonia el documento negociado el pasado diciembre en la capital francesa. Nunca antes tantos países habían firmado una convención internacional de este tipo en el primer día en que el texto se abre para que las naciones comiencen a adherirse. Para que el acuerdo entre en vigor se necesita ahora que al menos 55 países, que sumen en total el 55% de las emisiones globales, completen el proceso de ratificación. 15, en su mayoría pequeños Estados insulares, ya lo hicieron y se espera que a lo largo de 2016 sigan el camino muchas otras naciones. En la mayoría de los casos, los países necesitan que el texto sea aprobado por sus parlamentos.

Los dos mayores contaminadores del mundo, Estados Unidos y China, se comprometieron para luchar contra el cambio climático. El secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, confirmó que su país ratificará el pacto a lo largo de este año, mientras que el viceprimer ministro chino, Zhang Gaoli, dijo que el suyo lo hará antes de la cumbre del G20 prevista para septiembre. Washington y Pekín han trabajado juntos en los últimos meses para tratar de dar ejemplo a otros países y acelerar la entrada en vigor del acuerdo internacional alcanzado en la capital francesa.

Kerry, en un discurso, defendió que el Acuerdo de París es sólo un punto de partida y que será necesario ir más allá si se quiere frenar el cambio climático. En ese sentido, destacó que el verdadero poder del pacto es «la oportunidad que crea» y el mensaje que envía a todos, incluido al sector privado. El jefe de la diplomacia estadounidense subrayó que lo que hay que hacer, como reducir emisiones e impulsar las renovables, está ya al alcance del mundo con las tecnologías actuales y sólo depende de la «determinación» que se muestre.

Por su parte, China no ratificará el acuerdo hasta el próximo mes de septiembre, cuando calcula que habrá completado los trámites internos necesarios, según comunicó el viceprimer ministro, Zhang Gaoli. Estaba previsto que China suscribiera el tratado internacional inmediatamente. Sin embargo, Pekín indicó que sólo efectuará una «adhesión preliminar«. «China finalizará sus procedimientos legales domésticos sobre el consentimiento para formar parte del acuerdo de París antes de la cumbre del G20 que se celebrará el próximo septiembre en Hangzhou», explicó Xie Zhenhua, enviado especial para cambio climático. Hasta entonces, Gaoli ha aseguró que «China honrará sus compromisos» en materia de cambio climático. «Pondremos en marcha un estricto sistema de responsabilidad para la protección ambiental», indicó.

Francia, que lideró en la COP21 las negociaciones de este primer acuerdo global contra el cambio climático, espera que su Parlamento autorice la ratificación «de aquí al verano», según dijo el presidente, François Hollande. El jefe del Elíseo, que fue el primero en estampar su firma en el documento, urgió al resto de países de la Unión Europea a dar «ejemplo» y completar sus ratificaciones a lo largo de 2016.

Las intervenciones de los líderes mundiales subrayaron el sentimiento de urgencia para actuar contra el calentamiento global y la necesidad de ir más allá de los compromisos de París. «Estamos en una carrera contrarreloj», advirtió el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, que insistió en que el «futuro» del mundo depende de los progresos hacia una economía baja en emisiones. «Estamos batiendo récords en esta cámara. Pero los récords también se están batiendo fuera», dijo Ban, apuntando a las temperaturas globales y el deshielo. El jefe de la ONU, en todo caso, recalcó el carácter «histórico» de la firma del Acuerdo de París y aseguró que «es un día para nuestros niños y nietos y todas las generaciones futuras».

Simbolizando esa frase, el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, selló el pacto en nombre de su país acompañado de su nieta de dos años. Naciones Unidas también quiso destacar la importancia del momento para el futuro del mundo y decidió que, en lugar de un alto cargo de la organización, las primeras palabras fuesen para la joven tanzana Gertrude Clement, que con sólo 16 años destaca por su activismo sobre el clima.

Los más de 60 líderes y cientos de representantes nacionales reunidos ante la Asamblea General escucharon también un potente discurso del actor Leonardo DiCaprio, que apoya a la ONU como Mensajero frente al cambio climático. «El mundo está mirando. Ustedes serán aclamados o vilipendiados por las generaciones futuras», advirtió el intérprete a los dirigentes, a quienes quiso dejar claro que «el planeta no se salvará si no dejamos los combustibles fósiles bajo tierra, donde pertenecen».

Muchos líderes subrayaron precisamente la necesidad de ir más allá de lo que establece el pacto, que entre otras medidas fijó el compromiso para mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de los 2 grados centígrados con respecto a los niveles preindustriales y proseguir los esfuerzos para limitarlo a 1,5 grados centígrados. También definió la necesidad promover el desarrollo económico con bajas emisiones de gases de efecto invernadero, «de un modo que no comprometa la producción de alimentos», y orientar los flujos financieros en ese sentido para que los países menos ricos puedan asumir también esfuerzos.

La española Teresa Ribera, entre los candidatos a reemplazar a Figueres en la secretaría de Cambio Climático de la ONU

EFE.– La ONU baraja una lista de 10 candidatos para suceder a la costarricense Christiana Figueres como jefa de la diplomacia climática internacional en la que aparece la ex secretaria de Estado de Cambio Climático española Teresa Ribera, según The Guardian. Figueres ya ha confirmado que no renovará ni ampliará su mandato como secretaria general de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) más allá del turno de seis años que expira a comienzos de julio.

El organismo ha abierto el proceso para relevarla y, según fuentes consultadas, busca una personalidad fuerte y curtida en la diplomacia climática para ocupar un puesto clave en los próximos años, en los que se debe ratificar el acuerdo de París, cerrar flecos pendientes e implementarlo antes de que entre en vigor en 2020. Entre los candidatos están asimismo la embajadora mexicana en Alemania, Patricia Espinosa, que presidió la cumbre del clima de Cancún (2010), el titular peruano de Ambiente y presidente de la cumbre climática de Lima (2014), Manuel Pulgar, y la ministra brasileña de Medio Ambiente, Izabella Teixeira.

El portavoz brasileño en las negociaciones de Rio+20, André Corréa Lago, aparece también en la lista, junto al director de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), el turco Fatih Birol; el ministro de Medio Ambiente de Gambia, Pa Ousman Jarju; la diplomática climática surafricana Nozipho Joyce; la embajadora de Granada en la ONU, Dessima Williams, y Laurence Tubiana, la embajadora francesa que dirigió las negociaciones de la COP21. Ribera es una de las candidatas mejor valorada en la lista que está sobre la mesa del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, por su experiencia en la negociación internacional.

Entre otros cargos, Ribera ha sido directora de la Oficina Española de Cambio Climático (OECC), entre 2004 y 2008, y secretaria de Estado de esta materia de 2008 a 2011. Ribera dirige desde julio de 2014 el Instituto para el Desarrollo Sostenible y las Relaciones Internacionales (IDDRI), que ha orientado en la trastienda la cumbre de París y el acuerdo histórico de lucha contra el cambio climático alcanzado. Los aspirantes deberán presentarse por sí mismos a un puesto que tiene una gran responsabilidad: que el acuerdo de París se aplique y los países combatan de manera efectiva el calentamiento global.

Ban Ki-Moon pide medidas contra el cambio climático en el ámbito marítimo

EFE.- El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon pide, afirmó en una visita a la sede de la Organización Marítima Internacional (OMI) en Londres que los países deben tomar medidas para cumplir los objetivos contra el cambio climático en el ámbito marítimo.

Según un comunicado de la organización, cuya Asamblea preside el embajador de España en Londres, Federico Trillo, Ban insistió en la necesidad de que los países implementen los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030 acordados en las Naciones Unidas.

El secretario general de la ONU subrayó la contribución de la OMI en la lucha para combatir el calentamiento global, que incluye la adopción de medidas jurídicamente vinculantes de eficiencia energética para los buques.

Ban dijo ante las delegaciones de los países miembros de la OMI que el transporte marítimo es «indispensable para el comercio mundial» y recalcó la relevancia de mejorar las infraestructuras portuarias.

Respecto a la situación en las aguas del Mediterráneo, Ban elogió el papel de los servicios de salvamento y del sector del transporte marítimo en el rescate de refugiados que tratan de alcanzar las costas europeas, que ha evitado la muerte a miles de personas.

La COP21 tiene un borrador de acuerdo para ser ultimado por los ministros

EFE.- La primera semana de negociaciones en la cumbre del clima de París (COP21) culminó con la aprobación de un borrador de acuerdo que terminarán de ultimar los ministros de cerca de 200 países a partir del lunes, en tanto que los artículos más problemáticos siguen aún sin cerrar. El documento aprobado es fruto de cuatro años de trabajo de los negociadores, que, en la cumbre de Durban (Sudáfrica) de 2011, recibieron el mandato de elaborar el texto de un acuerdo universal de lucha contra el cambio climático.

El texto ha pasado de las 55 páginas con las que llegó a París a las 48 actuales, de las que 22 corresponden al pacto en sí que se prevé aprobar el próximo viernes, 21 a un paquete de decisiones que lo desarrollarían y 5 a un anexo con 96 propuestas de cambios introducidas por las partes a última hora. La embajadora francesa en la cumbre, Laurence Tubiana, reconoció que el borrador aún recoge todas las opciones, muchas contradictorias entre sí, cuenta con más de mil paréntesis y deja sin resolver las dos áreas más conflictivas: la diferenciación entre países desarrollados y en desarrollo, y la financiación a estos últimos para crecer bajos en carbono y se adapten al calentamiento.

No obstante, admitió que el documento «indica el deseo de todos de alcanzar un gran pacto», aunque «todavía no estemos al final del camino» y «la mayor parte de los temas más problemáticos continúan sin resolver». «Sobre esta base deberán negociar los ministros», que el lunes a primera hora llegan París, dijo Tubiana, quien advirtió de que su Gobierno «no tiene un plan B» y confía en contar con la versión final el jueves por la mañana, para que los juristas la revisen y los traductores la preparen en los seis idiomas oficiales de la ONU, con el fin de que sea suscrita el viernes.

Tras Tubiana intervinieron en el plenario los portavoces de todos los grupos de negociación, quienes coincidieron con la idea lanzada por la jefa del equipo negociador de la Unión Europea, Elina Bardram, quien dijo que es «un texto aceptable para todos». A pesar de haber logrado una base para el futuro pacto universal de lucha contra el calentamiento en esta semana, la mayoría de los negociadores consultados reconocen que la labor diplomática que queda pendiente para los ministros es «tremenda». «Nos hubiera gustado que el texto hubiera llegado a este punto con muchos más puntos cerrados», lamentó en el plenario la embajadora de Sudáfrica, Nozipho Mxakato-Diseko, portavoz de los más de 130 países del grupo de negociación G7 más China.

La directora de la Oficina Española de Cambio Climático, Valvanera Ulargui, apuntó que «todas las opciones siguen estando encima de la mesa, no se ha avanzado en ningún punto político». Tanto Ulargui como el comisario europeo de Acción Climática, Miguel Arias Cañete, valoraron que «las cuitas de la Unión Europea» siguen dentro del acuerdo, tanto en materia de ambición como de mitigación. «La próxima semana será la del compromiso, cuando se deban cerrar los temas más difíciles», dijo Arias Cañete.

Mientras la Unión Europea y Estados Unidos desean que la diferenciación entre países desarrollados y en desarrollo «se vaya diluyendo», países como India, China y los países petroleros presionan para que se mantenga y para que el compromiso de cumplir los objetivos nacionales no sea obligatorio para ellos. Del mismo modo, quieren que el cometido de financiar a los más vulnerables sólo recaiga en los países considerados ricos en un anexo de la convención de cambio climático de la ONU de 1992, cuya mención actualmente, en un mundo tan diferente, enerva a la Unión Europea.

El enconamiento del debate de la diferenciación choca en muchos casos de bruces con la propia realidad: a día de hoy, 186 países, incluyendo la inmensa mayoría de las naciones en desarrollo, han presentando compromisos de reducción de emisiones para incluir en este acuerdo. Sólo Venezuela, Uzbekistán, la República Popular Democrática de Corea, Libia, Siria, Panamá, Nepal, Nicaragua, San Cristóbal y Nieves y Timor Oriental no han presentado compromiso, en algunos casos por motivos evidentes de su situación de conflicto.

Aunque también contribuyen a la financiación de los más vulnerables, China aportó recientemente 3.000 millones de dólares, lo cierto es que las potencias emergentes no quieren «dejarse computar» oficialmente en este aspecto, aseguró Valvanera Ulargui. «La Unión Europea no quiere que la diferenciación se diluya de manera traumática e inmediata para estos países, pero sí que vayan contribuyendo a medida que mejoren sus economías», explicó la jefa del equipo español.

Por su parte, las ONG se mostraron optimistas respecto a «cómo avanza el proceso», aunque cautelosas «por la lentitud con la que se progresa en el contenido». Martin Kaiser, portavoz de Greenpeace, recordó que a estas alturas en la última cumbre en la que se trató de alcanzar un pacto global «había un texto de 300 páginas, frente a las poco más de 20 de acuerdo que hay en París, donde el clima de negociación es mucho más constructivo». Kaiser alertó, sin embargo, de que «el acuerdo no está garantizado». También Tasneem Essop, jefa de la delegación de WWF en la cumbre, aseguró que «los ministros van a tener que correr una carrera contra reloj para asegurar un acuerdo fuerte».

Fabius se muestra «realmente optimista»

El presidente de la cumbre del clima (COP21) y ministro de Asuntos Exteriores de Francia, Laurent Fabius, afirmó que, ante los últimos avances en las negociaciones, comienza a sentirse «realmente optimista» aunque queda todavía mucho trabajo pendiente. «Con las últimas informaciones que me han llegado, empiezo a ser realmente optimista, pero aún falta mucho por hacer. Por lo tanto, diría que ésta va a ser la COP de la acción», manifestó el ministro galo. Así se pronunció en el «Día de la Acción», en el que más de 50 personalidades de todo el mundo, como los actores Leonardo DiCaprio y Sean Penn, se reúnen en París para simbolizar el apoyo de la sociedad civil a la lucha contra el calentamiento.

«Solíamos tener solo gobiernos, pero ahora tenemos actores, de diferentes lugares, que quieren compartir su experiencia. Esto es importante», manifestó por su parte el ministro de Medio Ambiente peruano, Manuel Pulgar. Fabius confió en que el impulso que espera que suponga la COP21 para la lucha contra el cambio climático se mantenga al término de la cumbre y llegue más allá. «La sociedad está lanzada y la acción no se parará más. Estoy completamente convencido de que el movimiento lanzado va a continuar en los años siguientes y ampliarse», afirmó.

La secretaria de la Convención Marco sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas (CMNUCC), Christiana Figueres, recalcó que «lo que estamos haciendo en estos tres, cuatro o cinco días es muy notable, pero nada comparado con lo que tenemos que hacer», avanzó. Figueres añadió que es importante darse cuenta de que «debemos» actuar porque la ciencia apunta a que solo se dispone de un estrecho margen para contrarrestar el cambio climático, pero también por un «imperativo moral», dado que si no se toman iniciativas con rapidez, sus efectos se cebarán con los más vulnerables.