El CSN decidirá hoy sobre la continuidad de Garoña

El pleno del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) pospuso ayer la decisión sobre la continuidad de la central nuclear de Garoña (Burgos).

A primera hora de la tarde de ayer, los consejeros del CSN, que estuvieron reunidos desde las 11:00 horas, optaron por interrumpir las discusiones sobre esta instalación nuclear, cuya autorización de funcionamiento expira el próximo 5 de julio.

El CSN tiene que emitir antes del próximo viernes un informe que determine el cierre definitivo de la central nuclear o que aconseje prorrogar -como ha pedido el titular de la instalación- su funcionamiento.

La de ayer fue la cuarta sesión que dedica el pleno del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) a revisar el Plan Integrado de Evaluación y Gestión del Envejecimiento (PIEGE) y de la operación a largo plazo de Santa María de Garoña (Burgos), en el marco del informe que tiene que emitir sobre la solicitud de renovación de la autorización de explotación.

En la reunión de ayer, el análisis se centró en los estudios en los que se utilizó la hipótesis de 40 años de servicio para evaluar si la instalación puede seguir produciendo electricidad con seguridad, según ha explicado el CSN.

Además, y por tratarse de una renovación que iría más allá de la «vida útil» de la central, se evalúan requisitos adicionales a los que se exigen para las renovaciones ordinarias.

El Plan que ha presentado la central comprende una revisión de la gestión del envejecimiento y de los análisis realizados con vida de diseño definida, teniendo en cuenta el período de 10 años adicionales de autorización de explotación que ha pedido el titular.

El pleno continuará hoy evaluando los planes, con el fin de remitir su informe al Ministerio de Industria.

Los usuarios disponen de un mes para elegir su comercializadora eléctrica

Ese día entrarán en vigor las Tarifas de Ultimo Recurso (TUR), precios únicos -y no máximos como se dijo inicialmente- que serán fijados por el Gobierno y a los que podrán acogerse los clientes con potencias contratadas iguales o inferiores a los 10 kilovatios (kW), unos 24,9 millones de usuarios que, no obstante, podrán elegir ir al mercado libre.

El objetivo de las TUR es garantizar el mejor precio a los consumidores finales que, por su pequeño consumo, no cuentan con capacidad para negociar precios más bajos en el mercado.

La distribuidora, que gestionará las redes, y la comercializadora que elija el cliente, que se encargará de gestionar su facturación, podrán pertenecer a grupos empresariales distintos.

Fuentes del sector consideran que, por lo menos hasta 2013, cuando se prevé que se deje de generar el conocido como déficit de tarifa, las TUR no reflejarán todos los costes que soporta el sistema eléctrico, por lo que a estos clientes no les interesará acudir al mercado a negociar su suministro, y elegir entre una u otra comercializadora no les supondrá ventajas.

Por su parte, los clientes con potencias superiores a 10 kW -en su gran mayoría pequeñas y medianas empresas-, que aún no están en el mercado libre deberán pasarse a él o, de lo contrario, sufrirán recargos del 5 por ciento en su factura de la luz cada trimestre.

Estos usuarios tendrán 9 meses para hacer el cambio, por lo que al final del periodo podrían sumar un recargo de hasta el 15 por ciento, y se espera que las 25 comercializadoras a mercado libre inicien una «batalla» de ofertas para hacerse con sus contratos, según las mismas fuentes, que recordaron que estos cambios buscan avanzar en la liberalización del sector eléctrico.

Para poder beneficiarse de las TUR, los clientes deberán elegir entre las cinco comercializadoras de último recurso autorizadas por el Ejecutivo (Iberdrola Comercializadora de Último Recurso, Endesa Energía XXI, Unión Fenosa Metra, Hidrocantábrico Energía Último Recurso y E.On Comercializadora).

De no hacer una elección, les será asignada automáticamente la comercializadora que corresponda a su actual distribuidora.

Las distribuidoras dejarán de suministrar energía y se dedicarán exclusivamente a la gestión de las redes, por lo que serán las que respondan ante los consumidores en caso de avería o cortes en el suministro.

Las comercializadoras de último recurso sólo podrán facturar en función de las TUR vigentes, que serán calculadas semestralmente por el Gobierno mediante una fórmula que aún no se ha concretado, aunque se sabe que tendrá en cuenta los costes del sistema y precios de mercado, así como que habrá dos tipos en función del horario.

Paralelamente, el 1 de julio entrará en vigor el denominado «bono social», por el que la tarifa eléctrica quedará «congelada» para los clientes más desfavorecidos.

Hasta que el Gobierno establezca un indicador de renta per cápita, podrán disfrutar del bono social los consumidores con una potencia contratada inferior a los 3 kW, los jubilados mayores de 60 años que cobren pensiones mínimas, las familias numerosas y los hogares con todos sus miembros en paro.

El bono social, del que se calcula que se beneficiarán 5 millones de clientes, sólo se aplicará en el caso de primeras residencias y el Ejecutivo aún debe establecer cómo deberán acreditar los consumidores que tienen derecho a él.

AMAC quiere que Garoña siga en marcha, siempre que el CSN avale su seguridad

La Asociación de Municipios en Áreas de Centrales Nucleares (AMAC) está a favor de la continuidad de la central de Santa María de Garoña (Burgos) por diez años más, siempre y cuando el informe del Consejo de Seguridad Nuclear sea positivo.

Es decir, si se comprueba que Garoña puede seguir operando en condiciones de seguridad, estos municipios quieren que siga funcionando, según informó un portavoz de esta organización.

Además, AMAC exige que, en el caso de que el Gobierno decida cerrar la central, se emprenda un plan de desarrollo económico para la zona.

Cuando se instala un reactor nuclear en una zona, esta se convierte en un «monocultivo industrial». Por ello, su cierre puede acarrear consecuencias negativas para el empleo y la economía del lugar.

«Es necesario un plan de desarrollo económico, si se cierra la central», de modo que esta zona burgalesa no quede abandonada a su suerte, tras años de dedicación a la energía nuclear.

Dos tercios de la población mundial apoya la energía nuclear, según Accenture

Más de dos tercios de la población mundial considera que sus respectivos países deben utilizar la energía nuclear, según un estudio elaborado por Accenture.

El 29 por ciento de los encuestados se muestra conforme con que sus países comiencen a utilizar la energía nuclear, y en el caso de que ya la empleen les anima a que la aumenten, mientras que un 40 por ciento apoya su uso, aunque supeditado a que se resuelvan las dudas que tiene al respecto.

Asimismo, la mitad de los consumidores cree que sus países deben reducir el nivel de dependencia de los combustibles fósiles, si bien el 43 por ciento afirma que las energías renovables no son capaces de «llenar el vacío» dejado por los combustibles fósiles.

Según explica el estudio, los ciudadanos más críticos con la energía nuclear muestran su preocupación por cómo se eliminarán los residuos que genera dicha energía, así como por la seguridad de las centrales nucleares y el desmantelamiento de las mismas.

No obstante, el 45 por ciento de los detractores de la energía nuclear afirma que si contara con más información sobre estos factores su opinión podría cambiar.

Según el director del área nuclear de Accenture, Daniel P. Krueger, las administraciones deben ser más claras sobre sus estrategias en materia de energía nuclear para asegurarse de que el apoyo de la opinión pública está en consonancia con sus decisiones.

En el caso de España, tan sólo el 28 por ciento de los encuestados apoya la energía nuclear, muy por debajo del respaldo que mostraron países como la India, China y Estados Unidos.

Para elaborar dicho informe, Accenture ha contado con las respuestas de más de 10.000 personas de 20 países diferentes.

Greenpeace asegura que cerrar Garoña no subirá la factura eléctrica

La contribución energética de la central nuclear de Garoña (Burgos) es «escasa» y, por lo tanto, cerrarla no implicaría «ningún quebranto» al sistema eléctrico español, tampoco desde el punto de vista económico.

Así lo afirma Greenpeace en respuesta a la «mentira intencionada de desinformar» que, según dice, está difundiendo el sector energético sobre el riesgo de que el cierre de Garoña pueda aumentar el precio de la electricidad en España en un 10%.

«Se trata de una intoxicación delirante y sin fundamento por parte de la industria nuclear para achantar al Gobierno y disuadirle de su decisión de cerrarla», declaró el responsable de la campaña antinuclear de Greenpeace, Carlos Bravo.

Según datos de esta ONG, la contribución energética de esta central supuso en 2007 un 1,28% del total, cifra «sobradamente» compensada por lo que aportaron en 2007 las energías renovables (un 23% del total de la electricidad generada).

Los ecologistas insisten en que estas instalaciones están amortizadas «desde hace años». «El cierre inmediato de esta central nuclear será a coste cero», aseguró Bravo.

Iberdrola inaugura la primera planta de almacenamiento y captura de CO2 de Escocia

La planta es propiedad de ScottishPower, la filial escocesa de la eléctrica española Iberdrola, que informó en un comunicado de que se trata de la primera unidad de este tipo ubicada el país, en el marco del programa del Gobierno de reducción de emisiones contaminantes.

La empresa explicó que prevé llevar a cabo diversos ensayos en la unidad que se puso en marcha con el objetivo de analizar la eficacia y el comportamiento en diferentes condiciones del proceso químico que se empleará para capturar dióxido de carbono.

Iberdrola espera que estos trabajos permitan entender mejor la tecnología de captura y almacenamiento del gas, antes de desarrollar un proyecto a gran escala con el que se pretende reducir las emisiones de CO2 de la central en prácticamente un 90 por ciento.

La eléctrica española informó de que el primer ministro británico, Gordon Brown, ha enviado una carta en la que destaca que «hoy es un día histórico para la compañía y el país».

«Se trata de una respuesta importante de ScottishPower al reto del cambio climático y una iniciativa que apoyo», dice Brown, quien expresa su deseo de «que os trabajos de investigación que resultan del proyecto de CCS (Captura y Almacenamiento de CO2) contribuyan significativamente a conseguir nuestros objetivos.»

La compañía recordó también en su comunicado que ScottishPower figura entre las opciones del Gobierno británico en el concurso para construir una planta comercial de captura y almacenamiento de CO2.

El Gobierno británico abrió el concurso en noviembre de 2007 para la construcción de esta planta, que debe estar lista para 2014, y recibió propuestas por parte de nueve compañías, de las que han sido seleccionadas tres: ScottishPower, RWE y E.on.

El Gobierno espera el informe del Consejo de Seguridad Nuclear para decidir sobre la central de Garoña

El Gobierno está a la espera de que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) emita su informe sobre la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos), antes de tomar una decisión sobre la renovación de licencia de este reactor por diez años más.

Así lo afirmó la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. «Vamos a esperar a que se emita ese informe», dijo en respuesta a la prensa.

El CSN ha de remitir al Ministerio de Industria su dictamen sobre la viabilidad de prolongar por diez años la licencia de explotación de esta central antes del 5 de junio.

Si el dictamen del CSN es positivo, el Gobierno deberá tomar una decisión antes del 5 de julio, fecha en la que vence la actual licencia de Garoña.

El director de Garoña no espera una respuesta negativa ni del CSN, ni la del Gobierno

En una entrevista concedida a la agencia ICAL, Torralbo defiende la seguridad y la operatividad de la central y que en la decisión final se tengan en cuenta factores como es la competitividad de la industria española, las cuestiones medioambientales, los costes de generación de la energía o la garantía de suministro de electricidad a todo el país.

Respecto al informe de la fundación Ideas, que preside Jesús Caldera, el director de la planta explica que se basa en una hipótesis de cien por cien de energías renovables en 2050, algo que «en estos momentos es inviable», pero que la decisión sobre Garoña tendrá una vigencia de diez años más.

Torralbo esboza razones técnicas, medioambientales, sociales y económicas para mantener abierta la central y apunta un dato: producir energía nuclear cuesta la mitad que cualquier otra energía masiva, por ejemplo, con gas y muchísimo menos que la fotovoltaica.

En definitiva el ahorro sería de más de 2.000 millones de euros. Su cierre, sostiene, con toda seguridad supondría un incremento de la tarifa eléctrica. Además, esgrime como argumento a su favor la alta cualificación tecnológica de los ingenieros y las empresas que trabajan con Garoña que les hace ser exportadores netos de conocimientos y tecnologías a otros países.

Tras insistir que la planta burgalesa está en condiciones de funcionar 60 años, Torralbo pide a las instituciones un gran pacto para determinar el mix energético del país a largo plazo, 20 ó 30 años, para que las empresas puedan planificar sus actuaciones y concluye: «Es necesario que todo vaya como un reloj porque la improvisación hace que todas las fuentes estén un poco huérfanas y con incertidumbre sobre su futuro».

Confebask considera necesaria la continuidad de Garoña

Por su parte, la Confederación Empresarial Vasca (Confebask) considera necesaria la continuidad de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos).

Según esta patronal, además de ser una infraestructura con plenas garantías de seguridad, su cierre afectaría negativamente, no sólo a la capacidad y competitividad de las empresas de alto consumo energético, sino que también iría en detrimento del conjunto de la industria y de los propios consumidores.

Para Confebask, la paralización de la central, además de incrementar el coste de la energía para empresas y particulares, desequilibraría el mix energético y contribuiría a una merma del suministro, precisamente en un momento en que se buscan alternativas capaces de solventar «los problemas derivados de la tradicional dependencia energética de nuestro país».

Confebask entiende, por otra parte, que no existen razones para cuestionar el funcionamiento de una central que ha demostrado a lo largo de estos años plenas garantías de seguridad y eficacia y confía en que, a la vista de los múltiples y reiterados controles y evaluaciones internacionales a los que ha sido sometida, el Consejo de Seguridad Nuclear así lo avale.

Los empresarios vascos recuerdan, asimismo, que la energía no producida por Garoña debería ser sustituida por un incremento de las importaciones procedentes de centrales nucleares de Francia, que se encuentran «a muy poca distancia de nuestras fronteras».

La Cámara de Barcelona, a favor de la continuidad de la central de Garoña

Según un comunicado, la energía nuclear es la fuente de generación de energía capaz de garantizar, a mejor precio y de forma continuada, el suministro de electricidad.

Desde la Cámara se ha advertido reiteradamente de la necesidad de disponer de energía eléctrica a precios ajustados y considera que haber menospreciado la importancia del precio de la energía nos ha conducido a acumular una deuda por déficit tarifario de 16.000 millones de euros, de los que todavía quedan 14.000 por pagar.

Para la Cámara, no preocuparse por el precio de la energía representa un gasto de 2.000 millones de euros anuales en forma de primas, además, señala que la demora en la construcción del almacén temporal centralizado de residuos radiactivos costará unos 60.000 euros al día.

La Cámara explica que la generación eléctrica mediante las centrales nucleares no libera CO2 y así participa favorablemente en la lucha contra el cambio climático, generando mejoras medioambientales y retornos económicos en forma de menores cuotas de emisión.

La centrales nucleares están produciendo el 44% del total de la energía eléctrica de Cataluña y el 20% de la energía de España.

La Cámara ha propuesto avanzar hacia un modelo energético con participación de todas las tecnologías para la generación de electricidad en las siguientes proporciones: 25% energías renovables, 35% energías fósiles y un 40% de energía nuclear.

30, 30, 30

Ayer tuvo lugar la ya tradicional presentación de resultados del sector nuclear español en 2008. Así, las centrales nucleares en 2008 produjeron el 18,29 % de la energía con 58.997,7 millones de kWh y contaron con el 8,14 % de la potencia instalada total. En términos comparativos esto supone un aumento del 6,6 % en términos de producción total. Esto se ha producido con un «factor de operación» superior al 88 %, es decir, casi al cien por cien de sus 8.000 horas de operación anual de los ocho reactores existentes en España, en seis emplazamientos diferentes.

Las centrales nucleares han sido la fuente de electricidad que más horas ha funcionado a lo largo de 2008, garantizando el suministro eléctrico. Con tal solo un 8,14% de la potencia instalada, los ocho reactores han producido el 18,29% de la electricidad consumida en el país. En total, la producción obtenida por esta tecnología en 2008 ha conseguido evitar la emisión de más de 40 millones de toneladas de CO2.

Estos son algunos de los datos significativos que se desprenden del informe anual «Resultados y Perspectivas Nucleares, 2008 un año de energía nuclear», presentado por María Teresa Domínguez, Presidenta de Foro de la Industria Nuclear Española.

En la presentación ha destacado además como conclusiones que es «necesario mantener los ocho reactores en funcionamiento, entendiendo su valor estratégico en aspectos de productividad, competitividad, empleo, contribución a minimizar las emisiones de CO2 y mantenimiento de la tecnología y equipos humanos».

Domínguez ha pedido con urgencia «una planificación energética que defina el mix más adecuado para España, asegurando una transición que permita seguridad y suministro, mejora de los problemas ambientales, control de costes y mejora de la productividad del P.I.B de la industria. Además, se requiere una mayor participación en los programas de desarrollo de renovables y nucleares.» Todo esto debido a que la planificación de estas inversiones requiere un plazo amplio de tiempo y procesos de inversión muy intensos.

La presentación de estos resultados se produce en un momento especialmente sensible para la industria nuclear. En primer lugar, por el inminente vencimiento de la licencia de Garoña y, en segundo lugar, por la aparición de sucesivos informes que, sin abordar la apertura del debate nuclear (verdadero nudo gordiano de la cuestión), echan leña al fuego respecto a la misma.

Teresa Domínguez, presidenta del Foro de la Industria Nuclear Española, confió en la «responsabilidad» del Ejecutivo, a la vista de la apuesta que desde Europa se está haciendo por la industria nuclear y de la necesidad que hay en España de una planificación energética que incluya a la nuclear.

Para Domínguez, el Gobierno ya ha mostrado «síntomas» que hacen pensar «que todo irá por el buen camino», como el «acto de responabilidad» que supone poner fin al problema del déficit de tarifa.«No queremos MW instalados, queremos MW productivos, que generen electricidad barata, creen empleo y generen industria», dijo.

Para el Foro Nuclear, el único escenario energético viable para España, en el horizonte de 2030, es que la energía nuclear suponga un 30% del mix energético (supondría instalar 11.000 MW nucleares, es decir, entre siete y diez reactores), que las renovables representen otro 30% y que la energía de origen fósil reduzca su peso hasta otro 30%.

La importancia de la nuclear radica, añadió, en que equilibra el precio de la energía al rebajar el precio medio del mercado mayorista, que abarata en su conjunto el precio de la energía consumida en España y la sitúa por debajo de la media europea. De hecho, calculó que la electricidad sería 10 veces más cara si no entrara en el pool. Además, la nuclear es una energía disponible «las 24 horas del día» que, por lo tanto, contribuye a la seguridad de suministro y «hace posible apostar por las renovables», de las que es «complementaria».