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El comité de Garoña se marca como objetivo evitar los despidos en la central

EFE.- El comité de empresa de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) se ha marcado como objetivo «evitar el despido de uno solo de los 227 trabajadores directos de la central», los que quedaron tras la parada de la planta que la propietaria, Nuclenor, formada por Endesa e Iberdrola, decidió en diciembre de 2012.

Según ha informado el presidente del Comité, Alberto César González, durante esta jornada se ha constituido en Miranda de Ebro (Burgos) la comisión mixta, formada por cuatro representantes de la empresa y cuatro de los trabajadores.

La comisión negociará la transición hacia la fase de desmantelamiento de la planta, cuyos miembros han firmado un acuerdo de confidencialidad que impedirá que se conozca la mayor parte de los detalles de esa negociación, que se regulará por un calendario que se cerrará la semana que viene.

En todo caso, González ha explicado que, desde la parada de diciembre de 2012, la plantilla siguió trabajando con dos escenarios en paralelo: la obtención de la prórroga o el cierre definitivo.

Ahora, con la orden ministerial de cierre, reconoce que sobrará parte de la plantilla.

El presidente del Comité de empresa ha recordado que, en la negociación que se abrió, en 2012, y también con la creación de una comisión mixta, se llegó a barajar que un tercio de los empleados seguiría trabajando en el desmantelamiento, otro tercio se recolocaría y el tercio restante se jubilaría o prejubilaría.

Sin embargo, ha reconocido que, ahora, «seguramente cambiará esa proporción», porque hay unos cien trabajadores menos en plantilla que hace cinco años.

No obstante, ha recordado que el artículo 47 del convenio colectivo de la central de Garoña establece el compromiso de una «salida ordenada» de trabajadores en caso de cierre, para lo que ya apunta la recolocación o prejubilación de los que no sigan trabajando en las instalaciones.

Respecto a los cerca de 200 trabajadores de empresas subcontratadas, algunas creadas exclusivamente para trabajar para la central de Garoña, González ha reiterado la disposición de los miembros del Comité de la planta a asesorar y ayudar a sus trabajadores hasta donde sea posible.

A la vez, ha manifestado su «incapacidad para resolver sus problemas, porque el comité de Garoña no tiene ninguna competencia para ello».

La central nuclear de Trillo produjo 3.846 GWh en el semestre, el 2,84% de la producción eléctrica total en España

EFE / Europa Press.- La central nuclear de Trillo (Guadalajara) ha producido una energía bruta de 3.846 GWh en el primer semestre del año, lo que supone el 2,84% de la producción total de electricidad de España y el 13,5% del total de 28.460 GWh del sector energético nuclear. En total, las centrales nucleares han producido el 21% de la energía eléctrica del país.

Así lo señaló el director de la central, Aquilino Rodríguez, que calificó el primer semestre de «muy bueno» porque «no ha habido incidentes en la planta y la recarga se ha desarrollado con plena satisfacción». No obstante, ha reconocido como nota negativa los 3 accidentes laborales con baja registrados durante la recarga, pero sin consecuencias graves, «frente al objetivo cero al que aspirábamos», por lo que «debemos tomar más conciencia en prevención de riesgos laborales y salud en el trabajo«. «Antes de que se produjera el primero de estos accidentes llevábamos 12 meses con una tasa de cero siniestros», destacó antes de reconocer que cree “que esto es lo único que se nos puede apuntar en el debe del semestre».

En relación a la recarga, que tuvo lugar desde el 5 de mayo hasta el 3 de junio, ha destacado que se ha producido con total normalidad y ha asegurado que la recarga realizada este año «ha sido un hito» al ser la que «menor dosis colectiva» ha supuesto, de las 29 realizadas desde que inició su operación la central nuclear, para los propios 335 trabajadores fijos de la central y los más de mil que se contratan para realizar esta actuación. En la misma, se han realizado cerca de 3.700 actividades, entre las cuales destaca por su gran importancia la instalación del Sistema de Venteo Filtrado de la Contención. Asimismo, las tareas se concluyeron con «28 horas de adelanto».

Por otra parte, Rodríguez explicó que uno de los «pequeños problemas» que ha tenido la central en 2017 surgió en la turbina de alta presión 6 días después de haber reiniciado la actividad tras la recarga finalizada en junio, debido a la cual tuvieron que reducir la potencia de la central hasta el 30% para reparar esta incidencia que «no ha vuelto a dar problemas«.

Más capacidad en su ATI

En cuanto a los residuos generados, de baja y media actividad, Rodríguez ha señalado que ascienden a 18 m3, mientras los residuos retirados y enviados al almacén del Cabril ascienden a 31 m3. Desde el 2016 no se ha producido la entrada de ningún contenedor DPT nuevo con elementos combustibles y, a 30 de junio de 2017, hay almacenadas en la central 304,71 toneladas de material nuclear, repartidas en 32 contenedores de almacenamiento en seco.

En este sentido, durante 2017 se están realizando las modificaciones de diseño necesarias en la planta y en su ATI ya que, próximamente, se dejará de usar el contenedor DPT para pasar a hacer uso del contenedor ENUN 32P de ENSA, los cuales tienen una capacidad para 11 elementos combustibles gastados más que los actuales. Para ello, realizará primero una prueba con elementos simulados para «asegurar y garantizar» la utilidad de este almacenamiento de residuos.

Preguntado por el posible trasvase de material combustible con Almaraz, ante las críticas de ecologistas y otros colectivos por la construcción allí del Almacén Temporal Individualizado (ATI), Rodríguez ha señalado que ambas plantas emplearán el mismo tipo de contenedor pero cada uno albergará sus residuos sin contemplar trasvase alguno. En cuanto a sucesos notificables, este semestre se ha dado sólo uno, “que no tiene mayor trascendencia”, relativo al incumplimiento por no adoptar las acciones requeridas durante los 7 días que han estado inoperables dos bombas del sistema de agua contraincendios.

Preguntado sobre las pérdidas que ha tenido Iberdrola en sus empresas nucleares, de unos 1.000 millones en los últimos cuatro años según consta en los resultados remitidos al Registro Mercantil, Aquilino Rodríguez ha reconocido que tienen indicaciones de los propietarios de «ser más eficientes e igual de eficaces», para lo que deben reducir en costes manteniendo siempre la seguridad puesto que «ahora estamos comidos por servidos, lo que se invierte es casi igual o ligeramente superior a los beneficios registrados». En este sentido, el director de la central ha concluido: «No nos queda más remedio que recuperar la rentabilidad porque no es lógico tener una industria como esta para tener un dinero invertido sin rentabilidad, lo lógico es sacarle rendimiento.

Japón planea construir depósitos subterráneos de residuos radiactivos en zonas costeras

EFE.- El Gobierno nipón presentó un plan para el almacenamiento a largo plazo de residuos altamente radiactivos procedentes del accidente de Fukushima y de otras centrales del país, que contempla su ubicación en depósitos subterráneos en zonas costeras. El Ejecutivo aspira a contar con el visto bueno de las autoridades locales, que acogerían los depósitos tras «explicarles las ventajas técnicas y logísticas de cada zona» y «obtener la comprensión de los ciudadanos», según el ministro nipón de Economía, Hiroshige Seko.

Sin embargo, este proceso se antoja difícil dadas las reticencias que han mostrado Gobiernos regionales y ciudadanos de áreas elegidas anteriormente para acoger depósitos temporales de residuos procedentes de Fukushima y con niveles medios o bajos de radiactividad. El plan trazado por el Ejecutivo incluye las zonas del archipiélago nipón designadas como más favorables para acoger los depósitos radiactivos en función de sus condiciones geológicas. Unas 900 localidades han sido identificadas como las más seguras para ubicar los depósitos, la mayoría de las cuales se ubican en la costa este nipona, incluyendo la región de Tohoku devastada por el terremoto y el tsunami de 2011, además de Shikoku y Hokkaido.

En cambio, las designadas como desfavorables son aquellas situadas cerca de fallas sísmicas y por tanto más propensas a terremotos, o con dificultades de acceso logístico. La prefectura de Fukushima, por su parte, no ha sido contemplada como posible destino de los depósitos al encontrarse «todavía en proceso de reconstrucción» tras la catástrofe nuclear, según el Ministerio. Los depósitos se ubicarán a unos 300 metros de profundidad y serán diseñados para durar en torno a 10.000 años, en línea con la larga vida de los isótopos radiactivos, según datos del Ministerio, que baraja un presupuesto de 28.457 millones de euros para su construcción y mantenimiento.

El Ejecutivo prevé comenzar las discusiones con las autoridades regionales a partir de septiembre, aunque no planea que haya una decisión que permita comenzar las obras hasta dentro de dos décadas. Japón no ha logrado una solución definitiva para el almacenamiento a largo plazo de sus residuos altamente radiactivos. A la dificultad técnica de este proceso se suma el hecho de haber sufrido la peor catástrofe atómica desde la de Chernóbil (Ucrania) en 1986, que ha incrementado la sensibilidad pública sobre los residuos radiactivos y que también presenta enormes retos y costes descomunales para Japón.

El beneficio semestral de la francesa EDF se reduce un 3,7% por el parón nuclear de principios de año

EFE.- La eléctrica pública francesa EDF anunció que sus beneficios en los seis primeros meses del año fueron de 2.000 millones de euros, un 3,7% menos que en 2016, una reducción que se explica por el parón nuclear y por las condiciones climáticas desfavorables. Las autoridades de control nuclear francesas impusieron a EDF controles en varios de sus reactores, lo que motivó su parón y una reducción del 4% de su producción.

Además, las pocas lluvias caídas causaron una reducción de más del 16% de la producción hidráulica en Francia, a lo que se sumó la reducción de los precios de la electricidad en el Reino Unido, su principal mercado exterior. El resultado bruto de explotación cayó un 21,8%, hasta los 6.696 millones de euros. Pero el beneficio fue maquillado por la plusvalía de 1.300 millones generada por la cesión de su participación del 49,9% de la red de transporte eléctrico RTE.

El grupo señaló que los resultados están en la línea de lo esperado, por lo que confirmó sus objetivos, gracias a la aplicación de su plan de ahorros, que les llevó a alcanzar 225 millones de recortes en el periodo. EDF prevé una nueva bajada de su Ebitda para moverse entre los 13.700 millones y 14.300 millones, antes de que en 2018 vuelva a progresar hasta los 15.200 millones, gracias al retorno a la actividad de los reactores en Francia.

Nuclenor acepta la orden de cierre de Garoña e iniciará el predesmantelamiento

Europa Press.- Nuclenor, el titular de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos), ha aceptado el cierre definitivo de la planta, decretado este martes por el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital tras reunirse este jueves su consejo de administración.

Según han informado, los accionistas han analizado la orden ministerial que deniega la solicitud de renovación de explotación de la central hasta marzo de 2031 y han acordado no iniciar ninguna actuación en contra de la decisión del Gobierno.

La orden ministerial de cierre que ha publicado este jueves el Boletín Oficial del Estado da la opción de presentar un recurso de reposición en el plazo de un mes en el marco del Proceso Administrativo de las Administraciones Públicas o bien un recurso contencioso-administrativo de la Audiencia Nacional.

Durante la reunión, el Consejo ha aprobado también las medidas para dirigir la empresa durante el periodo de desmantelamiento previo al traspaso de titularidad de la planta a la Empresa Estatal de Residuos (ENRESA).

La orden ministerial publicada este jueves en el BOE daba la opción de presentar un recurso de reposición contra la orden de cierre en el plazo de un mes en el marco del Proceso Administrativo de las Administraciones Públicas o bien un recurso contencioso-administrativo de la Audiencia Nacional.

El Ejecutivo justifica su decisión en el marco de la planificación energética futura; en que desde que Garoña dejó de producir electricidad no se ha producido ninguna «repercusión significativa» en el suministro eléctrico; en que su vuelta a la operación tardaría más de un año así como en la «incertidumbre sobre la disponibilidad de la central a medio plazo».

El desmantelamiento de una central nuclear paso a paso

EFE.- El proceso de desmantelamiento de una central nuclear, como el que deberá afrontar Garoña es una operación larga y compleja, en la que España cuenta con antecedentes exitosos a través de la Enresa, la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos.

Creada en 1984 se trata de una entidad pública y sin ánimo de lucro responsable de la gestión de los residuos radiactivos que se generan en cualquier punto del Estado.

La empresa pública es responsable del desmantelamiento de instalaciones nucleares como Vandellós I (Tarragona), José Cabrera o Zorita (Guadalajara), las del CIEMAT en Madrid, el reactor experimental Argos I de Barcelona, la antigua fábrica de uranio de Andújar o la planta Lobo G en Badajoz, entre otras, según refleja el 6º Plan General de Residuos Radiactivos.

El proceso que deberá afrontar Garoña, a partir de ahora, se podría segmentar en nueve claves aunque cada instalación requiere un «traje a medida» y conlleva incógnitas como la estimación del coste de la operación.

Primer paso. Actividades previas:

Se desarrollan bajo la responsabilidad del operador y consisten fundamentalmente en la gestión del combustible gastado (residuo de alta actividad) y en el acondicionamiento de los residuos de operación.

Finalizada las actividades previas y con la autorización ministerial correspondiente, la titularidad (Nuclenor en el caso de Garoña) deberá ser transferida a Enresa para la ejecución del Plan de Desmantelamiento y Clausura.

Segundo paso. Plan de desmantelamiento y clausura:

Una vez que cesa la actividad se debe elaborar la documentación reglamentaria del Plan de Desmantelamiento y Clausura de Santa María de Garoña. Este proceso se concibe como una actividad industria cuya finalidad es liberar completamente el emplazamiento y la adecuada gestión de los materiales resultantes.

Incluye desde la retirada de elementos convencionales, desmontaje de componentes radiológicos, descontaminación y restauración ambiental del emplazamiento donde se ubica la nuclear.

Tercer paso. Actividades preparatorias:

En caso de ser necesarios, como ocurrió en Zorita, se deberán adecuar sistemas e instalaciones auxiliares de la planta para su funcionalidad en las nuevas actividades que deberán acoger durante el desmantelamiento.

Por ejemplo en Zorita se transformó el edificio de turbinas en una instalación auxiliar para el tratamiento y almacenamiento temporal de residuos procedente del edificio de contención.

Cuarto paso. Desmantelamiento de elementos convencionales:

Comprende la intervención sobre instalaciones convencionales a medida que no se requiere su uso, como las torres de refrigeración edificios eléctricos, sala de control…

Quinto paso. Desmantelamiento de elementos radiológicos:

Antes de todo ello, el combustible nuclear gastado debe ser cargado en contenedores y almacenado en el ATI (almacén temporal individualizado) de la instalación.

El desmantelamiento de los componentes del circuito primarios, ubicados en el interior del edificio de contención, es una de una de las actividades más complejas. En el caso de Zorita requirió el uso de herramientas de corte manejadas a distancia para segmentar bajo el agua de la antigua piscina del reactor de elementos internos y de la vasija del reactor. Además se debe desmontar in situ otros grandes componentes del circuito primario como generador de vapor.

El caso de Vandellós es diferente pues se ha dejado en pie y sellado el cajón del reactor, que esta confinado y cubierto por una estructura de protección, que se mantendrá hasta el año 2028 en que se prevé su retirada al final de «periodo de latencia».

Sexto paso. Descontaminación y demolición de edificios:

Comprende la descontaminación de paredes y suelos de los edificios radiológicos, para una vez certificada la ausencia de cualquier traza residual, proceder a su demolición con técnicas convencionales.

Séptimo paso. Gestión de materiales:

Tiene como fin optimizar el volumen de residuos y se trata de una actividad básica que se mantiene durante todas las fases de desmantelamiento. Como ejemplo, el caso de la nuclear José Cabrera (Zorita), Guadalajar, se estima que hasta el final del proceso se gestionarán alrededor de 104.000 toneladas de los que un 4 % se catalogarán como residuos radiactivos (2 % en el caso de Vandellós 1).

Los residuos de baja y media actividad (RBM) serán ubicados en el Almacén de Residuos Radiactivos de Baja y Media Actividad de El Cabril, en Sierra Albarrana (Córdoba).

Octavo paso. Restauración del emplazamiento:

Su objetivo es devolver el emplazamiento a sus características iniciales. Garantiza que los suelos están limpios de cualquier posible radiactividad residual. Comprende el saneamiento de los terrenos y una caracterización final que permita solicitar la declaración de clausura, para devolver el emplazamiento a su propietario.

Noveno paso. Plazos:

A priori es difícil de determinar pues cada central requiere un «traje a medida». El 6º Plan General de Residuos Radiactivo indica que el desmantelamiento total (denominado Nivel 3) de las centrales nucleares de agua ligera se puede iniciar tres años después de su parada definitiva.

En el caso de la nuclear de Zorita el Estudio Básico de estrategias para el desmantelamiento de la central se presentó en 2003 con la planta con permiso hasta abril de 2006, tres años después (2006) el Plan de Desmantelamiento Preliminar, y el cronograma para su realización prevé que la caracterización final tenga lugar en 2019, 16 años después.

En el caso de Vandellós 1 la orden ministerial de cierre se aprobó en 1990, Enresa presentó el Plan de Desmantelamiento y Clausura en 1994, que se aprobó en 1998. En 2003 se concluyó el denominado nivel 2 y la última fase o desmantelamiento del cajón del reactor -nivel 3- esta prevista para el final del «periodo de latencia» en 2028.

Garoña: de la necesidad política, virtud

La comunicación de la decisión de no renovar la autorización de la central de Santa María de Garoña (Burgos) abocándola a su cierre definitivo, ha sido un pleno ejercicio de comunicación y gestión política por parte del gobierno Rajoy ejecutado por el empeñoso Ministro de Energía, Álvaro Nadal que ha tratado de realizar una cuadratura del círculo, para hacer de la necesidad, virtud.
 
El empeñoso Ministro de Energía ha buscado al comunicar esta decisión achacar el cierre a las empresas (por su reclamación en torno a los impuestos nucleares y sus consecuencias para la vialidad de las plantas españolas) y a la presión política contra la energía nuclear, con el fin de evitar que el promotor del cierre, el PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero una mañana de domingo soleado de primavera en la Fundación Jaime Vera, se atribuyera la caída de la central. Por tanto, un titular alimenticio de los populares centrado en los réditos inmediatos de la política tacticista española sería que Nadal le agua el triunfo del cierre de la central de Garoña a Cristina Narbona, actual presidenta de los socialistas. 
 
De hecho, determinados elementos de la comunicación política coinciden en la argumentación, como por ejemplo, que era una central relativamente pequeña por su capacidad de generación, 460 MW. Y también por eso se entiende que el ministro exhiba sin ambages un mohín de repudio al comunicar la decisión: un muy a mi pesar. 
 
Lo que pasa es que no se queda ahí y eso impediría ver la clave de bóveda de la decisión, que ha complicado que el Ministro se empleara a fondo en esta cuestión a pesar de su búsqueda a toda costa de sobrecapacidad en el sistema eléctrico que, sin política energética, dispara la interacción entre tecnologías e intereses.  En realidad, tal y como se venían desarrollando el devenir episódico de los hechos y decisiones en torno a Santa María de Garoña, era difícil alinear el acatamiento a un mandato casi  general en el Congreso, promoviendo el cierre de la central burgalesa con el severo requerimiento del socio in péctore del ejecutivo, el PNV (que no es pronuclear, ni antinuclear, sino todo lo contrario, pero quiere la nuclear lejos de los territorios vasco-navarros) en esta legislatura agónica bajo la apariencia de tranquilidad. Este sí es el elemento de decantación de la decisión que había marcado a la central, el motivo por el que el pulgar marcó el suelo a la central del valle de Tobalina, aunque suponga un enfrentamiento más agrio de lo previsto con los “propios” de la Junta de Castilla y León. 
 
Pero el Ministerio de Energía, se mueve en el marco del coyunturalismo y en un modelo orientado a la búsqueda de sobrecapacidad aunque resulte de muy difícil gestión en el futuro. ¿Quiere decirse que esta decisión podría atisbar una definición o una concreción de un modelo de futura de política energética para nuestro país? No. Como tampoco lo es el hecho de que se hayan promovido las tres últimas subastas de potencia renovable. Se trata de una decisión que no pretende crear un precedente y, por tanto, todas las atribuciones del ”éxito” de este cierre no tienen motivos para la autocomplacencia. 
 
La cuestión concreta de Garoña, la prolongación de la operación del parque nuclear (recordemos que es una tecnología libre de emisiones de carbono)  y que, por otra parte, proporciona pingües ingresos fiscales al Gobierno o las propuestas de los operadores del cierre de las centrales de carbón en esa búsqueda de sobrecapacidad, entre otros temas abiertos, han hecho emerger el carácter intervencionista, a fuer de liberal del ministro, advirtiendo que el Ejecutivo se podría reservar la capacidad de intervención para que las empresas estén al servicio de la acción del ejecutivo y sus decisiones, además de contemplar la energía como un necesario objeto (tributario) del deseo. 
 
Termina así un episódico devenir, incluyendo la actuación del presidente del CSN, Fernando Marti, que puede resultar engañoso desde el punto de vista de las conclusiones que puede arrojar su desenlace. Ahora comienza un proceso de desmantelamiento de la central, ejecutado por ENRESA que durará más de tres años y que costará 345 millones de euros. La Junta de Castilla y León estudia un impuesto al propio desmantelamiento, dado que cualquier evento relacionado con la energía (pasado, presente o futuro) puede ser objeto tributario y puede prolongar la oposición castellano leonesa al cierre con el consiguiente enfrentamiento abierto con el Ejecutivo de Rajoy. ¿No habrá paz nunca alrededor de Garoña?

El Gobierno no autoriza la reapertura de Garoña

Europa Press.- La central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) echará el cierre definitivo después de que el Gobierno haya acordado no autorizar la solicitud de renovación de autorización de la explotación de la planta, según ha anunciado el ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal, a una semana de que se cumpliese el plazo para que el Ejecutivo tomase una decisión.

En una rueda de prensa convocada este martes para informar de la decisión del Gobierno sobre el futuro de la planta nuclear burgalesa, la que más años ha operado en España, el ministro ha explicado que la orden ministerial que tiene que emitir el Gobierno al respecto «será la de denegación» de la continuidad de la explotación porque las «circunstancias actuales» no garantizan la suficiente certidumbre, en relación a la oposición de todos los grupos políticos de la oposición a la reapertura y a las discrepancias sobre la solicitud también expresadas por Iberdrola y Endesa.

La decisión del Gobierno se ha tomado seis meses después de que el pasado 8 de febrero el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) emitiera un informe favorable –con el voto en contra de la entonces consejera Cristina Narbona– a la renovación de la autorización de explotación sin una fecha determinada.

Este informe establecía un conjunto de 10 condiciones, 15 instrucciones técnicas complementarias y un programa de pruebas de arranque en el que se verificaría el cumplimiento de todo ello, antes de que la central pudiera, en caso del permiso del Gobierno, volver a cargar combustible.

Una vez emitido el informe favorable la pelota estaba en el tejado del Gobierno, ya que las empresas propietarias de Nuclenor, Iberdrola y Endesa, mantuvieron una reunión el 26 de abril de 2017 en la que no llegaron a un acuerdo sobre la propuesta de la compañía presidida por Ignacio Sánchez Galán para desistir de seguir adelante con la solicitud que formularon en 2014 para poner de nuevo en marcha el reactor burgalés hasta 2031.

De ese modo, Garoña se convertiría en la primera central nuclear en llegar hasta los 60 años de operación y abriría el camino al resto de centrales españolas, que se van acercando progresivamente hasta los 40 años de vida útil, en pleno proceso del Gobierno por definir el modelo energético del futuro.

No obstante, la planta, que contaba con permiso de explotación hasta el 6 de julio de 2013, dejó de producir electricidad ocho meses antes, en diciembre de 2012, a consecuencia de un nuevo impuesto sobre el combustible que estableció el Gobierno y que Nuclenor estimó que le supondría un coste inasumible.

Así, el plazo para que Nuclenor pudiera solicitar su renovación expiró y, ante la apuesta del Gobierno por que la planta pudiera seguir adelante, meses después, en enero de 2014, el Ejecutivo aprobó una modificación normativa por la que una central que no hubiera cerrado por motivos relacionados con la seguridad nuclear ni la protección física, es decir por causas económicas, tendría un plazo añadido de un año para replantearse la decisión y pedir una nueva autorización.

Con esta modificación, el titular presentó el 27 de mayo de 2014, una solicitud hasta el 2 de marzo de 2031, cuando cumpliría 60 años de operación, de acuerdo con la «práctica regulatoria existente en Estados Unidos» y porque consideraba que un marco temporal de explotación de «estas características es necesario para hacer viable el proyecto y proporcionaría la estabilidad y certidumbre adecuada para acometer las inversiones precisas».

Desde entonces, Nuclenor ha invertido en mantener la planta en una situación de reversibilidad unos 358 millones de euros y estos costes estarían en el centro de la discusión entre los accionistas de Garoña.

El 11 de julio, el Gobierno abrió un plazo de diez días para que once interesados presentasen alegaciones al proceso. De estos, presentaron alegaciones favorables a la continuidad la Junta de Castilla y León y la Asociación de Municipios de Áreas Nucleares (AMAC) y contrarias a esa decisión las ONG Greenpeace, Ecologistas en Acción y las comunidades autónomas de País Vasco y Navarra.

Historia

La central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) es la más antigua de España –después del cierre en 2006 de José Cabrera (Guadalajara)–, fue inaugurada en 1970 y terminó su actividad el 16 de diciembre de 2012, después de haber operado 42 años y medio.

En 2009, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) emitió un informe favorable por unanimidad a que la planta operase por 10 años más, hasta 2019. Si bien, el Gobierno autorizó su renovación hasta el 6 de julio de 2013.

UGT FICA tilda la decisión de cierre de Garoña de desagradable, errónea y cobarde

Servimedia.- El secretario general de UGT FICA, Pedro Hojas, tildó este martes de «desagradable, errónea y cobarde» la decisión anunciada por el ministro de Industria de no autorizar la reapertura de Garoña.

A su juicio, se trata de una decisión en la que queda la duda de que «el cierre haya sido un pacto político en base al apoyo que hayan podido prestar otros grupos políticos» y en la que espera se tenga en cuenta el futuro de la comarca burgalesa y de los 499 trabajadores afectados de forma directa e indirecta.

Acompañado de los responsables del comité de empresa de Garoña, Hojas criticó la decisión del Ejecutivo central al entender que los gobiernos «han de pensar en el bien global y no en posiciones populistas».

En este sentido, reconoció que la decisión anunciada hoy «no es culpa solo de este gobierno», sino de anteriores responsables ministeriales, así como del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

«Garoña podría continuar y es un activo industrial del país y con la decisión tomada se pierde un activo industrial muy importante», aseveró el responsable de UGT, quien afirmó no entender cómo se toma la decisión antes de que se reúna el comité de expertos que ha de decidir el futuro energético del país.

«Hoy Nadal ha dicho que el cierre no afecta al sistema energético nacional y hace tiempo decía que sí que afectaba al recibo de la luz, que ya lleva incremento de 60 a 90 euros por persona», argumentó.

En este sentido, aseveró que el cierre no será bueno para la economía ni para la competitividad de las empresas, al tiempo que reprochó a Iberdrola que «sea desleal» con una región «que tanto le ha dado» a la empresa energética.

PSOE, Podemos y Ciudadanos celebran el cierre de Garoña pero señalan la tardanza del Gobierno en confirmarlo

Europa Press.- PSOE, Unidos Podemos y Ciudadanos han celebrado la decisión del cierre definitivo de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos), anunciada por el Gobierno este martes 1 de agosto, pero han señalado «el tiempo perdido», el «retraso» y «tardanza» del Ejecutivo en tomar la decisión.

La portavoz socialista de Medio Ambiente en el Congreso, Pilar Lucio ha señalado que «se ha perdido un tiempo precioso» en el debate sobre la continuidad de la planta, que lleva en cese operativo reapertura de la planta y que el parque nuclear español «no necesitaba Garoña».

Lucio ha asegurado que el PSOE ha pedido ya la comparecencia del ministro de Energía, Álvaro Nadal, para que «explique en sede parlamentaria cuáles son los planes del Gobierno sobre el alargamiento de la vida útil del resto de centrales» y para que aclare «cuál es el modelo energético» que busca, al tiempo que reclamarán que se «abra el diálogo y se lleve a cabo un debate» sobre el futuro energético.

En este sentido, Lucio ha señalado que la posición del PSOE sobre las centrales nucleares «es clara»: «Pedimos el cierre progresivo de las plantas según vayan cumpliendo los 40 años de vida útil», ha recordado.

Además, el secretario del área para la Transición Ecológica de la Economía del PSOE, Hugo Morán, ha asegurado que la decisión adoptada por Gobierno es «la más razonable», aunque «llega tarde». A su juicio, ha sido el Ejecutivo el que ha hecho de Garoña «un instrumento de acción electoral y de desgaste» contra el PSOE.

Asimismo, la diputada por Burgos Esther Peña ha pedido que se ponga en marcha el plan de reactivación económica «que permita tener una oportunidad de futuro a las familias» la zona. En este sentido, Peña ha lamentado que el ministro Nadal «ha olvidado anunciar que pondrá en marcha el plan de reindustrialización que eliminó hace 5 años».

Por su parte, el portavoz de Medio Ambiente en el Congreso por Unidos Podemos, Juan López de Uralde, ha dicho que «por fin se termina el culebrón de Garoña» y que la decisión llega con «5 años de retraso». «El Gobierno nos ha dado la razón y reconoce que la central no puede funcionar en condiciones de seguridad», ha señalado.

A juicio de Uralde, el Ejecutivo de Mariano Rajoy «ha intentado el experimento de alargar Garoña para sentar un precedente y alargar el resto» de centrales nucleares españolas, pero «no les ha salido bien». «El futuro energético español pasa por las renovables», ha sentenciado.

Mientras tanto, el secretario general del grupo parlamentario de Ciudadanos en el Congreso, Miguel Gutiérrez ha señalado la «tardanza» del Gobierno: «No entendemos que se haya tardado tanto tiempo en tomar una decisión como ésta». No obstante, ha señalado que se «congratula» de la decisión del Gobierno de cerrar el silo nuclear, porque Garoña «es inviable desde el punto de vista técnico y de seguridad y no aporta casi nada al mix energético español».

Así, Gutiérrez ha pedido al Gobierno que «deje de pensar solo en los intereses de determinados colectivos energéticos españoles», y que España «merece tener una energía limpia».

Reacciones en Twitter

Varios dirigentes políticos han optado por reaccionar ante el cierre definitivo de Garoña a través de la red social Twitter. Es s el caso de la presidenta del PSOE y ex consejera del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), Cristina Narbona, que ha escrito en un twit: «Garoña cierra, a pesar de los esfuerzos del Gobierno PP por mantenerla, cambiando prácticas del CSN. Años perdidos para crear empleo alternativo en la comarca».

También el secretario de Organización de la formación morada, Pablo Echenique, que ha publicado en la red social: «Ya era hora. La lucha ciudadana sirve, sirve y sigue. Porque ahora hay que conseguir el cierre de las demás».

Por su parte, el secretario general de Izquierda Unida, Alberto Garzón, ha retwiteado la cuenta oficial de su partido que ha escrito en la red social: «Enhorabuena todos los colectivos y compañeros/as que dijeron #GaroñaNiDeCoña».

Desde el Partido Popular, el presidente del PP Vasco, Alfonso Alonso ha escrito desde su cuenta personal: «El cierre definitivo de la central de Garoña es una decisión responsable e inteligente del Gobierno de España y una magnífica noticia».

Por el contrario, el presidente de Jóvenes Nucleares, José García Laruelo, ha reaccionado también en su perfil de la red social: «Lamentamos mucho la noticia de la denegación de la autorización de explotación de Garoña».