La Unión Europea aprueba aplicar la tasa a las emisiones de CO2 de los aviones sólo al espacio aéreo europeo

Las regiones ultraperiféricas, como las islas Canarias, también quedarían excluidas de lo que se considera espacio económico europeo.

La reforma, que ya fue pactada con la Eurocámara, debe ser ratificada en el pleno del 3 de abril. Entrará en vigor a partir de la fecha definitiva de adopción.

Según las nuevas reglas, todas las emisiones de vuelos entre aeropuertos del espacio económico europeo (que incluye los 28 Estados miembros más Noruega e Islandia) continuarán estando cubiertas por la tasa.

Entre 2014 y 2016, los vuelos desde y hacia países fuera del espacio económico se beneficiarán de una exención general para las emisiones que se produzcan fuera del espacio aéreo comunitario. Sólo las emisiones de la parte de los vuelos dentro de Europa quedarán sujetas al impuesto.

En 2016, la Unión Europea revisará de nuevo la legislación a raíz del acuerdo que se apruebe en la OACI para decidir si la prorroga hasta 2020, fecha en la que debería entrar en vigor este nuevo marco internacional.

La Unión Europea se vio obligada a esta modificación por las protestas de países como Estados Unidos, China o India, que se negaban a pagar la tasa por las emisiones de CO2 de los aviones.

La Comisión Europea multa con 5,9 millones de euros a dos bolsas energéticas por crear un cártel con el que restringir la competencia

En concreto, la francesa EPEX tendrá que abonar 3,651 millones de euros, mientras que la escandinava Nord Pool deberá pagar 2,328 millones de euros, según informó el Ejecutivo comunitario.

Ambas entidades son bolsas eléctricas de corto plazo, en las que se intercambia electricidad siguiendo un sistema parecido al de los mercados de valores: el precio por megavatio/hora se pacta según la hora a la que se produzca la entrega, normalmente al día siguiente de efectuar la compra.

De acuerdo con la investigación de la Comisión Europea y la autoridad de vigilancia de la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA) el cártel funcionó al menos durante siete meses entre 2011 y 2012.

La infracción se produjo en el marco de las discusiones para crear un mercado interior europeo de la energía, mientras EPEX y Nord Pool cooperaban para explorar los sistemas técnicos que debían usarse para el comercio transfronterizo.

Según la Comisión Europea, fue entonces cuando ambas entidades pactaron que no competirían la una con la otra para la prestación de servicios de intercambio de electricidad y que se repartirían el mercado europeo, lo que supone un incumplimiento de la legislación antimonopolio comunitaria.

Su objetivo era proteger sus respectivos bastiones nacionales y repartirse los países donde querían expandirse para mantener el equilibrio entre ellas, lo que vulnera las normas de la Unión Europea.

Bruselas destacó que los intercambios de energía que se producen en estas bolsas desempeñan un papel central a la hora de garantizar el funcionamiento eficiente del mercado eléctrico y de proveer información pública sobre los precios de la misma.

En este sentido, el comisario europeo de Competencia, Joaquín Almunia, afirmó estar «particularmente satisfecho» de haber puesto fin a este cártel «en un momento en que la mayoría de consumidores europeos están preocupados por el aumento de sus facturas eléctricas».

La infracción fue detectada en febrero de 2012 tras una inspección sorpresa de la Comisión Europea y la EFTA a EPEX y Nord Pool.

Ambas se beneficiarán de una reducción del 10% en la cuantía de la multa por reconocer su participación y responsabilidad en los hechos.

Por su parte, OPCOM discriminó a los comerciantes de electricidad establecidos en otros Estados miembros que no fueran Rumanía, lo que crea una barrera artificial de entrada y reduce la liquidez del mercado, según la Comisión Europea.

Los españoles son los europeos que ven más beneficios económicos en la lucha contra el cambio climático

El 52% de los españoles está completamente de acuerdo en que la lucha contra el cambio climático y un uso más eficiente de la energía puede traer beneficios económicos y de empleo, por el 50% de los suecos, el 44% de los malteses, el 43% de los irlandeses y de los chipriotas, y el 42% de los griegos.

Además, un 36% de los españoles está más bien de acuerdo con esta afirmación, lo que suma un porcentaje del 88% de quienes se posicionan a favor de vincular lucha contra el cambio climático con potencial económico y laboral, cuando la media de la Unión Europea es del 80%.

Este porcentaje es ligeramente superior al anterior sondeo sobre el cambio climático publicado por el Eurobarómetro, en 2011, donde el 78% de los europeos se mostraba convencidos de vincular la lucha contra el calentamiento global y el uso eficiente de la energía con el crecimiento económico y del empleo.

El sondeo refleja que varios de los países de la Unión Europea que más sufrieron la crisis económica y financiera figuran entre los que mayor reconocen los beneficios económicos de la acción climática y de la eficiencia energética.

Por otro lado, España es el país con el porcentaje más alto de ciudadanos que opinan que la reducción de las importaciones de combustibles fósiles puede aportar beneficios económicos a la Unión Europea, con un 45% completamente de acuerdo con esta afirmación, por delante de Austria (40%), Chipre (38%), Irlanda (37%) y Portugal y Malta (34%).

Además, un 35% de los españoles está más bien de acuerdo con esta vinculación, lo que supone un porcentaje de aprobación del 80%, cuando la media de la Unión Europea es del 70%.

Sin embargo, los españoles son los europeos que menos aislaron las casas para reducir el consumo de energía (9%), lejos de la media comunitaria (21%) y de los británicos, que están en el otro lado de la balanza (38%).

El 50% de los europeos afirmó que en los últimos seis meses realizó alguna acción de lucha contra el cambio climático, entre las que destacaron el reciclado y separación de residuos (69%), el menor uso de artículos desechables (51%), la compra de productos locales y de temporada (36%) y la adquisición de algún electrodoméstico ecológico (34%).

Por último, el Eurobarómetro concluyó que la pobreza, el hambre y la falta de agua potable es el principal problema al que se enfrenta la humanidad (35%), seguido de la situación económica (24%), el cambio climático (16%) y el terrorismo internacional (8%).

En este punto, España es tercer país con el mayor porcentaje de ciudadanos que sitúan a la pobreza, el hambre y la falta de agua potable como el problema mundial más serio (45%), sólo por detrás de Portugal (49%) y Luxemburgo (46%).

Bruselas descarta que la tensión entre Rusia y Ucrania tenga impacto en el suministro de gas a la Unión Europea

Al parecer, el gigante gasístico ruso Gazprom anunció que dejará de vender gas a Ucrania a precio reducido a partir de abril, con el argumento de que Ucrania sólo pagó hasta ahora menos del 50% de su deuda con Gazprom y sigue debiendo 1.529 millones de dólares al consorcio ruso.

Sin embargo, en una rueda de prensa al término del consejo de ministros europeos de Energía celebrado en Bruselas, Oettinger indicó que «no hay razón para la inquietud. El suministro de gas para la industria y para los hogares esta garantizado a corto plazo».

«En estos momentos, en los Estados miembros la situación en materia de gas es buena, hemos tenido un invierno suave, la capacidad de almacenamiento está más llena que el año pasado, tenemos reservas en todas partes«, resaltó el comisario de Energía. «A medida que avanzamos hacia la primavera y el tiempo se hace más cálido, el peligro decrecerá», agregó.

Las reservas de gas en la Unión Europea ascienden a 40.000 millones de metros cúbicos, 10.000 millones más que las cifras de 2013, según los datos de Bruselas. Y en la reunión del grupo de coordinación de gas celebrada este lunes ningún Estado miembro informó de problemas. «Pese a la crisis, el gas está llegando a los mercados europeos desde Rusia», señaló Oettinger.

Aseguró además que la Unión Europea «ha hecho los deberes desde 2009», cuando una disputa comercial por el precio del gas entre Rusia y Ucrania acabó afectando a varios Estados miembros. En este sentido, destacó que la Unión Europea está recurriendo de forma creciente a proveedores alternativos como Noruega o Argelia, de donde procede la mayoría del gas que consume España.

El Ejecutivo comunitario aseguró que en los últimos años la Unión Europea acometió diversas reformas como la diversificación de gasoductos, la creación de interconectores y la implantación de sistemas de flujo reversible, aunque reconoció que la mayor parte de esas mejoras figuran todavía como proyectos más que como infraestructuras terminadas.

Oettinger explicó que en la situación económica que vive Ucrania se tuvo en cuenta a la hora de hablar de un plan de ayuda desde la Unión Europea y señaló que la deuda del país es de alrededor de 2.000 millones de dólares.

«El precio subvencionado por cada mil metros cúbicos ha pasado de 400 dólares a 160 dólares, y ahora se ha vuelto a elevar a 400 dólares», reconoció el comisario, al tiempo que consideró que este factor empeoró la capacidad de negociación de Ucrania.

«Debemos encontrar un mecanismo para que esas facturas impagadas se paguen», ha resaltado Oettinger, que ha recordado que Estados Unidos ya ha ofrecido una ayuda de 1.000 millones de dólares para el sector de la energía ucraniano. El Ejecutivo comunitario también prepara su propio plan de asistencia que incluirá «un paquete para ayudar a solidificarse al sector del gas y la energía» y «reforzar la capacidad de inversión».

Oettinger también señaló que si se materializa su separación del resto de Ucrania, Crimea «estaría en grandes dificultades» porque «no es autosuficiente» sino que recibe el gas y la electricidad del resto del país. El comisario tiene previsto reunirse en breve con el ministro ucraniano y le trasladará el interés de la Unión Europea en invertir en la modernización de los gaseoductos del país.

El 30% del gas que la Unión Europea importa del exterior procede de Rusia, y de esa cantidad la mayor parte llega a territorio comunitario a través de Ucrania, que es el principal país de tránsito. Por su parte, Gazprom exportó 133.000 millones de metros cúbicos de gas a la Unión Europea en 2013, de los que casi la mitad, 65.000 millones, fueron transportados a través de Ucrania, y el resto a través de los gasoducto de Yamal (Bielorrusia), Nord Stream y de diversas conexiones bilaterales.

Por ello, y a juicio del comisario de Energía, la Unión Europea no debería interrumpir su relación comercial con Rusia pese a la crisis ucraniana. «Tenemos una dependencia mutua, necesitamos gas ruso para nuestros mercados en estos momentos y los rusos necesitan dinero de Europa para Gazprom y el presupuesto nacional», alegó.

«No queremos cuestionar este suministro de gas pese a la crisis. Es importante para la economía rusa y para nuestra seguridad de suministro de gas», destacó. En este sentido, recordó que Rusia y la Unión Europea cuentan con un mecanismo de alerta rápida cuando haya problemas de suministro y ha dicho que los rusos no lo han usado.

Por otro lado, la portavoz comunitaria de Energía Sabine Berger dijo que «el suministro de gas de Rusia a la Unión Europea y el tránsito a través de Ucrania no se ha visto afectado por la situación en Ucrania» y añadió que «la Comisión Europea espera que Ucrania respete sus compromisos de tránsito y que Rusia los suyos de suministro con la Unión Europea».

La Unión Europea dispone de 40.000 millones de metros cúbicos de gas almacenado, una cantidad equivalente a la mitad de su capacidad total de almacenamiento, aseguró Berger.

«La actual crisis con Ucrania muestra lo vulnerables que somos», reconoció el embajador adjunto español, José Pascual Marco, durante su intervención en el debate público que mantuvieron los Veintiocho y apeló a la necesidad de reforzar las interconexiones entre países y destacó que esta cuestión coloca a «España y a la península Ibérica en clara desventaja competitiva con el resto de Europa».

El representante permanente español, que sustituyó al ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, quien se ausentó en el último momento por enfermedad, explicó que la situación actual también impidió que la Península Ibérica contribuya a la seguridad de suministro energético de la Unión Europea.

«Hay una conexión gasística desde España al resto de Europa que podría traer gas de Argelia y una capacidad muy grande no utilizada de GNL (gas natural licuado)», añadió.

El ministro griego de Energía, Yannis Maniatis, que presidió el encuentro, hizo referencia por su parte a la necesidad de completar el mercado único energético este año, una propuesta de la Comisión Europea que apoyaron todos los ministros europeos.

Karel de Gucht demanda una política energética comunitaria para la UE

Durante el coloquio posterior a su intervención en el «Fórum Europa. Tribuna Euskadi» organizado en Bilbao por Nueva Economía Fórum, De Gucht recordó que Europa cuenta con unos recursos energéticos muy escasos y que no hay grandes alternativas al alcance de la mano.

«Nos da miedo la nuclear, el gas proviene de Rusia y el carbón sigue siendo muy contaminante», indicó, por lo que, a su juicio, la única manera de actuar en este sector es hacerlo «conjuntamente», ya que la energía sigue siendo competencia de cada uno de los estados y «esto repercute en nuestra política, un problema que no es fácil de superar», añadió el comisario.

Según De Gucht, es necesario «buscar» nuevas alternativas a las explotaciones ya existentes y nuevos proveedores en otros continentes como África, aunque el mayor problema que se plantea es el transporte.

También desde la Unión Europea se contemplan las energías renovables pero «siguen siendo muy caras» añadió. Por todo ello, abogó por «ampliar las fuentes y la gama de energías», así como por trabajar «conjuntamente y no un estado contra otro».

Polonia lidera la resistencia a que la UE fije un objetivo del 40% de recorte de emisiones para 2030

El enfrentamiento entre los países del este y los del oeste, que sí apoyan el objetivo del 40% propuesto por la Comisión, hace difícil que se pueda alcanzar un acuerdo a tiempo para la cumbre de líderes europeos del 20 y 21 de marzo, como estaba inicialmente previsto.

Durante el Consejo de Medio Ambiente de la Unión Europea, en el que los Veintiocho debatieron por primera vez el paquete de políticas de clima y energía que la Comisión Europea presentó de cara a 2030, Polonia contó con el apoyo expreso de Hungría, República Checa, Eslovaquia, Rumanía y Bulgaria. El ministro polaco, Maciej Grabowski, sostuvo que para su país, los costes de recortar las emisiones serán «drásticamente más altos que para otros Estados miembros», y denunció que la Comisión no presentó soluciones.

«El objetivo del 40% de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero es demasiado ambicioso e inaceptablemente caro para los Estados miembros más pobres», abundó el representante eslovaco, Peter Ziga. Y el ministro de Medio Ambiente checo, Richard Brabec, dijo que la Unión Europea sólo debería ofrecer un recorte del 40% si se logra un acuerdo internacional para combatir el cambio climático en 2015. «Si lo hay, la Unión Europea debe mantener la meta del 35%», sostuvo.

Para el representante rumano, Mihail Faca, «no podemos correr el riesgo de poner a nuestra industria en una posición de desventaja». Los países del este han reclamado además que la Unión Europea no fije nuevas metas en materia de renovables ni de eficiencia energética.

Frente a ellos, la mayor parte de los antiguos Estados miembros defendió el recorte del 40% y reclamó una decisión ya en el Consejo Europeo de marzo con el fin de enviar una señal a los inversores y mantener el liderazgo mundial en la lucha contra el cambio climático.

El más enérgico fue el ministro de Medio Ambiente británico, Edward Davey, que pidió que la Unión Europea ofrezca una reducción de hasta el 50% de las emisiones si hay un acuerdo internacional el año que viene, propuesta que fue secundada por Suecia. Reino Unido dijo además que respalda una cuota obligatoria de renovables del 27% para la Unión Europea, como propone Bruselas, siempre que no haya metas individuales para cada Estado miembro.

También España, Austria, Portugal, Alemania, Dinamarca, Francia, Bélgica, Países Bajos, Finlandia, Eslovenia, Estonia o Luxemburgo apoyaron expresamente el objetivo del 40%. Eso sí, todos ellos pidieron flexibilidad y condiciones favorables en el reparto de la carga por países con el fin de minimizar el impacto en la industria.

El ministro español de Agricultura y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete consideró «razonable» el propósito de recortar un 40%, pero estimó que este debería ir ligado a un refuerzo de las conexiones energéticas, a través de redes eléctricas o gasoductos, entre los países de la Unión.

Cañete pidió que para ello se fije «un objetivo mínimo obligatorio de interconexión de capacidad de producción instalada del 10%», tal como ya recomendó Bruselas en 2001. El ministro explicó que el ratio de conexión entre la Península Ibérica y el centro de Europa a través de la frontera francesa es solo del 1,2%, «por lo que se puede ser considerada como una isla eléctrica».

Portugal se sumó a esta reivindicación al defender que una mejora de las conexiones es necesaria para reducir la dependencia energética del exterior y crear un mercado interior fuerte.

Sin avances en los objetivos de renovables y eficiencia energética

En lo que apenas hubo avances fue en los objetivos de renovables y eficiencia energética. Para renovables, la Comisión propuso un objetivo diluido del 27% en 2030, ya que no habrá metas nacionales por países. Y renunció a fijar una nueva meta de eficiencia energética.

Algunos países, como Portugal, Alemania y Dinamarca, reclamaron un objetivo de renovables más ambicioso de por lo menos el 30%, otros apoyaron a la Comisión y la mayoría no se pronunció.

Los Estados miembros vieron con buenos ojos que el Ejecutivo comunitario no fijase objetivos vinculantes de renovables para cada uno de ellos, como hizo para 2020, por considerar que esto les deja más flexibilidad para escoger el mix energético (el porcentaje de cada fuente sobre el consumo total de energía).

No obstante, y en general, los representantes de los Veintiocho coincidieron en que la propuesta va en la buena dirección para lograr un equilibrio entre ambición medioambiental y flexibilidad en términos de producción energética y competitividad del sector.

Los ministros se sumaron así a la línea argumental de la Comisión Europea, que al presentar la propuesta afirmó también que fijar límites estatales generaría el riesgo de fragmentación del mercado energético y dañaría la competitividad del sector.

«Es fundamental que nuestras políticas de clima permitan industrias energéticas competitivas y que nuestra política energética permita inversiones en eficiencia y renovables», defendió Alemania, en sintonía con la mayoría de países.

Por su parte, Arias Cañete, uno de los más críticos con el paquete, opinó que la información aportada hasta ahora por la Comisión Europea con respecto a esta propuesta es «insuficiente para evaluarla».

«Queremos conocer con más detalle los criterios de la Comisión Europea para evaluar los planes nacionales, cómo quedaría asegurado el cumplimiento en materia de renovables a escala europea, y las consecuencias en caso de desacuerdo entre la Comisión Europea y los Estados miembros», dijo durante el debate.

Almunia asegura que «estamos muy lejos de tener» un mercado único energético en Europa

En el «Global Forum Spain«, organizado por el ICEX en Bilbao, el comisario señaló que es un debate que no se puede retrasar mucho en el tiempo porque puede acabar en un «apagón».

Durante su intervención en la jornada, Almunia señaló que en Europa hay problemas de competitividad, para añadir que es algo que «tenemos que discutir y afrontar».

Así, por ejemplo planteó «cuánta traba inútil que no aporta nada hay en las economías» europeas que afectan, por ejemplo, al intercambio o al emprendimiento.

Además, quiso dejar claro que es un «enorme error pensar» que el problema de la competitividad deriva de las políticas de competencias. «Sólo si hay competencia en el mercado las empresas querrán pasar por delante de sus competidores para ganar más cuota de mercado», subrayó.

Según Almunia, «no salimos adelante si la mayor parte de los recursos se empeñan en tratar de erigir barreras de protección para empresas que no tienen futuro».

El comisario defendió que «la competencia incentivada, la inversión y la innovación», y citó la importancia de hacerlo en mercados como las telecomunicaciones.

Se trata de un sector, explicó, con «altísima capacidad de crecimiento» y de generación de beneficios, como ha demostrado Telefónica.

Para Almunia, el resultado de la compañía que preside César Alierta en 2013 fue «estupendo», con un beneficio neto de 4.593 millones de euros, lo que representa un incremento del 16,9% en comparación con el ejercicio anterior.

Además, indicó que «necesitamos un mercado europeo de telecomunicaciones», y agregó que «las fusiones nacionales hay que mirarlas con lupa».

Un asesor de la Comisión Europea invita a España a «actuar» para «no desanimar» a inversores energéticos

Furfari, profesor de la Universidad Libre de Bruselas, indicó que la desaparición de las primas a las renovables no supone «un peligro» hoy por hoy para alcanzar el objetivo del 20% sobre el consumo final bruto para 2020, pero lo sería si no se define pronto «un plan de visión claro de futuro».

«No podemos criticar a España por no haber hecho algo» para cumplir los objetivos intermedios de la directiva 28/2009 sobre el desarrollo de las renovables, indicó Furfari, quien, sin embargo advirtió de la necesidad de «animar otra vez» la inversión, aun consciente de que en España ha habido «demasiados incentivos».

Este experto entiende que las compañías eléctricas demanden «una visibilidad más segura» para seguir invirtiendo en el país tras la aprobación de la reforma energética, y reconoció que «no es sencillo» encontrar una fórmula que las mantenga «satisfechas».

Recientemente, Iberdrola anunció su decisión de poner el foco inversor en países «con una regulación predecible y estable», lo que el ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, desvinculó de la reforma energética al remitirse a la tendencia inversora de la compañía en los últimos años.

«Cada uno -administración y operadoras- entiende que es algo que no se puede resolver sólo hablando, hay que buscar soluciones», insistió Furfari, quien tiene en cuenta el «enorme» déficit tarifario (desfase entre el coste real de la electricidad y lo que efectivamente paga el consumidor final) de 29.000 millones de euros.

Respecto al nuevo modelo de tarifa eléctrica, contra el que cargaron las compañías al considerarlo muy complejo e incluso «antimercado», consideró que es «más justo y más necesario» con vistas al ahorro energético, ya que el consumidor puede «actuar» sobre sus hábitos al disponer de información instantánea.

Furfari indicó que los sistemas de cobro son nacionales y ahí la Comisión Europea «tiene poco que decir», no así en otras cuestiones, como por ejemplo la petición a España y a un tercio de países de la Unión Europea de que «se abra más el mercado de la electricidad» para permitir una «competencia transparente» entre productores y distribuidores.

La Comisión Europea también trata de «animar» a los Estados miembros, mediante «medidas suaves», a minimizar el impacto de la subida de los precios de la energía para los consumidores, y es que, según indicó Furfari, existe preocupación por la llamada precariedad energética, las dificultades para pagar el recibo de la luz o del gas.

Con todo, subrayó que el precio que los consumidores españoles pagan por la energía está en la media comunitaria.

«Comprendo que a los españoles les parezca demasiado porque ha subido mucho la luz estos últimos años: un 4% cada año durante cinco años, pero está en la media europea. Es un problema, pero no es exclusivo de España».

La UE dictamina que el «céntimo sanitario» vulnera la legislación y Hacienda calcula que tendrán que devolver 4.000 millones de euros

Los jueces señalaron que «no procede limitar en el tiempo los efectos de esta sentencia, ya que el Gobierno español y la Generalitat de Catalunya no obraron de buena fe al mantener este impuesto en vigor durante más de diez años».

Ello significa que se abre la vía para que los afectados puedan reclamar la devolución de los 13.000 millones de euros recaudados ilegalmente entre 2002 y 2011, según las estimaciones de las propias autoridades españolas.

El fallo responde a un litigio iniciado por una empresa de transporte establecida en Cataluña. La compañía solicitó que se le devolvieran los 45.000 euros que tuvo que pagar por este impuesto alegando que era ilegal. El caso acabó ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, que había pedido a la justicia europea que se pronunciara.

El gravamen en cuestión es el Impuesto sobre Ventas Minoristas de Determinados Hidrocarburos (IVMDH), que estaba destinado a financiar las nuevas competencias transferidas a las comunidades autónomas en materia sanitaria, además de actuaciones medioambientales. Estuvo en vigor entre el 1 de enero de 2002 y el 1 de enero de 2013, fecha en la que se integró en el impuesto especial sobre los hidrocarburos.

En su sentencia, el Tribunal declaró que el «céntimo sanitario» es contrario a la directiva de la Unión Europea sobre los impuestos especiales, ya que no cumple el principal requisito exigido a un gravamen de este tipo: perseguir una finalidad específica.

En este sentido, señaló que lo recaudado por el céntimo sanitario se destina a las comunidades autónomas para que éstas financien el ejercicio de algunas de sus competencias. «Pues bien, el aumento de la autonomía de un ente territorial mediante el reconocimiento de una potestad tributaria constituye un objetivo puramente presupuestario, que no puede, por sí solo, constituir una finalidad específica», afirmó el Tribunal.

Según los jueces, para considerar que persigue una finalidad específica, el debería tener por objeto, por sí mismo, garantizar la protección de la salud y del medioambiente. «Tal sería el caso, en particular, si los rendimientos de dicho impuesto debieran utilizarse obligatoriamente para reducir los costes sociales y medioambientales vinculados específicamente al consumo de los hidrocarburos que grava dicho impuesto», apuntó el fallo.

Sin embargo, las comunidades autónomas destinaron la recaudación «a los gastos sanitarios en general, y no a los vinculados específicamente al consumo de los hidrocarburos gravados». Además, la norma española no establece ningún mecanismo de afectación predeterminada a fines medioambientales, denuncian los jueces.

No hubo buena fe por parte de las autoridades españolas

La Generalitat de Catalunya y el Gobierno español solicitaron al Tribunal de Justicia que limitara los efectos en el tiempo de esta sentencia en el supuesto de que fuera desfavorable. Alegaron en particular que el «céntimo sanitario» dio lugar a una gran cantidad de litigios y que la obligación de devolverlo «pone en peligro la financiación de la sanidad pública en las comunidades autónomas».

El Tribunal de Justicia desestimó esta petición argumentando que «no puede admitirse que la Generalitat de Catalunya y el Gobierno español hayan actuado de buena fe al mantener el IVMDH en vigor durante un período de más de diez años».

El fallo recordó que en el año 2000 la justicia europea ya se pronunció sobre un impuesto con características análogas. Además, en 2001, la Comisión informó a las autoridades españolas de que la introducción de dicho impuesto sería contraria al Derecho de la Unión. Por otro lado, en 2003 (el año siguiente a la entrada en vigor del IVMDH), la Comisión inició un procedimiento de incumplimiento contra España en relación con dicho impuesto.

El Tribunal de Justicia afirmó que, según reiterada jurisprudencia, las consecuencias financieras que podrían derivarse para un Estado miembro de una sentencia dictada con carácter prejudicial no justifican, por sí solas, la limitación en el tiempo de los efectos de esa sentencia.

«Si ello no fuera así, las violaciones más graves recibirían el trato más favorable, en la medida en que son éstas las que pueden entrañar las consecuencias económicas más cuantiosas para los Estados miembros. Además, limitar los efectos de una sentencia en el tiempo basándose únicamente en consideraciones de este tipo redundaría en un menoscabo sustancial de la protección jurisdiccional de los derechos que la normativa fiscal de la Unión confiere a los contribuyentes», concluyó el fallo.

Se aplicó en 13 autonomías y osciló entre 1,2 y 4,8 céntimos por litro

El «céntimo sanitario» estuvo implantado en 13 comunidades autónomas hasta enero de 2013 y osciló entre 1,2 y 4,8 euros por litro de carburante.

Este gravamen alcanzó su valor máximo de 4,8 céntimos tanto para gasolina como gasóleo en nueve comunidades autónomas, que fueron Cantabria, Castilla y León, Extremadura, Andalucía, Castilla-La Mancha, Murcia, Valencia, Cataluña y Baleares.

En Navarra se situó en 2,4 céntimos por litro, frente a los 1,7 céntimos de Madrid, mientras que en Asturias fue de 4,8 céntimos para la gasolina y de 4 céntimos para el gasóleo. En Galicia osciló entre 2,4 céntimos para la gasolina y 1,2 céntimos para el gasóleo.

Sólo tres comunidades autónomas, que son Euskadi, La Rioja y Aragón, decidieron no aplicar este gravamen, lo que contribuyó a que los precios de venta al público en esas regiones fueran inferiores a los del resto del territorio nacional. Canarias tampoco lo aplicó, si bien esta comunidad se rige por un régimen fiscal de insularidad específico.

Desde el 1 de enero de 2013 y con el objetivo de corregir las deficiencias investigadas ya entonces por el TUE, este «céntimo sanitario» fue corregido y quedó integrado en el Impuesto Especial de Hidrocarburos (IEH). De esta forma, su vigencia, al menos desde enero de 2013, cumpliría con la legislación comunitaria y no estaría sometida a cuestionamiento.

Así, desde enero de 2013, el «céntimo sanitario», que era la forma coloquial de llamar al anterior Impuesto de Ventas de Determinados Hidrocarburos (IVDH), se convirtió en el Tipo Autonómico (TA), que es uno de los tres tramos de los que está compuesto el nuevo IEH, junto al Tipo Estatal General (TEG) y el Tipo Estatal Especial (TEE).

El TEG es el mismo para todo el Estado y equivale a 40 céntimos por litro de gasolina 95 y a 30 céntimos por litro de gasóleo, mientras que el TEE tiene un valor de 2,4 céntimos tanto para la gasolina como el gasóleo.

A todos estos impuestos es necesario añadir el 21% del IVA. Además, desde el 1 de enero de 2013 la parte de biocarburantes introducida en la mezcla final se ve gravada con los mismos tipos impositivos que el combustible convencional.

AOP: «El céntimo sanitario y las fiscalidades autonómicas provocan fraude fiscal»

La Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP) consideró que la implantación de diferentes imposiciones fiscales entre comunidades autónomas, como la que hasta diciembre de 2012 supuso el «céntimo sanitario», provoca desvíos «artificiales» del consumo que causan pérdidas de eficiencia en la distribución de productos petrolíferos, dificultades comerciales a los operadores y aumento del fraude fiscal.

Fuentes de la asociación indicaron que AOP, sin entrar en valoraciones acerca de la sentencia del TJUE, sí mostró objeciones a la práctica de imponer distintos gravámenes a los carburantes en función de la comunidad autónoma.

Por su parte, el presidente de la Agrupación Nacional de Vendedores al por menor de Carburantes y Combustibles, Rafael Pizarro, consideró «lógica» la decisión del Tribunal de Justicia europeo y recordó que llevan años advirtiendo a las administraciones que ese impuesto era ilegal, además de que produjo una reducción de ventas de combustible en comunidades como Castilla y León, que cobra el tramo más alto.

Tras considerar que el dictamen del Tribunal es un «varapalo» para quienes «se han empeñado en mantener ese impuesto», Pizarro expresó su temor a que «ese error lo terminemos pagando todos los ciudadanos», porque tendrá que devolverse lo indebidamente cobrado a quienes puedan acreditar las compras de combustible.

Montoro afirma que evaluará su impacto económico

El ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, aseguró que «como no puede ser de otra manera, somos Europa y acatamos completamente esa sentencia» y añadió que «habrá que evaluar» el impacto económico y las consecuencias que esta medida podría tener.

No obstante, el ministro quiso dejar claro que la implantación de este impuesto se hizo tras consultarlo con la Comisión Europea y que la sentencia dictada «no está desautorizando al Gobierno español, sino a la Comisión Europea que fue quien autorizó al Gobierno español y a las comunidades autónomas para implantar este sistema que hoy ya no existe y que no se está aplicando».

«Está bien que el Tribunal clarifique y diga lo que es legal y a lo que se atiene, pero la Comisión también tiene su cuota de responsabilidad», finalizó el ministro.

Asimismo, Hacienda afirmó que la cuantía que se tendrá que devolver será «sensiblemente inferior» a los 13.000 millones de euros que se recaudaron durante los años que estuvo en vigor la medida y que el proceso «va para largo» y las reclamaciones «no se van a resolver a corto plazo».

Desde el departamento que dirige Cristóbal Montoro explicaron que los 13.000 millones corresponden a la recaudación del impuesto durante todo su periodo de vigencia, desde 2002, lo que incluye «ejercicios prescritos». Por tanto, «no todo será reclamable», sólo el periodo comprendido entre marzo de 2010 y diciembre de 2012.

Además, indicaron que la sentencia se refiere a un proceso concreto que arranca en el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, por lo que el resto de casos hay que «analizarlos de forma individualizada».

«Hay que ver caso a caso» la situación jurídica de cada reclamación, apuntaron las fuentes ministeriales, para agregar que además la administración tributaria tiene que «verificar» que se cumplen los requisitos y los justificantes. Por otra parte, subrayaron que hay que tener en cuenta el efecto de la «responsabilidad compartida» con las comunidades autónomas.

En concreto, los Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) estimaron que la cifra que deberá devolver el Gobierno español rondaría los 3.956 millones de euros. El resto, 9.176 millones de euros, estarían prescritos al corresponder a los ejercicios fiscales anteriores.

Guindos garantiza que se va a cumplir la sentencia europea

El ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, afirmó que el Gobierno «va a cumplir» con la sentencia de los tribunales europeos que declara ilegal el «céntimo sanitario».

Preguntado sobre si está ya definida la procedencia de los recursos para hacer frente a esta sentencia, De Guindos se limitó a señalar que el «Ministerio de Hacienda ha dado las explicaciones pertinentes«.

Por su parte, la ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Ana Mato, mostró su «respeto» por la sentencia del TJUE sobre el «céntimo sanitario» y dejó la solución en manos del Ministerio de Hacienda.

«Respeto a la sentencia del Tribunal, el Ministerio de Hacienda está estudiándola, aún no conocemos el contenido», aseguró Mato para insistir en que el Ministerio que dirige Montoro «ya dirá lo correspondiente».

El ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, dijo que no podía pronunciarse sobre la sentencia europea hasta haber leído la resolución del TJUE. «No puedo decirle nada hasta que no la lea», dijo.

El PSOE pide explicaciones sobre la «solución» y las «consecuencias»

Por su parte, la secretaria de Economía del PSOE, Inmaculada Rodríguez Piñero, pidió explicaciones al Gobierno sobre «la solución» y las «consecuencias» que va a tener para los ciudadanos la decisión del TJUE de declarar ilegal el «céntimo sanitario» que aplican algunas comunidades autónomas.

Piñero insistió en que su grupo tiene que «estudiar en detalle» una decisión que «acaba de conocerse» aunque estipuló que «ahora el Gobierno tiene que dar una explicación de cuáles son las consecuencias que va a tener para los españoles y para las cuentas públicas y cuál va a ser la solución que se va a aplicar a esta decisión de la Unión Europea».

El portavoz de CiU en el Congreso de los Diputados, Josep Antoni Duran i Lleida, asumió que «habrá que respetar las sentencias. No la conozco, no sé si aplica retroactividad, pero las sentencias hay que acatarlas y las administraciones están obligadas a ello» para añadir que «cómo y de qué manera, tendría que leer la sentencia».

La portavoz de UPyD en el Congreso de los Diputados, Rosa Díez, aseguró que la sentencia del TJUE pone en evidencia el «desgobierno» y la «mala fe» con la que se implantó, por lo que reclamó que se aplique la devolución de lo cobrado con la misma rapidez con la que se aplicó la suspensión de la «doctrina Parot» a los etarras.

Tras conocer la decisión del tribunal, Díez dijo que es un duro golpe para la imagen de España en términos de «inseguridad jurídica» y prevé que tendrá «muchísimas repercusiones» y dificultará la promoción de la ‘Marca España’.

El secretario general de CC.OO., Ignacio Fernández Toxo, afirmó que la sentencia es una sorpresa, pero recalcó que tienen que ver con «ese legislar compulsivo que se instaló en el país son valorar las consecuencias».

«Es un problema y no sé cómo se va a resolver», añadió. Así, expresó que 13.000 millones de euros son recursos muy importantes en estas circunstancias.

Además, destacó que es muy difícil que los usuarios recuperen el dinero. «Lo podrán recuperar aquellos que tengan gabinetes y que puedan pleitear. Sería bueno que los gobiernos articulasen una forma concreta de devolución», sentenció.

Becerril pide que se devuelva el dinero a los afectados

Por otro lado, la defensora del Pueblo, Soledad Becerril, señaló que España debe «acatar» las sentencias del Tribunal de Justicia de la UE «con celeridad», como así hizo tras la decisión del pasado mes de octubre en relación a la «doctrina Parot», que supuso la «excarcelación de un alto número de violadores, asesinos y terroristas».

Por lo tanto, sobre la decisión de declarar ilegal el «céntimo sanitario», Becerril apuntó que «España deberá cumplir la sentencia y, si así lo dice, restituir las cantidades oportunas».

Las gasolineras celebran la ilegalidad por su «tremendo daño» al sector

El presidente de la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (Ceees), Javier Bru, celebró que el TJUE haya declarado la ilegalidad del «céntimo sanitario», que calificó de «barbaridad» y dijo que es «muy difícil» de cuantificar el daño «colateral» a las estaciones de servicio como consecuencia de la pérdida de ventas, la vecindad o el precio.

Bru aseguró que la sentencia del tribunal europeo «da la razón» a los que protestaban contra el impuesto, aunque lamentó que «no ha habido manera de que se nos hiciera caso» con anterioridad.

Sobre su devolución, Bru indicó que la dificultad será ver «cómo se va a traducir a la realidad», ante el problema documental que se presenta.

CETM y Facua instan a transportistas y consumidores a reclamar

La Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM) instó a las empresas del sector a reclamar el importe pagado por el «céntimo sanitario» entre 2002 y 2011, tras la publicación de la sentencia del Tribunal de Justicia de la UE que lo declara ilegal.

La CETM valoró especialmente que la sentencia tenga carácter retroactivo porque entiende que el Gobierno de España no ha obrado «de buena fe» al no hacer caso a varias sentencias y dictámenes anteriores en los que se advertía de la ilegalidad de este tributo.

Consecuentemente, según CETM, al no haberse establecido una limitación de tiempo, España podría estar obligada a devolver el importe total que ha recaudado con este tributo especial.

Asimismo, la Federación Nacional Empresarial de Transporte en Autobús (Fenebús) recomendó reclamar ante las autoridades a todo aquel que pueda demostrar que se le aplicó el «ilegal» céntimo sanitario.

El director de Fenebús, José Luis Pertierra, afirmó que la decisión adoptada era «crónica de una sentencia anunciada y sabíamos que iba a declararse ilegal».

«Ahora se abre una guerra jurídica, entre comillas, entre las diferentes administraciones tributarias y las compañías que lo soliciten», apuntó el responsable de la patronal.

Facua-Consumidores en Acción se mostró satisfecha con la decisión del TJUE y señaló además que los usuarios pueden reclamar el reintegro del impuesto que en 2012 estaba implantado en trece comunidades autónomas.

En todo caso, la devolución del impuesto podrá ser reclamada siempre y cuando el consumidor disponga de las facturas y no hayan transcurrido más de cuatro años.

En su momento, Facua ya consideró esta medida «injusta e insolidaria», y señaló que la Sanidad debe ser financiada sólo por impuestos directos, de forma que paguen más quienes tengan mayor nivel adquisitivo.

Finalmente, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) consideró «harto difícil» una posible devolución del «céntimo sanitario» a los consumidores.

La organización recordó que en su día ya se mostró contraria a la implantación del «céntimo sanitario», pues no era más que «una excusa recaudatoria que tenía como finalidad aumentar los ingresos», sin «resolver los problemas sanitarios».

La Eurocámara aprueba rebajar un 59% las emisiones de CO2 de los automóviles nuevos para 2020

La Eurocámara limitó esta rebaja de emisiones de CO2 al 95% de los coches nuevos en 2020 y al 100% a partir de 2021. Este acuerdo estuvo precedido de unas duras negociaciones entre los representantes de los eurodiputados y de los Estados de la Unión Europea.

El objetivo de los 95 gr/km de CO2 representa el techo de emisiones medias autorizadas para los vehículos comercializados en la Unión Europea. Los fabricantes que produzcan menos de 1.000 coches anuales estarán exentos. En el caso de que un productor exceda el límite previsto, deberán imponerse sanciones, a menos que el exceso esté compensado por emisiones muy bajas de otros modelos de coche.

La propuesta prevé la posibilidad de reducciones adicionales después de 2020, así como la introducción de nuevas pruebas que reflejen mejor el nivel de emisiones bajo las conducciones reales de conducción.

El acuerdo fue respaldado por la Comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo hace poco más de un año, el 17 de febrero de 2013, y los eurodiputados tuvieron que consensuar una introducción escalonada y limitada de la medida sólo a partir de 2020 y no a partir de 2015, como contemplaba el proyecto inicial.

La propuesta aprobada introduce un sistema de incentivos para que los fabricantes de automóviles diseñen turismos que emitan menos CO2. Así, si producen coches dentro de la gama de un mismo fabricante con menos de 50 gramos por kilómetro, recibirán «supercréditos» entre 2020 y 2022, lo que otorgará a estos vehículos una ponderación más favorable en el saldo total de la empresa productora.

Por el contrario, si las empresas no logran respetar el objetivo, tendrán que pagar por cada gramo por kilómetro que emitan por encima del límite.

«Esta votación significa que Europa seguirá estando a la vanguardia en la reducción de las emisiones de CO2 de los vehículos, ya que el objetivo de 95 gr/km representa un ahorro de 50 millones de toneladas de emisiones de CO2 por año«, afirmó el eurodiputado popular alemán Thomas Ulmer, ponente de la propuesta.

Sin embargo, Ulmer añadió que «el coste de la innovación tiene que ser socialmente aceptable y económicamente viable, tanto para los consumidores como para los fabricantes», y que se introducirán «nuevos ciclos de pruebas que reflejen mejor las condiciones reales de conducción».

La propuesta entrará en vigor cuando la apruebe el Consejo de Ministros de la Unión Europea. Una quinta parte de las emisiones de CO2 en Europa proviene de los coches y las emisiones del transporte por carretera aumentaron un 26% entre 1990 y 2008.