La nuclear de Ascó I inicia una nueva parada para recargar combustible y realizar tareas de mantenimiento

Esta recarga de combustible dará lugar a un nuevo ciclo de operación de 18 meses y a lo largo de esta parada, además de la sustitución de 64 de los 157 elementos combustibles que componen el núcleo del reactor, destaca la realización de trabajos orientados a la operación segura de la central y a largo plazo, como la limpieza química de los generadores de vapor y la prueba periódica de comprobación de la estanqueidad del edificio de contención.

Durante la parada está previsto ejecutar cerca de 10.500 órdenes de trabajo, de las que un 75% corresponden a tareas de mantenimiento preventivo e inspecciones; un 7,3%, a trabajos correctivos; otro 8,2% a trabajos auxiliares y el 9,5% restante, a modificaciones de diseño en la central. Para llevar a cabo los trabajos previstos se incorporarán unos 1.000 profesionales procedentes de cerca de 50 empresas distintas, que se suman al personal que trabaja en Ascó I de forma permanente.

Uno de los trabajos de gran envergadura que se completará durante esta parada por recarga es la limpieza química de los tres generadores de vapor, en la que la central lleva trabajando desde el año 2012. Esta actividad, destinada a conservar los generadores de vapor en unas condiciones adecuadas para la operación a largo plazo de la planta, ya se ha aplicado en diversas centrales nucleares de Europa y Estados Unidos.

Otros trabajos relacionados con la seguridad de la planta son los asociados a la comprobación de la estanqueidad del edificio de contención, así como los relacionados con la implantación de varias modificaciones de diseño relacionadas con el proyecto de Refuerzo de la Seguridad, derivado de las pruebas de resistencia que realizaron todas las centrales nucleares españolas en el año 2011.

Por otro lado, también se ejecutarán a lo largo de esta recarga otros trabajos significativos, como la inspección de los generadores de vapor por medio de corrientes inducidas, la sustitución de un motor del generador diesel B y la inspección mecanizada de la vasija con un equipo especializado.

El Foro Nuclear asegura que Chernóbil se produjo en circunstancias «irrepetibles» y que reactores similares han parado

Con motivo de la conmemoración del accidente, el Foro Nuclear ha manifestado que entonces se dieron «una serie de circunstancias irrepetibles en las centrales occidentales» que condujeron al accidente.

Así, han destacado la falta de cultura de seguridad, el hecho de no disponer de un organismo regulador atómico y que entonces «prevaleciera el poder político frente al conocimiento tecnológico».

Además, ha enumerado otras causas como que el reactor de Chernóbil, de tipo RBMK no disponía de un recinto de contención donde habría quedado confinada la radiactividad puesto que el diseño no permitió recuperar el control del reactor par evitar la emisión de productos radiactivos a la atmósfera.

El sector opina que un reactor de este tipo «nunca» habría obtenido la autorización para funcionar en los países occidentales. Este tipo de reactores en la actualidad, o bien se han parado «definitivamente» o bien se han perfeccionado con los programas de mejora de la Unión Europea.

En este contexto, el Foro Nuclear destaca que estos proyectos de mejora han participado también empresas nucleares españolas junto con Estados Unidos y Japón.

Un total de 435 centrales nucleares funcionan en todo el mundo a fecha de 31 de diciembre de 2013 en 31 países. Este parque atómico produjo 2.353,41 TWh, lo que representa aproximadamente el 13,5 por ciento de la electricidad total consumida en el mundo. Al mismo tiempo, existen 71 reactores nuevos en 14 países.

El accidente que comenzó el 26 de abril de 1986 en Chernóbil produjo 50 muertes atribuidas directamente a la radiación liberada tras la explosión de la planta. La mayoría de estas fueron trabajadores de los servicios de emergencia, que sufrieron una exposición intensas y fenecieron a los pocos meses del accidente.

Estos son los datos de la evaluación de organismos internacionales como la Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) que se recogen en el informe de la OMS ‘Chernóbil, la verdadera escala del accidente’ y que se publicó en 2005.

Según la OIEA, el número total de defunciones «ya» atribuidas a Chernóbil, junto con las muertes de trabajadores de servicios de emergencia y residentes de las zonas más contaminadas que se sucederán en el futuro a consecuencia del accidente se eleva a unas 4.000.

La cifra incluye a los 50 agentes de servicios de emergencia que murieron por síndrome de irradiación aguda; nueve niños muertos de cáncer de tiroides y 3.940 fallecidos por cáncer y leucemia provocados por la radiación entre los 200.000 trabajadores de los servicios de emergencias que intervinieron entre 1986 y 1987. También se incluye en esta cifra a los 116.000 evacuados y 270.000 residentes en las zonas más contaminadas.

Estos tres grupos principales recibieron dosis de radiación más altas que el resto de las personas que se expusieron a la radiación de Chernóbil. Según la OIEA, se calcula que estas 4.000 muertes entre las 600.000 personas afectadas porque una cuarta parte de estas morirán por cánceres espontáneos no causados por la radiación de la planta atómica. Sin embargo, el aumento en un 3 por ciento provocado por la radiación será «difícil de observar», según el organismo.

Junto con estas cifras de defunciones, el citado informe considera que los efectos de Chernóbil en la salud mental fueron «el mayor problema de salud pública creado por el accidente» y atribuye este fenómeno a la falta de información exacta. De este modo, añade que estos problemas se manifiestan en evaluaciones negativas de la propia salud y su bienestar porque los habitantes creen que tienen una esperanza de vida menor, lo que les provoca una falta de iniciativa y mayor dependencia de la asistencia del Estado.

«Dos decenios después del accidente de Chernóbil, los residentes en las zonas afectadas todavía no cuentan con la información que necesitan para llevar la vida sana y productiva que podrían llevar», manifestó la coordinadora de asuntos relativos de Chernóbil del PNUD, Louisa Vinton.

Ecologistas en Acción reclama el abandono de la energía nuclear

La organización Ecologistas en Acción reclamó el abandono de la energía nuclear en el mundo con motivo del 28º aniversario del accidente en la central de Chernóbil (Ucrania), un accidente que, a juicio de esta organización. demostró que la atómica es una energía «sucia, cara y peligrosa» y que, con la nuclear, «nunca se podrá lograr un nivel de seguridad adecuado».

La ONG señaló que Chernóbil se añade a otros siniestros de gravedad a lo largo de los sesenta años desde la instalación de la primera central nuclear en el mundo. Además, subrayó que las consecuencias «devastadoras» del accidente de Chernóbil «siguen teniendo efecto en la actualidad».

En este contexto, el portavoz nuclear de Ecologistas en Acción, Francisco Castejón, recordó que el 26 de abril de 1986 se produjo el accidente nuclear más grave de la historia en la central Chernóbil, a 90 kilómetros de Kiev (Ucrania).

En este sentido, subrayó que el accidente nuclear puso en evidencia la peligrosidad de esta fuente de energía, puesto que «tuvo y tiene todavía unos efectos devastadores».

Asimismo, recordó que la nube radiactiva surcó Europa y llegó hasta el norte de España y resultó contaminado, en Ucrania, Rusia y Bielorrusia, un territorio equivalente a la tercera parte de la península Ibérica con plutonio . El número de víctimas directas e indirectas alcanza los 200.000 muertos según la Academia de Ciencias Rusa y 165.000 según la aseguradora Swiss Re.

Castejón insistió en que el accidente demostró que la inseguridad de las centrales nucleares no solo afecta al país que se aprovecha de su energía sino que los efectos de un accidente pueden afectar a territorios y personas situados a miles de kilómetros, lo que «convierte en más peligroso el intento de extender la energía nuclear en el mundo».

En este contexto, advirtió de que la central ucraniana supone una amenaza «dado el mal estado en que se encuentra el sarcófago, que ha sufrido derrumbes y amenaza con dejar al descubierto el combustible gastado con la consiguiente fuga de radiactividad. La construcción de un nuevo sarcófago que cubra al actual, costaría unos 1.000 millones de euros y se demoraría hasta más allá de 2020.

Por otro lado, Castejón recordó que en 2014 se cumplen 60 años de la puesta en marcha de la primera central nuclear y que en este periodo se han registrado 30 accidentes de niveles 3 a 7 en la Escala Internacional de Sucesos Nucleares (INES). En concreto ha citado los más graves como Fukushima (Japón 2011), Chernóbil (Ucrania, 1986); Harrisburg (Estados Unidos, 1979) y Winscale (Reino Unido, 1954) así como los de Tokaimura (Japón) con al menos cuatro muertos o Tricastin (Francia) donde pereció un trabajador.

«Esta peligrosidad es motivo suficiente para abandonar la energía nuclear y apostar por fuentes de energía más limpias y seguras. Las renovables están ya en condiciones de jugar un papel decisivo en el suministro energético», reclamó el portavoz de Ecologistas en Acción.

Finalmente, apostilló que en España las renovables aportan el 40% de la electricidad consumida y que hay exceso de potencia instalada, lo que permitiría cerrar las plantas atómicas sin desatender el suministro.

La central nuclear de Trillo realiza su simulacro de emergencia anual

El ejercicio se inició a las 10:37 horas de este jueves con la simulación de daño en el combustible del reactor, que obligó al titular a iniciar una parada ordenada de la planta, según informó el CSN.

El simulacro continuó con una emisión de material radiactivo al exterior debido a la pérdida simultánea de las tres barreras de seguridad: rotura en varillas de combustible, fuga en el sistema de refrigerante del reactor y fallo en el aislamiento de la contención.

Ante esta situación el CSN, siguiendo criterios radiológicos, recomendó al Centro de Coordinación Operativa de la Subdelegación del Gobierno de Guadalajara el control de accesos, el confinamiento de la población, el reparto de pastillas de yoduro potásico así como la restricción en la ingesta de alimentos y agua, y la estabulación de animales en la zona 1 (10km alrededor de la central).

Además, recomendó la evacuación y el traslado de los habitantes de Gárgoles de Arriba, Gárgoles de Abajo, Cifuentes y Trillo (sector preferente, zona a la que se dirige el viento) hasta la Estación de Control y Descontaminación (ECD) de Brihuega.

Dentro del ejercicio se produjo también la pérdida del suministro eléctrico exterior y la simulación de un incendio en el Centro de Apoyo Técnico, lo que obligó a la activación del Centro de Apoyo Técnico Alternativo.

Durante el ejercicio, la central llegó a declarar la ‘Emergencia General’ (Categoría IV), de su Plan de Emergencia Interior y la Subdelegación del Gobierno alcanzó la situación 3 del Plan de Emergencia Nuclear de Guadalajara (PENGUA). Por su parte, el CSN activó a todos los grupos de apoyo de su Sala de Emergencias (SALEM) tal y como establece el modo 2 de su Organización de Respuesta ante Emergencias.

La actuación del organismo regulador se desarrolló desde la Sala de Emergencias (SALEM), realizando el seguimiento del estado de planta y de las actuaciones del titular para la recuperación de las condiciones de seguridad. Un suceso de esta naturaleza habría sido clasificado como accidente de nivel 6 en la Escala Internacional de Sucesos Nucleares (INES).

Industria sanciona a la nuclear de Almaraz con 900.000 euros por no constituirse en sociedad mercantil

El presidente del Gobierno de Extremadura, José Antonio Monago, destacó que según le comunicó el Ministerio de Industria, esta sanción se irá incrementado «si se sigue incumpliendo el requerimiento» para transformar la comunidad de bienes actual en la que están las tres empresas propietarias de la planta, en sociedad mercantil.

Monago se pronunció de esta forma en el pleno del Parlamento de Extremadura a raíz de una pregunta del presidente del Grupo Parlamentario de IU, Pedro Escobar, acerca de las gestiones que realizó el Gobierno de Extremadura para que la Central Nuclear de Almaraz cumpla la Ley de Responsabilidad Civil por Daños Nucleares que le obliga a constituirse en sociedad.

En la formulación de su pregunta, Pedro Escobar recordó que el 27 de mayo de 2012 expiraba el plazo otorgado a la Central Nuclear de Almaraz para transformar la comunidad de bienes en sociedad mercantil, y en la actualidad «los plazos se han sobrepasado ampliamente» y «todavía no han cumplido la ley ni han hecho los trámites necesarios para convertirse en sociedad mercantil».

Escobar destacó que si la titularidad de la Central Nuclear de Almaraz se transforma en sociedad mercantil, «alguna carga tributaria caerá en Extremadura», por lo que reclamó al presidente extremeño que «retome con energía» este asunto para que esta comunidad de bienes «cumpla con ley y pague sus impuestos».

Y es que, según los datos que aportó el portavoz de IU, la Central Nuclear de Almaraz paga 496 millones de euros por el impuesto de sociedades, 567 millones de euros de IVA, y 80 millones de euros por el Impuesto de Actividades Económicas, y de estas cantidades, los extremeños no ven «ni un maldito euro».

El portavoz de IU señaló que el «triunvirato» de empresas propietarias de la Central Nuclear de Almaraz «se están burlando de los extremeños», y «está evadiendo impuestos en Extremadura», por lo que confió en que «no se le perdone ninguna sanción».

«Esperemos que ese proceso que pueda haber sancionador en marcha sea proporcional a los volúmenes que mueve la Central Nuclear de Almaraz, y que la sanción que se le imponga venga a las arcas de esta comunidad», destacó Escobar.

Por su parte, el presidente extremeño se mostró de acuerdo con el razonamiento del Grupo Parlamentario de IU pero recordó que el Gobierno regional «no tiene la competencia directa de actuación» en este caso, pero sí ha «requerido al Ministerio de Industria del Gobierno de España para que se cumpla» esta ley, dijo.

Un requerimiento que el Gobierno extremeño realizó «en varias ocasiones» y que va «a seguir haciendo a partir de este momento, como consecuencia de un incumplimiento al ordenamiento legal en esta materia», destacó Monago, quien insistió en que «aquí hay una ley que hay que cumplirla, y hay quien la incumple».

En su intervención, Monago reiteró que el Gobierno extremeño tiene «criterio» sobre este asunto, «pero no tiene la competencia», y tras realizar estos requerimientos, el Ministerio de Industria les informó de que la Central Nuclear de Almaraz «tiene un procedimiento sancionador por falta muy grave, y en estos momentos tiene una sanción de 900.000 euros por incumplimiento de las obligaciones legales».

Una sanción que se irá incrementando «si se sigue incumpliendo el requerimiento», señaló el presidente extremeño, quien reiteró que este caso «no depende» de él: «De mi depende la exigencia al ministerio para que esto se resuelva», señaló.

En cualquier caso, Monago aclaró que si la comunidad de bienes estuviera radicada en Extremadura, el dinero del impuesto de sociedades «no se quedaría aquí», dijo. «Esa es la repercusión que todos desearíamos, pero desde luego el marco legal en un impuesto de estas características y en una actividad regulada como la energía, no llega», explicó Monago.

Así, el presidente extremeño avanzó que el Gobierno regional continuará «requiriendo al ministerio para que le requiera a estas empresas que constituyan conforme a lo que dice el marco legal», ya que «las normas están para cumplirlas», concluyó.

El estado radiológico del entorno de Almaraz «no ha registrado variaciones significativas» desde la puesta en marcha de la central

Así se recogió en el informe de funcionamiento de Almaraz durante el segundo semestre de 2013 y en el que destacó que esta instalación cuenta con un Plan de Vigilancia Radiológica Ambiental que supone la toma y análisis de más de 1.200 muestras al año de todas las vías de exposición del medio ambiente, tanto aire, suelo, agua, animales o vegetales.

En el marco de este plan también se mide la radiación directa del entorno en 21 puntos distribuidos en un radio de 30 kilómetros alrededor de la central.

Los resultados de estas medidas son evaluados anualmente por el Consejo de Seguridad Nuclear y demuestran «de forma objetiva, que el impacto radiológico de la instalación es despreciable frente al fondo natural«, según destacó.

Así, en el segundo semestre del año se recogieron 600 muestras de aire atmosférico, aguas, suelos, sedimentos, productos alimenticios, animales y vegetales en este radio de 30 kilómetros, que según señaló la central, aportó «valores similares» a los obtenidos desde 1975 durante las fases preoperacional y operacional de la instalación.

El Gobierno niega que ENRESA comprara los terrenos del almacén nuclear sin hacer estudios previos

Así, aunque el Ejecutivo negó que la empresa comprara los terrenos sin hacer informes previos, sí reconoció que estos estudios deberán de ser ampliados, conforme al Plan de caracterización que ENRESA concretó con el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) y que servirá para elaborar la documentación que la normativa, tanto nuclear como medioambiental, establece, para que esta instalación pueda contar con las autorizaciones necesarias.

El diputado de izquierdas cuestionaba al Gobierno sobre la gestión de Francisco Gil-Ortega, exalcalde de Ciudad Real, al frente de la empresa pública dedicada a la gestión de residuos radiactivos (Enresa). A su juicio, Gil-Ortega está realizando una serie de actuaciones «muy discutibles» y su perfil al frente de esta empresa «no parece el adecuado».

En su opinión, carece de cualquier tipo de vinculación con el sector nuclear y con el energético, un aspecto que opinión de Cayo Lara, rompería una norma no escrita de 28 años de presidentes, con formación y trayectoria profesional altamente vinculados a los sectores de la energía y a la tecnología nuclear, así como de la protección radiológica.

Lara destacó que la primera decisión que tomó fue la compra de los terrenos para implantar el ATC en ‘Los Boleos’, «realizando buena parte de las negociaciones personalmente» y «sin conocer si sus características eran adecuadas y a escasos 2.000 metros del casco urbano de Villar de Cañas (justo en el límite legal) y en plena vega del río Záncara».

Eso sí, Cayo Lara sostuvo que la Comisión Interministerial para la elección del emplazamiento del ATC calificó de «prioritario» el emplazamiento del ATC en la finca ‘La Carbonera’, una pamela «más alejada» del casco urbano de Villar de Cañas y del río Záncara, y «más elevada».

«La única diferencia es que la finca ‘La Carbonera’ pertenece a una sola persona no residente en Villar de Cañas, mientras que el Paraje de ‘Los Boleos’ tiene 14 parcelas pertenecientes a otras tantas personas, la mayoría de las cuales reside en Villar de Cañas», agregó.

Es más, afirmó que, a día de hoy, tras muchos estudios, siguen las dudas en cuanto a su riesgo geomorfológico y así lo reconocen los propios técnicos de ENRESA en sus informes. Por ello, Cayo Lara denunció que las actuaciones de Gil-Ortega se han demostrado «irresponsables, contrarias a los criterios técnicos de seguridad, opacas, motivadas por los intereses políticos de quien le nombró y con vistas a la compra de voluntades».

En este contexto citó la actuación de la Plataforma Contra el Cementerio Nuclear en Cuenca (donde está representada IU) que solicitó públicamente el cese de Francisco Gil-Ortega en la presidencia de ENRESA, puesto que «sus decisiones tendrán como consecuencia más riesgos para la población, añadidos a los riesgos altísimos que conlleva el silo nuclear».

Así las cosas, el Gobierno defendió en primer lugar que las funciones de ENRESA son las establecidas en el decreto de 2003 sobre ordenación de las actividades de la empresa de gestión de residuos radioactivos, así como por la Ley de 1964 de Energía Nuclear, que le permite el desarrollo de actividades complementarias que tengan como objeto el facilitar dicha gestión.

«Estas actividades pueden consistir, en su caso, en el desarrollo de infraestructuras en las áreas geográficas involucradas en la gestión de los residuos radiactivos, o en facilitar el asentamiento de empresas que puedan contribuir a crear un ambiente socioeconómico adecuado en el entorno de las instalaciones destinadas al cumplimiento de las funciones de ENRESA», agregó el Ejecutivo en su respuesta.

En este sentido y en relación con el Almacén Temporal Centralizado (ATC), recordó la resolución de 23 de diciembre de 2009, de la Secretaría de Estado de Energía, por la que se efectuaba la convocatoria pública para la selección de los municipios candidatos a albergar el emplazamiento de esta instalación y de su centro tecnológico asociado.

En el apartado dedicado a la descripción del proyecto, según sostuvo el Ejecutivo, se señalaba que como apoyo a la instalación ATC y el centro tecnológico asociado, el proyecto contará con las infraestructuras necesarias para el asentamiento de empresas, para lo que se prevé inicialmente una superficie de unas cinco hectáreas.

Por lo que respecta a la actitud del presidente de ENRESA con relación a la energía nuclear, el Gobierno indicó que ni en el referido decreto de 2003, ni en el resto del ordenamiento jurídico en el que se enmarca la actividad de ENRESA, se prescribe cual ha de ser la actitud de la persona que ostenta este cargo en relación con la energía nuclear.

En cuanto a la compra de los terrenos para ubicar esta instalación, señaló que, tras la selección por parte del Consejo de Ministros celebrado el 30 de diciembre de 2011 del municipio de Villar de Cañas (Cuenca) como emplazamiento del ATC y su centro tecnológico asociado, ENRESA, al objeto de llevar a cabo este proyecto, realizó unos trabajos iniciales en los tres terrenos propuestos por dicho municipio, con el fin de disponer de información específica de los mismos para dar soporte a la compra de terrenos.

«Dichos trabajos consistieron en un reconocimiento geológico preliminar, la realización de varios perfiles geofísicos y la perforación de 1 o 2 sondeos en cada parcela para disponer de información real del subsuelo», agregó.

Asimismo, defendió que los resultados obtenidos no inhabilitaban a ninguna de las parcelas propuestas, adquiriéndose por parte de ENRESA las parcelas conocidas como ‘Balanzas-Boleos’ y ‘Blancares’ y, posteriormente, ‘El Chaparral’.

El proyecto no tiene desviaciones de presupuesto

Por otra parte, el director de Ingeniería de ENRESA, Pablo Zuloaga, aseguró que el proyecto de ATC no tiene desviaciones de presupuesto ni tampoco variaciones respecto al calendario, puesto que ha cumplido los plazos previstos en el licenciamiento.

Zuloaga expuso los antecedentes del proyecto, desde las primeras resoluciones emitidas por la Cámara baja hace ya casi diez años, hasta el pasado mes de enero, cuando la empresa presentó al Ministerio de Industria, Energía y Turismo la solicitud previa y de construcción.

Finalmente, recordó las infraestructuras que conlleva este proyecto, como son el propio almacén, el centro tecnológico asociado, el parque empresarial u otras actuaciones externas como pueden ser acometidas varias y mejoras de accesos.

Por otro lado, el presidente de ENRESA, Francisco Gil-Ortega aseguró que la empresa está «totalmente volcada» con el ATC, del que dijo que es un «gran proyecto de Estado» y destacó las «magnificas relaciones» que ENRESA mantiene con todas las instituciones y actores implicados.

El representante del departamento de Calidad de ENRESA, Manuel Acacio, subrayó que uno de los aspectos «clave» en el licenciamiento de una estructura compleja reside en la Declaración de Impacto Ambiental.

El encuentro reunió a representantes de los accionistas de ENRESA, el presidente de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), Ramón Aguirre y el director general del Centro de Investigaciones Energéticas, Medio Ambientales y Tecnológicas (CIEMAT), Cayetano López. A la cita asistieron también diputados miembros de la Ponencia encargada de las relaciones con el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) de la Comisión de Industria del Congreso de los Diputados, así como representantes de diversos ministerios que tienen relación directa con este proyecto.

Enresa contrata por 59.600 euros los servicios de RTVCLM para promocionar sus actividades

El objetivo del contrato es «promover la divulgación científica y ambiental en la comunidad manchega», en especial en la provincia de Cuenca y Guadalajara, donde la empresa tiene proyectos en la actualidad, por medio de reportajes y entrevistas específicas que contribuyan a difundir la actividad de Enresa.

La elección de RTVCLM se debe a que «es el único medio regional que cubre toda la comunidad autónoma», donde Enresa está desmantelando en la actualidad la central nuclear José Cabrera en Zorita (Guadalajara) y está poniendo en marcha el Almacén Temporal Centralizado en Villar de Cañas (Cuenca).

El contrato también está destinado a la búsqueda, selección y volcado de imágenes y audios dentro del archivo audiovisual de RTVCM de interés para la empresa pública presidida por el exalcalde de Ciudad Real y exsenador, Francisco Gil-Ortega.

Los tres conceptos que contempla son material audiovisual, programa especial de documentación y elaboración y emisión de reportajes específicos.

El CSN participa en la reunión del Comité de Información de la nuclear de Trillo, convocada por Industria

El Comité, que se celebró en el salón de actos de la casa de la cultura del municipio, fue presidido por el subdirector general de Energía Nuclear del Ministerio, Javier Arana y también contó con la participación de Francisco Moreno, alcalde de Trillo, y con el subdelegado del Gobierno en Guadalajara, Juan Pablo Sánchez, según informó el CSN.

Por parte del CSN, asistieron el subdirector de Instalaciones Nucleares, Manuel Rodríguez y el jefe de proyecto de la central nuclear de Trillo, José María Balmisa. También contó con la participación del director de la central, Aquilino Rodríguez, de los alcaldes de Budia, Cifuentes, Pareja y Solanillos del Extremo, así como representantes de la dirección general de Protección Civil y Emergencias, de la Unidad de Protección Civil de Guadalajara, y de numerosos vecinos y miembros de asociaciones municipales.

Conforme al orden del día, el director de la central nuclear resumió los acontecimientos más significativos desde la celebración de la anterior reunión en mayo de 2013 y los proyectos a medio plazo.

Por parte del CSN, el coordinador de instalaciones nucleares informó de los resultados del Sistema Integrado de Supervisión de Centrales Nucleares (SISC) correspondientes a la central en el último año y publicados en su web. Asimismo, el representante del organismo regulador comentó los avances en la implantación de las medidas derivadas del accidente de Fukushima.

Además, las representantes de la dirección general de Protección Civil y Emergencias detallaron las principales acciones de su departamento en el último año.

Los comités de información, conforme a lo dispuesto en el artículo 13 del Reglamento sobre Instalaciones Nucleares y Radiactivas (RINR), tienen por objeto informar a las distintas entidades representadas sobre el desarrollo de las actividades reguladas, así como tratar de forma conjunta las cuestiones que resulten de interés para todos.

Los residentes de la zona evacuada tras el desastre nuclear de Fukushima comienzan a regresar a sus casas

La reapertura de la zona de Miyakoji en Tamura, una ciudad a 220 kilómetros de Tokio, supone un pequeño paso en los intentos de Japón por recuperar la normalidad tras el desastre pero un gran acontecimiento para los 357 residentes registrados del distrito.

«Muchos de nuestros amigos y vecinos no volverán», afirmó Kimiko Koyama, de 69 años, tras regresar a su granja en la que vivió durante 50 años, mientras que su marido, Toshio, de 72 años, intenta colocar una antena de televisión en el tejado.

«No hay empleo. Es apresurado y los jóvenes temen la radiación», explicó la mujer, que precisó que «mi hija no traerá aquí a nuestros nietos por la radiación».

«El periodo de evacuación fue largo, pero estoy contento de que podamos finalmente volver a casa», declaró el alcalde de Tamura, Yukei Tomitsuka. «Para Tamura y sus familias, este es un nuevo comienzo», subrayó.

Miyakoji es la primera área dentro de la zona de exclusión impuesta en un radio de 20 kilómetros en torno a Fukushima que es reabierta tras haberse completado el procedimiento de limpieza. El Gobierno prevenía levantar la prohibición sobre Miyakoji el pasado octubre pero la oposición por parte de los residentes demoró la medida.

Los niños en alojamientos temporales fuera de la zona de evacuación pasan 30 minutos al día jugando al aire libre, pero no se decidió aún cuánto tiempo pasarán ahora una vez regresen a sus hogares. «Les explicamos que ‘hay gérmenes malos fuera y si estás fuera demasiado tiempo, los gérmenes se meten en tu cuerpo'», explicó un profesor, asegurando que «la mayoría de ellos lo entienden».

El desastre de 2011 obligó a evacuar a más de 160.000 personas de las localidades próximas a la central nuclear de Fukushima. Alrededor de una tercera parte todavía siguen viviendo en alojamientos temporales en la provincia, con sus vidas en suspenso a la espera de que el Gobierno acabe con la descontaminación.

Entre los que no prevén volver está Kitaro Saito, de unos 60 años, ya que considera que el Gobierno está usando a los residentes de Miyakoji como «conejos de indias» para comprobar si puede autoridar más retornos.

Nuclenor espera a que se resuelva la «situación compleja» del mercado eléctrico para decidir sobre Garoña

La central nuclear de Santa María de Garoña se encuentra en situación de cese de actividad desde julio de 2013, pero la planta dejó de producir electricidad en diciembre del año anterior, a raíz del anuncio de un nuevo impuesto al combustible. Nuclenor, entonces, alegó motivos económicos.

El pasado mes de febrero, el Gobierno aprobó un Real decreto para la gestión responsable del combustible gastado que modifica el Reglamento de Instalaciones Nucleares y Radiactivas para que las nucleares que en el último ejercicio hayan cesado su actividad por motivos ajenos a la seguridad, tienen un año para solicitar la renovación de su licencia de actividad.

En este sentido, el portavoz de la planta, Elías Fernández, subrayó que Garoña «no está cerrada» sino que está funcionando y que no produce electricidad por motivos económicos no relacionados con la seguridad o la protección radiológica.

Además, aseguró que la planta podría volver a generar electricidad si la empresa solicita la renovación de su licencia y el Gobierno lo autoriza tras un informe positivo del Consejo de Seguridad Nuclear.

Asimismo, defendió que el titular tiene hasta el 6 de julio próximo para solicitar este permiso pero, hasta entonces, está «a la espera de que los acontecimientos deriven el algo».

En todo caso, manifestó que, en su opinión, «las decisiones» no se han tomado porque la situación del mercado eléctrico no es muy favorable, ni para la energía nuclear, ni para el resto de energías.

Nuclenor reclama 10.000 euros a Greenpeace

Asimismo, la empresa presentó un recurso en el que reclama 10.000 euros a Greenpeace por las «pérdidas» derivadas de la acción llevada a cabo por la organización el pasado 5 de marzo en la planta en la que reclamaron a las puertas de la central su inmediato desmantelamiento y el juzgado consideró que la «acción pacífica» se tramitara como un juicio de faltas.

«Las cuentas de Nuclenor son un burla a la inteligencia. En el año 2009 decía ganar más de 1.500 millones de euros, en 2012 decía perder 153 millones de euros y hace un mes, estando cerrada, decía que ganaba 22 millones de euros», declaró la responsable de la campaña Nuclear de Greenpeace, Raquel Montón, quien aseveró que la central «no es rentable».

Ante ello, la organización ecologista formuló el recurso correspondiente y recordó que la central está cerrada, entre otros motivos, por problemas de seguridad. «Entre las condiciones que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) exige para su hipotética puesta en marcha está la inspección de la vasija, que permita descartar que Garoña puede tener defectos semejantes a los de la vasija de la central nuclear belga de Döel 3», precisaron las mismas fuentes antes de apostillar que, construidas por la misma empresa, la vasija belga paró al arrojar «resultados inesperados» con respecto a la resistencia mecánica del material.

Tras recordar que los reactores nucleares belgas Döel 3 y Tihange-2 permanecieron cerrados durante un año entre el verano de 2012 y el verano de 2013 y que en junio de 2013 y que los resultados de nuevas pruebas «parecen ser alarmantes», la organización ecologista ya solicitó información al Consejo de Seguridad Nuclear respecto a las medidas que los técnicos del CSN consideró «apropiadas» para garantizar que la vasija de Garoña no sufre estos defectos.

«Garoña ha concluido su vida de diseño, su vida económica y su vida contable. Sólo está viva políticamente pero hay serios problemas de seguridad que el Consejo de Seguridad Nuclear debería comunicar y atender con independencia, transparencia y rigor, porque ese es su trabajo y no otro», añadió Montón.

Por su parte, Nuclenor explicó que los 10.000 euros que reclama a la organización ecologista corresponden a los daños ocasionados por la protesta que provocó la activación de los protocolos de emergencia.

Fernández Centella manifestó que, una vez la empresa valoró los daños ocasionados, los protocolos que tuvieron que activarse, los equipos, las personas empleadas, la dedicación de estas y, en conjunto, el complejo protocolo puesto en marcha, se puso sobre la mesa el dinero que supuso y que se cifró en torno a unos 10.000 euros.

En respuesta a las declaraciones formuladas por la responsable de energía de la ONG, respecto a las grietas en la vasija del reactor, el portavoz de la planta precisó que estaba previsto revisar la vasija durante la última parada de recarga, en 2011, pero en agosto, después de que se realizaran una serie de consideraciones se aplazó.

En cualquier caso, destacó las «diferencias» de esta vasija respecto de su hermana belga, también en cuanto a la presión que soportan, la primera de 70 kilos y la segunda de 140 kilos de presión del agua en ebullición. Así, detallaron que cuando se reanudó la operación de la central se inspeccionó la vasija y que el Consejo de Seguridad Nuclear ha estimado que el funcionamiento es satisfactorio. «No todos los coches salen de fábrica con los mismos problemas», apuntó.