Nuclenor asegura que la central de Garoña está preparada para reabrir

Según informó Nuclenor, propietaria de Garoña y participada por Endesa e Iberdrola, los representantes municipales, pertenecientes a la Asociación de Municipios en Áreas de Centrales nucleares (AMAC), recibieron información sobre la instalación, así como de las actividades que se desarrollan en los municipios de la zona.

En este encuentro, que se celebra de forma periódica, se intercambió información sobre la instalación, así como de las actividades que se desarrollan en los municipios de la zona. Así, recibieron una explicación sobre la situación en la que se encuentra la planta y cómo Nuclenor afronta las tareas relacionadas con la situación administrativa de cese de actividad.

Los directivos de la planta les confirmaron que «continúan manteniéndose las capacidades técnicas y organizativas» con el objetivo de que el proceso de parada de la central nuclear sea reversible.

En este sentido, les explicaron que Nuclenor continúa enviando al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) la documentación solicitada y se mantiene a la espera de los resultados de la evaluación de la misma.

Uno de los aspectos que explicaron con detalle fue el resultado de la inspección de la vasija del reactor y sus componentes internos, cuyas conclusiones también se remitieron ya al CSN.

Esta evaluación demostró, según los directivos de Nuclenor, que no hay defectos de fabricación y que se encuentra en buen estado para operar de forma segura. Una vez concluida la inspección, los resultados fueron enviados al organismo regulador.

Este encuentro sirvió además para comentar temas de actualidad informativa de los últimos meses, tanto en lo relativo a la situación y el futuro de la planta, como en las actividades de la asociación y las localidades del entorno de la instalación, según especifica Nuclenor.

El PP impide en el Senado que se paralice el ATC de Villar de Cañas tras rechazar la moción del PSOE

La propuesta, presentada por el senador socialista por Cuenca José María Toledo, acusaba al Gobierno y a Enresa de actuar «como mínimo, con precipitación, asumiendo riesgos innecesarios y tal vez irreversibles».

A su juicio, «no parece razonable ni adecuado que se continúe con el proyecto del ATC hasta que queden completa y absolutamente resueltas todas y cada una de las dudas que se presentan en este momento sobre la seguridad del emplazamiento elegido».

El senador añadió que es «evidente» que Enresa, la empresa estatal encargada de los residuos nucleares en España tiene «muchas prisas» en adjudicar la obra civil de construcción del ATC y preguntó qué otros intereses puede tener esta empresa para querer agilizar «al máximo» la contratación de estas obras cuando existen «dudas muy serias sobre la idoneidad del emplazamiento».

En su intervención, Toledo apeló a que la seguridad de los ciudadanos y vecinos debe estar «siempre» por encima de cualquier otro interés, bien sea económico o político.

Sin embargo, estimó que tanto el Gobierno como la empresa pública Enresa actúan como mínimo con precipitación, asumiendo «riesgos innecesarios» y tal vez «irreversibles».

USO defiende reabrir Garoña en cuanto el CSN dé su visto bueno

El secretario de Acción Sindical y Seguridad Laboral de la Federación de Industria, José Vía Iglesias, sostuvo que la reapertura de Garoña sería una «buena noticia largamente esperada» para el empleo directo, indirecto e inducido que depende de la central burgalesa, parada desde diciembre de 2012.

Además, destacó la importancia de esta instalación nuclear para conseguir una energía limpia de CO2 y para el abaratamiento del coste a la tarifa energética.

El secretario de Acción Sindical recordó que USO siempre se manifestó contraria al cierre de la Central Nuclear de Santa María de Garoña, una vez emitido el informe favorable por el CSN, sobre la viabilidad de la ampliación de la vida útil de la instalación.

Por otra parte, Vía Iglesias defendió que España necesita un plan de reindustrialización, que debe contemplar un marco energético «competitivo y estable» que permita un coste de la Energía que evite el diferencial actual, superior al 30%, con los países de la Unión Europea.

En este sentido, la FI-USO reivindicó ante el Ministerio de Industria la necesidad de consensuar la composición del Mix Energético Español en el horizonte de los años 2025-2030.

En su opinión, la energía nuclear en general y Garoña en particular, deben «jugar un papel importante» para garantizar el suministro, la estabilidad del sistema y un menor coste final de la Energía Eléctrica para la industria y la ciudadanía, contribuyendo a solucionar la «Pobreza Energética» y la generación de empleo.

Hidrocantábrico pide al Ministerio de Industria el traspaso de la titularidad de Trillo a su filial Iberenergía

La central de Trillo está participada además en un 48% por Iberdrola, en un 34,5% por Gas Natural Fenosa y en un 2% por Nuclenor, sociedad conjunta entre Iberdrola y Endesa. Para abordar este cambio de titularidad, Industria solicitó un informe al respecto a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), en el que el regulador se limita a realizar algunas observaciones, incluidas las referidas al grado de apalancamiento de Iberenergía. La CNMC indica que la segregación a favor de la filial fue realizada «a nivel mercantil» a finales de 2013 y notificada «con carácter expost» a Industria en febrero de 2014.

El cambio de titularidad en la participación se solicita a pesar de que el real decreto ley 13/2014 transmite la autorización para explotar la central a la Agrupación de Interés Económico (AIE) Almaraz-Trillo, que es ahora la responsable de cumplir las exigencias legales en torno a la instalación. En el informe que servirá de base a Industria para autorizar o no el cambio de titularidad, la CNMC destaca que Hidrocantábrico traspasó a Iberenergía una deuda intragrupo con la justificación de que procede de financiación específicamente asociada a los activos nucleares.

Como consecuencia de ello, se indica desde la CNMC, la ratio de apalancamiento de Iberenergía se sitúa en el 76%, un nivel «muy superior» al que presenta Hidrocantábrico en su contabilidad separada de la actividad de generación. De esta forma, la filial tiene «una posición poco favorable a satisfacer sus gastos financieros y hacer frente a la devolución de la deuda intragrupo, dependiendo por lo tanto de la refinanciación de la misma dentro del grupo, y del apoyo de su socio único», señala el regulador.

En todo caso, el organismo regulador también indica en el informe remitido a Industria que, por la propia estructura de la comunidad de bienes que gestiona Trillo, Iberenergía respondería de forma solidaria junto a la AIE y el resto de propietarios, lo que «mitiga» el efecto de un endeudamiento «que, por otra parte, es con empresas de su mismo grupo».

Trillo incumplió las medidas pertinentes tras la inoperabilidad de un sistema contra incendios

En concreto, la central, declaró inoperable un sistema de protección contra incendios, en concreto, de un tanque de espumógeno de extinción para la bancada del generador diésel de emergencia, y posteriormente no adoptó correctamente las acciones contempladas en las Especificaciones Técnicas de Funcionamiento (ETF).

Según las ETF, en esta situación es preciso una vigilancia continua en el área con un apoyo de un equipo de extinción de incendios, sin embargo, «por error», el titular estableció una vigilancia horaria, en vez de adoptar una presencia física permanente en el lugar.

En todo caso, el CSN afirmó que esta deficiencia en la vigilancia no afectó al funcionamiento de la planta y en ningún momento se perdió la función de seguridad del sistema. De este modo, clasificó el suceso con un nivel 0 en la Escala Internacional de Sucesos Nucleares (INES), porque «no ha supuesto riesgo» para las personas ni para el medio ambiente.

Varias empresas españolas aspiran a participar en la construcción de un nuevo reactor nuclear búlgaro

Así lo explicó Manuel Casanova representante de Técnicas Reunidas, una de las empresas españolas que participaron en un encuentro empresarial organizado por el Instituto de Comercio Exterior (ICEX) en Sofía, la capital búlgara.

Bulgaria planea construir un nuevo reactor de 1.200 MW en Kozloduy y firmó a finales de 2013 un acuerdo preliminar con Westinghouse, la división estadounidense dedicada a la energía nuclear del grupo japonés Toshiba, aunque está pendiente cómo se financiará el proyecto.

«Las empresas españolas tenemos mucha experiencia en Bulgaria, estamos trabajando en Kozloduy desde 1993. Por tanto conocemos bien a los suministradores, conocemos bien a Westinghouse, tenemos centrales de Westingouse en España. Las hemos construido, las hemos operado, las estamos manteniendo. Podemos ofrecer un paquete de servicios muy competitivo y muy completo en la construcción del nuevo reactor en Bulgaria», declaró Casanova.

Y añadió que están en marcha unas negociaciones al respecto con Westinghouse que todavía están en una fase muy inicial.

Bulgaria cubre el 34% de sus necesidades eléctricas gracias a los dos reactores de Kozloduy, una planta de construcción soviética de los años 70.

En 2002, cuando la planta aún funcionaba a pleno rendimiento, sus seis reactores eran capaces de satisfacer el 47% de la demanda eléctrica del país.

Pero Bulgaria tuvo que cerrar cuatro de esos reactores, considerados obsoletos y peligrosos, como condición para entrar en la Unión Europea en 2007.

Otras compañías españolas también mostraron interés en participar en el desmantelamiento de los reactores que ya no están operativos en esa planta, declaró José Tomás Ruiz, de GD Energy Services, también presente en este foro.

En esta jornada que tenía como objetivo reunir a empresas españolas y búlgaras, participaron las compañías Coapsa, Empresarios Agrupados, Ensa, Gas Natural Fenosa Engineering, GD Energy Services, Inypsa, Nusim, Sener, Tecnatom y Técnicas Reunidas.

Representantes de estas compañías expusieron sus capacidades, servicios, productos, experiencia y tecnología a las autoridades, instituciones y empresas relacionadas con el sector nuclear en Bulgaria, con el objetivo de alcanzar acuerdos de colaboración empresarial.

La vasija del reactor de Garoña «no tiene defectos de fabricación», según las conclusiones de la revisión encargada por Nuclenor

La revisión de la vasija del reactor era una de las condiciones del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) en la Instrucción Técnica Complementaria en el marco de la solicitud del titular, Nuclenor, de reanudar la operación eléctrica de la planta y mantenerla produciendo electricidad hasta 2031, hasta cumplir los 60 años de vida actividad.

Según informó Nuclenor, los resultados obtenidos en las inspecciones realizadas durante los meses de noviembre y diciembre de 2014 en la vasija de la Central Nuclear de Santa María de Garoña «demuestran que no hay defectos de fabricación y que se encuentra en buen estado para operar de forma segura».

En este contexto, valoró que las conclusiones «ratifican» los datos de las revisiones efectuadas en los años anteriores, tanto durante la fabricación como en las posteriores desarrolladas durante los años de funcionamiento.

En concreto, el titular subrayó que esta última evaluación tiene un alcance «superior y más exhaustivo» que los realizados hasta la fecha.

La revisión fue efectuada por 40 expertos de la empresa americana General Electric Hitachi (GEH) y la española Tecnatom. El examen se practicó a cerca de nueve millones de puntos de la vasija tanto en la estructura como en las soldaduras. En total, se emplearon más de 1.000 horas de trabajo en las que se usaron sistemas y herramientas sumergibles de tecnología robótica avanzada en ultrasonidos.

El titular defendió que las conclusiones de la evaluación «vuelven a demostrar» que la vasija de Garoña está «en condiciones» para funcionar de forma segura y que cumple con el código internacional ASME que identifica los requisitos mecánicos para recipientes a presión. El informe con los resultados fue remitido al CSN para su evaluación.

En 2012, según informó entonces el CSN, su hómologo belga, la Agencia Federal de Control Nuclear de Bélgica (FANC), detectó defectos en la vasija del reactor de la central nuclear Döel que podrían proceder del proceso de fabricación.

Ante esta situación, el 16 de agosto convocó a una reunión en Bruselas a reguladores con centrales nucleares con vasijas similares. Estos países eran Estados Unidos, Francia, Suiza, Suecia, Holanda, Alemania, Reino Unido y España. En la mayoría de estos países existen centrales nucleares donde la empresa holandesa Rotterdam Droogdok Maatschappij, suministradora de la vasija de Döel 3, también fabricó vasijas y, en concreto, en España, suministró la del reactor burgalés.

El almacén nuclear de El Cabril lleva a cabo su simulacro de emergencia

El organismo siguió de forma integral el ejercicio desde su Sala de Emergencias (Salem), realizando la supervisión de la instalación y de las actuaciones del titular para la recuperación de las condiciones de seguridad y para la adopción de medidas de protección radiológica.

El ejercicio, iniciado a las 9.05 horas, comenzó con la comunicación de un incendio, de duración superior a 10 minutos, en uno de los laboratorios de la instalación que afectó a los residuos ubicados en el interior de la sala, no habiéndose producido emisión radiactiva al exterior.

Asimismo, se simuló la contaminación interna y externa en una mano de un bombero mientras realizaba las tareas de extinción del incendio, si bien el trabajador fue descontaminado externamente en el servicio médico de la instalación y trasladado posteriormente al Hospital General Universitario Gregorio Marañón para el tratamiento de su contaminación interna.

Durante el simulacro, el titular llegó a declarar «emergencia en el emplazamiento» de su Plan de Emergencias Interior y el CSN activó de forma inmediata su Organización de Respuesta ante Emergencias en modo 1, que implica la activación de su Sala de Emergencias y del equipo de retén.

Un suceso de esta naturaleza hubiera sido clasificado como nivel 0 en la Escala Internacional de Sucesos Nucleares (INES), apuntó el organismo.

El Gobierno aprueba la creación de 20 nuevas plazas para el Cuerpo de Seguridad Nuclear dentro del CSN

Con la finalidad de agilizar ambas convocatorias, el CSN remitirá en abril a la dirección general de la Función Pública, de la Secretaria de Estado de Administraciones Públicas, las bases de ambas convocatorias para la veintena de plazas de nuevo ingreso, con carácter previo a su remisión al BOE. La inclusión en la oferta de empleo pública de nuevas plazas para el CSN ha sido una reivindicación permanente del actual pleno del CSN desde el inicio de su mandato, dado que «debido a la crisis económica en años anteriores no hubo oferta de empleo público».

No obstante, en la oferta de empleo público de 2014 se consiguió la inclusión de seis plazas para el CSN, y «al igual que entonces en todo momento el CSN ha contado ahora con el firme y continuado apoyo del Congreso de los Diputados, que a través de Comisión de Industria, Energía y Turismo, y su ponencia encargada de las relaciones con el CSN, hizo suyas las reivindicaciones del regulador y ha instado en reiteradas ocasiones al Gobierno a que convocase un mayor número de plazas de técnicos para el CSN». «La convocatoria de estas nuevas plazas supone una gran noticia para el CSN y es el punto de partida necesario para poder llevar a cabo una adecuada política», agregó.

El Tribunal de Cuentas urge a Enresa a revisar anualmente su financiación mediante las tasas a las nucleares

Así lo recomendó Álvarez durante la presentación en el Parlamento del informe de fiscalización de la gestión realizada por Enresa del Fondo para la Financiación de las Actividades del Plan General de Residuos Radioactivos (PGRR), en 2010 y 2011, cuando el Estado cambió su gestión de los residuos radioactivos. Desde 2010 las aportaciones al Fondo para la Financiación de las actividades del PGRR proceden de la recaudación de cuatro tasas: dos que recaen en las empresas explotadoras de las centrales nucleares, otra sobre los titulares de las instalaciones de fabricación de elementos combustibles y la cuarta es exigible a los titulares de otras instalaciones radiactivas.

«Habida cuenta de que el fondo acumulado por Enresa no constituye una provisión contable en sentido estricto, no garantizaría, como requiere la normativa comunitaria y la legislación nacional de protección del medioambiente, que no se trasladen a generaciones futuras parte de los costes derivados de la clausura y desmantelamiento de las instalaciones nucleoeléctricas«, añadió. A su juicio, esto se debe a que no se obliga a revisar anualmente los elementos tributarios de las tasas que recaen sobre las empresas titulares de las nucleares, ni a trasladarles cada año las desviaciones significativas que, en la financiación de estos costes, puedan poner de manifiesto las actualizaciones económico financieras del coste de las actividades que comunican al Ministerio.

Así, el Tribunal de Cuentas pone de relieve que los tipos de gravamen, que entraron en vigor con la mencionada reforma en 2010, no han sido objeto de actualización con posterioridad. Es más, se alerta de que, con la implantación de este modelo de financiación mediante tasas, Enresa ha dejado de tener una capacidad directiva de control sobre la recaudación de estos tributos, que ha pasado a recaer sobre la Agencia Estatal de Administración Tributaria.

Sin embargo, indica que en la regulación del Fondo no se ha previsto un procedimiento alternativo para contrastar con la actual CNMC las cifras recibidas por la recaudación de las tasas con los ingresos que integran las bases imponibles sobre las que se determina el importe de las cuotas tributarias a ingresar por las empresas titulares de las instalaciones nucleares. Si se revisaran anualmente las mencionadas tasas, Álvarez cree que se garantizarían las dotaciones anuales al mencionado Fondo y se distribuirían a lo largo del periodo que resta de vida útil de las instalaciones atómicas, con arreglo a principios y normas de contabilidad generalmente aceptados.

En el documento, se cuestiona así su sistema de financiación a través de tasas, a la vez que se alerta de un déficit de 1.486 millones de euros en la gestión que realiza sobre el fondo para la financiación de las actividades del Plan General de Residuos Radioactivos (PGRR), a fecha de junio de 2014. Por ello, se pide así cambiar el modelo de las tasas, que no se ha modificado desde 2010, para que se pueda cubrir el coste de tratar los residuos nucleares.

En concreto, apunta a un «desfase» entre los ingresos y los gastos de Enresa que podría dar lugar a ese déficit. En la última actualización económico-financiera realizada por Enresa en junio de 2014, de mantenerse los vigentes tipos de gravamen a las centrales nucleares, se detecta un déficit de 1.486 millones de euros, una cifra que representa el 16,9% de las necesidades futuras de financiación estimadas por Enresa para hacer frente al flujo de costes previstos hasta 2085 por la gestión de los residuos radioactivos y el combustible nuclear gastado.

Las nucleares y El Cabril

Álvarez también subrayó que en el periodo fiscalizado, la distribución por fuentes de financiación de los gastos aplicados al fondo para la financiación de las actividades del PGRR se corresponde con las previsiones legales. No obstante, indica que se exceptúa en lo que respecta al almacenamiento de El Cabril. «Por no tener la consideración de costes de diversificación y seguridad de abastecimiento, deberían hacerse cargo en su totalidad las centrales nucleares en explotación», apostilla.

En este sentido, recomendó a Enresa que cargue al fondo imputable a las centrales nucleares en explotación la totalidad de los costes soportados por asignaciones a ayuntamientos afectados por tales centrales e instalaciones de almacenamiento de combustible gastado o residuos radiactivos, que se vienen repartiendo entre los cuatro fondos en los que figuraba distribuido el Fondo para la financiación de las actividades del PGRR. Igualmente, ve conveniente que la empresa pública establezca un procedimiento «formal» de comunicación con la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia para contrastar los elementos que integran las bases imponibles de las tasas que recaen sobre las empresas titulares de las nucleares y los registros correspondientes del sistema eléctrico.

En respuesta al diputado de Izquierda Unida, Ricardo Sixto, Álvarez insistió en que «no es el tribunal el que pone en solfa» el sistema de financiación, tal y como el diputado afirmó, sino que indicó que éste viene derivado de una modificación de una normativa comunitaria en la que se encuentra inmersa la legislación española, que tiene un periodo de tiempo para ejecutar todas las modificaciones derivadas de esa normativa.