Los Veintiocho no logran un acuerdo sobre la reforma de la política europea sobre biocombustibles

«El Consejo de Energía no logró un acuerdo político», informó el ministro lituano del ramo, Jaroslav Neverovic, al término del encuentro mantenido por los Veintiocho en Bruselas.

Las amplias diferencias entre los distintos países sobre las cuestiones clave de la propuesta hacen prácticamente imposible que se logre desbloquear el dossier y pactar un consenso con el Parlamento Europeo antes de las elecciones europeas de mayo, lo que retrasará aún más la adopción de las nuevas reglas.

Uno de los pilares de la reforma planteada es limitar la aportación de los biocombustibles tradicionales a los objetivos medioambientales de la Unión Europea para 2020, año en el que los Veintiocho se han comprometido a que un 10% de la energía utilizada en el sector del transporte provenga de fuentes limpias, sin importar su origen.

La Comisión Europea planteó que los biocombustibles provenientes de cultivos como el maíz, el trigo, la remolacha o la colza -que pueden interferir en la producción de alimentos- supusieran como máximo un 5% de la energía renovable usada en el transporte en 2020.

El 5% restante debería ser cubierto con biocarburantes de última generación, fabricados a partir de residuos y otras fuentes alternativas como la paja, que emiten menos gases de efecto invernadero que los combustibles fósiles, u otras fuentes limpias como el hidrógeno o la electricidad.

Ante las reticencias mostradas por los países, la presidencia lituana presentó un texto de compromiso en el que se reducía la ambición de la reforma de la Comisión Europea y elevaba la cuota para biocombustibles tradicionales hasta el 7%, un límite aceptado por países como Alemania y Portugal.

Además, Lituania proponía no incluir ningún mínimo obligatorio para los biocombustibles de nueva generación, de manera que la apuesta por los mismos será voluntaria.

Sin embargo, socios como Italia, el Reino Unido o Dinamarca criticaron la falta de ambición de la iniciativa lituana y se mostraron contrarios a elevar el límite reservado para los biocombustibles tradicionales, a la vez que pidieron mantener una cuota mínima reservada a los biocombustibles de segunda generación.

La propuesta lituana también debilitaba el sistema de contabilidad de las emisiones de dióxido de carbono que crea el uso de biocombustibles procedente de cultivos por la utilización indirecta de la tierra, es decir, debido por ejemplo a la tala de una masa forestal para dedicarla a la producción de estos cultivos.

Países como Bélgica, Luxemburgo y Dinamarca rechazaron el texto de compromiso por distintas razones, mientras que Francia, República Checa o el Reino Unido se mostraron dispuestos a aceptarlo, así como Alemania y Rumanía, en el caso de que se introdujeran algunos cambios.

Por su parte, el representante español recalcó los esfuerzos hechos para tratar de cerrar el dossier, pero no expresó ni su apoyo ni su respaldo a la propuesta lituana, aunque fuentes comunitarias indicaron que en principio Madrid estaba dispuesta a aceptar el consenso lituano.

El comisario europeo de Energía, Günther Oettinger, señaló que se «seguirá trabajando hacia una solución sustancial y apropiada», pero instó a los países a lograr un acuerdo, ya que consideró que es necesario cambiar la legislación comunitaria «cuanto antes para reflejar los intereses del mercado y los objetivos de sostenibilidad».

La industria rechaza la nueva propuesta para limitar los biocombustibles de cultivos

Fabricantes y agricultores se declararon preocupados por el impacto que pueda tener la propuesta que el pasado 29 de noviembre formuló la presidencia lituana de turno de la Unión Europea, pese a que suaviza el límite a los biocombustibles tradicionales del 5% que sugirió la Comisión Europea al 7%.

La industria sigue viendo este umbral demasiado estricto y aseguró que no contribuirá a impulsar la creación de puestos de trabajo y amenaza la consecución de los objetivos que la Unión Europea se fijo para 2020 en materia de energías renovables.

«Esta propuesta es totalmente inaceptable y reduce la credibilidad en las instituciones de la Unión Europea», aseguró el secretario general del Comité de Organizaciones Agrarias y Cooperativas comunitarias (Copa-Cogeca), Pekka Pesonen.

Pesonen insistió en que esta medida pone directamente en riesgo más de 200.000 empleos, sobre todo en zonas rurales.

El secretario general del European Biodiesel Board (EBB), Raffaello Garofalo, por su parte, consideró que la presidencia lituana no está teniendo en cuenta los esfuerzos que ya hizo la industria y sostuvo que si la medida llega a aplicarse se dejaría de utilizar el biodiesel en el transporte.

El Ejecutivo comunitario propuso en octubre de 2012 limitar la utilización de biocombustibles tradicionales fabricados a partir de cultivos como el maíz, el trigo, la remolacha o la colza, que compiten con la producción de alimentos, y favorecer los que proceden de fuentes como la paja o los residuos.

Para 2020, los Veintiocho se comprometieron a que el 20% del total de la energía consumida en la Unión Europea proceda de fuentes renovables, y que un 10% de la energía utilizada en el sector del transporte provenga de fuentes limpias, sin importar su origen.

Para el 5% restante, la Comisión Europea sugirió biocarburantes de última generación, fabricados a partir de residuos y otras fuentes alternativas como la paja, que emiten menos gases de efecto invernadero que los combustibles fósiles, u otras fuentes limpias como el hidrógeno o la electricidad.

El texto de compromiso de la presidencia lituana en cambio plantea elevar al 7% la cuota para biocombustibles tradicionales, mientras que no se establecerá un mínimo obligatorio para los biocombustibles de nueva generación.

Los Veintiocho están divididos: Francia, Alemania, el Reino Unido y España se mostraron dispuestos a apoyar a Lituania, otros como Polonia, Hungría, Rumanía y Luxemburgo mantienen sus reservas porque aspiran a elevar aún más la cuota de biocombustibles tradicionales, mientras que otros como Suecia y Finlandia defienden limitarlos aún más.

Cuando los Veintiocho lleguen a un acuerdo podrán comenzar las negociaciones con el Parlamento Europeo y la Comisión Europea para llegar a un consenso final y dar luz verde a la revisión de la Directiva de Calidad de los Combustibles.

Bruselas avisa a España de que la deuda en el sistema eléctrico es un «problema importante»

El Ejecutivo comunitario evaluará en los próximos meses si esta decisión respeta o no la recomendación de la Unión Europea que le exigía reformar el sistema eléctrico antes del final de 2013 para corregir el déficit de tarifa.

«La Comisión ha tomado nota de esta decisión», dijo el portavoz de Asuntos Económicos, Simon O’Connor, al ser preguntado por si el Ejecutivo comunitario apoya la decisión de no pagar los 3.600 millones de euros a las eléctricas previstos en la reforma de julio de 2013, que el Gobierno justificó por la necesidad de cumplir el objetivo del 6,5% de déficit este año.

«Aunque esto reducirá los riesgos para alcanzar el objetivo de déficit de 2013, por supuesto retrasa la solución de otro problema importante, el de la acumulación de deuda en el sistema eléctrico», resaltó el portavoz. «Esto representa un pasivo contingente significativo para las finanzas públicas de España», subrayó.

Según explicó O’Connor, la Unión Europea ya recomendó a España en julio, que corrigiera el déficit de tarifa adoptando y aplicando una reforma estructural del sector de la electricidad antes de final de año.

«Estamos en contacto regular con las autoridades españolas sobre estas cuestiones y examinaremos en los próximos meses las implicaciones de la decisión por lo que se refiere al cumplimiento por parte de España de las recomendaciones» de la Unión Europea, apuntó el portavoz.

Bruselas autoriza a Gazprom a adquirir el control de empresas de gas en Alemania y Holanda

El Ejecutivo comunitario concluyó que la operación no plantea ningún problema de competencia en los mercados más afectados, que son Alemania, Austria y República Checa.

Winz y Wintershall Services ejercen sus actividades en los sectores de la prospección y de la producción de petróleo y gas en el mar del Norte. Por su parte, Wingas y Wieh son proveedores de gas, presentes principalmente en Alemania.

La operación se notificó a Bruselas el pasado 30 de octubre.

Compromisos para cerrar la investigación de la CE en su contra

Por otra parte, el consorcio gasístico ruso expresó su disposición a presentar en los próximos días a la Comisión Europea una propuesta de compromisos para cerrar la investigación que abrió Bruselas contra la empresa estatal.

El vicepresidente de la Comisión Europea y comisario de Competencia, Joaquín Almunia, se reunió con el vicepresidente de Gazprom, Alexander Medvedev, y el viceministro de Energía de Rusia, Anatoly Yanovsky.

«Fue una reunión constructiva, durante la cual Gazprom expresó su voluntad de explorar la posibilidad de una solución basada en compromisos» vinculantes para resolver las dudas en materia de competencia de la Comisión Europea , señaló Almunia tras el encuentro.

De hecho, agregó el comisario español, el gigante gasístico ruso «anunció que presentará en los próximos días un borrador con propuestas que la Comisión Europea evaluará».

El Ejecutivo comunitario anunció el 4 de septiembre de 2012 el inicio de procedimientos formales para investigar si el consorcio gasístico ruso Gazprom obstaculiza la competencia en los mercados de Europa central y del este y abusa de su posición dominante.

A la Comisión Europea le preocupa que Gazprom pueda estar abusando de su posición dominante en los mercados de suministro de gas en Europa central y del este, incumpliendo las normas europeas de competencia y, en concreto, el artículo 102 del Tratado sobre el Funcionamiento de la Unión Europea.

La Comisión Europea investiga tres prácticas que podrían violar las normas de competencia en Europa central y del este.

En primer lugar, Gazprom podría haber dividido mercados gasísticos al dificultar el libre flujo de gas en los Estados comunitarios; en segundo lugar, el monopolio estatal ruso podría haber impedido la diversificación del suministro de gas; y, por último, podría haber impuesto precios injustos a sus clientes al vincular los precios del gas a los del petróleo.

En octubre, el vicepresidente de la Comisión Europea dijo que no había recibido «ninguna señal» de Gazprom sobre posibles compromisos y poco antes afirmó en un discurso pronunciado en Vilna (Lituania) que sus servicios preparaban un pliego de cargos contra el consorcio gasístico ruso.

La Comisión Europea recibió una queja de Lituania, pero el alcance geográfico de la investigación comunitaria es más amplio, incluyendo a los demás Estados bálticos, como Polonia, la República Checa, Eslovaquia, Hungría y Bulgaria.

Cuando la Comisión Europea halla una violación de las reglas de competencia tales como un abuso de posición dominante puede tomar una decisión bajo el artículo 7 de la regulación comunitaria para prohibir tal comportamiento anticompetitivo e imponer una sanción de hasta el 10% de la facturación total de la empresa en el ejercicio anterior.

No obstante, bajo el artículo 9 puede también cerrar una investigación si acepta compromisos vinculantes ofrecidas por la compañía afectada y si la empresa las viola después puede imponerle la misma sanción de hasta el 10% de la cifra de negocio.

Bruselas facilita fondos al ITER y avanza en el programa Copérnico

El ministro lituano de Educación y Ciencia, Dainius Pavalkis, cuyo país preside este semestre la UE, informó en la rueda de prensa al término de la reunión que el Consejo aprobó la propuesta de la Comisión Europea de modificar la legislación por la que se creó la empresa conjunta Fusion for Energy («F4E»), que tiene su sede en Barcelona y se encarga de gestionar el proyecto.

El acuerdo político alcanzado dará mejor base para financiar las actividades de esa empresa, de manera que se garantizará la transferencia de la aportación europea (la UE es el principal contribuyente a esta iniciativa internacional con el 45% de la inversión total) sin tener que cumplir los requisitos específicos de financiación de los programas de investigación comunitarios.

En la votación todos los Estados miembros votaron a favor, a excepción de España y Luxemburgo, que se abstuvieron, según fuentes comunitarias.

La contribución del programa comunitario Euratom a F4E para el período 2014-2020 ascenderá a unos 2.915 millones de euros (en valor actual), precisó el Consejo.

ITER, que también cuenta con la participación de China, India, Japón, Corea del Sur, Rusia y Estados Unidos y está actualmente en construcción en Cadarache (Francia), busca demostrar que la fusión nuclear es una fuente sostenible de energía.

Los ministros también adoptaron una posición común sobre el programa Copérnico, que dará continuidad a las actividades del programa de control global para el medio ambiente y la seguridad, GMES, durante el periodo 2014-2020.

Tras adoptar un enfoque conjunto, los países podrán empezar ahora a negociar la legislación sobre Copérnico con el otro colegislador, el Parlamento Europeo.

Este programa civil, que contará con un presupuesto de 3.700 millones de euros en esos siete años, recopilará información sobre el medioambiente y los fenómenos naturales que se producen en el planeta a través de satélites y sensores terrestres.

Para España, el texto que han respaldado los ministros es «equilibrado y de consenso», y abre la puerta a que Copérnico «coopere y sea una herramienta útil para la política exterior y de seguridad común de la UE», indicó el representante español durante uno de los debates públicos de la reunión.

Destacó especialmente la importancia que se le concede al principio de subsidiariedad y a que no vayan a duplicarse inversiones.

Por otra parte, los ministros dieron su apoyo a cinco nuevas asociaciones público privadas de investigación, cuya finalidad es combinar recursos y generar soluciones que mejoren la vida de los ciudadanos, y que se desarrollarán bajo el paraguas del programa marco comunitario para la investigación y la ciencia «Horizonte 2020» (también entre 2014 y 2020).

La UE espera que estas nuevas iniciativas movilicen una inversión total de más de 17.000 millones de euros, de los que 6.400 millones saldrán del presupuesto comunitario.

Las cinco asociaciones se dedicarán a las industrias «bio» de cara a sustituir la necesidad de combustibles fósiles, la reducción del impacto medioambiental de la próxima generación de aviones, mantener a la UE al frente de la creación de componentes electrónicos, el desarrollo comercial de baterías de hidrógeno más ecológicas y nuevos medicamentos y tratamientos antimicrobianos.

Bruselas flexibiliza la norma que obligará a los fabricantes a reducir las emisiones de los coches

El nuevo reglamento comunitario define los términos y condiciones para que los fabricantes de coches alcancen el objetivo de reducir las emisiones de C02 en el caso de los nuevos turismos de aquí al 2020 hasta los 95 gramos por kilómetro.

El acuerdo contempla que el 95% de los nuevos coches vendidos deberán cumplir con este objetivo en 2020 y el 100% a finales de 2022.

La normativa también contempla el uso de los llamados «supercréditos» de 2020 a 2022, traducidos en incentivos para que los fabricantes de coches desarrollen nuevas tecnologías y produzcan coches que emitan menos de 50 gramos por kilómetro dado que estos contribuirían mucho más al cumplimiento de los objetivos. El límite para los supercréditos fue fijado en los 7,5 gramos por kilómetro durante un plazo de tres años, de 2020 a 2022.

La Comisión Europea revisará la normativa a finales de 2015 para establecer los objetivos para después de 2020.

La nueva normativa entrará en vigor al tercer día de su publicación en el Diario Oficial de la Unión Europea.

El texto todavía tiene que ser aprobado formalmente tanto por el Parlamento Europeo, cuyo voto en pleno se espera que ocurra en enero y por parte de los Estados miembros, que tienen previsto hacerlo una vez vote la Eurocámara.

La presidencia lituana de la Unión Europea y los negociadores de la Eurocámara alcanzaron el pasado martes un acuerdo para flexibilizar la norma que obliga a los fabricantes de coches a reducir las emisiones de CO2 de los vehículos hasta 95 gramos por kilómetro de aquí a 2020, tal y como exigía Alemania.

El Gobierno de Berlín bloqueó en junio el anterior acuerdo entre los Gobiernos y el Parlamento alegando que tendría un impacto negativo sobre la industria automovilística y forzó que se renegociara la norma para suavizarla.

La organización ecologista Greenpeace ya denunció el pasado 26 de noviembre que el compromiso alcanzado permite en la práctica retrasar tres años el objetivo de 95 gramos por kilómetro gracias a la combinación de una fase de introducción gradual y del uso de los denominados ‘supercréditos’.

Según Greenpeace, la introducción gradual permitirá que el 5% de coches más contaminantes de cada fabricante no deba cumplir con los estándares de emisiones hasta 2021, un año más tarde.

Además, el acuerdo entre la Eurocámara y la presidencia lituana permitirá usar los «supercréditos» hasta 2022. Este sistema permite a los fabricantes compensar el impacto de sus vehículos más contaminantes con un número muy inferior de coches bajos en emisiones, como los eléctricos.

«Estos supercréditos significan que los fabricantes pueden superar los objetivos sin pagar ninguna multa», denunció Greenpeace.

La Unión Europea impone recargos antidumping y antisubsidios definitivos a los paneles solares chinos

El Consejo de Ministros de la Unión Europea respaldó la medida, a la vez que confirmó en paralelo su decisión de aceptar el acuerdo amistoso con los exportadores chinos de paneles solares que se aplica desde principios de agosto.

Ese acuerdo amigable, alcanzado entre Bruselas y Pekín, es considerado parte del procedimiento antidumping y fue así validado por los ministros y ampliado al procedimiento antisubsidios.

Las tasas de derechos antidumping y antisubsidios finales se aplicarán únicamente a las importaciones chinas de estos productos que no cumplan las condiciones precisadas en el acuerdo, especificó la Comisión Europea.

El 75% de los exportadores chinos que se sumaron voluntariamente al acuerdo quedarán exentos de pagar esos derechos antidumping o antisubsidios.

La decisión tomada por los ministros europeos se produce después de quince y trece meses de investigaciones respectivamente en los casos antidumping y antisubsidios sobre los paneles solares chinos.

Durante las pesquisas, la Comisión Europea comprobó que las compañías chinas vendían paneles solares en Europa muy por debajo de sus precios normales de mercado y que recibían subsidios ilegales por parte de las autoridades de ese país, lo que generaba «daños significativos» a los productores europeos.

Tras recibir quejas de la industria, la Comisión Europea inició las dos investigaciones paralelas. El pasado 5 de junio la Comisión decidió imponer un recargo arancelario provisional del 11,8% a los paneles solares chinos e inició en paralelo negociaciones con las autoridades del país asiático y, el 2 de agosto, aceptó el pacto ofrecido por la mayoría de los exportadores chinos para fijar un precio mínimo de venta para acabar con el dumping.

La Comisión Europea obtuvo a continuación conclusiones definitivas sobre sus investigaciones antidumping y antisubsidios y, tras consultar a los Estados miembros, propuso imponer medidas definitivas en ambos casos por un periodo de dos años.

La Comisión confió en que los derechos definitivos combinados con el acuerdo «detenga la espiral descendente de los precios de los paneles solares».

«El desarrollo sostenible verde sólo es posible con empresas sostenibles», señaló la Comisión Europea, que también agregó que «unos precios estabilizados son importantes no sólo para la producción actual, sino también para las decisiones futuras de inversión».

Asimismo, destacó que espera que la decisión «contribuya a crear igualdad de condiciones para la industria de energías renovables de Europa».

«La industria es esencial para los objetivos de energía renovable de la Unión Europea. El comercio desleal de paneles solares no ayuda al medioambiente y no es compatible con una industria solar global sana«, concluyó el Ejecutivo comunitario.

España es el sexto país de Europa con mayor número de puntos de recarga para coches eléctricos

Por delante de España están Reino Unido (5.067), Holanda (4.595), Francia (2.458), Alemania (2.033) e Irlanda (1.280), en una lista de 28 países que cierran Chipre y Malta, ambos sin ningún punto de recarga de vehículos eléctricos.

Sin embargo, España cae al puesto 14 si se tiene en cuenta el número de puntos en relación al volumen de población, con un promedio de 15,78 estaciones por cada millón de habitantes, teniendo en cuenta el censo de población de 2013 publicado por Eurostat.

Irlanda (278,80), Holanda (273,85), Estonia (113,98), Reino Unido (79,31), Austria (59,63), Portugal (51,30), Luxemburgo (46,55), Suecia (39,98), Bélgica (37,63), Francia (37,45), Dinamarca (29,27), Alemania (25,25) y la República Checa (19,02) anteceden a España.

En cuanto a combustibles alternativos, España ocupa el duodécimo lugar en cuanto a las estaciones de gas licuado de petróleo, con 307 (el 23º por cada millón de habitantes), el noveno en gas natural comprimido (16º) y el quinto en estaciones de suministro de hidrógeno (10º), todos ellos elementos que propulsan coches ecológicos.

El Parlamento Europeo afirmó que «si circularan más coches eléctricos se reducirían las emisiones de CO2 y la contaminación en las ciudades. Pero los consumidores no los compran porque apenas hay estaciones de servicio para recargar. Y estas infraestructuras no se despliegan porque apenas hay consumidores».

Para romper este círculo vicioso, el Parlamento Europeo estudia nuevas normas que exigirían que los Estados pongan en marcha un número mínimo de estaciones hasta 2020.

Los principales combustibles alternativos son el gas licuado de petróleo, el gas natural comprimido y licuado, la electricidad, los biocombustibles y el hidrógeno, pero la suma de todos ellos apenas supone una cuota diminuta del mercado europeo, cuya dependencia del petróleo supera el 90%.

La Comisión de Transportes y Turismo del Parlamento Europeo respaldó el pasado 26 de noviembre normas que exigirían que los Estados de la Unión Europea establezcan objetivos para desplegar redes públicas de puntos de recarga y estaciones de servicio que suministren combustibles alternativos.

Bruselas dice que es responsabilidad de España controlar el impacto medioambiental del proyecto Castor

Como parte de la evaluación inicial a la que sometió sus aguas marinas en aplicación de las normas de la Unión Europea, «España consideró el proyecto Castor como un elemento potencial de presión que podía causar daños al medio ambiente», indicó el responsable comunitario en su respuesta escrita.

«Atendiendo a la definición de buen estado medioambiental y a los objetivos ambientales a él asociados que fueron establecidos por España y comunicados a la Comisión en 2012, es ahora responsabilidad del Estado miembro proceder al control de ese elemento específico de presión y de los efectos de él derivados«, señaló Potocnik.

El control deberá realizarse no más tarde del 15 de julio de 2014 y, antes de que finalice 2015, España tendrá que tomar, en su caso, las medidas necesarias para hacer frente a los riesgos.

El Ministerio de Industria ordenó el pasado 26 de septiembre el cese temporal de la actividad de extracción de gas en la planta para investigar las causas del aumento de la actividad sísmica en la zona.

El ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, subrayó que si no hay un informe de los expertos del Instituto geológico y Minero de España (IGME) que diga «categóricamente» que reanudar la actividad en el almacén de gas de Castor no tendrá ningún riesgo para la población, no se inyectará más gas.

La Eurocámara pide información a Bruselas sobre los proyectos de extracción y almacenamiento de gas de Gas Natural y Repsol en Doñana

Un representante del Ejecutivo comunitario, presente en el debate entre los eurodiputados y los demandantes, ha eludido pronunciarse sobre el fondo de las quejas porque es una cuestión «nueva», pero ha dicho «tomar nota».

Sin embargo, la presidenta de la comisión europarlamentaria, la italiana ‘popular’ Erminia Mazzoni, ha reclamado a Bruselas que les remita «lo antes posible» información adicional, para verificar si los proyectos señalados han cumplido con las exigencias que marca la ley europea de protección de hábitats o si se deben tomar medidas.

Así, la Eurocámara quiere examinar el permiso de las autoridades españolas a los planes de Gas Natural Fenosa de extracción, almacenamiento y transporte de gas natural en la zona de Doñana. El demandante, Pedro Jiménez (IU), se ha quejado de que Huelva es una región especialmente «castigada» pese a ser «el mayor santuario medioambiental de Europa» y ha pedido que se frene el proyecto por ser «claramente insostenible».

En el debate, la empresa Gas Natural Fenosa ha estado representada por Francisco Velasco, quien ha defendido que la gasística española cumple con todas las exigencias de la Unión Europea en materia de medio ambiente, además de afirmar que ninguno de los proyectos se encuentra en el parque nacional, sino en terrenos limítrofes.

Ante la exposición del caso, varios eurodiputados se han pronunciado y, mientras que Carlos Iturgaiz (PP) ha considerado que hay documentación suficiente que avala que la evaluación de impacto valida el proyecto, el eurodiputado de IU, Willy Meyer, ha exigido estudios sísmicos para descartar el riesgo de temblores similares a los registrados en el yacimiento de Castor (Castellón).

En cuanto al proyecto ‘Poseidón’ de Repsol, la Asociación Mesa de la Ría de Huelva, se ha quejado de que la petrolera no cuenta con licencia para actividades de extracción de gas porque los permisos con que contaba han expirado. El exeurodiputado y miembro de la asociación, David Hammerstein, ha criticado que la Junta de Andalucía haga «la vista gorda» y se ha quejado de que la región recuerda a un «salvaje oeste medioambiental».