Los trabajadores piden a Sebastián que Garoña siga abierta hasta el año 2019

El ciclista minusválido Manuel Pérez y el maratoniano Santos Llamosa han entregado los documentos en el registro del Ministerio después de haber recorrido con ellos más de 360 kilómetros desde que salieron el pasado viernes de la central de Garoña.

A la entrada a la sede del Ministerio, los portadores han estado arropados por los aplausos y las palabras de ánimo de los numerosos trabajadores concentrados a las puertas del edificio.

La portavoz del comité de empresa, Cristina Herrero, ha lamentado que no les haya recibido ningún representante de Industria, como tampoco lo ha hecho ningún miembro del Gobierno desde que «iniciamos esta lucha» a favor de la continuación de Garoña en el mes de junio, cuando el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) emitió su informe favorable.

Herrero ha subrayado que «cualquier otra decisión» que no sea ampliar el funcionamiento de la central hasta el año 2019 «es una decisión equivocada, en la que habrán primado los intereses partidistas y electorales» frente al dictamen del CSN, favorable a una prórroga por diez años, «y al consenso social, ya que la mayoría de los ciudadanos apoyan la continuación».

En caso de que la decisión del Gobierno sea otra, Herrero ha señalado que «nos sentaremos, lo estudiaremos, cambiaremos de estrategia y lucharemos por todos los puestos de trabajo».

Isidoro Palacios, miembro del Comité por parte de la Asociación de Cuadros de Nuclenor, ha señalado que con este acto pretenden quemar «el último cartucho» antes de que se haga pública la decisión.

Ha destacado que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, incumplirá su programa electoral si decide cerrar Garoña en 2013, ya que aunque la «vida de diseño» acaba en 2011, la vida útil la fija el Consejo de Seguridad Nuclear mientras la central reúna condiciones para seguir funcionando.

La central nuclear de Garoña cerrará el 6 de julio de 2013

Esta decisión no responde a los intereses de ninguna de las partes implicadas, ya que los ecologistas habían solicitado el cierre inmediato de la central y la empresa propietaria, Nuclenor, y sus trabajadores había pedido la renovación del permiso de explotación por otros diez años, hasta 2019.

El propio presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha señalado que la decisión sobre el futuro de la central es «razonada, razonable y equilibrada» pero, ha admitido, que «será criticada desde un lado y desde el otro».

El anuncio oficial, no obstante, lo hará esta tarde, el ministro de Industria, Miguel Sebastián, que comparecerá ante los medios de comunicación junto al titular de Trabajo, Celestino Corbacho.

Los ecologistas, por su parte, ya han anunciado que recurrirán cualquier decisión que no sea la del cierre inmediato de la central.

Asimismo, la Asociación de Municipios en Áreas de Centrales Nucleares (AMAC) también llevará a los tribunales el anuncio del Ejecutivo y pedirá el resarcimiento del perjuicio económico causado.

El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) emitió un informe el pasado 5 de junio en el que se mostraba favorable a una renovación «con condiciones» del permiso de explotación de la central de Garoña por diez años más.

En un informe posterior aprobado por el pleno de este organismo, el 24 de junio, exigía a la instalación una serie de reformas que tenía que acometer en tres escenarios: una renovación de la operatividad de la planta por dos años más; otra por cuatro años más; y otra por seis.

Las recomendaciones del CSN exigían a Nuclenor, participada al 50 por ciento por Endesa e Iberdrola, que introduzca modificaciones de diseño para reforzar la seguridad y cumplir la normativa más moderna.

La planta de Garoña, la más antigua de España, está en funcionamiento desde 1970 y tiene autorización para funcionar hasta el próximo sábado 5 de julio.

Esta planta emplea a 350 trabajadores de Nuclenor y a otros 450 de empresas contratistas, además de los empleos indirectos que genera, según datos del comité de empresa.

La central nuclear de Garoña seguirá abierta hasta 2013

«A nosotros no nos han llamado», afirmó Pedro Rivero, en una entrevista con la SER recogida por Europa Press al ser preguntado sobre si el Ejecutivo había informado a la patronal eléctrica de su decisión sobre Garoña.

«Pero todo el mundo coincide, y por tanto debe ser así, en que se va a anunciar que va a estar hasta 2013, y no sabemos en que términos estará esa decisión», añadió. «De momento no se cierra», afirmó, antes de considerar que este planteamiento del Gobierno «es bueno para todo el mundo». «Esperemos a que se confirme», señaló, antes de considerar que la decisión es «suficiente sobre todo si sigue después de 2013».

«Se da un primer plazo para volver a revisar, pues según el Gobierno con la edad que tiene hay que ir haciendo más revisiones, mientras que los organismos técnicos dicen que podría darse para diez años», señaló en alusión al informe del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) acerca de la renovación de la autorización de la planta. Rivero aseguró además que «en algunos sitios» se ha planteado que la renovación de Garoña se haga en 2013 para que el asunto «se lleve a las elecciones» de 2012 y para que, tras los comicios, «haya una solución definitiva por el que gane».

Por otro lado, el presidente de Unesa subrayó la importancia de que se produzca un consenso «lo más amplio posible» sobre el ‘mix’ energético futuro que aporte un «mínimo de estabilidad», y abogó por «no prescindir de ninguna fuente de generación». Además, consideró que «hacen falta tres o cuatro grupos nucleares» hasta 2030 para permitir el desarrollo de las energías renovables y aseguró que «el tema de los residuos está resuelto», ya que la tecnología permitirá en breve reutilizar este tipo de material.

El 52% de los españoles apoya que Garoña siga abierta hasta 2019, según Foro Nuclear

Así se desprende de un estudio realizado por Ipsos Public Affaire para el Foro Nuclear sobre la opinión de los españoles sobre esta forma de energía, en general, y sobre el caso de Garoña (cuyo cierre o continuidad ha de ser decidido por el Gobierno antes del día 5), en particular.

Según esta encuesta, un 29% de los españoles son partidarios del cierre de este reactor. Además, un 58% de la población desea construir nuevas centrales nucleares o que continúen funcionando las que ya están en marcha, frente a un 36% que prefiere cerrarlas progresivamente.

Ante la pregunta «Si nos convocasen a un referéndum para decidir sobre Garoña, ¿cuál cree que sería su voto?», un 34% de los encuestados contestó que votaría por el cierre de la central nuclear, frente a un 56% que apostaría por renovar el permiso de funcionamiento por diez años más.

Para la presidenta de Foro Nuclear, María Teresa Domínguez, «estos resultados nos muestran que estamos ante un cambio notable de la opinión pública española: las centrales nucleares ganan partidarios o los contrarios a ellas son menos numerosos».

Desde la industria nuclear, añadió, «esperamos que el Gobierno también sea capaz de modificar su postura, escuche la opinión de los españoles y tome la decisión de renovar la licencia de funcionamiento de Garoña hasta 2019″.

La Sociedad Nuclear Europea «apoya firmemente» la continuidad de Garoña

Esta organización hizo hincapié en que, desde su puesta en marcha en 1971, «la planta ha sido actualizada con las normas de seguridad aplicables en cada momento para cumplir con los más estrictos requisitos de seguridad recomendados por el fabricante de la planta y requeridos por el regulador nuclear español».

Además, recordó que, «por Ley, las plantas nucleares españolas no tienen fijado períodos de vida específicos, sino que se les conceden licencias de operación por periodos de 10 años. Garoña no está, por lo tanto, técnicamente al final de su período de vida».

«En efecto, exceder el periodo de vida de diseño de una planta nuclear no significa que el servicio o el período de vida de operación de la instalación haya finalizado, e ir mas allá del período de vida de diseño no significa que la planta no pueda continuar operando con seguridad«, concluyó.

El Gobierno ha de decidir antes del próximo día 5 la continuidad o el cierre de esta planta.

Greenpeace avisa a Zapatero de que perderá su «crédito verde» si aplaza el cierre de Garoña a 2013

Por esta razón, la ONG pidió al presidente del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, que «no se doblegue ante las presiones de Iberdrola y Endesa y del lobby nuclear y sea coherente con sus convicciones y compromisos».

«Garoña se puede cerrar ya mismo, pero hay que querer hacerlo», declaró el director ejecutivo de Greenpeace, Juan López de Uralde.

Días antes de que el Gobierno anuncie previsiblemente su decisión sobre Garoña, los ecologistas insisten en que esta «vieja, deteriorada y peligrosa central» está ya «amortizada» y es «totalmente prescindible».

«Zapatero debe hacer prevalecer el interés general frente a los intereses economicistas del lobby nuclear y de las eléctricas, que quieren seguir lucrándose con una central vieja y peligrosa y totalmente amortizada», concluye el director de la organización.

Gerd Leipold avisa a Zapatero de que el planeta «tiene los ojos puestos en Garoña»

Famoso activista antinuclear y ferviente defensor de las energías renovables, fue director de Greenpeace Alemania en los años 80, donde participó en numerosas acciones durante la guerra fría. Desde 2001, Gerd Leipold dirige Greenpeace Internacional.

Según recordó el director ejecutivo de Greenpeace en España, Juan López de Uralde, Leipold dirige la campaña internacional de desarme de la ONG desde 1987 e, incluso, fue detenido y expulsado de Alemania en 1983 tras sobrevolar en globo aerostático el muro de Berlin en el marco de una acción «antinuclear» de la organización.

Para el director internacional de Greenpeace, el cierre de la central nuclear de Garoña no sólo será un «paso importante» para España, sino que constituiría «una señal de apuesta clara por una energía diferente».

«Es un caso simbólico, porque toda la comunidad internacional tiene los ojos puestos en Garoña. España podría ser un modelo para otros países«, señaló este experto. Para Leipold, «no hay duda» de que el lobby nuclear está tratando de influir en la campaña contra el cierre de Garoña.

Leipold aprovechó su visita a España para defender su apuesta por una «revolución energética» que parta de «una forma diferente de pensar en la energía».

En este sentido, propuso un sistema basado en formas de producción descentralizada a partir de fuentes renovables «unidas a una ‘supra-red’ europea«, opción que, en su opinión, «crearía puestos de trabajo para siempre y más independencia energética» para el continente.

Según datos de Greenpeace Internacional, sólo el 16% del suministro energético mundial proviene de las nucleares, mientras que las energías renovables copan el 50% de la inversión global en energía.

«El cambio climático es el mayor desafío del siglo XXI, y necesita una respuesta del siglo XXI. La energía nuclear no será una solución al problema, no tiene cabida en el futuro, y la inversión que se destina a ella está quitando inversiones a las energías limpias», concluyó.

Leipold considera que, incluso, «si no existiera el riesgo de accidentes nucleares, de atentados terroristas o el problema de los residuos» en torno a estas instalaciones, «la energía nuclear no ayudaría contra el calentamiento global».

La central no tiene sitio para albergar residuos más allá de 2015

El responsable de la campaña antinuclear de Greenpeace, Carlos Bravo, ha asegurado que la central nuclear de Garoña (Burgos) «no tendría sitio» para albergar los residuos radioactivos que genera si sigue funcionando más allá de 2015, puesto que «si Garoña siguiera funcionando, su piscina se llenaría en 2015».

Por su parte, López de Uralde, recordó que la ONG «no aceptará una prórroga superior a 2011» para cerrar la central, y alertó «del nivel de corrosión y agrietamiento» de estas instalaciones.

En este sentido, el director ejecutivo de Greenpeace en España criticó que «se hable de la nuclear como una energía limpia», cuando «después de 40 años en funcionamiento no tiene resuelto el problema de los residuos radiactivos».

Areva ampliará capital un 15% y venderá su filial de distribución eléctrica

El Consejo de Vigilancia de Areva, presidido por Jean-Cyril Spinetta, ha decidido «ofrecer a sus socios estratégicos e industriales la oportunidad de entrar en su capital, a la altura del 15% y esencialmente por una ampliación de capital», informó el grupo en un comunicado.

Tras la operación, la parte del Estado en la empresa caerá hasta situarse alrededor del 75%.

Además, dicho consejo «solicitó al directorio la puesta en venta de la filial de transmisión y distribución del grupo» mediante una licitación de ofertas abierta que determinará si finalmente Areva vende o no T&D, tanto por el precio propuesto como por el proyecto industrial y social, agrega el comunicado.

Por otro lado, el gigante nuclear quiere también ceder «sus participaciones en ERAMET y en ST Microelectronics», que «quedarán en cualquier caso bajo accionariado público, teniendo en cuenta su carácter estratégico».

Por último, Areva anunció una nueva política de dividendos que consistirá en tasas de distribución del 25% del resultado neto del grupo, a partir de 2010 y durante tres años.

El Pleno del Consejo de Cámaras se pronuncia de forma «unánime» contra el cierra de Garoña

Según han informado desde el propio Consejo de Cámaras, la postura está «en línea con las tesis del informe del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), en el que se aboga por una ampliación del permiso en diez años».

Para las cámaras de Comercio, la política energética se ha de concebir como una «política de largo plazo que requiere como valor fundamental la máxima estabilidad de las normas», por ello, también han abogado «por diseñar y poner en práctica cuanto antes un nuevo Plan Energético«.

Entre las medidas que defienden las cámaras en materia energética, recogidas en el informe: «Propuestas ante la crisis», y que han sido refrendadas durante el Pleno que se ha celebrado en Valencia, destaca la prórroga de la autorización de funcionamiento de las centrales nucleares en uso, tras el pertinente informe favorable del Consejo de Seguridad Nuclear, y potenciar el uso de energías que aporten un mayor nivel de autonomía (nuclear, renovables, biocarburantes).

Así mismo se pide «abrir un debate público sobre las posibilidades y costes de cada tipo de energía, sin limitaciones ideológicas y establecer zonas de autorización rápida donde la necesidad de la infraestructura sea elevada y plazos máximos para la concesión / denegación de las autorizaciones pertinentes.

Además, las cámaras solicitan la eliminación del déficit tarifario, y la implantación de un sistema de facturación y de «gestión de demanda» que permita un consumo de energía más eficiente.

Otras de las peticiones se refiere a la necesidad de que se acometa «un decidido programa de eficiencia y ahorro energético con campañas de concienciación ciudadana y empresarial y de auditorías a pequeñas empresas» y la puesta en marcha de un Plan de Garantía del Suministro y calidad del sistema para solucionar, a un coste razonable, los problemas de «microcortes» energéticos.

El fomento de la implantación de plantas de cogeneración y trigeneración en áreas industriales para ahorrar energía, mejorar la seguridad de abastecimiento, disminuir pérdidas de la red eléctrica, es otra de las propuestas aprobadas por el Consejo de Cámaras de Comercio cuyo pleno se ha celebrado hoy en Valencia.

Esas propuestas pasan también por incentivar a las empresas a crear centrales de compra de energía de un sector o polígono concreto, lo que permitirá una mayor capacidad de negociación frente a distribuidores y comercializadores y potenciar la instalación de surtidores en polígonos industriales para abastecer a las flotas de vehículos híbridos, tanto de gas natural como de energía eléctrica.

Rafael Miranda espera que la decisión sobre Garoña esté «en línea» con el informe del CSN

La central burgalesa es propiedad de Nuclenor, sociedad participada la cincuenta por ciento por Endesa e Iberdrola y que pidió la ampliación por diez años de la licencia de explotación de la planta.

Durante su despedida ante la Junta General de Accionista de Endesa, Miranda aseguró que, tras los últimos cambios regulatorios en el sector eléctrico, «la principal asignatura pendiente de nuestra industria es la decisión de cuál es el papel que queremos que juegue la energía nuclear en nuestro modelo energético».

El directivo subrayó que España tiene un parque de generación nuclear que se encuentra entre los mejores del mundo, en cuanto a fiabilidad, competitividad y buena gestión, y advirtió de que desmantelar esta industria «puede tener un coste de incalculables consecuencias en todos los órdenes».

Apuntó que Endesa es partidaria de que la sociedad española aborde un debate responsable sobre la energía nuclear para decidir el papel que debe jugar en el futuro.

«Mientras tanto, y siempre con transparencia y control adecuados, así como con la garantía del CSN, debemos seguir contando con aquellas centrales en funcionamiento que, desde el punto de vista técnico, puedan seguir manteniendo su actividad y, cuando esto sea posible, incluso más allá de su vida de diseño original».

Por su parte, el presidente de la eléctrica, Borja Prado, dijo que el Gobierno tiene «el derecho y la obligación» de consensuar y fijar la estrategia energética del país y aseguró que siempre contarán con la «leal colaboración» de Endesa en esa tarea.

Prado confió en que la decisión final del Ejecutivo «permita obtener el máximo rendimiento energético, económico y social a todas aquellas instalaciones que, como Garoña, estén en condiciones de funcionar con las máximas exigencias de seguridad».

El Ejecutivo tiene hasta el 5 de julio para decidir sobre el futuro de Garoña, sobre la que pesará su promesa electoral de ir cerrando las centrales nucleares al final de su «vida útil».