El Gobierno afirma que no tiene que llevar la iniciativa sobre Garoña y cree que Nuclenor debe explicarse

En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, Sáenz de Santamaría manifestó que la posición del Ejecutivo no cambió «nada» con relación a la central burgalesa, después de que Nuclenor no solicitara la prórroga de la actividad dentro del plazo establecido por la ley, por lo que debería cerrarse en julio de 2013.

De hecho, recordó que Nuclenor pidió una prórroga de la vida útil de Garoña y consiguió un informe favorable del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) y, a continuación, el Gobierno revocó parcialmente una orden ministerial de Industria para hacerlo posible.

Sin embargo, subrayó que «el Gobierno actúa a petición de parte y esa parte ha decidido ahora que puede que no le interesa esa renovación».

Por tanto, el Gobierno «en esto no tiene que llevar la iniciativa; la empresa ha cambiado de opinión y, por tanto, debe ser quien explique ese cambio de postura, al menos, a sus accionistas».

El PP tacha de «irresponsable» y de «incomprensible» la decisión de Nuclenor

El portavoz adjunto del PP en el Congreso, Rafael Hernando, tachó de «irresponsabilidad» y de «incomprensible» la decisión de Nuclenor al no solicitar el permiso de renovación para poder explotar la instalación atómica hasta 2019.

Hernando señaló que la decisión de Nuclenor de renunciar al permiso de explotación es una «frivolidad absolutamente incomprensible» por parte de Endesa y de Iberdrola, ya que ambas empresas solicitaron al Gobierno la derogación de la orden ministerial con la que el Gobierno socialista propuso el cierre de esa central nuclear para 2013.

Según recordó, Garoña el año pasado produjo 466 megawatios (MW), el 6,5% de la producción eléctrica nuclear y un 1,3% del total de la producción eléctrica española. A su juicio, representa «una parte muy importante» de la producción energética del país, máxime cuando es una central nuclear cuyos costes económicos fueron ya hace tiempo amortizados.

Por tanto, insistió en que la energía nuclear es «segura y barata» y pone como ejemplo que las empresas alegaron que el cierre para 2013 y la no prórroga hasta 2019, que es lo que ahora había autorizado el Gobierno, iba a implicar un lucro cesante de 963 millones de euros para esas empresas.

«Lo que hoy hace más injustificable la decisión del presidente de Endesa, el señor Prado, del señor Sánchez Galán, de Iberdrola, que supongo que tendrán que dar explicaciones a sus accionistas sobre las razones que han motivado esta decisión que podría supone el cierre de Garoña», agregó.

Por otra parte, tachó de «sorprendente» que la no petición de prórroga sea justificada por el hecho de la existencia de incertidumbres regulatorias. «En este sentido es muy preocupante que eso se pueda interpretar como un chantaje contra el Gobierno, lo cual sin duda sería muy grave», puntualizó el diputado.

En su opinión, el problema del déficit tarifario y la solución al mismo no puede ser como algunos grandes empresarios de las eléctricas «pretenden con cargo siempre a los bolsillos de los consumidores».

Es más, Hernando añadió que, al igual que en otros sectores, las eléctricas tuvieron que hacer ajustes, y éstas tienen que darse cuenta que tienen que contribuir a solventar un problema que está causando un grave perjuicio a las industrias consumidoras y al conjunto de los españoles que, en los últimos seis años, se multiplicó por dos la tarifa de la luz.

García-Legaz aboga por «una solución de sentido común»

Por su parte, el secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz, abogó por «buscar una solución de sentido común» ante la situación reguladora y la posible prórroga de Garoña.

«El plazo ha terminado pero se supone que la reforma energética probablemente a estas alturas estaría en marcha. Siempre se puede buscar una solución de sentido común», aseguró en declaraciones a la Cadena Ser.

En su opinión, la empresa no solicitó la prórroga porque «hay una incertidumbre sobre cuál va a ser el nuevo marco regulador del mercado eléctrico» y porque, en función de cuál sea la solución, «los números de Garoña salen de una forma o salen de otra».

«Aquí lo que hay que ver es si los números salen, que se cumplan todos los requisitos de seguridad y, con los números y con los requisitos en la mano, quien es el dueño de la central que tome la decisión que corresponda«, añadió.

Asimismo, García-Legaz incidió en que nunca le ha gustado «ideologizar» el tema energético, que, a su juicio, «siempre ha estado muy ideologizado». «Yo siempre digo que las centrales nucleares no son de derechas ni las energías renovables son de izquierdas. Eso es una tontería como otra cualquiera», concluyó.

El PP recuerda que el cierre de la central de Garoña responde a una decisión empresarial y el PSOE pedirá la comparecencia de Soria

La diputada del PP insistió en que se está ante una decisión «exclusivamente empresarial», que compete a Nuclenor, empresa participada al 50% por Endesa e Iberdrola, que es quien explota la planta.

A su juicio, la empresa además es quien debe dar la explicación sobre su posición a las cerca de mil familias a las que da soporte, así como a los accionistas de la propia central.

Así, Moneo defendió que el Gobierno cumplió los compromisos que adquirió antes de las elecciones generales del pasado 20 de noviembre y, aconsejado por el propio informe del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), realizó las modificaciones normativas precisas a lo largo de estos meses para dar la continuidad a Garoña.

«El Ejecutivo ha actuado conforme a decisiones y opiniones técnicas procedentes del CSN y como prometimos previamente a las elecciones y a lo largo de los últimos años», defendió la Moneo.

En este sentido, recalcó que la decisión de cerrar la central burgalesa corresponde al anterior Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, a pesar de los informes del CSN favorables a la continuidad de la instalación atómica.

«Consideramos que la nuclear ocupa un lugar en el mix energético por el que siempre apostó el PP. Ahora nuestra preocupación radica en los trabajadores de la central«, insistió Moneo.

El PSOE pedirá a Soria que explique el procedimiento de cierre

Por su parte, el PSOE registrará la próxima semana la solicitud de comparecencia en el Congreso del ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, para que explique la revocación de la orden por la que se acordó el 6 de julio el cierre de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) y el futuro procedimiento de cierre de dicha planta.

Así lo aseguró el portavoz socialista en la Comisión parlamentaria de Industria, Energía y Turismo, José Segura, ante lo que calificó de «desorientación y falta de criterio» del Ministerio de Industria y, más concretamente, del titular del mismo, José Manuel Soria y del secretario de Estado de Energía, Fernando Marti.

«Es espectacular cómo España está cayendo en gravísimos errores en materia de política energética», avisó el diputado canario, al mismo tiempo que señaló que la política gubernamental intenta que no crezca el déficit tarifario, un objetivo que dice que comparte, si bien no está de acuerdo con el método, los tres decretos aprobados para ello.

De hecho, insistió en que el Gobierno del PP, desde que tomara posesión, se comprometió a la reestructuración del sector energético nacional anunciando una ley al respecto, «que todavía no ha visto la luz y que ha aflorado notables discrepancias en el Gobierno entre Hacienda e Industria».

En su opinión, por «decisión política del Gobierno anterior» se le dio a Nuclenor una ampliación de dos años para explotar Garoña, cuyos 40 años de concesión terminaban a mediados de 2011.

El PNV celebra que se abra la puerta al cierre de la nuclear en 2013

Pedro Azpiazu, portavoz de Energía del PNV, celebró el nuevo escenario abierto respecto al posible cierre de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) en 2013 dando por amortizada la vida útil de la central, tal y como ya solicitó el Grupo Vasco en el territorio y en las instituciones vascas donde está representado.

En este sentido, Azpiazu reiteró el rechazo que expresó en su momento, cuando el Gobierno de Rajoy anunció su intención de prorrogar la vida de la central.

Ante el posible cierre de Garoña, el Grupo Vasco reclamó a su vez al Gobierno la puesta en marcha de medidas de impulso y apoyo a iniciativas económicas que ayuden a paliar los efectos negativos que el fin de la actividad de Garoña pudiera generar.

Por otro lado, el PNV respeta la decisión de Nuclenor, en cuanto que se trata de una decisión empresarial ante las incertidumbres que presenta el futuro del sector energético, y los efectos que las nuevas tasas nucleares puedan provocar en la rentabilidad del sector. Por ello, reclamó al Gobierno zanjar esta incertidumbre para que el sector energético pueda operar con las suficientes garantías y estabilidad y ofrecer el mejor servicio a los ciudadanos.

UPyD lamenta perder esta fuente energética

Para Carlos Martínez Gorriarán, diputado de UPyD en el Congreso, el cierre de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) es una «mala noticia» porque considera que perder esta fuente de energía empeorará la competitividad económica de España.

«La situación financiera de las eléctricas es mala y lógicamente temen embarcarse en nuevas inversiones como las que Garoña necesita. Pero es una mala noticia. Significa que las empresas punteras españolas del ramo renuncian a nuevas inversiones si no hay una nueva política energética», valoró.

Así, recordó que en 2011, «si bien sólo el 4% de la energía instalada era de origen nuclear, la producida finalmente fue del 14%». A su juicio,perder esa fuente energética empeorará la competitividad económica, además del significado económico de fondo que supondrá el parón de la inversión.

En este sentido, Martínez Gorriarán consideró que Nuclenor, empresa propietaria de Garoña, quiere una seguridad jurídica y una previsibilidad de las decisiones de política energética que no encuentra en este Gobierno del PP.

«Es cierto que hay razones para temer cualquier arbitrariedad en este terreno: fue otro Gobierno del PP el que comenzó en 2002 la tremenda pifia del déficit tarifario, profundizado luego por los gobiernos de Zapatero», agregó.

Por ello, criticó que en el Gobierno actual no se aprecia una política energética «clara, transparente y previsible» a medio plazo. «Así que me parece comprensible que Nuclenor pida garantías y si no las obtiene renuncie a pedir la prórroga de explotación», concluyó.

Aralar pide su cierre inmediato y una apuesta por las renovables

El vicecoordinador de Aralar, Dani Maeztu, exigió que se prescinda «inmediatamente» de la central Nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) y de todas las centrales nucleares, porque «impiden la apuesta energética clara a favor de las energías renovables» y pidió al Gobierno central que diseñe «un mix energético que impulse las energías respetuosas con el medio ambiente».

Maeztu hizo referencia a la «probable prórroga» del permiso de la citada central que podría pedir Nuclenor, gestor de Garoña, para instarles a que se «adhieran a la mayoría social y no insisten en alargar la vida de una central peligrosa y obsoleta».

En ese sentido, recordó las resoluciones que el Parlamento vasco aprobó durante la legislatura que acaba de terminar apoyando el cierre de Garoña. «Es tremendo e innecesario exponer a la ciudadanía a las consecuencias que puede tener una infraestructura deteriorada como la de la central de Burgos», destacó.

En opinión del portavoz de Aralar, «es absurdo que el ‘lobby’ energético intente lavar su imagen exigiendo a las centrales de España que cumplan ciertos requisitos». «Las pruebas, los controles y los requisitos se hacen pensando en el negocio de la energía nuclear y no pensando en la seguridad ciudadana o en el desarrollo de las energías renovables», denunció.

Por ello, exigió al Gobierno central que «prescinda» de Garoña y «diseñe un mix energético que impulse las energías renovables respetuosas con el medio ambiente, haciendo previamente un análisis y una reflexión sobre la desmesurada demanda de energía del modelo de crecimiento actual».

Castilla y León niega presiones de Nuclenor y dice que no gravará la nuclear

El portavoz de la Junta de Castilla y León, José Antonio de Santiago-Juárez, negó que haya habido presiones por parte de Nuclenor sobre la futura fiscalidad de la Comunidad Autónoma y aseguró que el Gobierno regional no gravará la energía nuclear ya que «nunca» se lo planteó.

«Nunca se ha hablado de un impuesto a las nucleares», aseveró el portavoz de la Junta, que recordó que los únicos que pusieron sobre la mesa esa posibilidad fueron los socialistas de Castilla y León en una posición «incoherente» al pedir primero el cierre de Garoña para pedir después que se gravase su actividad.

Sin embargo, la propia consejera de Hacienda, Pilar del Olmo, anunció el pasado 20 de febrero que iba a proponer al Consejo de Gobierno un impuesto para gravar a la energía nuclear con el objetivo de equiparar a la central nuclear de Santa María de Garoña al resto de la producción energética, a la que se impuso la «ecotasa» para gravar el daño medioambiental causado por determinados aprovechamientos del agua embalsada, por los parques eólicos y por las instalaciones de transporte de energía eléctrica de alta tensión.

Por otro lado, De Santiago-Juárez aseguró que la Junta de Castilla y León no está decepcionada por la decisión de Nuclenor de no solicitar la renovación del permiso de funcionamiento de Garoña –el plazo expira en julio de 2013– y aclaró que ahora «la pelota está en el tejado» del ministro de Industria, al que se dirigió esta misma mañana el consejero del ramo, Tomás Villanueva, para pedirle una reunión para conocer la situación concreta de este proyecto.

El portavoz aseguró comprender también la decisión de la empresa que «quiere saber bien en qué terreno de juego puede jugar» ya que para prorrogar la vida útil de Garoña durante seis años debe invertir 120 millones de euros y para ello debe cuadrar sus cuentas puesto que las empresas «no son una ONG».

La Diputación de Burgos ve «razonable» la decisión de Nuclenor

El portavoz de la Diputación de Burgos, Borja Suárez (PP), calificó de «razonable» la decisión de Nuclenor de no pedir la prórroga para la central de Garoña ante la incertidumbre del sector energético en España.

Suárez reconoció su «sorpresa» por la decisión de la empresa, que cree que obedece a una «legítima» intención de introducir «cierta presión» en la negociación para sacar las mejores condiciones posibles para las empresas del sector energético.

Para Borja Suárez, la decisión de Nuclenor de no solicitar la prórroga de momento «no es una deslealtad hacia el Gobierno», que revocó la Orden Ministerio de cierre en 2013, sino una «postura seria de querer conocer todos los condicionantes antes de tomar una decisión».

En todo caso, insistió en que el cierre de la planta nuclear sería «un desastre para toda la zona», aunque incidió en distinguir las circunstancias actuales de las que se produjeron cuando el Gobierno socialista emitió la Orden de cierre en 2013. Señaló que entonces se dictó la orden «por capricho», cuando el informe del CSN era favorable a la prórroga, mientras que ahora la empresa duda de la rentabilidad de seguir operando y si el cierre se llega a producir será por «una decisión empresarial y no arbitraria».

El alcalde del municipio donde se ubica Garoña vería «catastrófico» su cierre

El alcalde de Valle de Tobalina, Rafael González Mediavilla, donde está enclavada la central nuclear de Garoña, consideró que el cierre de la planta en julio de 2013 sería «catastrófico» para este municipio y otros de su entorno.

González Mediavilla señaló que el cierre de la planta supondría dejar a 780 personas en paro, muchas de ellas residentes en los municipios de la zona.

Además, los ayuntamientos dejarían de ingresar una cantidad importante por los impuestos que ya no cobrarían de la planta nuclear y de negocios y actividades que dependen de ella directa o indirectamente.

El alcalde consideró lógico que Nuclenor no presente la solicitud de prórroga porque «antes es necesario que se regule el sector energético en España».

Aunque insistió en que no se debe reducir ninguna exigencia a la planta en materia de seguridad «cueste lo que cueste», González Mediavilla criticó la posibilidad de aplicar un impuesto o «ecotasa».

En su opinión, los impuestos en España están creciendo hasta un nivel «que esto se parece cada vez más a la edad media», y «no se va a poder realizar casi ninguna actividad por el coste que supone en impuestos».

El alcalde criticó también que la mayor parte de los impuestos que generó hasta ahora Garoña no se hayan reinvertido en la zona, que ahora se encuentra con «malas infraestructuras y sin futuro económico y laboral, porque no hay empresas alternativas a la nuclear».

El PP recuerda que el cierre de la central de Garoña responde a una decisión empresarial y el PSOE pedirá la comparecencia de Soria

La diputada del PP insistió en que se está ante una decisión «exclusivamente empresarial», que compete a Nuclenor, empresa participada al 50% por Endesa e Iberdrola, que es quien explota la planta.

A su juicio, la empresa además es quien debe dar la explicación sobre su posición a las cerca de mil familias a las que da soporte, así como a los accionistas de la propia central.

Así, Moneo defendió que el Gobierno cumplió los compromisos que adquirió antes de las elecciones generales del pasado 20 de noviembre y, aconsejado por el propio informe del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), realizó las modificaciones normativas precisas a lo largo de estos meses para dar la continuidad a Garoña.

«El Ejecutivo ha actuado conforme a decisiones y opiniones técnicas procedentes del CSN y como prometimos previamente a las elecciones y a lo largo de los últimos años», defendió la Moneo.

En este sentido, recalcó que la decisión de cerrar la central burgalesa corresponde al anterior Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, a pesar de los informes del CSN favorables a la continuidad de la instalación atómica.

«Consideramos que la nuclear ocupa un lugar en el mix energético por el que siempre apostó el PP. Ahora nuestra preocupación radica en los trabajadores de la central«, insistió Moneo.

El PSOE pedirá a Soria que explique el procedimiento de cierre

Por su parte, el PSOE registrará la próxima semana la solicitud de comparecencia en el Congreso del ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, para que explique la revocación de la orden por la que se acordó el 6 de julio el cierre de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) y el futuro procedimiento de cierre de dicha planta.

Así lo aseguró el portavoz socialista en la Comisión parlamentaria de Industria, Energía y Turismo, José Segura, ante lo que calificó de «desorientación y falta de criterio» del Ministerio de Industria y, más concretamente, del titular del mismo, José Manuel Soria y del secretario de Estado de Energía, Fernando Marti.

«Es espectacular cómo España está cayendo en gravísimos errores en materia de política energética», avisó el diputado canario, al mismo tiempo que señaló que la política gubernamental intenta que no crezca el déficit tarifario, un objetivo que dice que comparte, si bien no está de acuerdo con el método, los tres decretos aprobados para ello.

De hecho, insistió en que el Gobierno del PP, desde que tomara posesión, se comprometió a la reestructuración del sector energético nacional anunciando una ley al respecto, «que todavía no ha visto la luz y que ha aflorado notables discrepancias en el Gobierno entre Hacienda e Industria».

En su opinión, por «decisión política del Gobierno anterior» se le dio a Nuclenor una ampliación de dos años para explotar Garoña, cuyos 40 años de concesión terminaban a mediados de 2011.

El PNV celebra que se abra la puerta al cierre de la nuclear en 2013

Pedro Azpiazu, portavoz de Energía del PNV, celebró el nuevo escenario abierto respecto al posible cierre de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) en 2013 dando por amortizada la vida útil de la central, tal y como ya solicitó el Grupo Vasco en el territorio y en las instituciones vascas donde está representado.

En este sentido, Azpiazu reiteró el rechazo que expresó en su momento, cuando el Gobierno de Rajoy anunció su intención de prorrogar la vida de la central.

Ante el posible cierre de Garoña, el Grupo Vasco reclamó a su vez al Gobierno la puesta en marcha de medidas de impulso y apoyo a iniciativas económicas que ayuden a paliar los efectos negativos que el fin de la actividad de Garoña pudiera generar.

Por otro lado, el PNV respeta la decisión de Nuclenor, en cuanto que se trata de una decisión empresarial ante las incertidumbres que presenta el futuro del sector energético, y los efectos que las nuevas tasas nucleares puedan provocar en la rentabilidad del sector. Por ello, reclamó al Gobierno zanjar esta incertidumbre para que el sector energético pueda operar con las suficientes garantías y estabilidad y ofrecer el mejor servicio a los ciudadanos.

UPyD lamenta perder esta fuente energética

Para Carlos Martínez Gorriarán, diputado de UPyD en el Congreso, el cierre de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) es una «mala noticia» porque considera que perder esta fuente de energía empeorará la competitividad económica de España.

«La situación financiera de las eléctricas es mala y lógicamente temen embarcarse en nuevas inversiones como las que Garoña necesita. Pero es una mala noticia. Significa que las empresas punteras españolas del ramo renuncian a nuevas inversiones si no hay una nueva política energética», valoró.

Así, recordó que en 2011, «si bien sólo el 4% de la energía instalada era de origen nuclear, la producida finalmente fue del 14%». A su juicio,perder esa fuente energética empeorará la competitividad económica, además del significado económico de fondo que supondrá el parón de la inversión.

En este sentido, Martínez Gorriarán consideró que Nuclenor, empresa propietaria de Garoña, quiere una seguridad jurídica y una previsibilidad de las decisiones de política energética que no encuentra en este Gobierno del PP.

«Es cierto que hay razones para temer cualquier arbitrariedad en este terreno: fue otro Gobierno del PP el que comenzó en 2002 la tremenda pifia del déficit tarifario, profundizado luego por los gobiernos de Zapatero», agregó.

Por ello, criticó que en el Gobierno actual no se aprecia una política energética «clara, transparente y previsible» a medio plazo. «Así que me parece comprensible que Nuclenor pida garantías y si no las obtiene renuncie a pedir la prórroga de explotación», concluyó.

Aralar pide su cierre inmediato y una apuesta por las renovables

El vicecoordinador de Aralar, Dani Maeztu, exigió que se prescinda «inmediatamente» de la central Nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) y de todas las centrales nucleares, porque «impiden la apuesta energética clara a favor de las energías renovables» y pidió al Gobierno central que diseñe «un mix energético que impulse las energías respetuosas con el medio ambiente».

Maeztu hizo referencia a la «probable prórroga» del permiso de la citada central que podría pedir Nuclenor, gestor de Garoña, para instarles a que se «adhieran a la mayoría social y no insisten en alargar la vida de una central peligrosa y obsoleta».

En ese sentido, recordó las resoluciones que el Parlamento vasco aprobó durante la legislatura que acaba de terminar apoyando el cierre de Garoña. «Es tremendo e innecesario exponer a la ciudadanía a las consecuencias que puede tener una infraestructura deteriorada como la de la central de Burgos», destacó.

En opinión del portavoz de Aralar, «es absurdo que el ‘lobby’ energético intente lavar su imagen exigiendo a las centrales de España que cumplan ciertos requisitos». «Las pruebas, los controles y los requisitos se hacen pensando en el negocio de la energía nuclear y no pensando en la seguridad ciudadana o en el desarrollo de las energías renovables», denunció.

Por ello, exigió al Gobierno central que «prescinda» de Garoña y «diseñe un mix energético que impulse las energías renovables respetuosas con el medio ambiente, haciendo previamente un análisis y una reflexión sobre la desmesurada demanda de energía del modelo de crecimiento actual».

Castilla y León niega presiones de Nuclenor y dice que no gravará la nuclear

El portavoz de la Junta de Castilla y León, José Antonio de Santiago-Juárez, negó que haya habido presiones por parte de Nuclenor sobre la futura fiscalidad de la Comunidad Autónoma y aseguró que el Gobierno regional no gravará la energía nuclear ya que «nunca» se lo planteó.

«Nunca se ha hablado de un impuesto a las nucleares», aseveró el portavoz de la Junta, que recordó que los únicos que pusieron sobre la mesa esa posibilidad fueron los socialistas de Castilla y León en una posición «incoherente» al pedir primero el cierre de Garoña para pedir después que se gravase su actividad.

Sin embargo, la propia consejera de Hacienda, Pilar del Olmo, anunció el pasado 20 de febrero que iba a proponer al Consejo de Gobierno un impuesto para gravar a la energía nuclear con el objetivo de equiparar a la central nuclear de Santa María de Garoña al resto de la producción energética, a la que se impuso la «ecotasa» para gravar el daño medioambiental causado por determinados aprovechamientos del agua embalsada, por los parques eólicos y por las instalaciones de transporte de energía eléctrica de alta tensión.

Por otro lado, De Santiago-Juárez aseguró que la Junta de Castilla y León no está decepcionada por la decisión de Nuclenor de no solicitar la renovación del permiso de funcionamiento de Garoña –el plazo expira en julio de 2013– y aclaró que ahora «la pelota está en el tejado» del ministro de Industria, al que se dirigió esta misma mañana el consejero del ramo, Tomás Villanueva, para pedirle una reunión para conocer la situación concreta de este proyecto.

El portavoz aseguró comprender también la decisión de la empresa que «quiere saber bien en qué terreno de juego puede jugar» ya que para prorrogar la vida útil de Garoña durante seis años debe invertir 120 millones de euros y para ello debe cuadrar sus cuentas puesto que las empresas «no son una ONG».

La Diputación de Burgos ve «razonable» la decisión de Nuclenor

El portavoz de la Diputación de Burgos, Borja Suárez (PP), calificó de «razonable» la decisión de Nuclenor de no pedir la prórroga para la central de Garoña ante la incertidumbre del sector energético en España.

Suárez reconoció su «sorpresa» por la decisión de la empresa, que cree que obedece a una «legítima» intención de introducir «cierta presión» en la negociación para sacar las mejores condiciones posibles para las empresas del sector energético.

Para Borja Suárez, la decisión de Nuclenor de no solicitar la prórroga de momento «no es una deslealtad hacia el Gobierno», que revocó la Orden Ministerio de cierre en 2013, sino una «postura seria de querer conocer todos los condicionantes antes de tomar una decisión».

En todo caso, insistió en que el cierre de la planta nuclear sería «un desastre para toda la zona», aunque incidió en distinguir las circunstancias actuales de las que se produjeron cuando el Gobierno socialista emitió la Orden de cierre en 2013. Señaló que entonces se dictó la orden «por capricho», cuando el informe del CSN era favorable a la prórroga, mientras que ahora la empresa duda de la rentabilidad de seguir operando y si el cierre se llega a producir será por «una decisión empresarial y no arbitraria».

El alcalde del municipio donde se ubica Garoña vería «catastrófico» su cierre

El alcalde de Valle de Tobalina, Rafael González Mediavilla, donde está enclavada la central nuclear de Garoña, consideró que el cierre de la planta en julio de 2013 sería «catastrófico» para este municipio y otros de su entorno.

González Mediavilla señaló que el cierre de la planta supondría dejar a 780 personas en paro, muchas de ellas residentes en los municipios de la zona.

Además, los ayuntamientos dejarían de ingresar una cantidad importante por los impuestos que ya no cobrarían de la planta nuclear y de negocios y actividades que dependen de ella directa o indirectamente.

El alcalde consideró lógico que Nuclenor no presente la solicitud de prórroga porque «antes es necesario que se regule el sector energético en España».

Aunque insistió en que no se debe reducir ninguna exigencia a la planta en materia de seguridad «cueste lo que cueste», González Mediavilla criticó la posibilidad de aplicar un impuesto o «ecotasa».

En su opinión, los impuestos en España están creciendo hasta un nivel «que esto se parece cada vez más a la edad media», y «no se va a poder realizar casi ninguna actividad por el coste que supone en impuestos».

El alcalde criticó también que la mayor parte de los impuestos que generó hasta ahora Garoña no se hayan reinvertido en la zona, que ahora se encuentra con «malas infraestructuras y sin futuro económico y laboral, porque no hay empresas alternativas a la nuclear».

Industria denegó a Nuclenor la ampliación del plazo para solicitar la renovación de explotación de Garoña porque afectaría al rigor de la revisión efectuada por el CSN

En el informe, que Industria solicitó al CSN, el organismo señaló que la fecha establecida como límite para presentar la solicitud, el 6 de septiembre de 2012, «ya implica un periodo de tiempo menor que el año normalmente requerido por el CSN para la renovación de una autorización de explotación».

De este modo, indicaron que «una reducción adicional de este plazo, necesario para llevar a cabo la revisión, evaluación, e inspecciones que procedan, afectaría negativamente al rigor y profundidad de la revisión» del organismo.

El departamento que dirige José Manuel Soria, recogió estos argumentos en el documento en el anunciaba la decisión negativa a la petición de Nuclenor. En este informe, Industria señaló que la empresa responsable de la central burgalesa podrá interponer potestativamente recurso de reposición en el plazo de un mes, o bien un recurso contencioso-administrativo en el plazo de dos meses.

El pasado 14 de agosto Nuclenor solicitó al Ministerio, a través de un escrito, la ampliación del plazo de presentación de la solicitud de renovación de la autorización de explotación, para retrasar la fecha límite del 6 de septiembre.

Según indicó Industria, la empresa justificó su solicitud argumentando que ante la falta de información segura y la incertidumbre actual sobre las medidas que el Ministerio está considerando para resolver el déficit de tarifa, no está en condiciones para tomar una decisión responsable sobre el futuro de la central nuclear de Santa María de Garoña.

En el documento, Industria indicó que diez días después se solicitó un informe al CSN, que el consejo presentó el 31 de agosto y en donde se desaconsejaba la ampliación del plazo solicitado. El CSN «ha estudiado la solicitud, así como el informe de evaluación realizado por la Dirección Técnica de Seguridad Nuclear, y por las razones expuestas ha acordado informar desfavorablemente sobre la ampliación del plazo solicitado», concluyó el documento del organismo regulador.

En este sentido, el ministro de Industria, Energía y Turismo insistió que el hecho de que una central amplíe o no su periodo de vida depende de que la empresa explotadora lo plantee y de que el CSN lo estime oportuno o no en función de las condiciones de seguridad.

Sobre el dictamen del CSN que desaconseja autorizar otra ampliación para que el operador de la central de Santa María de Garoña tenga otros dos meses para decidir si quiere prórroga o no, Soria afirmó que «hemos llamado a la empresa y le hemos dicho que no, porque si la prorrogáramos en estos términos estaríamos yendo en contra de ese dictamen del Consejo de Seguridad Nuclear«, comentó.

El ministro reconoció que «eso no le ha gustado a la empresa, pero tampoco estamos para hacer lo que le guste o no a una empresa sea más grande o más pequeña».

Asimismo, Soria afirmó que el Gobierno «no tiene ningún prejuicio ideológico» sobre la prolongación de la vida de las centrales nucleares, y que para decidir sobre cualquier tema de esta materia se van a «seguir literalmente» lo que digan los informes del CSN.

«La energía nuclear es, ha sido, debe seguir siendo una de las partes del mix energético en España», apuntó el responsable de Industria.

Nuclenor seguirá operando en Garoña con garantías de seguridad

Por su parte, Nuclenor, la empresa propietaria de la central nuclear de Santa María de Garoña, aseguró que, independientemente de si renuevan la explotación de la central, la empresa «va a continuar operando con las mayores garantías de seguridad y fiabilidad».

La propietaria de Garoña no comunicó, por el momento, al Ministerio de Industria si desea renovar su autorización. Simplemente le trasladó al Departamento que dirige Soria que «no está en condiciones de solicitar la renovación de la autorización de explotación de la central nuclear» porque «desconoce cómo le afectarían las nuevas condiciones que podrían establecerse para la actividad de generación nuclear en el marco de la reforma energética aún pendiente de aprobación por parte del Gobierno».

Tras expresar su inquietud, el director de comunicación de la empresa, Antonio Cornadó, afirmó que la central trabajará bajo la supervisión del Consejo de Seguridad Nuclear.

Recalcó que, debido a que no se conocen las «circunstancias y bajo qué supuestos regulatorios y fiscales debería desarrollarse» la actividad de la central, no se ha «podido presentar la solicitud de renovación» del permiso de funcionamiento de Garoña ante el Ministerio de Industria.

El Gobierno autorizó en el mes de julio que la central siga operando hasta 2019. Para ello la empresa tenía que solicitar una prórroga, cuyo plazo finalizó este miércoles, lo que hace apuntar que la central nuclear dejará de producir el 6 de julio de 2013.

Sin embargo, «Nuclenor (controlada por Iberdrola y Endesa) no renuncia a seguir operando la central» aunque necesita «clarificar la situación regulatoria para despejar las incógnitas sobre la viabilidad económica de la empresa. Si estos interrogantes se clarifican adecuadamente, Nuclenor podría solicitar la renovación del permiso de funcionamiento para Santa María de Garoña», insistió.

La empresa indicó esta decisión y argumentó que es posible porque «técnicamente reúne todos los requisitos para seguir operando de una manera fiable y segura, como reiteradamente señalaron tanto el CSN como la Agencia Internacional de la Energía Atómica.

Industria denegó a Nuclenor la ampliación del plazo para solicitar la renovación de explotación de Garoña porque afectaría al rigor de la revisión efectuada por el CSN

En el informe, que Industria solicitó al CSN, el organismo señaló que la fecha establecida como límite para presentar la solicitud, el 6 de septiembre de 2012, «ya implica un periodo de tiempo menor que el año normalmente requerido por el CSN para la renovación de una autorización de explotación».

De este modo, indicaron que «una reducción adicional de este plazo, necesario para llevar a cabo la revisión, evaluación, e inspecciones que procedan, afectaría negativamente al rigor y profundidad de la revisión» del organismo.

El departamento que dirige José Manuel Soria, recogió estos argumentos en el documento en el anunciaba la decisión negativa a la petición de Nuclenor. En este informe, Industria señaló que la empresa responsable de la central burgalesa podrá interponer potestativamente recurso de reposición en el plazo de un mes, o bien un recurso contencioso-administrativo en el plazo de dos meses.

El pasado 14 de agosto Nuclenor solicitó al Ministerio, a través de un escrito, la ampliación del plazo de presentación de la solicitud de renovación de la autorización de explotación, para retrasar la fecha límite del 6 de septiembre.

Según indicó Industria, la empresa justificó su solicitud argumentando que ante la falta de información segura y la incertidumbre actual sobre las medidas que el Ministerio está considerando para resolver el déficit de tarifa, no está en condiciones para tomar una decisión responsable sobre el futuro de la central nuclear de Santa María de Garoña.

En el documento, Industria indicó que diez días después se solicitó un informe al CSN, que el consejo presentó el 31 de agosto y en donde se desaconsejaba la ampliación del plazo solicitado. El CSN «ha estudiado la solicitud, así como el informe de evaluación realizado por la Dirección Técnica de Seguridad Nuclear, y por las razones expuestas ha acordado informar desfavorablemente sobre la ampliación del plazo solicitado», concluyó el documento del organismo regulador.

En este sentido, el ministro de Industria, Energía y Turismo insistió que el hecho de que una central amplíe o no su periodo de vida depende de que la empresa explotadora lo plantee y de que el CSN lo estime oportuno o no en función de las condiciones de seguridad.

Sobre el dictamen del CSN que desaconseja autorizar otra ampliación para que el operador de la central de Santa María de Garoña tenga otros dos meses para decidir si quiere prórroga o no, Soria afirmó que «hemos llamado a la empresa y le hemos dicho que no, porque si la prorrogáramos en estos términos estaríamos yendo en contra de ese dictamen del Consejo de Seguridad Nuclear«, comentó.

El ministro reconoció que «eso no le ha gustado a la empresa, pero tampoco estamos para hacer lo que le guste o no a una empresa sea más grande o más pequeña».

Asimismo, Soria afirmó que el Gobierno «no tiene ningún prejuicio ideológico» sobre la prolongación de la vida de las centrales nucleares, y que para decidir sobre cualquier tema de esta materia se van a «seguir literalmente» lo que digan los informes del CSN.

«La energía nuclear es, ha sido, debe seguir siendo una de las partes del mix energético en España», apuntó el responsable de Industria.

Nuclenor seguirá operando en Garoña con garantías de seguridad

Por su parte, Nuclenor, la empresa propietaria de la central nuclear de Santa María de Garoña, aseguró que, independientemente de si renuevan la explotación de la central, la empresa «va a continuar operando con las mayores garantías de seguridad y fiabilidad».

La propietaria de Garoña no comunicó, por el momento, al Ministerio de Industria si desea renovar su autorización. Simplemente le trasladó al Departamento que dirige Soria que «no está en condiciones de solicitar la renovación de la autorización de explotación de la central nuclear» porque «desconoce cómo le afectarían las nuevas condiciones que podrían establecerse para la actividad de generación nuclear en el marco de la reforma energética aún pendiente de aprobación por parte del Gobierno».

Tras expresar su inquietud, el director de comunicación de la empresa, Antonio Cornadó, afirmó que la central trabajará bajo la supervisión del Consejo de Seguridad Nuclear.

Recalcó que, debido a que no se conocen las «circunstancias y bajo qué supuestos regulatorios y fiscales debería desarrollarse» la actividad de la central, no se ha «podido presentar la solicitud de renovación» del permiso de funcionamiento de Garoña ante el Ministerio de Industria.

El Gobierno autorizó en el mes de julio que la central siga operando hasta 2019. Para ello la empresa tenía que solicitar una prórroga, cuyo plazo finalizó este miércoles, lo que hace apuntar que la central nuclear dejará de producir el 6 de julio de 2013.

Sin embargo, «Nuclenor (controlada por Iberdrola y Endesa) no renuncia a seguir operando la central» aunque necesita «clarificar la situación regulatoria para despejar las incógnitas sobre la viabilidad económica de la empresa. Si estos interrogantes se clarifican adecuadamente, Nuclenor podría solicitar la renovación del permiso de funcionamiento para Santa María de Garoña», insistió.

La empresa indicó esta decisión y argumentó que es posible porque «técnicamente reúne todos los requisitos para seguir operando de una manera fiable y segura, como reiteradamente señalaron tanto el CSN como la Agencia Internacional de la Energía Atómica.

Nuclenor no solicita la renovación de Garoña a la espera de que se aclare la incertidumbre regulatoria

La empresa asegura que, en caso de que se «despejaran las incógnitas en torno a la viabilidad económica de la planta, Nuclenor podría solicitar la renovación».

Para Nuclenor, Garoña reúne técnicamente todas las condiciones para continuar operando de una manera «fiable y segura, como reiteradamente han señalado tanto el Consejo de Seguridad Nuclear como la Agencia Internacional de la Energía Atómica».

En un comunicado, la compañía ha precisado que precisamente es la incertidumbre regulatoria la que pone en duda la viabilidad económica de la planta, en base a los resultados de explotación de los últimos tres años, y las inversiones de alrededor de 120 millones de euros que debería realizar para seguir funcionando, fruto del dictamen del CSN y de los planes de modernización permanente de la planta.

Asimismo, ha aclarado que en estos últimos días ha remitido un escrito a las consejerías de Hacienda y Economía y Empleo de la Junta de Castilla y León en las que solicita información acerca de las tasas, impuestos, recargos, etcétera de carácter autonómico que pudieran afectar, directa o indirectamente, al funcionamiento de la central y, por lo tanto, a la decisión de solicitar la renovación de su permiso de funcionamiento.

El Ministerio de Industria, Energía y Turismo está estudiando una reforma del sector energético que, entre otras cuestiones, podría incluir medidas relacionadas con la actividad de producción eléctrica mediante centrales nucleares.

Nuclenor ha reiterado finalmente su voluntad de solicitar la renovación «en caso de que se despejaran estas incógnitas en torno a la viabilidad económica de la central».

Frente a la decisión del anterior Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero de cesar el 6 de julio de 2013 la actividad de la central de Garoña, el pasado 3 de julio, el Ministerio de Industria, liderado por José Manuel Soria, revocó dicha orden por la que se acordaba el cierre de la central nuclear el 6 de julio de 2013, y autorizó su explotación hasta dicha fecha.

La orden del cierre de Garoña fue dictada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero tras haber solicitado la central una renovación de la explotación hasta 2019. Previamente, el CSN había emitido un informe favorable a la renovación por diez años.

Tras el cambio de Gobierno, el pasado mes de enero el nuevo ministro de Industria preguntó al CSN si existía algún impedimento para revocar la orden de cierre. En febrero, el regulador atómico concluyó que no existía impedimento alguno para esa modificación, siempre que se modifiquen los límites y condiciones de la vigente autorización para incluir nuevas condiciones.

El pasado mes de mayo, Industria concedió un trámite de audiencia a los interesados.

Industria negó a Nuclenor la ampliación del plazo para pedir la renovación de explotación de Garoña

El ministerio de Industria, Energía y Turismo denegó a Nuclenor, empresa propietaria de la central nuclear de Santa María de Garoña (Valle de Tobalina, Burgos), la ampliación del plazo fijado para solicitar la renovación de la autorización de explotación de la planta.

En la comparecencia ante la Comisión de Industria del Congreso, el ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, detalló que en este asunto el Ministerio quiso seguir «literalmente lo que había dicho el CSN» y no se autorizó a Nuclenor más tiempo para decidir, ya que había «un informe en contra de esa pretensión por parte del CSN».

Durante su intervención, el ministro explicó que el Gobierno tramitaría la solicitud para alargar la explotación de Garoña si se le planteaba y señaló que el Ejecutivo «no tiene interés ni a favor ni en contra de la energía nuclear», sino en que haya «un mix energético lo más equilibrado posible».

En el caso de que se produjese una prórroga para que Garoña siguiera funcionando, esta decisión se adoptaría siempre y cuando el CSN emitiese un informe favorable al respecto.

De acuerdo con la orden ministerial publicada el pasado 3 de julio en el Boletín Oficial del Estado (BOE) en la que se abría la posibilidad de alargar el funcionamiento de Garoña hasta 2019, los dueños de la central nuclear podían solicitar al Ministerio de Industria una renovación de la autorización de explotación por un nuevo período no superior a seis años.

Esta petición, debía realizarse con anterioridad al 6 de septiembre de 2012.

En la disposición del BOE se explicaba, entre otros, que dado el elevado nivel de dependencia energética que tiene España del exterior, el suministro energético español ha de basarse en la diversificación de sus fuentes de abastecimiento, utilizando todas las que estén disponibles y, en este sentido, la energía nuclear contribuye significativamente a esta diversificación.

Asimismo señalaba que el sector eléctrico arrastra un déficit acumulado de aproximadamente 24.000 millones de euros y, dada su estructura de costes, se seguirían generando nuevos desajustes.

Concluía que la prolongación de la explotación de la central tendría un efecto favorable sobre la actividad económica, el empleo y la recaudación impositiva en la zona.

Nuclenor no solicita la renovación de Garoña a la espera de que se aclare la incertidumbre regulatoria

La empresa asegura que, en caso de que se «despejaran las incógnitas en torno a la viabilidad económica de la planta, Nuclenor podría solicitar la renovación».

Para Nuclenor, Garoña reúne técnicamente todas las condiciones para continuar operando de una manera «fiable y segura, como reiteradamente han señalado tanto el Consejo de Seguridad Nuclear como la Agencia Internacional de la Energía Atómica».

En un comunicado, la compañía ha precisado que precisamente es la incertidumbre regulatoria la que pone en duda la viabilidad económica de la planta, en base a los resultados de explotación de los últimos tres años, y las inversiones de alrededor de 120 millones de euros que debería realizar para seguir funcionando, fruto del dictamen del CSN y de los planes de modernización permanente de la planta.

Asimismo, ha aclarado que en estos últimos días ha remitido un escrito a las consejerías de Hacienda y Economía y Empleo de la Junta de Castilla y León en las que solicita información acerca de las tasas, impuestos, recargos, etcétera de carácter autonómico que pudieran afectar, directa o indirectamente, al funcionamiento de la central y, por lo tanto, a la decisión de solicitar la renovación de su permiso de funcionamiento.

El Ministerio de Industria, Energía y Turismo está estudiando una reforma del sector energético que, entre otras cuestiones, podría incluir medidas relacionadas con la actividad de producción eléctrica mediante centrales nucleares.

Nuclenor ha reiterado finalmente su voluntad de solicitar la renovación «en caso de que se despejaran estas incógnitas en torno a la viabilidad económica de la central».

Frente a la decisión del anterior Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero de cesar el 6 de julio de 2013 la actividad de la central de Garoña, el pasado 3 de julio, el Ministerio de Industria, liderado por José Manuel Soria, revocó dicha orden por la que se acordaba el cierre de la central nuclear el 6 de julio de 2013, y autorizó su explotación hasta dicha fecha.

La orden del cierre de Garoña fue dictada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero tras haber solicitado la central una renovación de la explotación hasta 2019. Previamente, el CSN había emitido un informe favorable a la renovación por diez años.

Tras el cambio de Gobierno, el pasado mes de enero el nuevo ministro de Industria preguntó al CSN si existía algún impedimento para revocar la orden de cierre. En febrero, el regulador atómico concluyó que no existía impedimento alguno para esa modificación, siempre que se modifiquen los límites y condiciones de la vigente autorización para incluir nuevas condiciones.

El pasado mes de mayo, Industria concedió un trámite de audiencia a los interesados.

Industria negó a Nuclenor la ampliación del plazo para pedir la renovación de explotación de Garoña

El ministerio de Industria, Energía y Turismo denegó a Nuclenor, empresa propietaria de la central nuclear de Santa María de Garoña (Valle de Tobalina, Burgos), la ampliación del plazo fijado para solicitar la renovación de la autorización de explotación de la planta.

En la comparecencia ante la Comisión de Industria del Congreso, el ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, detalló que en este asunto el Ministerio quiso seguir «literalmente lo que había dicho el CSN» y no se autorizó a Nuclenor más tiempo para decidir, ya que había «un informe en contra de esa pretensión por parte del CSN».

Durante su intervención, el ministro explicó que el Gobierno tramitaría la solicitud para alargar la explotación de Garoña si se le planteaba y señaló que el Ejecutivo «no tiene interés ni a favor ni en contra de la energía nuclear», sino en que haya «un mix energético lo más equilibrado posible».

En el caso de que se produjese una prórroga para que Garoña siguiera funcionando, esta decisión se adoptaría siempre y cuando el CSN emitiese un informe favorable al respecto.

De acuerdo con la orden ministerial publicada el pasado 3 de julio en el Boletín Oficial del Estado (BOE) en la que se abría la posibilidad de alargar el funcionamiento de Garoña hasta 2019, los dueños de la central nuclear podían solicitar al Ministerio de Industria una renovación de la autorización de explotación por un nuevo período no superior a seis años.

Esta petición, debía realizarse con anterioridad al 6 de septiembre de 2012.

En la disposición del BOE se explicaba, entre otros, que dado el elevado nivel de dependencia energética que tiene España del exterior, el suministro energético español ha de basarse en la diversificación de sus fuentes de abastecimiento, utilizando todas las que estén disponibles y, en este sentido, la energía nuclear contribuye significativamente a esta diversificación.

Asimismo señalaba que el sector eléctrico arrastra un déficit acumulado de aproximadamente 24.000 millones de euros y, dada su estructura de costes, se seguirían generando nuevos desajustes.

Concluía que la prolongación de la explotación de la central tendría un efecto favorable sobre la actividad económica, el empleo y la recaudación impositiva en la zona.

Japón calcula que eliminar todas sus plantas nucleares costaría más de 500.000 millones de euros

El estudio, presentado en una reunión sobre política energética y recogido por la agencia Kyodo, señaló también que la factura eléctrica de los hogares casi se duplicaría para 2030 en caso de que todas las centrales atómicas se cerraran para ese año.

Así, la factura media mensual por hogar pasaría desde 170 euros en 2010 a más de 325 euros en 2030.

El primer ministro japonés, Yoshihiko Noda, insistió en que el Gobierno trabajará para que el país, tercera economía mundial, reduzca su dependencia de las plantas atómicas a raíz de la crisis nuclear en la central de Fukushima desatada por el tsunami de marzo de 2011.

Casi un año y medio después, la radiactividad mantiene aún desplazadas a unas 52.000 personas en un radio de 20 kilómetros en torno a la planta nuclear, mientras que la industria, ganadería y pesca de la zona sufrieron daños millonarios.

El Gobierno nipón está ahora inmerso en la elaboración de un nuevo plan de energía que podría estar concluido «para finales de esta semana o principios de la siguiente», indicó el ministro de Políticas Nacionales, Motohisa Furukawa.

En caso de que Japón decidiera cerrar todas sus plantas nucleares, sería necesario aumentar la generación de energía renovable de los 106.000 millones de kilovatios/hora de 2010 hasta 350.000 millones de kilovatios hora en 2030, indicó el estudio.

Si se decidiera reducir la dependencia nuclear hasta solo el 15% (antes de la crisis de Fukushima Japón obtenía casi el 30% de su energía de las plantas atómicas), se requerirían unos 400.000 millones de euros para aumentar la generación de renovables hasta 300.000 millones de kilovatios/hora.

En la actualidad el país mantiene detenidos por seguridad o revisiones 48 de sus 50 reactores nucleares, lo que obligó a aumentar el ritmo de las centrales térmicas e incrementó seriamente las importaciones de hidrocarburos.

Japón calcula que eliminar todas sus plantas nucleares costaría más de 500.000 millones de euros

El estudio, presentado en una reunión sobre política energética y recogido por la agencia Kyodo, señaló también que la factura eléctrica de los hogares casi se duplicaría para 2030 en caso de que todas las centrales atómicas se cerraran para ese año.

Así, la factura media mensual por hogar pasaría desde 170 euros en 2010 a más de 325 euros en 2030.

El primer ministro japonés, Yoshihiko Noda, insistió en que el Gobierno trabajará para que el país, tercera economía mundial, reduzca su dependencia de las plantas atómicas a raíz de la crisis nuclear en la central de Fukushima desatada por el tsunami de marzo de 2011.

Casi un año y medio después, la radiactividad mantiene aún desplazadas a unas 52.000 personas en un radio de 20 kilómetros en torno a la planta nuclear, mientras que la industria, ganadería y pesca de la zona sufrieron daños millonarios.

El Gobierno nipón está ahora inmerso en la elaboración de un nuevo plan de energía que podría estar concluido «para finales de esta semana o principios de la siguiente», indicó el ministro de Políticas Nacionales, Motohisa Furukawa.

En caso de que Japón decidiera cerrar todas sus plantas nucleares, sería necesario aumentar la generación de energía renovable de los 106.000 millones de kilovatios/hora de 2010 hasta 350.000 millones de kilovatios hora en 2030, indicó el estudio.

Si se decidiera reducir la dependencia nuclear hasta solo el 15% (antes de la crisis de Fukushima Japón obtenía casi el 30% de su energía de las plantas atómicas), se requerirían unos 400.000 millones de euros para aumentar la generación de renovables hasta 300.000 millones de kilovatios/hora.

En la actualidad el país mantiene detenidos por seguridad o revisiones 48 de sus 50 reactores nucleares, lo que obligó a aumentar el ritmo de las centrales térmicas e incrementó seriamente las importaciones de hidrocarburos.

Electrabel prolonga dos meses más el cierre del reactor nuclear Doel III

«Hemos revisado el calendario y prolongado el cierre dos meses», explicó una portavoz de Electrabel, informó la agencia Belga.

La portavoz aseguró que aunque la prolongación del cierre del reactor se decidió en base a los análisis técnicos que se están llevando a cabo en la actualidad en el reactor para determinar la seguridad del mismo, «no hay elementos nuevos que se haya descubierto».

En un primer momento, la compañía eléctrica decretó el cierre del reactor hasta finales de septiembre, cuando se esperaba conocer los resultados finales de los análisis técnicos en marcha.

Las primeras evaluaciones apuntaron a un fallo de fabricación en la vasija, construida por el fabricante holandés Rotterdam Droogdok Maatschappij, ya desaparecido y responsable de construir las vasijas de una veintena de reactores repartidos en todo el mundo.

Según confirmaron fuentes del Consejo de Seguridad Nacional (CSN), en España hay dos centrales que compraron los materiales para fabricar sus vasijas en el misma empresa: la de Santa María de Garoña (Burgos) y Cofrentes (Valencia).

El director general de la Agencia Federal Nuclear de Bélgica (AFCN), Willy De Roovere, puso en duda la continuidad del reactor Doel III porque en su opinión es «prácticamente imposible» poder sustituir la vasija del reactor, algo que no se ha hecho nunca en ninguna parte del mundo por el riesgo que existe de fuga radioactiva.

El reactor de Tihange II está parado desde el 16 de agosto, aunque las inspecciones en el mismo no comenzarán hasta principios de septiembre. Los resultados de los análisis técnicos en su caso se conocerán a finales de setiembre, según la AFCN.

De Roovere también reconoció que cree que existen «más del 50% de probabilidades» de que el segundo reactor de Tihange presente problemas similares que los detectados en Doel 3 y aseguró que en Bélgica se realizaran controles en todos los reactores del país. También se mostró partidario de que se lleven a cabo inspecciones en todos los reactores de todos los países afectados sobre todo si se detectan también problemas en Tihange.