Las autoridades acusan a TEPCO de no vigilar adecuadamente los tanques de almacenamiento de agua contaminada en Fukushima

TEPCO tampoco mantuvo un registro de las inspecciones de los tanques, según señaló Toyoshi Fuketa, miembro de la Autoridad de Regulación Nuclear, en rueda de prensa en la localidad de Hirono tras una visita a la central nuclear, situada en las proximidades.

Esta semana la empresa eléctrica reconoció que uno de los tanques almacena agua altamente contaminada, como consecuencia del accidente nuclear de marzo de 2011 tras el terremoto y posterior tsunami, y había dejado filtrar 300 toneladas de fluidos, en el quinto y más grave suceso en este tipo de tanques.

La Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) reconoció que considera «grave» la situación en Fukushima y manifestó su disposición a ayudar si se le pide.

La AIEA expresa su preocupación por las fugas radiactivas que hay en Fukushima y ofrece su ayuda

«La AIEA se toma muy en serio este asunto y sigue dispuesta a proporcionar la asistencia necesaria, a petición (del Gobierno japonés)», dijo a través de su página web.

Asimismo, la Compañía Eléctrica de Tokio (TEPCO) explicó que no detectó antes la gran cantidad de agua radiactiva que se filtró desde la central nuclear de Fukushima al subsuelo y al océano Pacífico porque los tanques donde se almacena carecen de contadores.

TEPCO indicó que los tanques que se construyeron alrededor de los reactores nucleares para almacenar el agua contaminada que se usó para enfriar Fukushima no tienen contadores, por lo que no detectó las fugas hasta que se formaron charcos superficiales.

La compañía eléctrica admitió que, hasta ahora, el único sistema de control sobre los tanques de agua radiactiva eran las patrullas que realizan los operarios de Fukushima, según informó la televisión pública NHK.

En respuesta, la Autoridad Reguladora de la Energía Nuclear (NRA) instó a TEPCO a revisar inmediatamente todos los tanques –unos 350–, porque su estructura es idéntica, de modo que si ha habido filtraciones en uno es muy probable que haya habido en los demás.

El director de la NRA, Shunichi Tanaka, por su parte, ordenó a los inspectores de la NRA que se trasladen a la central nuclear para mejorar los sistemas de control sobre los tanques de agua radiactiva con el fin de prevenir nuevas fugas.

El pasado 8 de agosto, el Ministerio de Economía, Comercio e Industria de Japón reveló que diariamente se vierten al subsuelo 1.000 toneladas de agua desde la central nuclear, de las cuales unas 300 contienen sustancias altamente radiactivas que llegan al Pacífico.

Consciente de estas magnitudes, el primer ministro japonés, Shinzo Abe, ordenó al Ministerio que se implicara directamente en la solución al problema de los vertidos radiactivos y no descartó la utilización de fondos públicos.

TEPCO inyectó un cóctel de agentes químicos para endurecer el subsuelo y crear un muro subterráneo alrededor de los reactores nucleares uno y dos e instaló una red de tuberías para extraer las toneladas de agua radiactiva acumuladas.

El pasado viernes, la compañía eléctrica comenzó a bombear el agua radiactiva desde el subsuelo hasta la superficie, a un ritmo de 60 toneladas diarias, para almacenarla en los tanques que ha construido alrededor de la central nuclear.

Sin embargo, los trabajos para la construcción de un muro subterráneo alrededor de los reactores tres y cuatro todavía están marcha, por lo que se calcula que diariamente siguen liberando unas 35 toneladas de agua radiactiva.

Fukushima insta a Japón a tomar la iniciativa para solucionar el problema de las continuas fugas radiactivas

En una rueda de prensa, Sato consideró que se trata de una «emergencia nacional» por lo que el Gabinete de Shinzo Abe debería adoptar medidas específicas, según informó la televisión pública NHK.

El alto cargo del Gobierno de Fukushima, Shoji Furuichi, se reunió esta semana con representantes de la Compañía Eléctrica de Tokio (TEPCO) y les trasladó su enérgica queja por lo que considera una situación «intolerable».

Las autoridades regionales reaccionaron así a la polémica que se desató después de que TEPCO anunciara que se habían filtrado 300 toneladas de agua radiactiva desde uno de los 26 tanques construidos alrededor del reactor número cuatro de Fukushima.

Los operarios de la compañía eléctrica creen que la fuga de agua radiactiva se produjo desde una de las válvulas de los muros que se han construido alrededor de los reactores de Fukushima para contener el vertido contaminante.

El mismo día, TEPCO informó de que había detectado en el aire de Fukushima niveles de radiación superiores a los normales y que dos de sus trabajadores habían estado expuestos a ellos mientras esperaban la llegada de un autobús.

En un incidente similar ocurrido hace unos días, los operarios de TEPCO atribuyeron la radiactividad aérea a un humidificador, argumentando que el agua usada podría estar contaminada, pero ahora está en desuso, por lo que se desconoce la causa.

Por ello, TEPCO se comprometió a reforzar el control sobre la central nuclear de Fukushima, después de admitir el vertido diario cientos de toneladas de agua radiactiva al océano Pacífico.

Asimismo, la ONG Ecologistas en Acción afirmó que ni TEPCO, ni las autoridades japonesas han sabido reaccionar a tiempo ni tomar medidas adecuadas tras la catástrofe ecológica de Fukushima y concluyó que esta situación demuestra que «la energía nuclear no compensa».

«Los vertidos producidos de decenas de miles de toneladas de agua radiactiva al mar que se han producido en Fukushima son en sí mismos una catástrofe ecológica de primer orden», explicó la ONG, que insistió en que «se están contaminado los fondos y ecosistemas marinos» y, por lo tanto, «Japón queda condenado a realizar controles de las aguas, de las especias pescadas y de las algas durante décadas».

De esta forma, insistió en que «todos estos nuevos sucesos ponen una vez más de manifiesto el peligro que supone el uso de la energía nuclear, que no compensa las ventajas obtenidas». «Las centrales nucleares son inherentemente peligrosas y es imposible garantizar su seguridad al 100 por ciento», según concluyó Ecologistas en Acción.

Residentes en Fukushima demandarán al Gobierno

Por su parte, los residentes en la prefectura de Fukushima anunciaron que presentarán una demanda contra el Gobierno de Japón por actuar de forma negligente al no crear los instrumentos jurídicos necesarios para garantizar la entrega de ayuda a los damnificados por el accidente nuclear.

En junio de 2012, el Gobierno promulgó la ley que autoriza la entrega de ayuda a los residentes en Fukushima que se vieron afectados por la radiación procedente de la central nuclear, pero que se encontraban fuera de las zonas de exclusión terrestre.

Los demandantes, un grupo de 19 residentes en Fukushima, consideraron que el Gobierno ha actuado de forma negligente porque no ha cumplido con el desarrollo legislativo necesario para que la ayuda llegue efectivamente a sus destinatarios, según la cadena NHK.

El 11 de marzo de 2011 un terremoto y un posterior tsunami arrasaron la costa de dicha prefectura japonesa, dando lugar al peor accidente nuclear de la historia, junto al de la central de Chernóbil, ubicada en Ucrania.

Fukushima estaba preparada para un terremoto, ya que Japón se asienta sobre una falla, pero no para un tsunami, por lo que el azote del mar provocó varias explosiones de hidrógeno que hicieron que los núcleos de algunos de sus reactores se fundieran parcialmente.

Los altos niveles de radiactividad obligaron a las autoridades locales a crear zonas de exclusión terrestre, que supusieron la evacuación de miles de residentes locales. Todavía hoy muchas siguen vigentes parcialmente.

Hallan posibles fugas en tanques para almacenar agua radiactiva en la central nuclear de Fukushima

El nivel de radiación detectado sobre los charcos es muy alto, de unos 100 milisieverts por hora (el límite máximo anual es de 50 milisievert por hora), por lo que Tokyo Electric Power (TEPCO) admitió que probablemente se trate de agua filtrada de los tanques, los cuales se emplean para almacenar líquido usado previamente para enfriar los reactores.

La eléctrica estimó que el volumen de estos charcos es de 120 litros y negó que esta agua se haya filtrado al océano, frente a la central.

Sin embargo, la Autoridad de Regulación Nuclear nipona (NRA) ordenó un estudio exhaustivo ya que, aunque una barrera rodea el espacio ocupado por los tanques para evitar que posibles fugas fluyan al exterior, es probable que el agua saliera del cerco a través de unas válvulas de drenaje que no fueron cerradas.

Dado que un charco fue hallado fuera del perímetro que rodea a los tanques, la NRA teme que el agua pueda haber fluido al mar a través de algún sumidero.

Actualmente el mayor desafío en la central, golpeada por el seísmo y terremoto de marzo de 2011, es la acumulación de agua contaminada en los sótanos de los edificios de los reactores, que aumenta en cerca de 400 toneladas diarias.

Esta acumulación es la suma del liquido utilizado para refrigerar las unidades y del agua subterránea proveniente de las zonas colindantes, que se filtra también a los edificios.

El pasado 7 de agosto el Gobierno nipón advirtió que unas 300 toneladas de esta agua radiactiva se vierten a diario al mar, al filtrarse desde los sótanos, y TEPCO tomó medidas como las de construir un muro aislante bajo tierra o extraer el líquido mediante bombeo.

Además, junto con el Gobierno, que decidió involucrarse para solucionar el problema, baraja otras soluciones como la de congelar el suelo alrededor de los reactores para bloquear el agua.

Por otra parte, TEPCO informó también de que dos trabajadores resultaron expuestos en el recinto de la planta a 13 becquereles por centímetro cuadrado de material radiactivo, aunque afirmó que no han sufrido exposición interna.

La radiación en el aire en la zona donde resultaron expuestos era extremadamente alta, por lo que la eléctrica investiga ahora el origen de esos materiales contaminantes.

Seúl pide explicaciones a Tokio por las continuas fugas de agua radiactiva

Por su parte, Corea del Sur exigió a Japón explicaciones por las continuas fugas de agua radiactiva desde la central nuclear de Fukushima.

Funcionarios surcoreanos se pusieron en contacto con sus homólogos japoneses para pedirles información detallada sobre la cantidad, el nivel de contaminación y el impacto ambiental del agua radiactiva que consiguió llegar al Pacífico.

Seúl argumentó que, a pesar de que Tokio informó hasta en tres ocasiones sobre los vertidos contaminantes desde el pasado 3 de julio, las explicaciones fueron insuficientes, según informó la televisión pública japonesa, NHK.

Además, los funcionarios surcoreanos adelantaron que sopesarán enviar expertos en la materia al país vecino, si lo consideran necesario, una vez analizada la información proporcionada por Japón.

El Ministerio de Economía, Comercio e Industria de Japón reveló que diariamente se vierten al subsuelo 1.000 toneladas de agua desde la central nuclear, de las cuales unas 300 contienen sustancias altamente radiactivas que llegan al Pacífico.

Las autoridades niponas aseguraron que las 700 toneladas restantes no están contaminadas. Aún así, de ellas, 300 consiguen llegar al océano, mientras que las otras 400 se acumulan en los sótanos de los reactores nucleares.

Consciente de estas magnitudes, el primer ministro japonés, Shinzo Abe, ordenó al Ministerio que se implique directamente en la solución al problema de los vertidos radiactivos y no descartó la utilización de fondos públicos.

En respuesta, TEPCO inyectó un cóctel de agentes químicos para endurecer el subsuelo y crear un muro subterráneo alrededor de los reactores nucleares uno y dos e instaló una red de tuberías para extraer las toneladas de agua radiactiva acumuladas.

El pasado viernes, la compañía eléctrica comenzó a bombear el agua radiactiva desde el subsuelo hasta la superficie, a un ritmo de 60 toneladas diarias, para almacenarla en los tanques que ha construido alrededor de la central nuclear.

Sin embargo, los trabajos para la construcción de un muro subterráneo alrededor de los reactores tres y cuatro todavía están marcha, por lo que se calcula que diariamente siguen liberando unas 35 toneladas de agua radiactiva.

Los problemas en Fukushima se deben al terremoto y el tsunami que arrasaron la costa de la prefectura japonesa, dando lugar al peor accidente nuclear de la historia, junto al de la central de Chernóbil, en Ucrania.

Fukushima estaba preparada para un terremoto, ya que Japón se asienta sobre una falla, pero no para un tsunami, por lo que el azote del mar provocó varias explosiones de hidrógeno que hicieron que los núcleos de algunos de sus reactores se fundieran parcialmente.

TEPCO afirma que dos empleados de Fukushima se han contaminado mediante partículas radioactivas

A primera hora de este lunes saltaron las alarmas del centro de operaciones donde, por lo general, los niveles de radiación son suficientemente bajos como para evitar el uso de máscaras completas, indicó TEPCO.

Dos de los trabajadores de la compañía comprobaron al final de su turno que estaban contaminados con partículas radiactivas, no obstante éstas fueron eliminadas antes de que ambos abandonasen el centro, añadió. Tras un riguroso examen, ningún miembro del personal presentó indicios de contaminación interna.

Aparte, el Gobierno de Japón consideró que el agua contaminada que se vertió hasta el momento al océano Pacífico es de aproximadamente unas 300 toneladas diarias, indicó a principios de agosto un responsable del Ministerio de Industria ante los medios. Sin embargo, TEPCO anunció que no era posible confirmar el volumen exacto vertido hasta el momento.

El 11 de marzo de 2011, el terremoto de magnitud 9 en la escala de Richter y el posterior tsunami que sacudieron la prefectura de Fukushima causaron, además de la muerte de más de 15.000 personas, uno de los peores accidentes nucleares de la historia, comparable al de Chernóbil (en la desaparecida URSS) de 1985.

TEPCO comienza a bombear el agua radiactiva filtrada desde Fukushima

En los últimos días, TEPCO inyectó un cóctel de agentes químicos para endurecer el subsuelo y crear un muro subterráneo alrededor de los reactores uno y dos, de donde se cree que proceden las fugas de agua radiactiva.

Ahora, la compañía eléctrica instaló 30 tuberías, con una longitud de cinco metros cada una, para extraer las toneladas de agua radiactiva que se acumulan en el muro subterráneo, evitando que llegue a rebosar, según informó la televisión pública, NHK.

De esta forma, comenzó a bombear el agua radiactiva desde el subsuelo hasta la superficie, a un ritmo de 60 toneladas diarias, para almacenarla en los tanques que construyó alrededor de la central nuclear.

Sin embargo, los trabajos para la construcción de un muro subterráneo alrededor de los reactores tres y cuatro todavía están marcha, por lo que se calcula que diariamente siguen liberando unas 35 toneladas de agua radiactiva.

El pasado 8 de agosto, el Ministerio de Economía, Comercio e Industria de Japón reveló que diariamente se vierten al subsuelo 1.000 toneladas de agua desde la central nuclear, de las cuales unas 300 contienen sustancias altamente radiactivas que llegan al Pacífico.

Las autoridades niponas aseguraron que las 700 toneladas restantes no están contaminadas. Aún así, de ellas, 300 consiguen llegar al océano, mientras que las otras 400 se acumulan en los sótanos de los reactores nucleares.

Consciente de estas magnitudes, el primer ministro japonés, Shinzo Abe, ordenó al Ministerio que se implique directamente en la solución al problema de los vertidos radiactivos y no descartó la utilización de fondos públicos.

Los problemas en Fukushima-1 se deben al terremoto y el tsunami que el 11 de marzo de 2011 arrasaron la costa de la prefectura japonesa, dando lugar al peor accidente nuclear de la historia, junto al de la central de Chernóbil, en Ucrania.

Fukushima-1 estaba preparada para un terremoto, ya que Japón se asienta sobre una falla, pero no para un tsunami, por lo que el azote del mar provocó varias explosiones de hidrógeno que hicieron que los núcleos de algunos de sus reactores se fundieran parcialmente.

La AIEA sigue de cerca la fuga de agua radiactiva en Fukushima y ofrece su ayuda si Japón la solicita

«Las autoridades japonesas han explicado la respuesta prevista contra la fuga actual y otras fugas», ha asegurado el director de información pública de la AIEA, Serge Gas. El director también ha informado de que la AIEA ya ha proporcionado otras recomendaciones a las autoridades del país sobre cómo manejar residuos líquidos y que un informe de la Agencia publicado en abril había instado a la Compañía de Energía Eléctrica de Tokio (TEPCO) a revisar su estrategia sobre este tema.

Este informe, según Gas, habría señalado «la importancia de tomar las medidas adecuadas en el lugar para detectar las fugas inmediatamente y mitigar sus consecuencias». El director ha añadido que «la AIEA continúa estando preparada para proporcionar ayuda si se solicita».

Los problemas en Fukushima se deben al terremoto y el tsunami que el 11 de marzo de 2011 arrasaron la costa de esta prefectura japonesa, dando lugar al peor accidente nuclear de la historia tras el de la central de Chernóbil, en Ucrania.

Fukushima-1 estaba preparada para un terremoto, ya que Japón se asienta sobre una falla, pero no para un tsunami, por lo que el azote del mar provocó varias explosiones de hidrógeno que hicieron que los núcleos de algunos de sus reactores se fundieran parcialmente.

El Gobierno japonés revela que la central nuclear Fuskushima-1 vierte diariamente al Pacífico 300 toneladas de agua radiactiva

El Ministerio de Economía, Comercio e Industria ha explicado que diariamente se vierten al subsuelo 1.000 toneladas de agua desde la central nuclear, de las cuales unas 300 contienen sustancias altamente radiactivas que llegan al Pacífico.

Las autoridades niponas han asegurado que las 700 toneladas restantes no están contaminadas. Aún así, de ellas, 300 consiguen llegar al océano, mientras que las otras 400 se acumulan en los sótanos de los reactores uno y cuatro.

Interrogado sobre la cantidad total de agua procedente de Fukushima-1 que habría llegado al Pacífico, el Ministerio no ha descartado la posibilidad de que las fugas comenzaran inmediatamente después del accidente nuclear.

Horas antes, la Compañía Eléctrica de Tokio (TEPCO), encargada de gestionar Fukushima-1, ha admitido que es incapaz de confirmar el volumen exacto de agua radiactiva que se ha vertido al Pacífico desde que ocurriera el accidente nuclear.

Consciente de estas magnitudes, el primer ministro japonés, Shinzo Abe, ordenó el pasado miércoles al Ministerio que se implicara directamente en la solución al problema de los vertidos radiactivos y no descartó la utilización de fondos públicos.

«Es un asunto urgente. En lugar de seguri delegando en TEPCO, el Gobierno tomará medidas», dijo Abe en la rueda de prensa que ofreció tras reunirse con el ministro de Economía, Comercio e Industria, Toshimitsu Motegi, de acuerdo con la agencia de noticias Reuters.

TEPCO ha estado construyendo un muro de contención subterráneo alrededor de la central nuclear para mitigar el flujo de agua radiactiva hacia el océano, aunque con escaso éxito.

La principal alternativa es construir una especie de «muro helado» alrededor de Fukushima-1 que sea impermeable a los vertidos radiactivos y reforzarlo con una capa superficial para impedir que el agua de lluvia cale en el subsuelo.

Sin embargo, se trata de un proyecto muy complejo y costoso – unos 40.000 millones de yenes (unos 309 millones de euros)-, por lo que aún está en el aire, a la espera de que reciba el visto bueno de las autoridades locales, regionales y del Gobierno de Abe.

Hasta entonces, TEPCO ha anunciado que el próximo viernes comenzará a bombear el agua radiactiva que aún permanecen en los límites de este muro de contención para evitar que cale y llegue al océano.

Con todas estas medidas, las autoridades nipones aún esperan que haya una filtración diaria de unas 60 toneladas, según ha informado la televisión pública, NHK.

Los problemas en Fukushima-1 se deben al terremoto y el tsunami que el 11 de marzo de 2011 arrasaron la costa de la prefectura japonesa, dando lugar al peor accidente nuclear de la historia, junto al de la central de Chernóbil, en Ucrania.

Fukushima-1 estaba preparada para un terremoto, ya que Japón se asienta sobre una falla, pero no para un tsunami, por lo que el azote del mar provocó varias explosiones de hidrógeno que hicieron que los núcleos de algunos de sus reactores se fundieran parcialmente.

La Confederación Hidrográfica del Ebro concede una nueva autorización más estricta a Garoña que podría conllevar la reducción de su potencia

Así lo han confirmado fuentes del Ministerio de Medio Ambiente, quienes han explicado que, en el marco de esta revisión, la CHE requirió a la empresa Nuclenor, titular de Garoña, la declaración de vertido acompañada de cierta documentación técnica.

Según especifica, se trata del procedimiento habitual que se sigue en estos casos y en el que se pide una memoria para el estudio de implantación de las mejores técnicas disponibles e información relativa a la refrigeración del vertido de la central.

«Ahora, la nueva autorización de vertido para el periodo 2013-2018, en el marco de la legislación de aguas, contempla la no superación de una temperatura de 30 grados centígrados en el agua vertida y un límite al incremento de temperatura del agua tras la zona de dispersión de 3 grados centígrados», detalla el Ministerio.

Es más, asegura que todo se contemplará en el nuevo marco que supondrá la entrada en vigor del Plan Hidrológico del Ebro, que implica la necesidad de considerar, en las condiciones de futura operación de la central, que se producirá una reducción progresiva de las aportaciones del río.

Por ello, incide en que la capacidad de evacuación de calor en estas circunstancias desfavorables puede verse notablemente afectada y «es necesario considerar sistemas alternativos de refrigeración o la reducción de potencia».

«Hay que dejar claro que la consecución de estos objetivos en circunstancias tan estrictas no presupone ninguna línea de actuación impuesta por el Ministerio, y la empresa concesionaria tiene plena libertad para plantear las mejoras técnicas que permitan su consecución, de las que pueden existir múltiples alternativas«, asegura Medio Ambiente.

Ecologistas presenta un recurso contra la resolución de no someter a evaluación ambiental el vivero de empresas del ATC de Villar de Cañas

Villeta ha asegurado que la Junta y Enresa, la empresa pública encargada de la construcción del ATC, «están fraccionando en varias partes el gran proyecto que es el cementerio nuclear para que los impactos ambientales sean pequeños, sin tener en cuenta las consecuencias de acumulación de estos impactos».

«Todo está controlado por la presidenta regional, María Dolores de Cospedal, que ante las quejas y la decepción de la comarca por la falta de creación de empleo después de 19 meses, está acelerando el proceso sin que haya una garantía ambiental suficiente», ha señalado Villeta.

Desde Ecologistas en Acción también señalan que han solicitado información ambiental sobre los convenios que Enresa ha firmado con el Gobierno regional y con la Diputación Provincial de Cuenca para la construcción de varias infraestructuras, pero añaden que la solicitud «no ha obtenido respuesta».

«Se está incumpliendo la Ley, por lo que recurriremos todos estos asuntos en alzada, y si seguimos sin respuesta, vamos a ir a los tribunales porque pensamos que no hay ninguna garantía sobre un proyecto que es altamente peligroso como es el ATC», ha señalado Villeta.

El portavoz de Ecologístas, Carlos Villeta, ha asegurado que desde Ecologistas en Acción siguen pensando que «aún están a tiempo de parar el ATC», entre otros motivos, por la cercanía de las elecciones.

«Todavía no está redactado el proyecto del silo y los trámites son muy largos, por lo que habrá unas elecciones de por medio. Un momento que será clave porque puede haber un cambio político, por lo que intentaremos que, sea cual sea el partido político que gane, se comprometa a que se paralice el proyecto», ha asegurado Villeta.