La industria nuclear cree que Garoña es la «punta de lanza» del sector y pide regulación «estable»

Así lo ha defendido el presidente del Foro de la Industria Nuclear, Antonio Cornadó, en una entrevista en la que ha defendido las ventajas de que las centrales nucleares operen en condiciones máximas de seguridad a largo plazo, 60 años, y ha reclamado «certidumbre regulatoria» para garantizar la estabilidad del sector.

Cornadó ha resumido 2014 como un año en el que el sector nuclear se ha adaptado a «la nueva situación» de la nueva regulación y fiscalidad. «Hemos tenido que adaptarnos rápidamente, pero las centrales funcionan de forma adecuada y segura y somos la fuente de energía que más aporta a la electricidad. Para el país la nuclear es muy importante, porque es una fuente limpia, competitiva y estable», ha subrayado.

Además, ha valorado que en 2014 la industria nuclear española se ha abierto a nuevos mercados y nuevos contratos, se ha centrado en destacar la importancia del sector a nivel internacional y ha llegado a alianzas para su promoción con el ICEX y se ha integrado en la Marca España.

Para 2015 confía en que se consolidará la situación de las centrales nucleares y se adaptarán los procedimientos y equipos para preparar al conjunto de instalaciones a la operación a largo plazo. «Esa es una tendencia que vamos a ver seguramente en los próximos años», ha adelantado Cornadó porque la operación a largo plazo es más ventajosa por razones de «sostenibilidad, garantía de suministro, competitividad, cero emisiones», unos ejes que «ya están en los documentos que maneja el nuevo comisario europeo». Por eso, confía en que España también continuará esta tendencia del largo plazo que «se consolida en otros países».

En concreto, ha asegurado que si la operación del parque nuclear español actual pasa de 40 a 60 años, su producción eléctrica sería equivalente al consumo de toda la electricidad en España durante cinco años, es decir unos 1’2 gigawatios, el equivalente a la importación de 2.000 millones de barriles de petróleo y se evitaría la emisión a la atmósfera de entre 30 y 40 millones de toneladas de CO2.

Sobre Garoña, el director del Foro Nuclear ha elogiado su funcionamiento seguro más allá de los 40 años y ha dicho que ha sido pionera en el país, en cuestiones como el cambio de los ciclos de 12 a 18 meses; el cambio de gestión interna y «lo está siendo también en la operación a largo plazo».

Nuclenor, el titular del reactor burgalés, ha solicitado al Gobierno que permita la renovación de la licencia de explotación de la planta (que expiró en julio de 2013) y que esta opere hasta 2031, durante 17 años más, hasta que la central llegue a los 60 años de edad.

En ese contexto, ha reclamado «seguridad jurídica» y «estabilidad regulatoria» para que las centrales atómicas puedan operar en el horizonte del largo tiempo. «Es la manera más sensata, racional y empresarial de planificar unas adecuadas inversiones, al tiempo que mejora los niveles de seguridad de las instalaciones y su funcionamiento», ha añadido.

Por ello, ha abogado por que esta sea una cuestión que no esté al albur de las campañas políticas y que se tome como un asunto de interés de país. En concreto, ha criticado que hay «un montón de normas y reglamentos que hace tres años no estaban», así como nuevas tasas, normativa dispersa y una regulación que es muy profusa. «Clarificar esto y darle estabilidad ayudaría mucho», opina.

En su carta a los Reyes Magos para 2015, el representante del sector nuclear quiere una regulación «que vaya a favor de la industria y del conjunto del sector, que permita trabajar de una forma organizada, responsable y sensata y una la fiscalidad favorezca las inversiones, clara y sostenible en el tiempo». Respecto al Consejo de Seguridad Nuclear, cree necesario que tenga «criterios claros y homogéneos en el tiempo, para mantener los estándares de seguridad altos y que permitan la contribución nuclear al abastecimiento energético».

Respecto a la posible incidencia del nuevo partido político Podemos en el sector, ha manifestado que «cuando se llegue al río se cruzará el puente» pero ha dicho que el papel del Foro va con la tecnología y no con la ideología sino que busca mantener los estándares de seguridad y abrir vías para que lo nuclear busque nuevos nichos de actividad, más exportación y crear marca país.

Por otro lado, ha defendido que la industria nuclear española es importante y ha dicho que países como Polonia o Japón están interesados en el programa nuclear nacional porque cuenta con «toda la cadena de valor desde la minería hasta desmantelamiento y gestión de residuos» y tanto para centrales de agua a presión como de agua en ebullición.

Cornadó ha asegurado que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) es «muy prestigioso fuera» por su alta capacidad y exigencia para regular la actividad nuclear y supone una «tarjeta de visita para el conjunto de la industria».

A este respecto, ha dicho que el calendario impuesto por el CSN a las centrales nucleares para adaptarse tras las pruebas de resistencia realizadas es «exigente» pero «se están cumpliendo de manera razonable». Con ello, ha subrayado que las centrales no van a ser más seguras que ahora sino que sus márgenes de seguridad aumentarán frente a fenómenos naturales extremos.

Sobre los requerimientos a Nuclenor de cara a analizar el expediente de la reapertura de Garoña (Cornadó es asimismo director de comunicación de esta empresa), ha insistido en que «como presidente del Foro» lo que conoce son las actuaciones y es que se han solicitado informes muy exhaustivos y la empresa está tratando de cumplimentar los requisitos.

«Todos tenemos que estar pendientes y aceptar que quien tiene la responsabilidad de regular emita un dictamen técnico al que todos nos sometamos», ha apuntado.

En esta base y como las inversiones son elevadas, justifica la petición de Nuclenor de querer reanudar la actividad de la planta por un periodo de 17 años porque si los requisitos del CSN son exigentes se debe tener certeza de que se recuperará la inversión.

En todo caso, ha manifestado que su sensación es que el CSN «no está rebajando un ápice sus niveles de exigencia sino todo lo contrario» y cree que esa es una actitud que está «muy a favor de su cometido» de salvaguardar la seguridad nuclear.

CC.OO. denuncia la situación «límite» de las empresas del sector nuclear dependientes de la SEPI

CCOO se encuentra trabajando en un plan de acción para las empresas que dependen de la SEPI muy similar al que ya puso en marcha en las centrales nucleares, y no descarta emplear «medidas de fuerza y de presión» que «reviertan» la situación de las empresas del sector. «En todas estas empresas, de capital público, se tienen que enfrentar a diario a la inseguridad jurídica que ha generado la aplicación de la normativa del sector público en sociedades mercantiles«, señala.

El sindicato también defiende el mantenimiento de la generación eléctrica de origen nuclear hasta 2030 como un elemento central del mix energético, debido a su aportación a la sostenibilidad económica, social y ambiental del sistema eléctrico. «Una condición imprescindible para ello es la existencia de plantillas formadas, cualificadas y suficientes”, señala el sindicato. Además, CCOO denuncia que la congelación de las retribuciones de los trabajadores desde 2010 sumado a la prohibición de realizar contrataciones, tiene como consecuencia el incremento de la carga de trabajo para importantes sectores de las plantillas.

Los municipios del entorno de El Cabril se concentrarán este viernes ante la sede de Enresa en Madrid

En la concentración, que tendrá lugar a las 12,00 horas del próximo viernes, está previsto que participen los alcaldes de los cuatro municipios. Los cuatro regidores mantuvieron recientemente un encuentro en el que acordaron solicitar una reunión a la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, pero, hasta la fecha, no han recibido ninguna respuesta, lo que les lleva a concentrarse ante la sede de Enresa para exponer sus reivindicaciones.

Además, de no ser atendidas sus peticiones, los regidores tomarán la decisión de movilizarse con sus vecinos, «paralizando la actividad de la instalación de almacenamiento de residuos de baja y media intensidad del Cabril de manera indefinida». Los municipios de entorno de El Cabril llevan semanas protagonizando protestas y reclamando la atención del Ministerio de Industria por la supresión de la Fundación Enresa y el incumplimiento de sus convenios en vigor con los municipios afectados, que permitían desarrollar diversas iniciativas sociales en las poblaciones próximas a las instalaciones de Enresa.

Los regidores de los cuatro municipios dieron por rotas las relaciones con la empresa y reclaman la dimisión del secretario de Estado de Energía, Alberto Nadal, al considerar que muestra una «ineptitud y falta de sensibilidad» total al no aportar ni una solución a las demandas de los pueblos ni información sobre la futura Orden Ministerial que regulará la entrada de residuos de baja y media actividad en dicha instalación.

Un hacker filtra en Internet planos de reactores nucleares de Corea del Sur

El hacker publicó en una cuenta de Twitter, llamada Presidente del grupo antinuclear, diseños y manuales de los reactores 2 y 1, respectivamente, de las centrales de Gori y Wolsong, ambas en el sureste del país, sustraídos a Korea Hydro & Nuclear Power (KHNP). La información incluye datos sobre los sistemas de aire acondicionado y refrigeración de estos dos reactores.

Es la cuarta filtración de este tipo desde el 15 de diciembre, según explicaron representantes de KHNP, que insistieron en que la información filtrada no está relacionada con la tecnología principal de los reactores y no supone una amenaza para la seguridad de las centrales. Anteriormente el pirata informático hizo públicos datos personales de unos 10.000 trabajadores de la empresa.

A continuación solicitó el cierre partir de Navidad de las unidades de fisión de Gori y de Wolsong, y advirtió de que «los que residen cerca de los reactores deberían mantenerse alejados en los próximos meses». «Si no veo los reactores cerrados para Navidad no tendré más opción que publicar todos los datos y llevar a cabo una segunda ronda de destrucción«, agregó en Twitter.

«Puedo revelar al mundo 100.000 páginas con datos. Decís que esto no es material confidencial. Veremos si asumís vuestra responsabilidad si la información de planos originales, sistemas y programas son revelados a países que los quieren», concluyó. KHNP opera los 23 reactores nucleares comerciales de Corea del Sur, que proveen el 30% de la electricidad que consume el país asiático.

Nuclenor defiende que los márgenes de seguridad de Garoña son «superiores a los requeridos»

Así, reiteró que la planta atómica cumple «con todos los requisitos» de seguridad y está preparada para operar a largo plazo, de acuerdo a la renovación de licencia hasta 2031 que ha solicitado al Gobierno.

Además, en un comunicado en respuesta al pacto firmado este jueves en el Congreso de los Diputados por todos los grupos de la oposición excepto PP, UPyD y CiU con el fin de evitar la reapertura de la central burgalesa e iniciar un plan para suprimir la energía nuclear en España, Nuclenor subrayó que «todos» los estudios realizados hasta el momento demuestran que la vasija del reactor y los elementos más importantes de la instalación disponen de márgenes de seguridad para operar «más allá de los 60 años».

En este sentido, destacó que el conjunto de medidas adicionales que Nuclenor incorporó y va a incorporar en distintos equipos, sistemas y procedimientos refuerzan la seguridad y dan robustez a la planta para hacer frente a las situaciones más extremas (terremotos, inundaciones, pérdidas de suministro eléctrico y gestión de accidentes severos).

Además, señaló que pese a que la central nuclear está parada desde diciembre de 2012, Garoña ha mantenido un «programa exhaustivo de mantenimiento y conservación de la instalación que asegura su perfecto estado».

Asimismo, añadió que la planta se ha ido actualizado tecnológicamente desde el inicio de su operación con inversiones que superaron los 430 millones de euros para cumplir con las exigencias «al mismo nivel que las central más modernas».

Por otro lado, recordó que Garoña genera más de 1.600 empleos directos e indirectos y el impacto económico se cifra en unos 279 millones de euros anuales con una repercusión fiscal del orden de 75 millones de euros.

El titular recordó que en estos 40 años Garoña siguió «la misma práctica que en Estados Unidos, país de origen de la tecnología de la nuclear burgalesa, para lograr la operación a largo plazo. En el caso estadounidense, el organismo regulador americano concedió la licencia de operación a largo plazo (60 años) a un total de 73 reactores nucleares, de los cuales 38 superan los 40 años de funcionamiento y 27 son similares en edad y diseño a Santa María de Garoña.

Nuclenor solicitó el 27 de mayo de 2014 la renovación de su permiso de funcionamiento hasta 2031 y está elaborando documentación adicional requerida por el Consejo de Seguridad Nuclear, único organismo competente en materia de seguridad nuclear y protección radiológica, para su envío y evaluación por parte de este organismo.

En definitiva, el titular garantizó que Garoña «reúne todos los requisitos técnicos, de seguridad y medioambientales para una operación segura, fiable y respetuosa con el medio ambiente a largo plazo» y que, como parte del parque atómico, contribuye a mantener un mix energético equilibrado y diversificado.

Finalmente, recalcó su papel como «elemento dinamizador» de la economía y el empleo en el entorno y en Castilla y León, y su papel «relevante» en el desarrollo de la industria nuclear española.

En la actualidad está «ultimando» la documentación relativa a los proyectos exigidos por el Consejo de Seguridad Nuclear en la ITC complementaria que condiciona la obtención de la licencia solicitada.

La industria nuclear asegura que es «técnicamente viable» operar las centrales durante más de 40 años con la misma seguridad y fiabilidad

Este jueves PSOE, IU, PNV, Equo, ERC, BNG, Compromís, Amaiur y Nueva Canarias firmaron un pacto en el Congreso de los Diputados en el que se comprometen a «no reabrir» la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) «tan pronto las circunstancias legislativas lo permitan» y a apostar por un nuevo modelo energético que «deje atrás la energía nuclear tras un periodo de transición». No votaron a favor ni el PP, ni UPyD, ni CiU, así como los diputados de UPN y Foro Asturias.

Así, Cornadó respondió que la operación a largo plazo del parque nuclear constituye una «garantía de independencia y diversificación del abastecimiento energético», al tiempo que mantiene la capacidad tecnológica de la industria en España y proporciona «estabilidad» al funcionamiento del sistema eléctrico y «respeto por el medio ambiente».

Al mismo tiempo, recordó que en España el funcionamiento de un reactor «no tiene plazo fijo» y que las autorizaciones de explotación concedidas en los últimos años se conceden por diez años y se renuevan periódicamente. A este respecto, apuntó que en los nuevos reactores de tercera generación, «uno de los requisitos considerados en su diseño es el de autorizar la explotación durante 60 años desde la puesta en operación de las mismas».

El representante del sector nuclear defendió que si en España se operaran los reactores durante 60 años, estos generarían la electricidad de todo el país durante cinco años, evitarían la importación de 100 millones de barriles de petróleo y la emisión a la atmósfera de entre 30 y 40 millones de toneladas de CO2.

Cornadó también expuso que los «requisitos adecuados» para que se considere operar «a largo plazo» una planta pasan por que se garantice la seguridad jurídica y la estabilidad regulatoria con decisiones sobre el modelo energético que «se basen en un consenso de futuro-país acordado por todos los agentes involucrados».

Además, añadió que también se requiere seguridad y fiabilidad adecuada a través de la modernización de los reactores, un equipo humano formado cualificado y «motivado», así como una adecuada supervisión técnica por parte del organismo regulador, y una integración social y aceptación pública e institucional que permita la toma de decisiones y el desarrollo de proyectos con «transparencia y consenso social».

Para el presidente del Foro Nuclear en la actualidad la vida de diseño de 40 años, prevista inicialmente para una central nuclear «ha resultado ser una previsión conservadora» y agregó que con las mejoras técnicas introducidas en los equipos y componentes han «probado» que la planta experimenta «menos situaciones en condiciones severas de funcionamiento que las previstas inicialmente».

Finalmente, señaló que esta operación a largo plazo ya es una realidad en el 75% de las centrales nucleares de países como Estados Unidos. «La práctica internacional reconoce que el continuo y exhaustivo seguimiento de comportamiento de los equipos conlleva que se puedan ampliar la vida de dicha instalación con garantías de seguridad y correcto funcionamiento», concluyó.

Los ecologistas celebran el acuerdo de la oposición sobre Garoña

Por su parte, Amigos de La Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO/ BirdLife y WWF calificaron de «paso muy importante» que la mayoría de los grupos parlamentarios de la oposición en el Congreso hayan reclamado el cierre definitivo de Garoña.

Los ecologistas señalaron que «el amplio rechazo social y político a cualquier intento de reapertura de Garoña contrasta con la intención del Gobierno español de reabrir esta central», ya que así se recoge en la Planificación de la red de transporte de energía eléctrica 2015-2020, que incluye la vuelta a la actividad de la instalación.

Las organizaciones reclamaron a los partidos políticos que suscribieron la declaración que «se mantengan firmes y en oposición activa ante el intento del Gobierno de ampliar la vida de las centrales nucleares a 60 años, tal y como reclaman las compañías eléctricas».

Además, solicitó que se dirijan directamente a Iberdrola y Endesa, propietarias de la central nuclear de Garoña a través de la sociedad Nuclenor, para hacerles llegar su rechazo a la ampliación de la vida operativa de «esta obsoleta y peligrosa central nuclear que ya lleva dos años cerrada y desacoplada de la red eléctrica sin que haya significado problema alguno para la seguridad del suministro eléctrico».

A este respecto, recalcaron que el reactor de Garoña es gemelo al reactor número uno de la central de Fukushima, protagonista del accidente nuclear acaecido en Japón en 2011.

«Garoña es la central nuclear más antigua de la Unión Europea y la quinta del mundo, una nuclear envejecida presenta serios riesgos para la población y el medio ambiente y existen muchas alternativas más seguras como las energías renovables«, indicaron.

Las organizaciones medioambientales subrayaron los riesgos derivados del envejecimiento de Garoña son «insalvables», ya que ciertas partes esenciales de los reactores nucleares no pueden ser sustituidas, los reemplazos y las actualizaciones introducen nuevos riesgos por las diferencias en la compatibilidad, la pérdida de personal experimentado conduce a la desaparición de unos conocimientos de vital importancia y por el aumento del almacenamiento del combustible nuclear gastado.

Por último, las ONG abogaron por que se ponga en marcha el plan de reactivación económica de la zona próxima a Garoña, acordado en la anterior legislatura con el fin de «buscar alternativas económicas sostenibles, limpias y seguras».

Bélgica decide prolongar 10 años la vida de dos de sus reactores nucleares

El Ejecutivo federal dijo que la medida va dirigida a despejar la incertidumbre ocasionada por el cierre de otros dos reactores, Doel 3 y Tihange 2, y el plan de desmantelamiento de centrales en 2015 que aprobó el anterior Gobierno, que lideraba el socialista Elio di Rupo.

El consejo de ministros examinó la situación y encargó a la titular de Energía, Marie-Christine Marghem, que presente un proyecto de ley que incluya las modalidades de prolongación, que no irá más allá de 2025 y estará sujeta al acuerdo de las autoridades de control, informaron.

La incapacidad de Bélgica para integrar a corto plazo la capacidad de producción extranjera en la red del país preocupa al Gobierno federal que más allá de alargar la vida de estos reactores, defendió, entre otras cosas, desarrollar las capacidad de interconexión y aplicar la directiva de eficiencia energética.

La decisión del Gobierno liberal fue criticada por la oposición socialista y ecologista del país que consideró que plantea problemas de seguridad y que elevará la factura de los consumidores.

Vuelve a funcionar Doel 4 tras su cierre por sabotaje

Asimismo, el reactor nuclear belga Doel 4 volvió a funcionar, cuatro meses y medio después de su cierre a causa de un sabotaje a una parte no nuclear de su infraestructura y dos días antes de la fecha prevista de reapertura.

El suceso, calificado por las autoridades belgas como «acto terrorista», tuvo lugar el pasado 5 de agosto y provocó una fuga de 65.000 litros de aceite en poco más de media hora.

Los trabajos de reparación de las turbinas de vapor, que tuvieron que funcionar en seco y sufrieron un mayor desgaste por culpa del sabotaje, se culminó con éxito y permitieron que se adelante su reapertura.

La portavoz de la eléctrica belga Electrabel, Ann Becquaert, destacó que «mucha gente ha trabajado día y noche para poder relanzar lo antes posible la central», cuyos costes de reparación se aproximan a los 30 millones de euros, según las autoridades belgas.

Los responsables de la reapertura tomaron medidas de seguridad adicionales y supervisadas por la Agencia Federal de Control Nuclear (FANC).

El reactor Doel 4, ubicado en el norte de Bélgica, fue construido en 1985, tiene una capacidad superior a 1.000 megavatios (MW) y está previsto que funcione hasta 2025.

Garoña recupera 17,9 millones de los derechos de CO2 del año 2006

En su sentencia, el Supremo estimó dos recursos presentados por la compañía contra una sentencia previa de la Audiencia Nacional y una resolución del Ministerio de Industria y anuló al pago de la devolución de derechos de CO2, pero sólo los correspondientes al año 2006.

En 2005 el Gobierno asignó gratuitamente a diversos sectores, entre ellos el eléctrico, unos derechos de emisión de CO2 de forma gratuita.

Las compañías eléctricas internalizaron esos derechos y los trasladaron al precio de venta de la energía, a pesar de los recibieron gratis, por lo que el Ejecutivo decidió que las empresas debían devolver las cantidades extra cobradas por este concepto.

Para el conjunto del sector eléctrico, el importe de la devolución por los derechos de los años 2006 y 2007 ascendió a 1.074,7 millones de euros, según estipuló entonces la Comisión Nacional de Energía (CNE).

En la sentencia, el Supremo ordenó la reintegración a Nuclenor de las cantidades correspondientes a 2006 al considerar que la orden ministerial de noviembre 2007 que daba desarrollo al real decreto-ley de febrero de 2006 por el que se aprobó la devolución amplió el ámbito de aplicación de esta última norma y lo extendió a fenómenos jurídicos y económicos diferentes.

La mencionada orden dispuso que todas las centrales del régimen ordinario (nucleares, gas natural, carbón, hidroeléctricas y fuel), tanto las que recibieron derechos gratis como las que no, vieran minorada su retribución no sólo en el importe recibido, sino en la subida del precio de la energía producida en el mercado al internalizar el coste, algo que no recogía el decreto.

Al actuar así se incurrió «en una extralimitación», por lo que debe declararse la nulidad de esta norma, indicó el tribunal.

No obstante, el Supremo puntualizó que esa orden regula «sólo para el año 2006» y añadió que un real decreto-ley de 2007 sí incluyó que la minoración debía ser por la cifra equivalente al mayor ingreso obtenido por las eléctricas al incorporar a los precios de la electricidad el valor de los derechos de emisión.

Este aspecto resulta relevante porque en 2009 el Ministerio de Industria emitió otra orden ministerial para la devolución del sobrecoste obtenido por el CO2 en los años 2008 y el primer semestre de 2009 que extendió la aplicación de la metodología de cálculo establecida en la del año 2007.

Según señaló el tribunal, «nada impediría, en principio» que el régimen de minoración de la primera orden fuese aplicable a estos nuevos periodos temporales.

Las cantidades a devolver correspondientes a 2008 y los primeros seis meses de 2009 ascendieron a unos 1.500 millones de euros.

El Gobierno destinó las cantidades recuperadas en todos los ejercicios a minorar los desajustes del sector eléctrico.

La mayoría de la oposición se compromete a no reabrir Garoña

«Los grupos políticos firmantes de esta declaración nos comprometemos a no reabrirla tan pronto las circunstancias legislativas lo permitan, y abogamos por un nuevo modelo energético que deje atrás la energía nuclear, tras un periodo de transición hacia ese nuevo modelo energético», reza la declaración que todos ellos firmaron al término del acto.

En el escrito, los firmantes aseguraron que «ha llegado el momento de ser desmantelada» esta central, cerrada desde hace dos años y con más de 40 años, «presenta graves déficits de seguridad y es gemela al reactor número 1 de la central japonesa de Fukushima, tristemente famosa por protagonizar un grave accidente nuclear» en 2011. «Nunca debe volver ponerse en marcha».

Igualmente, acordaron que el desmantelamiento, de producirse, contará con un calendario no inferior a siete años, tiempo «más que suficiente» para desplegar el plan de reactivación de la zona al 100%.

Así, reclamaron que el actual proceso puesto en marcha por el Gobierno para reabrir Garoña no presuponga la adopción de «decisiones irreversibles» desde el punto de vista económico, que supongan un coste a los ciudadanos en el futuro, si la central no se reabre.

Este compromiso fue suscrito por el Grupo Parlamentario Socialista, el Grupo Parlamentario Vasco (EAJ-PNV), La izquierda Plural, ERC, Compromis, Equo, Nueva Canarias, Amaiur, BNG y Geroa Bai.

Para los firmantes, la decisión en diciembre de 2012 de Nuclenor, sociedad participada al 50% por Iberdrola y Endesa, de paralizar la actividad de la central, demostró «desde el punto de vista energético», que es «innecesaria» porque «durante su cierre no ha habido ningún problema de abastecimiento energético».

En la presentación de este escrito en la Cámara Baja, el diputado burgalés del PSOE y secretario general del PSOE de Castilla y León, Luis Tudanca, explicó que la declaración firmada este jueves «supone un buen paso que tiene como objetivo el compromiso de no permitir la reapertura de la central de Garoña y alcanzar un compromiso de consenso en esta materia para ir hacia un modelo de transición energética; modelo en el que vayamos prescindiendo paulatinamente de las centrales nucleares y en todo caso y principalmente, la central de Santa María de Garoña».

Tudanca lamentó que el Gobierno está utilizando el caso de la nuclear para avanzar en su agenda de alargar la vida de las atómicas hasta lo 60 años, y por ello plantea alargar 17 años más la vida de Garoña. Igualmente, consideró que el plan de cierre debe ir acompañado de un plan de reactivación económica de la zona.

Pedro Azpiazu, del PNV, consideró que esta decisión responde a un «empecinamiento del Gobierno» ni desde el punto de vista técnico ni de suministro. «Si el Gobierno no tiene a bien este cambio que proponemos que cuando las mayorías cambien» llegar al compromiso de no reabrirlo.

Desde Compromis, Joan Baldoví, destacó que este pacto responde «al sentido común» que a su juicio ha perdido el Ejecutivo porque sus intereses priman por encima de la seguridad de la gente. «Es ser irresponsable con los ciudadanos», apostilló.

El portavoz de Equo, Juan López de Uralde, señaló que se trata de una declaración viva y que quiere buscar adhesiones también en la sociedad porque el objetivo es enviar un mensaje al Gobierno y a Nuclenor de que Garoña no se va a abrir en cuanto haya un Ejecutivo distinto.

«Por tanto no vamos a aceptar el chantaje de asumir como ha ocurrido con Castor, asumir costes posteriores sobre presuntos beneficios que se dejarían de obtener si Garoña se hubiera reabierto«, aseguró.

El diputado de Amaiur, Xabier Mikel Errekondo, estimó que reabrir la central responde a un ataque frontal a la salud de las personas y al medio ambiente, energéticamente es «innecesario», y económicamente es «una ruina» que beneficia a ciertas empresas energéticas.

En opinión de la diputada del BNG, Rosana Pérez, destacó que el PP en política energética gobierna «sólo para unos pocos» y va «en contra» de la inmensa mayoría social, como pasa en Canarias y con otras cuestiones relacionadas.

Finalmente, el diputado de Nueva Canarias, Pedro Quevedo, criticó que reabrir la instalación atómica responde a intereses particulares. «El Estado español tiene tres veces más capacidad instalada de sus necesidades energéticas. En vez de quedarnos con las energías menos contaminantes a lo que se vuelve es una decisión disparatada como la presente», sentenció.

Castilla y León insiste en que Garoña funcione

Por su parte, la Junta de Castilla y León insistió en que mientras la central nuclear de Garoña, en Burgos, sea segura debe seguir funcionando porque su producción de energía es necesaria para España y de su actividad depende el empleo de unas mil familias.

En la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno, el portavoz del Ejecutivo autonómico, José Antonio de Santiago-Juárez, contestó a una pregunta sobre la declaración que firmaron en el Congreso todos los grupos parlamentarios, salvo PP, UPyD y CiU, en la que se comprometen a clausurar Garoña si llegan al poder en la próxima legislatura.

De Santiago-Juárez dirigió su crítica a Tudanca y le pidió que, como diputado por Burgos, «explique a las mil familias afectadas por qué quiere cerrar Garoña».

Asimismo, insistió en que el anterior Gobierno socialista defendió el cierre de esta central nuclear por «un capricho político e ideológico del presidente Zapatero».

Fomento trabaja en un reglamento destinado a la protección frente a las emisiones de radón en la edificación

La diputada del PP, Concepció Veray, explicó en la Comisión de Fomento del Congreso de los Diputados que el departamento que lidera Ana Pastor está actualmente preparando una propuesta de normativa reglamentaria de protección frente al radón en los edificios residenciales, tanto de nueva planta como los ya existentes, para su inclusión en el Código Técnico de la Edificación.

Este reglamento «complementará» a la instrucción del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) sobre criterios radiológicos para la protección frente a la radiación natural, donde «se establecen los niveles de protección ante el radón requeridos en los lugares de trabajo».

«Se está desarrollando un primer documento para su discusión por un grupo de expertos, que dirán qué medidas tomar, para luego elaborar la propuesta normativa con las exigencias básicas. Posteriormente, se presentará un real decreto u orden ministerial, que será sometido a información pública», explicó.

Además, la diputada del PP señaló que los ministerios de Industria, Empleo, Sanidad e Interior también están trabajando «conjuntamente» en un Plan Estatal de Actuación contra el radón, que incluirá medidas para «monitorizar» la presencia de este gas.

«Entiendo e incluso comparto las prisas para tomar medidas en este ámbito, pero el Gobierno está trabajando desde hace tiempo en la trasposición de la directiva y para dar solución al problema. Por tanto, se va a legislar sobre este tema pero adecuadamente y para que sea eficaz«, zanjó la Veray, rechazando así la iniciativa de UPyD sobre este asunto.

Propuesta que fue defendida por el portavoz adjunto de la formación magenta en el Congreso, Carlos Martínez Gorriarán, quien explicó que su intención era «cubrir una laguna en el Código Técnico de la Edificación» relacionada con «los peligros para la salud por la exposición prolongada del radón», un gas vinculado con enfermedades como el cáncer de pulmón, la leucemia o la esclerosis múltiples.

Por eso, a imagen y semejanza de otros países europeos, pedía modificar el Código de la Edificación para que haya indicaciones en los territorios con una alta exposición al radón y que se desarrolle una normativa específica de acuerdo con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y con la directiva comunitaria sobre este tema.

La socialista Gracia Fernández Moya recordó que entre los estados miembros de la Unión Europea existe ya un «consenso» sobre la necesidad de reducir el riesgo de la exposición al radón, y tienen fijados niveles máximos de exposición. «Además, han adoptado medidas para reducir su presencia en viviendas y lugares cerrados», añadió, expresando así su apoyo a la propuesta.