La región de Chukotka (Rusia) estudia instalar la primera nuclear flotante del mundo

El Gobierno local informó de que las autoridades del municipio de Chaunsk estudian el impacto que tendría la central en el entorno natural de la zona. Las autoridades han decidido consultar a la población local y han organizado una exposición en la biblioteca municipal sobre el proyecto.

La central flotante, que se instalaría en la localidad de Pevek y estaría equipada con dos reactores KLT-40C, se construye en los astilleros de Severodvinsk, a orillas del mar Blanco.

Además, habría que construir en Pevek una estación de transmisión de electricidad y energía térmica, y una instalación hidrotécnica para enlazar la central con los centros de población y las industrias de la región.

Rusia ha anunciado que utilizará centrales nucleares flotantes para abastecer con energía eléctrica y calefacción a las regiones septentrionales bañadas por el Océano Glacial Ártico, lo que permitirá ahorrar carbón y petróleo.

El Gobierno mantiene que esas centrales flotantes no sólo satisfarían las necesidades energéticas de la población y mejorarían su calidad de vida, sino que garantizarían la protección del entorno al no ser contaminantes.

Rusia tenía previsto botar en 2010 la primera planta nuclear flotante del mundo, «Akadémik Lomonósov», de 144,2 metros de largo, 30 metros ancho y dotada de dos reactores nucleares, usados antes para propulsar rompehielos, con una potencia de 70 megavatios.

Las plantas flotantes rusas utilizarán uranio poco enriquecido (5%) y generarán el mismo volumen de electricidad que una central nuclear terrestre.

Además, las autoridades rusas mantienen que esas centrales permitirán suministrar electricidad «a la carta» a cualquier rincón del planeta y se disponen a transferir la tecnología.

Rusia baraja exportar en un futuro plantas nucleares flotantes de pequeño tamaño, con una potencia de 3 megavatios y un coste de 20 millones de dólares.

No obstante, Greenpeace ha advertido de que esas plantas se convertirán en objetivo prioritario para los terroristas internacionales.

Varios países han mostrado interés en adquirir estas plantas nucleares atómicas rusas, entre los que se encuentran China, Corea del Sur, Japón, India, Brasil, Chile, Indonesia, Tailandia y Malasia.

Cofrentes funciona 300 días seguidos por primera vez desde su inauguración en 1984

Desde que empezase a funcionar hace casi 26 años, la central de Cofrentes ha tenido una producción media anual de 8.000 millones de kwh que representan alrededor del 4 por ciento de la producción eléctrica nacional y el 40 por ciento en la Comunitat Valenciana, dentro del régimen ordinario.

Según los datos que proporciona Red Eléctrica Española en su informe anual, Cofrentes cubrió el 30,8 por ciento de la demanda energética en la Comunitat Valenciana durante 2009 y con su actividad evitó la emisión anual de 6,5 millones de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera.

Cofrentes funciona 300 días seguidos por primera vez desde su inauguración en 1984

Desde que empezase a funcionar hace casi 26 años, la central de Cofrentes ha tenido una producción media anual de 8.000 millones de kwh que representan alrededor del 4 por ciento de la producción eléctrica nacional y el 40 por ciento en la Comunitat Valenciana, dentro del régimen ordinario.

Según los datos que proporciona Red Eléctrica Española en su informe anual, Cofrentes cubrió el 30,8 por ciento de la demanda energética en la Comunitat Valenciana durante 2009 y con su actividad evitó la emisión anual de 6,5 millones de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera.

Cofrentes funciona 300 días seguidos por primera vez desde su inauguración en 1984

Desde que empezase a funcionar hace casi 26 años, la central de Cofrentes ha tenido una producción media anual de 8.000 millones de kwh que representan alrededor del 4 por ciento de la producción eléctrica nacional y el 40 por ciento en la Comunitat Valenciana, dentro del régimen ordinario.

Según los datos que proporciona Red Eléctrica Española en su informe anual, Cofrentes cubrió el 30,8 por ciento de la demanda energética en la Comunitat Valenciana durante 2009 y con su actividad evitó la emisión anual de 6,5 millones de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera.

Merkel insinúa una alternativa al impuesto atómico que rechazan los consorcios

«Existen alternativas que son ahora mismo objeto de negociación. Lo importante es que el 1 de septiembre esté claro que puede generar el monto que nos hemos propuesto«, declaró la jefa del Gobierno, al iniciar su gira por diversas plantas energéticas del país.

La introducción del impuesto atómico forma parte del paquete de ahorro aprobado por la coalición de centro-derecha de Merkel y, según las estimaciones del gobierno, reportará unos 2.300 millones de euros al año, entre 2011 y 2014.

La idea es que esa tasa compense las ganancias que reportará a los consorcios la revisión del calendario de cierre de las plantas nucleares que actualmente está estudiando el gobierno de Merkel y que debe quedar zanjado el 1 de septiembre.

Los consorcios se oponen a esta nueva tasa y, según filtraron en días pasados medios alemanes, han pactado ya con expertos del gobierno la creación de un fondo energético, con un monto aún no determinado y que se concretará en función del nuevo calendario de cierres en negociación.

La gira de Merkel se inició este miércoles con una visita a un parque eólico de Rostock (norte de Alemania) y la llevará en días sucesivos tanto a centrales nucleares como a instalaciones de energías renovables.

En medios alemanes se ha tachado la gira de mero paseo turístico, puesto que no se han incluido los puntos más controvertidos -como el cementerio atómico de Gorleben- y en su diseño no ha intervenido el ministerio de Medioambiente, sino básicamente el de Economía.

Fuentes gubernamentales anunciaron la semana pasada el viaje, que tendrá lugar las dos primeras semanas de Merkel tras sus vacaciones, como plasmación del propósito de la canciller de tomar contacto directo con el sector antes de presentar el concepto energético, en septiembre, que implicará tanto la revisión del calendario de cierre de las plantas como el fomento de las renovables.

La coalición de Merkel -formada por la Unión Cristianodemócrata, su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CDU/CSU) y el Partido Liberal (FDP)- acordó al suscribir su pacto de gobierno, en octubre de 2009, la prolongación de la fase de funcionamiento de algunas plantas, aquellas consideradas más seguras.

Merkel había querido ya aplazar el cierre de algunas centrales en la anterior legislatura, pero su entonces socio de coalición, el Partido Socialdemócrata (SPD), se opuso.

El aplazamiento del llamado «apagón nuclear» implicará replantear el calendario de cierre de las centrales pactado con los consorcios en 2000 por el gobierno socialdemócrata-verde del canciller Gerhard Schröder.

Alemania aprobó entonces eliminar progresivamente en 22 años las 19 centrales nucleares que existían, de las que quedan 17 en funcionamiento.

Merkel insinúa una alternativa al impuesto atómico que rechazan los consorcios

«Existen alternativas que son ahora mismo objeto de negociación. Lo importante es que el 1 de septiembre esté claro que puede generar el monto que nos hemos propuesto«, declaró la jefa del Gobierno, al iniciar su gira por diversas plantas energéticas del país.

La introducción del impuesto atómico forma parte del paquete de ahorro aprobado por la coalición de centro-derecha de Merkel y, según las estimaciones del gobierno, reportará unos 2.300 millones de euros al año, entre 2011 y 2014.

La idea es que esa tasa compense las ganancias que reportará a los consorcios la revisión del calendario de cierre de las plantas nucleares que actualmente está estudiando el gobierno de Merkel y que debe quedar zanjado el 1 de septiembre.

Los consorcios se oponen a esta nueva tasa y, según filtraron en días pasados medios alemanes, han pactado ya con expertos del gobierno la creación de un fondo energético, con un monto aún no determinado y que se concretará en función del nuevo calendario de cierres en negociación.

La gira de Merkel se inició este miércoles con una visita a un parque eólico de Rostock (norte de Alemania) y la llevará en días sucesivos tanto a centrales nucleares como a instalaciones de energías renovables.

En medios alemanes se ha tachado la gira de mero paseo turístico, puesto que no se han incluido los puntos más controvertidos -como el cementerio atómico de Gorleben- y en su diseño no ha intervenido el ministerio de Medioambiente, sino básicamente el de Economía.

Fuentes gubernamentales anunciaron la semana pasada el viaje, que tendrá lugar las dos primeras semanas de Merkel tras sus vacaciones, como plasmación del propósito de la canciller de tomar contacto directo con el sector antes de presentar el concepto energético, en septiembre, que implicará tanto la revisión del calendario de cierre de las plantas como el fomento de las renovables.

La coalición de Merkel -formada por la Unión Cristianodemócrata, su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CDU/CSU) y el Partido Liberal (FDP)- acordó al suscribir su pacto de gobierno, en octubre de 2009, la prolongación de la fase de funcionamiento de algunas plantas, aquellas consideradas más seguras.

Merkel había querido ya aplazar el cierre de algunas centrales en la anterior legislatura, pero su entonces socio de coalición, el Partido Socialdemócrata (SPD), se opuso.

El aplazamiento del llamado «apagón nuclear» implicará replantear el calendario de cierre de las centrales pactado con los consorcios en 2000 por el gobierno socialdemócrata-verde del canciller Gerhard Schröder.

Alemania aprobó entonces eliminar progresivamente en 22 años las 19 centrales nucleares que existían, de las que quedan 17 en funcionamiento.

Merkel insinúa una alternativa al impuesto atómico que rechazan los consorcios

«Existen alternativas que son ahora mismo objeto de negociación. Lo importante es que el 1 de septiembre esté claro que puede generar el monto que nos hemos propuesto«, declaró la jefa del Gobierno, al iniciar su gira por diversas plantas energéticas del país.

La introducción del impuesto atómico forma parte del paquete de ahorro aprobado por la coalición de centro-derecha de Merkel y, según las estimaciones del gobierno, reportará unos 2.300 millones de euros al año, entre 2011 y 2014.

La idea es que esa tasa compense las ganancias que reportará a los consorcios la revisión del calendario de cierre de las plantas nucleares que actualmente está estudiando el gobierno de Merkel y que debe quedar zanjado el 1 de septiembre.

Los consorcios se oponen a esta nueva tasa y, según filtraron en días pasados medios alemanes, han pactado ya con expertos del gobierno la creación de un fondo energético, con un monto aún no determinado y que se concretará en función del nuevo calendario de cierres en negociación.

La gira de Merkel se inició este miércoles con una visita a un parque eólico de Rostock (norte de Alemania) y la llevará en días sucesivos tanto a centrales nucleares como a instalaciones de energías renovables.

En medios alemanes se ha tachado la gira de mero paseo turístico, puesto que no se han incluido los puntos más controvertidos -como el cementerio atómico de Gorleben- y en su diseño no ha intervenido el ministerio de Medioambiente, sino básicamente el de Economía.

Fuentes gubernamentales anunciaron la semana pasada el viaje, que tendrá lugar las dos primeras semanas de Merkel tras sus vacaciones, como plasmación del propósito de la canciller de tomar contacto directo con el sector antes de presentar el concepto energético, en septiembre, que implicará tanto la revisión del calendario de cierre de las plantas como el fomento de las renovables.

La coalición de Merkel -formada por la Unión Cristianodemócrata, su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CDU/CSU) y el Partido Liberal (FDP)- acordó al suscribir su pacto de gobierno, en octubre de 2009, la prolongación de la fase de funcionamiento de algunas plantas, aquellas consideradas más seguras.

Merkel había querido ya aplazar el cierre de algunas centrales en la anterior legislatura, pero su entonces socio de coalición, el Partido Socialdemócrata (SPD), se opuso.

El aplazamiento del llamado «apagón nuclear» implicará replantear el calendario de cierre de las centrales pactado con los consorcios en 2000 por el gobierno socialdemócrata-verde del canciller Gerhard Schröder.

Alemania aprobó entonces eliminar progresivamente en 22 años las 19 centrales nucleares que existían, de las que quedan 17 en funcionamiento.

Barreda, convencido de que el cementerio nuclear no llegará a Castilla-La Mancha

Para Barreda, la contribución nuclear de Castilla-La Mancha es «más que suficiente», y fundamentalmente en el caso de Guadalajara, una provincia «a la que no se le puede ni debe pedir mayor contribución en este sentido».

«Hemos dejado meridianamente clara cuál es nuestra posición, estamos en contra, no queremos que haya un Almacén Temporal Centralizado en Castilla-La Mancha», insistió Barreda, quien recordó que tras las siglas ATC se esconde un eufemismo, «porque se dice que es un Almacén Temporal Centralizado pero no se dice qué se almacena, y son residuos nucleares que nosotros no queremos», agregó.

Barreda recordó la importante manifestación que se celebró en Guadalajara, que reunió a casi 20.000 personas, en la cual la población dijo de forma masiva «no, gracias». «El Gobierno de Castilla-La Mancha desde luego está con ellos, no queremos el ATC en Yebra, y no lo queremos en Villar de Cañas, y yo estoy seguro de que esa reivindicación la vamos a conseguir», apuntó.

Según informó el Ejecutivo castellano-manchego, el presidente regional reconoció que en relación con este asunto mantuvo un enfrentamiento con el ministro de Industria, Miguel Sebastián, y advirtió: «Él sabe muy bien que no acepto que esa instalación venga finalmente a Castilla-La Mancha».

Barreda, convencido de que el cementerio nuclear no llegará a Castilla-La Mancha

Para Barreda, la contribución nuclear de Castilla-La Mancha es «más que suficiente», y fundamentalmente en el caso de Guadalajara, una provincia «a la que no se le puede ni debe pedir mayor contribución en este sentido».

«Hemos dejado meridianamente clara cuál es nuestra posición, estamos en contra, no queremos que haya un Almacén Temporal Centralizado en Castilla-La Mancha», insistió Barreda, quien recordó que tras las siglas ATC se esconde un eufemismo, «porque se dice que es un Almacén Temporal Centralizado pero no se dice qué se almacena, y son residuos nucleares que nosotros no queremos», agregó.

Barreda recordó la importante manifestación que se celebró en Guadalajara, que reunió a casi 20.000 personas, en la cual la población dijo de forma masiva «no, gracias». «El Gobierno de Castilla-La Mancha desde luego está con ellos, no queremos el ATC en Yebra, y no lo queremos en Villar de Cañas, y yo estoy seguro de que esa reivindicación la vamos a conseguir», apuntó.

Según informó el Ejecutivo castellano-manchego, el presidente regional reconoció que en relación con este asunto mantuvo un enfrentamiento con el ministro de Industria, Miguel Sebastián, y advirtió: «Él sabe muy bien que no acepto que esa instalación venga finalmente a Castilla-La Mancha».

Barreda, convencido de que el cementerio nuclear no llegará a Castilla-La Mancha

Para Barreda, la contribución nuclear de Castilla-La Mancha es «más que suficiente», y fundamentalmente en el caso de Guadalajara, una provincia «a la que no se le puede ni debe pedir mayor contribución en este sentido».

«Hemos dejado meridianamente clara cuál es nuestra posición, estamos en contra, no queremos que haya un Almacén Temporal Centralizado en Castilla-La Mancha», insistió Barreda, quien recordó que tras las siglas ATC se esconde un eufemismo, «porque se dice que es un Almacén Temporal Centralizado pero no se dice qué se almacena, y son residuos nucleares que nosotros no queremos», agregó.

Barreda recordó la importante manifestación que se celebró en Guadalajara, que reunió a casi 20.000 personas, en la cual la población dijo de forma masiva «no, gracias». «El Gobierno de Castilla-La Mancha desde luego está con ellos, no queremos el ATC en Yebra, y no lo queremos en Villar de Cañas, y yo estoy seguro de que esa reivindicación la vamos a conseguir», apuntó.

Según informó el Ejecutivo castellano-manchego, el presidente regional reconoció que en relación con este asunto mantuvo un enfrentamiento con el ministro de Industria, Miguel Sebastián, y advirtió: «Él sabe muy bien que no acepto que esa instalación venga finalmente a Castilla-La Mancha».