El Senado aprueba el proyecto de Ley de Responsabilidad Civil por Daños Nucleares que eleva a 1.200 millones de euros su cobertura

El proyecto de Ley eleva de 700 hasta 1.200 millones de euros la cobertura que deberán cubrir los titulares de las centrales nucleares en concepto de responsabilidad civil. Así, España traspone a su normativa la directiva europea en este sentido, que establece hasta un máximo de 1.500 millones de euros de responsabilidad civil.

Sin embargo, se considera que las entidades aseguradoras no proporcionarán una cobertura superior a los 1.200 millones, por lo que el Gobierno español tendrá que cubrir los 300 millones de euros restantes en caso de ser necesario.

Durante la votación en el pleno del Senado se trató una enmienda de Entesa Catalana de Progrés, que exigía un calendario de cierre de las centrales nucleares «sin posibilidad de renovación extraordinaria» así como el cierre «de inmediato» de las plantas de Santa María de Garoña (Burgos) y Cofrentes (Valencia), mediante una nueva disposición final que modificaría el artículo 79.3.c de la Ley de Economía sostenible.

De este modo, el portavoz de la Entesa en la Comisión de Industria, José María Esquerda, insistió en que el futuro, a su juicio, «no está en las nucleares» y explicó que en Cataluña la población está «muy sensibilizada» ya desde antes del accidente de Fukushima (Japón) y recordó el vertido de la semana pasada en Ascó.

Esquerda calificó el proyecto de Ley de «importante» porque después de Fukushima se entiende bien que los accidentes pueden ser posibles en la actualidad y provocó que la sociedad esté más concienciada de lo que pueda pasar. Sin embargo, lamentó que esta ley se esté tramitando no porque el Gobierno crea que tiene que «apretar a los explotadores» sino para aplicar los convenios europeos «de cuando se creía que el peligro nuclear no podía ser tan grave».

El portavoz de ICV de Entesa, Jordi Guillot, aseguró que es «imposible asegurar la seguridad nuclear» por lo que manifestó que no entiende por qué se insiste en mantenerla. «Es ingobernable, es peligrosa y condiciona a las generaciones futuras. (…) Es sólo un negocio que pone en riesgo a las personas».

Por este motivo, exigió el «cierre inmediato» de Cofrentes y Garoña y que se abra un nuevo proceso para sustituir la nuclear por energías renovables. «Es un error mantener las centrales, es un error no cerrar Garoña y Cofrentes», dijo, al tiempo que ha dicho que hay que «acabar ya con la energía nuclear».

Tanto el PSOE como el PP en el Senado coincidieron en destacar el amplio consenso del texto, que viene a trasponer las directivas europeas porque consideran que da mayores coberturas a la seguridad de las instalaciones de la población y del medio ambiente.

A este respecto, el senador socialista Francisco Fuentes valoró el «entendimiento general».

Por su parte, el senador popular, Javier Marqués coincidió en subrayar el «clima de acuerdo y consenso», reclamó al Gobierno un «marco estable para el sector energético» y criticó que esta es, en su opinión, «sin duda, una asignatura pendiente» del Ejecutivo, al que pidió un «necesario debate técnico, sosegado y responsable sobre el mix energético para los próximos 25 años.

Los trabajadores de la central de Fukushima intentan reparar el equipo del sistema de refrigeración

La compañía que gestiona la central, Tokyo Electric Power (TEPCO), indicó que podría hacer falta el resto del año para conseguir que la planta esté nuevamente bajo control.

La empresa señaló que se comenzaron a construir tiendas de campaña especiales a la entrada de los edificios de turbinas para que los trabajadores puedan entrar y salir. Asimismo está instalando ventiladores con filtros en el reactor número 1 para reducir la radiación en su interior a una veinteava parte de los niveles actuales en días.

«Queremos extraer el aire en los edificios y usar el filtro para eliminar la radiación del polvo», explicó el portavoz de TEPCO, Junichi Matsumoto.

El terremoto dejó unos 14.700 muertos, 11.000 desaparecidos y destruido decenas de miles de viviendas. Mientras continúa la búsqueda de los desaparecidos, 560 efectivos de las Fuerzas de Autodefensa comenzaron a trabajar en un radio a 10 kilómetros de Fukushima (lo más cerca que estuvieron de la planta desde que comenzaron las radiaciones tras el seísmo), según informó el Ministerio de Defensa.

Las personas que residían en un radio a 20 kilómetros de la central fueron evacuadas y el pasado 21 de abril se les prohibió que volvieran a sus casas por los altos niveles de radiación.

Angela Merkel adelantará la fecha definitiva para el abandono de la nuclear e invierte en renovables

El rotativo económico Handelsblatt reveló que Angela Merkel llegó a un acuerdo al respecto con sus ministros de Medio Ambiente y la Cancillería, Nornbert Röttgen y Ronald Pofalla, respectivamente, en un encuentro la pasada semana.

El desmantelamiento en base a plazos según la antigüedad de las distintas plantas nucleares alemanas formaba parte ya del acuerdo alcanzado en 2000 por la coalición de gobierno de socialdemócratas y verdes con el fin de desactivar la última planta a principios de la década de 2020.

El acuerdo alcanzado por la actual coalición de cristianodemócratas y liberales asumía ese sistema y prolongaba la vida de las plantas atómicas una media de 12 años hasta desactivar la última central a mediados de la década de 2030.

El sistema aun en vigor concede a las compañías eléctricas un contingente de producción de energía por planta que, al reducir su capacidad o realizar paros técnicos, permite alargar su longevidad apreciablemente.

El acuerdo alcanzado por Merkel con sus ministros acaba con este sistema y pondrá fecha fija a la desactivación de la última planta nuclear en Alemania.

Handelsblatt señaló en ese sentido que el gobierno de Merkel recuperará los planes de la anterior coalición de socialdemócratas y verdes que tenía previsto llevar a cabo el apagón nuclear definitivo en 2022 o 2023.

Por ello, la canciller alemana anunció que su Ejecutivo concederá 5.000 millones de euros en créditos para fomentar la producción de energías renovables y favorecer el «apagón» nuclear.

La línea de financiación, que se estructurará mediante un programa especial del Banco de Reconstrucción (KfW) estatal, entrará en funcionamiento «rápidamente», informó la jefa del Gobierno alemán.

«El Estado está preparado para ayudar en la reforma del suministro eléctrico», aseguró Merkel en referencia al proceso por el que Alemania pretende desconectar sus centrales nucleares y sustituir su producción energética con fuentes renovables.

La canciller realizó estas declaraciones en la inauguración oficial del parque eólico off-shore alemán «Baltic 1», situado en el mar del norte.

En este contexto, Merkel animó a los Estados federados del sur a que pueden «aumentar fácilmente» su cuota de energía eólica en su producción eléctrica, sin afectar el valor paisajístico y turístico de la región.

Tras la catástrofe nuclear de Fukushima, el Gobierno alemán decidió abandonar la energía atómica y cerrar las 17 plantas del país, aunque por el momento no ha hecho pública una hoja de ruta de cómo va a llevar a cabo este proceso.

El «apagón nuclear» implica asimismo el desarrollo de las energías renovables en el país, ya que en la actualidad la energía atómica aporta el 21 por ciento de la electricidad que precisa Alemania.

Grandes pérdidas para las eléctricas por el «apagón nuclear»

Por su parte, los grandes consorcios eléctricos que operan en Alemania registrarán fuertes pérdidas por el abandono anticipado de la energía nuclear, según un estudio hecho público por la organización ecologista Greenpeace.

Los grupos RWE, E.ON, EnBW y Vattenfall perderían hasta 75.000 millones de euros si la desactivación de las plantas atómicas se realiza en 2015 como exige Greenpeace frente a la aún vigente prolongación de la vida de esas centrales hasta mediados de 2030.

En el caso de que el cierre de dichas plantas, con un total de 17 reactores atómicos en todo el país, se produzca en 2020 las pérdidas de los grandes grupos eléctricos se elevarían a unos 60.000 millones de euros.

El comunicado hecho público por la organización ecologista subrayó que Greenpeace exige de la canciller federal un concepto energético con fechas claramente definidas para la desactivación de todas las centrales atómicas en Alemania y el abandono del sistema de contingentes de producción eléctrica.

«Greenpeace advierte contra los lamentos por la actual euforia ante el apagón nuclear. Los ejecutivos y «lobyistas» de los consorcios atómicos lucharán por cada año de prolongación de la vida de sus peligrosas pero rentables y anticuadas plantas nucleares«, aseguró la organización.

Añadió que en el caso de que se cierren definitivamente las siete plantas que actualmente se encuentran desactivadas de manera preventiva, así como la de Krümmel, clausurada provisionalmente por problemas técnicos, las pérdidas para los consorcios eléctricos con centrales nucleares se elevarían a 25.000 millones de euros.

Pese a todo y si los nueve reactores aún en funcionamiento continuaran su actividad hasta 2015, los grupos eléctricos seguirían teniendo unos beneficios de 50.000 millones de euros.

Greenpeace calculó que una central atómica en funcionamiento reporta a la compañía eléctrica que la gestiona un beneficio diario de 1 millón de euros, aunque un cálculo del Öko-Institut de 2009 consideró que esa ganancia es mayor.

La organización denunció además que los cuatro grandes consorcios eléctricos alemanes no han realizado prácticamente inversiones relevantes en los últimos años en energías renovables y que la parte de estas en su producción eléctrica alcanza solo el 0,5 por ciento del total.

Asimismo acusó a RWE, E.ON, EnBW y Vattenfall de haber conseguido incrementar en los últimos años sus beneficios de manera drástica hasta cuadruplicarlos entre 2002 y 2009.

La central de Garoña inicia la parada «definitiva» de recarga y mantenimiento antes de 2013

En el transcurso de este periodo se realizarán más de 4.400 actividades, que serán ejecutadas por más de 1.500 personas entre trabajadores de Nuclenor y de 60 empresas contratadas para la parada -la mayoría situadas en el área de influencia de la planta- además de otras que seguirán realizando sus labores habituales.

Este importante incremento de personal que trabaja en la central, más del doble del habitual, supone un notable esfuerzo logístico que comienza con el proceso de incorporación y formación de los trabajadores meses antes del comienzo de la parada, según informaron fuentes de Nuclenor.

El gasto previsto en esta parada será de 16 millones de euros para afrontar con garantías el nuevo ciclo de funcionamiento. Entre los trabajos más importantes destaca la sustitución de un transformador principal.

La principal prioridad de Nuclenor es que la parada de recarga y mantenimiento se desarrolle garantizando la máxima seguridad y calidad en la ejecución de los trabajos. Bajo esta premisa están programadas más de 4.400 actividades en la planta que serán todas ellas supervisadas por el Equipo de Coordinación de Parada (ECP), formado por técnicos expertos en distintas áreas como Operación, Licenciamiento, Garantía de Calidad, Recursos Humanos, Ingeniería o Prevención de Riesgos, entre otros.

Desde el final de la parada de reconfiguración del núcleo del año 2010 el Equipo de Dirección de Parada (EDP) ha estado trabajando en la planificación y el alcance de la parada de recarga y mantenimiento de este año. El resultado es un conjunto de actividades exigente y equilibrado que tiene como objetivo un próximo ciclo operativo con la central en las mejores condiciones de seguridad y fiabilidad en su funcionamiento.

A lo largo de estos días se sustituirán 120 elementos combustibles. En la recarga, la ubicación en el núcleo de todos los elementos combustibles ha sido anteriormente diseñado y licenciado tras una minuciosa labor. Según el programa previsto, la duración de estos trabajos será de, aproximadamente, una semana. También se van a efectuar 28 modificaciones de diseño en equipos y sistemas de la planta, dentro del programa de modernización de la instalación.

Otros trabajos significativos serán la sustitución de un transformador principal y las inspecciones en el interior de la vasija del reactor. Una vez finalizados los trabajos de parada, para poder proceder al arranque de la central se realizarán cerca de 800 pruebas, además de las de carácter diario. La razón de tan elevado número de análisis y comprobaciones se debe, según explicaron, a que se acometen durante este periodo numerosas actividades de mantenimiento y es condición indispensable demostrar la perfecta operabilidad de los equipos y sistemas en los que se han intervenido.

Además, dado el aumento de trabajos que se efectuarán durante estos días en la planta, la prevención y el control de riesgos se ven reforzados de forma significativa.

Con más de 1.500 trabajadores en la planta, el esfuerzo logístico a lo largo del mes de mayo será muy significativo para atender todas las eventualidades que se pudieran presentar, como las relacionadas con los servicios de limpieza y comedor, prevención de riesgos laborales, el transporte, la información o los aprovisionamientos, entre otros.

Para ello, más de 150 personas de la empresa propietaria de la planta, Nuclenor, y de empresas colaboradoras se encargarán en esta parada de que la actividad en la instalación se desarrolle con las máximas garantías.

Bélgica estudia cobrar hasta 500 millones de euros a las eléctricas por la actividad de sus nucleares

Un Consejo de Ministros restringido abordó ese impuesto teniendo en cuenta un informe publicado por el Banco Nacional de Bélgica (BNB), que calcula entre 809 y 951 millones de euros la «renta nuclear», que consiste en la totalidad de los beneficios obtenidos de las centrales nucleares amortizadas por la empresa explotadora, en concreto Electrabel, indicó la agencia belga.

El titular belga de la Energía, Paul Magnette, anunció tras el Consejo que la tasa anual sobre la renta nuclear podría ser de entre 300 y 350 millones de euros netos, lo que significa un impuesto bruto de 500 millones brutos para el sector nuclear, el doble de la cantidad fijada en el presupuesto de este año.

En opinión de Magnette, la tasa nuclear debería elevarse al nivel del impuesto de sociedades, alrededor de un tercio.

El asunto, que actualmente es discutido por expertos, deberá ser debatido en el Parlamento belga, según confirmó el ministro de Finanzas, Didier Reynders, de forma que no habrá una decisión del Gobierno hasta dentro de unas semanas.

Por su parte, los grupos ecologistas criticaron el método de cálculo utilizado por el BNB en su informe, ya que, según ellos, la cifra de los beneficios es muy superior, según recogió el portal de información en internet de la cadena RTL.

El copresidente del partido ecologista francófono de Ecolo, Jean-Michel Javaux, indicó que esa institución no ha tenido en cuenta que las grandes empresas son las que más energía consumen y que los particulares pagan más cara la energía.

Según Javaux, la Comisión de regulación de la Electricidad y el Gas en Bélgica (CREG) sitúa entre 1.750 y 1.950 millones de euros el montante de la renta nuclear, lo que contrasta con el citado estudio.

También subrayó que las centrales nucleares «las pagan todos los belgas cuando han sido amortizadas después de 20 años de utilización y siguen dando beneficios gigantescos», y añadió que «ha llegado el momento de que el sector nuclear contribuya al presupuesto belga».

Dado que actualmente Bélgica no cuenta con un nuevo Gobierno federal y que el que está en funciones sólo se pude ocupar de los asuntos corrientes, el ministro de Presupuesto, Guy Vanhengel, no aventuró una cifra concreta para el impuesto, pero aseguró que «todo lo que llegue por encima de estos 250 millones es bienvenido», recogió Belga.

Por su parte, el primer ministro en funciones, Yves Leterme, también se mostró prudente sobre la cifra y afirmó que la cantidad «no es el único elemento importante», sino que «también es necesario que el montante esté bien fundamentado».

En Bélgica existen dos centrales nucleares que albergan en total siete reactores, tres de los cuales cumplen cuatro décadas en 2015.

La legislación belga prevé que se pueda alargar la vida útil de una central nuclear programada para funcionar 30 años otros diez años.

Si alguna central nuclear española no supera los test de estrés «será cerrada de forma inmediata»

«Tenemos nuestras centrales nucleares funcionando con completa seguridad. Eso no quita para que hagamos las pruebas de resistencia oportunas y si alguna no las superara inmediatamente sería cerrada», dijo Rubalcaba, en respuesta a la pregunta del senador de Entesa Catalana de Progrés Pere Muñoz Hernández en el Pleno de la Cámara Alta.

El senador preguntó al vicepresidente primero si el Gobierno piensa revisar y actualizar los planes de emergencia nucleares atendiendo a las inquietudes de los municipios y habitantes próximos a las centrales nucleares españolas tras el accidente de Fukushima.

A este respecto, Rubalcaba explicó que tras el accidente de la central japonesa se decidió abordar los planes de seguridad de las centrales, para lo que los gobiernos de la Unión Europea acordaron someter a pruebas de resistencia a las centrales, que estarán sometidas a los mecanismos de participación pública y transparencia y, si en algún caso se demuestra que no hay esa resistencia, esa central dejaría de funcionar.

Además, precisó que el Gobierno encargó al CSN el diseño de estas pruebas que se realizarán «antes del verano que viene» y en cuanto a la revisión de los planes de emergencia exterior de las plantas, que corresponden al Ministerio del Interior, añadió que se ha hecho en colaboración con los ayuntamientos y las comunidades autónomas implicadas.

Así, insistió que en el caso de Cataluña, con la aprobación del estatuto autonómico, la Generalitat se incorporó a la elaboración de esos planes de los que dijo que están «bien» trabajados y elaborados.

Previamente, el senador de ECP recordó que «un día como hoy, hace 25 años» se vivió uno de los días «más negros» de las últimas décadas por el accidente en la central nuclear de Chernobil, un aniversario que se celebra tras el reciente accidente en Fukushima Daiichi (Japón) en que, a su juicio, se vive «una situación similar».

En este sentido, elogió la «fortaleza» de los pueblos de Ucrania y Japón a la hora de afrontar estas catástrofes y señaló que si España viviera una situación parecida el pueblo no se comportaría de la misma manera.

Asimismo, manifestó que durante todos los años que en España y, concretamente, en Cataluña, donde cuentan con tres centrales nucleares operando, la población «no era consciente del riesgo» y ha tenido que vivir el accidente de Fukushima para «comprobar» cómo los vecinos se preguntan si se cuenta con un plan de emergencia que cumpla con «todas» las garantías.

De este modo, aseveró que «no se hacen pruebas de las sirenas ni un simulacro» por lo que estima que «ha llegado el momento» de resolver «de una vez por todas» las deficiencias en el organismo de Protección Civil así como plantearse la profesionalización de los responsables de los planes de emergencia exterior porque «los alcaldes van y vienen» mientras existen «planes que la gente desconoce».

Por su parte, la vicepresidenta de la Junta de Castilla y León y consejera de Medio Ambiente, María Jesús Ruiz, dijo en Soria que si la central nuclear de Garoña «ofrece seguridad que se mantenga abierta», ya que «no se puede tomar una decisión por un capricho desde una posición ideológica».

Ruiz subrayó que hay que «apostar por un debate serio y por un informe de seguridad», y abogó por «defender el interés general y los más de 1.000 puestos de trabajo». Además, se remitió al informe del Consejo de Seguridad Nuclear: «Si es positivo, la central debe mantenerse abierta».

Berlusconi y Sarkozy se ratifican en dar su apoyo a la energía nuclear

Al término de la cumbre bilateral ítalo-francesa celebrada en Roma, ambos mandatarios recordaron la catástrofe de Chernóbil, de la que se cumple el vigésimo quinto aniversario, y aludieron además a la reciente crisis nuclear en Japón desatada por el terremoto y el tsunami del 11 de marzo.

«La energía nuclear es siempre la más segura (…) Nosotros estamos absolutamente convencidos de que la energía nuclear es el futuro para todo el mundo«, dijo Berlusconi en una comparecencia conjunta ante los medios.

«Estábamos (en Italia) en la vanguardia de la realización de centrales nucleares en los años 70. Sabemos lo que sucedió después, el ecologismo de izquierdas se metió de por medio (…) Desde entonces tenemos que adquirir casi toda la energía que consumimos desde el exterior. Esto supone un coste superior«, agregó.

El primer ministro italiano explicó que el miedo de la población por la crisis de Japón y un posible resultado negativo en el referéndum sobre el asunto que estaba previsto en Italia para junio ha llevado a su Ejecutivo a aparcar sus planes de volver a la energía nuclear, que quedó suprimida en una consulta popular en 1987 tras la tragedia de Chernóbil.

«Si hubiéramos ido al referéndum, la energía nuclear no habría sido posible en Italia durante años. Hemos decidido esperar que haya una opinión pública más consciente de la necesidad de la energía nuclear«, comentó Berlusconi, quien alabó el nivel de seguridad de las centrales de Francia.

Por su parte, Sarkozy dijo entender la decisión del Gobierno de aparcar sus planes nucleares y aseguró que las tragedias de Chernóbil y Fukushima son diferentes, puesto que la de Japón se produjo por un tsunami y no por un accidente nuclear.

«La tragedia de Fukushima no está vinculada al terremoto sino al tsunami. La central de Fukushima data del año 70, el terremoto es de nivel 9 y la central ha resistido. El motor se detuvo tras el terremoto. Fue un tsunami de dimensiones terroríficas el que destruyó el mecanismo de las bombas de refrigeración«, dijo Sarkozy.

«Nuestras centrales funcionan en condiciones de absoluta seguridad, seguridad que da total confianza a los franceses. Hemos elegido la energía nuclear, pero también hemos elegido la energía solar, eólica. Pero no eran suficientes para compensar la nuclear», agregó.

El presidente de Francia explicó que en junio se celebrará en París una cumbre a gran escala en la que se abordará la seguridad de la energía nuclear.

El CSN y AMAC cooperarán para mejorar la información ciudadana

Según informó el CSN, con este acuerdo se reforzarán aquellos instrumentos de comunicación dirigidos a los ciudadanos de las áreas nucleares de España.

Ambas instituciones trabajarán para impulsar, entre otros asuntos, la actividad de los Comités de Información y el conocimiento del CSN entre los habitantes de los municipios próximos a las áreas nucleares.

En estos Comités de Información, presididos por el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, participan alcaldes de las localidades del entorno de las centrales nucleares, así como representantes de Sanidad, Educación, el sector empresarial y asociaciones de participación ciudadana del municipio.

CSN y AMAC mantienen desde 2003 un Convenio Marco de colaboración cuyo objeto es coordinar sus actuaciones en materia de formación, información y divulgación de actividades en pro de la seguridad nuclear.

Chernóbil será destino turístico para jóvenes y excursionistas en búsqueda de «aventuras extremas»

Para su consecución, el Ministerio de Emergencias ucraniano aprobó recientemente un conjunto de normas a seguir dirigidas a los turistas que visiten Chernóbil.

Así, las reglas incluyen rutas específicas para los visitantes que elijan la antigua central nuclear como destino turístico, además de el establecimiento de unas pautas que garanticen la seguridad de los visitantes y ofrezcan la oportunidad de que los turistas conozcan, en detalle, la historia de la tragedia.

Ciertamente, el turismo en el epicentro de la fuga radiactiva no es una idea totalmente nueva, puesto que ya existían touroperadores que ofrecen rutas por los alrededores pero, hasta ahora, contaban con la desaprobación gubernamental.

Sin embargo, el Gobierno ha visto en la próxima celebración de la Eurocopa, que tendrá lugar en 2012 y cuyos anfitriones serán Polonia y Ucrania, una posibilidad de atraer turistas internacionales si el destino ofertado es Chernóbil.

Esta posibilidad «ha atraído la atención del Gobierno», por lo que a partir de ahora podría ser el Ejecutivo ucraniano el encargado de gestionar las visitas a la ciudad que alberga la central nuclear, a la vez que facilitaría los permisos a las agencias de viajes ucranianas para incrementar el número de turistas hacia la región contaminada.

Gracias a ello, los operadores turísticos ucranianos están anticipando un «saludable flujo de turistas» en la ciudad donde se produjo el desastre nuclear hace 25 años, aunque se mostraron escépticos sobre si el famoso lugar de la catástrofe tiene los suficientes ingredientes para convertir a la urbe en destino turístico.

Así, las agencias temen que los turistas no tengan la certeza de que la seguridad está garantizada y se plantean si el gobierno efecturará las «enormes» inversiones en infraestructura necesarias para acoger al posible flujo de visitantes.

En diciembre del año pasado, el ministro de Emergencias de Ucrania, Viktor Baloga, acompañó a Helen Clark, jefe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, en su visita a Chernóbil, donde el responsable ministerial propuso que los viajes regulares a la ciudad podrían iniciarse en enero del presente ejercicio.

Por su parte, Helen Clark apoyó la idea, considerándola como una «excelente oportunidad» para «aumentar la conciencia de la tragedia y la importancia de la seguridad nuclear», apostilló.

Con ello, la funcionaria de la ONU podría haber visto un «potencial económico» en Chernóbil, idea que se sustenta en los datos aportados por la revista Forbes en 2009, medio que posicionó a la ciudad como uno de los destinos turísticos «más exóticos» al recibir la visita de 7.000 personas durante ese año.

No hay consenso entre los expertos sobre la conveniencia de promover el turismo en una zona contaminada con radiación por el peligro que puede suponer para los visitantes, por lo que «aún está por ver» si el Gobierno podrá organizar viajes al epicentro del desastre nuclear.

Por su parte, los responsables gubernamentales intentan convencer del «atractivo turístico» que puede representar Chernóbil para los turistas internacionales, a pesar de que los efectos de la radiación aún siguen vigentes.

En ese sentido, el portavoz de Estado del Servicio de Turismo y Resorts de Ucrania, Ludwig Medyany, consideró que visitar la urbe es un atractivo turístico «que vale la pena» porque «la gente necesita entender qué es un desastre nuclear y cómo podría afectar al Planeta».

Lo cierto es que los expertos temen que la seguridad en la zona no esté garantizada y la contaminación afecte a los turistas, debido a que los efectos radiactivos se «propagan de forma desigual en toda la zona», y el nivel de contaminación varía de un lugar a otro.

Por ello, la radiación «es muy inestable» y se «desplaza alrededor por el viento y la lluvia», por lo que existe un «alto riesgo» de que los turistas que se acerquen a Chernóbil se encuentren en una zona de «alta actividad» radiactiva.

Medvedev pide desde Chernobil nuevas normas internacionales sobre seguridad nuclear

Por su parte, el presidente de Rusia, Dimitri Medvedev, visitó la central nuclear de Chernobil (Ucrania), 25 años después del grave accidente provocado por la explosión de un reactor, y desde allí abogó por que se aprueben nuevas normas internacionales sobre la seguridad en las plantas atómicas.

Medvedev afirmó en una ceremonia junto a su homólogo ucraniano, Viktor Yanukovich, que el que fue el peor accidente nuclear de la historia mundial enseñó a los gobiernos que deben decir toda la verdad a los ciudadanos.

Estas palabras se interpretan como un reconocimiento de culpa, ya que la Unión Soviética –de la que Ucrania formaba parte en 1986– tardó varios días en admitir la enorme magnitud del accidente.

«El deber de un Estado es contar la verdad a los ciudadanos. Hay que reconocer que el Estado no siempre se comportó como debía«, declaró el presidente ruso, que insistió en la necesidad de «ser honestos y ofrecer información totalmente exacta sobre lo que ocurre» para «evitar tragedias como ésa».

También, Sergiy Umanets, uno de los liquidadores que estuvo presente en las labores de contención de la fuga radioactiva tras la explosión del reactor de la central nuclear de Chernóbil, recordó que la ciudad ucraniana «parecía un lugar fantasma» después de sufrir el accidente y reconoció que «no tenía esperanza de sobrevivir», al tiempo que dijo que «la mitad de sus compañeros murieron».

Umanets relató los 27 días durante los que participó en la labores de creación del sarcófago de hormigón construido para contener la fuga radioactiva tras la explosión del reactor.

Umanets trabajaba en una mina cuando ocurrió el accidente. Entonces, fue reclutado «voluntariamente» por sus superiores. «Era mejor colaborar voluntariamente porque así se recibían unos privilegios que, en caso contrario, no se tenían», recordó. «No podías negarte, no era posible decir no», apostilló.

El trabajo de Umanets y sus compañeros consistía en reforzar la superficie de la base de la central con hormigón para evitar que se hundiera. Trabajaban tres horas diarias «lo más rápido posible» y, el resto de la jornada, se dedicaban a recuperar fuerzas para el día siguiente. Umanets explicó que la alimentación «era buena» y recibían, entre otros productos, «caviar negro y rojo». A pesar de que se puso en marcha un protocolo de seguridad, «hubo trabajadores que no cumplieron las normas y murieron», rememoró.

El sarcófago se terminó de construir antes de lo previsto y los trabajadores permanecieron tres días bajo supervisión médica. Después, regresaron a sus hogares. «No tengo secuelas, sólo problemas de tiroides», indicó Umanets, que especificó que, durante un tiempo, se sometió a varias revisiones médicas. Sin embargo, lamentó que cuando se jubiló –a los 50 años–, dejó de recibir atención sanitaria. Lo mismo pasó con las ayudas económicas, que fueron sustituidas por una pensión mensual de 300 euros.

OMS:» Chernobil cambió la actitud del mundo frente a la seguridad nuclear»

Asimismo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recordó que el accidente nuclear de Chernobil cambió la actitud del mundo frente a la seguridad nuclear y que los estudios realizados sobre la población afectada, además de la investigación, mejoraron el conocimiento que hasta entonces se tenía sobre los efectos de la radiación ionizante en la salud humana.

«Tras el incidente de Chernobil, se revisaron los estándares internacionales de radiación, las estrategias para mejorar la seguridad nuclear, los procedimientos de respuesta a las emergencias y de mitigación de las consecuencias», destacaron.

Las actividades que desarrolla en la actualidad la OMS están vinculadas al Plan de Acción de Naciones Unidas en Chernobil, que define la estrategia de las agencias de Naciones Unidas en este campo, en estrecha colaboración con los tres países más afectados –Ucrania, Bielorrusia y Rusia— para superar «el negativo legado del accidente de Chernobil en la tercera década de esfuerzos de recuperación».

«La OMS está trabajando para convertir la última información científica sobre las consecuencias del accidente en consejos prácticos sensatos para los habitantes de los territorios afectados», informaron.

«Este trabajo –dijeron los expertos de la OMS– es parte del International Chernobyl Research and Information Network (ICRIN) Project, un esfuerzo conjunto de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (IAEA), el Programa de Desarrollo de Naciones Unidas (UNDP), UNICEF y la OMS».

Chernobil, hace 25 años

El 26 de abril de 1986, después de una prueba de seguridad fallida, el reactor número 4 de la central de Chernobil explotó y se incendió, emitiendo una radiación que llegó a varios países europeos.

Un total de 31 personas murieron inmediatamente, pero luego fallecieron muchas más a causa de enfermedades relacionadas con la radiación –como el cáncer–, muchas de ellas en lo que hoy es Bielorrusia. Decenas de miles de personas fueron evacuadas de Prypyat –la ciudad más cercana a la central, con unos 50.000 habitantes– para nunca volver.

Aunque la localidad de Chernobil resultó muy poco afectada, Prypyat sigue siendo una ciudad fantasma. Se encuentra en el centro de la zona de exclusión, que abarca un radio de 30 kilómetros desde la planta atómica y donde apenas vive nadie.

La semana pasada, la comunidad internacional se comprometió a aportar 550 millones de euros para contribuir a la construcción de un nuevo sarcófago que cubra el reactor que explotó en 1986 y sustituya al sarcófago provisional, por el que ha empezado a escaparse la radiación. Esta cantidad se sumará a los fondos entregados previamente.

El riesgo nuclear persiste en la central de Chernóbil cuando se cumplen 25 años de su accidente

Greenpeace lanzó esta advertencia un cuarto de siglo después del accidente, efeméride que se cumple el 26 de abril.

En concreto, los ecologistas avisaron de que el actual sarcófago se encuentra «seriamente deteriorado» y de que el nuevo «está sufriendo retrasos y sobrecostes en su construcción».

Así, Greenpeace calculó que la nueva estructura «se terminará 10 años después de lo previsto inicialmente», con «un coste tres veces superior al calculado originalmente».

La organización aseguró que el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (que asume la gestión del fondo para la construcción del nuevo sarcófago) estima que su coste total será cercano a los 1.600 millones de euros, de los que España aporta «la escasa cantidad de 5,1 millones».

«Ha habido tiempo de sobra para solucionar este problema. La situación actual demuestra la irresponsabilidad de la comunidad internacional y del Gobierno de Ucrania, ya que el estado del actual sarcófago es inaceptable: los muros están agrietados, el techo está bombeado hacia el interior y su estructura amenaza con colapsarse«, afirmó el responsable de la campaña antinuclear de Greenpeace, Carlos Bravo.

Según recordó, después del accidente en 1986 «se levantó a toda prisa una estructura sobre las ruinas y restos del edificio del reactor siniestrado», el denominado sarcófago.

Sin embargo, «la alta radiación impidió a los ingenieros inspeccionar con precisión la estabilidad de carga de la estructura», y «muchas» partes prefabricadas tuvieron que ser instaladas con operaciones realizadas a distancia y, por lo tanto, «sin colocarse con precisión, quedando huecos en la estructura».

La ONG aseguró que la estabilidad del actual sarcófago frente a un colapso «corre un serio peligro», debido a los efectos de carga horizontal que crean los temporales de viento, «que no son raros en esta zona». «La nieve, los incendios y las filtraciones de agua también someten la estructura a una gran presión», añadió Bravo.

Debido a «los altos niveles de radiación», la nueva estructura de contención no se puede erigir directamente sobre el viejo sarcófago, sino que se construirá en las inmediaciones y luego se deslizará hasta su posición final. Greenpeace afirmó que el nuevo sarcófago será la estructura móvil más grande jamás construida, con 105 metros de altura, 150 metros de anchura, 257 metros de longitud y un peso de 29.000 toneladas, pero informa de que está pensada «para durar un máximo de 100 años».

Un cuarto de siglo después, el accidente de la central japonesa de Fukushima ha demostrado que «no se aprendió la lección de Chernóbil», según Greenpeace.

«En lugar de camuflar la gravedad del accidente de Fukushima, la industria nuclear debería reconocer la inevitable peligrosidad de esta energía. ¿Qué más tiene que pasar?«, concluyó Bravo.

Por su parte, el secretario federal de Medio Ambiente y Desarrollo Rural del PSOE, Hugo Morán, recordó que las consecuencias del desastre nuclear acaecido en la central nuclear nipona de Fukushima han sido las mismas que en Chernóbil (Ucrania).

Morán dijo que «no importa» cuál haya sido el origen de la catástrofe nipona, que en este caso ha sido natural, si no las consecuencias que se derivan del mismo, calificadas con la nota más alta, un 7, según la escala INES de accidentes nucleares, que determina su gravedad a nivel internacional. Se trata de la misma puntuación que obtuvo Chernóbil hace 25 años.

Así, puntualizó que en Chernóbil se dijo que un desastre de estas características no podría suceder en ningún otro sitio, mientras que en Japón se intenta desviar el «foco de atención» porque el problema se ha generado a partir de una eventualidad natural, un terremoto y el posterior tsunami. «Pero el problema no es el origen del accidente sino las consecuencias posteriores, que siempre son las mismas», argumentó.

En este sentido, quiso señalar el papel que están desarrollando los ‘lobbies’ nucleares tras el desastre nipón que, en su opinión, se ajusta al papel de quien tiene una «gran apuesta» tecnológica y económica en la materia y, con ello, intenta relativizar «siempre» los problemas «con argumentos más o menos afortunados».

Es más, señaló que la energía nuclear ha demostrado, tras Chernóbil y Fukushima, que se trata de una energía que mantiene desde hace más de 25 años los mismos problemas y dificultades de gestión, los mismos riesgos.

Asimismo, el responsable federal de Medio Ambiente y Energía de Izquierda Unida, Adolfo Barrena, alertó de las presiones que está ejerciendo, en su opinión, el lobby nuclear, ante la catástrofe acaecida en la central japonesa de Fukushima, coincidiendo con el 25 aniversario del desastre nuclear de Chernóbil (Ucrania).

A su juicio, Fukushima ha puesto al descubierto «una más de las mentiras» que estos grupos pro-nucleares propagaron a la vista de lo sucedido en Chernóbil.

Según apuntó, en aquel momento se afirmó que un accidente como el ucraniano no podría volver a suceder porque todas las centrales disponían de sistemas de contención que evitarían la fuga de cualquier material radiactivo que pudiera producirse tras un accidente.

«La industria nuclear vuelve a decir que este suceso en la planta japonesa servirá para aprender y mejorar la seguridad. Por mucho que sus defensores se afanen en quitar gravedad al asunto es evidente que la seguridad absoluta no existe y que los accidentes, por improbables que sean, acaban por producirse«, subrayó.

Así, destacó que Chernóbil ha sido, sin tener todavía una clara valoración de lo sucedido en Fukushima, el accidente «más grave» de la historia de la industria nuclear. «Los efectos del accidente de Chernóbil no se conocen a ciencia cierta 25 años después y todavía hay discusión sobre sus costes económicos y el impacto sobre la salud de las personas y sobre el medio ambiente«, agregó Barrena.

En cuanto a Fukushima, el dirigente de IU señaló que ya se han provocado «importantes emisiones» de tritio, cesio y yodo, que siguen todavía sin control, por lo que la radiactividad medida en el agua, en las verduras, en la leche y en la tierra «superan más que con creces» cualquier nivel mínimo admitido.

En este sentido, mantuvo su exigencia de un calendario de cierre de las centrales nucleares en España y su sustitución por energías renovables en el plazo de diez años, así como urgentes medidas de dinamización socioeconómica de las zonas afectadas cuya actividad productiva dependa de una nuclear.

Desde ICV, Nuria Buenaventura explicó que Chernóbil fue un «toque de alerta» sobre el uso de la energía nuclear, que a su juicio conlleva «muchísimos riesgos».

«Todavía los ciudadanos ucranianos viven las consecuencias del entorno. De ahí tendríamos que haber sacado una conclusión clarísima, no es una energía compatible con el desarrollo sostenible de la sociedad», detalló. Es más, esgrimió que se trata de una energía «insegura», «carísima», al mismo tiempo que no es limpia, y tiene problemas de residuos.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estimó que solo en el territorio de la antigua Unión Soviética alrededor de 500.000 personas murieron a causa del accidente nuclear de Chernóbil (Ucrania), del que se cumplen 25 años.

Con este motivo, el Centro de Participación e Integración de Inmigrantes (CEPI) Hispano-Ucraniano acogerá un acto en memoria de las víctimas, tanto de las que murieron de forma inmediata como de los afectados años después por el material radiactivo vertido a la atmósfera.

En el encuentro participará el responsable de nucleares de Greenpeace, Carlos Bravo, y se proyectarán dos documentales sobre la tragedia. También se ofrecerá el testimonio de varias personas que vivieron la catástrofe y colaboraron en las labores de contención de la fuga radiactiva.

Además, hasta finales de mes podrá visitarse en el CEPI la exposición fotográfica «Niños de Chernóbil«, que muestra los efectos de la radiactividad en la infancia nacida muchos años después de la explosión.