Fukushima provocó una pausa en el programa nuclear que ya se está superando, según afirma la OCDE

Así, el responsable nuclear de la OCDE consideró que la mayoría de los Estados siguen teniendo en cuenta el programa nuclear y «poco a poco» se está retomando esta energía, «tras la pausa» causada por accidente.

Echávarri explicó que aún se continúan refrigerando los reactores, cuya temperatura bajó notablemente, y que tres años después del accidente hay «cierto sentimiento» de que los reactores están «a buen nivel de control» por lo que la mayor preocupación aún sigue siendo el control del agua radiactiva.

En este contexto, manifestó que el impacto actual en la salud pública es «mínimo» y apuntó que 3.000 personas trabajan en la planta a diario para tratar de avanzar en la descontaminación y el desescombro.

Respecto a informaciones que señalan que personas de bajos recursos e indigentes son quienes realizan las tareas más peligrosas, Echávarri estimó que estas afirmaciones son «extrañísimas» porque, tras visitar la central, explicó que cada persona lleva un dosímetro y son labores «muy especializadas que no puede realizar cualquiera». En todo caso, dijo que no sabe lo que sucede en todos los pueblos de la zona.

En cuanto al florecimiento de programas nucleares en varios países que se vivía hasta el momento de este accidente «grave e importantísimo», reconoció que había un «gran interés» que llevó a «repensar» pero «poco a poco, la mayor parte de los Estados asimiló el accidente y está retomando sus planes».

De hecho, Echávarri apuntó que, de los reactores que operaban hace tres años, «solo se pararon dos reactores en Japón por razones de seguridad», mientras que el resto continúan y otros pararon por razones políticas, a pesar de que no había necesidad inmediata de clausura.

Asimismo, recordó que en esa fecha había 65 centrales en construcción en todo el mundo mientras en la actualidad hay 71 plantas en marcha. «Ha habido una pausa en las nuevas construcciones. Pero tres años después y con nuevos criterios de seguridad hay interés en mantener los reactores existentes y en nuevas plantas«, manifestó.

Sin embargo, más allá del accidente, el responsable nuclear de la OCDE estimó que el factor Fukushima se está empezando a superar y ahora «el gran obstáculo» son la crisis económica y la falta de crecimiento de demanda eléctrica provocada por esta y las condiciones para los inversores, que ven nuevas oportunidades en otras alternativas como el fracking.

En este sentido, señaló que Asia es el continente con mayor número de reactores en construcción, con China a la cabeza, ya que en este país se alzan 31 plantas, casi la mitad de las que están en construcción en este momento en el mundo.

Además, Echávarri destacó que España participó en la evaluación en profundidad de Fukushima y de su parque atómico. Igualmente, agregó que la concatenación de circunstancias que acaecieron en el accidente de Japón «no tienen una cierta realidad en España» y, a pesar de ello, se incorporaron algunas mejoras adicionales de seguridad.

Por este motivo, manifestó que «las centrales españolas están en la mejor posición para extender su vida útil», como en Estados Unidos, donde podrán operar hasta 60 años. «Es una alternativa muy factible y atractiva en España. Pero en base a los requisitos del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN)», valoró.

En concreto, sobre la situación de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) dijo que se trata de un caso «muy especial» con más de 40 años de operación y en una situación de cambios de normativa importantes para el rendimiento económico.

De este modo, recordó que para una central atómica necesita que el propietario vea «atractivo» producir electricidad y que tenga todos los permisos del CSN. Así, Echávarri apuntó que tras las condiciones en que se debe operar hubo varios cambios en la retribución e impuestos que llevaron al titular a pensar en que quizá «no sea tan interesante».

En todo caso, opinó que «lo importante» es que si Garoña vuelve a operar sea «bajo el control riguroso del CSN y de las condiciones de sus técnicos».

Finalmente, defendió la energía nuclear como una electricidad de base «fundamental» que no compite con las renovables, sino con el gas y el carbón y que, a diferencia de estas no emite CO2, algo «fundamental para evitar el cambio climático».

Los ecologistas califican la situación en Fukushima de «catastrófica»

Por su parte, Ecologistas en Acción y Greenpeace consideraron que la situación en la central nuclear de Fukushima y en su entorno, es «catastrófica», tres años después del accidente que sufrió la planta a raíz del tsunami que siguió a un terremoto de 9 grados de magnitud.

En este sentido, manifestaron que, a pesar del tiempo transcurrido y de que Japón es una potencia tecnológica, la situación en Fukushima «sigue siendo catastrófica» se siguen produciendo sucesos nucleares como fugas de agua radiactiva, que están llegando al agua y al suelo y en la zona hay una radiación de 1 sievert a la hora, lo que significa que si alguien entra en contacto con ese agua moriría en pocas horas.

En cuanto a la situación de la población, el portavoz nuclear de Ecologistas en Acción, Paco Castejón, manifestó que esta es la tarea de descontaminación más grande de toda la historia porque se está tratando de limpiar un área enorme de todos los radioisótopos, mientras que unas 52.000 personas siguen viviendo fuera de sus casas, en viviendas prefabricadas y que los niños de las poblaciones cercanas tienen limitado el tiempo de juego al aire libre, lo que influye en su salud física y psíquica.

Además, estimó que «lo peor de lo que queda por delante» es el desmantelamiento de la planta, ya que no hay precedentes de desmontaje en reactores total o parcialmente fundidos, como es el caso de los reactores 1, 2 y 3. Hasta ahora, los precedentes en esta situación se cubrieron con un sarcófago, como en el caso de Chernóbil (Ucrania), o se sellaron con hormigón, como en el caso de Three Miles Island (Estados Unidos). En este caso no es uno reactor, sino tres y el recinto es bastante mayor.

De este modo, Castejón consideró que aún faltan dos o tres años para que la descontaminación sea efectiva y los niveles de radiación puedan estar por debajo de lo permitido y la población pueda volver a sus casas. En todo caso, añadió que en un radio de tres kilómetros de radio de la planta atómica seguirá siendo inhabitable durante

Asimismo, aún se deberá seguir inyectando agua de mar para mantener los reactores fríos porque el accidente aún sigue sin controlar. El recinto de la central, de tres kilómetros de radio, va a resultar inhabitable durante miles de años. Así, puso de ejemplo que en España hay municipios situados a menos de tres kilómetros de centrales nucleares, como en Trillo (Guadalajara).

De este modo, el portavoz ecologista concluyó que después de cada accidente se extraen conclusiones y se aplican lecciones, pero «siempre habrá algo que se escape al conocimiento y las consecuencias son catastróficas». Además, recordó que en Fukushima el iniciador del accidente fue el tsunami, un suceso externo, lo que demuestra que, por mucho que se controle la central, no es posible el control absoluto.

Tras el accidente, según recordó algunos países «se empeñaron» en mantener sus programas nucleares y otros cerraron sus plantas o las cerrarán progresivamente. Sin embargo, Finlandia sigue adelante con la construcción de su quinto reactor, Francia mantiene todas sus empresas y Reino Unido está planificando una nueva central.

Respecto a España, lamentó que el Gobierno se empeñe «más que los dueños» en reabrir la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) y criticó que el Gobierno haya legislado varias veces para intentar que Garoña vuelva a operar, lo que significa que el Ejecutivo está «legislando a la medida de una empresa privada».

Por su parte, la responsable del programa de energía y cambio climático de Greenpeace, Raquel Montón, aseguró que «las cosas están igual o peor» porque las víctimas llevan «tres años abandonadas en el limbo» y sigue habiendo 30.000 personas habitando viviendas «provisionales» de dos habitaciones.

Asimismo, lamentó que la población no está cobrando unas indemnizaciones que, por otro lado, son insuficientes y no volverán a sus casas por mucho que el Gobierno que es seguro, ya que no se fían de sus mediciones.

En este contexto, calificó de «escandaloso» que los fabricantes de componentes y equipos nucleares sigan sin tener responsabilidad civil ante cualquier tipo de fallo o accidente y que la legislación señale que no se puede reclamar de un país a otro, de acuerdo con el Convenio sobre indemnización suplementaria por daños nucleares.

Respecto a las pruebas de resistencia efectuadas en el parque atómico español tras el accidente en el país nipón, se calculó que las plantas francesas deberán invertir unos 50.000 millones de euros para adaptarse a los nuevos requerimientos de los estrés test. En estas mejoras no se incluye las pertinentes por envejecimiento de cada reactor.

A su juicio, Europa debería plantearse la edad de su parque nuclear e ir cerrando las centrales a medida que van cumpliendo 40 años porque los fallos pueden llegar desde fuera y porque Fukushima, que «desbordó todas las previsiones», ha demostrado que el riesgo «no es nunca cero».

En cuanto a las repercusiones sociales apuntó que, de acuerdo con un informe de Cruz Roja, hay más muertes por el estrés provocado por el accidente, la evacuación y no poder volver a sus casas que las propias del propio accidente. Según el periódico japonés «Manichi«, en diciembre de 2013 en la prefectura de Fukushima, el número de muertes indirectas de la evacuación, que asciende a 1.605 personas, superó los directamente causadas por el terremoto y tsunami.

A nivel local, manifestó que la realidad nuclear en España «es el colmo» porque se intenta dar una tercer oportunidad a los dueños de Garoña (Burgos), cuyo reactor es «exactamente igual» al de Fukushima y tiene «los mismos problemas» que aquel. «Si algo aprendimos de Fukushima, igual que en Garoña, es la existencia de la connivencia de operadores, regulador y el Gobierno», denunció.

Finalmente, quiso dejar patente que en España el Ejecutivo hace «leyes al dictado de las eléctricas, siguiendo el guión de Fukushima. Montón valoró que es fácil hacer un paralelismo» con lo que ocurría en Japón antes «del peor accidente nuclear de la historia que se produjo por fallos humanos», y concluyó que la nuclear no es inocua ni tiene riesgo cero.

Entra en vigor el decreto que abre la puerta a que la central nuclear de Santa María de Garoña siga operando

Con esta norma se modifica el reglamento sobre instalaciones nucleares y radiactivas de 1999, y se introduce la posibilidad de que, tras la declaración del cese de actividad de una instalación nuclear, su titular pueda solicitar la renovación de la autorización de su licencia de explotación.

Ello, se agrega, salvo que existan razones de seguridad que lo impidan y siempre que no haya transcurrido más de un año desde la declaración del cese de explotación.

La central de Garoña se encuentra parada desde el 28 de diciembre de 2012, cuando a raíz de la entrada en vigor del impuesto sobre la producción en centrales nucleares, que estableció la Ley de medidas fiscales para la sostenibilidad energética, Nuclenor (Iberdrola y Endesa, al 50%) decidió dejar de operar al considerar que le supondría un coste adicional de unos 152 millones de euros, una cantidad que consideraba «inasumible».

Además, desde el 6 de julio de 2013 en situación administrativa de cese de actividad por razones ajenas a la seguridad nuclear, a la protección radiológica y que el cierre no haya sido derivado de alguna de estas circunstancias. De esta forma, la central cumpliría en principio los requisitos para que su titular, Nuclenor, pueda solicitar la renovación de su funcionamiento, aunque la última palabra la tiene la empresa propietaria.

Garoña es la central nuclear más antigua de España y desde diversos ámbitos se solicitó su cierre y desmantelamiento total, aparte de porque ya cumplió con su vida útil de 40 años, para la que está diseñada para operar, también porque dispone del mismo reactor que el de la central nuclear de Fukushima, que provocó un desastre de enormes dimensiones en marzo de 2011 y que ha conllevado una nueva normativa internacional en material atómica.

En un principio la planta debería haberse cerrado en julio de 2009, año en el que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero decidió ampliar su permiso de explotación cuatro años más, hasta el 6 de julio. Ya con el Ejecutivo de Mariano Rajoy, en julio de 2012, se procedió a modificar este decreto de cierre, concediendo a la instalación burgalesa la posibilidad de solicitar su prórroga de explotación hasta 2019.

No obstante, Nuclenor no presentó solicitud alguna ante la incertidumbre que a su juicio podría crearse con el nuevo impuesto sobre la energía nuclear antes mencionado, así como la inversión de más de 100 millones de euros que supondría reabrir la planta atómica.

Durante el tiempo del cese de actividad, se mantuvo la totalidad de la plantilla y se desarrollaron las actividades necesarias para mantener la instalación en las «mejores condiciones» que garanticen «su seguridad y su capacidad para volver a funcionar», defendió Nuclenor en las últimas semanas.

Por otra parte, con esta norma el Gobierno completa y actualiza la normativa por la que se regulan las actividades de la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa). En concreto, se incluyen los principios generales para la gestión de los residuos, precisa las responsabilidades asociadas a dicha gestión por parte de la sociedad estatal mercantil encargada de la gestión de los residuos radiactivos generados en España y establece el contenido del Programa Nacional de Gestión de Residuos.

El PNV obligará a Rajoy a pronunciarse sobre su reapertura

La posible reapertura de la central de Garoña suscitó que el PNV aproveche su pregunta al presidente del Gobierno para obligarle a que se pronuncie sobre esta cuestión, en la sesión de control del Congreso de los Diputados del próximo miércoles.

Así, la pregunta que el portavoz de la formación jeltzale lanzará al jefe del Ejecutivo reza lo siguiente: «¿Piensa el Gobierno empeñarse en facilitar la reapertura de la central nuclear de Garoña a pesar del rechazo frontal de la sociedad, las instituciones y los partidos políticos a tal medida?«.

El portavoz nacionalista, Aitor Esteban, dirá al presidente del Gobierno que esta central nuclear «ha cumplido un ciclo y está amortizada», advertirá «de los riesgos que conlleva su reapertura» y argumentará que «Garoña no aporta nada desde el punto de vista de seguridad del suministro» debido a su reducido tamaño.

Precisamente, la semana pasada un grupo de unos nueve activistas de Greenpeace protagonizó un acto de protesta contra la previsible reapertura de la central burgalesa en las inmediaciones de la central, donde exigieron el desmantelamiento inmediato de la planta.

Y el PSOE forzará una votación que pide su cierre

Al mismo tiempo, el PSOE decidió forzar la votación de una iniciativa en el pleno de esta semana, donde pediría el cierre de la instalación atómica, según informaron fuentes parlamentarias.

La intención del PSOE es aprovechar uno de los puntos de una moción relativa a la materia energética para forzar una votación en la que exigir que no se reabra la central, que «ha cumplido su ciclo de vida útil y cuya continuidad no aporta ninguna ventaja ni para la seguridad del suministro ni para el abaratamiento de precios».

Además, quiere que se vote la posibilidad de impedir que se prorrogue la vida útil de las centrales nucleares más allá de los 40 años, lo que implicaría el cierre del último reactor en 2028.

Se trata de una moción consecuencia de la interpelación que la secretaria de Economía y Empleo del PSOE, Inmaculada Rodríguez-Piñero, planteó hace dos semanas al ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, sobre las necesidades del sector energético. El texto será debatido y votado en el Pleno del Congreso de esta próxima semana.

El presidente del CSN comparecerá en el Congreso

Por su parte, el presidente del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), Fernando Martí, comparecerá este miércoles en el Congreso de los Diputados para presentar el informe de las actividades realizadas por la institución durante el año 2012.

Martí intervendrá en la Comisión de Industria, Energía y Turismo de la Cámara Baja para explicar las actividades llevadas a cabo por el organismo competente en materia de seguridad nuclear y protección radiológica en el año 2012.

En concreto, dará detalles sobre las entidades de servicios, licencias de personal, los residuos radiactivos, los transportes, los equipos nucleares y radiactivos, y las actividades no sometidas a legislación nuclear.

Además, se referirá a las instalaciones en fase de desmantelamiento y clausura, las plantas de la situación de la seguridad nuclear y protección radiológica de las instalaciones españolas, y presentará las actividades de ese año en materia de investigación y desarrollo y gestión de recursos, entre otras.

Con carácter anual, el CSN remite el informe sobre el desarrollo de sus actuaciones al Congreso y a los parlamentos autonómicos de aquellas comunidades autónomas en cuyo territorio están radicadas instalaciones nucleares. Este informe se publica a finales del primer semestre del año siguiente del ejercicio que se esté informando.

Japón confirma su intención de reactivar sus centrales nucleares

«Me gustaría reactivar (los reactores) cuya seguridad haya sido confirmada por los estrictos estándares de la Autoridad de Regulación Nuclear, ganando así el entendimiento de la gente», dijo Abe en una intervención ante el Parlamento recogida por la agencia Kyodo.

El primer ministro se pronunció así el día antes de que se cumplan tres años desde el terremoto y el tsunami que causaron graves daños en la central de Fukushima Daiichi, el accidente nuclear más importante desde el de Chernóbil.

«Nuestra premisa básica es asegurar la seguridad nuclear teniendo en cuenta las lecciones aprendidas de Fukushima», afirmó Abe, quien llamó a la oposición a entablar «discusiones constructivas» sobre el uso de este tipo de energía del país.

El primer ministro destacó la necesidad de poner en marcha «una política energética responsable, que evite cualquier problema para la vida de los ciudadanos y para la actividad económica».

Los 48 reactores nucleares del país se encuentran desactivados a raíz del accidente de marzo de 2011 por motivos de seguridad, aunque el Gobierno prevé que la mayoría de ellos se ajuste a las nuevas regulaciones y puedan volver a funcionar hacia finales de año.

Antes de la crisis de Fukushima, aproximadamente el 30% de la producción energética de Japón venía de plantas nucleares, mientras que en años sucesivos esta fuente de energía fue sustituida principalmente por centrales térmicas.

La reactivación de centrales nucleares en Japón es un tema que aún suscita polémica entre los ciudadanos, y algunas encuestas aseguran que en torno un 30% de la población se opone al plan de Abe.

Miles de personas se manifestaron este domingo en Tokio en contra de la energía nuclear, en una protesta convocada por una plataforma de organizaciones no gubernamentales y agrupaciones cívicas antes del tercer aniversario de la catástrofe.

291 ONG se concentrarán ante Industria por el aniversario de Fukushima

Por su parte, la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético, formada por 291 entidades, entre colectivos sociales, organizaciones ambientales, sindicatos y partidos políticos, convocó, junto a Ecologistas en Acción, una concentración frente a las puertas del Ministerio de Industria, Energía y Turismo para este martes, cuando se cumple el tercer aniversario del accidente nuclear de Fukushima (Japón).

El objetivo del acto es conmemorar el accidente, denunciar los peligros de la energía nuclear y exigir el cierre de todas las centrales nucleares de España, según destacaron en la convocatoria de la concentración.

Los activistas reclamarán el cierre definitivo de la central nuclear de Garoña, que el resto de las instalaciones nucleares españolas echen el cerrojo de forma paulatina y la apertura de un debate social sobre la gestión de los residuos radiactivos.

Por la tarde, Ecologistas en Acción celebrará en Madrid la mesa redonda «Fukushima, tres años después«, en la el coordinador de Energía Nuclear de esta organización, Paco Castejón, presentará un informe al respecto.

Además, Ecologistas en Acción convocó actos en otras localidades, como la «ocupación de puentes atómicos» en Cuenca o la celebración del «primer mercado radiactivo» en Gijón.

Ecologistas en Acción califica de «catastrófica» la situación de la central de Fukushima y pide el cierre del parque nuclear español

Así, asegura que desde el 11 de marzo de 2011 -fecha del suceso- se han producido 201 incidentes en la planta, que las fugas de agua radiactiva son todavía frecuentes y que aún permanecen 52.000 personas evacuadas de sus viviendas y sin plan para desmantelar los reactores accidentados.

La organización ha publicado un informe sobre el «desastre» de Fukushima que dará a conocer estos días y ha convocado distintos actos para recordar la amenaza que, a su juicio, en España está vigente a través de «la posible reapertura» de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos), el proyecto de «cementerio» nuclear de Villar de Cañas y la ampliación del almacén de residuos en El Cabril.

Por ello, este martes se celebrará, junto a la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético, una concentración frente al Ministerio de Industria, Energía y Turismo y una charla con la participación de expertos en energía nuclear, vecinos de Garoña y Villar de Cañas. También se celebrarán otras acciones en Cuenca o Gijón, entre otras, para reclamar el cierre escalonado de las centrales españolas puesto que, en su opinión, la potencia que aportan es «perfectamente prescindible» porque existen alternativas limpias y seguras.

Finalmente, pide el cierre definitivo de Garoña y manifiesta que se opone a la construcción del ATC en Villar de Cañas y a la posible ampliación de El Cabril (Córdoba).

En este contexto, recuerda que la Autoridad de Regulación Nuclear japonesa (NRA por sus siglas en inglés) ha registrado más de dos centenares de incidentes desde el día del accidente, es decir, seis al mes. La gravedad de los mismos va desde accidentes laborales no nucleares hasta graves fugas de radiactividad de los tanques, que pueden ser clasificados como nivel 4 en la escala INES de sucesos nucleares. Este nivel correspondería a las fugas de agua radiactiva producidas el pasado mes de febrero y en agosto de 2013. Todos estos sucesos son distintos al accidente y muestran la dificultad para controlar la situación.

Mientras, 52.000 japoneses siguen sin poder volver a sus hogares porque los niveles de radiactividad son «demasiado» altos y muchos niños se ven forzados a pasar poco tiempo al aire libre para reducir el tiempo de exposición a la radiactividad.

Asimismo, se han localizado peces con niveles de radiactividad muy por encima de lo permitido y hay miles de toneladas de agua contaminada, con frecuentes fugas al mar que han producido contaminación de las aguas pesqueras y ecosistemas marinos. De hecho, apunta que ha sido necesario reforzar con cemento el suelo marino cercano a la central.

En este contexto, Ecologistas en Acción opina que este accidente debería servir a la industria nuclear y a la española de muestra de lo que puede llegar a ocurrir si se sigue usando esta fuente de energía. Por ello, cree que «lo más sensato» es ir prescindiendo paulatinamente de esta «peligrosa y cara tecnología», ya que existen suficientes fuentes de energías limpias que pueden ir sustituyendo paulatinamente a las sucias, peligrosas y caras centrales nucleares.

Ecologistas en Acción organizará actividades en varias ciudades para recordar el accidente de la central de Fukushima en su tercer aniversario

Así, se realizarán debates, proyecciones y otras actividades y se presentará un informe sobre las consecuencias y experiencias que se deben extraer y en el que se expone el panorama de la energía nuclear en la actualidad. Las ciudades elegidas son Reus, Cuenca, Gijón, Logroño y León.

Según la organización, el accidente se produjo en «plena ofensiva internacional de la industria nuclear para intentar revertir su declive», sobre todo con nuevos reactores en países emergentes, con China a la cabeza y tratando de lograr la prolongación de la vida de las centrales en los países industrializados. Sin embargo, Fukushima recordó al mundo que la energía nuclear «es peligrosa» y que «por muchas precauciones que se tomen no todo se puede prever ni domesticar».

Sin embargo, lamenta que «la memora vuelve a fallar» en España, donde el Gobierno ha aprobado recientemente un real decreto que abre la puerta a la reapertura de la central nuclear de Santa María de Garoña, y se pretende construir un «cementerio nuclear» en Vilar de Cañas así como ampliar el almacén de residuos de El Cabril (Córdoba).

Además, denuncia que estas actuaciones se enmarcan en una nueva apuesta por los combustibles fósiles, con prospecciones y proyectos de fractura hidráulica «como última moda» así como una persecución de las energías renovables.

Finalmente, Ecologistas considera fundamental volver la vista atrás para analizar lo ocurrido en Fukushima, cuyo reactor es gemelo a Garoña y Vandellós I, para tratar de evitar que la historia se repita.

Plataforma contra el ATC ocupará seis puentes de Cuenca

Por su parte, la plataforma contra el Almacén Temporal Centralizado (ATC) de la provincia de Cuenca, en la que está presente Ecologistas en Acción, ha presentado una campaña para rechazar la instalación del silo en Villar de Cañas, en la que ocuparán seis puentes de la provincia sumándose a una campaña internacional que recuerda el tercer aniversario del desastre de Fukusima.

El presidente de Ecologistas en Acción, Carlos Villeta, ha detallado que el próximo domingo a lo largo de la mañana se ocuparán seis puentes repartidos entre la provincia y la capital que tendrán como eje el río Záncara por estar muy cerca del emplazamiento del ATC.

En la capital, la manifestación está convocada a las 12.00 horas del domingo 9 de marzo en el Puente de San Pablo y tendrá sus réplicas en el puente sobre el río Záncara en la carretera que une Las Pedroñeras con La Alberca de Záncara y en los viaductos sobre la A-3 en Tarancón y las salidas de Zafra de Záncara, Belinchón y Atalaya del Cañavate.

Villeta ha destacado que la organización en Cuenca ha elegido el domingo para sumarse a esta iniciativa internacional para lograr una mayor respuesta entre los vecinos aunque ha asegurado que no tienen marcados objetivos de participación porque lo que es importante es la movilización en los pequeños núcleos de población.

Además, ha remarcado el presidente de los Ecologistas conquenses, estarán presentes también en una mesa redonda que se celebrará el próximo miércoles en Madrid para analizar la situación tras el accidente nuclear ocurrido en Japón.

Villeta también ha destacado que en el proceso de construcción y licitación del ATC se está actuando con prisas «para esconder una chapuza», acusando a los responsables de acelerar los trámites cuando todavía Enresa no tiene los informes definitivos sobre el terreno «según ha reconocido la propia empresa pública por escrito».

Para el presidente de Ecologistas en Acción en la provincia estas prisas están motivadas por un doble motivo, «esconder los riesgos geológicos que esconden unos terrenos que no son aptos para esta instalación y por otro lado por el temor a que en las próximas elecciones haya un cambio de gobierno que desarticule el proyecto».

Por ello asegura que «están adjudicando obras de manera acelerada», y ha acusado a Enresa de «estar arruinando el prestigio de la empresa».

El PSOE vuelve a pedir que se impida reabrir Garoña mientras Greenpeace escenifica su «desmantelamiento»

Se trata de una proposición no de ley, presentada para su debate en la Comisión de Industria y en la que reclamó igualmente que se ratifique como fecha de cese definitivo de la explotación de la instalación atómica el 6 de julio de 2013, que en su momento adoptó el Gobierno mediante orden ministerial.

Según recordaron los socialistas, dicha central no produce electricidad desde el 28 de diciembre de 2012, cuando a raíz de la inminente entrada en vigor del impuesto sobre la producción en centrales nucleares que estableció la Ley de medidas fiscales para la sostenibilidad energética Nuclenor decidió dejar de operar al considerar que le supondría un coste adicional de unos 152 millones de euros, algo que consideró «inasumible».

Por otro lado, señaló que tras el accidente nuclear de Fukushima se aumentaron las exigencias europeas de seguridad en la Unión Europea, lo que implicaría una inversión adicional estimada en otros 150 millones de euros para la operatividad de la central.

Sin embargo, lamentó que el Gobierno haya aprobado un Real Decreto que permitiría que el titular pueda solicitar la renovación de su licencia de actividad antes del próximo mes de julio y así reabrir la central, aunque la última palabra la tenga Nuclenor (Iberdrola y Endesa, al 50%).

«Dicha central ha cumplido un ciclo de vida útil (40 años) y ya está amortizada. En el momento actual, de caída de la demanda y exceso de capacidad instalada, no tiene mucha lógica su reapertura desde el punto de vista de la garantía del suministro y de los posibles riesgos para la seguridad», sentenció el PSOE.

Greenpeace escenifica el «desmantelamiento» de Garoña

Precisamente este miércoles un grupo de activistas de Greenpeace procedieron al «desmantelamiento» de la planta burgalesa, en un acto de protesta en las inmediaciones de la central donde exigieron el cierre inmediato de Garoña, según informó la responsable de la campaña de energía de la ONG, Raquel Montón.

Montón explicó que se trató de una protesta pacífica, que llegó en un convoy con vehículos de obras con las que reclamaron el desmantelamiento de la central.

Así, la representante de la organización añadió que la Guardia Civil identificó a todos los activistas y detuve a nueve y a los que pidieron retirar una serie de elementos que estaban utilizando para la protesta, como un cartel que pone licencia de obra, una carretilla de obra, etcétera.

Los detenidos fueron trasladados al cuartel de la Guardia Civil de Quintana Martín Galindez (Burgos) y horas más tarde fueron liberados acusados de faltas por desobediencia civil y desorden público, por lo que podrían tener que hacer frente a una sanción económica.

La protesta coincidió con acciones similares que 240 activistas de Greenpeace están desarrollando frente a las centrales nucleares más viejas de Suecia, Suiza, Francia, Holanda y Bélgica, con el objetivo de que no se ponga en riesgo la seguridad de los ciudadanos. En total se produjeron un total de 76 detenidos en todo el continente.

Además, la ONG pretendió advertir de los riesgos de la energía atómica a los miembros del Consejo Europeo que se reunirá este mes de marzo para «decidir si apuestan por energías renovables o por mantener las energías sucias y peligrosas».

Sobre el cambio normativo realizado por el Gobierno, Montón recordó que permitiría que los propietarios pudieran volver a pedir «por tercera vez, una nueva licencia que no han querido solicitar en dos ocasiones anteriores».

«Lamentamos que se esté vulnerando la seguridad para que las grandes empresas eléctricas sigan ganando dinero. Esta central es peligrosa, tiene una orden de cierre y es la más vieja de toda la Unión Europea. Nos parece grave y peligroso que se ponga sobre la mesa su hipotética reapertura», manifestó.

Por otro lado, apuntó que para reabrir la planta atómica burgalesa debería acometer una serie de obras como las exigidas en la evaluación de la licencia en 2009; las mejoras requeridas por las pruebas de estrés realizadas tras el accidente de la central nuclear de Fukushima, y una nueva torre de refrigeración, que exige la Confederación Hidrográfica del Ebro.

En este contexto, consideró que todas estas mejoras llevan sus plazos y advertió de que «el tiempo pasa» por lo que es muy complicado que, en el mejor de los casos Garoña pudiera volver a abrir antes de 2015 o 2016.

Además, recordó que el reactor de Garoña es gemelo al de Fukushima y que su vasija, es de la misma empresa y año que la vasija de un reactor belga al que se le detectaron más de 9.000 grietas, por lo que el Consejo de Seguridad Nuclear, en mayo de 2013 estableció entre los requerimientos de la reapertura, la revisión de las grietas de la vasija del reactor burgalés.

«El camino seguro es el del desmantelamiento, que es el proceso lógico en una central que tienen una orden de cierre», concluyó Montón que, por último, denunció que un helicóptero de la Guardia Civil sobrevoló la central, algo que por Ley está «prohibido» y consideró que se trata de un incumplimiento «grave» por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

«Ahora esperamos que muevan ficha. Confiamos en que esta acción sirva para que el Gobierno vea que es posible cerrar Garoña y que lo haga. Que el Ejecutivo tome nota y desmantele la central«, reclamó Montón.

Nuclenor rechaza y considera «irresponsable» la acción de Greenpeace porque pone en riesgo la seguridad

Por su parte, el titular de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos), Nuclenor, expresó su rechazo a la acción de la treintena de activistas de Greenpeace, una actuación que han calificado de «irresponsable».

Así, Nuclenor confirmó que la acción de la ONG finalizó sin que se hayan producido incidencias relevantes y aseguró que «en ningún momento» se vio comprometida la seguridad de la instalación.

Según recordaron fuentes de Nuclenor, respecto a la denuncia de Greenpeace de que un helicóptero de la Guardia Civil sobrevoló la central, matizó que, precisamente, los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado son los únicos autorizados a sobrevolar el espacio aéreo de los reactores, en aras de la seguridad.

Además, añadió que se activaron los protocolos previstos, tanto por parte del titular, como de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, encargados de controlar los accesos a la central. Asimismo, afirmó que desde el inicio, tanto el Consejo de Seguridad Nuclear como las autoridades pertinentes permanecieron informados «constantemente».

«Nuclenor rechaza y considera irresponsable este tipo de actuaciones que ponen en riesgo personas e instalaciones», manifestó.

Finalmente, el titular señaló que su equipo humano permanece concentrado en sus «tareas habituales» y reiteró su compromiso de mantener de forma segura la central nuclear.

Las empresas nucleares españolas buscarán oportunidades en Japón, que podría reabrir su parque atómico

Así, este lunes y martes se celebrará un foro Japón-España en Tokio al que asisten el presidente del Foro de la Industria Nuclear Japonesa (JAIF), su homólogo del Foro Nuclear español, Antonio Cornadó, representantes de las empresas ENSA, Iberdrola Ingeniería y Construccion, Nusim, Tecnatom y Técnicas Reunidas.

El evento cuenta con la colaboración del Instituto de Comercio Exterior (ICEX), Inversiones y Exportación, la Oficina comercial de España en Japón y la Embajada de España en ese país.

El primero de los dos días se realizarán presentaciones sobre los mercados japonés y español y sobre la industria nuclear española, netamente exportadora, así como de las capacidades de las distintas empresas que participan en el encuentro, tanto niponas como españolas.

Además, en el segundo día del evento se visitarán las instalaciones de las empresas participantes niponas y se celebrarán distintos encuentros bilaterales.

A principios del mes de febrero, la Autoridad de Regulación Nuclear (NRA) del país nipón anunció que se va a acelerar el proceso de revisión de las centrales nucleares del país, con el fin de volver a activar aquellos reactores cuyas condiciones de seguridad sean «óptimas» antes del verano, cuando aumenta le consumo de electricidad.

El parque nuclear japonés, salvo dos reactores (en Oi) está parado desde 2011 y los reactores están siendo analizados. En la actualidad la NRA analiza 17 plantas y aún no se anunció una fecha concreta para su finalización.

Además, se prevé que algunas de las centrales nucleares del país que superan los 30 años de edad tendrán muy complicado reabrir por la falta de rentabilidad, lo que abriría oportunidades para las empresas con tecnología de desmantelamiento y relacionadas con la gestión de residuos y de remediación de radiactividad.

Según la prensa japonesa el coste de generación de energía aumentó entre 1,5 y 2 millones de euros más al día desde que los reactores se desacoplaron de la red, lo que según distintos análisis afectó muy negativamente a la balanza comercial del país.

En este contexto, el Foro de la Industria Nuclear Española prevé que la energía nuclear seguirá ocupando un lugar destacado en el programa económico del Ejecutivo nipón. Por ello, lanzó esta misión, la primera de estas características del lobby atómico español, para buscar nuevas oportunidades.

«Es la primera vez que el Foro de la Industria Nuclear realiza una misión de estas características a Japón. Se trata de una iniciativa interesante que también contribuye a la Marca España», señaló el presidente del Foro Nuclear, Antonio Cornadó.

De acuerdo con un informe elaborado por el ICEX respecto a las tendencias del sector energético nuclear en Japón, en la actualidad no se prevé construir nuevas centrales nucleares en ese país y los principales negocios de esta industria son el reprocesamiento de combustible; el transporte y el almacenamiento de residuos radiactivos, así como la descontaminación.

Sin embargo, frente a esas oportunidades, en la actualidad la industria española no es referente en Japón, un país que desconoce el «alto nivel de desarrollo en tecnología para el desmantelamiento de reactores y descontaminación radiactiva» de España, según el documento del ICEX.

En todo caso, el instituto español admitió que esta falta de conocimiento «no supone una traba insalvable» ya que el mercado japonés es «bastante limitado» en este tipo de tecnología, por lo que observa que puede ofrecer «interesantes oportunidades de negocio para empresas con alta tecnología y experiencia.

El ICEX señaló que para lograr un volumen de negocios en Japón se necesitará hacer una campaña y actividades de promoción de la industria nuclear española y aconsejó que una misión japonesa visite España para conocer el alto grado de tecnología, ya que los nipones consideran líderes en tecnología nuclear a Francia.

El estudio de impacto ambiental del almacén temporal individual (ATI) de residuos en Garoña se somete a información pública

Según publicó este viernes el Boletín Oficial del Estado (BOE), se somete a información pública el estudio de impacto ambiental del proyecto de ATI, cuya autorización solicitó el titular de la planta, Nuclenor, al Ministerio de Industria, Energía y Turismo.

Así, los interesados y afectados por la instalación que se prevé construir en el valle de Tobalina, podrán examinar el proyecto y estudio de impacto ambiental en la dependencia de Industria y Energía en la Subdelegación del Gobierno en Burgos para que se puedan formular, por escrito y por triplicado, las alegaciones que estimen oportunas. El plazo es de treinta días a partir del 1 de marzo.

El sector nuclear cree que Nuclenor solicitará la licencia para reabrir Garoña por un plazo superior a 2019

Durante la rueda de prensa con motivo de la celebración de la jornada de experiencias y perspectivas de las centrales nucleares en 2013, López manifestó que 2019 está a la vuelta de la esquina y que cree que sería un plazo corto de tiempo, por lo que entiende que «Garoña va a solicitar un plazo superior».

En todo caso, de acuerdo a sus informaciones, la decisión de Nuclenor sobre Garoña «no está tomada» ya que primero deberá analizar el Real Decreto para la Gestión del Combustible Gastado aprobado por el Consejo de Ministros el 21 de febrero, una vez que éste sea publicado por el Boletín Oficial del Estado. Concretamente, opinó que Nuclenor primero analizará la reforma normativa y a continuación analizará la viabilidad de cumplimiento de las condiciones así como la viabilidad económica.

«Garoña está disponible a desenvolverse en cualquier situación en el futuro», defendió.

Así, recordó que las centrales del parque nuclear español realizan inversiones de 40 millones de euros anuales, al tiempo que defendió la estabilidad que proporcionan al sistema eléctrico, al igual que el carbón y el gas, pero sin generar emisiones de CO2 y con un coste de combustible que no llega al 10% de los costes totales.

Por ello, valoró que la energía nuclear es positiva para el país, pero no puede con toda la carga impositiva, por lo que para garantizar su viabilidad, «a cambio, podrían operar en un plazo de tiempo más largo, a 60 años» y confió que los impuestos al combustible que impuso el Gobierno hace un año se retiren cuando la situación económica mejore, ya que las empresas eléctricas pagaron 1.600 millones de euros más en impuestos en 2013 que en el ejercicio anterior.

Respecto a cuanto tiempo puede operar un reactor recordó que aunque el plazo inicial de vida se diseña para 40 años, las condiciones en las que se operó el parque atómico son muy conservadores y se fueron introduciendo mejoras y añadió que en Estados Unidos «ya hay más de 75 centrales con permiso para 60 años y se están planteando superar ese plazo».

Además, subrayó que la nuclear es una energía de largo plazo por lo que se requiere un marco regulador «estable y predecible» ya que la seguridad de las centrales españolas «no está en cuestión».

De acuerdo con los datos del sector en 2013, en la actualidad hay 434 centrales nucleares en operación en todo el mundo, 69 en construcción y cerca de 180 en proyecto. En ese ejercicio se inició la construcción de 5 nuevos reactores, mientras que se están desmantelando tres centrales. El país con mayor crecimiento es China, según apuntó el presidente de la SNE, que dijo que en el país oriental hay 26 centrales en construcción y otras 59 en proyecto porque ese país quiere situarse en el segundo puesto del ranking mundial.

En cuanto a España, López precisó que el consumo eléctrico bajó un 2,2%en 2013, según datos de Red Eléctrica Española, que son similares a los de 2003 o 2004, aunque advirtió de que se espera un cambio de tendencia en 2014.

Casi el 20% de la electricidad es nuclear

En total, la nuclear aportó el 19,8% de la electricidad, más o menos el mismo nivel que la energía eólica, en un año en que la hidroeléctrica experimentó un alto crecimiento. Igualmente, apuntó que en total, más del 61% de la energía eléctrica generada en España en 2014 no generó emisiones de CO2. «Las centrales han funcionado de forma excelente en 2013 han producido algo menos por la parada de Garoña y porque algunas tuvieron que recargar combustible», manifestó.

En este contexto, agregó que los reactores implantaron muchas de las mejoras surgidas de las pruebas de resistencia practicadas al parque nuclear español a raíz del accidente nuclear en la central de Fukushima Daiichi (Japón).

Por otro lado, destacó que en 2014 se conmemora el 60 aniversario de la SNE y que dentro de las actividades para celebrar esta conmemoración el Congreso internacional de los Jóvenes Nucleares se desarrollará en Burgos el mes de julio próximo. Este evento se realiza cada dos años y las anteriores ediciones se hicieron en Washington y Corea del Sur.

PSOE, Izquierda Plural y PNV insisten en no reabrir Garoña

El PSOE, la Izquierda Plural (IU-ICV-CHA) y el PNV volvieron a reclamar en el Congreso de los Diputados que no se prorrogue la vida útil de la central de Garoña entre las propuestas de resolución presentadas al Debate del Estado de la Nación.

Así, el Grupo Socialista reclamó al Gobierno que adopte las medidas necesarias para no prorrogar la vida útil de las centrales nucleares más allá de los 40 años para las que fueron diseñadas, lo que implicará el cierre del último reactor en el año 2028.

Según apuntó, la central nuclear burgalesa se encuentra actualmente en situación de cese definitivo de la actividad o de predesmantelamiento desde el 7 de julio de 2013, una vez expiró su autorización de explotación.

Sin embargo, señaló que dicha central no produce electricidad desde el 28 de diciembre de 2012, cuando a raíz de la inminente entrada en vigor del impuesto sobre la producción en centrales nucleares decidió dejar de operar al considerar que le supondría un coste adicional de unos 152 millones de euros, algo que consideraba «inasumible».

«En definitiva, no quería hacerse cargo del coste de la gestión de sus propios residuos debido a que la nueva legislación sobre fiscalidad medioambiental«, sentenció.

Por su parte, el PNV presentó una proposición de resolución al Debate sobre el Estado de la Nación para que el Gobierno proceda al cierre «inmediato» y desmantelamiento de la central de Garoña.

Según la propuesta de los nacionalistas vascos, el Gobierno pretendió en julio de 2013, fecha en la que se fijo el cierre definitivo de la central, que la explotación de la misma continuara, encontrándose con la «sorpresa» de que Nuclenor paralizó la explotación por motivos de rentabilidad.

El PNV señaló que si el Gobierno considera que el cierre es «ilegal» o «anómalo» se debe a su «capricho personal», y no a la «racionalidad» económica y política.

Así, advirtió de los riesgos de una central «anticuada» y «obsoleta» que supera los 40 años y es de primera generación, y recordó que el actual exceso de capacidad de generación eléctrica y la «escasa» potencia de la central hacen que sea «perfectamente prescindible».

La Izquierda Plural instó al Gobierno a mantener el cese definitivo de la explotación de la central, derogando a estos efectos las disposiciones del real decreto para la gestión responsable y segura del combustible nuclear gastado y de los residuos radioactivos, aprobado en Consejo de Ministros el pasado 21 de febrero de 2014.

El PNV afirma que Bruselas no ha recibido aún los planes de inversión para reabrir la central de Garoña

Así se consignó en la respuesta a una pregunta dirigida a la Comisión Europea por la eurodiputada del PNV, Izaskun Bilbao, que llevó incluso al pleno la situación de esta instalación.

Según informó el PNV, el cumplimiento de este requisito es preceptivo para reabrir la central, porque así se detalla en el tratado Euratom y porque, tras los resultados del test de resistencia que promovieron las autoridades europeas tras el accidente de Japón, se demostró que las obras a realizar son estructurales.

Por ello, el PNV recordó en su pregunta que los estudios acreditaban que «esta central no resiste terremotos de la intensidad que exige el regulador, presenta riesgo de inundación muy alto en caso de rotura de las presas cercanas y tiene deficiencias en la custodia y protección del combustible gastado en caso de pérdida de los sistemas de refrigeración».

También denunció que faltan medidas para reducir las concentraciones de hidrógeno, con riesgo de explosión en la contención del reactor. Finalmente, se detectaron deficiencias en los planes de emergencia ante una catástrofe nuclear en la zona.

Estas circunstancias, la longevidad de una central diseñada para operar durante 25 años y con 41 de actividad y la existencia en su perímetro cercano de significativos núcleos de población como las localidades burgalesas de Miranda de Ebro y la capital del País Vasco (Vitoria), eran otras circunstancias que, recordó Izaskun Bilbao, «aconsejan que concluya el ciclo de vida útil de la central el próximo mes de julio».

En su respuesta, el Comisario de Energía, Günther Oettinger, informó de que la Comisión sí fue informada de que el Ministerio de Industria, Energía y Turismo español está tramitando una modificación de la legislación nacional pertinente que propone que, en caso de que el cese de la actividad de una instalación nuclear no se deba a motivos de seguridad nuclear, el titular de la licencia de explotación pueda solicitar una renovación de la misma en el plazo de un año tras la declaración de cese de actividad.

De conformidad con la Directiva 2009/71/Euratom del Consejo, de 25 de junio de 2009, los Estados miembros deben comunicar a la Comisión el texto de las disposiciones básicas de Derecho interno que adopten en el ámbito regulado por esta Directiva, así como de cualquier modificación posterior de las mismas.

Sin embargo, la Comisión no recibió ningún plan de inversión con arreglo al artículo 41 del Tratado Euratom relativo a una modificación en la central nuclear de Santa María de Garoña.

El comisario aclaró que las decisiones sobre la posible prórroga de la licencia de explotación de una central nuclear y sobre su reapertura son de competencia nacional. «Es responsabilidad de los Estados miembros garantizar que la central nuclear se explote de forma segura, de conformidad con la Directiva 2009/71/Euratom del Consejo», señaló.

Para hacer efectiva esta obligación, los Estados miembros deben garantizar que su marco nacional «exija que los titulares de una licencia, bajo la supervisión de la autoridad reguladora nacional competente, evalúen y verifiquen periódicamente y mejoren continuamente, en la medida de lo razonablemente posible, la seguridad de sus instalaciones nucleares».

En este caso y a la vista de los resultados de seguridad efectuados tras el accidente de Fukushima, están tasadas en un informe europeo y están claras las condiciones que debería cumplir la central para entrar de nuevo en funcionamiento.

La reapertura responde más a «un capricho» que a cuestiones energéticas

Por su parte, el portavoz de energía del PNV en el Congreso, Pedro Azpiazu, consideró que una posible reapertura de la central nuclear de Santa María de Garoña responde parece «más un capricho que una cuestión de racionalidad energética y política».

Así, exigió al Gobierno el cierre definitivo de la instalación atómica, después de que el pasado viernes el Gobierno aprobara un decreto que permitirá a Nuclenor (empresa propietaria de la central burgalesa) solicitar la renovación de su licencia antes del 6 de julio (fecha en la que se cumple un año desde que Nuclenor optara por la paralización unilateral de la actividad de la central).

Con ello, el diputado vasco denunció que es «incomprensible» el empeño del Gobierno español en reabrir una central nuclear de primera generación, «obsoleta, que conlleva riesgos, y a la que se oponen la ciudadanía, las instituciones y los partidos políticos».

Azpiazu insistió también en que Garoña cumplió un ciclo y «está amortizada», a la vez que recordó que «no aporta nada desde un punto de vista de seguridad de suministro» debido a su reducido tamaño.

El portavoz energético del Grupo Vasco respondió así también a unas declaraciones del ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, en las que aseguraba que el Estado se encuentra en un momento de «exceso de capacidad energética».