Industria publica las obligaciones de aportación al Fondo Nacional de Eficiencia para 240 empresas

El objetivo de ahorro para 2015 incluye un esfuerzo de eficiencia de las empresas de 207 millones de euros para el presente ejercicio, además de un importe adicional de 36 millones de euros procedente de ajustes de 2014.

En cumplimiento de la nueva directiva sobre eficiencia energética, España comunicó a la Comisión Europea un objetivo de 15.320 toneladas equivalente de petróleo (ktep) de ahorro energético acumulado entre 2014 y 2020, que ha aumentado hasta los 15.979 ktep según la última revisión metodológica hecha por la Unión Europea.

La directiva determina que cada Estado miembro debe establecer un sistema de obligaciones de eficiencia energética, mediante el cual los distribuidores de energía y/o las empresas minoristas de venta de energía quedarán obligados a alcanzar en 2020 el objetivo de ahorro indicado mediante la consecución anual, a partir de 2014, de un ahorro equivalente al 1,5% de sus ventas anuales de energía, medidas en términos energéticos, a través de medidas de eficiencia.

Por lo tanto, para este año se establece un objetivo de ahorro agregado de 262.000 kteps o 3.046,51 GWh. Cada tonelada está valorada en 789.728 euros.

La equivalencia financiera se establece para 2015 en 0,789728 millones de euros por ktep ahorrado, o 67.916,58 euros por GWh ahorrado.

Para cumplir las obligaciones de ahorro deberán realizar una contribución financiera anual al Fondo Nacional de Eficiencia Energética, a ingresar en tres pagos durante 2015, por el importe resultante de multiplicar su obligación de ahorro anual por la equivalencia financiera correspondiente.

Este Fondo, creado sin personalidad jurídica propia, permitirá la puesta en marcha de mecanismos de apoyo económico y financiero, asistencia técnica, formación e información u otras medidas que permitan aumentar la eficiencia energética en los diferentes sectores y ayudar a conseguir los objetivos de ahorro.

Para fijar las aportaciones se tuvo en cuenta la información remitida por distribuidores y empresas sobre sus datos de ventas de energía correspondientes a 2013, expresados en GWh, así como la información disponible en la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia y la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos.

En el anexo de la orden ministerial constan las comercializadoras de energía eléctrica y gas, así como los operadores de productos petrolíferos y gases licuados que habrán de hacer sus correspondientes aportaciones.

Entre ellos Acciona Green, cuya obligación de ahorro asciende a 19,9 GWh, con un importe equivalente a la obligación de ahorro de 1,3 millones de euros en 2015; BP Oil (153,5 GWh y 9,3 millones de euros); Cepsa Petróleo (320,7 GWh y 33,1 millones de euros), EON Energía (42,4 GWh y 2,4 millones de euros), Endesa Energía (353 GWh y 25,1 millones de euros), Gas Natural Comercializadora (194,4 GWh y 11,3 millones de euros), Iberdrola Clientes (179 GWh y 17,3 millones de euros) y Repsol (572,2 GWh y casi 57 millones de euros).

El Supremo admite los recursos de Reganosa y Saggas en contra de la normativa del sistema gasista

En primer lugar, el Supremo admitió a trámite el recurso presentado por la Planta de Regasificación de Sagunto (Saggas), ubicada en Valencia, contra la orden ministerial 2445/14 que fija los peajes y cánones de acceso de terceros a instalaciones gasistas y la retribución de actividades reguladas.

En segundo, Regasificadora del Noroeste (Reganosa), ubicada en La Coruña, recurrió la orden 2355/2014 por la que se establece la retribución de las actividades reguladas del sistema gasista para el segundo periodo de 2014.

Ambos recursos fueron admitidos a trámite el pasado 20 de diciembre y el Supremo concedió nueve días para que puedan personarse como demandados quienes tengan interés legítimo en la cuestión.

E.ON España recurre también ante el Supremo la orden que congela los peajes eléctricos para 2015

Según publicó el Boletín Oficial del Estado (BOE), el recurso presentado por la compañía presidida por Miguel Antoñanzas recayó en la sala tercera, de la sección tercera del Tribunal Supremo, que da un plazo de nueve días para que cualquier persona con interés legítimo pueda personarse como demandado.

Junto al recurso presentado por E.ON, cuyos activos en España y Portugal fueron adquiridos por Macquarie, el Supremo también admitió los interpuestos por Endesa y EDP España, a través de la sociedad Hidroeléctrica del Cantábrico (HC) contra la misma orden.

En su resolución del 19 de diciembre, el Ministerio de Industria, Energía y Turismo congeló los peajes de acceso, parte del recibo de la luz que remuneran los costes regulados del sistema (como transporte, distribución o primas a las renovables) y que fija el Gobierno.

Esta congelación se decidió ante la previsión de que el sistema eléctrico cerrará este año con un superávit de 33,7 millones de euros, recogida en la memoria del borrador de orden.

La congelación de los peajes eléctricos, que se adoptó tras el traslado de una partida de unos 550 millones de euros correspondiente a la interrumpibilidad a la parte de mercado del recibo de luz, no impidió que la factura iniciase el año con subidas, debido a la menor contribución eólica e hidráulica.

Industria pedirá garantías financieras adicionales a los nuevos proyectos de energías renovables ante el elevado número de peticiones de instalación

En el trámite de audiencia pública de la nueva planificación eléctrica para el periodo 2015-2020, Industria detecta «la existencia de un número muy significativo de nuevos proyectos de generación de energía eléctrica, fundamentalmente de energías renovables», cuya incorporación puede servir para acreditar la senda de cumplimiento de los objetivos comunitarios en tecnologías verdes, indica el borrador. En consecuencia, Industria considera que es necesario conocer «con una probabilidad elevada» la cantidad de proyectos que van a ejecutarse, y por ello obligará a los promotores a presentar unas «garantías económicas para asegurar la finalización de las instalaciones«.

Gracias a estas nuevas obligaciones, según el borrador elaborado por Industria, «podrá preverse con un nivel de certidumbre mayor la necesidad de nuevas redes y, en su caso, de servicios de respaldo». En este sentido, la garantía tendrá un valor de 20 euros por kilovatio (kW), o 20.000 euros por megavatio (MW), si bien el Gobierno se reservará la posibilidad de, por orden ministerial, modificar esta cantidad y fijar importes diferenciados por tecnología y potencia. El objeto de esta garantía será la obtención de la autorización de explotación y el importe podrá recuperarse una vez se haya lanzado el proyecto. Las instalaciones con potencias iguales o inferiores a 10 kW quedarán exentas de esta obligación.

La planificación energética en la que trabaja Industria contempla la instalación de 8.537 MW de renovables entre 2015 y 2020, de modo que el parque de tecnologías renovables pasará de 48.267 MW en 2015 a 56.804 MW al final del periodo. De la nueva potencia renovable, 6.473 MW serán de energía eólica, hasta 29.479 MW, frente a 211 MW de energía termosolar, que alcanzará los 2.511 MW. La fotovoltaica incorporará 1.370 MW, hasta 6.030 MW.

Industria protegerá la privacidad de los datos del consumo eléctrico con el nuevo sistema hora a hora

Esta medida impedirá que se vulnere la privacidad de los particulares con contadores de luz inteligentes, cuya factura de la luz se calculará en los próximos meses a partir del consumo que realicen hora a hora, lo que generará cientos de apuntes en los que la comercializadora podrá saber cuánto demanda cada cliente en cada momento del día.

El borrador diseñado por Industria indica que el distribuidor de electricidad, que es el encargado de realizar las lecturas, sólo podrá ofrecer información sobre la curva de carga horaria de los consumidores «al comercializador que suministre en cada momento a dicho suministro».

Para que la información se entregue a una comercializadora distinta a la titular o al resto de las empresas comercializadoras, será necesario que el consumidor «haya dado su acuerdo expreso», indicó la norma en tramitación.

Industria aseguró que esta medida permitirá «asegurar la confidencialidad de los datos de los consumidores» y, con ello, cumplirá con las directivas comunitarias en las que, entre otras cosas, se obliga a los Estados a proteger la privacidad de los clientes finales.

Como viene ocurriendo hasta ahora, las distribuidoras eléctricas sí deben permitir el acceso a la base de datos del punto de suministro a cualquier comercializador, para lo que no podrán poner ningún tipo de condición. La restricción atañe únicamente a la información acerca de lo que consume el cliente hora a hora.

Sin fecha legal de arranque

El borrador no incluye por el momento la fecha para la implantación de la nueva facturación horaria de electricidad. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) propuso como fecha de arranque abril, y el ministro de Industria, José Manuel Soria, anunció que se implantará en ese momento, pero en el Boletín Oficial del Estado (BOE) aún no se ha publicado ninguna referencia.

Fuentes empresariales consultadas por Europa Press indicaron que el sector trabaja con la previsión de que sea el mes de abril la fecha de inicio de la factura hora a hora, pero recuerdan que es Industria la que debe formalizar este aspecto.

Las fuentes advirtieron además de que la complejidad técnica no se encuentra ahora tanto en dotar de ‘inteligencia’ a los contadores digitales, esto es, a hacerlos telegestionables, como en desarrollar el nuevo software para emitir las facturas.

El Gobierno indica que «revisará» su propuesta sobre autoconsumo para limitar las restricciones

Esta consideración del Ejecutivo aparece recogida en un escrito remitido en noviembre en respuesta a una pregunta parlamentaria planteada por UPyD. La cuestión, formulada por el diputado Carlos Martínez Gorriarán, recordaba que los informes de la CNC calificaban de «discriminatorio e injusto» el nuevo peaje al autoconsumo. La propuesta de Industria sobre autoconsumo, elaborada a mediados de 2013 y pendiente de aprobación, incluye un peaje de respaldo que el sector considera tan elevado que impedirá el despegue de esta actividad, así como unas infracciones muy graves en su formulación inicial que pueden acarrear sanciones de hasta 60 millones de euros.

El peaje de respaldo, que supone un recargo para la electricidad que un autoconsumidor conectado a la red genere para uso propio, fue propuesto por Industria con el argumento de que este productor «se beneficiará del respaldo que le proporciona el conjunto del sistema«. Esta circunstancia permite «justificar» que los autoconsumidores tengan que hacer frente, «al igual que el resto de los consumidores, a los costes del sistema eléctrico», señala el Gobierno, antes de asegurar que «la eventual falta de contribución por parte de los consumidores con autoconsumo supondría que estos tendrían que ser asumidos por el resto de consumidores».

El Gobierno alude a su intención de revisar estos planteamientos, siempre y cuando la norma definitiva sea «compatible con el objetivo pretendido de garantizar la sostenibilidad económica del sistema eléctrico y su funcionamiento en condiciones de seguridad«. Recuerda además que los informes de la actual Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) son un trámite «perceptivo», pero «no vinculante», y asegura que aún se encuentra analizando las alegaciones recibidas acerca de su propuesta.

Respecto al retraso en su aprobación, el Ejecutivo asegura en su respuesta a UPyD que la regulación sobre autoconsumo «no ha podido ser aprobada aún dado el elevado número de disposiciones normativas que se están tramitando en el ámbito de la reforma del sector eléctrico que el Gobierno está acometiendo». Lo cierto es que el Gobierno aseguró en esta respuesta remitida en noviembre que la nueva regulación sobre autoconsumo de electricidad «previsiblemente sería aprobada durante este segundo semestre de 2014».

El BOE publica la orden de peajes eléctricos, que permitirá congelar la parte regulada del recibo de luz

El Gobierno ya había anunciado la congelación en 2015 de los peajes, parte regulada del recibo de la luz. Por lo tanto esta orden supone el mantenimiento de los peajes actuales sin variaciones y cuenta como principal novedad con el desdoblamiento de la tarifa 6.1 en dos (A y B). Además, la orden recoge la regulación de la interrumpibilidad, por la cual el coste fijo del servicio será asumido en su totalidad por la demanda.

Así, la orden establece que los costes de la actividad de distribución de electricidad ascenderán para 2015 a 4.602,46 millones de euros, de los cuales 1.976,7 millones de euros serán destinados a Endesa Distribución, 1.589,34 millones de euros para Iberdrola, 728,58 millones de euros para Unión Fenosa, 153,71 millones de euros para Hidrocantábrico y 154,11 millones de euros para E.ON.

En cuanto a la retribución a las empresas de transporte, queda fijada en 1.690,55 millones de euros, de los que 1.653,82 millones de euros son para Red Eléctrica de España y 36,72 millones de euros para Unión Fenosa Distribución. Por su lado, el incentivo a la disponibilidad de la red de transporte es de 21,56 millones de euros y el incentivo de calidad del servicio en 89 millones de euros.

La cuantía para 2015 destinada a la retribución en concepto de gestión comercial realizada por las empresas distribuidoras con más de 100.000 clientes asciende a 56,7 millones de euros. En cuanto a las anualidades del desajuste de ingresos para el próximo año, se fijan en 2.649,88 millones de euros. Mientras, la compensación del extracoste de la actividad de producción en los sistemas eléctricos en los territorios extrapeninsulares asciende a 1.774,340 millones de euros. La orden recoge que, como en 2014, el 50% de esta cantidad «será financiado con cargo a los Presupuestos Generales del Estado».

Industria congela los peajes de la luz en 2015 y cifra en un 4,9% la bajada del recibo eléctrico durante 2014

Estas consideraciones aparecen recogidas en el informe sobre evolución de precios energéticos en España en 2014 presentado por el ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, al Consejo de Ministros y anunciado por Soraya Sáenz de Santamaría en la rueda de prensa posterior.

En el caso de la electricidad para los hogares, el informe de Industria mostró que el descenso del 4,9% es el segundo anual consecutivo, tras el 3,7% de 2013, con lo que se rompe una tendencia de subidas anuales continuadas de más de una década. Además, ese 4,9% es casi un punto más de las previsiones manejadas hasta el momento, que se situaban en torno al 4%

Entre 2004 y 2012, la electricidad subió un 7,2% de media anual para el consumidor doméstico y llegó a hacerlo a tasas del 8,4% en 2009, del 13,4% en 2011 y del 9% en 2012.

El informe también señaló que la factura de electricidad de los consumidores industriales, para un perfil de consumo de entre 500 y 2.000 megavatios hora (MWh) al año, el descenso del año del 1,5% se produce tras tres ejercicios seguidos de subidas, del 1,5% en 2011, del 5,1% en 2012 y del 0,7% en 2013. Entre 2004 y 2012, estas empresas sufrieron incrementos medios anuales del 12,2%.

El gas sube un 0,5%

El gas natural experimentó por su parte una subida en 0,5% que se suma a las del 5,7% en 2013, 10,6% en 2012, 16,2% en 2011 y 2,3% en 2010. En 2009 bajó un 10,3%, pero eso no impidió que la subida media entre 2004 y 2012 fuera del 6,2% anual.

No obstante, según las previsiones de Industria, cada consumidor medio pagará por el recibo del gas natural un 3% menos a partir del 1 de enero de 2015 gracias a la bajada de los precios del petróleo.

Asimismo, el gas natural bajó un 2,4% para el consumidor industrial durante 2014, frente a las subidas del 9,7% en 2011, del 18,1% en 2012 y del 2,4% en 2013. Este producto experimentó subidas del 13,4% entre 2004 y 2012.

Balance de la reforma energética

La vicepresidenta primera destacó que estos datos se derivan de las medidas adoptadas por la reforma aprobada por el Gobierno que evitaron subidas del 42% de la electricidad y permitieron corregir el déficit del sistema al «impedir que vuelvan a producirse desequilibrios» al crear un marco normativo que «garantiza la sostenibilidad económica y financiera» del sistema.

En esta línea, recalcó que la reforma permitió que el año 2014 será el primero, tras una década, en que se consiga el equilibrio entre ingresos y costes del sistema y apuntó que la previsión es que este equilibrio continúe en 2015 «sin subidas de los peajes para los consumidores».

«Hemos invertido la tendencia», apostilló Sáenz de Santamaría, quien defendió que la reforma «ha evitado que la factura siga su escalada» y ya «se nota en las facturas de los consumidores» cuyo precio disminuirá casi un 5% en el conjunto del año.

La reforma, aseguró, Sáenz de Santamaría «ha favorecido a los consumidores y en especial a las familias», que verán reducida su factura cerca de un 8% en los dos últimos años, al tiempo que los agentes del sector disponen de certidumbre y seguridad regulatoria.

«Con esta reforma trabajamos la garantía de suministro a precios competitivos, lo que favorece a la industria de forma segura y sostenible«, agregó.

El informe también mostró que los precios de los carburantes cayeron un 16% desde junio, frente al descenso del 39% en el del barril de Brent y del 41% en las cotizaciones internacionales de la gasolina. El peso de la cotización internacional sobre el precio final en los surtidores es del 35%.

Industria describió además las medidas adoptadas para mejorar la competencia en el sector de los hidrocarburos y aseguró que, como consecuencia, en la actualidad hay 317 nuevas estaciones de servicio, de las que más del 90% son independientes.

Facua dice que Industria «miente»

Por su parte, Facua-Consumidores en Acción aseguró que el cálculo del Ministerio de Industria de que el recibo de electricidad descendió un 4,9% en 2014 «es mentira», ya que, según sus estimaciones, la factura sube en realidad un 12% desde enero y sólo bajó un 1,8% en términos interanuales con datos de cierre de noviembre, según indicó el portavoz de la asociación, Rubén Sánchez.

Facua indicó que en enero de este año un consumidor medio de 366 kilovatios hora (kWh) al año y una potencia contratada de 4,4 kilovatios (kW) dedicaba 67,62 euros al mes al pago de electricidad, incluida la regularización aplicada por el Gobierno tras constatar a posteriori que el precio del «pool» había sido inferior al precio regulado de referencia.

A finales de noviembre de este año, con el último dato de un cierre de mes disponible, este consumidor paga en cambio 76,01 euros, de lo que se colige el incremento del 12,4% con respecto a enero y el descenso del 1,8% con respecto al mismo momento de 2013, cuando pagaba 77,37 euros.

En el caso de los consumidores con menos consumo, este descenso del 1,8% fue inferior o apenas existente, debido al incremento de la parte fija del recibo, señaló Sánchez.

Para Facua, el Gobierno «está intentando tapar no ya un fracaso, sino un modelo que es un regalo para el sector eléctrico», al tiempo que «sigue sin querer regular la tarifa de la luz sobre la base del coste real de la energía».

El Gobierno prevé recaudar hasta 316 millones al año con el impuesto a la extracción de hidrocarburos

Así se recoge en la memoria de impacto que acompaña al proyecto de ley de reforma de la Ley de Hidrocarburos de 1998, que el Consejo de Ministros aprobó el pasado viernes y en el que se opta por el modelo de ‘royalties’ porque es «relativamente fácil de calcular, recaudar e inspeccionar; asegura una fuente de ingresos continua tan pronto como comienza la producción, y tales ingresos pueden ser estimados con un grado razonable de certidumbre».

Según el documento, este gravamen se aplicará sobre la producción de hidrocarburos en territorio nacional, para cuyo cálculo los explotadores deberán instalar medidores fiscales con los que constatar el volumen de producción medio al término de las fases de separación y depuración.

Además, se tendrá en cuenta el tipo de producto, sus propiedades físico-químicas y la coyuntura del mercado de referencia, es decir, el precio medio según la cotización de los doce meses del periodo impositivo.

Diferentes tipologías

Así, el tipo será más alto para el crudo que para el gas natural, por tener una rentabilidad superior. No obstante, en todos los casos se irá incrementando a medida que la producción media diaria crezca, pero también tendrá en cuenta si la producción se realiza en campos de tierra o marinos, ya que en éstos hay mayores costes de explotación.

Las técnicas aplicables también se valorarán, de modo que el fracking se beneficiará de tipos «ligeramente inferiores» al gas convencional ya que «presenta costes de explotación sensiblemente superiores por ser, en España, una técnica novedosa en una fase incipiente de su curva de aprendizaje».

En concreto, según el proyecto de ley para el petróleo y los condensados en explotaciones en tierra el tipo será del 2% hasta 365.000 barriles, del 6% entre 365.000 y 3,65 millones de barriles, y del 8% con más de 3,65 millones de barriles. En las explotaciones marinas los tipos se reducirán al 1%, 5% y 7%, respectivamente para los mismos rangos.

En cuanto al gas en explotaciones marinas, se aplicará un tipo del 1% hasta los 32,85 millones de metros cúbicos (m3), del 3% entre esa cantidad y los 164,25 millones de m3 y del 4% con más de dicha cifra.

En las explotaciones en tierra se distinguirá entre gas convencional y fracking, de modo que el primero tendrá tipos del 3%, 4% y 5%, mientras que el segundo quedará en el 1%, 3% y 4%.

Estimaciones «difíciles» por las «incertidumbres»

En cuanto a las estimaciones del impacto presupuestario de estas medidas a largo plazo son «difíciles» por las «incertidumbres» que rodean al sector, según reconoció el Ejecutivo.

No obstante, en la memoria incluyó un cálculo partiendo de proyecciones sobre recursos existentes en territorio español (1.945 millones de barriles equivalentes de petróleo (Mboe), 410 billones de m3 de gas convencional y 1.954 millones de m3 de gas no convencional), asumiendo que sólo el 20% fueran potencialmente explotables durante los próximos 20 años a un ritmo constante (30 años para el gas no convencional) con un precio de 70 euros por barril de crudo y 0,3036 euros por m3 de gas.

Según dichas cifras, el potencial recaudatorio sería de 316,3 millones de euros al año, destacando los 109,2 millones de euros que se obtendrían por recursos petrolíferos en tierra y los 105,46 millones de euros del fracking, mientras que las explotaciones marinas de petróleo añadirían 66,8 millones de euros y el gas sumaría 29,87 millones de euros por los yacimientos en el mar y casi 5 millones de euros por los de tierra.

Sin embargo, dicha cantidad se quedaría en apenas 8,5 millones de euros en un escenario conservador, que tendría en cuenta únicamente los campos actualmente productivos, y suponiendo que la recaudación de 2013 se mantendría en ejercicios posteriores.

El Ejecutivo advirtió no obstante de que «la estimación fue realizada por una asociación sectorial de la industria y, consecuentemente, podría tener los sesgos propios de su perspectiva».

Compensación a CC.AA. y ayuntamientos

El pago se realizará al Ministerio de Hacienda que, en los Presupuestos de cada año, establecerá «incentivos» para las comunidades autónomas y los ayuntamientos afectados por las actividades de exploración y producción.

El Gobierno consideró que estos tipos están en un «rango razonablemente homogéneo» con respecto a otros países de nuestro entorno, donde la retención de la renta de hidrocarburos de las empresas ronda el 60-70%.

Además, recordó que el régimen fiscal español en este ámbito es «muy favorable considerado en su conjunto», por lo que este nuevo gravamen «parece proporcional respecto a la rentabilidad» que se obtiene, además de que contribuirá a reducir la «conflictividad social» asociada a este tipo de proyectos al «aumentar la equidad en el reparto de las rentas producidas».

Es decir, que se espera que con la consecución de ingresos presupuestarios más elevados de estas actividades y el reparto entre las zonas afectadas se reduzca el rechazo ciudadano que suelen provocar las prospecciones de gas y petróleo y se facilite así la instalación de dichos proyectos.

Canon de superficie

El proyecto de ley también actualizó el canon de superficie, que se abona por la titularidad de permisos de investigación y concesiones de explotación, introduciendo dos nuevas tarifas.

La tercera grava la ocupación del espacio para la perforación de sondeos de investigación o explotación de hidrocarburos para cuya ejecución es requisito imprescindible la previa titularidad de un permiso o concesión.

En concreto, se fija un precio de 125.000 euros por sondeos terrestres y 600.000 euros por sondeos marítimos que, de estar ya en aplicación, habría supuesto un coste de 6,18 millones de euros a los operadores, un 0,71% de media sobre el presupuesto de sus proyectos.

En cuanto a la tarifa cuarta afectará a las campañas de adquisición sísmica, que sirven para obtener imágenes tridimensionales o de secciones del subsuelo para conocer la geología de la zona y confirmar la existencia de estructuras donde puede haber hidrocarburos. Quedan excluidas sin embargo perforaciones habituales que no tienen como objetivo la investigación profunda o la explotación.

Así, el Gobierno estableció un precio de 0,3 euros por metro en las campañas de sección y de 0,0003 euros por metro cuadrado en las tridimensionales, lo que habría supuesto un coste de casi 2,3 millones de euros en caso de estar ya en vigor, un 3,11% de media con respecto al presupuesto de unas operaciones que, además, tienen un «potencial superior para generar ingresos» al promotor, que puede vender la información en exclusiva durante su fase de confidencialidad.

Según el Ejecutivo, este canon fomenta que las acciones relevantes se realicen en un plazo de tiempo «no excesivamente dilatado», lo que redunda también en beneficios medioambientales. El titular del dominio público es el que recibe este canon.

Por último, el Gobierno introdujo nuevos pagos a los propietarios de los terrenos suprayacentes, equivalentes al 1% de la producción y a repartir entre los propietarios del perímetro de referencia que se establezca en cada caso por la Administración. El Gobierno no cuantifica esta medida por la complejidad del cálculo.

Finalmente, la memoria cuantificó las cargas administrativas de estas modificaciones tributarias en 1.610 euros al año aproximadamente para cada operador, en concepto de solicitudes, auditorías o controles externos y nuevas obligaciones de comunicar o publicar.

Industria prevé la hibernación de 6.000 MW de ciclos combinados y reabrir la central de Garoña

Este borrador dibuja las necesidades de redes de transporte eléctrico en los próximos años, para lo que parte de un escenario relativo a la demanda y la generación.

Este escenario contempla «la hipótesis de puesta fuera de servicio temporal de hasta 6.000 MW de ciclos combinados en el sistema peninsular», lo que supone cuantificar el programa de hibernación (suspensión temporal) aprobado en la reforma eléctrica de julio de 2013, que todavía no ha sido desarrollado.

Esta potencia hibernada se recuperará, según este documento, a finales de la década, algo que podría ser menos necesario si se cumplen las previsiones de contención del consumo como consecuencia de una mayor intensidad energética.

En materia gasista, Industria prevé la entrada en funcionamiento en los próximos años de nueva potencia de cogeneración (sistemas que se instalan en la industria para producir electricidad y calor útil al mismo tiempo) en sustitución de plantas de productos petrolíferos.

Con respecto a la nuclear, la planificación contempla el mantenimiento de la potencia actual «considerando la puesta en servicio de nuevo de la central de Santa María de Garoña en 2016», una central que se encuentra actualmente en proceso de revisión técnica.

También habrá un repunte en la potencia instalada renovable, de entre 6.617 MW y 8.537 MW, para garantizar el cumplimiento de los objetivos ambientales de la Unión Europea en 2020.

En concreto, el documento prevé la instalación en este periodo de entre 4.553 y 6.473 MW eólicos, 1.370 MW fotovoltaicos, 211 MW termoeléctricos y 208 MW hidroeléctricos.

La planificación contempla también la entrada en servicio de nuevas centrales de bombeo, la caída de generación con productos petrolíferos y el mantenimiento de los grupos de carbón, salvo aquellos que se cierren en cumplimiento de la normativa medioambiental.

Así, en 2020 el parque de generación eléctrica nacional contará con entre 1.033 y 3.456 MW más que al cierre de 2013.

En lo que afecta a la demanda final de electricidad, Industria prevé que se sitúe en 424.614 gigavatios hora (GWh) en 2016, un 4,6% más que en 2013, y en 267.336 GWh en 2020, un 15,25% más que el pasado año.

Por su parte, el operador del sistema, Red Eléctrica, prevé un repunte anual de entre el 1,7% y el 2,3% entre 2015 y 2020, en función de la situación económica.

En términos de energía final, Industria espera un crecimiento medio del 0,9% anual hasta 2020, más limitado hasta 2016 y mayor después, un repunte inferior al «significativo crecimiento» esbozado para la economía, un desfase que está «derivado de las políticas de eficiencia energética y de la progresiva saturación de algunos mercados».