El Gobierno podría cerrar Garoña anticipadamente si sus vertidos calientan de forma excesiva el Ebro

Así se expresó Aguilar en una entrevista en la que explicó que su ministerio trabaja en este asunto desde que recibió la denuncia de Greenpeace y anunció que «pronto tendremos resultados».

Según la denuncia de esta organización ecologista el agua del Ebro que utiliza Garoña para refrigerar sus instalaciones vuelve al río, concretamente en el embalse de Sobrón, a una temperatura muy superior a la permitida (3 grados más que cuando es recogida por la central). De hecho, Greenpeace advirtió de que dicha temperatura llega incluso a alcanzar los 30 grados centígrados.

«No descartamos ninguna medida», afirmó Aguilar, quien defendió que «lo primero es la seguridad de las personas».

Tras tener conocimiento de la denuncia, Medio Ambiente, a través de la Confederación Hidrográfica del Ebro, inició otro estudio con el objetivo de verificarla. «En función de los resultados actuaremos», reiteró Aguilar.

«Vamos a actuar con contundencia si se produce la verificación de los datos que tenemos encima de la mesa como consecuencia de la denuncia de Greenpeace», añadió la ministra, quien reconoció que «estamos lógicamente con cierta preocupación».

«No quiero anticiparme en este sentido pero que no quepa la menor duda de que si hay un mínimo riesgo actuaremos con prontitud, diligencia y firmeza«, concluyó Aguilar.

Greenpeace inicia acciones legales contra la Confederación Hidrográfica del Ebro

Por su parte, Greenpeace anunció que iniciará acciones legales contra la Confederación Hidrográfica del Ebro, por su «actitud oscurantista» y su «deliberada inacción» para combatir la contaminación térmica que, según afirmó la ONG, produce la central nuclear de Garoña en el Ebro.

Así lo anunció Greenpeace, tras asegurar que las últimas mediciones realizadas «demuestran» que la central provoca aumentos de hasta 10ºC en la temperatura de las aguas del Ebro.

En concreto, la ONG aseguró disponer de un nuevo estudio sobre la contaminación térmica en el entorno de Garoña que «demuestra que Nuclenor (compañía explotadora de la central) está incumpliendo el permiso de vertido de aguas de refrigeración otorgado a Garoña por la Confederación Hidrográfica del Ebro». Según Greenpeace, se trata del tercer informe presentado este año que «demuestra la existencia de este problema».

«Dada la actitud oscurantista mostrada por la Confederación Hidrográfica el Ebro al respecto, y ante su prolongada y deliberada inacción para atajar la contaminación térmica que produce Garoña en el Ebro, Greenpeace, tras meses de espera, ha decidido iniciar acciones legales contra el presidente de la Confederación, Rafael Romeo», señaló Carlos Bravo, responsable de la campaña de Energía de Greenpeace.

Greenpeace solicitó en abril a la presidencia de la Confederación y al Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino que revocaran «de forma inmediata» la autorización de vertido del agua de refrigeración de Garoña al Ebro, «una vez constatada, y de forma reiterada, la vulneración por parte de esta central de las condiciones de dicha autorización».

Nuclenor desmiente que Garoña genere un calentamiento excesivo de las aguas del Ebro

Asimismo, la empresa propietaria de la central nuclear de Santa María de Garoña, Nuclenor, rechazó de nuevo las acusaciones formuladas por Greenpeace que, según aseguraron, «pretenden poner en cuestión el adecuado funcionamiento» de la planta en lo referente a las actividades de refrigeración, tal como ya señaló los pasados días 6 de abril y 22 de junio.

En este sentido, indicaron que los informes técnicos remitidos a la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) correspondientes al año 2010 ratifican que «los incrementos de temperatura en el cauce del río Ebro son muy bajos y carecen de significación ecológica». «El informe del pasado año -así como los de los años anteriores- indicó que las mediciones efectuadas periódicamente en diferentes puntos de la zona próxima a la planta son concluyentes», aseveraron.

El documento, elaborado por la consultora especializada e independiente URS para Nuclenor y remitido oficialmente a la CHE, señaló en sus conclusiones que «a lo largo de 2010 se cumple con el condicionado referente a las aguas de refrigeración de la Autorización de Vertido de las Aguas Residuales de la central nuclear de Santa María de Garoña, excepto en dos circunstancias excepcionales, en las que se habría producido una situación semejante incluso sin la presencia de la central».

Estos incrementos puntuales, añadió el informe, «carecen de significado ecológico en el contexto donde se encuentra el embalse de Sobrón y, en consecuencia, no le afecta». «Las conclusiones de informe se extraen de las mediciones efectuadas mensualmente en el entorno de la instalación», concluyeron.

Aguilar apuesta por poner «punto y final» a las centrales nucleares

La ministra aseguró además, tras el accidente nuclear francés, que en España «puede estar todo el mundo tranquilo», ya que «no hay ningún temor de radiación nuclear».

Según explicó, el CSN «conoció rápidamente las circunstancias ocurridas en Francia», y «activó todos los mecanismos necesarios en estos casos».

«El presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, estuvo coordinando a los ministerios y el organismo que en Francia aborda estos hechos explicitó que no hay ningún temor de radiación nuclear. Hemos de estar tranquilos«, añadió.

Medio Ambiente, a través de la Agencia Estatal de Meteorología, llevó a cabo «un estudio constante» y obtuvo «información permanentemente y de forma pormenorizada sobre la realidad en cuanto al aire en España».

A este respecto, aseguró que «no hay absolutamente nada». «Hemos hecho comprobaciones de manera constante y permanente, y no hemos encontrado nada en el aire de España. No hay ningún problema, puede estar todo el mundo tranquilo», reiteró la ministra.

Tras expresar su «solidaridad» con el pueblo francés y con los familiares de la víctima y los heridos del accidente, Aguilar subrayó que lo ocurrido en Francia «no es nada comparable a la circunstancia que concurrió en Fukushima», donde se ocasionó «una alerta y una preocupación a nivel mundial».

Del mismo modo, dijo que «lo que se pone de manifiesto hoy es que es necesario una apuesta clara y contundente por las energías renovables y trazar una hoja de ruta con absoluta claridad y contundencia para poner punto y final a las nucleares», señaló la ministra.

En este sentido, recordó que el Ejecutivo «tiene la decisión tomada del cierre de Garoña», y que «habrá que ver en los test de estrés del resto de centrales cuáles son los resultados». «La hoja de ruta debe estar marcada para ese punto y final a lo largo del tiempo, apostando por las energías renovables», prosiguió.

IU reclama un calendario de cierre de las nucleares tras el accidente

Por su parte, IU exigió al Gobierno un calendario de cierre de todas las centrales nucleares, un plan energético que, en el plazo de 10 años, sustituya las nucleares por energías renovables y urgentes medidas de dinamización socioeconómicas de las zonas cuya actividad productiva dependa de una central nuclear para garantizar el futuro del empleo.

Tras transmitir su solidaridad con el trabajador fallecido y con los heridos a causa de la explosión producida en la central de Marcoule (Nimes-Francia), la coalición se preguntó qué más tiene que ocurrir para que los Gobiernos sustituyan las nucleares por energías renovables.

«Hoy estamos viviendo otro accidente nuclear que vuelve a poner de manifiesto, como ya sucedió hace seis meses en Japón, los graves e inasumibles riesgos de la energía nuclear que, por otra parte, sigue sin dar ninguna alternativa al tratamiento de sus residuos», señaló el responsable federal de Energía y Medio Ambiente, Adolfo Barrena.

Según Barrena, ante esta situación «vemos como, una vez más, la industria nuclear dice que estos accidentes servirán para aprender y mejorar la seguridad, pero, por mucho que lo diga el ‘lobby’ nuclear y sus defensores, es evidente que la seguridad absoluta no existe y que los sucesos, por improbables que sean, acaban por producirse».

ICV pide al Gobierno que anteponga la seguridad de los ciudadanos

En esta línea también se manifestó la portavoz de ICV en el Congreso de los Diputados, Nuria Buenaventura, manifestó que en lugar de dejarse guiar por los intereses económicos que puede reportar la energía nuclear, el Gobierno debería pensar más en la seguridad de sus ciudadanos.

Reiteró que hay que apostar «de forma decidida» por las energías renovables y recordó que los responsables políticos están al servicio de las personas, no de los intereses económicos.

Equo exige a Rubalcaba y Rajoy que «desvelen sus planes» nucleares

Asimismo, el portavoz de Equo, Juan López de Uralde, pidió al PSOE y al PP que «desvelen sus planes» respecto a las centrales nucleares, tras el accidente nuclear registrado en una planta del sureste de Francia.

Para Equo, el accidente ocurrido en suelo galo «vuelve a demostrar, seis meses después del accidente de Fukushima, que la industria nuclear no es segura».

«A pesar de la falta de transparencia de la industria nuclear y a falta de más información, está claro que estamos ante un accidente grave que ya provocó la muerte de una persona y varios heridos», señaló López de Uralde.

Por esta razón, Equo reclamó al PSOE y al PP que «desvelen sus planes con respecto a las centrales nucleares» y «digan claramente cuál es su hoja de ruta, ahora que vamos a comenzar la campaña electoral». Equo defiende el cierre progresivo de las centrales nucleares españolas, «empezando por el cierre inmediato de Garoña».

Por su parte, representantes de organizaciones ecologistas afirmaron que la explosión en el almacén de residuos radiactivos de las instalaciones nucleares de Marcoule, en el departamento de Gard es «bastante preocupante» y «demuestra de nuevo el peligro de la energía nuclear».

Así, el responsable de la campaña de Energía de Greenpeace, Carlos Bravo, comentó que la explosión «también pone de manifiesto el peligro de los residuos radiactivos, a lo que se une la presencia de plutonio en estas instalaciones». «En esta instalación hay muchos reactores desmantelados, con una gran cantidad de residuos radiactivos, es muy peligrosa», advirtió.

El responsable del área Nuclear de Ecologistas en Acción, Paco Castejón, defendió que «lo más sensato» después de esta accidente es «olvidarse de este tipo de tecnologías, que son peligrosas para el medio ambiente».

Mientras, el responsable de Cambio Climático y Energía de Amigos de la Tierra, Alejandro González, aseguró que este accidente «evidencia que se puso en riesgo, una vez más, la fragilidad de las instalaciones nucleares». «Ningún tipo de instalación garantiza que haya seguridad suficiente como para evitar catástrofes nucleares de este tipo», aseveró.

González también afirmó que este suceso «evidencia, en el caso de Francia, que es un error su política energética, en la que las centrales nucleares proliferaron en las últimas décadas de manera apabullante».

Una explosión en una central nuclear francesa causa un muerto, aunque no existió fuga radiactiva

El suceso ocurrió hacia las 11:45 horas locales en la planta de tratamiento de residuos nucleares, que no cuenta con ningún reactor, puesto que estaba clausurada desde la década de los 80, y «no causó ninguna fuga de material radiactivo».

Según indicó, «la explosión del horno provocó un incendio que quedó controlado a las 13:00 horas».

La ASN, que activó a las 12.30 horas su centro de urgencia, precisó que la explosión se produjo en la instalación nuclear Centraco (Centro de tratamiento y acondicionamiento de desechos de actividad débil) situada en el municipio de Codolet, muy cerca de Marcoule.

La explosión tuvo lugar en «un horno que se utiliza para fundir desechos radiactivos metálicos de débil y muy débil actividad», explicó este organismo, aclarando que «no hay desechos en el exterior de la instalación».

La instalación, que activó su plan de urgencia interna tras producirse el incidente, es explotada por SOCODEI, una filial de la EDF, y se dedica al tratamiento de desechos radiactivos mediante su fusión, en el caso de los metálicos, o su incineración, en otros casos.

Fuentes de la prefectura y de los bomberos establecieron un perímetro de seguridad en el complejo, cuyos accesos fueron cerrados, según varios medios galos, aunque el diario «Midi Libre» agregó que las localidades situadas en torno a Marcoule no han establecido medidas de confinamiento de la población.

La planta afectada, que forma parte del complejo nuclear de Marcoule creado en 1956 y parte del cual ya fue desmantelado tras haber acabado su vida útil, se encuentra a unos 30 kilómetros de Avignon y a más de 200 kilómetros de la frontera franco-española. El complejo nuclear está situado junto al río Ródano y no lejos de la ciudad de Orange, en el departamento de Gard, cuya capital es Nîmes, que se encuentra a unos 45 kilómetros.

Unos 4.000 ciudadanos españoles están censados como residentes habituales en el departamento francés de Gard, donde se sitúa la planta nuclear Centraco en la que se produjo la explosión. La cifra se ampliaría hasta algo más de 11.000 en la demarcación consular de Montpellier y de 18.000 en la anexa de Marsella.

La ASN francesa da por «terminado» el accidente

A lo largo de la tarde, la ASN francesa dió por «terminado» el accidente tras no constatar contaminación radiactiva alguna.

El edificio de la planta «no resultó dañado y no se constató ninguna contaminación», precisó la ASN, aclarando que «los heridos no han resultado contaminados y las mediciones realizadas en el exterior del edificio por la empresa que lo explota y los bomberos especializados no revelaron ninguna contaminación».

La explosión dejó un muerto y cuatro heridos, uno de los cuales se encuentra en estado grave debido a las quemaduras sufridas. Así las cosas, tras aclarar que «este accidente no conlleva peligro radiológico ni acción de protección de la población», la ASN anunció que suspende su organización de crisis.

No obstante, la agencia precisó que seguirá en contacto con la prefectura de Gard, departamento de la región de Languedoc-Rousillon, y la empresa que gestiona la planta, Socodei, filial de EDF, y llevará a cabo inspecciones, junto con la Inspección de Trabajo, para analizar las causas del accidente.

España ofreció su ayuda a Francia tras la explosión

Por su parte, el ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián, ofreció el apoyo y la ayuda española a su homólogo francés el ministro de Industria y Energía Eric Besson, tras la explosión registrada en un planta de deshechos nucleares en Marcoule.

En una conversación telefónica de unos diez minutos, el responsable español también manifestó su solidaridad ante los hechos. Por su parte, Besson, que se encontraba de viaje fuera del país, confirmó al ministro el fallecimiento de una persona y le aseguró que por el momento no se ha reportado que existan indicios de emisiones radiactivas.

No obstante, el ministro francés, que agradeció el apoyo español, explicó que aún se desconoce el origen de la explosión y que el Ejecutivo español será informado de cualquier novedad.

Sebastián puso esta información en conocimiento del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, con el que se encuentra en contacto «permanente», así como con la presidenta del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), Carmen Martínez Ten.

De hecho, Rodríguez Zapatero, ordenó activar los «dispositivos políticos, administrativos y técnicos» para seguir y evaluar el accidente, según informó el Palacio de la Moncloa.

Fuentes gubernamentales precisaron que Zapatero no convocó al conocido como ‘gabinete de crisis’ pero sus miembros estuvieron en alerta mientras continuara la alarma.

El Gobierno se mantuvo en contacto con el Ejecutivo francés «para evaluar el alcance del accidente» y, en paralelo, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) estuvo recibiendo información constante del organismo homólogo francés y que además, estuvo en contacto con la prefectura de Gard, así como con Socodei, empresa explotadora de Centraco.

Nada más conocerse el hecho, Martínez Ten, se reunió con su jefe de Gabinete, David Redolí, así como los dos directores técnicos del CSN, Juan Carlos Lentijo, de Protección Radiológica, e Isabel Mellado, de Seguridad Nuclear.

Por su parte, la red española de control radiactivo no detectó ninguna variación en sus medidas de radiactividad tras el accidente nuclear ocurrido en Francia, según informó el delegado del Gobierno en Cataluña, Joan Rangel.

De hecho, un experto en seguridad nuclear y exconsejero del CSN, Agustín Alonso, vaticinó que «no va a llegar ni un solo átomo radiactivo» a España tras el accidente ocurrido en una planta de reprocesado de desechos nucleares en Francia.

El experto explicó que la planta de Gard «no tiene nada que ver con una instalación nuclear ya que se ocupa de reciclar residuos sólidos, miles de toneladas de materiales útiles muy poco contaminados que se reciclan para ser reutilizados dentro de la industria nuclear». Alonso también recordó que los trabajos que se llevan a cabo en la nave «son rutinarios y llevan haciéndose desde hace tiempo».

Además, especificó que la explosión del horno se produjo dentro de la nave «por lo que los elementos radiactivos, que son pequeños o muy pequeños, quedaron dentro del recinto».

Sobre la posibilidad de que un accidente similar se produzca en España, el experto hizo alusión al centro de almacenamiento de residuos radiactivos sólidos de Sierra Albarrana, El Cabril, situado en la provincia de Córdoba aunque este horno no funde metales, como en el caso de la instalación francesa, sino que se utiliza «para quemar residuos de baja actividad que sean combustibles».

En cualquier caso, Alonso reconoció que la industria nuclear lo está pasando «muy mal», tras accidentes ocurridos como el pasado mes de marzo en Fukushima. «Los accidentes no deberían ocurrir porque hay que controlarlo todo, pero siempre existe esta posibilidad. No podemos decir que todo en la vida sea seguro», apostilló.

Asimismo, la Agencia Internacional para la Energía Atómica (AIEA) pidió que se le informe sobre el accidente nuclear registrado en Francia, según anunció el director general del organismo, Yukiya Amano, en rueda de prensa. El centro de incidentes de la AIEA, aseguró, se «activó de inmediato», dijo.

Greenpeace considera «absurdo» que el PP plantee prorrogar la vida de Garoña si gana las elecciones

Bravo participó en la trigésimo segunda edición de la Marcha contra Garoña que se celebra anualmente para reclamar el cierre de la planta atómica, que en esta edición coincide con el día en que se cumple medio año del accidente nuclear registrado en Fukushima (Japón).

Cerca de 300 personas secundaron el acto y reclamaron «su cierre inmediato y definitivo». El acto contó con la presencia de animación y música por parte de alguno de los manifestantes que enarbolaban pancartas en contra de la energía nuclear.

La Coordinadora contra Garoña, convocante del acto, recordó que la central nuclear de Garoña, «debería haber cesado su actividad el pasado 3 de marzo según la promesa del Gobierno».

Los representantes de este colectivo consideraron que el PSOE «ha incumplido su promesa electoral de cerrar las centrales nucleares al finalizar su vida útil durante dos legislaturas (2004 y 2008)» y que además, cedió a las «presiones» de las» grandes eléctricas» al permitir el funcionamiento de la central nuclear «más vieja y deteriorada» del parque nuclear español hasta los 42 años.

En el comunicado leído por uno de los portavoces de la Plataforma se subrayó que los dos años en los que previsiblemente funcionará Garoña son un «regalo» del Gobierno socialista a las grandes eléctricas para que aumenten sus ya «abultados beneficios», pero también «suponen un retraso en el necesario y apremiante cambio de modelo energético».

Asimismo, denunciaron que al contrario que el Gobierno alemán, que paralizó de manera «inmediata y definitiva» siete de sus 17 centrales nucleares después del accidente nuclear de Fukushima «apostando por un nuevo modelo energético más limpio, seguro e inagotable», el PSOE «no sólo no ha cerrado ninguna central nuclear sino que además alargó la vida estimada de la central nuclear española «más vieja y deteriorada».

Este colectivo puntualizó que «no están dispuestos a soportar más mentiras» y apostaron una vez más por «un modelo energético sostenible que satisfaga las necesidades de la sociedad actual sin hipotecar las necesidades de las generaciones futuras».

Además, recordaron que la sentencia de la Audiencia Nacional que avala la orden de cierre decretada por el Gobierno y desestima la «indemnización millonaria» que reclamaba Nuclenor otorga potestad al Gobierno para proceder al cierre de las centrales nucleares cuando expira su autorización de explotación.

En el comunicado también hicieron especial hincapié en las «grietas existentes en el reactor» que suponen «un grave problema para la seguridad de los ciudadanos» y apostaron por las energías renovables ya que «en una década Burgos ya produce más electricidad eólica que electricidad nuclear».

El Gobierno japonés espera poder «reducir a cero» el número de plantas nucleares dentro del país

Al respecto, Hachiro recordó que en su primera rueda de prensa oficial, el nuevo primer ministro, Yoshihiko Noda, calificó de «irreal y difícil» la construcción de nuevos reactores y anunció que se desmontarán los que siguen en funcionamiento cuando expire su período de servicio.

«Considerando las declaraciones del primer ministro en la rueda de prensa, el número de plantas nucleares se reducirá a cero«, declaró el titular de Economía e Industria.

Asimismo, Hachiro destacó la necesidad de reactivar los reactores nucleares de la central de Fukushima 1 afectados por el terremoto y el tsunami del pasado 11 de marzo y anunció que estos reactores serán sometidos a unas pruebas de resistencia antes de su reactivación.

En Japón funcionan en la actualidad solo 12 de sus 54 reactores nucleares. Aparte de los que afectados por el terremoto, otros muchos están paralizados por motivos de seguridad y para su revisión.

El reactor 3 deFukushima baja de los 100 grados centígrados

Por otra parte, el funcionamiento exitoso de un spra’ sobre el núcleo ha ayudado a llevar la temperatura del reactor 3 de Fukushima por debajo de los 100 grados centígrados, lo que se considera el punto o cota de referencia para alcanzar la parada fría, según informó la empresa Tokyo Electric Power Company (TEPCO), propietaria de la central nuclear accidentada.

Así, TEPCO añadió que seguirá la monitorización de esta unidad muy de cerca mientras se consolida el enfriamiento, pero concretó que la temperatura del fondo de la vasija del reactor es de 96,4 grados centígrados.

Mientras, la unidad 1 está a una temperatura de 85,6 grados centígrados y la unidad 2, cuyo núcleo se fundió, aún se mantiene por encima del umbral de los 100 grados centígrados, a un valor de 112,9 grados centígrados en este martes.

Según World Nuclear News hasta el 1 de septiembre partes internas del reactor 3, todavía calientes, fueron enfriadas con una mayor cantidad de vapor de una piscina de agua al fondo de la vasija del reactor. Esto, además de otras medidas adicionales de inyección de agua podría estar dando frutos y aumentando la eficiencia del enfriamiento.

TEPCO anuncia que destinará cerca de 22 millones de euros al fondo de compensación de Fukushima

Asimismo, TEPCO anunció que destinará 21,9 millones de euros al fondo de compensación de Fukushima, con el que se pagarán los daños causados por el desastre nuclear de la central de Fukushima Daiichi a residentes y empresas.

El fondo de compensación recibirá además 64,5 millones de euros de las arcas públicas y la misma cantidad de otros 12 operadores de la central nuclear, siendo TEPCO, el principal de todos ellos, el que aporte más cantidad.

Las otras once compañías pagarán a la entidad para trabajar hacia un esquema de compensación por si hubiera accidentes en un futuro. El porcentaje de su contribución es acorde al porcentaje que consiguen para sus planteas energéticas, según ha informado la agencia de noticias japonesa Kiodo.

Los pagos, que comenzarán a llegar a las víctimas en octubre, casi siete meses después de la tragedia, son solo la primera parte de los desembolsos respaldados por el Estado que algunos analistas estiman podrían terminar ascendiendo hasta los 130.000 millones de dólares.

Unas 80.000 personas fueron evacuadas de un radio en torno a 20 kilómetros de la central de Fukushima, operada por TEPCO, que ha estado emitiendo radiaciones desde el terremoto y posterior tsunami del pasado 11 de marzo que provocó la fusión de los núcleos del reactor.

La primera partida de compensaciones cubrirá los ingresos perdidos, el sufrimiento psicológico y los costes de transporte y alojamiento, entre otras cosas, entre el 11 de marzo y el 31 de agosto. Los daños a las propiedades y otras reclamaciones se tardará más tiempo en evaluarlos, por lo que se abordarán posteriormente.

La AIEA planea llevar a cabo pruebas de seguridad en todos los países que cuentan con energía nuclear

«La implementación de este plan de acción con total transparencia será de la máxima importancia y representará un paso decisivo hacia el fortalecimiento de la seguridad nuclear», señala el documento en que está incluido el proyecto.

El plan pretende comprobar si las centrales nucleares pueden soportar con éxito eventos extremos como un terremoto o un tsunami, causa de la actual crisis en Japón.

«Esto es un punto medio», ha señalado un diplomático europeo tras ser preguntado por el plan. «Todavía no es el más ambicioso de los documentos», ha agregado.

A día de hoy, un total de 29 países cuentan con energía nuclear, estando la inmensa mayoría de los reactores en Estados Unidos, Francia, Japón y Rusia. Hay unos 440 reactores nucleares en activo en el mundo.

El proyecto de la AIEA contempla que cada Estado miembro con centrales nucleares «acoja al menos una misión del Equipo Operacional de Supervisión de Seguridad (OSART) en los próximos tres años, teniendo como foco aquellas centrales con más antigüedad«.

La versión anterior del documento indicaba que la AIEA celebraría revisiones de una de cada diez centrales nucleares en los próximos tres años, sin especificar que todos los Estados que cuentan con este tipo de energía estarían cubiertos por el proyecto.

El director general de la organización, Yukiya Amano, indicó la semana pasada que esperaba que en la próxima reunión de la AIEA se aprobara el plan para empezar a implementarlo lo antes posible y conseguir «una mejora sustancial» en los patrones de seguridad mundiales.

El ministro de Exteriores iraní asegura que la central nuclear de Busher empezará a operar pronto

Salehi realizó este anuncio al inicio de una reunión con su homólogo ruso, Sergei Lavrov, que estará previsiblemente centrada en la última propuesta rusa para retomar las negociaciones internacionales sobre el programa nuclear iraní.

«El lanzamiento de la planta de energía atómica de Busher tendrá lugar pronto», afirmó el jefe de la diplomacia iraní. El ministro de Asuntos Exteriores ruso también aseguró que la central comenzará a funcionar muy pronto y explicó que la fecha de inicio de sus operaciones fue ya acordada entre Moscú y Teherán.

La planta nuclear de Busher, diseñada por Rusia, está situada en el suroeste de Irán y su construcción comenzó en los años 90. Los repetidos retrasos que sufrió en su desarrollo molestaron al régimen iraní y alimentaron las especulaciones sobre la posibilidad de que Moscú estuviera aprovechando a nivel diplomático el proyecto para presionar a la República Islámica por su programa nuclear.

Un veterano diplomático ruso ya adelantó este año que la central estaría plenamente operativa a comienzos de agosto. Rusia está presionando a Irán con una propuesta para retomar las negociaciones de Grupo 5+1 –formado por los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, más Alemania e Irán–, destinadas a impedir que Teherán fabrique armas nucleares.

La propuesta de Moscú se basa en un proceso por fases en el que Irán iría dando pasos concretos en la paralización de su programa nuclear a cambio de concesiones y de una reducción paulatina de las sanciones internacionales.

Tras reunirse en Teherán con el secretario del Consejo de Seguridad ruso, el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, mostró su apoyo a la propuesta de Rusia aunque las autoridades iraníes no han mostrado por el momento ningún indicio de que estén preparadas para poner fin a lo que supone la mayor preocupación de la comunidad internacional, sus actividades de enriquecimiento de uranio.

«Tenemos la impresión de que hay un entendimiento sobre la necesidad de fortalecer la confianza y encontrar el modo de resolver los problemas del programa nuclear iraní«, afirmó Lavrov en su encuentro con su homólogo iraní, que elogió la propuesta de Rusia para reiniciar las conversaciones del Grupo 5+1.

Estados Unidos destacó los esfuerzos de Rusia para progresar en las conversaciones internacionales, que concluyeron sin resultados el pasado mes de enero. En líneas generales, los países occidentales dieron una buena acogida a la propuesta rusa aunque no hicieron valoraciones específicas sobre su contenido.

Un veterano diplomático ruso señaló que los países que forman parte del Grupo 5+1 (Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Reino Unido, Alemania e Irán) apoyan la propuesta de Moscú en términos generales aunque mantienen algunas diferencias sobre los detalles y los pasos específicos que deberían dar Teherán. La misma fuente ha rechazado dar detalles sobre el contenido concreto de la propuesta rusa.

El ministro de Exteriores ruso se mostró confiado en que se retomen las conversaciones del Grupo 5+1 basándose en la propuesta de Moscú, una iniciativa que fue elogiada por su homólogo iraní por su aproximación «paso a paso» al programa nuclear iraní.

Japón aprueba reiniciar el primer reactor nuclear tras Fukushima

Para certificar la actividad comercial del reactor, que ya generaba electricidad a pleno rendimiento por encontrarse en la fase final de su puesta a punto, el Ejecutivo obtuvo la aprobación del Gobierno de Hokkaido, donde se encuentra la planta, que a su vez había obtenido permiso de las localidades cercanas a la central.

Tras dar luz verde al Gobierno central, la gobernadora de Hokkaido, Harumi Takahashi, solicitó al Ejecutivo que «actúe de manera responsable a la hora de aplicar todas las medidas de seguridad posibles tras el accidente de Fukushima», según informó la agencia Kyodo.

El reactor 3 de Tomari, paralizado desde el pasado mes de enero por estar sometido a una inspección regular, no había podido retomar su actividad ya que la crisis nuclear de Fukushima paralizó por precaución la mayor parte de reactores del país.

La semana pasada, Hokkaido Electric Power, operadora de la central, y la Agencia japonesa de Seguridad Nuclear concluyeron las pruebas finales del reactor y confirmaron su correcto funcionamiento.

Japón mantiene más del 70% de los 54 reactores nucleares con los que cuenta paralizados a raíz de la crisis iniciada el 11 de marzo, para lo que solicitó a ciudadanos y empresas el ahorro de hasta un 15% de electricidad para hacer frente a la alta demanda durante los meses de verano.

Para poder retomar la actividad de los reactores, el Gobierno hizo obligatorio que éstos superasen una prueba de resistencia que garantice su seguridad a través de simulaciones informáticas que evalúan el aguante de las plantas ante situaciones de emergencia, como terremotos y tsunamis.

Las pruebas se desarrollan en dos fases, la primera para analizar los reactores parados por precaución o por revisión rutinaria después del 11 de marzo, y cuyos resultados condicionarán el diálogo de reapertura con los municipios que albergan dichas unidades.

La segunda etapa no se iniciará hasta que no se dé por concluida la primera y pondrá a prueba los reactores que en estos momentos se encuentran operativos en el archipiélago.

Detectan altos niveles de cesio radiactivo a 100 km de Fukushima

Por otra parte, las autoridades japonesas detectaron altos niveles de cesio radiactivo en el barro de una zanja cercana a un tribunal del distrito de Aizuwakamatsu, ubicado a 100 kilómetros de la accidentada central nuclear de Fukushima.

Las mediciones realizadas por los técnicos revelaron la presencia de 186.000 becquerelios de cesio radiactivo por kilogramo, muy por encima de los 8.000 admitidos como máximo por la legislación nipona.

Las autoridades locales planearon remover el barro de la zona, para la cual deberán recibir el visto bueno de los dirigentes de la prefectura, según recogió la agencia de noticias Kiodo.

Desde el terremoto del pasado 11 de marzo, el Gobierno y la Compañía Eléctrica de Tokio (TEPCO) tratan de estabilizar la central, aunque admiten que será difícil conseguirlo antes de que finalice el año.

El CSN recibe el primer informe de las pruebas de resistencia de todas las centrales nucleares españolas

Así, el CSN confirmó que ha recibido los informes preliminares de los titulares de las centrales españolas con los resultados iniciales de las pruebas de resistencia, de acuerdo al calendario establecido por el regulador español en coordinación con los demás reguladores europeos.

Las pruebas reevalúan los márgenes de seguridad de los sistemas de protección existentes en las instalaciones nucleares españolas e identifican mejoras adicionales para mitigar accidentes por encima de las bases establecidas en el diseño inicial de las centrales.

En estos ejercicios se contemplaron «situaciones que van más allá de lo contemplado» en las bases de diseño sobre: inundaciones, terremotos, accidentes severos o pérdida de la refrigeración de las centrales nucleares.

Una vez que el CSN realice su análisis inicial de la documentación remitida por las instalaciones nucleares, enviará su informe preliminar a la Comisión Europea el próximo 15 de septiembre.

A continuación, el 31 de octubre las empresas que operan las centrales nucleares enviarán al CSN los resultados completos de las pruebas y la documentación de soporte correspondiente y el organismo regulador, por su parte, deberá enviar a la Comisión Europea su informe definitivo antes del 31 de diciembre de 2011.

El alcance técnico de las pruebas de resistencia se definió teniendo en cuenta escenarios que se produjeron en el accidente de la central nuclear de Fukushima (Japón), y en los que coinciden varios sucesos iniciadores y fallos múltiples.

Concretamente, el parque nuclear español basó su reevaluación en los aspectos de riesgos sísmicos, por el que todas las plantas deben justificar el margen sísmico de que disponen por encima del sismo contemplado en su base de diseño e identificar las acciones que se deberían adoptar en caso de que se superaran esos valores.

Igualmente, se basó en la evaluación de los riesgos de inundaciones relativos a rotura de presas, grandes precipitaciones o avenidas de agua procedentes de los ríos o embalses cercanos a la instalación; en los escenarios de pérdida de alimentación eléctrica y de pérdida de sumidero final de calor, un apartado que contempla tanto la pérdida total de la alimentación eléctrica como la combinación de los dos supuestos mencionados.

Asimismo, evaluó la gestión de accidentes severos, concretamente, se analizaron los medios de que dispone la central para hacer frente a situaciones extremas en las que se haya producido daño al núcleo del reactor; medidas disponibles para mantener las condiciones de refrigeración de las piscinas de almacenamiento de combustible gastado, y capacidades de prevención o mitigación de la pérdida de la integridad de la contención.

La contaminación de la central de Fukushima llegó hasta California

El equipo de la universidad estadounidenses detectó partículas de sulfato de azufre-35 tres veces superior a la media en una muestra tomada el pasado 28 de marzo, dos semanas después de que la planta se viera afectada, según informó la agencia de noticias Jiji.

Gracias a distintas simulaciones en el ordenador y otros análisis, el equipo concluyó que esta sustancia radiactiva se produjo por la reacción del material presente en la planta y el agua clorada que se utilizó los primeros días para intentar enfriar los reactores.

Cuando se filtró al exterior y se produjo un contacto con oxígeno, se convirtió en sulfato, que, a través del viento, llegó hasta la costa oeste de Estados Unidos.

Fukushima se paró debido al terremoto, lo que provocó que comenzase a funcionar el sistema de refrigeración de los reactores. Estos fueron destruidos por el tsunami y la planta comenzó a desestabilizarse. El núcleo de los reactores se fusionó parcialmente.

Ante la imposibilidad de conectar los refrigeradores, TEPCO decidió al principio introducir agua de mar para enfriar los reactores. Pero, tras numerosos intentos, no consiguió estabilizar la planta, que comenzó a emitir radiación al exterior.

La empresa también tuvo que verter agua contaminada al océano desde sus piscinas de desechos para poder almacenar más agua que utilizaba para intentar llevar a la planta a una parada fría.

La compañía consiguió enfriar los reactores haciendo que el agua de estas piscinas volviera a los reactores tras ser tratada y circulara alrededor de la vasija para enfriar el núcleo.