La Unión Europea necesita más de 100 nucleares para garantizar el suministro de energía hasta 2050

Durante su participación en la Conferencia “Energía Nuclear: Situación actual y perspectiva de futuro” organizada por Intereconomía conferencias y Areva, Domínguez ha precisado que este centenar de plantas atómica se justifican no tanto por un incremento importante de la demanda sino por los cambios socio-económicos que se esperan, ya que se prevé un descenso del suministro del petróleo y subirán en el mix las renovables y la nuclear.

«Lo que sí va a haber es un incremento enorme de la electrización. Si ahora hay un 20 por ciento de nuclear se prevé que este porcentaje suba hasta el 37 por ciento», ha manifestado, al tiempo que ha subrayado que, en cualquier caso no se debería bajar del 20 por ciento de la aportación nuclear.

Por eso, ha insistido en que se deben renovar «todas» las licencias de todas las centrales y, a su juicio, se tendría que pensar en qué reactores se van a construir, con qué tecnología y qué emplazamientos hay disponibles.

En este sentido, se ha mostrado esperanzada sobre el futuro de la energía atómica porque tiene «confianza» en que «todo» pasará por la energía nuclear, tanto por las estrategias energéticas de los países, como por la carencia de materias primas y algunos combustibles, que harán que «se necesite la energía nuclear».

De aquí a 2050 Francia, el país con más reactores de la Unión Europea (58 más uno en construcción) puesto que más del 75% de la electricidad gala es de origen nuclear, tendrá que sustituir unas 50 plantas de las que 58 que tiene en operación en la actualidad. Mientras, Reino Unido contempla la construcción de entre 10 y 13 reactores en los próximos años y Finlandia está en pleno proceso de construcción de una central nuclear que se sumará a las cuatro con que ya cuenta y que aportan el 30 por ciento de su electricidad.

Además, la presidenta del Foro Nuclear ha defendido que este tipo de energía es «imprescindible» en cualquier planificación energética por razones de disponibilidad, ya que son instalaciones «con las que se puede contar a largo plazo»; por los costes e inversiones que acomete y a las que «se les debe dar valor» y, en tercer lugar, por razones medioambientales.

Respecto a los costes, ha explicado que el sector realiza numerosas inversiones y tiene «importantes costes de operación», lo que contribuye a la sociedad, al tiempo que ha apuntado estos costes tienen una «gran estabilidad» precisamente por la poca dependencia permite esta energía.

En cuanto a las «razones medioambientales» ha celebrado que frente a la corriente anterior y «sobre todo Greenpeace» que hacían ver que es una «energía sucia», ahora las principales estrategias de descarbonización energética se están viendo como un valor para el cumplimiento de las exigencias del Protocolo de Kioto.

Asimismo, ha elogiado la aportación de la nuclear al PIB y ha incidido en que durante el desarrollo del programa atómico de España, en los años 80, el sector generó 20.000 empleos directos y ha apostado porque el país haga un «esfuerzo» para lograr un mayor desarrollo industrial, que supere al actual 15 por ciento de 2010 que aportó el sector industrial y energético al PIB del país, un dato con el que, a su juicio, un país «no puede desarrollarse».

Por último, ha asegurado que en el contexto actual de crisis económica el sector nuclear «no despide personal» y que en 2011 aumentaron las contrataciones, las inversiones, las subcontratas porque la industria nuclear «no escatima» en seguridad ni formación.

En ese sentido, en la jornada ha participado también el subdirector general de Energía Nuclear del Ministerio de Industria, Energía y Turismo, Francisco Javier Arana, quien estima que en España el problema no es de emplazamiento porque se podrían construir nuevos reactores en nuevas ubicaciones o bien ampliar con nuevas unidades los ya existentes. En todo caso, ha afirmado que en la actualidad «ningún» inversor está en condiciones de afrontar o asumir plazos de construcción de unos diez años y ha concluido que, en su opinión, sería «rentable» si se hablara de plazos de cinco o seis años.

EDF controla una filtración de agua radiactiva en la nuclear de Penly

La operadora indicó que la situación «no presentó ningún riesgo sobre el medio ambiente» y explicó que se produjo como consecuencia de las llamas desde uno de los cuatro conductos de refrigeración del circuito primario del reactor número dos.

«El reactor, que se paró automáticamente, siguió siendo enfriado con normalidad y los equipos de la central trabajaron para bajar la presión y la temperatura del agua contenida en el circuito», apuntó la compañía, que añadió que en cuanto ambas desciendan se podrá iniciar la evaluación del conducto y su reparación.

De acuerdo con los procedimientos habituales, tanto la Autoridad de Seguridad Nuclear, como la prefectura regional y la subprefectura de Dieppe, la ciudad más próxima a Penly, fueron advertidos inmediatamente del incidente.

La empresa explicó que el humo que se produjo en un local del reactor número dos activó una alarma, tras la cual una decena de vehículos de bomberos acudieron a las instalaciones y controlaron el fuego.

EDF explota todas las centrales atómicas en producción en Francia, que generan cerca del 80% de la electricidad del país, y aclaró que esas instalaciones son seguras y que no hubo heridos.

Por su parte, el ministro francés de Industria, Éric Besson, consideró «un incidente menor» el incendio que se produjo en la central de Penly, en la costa de Normandía.

«Es un incidente como los que ocurren regularmente en la industria y a mí me parece que no debe suscitar una inquietud especial«, señaló Besson en conferencia de prensa, antes de recordar que la Agencia de Seguridad Nuclear (ASN) lo catalogó en un nivel 1 dentro de una escala que va de 0 a 7.

Confirmó que el reactor, que se paró automáticamente cuando el incendio de aceite que se vertió de una bomba de refrigeración del reactor activó la alarma, «lógicamente no podrá volver a arrancar más que cuando se haya constatado que se realizaron los trabajos» que dictamine la ASN.

El ministro insistió en que lo ocurrido no es una muestra de «vetustez» del reactor número 2 de ese complejo atómico, puesto que su puesta en funcionamiento data de 1992, y también negó que sea por «falta de mantenimiento».

«No hay ninguna industria, por muy perfeccionada que sea, que funcione sin ningún incidente», añadió.

Japón crea un estándar de seguridad para todas sus centrales nucleares

Entre los 30 puntos en los que se basará el nuevo patrón de seguridad se incluye el requisito de que las centrales cuenten con dos o más fuentes de suministro de energía para enfriar los reactores en caso de que una de estas fuentes quede inutilizada por un terremoto o un tsunami, tal como sucedió en Fukushima.

El estándar, cuya presentación está prevista para antes de que acabe la semana, será examinado exhaustivamente por el jefe de Gobierno, Yoshihiko Noda, el ministro portavoz, Osamu Fujimura, el de Industria, Yukio Edano, y el ministro encargado del accidente nuclear en Fukushima, Goshi Hosono, antes de ser aprobado.

La idea del Gobierno japonés también es solicitar a las autoridades regionales de Fukui (centro) que acepten la reactivación de dos reactores de la central de Oi, situada en esta provincia, si la planta respeta este nuevo estándar.

Los reactores 3 y 4 de Oi fueron los primeros del país en aprobar las pruebas de resistencia (que teóricamente certifican que son seguros en caso de catástrofe natural) impuestas por el Ejecutivo a todas las plantas del país tras el accidente en Fukushima.

Japón se enfrenta a posibles cortes eléctricos en verano ante la paralización casi total de su parque nuclear tras el accidente y, aunque la decisión de reactivar los reactores recae en el Ejecutivo, Noda aseguró que tendrá en cuenta la opinión de los Gobiernos de las zonas donde se sitúan las centrales antes de tomar una decisión.

Sin embargo, obtener el visto bueno de las autoridades locales parece complicado en el caso de Oi, ya que varios gobernadores de provincias vecinas se mostraron en contra de la reactivación, al igual que el alcalde de la ciudad de Osaka, cuyo Gobierno municipal es el principal accionista de la eléctrica que opera esta central.

De sus 54 reactores comerciales Japón solo tiene uno operativo, el numero 3 de la central de Tomari (norte), que será detenido el próximo 5 de mayo para ser sometido a una revisión regular.

China planea construir hasta 40 centrales nucleares más a pesar de la crisis tras el accidente de Fukushima

El auge de la energía nuclear en el país es evidente en la actual Feria Nuclear de China 2012 (NIC, en sus siglas en inglés), inaugurada este martes en el nuevo Centro de Congresos de Pekín y que reúne a 200 empresas del sector procedentes de más de cuarenta países hasta el próximo viernes 6 de abril.

«Después de Fukushima, seguimos apostando por la energía nuclear, aunque tomando el doble de prudencias y de controles», señaló el presidente de la Cooperación Nacional Nuclear de China (CNNC), Sun Qin, durante su intervención en la apertura de la Feria, que se ha consolidado como el evento más grande del sector en el mundo.

El objetivo del país asiático es conseguir tener ya construidas, al menos, 60 centrales en 2020, entre las que se encuentran las 14 plantas ya en pie y las 26 en construcción, aunque el número total podría alcanzar las 80, según fuentes del sector.

Para ello, China deberá aprobar la construcción de cuarenta plantas más de aquí a 2020, si bien ahora se está a la espera de que se apruebe una nueva ley de seguridad nuclear, así como el plan de seguridad del sector.

Tras el terremoto de Japón, China paralizó momentáneamente su programa nuclear, considerado el de mayor crecimiento del mundo, para comprobar, regular y revisar sus previsiones e incrementar la seguridad de sus centrales.

En unos casos apoyada por la tecnología de otros países y, en otros, en solitario, China tarda en construir aproximadamente cinco años en construir una planta, un ritmo de construcción más rápido que el de otros países.

Ello se debe a que la mayoría de plantas chinas siguen el diseño de otras ya construidas por otras naciones, y por la mayor cantidad de mano de obra.

Para tener en operación de 60 a 80 plantas nucleares en 2020, y dado que ahora hay activas 14 y 26 están en construcción, China tendría que aprobar durante los años 2012 a 2015 -ambos inclusive- de 5 a 10 plantas por año.

La ambición de las autoridades chinas y de la industria es poder llegar al máximo de diez nucleares por ejercicio.

Tras extremar las prudencias en este sector, el gigante asiático sigue apostando fuerte por la energía atómica y por promover el desarrollo sostenible de la misma, según pusieron de manifiesto fuentes oficiales chinas durante la Cumbre de Seguridad Nuclear celebrada la semana pasada en Seúl.

El evento que comienza en Pekín reúne a gigantes internacionales del sector como la empresa norteamericana Westinghouse o la francesa Areva, además de contar con una fuerte presencia española que, bajo el paraguas del Foro Nuclear español, ha acudido con el objetivo de aumentar más su presencia en el país.

En un espacio de 3.000 metros cuadrados, cada firma presente en la feria descubre sus últimas tecnologías y busca cerrar acuerdos en el «país en el que hay que estar», según responsables de la delegación española.

China hoy es el foco de las miradas para muchos sectores, y «en el nuclear, no es menos», coincidieron varios representantes empresariales presentes en la feria.

TEPCO renuncia a sus planes de construir dos nuevos reactores en la planta de Fukushima

TEPCO ha informado además de que renuncia a construir un generador de energía de emergencia de 253 megawatios, compuesto por generadores diesel y turbinas de gas, que tenía previsto instalar en su central de Hitachinaka, situada al norte de Tokio.

Por su parte, la Compañía Eléctrica Tohoku ha decidido mantener su plan de construir un nuevo reactor nuclear de 825 megawatios de potencia cerca de la central de Fukushima, aunque ha precisado que no puede detallar la fecha en que comenzará a operar esta instalación, inicialmente prevista para 2021.

En rueda de prensa, los responsables de Tokohu han indicado que será difícil construir y operar una tercera planta nuclear en esa zona debido a las protestas de las autoridades locales por el accidente de Fukushima.

Las compañías responsables de centrales nucleares han remitido esta semana al Ministerio de Industria sus planes operativos para el presente año financiero, que comienza el próximo domingo, 1 de abril, pero han rechazar detallar los planes de contingencia para el suministro eléctrico en verano, en el que se registra siempre un aumento de la demanda.

TEPCO, que es el mayor comprador japonés de gas natural licuado, ha informado de que será muy difícil que puedan reiniciar en 2012 o 2013 los reactores que están sometidos a un proceso de mantenimiento por la oposición de las autoridades locales de la región en la que se encuentra su única planta no afectada por el terremoto y el posterior tsunami del 11 de marzo de 2011, la central de Kashiwazaki Kariwa.

El movimiento sísmico, de magnitud nueve en la escala abierta de Richter, generó un enorme tsunami que causó graves daños materiales en la zona nororiental del país y provocó un accidente en la central de Fukushima, que llevó a la evacuación de todos los residentes situados en un radio de 20 kilómetros de la instalación.

El Ayuntamiento de Zaragoza solicita no prorrogar la autorización de funcionamiento para Garoña

Además, en la moción se insta al Gobierno municipal a promover una campaña activa en contra de cualquier prórroga de la autorización de funcionamiento de esta central nuclear.

El consejero municipal de Cultura, Educación, Medio Ambiente y Participación Ciudadana, Jerónimo Blasco, ha defendido la moción al alertar de los efectos devastadores de que ha provocado la nuclear de Fukushima tras el tsunami de hace un año en Japón y, aunque ha reconocido que en Garoña no se podrían producir ese tipo de desastres naturales, ha alertado del «peligro de posibles acciones terroristas».

El portavoz del grupo municipal de IU, José Manuel Alonso, ha estimado que traer una moción sobre Garoña «revela falta de respeto sobre los temas anteriormente debatidos» que han abordado la energía verde. A su parecer, «Zapatero puso muy sencillo prorrogar Garoña a partir de 2013 para que viva 48 años esta central nuclear de la que se conocen sobradamente sus problemas de filtraciones, su carácter obsoleto y la necesidad de darle la jubilación».

La concejal del grupo municipal de CHA, Leticia Crespo, ha mostrado su conformidad con el contenido de la moción porque «no queremos bajo ningún concepto que se prorrogue la vida de la nuclear más antigua de España, pero nos hubiera gustado que el PSOE fuera valiente y solicitara el cierre inmediato» en lugar de que se prorrogue hasta el 2019 como ha acordado el Gobierno central «para el interés de las grandes compañías eléctricas» en referencia a Endesa e Iberdrola, que explotan Garoña.

En su segundo turno de intervención, Blasco ha alabado el modelo «valiente» de Alemania de prescindir progresivamente de las nucleares y ha criticado el modelo del PP de «cargarse la subvención a las renovables y mantener la energía nuclear». A su parecer «el riesgo es de tal envergadura que no se justifica su mantenimiento» y ha solicitado que se reflexione sobre el legado que se deja a las próximas generaciones.

El concejal del grupo municipal del PP, Julio Calvo, ha reconocido que Garoña se ha diseñado para una vida de 40 años, pero ha apuntado que el Consejo de Seguridad Nuclear ha dicho que con la tecnología se puede aumentar la vida útil. Por ello, a su parecer, esta moción es un ejemplo de la «irresponsabilidad y demagogia con la que gobiernan ustedes» en referencia al PSOE.

Blasco ha cerrado el debate al incidir en que «no hay sociedad civilizada que soporte el riesgo de accidente de una central nuclear» y ha recordado que ya ha habido tres accidentes nucleares en el mundo.

La central nuclear de Garoña sufre una parada automática al cerrarse todas las válvulas de aislamiento

Los operarios de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) aprovecharán la parada no programada de la central para acometer algunas tareas de mejora o mantenimiento.

La planta ha comunicado durante la mañana de este lunes al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) que en el curso de unas maniobras, previstas y anunciadas hace más una semana, se ha producido una parada automática no programada de la central, cuyo reactor estaba en parada en caliente para mover las barras de combustible, con el objetivo de «consumir homogéneamente el uranio», una operación que se realiza cuatro veces al año, según ha explicado el jefe de relaciones exteriores de Santa María de Garoña, Elías Fernández.

Así, ha precisado que se estaba bajando la potencia del reactor para hacer un cambio de secuencia en las barras de control, que es hacer movimientos de las barras para cambiarlas de posición con el fin de aprovechar el combustible de manera homogénea cuando, al mover unas válvulas, se ha producido una baja presión en la vasija del reactor. Fernández ha indicado que esto ha provocado una actuación en la que se aísla la zona y se insertan automáticamente las barras de control, con lo que se produce la parada inmediata del reactor, al dejar de producir vapor y pararse la turbina. «Todo ha funcionado correctamente y no tiene ninguna consecuencia», ha subrayado.

Además, ha añadido que los técnicos han visto el motivo de la parada y han observado que se podía reiniciar el reactor, pero que se ha acordado aprovechar esta parada no programada para hacer mantenimiento de algunos equipos que no se podían tocar en parada en caliente, al estar en zona controlada y de mucho calor.

«La decisión ha sido ir a parada fría, proceso en el que estamos para poder acometer trabajos de mantenimiento en zonas que no se podían tocar», ha agregado.

En ese sentido, ha apuntado que esas «zonas» de calentadores, cuestiones de vapor, que en todo caso no eran importantes y que se podía «perfectamente» seguir funcionando pero que, puesto que se ha parado el reactor han acordado aprovechar para ejecutar estos trabajos de mantenimiento.

Asimismo, ha incidido en que la planta burgalesa llevaba «302 días funcionando ininterrumpidamente» (cuando se paró por recarga programada en primavera de 2011) y que una vez que se reinicie la operación de la planta, «la intención» es continuar trabajando hasta julio de 2013, cuando se tendría que hacer una nueva recarga de combustible, «o no», en función de si finalmente se decide conceder una renovación a la licencia de operación.

Por otro lado, ha dicho que estas tareas que se están realizando en la planta no tienen «nada que ver» con las modificaciones de mejora surgidas a raíz de las pruebas de resistencia a las que se ha sometido el parque nuclear español tras el accidente de la central nuclear de Fukushima Daiihi (Japón).

En este sentido, ha insistido en que Garoña no puede realizar «ninguna modificación» salvo tareas de mantenimiento o mejora mientras que siga vigente la orden ministerial del Ministerio de Industria que fija el fin de explotación de la central en julio de 2013. «No podemos hacer lo que nos impide la orden ministerial, por lo que no se puede tocar nada», ha insistido.

«Lo que estamos haciendo es mantenimiento. Todo lo que sea mejorar lo hacemos porque redunda en la seguridad de la central. Sin embargo los proyectos que nos condicionan para ir más allá de 2013, eso se hará cuando tengamos una orden ministerial. Si no, no. Estamos a la espera», ha concluido.

Expertos internacionales valoran «positivamente» las pruebas estrés realizadas a las centrales españolas

Los expertos, que visitaron varias centrales nucleares a lo largo de la semana, mantuvieron numerosas reuniones en la sede del CSN con los responsables de las direcciones técnicas que participaron en la redacción del informe nacional sobre las pruebas de resistencia de las plantas.

La presidenta del CSN, Carmen Martínez Ten, participó en el acto de clausura de la revisión interpares y señaló que las evaluaciones realizadas «pusieron de manifiesto la seguridad del funcionamiento de las centrales nucleares españolas».

Martínez Ten explicó que los resultados obtenidos «son fruto del compromiso de los titulares de las centrales, pero también de la supervisión continua del Consejo».

Fernando Castelló Boronat, propuesto como consejero del CSN

Por su parte, Fernando Castelló Boronat fue propuesto como consejero del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), según figura en el acuerdo que se comunicó al Congreso de los Diputados.

Nacido en 1958 en Castellón, Castelló Boronat es Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid. Fue concejal del Ayuntamiento de Castellón, diputado por Castellón en las Cortes Valencianas, donde desempeñó los puestos de portavoz adjunto y portavoz del Grupo Parlamentario Popular.

En 1999 fue nombrado conseller de Industria y Comercio de la Generalitat Valenciana, y, más tarde, conseller de Innovación y Competitividad, y de Industria, Comercio y Energía.

En 2003 pasó a ocupar el puesto de secretario de Estado de la Seguridad Social y entre 2004 y 2008 fue diputado por Castellón por el Partido Popular en el Congreso de los Diputados, donde fue portavoz de Industria, Energía, Telecomunicaciones y Sociedad de la Información. Entre 2008 y 2011 presidió el Tribunal de Defensa de la Competencia de la Generalitat Valenciana.

Expertos internacionales revisan las pruebas de resistencia de las ocho centrales nucleares españolas

Los expertos, que visitaron la central nuclear de Almaraz, fueron recibidos en la sede del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) por los miembros del Pleno, así como por los directores técnicos de Seguridad Nuclear y Protección Radiológica.

De esta forma, hasta el próximo viernes, dicho grupo mantendrá diversas reuniones en la sede del organismo regulador con los responsables de las direcciones técnicas que participaron en la redacción del informe nacional sobre las pruebas de resistencia de las plantas.

Las pruebas se centran en el concepto de «defensa en profundidad», que hace referencia a la puesta de múltiples barreras de protección ante un hipotético accidente.

La revisión de los informes, elaborados por el CSN, se dividen en los sucesos iniciadores externos de niveles superiores a las bases de diseño de las centrales nucleares, en la pérdida de funciones de seguridad y en la gestión de accidentes severos.

El proceso general de las revisiones interpares está coordinado a nivel europeo por un plenario, que vicepreside el consejero del CSN Antoni Gurguí y que, una vez finalice el análisis de los grupos de trabajo, elaborará un informe final que será remitido al Grupo Europeo de Reguladores de Seguridad Nuclear (Ensreg) para su aprobación y, posteriormente, a la Comisión Europea.

La industria nuclear española propone aumentar la vida útil de las centrales hasta los 60 años

Así lo reflejó el estudio «Operación a largo plazo del parque nuclear español«, presentado por el Foro de la Industria Nuclear Española y dirigido por el catedrático emérito de Tecnología Nuclear, Agustín Alonso Santos.

El informe detalló el tiempo de explotación que cabe esperarse de las nucleares y cómo es posible conocer el estado de las mismas, los «beneficios» de la operación a largo plazo con respecto a la contribución a la generación eléctrica, a la reducción de emisiones de carbono a la atmósfera, al desarrollo tecnológico y al impacto positivo del entorno de las centrales, así como a la seguridad que implica esta opción para las personas y el medio ambiente.

Según sus datos, la autorización de Garoña (Burgos) debe extenderse hasta 2031 (la fecha actual expira en 2013, aunque la intención de sus propietarios y del Gobierno es que siga hasta 2019); la de Almaraz I habría de ampliarse hasta 2041 (su permiso actual acaba en 2021) y la de Almaraz II hasta 2043 (hoy sólo puede operar hasta el 2021).

En el caso de Ascó I y II (Tarragona), el documento propone pasar de su actual licencia (hasta 2021) a 2042 y 2045, respectivamente; Cofrentes debería prorrogarse hasta 2044 (en lugar de 2021), Vandellós II de 2020 a 2047 y Trillo de 2012 a 2048.

En España, añadió el estudio, existen programas efectivos para conocer y cuantificar el comportamiento de los materiales de los componentes esenciales de las plantas, incorporando programas de gestión que alargan la operación con las máximas garantías de seguridad más allá de los años previstos en el diseño original.

En la presentación, a la que asistió la presidenta del Foro, María Teresa Domínguez, y el vicepresidente del Instituto de Energía Nuclear de EEUU, Tony Pietrangelo, el catedrático Agustín Alonso subrayó el impacto económico y social en caso de aumentar los años de explotación de los reactores. «Tendría un efecto multiplicador entre tres y cuatro de las inversiones sobre la economía local, provincial y autonómica».

En cuanto a la producción adicional del parque nuclear estimada para este supuesto, el catedrático calculó que la producción de explotación a 40 años se situaría en 1580 TW/h y la producción adicional de explotación a 60 años ascendería a 1.112 TW/h.

Asimismo, defendió que los titulares de las nucleares establecieron programas efectivos de gestión del envejecimiento y la industria nacional e instituciones españolas están «preparadas» para contribuir con eficacia a la operación a largo plazo, mediante el incremento del inventario de combustible y el retraso del desmantelamiento de las centrales, aunque «el sistema actual garantiza la seguridad» de las ocho plantas que conforman el parque nuclear español.

Según la patronal del sector, «como demuestran las decisiones tomadas en distintos países para ampliar los plazos de operación de sus plantas, parece intuitivo pensar que en España, cuyas instalaciones tienen el mismo origen tecnológico, pueden también operar de forma segura, fiable, competitiva y respetuosa con el medio ambiente más allá de los plazos» inicialmente previstos.

De hecho, Domínguez, apostó por «seguir el camino de Estados Unidos», en donde 74 de los 104 reactores prorrogaron sus autorizaciones para emprender así «nuevas licencias y construir nuevas centrales» nucleares ante los beneficios que ésta presenta, para el futuro de los reactores, haciéndolo de forma «segura, fiable, competitiva y respetuosa con el medio ambiente». Y recordó que la renovación de licencias «es necesaria y está justificada».