Nuclenor ultima el informe para el CSN sobre el cierre de Garoña

Desde la empresa, participada al cincuenta por ciento por Iberdrola y Endesa, indicaron que entre «el día de hoy y mañana» se cerrará el informe que deben remitir al CSN para seguir con el procedimiento de cese de actividad, que será efectivo a partir del 6 de julio de 2013.

Dichas fuentes indicaron que el documento llegará «en tiempo y forma», pese al «plazo exigente» marcado por el órgano supervisor, quién le exigió una documentación «muy amplia y diversa» sobre la central.

Por su parte, la semana pasada la presidenta del CSN, Carmen Martínez Ten, aseguró que el único horizonte sobre el que se trabaja es «con el cierre de Garoña en julio de 2013», dando por hecho el cese de explotación de la nuclear burgalesa.

El pasado 6 de septiembre concluyó el plazo fijado por el Gobierno para pedir la renovación de la autorización de la central nuclear y mantener la actividad hasta 2019. Sin embargo, como la empresa no solicitó dicho permiso, a la espera de que se le aclarara la «incertidumbre regulatoria» del sector.

La empresa propietaria de la planta burgalesa envió entonces un escrito al Ministerio de Industria en el que señalaba su desconocimiento sobre cómo le afectaría a la central las nuevas condiciones que podrían establecerse para la actividad de generación nuclear.

En el texto se aseguró que, en caso de que se «despejaran las incógnitas en torno a la viabilidad económica de la planta, Nuclenor podría solicitar la renovación».

Por su parte, el Pleno del CSN remitió a la compañía una Instrucción Técnica Complementaria (ITC) sobre la presentación de los documentos formales de la declaración de cese definitivo de explotación de la central nuclear. El Consejo puso de plazo hasta el 7 de noviembre para que Nuclenor comunicase su decisión.

En la actualidad, la central de Garoña, emplea a más de 1.200 personas de manera directa y mantiene más de 1.600 puestos de trabajo de manera indirecta.

José Ramón Torralbo, director de Garoña, es nombrado presidente y director general de Nuclenor

En la reunión, celebrada el pasado 25 de octubre, se decidió también la designación de Miguel Ángel Cortés como nuevo director de la central de Santa María de Garoña, que hasta ahora desempeñaba Torralbo.

La nueva estructura organizativa, según las fuentes, responde a las jubilaciones de quienes hasta ahora desempeñaban los cargos de presidente, Javier de Pinedo, y de director general, Martín Regaño.

Los nombramientos, según el consejo de administración, responden a la voluntad de continuidad y coherencia en la gestión desarrollada por Nuclenor a lo largo de los años, y suponen un respaldo al trabajo desarrollado por todo el equipo humano de la empresa.

Aunque su principal activo es Garoña, Nuclenor adquirió en 1992 un dos por ciento de la central nuclear de Trillo y en 1995 constituyó, junto al Grupo EULEN, y al cincuenta por ciento, Medidas Ambientales S.L., una sociedad dedicada a todo tipo de análisis medioambientales.

Torralbo es ingeniero naval por la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Navales de la Universidad Politécnica de Madrid (1981) y máster en Dirección de Empresas por el IESE en Madrid (2004).

Desarrolla su actividad profesional en el sector nuclear desde 1982 y en 1985 se incorporó a Nuclenor, donde se ha encargado de la sección de Garantía de Calidad (1985), dirección de Mantenimiento (1994), de Ingeniería (2002) y, desde julio de 2005 ha sido director de la central nuclear de Santa María de Garoña.

El nuevo director de Garoña, Miguel Ángel Cortés, es ingeniero industrial por la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de la Universidad de Zaragoza.

Desarrolló su actividad profesional en la industria química y petroquímica antes de su incorporación a Nuclenor en 1996, ingresando como responsable de Mantenimiento Mecánico.

En 2002 se hizo cargo de la dirección de mantenimiento de la central nuclear de Garoña y desde 2005 ocupaba el puesto de adjunto al director de la central.

Los cambios en la dirección se producen cuando la propietaria de Garoña ha dejado pasar los plazos para pedir la prórroga de actividad de Garoña, sobre la que pesa una orden ministerial de cierre en julio de 2013.

En los primeros días de noviembre finaliza el plazo que dio el Consejo de Seguridad Nuclear para que la propietaria de la planta entregue a este organismo el proyecto de desmantelamiento.

José Ramón Torralbo, director de Garoña, es nombrado presidente y director general de Nuclenor

En la reunión, celebrada el pasado 25 de octubre, se decidió también la designación de Miguel Ángel Cortés como nuevo director de la central de Santa María de Garoña, que hasta ahora desempeñaba Torralbo.

La nueva estructura organizativa, según las fuentes, responde a las jubilaciones de quienes hasta ahora desempeñaban los cargos de presidente, Javier de Pinedo, y de director general, Martín Regaño.

Los nombramientos, según el consejo de administración, responden a la voluntad de continuidad y coherencia en la gestión desarrollada por Nuclenor a lo largo de los años, y suponen un respaldo al trabajo desarrollado por todo el equipo humano de la empresa.

Aunque su principal activo es Garoña, Nuclenor adquirió en 1992 un dos por ciento de la central nuclear de Trillo y en 1995 constituyó, junto al Grupo EULEN, y al cincuenta por ciento, Medidas Ambientales S.L., una sociedad dedicada a todo tipo de análisis medioambientales.

Torralbo es ingeniero naval por la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Navales de la Universidad Politécnica de Madrid (1981) y máster en Dirección de Empresas por el IESE en Madrid (2004).

Desarrolla su actividad profesional en el sector nuclear desde 1982 y en 1985 se incorporó a Nuclenor, donde se ha encargado de la sección de Garantía de Calidad (1985), dirección de Mantenimiento (1994), de Ingeniería (2002) y, desde julio de 2005 ha sido director de la central nuclear de Santa María de Garoña.

El nuevo director de Garoña, Miguel Ángel Cortés, es ingeniero industrial por la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de la Universidad de Zaragoza.

Desarrolló su actividad profesional en la industria química y petroquímica antes de su incorporación a Nuclenor en 1996, ingresando como responsable de Mantenimiento Mecánico.

En 2002 se hizo cargo de la dirección de mantenimiento de la central nuclear de Garoña y desde 2005 ocupaba el puesto de adjunto al director de la central.

Los cambios en la dirección se producen cuando la propietaria de Garoña ha dejado pasar los plazos para pedir la prórroga de actividad de Garoña, sobre la que pesa una orden ministerial de cierre en julio de 2013.

En los primeros días de noviembre finaliza el plazo que dio el Consejo de Seguridad Nuclear para que la propietaria de la planta entregue a este organismo el proyecto de desmantelamiento.

La central de Fukushima podría seguir vertiendo radiación al mar

El intenso terremoto y posterior tsunami generaron fusiones nucleares en la planta, provocando el escape de radiación, la contaminación de alimentos y del agua, y evacuaciones masivas en la región, aunque el Gobierno declaró en diciembre que el desastre estaba bajo control.

El comentario de Tokyo Electric Power Co (TEPCO) se produce después de que un artículo en la revista estadounidense «Science» señalara que los altos niveles de radiación detectados en peces en la jurisdicción de Fukushima indicaban la continua filtración de radiación desde la central nuclear.

Al ser consultado sobre si TEPCO podía confirmar que ya no se está filtrando radiación desde la planta hacia el mar, un portavoz ha respondido: «no podemos decir tal cosa, pero hemos confirmado que los niveles de radiación están bajando tanto en el agua como en el lecho marino que rodea a la planta».

Ken Buesseler, científico del Instituto Oceanográfico Woods Hole de Estados Unidos, manifestó en su artículo publicado en la web de «Science» que los pocos cambios hallados en los niveles de cesio radiactivo en los peces de Fukushima sugerían que la filtración continúa.

«El hecho de que tantos peces estén hoy tan contaminados con cesio 134 y cesio 137 como lo estaban hace más de un año implica que el cesio aún está siendo vertido en la cadena alimenticia», indicó.

La pesca en la jurisdicción de Fukushima, al norte de Tokio, está prohibida salvo que sea para pruebas en nuevas especies.

La central de Fukushima podría seguir vertiendo radiación al mar

El intenso terremoto y posterior tsunami generaron fusiones nucleares en la planta, provocando el escape de radiación, la contaminación de alimentos y del agua, y evacuaciones masivas en la región, aunque el Gobierno declaró en diciembre que el desastre estaba bajo control.

El comentario de Tokyo Electric Power Co (TEPCO) se produce después de que un artículo en la revista estadounidense «Science» señalara que los altos niveles de radiación detectados en peces en la jurisdicción de Fukushima indicaban la continua filtración de radiación desde la central nuclear.

Al ser consultado sobre si TEPCO podía confirmar que ya no se está filtrando radiación desde la planta hacia el mar, un portavoz ha respondido: «no podemos decir tal cosa, pero hemos confirmado que los niveles de radiación están bajando tanto en el agua como en el lecho marino que rodea a la planta».

Ken Buesseler, científico del Instituto Oceanográfico Woods Hole de Estados Unidos, manifestó en su artículo publicado en la web de «Science» que los pocos cambios hallados en los niveles de cesio radiactivo en los peces de Fukushima sugerían que la filtración continúa.

«El hecho de que tantos peces estén hoy tan contaminados con cesio 134 y cesio 137 como lo estaban hace más de un año implica que el cesio aún está siendo vertido en la cadena alimenticia», indicó.

La pesca en la jurisdicción de Fukushima, al norte de Tokio, está prohibida salvo que sea para pruebas en nuevas especies.

Enresa afirma que los residuos de Vandellòs I, ahora en Francia, volverán a España antes de 2015

Además, a través de un acuerdo alcanzado recientemente por el grupo intergubernamental hispano-francés (Enresa-Areva), se redujo en un 25% el volumen de residuos que regresará a España respecto a lo pactado en 2001 por Hifrensa, entonces titular de la central y Cogema (ahora Areva). Los residuos de Vandellòs I, actualmente desmantelada hasta nivel 2, serán depositados en el almacén de espera de contenedores del Almacén Temporal Centralizado (ATC), que Enresa construirá en Villar de Cañas (Cuenca).

Tal y como se recoge en el VI Plan de General de Residuos Radiactivos, actualmente en vigor, los residuos que tenían que regresar a España eran 68 cápsulas de residuos verificados de alta actividad (12 metros cúbicos) y unos 664 metros cúbicos de residuos radiactivos media actividad y vida larga. En principio, el programa de transporte debía iniciarse, como muy tarde, el 31 de diciembre de 2011, y finalizar el 31 de diciembre de 2015.

La modificación del protocolo recientemente alcanzada, mantiene la devolución de 68 cápsulas de residuos de alta actividad; 84 cápsulas de vidrios de media actividad; 54 cápsulas de residuos metálicos compactados pero, en lugar de los 664 metros cúbicos de bultos de media actividad, se acuerda un máximo de 138 cápsulas (25 metros cúbicos). Esto supone, a su vez, reducir el número de transportes de uno a cinco frente a los ochenta o noventa iniciales. También supone, según Enresa, menores necesidades de almacenamiento y de sistemas auxiliares en el futuro ATC.

A partir de la fecha de inicio previsto en el acuerdo, Enresa estaba obligada a pagar una penalización de algo más de 60.000 euros al día. Con la devolución de los residuos a partir de la modificación del protocolo, se producirá también la devolución de las penalizaciones ya pagadas por Enresa y se procederá a la interrupción de las misma.

Enresa afirma que los residuos de Vandellòs I, ahora en Francia, volverán a España antes de 2015

Además, a través de un acuerdo alcanzado recientemente por el grupo intergubernamental hispano-francés (Enresa-Areva), se redujo en un 25% el volumen de residuos que regresará a España respecto a lo pactado en 2001 por Hifrensa, entonces titular de la central y Cogema (ahora Areva). Los residuos de Vandellòs I, actualmente desmantelada hasta nivel 2, serán depositados en el almacén de espera de contenedores del Almacén Temporal Centralizado (ATC), que Enresa construirá en Villar de Cañas (Cuenca).

Tal y como se recoge en el VI Plan de General de Residuos Radiactivos, actualmente en vigor, los residuos que tenían que regresar a España eran 68 cápsulas de residuos verificados de alta actividad (12 metros cúbicos) y unos 664 metros cúbicos de residuos radiactivos media actividad y vida larga. En principio, el programa de transporte debía iniciarse, como muy tarde, el 31 de diciembre de 2011, y finalizar el 31 de diciembre de 2015.

La modificación del protocolo recientemente alcanzada, mantiene la devolución de 68 cápsulas de residuos de alta actividad; 84 cápsulas de vidrios de media actividad; 54 cápsulas de residuos metálicos compactados pero, en lugar de los 664 metros cúbicos de bultos de media actividad, se acuerda un máximo de 138 cápsulas (25 metros cúbicos). Esto supone, a su vez, reducir el número de transportes de uno a cinco frente a los ochenta o noventa iniciales. También supone, según Enresa, menores necesidades de almacenamiento y de sistemas auxiliares en el futuro ATC.

A partir de la fecha de inicio previsto en el acuerdo, Enresa estaba obligada a pagar una penalización de algo más de 60.000 euros al día. Con la devolución de los residuos a partir de la modificación del protocolo, se producirá también la devolución de las penalizaciones ya pagadas por Enresa y se procederá a la interrupción de las misma.

El CSN reconoce que las nucleares tienen margen para mejorar su seguridad y tendrán que acometer las mejoras «cueste lo que cueste»

Así lo manifestó en el marco de unas jornadas sobre los resultados de las plantas españolas tras las pruebas de resistencia impulsadas por la Unión Europea tras el accidente de Fukushima el 11 de marzo de 2011.

Martínez indicó que el suceso ha «convulsionado» la comunidad nuclear porque fue un «accidente muy grave» que provocó que se reactivara la «preocupación y vigilancia» de la seguridad en las centrales.

Ante esta situación, la industria ha hecho un esfuerzo » muy importante» para realizar estas pruebas con «transparencia» y acometer las mejoras propuestas. De hecho, manifestó que «todas las plantas de la Unión Europea van a tener que acometer mejoras».

En dichos test, realizados por la Comisión Europea, se concluye que las centrales españolas cumplen con las condiciones de seguridad fijadas en los contratos y tienen márgenes para adoptarlas, pero también que pueden mejorar esos márgenes de seguridad, a pesar de que a las centrales no se les ha identificado «ninguna deficiencia» que requiera una adopción urgente ni la parada de la factoría.

La presidenta del CSN también afirmó que las empresas propietarias de las centrales nucleares en España tendrán que acometer las mejoras propuestas «cueste lo que cueste».

Martínez indicó que la adopción de estas mejoras supone inversiones «importantes» para el sector porque se ha fijado un calendario de implantación entre 2015-2016 y señaló que algunas de estas medidas son «costosas» pero que las centrales deberán disfrutar de ellas antes del fin de 2016, en cumplimiento de las medidas recomendadas por la Comisión Europea.

La presidenta del CSN insistió que «siempre hay margen de mejora» y por ello trabajan en un nuevo plan de acción que el organismo debe remitir antes del 31 diciembre a Bruselas. En este sentido indicó que la legislación comunitaria «debe y puede avanzar». Precisamente, antes de que acabe el año, la presidenta quiere comparecer en el Congreso de los Diputados para explicar todas estas acciones.

Martínez reconoció que el accidente provocó un aumento de la «inquietud» de la sociedad hacia esta energía por lo que ahora tienen la misión de recuperar la confianza, lo cual solo se consigue si se aumentan las «certezas» sobre lo nuclear.

La presidenta del CSN remarcó que queda «mucho trabajo» por delante y máxime en un «momento de crisis» como el actual, pero las mejoras hay que implantarlas en el calendario previsto. En el 2016, las centrales europeas volverán a analizar las plantas para ver si acometieron las mejoras recomendadas.

Al margen de las pruebas, recalcó que en los dos últimos años las centrales españolas no han sufrido «ningún problema reseñable».

Preguntada por la situación de la central nuclear Santa María Garoña (Burgos), la presidenta insistió en que el CSN sólo trabaja con la previsión de cese de actividad y por ello está a la espera de que antes del 6 de noviembre, la empresa propietaria, Nuclenor, remita la documentación necesaria para que finalice la producción de energía en julio de 2013. Después de haber pasado el plazo de renovar su licencia para operar hasta 2019.

Por su parte, el presidente del organismo regulador británico, Mike Weightman, reclamó que «siempre debemos perseguir mejoras» a pesar de las «normas tan elevadas que ya se exigen» a las centrales nucleares europeas.

De los análisis tras el accidente de Fukushima, Weightman señaló que una de las principales lecciones de la situación pasa por la «independencia» de los organismos nucleares. A su juicio, «nunca ha de ser politizada» la energía nuclear.

En esta línea, Antoni Gurguí, vicepresidente del plenario de coordinación de las pruebas de resistencia y consejero del CSN, afirmó que «la seguridad nuclear es una responsabilidad nacional».

Las centrales nucleares en Europa suponen el 30% de la producción energética, mientras que en España es del 20%.

Greenpeace pide que las centrales nucleares cumplan con las recomendaciones surgidas tras las pruebas de estrés

La organización ecologista Greenpeace ha pedido que las centrales nucleares españolas cumplan con las recomendaciones surgidas de las pruebas de estrés y los planes de la Comisión Europea, así como las exigencias del Consejo de Seguridad Nuclear.

Greenpeace ha publicado un estudio elaborado por expertos independientes, que ha encargado la propia organización, en el que, según ha explicado, se detallan los defectos, los puntos flacos y la autocomplacencia en estas pruebas. Además, ha indicado que este informe describe las principales amenazas, tales como terremotos, inundaciones, extremos climáticos o envejecimiento, y la gestión de accidentes.

Tras la presentación de este informe, Greenpeace cree que, aunque las pruebas de resistencia surgieron tras el desastre de Fukushima, no se han valorado suficientemente en estos tests los motivos de esa catástrofe, que fueron un terremoto y una inundación. Del mismo modo, los planes de evacuación en caso de un desastre nuclear tampoco han sido considerados en las pruebas de resistencia, uno de los elementos claves que fallaron en el caso de Japón.

«Estas pruebas se solicitaron como consecuencia del accidente de Fukushima pero la mayoría ignoran lo que sucedió en Japón, a pesar de las similitudes entre los reactores europeos y los de Fukushima», ha declarado la responsable de la campaña Nuclear de Greenpeace, Raquel Montón.

En el análisis, la organización ecologista destaca las «graves carencias» encontradas en los sistemas de suministro de energía de respaldo para los reactores nucleares, como la central nuclear de Almaraz (Cáceres).

La organización ha recordado que, a principios de octubre, la Comisión Europea también valoró estas pruebas y detectó problemas como la existencia de cuatro reactores que tienen menos de una hora para restaurar las funciones de seguridad en caso de que se produjera una caída eléctrica, o que diez reactores no tienen el equipo adecuado para detectar terremotos. La Comisión Europea estima que el coste para hacer frente a estas deficiencias podría ser de 25.000 millones de euros; el coste estimado por cada reactor oscilaría entre los 30 a 200 millones de euros.

Finalmente, Greenpeace ha señalado que un modelo energético basado en la eficiencia, en la inteligencia y 100 por 100 renovable es técnicamente viable, y mucho más favorable desde el punto de vista económico, de impacto ambiental y de ocupación del territorio.

El CSN reconoce que las nucleares tienen margen para mejorar su seguridad y tendrán que acometer las mejoras «cueste lo que cueste»

Así lo manifestó en el marco de unas jornadas sobre los resultados de las plantas españolas tras las pruebas de resistencia impulsadas por la Unión Europea tras el accidente de Fukushima el 11 de marzo de 2011.

Martínez indicó que el suceso ha «convulsionado» la comunidad nuclear porque fue un «accidente muy grave» que provocó que se reactivara la «preocupación y vigilancia» de la seguridad en las centrales.

Ante esta situación, la industria ha hecho un esfuerzo » muy importante» para realizar estas pruebas con «transparencia» y acometer las mejoras propuestas. De hecho, manifestó que «todas las plantas de la Unión Europea van a tener que acometer mejoras».

En dichos test, realizados por la Comisión Europea, se concluye que las centrales españolas cumplen con las condiciones de seguridad fijadas en los contratos y tienen márgenes para adoptarlas, pero también que pueden mejorar esos márgenes de seguridad, a pesar de que a las centrales no se les ha identificado «ninguna deficiencia» que requiera una adopción urgente ni la parada de la factoría.

La presidenta del CSN también afirmó que las empresas propietarias de las centrales nucleares en España tendrán que acometer las mejoras propuestas «cueste lo que cueste».

Martínez indicó que la adopción de estas mejoras supone inversiones «importantes» para el sector porque se ha fijado un calendario de implantación entre 2015-2016 y señaló que algunas de estas medidas son «costosas» pero que las centrales deberán disfrutar de ellas antes del fin de 2016, en cumplimiento de las medidas recomendadas por la Comisión Europea.

La presidenta del CSN insistió que «siempre hay margen de mejora» y por ello trabajan en un nuevo plan de acción que el organismo debe remitir antes del 31 diciembre a Bruselas. En este sentido indicó que la legislación comunitaria «debe y puede avanzar». Precisamente, antes de que acabe el año, la presidenta quiere comparecer en el Congreso de los Diputados para explicar todas estas acciones.

Martínez reconoció que el accidente provocó un aumento de la «inquietud» de la sociedad hacia esta energía por lo que ahora tienen la misión de recuperar la confianza, lo cual solo se consigue si se aumentan las «certezas» sobre lo nuclear.

La presidenta del CSN remarcó que queda «mucho trabajo» por delante y máxime en un «momento de crisis» como el actual, pero las mejoras hay que implantarlas en el calendario previsto. En el 2016, las centrales europeas volverán a analizar las plantas para ver si acometieron las mejoras recomendadas.

Al margen de las pruebas, recalcó que en los dos últimos años las centrales españolas no han sufrido «ningún problema reseñable».

Preguntada por la situación de la central nuclear Santa María Garoña (Burgos), la presidenta insistió en que el CSN sólo trabaja con la previsión de cese de actividad y por ello está a la espera de que antes del 6 de noviembre, la empresa propietaria, Nuclenor, remita la documentación necesaria para que finalice la producción de energía en julio de 2013. Después de haber pasado el plazo de renovar su licencia para operar hasta 2019.

Por su parte, el presidente del organismo regulador británico, Mike Weightman, reclamó que «siempre debemos perseguir mejoras» a pesar de las «normas tan elevadas que ya se exigen» a las centrales nucleares europeas.

De los análisis tras el accidente de Fukushima, Weightman señaló que una de las principales lecciones de la situación pasa por la «independencia» de los organismos nucleares. A su juicio, «nunca ha de ser politizada» la energía nuclear.

En esta línea, Antoni Gurguí, vicepresidente del plenario de coordinación de las pruebas de resistencia y consejero del CSN, afirmó que «la seguridad nuclear es una responsabilidad nacional».

Las centrales nucleares en Europa suponen el 30% de la producción energética, mientras que en España es del 20%.

Greenpeace pide que las centrales nucleares cumplan con las recomendaciones surgidas tras las pruebas de estrés

La organización ecologista Greenpeace ha pedido que las centrales nucleares españolas cumplan con las recomendaciones surgidas de las pruebas de estrés y los planes de la Comisión Europea, así como las exigencias del Consejo de Seguridad Nuclear.

Greenpeace ha publicado un estudio elaborado por expertos independientes, que ha encargado la propia organización, en el que, según ha explicado, se detallan los defectos, los puntos flacos y la autocomplacencia en estas pruebas. Además, ha indicado que este informe describe las principales amenazas, tales como terremotos, inundaciones, extremos climáticos o envejecimiento, y la gestión de accidentes.

Tras la presentación de este informe, Greenpeace cree que, aunque las pruebas de resistencia surgieron tras el desastre de Fukushima, no se han valorado suficientemente en estos tests los motivos de esa catástrofe, que fueron un terremoto y una inundación. Del mismo modo, los planes de evacuación en caso de un desastre nuclear tampoco han sido considerados en las pruebas de resistencia, uno de los elementos claves que fallaron en el caso de Japón.

«Estas pruebas se solicitaron como consecuencia del accidente de Fukushima pero la mayoría ignoran lo que sucedió en Japón, a pesar de las similitudes entre los reactores europeos y los de Fukushima», ha declarado la responsable de la campaña Nuclear de Greenpeace, Raquel Montón.

En el análisis, la organización ecologista destaca las «graves carencias» encontradas en los sistemas de suministro de energía de respaldo para los reactores nucleares, como la central nuclear de Almaraz (Cáceres).

La organización ha recordado que, a principios de octubre, la Comisión Europea también valoró estas pruebas y detectó problemas como la existencia de cuatro reactores que tienen menos de una hora para restaurar las funciones de seguridad en caso de que se produjera una caída eléctrica, o que diez reactores no tienen el equipo adecuado para detectar terremotos. La Comisión Europea estima que el coste para hacer frente a estas deficiencias podría ser de 25.000 millones de euros; el coste estimado por cada reactor oscilaría entre los 30 a 200 millones de euros.

Finalmente, Greenpeace ha señalado que un modelo energético basado en la eficiencia, en la inteligencia y 100 por 100 renovable es técnicamente viable, y mucho más favorable desde el punto de vista económico, de impacto ambiental y de ocupación del territorio.

La Sociedad Nuclear Española pide ofrecer «claridad y transparencia» para «ganar la confianza» ciudadana

«Estamos firmemente convencidos de que solo se ganará y mantendrá la confianza de la sociedad en la energía nuclear como fuente de producción eléctrica si se demuestra de forma permanente apertura, objetividad y rigor en los planteamientos, credibilidad en los datos que se manejan y claridad y transparencia en las actuaciones y análisis de mejora de la seguridad de las instalaciones«, dijo Morales en la inauguración de la 38 Reunión Anual de la SNE que se celebra en Cáceres hasta este viernes.

En su intervención ante los más de 600 profesionales que asisten a esta reunión que tiene lugar en el Palacio de Congresos de la capital cacereña incidió en la necesidad de «saber explicar bien» a la sociedad «las razones de las decisiones que se tienen que tomar en cada momento ante un marco legal que puede afectar a la estabilidad del sector nuclear».

Morales reconoció que «no son tiempos fáciles» en España para el sector energético en general y para el nuclear en particular que, a su juicio, «se está viendo inmerso en decisiones políticas y económicas que pueden afectar a su estabilidad» cuando, tras el accidente de Fukushima (Japón) el sector «había demostrado su compromiso firme con la seguridad de las centrales».

Para la presidenta de la SNE el «reto» para el futuro es saber sobreponerse a las «circunstancias adversas» para lo que se cuenta, según dijo, con una industria nuclear española «fuerte, competitiva y experta», con «excelentes profesionales» y con un organismo regulador, el Consejo de Seguridad Nuclear, «cuya supervisión da tranquilidad y garantías a la sociedad sobre el compromiso inequívoco de la seguridad como primer objetivo».

En este sentido reconoció que las pruebas de resistencia a las que se sometió a las plantas españolas y europeas tras el incidente en el país nipón fueron «completas y rigurosas» y volvió a recalcar que «la seguridad es la máxima prioridad» en las plantas nucleares.

En su alocución criticó que en los últimos años en España «no se tomen decisiones claras sobre la política energética» si bien destacó «dos hechos significativos» como son la resolución de la ubicación del Almacén Temporal Centralizado (ATC) en Villar de Cañas (Cuenca) y la decisión de revocar la orden de cierre de la central de Santa María de Garoña (Burgos) en 2013, abriendo la posibilidad de prorrogar la explotación de la planta hasta 2019.

Morales recordó que, en 2011, el 20% de la electricidad consumida en nuestro país fue de origen nuclear, aun representando poco más del 7,4% de la potencia instalada por lo que «se ha seguido garantizando un suministro eléctrico constante, seguro, fiable e independiente de condiciones meteorológicas no gestionables».

«Todo este valor añadido no puede verse afectado por el desánimo ante circunstancias difíciles pero no imposibles de gestionar», concluyó la presidenta que ha recordado que el objetivo de la SNE es difundir la tecnología nuclear entre la sociedad.

En el acto de inauguración participó también el rector de la Universidad de Extremadura, Segundo Píriz, que se refirió a Fukushima como el «ejemplo de los errores cometidos» al ubicar la central al lado del mar en un país donde hay un alto índice de terremotos y maremotos.

No obstante Píriz, reconoció la «importancia» de la energía nuclear que es «fundamental para el desarrollo» y para que España y Europa dejen de depender de la importación de petróleo y gas de terceros países.

Junto a Píriz y Morales intervinieron también el responsable de Iberdrola en Extremadura, David Martín, y la alcaldesa de Cáceres, Elena Nevado, que dio la bienvenida a los asistentes a las jornadas de trabajo que «arrojarán luz sobre este tema», dijo.

Cabe destacar que la 38 Reunión Anual de la Sociedad Nuclear Española reúne en Cáceres a más de 600 profesionales sobre esta tecnología que podrán asistir a más de 300 ponencias que se expondrán en 35 sesiones de trabajos y tres apartados monográficos en los que se debatirá sobre el ATC, el impacto del accidente de Fukushima en la mejora de la seguridad de las plantas nucleares y los retos de la nueva generación nuclear en las que participarán expertos de países como Estados Unidos, Reino Unido o Finlandia.

Además, la reunión contará con más de 1.000 metros cuadrados de zona comercial donde las empresas eléctricas, de servicios, centros de investigación o universidades darán a conocer los últimos avances tecnológicos de este sector energético que genera en el país unos 30.000 puestos de trabajo directos, indirectos o inducidos.