La central de Garoña funcionó en mayo al 100 por 100 de su capacidad

La central nuclear de Santa María de Garoña, cuyo cierre en 2013 acaba de aprobar el Gobierno, funcionó en mayo al cien por cien de potencia, salvo los días 9, 10 y 11 en los que la redujo para realizar la prueba de verificación de integridad del combustible del núcleo y ajuste de las barras de control.

Según el informe mensual de Nuclenor, empresa propietaria de la planta, Garoña lleva generados en lo que va de año 571,05 gigavatios y desde que comenzó a funcionar en marzo de 1971 119.487 gigavatios.

Nuclenor destaca además que el funcionamiento de la central no tiene ningún tipo de repercusión en el medio ambiente y se destaca que, conforme al Programa de Vigilancia Radiológica, en el mes de mayo se tomaron 101 muestras y se efectuaron 127 análisis y en el transcurso de 2009 se han recogido 536 muestras y procesado 697 análisis.

El almacén de residuos de baja y media actividad se encuentra al 46,4 por ciento de su capacidad, mientras que el de alta actividad, que guarda el combustible gastado, tiene 1972 elementos sobre una capacidad total de 2.609.

En las instalaciones de la central nuclear de Santa María de Garoña han trabajado un total de 777 personas en el mes de mayo, la mayoría de ellas, 457, pertenecen a 68 empresas colaboradoras radicadas en el área de influencia de la planta, mientras que 320 son de Nuclenor.

El Comité de empresa de Garoña intensifica los contactos con el resto de comités de nucleares

El representante de los trabajadores de la instalación atómica burgalesa ha recordado que las plantillas del resto de centrales ya han respaldado con paros la concesión de la prórroga a Garoña antes de que el Gobierno tomara la decisión de limitarla al año 2013 y no hasta 2019 como pedía la central y autorizó el Consejo de Seguridad Nuclear.

Ahora, en opinión de Alberto César González, lo que anuncia Rodríguez Zapatero es «el enterramiento del Consejo de Seguridad Nuclear» porque será el gobierno el que señale el período de vida útil.

En su opinión, eso generará una «gran incertidumbre» para los trabajadores y para las empresas porque depende de quien gobierne y lo que piense en cada momento puede variar el tiempo de funcionamiento de cada planta a su «antojo político».

Para González, esto supone entrar en una situación que no se produce en el resto de países europeos ni en Estados Unidos, donde es un organismo técnico equivalente al Consejo de Seguridad Nuclear el que toma este tipo de decisiones.

Los trabajadores de Garoña se han reunido en asamblea para conocer en detalle la orden ministerial que decide el cierre de la instalación en 2013.

En el encuentro se ha acordado «intensificar» los contactos con el resto de comités de empresa de centrales para decidir movilizaciones conjuntas, aunque los integrantes del comité de Garoña se repartirán las vacaciones de verano para «poder descansar pero aseguran que siempre hay miembros en el comité trabajando, por lo que pueda pasar».

Por otra parte, el alcalde del Valle de Tobalina, Rafael González, ha pedido que el plan de reactivación económica de la zona de Garoña anunciado por el gobierno se centre en la zona que incluye a los 14 municipios situados en un radio de 10 kilómetros de la planta.

En su opinión esos diez municipios, agrupados en la Asociación de Municipios Afectados por Centrales Nucleares, que él mismo preside en Burgos, son los que se han visto afectados «en lo bueno y en lo malo» por la central y son los que ahora deben ser objeto del plan especial.

En este sentido, ha insistido en que esto no quiere decir que no se pueda ayudar a otros municipios, pero «con otros planes, no con los fondos para compensar el cierre de Garoña».

El Foro Nuclear considera que una ley que defina qué es la vida útil de las nucleares no tiene sentido

La presidenta del Foro de la Industria Nuclear Española, María Teresa Domínguez, aseguró en La Granja (Segovia), donde inauguró el curso de verano «La controversia social y política sobre la energía nuclear», que «cuando una central nuclear tiene la autorización de operación por el organismo regulador y por el periodo que la tenga, esa es la vida útil y no hay ninguna duda».

Asimismo, explicó que la vida de diseño, concepto distinto al de la vida útil, se calcula en base a hipótesis que no tienen nada que ver con la capacidad de operación y que son muy penalizantes.

A este respecto, denunció que durante todo el trámite de Garoña, «la parte más negativa fue la mala información por parte del Gobierno con errores claros sobre la energía nuclear e informaciones imprecisas».

Domínguez admitió que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, «ofreció datos falsos» en el debate en torno al cierre de la central de Garoña, y matizó que «quizá fuese por ignorancia o con ánimo de ocultar la verdad sobre la energía nuclear».

Asimismo, la presidenta del Foro Nuclear tuvo también palabras críticas para los grupos ecologistas, por posibles «falsedades» en cuanto a la energía nuclear, e insistió en que «cuando se dan datos falsos se desconcierta a la sociedad y España no se lo merece».

En el lado positivo, observa que el debate en torno a la central de Garoña «ha servido para que haya muchas voces sociales a favor de la energía nuclear en España, más que nunca».

Por todo ello, en referencia al anuncio de Zapatero, Domínguez señaló que «queremos entender que lo que va a haber es un debate de planificación energética donde las centrales nucleares se contemplen en un mix con las energías renovables y la energía fósil que sea más adecuado para España».

«No entendemos que se refiera exclusivamente a definir un plan para el resto de las centrales nucleares, sin contemplar el resto de tecnologías porque España necesita esa planificación energética donde se valore la energía nuclear en todas sus dimensiones: económica, de seguridad de suministro y como energía limpia», concluyó.

En línea con lo que manifestó en los últimos días, la presidenta del Foro de la Industria Nuclear Española no comparte la decisión del cierre de Garoña, en 2013, ya que les hubiera gustado ampliar el periodo de funcionamiento diez años, pero ve positivo que se aborde la planificación energética, como anunció Rodríguez Zapatero.

El Foro de la Industria Nuclear, de acuerdo con su responsable, tenía un proyecto «muy sólido» para que Garoña continuará durante diez años más, al hilo de lo que se han hecho en otras centrales, como en Estados Unidos.

Según Domínguez, «teniendo en cuenta la situación económica de España y los beneficios que aporta la central nuclear, tanto al sistema eléctrico como sociales, seguimos sin entender qué argumentos puede haber para que no se continúe diez años más«.

La presidenta del Foro piensa que «cuando hay una instalación que da beneficios y el Consejo de Seguridad Nuclear opina que puede operar, no es el momento de crearnos más problemas adicionales, al contrario, España necesita tecnología y las centrales son un motor industrial y tecnológico».

Se extiende a toda España el reparto gratuito de bombillas de bajo consumo

A partir de ahora, los hogares españoles -con la excepción de Aragón, comunidad en la que se desarrolló la campaña piloto- recibirán en sus facturas de la luz un vale regalo que podrán canjear en cualquier oficina de correos.

En La Rioja y Navarra dichos vales podrán canjearse sólo hasta finales de julio, puesto que la campaña con el lema de «Con tu ahorro ganamos todos. Cada pequeño gesto cuenta» comenzó antes, mientras que en el resto de España habrá de plazo hasta finales de octubre.

Así durante los próximos meses se esperan dar más de 21,4 millones de bombillas, de las que hasta este momento ya se han repartido 519.316 bombillas en Aragón, La Rioja, Navarra, Madrid y Galicia.

A estas regiones se unirán las otras doce comunidades autónomas más Ceuta y Melilla para intentar conseguir el objetivo de reducir el 0,7 por ciento el consumo eléctrico total del país, lo que equivale al consumo de 450.000 hogares.

Según informó el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), entidad adscrita al Ministerio de Industria, una lámpara de bajo consumo ahorra unos 100 euros durante su vida útil, ya que consume un 80 por ciento menos de energía y dura entre 6 y 8 veces más que las bombillas incandescentes.

Caldera recuerda a González que su Gobierno dictó una moratoria nuclear en 1983

En una entrevista de la Cadena Ser, Jesús Caldera dijo «respetar» las palabras de González como respeta «cualquier otra opinión», pero indicó que «ahora quien toma las decisiones es el Gobierno, como ocurrió en el año 83».

«En España, en 1983, el Gobierno presidido por Felipe González decidió una moratoria nuclear de varias centrales que se estaban construyendo: Valdecaballeros I y II, Trillo II y Lemóniz, aunque esta por otras razones», señaló el ex ministro de Trabajo, quien añadió que esta moratoria figuraba en el programa con el que el PSOE se presentó a las elecciones de 1982.

En cuanto a la decisión sobre Garoña, Caldera explicó que la labor del Consejo de Seguridad Nuclear es «indicar, emitir un informe técnico, pero quien toma la decisión es el Gobierno y Zapatero apuesta por energías limpias». En este sentido, hizo hincapié en que ahora lo que toca es trabajar para «recolocar a los trabajadores y ayudar a la zona».

El vicepresidente de la Fundación Ideas hizo una decidida defensa de las energías renovables y aseguró que España ya ha asumido que «la energía nuclear no es la garantía de futuro«.

«Para el mundo sólo existe esa alternativa, las energias renovables», concluyó Caldera.

El Foro Nuclear ve «irresponsable» anteponer una promesa electoral a las necesidades de España

En un comunicado, Foro Nuclear apunta que el anuncio de la renovación de la licencia de funcionamiento de la central «se debe a una decisión política sin base técnica alguna, económica o de seguridad».

«Las consecuencias de esta decisión irresponsable afectarán directa y negativamente a la producción eléctrica española, al medio ambiente, a la economía y a la competitividad de la industria, así como al bienestar de los ciudadanos españoles», señala la organización.

Foro Nuclear insiste en que la decisión está basada «únicamente en criterios ideológicos, desoyendo las recomendaciones del CSN y sin tener en cuenta las necesidades energéticas del país».

Insisten en que se trata de un «grave error» y que la industria nuclear espera que sea algo «aislado, puntual y con posibilidad de ser enmendado en el futuro». «Anteponer una promesa electoral a las necesidades de un país sólo puede ser clasificado como una frivolidad política, que no merece la sociedad española», denuncian.

Para la presidenta de Foro Nuclear, María Teresa Domínguez, el anuncio del cierre de esta central supone «una decisión irresponsable con la sociedad».

«No existe argumento alguno para que España llegue a distintas conclusiones que el resto del mundo sobre la necesidad de la energía nuclear en el sistema eléctrico. Cerrar una instalación segura, mandar a sus empleados al paro, deteriorar la competitividad de la industria, empeorar la economía española e incrementar la factura de la luz, entre otras consecuencias, demuestra una grave falta de responsabilidad», sentencia Domínguez.

Los municipios con nucleares se plantean recurrir la decisión del Gobierno

Un portavoz de la AMAC manifestó su disconformidad con que la vida útil de este reactor se prolongue sólo hasta 2013, «cuando el Consejo de Seguridad Nuclear dijo que puede seguir operando con seguridad hasta 2019».

Por ello, la organización estudiará si se puede recurrir legalmente, «por daños y perjuicios», la decisión adoptada por el Gobierno.

En cuanto al plan de recolocación de trabajadores, la citada fuente de AMAC subrayó que «las inversiones se deben realizar en el municipio en el que se ubica la planta nuclear, no en Miranda de Ebro, que está casi a 40 kilómetros».

«Los residuos van a quedarse en el Valle de Tobalina (ayuntamiento al que pertenece Santa María de Garoña) y son los habitantes del valle los que van a dejar de beneficiarse de los beneficios fiscales que tenían», tras el cese de la actividad de la central. Por eso, para AMAC, «si se quiere revitalizar la zona, las inversiones deben ir al ayuntamiento en que está Garoña».

Las eléctricas dicen que el proceso de cambio de suministro está restablecido

En Iberdrola, el 29 de junio quedó restablecido el Canal web de la empresa para la gestión de solicitudes de baja y cambio de suministrador.

«En cualquier caso, todas las solicitudes recibidas hasta la fecha afectadas por la suspensión temporal y parcial del Canal web se han tramitado por medios alternativos en los plazos legalmente establecidos, sin afectar a la actividad de comercialización ni a los clientes», dijo un portavoz de la eléctrica presidida por Ignacio Sánchez Galán.

Desde Endesa, se limitaron a señalar que el acceso al servicio fue restablecido hace tiempo.

Fuentes de Unión Fenosa aseguraron que la compañía no ha suspendido «ningún procedimiento que impida el paso de clientes a la competencia», por lo que las medidas cautelares adoptadas por la CNC no les afectan.

Un portavoz de HC Energía señaló que la compañía no tendrá que hacer nada porque el procedimiento que afecta al traspaso de clientes de la distribuidora a una comercializadora, ya sea de último recurso o que opere en el mercado libre, no se ha sido paralizado en ningún momento.

Por su parte, fuentes de E.ON afirmaron que no se ha negado en ningún momento a facilitar información a las comercializadoras, aunque reconocieron que les pidieron que hicieran sus solicitudes a partir del 1 de julio, ya que el sistema se estaba adaptando para dar respuesta a la nueva normativa.

La decisión sobre Garoña viene precedida de una polémica política y social

La decisión anunciada por el Gobierno, que ha agotado casi el tiempo que tenía para hacerla pública (5 de julio), no ha contentado ni a las organizaciones ecologistas, que pedían el cierre inmediato, ni a la empresa Nuclenor, propietaria de Garoña, ni a sus trabajadores, que habían solicitado una prórroga de diez años.

El pasado 5 de junio el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) concluyó su informe sobre la planta, cuyo contenido oficial no se dio a conocer hasta el 8 de junio. Ese día, la presidenta del CSN, Carmen Martínez Ten, detalló que el dictamen avalaba la prórroga por diez años con 15 condiciones.

Entre ellas, la de instalar antes de 2011 un nuevo sistema de tratamiento de gases radiactivos en caso de accidente, así como mejorar la protección contra incendios de equipos y sistemas de seguridad, antes del 2013.

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha tenido un mes para reflexionar sobre el futuro de la central, de la que ya habló el 9 de junio.

El Gobierno se pronunciará «procurando mantener» su compromiso y teniendo en cuenta la seguridad de la planta y del suministro eléctrico y la apuesta por las energías limpias, indicó Zapatero.

Precisamente ese «procurando mantener» el compromiso electoral es lo que dio lugar a distintas cábalas en torno al futuro de Garoña.

El propio Zapatero recordó el compromiso socialista de «cierre ordenado de las centrales conforme hubiesen ido cumpliendo su vida útil siempre que quedase garantizada la suficiencia del suministro a los ciudadanos y a las empresas».

Una vez conocido el dictamen del CSN, el Ministerio de Industria solicitó una ampliación del mismo para conocer su parecer sobre una posible prórroga de la actividad por dos, cuatro o seis años. El 24 de junio este organismo afirmó que algunas de las condiciones que había fijado podrían no ser exigibles si la prórroga se limita a dos años.

El Gobierno, desde el inicio, aseguró que velaría por los intereses de los trabajadores, sin embargo, éstos, con el apoyo de los operarios del resto de las centrales españolas, llevaron sus protestas a La Moncloa, el Congreso, Parlamento Europeo y enviaron una carta al presidente estadounidense, Barack Obama, para que convenciera a Zapatero de la prórroga.

Desde los partidos, el PP defendió abrir un debate sobre la energía nuclear en España y acusó a Zapatero de «montar lío». Su presidente, Mariano Rajoy, opinó que la decisión es «disparatada» y obedece sólo al «capricho» de Zapatero, al que pidió una rectificación.

Especialmente beligerante se mostró la Junta de Castilla y León, que consideró que el cierre sería «una catástrofe».

Los ex presidentes del Gobierno Felipe González y José María Aznar (que ordenaron cerrar, cada uno, una central); los líderes de la CEOE, UGT, UPyD, además de los políticos del valle burgalés de Tobalina, donde está la central; son algunos de los que expresaron su oposición al cierre.

A favor se mostraron IU-ICV, el PNV y los ecologistas, encabezadas por Greenpeace, que en mayo denunció una posible fuga en la central, y que anunciaron un recurso.

Los ecologistas acusaron al ministro Miguel Sebastián de obstaculizar el camino hacia la energía renovable. Precisamente, éste puntualizó que, al margen de Garoña, la energía nuclear es, hoy por hoy, «insustituible» para garantizar el suministro energético en España.

También el Parlamento Vasco y el de La Rioja aprobaron mociones a favor del cierre y 250 personalidades firmaron un manifiesto en esta dirección, entre ellas Hugo Morán, responsable socialista de Medio Ambiente.

Tobalina no consentirá que se deje el uranio en la zona y la inversión vaya a otro lado

González ha insistido en que la medida más acertada con respecto al futuro de Garoña hubiera sido prorrogarla diez años, como recomendó el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN).

Se ha quejado de que el Gobierno no se ha puesto en contacto, en ningún momento, con el ayuntamiento del Valle de Tobalina, con el que tampoco ha hablado de un plan de medidas para paliar los efectos del desmantelamiento de la planta burgalesa.

«Nos parece inaudito y una falta de sensibilidad y previsión total», ha exclamado Rafael González, quien ha expresado su sorpresa porque las medidas para revitalizar la zona, que, según ha dicho, han conocido a través de los medios de comunicación, se hayan previsto aplicar a 90 kilómetros de la localidad.

Esto no es «cerrar una casa», ha señalado, porque ahí quedan, según ha explicado, muchos residuos nucleares, y el Ayuntamiento no está dispuesto, ha subrayado el alcalde, a que permanezcan en el municipio, mientras las inversiones «van a parar a otro lado».