Greenpeace alerta del riesgo de ataques sobre las centrales nucleares españolas con drones

La organización ecologista Greenpeace advirtió de este riesgo después de que en los dos últimos meses las instalaciones nucleares francesas hayan sido objeto del sobrevuelo de aviones no identificados y no tripulados. En este sentido, Greenpeace aseguró que se realizaron hasta 32 vuelos alrededor de 14 emplazamientos nucleares y subrayó que los sobrevuelos de aviones no tripulados y no identificados en Francia dejaron en «evidencia» la «vulnerabilidad» de estas instalaciones.

Greenpeace señaló que a través del estudio En riesgo desde el aire, vuelos de drones ponen en peligro centrales nucleares en Francia se quiere llamar la atención sobre el peligro que hay en Francia, al contrario de lo que dicen las autoridades y operadores del país. El otro informe, que Greenpeace ha optado por no publicar ya que contiene «un análisis detallado y de naturaleza altamente sensible para Francia», revela que la seguridad de una planta nuclear es vulnerable al ataque directo de un drone.

Además, Greenpeace lamentó que se reste importancia al peligro de los ataques terroristas en las centrales nucleares y que se argumente que estas plantas son «suficientemente» seguras sin dar detalles por razones de confidencialidad. Por otro lado, plantearon al CSN cuál es el motivo por el que se revisará la seguridad de la central de Garoña, cuando las condiciones de funcionamiento solicitadas por el operador no coinciden con las que marca la Guía de Seguridad del CSN y cómo se inspeccionará la vasija del reactor.

La central de Vandellós II sufre una parada por el mal funcionamiento de dos transmisores tras las tormentas

El funcionamiento «incorrecto» de los mencionados transmisores fue ocasionado por las fuertes tormentas ocurridas la noche del jueves, según informó el organismo regulador.

De acuerdo con las Especificaciones Técnicas de Funcionamiento (ETF), de los cuatro canales de instrumentación de nivel de tanque de agua de recarga, se requiere que estén disponibles al menos el funcionamiento de tres de ellos. Debido al mal funcionamiento de dos de los transmisores de esos canales, el titular inició la parada de la planta al no poder cumplir las ETF.

Posteriormente, «ha comunicado que una vez recuperado uno de los transmisores de nivel, ha detenido la secuencia de parada y está recuperando su potencia nominal«.

El suceso, que no tuvo repercusión para los trabajadores, la población ni el medio ambiente, fue clasificado preliminarmente con nivel 0 en la Escala Internacional de Sucesos Nucleares y Radiológicos (INES).

El Comité Asesor del CSN analiza la situación de Garoña y Trillo y el proceso de licenciamiento del ATC

El comité fue informado sobre las actividades más relevantes desarrolladas recientemente, especialmente sobre la renovación de la autorización de la central nuclear de Trillo, la situación actual de la central nuclear Santa María de Garoña (Burgos) y la evolución del proceso de licenciamiento del Almacén Temporal Centralizado (ATC) de residuos radiactivos y combustible gastado. Asimismo, se destacó el papel «relevante» del organismo en los procedimientos administrativos y el proceso de las autorización en curso.

Al inicio de la reunión el presidente del comité y presidente del CSN, Fernando Marti Scharfhausen, dio la bienvenida a los nuevos miembros de este comité asesor, según informó el CSN.

Del mismo modo, se efectuó una presentación sobre el proyecto de renovación y modernización de la página web del CSN, como parte de un sistema integral de información y comunicación pública, que fue comentada por los componentes de este Comité a los que se les ofreció la oportunidad de presentar cuantas sugerencias refuercen el papel de este órgano asesor.

Además, estuvieron presentes los consejeros Antoni Gurguí, que solicitó la colaboración de todos los asistentes en la labor de comunicar el papel y rol del organismo regulador de carácter técnico, y Cristina Narbona, que aportó información sobre las políticas de recursos humanos que se están llevado a cabo por CSN.

El CSN también dio cuenta del avance de las actuaciones llevadas a cabo en respuesta a las recomendaciones realizadas en los casi cuatro años de andadura del comité, y detalló su actividad en el ámbito de la información y comunicación en lo que va de año.

Asimismo, se solicitó información de carácter técnico y administrativo y se analizaron temas de actualidad en el sector que fueron respondidas por el presidente del Consejo, por la secretaria general del CSN, María Luisa Rodríguez, y por los directores técnicos de Seguridad Nuclear y Protección Radiológica, Antonio Munuera y María Fernanda Sánchez, respectivamente.

La próxima reunión de este comité asesor, que tiene como misión emitir recomendaciones al CSN para mejorar la transparencia y el acceso a la información, tendrá lugar en abril de 2015.

El 70% de la actividad nuclear en España se exporta, según Cornadó

Durante la presentación del catálogo Industria Nuclear Española, en el que colaboran el Instituto de Comercio Exterior (ICEX) y Marca España, Cornadó subrayó que las empresas españolas del sector están presentes en proyectos nucleares de 40 países y ofrece servicios al funcionamiento de centrales atómicas en más de 20 países porque se trata de un sector «consolidado, prestigioso, que genera riqueza, foco de empleo y que mantiene y moderniza las centrales nucleares operativas». A juicio de Cornadó, la energía nuclear resulta esencial para «garantizar la seguridad de suministro, reducir las emisiones contaminantes y minimizar la importación de materias primas energéticas«.

Además, Cornadó agradeció el respaldo de la Administración central a lo nuclear ya que, mediante un convenio con el ICEX, la Industria Nuclear está reconocida como un gestor de la promoción del sector en el exterior. «Nuestro sector contribuye a mejorar la imagen de España», concluyo Cornadó. El catálogo expone las capacidades de 46 empresas y organizaciones entre compañías eléctricas, suministradoras de sistemas, de centrales nucleares, de combustible, de bienes de equipo, de ingeniería, servicios, gestión de residuos y desmantelamiento.

Por su parte, el director de la Oficina del Alto Comisionado del Gobierno para la Marca España, Rafael Conde, destacó que los atributos que promociona y representa la Marca España son «innovación, fiabilidad, seguridad, internacionalización, respeto medioambiental, compromiso, competitividad y seriedad» y, por ello, la Marca España se ha asociado al Foro de la Industria Nuclear y con el ICEX. A juicio de Conde, este catálogo servirá de referente y contribuirá a reforzar la imagen del país en el exterior.

El Consejero delegado del ICEX, Francisco Javier Garzón, urgió a las empresas ser más robustas y a innovar más. A su juicio, la internacionalización es una de las fórmulas en este objetivo porque «internacionalización y eficiencia son dos caras de la misma moneda» con las que las empresas se hacen más competitivas. De hecho, resaltó que el volumen de las exportaciones en España es un 25% mayor en la actualidad que antes de la crisis. De la industria nuclear destacó «su gran esfuerzo en estar presente en aquellos países con mayor desarrollo» en este campo.

La secretaria general de Industria y PYME del Ministerio de Industria, Begoña Cristeto, señaló que «la crisis económica ha puesto en evidencia la importancia del sector industrial como motor del crecimiento y garantía del empleo». En lo que respecta a los datos, en 2013, los reactores españoles generaron el 20% de la electricidad y supuso más del 34% de la electricidad libre de emisiones. Según datos del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), en el mundo hay 438 reactores nucleares en operación y 71 en construcción, la mayoría en China, Rusia, India y Estados Unidos.

La central nuclear de Cofrentes emula una explosión en un simulacro

La actuación del CSN se desarrolló desde la Sala de Emergencias, con seguimiento del estado de planta y de las actuaciones del titular para recuperar las condiciones de seguridad. El ejercicio se inició a las 10.00 horas con la simulación de la explosión de un artefacto bajo una válvula de aislamiento de vapor principal, producida en el edificio auxiliar, que ocasionó la parada automática del reactor y un leve aumento en los niveles de radiación en el exterior que no requirieron tomar medidas de protección radiológica fuera de la instalación.

Ante esta situación, el CSN, en contacto permanente con el Centro de Coordinación Operativa (CECOP), activado en la subdelegación del Gobierno en Valencia, llegó a recomendar, de forma preventiva, el control de accesos en un radio de 10 kilómetros. A lo largo del ejercicio se simuló también la detección de un segundo artefacto en el edificio de servicios, que fue desactivado por el equipo Técnico Especialista en Desactivación de Artefactos Explosivos (Tedax) de la Guardia Civil. Este hecho obligó al titular a trasladar su centro de apoyo técnico y su sala de control a dependencias alternativas en las que se encuentra ubicado un panel que permite controlar de manera remota los sistemas de la instalación.

Ante los hechos simulados, la central llegó a declarar la categoría III de su Plan de Emergencia Interior (emergencia en el emplazamiento) y el CSN mantuvo activados a los grupos de apoyo de su Sala de Emergencias, tal y como establece el modo 2 de su Organización de Respuesta ante Emergencias. Según señaló el CSN, un suceso de esta naturaleza habría sido clasificado como accidente de nivel 2 en la Escala Internacional de Sucesos Nucleares.

Bélgica comenzará la construcción de un almacén de residuos nucleares en 2015, al tiempo que cierra centrales

En un encuentro con periodistas españoles, el director general de ONRAF, la empresa que gestiona los residuos nucleares en Bélgica (equivalente a ENRESA en España), Marc Demarche, explicó que hasta 1982 los desperdicios atómicos de vida corta (300 años) se tiraban al océano Atlántico, en el Golfo de Vizcaya, pero a partir de ese año, comenzaron a guardarse en Dessel donde también se construirá el nuevo almacén.

En este mismo lugar ya se encuentra el almacén temporal para los residuos de alta actividad y el combustible gastado por el parque atómico hasta 1992. A este almacén temporal comenzaron a llegar a los residuos de este tipo después de haberlos enviado a Francia para su reproceso y vitrificación.

Mientras, el combustible y los residuos de larga vida del parque atómico belga generados a partir de 1993 se guardan en cada instalación, bien en piscinas o en seco, hasta que el Gobierno adopte una decisión o solución definitiva. Para ello, en el país llevan 40 años investigando y probando posibles soluciones geológicas en suelos arcillosos.

En el caso belga, añadió que el periodo de consulta pública es mayor que en España, por lo que entre 1974 y 2010 se acometieron las pruebas e investigaciones y en ese año empezó la fase de consulta pública; un año después se estableció un plan de gestión de residuos y se acordó iniciar el almacén de residuos nucleares de baja y media actividad en 2017, de modo que pueda entrar en operación en 2020. En tanto, los residuos se almacenan en bidones en un almacén de Dessel.

Así, la última de las centrales belgas echará el cierre en 2025, de acuerdo con el plan de cierre. Hasta entonces, ONRAF analiza cada cinco años la situación de todas las instalaciones nucleares y radiactivas con el fin de asegurar que éstas hacen sus correspondientes aportaciones para contribuir al futuro desmantelamiento. «Nos hacemos cargo del proceso de residuos desde el inicio hasta el final y, los de corta y media vida los almacenamos como en El Cabril (Córdoba)», comentó.

Esto consiste en identificar las fuentes, incinerar para reducir el volumen y armonizar los tamaños, estabilizar estos residuos, confinarlos y, finalmente almacenarlos durante 100 años para posteriormente trasladarlos al almacenamiento definitivo.

En concreto, Bélgica lleva desde 1974 investigando la solución definitiva y ha hecho pruebas de construcción de un almacén geológico profundo en un suelo arcilloso, porque la arcilla absorbería y liberaría muy lentamente los isótopos radioactivos en caso de salir de donde están confinados, de modo que si llegan a la atmósfera no serían perjudiciales.

Después de estas décadas de investigación, en 2010 se inició una consulta pública y en 2011, ONRAF adoptó el Plan de residuos para la gestión de residuos de alta actividad o de larga vida. El objetivo es que el almacén, que será subterráneo, esté listo para entrar en funcionamiento en 2030.

En todo caso, el director general manifestó que, en su opinión, la gestión definitiva de los residuos nucleares en Europa debería contar con una solución de conjunto para el conjunto de la Unión.

Por su parte, el alcalde de la municipalidad de Dessel, Kris Van Dijck, explicó que su municipalidad es relativamente pequeña pero que cuenta con «un montón» de instalaciones nucleares y que, una vez que el Estado abrió la posibilidad de que los pueblos se posicionaran sobre la opción de albergar estos residuos, fue uno de los cuatro municipios que se apuntaron al plan de preguntar a sus ciudadanos si estarían dispuestos a acoger los residuos.

Teniendo en cuenta que Dessel ya convivía con los residuos, sus ciudadanos se informaron, valoraron y viajaron a ver soluciones de otros países a estos isótopos radiactivos. Entre sus viajes, se desplazaron a España donde visitaron el almacén cordobés de El Cabril, así como la central nuclear de José Cabrera (Zorita). Finalmente, el resultado de este periodo, que se extendió durante cuatro o cinco años, fue afirmativo. Entre 2005 y 2006 se entregaron informes al Gobierno el cual quería postponer la decisión a las elecciones que estaban previstas para el mes de octubre.

El alcalde añadió también que no era necesario aplazar la decisión porque los municipios de Dessel y su entorno estaban de acuerdo en que preferían tener los residuos en una solución segura, a pesar de que el edil de Dessel es del Partido Flamenco y el del municipio contiguo, socialista. De este modo, en agosto de 2006 se eligió el emplazamiento de Dessel para instalar el citado almacén, similar en funcionamiento al de El Cabril. A su juicio, la población estuvo de acuerdo porque suponía incrementar la seguridad ante lo que ya tenían.

En la misma línea que el responsable de ONRAF, Van Dijck cree que la solución definitiva para los residuos nucleares debe tomarse en el marco de la Unión Europea para tener un único almacén central y apuntó que países como Finlandia, Suecia o Francia van muy avanzados en la investigación de soluciones geológicas definitivas. De hecho, añadió que está de acuerdo con que los países discutan la cuestión porque «el debate y la consulta son parte de la democracia».

«Aquí el almacén está integrado, muy cerca del emplazamiento, cada año en junio se celebra un festival de música heavymetal al que asisten más de 50.000 personas. Este año podría venir ACDC, en este municipio de 27 kilómetros cuadrados y 10.000 habitantes, cuya cifra de desempleo está en torno al 6%», concluyó.

Holanda ampliará su almacén de residuos nucleares en el año 2015

En una visita al almacén que gestiona COVRA, la empresa estatal que gestiona estos residuos, como ENRESA en España, su director general, Hans Code, explicó a los medios que antes de la existencia de este almacén, los residuos radiactivos se lanzaban en bidones al mar.

Así, señaló que aunque el programa atómico de Holanda es más pequeño que el de España, está «muy diversificado», ya que cuenta con dos reactores (uno de ellos ya no opera), una planta de investigación, otra de enriquecimiento de uranio y una industria médica que produce el 60 por ciento de los isótopos radioactivos para uso médico de Europa. En definitiva, el HABOG, albergará todos los residuos nucleares del país producidos entre 1992 y 2024.

«En Holanda tenemos que ser muy cuidadosos con la forma en que usamos la tierra porque no sobra nada de espacio. Somos un país pequeño y para nosotros es inconcebible tener un almacén como El Cabril y otro como el ATC«, comentó.

De este modo, en el HABOG se guardarán todos los residuos nucleares de forma segura durante cien años porque la gestión de la radiación, según Codee, es «esperar a que decaiga y, mientras tanto mantenerla en un lugar seguro; después, se acabó el peligro de la radiación (…), como en el Cabril, donde la radiación terminara pasados 300 años».

A diferencia del ATC de Villar de Cañas, el ATC holandés está junto al mar, frente a una central nuclear en funcionamiento, una central térmica y una planta petroquimica, una refinería de petróleo y un parque eólico en el sur del país de los tulipanes y muy cerca de Borsele, un municipio de unos 21.000 habitantes en el que la cifra de paro no supera el 6%.

En el diseño de seguridad, el almacén está preparado para mantener sin ningún tipo de afectación los residuos en el caso de un terremoto de magnitud 6 en la escala Ritchter, puede afrontar el impacto de un avión militar tipo F-16A Falcón fighter, inundaciones de 10 metros sobre el nivel del mar, una explosión de gas y vientos severos de 125 metros por segundo.

En la instalación albergan los residuos de alta actividad que previamente se enviaron a Francia para su reprocesado, de modo que vuelven como cristales vitrificados.

Su director general añadió que la instalación de COVRA trata de integrarse con la población y, con este objetivo, organizan exposiciones de arte y distintos eventos culturales dentro de la instalación, algo posible debido a que se trata de una instalación pasiva, en la que no se produce energía o reacciones nucleares.

El HABOG, igual que el diseño del ATC de Cuenca, tiene una estructura modular dividida en tres zonas; la primera de ellas es el área de recepción, a donde llegan los bidones con los residuos, la segunda es la de procesamiento de los bidones y la tercera es la del almacenamiento.

El proceso se hace de forma controlada: desde una sala al otro lado de los residuos –separada por una pared de 1,7 metros de espesor– se comprueba a través de un cristal plomado de más de un metro de grosor como se hacen las operaciones robotizadas y, finalmente los residuos se guardan en unos depósitos con capacidad para almacenar cinco unidades unas sobre otras, que pueden ser extraídas para su revisión en caso de que se detectara algún problema en las revisiones que se acometen cada dos meses.

Por su parte, el alcalde de Borsele, Jaap Geelock, manifestó que los habitantes del municipio viven de manera tranquila y sin preocupación por que el silo nuclear esté en el patio de atrás de su casa. De hecho, relató que en el pasado él fue muy activo en contra de la energía nuclear porque hasta 1992 los residuos se lanzaban al mar.

Sin embargo, una vez que se prohibió esta acción y se optó por almacenar los residuos en seco en una instalación segura, estuvo de acuerdo. En una entrevista con periodistas españoles en el HABOG, subrayó que incluso la organización Greenpeace estuvo de acuerdo con el proyecto al considerar que así «se podía convivir» con los residuos.

El alcalde añadió que defiende ante el resto de su partido la instalación en su municipio. Asimismo, bromeó con que a veces siente envidia de sus colegas españoles porque en España el Gobierno paga a los ayuntamientos nucleares varios millones al año a diferencia de Holanda donde «no hay compensaciones».

«No se preocupen. No hay posibilidad de que se liberen materiales. No va a pasar nada, es seguro. Para Holanda esta es la mejor forma de tratar y gestionar los residuos», trasladó a la población española.

En todo caso, sobre el futuro almacén geológico profundo para guardar definitivamente los residuos, el alcalde confió en que se pueda llegar en el seno de la Unión Europea, a una solución conjunta en vez de almacenar cada país sus propios residuos.

En España, el almacén, físicamente tendrá unos 300 metros de largo por 20 metros de alto y ocupará una superficie de 32 hectáreas. La decisión de optar por un almacén donde centralizar los residuos del parque atómico español se adoptó en el Parlamento en 2004 y el emplazamiento de Villar de Cañas fue elegido en el último Consejo de Ministros de 2011, el 30 de diciembre.

Las nucleares de Ascó y Vandellòs firman su convenio colectivo y ponen fin a cinco meses de movilizaciones

El convenio tiene una vigencia 2014-2018 y ratifica la garantía de empleo, la continuidad del plan de relevo generacional e incrementos económicos en línea del mantenimiento del poder adquisitivo para toda la plantilla.

En cuanto a aspectos organizativos, se incorporan condiciones específicas en periodos de recarga y grandes reparaciones, y se incrementó el número de jornadas intensivas para mejorar la eficiencia y la conciliación de la vida personal y laboral.

En cuanto a las nuevas incorporaciones, cobrarán menos, si bien mantienen los beneficios sociales y la jornada laboral y se garantiza el empleo.

El sindicato UGT se mostró satisfecho con el convenio porque, a su juicio, da la estabilidad laboral necesaria para continuar operando de forma segura en las plantas.

Los trabajadores de El Cabril también acuerdan su convenio

Asimismo, la comisión negociadora del convenio colectivo de El Cabril (Córdoba), que es el almacén donde se guardan los residuos nucleares españoles de baja y media actividad, aprobó por mayoría un principio de acuerdo sobre la propuesta del convenio colectivo.

La Comisión negociadora (2012-2015) acordó un principio de acuerdo sobre la propuesta de convenio colectivo del centro de trabajo de El Cabril y elevarlo, de forma inmediata, a la Comisión de Seguimiento de la Negociación Colectiva de las Empresas Públicas para su aprobación, en su caso, previos los informes preceptivos legalmente exigibles.

Según informó Enresa, la votación de la Comisión dio como resultado cinco votos a favor, tres en contra y una abstención.

El PSOE exige parar la construcción del ATC en Villar de Cañas (Cuenca)

Según asegura el Grupo Socialista, dicho informe considera que es necesario que ENRESA elabore al menos tres nuevos informes, geológico-geofísico-sismológico; geoquímico-petrológico-mineralógico-sedimentológico e hidrológico-hidrogeológico-hidroquímico, en relación con la estabilidad del terreno. Igualmente, indican que el propio informe del CSN refleja que es preciso demostrar la estabilidad y competencia del terreno, acotando los posibles riesgos de colapso y subsistencia, el comportamiento de las aguas subterráneas y su contribución a posibles riesgos, también el riesgo de inundación externa.

De este modo, los diputados socialistas por Castilla-La Mancha registraron una proposición no de ley para su debate en el pleno. En ella subrayan que el informe del Consejo de Seguridad Nuclear «ha causado enorme preocupación y gran alarma social entre los ciudadanos de la zona y de Castilla-La Mancha». Según explican, este informe del CSN indica que hay una serie de cuestiones que deben ser objeto de estudio y contestación por Enresa en el proceso de autorización previa del ATC de Villar de Cañas.

«Con el agravante de que las obras ya se han iniciado y el presidente de Enresa había negado que hubiera dudas sobre la idoneidad de los terrenos. Nos preocupa que el Gobierno y ENRESA hayan actuado con precipitación», subrayó el diputado socialista por Cuenca, Luis Carlos Sahuquillo. A su juicio, no es razonable que se continúe con la construcción del ATC sin estar resueltas todas las dudas, por lo que propone su paralización hasta que aporten a la ciudadanía todas las certidumbres de seguridad necesarias para una instalación que almacenará, si se termina, residuos nucleares.

«El CSN ha cuestionado la idoneidad del emplazamiento del ATC en Villar de Cañas al exponer a Enresa sus múltiples dudas en un informe que advierte de muchas deficiencias», insistió Sahuquillo, al mismo tiempo que subrayó que «la seguridad de las personas de la comarca está por encima de los intereses políticos» que pueda tener el PP en Castilla- La Mancha. El diputado conquense plantea que deben elaborarse numerosos estudios complementarios y aclaraciones para poder realizar una valoración integrada y resolver las dudas sobre la idoneidad del emplazamiento del ATC.

Garoña registra pérdidas de 90 millones de euros al provisionar «costes de desmantelamiento»

En concreto, Endesa informa de una pérdida de 45 millones hasta septiembre por su participación del 50% en Nuclenor, en la que comparte capital con Iberdrola, y explica que estos resultados «incluyen la actualización de la provisión de costes de desmantelamiento de la central teniendo en consideración que se están produciendo retrasos en dichos trabajos por estar a la espera de la decisión final» sobre su «posible continuidad». Además, Nuclenor también ha realizado una provisión por valor de 18 millones para hacer frente a la sanción impuesta por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) por la reducción de su capacidad de producción desde diciembre de 2012.

El resultado negativo de Nuclenor ha sido anotado en el epígrafe de sociedades contabilizadas por el método de participación, en el que Endesa registró una pérdida de 65 millones, frente a los 39 millones positivos en 2013, debido a estas provisiones y a las de Elcogás. Pese a las provisiones de costes de desmantelamiento de la central burgalesa, Endesa modificó desde el 1 de octubre la vida útil de sus centrales nucleares, que pasa a ser de 50 de años.

Endesa, que participa en siete de los ocho reactores nucleares españoles y que suma una potencia de 3.687 megavatios en esta actividad, ingresó en 2013 un total de 965 millones por la venta de electricidad de todas sus tecnologías, lo que supone un descenso del 24% provocado por la falta de actividad de Garoña. La eléctrica también informa de que tiene suscrito un seguro de responsabilidad en materia nuclear por valor de hasta 700 millones, que se suma a un seguro por daños propios suscrito por cada central por 1.160 millones para cada grupo generador.

En el caso de Elcogás, Endesa también contempla una provisión de 51 millones de euros por el coste estimado del cierre del complejo antes de que concluya 2014. Esta central, en la que cuenta con una participación del 40,99%, se encuentra en una situación de «inviabilidad económica» después de que finalizase su contribución al mecanismo de restricciones por garantía de suministro, contemplado en el llamado decreto del carbón para incentivar la quema del mineral autóctono.

Endesa provisionó además entre enero y septiembre 96 millones para el desmantelamiento de las centrales de carbón de Compostilla 3, 4 y 5, así como de las de Teruel 1, 2 Y 3. Esta partida, sumada a los 51 millones para el cierre de Elcogás y a otros conceptos, eleva a 162 millones las provisiones de las que se ha dotado la compañía en los nueve primeros meses del año para el desmantelamiento de centrales.