La Plataforma contra el ATC hará una campaña para implicar a los territorios por donde tendrán que pasar la caravana radioactiva

En este sentido, la Plataforma afirmó que el Ministerio de Industria, Enresa y el Ayuntamiento de Villar de Cañas «siguen con la estrategia de ocultar información sobre el ATC» y con la intención de «reducir al máximo el periodo de alegaciones y así dificultar la participación pública en los diferentes procedimientos administrativos del ATC», según informó la Plataforma.

Tal y como explicó este colectivo, Enresa ya presentó simultáneamente ante el Ministerio de Industria, la solicitud de autorización previa o de emplazamiento y la autorización de construcción del ATC, algo que consideran que «debería darse a conocer a bombo y platillo» y, sin embargo, según denunciaron, «no se ha comunicado públicamente».

Para la Plataforma, este proceso tiene como objetivo someter a información pública de forma simultánea tres procedimientos de licenciamiento: las solicitudes de autorización previa, de construcción y de evaluación de impacto ambiental.

De este modo, los componentes de la Plataforma y los ciudadanos afectados por el proyecto del ATC tendrán «únicamente» 30 días para estudiar los documentos de los tres procedimientos y elaborar las correspondientes alegaciones, cuando los documentos «pueden constar de varios miles de folios, sin contar con anexos y estudios parciales».

Por ello, la Plataforma se reunió este pasado domingo con la intención de hacer frente a la nueva situación y plantear nuevas campañas y movilizaciones, entre las que se encuentra la campaña sobre el transporte de residuos nucleares.

EH Bildu exige al Alcalde de Vitoria que protagonice «acciones concretas» contra la reapertura de Garoña

En un comunicado, el portavoz municipal de la coalición, Kike Fdz de Pinedo, ha criticado que la oposición de Maroto «no va más allá de inútiles encuentros a puerta cerrada y declaraciones en prensa».

Asimismo, ha recordado que «empujado por una moción del Pleno, Maroto convocó en septiembre una manifestación a la que no acudió ni él ni nadie de su gobierno» y que con las radiaciones electromagnéticas de las antenas de Ibaiondo «manifestó en los medios de comunicación que personalmente se había encargado de arreglar el problema para el inicio del curso pero la comunidad escolar recibe ahora cuatro veces más radiaciones que entonces«.

«Maroto se ha tirado una semana defendiendo la Capital Gastronómica en Madrid, pero es incapaz de hacer algo por la salud de sus vecinos. Tiene la oportunidad de demostrar que no es un títere de los intereses de Endesa e Iberdrola», ha insistido.

Por ello, la coalición defenderá una enmienda de adición en el Pleno de este viernes a una moción socialista sobre Garoña en la que pide que el Ayuntamiento apoye «activamente» todas aquellas movilizaciones que puedan desarrollarse en el municipio en contra de la reapertura de la central.

Además, solicita que Iberdrola y Endesa, propietarias de Nuclenor, «respeten la voluntad mayoritaria de la sociedad gasteiztarra y renuncien a la posibilidad de cualquier prorroga en la actividad de Garoña», y pide una reunión entre el Consistorio y los consejeros delegados de ambas empresas eléctricas.

La central nuclear de Almaraz II reduce su potencia un 20% por un fallo en una pieza del alternador

Así, en el momento de la notificación al regulador atómico, la planta se encontraba al 82% de su potencia (durante la subida de carga) y los responsables de la planta acordaron desacoplar el reactor de la red eléctrica para revisar y solucionar la anomalía.

Según informó el CSN, la excitatriz es un equipo necesario para el funcionamiento del alternador y que está situado junto al mismo en el lado opuesto a la turbina.

El regulador atómico aseguró que los sistemas de la central funcionaron según lo previsto en su diseño, la planta se encuentra desacoplada de la red eléctrica y en condiciones estables. De hecho, el titular está analizando las causas y posibles soluciones al problema.

En cualquier caso, el suceso no tuvo repercusión para las personas ni el medio ambiente, y fue clasificado como nivel 0 en la Escala Internacional de Sucesos Nucleares.

La central nuclear de Almaraz realizó su última parada programada en noviembre de 2013 y cambió la excicatriz en febrero de 2013. Su licencia de operación actual rige hasta junio de 2020.

Ecologistas en Acción denuncia la degradación de Almaraz

La organización Ecologistas en Acción denunció la degradación de la seguridad en la central de Almaraz II y señaló que la excicatriz ya dio problemas en mayo de 2013 después de haber sido cambiada tres meses antes.

La ONG consideró que puesto que «tenían prisa» por arrancar la central, colocaron otra vez la antigua y, por el momento, la central está funcionando al 80% de su capacidad total y ese está estudiando la revisión de esta pieza.

Además, advirtió de que este último fallo es fruto de la degradación de la pieza, lo que significa, a su vez, un síntoma de la «progresiva degradación de la central».

En este sentido, el portavoz nuclear de Ecologistas en Acción consideró que aunque el generador y su excicatriz están fuera del ámbito puramente nuclear, en una central nuclear todos los elementos están relacionados y un fallo en un elemento no nuclear se pude propagar hasta el reactor y dar lugar a un accidente nuclear.

A este respecto recordó que el accidente de Vandellós I (Tarragona), cuyo 25 aniversario se cumple este año, empezó por un fallo en la turbina, pieza que rota y hace girar al generador. Así, explicó que en la turbina de Vandellós I se produjo un incendio que se propagó hasta el reactor dejando la central finalmente en un estado tan ruinosos que hubo de ser clausurada. Sólo la fortuna y la actuación de los bomberos evitaron una fuga radiactiva de la central.

Asimismo, añadió que, de la misma forma, un fallo en el generador podría dar lugar a un incendio que se propagara hasta el reactor en la unidad II y dar lugar a un accidente nuclear.

Por último apuntó que la unidad II de Almaraz cumple 30 años en 2014 con sucesos notificados que se acumulan. Por ello, Ecologistas en Acción consideró que «lo más sensato» sería fijar una fecha de cierre a esta planta.

Finalmente, se planteó que si con 30 años Almaraz II sufre tal degradación, por su estado «tan lamentable en la actualidad», y se cuestionó cuál sería su situación si el Gobierno permite a la central funcionar hasta los 50 ó 60 años, «lo que sus propietarios desean y el Gobierno está barajando».

Japón no dejará de utilizar energía nuclear a pesar de Fukushima

No obstante, el Gobierno japonés apostará de manera paralela y «en mayor cantidad» por las energías renovables, recalcó Satoh durante un desayuno informativo celebrado en Madrid.

El consumo energético de Japón proviene en un 30% de las centrales nucleares, en un 60% de las energías convencionales –gas natural, petróleo y carbón– y en un 10% de las renovables, principalmente de la energía hidráulica.

Desde el desastre de la central nuclear de Fukushima, los 50 reactores nucleares de Japón permanecieron apagados en diversas ocasiones para poder proceder a las tareas de evaluación de seguridad. «Ahora, ese 30% procedente de la nuclear proviene de las energías convencionales y eso cuesta mucho dinero», aseguró.

«La importación de hidrocarburos está costando casi 22.000 millones de euros anuales», aseguró el embajador. «No se puede sostener (económicamente) un sistema con estas instalaciones sin utilizar», añadió. «Japón no va a abandonar el uso de energía nuclear (…) pero apostará paralelamente y en mayor cantidad por las energías renovables», ha concluyó el embajador.

El debate de la energía nuclear cobró importancia tras el terremoto y el tsunami de 2011. A pesar de que la central Fukushima estaba preparada para un terremoto ya que Japón se asienta sobre una falla, no lo estaba para un tsunami, por lo que el azote del mar provocó varias explosiones de hidrógeno que hicieron que los núcleos de algunos de sus reactores se fundieran parcialmente.

Poco antes de las elecciones de 2012, que ascendieron al Partido Liberal Democrático de Shinzo Abe al poder, el ex primer ministro Yoshihiko Noda incluyó entre sus promesas electorales eliminar la dependencia de las nucleares para 2030. Su predecesor, Naoto Kan, propuso que para 2020 el porcentaje de la energía que procede de las renovables pasara del 10% al 20%.

Los ecologistas ven «una temeridad» que el Gobierno estudie ampliar la vida de las nucleares a 50 ó 60 años

El último Plan General de Residuos Radiactivos, de 2006, establece como escenario de referencia que las centrales nucleares españolas tengan 40 años de vida útil. El CSN afirma que España cuenta con seis instalaciones en explotación, de las cuales dos (Almaraz y Ascó) tienen dos unidades gemelas, es decir, cada dispone de dos reactores nucleares.

El coordinador del Área de Energía de Ecologistas en Acción, Rodrigo Irurzun, comentó que esta decisión, de llevarse a cabo, sería «una temeridad porque incrementará gravemente el riesgo de que se produzca un accidente serio».

«Hay que tener en cuenta que todos los años se producen varias decenas de incidentes por fallos de seguridad y muchas veces por errores humanos. Cuanto más obsoleta es una instalación, más fácil es que pase algo grave, más nos costará gestionar los residuos y el coste económico sería incalculable, con lo cual hay que dejar de producirlos cuanto antes«, explicó.

Irurzun señaló que la prolongación de la vida útil de las centrales nucleares se sustenta en que «no se va a construir ninguna en España porque son muy caras y hace falta mucho capital que hay que recuperar a largo plazo».

Sin embargo, destacó que la ampliación de la vida «no depende del Gobierno», sino del CSN, que renueva los permisos de funcionamiento según el estado de seguridad de las instalaciones. «Los criterios de seguridad en Europa son ahora más estrictos después del accidente de Fukushima de 2011. En general, la energía nuclear es insegura y cuanto más obsoletas son las instalaciones, más insegura es y más peligro hay», apostilló.

Por su parte, la responsable de la Campaña de Energía de Greenpeace, Raquel Montón, precisó que la ampliación de las centrales nucleares, «más allá de las declaraciones políticas de unos y otros, depende del Consejo de Seguridad Nuclear, que es un organismo independiente».

Montón enmarcó las declaraciones de Gil-Ortega en «la propaganda de sacar este tema en los medios de comunicación ante el problemón del sistema eléctrico, con el problema del déficit de tarifa que el Gobierno es incapaz de corregir».

Subrayó que la Comisión Europea lanzó la pasada semana su propuesta energética hasta 2030 con el objetivo de que un 27% de la energía proceda de fuentes renovables, de manera que «la ampliación y la extensión del parque nuclear en Europa va en franco retroceso. La cosa en Europa, ni económica ni medioambientalmente, no va por la ampliación de la vida de las nucleares».

A este respecto, tildó de «descabellado y muy poco realista» que las centrales nucleares prolonguen su vida útil cuando, además, «las nuevas pruebas de resistencia que se han hecho en Europa tras el accidente de Fukushima o las nuevas necesidades de seguridad o de diseño de las centrales nucleares que se han construido en los últimos años distan mucho de las condiciones de seguridad y de entorno de las anteriores».

Ecologistas y EQUO muestran «total» rechazo a ampliar El Cabril (Córdoba) por el incremento de «riesgo» humano y natural

La organización Ecologistas en Acción y la formación política EQUO han manifestado su «total» rechazo a las pretensiones de la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa) de duplicar las celdas de almacenamiento de residuos radiactivos de media y baja actividad en el cementerio nuclear de El Cabril (Córdoba) por el incremento del «riesgo» para las personas y ecosistemas que supone esta ampliación.

En un comunicado conjunto, Ecologistas y EQUO han expuesto que, según los planes de Enresa, el recinto almacenará los residuos procedentes de la actividad de las centrales nucleares del país, los resultantes del desmantelamiento de todas estas instalaciones y los que se pudieran derivar de posibles accidentes. Para ello, el ente estatal necesita al menos «cuadruplicar» la capacidad de las existentes en este momento en el cementerio nuclear de El Cabril, «y que están a punto de llenarse totalmente».

Para ambos colectivos, esta ampliación tendrá como consecuencia «miles de transportes de residuos radiactivos y cientos de miles de kilómetros recorridos por las carreteras españolas, con el consiguiente riesgo para la ciudadanía».

«Una importante fracción de estos transportes está formado por bidones radiantes; en caso de accidente, sin que tan siquiera sufrieran deterioro, la radiación que sufriría un menor de 18 años que los curioseara un solo minuto superaría la máxima dosis total permisible legalmente para un año«, advierten.

Por otra parte, Ecologistas en Acción y EQUO lamentan que la decisión tomada en los últimos días por el Gobierno de prolongar la actividad de la central de Garoña «incrementará el riesgo de accidentes en la misma y la cantidad de basura radiactiva a gestionar». Ambas organizaciones afirman que «no es admisible el mercadeo del riesgo de los residuos por dinero» y que este riesgo se prolongará «no menos de 300 años», atentando a la salud de las futuras generaciones.

Han mantenido que se puede eliminar el riesgo que supone la actividad de las centrales nucleares y el incremento de residuos radiactivos con un modelo energético exclusivamente basado en fuentes renovables, «especialmente indicado en nuestro país por sus condiciones geográficas». Este nuevo modelo llevaría asociada la creación de un importante número de puestos de trabajo de alta calidad y de la liberación de la balanza de pagos de la «pesada» carga que suponen las importaciones energéticas.

Por último, Ecologistas en Acción y EQUO consideran la convocatoria de movilizaciones para expresar su rechazo a esta ampliación y a la propia existencia del cementerio nuclear de El Cabril.

Greenpeace insiste en priorizar «máxima seguridad» en El Cabril y cree que la ampliación suena «sólo a deseos»

La organización ecologista Greenpeace se ha posicionado sobre la duplicación de capacidad del almacén de residuos radiactivos de baja y media capacidad de El Cabril, en el término de Hornachuelos (Córdoba), anunciada por la Empresa Nacional de Residuos (Enresa), incidiendo en la necesidad de priorizar la «máxima seguridad» y señalando que las pretensiones expuestas por el ente estatal suenan «sólo a deseos».

La portavoz estatal de Energía Nuclear de Greenpeace, Raquel Montón, ha precisado que dicho proyecto debe someterse a tramitaciones, entre otras de autorización ambiental, y a la participación pública en un proceso amparado por las directrices que marque el Consejo de Seguridad Nuclear.

«Son procedimientos que duran años», ha indicado Montón, que ha recordado que la duplicación de capacidad a la que ha aludido Enresa no es por ello «un mero trámite» y que, en este sentido, «no está todo dicho», puesto que «si el Consejo de Seguridad Nuclear encuentra algún tipo de incumplimiento en materia de seguridad, y ya en otras ocasiones ha aludido a algunas carencias, podría no llevarse a cabo esta iniciativa».

En cualquier caso, la portavoz de Greenpeace ha recordado que cualquier proyecto de esta índole debe estar sometido a «todas las consideraciones medioambientales y el máximo de seguridad», y ha defendido que «la solución real y cierta a estas problemáticas es, en primer lugar, dejar de producir estos residuos, tal y como venimos defendiendo desde hace años en una demanda histórica».

«Lo que hay que hacer mientras la industria nuclear no encuentre una solución es almacenarlos de la forma más segura», ha agregado Montón, mostrándose partidaria de que los residuos no se desplacen mucho más allá del sitio donde se producen, para no someterlos a ningún potencial accidente logístico.

Según ha asegurado, todo se traduce en una cuestión económica, puesto que «cuanto mayor es la seguridad más caro resulta para el que realiza el proyecto», si bien «mantenemos esa exigencia máxima en todos los casos, y más aún en los de residuos radiactivos».

Para Montón, lo expuesto por Enresa «suena a hablar muy a futuro, a intentar mover algo sin fundamentos, con una necesidad basada en nada», recordando además que el Plan de Gestión de Residuos de España «no prevé una ampliación de El Cabril al doble de su capacidad».

El PP no atiende a la petición de PSOE, IU-ICV-CHA y Amaiur para que Soria explique la reapertura de la central nuclear de Garoña

El portavoz adjunto del PP en el Congreso, Rafael Hernando, remarcó que la decisión de cerrar temporalmente la planta correspondió a los titulares de la empresa (Nuclenor), en base a una «estimación errónea» sobre la «repercusión negativa» que a su juicio iba a tener el nuevo impuesto sobre el combustible que entró en vigor en 2013.

«Hoy en día los dueños han estimado que el impacto no es el que estimaban. Ha cambiado su perspectiva y han sugerido la opción de reabrirla«, indicó Hernando.

Según insistió el dirigente popular, la energía nuclear es «barata» y, dada la época de crisis económica, «hay que encender la bombilla de las industrias todos los días», frente al modelo diseñado por los socialistas que ha hecho que, mientras que en 2004 la tarifa de la luz era de las «más baratas de la Unión Europea», en la actualidad la española sea de las «más caras».

«Me parecen muy bien estas cuestiones ideológicas, pero desgraciadamente la economía se mueve con energía y tiene que ser barata. Hicieron experimentos para energía para ricos y este país no se lo puede permitir si queremos salir de la crisis», subrayó en crítica al PSOE.

Por otro lado, puntualizó que la central burgalesa genera 300 empleos, 471 indirectos, y cuesta 190 millones de euros, mientras que la energía fotovoltaica supone un gasto de 2.755 millones de euros.

Desde el PSOE, Jesús Caldera criticó que si se reabre Garoña y se prolonga la vida de las centrales a los 60 años, como así anunció el Ejecutivo que está estudiando, supondría una decisión «controvertida», a la par que «un freno» al futuro desarrollo de las renovables.

Es más, sostuvo que la construcción de nuevas centrales «no es rentable», su seguridad no se puede garantizar, como se vio tras el accidente nuclear de Fukushima, además de que su aportación al mix energético es «inferior» al de las renovables, que son energías «limpias, sostenibles y que generan más empleo».

En este punto, precisó que las energías limpias pueden suponer hasta 370.000 puestos de trabajo indirectos, mientras que el parque nuclear ofrece 10.000 puestos de trabajo.

«Reabrir Garoña supone un riesgo importante y ningún beneficio. Supone el 1,5% de la energía de España. No va a bajar el recibo eléctrico de los consumidores. Está ya amortizada, igual que las centrales restantes de España», subrayó, al mismo tiempo que avisó de que la nuclear tampoco es una alternativa dada la escasez del uranio, el combustible que se utiliza en esta energía.

Chesús Yuste, de la Izquierda Plural, subrayó que la central atómica está «obsoleta», está «amortizada», aporta «poquísimo» al mix energético y aumenta los riesgos con reactores similares al del accidente de Fukushima. Con todo ello, exigió que «se eche doble llave al sepulcro de Garoña».

Por parte de Amaiur (Grupo Mixto), Xabier Mikel Errekondo criticó la actitud «irresponsable» del Gobierno al reabrir la instalación atómica, mientras que potencias como Alemania o Japón están dando la espalda a la energía nuclear, tras el desastre de Fukushima.

«Garoña es innecesaria. Su aportación es irrisoria y no tiene sentido energético, además de un obstáculo para la generación de miles de puestos de trabajo y el desarrollo de las renovables. No es barata porque hay que añadir el gasto del tratamiento de los residuos radioactivos, intratables aún», subrayó.

El portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban, reiteró que es un «auténtico riesgo innecesario» reabrir la central «más antigua» de España, que fue programada para 25 años, superados «con creces» dado que ha funcionado 41 años y que se está planteando su reapertura hasta los 60 años de actividad.

«Por ello, la urgente necesidad de que el ministro venga», remarcó, al mismo tiempo que subrayó que reabrirla conllevaría una inversión «muy importante, de hasta 150 millones euros» para llegar a las condiciones de seguridad establecidas por Europa tras Fukushima, y para dar un rendimiento «similar a la de una luciérnaga», puesto que su producción está asegurada por otras vías y es «escasa» frente al reparto del mix energético.

Por último, Toni Cantó, de UPyD, estimó que sí debería comparecer Soria porque hay que hablar del coste de la factura eléctrica que está afectando a la generación de empleo de España, un debate en el que se aporten alternativas cuando las energías renovables no pueden aportar energía «ante la falta de sol o de aire».

El PSOE critica que la obra del ATC es «poco clara» y se adjudicó a un empresario que no tiene que ver con el sector de la construcción

Según indicó José Luis Martínez Guiarro, portavoz del Grupo Parlamentario Socialista en las Cortes regionales, en el PSOE hay «una profunda preocupación» de cómo se puedan hacer las cosas de cara al futuro en la construcción del silo en la localidad conquense.

Concretamente, indicó que una de las empresas que forman parte de la UTE adjudicataria, Copal Obras y Servicios, se creó nueve meses después de que se anunciara que Villar de Cañas iba a se la sede del ATC e insistió que fue creada por una persona «que nada que tiene que ver con el sector de la construcción».

«Cuando hemos intentado denunciar esta cuestión, el propio alcalde de Villar de Cañas ha dicho que quien está detrás de esta empresa es un empresario de Mota del Cuervo que se dedica la construcción«, dijo Guijarro, quien se preguntó por qué no es el dueño de la empresa el verdadero adjudicatario.

También esperó que el Gobierno de Castilla-La Mancha, que es quien hizo la adjudicación a través de Gicaman, aclare estas cuestiones. «No es una buena manera de empezar todo el proceso de adjudicación cuando estás hablando de un volumen de obra importante», añadió.

Enresa anuncia que el almacén de residuos de media y baja actividad de El Cabril duplicará su capacidad

Durante el Foro de la Nueva Energía, organizado por Nueva Economía Fórum, Gil Ortega dijo que Enresa ya inició los trámites con el ayuntamiento de Hornachuelos (Córdoba) y la Junta de Andalucía para solicitar los permisos para construir otras 28 celdas, es decir otras tantas como las actuales, que están ocupadas al 70% de su capacidad.

Así, precisó que las 28 celdas de residuos de media actividad son las que se duplicarán y que el espacio para los residuos de baja actividad, que alberga la celda 29, también serán ampliados próximamente, ya que se iniciará la celda 30 entre los meses de abril y mayo de este año.

Según añadió, el Cabril asume el 80% del desmantelamiento de las centrales y otro 20% de otras actividades generadas en España, para lo que dispone de una capacidad de 50.000 metros cúbicos, de los que ya están ocupados 30.000.

Gil-Ortega explicó que estos residuos van acondicionados en bidones de 120 litros, que se introducen en contenedores fabricados en El Cabril, y a su vez en celdas de almacenamiento definitivo, con una capacidad de alrededor de 5.760 barriles de 220 litros cada uno.

Asimismo, aseguró que España tiene resuelta «totalmente» la gestión de los residuos de baja y media actividad, mientras que «no podemos decir lo mismo en aquellos de alta actividad», por lo que abogó por la necesidad del Almacén Temporal Centralizado (ATC) de Villar de Cañas (Cuenca).

«Es una instalación pasiva, no es una instalación nuclear, no sufre reacciones en su interior, sólo emite calor, no hay ningún riesgo de situarlo en Villar de Cañas ni en ningún sitio de España», apostilló.

Por ello, Gil Ortega defendió la idoneidad de los terrenos elegidos en el municipio conquense, puesto que «reúne todas las condiciones de suelo, arcilla y arenisca», y de los beneficios sociales y económicos que supondrá para el entorno el futuro ATC. De hecho, apuntó que Villar de Cañas creció en 2013 un 15%, lo que aventura la nueva etapa que está por llegar, una vez que el ATC comience su construcción.

Así, dijo que el emplazamiento, de 54 hectáreas, se empezó a vallar este mismo lunes, con el objetivo de cumplir plazos y que los primeros residuos nucleares puedan empezar a almacenarse para los próximos 60 años en el primer trimestre de 2018. «Contar con un ATC es imprescindible y urgente si se quiere hacer sitio para que las centrales nucleares actuales sigan funcionando», apostilló.

En este contexto, manifestó que la ubicación dependió de la decisión del Gobierno de España y manifestó que la instalación debe hacerse con el mayor consenso y transparencia, así como con una política de puertas abiertas, como ocurre en El Cabril, donde los cordobeses pudieron comprobar que la radiactividad ambiental actual es «idéntica» a la que había antes de construir el almacén, tras 900 muestras al aire, agua, animales y peces.

«No ocurre nada en El Cabril que no lo sepa inmediatamente el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) y el Ministerio de Industria», puesto que «si pasara algo habría sospecha», dijo

Respecto a la pedagogía e información a los ciudadanos en materia nuclear, aseveró que se está haciendo un «esfuerzo fundamental», y que las actuaciones en materia nuclear «no se pueden hacer si la sociedad no está bien informada». Por ello, consideró que el rechazo inicial que ocasionó el ATC, «se volverá colaboración social si las cosas se hacen con puertas abiertas y transparencia».

En cuanto a las protestas de los colectivos ecologistas, opinó que «pueden manifestarse como quieran», pero «deben dar una solución a los residuos radiactivos».

Ampliar la vida de las nucleares a 50 o 60 años

El presidente de Enresa aseguró que el Ministerio de Industria, Energía y Turismo «está pensando en prolongar» la vida de las instalaciones nucleares de los 40 años actuales a «50 ó 60 años», en la línea de otros países como Estados Unidos que podrían ampliar el periodo hasta los «70 u 80 años» de actividad, tal y como apuntó hace unos meses el ministro del ramo, José Manuel Soria.

Gil Ortega consideró que puesto que los residuos radiactivos son «una realidad» es preciso tratarlos de una forma «segura y eficaz». «Todos los españoles hemos generado residuos radiactivos» y ahora «es nuestro deber darles solución», aseguró.

Además, también recordó que el ATC no es cementerio, porque no es definitivo, sino un almacén casi en superficie que tendrá una altura de 25 metros más una chimenea de unos 23 metros por la que saldrá aire y en el que se guardarán los residuos y el combustible de las plantas atómicas españolas durante al menos los próximos 60 años, para posteriormente ser trasladados a un Almacén Geológico Profundo (AGP), para cuya finalización «quizá hagan falta 50 años».

En este sentido, adelantó que durante 10 años Enresa realizó sus propios trabajos de investigación para conocer distintos emplazamientos posibles en el territorio y que no quiso desvelar antes de dárselos a conocer al Gobierno cuando éste se lo solicite. En todo caso, consideró que será una decisión de Estado que habrá que tomar en los próximos 50 años o 60 años.

Vandellós I y Garoña

Por otro lado, sobre los residuos de la central nuclear de Vandellós I (Tarragona), alojados en la actualidad en Francia, dijo que tendrán que volver a España a mediados de 2017, para lo que junto al futuro ATC, se buscó una solución de cara a ese medio año de antelación al inicio de su funcionamiento.

Concretamente, explicó que las 1.000 toneladas de residuos de Vandellós I que se enviaron a reprocesar a Francia, una operación que ha tenido un coste de 600 euros, debían haber regresado en 2011 y, por ello, Francia puso una especie de multa de 65.000 euros a España por cada día de demora. Entonces, según añadió, se debían traer 14 metros cúbicos de residuos de alta actividad y 670 metros cúbicos de baja y media actividad en 90 transportes por carretera.

Sin embargo, en 2012, recién llegado a la presidencia de Enresa, se aprobó un proyecto para reducir este volumen, por un importe de 194 millones de euros. De este modo, se devolverán a España 14 metros cúbicos de residuos de alta actividad y 37 metros cúbicos de media y baja actividad en dos o tres transportes por carretera. «Dejarlos allí este tiempo tal cual estaban costaba 200 millones de euros y con esta operación ya no estamos pagando los 65.000 euros diarios», justificó.

Gil Ortega resumió que, en total los residuos de Vandellós habrán costado a España 800 millones de euros, que «es más de lo que cuesta construir el ATC». Sobre el traslado, dijo que Francia los llevará hasta la frontera y desde ahí llegarán al ATC por carretera. Son tres transportes en contenedores seguros y defendió la experiencia de Enresa en esta operación.

Sobre la posible reapertura de la central de Santa María de Garoña (Burgos), Gil-Ortega reconoció tener «incertidumbre de ver qué va a ocurrir», aunque defendió la «obligación» y las «ganas» de un plan al respecto.

«Estamos hablando con los dueños de Garoña desde hace bastante tiempo por si no entra en funcionamiento saber qué hacemos», aclaró, puesto que «el combustible en piscinas hay que sacarlo» a pesar de que «en cualquier caso el desmantelamiento no empezaría hasta dentro de tres años».

No obstante, Gil-Ortega destacó que aunque desde el Ministerio de Industria, Energía y Turismo «han puesto el mercado adecuado» con respecto a Garoña, «otra cosa es que los empresarios lo vean».

EQUO advierte de que reabrir ahora la central de Garoña no sería posible debido a la legalidad nuclear vigente

En opinión de Juan López de Uralde, coportavoz de EQUO, las recientes declaraciones del secretario de Estado de Energía, Alberto Nadal, sobre el interés del Gobierno en facilitar la reapertura de la central nuclear de Garoña, «hacen pensar en la existencia de negociaciones» entre el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) y Nuclenor, la empresa gestora de la central.

López de Uralde rechazó firmemente la reapertura de la central nuclear de Garoña y recordó que la Instrucción de Seguridad IS-22 del CSN para la gestión del envejecimiento de las centrales a largo plazo, exige la presentación de un Plan Integral de Evaluación y Gestión del Envejecimiento con tres años de antelación a la renovación de la autorización de explotación.

Asimismo, indicó que la central de Garoña está pendiente de la realización de «importantes obras de mejora» como consecuencia de los «test de stress» tras el accidente de Fukushima, con el objetivo de mejorar su seguridad ante posibles accidentes. Las mejoras deberían estar finalizadas antes de que acabe 2016, si quiere continuar en operación.

El coportavoz de EQUO aseguró que esta formación no va a permitir «vías rápidas» que puedan «poner en riesgo la seguridad de las personas. No se puede permitir que los beneficios de una empresa se pongan por encima del bienestar de la ciudadanía».

«La central de Garoña debe cumplir con la legalidad vigente para poder ponerse en marcha de nuevo», defendió antes de asegurar que «si permanecer tres años más cerrada hace inviable la continuidad de la central, es el momento de asumir que hay que empezar con su desmantelamiento», concluyó.

Jordania y Arabia Saudí firman un acuerdo de cooperación nuclear

El pacto fue suscrito por el presidente de la Autoridad de la Energía Atómica de Jordania, Jaled Tuqan, y el presidente de la Ciudad Rey Abdala para la Energía Atómica y Renovable, Hashem al Yamani.

Durante el acto, Tuqan destacó la importancia de este acuerdo debido a las fluctuaciones de los precios de la energía en el mercado mundial, que están afectando y generando una abultada factura energética a Jordania.

El responsable jordano pidió a los países árabes que se beneficien de los acuerdos internacionales para investigar y producir energía nuclear con fines pacíficos.

Por su parte, Al Yamani dijo que el pacto garantizará «transparencia» para dar permiso a ese tipo de operaciones en sus países.

De esta forma, ambos estados cooperarán en varios ámbitos de la energía nuclear, sobre todo en investigación básica y aplicada, así como en el diseño, construcción y operaciones de generación de energía nuclear, investigación de reactores y exploración de nuevos materiales, según se informó.

Este es el décimo tercer acuerdo de cooperación nuclear que Jordania firma con países extranjeros, después de los que tiene con España, Francia, Canadá, Reino Unido, Rusia, China, Corea del Sur, Argentina, Japón, Rumanía, Italia y Turquía.

Jordania seleccionó recientemente a la compañía estatal rusa Rosatom para que construya dos plantas de energía nuclear de mil megavatios, que deberían estar listas en 2022.

El Gobierno está actualmente conversando con varios grupos de presión y profesionales en el país para decidir la ubicación de esas futuras plantas nucleares.

Países árabes como Jordania, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Egipto mostraron interés en desarrollar esa forma de energía, a raíz del polémico programa nuclear iraní, que despertó recelos en la comunidad internacional mientras Teherán defiende que sólo tiene usos pacíficos.