Rusia y Ucrania confirman asistencia a la reunión del lunes en Bruselas para resolver la nueva disputa del gas

El encuentro, que tendrá lugar en la tarde del lunes, contará con la presencia del ministro de Energía ruso, Alexandr Nóvak, con su homólogo ucraniano, Volodymyr Demchyshyn, que ocupa el cargo desde el pasado diciembre, y con el consejero delegado de la energética ucraniana Naftogaz, Andriy Kobolev, según confirmaron fuentes comunitarias. El consejero delegado del gigante gasístico ruso Gazprom, Alexey Miller, aún no ha confirmado si participará en la reunión convocada por el vicepresidente de la Comisión Europea para la Unión Energética, Maros Sefcovic, quien actúa como mediador en la disputa, que preocupa a la Unión Europea porque podría llegar a afectar al suministro de gas ruso hacia territorio comunitario.

Rusia y Ucrania sellaron el pasado octubre un acuerdo temporal para garantizar el suministro hasta finales de marzo a cambio de que Kiev hiciese una serie de pagos pendientes por el suministro en los meses anteriores y de que el coste de cada nueva entrega de gas fuera cubierto por adelantado, pero la crisis política entre ambos países están dificultando la situación. El pasado 19 de febrero Rusia comenzó a suministrar gas a los separatistas del este de Ucrania por «motivos humanitarios» tras alcanzar un acuerdo con las autoproclamadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk, que acusaron a Kiev de cortarles el flujo de gas.

La clave de la nueva disputa está en quién paga por el coste de este suministro de gas ruso a Donetsk y Lugansk, que según Moscú debe asumir Kiev. Además, Gazprom anunció esta semana que si Ucrania no abona por adelantado el consumo previsto para el mes de marzo tendrá que cortar desde el domingo las entregas de gas al país. Naftogaz, por su parte, aclaró que pagó al monopolio ruso 15 millones de euros para cubrir el gas que debe suministrarle en marzo, pero Rusia sostiene que esa cantidad sólo cubriría un día más de suministro si se tiene en cuenta el precio actual.

La Comisión Europea ha evitado de momento tomar parte en la disputa y se ha limitado a recordar a ambas partes que tienen que cumplir el llamado «acuerdo de invierno» para garantizar el suministro. La Unión Europea compra a Rusia el 39% del gas natural que consume y una parte importante de ese total llega a los socios comunitarios a través de los gasoductos ucranianos.

Bruselas convoca a Rusia y a Ucrania a resolver el lunes la nueva disputa del gas por el cese del suministro

«Estamos esperando la confirmación final», indicó la portavoz de Energía del Ejecutivo comunitario, Anna-Kaisa Itkonen, en la que precisó que se enviaron cartas de invitación para ambas partes. El Ejecutivo comunitario espera que ambas partes «respeten» el acuerdo interino que alcanzaron en octubre pasado para zanjar la disputa de gas, al menos durante el invierno gracias a la mediación de Bruselas, según la portavoz. «El paquete de invierno todavía está en vigor. Invitamos a las partes aquí. Intentaremos mediar una solución para esta cuestión», precisó Itkonen sobre la nueva disputa.

La portavoz comunitaria aclaró que la Comisión «no toma posición» respecto a las divergencias entre ambas partes por el cese de suministro a las regiones separatistas, que provocó la nueva disputa. «La vía más segura de mediar es tomar distancia de la situación», agregó el portavoz del Ejecutivo comunitario, Margaritis Schinas. Kiev justificó el corte del suministro energético a las regiones separatistas por daños en los gasoductos por los conflictos armados en el terreno mientras que Rusia considera que se hizo deliberadamente y advierte de que si Kiev no paga el gas que adquiere a Rusia, Gazprom cortará el suministro, lo que podría plantear problemas para el tránsito hacia Europa.

El vicepresidente para la Unión Energética, Maros Sefcovic ya dejó claro a ambas partes que esperan «garantías de que el tránsito de gas a la Unión Europea funcione como hasta ahora» y propuso no cuestionar «de ninguna manera» el acuerdo cerrado meses atrás y «que la cuestión de los suministros a las territorios prorrusos y la cuestión del coste se traten separadamente». Además, admitió que la situación «exige una acción inmediata«. Alrededor de un tercio del gas que consume la Unión Europea, que ya vivió sendas crisis de gas en 2006 y 2009, proviene de Rusia y aproximadamente la mitad viene a través de Ucrania.

Rusia cortó el suministro de gas a Ucrania a mediados de junio debido a las facturas impagadas de Kiev y el desacuerdo sobre el precio de suministros futuros, aunque ambas partes cerraron el 30 de octubre un acuerdo gracias a la mediación de Bruselas para poner fin a la guerra del gas y garantizar la seguridad de suministro durante el invierno, hasta marzo de 2015. En virtud del pacto, Kiev se comprometió a pagar un total de 3.100 millones de dólares en concepto de facturas de gas atrasadas y Gazprom, a suministrar gas a Ucrania por un precio de 385 dólares por 1.000 metros cúbico previo pago adelantado por Kiev.

La Unión Europea propone al mundo una reducción del 60% de las emisiones de CO2 para 2050

La Comisión Europea quiere que los países se comprometan a reducir en un 60% las emisiones de dióxido de carbono (CO2) para 2050 respecto a 1990, con el fin de que el aumento de la temperatura global del planeta no supere los dos grados centígrados ya que los científicos consideran que rebasar ese límite tendría consecuencias irreversibles para la Tierra. El Ejecutivo comunitario pretende que París concluya con «un acuerdo mundial transparente, dinámico y jurídicamente vinculante en el que todas las partes suscriban compromisos ambiciosos».

Los 28 países de la Unión Europea acordaron en el Consejo Europeo de octubre un acuerdo unánime en materia de energía y cambio climático para 2030 que recoge una reducción del 40% de las emisiones de CO2 respecto a 1990, una cuota de renovables del 27% y un objetivo del 27% de eficiencia energética. La Comisión Europea va ahora más allá y llevará a la cumbre climática de París el objetivo ambicioso de reducción del 60% de emisiones de gases de efecto invernadero en 2050.

Además, la Comisión Europea señala que el futuro Protocolo de París debería garantizar un examen global cada cinco años para verificar que se cumplen los compromisos de mitigación del cambio climático, fomentar el desarrollo sostenible con la promoción de políticas que disminuyan la vulnerabilidad climática de los países y movilizar a los sectores público y privado para impulsar medidas de bajas emisiones a la atmósfera.

«Se espera que el G-20, que representa alrededor del 75% de las emisiones globales, así como que otros países ratifiquen el protocolo y lo pongan en práctica a partir de 2020», indicó la Comisión Europea, que subrayó que la Unión Europea, China y Estados Unidos deben «enviar una señal muy importante de liderazgo político» y unirse «lo antes posible» al Protocolo de París, que entrará en vigor cuando lo ratifiquen los países que emitan más de 40 gigatoneladas de CO2 equivalente en 2015, que representa al 80% de las emisiones.

La Comisión Europea afirma que España y Chipre no alcanzarán el 10% de interconexión eléctrica en 2020 sin realizar más esfuerzos

«Se necesitan aumentar los esfuerzos para aquellos por debajo del objetivo de lograr el 10% para 2020, especialmente España y Chipre, a través de un enfoque más coordinado y utilizando todas las herramientas disponibles», planteó el Ejecutivo comunitario en su hoja de ruta para lograr la meta del 10% pactada por los líderes europeos en octubre, presentada por el vicepresidente de la Comisión responsable de la Unión Energética, Maros Sefcovic, y el comisario de Energía, Miguel Arias Cañete, en rueda de prensa conjunta.

En su propuesta sobre interconexiones, la Comisión anunció que «dará asistencia y asesoramiento» para «incluir nuevos proyectos» que podrán optar a ayudas europeas como las interconexiones entre Francia y la Península Ibérica entre Navarra-Bordeaux, Sabiñanigo-Marsillon o Monzón-Cazaril en su plan de acción que las regiones deberán presentar con metas y propuestas de interconexión concretos para lograr el 10%.

Bruselas apuesta sobre todo por reforzar la cooperación entre regiones para hacer realidad las interconexiones que contribuyan a una verdadera red energética europea.

«Si se empiezan a desarrollar las interconexiones pirenaicas, llegamos al 10%», explicó el exministro español, y recordó que España está ahora en el 4,4% de interconexión tras la inauguración este mes del proyecto de interconexión entre Santa-Llogaia y Baixas (Francia), que duplicará la capacidad de interconexión entre Francia y la Península Ibérica y que también ha recibido ayudas comunitarias.

Arias Cañete condicionó en todo caso eventuales ayudas para interconexiones en España a «los acuerdos entre los Gobiernos portugués, español y francés, para ver cuáles de las interconexiones pirenaicas se pueden desarrollar a mayor velocidad» y recordó que los líderes de España, Francia y Portugal celebrarán el 4 de marzo una cumbre para discutir el impulso a las interconexiones.

El comisario de Energía explicó que «la Comisión va a apoyar aquellos proyectos en todos los países de la Unión Europea, no exclusivamente en España, que permitan alcanzar el objetivo del 10%» y «va a trabajar en grupos regionales estableciendo grupos de alto nivel para hacer seguimiento de estos proyectos a nivel regional» para «garantizar» el cumplimiento de la normativa europea que limita a un «máximo» de tres años y medio las tramitaciones administrativas y la ventanilla única par permisos y utilizaciones «de manera que se puedan agilizar los proyectos».

El exministro español recordó que el proyecto de interconexión entre Francia y España a través del Golfo de Vizcaya, en fase de estudio y uno de los seis proyectos de interconexión de interés común de interés ya incluidos en la primera lista aprobada de proyectos, «probablemente» duplicará «hasta cerca del 8%» la interconexión si se materializa. En el documento aprobado, Bruselas prometió que «se movilizarán todos los esfuerzos» para completarlo en 2020 pese a las dudas de su viabilidad por su alto coste. Cañete también ha prometido apoyo para el MidCat, otro de los seis proyectos ya aprobados en la primera lista.

Un billón de euros para infraestructuras

Por su parte, el vicepresidente de la Unión Energética, Maros Sefcovic, estimó que se necesita invertir «un billón de euros entre ahora y 2020» en infraestructuras de energía y admitió que habrá «algunas posibilidades» de apoyar proyectos con el plan de inversión de Juncker de 315.000 millones de euros pero éstos «deben ser viables comercialmente» por la necesidad de «movilizar el dinero del sector privado».

Arias Cañete precisó por su parte que sólo para interconexiones se necesitan 200.000 millones de euros hasta 2020, incluidos 105.000 millones de euros para interconexiones eléctricas y de ellos 35.000 millones de euros para proyectos de interés común.

Diversificar fuentes, proveedores y rutas es una prioridad

La promoción de las interconexiones es una pieza clave para lograr un mercado de energía europeo «plenamente integrado», que constituye uno de los cinco pilares de la estrategia comunitaria para promover la Unión Energética en la Unión Europea en un plazo de cinco años.

Los otros son promover la seguridad energética a partir de la diversificación de fuentes, proveedores y rutas, promover la eficiencia en los sectores de la construcción y el transporte para reducir el consumo, descarbonizar la economía y promover la innovación y competitividad del sector, especialmente para desarrollar las tecnologías de energía renovable de nueva generación y de almacenamiento.

El objetivo fundamental de la Unión Energética es contribuir a la creación de un mercado único de la energía y garantizar la seguridad de suministro, reduciendo la dependencia europea del gas ruso y por otro promover la competencia del sector y reducir la factura que pagan los consumidores.

La prioridad, resaltaron ambos, es diversificar las fuentes, proveedores y rutas a través de los países centrales de Asia, impulsar una plataforma de gas en el Mediterráneo y el Centro y Este de Europa, como el «hub» de gas licuado que ya existe en el norte de Europa, reducir obstáculos para importar gas licuado de Estados Unidos y reforzar la cooperación con países como Noruega, Turquía, Argelia y Ucrania, explicó Arias Cañete, que dejó claro que Rusia seguirá siendo un socio energético importante en los próximos años.

La Comisión también evaluará opciones para promover un mecanismo «voluntario» de demanda agregada para la compra conjunta de gas durante una crisis o cuando se dependa de un único proveedor y quiere aumentar la transparencia en los acuerdos intergubernamentales que firman los Estados miembro con terceros para comprar energía a fin de garantizar de ante mano que cumplen con la normativa europea. Y reclamó a los Estados miembro que establezcan hojas de ruta para eliminar de forma progresiva los precios regulados.

En paralelo, reiteró que la Unión Europea mantiene su compromiso de reducir al menos el 40% sus emisiones de CO2 en 2030 para contribuir a un acuerdo global en la cumbre de clima de París y apuesta por que el Protocolo de París contemple una reducción de al menos el 60% de las emisiones en 2050 y objetivos vinculantes para todos.

El PE estudiará propuestas para crear una «unión energética»

El presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, valoró las medidas presentadas por el Ejecutivo comunitario para crear una «Unión Energética» y dijo que la Eurocámara las examinará y mejorará donde haga falta, para convertirlas después en ley. «Empecemos a trabajar para hacer de la unión energética un éxito», afirmó.

«Es el buen momento para trabajar juntos a nivel europeo, nacional, regional y local para convertir en realidad la unión energética», dijo Schulz.

El presidente de la Eurocámara recordó que la energía «fue un elemento central» en la fundación del proyecto europeo en los años 50 y añadió que «ahora, después de la crisis, debería volver a impulsar una Europa más fuerte».

Valoró además que Juncker haya convertido la unión energética en «una de sus mayores prioridades» y que prevea respaldar ese proyecto con su plan de inversiones.

«Los actuales acontecimientos ponen de relieve aún más la urgencia de que Europa aumente su seguridad energética, su diversificación de recursos, la necesidad de unir un mercado fragmentado y hablar con una voz más fuerte en las negociaciones sobre energía y comercio con terceros países», señaló. Ello «tiene sentido desde una perspectiva política, de seguridad y económica».

Los eólicos ven la propuesta como «un buen paso»

Por su parte, la Asociación Empresarial Eólica (AEE) afirmó que la propuesta de Unión Energética Europea, que impulsará el papel de las energías renovables en el mix energético, supone «un buen paso» en el camino hacia el que tiene que ir Europa.

El director general de la AEE, Luis Polo, destacó que la Unión Energética debería «suponer mayor estabilidad regulatoria en los estados miembros que, como España, han modificado sus normativas y generado un clima de inseguridad jurídica».

De este modo, la AEE consideró que la Unión Europea espera crear un mercado «más competitivo» que asegure precios energéticos más bajos.

Aún así, la patronal subrayó que el «auténtico reto» de la Unión Energética es de la Comisión Europea, pues debe garantizar que los países miembros cumplan con la política energética común.

Por ello, destacó que la falta de acción ante las recientes reformas, como la española, «es un mal precedente para la comunidad de inversores, que esperan más del Ejecutivo comunitario».

Para la patronal, en el ámbito nacional, las medidas deben complementar los objetivos europeos «evitando cambios arbitrarios y retroactivos en sus políticas y asegurando que los objetivos a 2020 se cumplen».

El Parlamento Europeo pide que se adelante al año 2019 la reserva para retirar permisos de emisión de CO2

Los eurodiputados aprobaron una propuesta legislativa en la que plantearon crear un sistema que automáticamente sacaría una proporción de permisos del sistema europeo de comercio de emisiones del mercado y la metería en una reserva si el exceso superara un cierto techo, la conocida como Reserva de Estabilidad del Mercado. En el escenario contrario, los permisos podrían ser devueltos al mercado para el comercio.

En un voto separado, abogaron por introducir este mecanismo que refuerza el sistema europeo de comercio de emisiones (ETS) antes de lo previsto, el 31 de diciembre de 2018, en lugar de 2021 como había propuesto originariamente la Comisión Europea.

Además, propusieron que los 900 millones de créditos que se retiraron temporalmente el año pasado para reforzar los precios del carbono, que se encuentran desplomados desde que el inicio de la crisis y la caída de la actividad industrial causaran una notable reducción de las emisiones imprevista, no sean devueltos al mercado a partir de 2019, como estaba inicialmente previsto, sino que se almacenen en la reserva.

Los eurodiputados propusieron invertir los beneficios generados por la subasta de 300 millones de permisos en un Fondo de Innovación Energética especial, diseñado para ayudar a la transición de la industria hacia tecnologías con una baja huella de carbono.

«La reforma aprobada demuestra que podemos combinar una política ambiciosa de clima con el crecimiento y el empleo», señaló el ponente del texto, el eurodiputado belga del Partido Popular Europeo (PPE) Ivo Belet.

«La reserva de estabilidad del mercado (de emisiones) garantizará que los precios del dióxido de carbono estimulen las inversiones en una mayor eficiencia energética», aseguró Belet.

El eurodiputado recibió también un mandato de sus colegas para comenzar las negociaciones con los Estados miembros para tratar de lograr un acuerdo sobre este tema «lo antes posible», tras lo que el texto tendrá que recibir la aprobación final de los Veintiocho y de la Eurocámara para entrar en vigor.

Belet aseguró que la mayoría de los Estados miembros «comparten el punto de vista del Parlamento Europeo», por lo que se mostró «confiado» en que se logrará «pronto» un acuerdo.

Para la patronal europea, la decisión «impone una carga adicional sobre las industrias intensivas en energía y expuestas al comercio, sin tener en cuenta suficientemente el efecto negativo en la competitividad internacional».

Sin embargo, el diputado holandés de Los Verdes, Bas Eickhout, lamentó esta decisión que, en su opinión, supone «prolongar el mal funcionamiento del mercado europeo de emisiones hasta 2019» .

«Nadie discute que el sistema de comercio de emisiones está siendo dañado por un exceso de emisiones pero, en lugar de arreglar el problema ahora, estamos dando una patada para delante», dijo.

No obstante, para organizaciones como WWF, Carbon Market Watch y Climate Action Network Europe, la propuesta «deja pagar al contaminador y apoya inversiones en favor del clima».

Respaldo a un límite para los biocombustibles tradicionales

Asimismo, la Comisión de Medioambiente aprobó una propuesta legislativa que establece un límite a los biocombustibles tradicionales y acelerar la transición hacia aquellos fabricados con fuentes alternativas, tales como algas marinas y desechos.

Los eurodiputados pretenden también reducir las emisiones de los gases de efecto invernadero por el creciente uso de tierra agrícola para producir biocombustibles hechos a partir de cultivos, según informó el Parlamento Europeo.

La actual legislación exige a los Estados miembros garantizar que la energía renovable sume al menos un 10% del consumo energético en el transporte en 2020, pero la propuesta del Parlamento Europeo señala que los biocombustibles de primera generación (hechos a partir de cultivos) no deberían superar el 6% del consumo energético final en el transporte en esa fecha.

Los biocombustibles avanzados, fabricados a partir de algas marinas o ciertos tipos de desechos, deberían representar al menos un 1,25% del consumo energético en el transporte en 2020, añadieron.

La Comisión de Medioambiente de la Eurocámara también reiteró su llamamiento a tener en cuenta el proceso de «cambio indirecto del uso de la tierra» (ILUC) para liberar campo, a través de la deforestación, para cultivar más alimentos a parte de cultivos para biocombustibles, para ello este proceso genera en sí mismo más emisiones.

Los eurodiputados también dieron un mandato al ponente de esta propuesta, el eurodiputado finlandés Nils Torvalds, del Grupo de Liberales y Demócratas, para que inicie ahora las negociaciones con la Comisión Europea y los Estados miembros, representados en el Consejo de la Unión Europea, para lograr un consenso definitivo y su aprobación final.

«Este dossier ha sido un gran desafío. Y al mismo tiempo, uno muy interesante. Y es complicado técnicamente y tecnológicamente (…) Espero que lo llevaremos a un buen resultado durante las negociaciones a tres bandas», dijo Torvalds.

«Doy la bienvenida a la decisión del Comité para limitar los biocombustibles de primera generación y de promover los avanzados», dijo por su parte el presidente de la Comisión de Medioambiente, el conservador italiano Giovanni La Via.

«El resultado obtenido enviará una señal clara a favor de la inversión, mientras que da tiempo a la industria para adaptarse», agregó.

Bruselas presentará su reforma para crear una «Unión Energética» que conectará España con la UE

El Ejecutivo comunitario propondrá una hoja de ruta que marcará las decisiones políticas en materia de energía para los próximos cinco años basada en cinco pilares: seguridad energética, interconexiones, eficiencia energética, recorte de emisiones contaminantes, así como investigación e innovación, según el último borrador la propuesta.

Bruselas señalará las 15 medidas dentro de estos cinco campos en las que quiere trabajar durante su actual mandato a modo de ejercicio de coherencia para acabar con la fragmentación en 28 marcos legislativos nacionales.

Sin embargo, organizaciones como Greenpeace ya criticaron la falta de concreción de un paquete de medidas. Consideraron que las propuestas pretenden contentar a todos los países y actores del mercado y que, pese a defender el avance hacia una economía baja en emisiones de carbono, no renuncian a los combustibles fósiles, la energía nuclear o al «prohibitivo» gas natural licuado y aportan poco en materia por ejemplo de renovables o eficiencia energética.

La Comisión Europea hará especial hincapié en la necesidad de acabar con las «islas energéticas» y pedirá expresamente a países como España y Francia que refuercen su cooperación para mejorar la interconexión eléctrica de la Península Ibérica, en vista de que no alcanzará el objetivo del 10% que se marcaron los Veintiocho para 2020.

El Ejecutivo comunitario reconocerá que tres de las conexiones eléctricas externas ya planteadas entre España y Francia entre Navarra y Burdeos (280 kilómetros), Sabiñánigo y Marsillon (casi 100 kilómetros) y Monzón y Cazaril (160 kilómetros), ayudarían a mejorar la situación actual, pero se mostrara también abierta a otras propuestas.

La Unión Europea cuenta desde 2013 con una lista de «proyectos de interés común» (PIC) que incluye 248 planes de infraestructuras energéticas, de los que 34 fueron señalados como prioritarios en 2014 para recibir apoyo financiero comunitario.

La Comisión adelantó ahora que configurará en octubre una nueva lista corta de proyectos que podrán recibir dotación, y señaló expresamente que prestará especial atención a zonas como la Península Ibérica o los países bálticos, que se encuentran aislados del resto del mercado energético europeo.

Bruselas también sugiere contemplar medidas como la compra colectiva de gas en marcos de crisis de suministro o exigir a los Estados miembros que le consulten sus contratos energéticos antes de firmarlos para evitar que incumplan la legislación europea y ocurra como con el proyecto de gasoducto South Stream, que finalmente fue cancelado por Rusia ante las dificultades para sacarlo adelante.

Además de impulsar la transparencia en los contratos, Bruselas se propone presentar una propuesta legislativa para lograr un mercado energético más integrado, reducir la intervención estatal en el mismo y evitar fenómenos como el déficit de tarifa que se ha producido en España.

La Comisión Europea publicará este miércoles dos documentos en los que recoge todas estas ideas sobre la Unión Energética y las interconexiones, además de una hoja de ruta hasta la cumbre de la ONU sobre cambio climático de París.

Bruselas abre una investigación a General Electric por antimonopolio

«Nos preocupa que la adquisición propuesta termine conllevando no sólo que se aumenten los precios de la energía, sino que se reduzca la innovación y las opciones para los consumidores», señaló la comisaria europea de Competencia, Margrethe Vestager. Según la danesa, «la tecnología es y será crucial para que Europa consiga cumplir sus objetivos medioambientales. Por eso, es esencial mantener la libre competencia en el mercado de las turbinas de gas de gran tamaño«. En el sector afectado, las compañías con presencia a nivel global son General Electric, Alstom, Siemens y Mitsubishi Hitachi Power Systems.

Por lo que respecta a otros sectores de negocio de las compañías que fusionarán parte de sus actividades, como la generación de energía nuclear, de carbón, plantas hidroeléctricas y eólicas, así como equipamientos de transmisión eléctricas, a priori la Comisión Europea no ve problemas en la operación. Dado que la operación afecta a nivel global, la Comisión Europea dijo estar trabajando «de cerca» igualmente con el Departamento de Justicia de Estados Unidos. La operación fue comunicada a la Comisión Europea en enero. Bruselas se dará ahora 90 días hábiles para dar su veredicto final, previsto para el 8 de julio.

Bruselas pedirá a España y Francia impulsar su interconexión eléctrica

El Ejecutivo comunitario apuntará en concreto tres conexiones eléctricas externas entre España y Francia como posibles vías para mejorar la situación entre Navarra-Burdeos (280 kilómetros), Sabiñánigo-Marsillon (casi 100 kilómetros) y Monzón-Cazaril (160 kilómetros), aunque se mostrará abierta también a otras propuestas.

«La Comisión prestará asistencia y consejo a las partes implicadas para incluir proyectos nuevos en sus correspondientes planes de acción», destacó la Comisión Europea en su evaluación sobre el estado de conexión eléctrica de los Estados miembros, que se hará pública pasado mañana.

«Hay que reforzar los esfuerzos para aquellos (países) por debajo del objetivo del 10% para 2020, principalmente España y Chipre, a través de un enfoque más coordinado y de la utilización de todas las herramientas disponibles», añadió.

Bruselas advirtió de que el recién inaugurado cable de alta tensión entre la localidad española de Santa-Llogaiga y la francesa de Baixàs a través de los Pirineos, él único de los cuatro proyectos eléctricos españoles reconocidos como «de interés común» (PIC) por la Unión Europea que llegó a materializarse, sólo elevará el nivel de interconexión de España hasta el 4,4%.

Incluso aunque España construyese finalmente el cable submarino entre el País Vasco y Aquitania (Francia) a través del Golfo de Vizcaya, un proyecto del que aún se está estudiando la viabilidad, el país no llegaría ni al 9% cuando se completasen los trabajos en 2023, alertó la Comisión Europea.

La Unión Europea elaboró en 2013 una lista de «proyectos de interés común» (PIC) para reforzar las interconexiones energéticas entre Estados miembros, que incluía un total de 248 planes de infraestructuras, seis de los cuales correspondían a España (cuatro eléctricos y dos de gas).

En noviembre de 2014, la Unión Europea seleccionó 34 proyectos de esa primera lista que recibirían apoyo financiero comunitario, procedentes del llamado «Fondo para conectar Europa» (CEF), que dispone de 5.350 millones de euros en el marco presupuestario plurianual 2014-2020.

Entre esos 34 proyectos, el único proyecto español que figuraba era la conexión entre el País Vasco y Aquitania.

La Comisión abogó ahora por financiar los proyectos de infraestructuras también con fondos estructurales y con los recursos del plan de inversión de 315.000 millones del presidente Jean-Claude Juncker, el llamado «Fondo Europeo para Inversiones Estratégicas» (EFSI).

Bruselas estimó que en total se necesitarán uno 200.000 millones de euros de aquí a 2020 para construir las infraestructuras necesarias para lograr un mercado energético europeo bien conectado que permita un suministro fluido entre países, reduzca la dependencia y permita rebajar los precios de la energía.

Asimismo señaló que en la actualidad una docena de Estados miembros, sobre todo en la periferia de la Unión Europea, siguen aislados del mercado eléctrico comunitario y presentan índices de conexión inferior al objetivo del 10%.

Más allá de territorios insulares como Malta y Chipre, la Comisión Europea aseguró que los peor conectados, según datos de 2014, son Polonia (2%) y España (3%), seguidos de los países bálticos (4%) y Reino Unido (6%).

Además de la comunicación sobre interconexiones, la Comisión Europea presentará el próximo miércoles la hoja de ruta hasta la cumbre de la ONU sobre cambio climático de París y su esperada estrategia para dar forma ala Unión Energética, que marcará las prioridades políticas en materia de energía para los próximos años.

Bruselas fomentará las relaciones con Noruega, Argelia o Turquía para garantizar el suministro energético de la Unión Europea

Así lo avanzó el comisario de Acción Climática y Energía, Miguel Arias Cañete, durante una comparecencia ante la Comisión Mixta para la Unión Europea en el Congreso de los Diputados, que se comprometió a repetir de manera frecuente para mantener a las Cortes informadas sobre las actuaciones del Ejecutivo comunitario en este campo.

El exministro del PP recordó que algunos países, como los bálticos, son «dependientes de un único proveedor, con las consecuencias económicas y políticas adversas» que eso supone, por lo que la Comisión Europea debe paliar esa situación consolidando «relaciones fiables con socios estratégicos» como Noruega y construyendo nuevos vínculos con vecinos como Turquía o Argelia.

«La crisis de Ucrania o la decisión de Rusia de cancelar el desarrollo del gasoducto South Stream obligan a la Unión Europea a plantearse una nueva estrategia de seguridad de abastecimiento, fundamentalmente de gas. Eso nos lleva a tener que diversificar rutas y proveedores«, insistió, matizando que eso no significa dejar de contar con la Federación Rusa sino simultanear su suministro con el de otros países.

Para avanzar hacia ese objetivo, también se están incrementando los interconectores entre Bulgaria y Serbia, Grecia y Rumanía, y se están modificando los de otros países para hacerlos reversibles, de modo que en situaciones de escasez los estados miembros puedan apoyarse mutuamente, sobre todo en Centro Europa.

Igualmente, este año se culminarán la homogeneización de los códigos de red, «imprescindibles para armonizar» los intercambios entre países, y una nueva estrategia para el Gas Natural Licuado (GNL) vinculada a la identificación y puesta en marcha de infraestructuras que permitan incrementar los intercambios y crear así nuevos «hub», particularmente en España para cubrir el Mediterráneo.

Para ello se aprovecharán los instrumentos financieros de los que dispone la Unión Europea, incluyendo el nuevo Fondo de Inversiones Estratégicas, y se seguirá respaldando la puesta en marcha del Midcat y otros proyectos de interconexión con Francia en la cumbre del 4 de marzo.

«Paralelamente tenemos que ver qué pasa con el tratado de libre comercio con Estados Unidos. La Unión Europea quiere que haya un capítulo para regular las relaciones energéticas, con la liberalización de las exportaciones y el fin de los precios duales. Seguiremos trabajando para que este capítulo exista y podamos tener un acceso en mejores condiciones a las exportaciones de gas», añadió el comisario, que reclamó asimismo una «voz única» de la Unión Europea en las cuestiones energéticas internacionales.

Interconexiones eléctricas y mercado interior de la Energía

Con respecto a las interconexiones eléctricas, el próximo miércoles la Comisión Europea publicará una comunicación para explicar cómo alcanzar el objetivo del 10% en el año 2020, un «asunto prioritario» para avanzar hacia el mercado interior de la energía.

En este sentido, Cañete destacó los avances de los últimos años (marco regulatorio único para proyectos de interés común, ventanilla única de autorizaciones a partir de la primavera, etc) y explicó que ahora se centrarán los esfuerzos en las zonas de la Unión Europea donde más complicado resulta poner en marcha interconexiones, utilizando para ello fondos del Plan Juncker.

Una de estas islas energéticas es precisamente la Península Ibérica que, tras la inauguración el pasado viernes de una nueva conexión con Francia, apenas llega a un 4% de interconexión. Por eso, Arias Cañete consideró que los «esfuerzos deberán ser más intensos» para poner en marcha el cable submarino por el Golfo de Vizcaya, que «doblará la capacidad pero que aún está en fase estudio» en el año 2020.

«Confío en que sea pronto una realidad», deseó, apostillando que en los próximos meses su departamento seguirá buscando otros posibles proyectos, incluyendo los dos pirenaicos, que llevarían el porcentaje de interconexiones hasta el 10% para, como muy pronto, el año 2025.

Todos estos proyectos ahondarían en el mercado interior de la energía, que según Cañete debe llegar a una «nueva etapa de integración» para poder seguir siendo «competitivo y funcional». «El objetivo es que cualquier ciudadano de la Unión Europea sea capaz de comprar su energía de la compañía que quiera, libremente y sin dificultades», explicó.

En este sentido, se ha «conseguido mucho en los últimos años» pero los estados miembros deben seguir trabajando en la aplicación del tercer paquete de energía. Además, el miércoles la Comisión hará público su Marco Estratégico para la Unión Energética, basado en quince acciones prioritarias, como la seguridad de abastecimiento, la descarbonización de la economía, la eficiencia energética, la innovación y el desarrollo interior».

También habrá un plan de trabajo para los próximos cinco años en el que se detallarán las iniciativas legislativas y las orientaciones a los estados miembros en este sector, ya que los ejes de actuación están interconectados y no se podrá avanzar en unos sin antes impulsar otros.

En cualquier caso, Cañete descartó un regulador europeo único pero sí abogó por dar más competencias a la organización que regula a los reguladores para garantizar el desarrollo integrado de la red de energía.

La Comisión Europea presentará también este año una estrategia para asegurar el buen funcionamiento del mercado minorista, una iniciativa sobre el diseño del mercado de cooperación y coordinación regional en el ámbito energético, para que los estados miembros puedan evaluar el efecto sobre los precios que sus decisiones acarrean; y un sistema que dé más competencia y transparencia a los sistemas de fijación de precios.

El Ejecutivo comunitario pretende también acercar los sistemas de pago por capacidad, para evitar distorsiones en la competencia, y se dictará normativa comunitaria para aproximar las retribuciones a las renovables, de modo que no causen problemas de déficit tarifario y se vayan orientando hacia el mercado para cumplir la normativa sobre ayudas de Estado, avanzando de este modo hacia un mercado único de renovables.

En este sentido, el comisario explicó que se pondrá en marcha un sistema de gobernanza similar al Semestre Europeo, de modo que los estados miembros deban explicar periódicamente cómo van a cumplir sus objetivos de reducción de emisiones y aumento de la eficiencia energética y el resto de socios europeos pueda monitorizar la evolución.

«Habrá un seguimiento todos los años, y no como ahora que se hace de pascuas a ramos», afirmó, indicando que este año se presentará también un informe sobre el progreso de la directiva de Energías Renovables.

También se valorará si hay nuevas medidas que se puedan poner en marcha para ahorrar energía, promoviendo el uso de fondos europeos, particularmente en el ámbito del etiquetado y la eficiencia en el transporte y la edificación, cuyas normativas se revisarán.

La investigación y la innovación han de ser también ejes centrales de la Unión Europea para mantenerse en el liderazgo mundial de la eficiencia, por lo que se reforzará el Plan Estratégico de Energía y se recuperará terreno en ámbitos como el del almacenamiento de energía, captura y secuestro de carbono o fuentes innovadoras.

Finalmente, Arias Cañete se mostró favorable a una definición comunitaria de consumidor vulnerable y pobreza energética para fijar un sistema «homogéneo», bien mediante bonos sociales o con otras políticas de bienestar. «La Comisión Europea ya está en esa reflexión», dijo, subrayando su compromiso de apoyo a los estados miembros en este ámbito.

El Tribunal Supremo limita el periodo de validez de los contratos en exclusiva de gasolineras para adaptarse a la Unión Europea

Este cambio de doctrina, que obligará a Repsol y al empresario independiente a revisar «todo el entramado contractual» de su relación, se produce como consecuencia de un auto del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, cuyos planteamientos hace ahora propios el Supremo.

El auto de la Justicia europea, de marzo del año pasado, aborda el caso de la empresa Brigth Service y modifica el alcance temporal de la posible exención de un contrato en exclusiva de las normas de Competencia de la Unión Europea.

Hasta ahora, el Alto Tribunal entendía que los contratos que cumplían los requisitos de exención del reglamento de 1984, pero no los de 1999, podrían disfrutar de un periodo más amplio de validez, equivalente «al máximo durante el cual un contrato que incluya una cláusula de no competencia puede estar exento».

Con el nuevo criterio, las exenciones de un grupo de contratos específico finalizan en diciembre de 2001 y no hay opción de ampliación temporal. De esta forma, la anulación pasó de producirse, en el caso concreto de esta sentencia de Repsol, en 2006 a hacerlo en 2001.

Ante este cambio, el Supremo reconoció una «ineficacia sobrevenida» de la cláusula de duración de la exclusividad y, además, estableció que la revisión no sólo afecta a la cláusula del contrato que se analiza, sino a «todo el entramado contractual».

A partir de ahora, debe establecerse un nuevo «equilibrio económico entre las partes» en el que se tenga en cuenta la inversión realizada y no amortizada por la demandada, en este caso Repsol, que ha podido revertir en favor de la demandante, que es la empresa independiente.

De hecho, la demandada, como propietaria del terreno en que se construyó la estación de servicio, se vio beneficiada de las inversiones que había realizado anteriormente Repsol.

También se deben revisar las cantidades de más que la distribuidora pagó por el combustible suministrado, en función de los precios medios que se den en la zona.

Con esta sentencia, el Supremo recogió los distintos recursos planteados por las partes contra resoluciones anteriores de la Audiencia Provincial de Madrid y el Juzgado de lo Mercantil número ocho de Madrid para ofrecer un nuevo escenario de revisión contractual de las partes.

La revisión contractual afecta también a los acuerdos de superficie y de arrendamiento, ya que todos ellos respondían a una finalidad común y, entre ellos, existía un «equilibrio de prestaciones».

Este equilibrio quedó «roto» al declararse la nulidad de la cláusula de suministro en exclusiva a los pocos años de firmarse el contrato, sin que haya habido tiempo de amortizarse la inversión realizada por Repsol, explicó el tribunal.

«El efecto consiguiente a la nulidad de todo el entramado contractual, a la referida fecha de 1 de enero de 2002, es no sólo que queden sin efecto las reseñadas relaciones contractuales de superficie, arrendamiento de industria y distribución, sino que deba liquidarse esta relación contractual compleja, para restablecer un equilibrio económico entre las partes«, señaló.

En este litigio, Repsol y el empresario habían suscrito un contrato de abanderamiento y suministro en exclusiva por 25 años en el que se constituyó un derecho de superficie a favor de la petrolera. La gasolinera se construyó con dinero de Repsol para su posterior arrendamiento al empresario, que es el propietario del terreno.