Merkel visitará centrales antes de decidir el aplazamiento del apagón nuclear

El viceportavoz del Gobierno, Christoph Steegmans, anunció este miércoles la gira de la canciller, que tendrá lugar los días 18 y 19 y, una semana, del 26 y 27 de agosto, aunque los detalles e itinerario se darán a conocer la próxima semana.

El propósito de Merkel es hacer una «toma personal de contacto» con esas instalaciones, antes de presentar el concepto global energético, en septiembre, que implicará tanto la revisión del calendario del cierre de las plantas como el fomento de las renovables.

Steegmans rehusó comentar las informaciones publicadas este miércoles en el diario económico Handelsblatt, según las cuales cuatro grandes consorcios energéticos -Eon, RWE, EnBW y Vattenfall- habrían pactado con el gobierno la prolongación de la actividad de sus plantas.

Dicho pacto incluiría el pago por parte de las empresas de 30.000 millones de euros, que iría a parar a un fondo energético, a cambio de que el gobierno diera marcha atrás a su proyectada implantación del llamado «impuesto atómico».

Con esta nueva tasa, incluida en el paquete de ahorro del gobierno de Merkel, se pretende compensar las ganancias que se derivarán para los consorcios de una ampliación de la vida de algunas plantas nucleares.

Fuentes de Eon desmintieron que se hubiera llegado a tal pacto con el gobierno, en los términos descritos por «Handelsblatt».

La industria se opone frontalmente a tal impuesto, que el gobierno espera le reporte unos 2.300 millones de euros al año entre 2011 y 2014, monto que los consorcios temen podría llegar a los 3.000 millones anuales.

La coalición de Merkel -formada por la Unión Cristianodemócrata, su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CDU/CSU) y el Partido Liberal (FDP)- aprobó al suscribir su pacto de gobierno, en octubre de 2009, prolongar la fase de funcionamiento de algunas plantas, aquellas consideradas más seguras.

Merkel había querido ya postergar el cierre de algunas plantas en la anterior legislatura, pero su entonces socio de coalición, el Partido Socialdemócrata (SPD), se opuso.

El aplazamiento del llamado «apagón nuclear» conllevará replantear el calendario de cierre de las centrales pactado con los consorcios en 2000 por el gobierno socialdemócrata-verde del canciller Gerhard Schröder.

Alemania aprobó entonces eliminar progresivamente en 22 años las 19 centrales nucleares que existían, de las que quedan 17 en funcionamiento.

Según el diario «Süddeutsche Zeitung», el gobierno está trabajando sobre diversos cálculos, para periodos que van de 4 a 28 años, para las plantas más modernas y consideradas seguras.

Merkel visitará centrales antes de decidir el aplazamiento del apagón nuclear

El viceportavoz del Gobierno, Christoph Steegmans, anunció este miércoles la gira de la canciller, que tendrá lugar los días 18 y 19 y, una semana, del 26 y 27 de agosto, aunque los detalles e itinerario se darán a conocer la próxima semana.

El propósito de Merkel es hacer una «toma personal de contacto» con esas instalaciones, antes de presentar el concepto global energético, en septiembre, que implicará tanto la revisión del calendario del cierre de las plantas como el fomento de las renovables.

Steegmans rehusó comentar las informaciones publicadas este miércoles en el diario económico Handelsblatt, según las cuales cuatro grandes consorcios energéticos -Eon, RWE, EnBW y Vattenfall- habrían pactado con el gobierno la prolongación de la actividad de sus plantas.

Dicho pacto incluiría el pago por parte de las empresas de 30.000 millones de euros, que iría a parar a un fondo energético, a cambio de que el gobierno diera marcha atrás a su proyectada implantación del llamado «impuesto atómico».

Con esta nueva tasa, incluida en el paquete de ahorro del gobierno de Merkel, se pretende compensar las ganancias que se derivarán para los consorcios de una ampliación de la vida de algunas plantas nucleares.

Fuentes de Eon desmintieron que se hubiera llegado a tal pacto con el gobierno, en los términos descritos por «Handelsblatt».

La industria se opone frontalmente a tal impuesto, que el gobierno espera le reporte unos 2.300 millones de euros al año entre 2011 y 2014, monto que los consorcios temen podría llegar a los 3.000 millones anuales.

La coalición de Merkel -formada por la Unión Cristianodemócrata, su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CDU/CSU) y el Partido Liberal (FDP)- aprobó al suscribir su pacto de gobierno, en octubre de 2009, prolongar la fase de funcionamiento de algunas plantas, aquellas consideradas más seguras.

Merkel había querido ya postergar el cierre de algunas plantas en la anterior legislatura, pero su entonces socio de coalición, el Partido Socialdemócrata (SPD), se opuso.

El aplazamiento del llamado «apagón nuclear» conllevará replantear el calendario de cierre de las centrales pactado con los consorcios en 2000 por el gobierno socialdemócrata-verde del canciller Gerhard Schröder.

Alemania aprobó entonces eliminar progresivamente en 22 años las 19 centrales nucleares que existían, de las que quedan 17 en funcionamiento.

Según el diario «Süddeutsche Zeitung», el gobierno está trabajando sobre diversos cálculos, para periodos que van de 4 a 28 años, para las plantas más modernas y consideradas seguras.

Merkel visitará centrales antes de decidir el aplazamiento del apagón nuclear

El viceportavoz del Gobierno, Christoph Steegmans, anunció este miércoles la gira de la canciller, que tendrá lugar los días 18 y 19 y, una semana, del 26 y 27 de agosto, aunque los detalles e itinerario se darán a conocer la próxima semana.

El propósito de Merkel es hacer una «toma personal de contacto» con esas instalaciones, antes de presentar el concepto global energético, en septiembre, que implicará tanto la revisión del calendario del cierre de las plantas como el fomento de las renovables.

Steegmans rehusó comentar las informaciones publicadas este miércoles en el diario económico Handelsblatt, según las cuales cuatro grandes consorcios energéticos -Eon, RWE, EnBW y Vattenfall- habrían pactado con el gobierno la prolongación de la actividad de sus plantas.

Dicho pacto incluiría el pago por parte de las empresas de 30.000 millones de euros, que iría a parar a un fondo energético, a cambio de que el gobierno diera marcha atrás a su proyectada implantación del llamado «impuesto atómico».

Con esta nueva tasa, incluida en el paquete de ahorro del gobierno de Merkel, se pretende compensar las ganancias que se derivarán para los consorcios de una ampliación de la vida de algunas plantas nucleares.

Fuentes de Eon desmintieron que se hubiera llegado a tal pacto con el gobierno, en los términos descritos por «Handelsblatt».

La industria se opone frontalmente a tal impuesto, que el gobierno espera le reporte unos 2.300 millones de euros al año entre 2011 y 2014, monto que los consorcios temen podría llegar a los 3.000 millones anuales.

La coalición de Merkel -formada por la Unión Cristianodemócrata, su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CDU/CSU) y el Partido Liberal (FDP)- aprobó al suscribir su pacto de gobierno, en octubre de 2009, prolongar la fase de funcionamiento de algunas plantas, aquellas consideradas más seguras.

Merkel había querido ya postergar el cierre de algunas plantas en la anterior legislatura, pero su entonces socio de coalición, el Partido Socialdemócrata (SPD), se opuso.

El aplazamiento del llamado «apagón nuclear» conllevará replantear el calendario de cierre de las centrales pactado con los consorcios en 2000 por el gobierno socialdemócrata-verde del canciller Gerhard Schröder.

Alemania aprobó entonces eliminar progresivamente en 22 años las 19 centrales nucleares que existían, de las que quedan 17 en funcionamiento.

Según el diario «Süddeutsche Zeitung», el gobierno está trabajando sobre diversos cálculos, para periodos que van de 4 a 28 años, para las plantas más modernas y consideradas seguras.

Nuevas centrales nucleares entrarán en funcionamiento en el Reino Unido a partir de 2018

Según el político liberaldemócrata, el Gobierno de coalición que preside David Cameron ha identificado los lugares donde podrían instalarse las nuevas centrales, muchos de ellos próximos a las ya existentes.

En declaraciones a radio 4 de la BBC, Huhne insistió en que el Gobierno no subvencionará la energía nuclear, pero dijo que los inversores están decididos a ir adelante debido al incremento de los precios de otros tipos de energía como el gas, el petróleo o el carbón.

Huhne se mostró convencido de que el Parlamento votará mayoritariamente a favor de las nuevas centrales nucleares a condición de que no haya subvenciones públicas por medio.

«Siempre ha estado claro que nuestra próxima generación de centrales nucleares van a construirlas inversores privados», dijo el ministro, quien precisó que uno de los incentivos del Gobierno para fomentar ese tipo de inversiones será la fijación de un precio mínimo para el carbono.

La construcción de nuevas centrales nucleares es un tema que divide a conservadores y liberaldemócratas, y el propio Huhne había sido caracterizado antes de llegar a ministro como opuesto a la energía nuclear aunque él dice ahora haber sido malentendido.

Según el acuerdo de coalición entre los dos partidos, los liberal demócratas pueden abstenerse de la votación en el Parlamento, pero no pueden derribar al Gobierno en una moción de confianza.

El anterior gobierno laborista había dado ya a comienzos de 2008 su pleno apoyo a la construcción de una nueva generación de centrales nucleares por parte del sector privado.

El gigante energético francés EDF anunció entonces estar dispuesto a construir cuatro plantas nucleares en el Reino Unido sin subsidios públicos, pero siempre y cuando el Gobierno establezca «el marco adecuado».

Otras empresas que expresaron en su día interés son la alemana E.ON y la británica Centrica, propietaria de British Gas.

El Gobierno nacionalista escocés ha dejado claro por su parte que se opondrá a que se construyan nuevas centrales nucleares en su territorio.

Nuevas centrales nucleares entrarán en funcionamiento en el Reino Unido a partir de 2018

Según el político liberaldemócrata, el Gobierno de coalición que preside David Cameron ha identificado los lugares donde podrían instalarse las nuevas centrales, muchos de ellos próximos a las ya existentes.

En declaraciones a radio 4 de la BBC, Huhne insistió en que el Gobierno no subvencionará la energía nuclear, pero dijo que los inversores están decididos a ir adelante debido al incremento de los precios de otros tipos de energía como el gas, el petróleo o el carbón.

Huhne se mostró convencido de que el Parlamento votará mayoritariamente a favor de las nuevas centrales nucleares a condición de que no haya subvenciones públicas por medio.

«Siempre ha estado claro que nuestra próxima generación de centrales nucleares van a construirlas inversores privados», dijo el ministro, quien precisó que uno de los incentivos del Gobierno para fomentar ese tipo de inversiones será la fijación de un precio mínimo para el carbono.

La construcción de nuevas centrales nucleares es un tema que divide a conservadores y liberaldemócratas, y el propio Huhne había sido caracterizado antes de llegar a ministro como opuesto a la energía nuclear aunque él dice ahora haber sido malentendido.

Según el acuerdo de coalición entre los dos partidos, los liberal demócratas pueden abstenerse de la votación en el Parlamento, pero no pueden derribar al Gobierno en una moción de confianza.

El anterior gobierno laborista había dado ya a comienzos de 2008 su pleno apoyo a la construcción de una nueva generación de centrales nucleares por parte del sector privado.

El gigante energético francés EDF anunció entonces estar dispuesto a construir cuatro plantas nucleares en el Reino Unido sin subsidios públicos, pero siempre y cuando el Gobierno establezca «el marco adecuado».

Otras empresas que expresaron en su día interés son la alemana E.ON y la británica Centrica, propietaria de British Gas.

El Gobierno nacionalista escocés ha dejado claro por su parte que se opondrá a que se construyan nuevas centrales nucleares en su territorio.

Nuevas centrales nucleares entrarán en funcionamiento en el Reino Unido a partir de 2018

Según el político liberaldemócrata, el Gobierno de coalición que preside David Cameron ha identificado los lugares donde podrían instalarse las nuevas centrales, muchos de ellos próximos a las ya existentes.

En declaraciones a radio 4 de la BBC, Huhne insistió en que el Gobierno no subvencionará la energía nuclear, pero dijo que los inversores están decididos a ir adelante debido al incremento de los precios de otros tipos de energía como el gas, el petróleo o el carbón.

Huhne se mostró convencido de que el Parlamento votará mayoritariamente a favor de las nuevas centrales nucleares a condición de que no haya subvenciones públicas por medio.

«Siempre ha estado claro que nuestra próxima generación de centrales nucleares van a construirlas inversores privados», dijo el ministro, quien precisó que uno de los incentivos del Gobierno para fomentar ese tipo de inversiones será la fijación de un precio mínimo para el carbono.

La construcción de nuevas centrales nucleares es un tema que divide a conservadores y liberaldemócratas, y el propio Huhne había sido caracterizado antes de llegar a ministro como opuesto a la energía nuclear aunque él dice ahora haber sido malentendido.

Según el acuerdo de coalición entre los dos partidos, los liberal demócratas pueden abstenerse de la votación en el Parlamento, pero no pueden derribar al Gobierno en una moción de confianza.

El anterior gobierno laborista había dado ya a comienzos de 2008 su pleno apoyo a la construcción de una nueva generación de centrales nucleares por parte del sector privado.

El gigante energético francés EDF anunció entonces estar dispuesto a construir cuatro plantas nucleares en el Reino Unido sin subsidios públicos, pero siempre y cuando el Gobierno establezca «el marco adecuado».

Otras empresas que expresaron en su día interés son la alemana E.ON y la británica Centrica, propietaria de British Gas.

El Gobierno nacionalista escocés ha dejado claro por su parte que se opondrá a que se construyan nuevas centrales nucleares en su territorio.

Los antinucleares avisan de que el Gobierno impondrá el almacén nuclear en Cataluña tras las elecciones de otoño

El portavoz de la Canc, Sergi Saladié, ha especificado que el retraso en el proceso, que se inició a finales de 2009, supone un «incumplimiento» de las promesas y evidencia la «falta absoluta de seriedad y de rigor» de un proceso que representa un «engaño y una cortina de humo».

Según la Canc, el Gobierno espera el momento más «propicio» para anunciar que el silo nuclear se construirá en Ascó (Tarragona), uno de los ocho candidatos finales, y ha vaticinado que dicho momento será después de las elecciones autonómicas previstas en otoño, cuando exista un nuevo Gobierno autonómico.

El nuevo Gobierno «podrá ser tentado o sobornado» por el Gobierno, «para aceptar el cementerio a cambio de prebendas», lo que incumpliría el mandato de 144 ayuntamientos catalanes, 12 consejos comarcales, dos diputaciones y el mismo Parlamento catalán, que han expresado su rechazo explícito a que Cataluña acoja esta infraestructura.

Sin embargo, la proximidad de tres reactores nucleares –Vandellòs II, Ascó I y Ascó II–, así como la existencia de una línea férrea y la experiencia de la región en la energía nuclear, hacen de la candidatura de Ascó uno de los candidatos objetivamente mejor situados.

La Canc ha llamado a la sociedad catalana a estar «atentos e impedir» lo que consideran una nueva «agresión e imposición», equiparable a la sentencia del Tribunal Constitucional (TC) sobre el Estatut. Por ello, piden situar el ATC en el centro de la campaña electoral.

En esta línea, ERC e ICV-EUiA se han comprometido a reivindicar la decisión del Parlamento autonómico durante la contienda electoral, mientras que CiU y PSC –cuyos ediles en Ascó votaron a favor de la candidatura del municipio– se muestran «indecisos», según la Canc.

Los antinucleares han recordado asimismo las palabras del presidente de Enresa –la entidad pública de gestión de residuos nucleares en España–, José Alejandro Pina, quien en mayo dijo en una jornada celebrada en Barcelona: «La candidatura de Ascó está muy avanzada y preparada, y lo que le deseo, y espero que sea así, es que tenga éxito, porque no habría para mí como presidente y para mi empresa mayor alegría que venir a trabajar a Cataluña, donde nos sentimos a gusto».

Los antinucleares avisan de que el Gobierno impondrá el almacén nuclear en Cataluña tras las elecciones de otoño

El portavoz de la Canc, Sergi Saladié, ha especificado que el retraso en el proceso, que se inició a finales de 2009, supone un «incumplimiento» de las promesas y evidencia la «falta absoluta de seriedad y de rigor» de un proceso que representa un «engaño y una cortina de humo».

Según la Canc, el Gobierno espera el momento más «propicio» para anunciar que el silo nuclear se construirá en Ascó (Tarragona), uno de los ocho candidatos finales, y ha vaticinado que dicho momento será después de las elecciones autonómicas previstas en otoño, cuando exista un nuevo Gobierno autonómico.

El nuevo Gobierno «podrá ser tentado o sobornado» por el Gobierno, «para aceptar el cementerio a cambio de prebendas», lo que incumpliría el mandato de 144 ayuntamientos catalanes, 12 consejos comarcales, dos diputaciones y el mismo Parlamento catalán, que han expresado su rechazo explícito a que Cataluña acoja esta infraestructura.

Sin embargo, la proximidad de tres reactores nucleares –Vandellòs II, Ascó I y Ascó II–, así como la existencia de una línea férrea y la experiencia de la región en la energía nuclear, hacen de la candidatura de Ascó uno de los candidatos objetivamente mejor situados.

La Canc ha llamado a la sociedad catalana a estar «atentos e impedir» lo que consideran una nueva «agresión e imposición», equiparable a la sentencia del Tribunal Constitucional (TC) sobre el Estatut. Por ello, piden situar el ATC en el centro de la campaña electoral.

En esta línea, ERC e ICV-EUiA se han comprometido a reivindicar la decisión del Parlamento autonómico durante la contienda electoral, mientras que CiU y PSC –cuyos ediles en Ascó votaron a favor de la candidatura del municipio– se muestran «indecisos», según la Canc.

Los antinucleares han recordado asimismo las palabras del presidente de Enresa –la entidad pública de gestión de residuos nucleares en España–, José Alejandro Pina, quien en mayo dijo en una jornada celebrada en Barcelona: «La candidatura de Ascó está muy avanzada y preparada, y lo que le deseo, y espero que sea así, es que tenga éxito, porque no habría para mí como presidente y para mi empresa mayor alegría que venir a trabajar a Cataluña, donde nos sentimos a gusto».

Los antinucleares avisan de que el Gobierno impondrá el almacén nuclear en Cataluña tras las elecciones de otoño

El portavoz de la Canc, Sergi Saladié, ha especificado que el retraso en el proceso, que se inició a finales de 2009, supone un «incumplimiento» de las promesas y evidencia la «falta absoluta de seriedad y de rigor» de un proceso que representa un «engaño y una cortina de humo».

Según la Canc, el Gobierno espera el momento más «propicio» para anunciar que el silo nuclear se construirá en Ascó (Tarragona), uno de los ocho candidatos finales, y ha vaticinado que dicho momento será después de las elecciones autonómicas previstas en otoño, cuando exista un nuevo Gobierno autonómico.

El nuevo Gobierno «podrá ser tentado o sobornado» por el Gobierno, «para aceptar el cementerio a cambio de prebendas», lo que incumpliría el mandato de 144 ayuntamientos catalanes, 12 consejos comarcales, dos diputaciones y el mismo Parlamento catalán, que han expresado su rechazo explícito a que Cataluña acoja esta infraestructura.

Sin embargo, la proximidad de tres reactores nucleares –Vandellòs II, Ascó I y Ascó II–, así como la existencia de una línea férrea y la experiencia de la región en la energía nuclear, hacen de la candidatura de Ascó uno de los candidatos objetivamente mejor situados.

La Canc ha llamado a la sociedad catalana a estar «atentos e impedir» lo que consideran una nueva «agresión e imposición», equiparable a la sentencia del Tribunal Constitucional (TC) sobre el Estatut. Por ello, piden situar el ATC en el centro de la campaña electoral.

En esta línea, ERC e ICV-EUiA se han comprometido a reivindicar la decisión del Parlamento autonómico durante la contienda electoral, mientras que CiU y PSC –cuyos ediles en Ascó votaron a favor de la candidatura del municipio– se muestran «indecisos», según la Canc.

Los antinucleares han recordado asimismo las palabras del presidente de Enresa –la entidad pública de gestión de residuos nucleares en España–, José Alejandro Pina, quien en mayo dijo en una jornada celebrada en Barcelona: «La candidatura de Ascó está muy avanzada y preparada, y lo que le deseo, y espero que sea así, es que tenga éxito, porque no habría para mí como presidente y para mi empresa mayor alegría que venir a trabajar a Cataluña, donde nos sentimos a gusto».

El Congreso aplaza hasta 2015 el debate sobre si prolongar la vida útil de las nucleares

Asimismo, plantea la necesidad de solucionar el «grave problema derivado de un fallo regulatorio» que supone el déficit de tarifa y avala el proceso de titulización del déficit acumulado hasta 2013, además de mantener los compromisos de alcanzar la suficiencia tarifaria antes de 2013, si bien el documento trata de desligar esta cuestión de los sobrecostes de las energías renovables.

El presidente del a Subcomisión, el diputado socialista Antonio Cuevas, celebró el resultado de lo que considera la «primera reunión de trabajo propiamente dicha» de este órgano, tras un año de funcionamiento, en el que ha recibido a más de 60 comparecientes de múltiples organismos, empresas y asociaciones.

Tras una discusión de más de siete horas, los diputados no llegaron a examinar el borrador completo, dejando fuera los puntos en los que se concretaba un ‘mix’ energético en el horizonte que abarca de 2020 a 2035, cuestión que se debatirá en el próximo periodo de sesiones, si bien Cuevas señaló que la propuesta puede sufrir importantes cambios.

Los principios de acuerdo abarcan además cuestiones como la necesidad de desarrollar la capacidad de almacenamientos del sector gasista español, el aval parlamentario a las medidas en apoyo del carbón autóctono español que ha puesto en marcha el Gobierno, el impulso al coche eléctrico, el desarrollo de las instalaciones de captura y almacenamiento de dióxido de carbono y el ahorro y la eficiencia energética en el sector de la edificación.

Además, recalcan que las interconexiones eléctricas con Francia deben incrementarse significativamente hasta alcanzar el umbral de referencia del 10% de la potencia instalada en 2020, porcentaje que se elevaría al 35% en 2035.

Mantener el peso de la energía nuclear hasta 2020

Respecto a la energía nuclear, consideran que, como ninguna de las centrales nucleares actualmente en operación superará su vida útil en la década 2011-2020, esta energía debe continuar participando en el ‘mix’ energético en «porcentajes similares» a los actuales, aunque esto implica dar por descontado el cierre de la centra de Santa María de Garoña (Burgos) en 2013.

En este sentido, recalcan que se trata de una energía segura en España gracias a la supervisión del Consejo de Seguridad Nuclear y el control del Parlamento, y se deben potenciar y desarrollar el conocimiento y las capacidades tecnológicas y operativas derivadas de estas tecnologías.

Sin embargo, más adelante, a mediados de esta década, sí ve pertinente que «en el marco parlamentario» se adopten las medias oportunas para definir el horizonte de las centrales nucleares y la definición de una política nuclear a largo plazo.

Apoyo al uso del carbón nacional para la generación eléctrica

Asimismo, la Subcomisión del Congreso considera que el carbón nacional debe mantenerse en el mix de producción de energía porque es el único combustible fósil autóctono y por las implicaciones sociales de la actividad minera en el país.

Los diputados creen necesario implementar medidas normativas para mantener la capacidad de una generación térmica (carbón y gas natural) que soporte adecuadamente el crecimiento de las renovables y mediante un mecanismo en el que sean estas tecnologías las que internalicen el coste de mantener centrales, como los ciclo combinados, para respaldar su baja gestionabilidad.

«Estas medidas deberán establecer para la capacidad térmica instalada un pago unitario adecuado a su función de cobertura al sistema por la intermitencia de otras fuentes de energía, cuando ésta efectivamente se produzca«, añaden las bases de acuerdo.

Auditorias a las instalaciones de renovables

Con el fin de alcanzar el objetivo europeo de que en 2020 el 20% del consumo final de energía sea cubierto con fuentes limpias, la Subcomisión aboga por la implantación «progresiva y razonable» de las renovables mediante una adecuada planificación y seguimiento del desarrollo de la nueva capacidad.

Ese objetivo debe lograse de una manera «económicamente sostenible», para lo que los diputados abogan por apostar por tecnologías maduras y porque, a la hora de calcular las primas, se tenga en cuenta su abaratamiento por la evolución tecnológica con el objetivo final de su paso al mercado.

Los diputados abordan la revisión de las primas a las renovables, contemplando que para la potencia de energía renovable ya instalada deben realizarse auditorías de cumplimiento y retribuir razonablemente el coste real incurrido en función del momento tecnológico de instalación.

De este modo, hay que clarificar el horizonte regulatorio de los productores del régimen especial, «sancionando los incumplimientos legales», así como respetando sus derechos adquiridos y la rentabilidad de las inversiones.

En este sentido, estiman que habría que analizar la «posibilidad y conveniencia» de que los costes de las renovables sean «soportados por el conjunto de los consumidores del sistema energético», ya que su uso favorece al conjunto de la sociedad y no sólo a los usuarios eléctricos, que son los ahora asumen todo su coste.

Los parlamentarios sugieren que la nueva potencia renovable adicional a la ya «inscrita» en el pre-registro y en los acuerdos entre el Gobierno y los sectores eólico y termosolar debiera tener un «coste indicativo», de tal modo que se reduzca el volumen de primas y se consiga una mayor competitividad.

Para la nueva potencia a instalar, el Congreso apunta que se deben primar aquellas tecnologías que tienen un mayor desarrollo en su curva de aprendizaje como es la eólica terrestre, así como promover la fotovoltaica como elemento constructivo y de generación distribuida y potenciar la solar termoeléctrica como «instrumento tecnológico y desarrollo» hasta que consiga competir en costes con otras energías.

Asimismo, contemplan la necesidad de implementar las medidas normativas convenientes para mantenerse la capacidad de generación térmica para respaldar a las energías renovables, contemplando un «pago unitario» adecuada a esta función.

Desencuentro con ICV y apoyo de CiU

Pese a este acuerdo de mínimos, el diputado de ICV, Joan Herrera, ya ha avanzado que presentará en septiembre un voto particular sobre las cuestiones acordadas, en especial en materia nuclear y de renovables, ante la rebaja por parte del Gobierno de su objetivo a 2020 de generación primaria desde el 22,7% al 20,8%.

El portavoz económico de CiU, Josep Sánchez Llibre, manifestó su «satisfacción» tras la finalización de la reunión, y se mostró confiado en que en septiembre se podrán «materializar así estos principios de acuerdo» con el máximo consenso de todas las formaciones políticas, para lograr así Pacto sobre Energía en el próximo período de sesiones.

«Sin ningún lugar a dudas este Pacto daría confianza, solvencia económica y financiara, y credibilidad internacional a un sector tan importante y estratégico como es el de la energía», remarcó.