Electrabel niega la necesidad de cerrar definitivamente los reactores nucleares belgas Doel 3 y Tihange 2

«Contrariamente a la información que apareció recientemente en los medios de comunicación, las pruebas están progresando y es totalmente prematuro sacar conclusiones a partir de ellas. En ningún caso se puede considerar que los primeros resultados parciales anticipen un cierre definitivo» de Doel 3 y Tihange 2, indicó la empresa.

Doel 3 detuvo su actividad en julio de 2012, cuando se descubrieron en su vasija miles de pequeñas fisuras en el acero, tras lo que las autoridades decidieron analizar el reactor 2 de la central de Tihange, construido en la misma época y por el mismo fabricante. Estos análisis revelaron que también sufría de anomalías que llevaron a decretar su parada y a un análisis en profundidad.

Tras concluir que las microfracturas detectadas en las cubas de los reactores nucleares no suponían un riesgo, la Agencia de Seguridad Nuclear belga autorizó en mayo de 2013 la vuelta a la actividad de Doel 3 y Tihange 2.

Sin embargo, a finales de marzo Electrabel decidió adelantar el parón que tenía previsto para abril para realizar tareas de mantenimiento, debido a que los resultados de las pruebas que estaba llevando a cabo «no eran conformes con las expectativas de los expertos».

Electrabel confirmó recientemente que ambos reactores permanecerán parados hasta el otoño por la necesidad de prolongar las pruebas que lleva a cabo sobre la irradiación en las cubas.

A la parálisis de Doel 3 y Tihange 2 hasta por lo menos el próximo otoño, se unió la detención del reactor de Doel 4 después de que se detectara la pérdida de aceite en una turbina de vapor.

La investigación puesta en marcha reveló «importantes daños» en la turbina, lo que apunta a que «la unidad Doel 4 no estará disponible con certeza antes del 31 de diciembre de 2014», según la empresa.

Ante esta situación, Electrabel tomó la decisión de modificar el calendario de diez años de revisión del reactor Tihange 1 para asegurar que estará disponible antes del comienzo del invierno, con el fin de contribuir a la seguridad del suministro en Bélgica.

La revisión de este reactor se dividirá en dos fases, «respetando plenamente la seguridad nuclear», de manera que la primera se llevará a cabo entre el 30 de agosto y el 16 de octubre, y la segunda se iniciará después del invierno, entre el 6 de junio y el 31 de julio 2015.

«Electrabel aclara que la empresa seguirá trabajando junto con las partes interesadas para contribuir al suministro de electricidad para los consumidores y las empresas belgas», afirmó la empresa.

El PNV afirma que la Comisión Europea «conoce» la intención del Gobierno de Rajoy de reabrir Garoña

La parlamentaria europea recibió esta información a través de una respuesta a una iniciativa en la que se recordaban los «muchos riesgos» de la central nuclear, «muy similar a la de Fukushima» y que «no hacía viable» su reapertura, se recordaba la exigencia de «una inversión multimillonaria» para lograr este objetivo, y se preguntaba por las intenciones del Gobierno de España al respecto.

En una entrevista a Onda Vasca, Bilbao aseguró que su grupo en la eurocámara recibió «una reciente respuesta» de la Comisión Europea en la que aseguró que «conoce que el Gobierno español quiere abrir la central» burgalesa, aunque apunta que «todavía» no ha recibido el plan de inversiones necesario para su reapertura.

Además, recordó que el PNV «siempre» ha defendido, también en Europa, que, «por las condiciones que tiene, por la antigüedad, por el sistema de construcción y por todos los riesgos constatados en un informe europeo, no procede la reapertura».

La central nuclear de Ascó II registra una variación de potencia no programada de más del 20%

Según ha informado el titular de la instalación al organismo regulador, en torno a las 16:00 horas y tras detectar un «mal funcionamiento» en una de las bombas de carga, la central ha reducido su potencia hasta desacoplarse de la red para así poder comenzar con las labores de reparación del componente afectado, que se encuentra dentro de los sistemas de refrigeración del núcleo del reactor.

El incidente, cuyas causas están siendo investigadas por el titular, ha sido catalogado como «nivel 0» en la Escala Internacional de Sucesos Nucleares (INES, según sus siglas en inglés) por «no haber tenido repercusiones» para las personas o el medio ambiente.

EDF cierra temporalmente cuatro reactores en el Reino Unido

En una inspección rutinaria, la empresa estatal francesa EDF detectó un fallo en la caldera de uno de los dos reactores de la planta Heysham 1 y decidió cerrar durante aproximadamente dos meses los otros tres reactores porque son de un diseño similar para investigar las causas de este fallo detectado. Ello supondrá una reducción en la capacidad de generación nuclear del 3,2% para EDF, propietaria de otras seis plantas nucleares en el Reino Unido. Las dos centrales nucleares afectadas fueron construidas en 1983 y dejarán de funcionar en 2019, aunque en principio estaba previsto que lo hiciesen este año.

La Oficina de Regulación Nuclear del Reino Unido aseguró que «no se ha producido ninguna pérdida de material radiactivo y que nadie ha resultado herido». En octubre de 2012, el Reino Unido cerró un acuerdo para que la empresa estatal francesa construya la primera planta nuclear en este país desde 1995, Hinkley Point C en Somerset (suroeste inglés), que tendrá dos reactores, debido al envejecimiento de sus instalaciones actuales y dentro del proceso de renovación de su parque de generación.

Gil Ortega confía en tener un almacén geológico para residuos nucleares antes de 60 años

«Harán falta al menos 40 ó 45 años para tener las cosas claras y definidas», recalcó Gil Ortega. El problema de este tipo de materiales es que su radiactividad no decae en miles e incluso cientos de miles de años, y requieren una vigilancia activa. Pero lo cierto es que, después de diez años, el nuevo plan de I+D de Enresa (2014-2018) retoma la planificación de esta instalación, donde se trasladará todo el combustible gastado de las plantas nucleares y otros elementos, procedentes del almacén Temporal Centralizado (ATC) que se ubicará en el término municipal de Villar de Cañas (Cuenca).

Gil Ortega considera utópico que pueda salir adelante la idea de un almacén geológico europeo, entre otras razones porque sigue vigente el lema de «quien crea los residuos se los queda» y porque «socialmente» es muy complicado que se acepte. Actualmente no hay ningún país interesado en asumir «el residuo del resto, aunque no hay duda de que esa nación obtendría unos ingresos enormes», añade el que fuera vicepresidente de las Cortes de Castilla-La Mancha y alcalde de Ciudad Real.

Entre 1986 y 1996, Enresa desarrolló el denominado Plan de Búsqueda de Emplazamientos, que analizó de forma sistemática todo el territorio nacional con vistas a las construcción de un repositorio para el combustible gastado de las nucleares y los residuos de alta actividad, sobre todo procedentes del futuro desmantelamiento de los ocho reactores del país. Resultado de ello fue la identificación de veinte zonas potencialmente aptas para acoger esta instalación.

Según el nuevo Plan de Investigación y Desarrollo de Enresa, entre 2028 y 2035 tendría lugar el análisis definitivo de los emplazamientos candidatos al almacén geológico, después vendría la selección y verificación de la idoneidad del lugar (2036-2050) y, por último, su diseño y construcción (2051-2063).Gil Ortega admite la complejidad técnica y administrativa de esta instalación y subraya también que el conflicto político suscitado en torno al ATC ha sido más duro que el rechazo social al proyecto y asegura que se está logrando quitar la razón a los críticos.

Al ATC irá todo el combustible nuclear gastado y los residuos de media y alta actividad de las centrales españolas durante, al menos, 60 años. Gil Ortega indicó que el anterior Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero «no se atrevió» a tomar una decisión sobre su ubicación y ahora se está logrando «quitar la razón a aquellos que ponían recursos en el Tribunal Supremo, aquellos que decían que el suelo no era el adecuado.» Diseñado para cien años, el ATC podrá acoger más volumen del proyectado en el caso de que se alargue la vida útil de las nucleares, tal y como reclama la patronal.

Sobre el actual mix energético español, Gil Ortega opina que es «muy dependiente» de las energías renovables, lo que resulta «positivo desde el punto de vista del medio ambiente, pero negativo porque son mucho más caras que, por ejemplo, la nuclear«, que genera un 20% del consumo eléctrico nacional y a la que defiende pese al problema que suponen sus desechos. Además afirma no entender la preocupación de Canarias por los sondeos petrolíferos de Repsol: «a 50 kilómetros no hay problema, si estuviera a 5 ó 10 quizá. Muchas veces la sociedad se inquieta porque los políticos causan la inquietud«.

Bulgaria acuerda con Westinghouse construir un nuevo reactor nuclear

El acuerdo hace referencia a un reactor de tipo AP-1000, de 1.100 megavatios de potencia, que se prevé que entre en funcionamiento antes de 2023 en la única planta nuclear del país balcánico, Kozloduy, a orillas del Danubio.

En ese complejo funcionan dos reactores soviéticos de los años 70 de 1.000 megavatios de potencia, que cubren el 34% de las necesidades eléctricas del país balcánico.

El pacto debe ser aún ratificado por el Gobierno que salga de las elecciones generales anticipadas previstas para el próximo 5 de octubre, según precisó la empresa pública que gestiona la planta de Kozloduy.

Westinghouse, la división estadounidense dedicada a energía nuclear del grupo japonés Toshiba adquirirá un 30% de las acciones del consorcio que se creará para construir el nuevo reactor, según el acuerdo.

Westinghouse, que inició las negociaciones con Bulgaria a finales de 2013, suministrará el diseño, los trabajos de ingeniería, así como el equipamiento y el combustible para el reactor.

En 2002, Bulgaria cubría el 47% de sus necesidades eléctricas con los entonces seis reactores de la planta nuclear de Kozloduy. Pero las autoridades tuvieron que cerrar cuatro de esos reactores, considerados obsoletos y peligrosos, como condición para entrar en la Unión Europea en 2007.

Bulgaria, junto con República Checa, Eslovaquia y Hungría, depende del combustible nuclear ruso para el funcionamiento de sus complejos nucleares. Los medios búlgaros consideraron que con la firma de este acuerdo Bulgaria trata de reducir su dependencia energética de Rusia.

El CSN pide a Nuclenor que concrete los plazos en los que piensa cumplir los nuevos requisitos técnicos

La sociedad Nuclenor, participada al 50% por Endesa e Iberdrola, solicitó el pasado 27 de mayo al Ministerio de Industria, Energía y Turismo la solicitud de renovación, en calidad de titular de la central nuclear de Garoña, de su licencia de operación hasta 2031, en base al artículo 28.1 del Reglamento de Instalaciones Nucleares y Radiactivas, modificado a principios de 2014. Esta solicitud fue trasladada por el Gobierno al regulador atómico para su evaluación y correspondiente informe preceptivo y vinculante.

La instrucción técnica aprobada por el CSN establece que Nuclenor tendrá que presentar, antes del 30 de septiembre, un calendario con fechas para el cumplimiento de los requisitos adicionales solicitados. Esta ITC establece requisitos agrupados en ocho áreas temáticas: los asociados a la actual situación de cese de operación; los relacionados con la operación a largo plazo; las inspecciones o pruebas para verificar aspectos funcionales o de integridad estructural de la vasija del reactor; las modificaciones de diseño derivadas de las lecciones aprendidas del accidente de Fukushima y de los resultados de las pruebas de resistencia europeas ante sucesos extremos mas allá de las bases de diseño, así como de las acciones para mitigar las consecuencias ante la pérdida de grandes áreas de la central como consecuencia de actos malintencionados.

Además, se refieren al análisis de seguridad de temas puntuales relacionados con el cumplimiento de la normativa técnica del CSN; aquellos relativos a factores humanos y organizativos; las verificaciones previas a la carga de combustible nuclear en el reactor, incluyendo las pruebas de arranque y las modificaciones de diseño identificadas por el CSN en 2009 pero no requeridas por el cese definitivo de explotación en 2013 y, por último, otros temas específicos sobre el cumplimiento de instrucciones técnicas del CSN de ámbito general para todas las centrales nucleares en operación.

A este respecto, el CSN destaca los requisitos «más relevantes» que conllevan la necesidad de inspecciones más intensivas o la implantación de modificaciones de diseño antes de la carga de combustible, y que requieren apreciación favorable previa del CSN. Estos son la verificación del estado de la vasija del reactor y de sus componentes con el objetivo de descartar defectos similares a los detectados en la vasija de la central nuclear belga de Döel. Además, Nuclenor tendrá que establecer un programa de inspección y seguimiento de las penetraciones del fondo de la vasija del reactor, donde se sitúan los tubos-guía de los mecanismos de inserción de las barras de control.

En cuanto a las mejoras a raíz de las lecciones aprendidas tras el accidente de Fukushima y las pruebas de resistencia, la ITC aprobada por el pleno establece que se deberán implantar algunas modificaciones de diseño, tales como un Centro Alternativo de Gestión de Emergencias, como lugar seguro desde donde dirigir una situación de accidente severo; un sistema de venteo filtrado para despresurizar y mantener la integridad estructural de la contención, evitando mediante los filtros la emisión de radiactividad al exterior de la central. Al mismo tiempo, tendrá que instalar equipos recombinadores de hidrógeno en el edificio del reactor para evitar explosiones de este gas e incorporar, en definitiva, «todos» los requisitos de las Instrucciones Técnicas Complementarias derivadas de Fukushima.

En cuanto a las modificaciones que el CSN identificó en 2009, durante la revisión periódica de seguridad de la central que luego no fueron exigidas al titular a causa del cierre de explotación en 2013, ahora Nuclenor tendrá que instalar un nuevo sistema para el tratamiento y control de los gases radiactivos en los diversos recintos y estructuras de la contención en caso de accidente, que cumpla en su integridad con los requisitos de separación física entre sus diversos componentes: filtros y paneles de control.

También deberá mejorar el aislamiento de la contención primaria, como la instalación de válvulas en diversas tuberías que atraviesan dicha contención, para su sellado en caso de un hipotético accidente. Al mismo tiempo, tendrá que aumentar la independencia de equipos y cables eléctricos que cumplan los criterios de separación física entre sistemas de seguridad y sistemas no relacionados con la seguridad. Del mismo modo, Garoña deberá mejorar el sistema de protección contra incendios, mediante refuerzo de los equipos para la resistencia a sismos, instalación de compuertas cortafuegos y un nuevo trazado de los cables eléctricos y de control del sistema.

Por otro lado, el CSN ha expuesto otros requisitos como las actualizaciones asociadas a la operación a largo plazo, como el Plan Integrado de Evaluación y Gestión del Envejecimiento (PIEGE); el análisis de seguridad de temas específicos relacionados con el cumplimiento de diversas Instrucciones de Seguridad del CSN, en particular, la IS-30 (revisión 1 de 2013) sobre protección contra incendios. El CSN pide al titular de Garoña «otros temas técnicos específicos» solicitados recientemente por el regulador atómico a las centrales nucleares españolas en operación y que como la planta de Burgos estaba en situación de cese no tuvo que aplicar.

Asimismo se le requieren ahora otras actuaciones frente a accidentes severos para almacenar el agua contaminada y que refuerce la capacidad de extracción de calor residual en caso de pérdida de refrigeración total sobre el río Ebro; un plan de conservación de estructuras, sistemas y componentes durante el cese de explotación; un plan de formación del personal de explotación y un plan de restablecimiento de la capacidad técnica, en el marco de los factores humanos y organizativos. Por último, piden al titular verificaciones previas a la carga de combustible, correspondientes al programa de pruebas prenucleares y las pruebas de arranque.

Nuclenor espera la notificación oficial

El titular de la central nuclear de Santa María de Garoña, Nuclenor, indicó que «esperará a tener conocimiento oficial» de la Instrucción Técnica Complementaria aprobada por el Consejo de Seguridad Nuclear respecto a la planta atómica burgalesa. Por ello, la empresa se limita a exponer que el pleno del CSN analizó la documentación técnica relativa a la solicitud de renovación del permiso de funcionamiento de Garoña, que fue presentada al Ministerio de Industria, Energía y Turismo el 27 de mayo pasado y subrayó que, en este sentido, ya expuso su «plena disposición» para completar o aclarar cualquier aspecto a la documentación presentada. Asimismo, se ofrece a facilitar «cuanta información o documentación» sea considerada por el CSN como «pertinente para la renovación de la autorización solicitada«.

La Junta ve «positivo» que el CSN pida requisitos adicionales

El consejero de la Presidencia y portavoz de la Junta de Castilla y León, José Antonio de Santiago-Juárez, consideró «positiva» la decisión del CSN de pedir requisitos adicionales a Garoña.

«Se trata de garantizar la seguridad, si es segura puede seguir abierta porque tiene vida útil, está en la línea de lo que siempre hemos defendido», ha concluido.

Organizaciones ecologistas piden el cierre

Ecologistas en Acción y Greenpeace cree que el CSN debería decretar el cierre de la central nuclear de Garoña, una vez emitida la ITC en la que se «enumera la interminable lista de defectos» de la planta atómica burgalesa, y consideran que el regulador atómico «no debería arriesgarse en dar una licencia para 17 años», algo que califican de «inaudito«.

El portavoz nuclear de Ecologistas en Acción, Francisco Castejón, celebró que el regulador atómico «haya tomado nota» de los problemas que venía denunciando su organización, pero añadió que, precisamente por eso, «lo suyo es que el CSN decretase el cierre porque esto es prolongar la agonía de un enfermo terminal». «¿Por qué empeñarse en mantener en funcionamiento una central con semejante relación de fallos e irregularidades? Veo con simpatía que nuestras quejas estén recogidas, pero ante estas situación lo suyo es que el CSN decretase el cierre, porque ahora está reconociendo, implícitamente, que si Nuclenor cumple todo eso se le van a dar 17 años más de vida», auguró Castejón. En este sentido, añadió que es «inaudito» que se dé un permiso único de explotación de 17 años, cuando lo normal en España han sido autorizaciones por diez, y más cuando en la Unión Europea se está apostando por revisar las centrales cada seis años.

Por su parte, la portavoz nuclear de Greenpeace, Raquel Montón, destacó que la lista de condiciones es «interminable» y pone en evidencia las deficiencias «de la central más antigua de Europa». A su juicio, esto demuestra que la seguridad es «imposible» de garantizar y que Garoña «jamás» podrá cumplir los estándares de seguridad y tecnológicos necesarios para los nuevos reactores porque es «vieja«, por lo que además critica que se esté planteando una renovación de la licencia por 17 años, algo que calificó de «inédito». Sin embargo, indicó que habrá que esperar a septiembre para saber si Nuclenor «tira la toalla o si se decidirá a acometer todas las exigencias que le pide el CSN». «La pelota vuelve al tejado de Nuclenor«, apostilló Montón, quien advirtió de que este es un «proceso vivo» y, por tanto, recomendó al CSN esperar, cuanto menos, a saber qué pasa en la central belga.

Los ecologistas critican la «falta de transparencia» ante la posible reapertura de la central de Garoña

Estas organizaciones subrayaron que el CSN debe atender su solicitud en virtud del Convenio de Aarhus y la Directiva Europea de Seguridad Nuclear, que establecen el derecho a la información y participación de la ciudadanía en procesos como el de Garoña. Por ello, explican que el artículo 45 del estatuto del CSN permite al Comité Asesor recabar la información que considere necesaria para mejorar la transparencia del organismo nuclear e incentivar el acceso a la información y la participación ciudadana.

«Como miembros del Comité Asesor del CSN exigimos una reunión extraordinaria para velar por la transparencia en el proceso de reapertura de Garoña», afirmó el portavoz nuclear de Ecologistas en Acción, Francisco Castejón, que explicó que el Comité Asesor «tiene como función fundamental orientar al CSN en tareas de comunicación y transparencia, y qué mejor ocasión que la del estudio de las exigencias a Garoña, que genera enorme expectación social».

La solicitud de la titular Nuclenor, participada conjuntamente al 50% por Endesa e Iberdrola, para ampliar la vida útil de Garoña hasta el 2 de marzo de 2031 significaría, a juicio de Castejón, conceder 20 años más de vida útil a una central «diseñada para una explotación comercial de 40 años ya cumplida en 2011». Así, las organizaciones ecologistas recuerdan que la decisión de reapertura implicaría una extensión de las actividades que puede tener graves efectos sobre el medio ambiente.

Por ello, Greenpeace y Ecologistas en Acción solicitan al Ministerio de Industria, Energía y Turismo, y de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente la información relativa al trámite de información pública, así como un proceso de Evaluación de Impacto Ambiental para la prolongación de la vida útil de Garoña. «El proceso de Evaluación de Impacto Ambiental exige, entre otras cosas, que se comparen alternativas. Garoña no podrá demostrar que es una alternativa limpia, segura y más barata que las energías renovables», concluyó Raquel Montón responsable de la campaña nuclear de Greenpeace.

Finalmente, Raquel Montón aseguró que esta planta atómica, ubicada en la localidad burgalesa de Valle de Tobalina, operando desde 1971, es la más antigua de la Unión Europea y que los riesgos que conlleva su «reapertura» suponen riesgos de gran envergadura que «bien merecen ser conocidos por la ciudadanía antes de que los organismos oficiales decidan prolongar su vida útil.

El Pleno del CSN analizará otra vez este miércoles el expediente para la posible reapertura de Garoña

Así, según informaron fuentes internas del regulador atómico, lo que estudiarán los miembros del Consejo es la documentación que se debe solicitar al titular de la central atómica y los requisitos que tendrá que cumplir para iniciar la evaluación de la solicitud de licencia de operación.

Nuclenor solicitó al Gobierno el pasado mes de mayo la renovación de la licencia de operación de la planta hasta 2031, cuanto el reactor cumplirá 60 años. La empresa consideró que un marco temporal de explotación «de estas características es necesario para hacer viable el proyecto y proporcionaría la estabilidad y certidumbre adecuada para acometer las inversiones precisas».

Garoña lleva sin producir electricidad desde que la empresa decidió extraer el combustible gastado en diciembre de 2012, días antes de que entrara en vigor un nuevo impuesto que le supondría un coste de unos 153 millones de euros. Esta decisión le supuso la reciente multa de 18,4 millones de euros por parte de la Comisión Nacional de Mercados y la Competencia (CNMC), que consideró que este hecho es una infracción «muy grave» y que no tenía autorización para efectuarla.

Según estas fuentes, este miércoles el Pleno podría tomar una decisión en la que se determinen los compromisos o requisitos que debe adquirir o cumplir Nuclenor antes de que el regulador inicie la evaluación que concluirá en un informe que es vinculante para el Gobierno en caso de ser desfavorable a la reapertura –lo que se traduciría en el cierre definitivo de la planta– y que es preceptivo para el Gobierno en caso de ser positivo.

Esta evaluación podría prolongarse durante un año, pero no se iniciará antes de obtener respuesta por parte de Nuclenor a estos requisitos.

El pasado 16 de julio, el Pleno del Consejo estudió esta documentación de Garoña sobre el cumplimiento por parte de Nuclenor de los requerimientos impuestos por el regulador en 2009 y en 2013, pero no llegó a un consenso al considerar que necesitaba información técnica adicional.

A finales de mayo de 2013, el pleno del CSN informó favorablemente la posibilidad de que el Ministerio de Industria, Energía y Turismo modificase la orden ministerial de 29 de junio para permitir una prórroga de un año a la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos), aunque en ese tiempo, la planta debería permanecer en parada segura y sin combustible en el reactor.

El Pleno del CSN condicionaba la autorización a que Garoña mantuviera durante ese tiempo «en cualquier caso» la situación de «parada segura y sin combustible en el reactor». Además, para reforzar la seguridad de la planta atómica, el regulador impuso la condición de que Nuclenor no pueda introducir combustible en el reactor sin la autorización previa del CSN, en el caso de que se modificara la orden ministerial.

Asimismo, para que Garoña pudiera realizar una hipotética carga del combustible, además de solicitar ese permiso tendría que realizar las modificaciones de diseño requeridas y establecidas en los anteriores informes del CSN, así como en las instrucciones técnicas complementarias.

Estas instrucciones están relacionadas con los programas de mejora de la seguridad que figuran la vigente Orden Ministerial por la que se autoriza la explotación (relativos al diseño, instalación y puesta en servicio de un nuevo sistema de tratamiento de gases de reserva, las modificaciones sobre el aislamiento de la contención y sus pruebas de fugas, las modificaciones sobre la independencia de los sistemas eléctricos y las modificaciones sobre protección contra incendios).

Igualmente, el titular debería mantener el programa de inversiones y modificaciones de diseño asociadas a las mejoras a implantar, derivadas de las lecciones aprendidas del accidente de la central nuclear Fukushima, recogidas en el informe de las pruebas de resistencia e instrucciones técnicas complementarias del CSN.

Por otro lado, se condicionaba a que se efectuase la inspección de la vasija, para descartar la aplicabilidad del suceso, que se produjo en junio de 2012, cuando se detectaron defectos en la vasija de la central nuclear belga de Döel 3 (similar a Garoña).

Aún más, se debería llevar a cabo un programa de inspección de los manguitos de las penetraciones de los mecanismos de accionamiento de las barras de control, de las soldaduras de la vasija, y en general de todos los componentes internos sometidos a la inspección de servicio.

Vandellós II sufre una parada automática de su reactor nuclear por la pérdida de la línea eléctrica

Según informó el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), los técnicos están inspeccionando las instalaciones y analizando las causas que pueden haber causado la pérdida de la línea, si bien la zona sufrió esta madrugada una tormenta eléctrica a la ha sido achacada la pérdida de la línea en primera instancia. La titular, la Asociación Nuclear Ascó-Vandellòs, está analizando la situación antes de proceder al arranque.

Esta línea, situada en el parque eléctrico exterior, es la que recibe y evacua la energía producida por la planta; el incidente comportó la parada automática de la planta ya que el sistema de protección actuó correctamente como estaba previsto. El suceso, que no tuvo repercusión para los trabajadores, la población ni el medio ambiente, fue clasificado preliminarmente con nivel 0 en la Escala Internacional de Sucesos Nucleares y Radiológicos.