Mª Teresa Domínguez afirma que «hay que contar con la nuclear», como en Alemania

La presidenta del Foro Nuclear calificó de «muy positiva» la decisión del Gobierno alemán de alargar la vida de las centrales nucleares, y añadió que en realidad el país germano es «uno de los últimos» que toma dicha decisión, mientras que España es de los pocos que aún no han dado «signos positivos» en este sentido.

Para la presidenta del «lobby» nuclear español, esta postura demuestra que «nada es definitivo e irreversible» y que «un buen Gobierno ha de ser capaz de reconsiderar sus decisiones», como la de cerrar la central de Garoña (Burgos) en 2013.

«Nosotros vamos a apoyar que se siga un camino parecido en España», indicó Domínguez. Desde su punto de vista, una central es «un bien adquirido por un país» que debe utilizarse tanto tiempo como sea seguro y añadió que es el Consejo de Seguridad Nuclear quien debe dictaminar sobre los niveles de seguridad.

Por ello, abogó por que la vida de las plantas se extienda diez años más, incluida la de Garoña. «Todo se puede volver a valorar, también la decisión de Garoña», dijo.

Asimismo, Domínguez confió en que la postura de Alemania, al fin y al cabo uno de los países con más peso en la Unión Europea, ejerza influencia en Europa y, en concreto, en España.

Desde el punto de vista del Foro Nuclear, la decisión alemana es un ejemplo de planificación energética, ya que se ha tomado con tiempo suficiente para que la vida de las centrales se prolongue «de forma natural, sin paralizar su operación ni las inversiones».

Finalmente, Domínguez destacó la apuesta de Alemania por las energías renovables, «de la que nadie duda». Por ello, añadió, «este paso significa que, para la transición a otro modelo energético, al que se llegará en unas dos décadas, es imprescindible valorar la energía nuclear; al menos durante esa transición. La decisión de Alemania es la confirmación de que la nuclear es necesaria», concluyó.

José Alejandro Pina, presidente de Enresa, empresa que se encarga de la gestión de los residuos radiactivos en España, señaló que las centrales nucleares no son las únicas que producen residuos radiactivos, sino que también lo hacen «universidades y hospitales» y que están «presentes en muchas de las actividades que realizamos».

Respecto a la oposición de un gran sector de la población española a este tipo de energía, Domínguez admitió que no sabe muy bien por qué se produce dado que «los países que tienen energía nuclear son los que cuentan con un mayor apoyo de la sociedad», y en España la energía nuclear «goza de una salud enorme».

Sin embargo, la presidenta de Foro Nuclear aceptó como posibles causas el miedo a otro Chernóbil, algo que actualmente «no puede pasar», y la actividad de algunos grupos ecologistas, a los que considera que van «por caminos de debilidad ante las realidades» y cuyas ideas en este aspecto «tienen cada vez menos repercusión».

La protección del medio ambiente es una cuestión prioritaria «desde el principio»

Por otra parte, la presidenta del Foro de la Industria Nuclear aseguró que la protección por el medio ambiente es una cuestión «prioritaria desde el principio de la operación de las centrales nucleares».

Domínguez subrayó que el sector nuclear ha sido «uno de los primeros» en realizar un estudio de protección medioambiental porque su preocupación por el medio ambiente «no es una cosa nueva ni se hace porque esté de moda». «Se ha hecho desde siempre», apsotilló.

«Debido a los estudios medioambientales el sector ha sido capaz de controlar el impacto radiológico. Eso se ha constatado en las centrales», ha defendido.

En las jornadas, también se explicó el estudio epidemiológico sobre el impacto sobre la salud de las centrales nucleares realizado por el Instituto de Salud Carlos III, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) y el apoyo de otras instituciones en el radio de las instalaciones nucleares con todos los municipios en el área de 30 kilómetros y un muestreo en el radio de 50 a 100 kilómetros.

En ese sentido, manifestó que con este documento «se ha constatado que realmente la operación de las centrales no ha producido ningún impacto discernible» sobre la población ni el medio ambiente de los alrededores de las plantas atómicas y se ha demostrado que «las instalaciones nucleares no afectan al riesgo de cáncer».

Además, indicó que las conclusiones de este documento son «muy importantes por el rigor con que se ha hecho», de modo que ha adelantado que el Consejo de Seguridad Nuclear prevé presentárselo al resto de los reguladores atómicos europeos «próximamente» porque se trata de un estudio «modélico y que no se ha hecho en ningún otro país«.

Por otro lado, introdujo a los profesores asistentes en el tema del Almacén Temporal Centralizado (ATC) de residuos nucleares de alta actividad y combustible gastado del que recordó que «se tendrá que abordar en los próximos meses». De este modo, se explicó en qué consiste, cómo funciona, y sus condiciones de seguridad para que los docentes tengan material didáctico a disposición de sus alumnos durante este curso.

Mª Teresa Domínguez afirma que «hay que contar con la nuclear», como en Alemania

La presidenta del Foro Nuclear calificó de «muy positiva» la decisión del Gobierno alemán de alargar la vida de las centrales nucleares, y añadió que en realidad el país germano es «uno de los últimos» que toma dicha decisión, mientras que España es de los pocos que aún no han dado «signos positivos» en este sentido.

Para la presidenta del «lobby» nuclear español, esta postura demuestra que «nada es definitivo e irreversible» y que «un buen Gobierno ha de ser capaz de reconsiderar sus decisiones», como la de cerrar la central de Garoña (Burgos) en 2013.

«Nosotros vamos a apoyar que se siga un camino parecido en España», indicó Domínguez. Desde su punto de vista, una central es «un bien adquirido por un país» que debe utilizarse tanto tiempo como sea seguro y añadió que es el Consejo de Seguridad Nuclear quien debe dictaminar sobre los niveles de seguridad.

Por ello, abogó por que la vida de las plantas se extienda diez años más, incluida la de Garoña. «Todo se puede volver a valorar, también la decisión de Garoña», dijo.

Asimismo, Domínguez confió en que la postura de Alemania, al fin y al cabo uno de los países con más peso en la Unión Europea, ejerza influencia en Europa y, en concreto, en España.

Desde el punto de vista del Foro Nuclear, la decisión alemana es un ejemplo de planificación energética, ya que se ha tomado con tiempo suficiente para que la vida de las centrales se prolongue «de forma natural, sin paralizar su operación ni las inversiones».

Finalmente, Domínguez destacó la apuesta de Alemania por las energías renovables, «de la que nadie duda». Por ello, añadió, «este paso significa que, para la transición a otro modelo energético, al que se llegará en unas dos décadas, es imprescindible valorar la energía nuclear; al menos durante esa transición. La decisión de Alemania es la confirmación de que la nuclear es necesaria», concluyó.

José Alejandro Pina, presidente de Enresa, empresa que se encarga de la gestión de los residuos radiactivos en España, señaló que las centrales nucleares no son las únicas que producen residuos radiactivos, sino que también lo hacen «universidades y hospitales» y que están «presentes en muchas de las actividades que realizamos».

Respecto a la oposición de un gran sector de la población española a este tipo de energía, Domínguez admitió que no sabe muy bien por qué se produce dado que «los países que tienen energía nuclear son los que cuentan con un mayor apoyo de la sociedad», y en España la energía nuclear «goza de una salud enorme».

Sin embargo, la presidenta de Foro Nuclear aceptó como posibles causas el miedo a otro Chernóbil, algo que actualmente «no puede pasar», y la actividad de algunos grupos ecologistas, a los que considera que van «por caminos de debilidad ante las realidades» y cuyas ideas en este aspecto «tienen cada vez menos repercusión».

La protección del medio ambiente es una cuestión prioritaria «desde el principio»

Por otra parte, la presidenta del Foro de la Industria Nuclear aseguró que la protección por el medio ambiente es una cuestión «prioritaria desde el principio de la operación de las centrales nucleares».

Domínguez subrayó que el sector nuclear ha sido «uno de los primeros» en realizar un estudio de protección medioambiental porque su preocupación por el medio ambiente «no es una cosa nueva ni se hace porque esté de moda». «Se ha hecho desde siempre», apsotilló.

«Debido a los estudios medioambientales el sector ha sido capaz de controlar el impacto radiológico. Eso se ha constatado en las centrales», ha defendido.

En las jornadas, también se explicó el estudio epidemiológico sobre el impacto sobre la salud de las centrales nucleares realizado por el Instituto de Salud Carlos III, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) y el apoyo de otras instituciones en el radio de las instalaciones nucleares con todos los municipios en el área de 30 kilómetros y un muestreo en el radio de 50 a 100 kilómetros.

En ese sentido, manifestó que con este documento «se ha constatado que realmente la operación de las centrales no ha producido ningún impacto discernible» sobre la población ni el medio ambiente de los alrededores de las plantas atómicas y se ha demostrado que «las instalaciones nucleares no afectan al riesgo de cáncer».

Además, indicó que las conclusiones de este documento son «muy importantes por el rigor con que se ha hecho», de modo que ha adelantado que el Consejo de Seguridad Nuclear prevé presentárselo al resto de los reguladores atómicos europeos «próximamente» porque se trata de un estudio «modélico y que no se ha hecho en ningún otro país«.

Por otro lado, introdujo a los profesores asistentes en el tema del Almacén Temporal Centralizado (ATC) de residuos nucleares de alta actividad y combustible gastado del que recordó que «se tendrá que abordar en los próximos meses». De este modo, se explicó en qué consiste, cómo funciona, y sus condiciones de seguridad para que los docentes tengan material didáctico a disposición de sus alumnos durante este curso.

Mª Teresa Domínguez afirma que «hay que contar con la nuclear», como en Alemania

La presidenta del Foro Nuclear calificó de «muy positiva» la decisión del Gobierno alemán de alargar la vida de las centrales nucleares, y añadió que en realidad el país germano es «uno de los últimos» que toma dicha decisión, mientras que España es de los pocos que aún no han dado «signos positivos» en este sentido.

Para la presidenta del «lobby» nuclear español, esta postura demuestra que «nada es definitivo e irreversible» y que «un buen Gobierno ha de ser capaz de reconsiderar sus decisiones», como la de cerrar la central de Garoña (Burgos) en 2013.

«Nosotros vamos a apoyar que se siga un camino parecido en España», indicó Domínguez. Desde su punto de vista, una central es «un bien adquirido por un país» que debe utilizarse tanto tiempo como sea seguro y añadió que es el Consejo de Seguridad Nuclear quien debe dictaminar sobre los niveles de seguridad.

Por ello, abogó por que la vida de las plantas se extienda diez años más, incluida la de Garoña. «Todo se puede volver a valorar, también la decisión de Garoña», dijo.

Asimismo, Domínguez confió en que la postura de Alemania, al fin y al cabo uno de los países con más peso en la Unión Europea, ejerza influencia en Europa y, en concreto, en España.

Desde el punto de vista del Foro Nuclear, la decisión alemana es un ejemplo de planificación energética, ya que se ha tomado con tiempo suficiente para que la vida de las centrales se prolongue «de forma natural, sin paralizar su operación ni las inversiones».

Finalmente, Domínguez destacó la apuesta de Alemania por las energías renovables, «de la que nadie duda». Por ello, añadió, «este paso significa que, para la transición a otro modelo energético, al que se llegará en unas dos décadas, es imprescindible valorar la energía nuclear; al menos durante esa transición. La decisión de Alemania es la confirmación de que la nuclear es necesaria», concluyó.

José Alejandro Pina, presidente de Enresa, empresa que se encarga de la gestión de los residuos radiactivos en España, señaló que las centrales nucleares no son las únicas que producen residuos radiactivos, sino que también lo hacen «universidades y hospitales» y que están «presentes en muchas de las actividades que realizamos».

Respecto a la oposición de un gran sector de la población española a este tipo de energía, Domínguez admitió que no sabe muy bien por qué se produce dado que «los países que tienen energía nuclear son los que cuentan con un mayor apoyo de la sociedad», y en España la energía nuclear «goza de una salud enorme».

Sin embargo, la presidenta de Foro Nuclear aceptó como posibles causas el miedo a otro Chernóbil, algo que actualmente «no puede pasar», y la actividad de algunos grupos ecologistas, a los que considera que van «por caminos de debilidad ante las realidades» y cuyas ideas en este aspecto «tienen cada vez menos repercusión».

La protección del medio ambiente es una cuestión prioritaria «desde el principio»

Por otra parte, la presidenta del Foro de la Industria Nuclear aseguró que la protección por el medio ambiente es una cuestión «prioritaria desde el principio de la operación de las centrales nucleares».

Domínguez subrayó que el sector nuclear ha sido «uno de los primeros» en realizar un estudio de protección medioambiental porque su preocupación por el medio ambiente «no es una cosa nueva ni se hace porque esté de moda». «Se ha hecho desde siempre», apsotilló.

«Debido a los estudios medioambientales el sector ha sido capaz de controlar el impacto radiológico. Eso se ha constatado en las centrales», ha defendido.

En las jornadas, también se explicó el estudio epidemiológico sobre el impacto sobre la salud de las centrales nucleares realizado por el Instituto de Salud Carlos III, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) y el apoyo de otras instituciones en el radio de las instalaciones nucleares con todos los municipios en el área de 30 kilómetros y un muestreo en el radio de 50 a 100 kilómetros.

En ese sentido, manifestó que con este documento «se ha constatado que realmente la operación de las centrales no ha producido ningún impacto discernible» sobre la población ni el medio ambiente de los alrededores de las plantas atómicas y se ha demostrado que «las instalaciones nucleares no afectan al riesgo de cáncer».

Además, indicó que las conclusiones de este documento son «muy importantes por el rigor con que se ha hecho», de modo que ha adelantado que el Consejo de Seguridad Nuclear prevé presentárselo al resto de los reguladores atómicos europeos «próximamente» porque se trata de un estudio «modélico y que no se ha hecho en ningún otro país«.

Por otro lado, introdujo a los profesores asistentes en el tema del Almacén Temporal Centralizado (ATC) de residuos nucleares de alta actividad y combustible gastado del que recordó que «se tendrá que abordar en los próximos meses». De este modo, se explicó en qué consiste, cómo funciona, y sus condiciones de seguridad para que los docentes tengan material didáctico a disposición de sus alumnos durante este curso.

El pacto sobre la vida útil de las nucleares en Alemania «asegura» a los consorcios contra un cambio de gobierno

Así se desprende del acuerdo que hasta ahora el gobierno ha mantenido en secreto pero al que han tenido acceso varios medios alemanes que han relevado los detalles más importantes.

El acuerdo contempla, por ejemplo, que las contribuciones que los consorcios deberán pagar para el fomento de las energías renovables, se reduciría en caso de que «para todos o para algunas centrales nucleares» se recortase el tiempo que, según el pacto, podrán seguir conectadas a la red.

Eso implica que, si en las próximas elecciones fuera elegido un gobierno de coalición entre el Partido Socialdemócrata (SPD) y Los Verdes y estos adelantaran el fin de la energía nuclear, los consorcios tendrían que aportar menos al fomento de las energías renovables.

Además esos pagos también podrían reducirse en caso de que hubiera exigencias de modernización para garantizar la seguridad de las centrales nucleares o si en el futuro se aumentase el impuesto a los componentes atómicos o se crease una nueva tasa que afectase a la energía nuclear.

Sin embargo, la revelación de los detalles del acuerdo ha producido iras de la oposición.

«EL gobierno tenía razones suficientes para mantener el acuerdo en secreto. En él se sacrifica la seguridad de los ciudadanos en aras de los intereses de los consorcios atómicos«, dijo el experto en energía del grupo parlamentario verde, Hans-Josef Fell.

Fell calificó además el acuerdo de «sucio» y acusó al gobierno de haberse sometido al dictado de los consorcios.

El portavoz del ejecutivo germano, Steffen Seibert, en declaraciones que difunde la página web del «Financial Times Deutschland«, había asegurado que el acuerdo sería publicado en breve por el gobierno.

El documento deberá ser examinado primero por los grupos parlamentarios de la coalición de gobierno -cristianodemócratas (CDU), socialcristianos bávaros (CSU) y liberales (FDP)- y luego podrá ser publicado.

«El acuerdo puede naturalmente ser publicado en tanto que no afecte a secretos empresariales de los productores de energía», dijo el jefe del grupo parlamentario de la Unión Cristianodemócrata (CDU) -el partido de Angela Merkel- Volker Kauder.

Kauder aseguró además que en las negociaciones con los consorcios E.On, Vattenfall, EnBW y RWE no ocurrió «nada indecente» que haya que ocultar.

Los partidos de la oposición habían exigido antes la inmediata publicación del acuerdo que permite que los reactores nucleares funcionen 12 años más de media que lo contemplado en el pacto para el abandono de la energía atómica de 2001, según el cual la última central nuclear debía cerrarse alrededor de 2025. Ahora, con el nuevo acuerdo, el fin de la energía nuclear ha sido aplazado para cerca de 2040.

A cambio de ello, se estima que los consorcios deberán pagar unos 30.000 millones de euros pero también, según cálculos independientes, tendrán beneficios adicionales de 127.000 millones.

Aunque el gobierno asegura que ve la energía nuclear sólo como un puente hacia la era de las energías renovables, la oposición cree que el fomento de estas últimas se detenga con el acuerdo que todavía debe pasar el trámite parlamentario.

Transparencia Internacional critica la prolongación de las nucleares

Por su parte, la sección alemana de Transparencia Internacional (TI) criticó duramente el acuerdo entre el Gobierno alemán y cuatro consorcios energéticos para prolongar la vida de la energía nuclear y dijo que el mismo contradice principios democráticos básicos.

Según la presidenta de la sección alemana de TI, Edda Müller, aunque desde el punto de vista de derecho privado el acuerdo puede tener validez, es legítimo preguntarse «si tiene validez constitucional y si no se abolen los principios democráticos cuando un Gobierno hace contratos con empresas privadas a espaldas del parlamento».

Müller atacó directamente a la canciller federal, Angela Merkel, y dijo que no puede pretender ganar el apoyo de población para decisiones incómodas si «en un caso concreto se reúne con cuatro capos de los consorcios atómicos y se deja dictar las condiciones».

La mayor parte del acuerdo había sido mantenido en secreto hasta que varios medios de comunicación accediesen a él y publicasen sus detalles, fue publicado en internet por el Gobierno alemán.

Algunas cláusulas del acuerdo han generado duras críticas, sobre todo una que prácticamente «asegura» a los consorcios energéticos de los riesgos derivados de un cambio de Gobierno.

El pacto sobre la vida útil de las nucleares en Alemania «asegura» a los consorcios contra un cambio de gobierno

Así se desprende del acuerdo que hasta ahora el gobierno ha mantenido en secreto pero al que han tenido acceso varios medios alemanes que han relevado los detalles más importantes.

El acuerdo contempla, por ejemplo, que las contribuciones que los consorcios deberán pagar para el fomento de las energías renovables, se reduciría en caso de que «para todos o para algunas centrales nucleares» se recortase el tiempo que, según el pacto, podrán seguir conectadas a la red.

Eso implica que, si en las próximas elecciones fuera elegido un gobierno de coalición entre el Partido Socialdemócrata (SPD) y Los Verdes y estos adelantaran el fin de la energía nuclear, los consorcios tendrían que aportar menos al fomento de las energías renovables.

Además esos pagos también podrían reducirse en caso de que hubiera exigencias de modernización para garantizar la seguridad de las centrales nucleares o si en el futuro se aumentase el impuesto a los componentes atómicos o se crease una nueva tasa que afectase a la energía nuclear.

Sin embargo, la revelación de los detalles del acuerdo ha producido iras de la oposición.

«EL gobierno tenía razones suficientes para mantener el acuerdo en secreto. En él se sacrifica la seguridad de los ciudadanos en aras de los intereses de los consorcios atómicos«, dijo el experto en energía del grupo parlamentario verde, Hans-Josef Fell.

Fell calificó además el acuerdo de «sucio» y acusó al gobierno de haberse sometido al dictado de los consorcios.

El portavoz del ejecutivo germano, Steffen Seibert, en declaraciones que difunde la página web del «Financial Times Deutschland«, había asegurado que el acuerdo sería publicado en breve por el gobierno.

El documento deberá ser examinado primero por los grupos parlamentarios de la coalición de gobierno -cristianodemócratas (CDU), socialcristianos bávaros (CSU) y liberales (FDP)- y luego podrá ser publicado.

«El acuerdo puede naturalmente ser publicado en tanto que no afecte a secretos empresariales de los productores de energía», dijo el jefe del grupo parlamentario de la Unión Cristianodemócrata (CDU) -el partido de Angela Merkel- Volker Kauder.

Kauder aseguró además que en las negociaciones con los consorcios E.On, Vattenfall, EnBW y RWE no ocurrió «nada indecente» que haya que ocultar.

Los partidos de la oposición habían exigido antes la inmediata publicación del acuerdo que permite que los reactores nucleares funcionen 12 años más de media que lo contemplado en el pacto para el abandono de la energía atómica de 2001, según el cual la última central nuclear debía cerrarse alrededor de 2025. Ahora, con el nuevo acuerdo, el fin de la energía nuclear ha sido aplazado para cerca de 2040.

A cambio de ello, se estima que los consorcios deberán pagar unos 30.000 millones de euros pero también, según cálculos independientes, tendrán beneficios adicionales de 127.000 millones.

Aunque el gobierno asegura que ve la energía nuclear sólo como un puente hacia la era de las energías renovables, la oposición cree que el fomento de estas últimas se detenga con el acuerdo que todavía debe pasar el trámite parlamentario.

Transparencia Internacional critica la prolongación de las nucleares

Por su parte, la sección alemana de Transparencia Internacional (TI) criticó duramente el acuerdo entre el Gobierno alemán y cuatro consorcios energéticos para prolongar la vida de la energía nuclear y dijo que el mismo contradice principios democráticos básicos.

Según la presidenta de la sección alemana de TI, Edda Müller, aunque desde el punto de vista de derecho privado el acuerdo puede tener validez, es legítimo preguntarse «si tiene validez constitucional y si no se abolen los principios democráticos cuando un Gobierno hace contratos con empresas privadas a espaldas del parlamento».

Müller atacó directamente a la canciller federal, Angela Merkel, y dijo que no puede pretender ganar el apoyo de población para decisiones incómodas si «en un caso concreto se reúne con cuatro capos de los consorcios atómicos y se deja dictar las condiciones».

La mayor parte del acuerdo había sido mantenido en secreto hasta que varios medios de comunicación accediesen a él y publicasen sus detalles, fue publicado en internet por el Gobierno alemán.

Algunas cláusulas del acuerdo han generado duras críticas, sobre todo una que prácticamente «asegura» a los consorcios energéticos de los riesgos derivados de un cambio de Gobierno.

El pacto sobre la vida útil de las nucleares en Alemania «asegura» a los consorcios contra un cambio de gobierno

Así se desprende del acuerdo que hasta ahora el gobierno ha mantenido en secreto pero al que han tenido acceso varios medios alemanes que han relevado los detalles más importantes.

El acuerdo contempla, por ejemplo, que las contribuciones que los consorcios deberán pagar para el fomento de las energías renovables, se reduciría en caso de que «para todos o para algunas centrales nucleares» se recortase el tiempo que, según el pacto, podrán seguir conectadas a la red.

Eso implica que, si en las próximas elecciones fuera elegido un gobierno de coalición entre el Partido Socialdemócrata (SPD) y Los Verdes y estos adelantaran el fin de la energía nuclear, los consorcios tendrían que aportar menos al fomento de las energías renovables.

Además esos pagos también podrían reducirse en caso de que hubiera exigencias de modernización para garantizar la seguridad de las centrales nucleares o si en el futuro se aumentase el impuesto a los componentes atómicos o se crease una nueva tasa que afectase a la energía nuclear.

Sin embargo, la revelación de los detalles del acuerdo ha producido iras de la oposición.

«EL gobierno tenía razones suficientes para mantener el acuerdo en secreto. En él se sacrifica la seguridad de los ciudadanos en aras de los intereses de los consorcios atómicos«, dijo el experto en energía del grupo parlamentario verde, Hans-Josef Fell.

Fell calificó además el acuerdo de «sucio» y acusó al gobierno de haberse sometido al dictado de los consorcios.

El portavoz del ejecutivo germano, Steffen Seibert, en declaraciones que difunde la página web del «Financial Times Deutschland«, había asegurado que el acuerdo sería publicado en breve por el gobierno.

El documento deberá ser examinado primero por los grupos parlamentarios de la coalición de gobierno -cristianodemócratas (CDU), socialcristianos bávaros (CSU) y liberales (FDP)- y luego podrá ser publicado.

«El acuerdo puede naturalmente ser publicado en tanto que no afecte a secretos empresariales de los productores de energía», dijo el jefe del grupo parlamentario de la Unión Cristianodemócrata (CDU) -el partido de Angela Merkel- Volker Kauder.

Kauder aseguró además que en las negociaciones con los consorcios E.On, Vattenfall, EnBW y RWE no ocurrió «nada indecente» que haya que ocultar.

Los partidos de la oposición habían exigido antes la inmediata publicación del acuerdo que permite que los reactores nucleares funcionen 12 años más de media que lo contemplado en el pacto para el abandono de la energía atómica de 2001, según el cual la última central nuclear debía cerrarse alrededor de 2025. Ahora, con el nuevo acuerdo, el fin de la energía nuclear ha sido aplazado para cerca de 2040.

A cambio de ello, se estima que los consorcios deberán pagar unos 30.000 millones de euros pero también, según cálculos independientes, tendrán beneficios adicionales de 127.000 millones.

Aunque el gobierno asegura que ve la energía nuclear sólo como un puente hacia la era de las energías renovables, la oposición cree que el fomento de estas últimas se detenga con el acuerdo que todavía debe pasar el trámite parlamentario.

Transparencia Internacional critica la prolongación de las nucleares

Por su parte, la sección alemana de Transparencia Internacional (TI) criticó duramente el acuerdo entre el Gobierno alemán y cuatro consorcios energéticos para prolongar la vida de la energía nuclear y dijo que el mismo contradice principios democráticos básicos.

Según la presidenta de la sección alemana de TI, Edda Müller, aunque desde el punto de vista de derecho privado el acuerdo puede tener validez, es legítimo preguntarse «si tiene validez constitucional y si no se abolen los principios democráticos cuando un Gobierno hace contratos con empresas privadas a espaldas del parlamento».

Müller atacó directamente a la canciller federal, Angela Merkel, y dijo que no puede pretender ganar el apoyo de población para decisiones incómodas si «en un caso concreto se reúne con cuatro capos de los consorcios atómicos y se deja dictar las condiciones».

La mayor parte del acuerdo había sido mantenido en secreto hasta que varios medios de comunicación accediesen a él y publicasen sus detalles, fue publicado en internet por el Gobierno alemán.

Algunas cláusulas del acuerdo han generado duras críticas, sobre todo una que prácticamente «asegura» a los consorcios energéticos de los riesgos derivados de un cambio de Gobierno.

El CSN ejecuta el 87% de su presupuesto y arroja un saldo positivo de 2,1 millones euros

Según publica el BOE, el máximo organismo que vela en España por la protección y seguridad nuclear destinó más de la mitad de sus cuentas a gastos de personal (54,5%).

La plantilla del máximo organismo que vela por la protección y seguridad nuclear en España asciende a 481 personas, de ellas ocho altos cargos.

En el capítulo de gastos, los servicios exteriores (profesionales independientes, gastos de mantenimiento y comunicaciones) ocupan el segundo puesto, al representar el 32,4% del total del presupuesto.

En cuanto a los ingresos, las tasas por servicios prestados fueron la principal fuente de financiación del Consejo de Seguridad Nuclear, suponiendo un 87,6 por ciento.

Por otro lado, las transferencias corrientes del Estado sumaron más de 4,1 millones de euros, un millón menos de las previsiones definitivas, como consecuencia de las políticas de austeridad adoptadas por el Gobierno debido a la crisis económica.

El CSN ejecuta el 87% de su presupuesto y arroja un saldo positivo de 2,1 millones euros

Según publica el BOE, el máximo organismo que vela en España por la protección y seguridad nuclear destinó más de la mitad de sus cuentas a gastos de personal (54,5%).

La plantilla del máximo organismo que vela por la protección y seguridad nuclear en España asciende a 481 personas, de ellas ocho altos cargos.

En el capítulo de gastos, los servicios exteriores (profesionales independientes, gastos de mantenimiento y comunicaciones) ocupan el segundo puesto, al representar el 32,4% del total del presupuesto.

En cuanto a los ingresos, las tasas por servicios prestados fueron la principal fuente de financiación del Consejo de Seguridad Nuclear, suponiendo un 87,6 por ciento.

Por otro lado, las transferencias corrientes del Estado sumaron más de 4,1 millones de euros, un millón menos de las previsiones definitivas, como consecuencia de las políticas de austeridad adoptadas por el Gobierno debido a la crisis económica.

El CSN ejecuta el 87% de su presupuesto y arroja un saldo positivo de 2,1 millones euros

Según publica el BOE, el máximo organismo que vela en España por la protección y seguridad nuclear destinó más de la mitad de sus cuentas a gastos de personal (54,5%).

La plantilla del máximo organismo que vela por la protección y seguridad nuclear en España asciende a 481 personas, de ellas ocho altos cargos.

En el capítulo de gastos, los servicios exteriores (profesionales independientes, gastos de mantenimiento y comunicaciones) ocupan el segundo puesto, al representar el 32,4% del total del presupuesto.

En cuanto a los ingresos, las tasas por servicios prestados fueron la principal fuente de financiación del Consejo de Seguridad Nuclear, suponiendo un 87,6 por ciento.

Por otro lado, las transferencias corrientes del Estado sumaron más de 4,1 millones de euros, un millón menos de las previsiones definitivas, como consecuencia de las políticas de austeridad adoptadas por el Gobierno debido a la crisis económica.

Los municipios nucleares esperan que la prórroga nuclear alemana contagie a España y se mantenga Garoña

Así, ha explicado que les parece «muy bien» la decisión de Alemania, y que están «encantados de que haya una tendencia en Europa de consolidar esto que pueda también afectar a España» y lograr, de este modo, que «de una vez se abra un debate energético correcto y que se hagan las cosas sosegadamente».

Además, ha manifestado su «apoyo» y «alegría» hacia los municipios alemanes en áreas nucleares. «Conocemos su problemática y estamos convencidos de que ellos estarán contentos con esta decisión», ha subrayado. «Lo que nos interesa sobre todo es el mantenimiento de la actividad económica y por tanto, la estabilidad en nuestras zonas», ha añadido.

Asimismo, ha indicado que la postura alemana va en línea con lo que AMAC acordó en su asamblea de primavera en Garoña en la que se decidió pedir la prórroga de la planta burgalesa hasta los 60 años y de «todas las centrales nucleares españolas, entendiendo que la seguridad está por encima de todo». «Si el CSN consideraba o garantizaba la seguridad de la planta, la planta debía seguir produciendo», ha apostillado.

En ese sentido, ha celebrado que «se está consolidando mucho en España que «no se puede prescindir de las nucleares y esta necesidad de no prescindir lleva a prorrogarlas, lo que permitirá mantener esta energía de base que es la nuclear», de la que ha destacado que es constante y segura desde el punto de vista del suministro.

Pacto energético

Respecto a las negociaciones para alcanzar un pacto energético entre el Gobierno y el Partido Popular, el gerente de AMAC ha reconocido que «en este momento no hay aún madurez» para decidir construir nuevas centrales, pero que esperan que el pacto se realice.

«No sabemos cómo se está desarrollando, ni el tono de las discusiones, ni dónde están las conversaciones ni las claves del calendario. Tampoco es para tirar cohetes», ha lamentado.

Por último, ha insistido en que a AMAC le alegraría «la continuidad de Garoña», de cuya estrategia ha dicho que es «hacer todo lo posible para mantener la planta en las condiciones exactas en que estaba cuando se hizo el informe del Consejo de Seguridad Nuclear y, por lo tanto, que permita su prórroga».

«En la situación actual se puede tomar esa decisión y esperamos que el pacto energético incluya mantener la vida de Garoña», ha concluido.