El riesgo de fugas radiactivas en Fukushima es «mucho menor»

«El riesgo de que la situación empeore y de que haya nuevas emisiones masivas de materiales radiactivos es considerablemente menor», dijo Yukio Edano en una rueda de prensa, recogida por la agencia de noticias Kiodo.

Interrogado otra vez sobre una posible ampliación del perímetro de seguridad establecido en torno a la planta, indicó que el Gobierno va a ampliar el perímetro de seguridad establecido en torno a la planta de Fukushima más allá de los 20 kilómetros de radio, a fin de incluir ciudades y aldeas que han acumulado altos niveles de radiación.

«Estas regiones pueden acumular niveles de radiación de 20 milisieverts o más durante un periodo de un año», declaró Edano, en referencia a la aldea de Iitate (a 40 kilómetros de la central), a parte de la ciudad de Kawamata y a otras zonas. «No es necesario evacuarlas inmediatamente», prosiguió, aun admitiendo que lo deseable sería proceder a la evacuación en el plazo de un mes.

Hasta el momento, la evacuación es obligatoria para todas las personas que vivan a menos de 20 kilómetros de la central y voluntaria para quienes se sitúen en la horquilla entre los 20 y los 30 kilómetros. No obstante, a lo largo de este fin de semana algunos vecinos han regresado a sus casas para recoger sus pertenencias.

Este lunes se cumple un mes del terremoto de nueve grados en la escala de Richter que azotó la costa noreste de Japón y dio lugar a un tsunami con olas de hasta 38 metros de altura, desatando una grave crisis humanitaria y nuclear.

En referencia a los malos resultados que ha obtenido el gobernante Partido Democrático de Japón (DPJ) en las elecciones locales celebradas el domingo, Edano descartó que el primer ministro, Naoto Kan, vaya a dimitir.

«El primer ministro dedicará todas sus fuerzas a sus obligaciones», dijo el portavoz, al tiempo que apuntó a la reconstrucción del país como una de las principales.

Horas antes, Natsuo Yamaguchi, el líder de Nuevo Komeito, la segunda formación opositora, apuntó que estos comicios debían ser interpretados como una moción de confianza contra el Gobierno de Kan.

Por su parte, el gobernador de la prefectura japonesa de Fukushima, Yuhei Sato, se negó a recibir al presidente de la Compañía Eléctrica de Tokio (TEPCO), Masataka Shimizu, durante su visita a la zona, según revelaron fuentes cercanas a las dos partes.

Durante su visita a la prefectura, Shimizu pretendía entrevistarse con Sato para disculparse por los problemas derivados de la situación de la central, en cuyo entorno se han detectado altos niveles de radiactividad que han obligado a evacuar a las personas que viven a menos de 20 kilómetros de distancia de sus instalaciones.

Esta es la segunda ocasión en la que Sato rechaza la petición de Shimizu, quien ya el pasado mes de marzo, cuando comenzaron los problemas en la central, manifestó su intención de celebrar una reunión con las autoridades locales.

Sin embargo, el dirigente de TEPCO sí se entrevistará con los operarios que tratan de contener las fugas radiactivas de la planta. Después ofrecerá una rueda de prensa, la primera desde el 13 de marzo.

Shimizu fue hospitalizado el 29 de marzo víctima de mareos e hipertensión, dolencias que le mantuvieron alejado de la gestión de la crisis nuclear durante las primeras semanas. Su lugar fue ocupado por el presidente del consejo de la compañía, Tsunehisa Katsumata.

Shimizu pidió perdón a los vecinos de la prefectura de Fukushima por el accidente nuclear de Fukushima, así como por el vertido de agua radioactiva al mar procedente de la planta, uno de los incidentes más criticados por los vecinos de la zona, que dependen en gran parte de la industria pesquera.

El CSN continúa detectando en España «ligeros incrementos puntuales» de sustancias radiactivas

El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) informó de que, desde el pasado 28 de marzo, «algunas estaciones de gran sensibilidad de la red del CSN continúan detectando ligeros incrementos puntuales de la concentración de yodo y cesio en el aire procedentes de Japón».

Sin embargo, estos valores «no tienen significación desde el punto de vista de la protección radiológica ya que, en todos los casos, son muy bajos y sin ningún peligro para la salud de las personas y para el medio ambiente». Estas detecciones son, además, similares a las que se observan en otros países europeos.

Este organismo, según informa, continúa realizando un seguimiento de la situación, en coordinación con los organismos internacionales. El CSN mantiene el seguimiento habitual de los índices de radiación ambiental en todo el territorio nacional a través de las diferentes redes de vigilancia radiológica. En este sentido, aclaró que «todos los valores registrados en las estaciones están dentro de la normalidad».

Greenpeace proyecta mensajes antinucleares en las centrales españolas

Asimismo, activistas de Greenpeace proyectaron imágenes y mensajes antinucleares en todas las centrales españolas «para pedir el fin de la era nuclear, el cumplimiento del compromiso que tiene el PSOE al respecto y apostar definitivamente por un sistema energético suficiente, inteligente y cien por cien renovable», según informó la organización ecologista.

Así, Greenpeace proyectó mensajes como «No más Fukushima», «Peligro nuclear» o «Danger» con motivo del cumplimiento del primer mes después del accidente nuclear en la central japonesa de Fukushima. En este sentido, defendió que sus análisis «demuestran que hay altos niveles de radiactividad en zonas densamente pobladas en el área de 40 kilómetros de radio de la central nuclear».

Además, la organización ecologista afirmó que con esta «acción pacífica» pretende «llamar la atención sobre el funcionamiento peligroso de las centrales nucleares españolas» ya que, según añadió, «el parque nuclear español está al final de su vida útil y sufre graves problemas de seguridad«.

Por ello, Greenpeace pidió que se incluyan toda una serie de pruebas en los llamados «stress test» que se van a realizar a las centrales nucleares y recordó que está previsto que este martes se debata en el Congreso de los Diputados una Proposición No de Ley del PSOE sobre estas pruebas y el cierre de la central de Santa María de Garoña (Burgos), prevista para 2013.

Greenpeace también consideró que, además de probar la resistencia de las centrales nucleares ante terremotos e inundaciones extremas, estas instalaciones «deben demostrar que son capaces de superar posibles ataques terroristas, sabotajes y ciberataques, así como el impacto de aeronaves o misiles«.

Por otra parte, un equipo de científicos y expertos en protección radiológica de Greenpeace aseguró haber descubierto «altos niveles» de contaminación radiactiva en alimentos básicos producidos en diversas localidades de Ucrania, 25 años después del accidente nuclear de Chernóbil.

Greenpeace decidió hacer estos análisis tras la decisión del Gobierno ucraniano de finalizar su realización, que la organización ecologista considera «equivocada».

En concreto, la ONG dice haber encontrado en un pueblo de la región de Rivnenska el isótopo radiactivo cesio-137 en el 93% de las muestras de leche recogidas. El cesio-137, con una vida media de 30 años, aparece en esas muestras de leche en un nivel entre 1,2 y 16,3 superior al considerable aceptable en Ucrania, afirmó Greenpeace.

La organización aseguró que los niveles «más peligrosos» se encontraron en alimentos «clave», como leche, bayas y setas.

«Existe la necesidad urgente de continuar analizando con rigor y de manera científica la contaminación por isótopos radiactivos de las tierras de cultivo y de pasto en las áreas afectadas de Ucrania», señaló Iryna Labunska, científica de Greenpeace.

Los ecologistas lamentaron que, «después de 25 años», la población que vive a cientos de kilómetros de Chernóbil «continúe todavía expuesta a niveles de radiación peligrosos a través de la comida de origen local».

Los partidos catalanes renuevan su rechazo al almacén nuclear (ATC)

De este modo, los cuatro grupos parlamentarios reafirmaron la negativa a acoger el silo nuclear que ya votaron durante un pleno de la cámara catalana en marzo de 2010, mientras que el PP votó de nuevo en sentido diferente, según confirmaron fuentes parlamentarias.

El Parlament de Catalunya ya realizó una votación similar de rechazo en 2008, por lo que el posicionamiento actual es el tercero que se produce en la misma línea, y hace coincidir al Govern de CiU con el anterior tripartito.

Greenpeace, por su parte, felicitó a los partidos políticos por renovar su compromiso «contra el cementerio nuclear», y también subrayó que el ministro de Industria, Miguel Sebastián, se queda «sin el más mínimo espacio político» para continuar con el proceso de elección del candidato.

Según los ecologistas, Sebastián confiaba en que con la victoria de CiU en las elecciones autonómicas catalanas se pudiera desencallar la instalación del ATC en Ascó (Tarragona), pero la nueva votación «ha hecho añicos esta posibilidad».

Greenpeace instóde nuevo en supeditar la instalación del silo nuclear al establecimiento de un calendario de cierre de las nucleares, e insistió en que el proyecto no tiene los informes técnicos ni de seguridad necesarios.

Asimismo, Greenpeace presentó un informe del que se desprende que la actividad de refrigeración de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) produce contaminación térmica en el río Ebro, por lo que la organización reclamó al Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM) que «revoque y paralice» la autorización de vertido de aguas de refrigeración de la central «que no cumple los criterios».

El responsable de la campaña de energía nuclear de Greenpeace, Carlos Bravo, recordó que, en 2009, un informe del MARM ya advertía de los problemas de refrigeración de Garoña, motivo por el que la central tuvo que parar su actividad por la subida de temperatura de las aguas cuyo umbral máximo es de tres grados centígrados, según especifica la autorización de 18 de octubre de 2007 de vertido de aguas otorgada a Nuclenor -titular de la central- por la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) -organismo dependiente del Ministerio-.

De este modo, Greenpeace encargó a entidades homologadas por la Administración un estudio para la recogida y análisis de muestras termométricas que, según apunta Bravo, se llevaron a cabo el pasado mes de febrero, entre la localidad de Frías y la presa de Sobrón, siendo éste último el embalse donde se produce tanto la toma de agua como el vertido de la misma.

El informe concluyó que la actividad de refrigeración de la central produce una notable contaminación térmica en el río Ebro que se trasmite incluso aguas arriba de la propia central. Así, según las conclusiones del estudio «la temperatura del río Ebro el día del muestreo (soleado y sin precipitaciones) era de 6,5 grados centígrados y en ausencia de la actividad de la central lo esperable habría sido encontrar a lo largo del río temperaturas de ese orden y desde luego inferiores a los 10 grados centígrados».

Sin embargo, la temperatura de las aguas del embalse del Sobrón, tras la zona de dispersión térmica, se situó entre 17 y 21 grados centígrados, un incremento que, según Bravo, supera «con creces los tres grados centígrados permitidos por la autorización del vertido».

Además, Bravo denunció que los datos de temperatura del agua que toma Nuclenor «no se ajustan a la realidad y están orientados a ocultar la enorme contaminación térmica que provoca su actividad» y para ello, «cuenta con la connivencia de la Confederación Hidrográfica del Ebro».

«La Confederación Hidrográfica del Ebro está haciendo la vista gorda», subrayó Bravo tras señalar que el organismo reconoce a Greenpeace en un escrito que no realiza controles termométricos propios en el entorno de la central «ya que se consideran suficientes los que realiza el Nuclenor».

Por otro lado, Bravo aseguró que Greenpeace emprenderá acciones legales «para exigir al Ministerio de Medio Ambiente que tome cartas en el asunto» y estudia denunciar a la Confederación Hidrográfica del Ebro por «permitir la manipulación de los datos por parte de Nuclenor».

Asimismo, Bravo señaló que la organización se dirigió por escrito al ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba; a la ministra de Defensa, Carme Chacón, a la responsable de Medio Ambiente, Rosa Aguilar y al titular de Industria, Miguel Sebastián para exigirles la realización urgente de los test de estrés obligatorios para todas las centrales nucleares y el cierre inmediato de las que no los superen.

Para Greenpeace, estas pruebas, además de frente a terremotos e inundaciones, deben realizarse para probar la resistencia y el grado de vulnerabilidad de las instalaciones nucleares frente a posibles ataques terroristas y sabotajes; ciberataques; ante el impacto de aeronaves o misiles (por accidente o ataque terrorista); y ante situaciones de emergencia como las vividas en la central de Fukushima, en Japón.

Por su parte, la directora ejecutiva de Greenpeace España, Miren Gutiérrez, reclamó al Gobierno que en la nueva ley, en trámite parlamentario, se tenga en cuenta la responsabilidad de las eléctricas en caso de accidente nuclear y que no se limite a 1.200 millones de euros la cantidad que tienen que asumir por los daños sufridos, momento en el que recordó que en el caso de Fukushima el coste de los daños se ha cifrado en 96.000 millones de euros.

La Confederación Hidrográfica del Ebro señaló también que analizará los datos del informe presentado por Greenpeace en el que se denuncia que el agua del Ebro en el entorno de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) se está calentando y afirmó que, en su función de vigilar el cumplimiento de la autorización de vertido de la central nuclear de Garoña, dispone de distintas redes de control de datos «cualitativos y cuantitativos» que tiene dispuestas por la cuenca hidrográfica y aguas abajo de la planta burgalesa, con el objetivo de cumplir con el Reglamento del Dominio Público Hidráulico.

Así, subrayó que además de los controles exigidos por el citado reglamento, exige al titular de la central, Nuclenor, un Informe Anual limnológico para efectuar un «mayor control» de los efectos del vertido en el embalse de Sobrón. El citado informe incluye datos hidrológicos; físico-químicos del agua y de los sedimentos; de plancton y de los peces que permite un análisis global de la situación del embalse como masa de agua.

Asimismo, Nuclenor defendió que la temperatura del agua en el embalse de Sobrón, situado en las inmediaciones de la instalación nuclear, se mantuvo en el año 2009 dentro de los límites fijados por el reglamento de Dominio Público Hidráulico.

Según señalaron fuentes de la entidad en un informe, con datos de 2009, en respuesta a Greenpeace se señala que la temperatura en el embalse de Sobrón, situado en el cauce del Ebro, se mantuvo entre 5,96 y 21,15 grados a lo largo de todo el año. Unos registros compatibles para aguas habitadas por ciprínidos o por salmónidos, según lo fijado por el Real Decreto de 1988 que señalaba el reglamento de Dominio Público Hidráulico.

Además, añadió que a lo largo de 2009 se cumplió el condicionado referente a las aguas de refrigeración de la Autorización de Vertido de Aguas Residuales de la central nuclear excepto en cuatro circunstancias excepcionales en las que «se habría producido una situación semejante incluso sin la presencia de la central».

Estas circunstancias se deben a «enfriamientos súbitos del agua de la toma» motivados por cambios en el tiempo atmosférico o por incrementos del caudal y que no estén acompañados por otro en la presa «debido a la inercia de la masa del agua».

Así, en las cuatro circunstancias excepcionales mencionadas, las temperaturas tanto en la central de Garoña como en el embalse de Sobrón fueron «muy bajas» por lo que este incremento «carece de significado ecológico en el contexto regional donde se encuentra el embalse y, consecuentemente, no afecta al embalse».

El futuro de la energía nuclear dependerá de los resultados de las pruebas de estrés a las centrales

Durante la inauguración de la jornada «Novedades normativas en la industria nuclear» organizada por el Club Español de la Energía, Mariano Bacigalupo se refirió al «impacto terrible» que el incidente de Japón tendrá sobre el debate sobre la energía nuclear, puesto que 25 años después del accidente de Chernobyl, a su juicio, este debate parecía «acabado» y ahora parece que «vuelve a la casilla de salida».

Además, criticó el «alarmismo oportunista» fomentado por varios líderes «de primera magnitud» y se refirió en concreto a la canciller alemana, Angela Merkel, que en medio de unas elecciones llegó a suspender la derogación de la ley de abandono nuclear.

En este contexto, el abogado del Estado y ex secretario general del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), Antonio Morales, subrayó que la exigencia del ordenamiento jurídico en materia nuclear requiere de «un andamiaje jurídico muy bien estructurado» porque la regulación nuclear tiene unas «características muy peculiares y propias», como el desbordamiento absoluto del concepto de soberanía y territorialidad de las normas.

Asimismo, explicó que la regulación nuclear interesa no sólo a los países que tienen centrales nucleares porque existen multitud de instalaciones radiactivas que también hay que regular. «Los países que tienen centrales tienen interés en que se regule adecuadamente, pero también los que no la tienen, incluso los países anti-nucleares y, al mismo tiempo, es importante para la industria nuclear que se regule bien, algo que queda demostrado en Fukushima», agregó.

En cuanto a los organismos reguladores defendió que, en el caso de España, la independencia está muy bien definida, aunque manifestó que, en su opinión, se observa una tendencia a la «sobre-regulación» y, en todo caso, recordó que la regulación nuclear debe permitir, respetando los límites de la seguridad, que las empresas sean rentables, porque no son ONGs.

Respecto a la transparencia, señaló que en la reforma de la normativa del CSN de 2007 se amplió el grado de acceso a la información y defendió que «no hay nada que ocultar» porque la transparencia es «fundamental», ya que implica buena regulación y minimiza a la población la sensación de riesgo.

Por otro lado, el catedrático emérito de tecnología nuclear y ex consejero del CSN Agustín Alonso Santos, explicó la pirámide normativa nuclear y se refirió a la potestad del CSN para elaborar y aprobar instrucciones, circulares y guías de carácter técnico relativas a las instalaciones nucleares y radiactivas, a las actividades relacionadas con la seguridad nuclear y a la protección radiológica.

Mientras, la subdirectora general de la Asesoría Jurídica del CSN, Victoria Eugenia Méndez, explicó la última directiva de la Unión Europea en materia de seguridad nuclear y dijo que ésta deberá estar transpuesta al ordenamiento jurídico español antes de julio, puesto que entrará en vigor el día 22 de ese mes.

Así, desglosó la Directiva 2009/71 de Euratom, por la que se establece un marco comunitario para la seguridad de las instalaciones nucleares y que es vinculante para todos los Estados Miembro aunque estos podrán hacerlo de distintas formas.

En el caso de España, aseguró que el Estado está «de acuerdo» con la citada directiva y que «realmente, no va a tener que hacer prácticamente ningún esfuerzo para cumplirla, porque ya tiene incorporados varios elementos de dicha Directiva». De hecho, apuntó que España ya tiene realizada su «tabla de trasposición», la cual ya fue entregada a la Comisión Europea. «España hizo sus deberes mediante el Ministerio de Industria y el CSN», apostilló.

Finalmente, reiteró que en España, «al igual que otros países con elevados estándares de seguridad nuclear, no parece que haga falta una reforma en profundidad del marco normativo para cumplir la Directiva».

Montoro cree que el siniestro de Japón puede cambiar la política energética

Por su parte, el ex ministro y actual coordinador de Economía del PP, Cristóbal Montoro, admitió la posibilidad de que Europa modifique su política energética como consecuencia de la fuga radiactiva de la central nuclear de Fukusima.

«Estamos en una situación tan grave que puede haber cambios», afirmó el que fuera ministro de Economía del segundo Gobierno de José María Aznar.

Montoro dijo que el siniestro de Japón ha creado «incertidumbre» sobre el futuro de la energía en Europa, que ahora se enfrenta al «desafió de garantizar la seguridad» de las centrales nucleares.

El dirigente del PP se manifestó partidario de una reforma energética que incluya el carbón como una de las fuentes y que «alejada de ideologías» contemple los costes de producción como una de las prioridades.

El CSN analiza los sistemas de seguridad de las centrales de Finlandia y Suecia

En otro orden de cosas, una delegación del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), encabezada por su presidenta, Carmen Martínez Ten, y el consejero Antonio Colino, y una representación de la Comisión de Industria, Turismo y Comercio del Congreso de los Diputados visitaron algunos de los emplazamientos nucleares de Finlandia y Suecia entre los días 4 y 6 de abril.

La representación de la Comisión de Industria, Turismo y Comercio del Congreso de los Diputados estuvo encabezada por su presidente, Antonio Cuevas, y los diputados Francesc Vallès, Antonio Erías, Pedro Azpiazu, Jordi Jané, Mª Nuria Buenaventura y José Luis Ruiz-Navarro, todos ellos, miembros de la Ponencia de seguridad nuclear del Congreso.

El motivo de este viaje fue el conocimiento, de primera mano por parte de los parlamentarios españoles, de los sistemas de regulación propios de otros países y los sistemas de operación de centrales nucleares e instalaciones de almacenamiento de combustible gastado.

Ambas delegaciones visitaron la instalación de Olkiluoto en Finlandia y CLAB y Äspö, en Suecia y mantuvieron una reunión con el organismo regulador sueco para analizar los sistemas de seguridad y los sistemas de almacenamiento que se llevan a cabo en estos países del norte de Europa.

Alemania endurece su postura y aboga por desconectar las nucleares antes del año 2020

Juergen Becker apostó por que las ocho plantas que las autoridades prevén desconectar este año «no sean reactivadas», y «las restantes nueve sean cerradas a finales de la década».

Estas palabras de Becker, que no fueron refrendadas por otros miembros de su Ejecutivo, llegan en pleno debate internacional acerca de la conveniencia de la industria nuclear, después de que el terremoto y el posterior tsunami ocurrido en Japón el 11 de marzo hayan provocado graves daños en el complejo atómico de Fukushima.

Para uno de los tres viceministros de Medio Ambiente alemanes, el caso de Japón ha demostrado que «el riesgo es demasiado alto para justificar el mantenimiento de la energía nuclear». «En un país civilizado, es mejor pensar en otras fuentes energéticas», ha apostillado.

Becker se pronunció de esta forma al margen del encuentro de la Agencia Internacional sobre Energías Renovables que se celebra en Emiratos Árabes Unidos, mientras la canciller alemana, Angela Merkel, sigue negando que su Gobierno haya alcanzado conclusiones en torno al futuro de la energía nuclear.

Berlín nombró dos comisiones para que realicen un informe sobre la industria. Según declaró Merkel antes del primer encuentro de una de estas comisiones, cualquier posible desconexión de las centrales tiene que ser «discutido, medido y cuantificado».

La Comisión Ética para un Suministro de Energía Seguro, como se denomina este panel, cuenta con la jefatura del ex ministro de Medio Ambiente Klaus Toepfer y del presidente de la Sociedad Alemana de Investigación (DFG), Matthias Kleiner. El grupo prevé presentar su informe a finales del próximo mes de mayo.

En una entrevista con el «Financial Times Deutschland«, Kleiner ya marcó algunos límites en el debate abierto. Así, subrayó que «hablar sólo de salir de la energía nuclear es demasiado simple», y recordó que no tendría sentido cerrar las instalaciones para depender únicamente del suministro procedente en el extranjero.

La asociación industrial BDEW adelantó que Alemania se convertirá en un país netamente exportador en un futuro y que recibirá la energía necesaria principalmente de Francia, donde la estatal EDF opera 58 reactores.

«Necesitamos alcanzar una estrategia sobre energía a nivel nacional que sirva de guía para las próximas décadas y sea aceptada por el conjunto de la sociedad», explicó Kleiner.

La AIEA pide normas estrictas y transparencia para reparar la confianza en la nuclear

Japón lleva luchando más de tres semanas para controlar la planta nuclear que se vio afectada por el terremoto y el posterior tsunami del 11 de marzo, lo que ha abierto el debate sobre la energía nuclear en todo el mundo.

«La crisis en Fukushima Daiichi tiene grandes repercusiones para la energía nuclear y nos coloca a todos nosotros ante un desafío importante», aseguró Yukiya Amano en una reunión con 72 países en Viena.

Durante la Convención sobre Seguridad Nuclear, que pretende revisar las normas de la seguridad nuclear y que fue convocada antes del inicio de la crisis en Japón, Amano dijo a los delegados que no pueden tratar la cuestión nuclear como si no hubiera pasado nada.

«La preocupación de millones de personas en el mundo sobre si la energía nuclear es segura debe tomarse seriamente», indicó. «La adhesión rigurosa a las normas más importantes de seguridad a nivel internacional y una completa transparencia, en buenos y malos momentos, son vitales para restaurar y mantener la confianza pública en la energía nuclear», aseguró Amano en su discurso.

Una de las formas para mejorar las normas es dicha Convención, aunque la adhesión de sus miembros a este pacto es voluntaria. La AIEA no puede obligar a los países a aceptar sus recomendaciones en materia de seguridad, aunque sí a poner fin a la proliferación de armas atómicas.

Amano aseguró que a finales del pasado año más de 60 miembros de la AIEA anunciaron a la organización que estaban barajando la posibilidad de introducir programas de energía nuclear.

«A la luz del accidente de Fukushima Daiichi, algunos países han anunciado la revisión de sus planes de energía nuclear«, aseguró y añadió que las razones por las que se elige la energía nuclear no han cambiado. «Estas incluyen la creciente demanda de energía a nivel mundial, al igual que la preocupación por el cambio climático, los volátiles precios de los combustibles fósiles y la seguridad energética«, indicó Amano.

Alemania y Suiza ya han anunciado que cerrarán todos los reactores viejos o que suspenderán nuevas concesiones. China ha suspendido la construcción de nuevas plantas y Taiwán estudia el recorte de su producción nuclear.

El jefe de explotación de Ascó se niega a declarar ante la juez por la fuga radiactiva

La declaración del cuarto imputado, el inspector residente del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), Antonio G.R., se suspendió por falta de tiempo, ya que también declaró uno de los peritos.

En un auto fechado el 10 de febrero, la juez admitió a trámite la querella presentada por Fiscalía de Medio Ambiente y abrió diligencias para practicar nuevas pruebas.

La denuncia de Fiscalía se centraba en los hechos que ocurrieron en noviembre de 2007, cuando la central de Ascó I emitió al exterior partículas radiactivas de las que no informó hasta abril del año siguiente, y que le ocasionó a la planta en 2009 la imposición de una multa de 15,39 millones de euros por parte del Ministerio de Industria, la más alta de la historia nuclear española.

La Fiscalía atribuye a los cuatro acusados la posible comisión de un delito contra la seguridad colectiva por exposición de radiaciones ionizantes debida a una «imprudencia grave».

Además, el fiscal aprecia la comisión de un posible delito contra el medio ambiente, otro contra los derechos de los trabajadores y un cuarto por falsedad documental.

En su denuncia, el servicio de Medio Ambiente de la Fiscalía recuerda que fueron halladas partículas radiactivas en la orilla opuesta del río Ebro, en una chatarrería situada a 60 kilómetros de Ascó, e incluso en el zapato de un trabajador que salía de la central, mientras que «no se cancelaron las visitas de grupos de estudiantes a la central» una vez conocida la fuga y dispersión de partículas.

Según el fiscal, el suceso se produjo mientras finalizaba la recarga de combustible, cuando un trabajador novel «siguiendo instrucciones verbales» vació de forma indebida un recipiente con 50 litros de líquido radiactivo que saltó a la rejilla de aspiración del circuito de ventilación de la central –que además no tenía en funcionamiento el sistema de ventilación de emergencia que habría evitado la emisión al exterior–.

El incidente fue clasificado con un nivel 2 en la Escala Internacional de Sucesos Nucleares (INES), que va de 0 a 7, y supuso la imposición por parte del Ministerio de Industria de dicha multa que, en su momento, las entidades ecologistas criticaron porque consideraban que «salía barato contaminar».

El reactor de Ascó I, de 1.032 megavatios de potencia, produce al año más de 760.000 megavatios por hora y es el cuarto de mayor potencia instalado en España. Inaugurado en 1983 y propiedad de Endesa, su actual permiso de explotación vence en octubre de este año.

El consorcio eléctrico RWE presenta una demanda contra la moratoria nuclear alemana

El grupo energético consideró que la obligación de defender los intereses de sus accionistas le fuerza a presentar la demanda y sostuvo que la moratoria carece de base legal, opinión que comparten varios expertos jurídicos, quienes estiman que la denuncia podría tener éxito.

Pese a todo, RWE comunicó que apoya la decisión del Gobierno de dictar la moratoria para verificar la seguridad de todas las plantas atómicas con nuevos y mas severos estándares.

Es mas, la presentación de la denuncia permitiría a RWE hasta el dictado de una sentencia reactivar la central atómica de Biblis A, aunque la compañía eléctrica subrayó que la mantendrá desconectada de la red.

La decisión de RWE contrasta con la anunciada por la compañía eléctrica E.ON, que comunicó su intención de no actuar judicialmente contra la moratoria, pese a que los estados federados de Baja Sajonia y Baviera ya han ordenado la desconexión temporal de dos de sus centrales atómicas, las plantas de Isar I y Unterwesser.

El Consejo Directivo de E.ON, tras una larga deliberación, llegó a la conclusión de que el camino correcto es participar de forma constructiva en el debate sobre el futuro de la energía atómica lo que se vería entorpecido si se lleva el asunto a los tribunales.

Tras la catástrofe nuclear en Japón, el Gobierno alemán decretó una moratoria atómica de tres meses, durante los que se deberán revisar la seguridad de todos los reactores que existen en Alemania.

Además ordenó la desactivación temporal durante ese plazo de 7 de las 17 centrales existentes en Alemania, entre ellas las dos pertenecientes a E.ON arriba mencionadas. La eléctrica alemana tiene participación en otras dos centrales nucleares, cuya gestión comparte con el consorcio energético Vattenfall.

Por otro lado, el rotativo Leipziger Volkszeitung informó de que la coalición de Gobierno que preside la canciller federal, Angela Merkel, ha llegado a un acuerdo para clausurar definitivamente las siete plantas atómicas desconectadas provisionalmente en base a la moratoria.

El diario reveló que en una reunión confidencial celebrada el pasado martes los líderes de los partidos y jefes parlamentarios de la coalición de cristianodemócratas, socialcristianos bávaros y liberales llegaron a un acuerdo básico al respecto.

El cierre definitivo afectará a esas siete plantas, así como a la central atómica de Krümmel, al norte del país, más moderna, pero que actualmente se encuentra desconectada por una avería y que reiteradamente ha dado problemas en su funcionamiento.

La información subrayó que el endurecimiento de los criterios de seguridad para el funcionamiento de las centrales nucleares «garantiza» que las ocho actualmente desconectadas nunca volverán a suministrar electricidad a la red.

La Fundación Ideas reafirma la irracionalidad e inviabilidad económica de las nucleares

En el caso español se abogó por el fin definitivo de la energía nuclear en 2028, cuando la última central, la de Trillo (Guadalajara), agote su vida de diseño.

La Fundación Ideas propuso, en este sentido, un «plan de sustitución de la energía nuclear de forma ordenada, siempre que se avance en el despliegue de fuentes de generación renovable».

Para argumentar su posición citaron su informe «Un nuevo modelo energético para España. Recomendaciones para un futuro sostenible«, elaborado en mayo de 2009. A partir de este documento, difundieron un resumen en nueve puntos, que incluye, junto a problemas como el los residuos y la seguridad, otros que declararon la inviabilidad económica de la industria atómica.

Según el informe de Ideas, para que esta energía resultara «relevante en la lucha contra el cambio climático» -argumento que utilizan sus defensores- se tendrían que construir tres centrales nucleares al mes hasta 2070 para que esta energía satisficiese el 20% del consumo dentro de 60 años.

Para Jeremy Rifkin, presidente de la Fundation of Economic Trends y autor de uno de los estudios que incluye el documento, llegar a este 20 % de cobertura de la demanda energética sería la condición indispensable para que la industria atómica contribuyera a reducir el cambio climático de manera relevante.

Para alcanzar esta cota serían necesarias 1.500 centrales de nueva construcción, que supondrían «un coste mínimo de 2.000 millones de dólares cada una», prosiguió Rifkin.

A este gasto habría que sumar el de la renovación de los 442 reactores existentes en la actualidad. Éstos, explicó el informe de Ideas, se encuentran en su mayoría tras el ecuador de su vida útil, lo que exigiría un desembolso de más de un billón de dólares.

Rifkin añadió que, aún asumiendo que se puedan construir nucleares a este ritmo, «algo que las empresas del sector energético consideran imposible», la industria se enfrentaría al problema de la escasez de uranio.

Los exámenes a las centrales nucleares europeas incluirán resistencia a inundaciones, la fusión del núcleo y terremotos

En la reunión, España estuvo representada por el consejero del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) Antonio Gurguí y la directora técnica del CSN, Isabel Mellado.

Así, los reguladores fijaron como plazo para la realización de estas pruebas de resistencia un total de seis meses para que las centrales se sometan a revisión (a partir de la aprobación de la propuesta) y tres meses más para la evaluación por parte de los organismos reguladores. Las evaluaciones, según consideró WENRA, permitirán analizar el comportamiento de las centrales nucleares ante una serie de situaciones extremas que pudieran poner en riesgo la seguridad de las mismas.

Para ello, los reguladores europeos crearon un grupo de trabajo que precisará en un documento que se elaborará en las próximas semanas el alcance y contenido de las pruebas de resistencia

Mientras, el CSN envió a los titulares de las seis centrales y ocho reactores nucleares españoles la propuesta de WENRA, en la que se explican las pruebas de resistencia a las que se deberán someterse. El organismo regulador español señaló también que ya inició una ronda de reuniones con los responsables de las plantas para plantear el desarrollo de los test de estrés.

Igualmente, el CSN remitió al Gobierno la información de la reunión del WENRA para contribuir a promover una definición «común» del alcance de los análisis europeos, sin menoscabo de que las autoridades nacionales amplíen estas evaluaciones si lo estiman necesario.

Concretamente, para llevar a cabo las pruebas de resistencia se identificaron una serie de sucesos iniciadores de un potencial accidente, así como situaciones que podrían ocurrir en el desarrollo de una emergencia más allá de las bases de diseño, con el fin de adoptar medidas para su prevención y para afrontar sus posibles consecuencias.

De este modo, el CSN precisó que de acuerdo a la información recibida hasta la fecha sobre el accidente nuclear de la central de Fukushima Daiichi, las pruebas deberán incluir, como mínimo, sucesos iniciadores como un terremoto superior al de base de diseño; inundaciones superiores a las de base de diseño; otras condiciones externas extremas, dependiendo de las características del emplazamiento que deriven en pérdida de las funciones de seguridad; pérdida total prolongada del suministro eléctrico.

Asimismo, se deberá incluir al menos exámenes en base a la pérdida prolongada del sumidero final de calor. Problemas de gestión del accidente con fusión del núcleo, como la acumulación de hidrógeno, y condiciones degradadas en el almacenamiento del combustible gastado, como la pérdida de blindaje contra la radiación.

Finalmente, el CSN agregó que, adicionalmente, se tendrá que tener en cuenta las acciones automáticas; las acciones específicas de los operadores descritas en los procedimientos operativos de emergencia; cualquier otra medida prevista de prevención; recuperación y mitigación de accidentes, así como la situación fuera de la planta, o la posibilidad de que varias unidades se vean afectadas al mismo tiempo.

La presidenta del CSN se reunirá AMAC el martes

Asimismo, la comisión directiva de la Asociación de Municipios en Áreas con Centrales Nucleares (AMAC), de la que forman 21 alcaldes, se reunirá el próximo martes con la presidenta del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), Carmen Martínez Ten, para que ésta les explique «en detalle» la información que se maneja hasta el momento acerca de las causas, la evolución y las consecuencias de la situación de emergencia nuclear en Japón.

AMAC señaló que desde que comenzó la emergencia, el CSN ha mantenido un seguimiento continuo de la situación de las centrales nucleares japonesas desde la Sala de Emergencias (SALEM) del que ha sido informada «de forma permanente».

Así, los municipios señalaron que los alcaldes pedirán información acerca del contenido de los nuevos análisis de seguridad a las centrales nucleares españolas, encargados por el Gobierno al CSN.

Los valores de radioactividad en España continúan estables

Pese a que la crisis nuclear en la central japonesa de Fukushina provocó un aumento de los niveles normales en Islanda, el Ejecutivo español sostiene que aquí «no se esperan alteraciones significativas en estas mediciones en el continente europeo».

España cuenta con dos operativos que suman un total de unos mil puntos de medición radiológica ambiental, repartidos por todo el territorio nacional, que permiten medir los niveles de radiación en el aire, cuencas fluviales, puntos del litoral, suelos y productos alimentarios.

La Red de Vigilancia de Ámbito Nacional del Consejo de Seguridad Nuclear se compone a su vez de dos redes de vigilancia: la Red de Estaciones Automáticas (REA) y la Red de Estaciones de Muestreo (REM).

La red de estaciones automáticas (REA) está integrada por 25 estaciones de medición automática, que disponen de instrumentos capaces de medir continuamente variables radiológicas (tasa de dosis gamma, concentración de radón, radioyodos y emisores alfa y beta en aire), así como variables meteorológicas (temperatura, precipitaciones, humedad relativa, presión atmosférica, dirección y velocidad del viento).

La recepción, gestión y análisis de estos datos corresponde al CSN, donde también se reciben los datos procedentes de la red de Protección Civil. En la red de estaciones de muestreo (REM), la vigilancia se realiza mediante la toma de muestras (terrestres y/o acuáticas) y su posterior análisis radiológico. Este proceso lo realiza el CSN en colaboración con una serie de laboratorios e instituciones de investigación españolas.

El REM se compone a su vez de dos redes de mediciones radiológicas complementarias, la denominada «red densa» y la «red espaciada». La red densa esta compuesta por numerosos puntos de tomas de muestras repartidos por todo el territorio nacional, y la red espaciada consiste en la selección de un número limitado de puntos de muestreo, donde se realizan medidas de muy alta sensibilidad y especialización.

Con estas dos redes se elaboran estudios e informes para dos programas, el programa de vigilancia de la atmósfera y el medio terrestre, y el programa de vigilancia del medio acuático continental y costero.

El programa de vigilancia de la atmósfera y el medio terrestre tiene como objetivo medir la radiactividad en suelos, aire, agua potable, leche y dieta tipo (alimentos básicos). El CSN desarrolla este programa mediante acuerdos de colaboración suscritos con 20 universidades y organismos de investigación repartidos por toda España.

El programa de vigilancia del medio acuático continental y costero tiene como objetivo vigilar la calidad radiológica de las aguas fluviales de las distintas cuencas hidrográficas, así como del agua de mar en diferentes puntos del litoral. Este programa se lleva a cabo por el Centro de estudios y Experimentación de Obras Públicas (Cedex) en colaboración con el CSN.

La red de alerta de radiactividad (RAR), dependiente de la Dirección General de Protección Civil, la forman 903 estaciones medidoras, repartidas por todo el territorio nacional y dotadas de tecnología capaz de detectar cualquier nivel de radioactividad ambiental superior a lo normal. Los datos recogidos en estas estaciones son enviados al Consejo de Seguridad Nuclear, que es el organismo encargado de evaluar y gestionar los datos.

El PSOE se compromete a mantener reuniones «al más alto nivel» con Greenpeace

Por su parte, el PSOE se comprometió a «abrir las líneas de interlocución al más alto nivel» con Greenpeace, después de reunirse con los representantes de la organización que participaron en Ferraz en una acción de protesta antinuclear.

Según informó el PSOE, los socialistas explicaron a Greenpeace durante el encuentro que la posición del partido sobre la energía nuclear «no se ha modificado» después de los sucesos de Fukushima.

El Partido Socialista aseguró «entender» que «el planteamiento de los ecologistas sea llevar a cabo acciones de este tipo», y afirmó que «no ha habido ningún inconveniente en recibirlos en la sede de Ferraz».

Los socialistas recordaron a los ecologistas que la posición del partido sigue siendo «que las centrales después de 40 años tienen que cerrar, a no ser que por una serie de circunstancias o informes favorables del Consejo de Seguridad Nuclear pueda abrirse una prueba extraordinaria», y reiteraron que «Garoña va a cerrar en 2013».

«La relación del Partido Socialista con Greenpeace en los últimos años ha sido fluida y constante y siempre las puertas del PSOE han estado abiertas a esta organización», aseguraron.

Greenpeace cambia los logos de las sedes del PP y del PSOE para exigirles el fin de la nuclear

Activistas de Greenpeace escalaron las sedes del PSOE en Ferraz y del PP en Génova para cambiar sus logotipos y reclamar un «compromiso claro y rotundo con el fin de la energía nuclear en España».

Así, reclamaron que tras el accidente nuclear registrado en Japón a raíz del tsunami que siguió al terremoto de 9,1 grados de magnitud en la Escala Richter, «adopten una actitud responsable en materia de energía y promuevan activamente el abandono de la energía nuclear en España».

Concretamente, en el PSOE los escaladores cambiaron el logo por otro que hace alusión a su apoyo a la energía nuclear. Mientras, en la sede del PP trabajadores del partido trataron de impedir el desarrollo de la protesta pacífica. Los activistas desplegaron pancartas con el lema «No más Fukushima. Nucleares, cierre ya» e hicieron sonar una alarma que dice «Atención, atención, se declara alarma nuclear».

Greenpeace cuestionó la actitud del PP y del PSOE hacia la energía nuclear y se planteó hasta qué punto seguirán defendiendo este tipo de energía y los intereses económicos de la industria nuclear.

«La situación de la central nuclear de Fukushima sigue descontrolada después de casi dos semanas y ya se han emitido grandes cantidades de radiactividad. ¿Hasta dónde están dispuestos a llegar los partidos políticos para defender la energía nuclear? ¿A qué están esperando? Si ha pasado en Japón perfectamente puede pasar en España, pues tenemos el mismo tipo de reactores», declaró el responsable de la campaña Nuclear de Greenpeace, Carlos Bravo.

Finalmente, recordaron que Greenpeace pide al Gobierno y a los partidos políticos un plan de cierre progresivo pero «urgente» de las centrales nucleares españolas, comenzando por Santa María de Garoña (Burgos) y Cofrentes (Valencia) porque disponen de reactores similares a los de Fukushima Daiichi; al tiempo que reclaman un 50 por ciento de electricidad renovable en 2020 y hasta un 100 por ciento de renovables antes de 2050.

Por su parte, la organización Ecologistas en Acción lanzó una ciberacción que consiste en que los ciudadanos envíen correos electrónicos al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, al ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián, y a la ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Rosa Aguilar, para que inicien un plan de cierre de las centrales nucleares españolas que acabe en 2020 y que paralicen el proceso del almacén temporal centralizado (ATC) de residuos nucleares.

En la carta que llegará a los destinatarios se esgrime que la seguridad es uno de los principales elementos para exigir sus objetivos, una vez que consideran que el accidente nuclear de Japón «ha demostrado que, por improbables que se presenten, los accidentes nucleares acaban ocurriendo» y que un accidente nuclear es «potencialmente de muchísima mayor gravedad que uno en la industria renovable».

Además, añadieron que el tema de los residuos nucleares sigue sin estar resuelto y que son activos durante miles de años, al tiempo que insistieron en que las nucleares entorpecen al desarrollo de las renovables.

Asimismo, se basaron en su carta en la sobre capacidad de producción eléctrica de España y aseguraron que el país ha sido en los últimos años un «exportador neto» de electricidad.

IU-ICV quiere que se establezca por ley el calendario de cierre de las centrales nucleares

También, los portavoces de IU y de ICV en el Congreso de los Diputados, Gaspar Llamazares y Nuria Buenaventura, respectivamente, registraron en la Cámara Baja una iniciativa parlamentaria para que el Gobierno presente «un proyecto de ley que establezca el cierre de las centrales nucleares de acuerdo con su vida de diseño y sin posibilidad de renovación extraordinaria de las concesiones por encima de 30 años», comenzando por la clausura «inmediata» de la de Garoña. Se trata de una proposición no de ley, presentada para su debate en la Comisión de Industria, Turismo y Comercio de la Cámara Baja.

Asimismo, reclamó al Gobierno que presente otro proyecto de ley que establezca la creación de un fondo «que se nutrirá del total de los beneficios de las centrales amortizadas». De ese fondo, proponen IU-ICV, un 20% se destinará al mantenimiento y seguridad de las centrales, un 15% al gestor de la central, otro tanto a la dinamización social y económica de las zonas afectadas por el cierre de las centrales, y un 50% «al impulso y la inversión en planes de energías renovables y de mejora del ahorro y la eficiencia energética«.

En la exposición de motivos, los proponentes alegaron que la catástrofe de Fukushima demuestra que la energía nuclear «ni es la solución al cambio climático, ni es una energía barata, ni existen recursos ilimitados ni tampoco elimina la dependencia energética exterior».

Tras recordar que Alemania anunció que cerrará temporalmente sus siete centrales más antiguas, que operan desde antes de 1980, IU e ICV trajeron a la memoria los «accidentes de distinta gravedad» que se han producido en algunas centrales españolas.

En este sentido, destacaron «los escapes y fugas radiactivas en Ascó en 2007 o los problemas de funcionamiento sin resolver como la rotura por corrosión del sistema de refrigeración de la central de Vandellós-II».

«Es necesario limitar a 30 años la vida útil de las centrales nucleares eliminando cualquier posibilidad de renovación extraordinaria de las concesiones y fijando por ley los criterios para adelantar su cierre», sostuvieron ambas formaciones.