El Tribunal Europeo condena a España por no aplicar a tiempo la norma para mejorar la eficiencia energética de los edificios

El fallo da la razón a la Comisión Europea, que denunció a España en febrero de 2012 al considerar que no había adaptado a su Derecho interno la directiva europea, en particular en lo que se refiere a las disposiciones sobre la adopción de una metodología de cálculo de la eficiencia energética de los edificios, al certificado de eficiencia energética y la inspección de las calderas.

En su sentencia, el Tribunal de Justicia Europeo declaró que «al no adoptar en el plazo prescrito todas las disposiciones legislativas, reglamentarias y administrativas necesarias para trasponer la directiva relativa a la eficiencia energética de los edificios, España ha incumplido las obligaciones que le incumben en virtud del Derecho de la Unión«.

A título preliminar, los jueces recordaron que la existencia de un incumplimiento debe ser apreciada en función de la situación del Estado miembro al final del plazo fijado por el dictamen motivado de la Comisión Europea (en este caso, el 25 de enero de 2011) y que los cambios ocurridos con posterioridad no pueden ser tomados en cuenta por el Tribunal de Justicia.

Hasta dicha fecha, España había adoptado el Real Decreto 1027/2007 de 20 de julio de 2007, por el que se aprueba el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios
. Este Real Decreto establece en su preámbulo que sólo transpone parcialmente la directiva relativa a la eficiencia energética de los edificios.

Así, por una parte, en lo que respecta a las disposiciones sobre la adopción de una metodología de cálculo de la eficiencia energética de los edificios y al certificado de eficiencia energética, el Real Decreto sólo se aplica a los nuevos edificios y no abarca los edificios ya existentes.

Por otra parte, en lo que respecta a la inspección de las calderas, el Real Decreto sólo supone una transposición parcial de la directiva, ya que establece la periodicidad de las inspecciones de calderas únicamente para las calderas instaladas tras la entrada en vigor del Real Decreto, y deja a las comunidades autónomas la decisión sobre el calendario de inspecciones de las calderas ya existentes.

En el procedimiento, España admitió la insuficiencia de las medidas adoptadas hasta la fecha relevante y se limitó a hacer valer que estaba en curso de adopción una nueva norma que fijaría directamente para el conjunto del territorio nacional la periodicidad de las inspecciones de las instalaciones existentes.

Acciona coloca 325 millones de euros en obligaciones convertibles

La empresa, según informó la compañía a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), destinará fundamentalmente los fondos obtenidos con esta emisión a la extensión del plazo medio de la deuda y a reducir su coste medio, incrementando la liquidez y diversificando las fuentes de financiación.

El importe de 325 millones de euros puede ser ampliado hasta 375 millones en caso de que las entidades directoras de la emisión decidan ejecutar sus derechos de sobre-adjudicación. Esta opción es ejecutable por las entidades hasta el 27 de enero de 2014.

Los bonos convertibles se emitirán a la par, tendrán forma nominativa y un valor nominal unitario de 100.000 euros y serán convertibles en acciones ordinarias ya existentes o de nueva emisión.

El precio de conversión en acciones existentes o de nueva emisión será de 63,02 euros por título, lo que supone una prima del 32,5% sobre el precio medio ponderado de cotización de las acciones desde el lanzamiento de la emisión hasta la fijación de sus términos definitivos.

Los bonos devengarán un interés fijo anual del 3%, pagadero semestralmente por periodos vencidos. El vencimiento de los bonos tendrá lugar el 30 de enero de 2019 y se amortizarán por su valor nominal en dicha fecha, a menos que se hubieran convertido, amortizado o comprado y cancelado previamente.

La prospección de demanda acelerada fue llevada a cabo por HSBC Bank, Crédit Agricole Corporate and Investment Bank, Société Génerale Corporate & Investment Banking y The Royal Bank of Scotland, junto con BBVA, Caixabank y Banco Santander como co-lead managers.

La compañía podrá optar por la amortización anticipada de los bonos convertibles, por su valor nominal más los intereses devengados y no pagados, en cualquier momento, una vez transcurridos 3 años y 21 días de la fecha de cierre de la emisión, si el valor de mercado de las acciones subyacentes a cada bono excede de 130.000 euros durante un período determinado o en cualquier momento si más del 85% del importe nominal de los bonos han sido convertidos, amortizados o comprados y cancelados.

El consejo de administración de Acciona aprobó la emisión, así como la ampliación de capital que fuera necesaria para permitir la conversión de los bonos en acciones de nueva emisión, ampliación en la cual los actuales accionistas no tendrían derecho de suscripción preferente.

Los títulos cotizarán en el Mercado Abierto de la Bolsa de Frankfurt (Open Market (Freiverkehr) of the Frankfurt Stock Exchange).

Bruselas sopesa la posibilidad de prescindir de un objetivo vinculante de energías renovables para 2030

La decisión final se adoptará el próximo 22 de enero, fecha en el que el Ejecutivo comunitario tiene previsto presentar sus propuestas en materia de energía y cambio climático de cara a 2030, tanto por lo que se refiere a renovables como en reducción de emisiones y eficiencia energética.

Alemania y Francia firmaron una carta con otros seis países (Austria, Bélgica, Dinamarca, Irlanda, Italia y Portugal) en la que piden a la Comisión un nuevo objetivo de renovables para 2030 que incentive las inversiones en el sector, mientras que otros países como Reino Unido rechazan un objetivo obligatorio porque su apuesta se dirige más a la energía nuclear o al gas pizarra. Tampoco España, donde las primas a las renovables son uno de los factores que ha disparado el déficit de tarifa eléctrica, quiere que la Unión Europea fije un nuevo objetivo para 2030, según las fuentes consultadas.

En 2008, fue fácil establecer metas obligatorias para 2020 porque estas energías estaban todavía poco desarrolladas, pero ahora ya han alcanzado su madurez en muchos países y resulta difícil avanzar por decreto, alegó Bruselas.

Por ello, el Ejecutivo comunitario sopesa como alternativa proponer una serie de medidas obligatorias para modernizar la infraestructura de las renovables, la capacidad de almacenamiento de la energía producida a partir de estas fuentes y las interconexiones. Sostiene que así se crearán las condiciones para seguir fortaleciendo el sector y se llegaría a un objetivo no vinculante de entre el 25% y el 27% en 2030 en el conjunto de la UE, dando flexibilidad a los Estados miembros.

La patronal europea, BusinessEurope, pidió también que no haya una cuota de renovables alegando que el solapamiento de objetivos se tradujo en una sobrecarga burocrática y un aumento de los precios de la electricidad. Para la patronal, debería haber un único objetivo de reducción de emisiones de CO2 para 2030.

Este es el enfoque que probablemente seguirá la Comisión, aunque todavía hay un «debate muy intenso» en el colegio de comisarios sobre cuál debe ser la nueva meta. La comisaria de Acción por el Clima, Connie Hedegaard, defiende un recorte del 40% en las emisiones de CO2 (respecto a los niveles de 1990) y cuenta con el apoyo de España, Francia, Reino Unido, Italia, Alemania, Holanda, Irlanda, Dinamarca, Suecia, Eslovenia, Portugal o Finlandia.

Sin embargo, algunos comisarios como el de Industria, el italiano Antonio Tajani, o el de Energía, el alemán Günther Oettinger, reclaman rebajar el objetivo hasta el 35% esgrimiendo que debe preservarse la competitividad de la industria europea. El presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso, todavía no decidió y es probable que el debate prosiga hasta el 22 de enero.

En cuanto a la eficiencia energética, el Ejecutivo comunitario no tiene previsto fijar ningún objetivo para 2030, aunque dejará la puerta abierta para hacerlo en el futuro cuando se revise la directiva que se ocupa de esta cuestión.

Las propuestas que sopesa Bruselas se alejan de las reivindicaciones de la Eurocámara, que reclama objetivos obligatorios del 40% de reducción de emisiones, 30% de cuota de renovables y 40% de ahorro energético. En la actualidad, la Unión Europea cuenta con un triple objetivo obligatorio de cara al año 2020: un 20% de recorte de emisiones, un 20% de cuota de renovables y un 20% de ahorro energético.

Además de los nuevos objetivos en materia de energía y cambio climático, la Comisión presentará recomendaciones a los Estados miembros sobre la explotación del gas pizarra mediante la fracturación hidráulica (fracking), un estudio comparativo sobre los precios de la energía en los Estados miembros, y una propuesta de reforma del mercado de emisiones de CO2.

Los nuevos objetivos deberán ser refrendados por los líderes europeos en la cumbre que celebran a finales de marzo.

Oettinger asegura que Bruselas estudiará los cambios en el apoyo a las renovables del régimen español

El comisario indicó, en una respuesta escrita al eurodiputado Francisco Sosa Wagner (UPyD), que «en su diálogo político con el Gobierno español, la Comisión Europea ha pedido a las autoridades españolas que analicen con detenimiento el impacto de las nuevas medidas sobre los proyectos de energías renovables existentes y que compartan este análisis con los interesados».

Oettinger añadió que, una vez finalice ese proceso y la Comisión Europea tenga toda la información requerida, Bruselas «estudiará la compatibilidad del nuevo esquema con la legislación europea».

La Comisión Europea «entiende las preocupaciones» expresadas sobre el impacto de la reciente y completa modificación del sistema de apoyo español a las renovables, explicó el comisario.

Según Oettinger, el Ejecutivo comunitario «ha indicado de manera pública y reiterada su inquietud (…) sobre cualquier medida nacional que modifique de manera retroactiva las condiciones económicas de las inversiones existentes en energía renovable», aunque, a la vez, «reconoce que los esquemas de apoyo se deberían reformar por razones de coste-efectividad».

El diputado de UPyD indicó en su pregunta a Bruselas que «el sector eléctrico español es objeto de una reforma» de la que «destaca la imprevisibilidad regulatoria, en muchos casos de carácter retroactivo, que afecta gravemente al principio de seguridad jurídica».

En particular, indicó Sosa Wagner, «el sector de las energías renovables está objetivamente discriminado, ya que el impacto real de las medidas aprobadas ha recaído en mayor proporción sobre este sector que sobre el convencional».

Añadió que «las antiguas condiciones retributivas ya no son de aplicación y el sector desconoce a día de hoy cuáles serán las nuevas, situación que le lleva a operar sus centrales sin tener elementos ciertos a los que ajustar su comportamiento».

España es el país europeo con más coste de distribución eléctrica, según un estudio de la Comisión Europea

Este cálculo con los costes de distribución de electricidad en la Unión Europea corresponde al ejercicio 2012 y será incluido dentro de un amplio estudio sobre costes energéticos que será presentado previsiblemente en las próximas semanas.

El borrador de la Comisión incluye un cuadro de costes de transporte y distribución de electricidad elaborado con datos de Eurostat en el que los primeros rondan los 6 céntimos por kilovatio hora (kWh) en España, mientras que los segundos se sitúan algo por encima del céntimo por kWh.

La cifra de 6 céntimos ofrecida para la distribución en España es muy superior a la de los países con menores costes identificados, Reino Unido y Bulgaria, con apenas 0,5 céntimos, y lidera la clasificación de la Unión Europea, por delante de Eslovaquia, Bélgica o Suecia, donde el coste ronda los 5 céntimos.

En el caso del transporte de electricidad, hay once países que superan los algo más de un céntimo por kWh de España, entre los que destaca Dinamarca, con más de 3 céntimos.

Pese a ello, en el sumatorio de transporte y distribución, España ocupa la primera posición, con casi 7 céntimos por kWh, y es junto a Eslovaquia y Dinamarca el único país que supera los 6 céntimos. Reino Unido, Bulgaria y otros ocho países están por debajo de los 4 céntimos.

Malestar entre las eléctricas españolas

Los datos del la cuantificación de costes de distribución generó malestar entre las eléctricas españolas, para las que en el borrador «se llega a la errónea conclusión» de que las redes en España son de las más caras. Las conclusiones son, a juicio de las empresas, «erróneas y alejadas de la realidad», puesto que Bruselas no profundizó en el análisis de los componentes de costes.

En concreto, fuentes de las compañías eléctricas aseguraron que los cálculos de Bruselas «incluyen partidas que, en realidad, no tienen nada que ver con la distribución, como son las primas a las energías renovables y otros costes de política territorial y energética, dando la sensación de que el gran incremento de los precios en España se debe a una subida de costes de las redes de distribución, cuando no es así», señalaron las empresas.

Según indicaron, los costes de distribución se publican anualmente en el BOE y se sitúan en el entorno de 2 céntimos por kWh y equivalen a menos de 5.000 millones de euros al año, cuando las asunciones del documento de Bruelas los elevarían a casi 15.000 millones de euros «al incluirse erróneamente las citadas ayudas a las renovables y otros costes políticos y sociales».

Un informe de KPMG para la patronal Unesa indicó que la retribución media a la distribución en Europa –se analizan 14 países– es de 2,2 céntimos por kWh, mientras que la de España es de 1,9 céntimos. A España le superan nueve países, entre ellos Reino Unido (2 céntimos), Francia (2,5), Suecia (3,1) o Bélgica (3,2).

El informe señaló también que el coste medio de la distribución por cliente al año es de 179 euros en España, frente a la media de 257 euros. En Suecia se llegaron a pagar 838 euros, mientras que en Noruega se alcanzaron 670 euros y en Bélgica, 460 euros.

En euros por kilómetros de línea, en España se pagan 5.470, frente a la media de 6.620 euros en los catorce países europeos. Bélgica, con 13.502 euros, es el que más pagan, frente a los 8.643 euros de Francia o los 8.476 euros de Países Bajos.

Los eurodiputados apoyan reducir las emisiones en un 40% y elevar hasta el 30% el uso de las energías renovables para el año 2030

«Hemos pedido a la Comisión Europea que elabore una propuesta ambiciosa con estos tres objetivos vinculantes» con el fin de intensificar la lucha contra el cambio climático, declaró la diputada belga y ponente de la resolución, Anne Delvaux (PP), defensora del texto que ahora deberá ser ratificado por el pleno de la Eurocámara y que servirá para que el Ejecutivo comunitario prepare el marco energético y de clima para 2030.

Cabe recordar que Bruselas ya se fijó como objetivos para 2020 un 20% de recorte de emisiones, un 20% de cuota de renovables y un 20% de mejora de la eficiencia energética.

En este sentido, los Veintiocho abordarán este asunto en la reunión de jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea prevista para los días 20 y 21 de marzo en Bruselas, según comunicaron fuentes del departamento de Energía de la Comisión Europea tras la cancelación de la cumbre europea sobre energía y clima programada para mediados de febrero.

«La Unión Europea necesita ser líder mundial en materia de energía limpia», añadió Delvaux, quien consideró que propuestas como la aprobada «no solo benefician al medio ambiente, sino que garantizan el suministro eléctrico».

Por su parte, el portavoz socialista Andrés Perelló, opinó que esta resolución «censura» la política del Gobierno español en materia de energías renovables, ya que critica las reducciones retroactivas de ayudas al sector, aboga por la microgeneración y el autoconsumo y pide adoptar medidas contra la pobreza energética.

«Ya no sólo es la Comisión Europea sino son también eurodiputados de su propia familia política los que condenan el abandono de las energías renovables por el gobierno del PP». «El mensaje es claro: Rajoy debe cambiar radicalmente el rumbo de sus políticas energéticas y climáticas», dijo el eurodiputado socialista.

Su compañera de filas en la Eurocámara, la sueca Marita Ulvskog, añadió que «en la crisis actual es más importante que nunca reducir nuestra dependencia de los combustibles fósiles y apoyar a la industria no contaminante y la investigación en este campo», reclamó Ulvskog.

En este sentido, la patronal europea Business Europe urgió por carta al presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, a que asegure que este paquete de medidas es compatible «con la imperiosa necesidad de fortalecer la industria europea».

Mientras, la organización ecologista WWF dio la bienvenida al resultado de esta votación y pidió a los Estados miembros «el nivel adecuado de ambición para luchar contra el cambio climático», señaló Jason Anderson, responsable de la organización.

Greenpeace pide un objetivo obligatorio de renovables para 2030

Por su parte, Greenpeace pidió por carta a los ministros de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, y de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, que se sumen a la iniciativa de sus colegas de ocho países que pidieron a la Comisión Europea la adopción de un objetivo obligatorio de energías renovables para 2030.

En este sentido, los ministros responsables de energía y de cambio climático de Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Francia, Irlanda, Italia y Portugal remitieron una carta a los comisarios de Acción por el Clima y de Energía, Connie Hedegaard y Günther Oettinger, respectivamente, para reclamarles un objetivo de energías renovables y de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero hasta 2030.

Esta misiva, según Greenpeace, resalta que el compromiso con las energías renovables fortalecerá la competitividad europea y promoverá el crecimiento económico y la creación de empleo, además de que ser esencial para el fortalecimiento del mercado energético europeo.

«España no puede seguir dando la espalda al impulso europeo a las energías renovables. La obsesión ‘antirrenovables’ de este Gobierno, como refleja la reforma energética que acaba de aprobar José Manuel Soria, va en dirección contraria a la estrategia europea de lucha contra el cambio climático mediante la expansión de las renovables», declaró Tatiana Nuño, responsable de la campaña de Energía y Cambio Climático de Greenpeace.

Esta organización ecologista criticó que Arias Cañete, a pesar de pertenecer al grupo de «crecimiento verde de la Unión Europea», apoye un compromiso de reducción de emisiones del 40% para 2030, que es, según Greenpeace, «a todas luces insuficiente».

Greenpeace pidió a la Comisión Europea y los Estados miembro de la Unión Europea que el próximo libro blanco sobre energía incluya objetivos alineados con las recomendaciones científicas, con un triple objetivo obligatorio para 2030: reducción del 55% de las emisiones nacionales de gases de efecto invernadero respecto a 1990, cobertura del 45% del consumo de energía mediante fuentes renovables y un objetivo de ahorro y eficiencia energética del 40%.

Amigos de la Tierra reclama a España que apoye la propuesta de la CE de reducir las emisiones de CO2 un 40% en 2030

Así, la ONG le pide al Ejecutivo que se sume a Alemania, Francia, Dinamarca, Irlanda, Austria, Bélgica, Portugal e Italia, que han pedido un objetivo vinculante en el uso de renovables en 2030. Sin embargo, Amigos de la Tierra valora que las políticas del Gobierno en 2013 van en la dirección opuesta y que se han extinguido las primas a las renovables, se ha puesto en peligro de quiebra al sector renovable y se ha incentivado el uso del carbón y del gas natural.

«Excepto Reino Unido, que al menos tiene en marcha una Ley de Cambio Climático desde hace años para reducir su dependencia de los combustibles fósiles, y Polonia, que depende en un 90% del carbón y gas estatal, el resto de países grandes de la Unión Europea están haciendo una apuesta contundente por el aprovechamiento de las energías renovables», ha señalado el responsable de Clima y Energía de Amigos de la Tierra, Hector de Prado que cree que las ventajas en términos ambientales y económicos son claras.

Alemania, Francia, Italia y Reino Unido piden que la UE recorte un 40% las emisiones para 2030

La solicitud de un objetivo de al menos el 40% -que daría continuidad al del 20% ya decidido para 2020- figura en una carta dirigida a la comisaria de Acción por el Clima, Connie Hedegaard, que tiene previsto presentar sus propuestas para 2030 el próximo 22 de enero.

La misiva está firmada por los ministros de Energía y Medio Ambiente de Alemania, Sigmar Gabriel y Barbara Hendricks; el secretario de Estado británico de Energía y Cambio Climático, Ed Davey; el ministro de Ecología y Energía de Francia, Philippe Martin; y el ministro de Medio Ambiente de Italia, Andrea Orlando.

«Un objetivo ambicioso de al menos un 40% de reducción de las emisiones domésticas de gases de efecto invernadero sería central para desbloquear las inversiones de decenas de miles de millones en tecnologías con bajas emisiones de carbono que necesitamos con urgencia«, resalta la carta.

Los cuatro países sostienen que este objetivo impulsaría además la innovación, el crecimiento y el empleo en la economía europea y contribuiría a reducir la dependencia energética respecto a combustibles fósiles con precios cada vez más caros y volátiles.

En su política de lucha contra el cambio climático, la Unión Europea se marcó como objetivos para 2020 reducir un 20% las emisiones de efecto invernadero respecto a los niveles registrados en 1990, aumentar hasta el 20% la proporción de energía de fuentes renovables y mejorar un 20% la eficiencia energética.

El Ejecutivo comunitario prepara ahora las nuevas metas para 2030 y sopesa un objetivo del 40% de reducción de emisiones y una meta del 30% para renovables, según las filtraciones de las que se ha hecho eco la prensa europea.

Bruselas pide que los sistemas de ayudas a las energías renovables sean «flexibles» para responder ante la caída de los costes de producción

El Ejecutivo comunitario publicó las nuevas directrices sobre ayudas públicas en el ámbito de la energía y el medio ambiente, cuyo objetivo es que las subvenciones contribuyan a los objetivos de la Unión Europea en estas áreas «evitando a la vez derrochar el dinero de los contribuyentes y distorsiones de competencia», según explicó el vicepresidente y responsable de Competencia, Joaquín Almunia.

«Algunos sistemas tienden a proteger a las renovables de las señales de precios, lo que conduce a distorsiones del mercado. Los sistemas de apoyo a las energías renovables deben ser flexibles para responder a la caída de los precios de producción», reclamó Almunia.

«A medida que maduran, las energías renovables deben exponerse de forma gradual a los precios de mercado y el apoyo debe concentrarse en las tecnologías menos desarrolladas. Por esto propongo en estas directrices introducir progresivamente más instrumentos basados en el mercado como subastas, certificados y primas», apuntó el responsable de Competencia.

Como las primas a las renovables han encarecido el coste de la electricidad en numerosos Estados miembros, Bruselas autorizará ayudas para reducir la carga soportada por la industria de alto consumo energético con el objetivo de evitar deslocalizaciones. No obstante, las directrices prevén salvaguardas para limitar distorsiones de competencia y frenar una carrera de subvenciones entre los Estados miembros.

La Comisión permitirá también subvenciones para la construcción de infraestructuras energéticas transfronterizas y en las regiones menos desarrolladas. En cuanto a las ayudas para nuevas instalaciones de producción, sólo se autorizarán si se verifica que no hay alternativas, que no fomentan indebidamente la producción nacional y que no favorecen a una tecnología concreta.

La Comisión Europea investiga las ayudas alemanas a la industria con un uso intensivo de energía, lo que provoca el enfado de Merkel

Bruselas comenzó a estudiar el caso, bajo la tutela del comisario europeo de Competencia, el español Joaquín Almunia, basándose en «numerosas denuncias» de consumidores y competidores de esas empresas y consideró que las reducciones fiscales «parecen dar a los beneficiarios una ventaja selectiva» que puede distorsionar la competencia, según explicó el ejecutivo comunitario.

Al mismo tiempo, señaló que «bajo ciertas condiciones» este tipo de apoyos «podrían estar justificados» para evitar la deslocalización de empresas con un uso intensivo de energía. Por ello, señaló que examinará cuidadosamente si los descuentos entran en las normas y si son proporcionados.

En paralelo, Bruselas también investigará otro aspecto de la legislación alemana de apoyo a las renovables. Se trata, en concreto, de las reducciones fiscales que se ofrecen a los productores de electricidad a condición de que el 50% de su cartera proceda de fuentes renovables en Alemania, pues podrían suponer una discriminación frente a la energía importada de otros países.

La Comisión Europea recordó que la apertura de este tipo de investigación no prejuzga el resultado final y que ahora las partes tendrán posibilidades para presentar sus posturas.

Las estimaciones en la prensa alemana hablan de ayudas de miles de millones de euros a las empresas intensivas en energía, como las metalúrgicas y el sector del motor, en su factura de la electricidad.

Por su parte, la canciller alemana, Angela Merkel, criticó la apertura del expediente y, durante un discurso ante el pleno del Bundestag (cámara baja), aseguró que esa investigación dañaría la competitividad de Alemania como potencia industrial y pondría en peligro puestos de trabajo.

«Y lo digo alto y claro: mientras haya países europeos en los que la energía para empresas sea más barata que en Alemania, no puedo entender cómo nosotros contribuimos a distorsionar la competencia«, afirmó Merkel.

La canciller recalcó que Alemania desea seguir siendo «un país industrial fuerte», para lo que son necesarias empresas «competitivas», una característica que a su juicio está ligada con las ayudas públicas que perciben. Además, agregó Merkel, la pérdida de competitividad pondría en peligro puestos de trabajo, lo que repercutiría en la situación económica de todo el bloque.

«Europa no se va a reforzar si en Alemania se ponen en peligro puestos de trabajo», argumentó.

Asimismo, el ministro de Economía y Energía, Sigmar Gabriel, se sumó a las críticas de Merkel y aseguró que con la apertura del expediente la Comisión Europea está interviniendo en un sector, como el energético, que no está armonizado y con instrumentos que no son adecuados como los del derecho de competencia.

Gabriel dijo que, sin embargo, el Gobierno alemán está «naturalmente dispuesto» a dialogar con la Unión Europea aunque, de momento, las excepciones fiscales para las empresas intensivas en energía se mantendrán.

Bruselas investiga a Londres por la construcción de una nuclear

Asimismo, la Comisión Europea abrió una investigación en profundidad para determinar si los planes de Reino Unido de subvencionar la construcción y el funcionamiento de una nueva central nuclear en Hinkley Point, en Somerset (al suroeste inglés), vulnera las normas de la Unión Europea sobre ayudas públicas.

En particular, el Ejecutivo comunitario no cree que el proyecto sufra de un fallo de mercado. «El sistema notificado prevé que el operador de la planta reciba un ingreso estable durante un periodo de 35 años pese a la volatilidad del precio de la electricidad», dijo el vicepresidente de la Comisión y responsable de Competencia, Joaquín Almunia.

«En particular, debemos examinar si la ayuda de Estado es auténticamente necesaria y, si la respuesta a esta pregunta es positiva, si el nivel de la subvención pública está justificado», explicó Almunia.

La ayuda en cuestión podría alcanzar unos 20.000 millones de euros dependiendo de los precios futuros de la electricidad y del coste real del capital del operador.

La Unión Europea firma un acuerdo de suministro de gas con Azerbaiyán

«Hoy, después de muchos años (…) recibimos la confirmación final de que recibiremos cantidades sustanciales de gas para Europa», anunció la portavoz comunitaria de Energía, Marlene Holzner, en la rueda de prensa diaria de la Comisión Europea.

El acuerdo, sellado en Baku, supone un compromiso de inversión para la extracción y entrega de 10.000 millones de metros cúbicos de gas desde Shah Deniz y su venta a la Unión Europea a partir de finales de 2019.

«Azerbaiyán además ya ha firmado los acuerdos comerciales con las nueve compañías que lo comprarán en tres países: Italia, Grecia y Bulgaria», añadió la portavoz Holzner, que añadió que estas compañías ya saben exactamente «cuánto gas y a qué precio» lo obtendrán.

Entras las compañías que comprarán el gas procedente de Azerbaiyán se encuentran la filial ibérica del grupo suizo Axpo, Gas Natural, Bulgargaz, la griega Depa, Enel, E.ON, GDF Suez, Hera Trading y Shell Energy.

El suministro de gas se realizará a través del gasoducto transadriático (TAP), diseñado para permitir que el gas procedente de Shah Deniz viaje desde la frontera turca a Italia a través de Grecia y Albania.

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, consideró la decisión como una forma de abrir la puerta a una seguridad energética más fuerte para Europa. «Es un hito para la diversificación de nuestro suministro de energía, que beneficiará a los consumidores y empresas europeas», señaló.

El comisario europeo de Energía, Günther Oettinger, por su parte, recordó que el gasoducto tiene capacidad para satisfacer el 20% de las necesidad de gas de la Unión Europea a largo plazo.

La inversión necesaria para cubrir los costes de construcción y mejora de las infraestructuras de suministro será de alrededor de 30.000 millones de euros, según cálculos facilitados por la Comisión Europea.