El Tribunal de Justicia de la UE respalda las restricciones de capital a las empresas energéticas

En una sentencia hecha pública este martes, la corte de Luxemburgo dio la razón al Estado holandés en el caso que enfrentaba a éste con las compañías energéticas Essent, Eneco Holding y Delta, según informó el tribunal.

El motivo del litigio era una normativa reciente holandesa que impedía a un inversor privado adquirir o ser titular de acciones o de participaciones en el capital de un gestor de redes de distribución de electricidad y de gas en el territorio neerlandés (ley conocida como «prohibición de privatización» en este país).

Holanda también prohibió los vínculos de propiedad o de control entre sociedades que también formen parte de tal gestor y sociedades integradas en una empresa de producción, suministro o comercialización de electricidad o gas en territorio neerlandés («prohibición de grupos»).

La ley nacional impide asimismo que el gestor o el grupo al que pertenezca lleve a cabo actividades que puedan menoscabar la gestión de la red de que se trate.

En este contexto, Essent, Eneco y Delta interpusieron sendos recursos ante los órganos jurisdiccionales nacionales arguyendo que la normativa nacional era incompatible con la libre circulación de capitales, y el caso fue remitido finalmente al Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

En su sentencia, la Corte de Luxemburgo recordó que los tratados europeos permiten a los Estados miembros «perseguir legítimamente el objetivo consistente en establecer o mantener un régimen de propiedad pública de determinadas empresas».

Según el Tribunal, los objetivos de mantener una competencia leal para proteger a los consumidores y garantizar la seguridad del suministro de energía constituyen «razones imperiosas de interés general», y por tanto justifican la restricción de la circulación de capitales.

Sin embargo, el Tribunal de Justicia precisó que los obstáculos de que se trata «deben ser adecuados para alcanzar los objetivos perseguidos y no deben ir más allá de lo necesario para alcanzarlos», extremos que incumbe comprobar al órgano jurisdiccional nacional.

La Comisión Europea autoriza la compra de Northern Offshore Gas por PGGM, EBN y GDF Suez

El Ejecutivo comunitario dio luz verde a la operación tras analizarla por el procedimiento simplificado, que se aplica a casos que a priori no suponen ningún obstáculo para la competencia en el mercado único, según ha informado la Comisión Europea.

NOGAT gestiona el sistema de gasoductos de gas natural que conecta la Holanda continental con yacimientos en el Mar del Norte.

PGGM es un fondo de pensiones activo principalmente en Holanda, mientras que EBN y GDF Suez operan en toda la cadena de producción y distribución del sector energético.

La Comisión Europea consideró que la adquisición conjunta no supone problemas de competencia dado que antes de la transacción PGGM no operaba en el sector energético, mientras que EBN y GDF ya eran accionistas mayoritarios de NOGAT.

La justicia europea avala la tasa que impuso España a las eléctricas por los derechos de emisión de CO2

La sentencia responde a un recurso contra la tasa presentado por Iberdrola, Gas Natural Fenosa, E.ON, Bizkaia Energía y Bahía de Bizkaia Electricidad. El caso acabó ante el Tribunal Supremo, que preguntó a la corte europea si esta tasa, cuyo objetivo era reducir el déficit de tarifa, es compatible con las normas de la Unión Europea, al reducir la retribución por la producción de electricidad en función del incremento de los beneficios conseguido por la obtención gratuita de derechos de emisión.

En concreto, la medida española en cuestión dispuso que la retribución de la actividad de producción de energía eléctrica se debía minorar por el importe equivalente al valor de los derechos de emisión de gases de efecto invernadero asignados gratuitamente a los productores de energía eléctrica para el periodo 2005-2007, y que creó el régimen europeo de derechos de emisión de gases en el marco de una directiva de 2003.

Las eléctricas alegaron que la directiva de comercio de emisiones asigna gratuitamente estos derechos, aunque se pueden explotar comercialmente y que, por tanto deben poder conservar las ganancias obtenidas a partir de estos derechos.

En su fallo, el Tribunal de Justicia declaró que «esta normativa española es compatible con el derecho de la Unión» ya que «no pretende imponer, a posteriori, una carga por la asignación de los derechos de emisión, sino paliar los efectos de las ganancias inmerecidas a que da lugar la asignación gratuita de derechos de emisión en el mercado eléctrico español».

A este respecto, aclaró el fallo, la asignación gratuita de derechos de emisión prevista en la directiva no tenía por objeto conceder subvenciones a los productores, sino mitigar el impacto económico de la introducción inmediata y unilateral por la Unión Europea de un mercado de derechos de emisión, evitando una pérdida de competitividad en determinados sectores de producción.

«De ello se infiere que el mecanismo de asignación gratuita de derechos de emisión establecido por la directiva no requiere que los productores de energía eléctrica puedan repercutir el valor de tales derechos en el precio de la electricidad y obtener así ganancias inmerecidas», señalaron los jueces.

También especificó que las empresas pueden utilizar los derechos de emisión que se les asignó gratuitamente para su actividad de producción de energía eléctrica, o venderlos en el mercado de derechos de emisión.

En su sentencia, la corte comunitaria señaló que dicha directiva no es contraria a que los Estados miembros puedan, en principio, adoptar medidas de política económica como el control de los precios que se fijan en los mercados de algunos bienes o recursos esenciales, determinando la manera de repercutir a los consumidores el valor de los derechos de emisión.

En cualquier caso, precisó que tales medidas no pueden neutralizar el principio de asignación gratuita de los derechos de emisión ni menoscabar los objetivos de la directiva, consistente en incentivar la reducción de las emisiones. «En particular, habida cuenta del hecho de que el valor de los derechos de emisión puede materializarse mediante su venta, esta normativa no tiene por efecto disuadir a los productores de energía eléctrica de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero», apuntó el tribunal, con sede en Luxemburgo.

La Comisión Europea autoriza las ayudas de Polonia y Grecia a nuevas infraestructuras de gas

En la primera de estas dos decisiones, el Ejecutivo comunitario dio su visto bueno a la concesión de 465 millones de euros para la modernización de las infraestructuras gasísticas en Polonia, según informó la Comisión Europea.

Las ayudas, procedentes de los fondos estructurales europeos y destinadas al proveedor estatal de gas Gaz-System, facilitarán que Polonia «alcance las metas de energía de la Unión Europea sin distorsionar la competencia en el mercado único», señaló la Comisión.

El operador energético nacional construirá una nueva red de gasoductos que permitirá la creación de un «corredor norte-sur» de gas en Polonia, facilitando el acceso a los recursos procedentes de Noruega y «mejorando la integración de Polonia en los mercados de gas de Alemania, República Checa y Eslovaquia», añadió la Comisión Europea.

Asimismo, autorizó la concesión de 134 millones de euros por parte de Atenas para la «mejora y expansión» de la red helena de gas.

Los proyectos financiados incrementarán la capacidad y la seguridad de las transmisiones de gas dentro de Grecia y al mismo tiempo reducirán las emisiones de CO2, todo ello sin perjudicar la competencia en el mercado común, según la Comisión.

Las nuevas infraestructuras «mejorarán la competencia entre proveedores de gas y beneficiarán también a los consumidores, debido a la diversificación de fuentes de energía», afirmó el vicepresidente comunitario y responsable de Competencia, Joaquín Almunia.

Las ayudas proceden del Estado griego y de fondos europeos, y se conceden bajo condición de que DESFA, el único operador griego de transmisión de gas, garantice sus suministros para «todos los operadores de gas».

La UE flexibilizará la norma para reducir las emisiones de los coches por las exigencias de Alemania

El Parlamento Europeo y la presidencia holandesa ya cerraron un acuerdo sobre esta norma -que obligará a los fabricantes de coches a reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO2) los vehículos hasta 95 gramos por kilómetro de aquí a 2020- el pasado mes de junio. Pero Berlín bloqueó el compromiso unos días después y forzó que se renegocie el expediente.

El ministro alemán de Medio Ambiente, Peter Altmaier, reclamó «más flexibilidad» en algunos puntos, que no concretó, «sin poner en riesgo los objetivos de la norma». A su juicio es necesario «conciliar» las metas en materia de cambio climático con el «papel importante para la prosperidad» que juega la industria automovilística. Para Alemania todavía es posible alcanzar un acuerdo en primera lectura con el Parlamento en cuestión «de semanas y no de meses».

La postura alemana fue secundada por el representante de Reino Unido, Edward Davey, que dijo que existen «preocupaciones» en varios Estados miembros «sobre el impacto de la propuesta en la industria». Por ello pidió a la Comisión y a la presidencia que presenten «nuevas propuestas», aunque aclaró que se trataría de introducir «pequeños cambios» para generar más consenso.

El secretario de Estado de Medio Ambiente, Federico Ramos de Armas, dijo que España apoya el compromiso original irlandés, que resulta satisfactorio para la industria, la tercera de la Unión Europea. «Pero no somos indiferentes a las preocupaciones de otros, especialmente de Alemania», agregó. Por ello, el Gobierno jugará un papel «constructivo», aunque espera un acuerdo final pronto.

La comisaria de Acción por el Clima, Connie Hedegaard, y otros países como Dinamarca o Italia, lamentaron la ruptura del acuerdo de junio, que atribuyó a la «real politik». Hedegaard avisó de que el margen de maniobra para lograr un acuerdo con la Eurocámara es «muy limitado» y que la negociación será «difícil».

El comisario de Energía se reunirá la próxima semana con diez grandes energéticas para conocer sus quejas

«He quedado con estas diez empresas en que la semana próxima se organice una reunión abierta aquí en Bruselas con ellas, la Comisión Europea y los diez ministros de Energía de los diez Estados donde estas empresas tienen su sede principal», avanzó el comisario en rueda de prensa, preguntado por las recientes críticas de los directivos de estas empresas.

Los directivos de estas diez grandes empresas energéticas, entre ellos Ignacio Sánchez Galán de Iberdrola y Rafael Villaseca de Gas Natural Fenosa, reclamaron la semana pasada en Bruselas que la Unión Europea rectifique su política por considerar que no garantiza la seguridad de suministro y provoca un encarecimiento de la factura para los consumidores.

Las compañías -entre las que se encuentran también GDF-Suez, E.ON, Enel, ENI o RWE- reclamaron a la Unión Europea integrar las renovables con tecnologías maduras en el mercado y que se evite el cierre de plantas de gas.

Oettinger admitió que las «críticas» de la industria «pueden estar justificadas». «Queremos completar el mercado interno, pero claro por una serie de razones nos encontramos con que hay una serie de políticas energéticas nacionales que van en sentido contrario», subrayó el comisario.

El comisario recordó que estas empresas «tienen un interés importante en las centrales de gas». «Hemos hablado de adoptar una serie de medidas, subvenciones, ayudas que de alguna manera no lleven a un paralelismo en la gestión del sector eléctrico», explicó el comisario.

«Estas diez pueden jugar un papel importante como asesor», apostilló el comisario. «Que nos aconsejen sí, pero que nos den instrucciones no», subrayó no obstante el comisario alemán, que dejó claro que el trabajo de la Comisión «tiene que ser representativo de todo el sector energético y un trabajo que responda a los intereses de todos los consumidores».

«Nos tomamos en serio las declaraciones de estas diez empresas», aseguró con todo el comisario, que admitió que «estas empresas necesitan obtener un lucro, un rendimiento».

«Y veo varias razones por las que se puede tener en cuenta lo que se ha dicho. El problema que tenemos en las centrales de gas es que el gas es más caro y el carbón más barato» debido a la revolución del gas de esquisto y al hecho de que Estados Unidos exporta su carbón más barato bajando el precio, explicó el comisario, que también reconoció que «el precio de las emisiones de C02 es más bajo del que se había previsto» y el «apoyo importante de los Estados miembros» a las energías renovables.

Oettinger dejó claro que no ven como «una crítica» las reivindicaciones del sector, sino «un apoyo a nuestro trabajo» y apostó en todo caso por «ganar a estas diez empresas como socios» y «ser escuchadas adecuadamente».

Todavía no hay una fecha cerrada para la reunión dada la «dificultad» de reunirse a «los consejeros delegados de estas diez empresas», según explicaron fuentes del Ejecutivo comunitario próximas al comisario, que dejaron claro que trabajan para organizar la cita «lo antes posible».

España logra incluir seis proyectos energéticos entre los prioritarios que recibirán apoyo de la Unión Europea

La Comisión Europea seleccionó en total 248 proyectos, en su mayoría redes de transmisión de gas y electricidad, que podrán beneficiarse de una parte de los 5.850 millones de euros que facilitará Bruselas a las infraestructuras energéticas transeuropeas entre 2014 y 2020 mediante el Fondo «Conectar Europa«.

España figura en el listado, dado a conocer por la Comisión Europea, con cuatro proyectos destinados al desarrollo de infraestructuras eléctricas y otros dos gasísticos.

El primero de ellos es una línea eléctrica terrestre de 40 kilómetros y 400 kV que conectará Santa Llogaia, Ramis y Bescanó (Gerona) con la idea de aumentar la capacidad de la interconexión entre Bescanó y Baixas (Francia), que deberá estar construido y operativo en 2014.

El segundo proyecto español seleccionado es una interconexión eléctrica de 360 kilómetros y 2000 MW de capacidad entre el País Vasco y Aquitaine (Francia) a través del Golfo de Vizcaya, vía cable submarino, que deberá estar completa y operativa en 2020.

La instalación de transformación de la subestación eléctrica de Arkale (País Vasco) es la tercera que aparece en el listado comunitario y estará también destinada a aumentar la capacidad de la conexión con Argia (Francia) y deberá estar operativa en 2016.

También recibirá fondos comunitarios la interconexión eléctrica de 162 kilómetros entre Beariz-Fontefría (Orense) y Vila Fria-Vila do Conde-Recarei (Portugal), que deberá estar completado y operativo en 2016.

Los proyectos españoles incluyen además de estos cuatro planes eléctricos, otros dos para el desarrollo de infraestructuras gasísticas.

Uno pensado para seguir adelante con el desarrollo del gasoducto de 310 kilómetros y una capacidad prevista de 142 GWh/d que ya está siendo construido entre Zamora y Celorico da Beira y Braganza (Portugal), que deberá estar completado y operativo en 2018, y otro para establecer un conducto nuevo de 184 kilómetros entre España y Francia, que reforzará la capacidad de la estación de compresión de gas de Le Perthus, que deberá estar terminado y operativo para 2020.

Estos proyectos no sólo recibirán fondos de la Unión Europea sino que se beneficiarán también de procedimientos acelerados de concesión de licencias y de un marco normativo mejorado, algo que Bruselas confía en que fomente la participación de los inversores y agilice el desarrollo de los planes.

En cualquier caso, los Estados miembros y el Parlamento Europeo todavía tienen que dar su visto bueno a la lista inicial de proyectos, que la Comisión Europea ha «consensuado» con los Gobiernos, los operadores y las empresas, según explicó el comisario de Energía, Gunter Oettinger, que confió por ello en que «la mayoría» se realicen en «pocos años» y en que «muchos» no necesiten ayudas de Bruselas de hecho.

De hecho, Oettinger, recordó que los fondos comunitarios son limitados y hay que utilizarlos con prudencia y dirigirlos a aquellos proyectos que tienen más beneficios para los consumidores europeos.

El comisario de Energía dejó claro que se trata de una primera lista de proyectos que tendrán «prioridad» y se beneficiarán de permisos de autorización de un máximo de tres años y medio, evitando así proyectos «interminables», pero que otros proyectos podrán sumarse más adelante, puesto que la lista se revisará cada dos años, con vistas a incluir los planes nuevos que sean necesarios y retirar los que queden obsoletos.

La Comisión Europea destacó que una vez que concluyan estos proyectos se habrá logrado una mayor integración del mercado energético europeo, así como la diversificación de las fuentes de energía.

Los planes también permitirán poner fin al aislamiento energético que sufren algunos Estados miembros y aumentarán la capacidad de la red energética europea para captar energías renovables, lo que en la práctica se traducirá en una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Los proyectos fueron seleccionados en función de su contribución de si beneficiaban al menos a dos Estados miembros, contribuir a la integración del mercado energético en la Unión Europea y al incremento de la competencia, su contribución a la seguridad de suministro y su contribución a reducir las emisiones de C02.

Asimismo, los elegidos podrán optar «por un amplio abanico de instrumentos de financiación» a partir del fondo, por ejemplo «un porcentaje» de financiación o «préstamos con intereses bonificados» pero también a través de «una garantía» para que sea el Banco Europeo de Inversiones (BEI) el que asuma parte del riesgo del proyecto, ha explicado el comisario.

«Otra posibilidad es comenzar con bonos de proyectos con el BEI y otros bancos que pueden participar en estos bonos. La idea es que cada proyecto pueda utilizar los instrumentos más adecuados» a fin de promover «un factor palanca» para «multiplicar» la «inversión inicial», explicó Oettinger.

«Tenemos que ver si es posible una financiación a través de mercado (para estos proyectos). Cofinanciaremos ahí donde haya una necesidad real desde el punto de vista económico, pero también desde el punto de vista social», precisó.

El comisario admitió que con estos proyectos seleccionados todos los Estados miembros salvo España y Francia podrán obtener al menos el 10% de sus necesidades de electricidad a través del Estado miembro vecino. «Para la próxima lista de proyectos, vamos a ver si podemos recuperar este retraso en la segunda lista», explicó en el caso de Francia y España.

Los proyectos de gas seleccionados por su parte también contribuirán a que todos los Estados miembros cuenten al menos con dos proveedores, salvo en el caso de Chipre, precisó.

La Comisión Europea propondrá este mes reformas en los sistemas de subsidios a las energías renovables

«En octubre vamos a presentar una comunicación sobre los mejores modelos de cómo los Estados miembros podrían reformar los subsidios para las renovables», anunció la portavoz de Energía, Marlene Holzner al ser preguntada por el llamamiento lanzado por diez grandes empresas energéticas de la Unión Europea para que se reduzcan o eliminen las ayudas a las renovables.

«Al principio estaba bien dar subsidios para impulsar nuevas tecnologías. Pero después de algunos años, hemos visto que eso implica también gastos muy elevados», resaltó la portavoz. Muchos Estados miembros han reformado sus sistemas o tienen intención de hacerlo, prosiguió, y «hay prácticas que son buenas y otras que son menos buenas».

«Lo que vamos a proponer es una lista de los mejores modelos en la que diremos que la forma de subsidios que está más dirigida al mercado es mejor», señaló Holzner.

La Unión Europea redujo un 18% sus emisiones de CO2 desde 1990 tras caer un 1% en 2012, según la EEA

El estudio se refiere a España, de la que considera que mantiene la brecha entre la realidad y los objetivos de reducción en los sectores difusos y revela que ha tenido que comprar, al igual que otros países, grandes cantidades de derechos de emisión a otros países para poder cumplir Kioto cuando se suman los sectores difusos porque sus necesidades en este ámbito aumentaron en un 15 por ciento respecto a 2005. En todo caso, por primera vez no dice que España no será capaz de cumplir con sus compromisos.

Así, el informe se refiere también a la tendencia hacia el objetivo de consumo de energías renovables y confirma que estas energías contribuyeron en un 13 por ciento al consumo final de energía en 2011, aunque éste debería incrementarse hasta el 20 por ciento en 2020.

Además, se espera que el consumo primario de energía en la Unión Europea se reduzca respecto al objetivo político marcado para 2020, aunque la EEA estima que se necesitan mayores políticas en este sentido a nivel de los Estados miembro.

El documento destaca que mientras a nivel general los estados muestran progresos positivos generalizados hacia los objetivos de clima y energía, sin embargo, ningún país miembro por separado está en el buen camino en sus tres objetivos. Igualmente, ningún estado miembro tiene un mal comportamiento en todas las áreas.

A este respecto, el director ejecutivo de la EEA, Hans Bruyninckx, ha dicho que el último análisis confirma que las energías renovables y la eficiencia energética están teniendo un efecto significativo en el descenso de las emisiones. «Tenemos que seguir construyendo este éxito para asegurar que las reducciones de emisiones sean las que requiere la ciencia. Los Estados miembros deben asegurar que no están dando opción en la actualidad a ser obstáculos a futuro bajo en carbono», ha subrayado.

Asimismo, el documento señala que las emisiones cayeron al menos un 1 por ciento en 2012 respecto a las estimaciones de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de 2012 publicadas recientemente. El informe ofrece por primera vez una fotografía completa de las reducciones de emisiones bajo el primer periodo de compromiso del Protocolo de Kioto (2008-2012).

Concretamente, se estima que los 15 Estados miembro que tienen un compromiso común bajo el protocolo de Kioto (EU-15) han rebajado un 12,2 por ciento entre 2008 y 2012, una cifra que va más allá del compromiso de reducir un 8 por ciento.

Asimismo, prácticamente todos los países europeos con un objetivo individual de reducción de GEI bajo el Protocolo de Kioto (del que forman parte 26 miembros de la UE, Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza) están en el camino de alcanzar sus objetivos.

La EEA señala también que los sectores sujetos al mercado europeo de derechos de emisión (EU ETS) soportan la mayor parte del logro de los objetivos de Kioto. Sin embargo, España, junto con Austria, Lichtenstein y Luxemburgo necesitan adquirir en el mercado grandes cantidades de créditos de emisión para cumplir Kioto, cuando se suman también a los objetivos los sectores difusos.

El documento concluye también que la media de las emisiones del grupo EU-15 entre 2008 y 2012 (el primero periodo Kioto) es un 9 por ciento menor a los niveles de 2005. Mientras las emisiones de los sectores no difusos han obtenido una rebaja del 4 por ciento por debajo de los niveles de 2005.

En cuanto a España, la EEA estima también que, junto con Austria, Dinamarca, Italia, Luxemburgo y Liechtenstein, las necesidades de emisiones de los sectores difusos fueron un 15 por ciento superiores a los de 2005, por lo que según este informe, se amplía la brecha entre los objetivos y el cumplimiento.

Por otro lado, para cumplir los objetivos de Kioto, nueve estados miembro y Liechtenstein pusieron inicialmente mayor énfasis en las reducciones de emisión en los sectores no difusos, en los que las reducciones de emisiones domésticas son en general más difíciles de lograr en comparación con los sectores sujetos al mercado de derechos.

En este sentido, señala que, al final de este primer periodo de compromiso (2008 -2012), se mantiene la brecha entre las emisiones y los objetivos de cumplimiento en Austria, Bélgica, Dinamarca, Liechtenstein, Italia, Luxemburgo, Países Bajos, España y Suiza (teniendo ya en cuenta los efectos de las actividades de sumideros de carbono). Sin embargo, la EEA destaca que todos estos estados miembro intentaron cerrar esta diferencia mediante el uso de mecanismos flexibles de reducción del Protocolo de Kioto.

La diferencia es mayor en Austria, Liechtenstein, Luxemburgo y España, quienes según el documento tendrán que intentar adquirir en el mercado «cantidades significativas» de unidades de Kioto a nivel nacional. Estas cantidades supondrían entre un 13 y un 20 por ciento sus emisiones respecto a la media de la EU-15, que se sitúa en el 1,9 por ciento de media.

Finalmente, apunta que España, junto a Austria, Bélgica, Finlandia, Irlanda y Luxemburgo las últimas proyecciones indican que incluso con medidas adicionales a nivel nacional no sería suficiente para llegar en 2020 las emisiones por debajo de los respectivos objetivos de reducción para 2020 bajo los sistemas no difusos. Por ello, el documento apunta que estos Estados miembro deben primero incrementar sus esfuerzos en el diseño y adopción e implantación de políticas y medidas de reducción de gases y considera que será necesario considerar el uso de los mecanismos flexibles.

España cumplirá Kioto sin comprar más derechos de emisión de CO2 en 2014

La directora de la oficina española de cambio climático, Susana Magro, ha asegurado que está en condiciones de decir que España va a cumplir los objetivos del primer periodo del Protocolo de Kioto (2008-2012), muy probablemente sin tener que comprar más derechos de emisiones de gases de efecto invernadero en el mercado exterior.

Magro ha valorado el informe «Tendencias y proyecciones en Europa 2013», publicado por la Agencia Europea del Medio Ambiente (EEA), respecto al que ha destacado que «es positivo porque por primera vez la EEA no dice que España no va a cumplir sino que tiene una brecha por reducir para alcanzar el objetivo».

En este sentido, ha asegurado que esta diferencia o brecha está «prácticamente superada» aunque los datos definitivos del primer periodo de Kioto (Kioto 1) no se recogen en dicho informe.

Además, ha explicado que el informe analiza, por una parte la situación general de los países de la Unión Europea en cuanto al cumplimiento de Kioto 1 y, por otra, realiza un estudio de las tendencias hasta 2020.

Respecto a Kioto 1, ha indicado que el informe situará a España entre un 13 y un 14 por ciento por encima del objetivo, un porcentaje que se compensará mediante la compra de derechos de emisión, ya que en enero de 2012, España «no cumplía».

Concretamente, ha precisado que en esa fecha, de los derechos de emisión para 159 millones de toneladas de emisiones de gases de efecto invernadero, faltaban por comprar 105 millones y esto llevó a calcular que, se necesitarían unos 700 millones para poder llegar al objetivo de Kioto 1. En este sentido, ha añadido que a partir de ese momento España comenzó a negociar de otra manera y que, tras conversar con cinco países, por precio se compró esta suma de derechos a Polonia.

Magro ha indicado que hasta 2015 no hay que informar a la Organización de Naciones Unidas el compromiso de Kioto, pero «España ya está en condiciones de cumplir los objetivos del Protocolo de Kioto y se han tenido que comprar menos del equivalente a 105 millones de toneladas».

Sin embargo, para asegurarse de este cumplimiento y en previsión de los posibles ajustes del inventario, que se realiza con un año de desfase, el presupuesto general del Estado para 2014 contempla una partida de 24 millones de euros para compra de derechos de emisión, que la directora espera «no tener que usar».

En definitiva, ha insistido en que no habrá que comprar más derechos de emisión ya que se han comprado «más, por si acaso» a Polonia, lo que permite cerrar la brecha de cumplimiento a la que alude el informe de la EEA.

Por otro lado, de cara a los compromisos de 2020 admite que la EEA dice que España puede tener problemas, pero ha advertido de que aún no se están teniendo en cuenta los cambios que se están realizando. «Hemos dado un giro total y con planes como los proyectos Clima, Pima Aire, Pima Sol y otros esperamos llegar a 2020 en situación de cumplimiento sin tener que volver a comprar», ha agregado.

Magro ha anunciado también que el Gobierno está preparando, a petición del ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, una hoja de ruta para 2020 con el punto de partida en 2013 y que incluye una evolución de las emisiones, en función de las previsiones económicas, sociales, energéticas, industriales, de transporte, entre otras.

Finalmente, ha apuntado que espera que este trabajo esté listo en enero o febrero y que el documento recogerá las medidas a poner en marcha, así como su coste para dirigirse a un camino de eficiencia sin comprar, pero con inversiones dentro del país.

La Eurocámara exige someter a una evaluación medioambiental obligatoria los planes de fracking

La Eurocámara reclamó que el fracking se incluya en la reforma de la directiva europea de evaluación de impacto ambiental. «La fracturación hidráulica suscita inquietudes. Hemos propuesto criterios claros para evitar los conflictos de interés y para que el público esté más implicado», dijo el ponente, el liberal italiano Andrea Zanoni.

La directiva en vigor ya cubre los proyectos relacionados con el gas natural que extraen al menos 500.000 metros cúbicos al día. Sin embargo, los rendimientos de extracción del gas de esquisto son a menudo inferiores debido al proceso de fractura de roca, razón por la cual los promotores de estos proyectos no suelen estar obligados a realizar una evaluación medioambiental previa.

Por ello, los eurodiputados reclamaron incluir en la directiva toda exploración y prospección, mediante fracturación hidráulica, de hidrocarburos no convencionales, como el gas y el petróleo de esquisto o el gas obtenido de los yacimientos de carbón, independientemente de la cantidad extraída.

La Eurocámara propuso medidas para prevenir los conflictos de intereses entre los promotores de los proyectos y las personas que llevan a cabo los estudios de impacto medioambiental. En este sentido, las enmiendas de los eurodiputados subrayaron que los expertos deben ser competentes, objetivos e independientes.

El Parlamento Europeo también reclamó medidas para garantizar que los ciudadanos sean debidamente informados y consultados sobre los proyectos con efectos para el medio ambiente, de acuerdo con la convención de Aarhus sobre la participación pública.

El eurodiputado socialista Andrés Perelló aseguró que la comparación de la directiva respaldada por la Eurocámara con la ley sobre evaluación de impacto presentada por el PP «evidencia la gran permisibilidad de la normativa española frente a la aplicación del principio de precaución que defiende la Unión Europea».

Para Perelló, la ley española es «una ley llena de recovecos y trampas que lo único que persigue es que algunos amiguetes puedan seguir construyendo lo que quieran y de la manera que quieran» y la directiva obligará a modificarla.

«Gobiernos como el del PP en España son altamente permisivos con las técnicas más agresivas con el medio ambiente, de manera que en sus leyes decretan condiciones de evaluación de impacto facilonas y permeables, como por ejemplo en el caso del fracking», criticó.

«Teniendo por delante varios proyectos de fracking en España, el caso Castor, en el que los seísmos se han producido por el uso de una presión de 421 atmósferas, debería hacernos reflexionar sobre lo que puede ocurrir si se usan las 700 atmósferas necesarias para la fractura hidráulica», dijo.