La Unión Europea obligará a las empresas de extracción energética a hacer públicos los detalles de sus pagos a los gobiernos extranjeros

Unión EuropeaEl objetivo es aumentar la transparencia en las relaciones entre los gobiernos regionales, nacionales o federales de todo el mundo y las compañías que manejan recursos estratégicos. Asimismo, se pretende proporcionar a la sociedad civil en los países ricos en recursos con la información necesaria para que los gobiernos rindan cuenta por cualquier ingreso realizado a través de la explotación de los mismos, al tiempo que se busca promover la adopción de la Iniciativa de Transparencia de las Industrias Extractivas (EITI) en estos mismos países.

La publicación por parte de las empresas extractoras de sus pagos a Gobiernos deberá llevarse a cabo de forma desagregada y proyecto por proyecto, por ejemplo, por cada contrato o licencia obtenida para acceder a los recursos.

Para garantizar la máxima transparencia, las empresas, cotizadas o no, deberán revelar todos los pagos superiores a 100.000 euros. La directiva incluye además una cláusula antievasión para asegurarse de que las empresas no puedan dividir los pagos artificialmente en otros menores para evitar su publicación.

«Durante las duras negociaciones con el Consejo (…), insistimos en que las normas fueran estrictas y que la publicación de los pagos fuese significativa. Nuestro objetivo también fue ofrecer una transparencia real», afirmó la socialista británica Arlene McCarthy (S&D), durante el debate parlamentario.

Entre los aspectos que tienen que hacer públicos figuran los derechos de producción, los impuestos, las regalías, los dividendos, los derechos de licencia, costos de alquiler, las bonificaciones, los honorarios y los pagos por mejoras de infraestructuras, según consta en la información publicada por la Comisión Europea.

Las pequeñas y medianas empresas estarán exentas de estas nuevas disposiciones y su carga administrativa disminuirá en comparación con las normas vigentes hasta ahora.

La Eurocámara logró en sus negociaciones con los Gobiernos eliminar del proyecto original el denominado «veto del tirano». Esta cláusula eximía a las empresas de sus obligaciones de información de los pagos en aquellos países en los que la legislación penal prohíbe esa relevación.

El Parlamento introdujo asimismo una cláusula que obliga a la Comisión Europea a estudiar la posibilidad de incluir sectores adicionales en el ámbito de aplicación de esta normativa en los tres años siguientes a su entrada en vigor.

La información publicada sobre los pagos a los gobiernos estará disponible públicamente para todos los interesados, ya sea mediante el repositorio de información de los mercados de valores o en el registro de empresas en el país de constitución (en la misma forma que los estados financieros estén disponibles). Los Estados miembros tendrán ahora dos años para adaptar estas normas a sus legislaciones nacionales.

El comisario europeo de Mercado Interior, Michael Barnier, mostró su satisfacción por el respaldo de los eurodiputados a la propuesta, pues «ayudará en la lucha contra la evasión fiscal y la corrupción».

Barnier defendió que «ahora hace falta ir más lejos y tomar medidas para tener más transparencia en la fiscalidad de todas las grandes empresas y grupos, como los impuestos que pagan, en qué cantidad y a quién».

Por su parte, las ONG aplaudieron el voto, una «muy luchada victoria por la transparencia en el sector extractivo» que supone un «paso adelante crucial en la lucha contra la evasión fiscal y la corrupción», en palabras de Oxfam.

«La UE debe ahora ampliar los estándares de transparencia exigidos a los bancos a todas las grandes empresas en todos los sectores. Sólo así Europa garantizará que las prácticas fiscales fraudulentas estén al descubierto para que todos lo vean», afirmó la ONG.

Por su parte, la asociación ONE dedicada a la lucha contra la pobreza extrema en África dio una «cálida bienvenida» a la aprobación de la directiva, la cual, dijo, «permitirá a la gente común en Angola, Nigeria y más allá saber lo que las compañías mineras, petroleras y gasísticas pagan a sus gobiernos».

Todos estos requisitos son muy similares a los establecidos por la Ley Dodd-Frank de Estados Unidos, pero van más allá en dos aspectos según informa Bruselas. En primer lugar, la industria de la explotación forestal de la Unión Europea se encuentra dentro del alcance de la obligación de información propuesto, además de las industrias de petróleo, gas y minería (en los EE.UU. sólo a los sectores de petróleo, gas y minería están cubiertos). En segundo lugar, las normas europeas también se aplicarán a las grandes empresas no cotizadas, así como de las sociedades cotizadas, mientras que las normas de Estados Unidos se limitan a las empresas extractivas que cotizan allí.

La Unión Europea obligará a las empresas de extracción energética a hacer públicos los detalles de sus pagos a los gobiernos extranjeros

Unión EuropeaEl objetivo es aumentar la transparencia en las relaciones entre los gobiernos regionales, nacionales o federales de todo el mundo y las compañías que manejan recursos estratégicos. Asimismo, se pretende proporcionar a la sociedad civil en los países ricos en recursos con la información necesaria para que los gobiernos rindan cuenta por cualquier ingreso realizado a través de la explotación de los mismos, al tiempo que se busca promover la adopción de la Iniciativa de Transparencia de las Industrias Extractivas (EITI) en estos mismos países.

La publicación por parte de las empresas extractoras de sus pagos a Gobiernos deberá llevarse a cabo de forma desagregada y proyecto por proyecto, por ejemplo, por cada contrato o licencia obtenida para acceder a los recursos.

Para garantizar la máxima transparencia, las empresas, cotizadas o no, deberán revelar todos los pagos superiores a 100.000 euros. La directiva incluye además una cláusula antievasión para asegurarse de que las empresas no puedan dividir los pagos artificialmente en otros menores para evitar su publicación.

«Durante las duras negociaciones con el Consejo (…), insistimos en que las normas fueran estrictas y que la publicación de los pagos fuese significativa. Nuestro objetivo también fue ofrecer una transparencia real», afirmó la socialista británica Arlene McCarthy (S&D), durante el debate parlamentario.

Entre los aspectos que tienen que hacer públicos figuran los derechos de producción, los impuestos, las regalías, los dividendos, los derechos de licencia, costos de alquiler, las bonificaciones, los honorarios y los pagos por mejoras de infraestructuras, según consta en la información publicada por la Comisión Europea.

Las pequeñas y medianas empresas estarán exentas de estas nuevas disposiciones y su carga administrativa disminuirá en comparación con las normas vigentes hasta ahora.

La Eurocámara logró en sus negociaciones con los Gobiernos eliminar del proyecto original el denominado «veto del tirano». Esta cláusula eximía a las empresas de sus obligaciones de información de los pagos en aquellos países en los que la legislación penal prohíbe esa relevación.

El Parlamento introdujo asimismo una cláusula que obliga a la Comisión Europea a estudiar la posibilidad de incluir sectores adicionales en el ámbito de aplicación de esta normativa en los tres años siguientes a su entrada en vigor.

La información publicada sobre los pagos a los gobiernos estará disponible públicamente para todos los interesados, ya sea mediante el repositorio de información de los mercados de valores o en el registro de empresas en el país de constitución (en la misma forma que los estados financieros estén disponibles). Los Estados miembros tendrán ahora dos años para adaptar estas normas a sus legislaciones nacionales.

El comisario europeo de Mercado Interior, Michael Barnier, mostró su satisfacción por el respaldo de los eurodiputados a la propuesta, pues «ayudará en la lucha contra la evasión fiscal y la corrupción».

Barnier defendió que «ahora hace falta ir más lejos y tomar medidas para tener más transparencia en la fiscalidad de todas las grandes empresas y grupos, como los impuestos que pagan, en qué cantidad y a quién».

Por su parte, las ONG aplaudieron el voto, una «muy luchada victoria por la transparencia en el sector extractivo» que supone un «paso adelante crucial en la lucha contra la evasión fiscal y la corrupción», en palabras de Oxfam.

«La UE debe ahora ampliar los estándares de transparencia exigidos a los bancos a todas las grandes empresas en todos los sectores. Sólo así Europa garantizará que las prácticas fiscales fraudulentas estén al descubierto para que todos lo vean», afirmó la ONG.

Por su parte, la asociación ONE dedicada a la lucha contra la pobreza extrema en África dio una «cálida bienvenida» a la aprobación de la directiva, la cual, dijo, «permitirá a la gente común en Angola, Nigeria y más allá saber lo que las compañías mineras, petroleras y gasísticas pagan a sus gobiernos».

Todos estos requisitos son muy similares a los establecidos por la Ley Dodd-Frank de Estados Unidos, pero van más allá en dos aspectos según informa Bruselas. En primer lugar, la industria de la explotación forestal de la Unión Europea se encuentra dentro del alcance de la obligación de información propuesto, además de las industrias de petróleo, gas y minería (en los EE.UU. sólo a los sectores de petróleo, gas y minería están cubiertos). En segundo lugar, las normas europeas también se aplicarán a las grandes empresas no cotizadas, así como de las sociedades cotizadas, mientras que las normas de Estados Unidos se limitan a las empresas extractivas que cotizan allí.

La Comisión Europea impone un arancel temporal del 11,8% a las importaciones de los paneles solares procedentes de China

«Esta medida es equilibrada y legal», señaló el comisario europeo de Comercio, Karel De Gucht, en una rueda de prensa, en la que afirmó que la penalización supone un «claro incentivo» a China para encontrar una solución «amigable» con la Comisión Europea por sus presuntas prácticas de comercio desleal en este campo.

La Comisión Europea rebajó considerablemente la sanción que había previsto inicialmente (47,6%) para permitir una «transición suave» que facilite la adaptación del mercado y como «una oferta a los chinos que no se va a repetir». Ahora, dijo, «la pelota está sobre el tejado de China».

Si en un plazo de dos meses no hay un acuerdo para poner fin a la disputa comercial, la Comisión Europea elevará el arancel desde el 11,8% hasta el 47,6% inicial.

«Esto no es proteccionismo. Más bien se trata de asegurar que las reglas del comercio internacional también se aplican a las empresas chinas, al igual que se nos aplican a nosotros«, aseguró De Gucht, quien explicó que el 47,6% es equivalente al «daño» sufrido por el sector europeo debido a las prácticas desleales.

La Comisión Europea tomó su decisión por unanimidad un día antes de que se cumpla el plazo legal establecido, tras nueve meses investigando el supuesto «dumping» -competencia desleal mediante la venta de productos con precio por debajo de su coste real- llevado a cabo por China en la venta de sus paneles legales.

Esta investigación, que se prolongará medio año más, hasta diciembre, se puso en marcha tras las denuncias puestas por empresas europeas, que suponen la queja anticompetencia más importante que el Ejecutivo europeo ha recibido hasta ahora.

«Está muy claro que hay dumping», afirmó De Gucht, quien indicó que los productores chinos se hicieron con un 80% del mercado de los paneles solares en la Unión Europea gracias a los precios artificialmente bajos que aplican, que deberían ser un 88 % mayores para ajustarse al coste de su producción, según la Comisión Europea.

Esta práctica de «dumping» «ha perjudicado claramente a la industria europea», pone en riesgo hasta 25.000 puestos de trabajo e incluso «la supervivencia misma del sector», según De Gucht.

La Comisión Europea deberá ahora consultar a los Veintisiete el establecimiento de los aranceles, aunque los países no tienen potestad en esta etapa del proceso sancionador para vetar una decisión de Bruselas.

En cambio, sí sería necesario el visto bueno de los Estados miembros si la Comisión Europea decide establecer sanciones permanentes por un periodo de 5 años contra China dentro de seis meses, una vez concluya la investigación abierta por este caso.

Varios países, entre ellos Alemania, mostraron su oposición a aplicar una penalización a los paneles solares chinos, mientras que el país asiático aumentó la presión sobre la Unión Europea ante la inminencia de la decisión de la Comisión Europea. De hecho, Estados Unidos impusó también aranceles a los paneles solares chinos.

De Gucht, que estuvo en tres ocasiones en contacto con ministerios chinos relevantes antes de tomar esta decisión, la última vez el pasado fin de semana, insistió en que quiere una solución amistosa, pero si Pekín no reacciona, la Unión Europea elevará las penalizaciones a sus paneles solares.

«Esta es una oferta única para los chinos para dar un claro incentivo para negociar, pero la pelota está ahora en el tejado chino. Si no hay solución, entonces los aranceles mayores se aplicarán» después de 60 días, afirmó.

La cuestión de los paneles solares ya desató una guerra comercial entre China y la Unión Europea. El Gobierno de Pekín presentó el año pasado una denuncia ante la OMC por las subvenciones que concede la Unión Europea y algunos Estados miembros, en particular Italia y Grecia, a la energía solar.

En 2011, China exportó a la Unión Europea paneles solares y sus componentes claves por valor de alrededor de 21.000 millones de euros. La actuación de Bruselas responde a denuncias presentadas por la patronal europea del sector fotovoltaico, ProSun, que representa a empresas españolas, alemanas o italianas.

ProSun y EPIA celebran el arancel temporal a los paneles chinos

Por su parte, los representantes de la industria europea de fabricantes de paneles solares y sus componentes celebraron la imposición de un arancel temporal a las importaciones de paneles solares de China anunciada por la Comisión Europea, a la vez que pidieron que se evite un conflicto comercial con el país. «Ahora es el momento de que China actúe», señalaron.

La coalición europea de Fabricantes Solares, ProSun, se mostró «aliviada» por esta medida, que responde a las prácticas desleales de varias empresas del país asiático.

ProSun denunció que el «dumping» es «un fraude que daña el futuro de la energía solar y debe ser relegado al pasado».

En caso de que Pekín no asuma ningún compromiso, la Unión Europea se verá obligada a actuar ante «la flagrante violación de las leyes del comercio internacional», indicó ProSun, que consideraron que de no negociar, «muchos países europeos votarían por la imposición de gravámenes permanentes», una posibilidad que será estudiada por el Ejecutivo europeo dentro de seis meses.

Por su parte, la Asociación Europea de Industria Fotovoltaica (EPIA) pidió a todas las autoridades públicas e industrias que aseguren una competencia justa que respete las reglas establecidas por la Organización Mundial del Comercio y que se comprometan a establecer negociaciones que eviten disputas comerciales.

A la vez, EPIA se mostró «confiada» de que, «sin importar el resultado final de este caso», las perspectivas a medio y largo plazo del sector de los paneles solares en Europa y a nivel global «se mantienen sólidas y jugará un papel clave en la necesaria recuperación económica».

La Comisión Europea impone un arancel temporal del 11,8% a las importaciones de los paneles solares procedentes de China

«Esta medida es equilibrada y legal», señaló el comisario europeo de Comercio, Karel De Gucht, en una rueda de prensa, en la que afirmó que la penalización supone un «claro incentivo» a China para encontrar una solución «amigable» con la Comisión Europea por sus presuntas prácticas de comercio desleal en este campo.

La Comisión Europea rebajó considerablemente la sanción que había previsto inicialmente (47,6%) para permitir una «transición suave» que facilite la adaptación del mercado y como «una oferta a los chinos que no se va a repetir». Ahora, dijo, «la pelota está sobre el tejado de China».

Si en un plazo de dos meses no hay un acuerdo para poner fin a la disputa comercial, la Comisión Europea elevará el arancel desde el 11,8% hasta el 47,6% inicial.

«Esto no es proteccionismo. Más bien se trata de asegurar que las reglas del comercio internacional también se aplican a las empresas chinas, al igual que se nos aplican a nosotros«, aseguró De Gucht, quien explicó que el 47,6% es equivalente al «daño» sufrido por el sector europeo debido a las prácticas desleales.

La Comisión Europea tomó su decisión por unanimidad un día antes de que se cumpla el plazo legal establecido, tras nueve meses investigando el supuesto «dumping» -competencia desleal mediante la venta de productos con precio por debajo de su coste real- llevado a cabo por China en la venta de sus paneles legales.

Esta investigación, que se prolongará medio año más, hasta diciembre, se puso en marcha tras las denuncias puestas por empresas europeas, que suponen la queja anticompetencia más importante que el Ejecutivo europeo ha recibido hasta ahora.

«Está muy claro que hay dumping», afirmó De Gucht, quien indicó que los productores chinos se hicieron con un 80% del mercado de los paneles solares en la Unión Europea gracias a los precios artificialmente bajos que aplican, que deberían ser un 88 % mayores para ajustarse al coste de su producción, según la Comisión Europea.

Esta práctica de «dumping» «ha perjudicado claramente a la industria europea», pone en riesgo hasta 25.000 puestos de trabajo e incluso «la supervivencia misma del sector», según De Gucht.

La Comisión Europea deberá ahora consultar a los Veintisiete el establecimiento de los aranceles, aunque los países no tienen potestad en esta etapa del proceso sancionador para vetar una decisión de Bruselas.

En cambio, sí sería necesario el visto bueno de los Estados miembros si la Comisión Europea decide establecer sanciones permanentes por un periodo de 5 años contra China dentro de seis meses, una vez concluya la investigación abierta por este caso.

Varios países, entre ellos Alemania, mostraron su oposición a aplicar una penalización a los paneles solares chinos, mientras que el país asiático aumentó la presión sobre la Unión Europea ante la inminencia de la decisión de la Comisión Europea. De hecho, Estados Unidos impusó también aranceles a los paneles solares chinos.

De Gucht, que estuvo en tres ocasiones en contacto con ministerios chinos relevantes antes de tomar esta decisión, la última vez el pasado fin de semana, insistió en que quiere una solución amistosa, pero si Pekín no reacciona, la Unión Europea elevará las penalizaciones a sus paneles solares.

«Esta es una oferta única para los chinos para dar un claro incentivo para negociar, pero la pelota está ahora en el tejado chino. Si no hay solución, entonces los aranceles mayores se aplicarán» después de 60 días, afirmó.

La cuestión de los paneles solares ya desató una guerra comercial entre China y la Unión Europea. El Gobierno de Pekín presentó el año pasado una denuncia ante la OMC por las subvenciones que concede la Unión Europea y algunos Estados miembros, en particular Italia y Grecia, a la energía solar.

En 2011, China exportó a la Unión Europea paneles solares y sus componentes claves por valor de alrededor de 21.000 millones de euros. La actuación de Bruselas responde a denuncias presentadas por la patronal europea del sector fotovoltaico, ProSun, que representa a empresas españolas, alemanas o italianas.

ProSun y EPIA celebran el arancel temporal a los paneles chinos

Por su parte, los representantes de la industria europea de fabricantes de paneles solares y sus componentes celebraron la imposición de un arancel temporal a las importaciones de paneles solares de China anunciada por la Comisión Europea, a la vez que pidieron que se evite un conflicto comercial con el país. «Ahora es el momento de que China actúe», señalaron.

La coalición europea de Fabricantes Solares, ProSun, se mostró «aliviada» por esta medida, que responde a las prácticas desleales de varias empresas del país asiático.

ProSun denunció que el «dumping» es «un fraude que daña el futuro de la energía solar y debe ser relegado al pasado».

En caso de que Pekín no asuma ningún compromiso, la Unión Europea se verá obligada a actuar ante «la flagrante violación de las leyes del comercio internacional», indicó ProSun, que consideraron que de no negociar, «muchos países europeos votarían por la imposición de gravámenes permanentes», una posibilidad que será estudiada por el Ejecutivo europeo dentro de seis meses.

Por su parte, la Asociación Europea de Industria Fotovoltaica (EPIA) pidió a todas las autoridades públicas e industrias que aseguren una competencia justa que respete las reglas establecidas por la Organización Mundial del Comercio y que se comprometan a establecer negociaciones que eviten disputas comerciales.

A la vez, EPIA se mostró «confiada» de que, «sin importar el resultado final de este caso», las perspectivas a medio y largo plazo del sector de los paneles solares en Europa y a nivel global «se mantienen sólidas y jugará un papel clave en la necesaria recuperación económica».

La Comisión Europea impone un arancel temporal del 11,8% a las importaciones de los paneles solares procedentes de China

«Esta medida es equilibrada y legal», señaló el comisario europeo de Comercio, Karel De Gucht, en una rueda de prensa, en la que afirmó que la penalización supone un «claro incentivo» a China para encontrar una solución «amigable» con la Comisión Europea por sus presuntas prácticas de comercio desleal en este campo.

La Comisión Europea rebajó considerablemente la sanción que había previsto inicialmente (47,6%) para permitir una «transición suave» que facilite la adaptación del mercado y como «una oferta a los chinos que no se va a repetir». Ahora, dijo, «la pelota está sobre el tejado de China».

Si en un plazo de dos meses no hay un acuerdo para poner fin a la disputa comercial, la Comisión Europea elevará el arancel desde el 11,8% hasta el 47,6% inicial.

«Esto no es proteccionismo. Más bien se trata de asegurar que las reglas del comercio internacional también se aplican a las empresas chinas, al igual que se nos aplican a nosotros«, aseguró De Gucht, quien explicó que el 47,6% es equivalente al «daño» sufrido por el sector europeo debido a las prácticas desleales.

La Comisión Europea tomó su decisión por unanimidad un día antes de que se cumpla el plazo legal establecido, tras nueve meses investigando el supuesto «dumping» -competencia desleal mediante la venta de productos con precio por debajo de su coste real- llevado a cabo por China en la venta de sus paneles legales.

Esta investigación, que se prolongará medio año más, hasta diciembre, se puso en marcha tras las denuncias puestas por empresas europeas, que suponen la queja anticompetencia más importante que el Ejecutivo europeo ha recibido hasta ahora.

«Está muy claro que hay dumping», afirmó De Gucht, quien indicó que los productores chinos se hicieron con un 80% del mercado de los paneles solares en la Unión Europea gracias a los precios artificialmente bajos que aplican, que deberían ser un 88 % mayores para ajustarse al coste de su producción, según la Comisión Europea.

Esta práctica de «dumping» «ha perjudicado claramente a la industria europea», pone en riesgo hasta 25.000 puestos de trabajo e incluso «la supervivencia misma del sector», según De Gucht.

La Comisión Europea deberá ahora consultar a los Veintisiete el establecimiento de los aranceles, aunque los países no tienen potestad en esta etapa del proceso sancionador para vetar una decisión de Bruselas.

En cambio, sí sería necesario el visto bueno de los Estados miembros si la Comisión Europea decide establecer sanciones permanentes por un periodo de 5 años contra China dentro de seis meses, una vez concluya la investigación abierta por este caso.

Varios países, entre ellos Alemania, mostraron su oposición a aplicar una penalización a los paneles solares chinos, mientras que el país asiático aumentó la presión sobre la Unión Europea ante la inminencia de la decisión de la Comisión Europea. De hecho, Estados Unidos impusó también aranceles a los paneles solares chinos.

De Gucht, que estuvo en tres ocasiones en contacto con ministerios chinos relevantes antes de tomar esta decisión, la última vez el pasado fin de semana, insistió en que quiere una solución amistosa, pero si Pekín no reacciona, la Unión Europea elevará las penalizaciones a sus paneles solares.

«Esta es una oferta única para los chinos para dar un claro incentivo para negociar, pero la pelota está ahora en el tejado chino. Si no hay solución, entonces los aranceles mayores se aplicarán» después de 60 días, afirmó.

La cuestión de los paneles solares ya desató una guerra comercial entre China y la Unión Europea. El Gobierno de Pekín presentó el año pasado una denuncia ante la OMC por las subvenciones que concede la Unión Europea y algunos Estados miembros, en particular Italia y Grecia, a la energía solar.

En 2011, China exportó a la Unión Europea paneles solares y sus componentes claves por valor de alrededor de 21.000 millones de euros. La actuación de Bruselas responde a denuncias presentadas por la patronal europea del sector fotovoltaico, ProSun, que representa a empresas españolas, alemanas o italianas.

ProSun y EPIA celebran el arancel temporal a los paneles chinos

Por su parte, los representantes de la industria europea de fabricantes de paneles solares y sus componentes celebraron la imposición de un arancel temporal a las importaciones de paneles solares de China anunciada por la Comisión Europea, a la vez que pidieron que se evite un conflicto comercial con el país. «Ahora es el momento de que China actúe», señalaron.

La coalición europea de Fabricantes Solares, ProSun, se mostró «aliviada» por esta medida, que responde a las prácticas desleales de varias empresas del país asiático.

ProSun denunció que el «dumping» es «un fraude que daña el futuro de la energía solar y debe ser relegado al pasado».

En caso de que Pekín no asuma ningún compromiso, la Unión Europea se verá obligada a actuar ante «la flagrante violación de las leyes del comercio internacional», indicó ProSun, que consideraron que de no negociar, «muchos países europeos votarían por la imposición de gravámenes permanentes», una posibilidad que será estudiada por el Ejecutivo europeo dentro de seis meses.

Por su parte, la Asociación Europea de Industria Fotovoltaica (EPIA) pidió a todas las autoridades públicas e industrias que aseguren una competencia justa que respete las reglas establecidas por la Organización Mundial del Comercio y que se comprometan a establecer negociaciones que eviten disputas comerciales.

A la vez, EPIA se mostró «confiada» de que, «sin importar el resultado final de este caso», las perspectivas a medio y largo plazo del sector de los paneles solares en Europa y a nivel global «se mantienen sólidas y jugará un papel clave en la necesaria recuperación económica».

La UE recomienda a España «mirar» el coste de las renovables, eliminar las ayudas al carbón y buscar hueco al ciclo combinado

Durante la reunión anual de la Asociación Española del Gas (Sedigás), Lowe aseguró que las renovables podrán ser de forma progresiva «competitivas sin necesidad de subsidios a largo plazo» y consideró que el «compromiso» con estas tecnologías «también implica un compromiso con la eficiencia».

En cuanto al carbón, advirtió de que el abaratamiento de este mineral a nivel internacional está afectando a los «progresos» realizados por la Unión Europea en su objetivo de lograr una economía competitiva y baja en emisiones de CO2. Las importaciones de gas y carbón equivalen al 3,2% del PIB, «y van en aumento», señaló.

Lowe consideró que el avance del carbón se está produciendo en parte en detrimento del gas, que debe tener un «lugar adecuado en el ‘mix'» de generación eléctrica en España, dado que «tiene la flexibilidad necesaria para complementar la producción de renovables».

Dentro de los «retos» energéticos de España, el responsable comunitario citó el déficit de tarifa como el principal, así como la necesidad de «reflejar los costes» del sistema eléctrico. Otro de los aspectos en los que el país necesita mejorar, señaló, es en el de las interconexiones internacionales, de cuya construcción se mostró partidario.

La UE recomienda a España «mirar» el coste de las renovables, eliminar las ayudas al carbón y buscar hueco al ciclo combinado

Durante la reunión anual de la Asociación Española del Gas (Sedigás), Lowe aseguró que las renovables podrán ser de forma progresiva «competitivas sin necesidad de subsidios a largo plazo» y consideró que el «compromiso» con estas tecnologías «también implica un compromiso con la eficiencia».

En cuanto al carbón, advirtió de que el abaratamiento de este mineral a nivel internacional está afectando a los «progresos» realizados por la Unión Europea en su objetivo de lograr una economía competitiva y baja en emisiones de CO2. Las importaciones de gas y carbón equivalen al 3,2% del PIB, «y van en aumento», señaló.

Lowe consideró que el avance del carbón se está produciendo en parte en detrimento del gas, que debe tener un «lugar adecuado en el ‘mix'» de generación eléctrica en España, dado que «tiene la flexibilidad necesaria para complementar la producción de renovables».

Dentro de los «retos» energéticos de España, el responsable comunitario citó el déficit de tarifa como el principal, así como la necesidad de «reflejar los costes» del sistema eléctrico. Otro de los aspectos en los que el país necesita mejorar, señaló, es en el de las interconexiones internacionales, de cuya construcción se mostró partidario.

La Unión Europea aplicará de un modo provisional aranceles al biodiésel de Argentina e Indonesia

Los aranceles, que pueden llegar a los 104,92 euros por tonelada y variar entre el 6,8% y el 10,6% para las importaciones de Argentina, y entre el 0% y el 9,6%, para las de Indonesia, tienen de momento carácter temporal, pero podrán concretarse en obligaciones definitivas a finales de noviembre, indicó la Comisión Europea.

«La Comisión ha decidido hoy defender a la industria europea del biodiésel contra las practicas comerciales injustas de los exportadores en Argentina e Indonesia«, indicó el portavoz de Comercio de la Comisión Europea, John Clancy.

Según Clancy, existen indicios de que los productores argentinos e indonesios vendían biodiésel en el mercado europeo a precios inferiores a los locales, una práctica que daña claramente a la industria de la Unión Europea.

El mercado europeo del biodiésel mueve alrededor de 12.000 millones de euros, y las importaciones de Argentina y de Indonesia representan alrededor de un 20%.

En concreto, las importaciones a la Unión Europea de biocarburante procedente de Argentina ascendieron en 2011 a 1,4 millones de toneladas. Su cuota de mercado aumentó desde el 7,6% en 2009 al 12,7% en 2011. En contraste, la cuota de mercado de las empresas europeas cayó del 84,7% al 76,1% durante el mismo periodo.

«La medida de hoy pretende asegurar la igualdad de condiciones para las empresas y luchar por los empleos europeos», añadió.

El Ejecutivo comunitario aclaró, no obstante, que la investigación sigue adelante y que todos los afectados tendrán oportunidad de exponer su punto de vista, por lo que estas medidas provisionales no condicionan el resultado final.

También precisó que si bien las medidas temporales parten de una decisión exclusiva de la Comisión Europea, si se decide imponer obligaciones definitivas (de 5 años de duración) serán los Veintisiete los que tengan que pronunciarse en el plazo máximo de seis meses, a finales de noviembre.

La investigación se inició a raíz de una denuncia presentada en julio de 2012 por el Consejo Europeo de Biodiésel en nombre de un grupo de productores que representa más del 60% de la producción total de biodiésel de la Unión.

La denuncia contenía indicios razonables de la existencia de «dumping» (comercio desleal) de ese producto, por lo que se abrió una investigación, se registraron las importaciones afectadas y se llevaron a cabo inspecciones in situ en los locales de todas las empresas que tenían relación con el caso.

Entre esas empresas figuran: Bio-Oils Huelva, Biocom Energía (de Valencia), Campa Iberia (Tarragona), LDC España (Madrid) y Losur Overseas (Madrid).

La investigación mostró que casi todas las importaciones de Indonesia y todas las de Argentina eran objeto de «dumping» y aumentaron más del doble durante el período considerado, lo que se tradujo en un aumento de la cuota de mercado en diez puntos porcentuales, desde el 9,1% en 2009 hasta el 18,8% a finales de junio de 2012.

Como consecuencia, la industria de la Unión Europea perdió 5,5 puntos porcentuales de cuota de mercado durante el período de considerado, un retroceso que Bruselas consideró «un importante perjuicio».

«De no imponer medidas, es muy probable que se mantenga la tendencia negativa de la situación financiera de la industria de la Unión», afirmó la Comisión.

«La imposición de medidas restablecería la competencia equitativa en el mercado» y «daría a la industria de la Unión la oportunidad de empezar a recuperarse del «dumping» perjudicial constatado durante la investigación», agregó.

La medida decidida por la Comisión Europea fue publicada en el Diario Oficial de la Unión Europea, por lo que entrará en vigor este miércoles.

Bruselas recordó que a raíz de la misma denuncia que originó este proceso, la Comisión Europea inició en noviembre de 2012 una investigación paralela «antisubsidios», que también podrá traducirse en medidas temporales el próximo 9 de agosto, y en obligaciones definitivas en diciembre.

Argentina critica el «proteccionismo» excesivo de la UE

Por su parte, Argentina criticó la decisión de la Unión Europea de aplicar aranceles provisionales a las importaciones de biodiésel argentino e indonesio, que consideró «una acción más en el escalamiento del histórico proteccionismo europeo, agravado por la crisis».

«La medida adoptada se debe a la incapacidad de los productores europeos para competir con productores más eficientes, como es el caso de los productores argentinos e indonesios de biodiésel», señaló la Cancillería argentina.

El Ministerio de Relaciones Exteriores añadió que la decisión de la Unión Europea es «de neto corte proteccionista que carece de justificación técnica».

Igualmente recordó que en el marco de las acciones ofensivas para contrarrestar dicho proteccionismo Argentina formalizó el pasado 15 de mayo su reclamación en la Organización Mundial del Comercio (OMC) «por las normas que restringen las exportaciones de biodiésel argentino a Bélgica, Francia, Italia y Polonia».

Como antecedente, indicó, «cabe mencionar que el año pasado España debió modificar una norma que prohibía la importación de biodiésel argentino, como consecuencia del reclamo de nuestro país en la OMC».

«Nuestra respuesta en la OMC muestra la firme decisión del gobierno argentino de efectuar todas las acciones que sean necesarias, en el marco del derecho internacional, para proteger de acciones que son contrarias a la normativa vigente a la producción y la exportación de nuestro país», afirma.

La Unión Europea aplicará de un modo provisional aranceles al biodiésel de Argentina e Indonesia

Los aranceles, que pueden llegar a los 104,92 euros por tonelada y variar entre el 6,8% y el 10,6% para las importaciones de Argentina, y entre el 0% y el 9,6%, para las de Indonesia, tienen de momento carácter temporal, pero podrán concretarse en obligaciones definitivas a finales de noviembre, indicó la Comisión Europea.

«La Comisión ha decidido hoy defender a la industria europea del biodiésel contra las practicas comerciales injustas de los exportadores en Argentina e Indonesia«, indicó el portavoz de Comercio de la Comisión Europea, John Clancy.

Según Clancy, existen indicios de que los productores argentinos e indonesios vendían biodiésel en el mercado europeo a precios inferiores a los locales, una práctica que daña claramente a la industria de la Unión Europea.

El mercado europeo del biodiésel mueve alrededor de 12.000 millones de euros, y las importaciones de Argentina y de Indonesia representan alrededor de un 20%.

En concreto, las importaciones a la Unión Europea de biocarburante procedente de Argentina ascendieron en 2011 a 1,4 millones de toneladas. Su cuota de mercado aumentó desde el 7,6% en 2009 al 12,7% en 2011. En contraste, la cuota de mercado de las empresas europeas cayó del 84,7% al 76,1% durante el mismo periodo.

«La medida de hoy pretende asegurar la igualdad de condiciones para las empresas y luchar por los empleos europeos», añadió.

El Ejecutivo comunitario aclaró, no obstante, que la investigación sigue adelante y que todos los afectados tendrán oportunidad de exponer su punto de vista, por lo que estas medidas provisionales no condicionan el resultado final.

También precisó que si bien las medidas temporales parten de una decisión exclusiva de la Comisión Europea, si se decide imponer obligaciones definitivas (de 5 años de duración) serán los Veintisiete los que tengan que pronunciarse en el plazo máximo de seis meses, a finales de noviembre.

La investigación se inició a raíz de una denuncia presentada en julio de 2012 por el Consejo Europeo de Biodiésel en nombre de un grupo de productores que representa más del 60% de la producción total de biodiésel de la Unión.

La denuncia contenía indicios razonables de la existencia de «dumping» (comercio desleal) de ese producto, por lo que se abrió una investigación, se registraron las importaciones afectadas y se llevaron a cabo inspecciones in situ en los locales de todas las empresas que tenían relación con el caso.

Entre esas empresas figuran: Bio-Oils Huelva, Biocom Energía (de Valencia), Campa Iberia (Tarragona), LDC España (Madrid) y Losur Overseas (Madrid).

La investigación mostró que casi todas las importaciones de Indonesia y todas las de Argentina eran objeto de «dumping» y aumentaron más del doble durante el período considerado, lo que se tradujo en un aumento de la cuota de mercado en diez puntos porcentuales, desde el 9,1% en 2009 hasta el 18,8% a finales de junio de 2012.

Como consecuencia, la industria de la Unión Europea perdió 5,5 puntos porcentuales de cuota de mercado durante el período de considerado, un retroceso que Bruselas consideró «un importante perjuicio».

«De no imponer medidas, es muy probable que se mantenga la tendencia negativa de la situación financiera de la industria de la Unión», afirmó la Comisión.

«La imposición de medidas restablecería la competencia equitativa en el mercado» y «daría a la industria de la Unión la oportunidad de empezar a recuperarse del «dumping» perjudicial constatado durante la investigación», agregó.

La medida decidida por la Comisión Europea fue publicada en el Diario Oficial de la Unión Europea, por lo que entrará en vigor este miércoles.

Bruselas recordó que a raíz de la misma denuncia que originó este proceso, la Comisión Europea inició en noviembre de 2012 una investigación paralela «antisubsidios», que también podrá traducirse en medidas temporales el próximo 9 de agosto, y en obligaciones definitivas en diciembre.

Argentina critica el «proteccionismo» excesivo de la UE

Por su parte, Argentina criticó la decisión de la Unión Europea de aplicar aranceles provisionales a las importaciones de biodiésel argentino e indonesio, que consideró «una acción más en el escalamiento del histórico proteccionismo europeo, agravado por la crisis».

«La medida adoptada se debe a la incapacidad de los productores europeos para competir con productores más eficientes, como es el caso de los productores argentinos e indonesios de biodiésel», señaló la Cancillería argentina.

El Ministerio de Relaciones Exteriores añadió que la decisión de la Unión Europea es «de neto corte proteccionista que carece de justificación técnica».

Igualmente recordó que en el marco de las acciones ofensivas para contrarrestar dicho proteccionismo Argentina formalizó el pasado 15 de mayo su reclamación en la Organización Mundial del Comercio (OMC) «por las normas que restringen las exportaciones de biodiésel argentino a Bélgica, Francia, Italia y Polonia».

Como antecedente, indicó, «cabe mencionar que el año pasado España debió modificar una norma que prohibía la importación de biodiésel argentino, como consecuencia del reclamo de nuestro país en la OMC».

«Nuestra respuesta en la OMC muestra la firme decisión del gobierno argentino de efectuar todas las acciones que sean necesarias, en el marco del derecho internacional, para proteger de acciones que son contrarias a la normativa vigente a la producción y la exportación de nuestro país», afirma.

La UE revisa su estrategia sobre energía para reducir su factura y la dependencia de importaciones

El presidente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy, advirtió en la rueda de prensa posterior a la cumbre europea del peligro de que «Europa pronto sea el único continente que depende todavía de energía importada».

«Los hogares sienten el peso de los altos precios. La industria tiene dificultades para competir con empresas extranjeras que pagan la mitad del precio de electricidad, como en EEUU», señaló.

«Los líderes saben que una energía sostenible y asequible es clave para mantener las fábricas y los empleos en Europa. También saben que no tenemos ninguna fuente energética que revolucione nuestro mercado«, en referencia al gas esquisto.

«Tenemos que trabajar en varios frentes», y en la medida de lo posible con «un enfoque común» y no con veintisiete diferentes, añadió.

En este sentido, los líderes de la Unión Europea reafirmaron su compromiso de cumplir el calendario y todas las normas y estándares fijados para crear un verdadero mercado único de energía en 2014 y para establecer interconexiones que permitan el fin del aislamiento de ciertos Estados miembros respecto a las redes europeas de gas y electricidad de aquí a 2015.

«No hay tiempo que perder: eso reduciría los precios y permitiría a los europeos un ahorro equivalente a hasta 30.000 millones de euros tanto en gas como en electricidad cada año«, indicó Van Rompuy, quien recalcó que para ello se necesitan inversiones.

El político belga calculó que será necesario invertir no menos de un billón de euros hasta 2020 en infraestructuras modernas y en investigación y desarrollo, lo que a su vez requiere estrategias energéticas y una política climática «más predecible».

Otro pilar es la diversificación de las fuentes energéticas, de manera que ningún país comunitario tenga que depender de un único suministrador o ruta de suministro.

Además, es necesario «explotar plenamente el potencial energético de Europa», sobre todo en materia de energías renovables y empleos, dijo Van Rompuy, pero también en el desarrollo «seguro y sostenible» de recursos convencionales y no convencionales.

Añadió que ello incluye el gas de esquisto, «que podría convertirse en parte de la cesta de fuentes energéticas en algunos Estados miembros».

El presidente francés, François Hollande, afirmó que la técnica para extraer gas de esquisto «no puede ser aceptada y no pueden darse permisos» hoy en día, pero añadió que en el plano europeo, Francia demanda un reglamento con precauciones mínimas.

Por último, los jefes de Estado y de Gobierno pidieron a la Comisión Europea que analice los precios y el impacto de los mismos en los hogares hasta finales de año, explicó Van Rompuy.

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, por su parte, dijo en rueda de prensa que «no hay ninguna bala de plata para solucionar los desafíos energéticos que enfrenta Europa».

Sin embargo, añadió: «El ‘statu quo’ no es una opción, por lo que necesitamos realmente implementar lo que acordamos hoy».

Hollande dijo que él había propuesto una comunidad europea de la energía, pero lamentó que «no estemos aún ahí». «Hay objetivos económicos (no perder competitividad), medioambientales (aumento de emisiones por uso de carbón) y para reducir la precariedad europea y evitar que los europeos paguen cara su factura», indicó.

Pidió también desarrollar energías renovables de forma coordinada y lanzar un gran plan de ahorro de energía, entre otras propuestas.

La canciller alemana, Angela Merkel, señaló por su parte que Europa necesita «dejar de conceder subsidios» y fomentar la transparencia de los precios en todos los Estados miembros, así como reforzar las conexiones energéticas entre todos los países.

«En los próximos años necesitamos conectar cerca del 10% de todas nuestras regiones y los países escandinavos; Polonia y los Estados bálticos deben integrase más rápidamente», subrayó.