Las centrales nucleares tienen seis meses para ajustarse a los nuevos requisitos mínimos de seguridad

El CSN da a las centrales un plazo de seis meses para que, aquellas que sus actuales instrucciones «no se ajusten en algún aspecto» a lo nuevo, remitan al órgano regulador «las desviaciones existentes, junto con un calendario para la presentación de las correspondientes solicitudes de modificación que procedan».

Así consta en la instrucción que aparece publicada este lunes en el Boletín Oficial del Estado (BOE) y que desarrolla las Especificaciones Técnicas de Funcionamiento (ETF). Esta instrucción del CSN tiene como «objetivo establecer los criterios generales con los que se deben definir y revisar las ETF de una central nuclear durante su explotación» y para «toda condición operativa».

Esta norma que firma la presidenta del Consejo de Seguridad Nuclear, Carmen Martínez, y que entrará en vigor dentro de seis meses, debe ser conocida por «todo el personal con responsabilidades directas o indirectas» en su aplicación. «En particular, el personal de operación de la sala de control deberá conocer en profundidad las ETF, sus bases técnicas asociadas y su significado para la seguridad de la instalación», establece la misma.

Entre los aspectos generales que rige esta instrucción está que se establece la dotación mínima del turno de servicio y del retén del turno que en operación normal se considera necesario.

Tokio podría anunciar el apagado en frío de los reactores de la central de Fukushima para el 16 de diciembre

El apagado en frío supone que el agua utilizada para enfriar las barras de combustible del reactor permanece por debajo de su punto de ebullición, evitando el recalentamiento del combustible.

El primer ministro japonés, Yoshihiko Noda, podría anunciar esta medida a causa del informe de la Compañía Eléctrica de Tokio (TEPCO) en el que se reseña que las temperaturas del combustible nuclear ubicado en el fondo de las vasijas de contención estarían estabilizadas. Asimismo, los niveles de radiación en los reactores habrían descendido de manera significativa.

La declaración del apagado en frío tendría repercusiones más allá de la central de Fukushima, ya que es uno de los criterios que el Gobierno señaló que se deben cumplir antes de permitir la vuelta a casa de las 80.000 personas que residen en un radio de 20 kilómetros alrededor de la instalación.

Sin embargo, aunque se declare un apagado en frío, TEPCO señaló con anterioridad que podría ser incapaz de retirar el combustible nuclear de los reactores durante los próximos diez años, y varios expertos afirmaron que las tareas de limpieza podrían llevar varias décadas.

TEPCO confirma la fusión de las barras de combustible de los reactores 1, 2 y 3 de Fukushima

TEPCO concluyó en un informe que las barras de combustible del reactor uno de la central nuclear de Fukushima se fundieron completamente a raíz del accidente del 11 de marzo, mientras que las del dos y el tres lo hicieron parcialmente.

Según este informe, recogido por la cadena NHK, las barras de combustible del reactor uno se fundieron completamente formando una masa viscosa que habría caído al agua acumulada en el fondo de la vasija de contención, por lo que se habría enfriado.

Al precipitarse al fondo de la vasija de contención, el combustible podría haberlo erosionando, disminuyendo su grosor en unos 65 centímetros, por lo que es posible que en las zonas más delgadas, de 37 centímetros, rompiera la pared provocando una fuga.

En el caso de los reactores dos y tres, el informe apuntó que las barras de combustible se fundieron en un 57% y un 63%, respectivamente, con lo que, probablemente, esta masa viscosa también se precipitó al fondo de la vasija, aunque sin erosión.

El informe, encargado por TEPCO a varios institutos de investigación y patrocinado por el Gobierno de Japón, se basa en mediciones de temperaturas y cantidades de agua acumuladas en las vasijas de contención, entre otros datos.

El terremoto y el tsunami del pasado 11 de marzo provocaron un accidente nuclear en la central de Fukushima equiparable al de la central de Chernóbil (Ucrania) del 26 de abril de 1986, considerado por la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) el peor de la historia.

Como consecuencia del colapso del sistema de refrigeración de los reactores de Fukushima, éstos emitieron a la atmósfera grandes cantidades de partículas radiactivas. El Gobierno estableció un área de exclusión en un radio de 30 kilómetros desde la central que mantiene fuera de sus casas a unas 80.000 personas.

Inyección de nitrógeno en los reactores para evitar más explosiones de hidrógeno

Asimismo, TEPCO comenzó a inyectar nitrógeno en las vasijas de contención de los reactores uno, dos y tres de la central nuclear de Fukushima para reducir la concentración de hidrógeno y evitar más explosiones de hidrógeno, cuyos niveles se sitúan por debajo del 4%, según informó la televisión estatal japonesa, NHK.

El pasado mes de octubre, los operarios comenzaron a extraer los gases contaminantes de la vasija de contención del reactor dos, el más perjudicado. Entonces, detectaron niveles de hidrógeno del 2,9%.

La acumulación de hidrógeno fue la causa de las explosiones que se produjeron los días siguientes al terremoto y el tsunami del pasado 11 de marzo en los reactores uno, tres y cuatro, que en los dos primeros casos dieron lugar a una fusión parcial de sus núcleos que liberó partículas radiactivas.

La Agencia de Seguridad Nuclear de Japón se encarga de supervisar la inyección de nitrógeno en las vasijas de contención. Mantener bajos los niveles de hidrógeno es indispensable para conseguir la parada fría de los reactores de Fukushima antes de que acabe el año, como prometió el Gobierno.

La nuclear de Cofrentes baja un 20% la potencia al aumentar su temperatura por escape de vapor

Estas líneas de drenaje, cuyo diámetro es de 2,5 centímetros, están siendo sometidas al programa de vigilancia de erosión corrosión, en el marco del cual estaba programada la sustitución del tramo ahora roto durante la próxima parada para recarga. En la última recarga, se sustituyó el tramo posterior que va hasta el condensador.

Fuentes de la central nuclear informaron de que a las 23.15 horas del 29 de noviembre se llevó a cabo una reducción gradual de potencia, con posterior desacoplamiento del generador de la red eléctrica, debido a la presencia de vapor en el edificio de turbina, ocasionado por anomalías en una tubería de drenaje de una pulgada.

Como primera medida tras el incidente, el titular procedió a la bajada de potencia para desacoplar la unidad, aislar las líneas de vapor principal, permitir el acceso con seguridad para los trabajadores y poder, así, identificar el origen del escape.

Además, se comenzaron las labores de sustitución de la línea de drenaje, así como la inspección de las líneas homólogas de las otras válvulas de control.

Según estas fuentes, se iniciaron los preparativos para la inspección y reparación de dicha tubería y, tras las pruebas y verificaciones pertinentes, se iniciará el arranque de la planta.

El suceso, que no supuso riesgo para las personas ni para el medio ambiente, fue clasificado como de nivel 0 en la Escala Internacional de Sucesos Nucleares (INES).

Compromís reclama la «jubilación» de «inmediato» de Cofrentes

Por su parte, el diputado responsable del área de Medio Ambiente del grupo Compromís, Juan Ponce, reclamó de nuevo el cierre de la central nuclear de Cofrentes (Valencia) tras el escape de vapor producido el pasado martes.

Según apuntó Ponce, la avería se produjo en el circuito que mueve la turbina, por lo que «el escape implica necesariamente la emisión de material radioactivo al exterior».

Sin embargo, el diputado subrayó que de acuerdo con el Consejo de Seguridad Nuclear, «se habría quedado en el interior del edificio de turbinas, sin consecuencias para personas o el medio ambiente».

El diputado denunció que este nuevo incidente en la central nuclear se produce «después haber estado 48 días parada para la recarga de combustible».

«Apenas dos semanas después de reanudar la actividad vuelve a estropearse. Pensamos que una central que tiene un diseño similar a la de Fukushima y que lleva demasiado tiempo en funcionamiento debería ser jubilada de inmediato, al contrario de lo que decretó recientemente el ministerio de Industria, que fue prolongar su actividad otros diez años», criticó.

Foro Nuclear pide que la energía nuclear forme parte de la estrategia energética para reducir emisiones

debe formar parte de la estretegia energética de bajas emisiones de CO2.

La Cumbre de Durban, que se celebra hasta el 9 de diciembre, tiene como objetivo suscribir acuerdos para renovar el Protocolo de Kioto, que expira en 2012, y establecer un calendario para adoptar un acuerdo global jurídicamente vinculante. Se pretende establecer y definir los compromisos de reducción de emisiones contaminantes, según informó en un comunicado Foro Nuclear.

El sector señaló que la reducción de las emisiones forma parte de la agenda de la Unión Europea, que «reconoce que las centrales nucleares no emiten gases de efecto invernadero y frenan las emisiones contaminantes».

Esta organización recordó que en España los ocho reactores nucleares en operación produjeron en 2010 una quinta parte de la electricidad y su producción representó más del 41% de la electricidad libre de emisiones en el sistema eléctrico español.

Del total de emisiones de CO2 equivalentes producidas en España anualmente, unos 60 millones de toneladas corresponden al sector eléctrico, es decir, alrededor del 13,5% del total, por lo que la operación de las centrales nucleares españolas evita la emisión de entre 30 y 40 millones de toneladas de CO2 anuales, según esta organización.

Para María Teresa Domínguez, presidenta de Foro Nuclear, «la energía nuclear es una fuente de generación necesaria para la Unión Europea, ya que garantiza la seguridad del abastecimiento y tiene que formar parte de la estrategia energética de bajas emisiones de carbono».

El Foro Nuclear pide que la energía atómica forme parte de la estrategia para reducir CO2

Hollande propone una «transición energética» que disminuya el peso de la energía nuclear en Francia

En un artículo publicado en el vespertino «Le Monde«, Hollande se decantó por diversificar las fuentes energéticas, con un mayor peso de las renovables, y «promover la sobriedad» en el consumo, a través de una política tarifaria y de incentivos al ahorro.

En el primero de los retos, el candidato socialista consideró que el abandono progresivo de la energía nuclear, que pasaría del 75% actual a un 50% en 2025, no debe hacerse en detrimento de los empleos ni de un sector en el que Francia es puntero en el mundo.

«Ese modelo tiene que modernizarse y adaptarse», aseguró Hollande, que consideró que Francia puede seguir liderando las tecnologías nucleares aplicadas al cierre de centrales.

El candidato socialista se comprometió a cerrar la central más vieja de Francia, la de Fessenheim, abierta en 1977 en el noreste del país y a no construir ninguna nueva durante su mandato.

En cambio, se acabarán las obras de la de Flamanville, donde se construye el primer reactor de nueva generación.

En paralelo, Francia deberá reforzar el peso de las energías renovables, para «acabar con el retraso del país» en esas fuentes, que en Alemania, aseguró el candidato, han creado 230.000 empleos frente a los 40.000 de Francia.

En cuanto al ahorro energético, Hollande propuso dirigirse a los edificios, que consumen el 40% de la energía y donde propondrá favorecer la renovación térmica, con lo que pretende crear 150.000 empleos.

A través de medidas fiscales pretenderá que se utilicen aparatos eléctricos de bajo consumo.

Finalmente, Hollande afirmó que el Gobierno debe actuar para que el incremento del precio de las materias primas no se traduzca en un aumento desmesurado de la factura eléctrica, para lo que introducirá una tarifa de base, destinada al gasto esencial de un hogar, y otra «para el confort».

También consideró necesario controlar el gasto energético en las empresas para no perjudicar la competitividad.

TEPCO no mejoró la protección de Fukushima al creer «poco realista» un posible riesgo de un tsunami

El departamento responsable de la gestión de las centrales nucleares a cargo de TEPCO llegó a esta conclusión en un informe de consumo interno publicado en 2008, cuyo contenido desvelaron parcialmente a la agencia de noticias Kiodo fuentes de la eléctrica.

El informe, destinado a mejorar las instalaciones de Fukushima, indicó que la posibilidad de que un tsunami de 10,2 metros de altura golpee la central nuclear «no es realista», por lo que descarta aumentar su protección, adecuada a un tsunami de 5,7 metros.

El pasado 11 de marzo, olas de hasta 15 metros sacudieron la central, provocando un accidente nuclear de la intensidad del ocurrido el 26 de junio de 1986 en Chernóbil (Ucrania), hasta ahora el peor de la historia. Los sistemas de refrigeración de sus seis reactores se colapsaron, llevando a la fusión parcial del núcleo de tres de ellos, que emitieron a la atmósfera partículas radiactivas.

Como consecuencia de estas emisiones, el Gobierno del entonces primer ministro Naoto Kan ordenó establecer una zona de exclusión en un radio de 20 kilómetros desde Fukushima, que mantiene fuera de sus casas a unas 80.000 personas.

El director de la central de Fukushima dimite por problemas de salud

Asimismo, y según informó TEPCO, el director de la central nuclear de Fukushima, Masao Yoshida, dimitió por problemas de salud, puesto que va a recibir tratamiento médico, aunque se rehusó revelar la enfermedad que padece, así como los niveles de radiación a los que estuvo expuesto por el accidente nuclear, alegando que sería una violación de su intimidad.

su parte, Yoshida solamente reveló que necesita recibir tratamiento por una enfermedad que le fue diagnosticada en una revisión médica rutinaria.

Además, se disculpó por abandonar el cargo en este momento, apenas un mes antes de que expire el plazo dado por el Gobierno de Japón para estabilizar la central nuclear.

Yoshida será sustituido por Takeshi Takahashi, un gestor que hasta ahora solamente trabajó en la sede de la compañía eléctrica.

El todavía director de Fuskushima apareció por primera vez ante los medios de comunicación el pasado día 12, cuando las puertas de la central se abrieron para los periodistas, ocho meses después del accidente nuclear.

Entonces, Yoshida confesó que tras las explosiones de los reactores uno y tres y la incapacidad de los operarios para refrigerar el reactor dos pensó que era el final e incluso que en varias ocasiones creyó que moriría.

No hubo explosión en el reactor dos de Fukushima aunque sí una fuga radiactiva

Por otra parte, TEPCO descartó que tras el terremoto y el tsunami se produjera una explosión en el reactor dos de la central nuclear de Fukushima, aunque apuntó que sí hubo una fuga radiactiva, cuya causa desconoce, según un informe interno al que tuvo acceso la cadena NHK.

El informe recoge las conclusiones de un estudio que TEPCO comenzó en junio sobre cómo se produjo el accidente nuclear y cómo reaccionaron los trabajadores de Fukushima.

El estudio confirmó las explosiones de los reactores uno y tres, que dieron lugar a una fusión parcial de sus núcleos que liberó gran cantidad de partículas radiactivas, así como una posterior en el reactor cuatro, que no provocó alteración en su núcleo.

Si bien, descartó que se produjera una explosión en el reactor dos, como se informó en un principio, alegando que se confundió con la del reactor cuatro. No obstante, apuntó que hubo un aumento de la presión en su vasija de contención, tras la cuál se registraron 10 milisievert por hora, aunque no determina el origen de esta fuga.

Expertos nucleares consideraron que de confirmarse la fractura de la vasija de contención del reactor dos, sería un problema de mayor magnitud que las explosiones del uno, el tres y el cuatro.

Shinichiro Kado, profesor de la Universidad de Tokio, explicó que esta vasija «es una fortaleza» que constituye «la piedra angular» de la seguridad del reactor, por lo que su ruptura sería «extremadamente grave».

Así, instó a TEPCO a que averiguara el origen de la fuga radiactiva mediante el estudio de los patrones de dispersión de las partículas radiactivas en la atmósfera.

Un tribunal prohíbe las visitas turísticas a la zona afectada por el accidente nuclear de Chernobil

El Tribunal Administrativo del Distrito de Kiev declaró ilegal la orden del Ministerio de Emergencias que permitía que ciudadanos ucranianos y delegaciones y ciudadanos extranjeros visitasen la zona de exclusión y las áreas de evacuación obligatoria, según informó la NRCU, la radio pública ucraniana.

La Fiscalía General del Estado recurrió esa orden ministerial porque contradecía la ley sobre el régimen legal del territorio afectado por la contaminación radiactiva causada por el desastre, que no permite las visitas.

El Ministerio dio a conocer un plan para abrir el lugar del desastre a los turistas en diciembre de 2010 y comenzó a aplicarlo el pasado febrero. Expertos militares dijeron entonces que habían hecho un mapa con rutas seguras para los visitantes, y las autoridades aseguraron que los niveles de radiación eran estables y estaban dentro de los límites normales.

Sin embargo, el 22 de junio dejaron de permitir la entrada de turistas y no explicaron el motivo. Las visitas técnicas no se prohibieron, de modo que trabajadores, científicos y periodistas seguían teniendo acceso.

La zona de exclusión de Chernobil es uno de los diez destinos turísticos más visitados en Ucrania y recibe a casi 6.000 turistas cada año,que entran allí ilegalmente.

Sarkozy cree una locura reducir el porcentaje de nuclear en Francia

«No se trata solo de proponer una simple reflexión sobre la diversificación de nuestra energía nuclear, sino de preparar, pura y simplemente, la salida de Francia de lo nuclear», declaró Sarkozy durante una visita a una planta de enriquecimiento de uranio de la empresa Areva en Pierrelatte (sureste).

El candidato socialista al Palacio del Elíseo, François Hollande, llegó a un acuerdo con el partido ecologista EELV, liderado por la exmagistrada Eva Joly, para reducir del 74% al 50% la parte de energía nuclear que consume Francia, en caso de victoria en las Presidenciales, y apostar por un modelo energético más heterogéneo.

«No tenemos derecho a romper un consenso político de sesenta y cinco años con el riesgo de destruir empleos en la industria francesa. Es una locura«, subrayó el jefe del Estado francés.

El acuerdo entre socialistas y ecologistas acarrearía un aumento del precio que pagan las empresas por la energía, por lo que podría producirse un «movimiento masivo de deslocalización» industrial, explicó Sarkozy ante los trabajadores de una fábrica de aislante térmico, actividad de alto consumo eléctrico.

El presidente francés señaló que los franceses pagan la electricidad «dos veces menos cara que los alemanes», algo que resulta «absolutamente necesario para la competitividad» de los productos galos.

«Cuestionar la industria nuclear es cuestionar la perennidad de las fábricas» en sectores de intenso consumo eléctrico», agregó Sarkozy, quien consideró que defender la industria y atacar a la energía nuclear no es compatible.

Francia, con 58 reactores nucleares, produce en torno al 75% de su electricidad gracias a la energía atómica.

La seguridad en las nucleares de España es mejorable, según la CE

Bruselas no ve riesgo inmediato en «ninguna» de las centrales nucleares de la UE pero sí margen de mejora en muchas
«En ningún Estado miembro es necesario tomar medidas inmediatas para detener de inmediato alguna de sus centrales, aunque sí se detectaron elementos en los que es posible un margen de mejora», explicaron fuentes comunitarias. Los expertos comunitarios admitieron que los datos remitidos por cada país son «muy diferentes» en cuanto a contenido, detalles y formato, pero aclararon las debilidades de cada uno.

En concreto, España podría «aumentar la fortaleza» de sus centrales nucleares frente a inundaciones, en ciertos casos de terremoto, a la hora de afrontar la pérdida de la alimentación eléctrica externa o del sistema de disipación del calor, así como en la gestión de un accidente severo. Las plantas españolas hicieron públicos los resultados de sus exámenes a principios de noviembre y afirmaron haber superado con éxito las pruebas realizadas.

Mientras, los ecologistas denunciaron que los exámenes realizados no son suficientes y que no se puso a prueba la resistencia de las centrales en caso de que se combinaran varios de los supuestos.

La Comisión insistió en que estos datos se basan en informes de seguimiento (realizados por los propios operadores de las centrales) no definitivos, que ahora deberán ser revisados por expertos internacionales (quienes podrán realizar visitas a las centrales nucleares o pedir datos adicionales si fuera necesario) antes de que la Comisión Europea publique su conclusión final en abril del próximo año, tras lo que Bruselas emitirá su evaluación final al cabo de otros dos meses.

Tras la catástrofe de la central japonesa de Fukushima del pasado mes de marzo, los líderes de los Veintisiete pidieron a la Comisión Europea que evaluara central por central los estándares de seguridad para concluir si los 140 reactores que hay en la Unión Europea, 8 de ellos en España, podían seguir operando sin riesgos.

Los exámenes incluyeron como supuestos desde catástrofes naturales como un terremoto hasta las consecuencias de un fallo humano o el impacto de un avión, pero dejaron fuera riesgos como un ataque terrorista, aunque desde Bruselas recalcaron que se decidió crear un grupo de trabajo paralelo para revisar los planes de emergencia respecto a casos de seguridad nacional.

El comisario de Energía, Günther Oettinger, recordó que cada Estado miembro es quien debe decidir si producir energía nuclear o no, pero «hay que garantizar que los ciudadanos no corren peligro y aplicar las normas de seguridad más estrictas».

Bruselas también se comprometió a revisar el marco legal que regula las operaciones de las nucleares, pero por el momento no llegó a ninguna conclusión sobre si debe ser o no modificado, ya que esperará a tener los resultados finales de las pruebas antes de dar un paso en este sentido.

Los catorce Estados miembros en los que hay centrales nucleares participaron de manera voluntaria en esta prueba de seguridad y se unieron países terceros como Ucrania y Suiza. Rusia también se mostró dispuesta a realizar pruebas de estrés en sus plantas y mantiene contactos con la Unión Europea en ese sentido, según explicaron fuentes comunitarias.

Greenpeace alerta de que el informe preliminar ignora los planes de emergencia

La organización ecologista Greenpeace avisó de que el informe preliminar de la Unión Europea sobre la resistencia de las nucleares se ignoran «totalmente» los planes de evacuación para los pueblos y ciudades cercanos a las plantas atómicas.

Asimismo, subrayó que en la mayor parte de los casos no se contempló el caso de un fallo múltiple en el reactor, que es lo que sucedió en Fukushima, o accidentes ocasionados por aviones de gran tamaño. Precisamente, apuntó que este documento será tenido en cuenta en la próxima reunión de los ministros de Energía de la Unión Europea, el próximo 9 de diciembre de 2011.

«El temor que el desastre nuclear en Japón causó en Europa motivó el estudio de las debilidades de sus propias nucleares, aunque ahora parece que en estas pruebas hay grandes lagunas. Los planes de emergencia son una de ellas«, afirmó el asesor de política nuclear de Greenpeace en la Unión Europea, Jan Haverkamp.

Igualmente, destacó que las autoridades japonesas estaban «mal preparadas» para evacuar a alrededor de Fukushima y con ello, cree que Europa debe llevar a cabo un examen en profundidad de sus propios planes.

Según detalló, la Unión Europea cuenta con 19 plantas nucleares que tienen pueblos y ciudades de 100.000 o más habitantes a menos de 30 kilómetros. Greenpeace recordó en este sentido que, hasta el momento, la mayor parte de los reguladores, como por ejemplo el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) en España, no informó al público sobre los informes finales de los operadores, es decir, las compañías propietarias de las centrales. No obstante, recalcó que, el Grupo Europeo de Reguladores sobre Seguridad Nuclear (ENSRG), entidad que diseñó los test de estrés, les solicitó que esa información fuera pública.

La CE dará 500 millones de euros a tres países para desmantelar nucleares

Por otra parte, la Comisión Europea propuso entregar una ayuda total de 500 millones de euros a tres países de la Unión Europea, Bulgaria, Lituania y Eslovaquia, para que desmantelen tres centrales nucleares, con el objetivo de eliminar las mayores fuentes de riesgo radioactivo en Europa.

«Es en interés de nuestros ciudadanos que estos reactores sean desmantelados de manera segura y definitiva que nunca más sean reiniciados», declaró Oettinger.

Según el comisario, esta ayuda supone «una clara expresión de la solidaridad de la Unión Europea, que puso la seguridad nuclear en su lista de prioridades».

Para recibir la cantidad prometida por la Comisión Europea, los tres países deberán antes crear un marco legal que permita acumular los fondos restantes para completar del todo el cierre de las centrales, aplicando la legislación comunitaria en materia de seguridad nuclear y residuos nucleares.

Con esta medida, el Ejecutivo comunitario quiere asegurarse que los gobiernos de los tres países podrán llevar a cabo sin problemas el proceso gradual de desmantelamiento y podrán hacer frente a las obligaciones financieras que se deriven.

Asimismo, deberán aportar planes detallados del proceso de cierre, que serán la base para controlar el buen avance del proceso y la correcta aplicación de los recursos aportados por la Comisión Europea.

Las centrales en cuestión son las de Kozloduy (Bulgaria) y que recibirá 185 millones de euros; la de Ignalina (Lituania), que contará con 210 millones de euros, y la de Bohunice (Eslovaquia), a la que se destinarán 105 millones de euros.

El CSN simula un accidente nuclear en Garoña como el de Fukushima

Se trata del preceptivo simulacro anual establecido en su Plan de Emergencia Interior, con la participación de la Organización de Respuesta ante Emergencias del Consejo de Seguridad Nuclear y de la subdelegación del Gobierno en Burgos, según informó el CSN.

La actuación del Consejo se desarrolló desde la Sala de Emergencias (Salem), realizando el seguimiento del estado de planta y de las actuaciones del titular tanto para la recuperación de las condiciones de seguridad como para la adopción de medidas de protección radiológica.

El ejercicio se inició a las 9.20 horas con la notificación al CSN, por parte de la central, de la parada automática del reactor ocasionada por la pérdida de alimentación eléctrica exterior tras la ocurrencia de un terremoto (superior a la base de operación) ocurrido en la zona.

Durante el simulacro, el Consejo, siguiendo criterios radiológicos, recomendó a la subdelegación del Gobierno en Burgos la activación del Plan de Emergencia Nuclear de Burgos (Penbu), en situación 2, lo que implicaría el confinamiento de la población y el control de acceso a la instalación en un radio de 10 kilómetros y la distribución de las tabletas de yodo estable.

Por su parte la subdelegación del Gobierno de Burgos, de forma preventiva, declaró la situación 3 del Penbu lo que habría supuesto la evacuación de la población en un radio de 10 kilómetros, según el CSN.

También se simuló la emisión al exterior de material radiactivo debido a la apertura controlada de la línea de venteo de la contención, medida llevada a cabo para garantizar el mantenimiento de su función.

El titular de la central llegó a simular la declaración de emergencia general (categoría IV) de su Plan de Emergencias Interior; mientras que el CSN activó su Organización de Respuesta ante Emergencias, llegando hasta el modo 2, que implica la activación de los grupos operativos de su Sala de Emergencias (Salem) y de los apoyos externos.

Un suceso de esta naturaleza habría sido clasificado como accidente de nivel 5 en la Escala Internacional de Sucesos Nucleares (INES). El accidente de Fukushima (Japón) fue decretado como nivel 5 si bien, un mes después la Agencia de Seguridad Nuclear japonesa elevó hasta 7 -el máximo- la gravedad del accidente, nivel que hasta ahora sólo había alcanzado Chernóbil.