La radiactividad se dispara tras nuevas explosiones en la central nuclear de Fukushima

Según la AIEA, las informaciones remitidas por las autoridades japonesas indican que los niveles de contaminación en el entorno de la planta, donde también se ha registrado una detonación en el reactor número dos, rondan los 400 miliSievert por hora.

Esta sería la cuarta explosión que sufre la planta desde el terremoto de 9 grados en la escala de Richter que el pasado viernes azotó la costa noreste del país. Una tercera afectó al número dos, el lunes la segunda se produjo en el número tres y el sábado tuvo lugar la primera en el número uno.

El Gobierno nipón ha confirmado que alrededor de las 6.10 de la mañana del martes se escuchó una explosión en el reactor número dos, lo que provocó que el nivel de alerta nuclear se elevara al 6 en una escala de 7, según la Autoridad de Seguridad Nuclear francesa (ASN).

Cabe recordar que el accidente de Chernobil (Ucrania), ocurrido en 1986, fue catalogado con el nivel siete y el de la central de Three Mile Island (en Harrisburg, Estados Unidos), registrado en 1979, alcanzó el nivel cinco.

El primer ministro japonés, Naoto Kan, admitió que podría producirse una fuga radiactiva de la central nuclear de Fukushima-1 después de la explosión registrada hace unas horas en el reactor número dos, según informa la agencia de noticias Kiodo.

En una breve comparecencia televisada, el mandatario subrayó la necesidad de evacuar a las personas que viven a menos de 30 kilómetros de la planta, al tiempo que les instó a permanecer en el interior de sus casas hasta que se complete el desalojo. A pesar de lo complicado de la situación, el ‘premier’ solicitó a la población de esta prefectura que mantenga la calma.

La Compañía Eléctrica de Tokio (TEPCO) informó de que los niveles de radiactividad tras el accidente se han disparado a los 8.217 microsievert por hora, ocho veces más que la cantidad anual a la que se encuentra expuesta una persona, ya que la emisión habitual es de 500 microsievert por hora.

Poco antes de que se produjera el accidente, la eléctrica ya había detectado niveles preocupantes de contaminación –unos 965 microsievert por hora–, por lo que había ordenado evacuar a los trabajadores que se estaban encargando de las tareas de refrigeración del reactor.

A lo largo de la jornada del lunes, los operarios trataron de enfriar el reactor inyectando agua de mar para paliar el déficit de líquido refrigerante. Sin embargo, sus esfuerzos fueron en vano, ya que finalmente se agotó, dejando expuestas las barras de combustible y aumentado así el riesgo de que se produzca una fusión parcial.

En este contexto, el primer ministro japonés, Naoto Kan, decidió crear una comisión, liderada por él mismo, para analizar el estado de la planta de Fukushima-1. «La situación es preocupante, pero voy a tomar todas las medidas para que el daño no se extienda», aseveró, en declaraciones recogidas por Kiodo.

Los técnicos hallaron un defecto en el contenedor del reactor número dos de la central nuclear de Fukushima-1, según confesó el jefe del Gabinete japonés, Yukio Edano, citado por la agencia Jiji. Concretamente, el defecto fue encontrado en la sala utilizada para pasar el vapor a líquido. El reactor número dos registró el martes a primera hora una nueva explosión y al parecer se podría haber producido una fusión parcial en el núcleo. Además se teme una fuga de radiación elevada.

Asimismo, las autoridades japonesas informaron a la AIEA de que el contenedor del reactor número cuatro de la central nuclear de Fukushima-1, en el que se produjeron una explosión y un incendio, liberó radiactividad a la atmósfera. Al parecer, aunque las llamas fueron controladas rápidamente, la detonación provocó dos orificios de ocho metros cuadrados en el muro del edificio exterior del reactor, dejando en contacto con el aire la piscina de combustible. El fuego se habría declarado tras una explosión de hidrógeno, según indicaron las autoridades niponas al organismo internacional.

TEPCO anunció que comenzará en dos o tres días a suministrar agua a la piscina de combustible nuclear del reactor, cuyo contenido podría estar hirviendo, debido a los serios problemas que puede tener este reactor. El agua se arrojará desde helicópteros que trasvasarán el líquido a través de esos dos agujeros, según explicó un alto cargo de la compañía. Con ello se espera enfriar las barras de combustible en el interior. El reactor cuatro es el único de los reactores actualmente con problemas que no puede ser refrigerado con agua de mar desde cerca por motivos técnicos.

En medios japoneses se especula con que la excesiva radioactividad en la planta impedía que las personas trabajasen en el lugar, y de ahí la operación desde el aire. De hecho, sólo continúan en la planta 50 de las más de 800 personas que trabajaban esta mañana, debido a los elevados niveles de radiación. Los 50 expertos siguen intentando bombear agua de mar en los sobrecalentados reactores para refrigerar las barras de combustible y evitar así una posible fusión del núcleo.

Además, Japón pidió oficialmente a la AIEA el envío de un equipo de expertos tras las explosiones en la central nuclear de Fukushima, según declaró el director general de la agencia de la ONU, Yukiya Amano.

«El Gobierno japonés ha pedido al organismo que envíe un grupo de expertos. Estamos discutiendo con Japón los detalles», afirmó Yukiya Amano.

Amano informó de que las consecuencias en la salud de la radiación emitida por los reactores nucleares de Japón tras el terremoto serán «mínimas» y calificó de «improbable» que se produzca en Japón otro desastre nuclear como el de Chernobil, e hizo hincapié en que existen varias diferencias entre ambos incidentes, entre ellas de diseño y estructura de las instalaciones.

De hecho, ante la alerta nuclear desatada, las autoridades niponas han distribuido 230.000 unidades de yodo entre los centros de evacuación, pero todavía no han sido entregadas a los allí desplazados, de acuerdo con la agencia nuclear de la ONU.

La OCDE advierte de que la situación en Japón es «francamente mala»

Por su parte, el director general de Energía Nuclear de la OCDE, Luis Echavarri, reconoció que la situación en Japón, tras la explosión de los reactores de la central de Fukushima-1, es «francamente mala», aunque afirmó que «hay que esperar que haya una evolución positiva», ya que las autoridades japonesas y los operadores de la central «hacen todo lo posible» para controlar la situación.

Echavarri señaló que «no se pueden esperar a corto plazo demasiados resultados» y advierte de que «es posible que independientemente de que el origen haya sido un ‘tsunami’ o un terremoto, se vea que en algunas centrales hay que reforzar los sistemas de emergencia para evitar que tenga un fallo de modo común, es decir, algo que afecta a todos los sistemas a la vez».

También, el portavoz de la Sociedad Nuclear Española, Eugeni Vives, alertó de que «una persona que vive en el entorno local de la central podría recoger en seis o diez minutos la radiación de todo un año».

En este sentido, concretó que «la radiactividad es algo que, en principio, cuando sale de la central, se queda esparcido en el espacio inmediato», normalmente en un distancia de unos 30 kilómetros del foco emisor, por lo que es importante recalcar que «las consecuencias se van a ven alteradas en función de la distancia». Así, concluyó que «hay que hacer un seguimiento», puesto que con los datos que se tienen hasta el momento «no se puede hacer una previsión».

Un experto augura un Chernóbil en Japón

El catedrático de Ingeniería Nuclear de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) Javier Dies alertó de que la situación de las centrales japonesas tras el seismo puede propiciar un nuevo Chernóbil.

Dies apuntó que si se rompen las dos barreras de contención de la central de Fukushima la intensa radioactividad dañará a las personas, aunque se haya evacuado a los habitantes de la zona: «Estoy muy preocupado. Pinta muy grave. Podría ser que estuviésemos entre la tragedia de Chernóbil y la de Harrisbourg», auguró.

El ex director de las centrales de Ascó y Vandellós II, Lluís Coll, afirmó que hasta ahora no ha pasado «nada significativo». Coll se mostró convencido de que las fugas radioactivas no afectarán a España ni a Cataluña, y aseguró que los ciudadanos «pueden estar bastante tranquilos».

Francia dice que el accidente de Fukushima es peor de lo que admite Tokio

El presidente de la mencionada Autoridad de la Seguridad Nuclear (ASN) de Francia, André-Claude Lacoste, dijo que el accidente de la central nuclear nipona de Fukushima podría ser de nivel 5 ó 6 sobre una escala de 7, es decir, por encima del nivel 4 que ha admitido Japón.

«Tengo la sensación de que estamos al menos al nivel 5 y quizá a nivel 6» por lo que se ha sobrepasado el nivel de la central estadounidense de «Three Mile Island» sin llegar al del Chernobil» indicó Lacost en una rueda de prensa en la que señaló que no se puede «excluir» que se alcance el escalón máximo de catástrofe.

El experto francés en seguridad atómica aseguró que «no hay duda de que se ha producido un principio de fusión del núcleo de los reactores 1 y 3 de la central», y también del número 2, y vaticinó que «estamos al principio de una crisis que podría durar semanas».

La ASN añadió que «globalmente, los desechos radioactivos en el entorno son importantes», tras el terremoto y el posterior tsunami que ha sufrido Japón y que ha tenido «consecuencias sobre una decena de reactores nucleares».

«En función del avance de la fusión del núcleo (…) las emisiones radioactivas pueden volverse mucho más importantes» en función de la resistencia de la estructura de hormigón que envuelve el núcleo del reactor.

La ASN francesa recordó que las autoridades japonesas han ordenado la evacuación de la población en un radio de 20 kilómetros alrededor de la central y avisó de que es necesario tomar «medidas a largo plazo» para «proteger a la población y el medioambiente en la zona afectada».

Foro Nuclear afirma que «no se debe cuestionar nada en España» tras el desastre nipón

En rueda de prensa, María Teresa Domínguez señaló que, a pesar de la magnitud de este terremoto, la integridad de todos los edificios de las centrales japonesas se ha mantenido intacta».

Dijo por ello que, «si alguien se aprovecha de todo esto» para cuestionar el papel de la energía nuclear «estará haciendo un mal servicio a la sociedad». Más aún cuando, a raíz de esta tragedia, se va a «hacer una revisión en su conjunto» de la operación y el funcionamiento de estas plantas, para avanzar y mejorar. «No se van a escatimar esfuerzos si hay algo que hacer».

«Habrá que tomar decisiones, tras hacer una revisión completa de cómo ha quedado la central. Se optará por repararla o desmantelarla, si las inversiones que requiere son demasiado cuantiosas«, explicó. Alguno de los puntos que podría revisarse, añadió la presidenta del Foro Nuclear, podrían ser requisitos adicionales que habrían de reunirse en la selección de un emplazamiento.

Con todo, dejó claro que «no hay ninguna medida ni fallo que podamos decir que se deba a que esta central tuviera bastantes años de operación o alguna carencia». Defendió, en este sentido, la «fortaleza de diseño» de los reactores nucleares, cuyos estándares de seguridad son comunes y, por lo tanto, los mismos que los de las plantas españolas.

«No creo que se deba cuestionar nada en España. En ningún momento se ha detectado que una situación así no se hubiera podido hacer confortablemente con los protocolos que hay en España», añadió. Más aún cuando, según esta organización, las probabilidades de que algo similar se produzca en España son «extremadamente remotas». Los reactores nucleares españoles, agregó, «están diseñados para soportar un terremoto igual al máximo registrado de forma histórica o al máximo terremoto previsto».

En este sentido, María Teresa Domínguez consideró que, si en España se abre un debate objetivo «habrá inversores dispuestos y se harán las inversiones precisas para continuar con los permisos de explotación y hacer nuevas construcciones. Depende de cómo encaucemos ese debate», dijo.

Domínguez subrayó que el accidente en la central «no ha tenido ningún impacto para las salud», debido al bajo nivel de las radiaciones que han salido al exterior.

El calor que, de hecho, desprende el reactor es 2.000 veces inferior al que tendría la central en operación; el tiempo, además, «juega a nuestro favor». «Lo que ha salido al exterior son los materiales que están disueltos en el circuito primario», que ha de purgarse según el protocolo de seguridad, para que no se desborde la presión. De este modo, las emisiones están «muy por debajo de los límites permisibles. Además, con la población evaluada, el impacto es nulo», dijo.

Destacó, además, que el accidente registrado en este terremoto está en la categoría más baja de la escala internacional oficial, INES. Teniendo en cuenta la gravedad del seísmo, esto «demuestra la fortaleza de las plantas», dijo.

Japón ha cumplido con los protocolos de seguridad al evacuar a la población de modo ordenado y por radios de influencia y proximidad. No obstante, Domínguez no dudó en afirmar que «yo me hubiera quedado», en alusión a los japoneses que han abandonado de modo masivo las zonas próximas al reactor.

Por otro lado, se ha mantenido el nivel de refrigeración del núcleo de la central. De este modo, «las actuaciones más efectivas para la protección del público ya se han tomado». Las autoridades también han distribuido pastillas de yoduro potásico para proteger específicamente a la exposición que pueda producirse en el caso de fugas.

La presidenta del Foro también aclaró que la explosión registrada en la planta japonesa en la noche del domingo al lunes «no ha sido en el reactor, sino de hidrógeno, con lo que no tiene nada de radioactividad», dijo.

En cuanto a la posibilidad de que un seísmo como el de Japón hubiera afectado a un Almacén Temporal Centralizado (ATC) de residuos radiactivos, la presidenta del Foro Nuclear dejó claro que el impacto sería nulo, porque un ATC «es como una central apagada; sólo tiene calor residual».

Para Domínguez «es prematuro extraer conclusiones de la tragedia ocurrida con el terremoto y el tsunami de Japón hasta que no se disponga de una información completa y bien estructurada». «Es importante que no se extrapolen los datos de los terremotos y de los tsunamis de un país a otro, cuando se evalúan estos riesgos naturales», puntualizó.

El parque nuclear español está preparado para soportar un terremoto de intensidad similar al de Japón

El parque nuclear español al completo «resistiría perfectamente» un seísmo equivalente al acaecido en Japón, según el catedrático emérito experto en seguridad nuclear y ex consejero del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), Agustín Alonso.

Alonso advirtió, en todo caso, que un fenómeno de estas características es poco probable, porque España, salvo el sur, es «poco sísmico», de modo que el calibre de terremotos que cabe esperar «no es el de Japón», que es el «más sísmico del mundo».

En todo caso, precisó que las centrales nucleares de Cofrentes (Valencia), Vandellós, Ascó (Tarragona) y Almaraz son las plantas atómicas españolas mejor preparadas para resistir un terremoto equivalente en España al que se produjo en Japón.

De este modo, aseguró que los españoles están «protegidos contra los terremotos», porque este factor está «en la base del diseño» de las centrales nucleares, al tiempo que añadió que esas condiciones están «muy por encima de los seísmos que son posibles en España», por lo que el parque atómico español tiene «un coeficiente de seguridad muy alto».

«El diseño de la central se tiene que ajustar a las características sísmicas donde se emplaza el reactor y se diseña teniendo en cuenta los terremotos máximos acaecidos o previsibles en la zona donde se instala», precisó, al tiempo que recordó que esos estudios no son exclusivos para los reactores, sino a la hora de construir fábricas, puentes, edificios, entre otras instalaciones.

«Cofrentes es el que tienen un valor sísmico de diseño más alto que las demás centrales», destacó Alonso, que citó también que en el diseño de Vandellós y Ascó también se elaboró un estudio «muy exhaustivo» sobre el terremoto máximo posible o esperable.

En cuanto a Almaraz (Cáceres), dijo que debido a que está próxima a Portugal, cuya actividad sísmica es superior a la de España, también se incluyeron consideraciones específicas. A este respecto, afirmó que si se construyera una central nuclear en la meseta norte de España, requeriría de un diseño antiterremotos menos exigente, aunque recordó que siempre hay «un cierto riesgo» en todas las zonas.

De forma general, el catedrático emérito añadió que el diseño de las plantas se establece en base a dos niveles de terremotos: uno, en el que el seísmo permite el funcionamiento normal de la central y, en segundo lugar, en el que se produce la parada segura del reactor, de forma que si ocurre un terremoto, la central se para automáticamente.

Si ocurriese un movimiento telúrico que pudiera afectar a una central española, concretó que el reactor se detendría y entraría en el estado de «condición segura» con el objetivo de que no se escape radiactividad, y que el reactor pueda seguir siendo refrigerado de forma normal. «Si tiene lugar un escape de producto radiactivo, aunque esto es muy improbable, se pondría en marcha el plan de emergencia establecido», añadió.

En caso de escape radiactivo, Alonso explicó que entonces se podría en marcha el plan de emergencia, algo que es común a Japón y a España, donde los planes de emergencia comienzan con una alerta a las autoridades y responsables de la emergencia, sigue con el aviso a la población y, «en caso de que vaya a mayores», comenzaría la evacuación de las personas, con las medidas ya previstas. «La población, en todo momento está protegida para cualquier eventualidad que pudiera afectar a su salud», insistió.

Por otro lado, ha dicho que los «antinucleares» no pueden decir nada en contra en este caso, porque como en Japón, ante un terremoto, todas las centrales nucleares se detienen automáticamente. «Se puede concluir que las centrales están bien diseñadas, bien operadas y protegidas contra los terremotos más grandes que se pueden imaginar. Eso sucede tanto en Japón, como en España como en el resto del mundo», apostilló Alonso que indicó que también hay otros fenómenos naturales como tornados en Estados Unidos o nevadas en Rusia, que se tienen en cuenta en el diseño.

Los geólogos aseguran que las centrales nucleares de España están fuera de riesgo sísmico

Por su parte, el presidente del Colegio Oficial de Geólogos, Luis Suárez, afirmó que «las nueve centrales nucleares que hay en España no están situadas en las zonas de riesgo sísmico peninsular».

«No se ha producido ningún terremoto de magnitud 6 o mayor en las áreas en las que están ubicadas. España se localiza en una zona de actividad sísmica moderada«, añadió.

Aún así, el presidente de los geólogos, ante la posibilidad de prolongar la vida útil de las centrales nucleares, aboga por «actualizar y renovar» los estudios geológicos, sísmicos y de posibles fallas activas, ya que «actualmente contamos con tecnologías más precisas para evaluar la peligrosidad sísmica de una zona determinada».

En relación al debate nuclear, Suárez considera que no se puede ser «oportunista, ni tomar decisiones apresuradas» en torno al cierre de centrales nucleares.

Suárez manifestó que la central japonesa de Fukushima está en una ubicación «inadecuada», ya que se encuentra en un lugar muy próximo a la zona de subducción entre las placas Norteamericana y la placa Pacífica. «Además por su cercanía a la costa oeste de Japón, tampoco tiene una ubicación adecuada, desde el punto de visto de riesgo de tsunami, como desgraciadamente la realidad ha demostrado».

En todo caso, agregó Suárez que «cuando se construyó la central en los años 70 todavía no se había formulado la teoría de Wegener sobre tectónica de placas y no se tenían los conocimientos geológicos y de riesgo sísmico de los que disponemos ahora».

AMAC insiste en la tranquilidad» de las plantas atómicas

Asimismo, la Asociación de Municipios en Áreas con Centrales Nucleares españolas (AMAC) trasladó a la población de sus áreas y al resto de España un mensaje de «normalidad y tranquilidad» en lo que se refiere al funcionamiento «seguro» del parque nuclear peninsular, tras la situación de emergencia que vive Japón.

La asociaciñón expresó su «preocupación» ante la «grave crisis» nuclear que afronta el país nipón, al tiempo que ha querido mostrar su «solidaridad» con todos los afectados. Además, señaló que ha pedido al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) una reunión para conocer con detalle la situación que vive Japón ante esta circunstancia, con el objetivo de que, una vez que la situación se estabilice, conocer en detalle todo lo ocurrido, analizar sus causas y extraer conclusiones.

Desde AMAC desean que «no se cumplan las peores previsiones» y que se recupere el control de todas las centrales atómicas «lo antes posible».

Miguel Sebastián deja claro que las centrales nucleares españolas «son seguras»

«En cuanto al tema nuclear (en Japón), seguimos los acontecimientos con preocupación, porque es verdad que hay riesgo de un accidente nuclear grave, y por tanto estamos muy en contacto con el Consejo de Seguridad Nuclear y éste con la Agencia Internacional de Energía Atómica, viendo la evolución de los acontecimientos», dijo.

Sobre los últimos acontecimientos al respecto, Sebastián dijo que ha habido «buenas noticias» de un reactor, pero «malas» de otro que ha tenido una explosión, si bien hay todavía poca información para evaluar.

«Pero desde luego, en España, así lo dice el Consejo, que es el responsable de la seguridad de las centrales, las centrales nucleares españolas son seguras y no tiene que haber ningún temor ni preocupación con respecto a las centrales nucleares españolas por parte de la población«, subrayó.

Además, añadió que el Gobierno central ha hecho una apuesta por la sustitución de las centrales, siempre que cumplan su vida útil que se cifra en 40 años, dijo Sebastián.

Pero en España el parque de las centrales nucleares «es joven y seguro», por lo que seguirán funcionando con normalidad, a no ser que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) manifieste lo contrario, concluyó el ministro de Industria, Comercio y Turismo.

La ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM), Rosa Aguilar, afirmó que no sería «responsable ni oportuno» crear alarmas sobre la utilización de la energía nuclear pese a lo que está ocurriendo en la central nuclear de Fukushima en Japón.

Aguilar reconoció que lo que está pasando en el país nipón ha puesto de manifiesto que el Consejo de Seguridad Nuclear está «atento», al tiempo que indicó que la Unión Europea debatirá cómo se encuentran las centrales nucleares europeas.

«Debemos dejar trabajar a quienes deben hacerlo», comentó Aguilar, quien subrayó que el Consejo de Seguridad Nuclear está «trabajando» y extraerá las conclusiones para plantear los asuntos que, en su opinión, considere «conveniente».

Asimismo, la dirección del PSOE rechazó abrir el debate sobre la energía nuclear por entender que el clima generado tras la alarma en Japón no es el adecuado para una reflexión «serena». Así lo aseguró el secretario de Organización del PSOE, Marcelino Iglesias.

Iglesias precisó que el PSOE no ha modificado su posición y que, en todo caso, «no es el momento de hacer ese debate» cuando un país atraviesa problemas «graves» en sus centrales nucleares.

Por su parte, la ministra de Economía española, Elena Salgado, consideró que el debate sobre el uso de la energía nuclear en España debe abordarse con una «perspectiva global», sin tomar decisiones basadas únicamente en una «circunstancia concreta», en referencia al terremoto ocurrido en Japón.

«El debate siempre ha estado ahí y esto lo que contribuye es a reforzarlo. Pero no deberíamos tomar decisiones basándonos en una circunstancia concreta», explicó Salgado.

«Debemos intentar tener una perspectiva más global y no en lo que se refiere a una cuestión concreta», insistió la ministra, quien confió en que «las cosas no vayan más allá» y las medidas adoptadas en Japón minimicen el riesgo nuclear.

También, el portavoz parlamentario del PSOE, José Antonio Alonso, afirmó que la cuestión no es el debate nuclear y hay que mostrar «toda la solidaridad y apoyo» a la sociedad japonesa». «El país está en momentos muy duros», remarcó.

La ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, aseguró que la seguridad en las centrales nucleares será «siempre la máxima prioridad» e instó a reflexionar y a realizar «un examen de forma previa a alargar la vida útil de las centrales».

Garmendia insistió en que «no debe prevalecer el miedo» y que hay que poner en valor que «no ha habido una explosión nuclear en Japón», apuntando que «hay cierto alarmismo con esto». «Se trata de una catástrofe natural de increíbles magnitudes y hay que equilibrar el miedo con el riesgo», añadió.

Así, insistió en la necesidad de seguir las recomendaciones de los organismos internacionales y de los expertos. «Ahora es el momento para la reflexión, algo que está ocurriendo en toda Europa. Tenemos centrales seguras, han venido operando bien, y no parece que vaya a ocurrir una catástrofe natural de una magnitud increíble como la de Japón«, sentenció la ministra, que insiste en la necesidad de contextualizar y analizar lo ocurrido.

En cuanto al debate energético, aseguró que existe un «exceso de demagogia y falta de pedagodía» y que es necesario «contextualizar el mix energético con sus pros y sus contras». «Hay que ver las ventajas y desventajas que tiene unas fuentes de energía y otras, como el coste, las emisiones, la contaminación de fuentes de carbón, o los residusos de los centrales, todo eso hay que abordarlo con más ciencia e innovación», recalcó.

El secretario federal de Política y Empleo del PSOE, Octavio Granado, aseguró que sería «muy precipitado» extrapolar conclusiones a España sobre el uso de la energía nuclear por la «situación concreta» desatada en Japón tras el seísmo.

El también secretario de Estado de Seguridad Social aseguró que serán los organismo internacionales que supervisan la energía atómica, así como el Consejo de la Seguridad Nuclear español, los que deben tomar decisiones con la «seriedad, reflexión y tiempo necesario».

Rajoy teme que el terremoto de Japón cuestione el futuro de las nucleares

El presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, reconoció que la amenaza nuclear que está viviendo Japón tras el terremoto y el tsunami puede poner en cuestión la viabilidad y el futuro de las centrales y esta forma de energía.

Rajoy hizo a puerta cerrada una breve reflexión sobre la situación de Japón como respuesta a un comentario del presidente fundador del PP, Manuel Fraga. El senador tomó la palabra al final del encuentro para pedir atención a lo que está ocurriendo en Japón y advertir de que en estos momentos pueden aparecer las voces más críticas con la energía nuclear.

Por ello, Fraga pidió a Rajoy no desviar la atención y «profundizar» en el discurso que el PP ha mantenido en los últimos años en defensa de este tipo de energía, especialmente con su propuesta para prorrogar la vida útil de la central burgalesa de Garoña.

Rajoy tomó nota de la propuesta de Fraga y le dio la razón en que el discurso antinuclear puede crecer en las próximas semanas aprovechando los incidentes de la central de Fukushima, donde tres reactores se han visto dañados gravemente por el terremoto y el tsunami de la semana pasada.

Por otro lado, la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, adelantó que su partido «estará de acuerdo» con «lo que digan los organismos europeos» acerca de si los efectos del terremoto y el tsunami de Japón sobre las centrales nucleares de ese país obligan a una revisión de la seguridad y el futuro de este tipo de instalaciones.

Preguntada por si los sucesos de Japón obligan a este partido a modificar su posición tradicionalmente favorable a la energía nuclear, Cospedal insistió en la defensa de las decisiones tomadas sobre criterios técnicos y no políticos pero siempre teniendo presente la seguridad.

En este sentido, señaló al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) como el organismo experto en España y le parece muy oportuno que la UE convoque a su homólogo europeo para estudiar la situación creada por el seísmo y el maremoto de Japón. El PP está convencido de que todas las medidas que tome la UE serán en busca de una «mayor seguridad» y fundamentadas en «criterios técnicos» y, según su número dos, éste puede ser «un momento propicio» para revisar los márgenes de seguridad de las centrales.

La dirigente popular reiteró que el PP quiere «un sisterma energético que no dependa exclusivamente del exterior» y cree que «hace falta un mix donde confluyan» todas las fuentes, también la nuclear; es decir, «un sistema mixto que en todo sea un sistema seguro».

Sin embargo, se desmarcó de la propuesta de construir más centrales que defendió hace unos días la Fundación FAES, que preside José María Aznar. «La Fundación FAES es la Fundación FAES», constató, desligándola implícitamente de la posición del PP.

También, el presidente del PP en Canarias, José Manuel Soria, afirmó que el terremoto en Japón y sus consecuencias «no pueden condicionar el debate sobre el futuro de la energía nuclear» y que «no sería bueno tomar esta catástrofe en términos de debate ideológico».

Soria abogó por distinguir «entre una catástrofe natural de la intensidad de lo que ha ocurrido en Japón y un accidente en una serie de centrales nucleares como consecuencia de la catástrofe que, según están diciendo los expertos, es muy difícil que puedan ser previstos». «Esto obliga a muchas cosas y en Europa ya se está poniendo encima de la mesa la necesidad de hacer una serie de pruebas de estrés a todas las centrales nucleares que hay en suelo europeo y reforzar las medidas de seguridad», añadió.

«Mucho me temo que a lo largo de los próximos días van a surgir en todo el mundo, muy particularmente en España, grandes expertos en temas de energía nuclear, tsunamis y terremotos. Creo que es mucho mejor escuchar y analizar lo que nos dicen quienes realmente saben de esto«, comentó.

Asimismo, Soria explicó que es necesario «disipar qué es lo que quieren los ciudadanos españoles: la combinación de distintas fuentes de energía; tener más o menos petróleo; más energías limpias como la eólica, el gas o la fotovoltaica; o tener más carbón, explicando a los ciudadanos cuáles son las consecuencias de cualquiera de esas opciones». También recordó que «el PP se mostró a favor de alargar la vida de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) cuando el Gobierno tomó la decisión de cerrarla» y que «la dirección nacional del partido no ha cambiado de criterio».

Por su parte, el coordinador federal de IU, Cayo Lara, constató que las centrales nucleares son «un peligro serio y cierto para la humanidad».

«Ayer fue Chernobil, hoy Japón y ello nos reafirma en que nucleares no, gracias», declaró Lara, tras manifestarse «consternado» y expresar su «máxima solidaridad» con el pueblo japonés.

Lara criticó al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y a PP, CiU y PNV por «meter de rondón» en la ley de economía sostenible el alargamiento de la vida útil de las centrales nucleares, lo que, a su juicio, supone «aumentar el riesgo» para los españoles en lo que respecta a la energía nuclear.

Los ecologistas piden a Japón que prescinda «cuanto antes» de las nucleares

En sentido contrario se manifestaron los grupos ecologistas, quienes consideraron que el terremoto y el tsunami que golpearon a Japón y la posterior explosión en la central de Fukushima «deberían hacer reflexionar» a las autoridades niponas sobre «la necesidad de prescindir cuanto antes» de la energía nuclear, según opinó Ecologistas en Acción.

De hecho, calificaron de «gravísima» la situación de la central de Fukushima, cuya explosión en el reactor número 1 ha provocado un escape de radiactividad mientras los operarios trabajan para enfriar el núcleo del reactor 2.

«La situación no puede ser más grave porque se está luchando para enfriar los reactores pero no está garantizado que se consiga mantener la reacción nuclear bajo control«, apuntaron.

Esta organización advirtió de que si no se enfrían los dos reactores en las próximas horas, «las consecuencias podrían ser catastróficas», cuando ha sido necesario evacuar a unas 46.000 personas de un radio de unos 20 kilómetros en torno a la central.

Según denunciaron, Japón es uno de los países del mundo que más ha apostado por la energía nuclear, a pesar de estar situado en una zona de muy alta actividad sísmica. En la actualidad, según esta ONG, hay 55 reactores y dos en construcción. En la zona afectada hay 15 reactores en cinco centrales.

«Catástrofes como ésta deberían hacer reflexionar a las autoridades niponas, y a las de la comunidad internacional en general, sobre la necesidad de prescindir cuanto antes de esta forma de generación de energía, peligrosa, cara y que genera unos residuos también muy peligrosos para los que no hay solución», señaló esta organización.

«Si un tsunami destruyera el edificio en que se encuentran las piscinas que albergan el combustible gastado y se llevase el contenido al mar, las consecuencias serían catastróficas», añadieron los ecologistas.

Asimismo, esta organización afirmó que se trata del suceso más grave tras el de Chernobil (Ucrania), ocurrido en 1986.

Por su parte, el director de la Campaña de Energía Nuclear de Greenpeace Internacional, Jan Beranek, subrayó que «cualquier cantidad de radiación que se libere a la atmósfera pone en riesgo la salud de las personas de la zona, la salud pública y el medio ambiente».

«Tanto en el caso de que se haya producido una fuga en la central nuclear de Fukushima como si se ha forzado deliberadamente el escape, el hecho de que se hayan vertido a la atmósfera gases contaminados radiactivamente procedentes del reactor implica que han fallado claramente las medidas de protección física diseñadas para aislar la radiactividad del medio ambiente», explicó.

Beranek se preguntó «cuántos avisos más necesita sufrir la gente antes de que entendamos que los reactores nucleares son intrínsecamente peligrosos» y criticó que «la industria nuclear» defienda que este tipo de accidentes «no pueden pasar con reactores modernos». «Hoy Japón está en medio de una crisis de consecuencias potencialmente devastadoras por culpa de la energía nuclear», apostilló.

Greenpeace hizo un llamamiento para que se cierren de forma organizada pero urgente las centrales nucleares existentes y para que no se construyan nuevos reactores y los Gobiernos inviertan en energías renovables, que, según añadió, «además de ser medioambientalmente sostenibles, son las más baratas y las más seguras».

Equo: «Fukushima marcará un antes y un después para la nuclear»

El ex director de Greenpeace y responsable de Proyecto Equo, Juan lópez de Uralde, aseguró que el escape de radiactividad en los reactores de la central nuclear de Fukushima (Japón) marcará «un antes y un después» para el futuro de este tipo de energía.

López de Uralde calificó este incidente como la «mayor emergencia» desde el accidente nuclear ocurrido en la ciudad ucraniana de Chernobil, al tiempo que recordó que la actual situación –con más de 2.000 personas evacuadas– es «muy grave».

Asimismo, señaló que «ya es hora» de reflexionar sobre la necesidad de cambiar el modelo energético hacia fuentes tradicionales. «Estamos viendo que la energía nuclear es muy peligrosa y el mundo vuelve a contener el aliento, pendiente de lo que ocurra en una planta nuclear».

Los sucesos de Japón han puesto de manifiesto «la vulnerabilidad y peligrosidad» de las centrales nucleares, según opinó Equo, por lo que reclamó un plan de cierre de las centrales españolas.

Además, señaló que uno de los reactores que ha explotado en Fukushima «es idéntico al que hay en la central de Garoña, planta que el Partido Socialista en su programa electoral se comprometió a cerrar en 2012″.

Para el promotor de Equo, Juan López de Uralde, «ha llegado el momento de poner en marcha un plan de cierre de las centrales nucleares en España, comenzando por el de Garoña».

«Frente al repetido discurso del lobby nuclear de que ‘las nucleares son seguras’, la realidad nos ha vuelto a demostrar que se trata de un elemento con un potencial peligroso impresionante y nunca 100% controlable», concluyó Equo.

El Gobierno autoriza a SEPI a que amplíe el capital social de la nuclear ENSA hasta un total de 10 millones de euros

ENSA es una sociedad participada al cien por cien por SEPI, cuya actividad consiste en la fabricación, suministro y montaje de equipos para plantas nucleares y de contenedores y bastidores de combustible.

La adaptación de ENSA a la construcción de las piezas demandadas por el mercado ha requerido que dicha compañía esté realizando, desde el año 2005, un plan de inversiones que contempla mayores dimensiones de sus equipamientos, lo que requiere una aportación de recursos propios.

El consejo de administración de SEPI, en su reunión de 28 de enero de 2011, acordó solicitar la preceptiva autorización al Consejo de Ministros para aprobar en Junta General de ENSA dicha ampliación de capital mediante la emisión de 166.380 acciones nominativas de 60,10 euros de valor nominal cada una.

La ampliación será suscrita íntegramente por SEPI, que desembolsará en el momento de la suscripción el 25% y el 75% restante en función de las necesidades financieras de ENSA. En todo caso, lo hará antes del 31 de diciembre de 2011.

Cofrentes supera los 500 días de operación ininterrumpida

A lo largo de todo este periodo de tiempo, la planta ha generado casi 12.900 millones de kWh, con un factor de carga –relación entre la energía eléctrica producida en un periodo de tiempo y la que se hubiera podido producir funcionando al 100 por ciento– del 98,3 por ciento, según ha informado Iberdrola.

De acuerdo con la compañía eléctrica, esta producción ha supuesto un ahorro de, aproximadamente, 19 millones de barriles de petróleo, cuyo coste ronda los 1.400 millones de euros en importaciones de petróleo o gas, y ha evitado la emisión de nueve millones de toneladas de CO2 a la atmósfera.

La central nuclear de Cofrente logró el año pasado su récord histórico de generación, con 9.549 millones de kWh, cantidad que supuso el cinco por ciento de toda la producción energética nacional y el 65 por ciento en la Comunidad Valenciana.

Según Iberdrola, el funcionamiento continuado de esta planta obedece, entre otras causas, «a las continuas inversiones en modernización y a la rigurosa operación» de la central. La compañía subraya que, de acuerdo con el informe de REE de 2009, la indisponibilidad no programada de las centrales eléctricas españolas se sitúa entre el 6 y el 16 por ciento, mientras que el de las nucleares ronda el 4 por ciento y ha recalcado que Cofrentes ha tenido en este periodo una indisponibilidad no programada del 0,5 por ciento.

Iberdrola ha incidido en que la energía nuclear es económicamente competitiva y cada vez lo será más si se tienen en cuenta los costes medioambientales, sobre todo, en el ámbito de las emisiones contaminantes». Según la compañía, actualmente el uranio «influye tan sólo en un 5 por ciento del coste final de este tipo de energía, siendo el suyo, además, un precio bastante estable y predecible». Por ello, considera que la energía nuclear «además de contribuir a conseguir un mix energético libre de emisiones contaminantes, ayuda a frenar la subida de los precios de la electricidad».

Por su parte, la organización ecologista Greenpeace y la Plataforma Tanquem Cofrents han presentado el informe «Razones para cerrar la central nuclear de Cofrentes»

en el que realizan un análisis pormenorizado de los problemas de seguridad y medio ambientales de esta central nuclear.

Los ecologistas han denunciado que los trabajadores de la central nuclear de Cofrentes (Valencia) reciben el doble de dosis de radiactividad que los empleados de las demás centrales nucleares. Para estas organizaciones, es «especialmente grave» que los trabajadores de la central nuclear de Cofrentes reciban dosis radiactivas «anormalmente altas» en los procesos de recarga del combustible nuclear.

En el caso del personal de contrata «es entre un 136% y un 212% superior a las de las demás centrales», según afirman, y, en los trabajadores de plantilla, «entre un 143% y un 218% superior».

Según el informe, estas dosis colectivas «llegan a ser en Cofrentes de 2.500 miliSievert por persona, el triple de las que se suelen producir en otras centrales nucleares».

El informe constata que, según datos del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), desde el año 2001 hasta el 10 de marzo de 2011, la central nuclear de Cofrentes ha sufrido 102 sucesos de seguridad notificados por el CSN, de los cuales dos han sido de Nivel 1 en la Escala Internacional de Sucesos Nucleares (INES). La central ha sufrido además 25 paradas no programadas.

Ante los «múltiples» problemas de seguridad de esta central y «por constituir un obstáculo para el desarrollo a gran escala de las energías renovables», la plataforma Tanquem Cofrents y Greenpeace han pedido al Gobierno que no renueve el permiso de explotación de la central nuclear de Cofrentes, que vence el próximo día 20 de marzo.

Industria aprueba 47 proyectos dentro del entorno de Garoña

«A pesar de los pesares esta zona tiene capacidad y atractivo suficiente para que haya gente dispuesta a invertir. Estamos muy satisfechos y vamos a seguir con nuestros compromiso», reconoció a la vez que adelantó que en el mes de octubre próximo verá la luz la convocatoria de 2012.

Jesús Candil, durante su visita a Miranda de Ebro (Burgos), subrayó que estos 47 proyectos unidos a los 36 presentados de la convocatoria de 2010 suponen un total de 83 proyectos lo que se traduce en 126 millones de euros de inversión y la creación de 216 empleos directos derivados básicamente de las iniciativas estrictamente empresariales.

Asimismo, Candil destacó que el resultado de la primera de las convocatorias aún no se puede conocer puesto que las empresas tienen que presentar aún sus inversiones hasta finales del próximo mes de mayo. «Aquellas otras que hayan pedido prórroga deben saber que hasta finales de julio no tienen porqué presentar los resultados», apostilló.

Candil realizó una breve reseña de los 47 proyectos presentados y, destacó, aquellos que se incluyen en la comarca mirandesa.

Una de las iniciativas que prevé generar un mayor número de puestos de trabajo, 12 en total, es la que está avalada por Black and Green que prevé la instalación de una planta para la separación y aprovechamiento de componentes orgánicos de plásticos, coches y neumáticos. La subvención concedida por el Ministerio asciende a 1.800.000 euros de los 9.000.000 totales y la intención es que esta empresa se instale en el polígono Industrial de Ircio.

Stinser Suministros Industriales, Mipromec y Kores DMS son las otras tres industrias que avalan tres proyectos distintos que prevén la creación de un total de 21 puestos de trabajo, ocho en cada una. Talleres Memirsa y Calthermico S.L, son las dos últimas empresas que cierra el listado de proyectos empresariales ubicados en Miranda de Ebro.

El resto de los 19 proyectos empresariales presentados en esta segunda convocatoria se encuentran diseminados en el entorno entre las localidades de Briviesca, Espinosa de los Monteros, Fuentebureba, Junta de Villalba de Losa, Quintanavides, Trespaderne, Valle de Losa, Valle de MENA, Valle de Tobalina y Villarcayo.

El listado de proyectos no industriales y sí relacionados con las infraestructuras asciende a 22 y Miranda de Ebro es protagonista en cuatro de las iniciativas.

La Cámara Oficial de Comercio con el vivero de empresas, la Asociación de las Sociedades Gestoras de los Enclaves Logísticos CYLOG con la construcción y explotación de la red en Miranda, la Fundación Centro Tecnológico con el proyecto ampliación del Centro Técnico de Miranda y la Entidad de Conservación del Polígono de Bayas con la mejora de infraestructuras en el polígono son las entidades que se presentaron en esta apartado de la convocatoria en el presente 2011.

En materia de infraestructuras, el director general, puntualizó especialmente el proyecto liderado en Pancorbo por la Autoridad Portuaria de Bilbao para la adquisición de superficie en el Polígono «El Prado». «Se trata de una gran plataforma logística. Es un proyecto muy ambicioso que puede ser muy importante para toda la comarca y lo hemos apoyado con 2.300.000 euros de los 10.300.00 de inversión prevista.

La industria nuclear propone alargar la vida útil de las centrales alcanzar los 60 años

Otras de las propuestas del Foro Nuclear son alargar la licencia de operación de la central de Santa María de Garoña (Burgos) más allá del 2013 y la construcción de tres nuevas centrales.

En lo relativo a Garoña, el «lobby» nuclear español entiende que prolongar su operación más allá de 2013 sería una medida positiva a corto plazo, ya que cada año de operación de esta central ahorrará el equivalente a 850 millones de m3 de gas natural y cerca de 760.000 toneladas de petróleo anuales, cada nuevo año de operación.

A medio plazo, Foro Nuclear propone alargar la licencia de operación del parque nuclear a los citados 60 años.

Finalmente, a medio-largo plazo plantea la construcción de tres nuevas centrales, para potenciar aun más el ahorro de gas natural o petróleo equivalente. Según Foro Nuclear, «los beneficios de estas medidas no se limitan a la reducción de la dependencia externa, sino que se extienden al ámbito de la sostenibilidad al reducirse las emisiones de CO2».

Además, esgrimió la importancia de otras iniciativas encaminadas a reducir la dependencia energética exterior y potenciar el ahorro energético, ya que España tiene una dependencia energética exterior del 80 por ciento

Entre ellas destaca la electrificación, es decir, la sustitución progresiva de otros vectores energéticos por la electricidad, y la potenciación de las energías nuclear y renovables, para así disminuir la dependencia de energías importadas y el uso del vehículo eléctrico.

El Foro propone también programas incentivados de eficiencia energética y la sustitución de lámparas de iluminación pública por LED, además de la incentivación del transporte de mercancías por ferrocarril y el desarrollo de programas para una conducción más eficiente.

Cerrar las nucleares catalanas costaría unos 20.000 millones de euros, según el tripartito

El estudio detalla que dicho cierre sería factible con una inversión anual del orden de 1.500 millones de euros en renovables y 500 millones en cogeneración, a razón de unos 226 euros por persona y año durante una década, por lo que el cierre definitivo podría ser una realidad en 2020.

Dicha inversión –el presupuesto global de la Generalitat para 2010 fue superior a los 39.000 millones de euros– permitiría un crecimiento año a año del 14% en la energía generada en Cataluña mediante las renovables y de un 10% mediante la cogeneración.

El escenario de cierre requiere «inversiones importantes a corto plazo» y, a pesar de ser posible, parece inviable en el periodo actual de contención presupuestaria puesto que serían necesarios «cambios importantes en el parque de generación en poco tiempo», según el informe del Cads.

Dicho organismo asesor de la Generalitat señala, en cualquier caso, que las conclusiones de sus trabajos no tienen porqué ser asumidas por el Govern, y subraya que el trabajo «Sostec: transición hacia un modelo eléctrico sostenible en Cataluña» parte de la base de que las tres nucleares catalanas –Ascó I, Ascó II y Vandellòs II– agotarán su licencia de explotación de 40 años a lo largo de la década de 2020.

El trabajo fue elaborado en 2009 por la empresa Ecofys y fue coordinado por el doctor en Ingeniería Industrial de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), Josep Puig, quien también es portavoz del Grupo de Científicos y Técnicos para un Futuro sin Nucleares.

El estudio explora tres escenarios posibles tomando como referencia el 2020 y el 2050, con el objetivo de ofrecer una serie de alternativas que aseguren el suministro «con suficiente previsión y antelación», ya que el sistema eléctrico «no se puede improvisar».

El análisis actual –realizado en base a las cifras de 2007–, indica que Cataluña tiene una gran dependencia de los combustibles fósiles, una baja participación de las energías renovables y una importante participación en el mix eléctrico de la energía termonuclear, ya que mientras en el conjunto de España este sistema supone el 20% del total de energía producida, en Cataluña la cifra alcanza el 50%.

Pese a que se reconoce que la demanda de electricidad «sigue una tendencia creciente» en los últimos años, la previsión del ocaso nuclear se ha hecho teniendo en cuenta que la población no crecerá, e incluye el compromiso de aumentar un 20% la eficiencia energética.

El objetivo final del modelo propuesto, más allá del cierre nuclear en 2020, era lograr un sistema eléctrico libre de emisiones de gases de efecto invernadero en 2050, algo que igualmente se considera factible con una inversión de 60 euros por cápita desde ahora hasta el 2050.

Rusia propone el suministro de uranio y la construcción de plantas atómicas a España

El jefe de la corporación nuclear estatal rusa (Rosatom), Serguéi Kirienko, explicó en el marco del foro empresarial ruso-español en San Petersburgo que, en estos momentos, Rusia ya enriquece el 28 por ciento del uranio que utiliza España y que las empresas rusas están interesadas en un futuro en suministrar directamente el uranio a las plantas nucleares españolas.

Kirienko destacó que las empresas rusas mantienen una «muy buena cooperación» con la compañía eléctrica española Iberdrola, que tiene muchos años de experiencia en este país.

Al respecto, el funcionario ruso consideró que sería «viable y ventajoso» construir conjuntamente centrales en los territorios de ambos países, pero también en otros lugares del mundo.

Para empezar, Kirienko propuso a Iberdrola participar en la construcción de la central nuclear en el enclave báltico ruso de Kaliningrado y también en Venezuela.

Otro posible terreno para la cooperación serían las centrales eléctricas, habida cuenta del desarrollo de la tecnología rusa en alargar los plazos de funcionamiento de esas plantas.

La juez de Gandesa imputa a cuatro mandos de Ascó I por la fuga radiactiva de 2007

En un auto fechado el 10 de febrero, la juez admite a trámite la querella presentada por Fiscalía de Medio Ambiente a principios de mes y abre diligencias para practicar nuevas pruebas.

La denuncia de Fiscalía se centraba en los hechos que ocurrieron en noviembre de 2007, cuando la central de Ascó I emitió al exterior partículas radiactivas de la que no informó hasta abril del año siguiente, y que ya ocasionó en 2009 la imposición de una multa de 15,39 millones de euros por parte del Ministerio de Industria, la más alta de la historia nuclear española.

La juez ha solicitado a los responsables toda la documentación técnica sobre el incidente, que deberá ser entregada en el plazo de cinco días, así como la relación completa de todos los trabajadores, fijos y eventuales desde el 26 de noviembre de 2007.

La Fiscalía achaca al entonces director de la central Rafael Gasca –que fue destituido–, al jefe de servicio de protección radiológica Francesc González –que también fue destituido tras el incidente–, al jefe de explotación J.S.R. y al inspector residente del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), A.G.R., la posible comisión de un delito contra la seguridad colectiva por exposición de radiaciones ionizantes debida a una «imprudencia grave».

Además, el fiscal aprecia la comisión de un posible delito contra el medio ambiente, otro contra los derechos de los trabajadores y un cuarto por falsedad documental.

Entre otras diligencias, la juez ha pedido la identidad y dirección de la empresa que llevó a cabo el desmontaje y montaje de los tubos de ventilación el 19 de diciembre de 2007 y la cuantificación de la actividad total de las partículas halladas entre el 8 de abril de 2008 y el 7 de septiembre del mismo año

También ha solicitado que se notifique a la entidad ecologista Greenpeace y al secretario general de ICV, Joan Herrera, –que denunciaron los hechos ante la Fiscalía de Tarragona–, que se ha abierto un procedimiento para que acrediten su condición de perjudicados.

Los cuatro imputados declararán el 21 y el 25 de marzo y la juez también cita a declarar, sin determinar la fecha, a más de una decena de testigos.

En su denuncia, el servicio de Medio Ambiente de la Fiscalía recuerda que fueron halladas partículas radiactivas en la orilla opuesta del río Ebro, en una chatarrería situada a 60 kilómetros de Ascó, e incluso en el zapato de un trabajador que salía de la central, mientras que «no se cancelaron las visitas de grupos de estudiantes a la central» una vez conocida la fuga y dispersión de partículas.

Según el fiscal, el suceso se produjo mientras finalizaba la recarga de combustible, cuando un trabajador novel «siguiendo instrucciones verbales» vació de forma indebida un recipiente con 50 litros de líquido radiactivo que saltó a la rejilla de aspiración del circuito de ventilación de la central –que además no tenía en funcionamiento el sistema de ventilación de emergencia que habría evitado la emisión al exterior–.

El incidente fue clasificado con un nivel 2 en la Escala Internacional de Sucesos Nucleares (Ines), que va de 0 a 7, y supuso la imposición por parte del Ministerio de Industria de la mayor multa de la historia nuclear española, un total de 15,4 millones de euros, que en su momento las entidades ecologistas criticaron porque consideraron que salía barato contaminar.

El reactor de Ascó I, de 1.032 megavatios de potencia, produce al año más de 760.000 megavatios por hora y es el cuarto de mayor potencia instalado en España. Inaugurado en 1983 y propiedad de Endesa, su actual permiso de explotación vence en octubre de este año.