Japón estudia abandonar la energía nuclear para el año 2030

El terremoto y posterior tsunami de marzo de 2011 provocaron la fusión de tres núcleos de la central nuclear de TEPCO en Fukushima, lo que desencadenó radiación y obligó a evacuar a unas 160.000 personas. Asimismo, llevó al Gobierno a abandonar un plan de 2010 que preveía elevar hasta el 50% el porcentaje de electricidad generada por la energía nuclear en el país para 2030.

El primer ministro nipón, Yoshihiko Noda, señaló que quiere tomar una decisión sobre la nueva política esta semana y que tomaría en cuenta una propuesta formulada por su Partido Democrático para que Japón «invierta todos los recursos políticos posibles para posibilitar el abandono de la energía nuclear en la década de 2030».

Sin embargo, la nueva estrategia energética de Noda podría no llevarse a la práctica puesto que se espera que su partido no gane las próximas elecciones generales y no hay garantías de que el nuevo Ejecutivo siga con estos planes.

Los poderosos grupos de presión empresariales japoneses argumentaron que el abandono de la energía nuclear en favor de los combustibles fósiles y las energías renovables hará subir el precio de la electricidad, lo que haría que la industria del país no fuera competitiva y empujaría a llevar la producción fuera.

El presidente de la Diputación de Burgos reclama a Nuclenor que recapacite sobre el cierre de Garoña

En declaraciones a los periodistas, Rico ha pedido a la empresa que no se ampare en «futuribles», porque ninguna empresa se pondría en funcionamiento si empieza a considerar la posibilidad de que dentro de unos años se reduzca su rentabilidad.

Aunque ha reconocido que no sabe «si hay retorno» en la postura expresada por Nuclenor, el presidente de la Diputación de Burgos cree que «todavía parece que hay alguna posibilidad» de que funcione hasta más allá de 2013.

En este sentido, ha considerado que el compromiso político del Gobierno con la continuidad de Garoña se ha cumplido, al corregir «lo que era un capricho del PSOE para cerrar la planta nuclear», aunque ha asegurado que en este momento la continuidad de la central es «una cuestión de voluntad empresarial».

El presidente de la Diputación de Burgos reclama a Nuclenor que recapacite sobre el cierre de Garoña

En declaraciones a los periodistas, Rico ha pedido a la empresa que no se ampare en «futuribles», porque ninguna empresa se pondría en funcionamiento si empieza a considerar la posibilidad de que dentro de unos años se reduzca su rentabilidad.

Aunque ha reconocido que no sabe «si hay retorno» en la postura expresada por Nuclenor, el presidente de la Diputación de Burgos cree que «todavía parece que hay alguna posibilidad» de que funcione hasta más allá de 2013.

En este sentido, ha considerado que el compromiso político del Gobierno con la continuidad de Garoña se ha cumplido, al corregir «lo que era un capricho del PSOE para cerrar la planta nuclear», aunque ha asegurado que en este momento la continuidad de la central es «una cuestión de voluntad empresarial».

Los fotovoltaicos de ANPIER reclaman una revisión de las «ayudas» por la moratoria nuclear

Los productores de renovables piden a Industria que el nuevo modelo energético se base en las energías verdes
La asociación aseguró que las eléctricas recibieron más de 4.000 millones de euros hasta la fecha por la interrupción del desarrollo de nuevas centrales nucleares, lo que «equivale a más de una quinta parte del actual déficit de tarifa», que asciende a 24.000 millones de euros.

ANPIER reclamó tanto la revisión de las compensaciones por la moratoria nuclear como el lanzamiento de un nuevo modelo energético basado en las renovables, pocos días después de que Nuclenor, participada por Iberdrola y Endesa, anunciara que no pedirá la renovación de Garoña hasta que se despeje la incertidumbre regulatoria.

La moratoria nuclear, afirmó la asociación, tuvo un coste en 2011 de 64 millones de euros para la tarifa eléctrica y que engrosa el déficit tarifario, por lo que solicitaron que se aproveche la nueva ordenación del sector para diseñar un nuevo modelo energético basado en las energías renovables. Además, afirmaron que la gestión de los residuos radiactivos tiene impacto sobre los Presupuestos Generales del Estado (PGE), señaló ANPIER.

Junto a esto, la asociación indicó que los megavatios que produce anualmente la central de Garoña podrían generarse con una superficie equivalente al aeropuerto de Barajas en paneles fotovoltaicos, lo que aportaría una energía «sostenible, limpia y segura, que supondría, además, la creación de 2.146 puestos de trabajo».

Los fotovoltaicos de ANPIER reclaman una revisión de las «ayudas» por la moratoria nuclear

Los productores de renovables piden a Industria que el nuevo modelo energético se base en las energías verdes
La asociación aseguró que las eléctricas recibieron más de 4.000 millones de euros hasta la fecha por la interrupción del desarrollo de nuevas centrales nucleares, lo que «equivale a más de una quinta parte del actual déficit de tarifa», que asciende a 24.000 millones de euros.

ANPIER reclamó tanto la revisión de las compensaciones por la moratoria nuclear como el lanzamiento de un nuevo modelo energético basado en las renovables, pocos días después de que Nuclenor, participada por Iberdrola y Endesa, anunciara que no pedirá la renovación de Garoña hasta que se despeje la incertidumbre regulatoria.

La moratoria nuclear, afirmó la asociación, tuvo un coste en 2011 de 64 millones de euros para la tarifa eléctrica y que engrosa el déficit tarifario, por lo que solicitaron que se aproveche la nueva ordenación del sector para diseñar un nuevo modelo energético basado en las energías renovables. Además, afirmaron que la gestión de los residuos radiactivos tiene impacto sobre los Presupuestos Generales del Estado (PGE), señaló ANPIER.

Junto a esto, la asociación indicó que los megavatios que produce anualmente la central de Garoña podrían generarse con una superficie equivalente al aeropuerto de Barajas en paneles fotovoltaicos, lo que aportaría una energía «sostenible, limpia y segura, que supondría, además, la creación de 2.146 puestos de trabajo».

Industria recomendó a Nuclenor pedir la prórroga de Garoña hasta 2019 y rechazarla después si una vez aprobada la reforma energética «no estuviera en consonancia»

En declaraciones a TVE, Soria confesó que la renuncia de los operadores a la prórroga «ha sido una sorpresa» y apuntó que «la central podría haber operado otros seis años», siempre que cumpliese con los requisitos de seguridad que establece el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN).

Soria insistió en que no encontró «ningún tipo de explicación a que los operadores hayan renunciado a pedir la prorroga», ya que se trata de una central que «está amortizada» y que produce 466 megavatios de energía como capacidad potencial, lo que «supone un 6,6% de toda la energía nuclear que se produce en España y un 1,6% de toda la energía de España.

En este sentido, el ministro mostró la predisposición del Gobierno a ampliar la vida de la central, pero recordó que la empresa que explota Garoña, Nuclenor -formada al 50% por Iberdrola y Endesa-, «no pidió la prórroga antes del 5 de septiembre» y, por lo tanto, «el Gobierno no la puede dar». «Es su derecho y no vamos a forzar a nadie para que amplíe este plazo», sentenció.

Todo apunta a que «no cabe marcha atrás». El asunto tiene «mala pinta»

Por su parte, el presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, admitió su preocupación ante la decisión de Nuclenor de no pedir la prórroga para el funcionamiento de este reactor.

«Todo apunta a que no cabe marcha atrás», afirmó el presidente de la Junta en una entrevista al «Diario de Burgos» en la que llegó a asegurar que este asunto tiene «mala pinta» en cuanto a la reversalidad de la decisión ya que la formalización de la prórroga en plazo forma parte del conjunto de condiciones del CSN.

El jefe del Ejecutivo regional fue más allá en sus declaraciones y aseguró haber hablado con el ministro de Industria, quien no se mostró muy optimista respecto a la posibilidad de reconducir la situación.

«Espero que la empresa no haya tomado la decisión sin conocer que legal o administrativamente no hay paso atrás porque me parecería una frivolidad y más sin comunicarlo y sin poner encima de la mesa una decisión de cierre o un plan para estudiar alternativas», manifestó el presidente de la Junta.

«Nuclenor tiene la obligación de dar todo tipo de explicaciones y no refugiarse en argumentos que desde mi punto de vista no se sostienen, que ofenden a la inteligencia y a la esperanza de sus trabajadores, a la de toda una comarca y al compromiso activo de muchas instituciones», sentenció el presidente, que tildó la decisión de la empresa de «capricho».

Herrera, que se confesó consciente de que hay «un pulso» y una «lucha soterrada» en relación al déficit de tarifa, a los impuestos y a la definición de la política energética, restó importancia al hecho de que la ecotasa anunciada en su día por la Junta haya sido una razón para no pedir esa prórroga. Según recordó a este respecto, la Junta «siempre» dijo que no tomaría ninguna decisión hasta que estuviera segura la vida futura de la central y su viabilidad económica, «nunca antes».

Finalmente, el presidente de la Junta de Castilla y León reconoció que en estos momentos no hay un «plan B» si bien recordó que la «destrucción» de una central nuclear conlleva más actividad económica que su mantenimiento.

Juan Vicente Herrera defendió asimismo la posición de la Junta de Castilla y León en los últimos años respecto al futuro de la central nuclear de Santa María de Garoña. «Nos hemos mojado y hemos luchado por la racionalidad», significó el presidente, que reprochó ahora a Nuclenor lo mismo que cuestionó en su día al Gobierno socialista: «Ustedes dejan caer caprichosamente la central».

En este sentido, lanzó una pregunta a los responsables de Nuclenor para saber si calcularon el alcance de esa decisión. «Si la respuesta es no, me parece una temeridad y si la respuesta es sí, es tremendo porque supone el reconocimiento de una contradicción», sentenció Herrera que aprovechó la ocasión para recordar que a raíz de la decisión del anterior Gobierno «estos señores» plantearon una reclamación de lucro cesante que valoraron en mil millones.

«Hoy estamos hablando de que el cumplimiento de las condiciones del CSN se estiman entre 100 y 120 millones. Por lo tanto, estamos sorprendidos, disgustados y enfadados«, concluyó el presidente.

Asimismo, el consejero de Economía y Empleo de la Junta de Castilla y León, Tomás Villanueva, reconoció que la planta nuclear de Santa María de Garoña, ubicada en el Valle de Tobalina (Burgos), está en estos momentos más cerca de no tener actividad que de tenerla y, tras confesarse «muy preocupado» por el futuro laboral y económico de esta zona, ha recordado que en la vida «no hay nada que no tenga solución, menos la muerte».

De este modo se pronunció tras la reunión mantenida con los ejecutivos de Nuclenor, con el director de la Central Nuclear, José Ramón Torralbo, a la cabeza, un encuentro en el que los responsables del reactor burgalés le trasladaron su voluntad de reconducir la situación, una vez que la pasada semana la empresa decidiese no solicitar la prórroga de la vida útil de la planta hasta el año 2016.

Estas son las dos principales conclusiones de esta reunión solicitada la pasada semana por la Junta, que aprovechó para trasladar su «sorpresa sincera» y su «decepción» ante la decisión final de Nuclenor de no solicitar la prórroga ya que, según defendió, la empresa había trasladado siempre al Gobierno autonómico su «voluntad» e «interés» por hacer efectiva esa posibilidad de continuidad, máxime cuando el cambio en la regulación de la energía «se sabía desde hace mucho tiempo».

A su juicio y así se lo trasladó a los directivos de Nuclenor, la empresa debería haber solicitado en tiempo esa prórroga de la vida útil de Garoña, como establecía el CSN, ya que dispondría de «otros mecanismos» después para desistir de esa posibilidad que obliga a los propietarios (Iberdrola y Endesa) a realizar inversiones por 120 millones de euros, muy lejos, en su opinión, del lucro cesante que en su día reclamó la propia compañía por el cese de la actividad.

Tras expresar su «respeto» por la «decisión incomprensible» adoptada finalmente por Nuclenor, Villanueva aseguró no entender los motivos de la empresa para no pedir en tiempo esa prórroga al apelar a una «supuesta incertidumbre» en el marco regulatorio y aclaró que los directivos le aseguraron en este encuentro que en su decisión no tuvo nada que ver un posible tributo autonómico a este tipo de energía, «entre otras cosas porque la Junta nunca ha pensado en este tributo en las actuales circunstancias de terminación de su actividad en el año 2013.

También, apeló a la voluntad y al «esfuerzo» de ambas partes para que se sienten a negociar «de forma inmediata» para reconducir la situación actual, a la que tildó de «difícil», si bien admitió desconocer las posibilidades jurídicas y administrativas de una posible prórroga para esa solicitud de continuidad de la vida útil de Garoña.

Villanueva reiteró el interés del Gobierno de Castilla y León porque la actividad continúe siempre que esté garantizada la seguridad de la planta, una decisión que tomarán los responsables de Nuclenor una vez conozcan el nuevo marco regulador y despejen las dudas sobre las tasas. «Harán sus números y verán su viabilidad», explicó el consejero, que rechazó cualquier tipo de presión o chantaje por parte de unas empresas «serias».

«Vamos a ver cómo evolucionan las cosas», concluyó el titular de la cartera de Economía y Empleo en el Gobierno de Castilla y León, que aseguró que de no producirse finalmente esa prórroga de la actividad la Junta pedirá a las compañías propietarias y al Gobierno de España un plan alternativo real para la zona, «y no precipitado como la otra vez» –en referencia al plan de reestructuración del Gobierno socialista–, que, según admitió, tampoco será fácil ante la actual coyuntura de la economía.

Finalmente, informó de que los responsables de Nuclenor le trasladaron «de forma inequívoca» la «garantía absoluta» del «buen funcionamiento» y del «buen estado» de las instalaciones de Santa María de Garoña que mantiene todos los indicadores en el estado verde en las evaluaciones trimestrales que realiza el CSN. «Estas instalaciones no tienen ningún problema», sentenció.

Greenpeace pide al CSN que aclare las condiciones del cierre

Greenpeace envió una carta al CSN en la que solicitó una aclaración sobre los procedimientos que van a seguir en el desmantelamiento de la central nuclear tras la renuncia de la empresa Nuclenor a la renovación de la explotación.

Desde Greenpeace recordaron que el pasado 5 de septiembre el ministro de Industria, José Manuel Soria, reconoció en el Congreso que el plazo para esa solicitud no iba a prorrogarse.

«Esa misma tarde, Nuclenor comunicó por escrito que no solicitaría la ampliación, y la vicepresidenta del Gobierno confirmó que según el Gobierno no cabe alargar los plazos, y culpa a las eléctricas de esta situación».

Por ello,»el CSN debe aclarar inmediatamente cuáles son las condiciones de cierre tras saber que los titulares no van a continuar con la explotación, y que el Gobierno así lo reconoce», manifestó la responsable de la campaña Nuclear de Greenpeace, Raquel Montón.

CCOO reclama la reactivación del plan de revitalización económica de Garoña

Por último, Comisiones Obreras reclamó al Gobierno que reactive el plan de revitalización económica de Santa María de Garoña tras la decisión de la empresa propietaria de la central nuclear de no solicitar la prórroga de su funcionamiento.

El sindicato exigió la convocatoria del Consejo para la Dinamización de la Economía y el Empleo de Garoña que fue desactivado cuando el Gobierno anuló la orden de cierre para permitir la prórroga de su funcionamiento.

CCOO critica que la central de Garoña «ha superado su vida útil y presenta insuficiencias de seguridad que supondrían un riesgo» si continuara en funcionamiento.

Por esta razón, considera que la «desacertada» decisión del Gobierno permitiendo la prórroga ha ido acompañada de la «paralización del plan de reindustrialización para las comarcas en las que se sitúa la central».

Este plan establecía ayudas para la creación de empresas y la activación económica de 100 millones de euros entre 2010 y 2013, aunque los fondos para 2012 fueron paralizados.

Industria recomendó a Nuclenor pedir la prórroga de Garoña hasta 2019 y rechazarla después si una vez aprobada la reforma energética «no estuviera en consonancia»

En declaraciones a TVE, Soria confesó que la renuncia de los operadores a la prórroga «ha sido una sorpresa» y apuntó que «la central podría haber operado otros seis años», siempre que cumpliese con los requisitos de seguridad que establece el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN).

Soria insistió en que no encontró «ningún tipo de explicación a que los operadores hayan renunciado a pedir la prorroga», ya que se trata de una central que «está amortizada» y que produce 466 megavatios de energía como capacidad potencial, lo que «supone un 6,6% de toda la energía nuclear que se produce en España y un 1,6% de toda la energía de España.

En este sentido, el ministro mostró la predisposición del Gobierno a ampliar la vida de la central, pero recordó que la empresa que explota Garoña, Nuclenor -formada al 50% por Iberdrola y Endesa-, «no pidió la prórroga antes del 5 de septiembre» y, por lo tanto, «el Gobierno no la puede dar». «Es su derecho y no vamos a forzar a nadie para que amplíe este plazo», sentenció.

Todo apunta a que «no cabe marcha atrás». El asunto tiene «mala pinta»

Por su parte, el presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, admitió su preocupación ante la decisión de Nuclenor de no pedir la prórroga para el funcionamiento de este reactor.

«Todo apunta a que no cabe marcha atrás», afirmó el presidente de la Junta en una entrevista al «Diario de Burgos» en la que llegó a asegurar que este asunto tiene «mala pinta» en cuanto a la reversalidad de la decisión ya que la formalización de la prórroga en plazo forma parte del conjunto de condiciones del CSN.

El jefe del Ejecutivo regional fue más allá en sus declaraciones y aseguró haber hablado con el ministro de Industria, quien no se mostró muy optimista respecto a la posibilidad de reconducir la situación.

«Espero que la empresa no haya tomado la decisión sin conocer que legal o administrativamente no hay paso atrás porque me parecería una frivolidad y más sin comunicarlo y sin poner encima de la mesa una decisión de cierre o un plan para estudiar alternativas», manifestó el presidente de la Junta.

«Nuclenor tiene la obligación de dar todo tipo de explicaciones y no refugiarse en argumentos que desde mi punto de vista no se sostienen, que ofenden a la inteligencia y a la esperanza de sus trabajadores, a la de toda una comarca y al compromiso activo de muchas instituciones», sentenció el presidente, que tildó la decisión de la empresa de «capricho».

Herrera, que se confesó consciente de que hay «un pulso» y una «lucha soterrada» en relación al déficit de tarifa, a los impuestos y a la definición de la política energética, restó importancia al hecho de que la ecotasa anunciada en su día por la Junta haya sido una razón para no pedir esa prórroga. Según recordó a este respecto, la Junta «siempre» dijo que no tomaría ninguna decisión hasta que estuviera segura la vida futura de la central y su viabilidad económica, «nunca antes».

Finalmente, el presidente de la Junta de Castilla y León reconoció que en estos momentos no hay un «plan B» si bien recordó que la «destrucción» de una central nuclear conlleva más actividad económica que su mantenimiento.

Juan Vicente Herrera defendió asimismo la posición de la Junta de Castilla y León en los últimos años respecto al futuro de la central nuclear de Santa María de Garoña. «Nos hemos mojado y hemos luchado por la racionalidad», significó el presidente, que reprochó ahora a Nuclenor lo mismo que cuestionó en su día al Gobierno socialista: «Ustedes dejan caer caprichosamente la central».

En este sentido, lanzó una pregunta a los responsables de Nuclenor para saber si calcularon el alcance de esa decisión. «Si la respuesta es no, me parece una temeridad y si la respuesta es sí, es tremendo porque supone el reconocimiento de una contradicción», sentenció Herrera que aprovechó la ocasión para recordar que a raíz de la decisión del anterior Gobierno «estos señores» plantearon una reclamación de lucro cesante que valoraron en mil millones.

«Hoy estamos hablando de que el cumplimiento de las condiciones del CSN se estiman entre 100 y 120 millones. Por lo tanto, estamos sorprendidos, disgustados y enfadados«, concluyó el presidente.

Asimismo, el consejero de Economía y Empleo de la Junta de Castilla y León, Tomás Villanueva, reconoció que la planta nuclear de Santa María de Garoña, ubicada en el Valle de Tobalina (Burgos), está en estos momentos más cerca de no tener actividad que de tenerla y, tras confesarse «muy preocupado» por el futuro laboral y económico de esta zona, ha recordado que en la vida «no hay nada que no tenga solución, menos la muerte».

De este modo se pronunció tras la reunión mantenida con los ejecutivos de Nuclenor, con el director de la Central Nuclear, José Ramón Torralbo, a la cabeza, un encuentro en el que los responsables del reactor burgalés le trasladaron su voluntad de reconducir la situación, una vez que la pasada semana la empresa decidiese no solicitar la prórroga de la vida útil de la planta hasta el año 2016.

Estas son las dos principales conclusiones de esta reunión solicitada la pasada semana por la Junta, que aprovechó para trasladar su «sorpresa sincera» y su «decepción» ante la decisión final de Nuclenor de no solicitar la prórroga ya que, según defendió, la empresa había trasladado siempre al Gobierno autonómico su «voluntad» e «interés» por hacer efectiva esa posibilidad de continuidad, máxime cuando el cambio en la regulación de la energía «se sabía desde hace mucho tiempo».

A su juicio y así se lo trasladó a los directivos de Nuclenor, la empresa debería haber solicitado en tiempo esa prórroga de la vida útil de Garoña, como establecía el CSN, ya que dispondría de «otros mecanismos» después para desistir de esa posibilidad que obliga a los propietarios (Iberdrola y Endesa) a realizar inversiones por 120 millones de euros, muy lejos, en su opinión, del lucro cesante que en su día reclamó la propia compañía por el cese de la actividad.

Tras expresar su «respeto» por la «decisión incomprensible» adoptada finalmente por Nuclenor, Villanueva aseguró no entender los motivos de la empresa para no pedir en tiempo esa prórroga al apelar a una «supuesta incertidumbre» en el marco regulatorio y aclaró que los directivos le aseguraron en este encuentro que en su decisión no tuvo nada que ver un posible tributo autonómico a este tipo de energía, «entre otras cosas porque la Junta nunca ha pensado en este tributo en las actuales circunstancias de terminación de su actividad en el año 2013.

También, apeló a la voluntad y al «esfuerzo» de ambas partes para que se sienten a negociar «de forma inmediata» para reconducir la situación actual, a la que tildó de «difícil», si bien admitió desconocer las posibilidades jurídicas y administrativas de una posible prórroga para esa solicitud de continuidad de la vida útil de Garoña.

Villanueva reiteró el interés del Gobierno de Castilla y León porque la actividad continúe siempre que esté garantizada la seguridad de la planta, una decisión que tomarán los responsables de Nuclenor una vez conozcan el nuevo marco regulador y despejen las dudas sobre las tasas. «Harán sus números y verán su viabilidad», explicó el consejero, que rechazó cualquier tipo de presión o chantaje por parte de unas empresas «serias».

«Vamos a ver cómo evolucionan las cosas», concluyó el titular de la cartera de Economía y Empleo en el Gobierno de Castilla y León, que aseguró que de no producirse finalmente esa prórroga de la actividad la Junta pedirá a las compañías propietarias y al Gobierno de España un plan alternativo real para la zona, «y no precipitado como la otra vez» –en referencia al plan de reestructuración del Gobierno socialista–, que, según admitió, tampoco será fácil ante la actual coyuntura de la economía.

Finalmente, informó de que los responsables de Nuclenor le trasladaron «de forma inequívoca» la «garantía absoluta» del «buen funcionamiento» y del «buen estado» de las instalaciones de Santa María de Garoña que mantiene todos los indicadores en el estado verde en las evaluaciones trimestrales que realiza el CSN. «Estas instalaciones no tienen ningún problema», sentenció.

Greenpeace pide al CSN que aclare las condiciones del cierre

Greenpeace envió una carta al CSN en la que solicitó una aclaración sobre los procedimientos que van a seguir en el desmantelamiento de la central nuclear tras la renuncia de la empresa Nuclenor a la renovación de la explotación.

Desde Greenpeace recordaron que el pasado 5 de septiembre el ministro de Industria, José Manuel Soria, reconoció en el Congreso que el plazo para esa solicitud no iba a prorrogarse.

«Esa misma tarde, Nuclenor comunicó por escrito que no solicitaría la ampliación, y la vicepresidenta del Gobierno confirmó que según el Gobierno no cabe alargar los plazos, y culpa a las eléctricas de esta situación».

Por ello,»el CSN debe aclarar inmediatamente cuáles son las condiciones de cierre tras saber que los titulares no van a continuar con la explotación, y que el Gobierno así lo reconoce», manifestó la responsable de la campaña Nuclear de Greenpeace, Raquel Montón.

CCOO reclama la reactivación del plan de revitalización económica de Garoña

Por último, Comisiones Obreras reclamó al Gobierno que reactive el plan de revitalización económica de Santa María de Garoña tras la decisión de la empresa propietaria de la central nuclear de no solicitar la prórroga de su funcionamiento.

El sindicato exigió la convocatoria del Consejo para la Dinamización de la Economía y el Empleo de Garoña que fue desactivado cuando el Gobierno anuló la orden de cierre para permitir la prórroga de su funcionamiento.

CCOO critica que la central de Garoña «ha superado su vida útil y presenta insuficiencias de seguridad que supondrían un riesgo» si continuara en funcionamiento.

Por esta razón, considera que la «desacertada» decisión del Gobierno permitiendo la prórroga ha ido acompañada de la «paralización del plan de reindustrialización para las comarcas en las que se sitúa la central».

Este plan establecía ayudas para la creación de empresas y la activación económica de 100 millones de euros entre 2010 y 2013, aunque los fondos para 2012 fueron paralizados.

El CSN es contrario a aceptar la petición de prórroga de Garoña tras vencer el plazo de solicitud

El CSN recibió el 24 de agosto una petición de informe del Ministerio de Industria sobre la petición que había formulado Nuclenor para que se alargara dos meses el plazo para la presentación de la solicitud de prórroga.

El 31 de agosto el CSN emitió un informe en contra de esa opción, y argumentó que «una reducción adicional de este plazo, necesario para llevar a cabo la revisión, evaluación, e inspecciones que procedan, afectaría negativamente al rigor y profundidad de la revisión del CSN».

De hecho, el informe sirvió de base para la orden que el Ministerio de Industria emitió el 3 de septiembre, en la que se denegó el alargamiento de plazo para la presentación de la solicitud de prórroga.

El titular de la central exponía «que ante la falta de información segura y la incertidumbre actual sobre las medidas que el Ministerio de Industria está considerando para resolver el denominado déficit de tarifa, que puede afectar de manera importante a los ingresos de la generación nuclear y ante la imposibilidad de poder analizar dichas medidas y sus consecuencias, Nuclenor considera que no se dan las condiciones para tomar una decisión responsable sobre el futuro de la Central de Santa María de Garoña«.

De hecho, ésta fue la razón principal que la empresa propietaria de Garoña argumentó el 5 de septiembre en un escrito en el que anunciaba que no presentaría la solicitud en plazo.

En el mismo escrito, Nuclenor apuntaba la posibilidad de presentar la solicitud de prórroga si, una vez aclarada la situación del mercado eléctrico y la posibilidad de cobro de algún nuevo impuesto autonómico, las condiciones son adecuadas para garantizar la rentabilidad de la instalación nuclear.

Fuentes jurídicas consultadas señalaron que, en el plano administrativo, no sería necesario que el Gobierno emitiera una nueva orden abriendo un plazo de presentación, dado que en la resolución del 3 de septiembre se abre la puerta a que Nuclenor presente un recurso de reposición que, de ser aceptado por el Gobierno, alargaría automáticamente el plazo de presentación de la solicitud de prórroga.

El CSN es contrario a aceptar la petición de prórroga de Garoña tras vencer el plazo de solicitud

El CSN recibió el 24 de agosto una petición de informe del Ministerio de Industria sobre la petición que había formulado Nuclenor para que se alargara dos meses el plazo para la presentación de la solicitud de prórroga.

El 31 de agosto el CSN emitió un informe en contra de esa opción, y argumentó que «una reducción adicional de este plazo, necesario para llevar a cabo la revisión, evaluación, e inspecciones que procedan, afectaría negativamente al rigor y profundidad de la revisión del CSN».

De hecho, el informe sirvió de base para la orden que el Ministerio de Industria emitió el 3 de septiembre, en la que se denegó el alargamiento de plazo para la presentación de la solicitud de prórroga.

El titular de la central exponía «que ante la falta de información segura y la incertidumbre actual sobre las medidas que el Ministerio de Industria está considerando para resolver el denominado déficit de tarifa, que puede afectar de manera importante a los ingresos de la generación nuclear y ante la imposibilidad de poder analizar dichas medidas y sus consecuencias, Nuclenor considera que no se dan las condiciones para tomar una decisión responsable sobre el futuro de la Central de Santa María de Garoña«.

De hecho, ésta fue la razón principal que la empresa propietaria de Garoña argumentó el 5 de septiembre en un escrito en el que anunciaba que no presentaría la solicitud en plazo.

En el mismo escrito, Nuclenor apuntaba la posibilidad de presentar la solicitud de prórroga si, una vez aclarada la situación del mercado eléctrico y la posibilidad de cobro de algún nuevo impuesto autonómico, las condiciones son adecuadas para garantizar la rentabilidad de la instalación nuclear.

Fuentes jurídicas consultadas señalaron que, en el plano administrativo, no sería necesario que el Gobierno emitiera una nueva orden abriendo un plazo de presentación, dado que en la resolución del 3 de septiembre se abre la puerta a que Nuclenor presente un recurso de reposición que, de ser aceptado por el Gobierno, alargaría automáticamente el plazo de presentación de la solicitud de prórroga.

El Gobierno afirma que no tiene que llevar la iniciativa sobre Garoña y cree que Nuclenor debe explicarse

En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, Sáenz de Santamaría manifestó que la posición del Ejecutivo no cambió «nada» con relación a la central burgalesa, después de que Nuclenor no solicitara la prórroga de la actividad dentro del plazo establecido por la ley, por lo que debería cerrarse en julio de 2013.

De hecho, recordó que Nuclenor pidió una prórroga de la vida útil de Garoña y consiguió un informe favorable del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) y, a continuación, el Gobierno revocó parcialmente una orden ministerial de Industria para hacerlo posible.

Sin embargo, subrayó que «el Gobierno actúa a petición de parte y esa parte ha decidido ahora que puede que no le interesa esa renovación».

Por tanto, el Gobierno «en esto no tiene que llevar la iniciativa; la empresa ha cambiado de opinión y, por tanto, debe ser quien explique ese cambio de postura, al menos, a sus accionistas».

El PP tacha de «irresponsable» y de «incomprensible» la decisión de Nuclenor

El portavoz adjunto del PP en el Congreso, Rafael Hernando, tachó de «irresponsabilidad» y de «incomprensible» la decisión de Nuclenor al no solicitar el permiso de renovación para poder explotar la instalación atómica hasta 2019.

Hernando señaló que la decisión de Nuclenor de renunciar al permiso de explotación es una «frivolidad absolutamente incomprensible» por parte de Endesa y de Iberdrola, ya que ambas empresas solicitaron al Gobierno la derogación de la orden ministerial con la que el Gobierno socialista propuso el cierre de esa central nuclear para 2013.

Según recordó, Garoña el año pasado produjo 466 megawatios (MW), el 6,5% de la producción eléctrica nuclear y un 1,3% del total de la producción eléctrica española. A su juicio, representa «una parte muy importante» de la producción energética del país, máxime cuando es una central nuclear cuyos costes económicos fueron ya hace tiempo amortizados.

Por tanto, insistió en que la energía nuclear es «segura y barata» y pone como ejemplo que las empresas alegaron que el cierre para 2013 y la no prórroga hasta 2019, que es lo que ahora había autorizado el Gobierno, iba a implicar un lucro cesante de 963 millones de euros para esas empresas.

«Lo que hoy hace más injustificable la decisión del presidente de Endesa, el señor Prado, del señor Sánchez Galán, de Iberdrola, que supongo que tendrán que dar explicaciones a sus accionistas sobre las razones que han motivado esta decisión que podría supone el cierre de Garoña», agregó.

Por otra parte, tachó de «sorprendente» que la no petición de prórroga sea justificada por el hecho de la existencia de incertidumbres regulatorias. «En este sentido es muy preocupante que eso se pueda interpretar como un chantaje contra el Gobierno, lo cual sin duda sería muy grave», puntualizó el diputado.

En su opinión, el problema del déficit tarifario y la solución al mismo no puede ser como algunos grandes empresarios de las eléctricas «pretenden con cargo siempre a los bolsillos de los consumidores».

Es más, Hernando añadió que, al igual que en otros sectores, las eléctricas tuvieron que hacer ajustes, y éstas tienen que darse cuenta que tienen que contribuir a solventar un problema que está causando un grave perjuicio a las industrias consumidoras y al conjunto de los españoles que, en los últimos seis años, se multiplicó por dos la tarifa de la luz.

García-Legaz aboga por «una solución de sentido común»

Por su parte, el secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz, abogó por «buscar una solución de sentido común» ante la situación reguladora y la posible prórroga de Garoña.

«El plazo ha terminado pero se supone que la reforma energética probablemente a estas alturas estaría en marcha. Siempre se puede buscar una solución de sentido común», aseguró en declaraciones a la Cadena Ser.

En su opinión, la empresa no solicitó la prórroga porque «hay una incertidumbre sobre cuál va a ser el nuevo marco regulador del mercado eléctrico» y porque, en función de cuál sea la solución, «los números de Garoña salen de una forma o salen de otra».

«Aquí lo que hay que ver es si los números salen, que se cumplan todos los requisitos de seguridad y, con los números y con los requisitos en la mano, quien es el dueño de la central que tome la decisión que corresponda«, añadió.

Asimismo, García-Legaz incidió en que nunca le ha gustado «ideologizar» el tema energético, que, a su juicio, «siempre ha estado muy ideologizado». «Yo siempre digo que las centrales nucleares no son de derechas ni las energías renovables son de izquierdas. Eso es una tontería como otra cualquiera», concluyó.