El apoyo social al ATC en Villar de Cañas se confirmó al reelegirse el alcalde, según afirma el Gobierno

Así se desprendió de una respuesta parlamentaria del Ejecutivo dirigida al diputado socialista Luis Carlos Sahuquillo, sobre los criterios técnicos en los que se fundamenta el acuerdo del Consejo de Ministros por el que se designa la localidad conquense como ubicación del citado almacén.

Así, el Gobierno explicó que, en esta decisión, se tuvo en cuenta la existencia de un mayor consenso social, territorial e institucional.

En este sentido, detalló que la corporación de Villar de Cañas apoyó de forma unánime su candidatura al ATC, respaldo que fue ratificado en una segunda sesión extraordinaria que contó con la asistencia de los vecinos, habiendo contado esta iniciativa con el apoyo de varios pueblos de la zona y, consolidando posteriormente el apoyo en las elecciones municipales celebradas el 22 de mayo de 2011, donde el alcalde, que presentó esta candidatura, volvió a obtener mayoría absoluta.

En este sentido, el Ejecutivo recordó que los criterios técnicos en los que se fundamenta el acuerdo interesado son los contemplados en el Informe de propuesta elaborado por la Comisión Interministerial, creada para la selección del emplazamiento del ATC.

No obstante, el Gobierno puntualizó que en dicho informe se concluía que, desde un punto de vista técnico, los terrenos propuestos por los ocho municipios candidatos se consideraban viables para la realización del proyecto, desprendiéndose del análisis comparativo realizado que los terrenos presentados por los municipios de Zarra, Ascó, Yebra y Villar de Cañas son los que resultan más idóneos, existiendo escasas diferencias entre ellos.

El desmantelamiento de Garoña nunca concluiría antes de 2023

El director de operaciones de Enresa, Alejandro Rodríguez, explicó que, tras el cierre, la empresa propietaria (Nuclenor) tendría que seguir haciéndose cargo de la instalación mientras albergue combustible atómico.

Después sería Enresa la que realizaría las labores de desmantelamiento, para lo que se requiere toda una serie de trámites previos.

En la primera fase, llamada «etapa de parada», Nuclenor tendría que hacerse cargo del combustible gastado y de los residuos radiactivos de operación, almacenados en la piscina de la planta, que no se podrían mover antes de tres años.

De forma paralela, Enresa iría tramitando sus permisos para hacerse con la titularidad de la planta para su desmontaje.

Enresa emitiría en ese periodo un proyecto que sería sometido a la aprobación del Consejo de Seguridad Nuclear, además de solicitar la licencia de obras al Ayuntamiento donde está enclavada la central y obtener un informe de impacto ambiental favorable del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

Una vez cumplimentados estos trámites, junto con algunos otros de menor complejidad, sería el Ministerio de Industria el que tendría la autoridad para conceder la licencia definitiva para el inicio del derribo.

Rodríguez precisó que este proceso duró nueve años en el caso de Vandellós I (Tarragona) -desde 1989 a 1998- y cuatro en Zorita (Guadalajara) -entre 2006 y 2010-, las dos plantas nucleares que han cerrado en España.

En cuanto al desmantelamiento, el director de operaciones de Enresa afirmó que la propia empresa realizó un estudio para el Ministerio de Industria en 2009, cuando se emitió la orden de cierre, en el que estimó en siete años el tiempo mínimo de trabajo para ello.

Señaló que se trata de un proceso «muy complejo», por la diversidad de materiales con distintos grados de contaminación, que incluso requeriría algunos trabajos por control remoto y en condiciones extremas, dentro de ambientes blindados y bajo el agua.

El objetivo, que se fijará en el último documento que entregará Enresa y que es el plan de restauración, es que el emplazamiento de la central quede liberado de cualquier «condicionante radiológico», aunque no será necesario derribar todo y, si fuera necesario, se podría dejar en pie algún elemento sin contaminar.

El director de operaciones de Enresa consideró que tendrían capacidad para afrontar el desmantelamiento de Garoña en paralelo al de Zorita, que está en pleno proceso, aunque consideró que no será necesario porque no se van a solapar por una cuestión de plazos.

En este sentido, afirmó que Enresa tiene «tecnología y conocimiento» para afrontar el desmontaje de centrales nucleares y realizar dos al mismo tiempo sólo supondría incrementar los recursos de personal.

Sin embargo recordó que Enresa terminará el de Zorita entre 2016 y 2017 y, aunque Garoña cerrara finalmente en julio de 2013, el enfriamiento de combustible impediría moverlo de la planta hasta la segunda mitad de 2016.

El desmantelamiento de Garoña nunca concluiría antes de 2023

El director de operaciones de Enresa, Alejandro Rodríguez, explicó que, tras el cierre, la empresa propietaria (Nuclenor) tendría que seguir haciéndose cargo de la instalación mientras albergue combustible atómico.

Después sería Enresa la que realizaría las labores de desmantelamiento, para lo que se requiere toda una serie de trámites previos.

En la primera fase, llamada «etapa de parada», Nuclenor tendría que hacerse cargo del combustible gastado y de los residuos radiactivos de operación, almacenados en la piscina de la planta, que no se podrían mover antes de tres años.

De forma paralela, Enresa iría tramitando sus permisos para hacerse con la titularidad de la planta para su desmontaje.

Enresa emitiría en ese periodo un proyecto que sería sometido a la aprobación del Consejo de Seguridad Nuclear, además de solicitar la licencia de obras al Ayuntamiento donde está enclavada la central y obtener un informe de impacto ambiental favorable del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

Una vez cumplimentados estos trámites, junto con algunos otros de menor complejidad, sería el Ministerio de Industria el que tendría la autoridad para conceder la licencia definitiva para el inicio del derribo.

Rodríguez precisó que este proceso duró nueve años en el caso de Vandellós I (Tarragona) -desde 1989 a 1998- y cuatro en Zorita (Guadalajara) -entre 2006 y 2010-, las dos plantas nucleares que han cerrado en España.

En cuanto al desmantelamiento, el director de operaciones de Enresa afirmó que la propia empresa realizó un estudio para el Ministerio de Industria en 2009, cuando se emitió la orden de cierre, en el que estimó en siete años el tiempo mínimo de trabajo para ello.

Señaló que se trata de un proceso «muy complejo», por la diversidad de materiales con distintos grados de contaminación, que incluso requeriría algunos trabajos por control remoto y en condiciones extremas, dentro de ambientes blindados y bajo el agua.

El objetivo, que se fijará en el último documento que entregará Enresa y que es el plan de restauración, es que el emplazamiento de la central quede liberado de cualquier «condicionante radiológico», aunque no será necesario derribar todo y, si fuera necesario, se podría dejar en pie algún elemento sin contaminar.

El director de operaciones de Enresa consideró que tendrían capacidad para afrontar el desmantelamiento de Garoña en paralelo al de Zorita, que está en pleno proceso, aunque consideró que no será necesario porque no se van a solapar por una cuestión de plazos.

En este sentido, afirmó que Enresa tiene «tecnología y conocimiento» para afrontar el desmontaje de centrales nucleares y realizar dos al mismo tiempo sólo supondría incrementar los recursos de personal.

Sin embargo recordó que Enresa terminará el de Zorita entre 2016 y 2017 y, aunque Garoña cerrara finalmente en julio de 2013, el enfriamiento de combustible impediría moverlo de la planta hasta la segunda mitad de 2016.

El PSOE pide que Soria explique en el Congreso el cierre de Garoña

En concreto, el PSOE quiere que el titular de Industria informe sobre el proceso de cierre y desmantelamiento de la central, los planes para el mantenimiento del empleo y la recolocación de sus trabajadores durante el proceso, así como las previsiones para recuperar las inversiones en la comarca del denominado Plan Garoña.

Respecto a la presidenta del CSN, los diputados socialistas quieren que explique el proceso de cierre y desmantelamiento de la central nuclear tras la entrega del preceptivo plan por parte de las empresas propietarias.

La Junta de CyL considera que Garoña está «en el precipicio»

Por su parte, el portavoz de la Junta de Castilla y León, José Antonio de Santiago-Juárez, aseguró que la central nuclear de Garoña se encuentra «en el precipicio» después de que Nuclenor presentara la documentación asociada al cierre de la instalación.

En declaraciones a la prensa antes de la inauguración del Congreso del Juego de Castilla y León, el representante del Gobierno regional reiteró que se sienten «profundamente engañados» después de que apoyaran la continuidad de la central «siempre y cuando fuera segura» en los momentos «más complicados y más difíciles».

Así, reconoció que «se acerca el momento ya irreversible» del cierre, lo que a su juicio sitúa a la central «en el precipicio», porque, pese a que la compañía titular de la licencia de instalación nuclear (Nuclenor) continúa apuntando que aún hay «posibilidades» aunque no aclara al Gobierno de España cuáles son.

«Es cierto que siempre deja una puerta abierta, pero la puerta cada día está bastante más cerrada», recalcó el portavoz de la Junta, que apuntó que la Junta pidió al Gobierno de España que intentara ser flexible y ampliar los plazos de solicitud de la continuidad de la actividad de la central, algo que será «difícil» si la empresa no tiene garantías de hacerlo.

Asimismo, lamentó que «después de haber apoyado» la actividad de la central la empresa titular decidió «no se sabe bien por que incertidumbre» que no continúe, por lo que reiteró que el Gobierno de Juan Vicente Herrera se siente «profundamente engañado» y que sólo puede entender la decisión «como una frivolidad».

También repitió que la Junta, «en los momentos más complicados y difíciles» apoyó la continuidad de Santa María de Garoña «siempre que fuera segura», y recordó que el Consejo de Seguridad Nuclear señaló que las instalaciones tenían «más de diez años de vida útil».

El desmantelamiento dará empleo a «tantas o más» personas que la explotación

El diputado general de Álava, Javier de Andrés (PP), señaló que el proceso de desmantelamiento de Garoña, ubicada a unos 60 kilómetros de Vitoria, dará trabajo a «tantas o más» personas que la propia explotación de la planta.

De Andrés fue preguntado sobre la situación en que quedaron los vecinos de Valle de Tobalina, el municipio burgalés donde está ubicada la central, tras el anuncio del futuro cierre. Su alcalde, Rafael González, afirmó que se sienten «desamparados».

Tras recordar que la central no se encuentra en el territorio alavés y que, por tanto, las implicaciones económicas que conllevará el fin de su actividad afectarán a la comunidad limítrofe, De Andrés señaló que el proceso de desmantelamiento «puede llegar a ocupar tantas o más personas que la explotación de la central».

En este sentido, el diputado general de Álava consideró que «los problemas no van a ser inmediatos», ya que el periodo de desmantelamiento «va a llevar muchos años».

Ecologistas en Acción celebra el cierre y reclama un plan de desarrollo

Asimismo, la organización Ecologistas en Acción celebró el cierre definitivo «y ya inapelable» de la central nuclear de Garoña, después de que el CSN recibiera la documentación requerida para llevar a cabo este proceso. Además reclamó un plan de desarrollo para la zona.

Así, señaló que la preocupación por los trabajadores y la comarca de Garoña debe ser prioritaria para las autoridades y los agentes sociales.

Para la organización, el cierre de la planta termina con un rocambolesco proceso que dio lugar a numerosas especulaciones sobre el futuro de la central. Además, destacó que se cierra también el pulso que Iberdrola y Endesa echaron al Gobierno para intentar favorecer las condiciones no solo de Garoña, sino del resto de las centrales nucleares españolas.

Según indicó Ecologistas en Acción, todas las centrales se van a ver sometidas a una tasa por producción de la electricidad, por indicación directa de Bruselas, que consideró que el actual mercado eléctrico español favorece esta fuente de energía. Además, se verán obligadas a acometer inversiones derivadas de las pruebas de resistencia.

Para los ecologistas, en el caso de Garoña debería además haberse realizado gastos adicionales «por la mala situación de seguridad». A su juicio, no podía tampoco descartarse que en el futuro aparecieran nuevos problemas técnicos que dieran lugar a una parada de la central para reparaciones o, en el peor de los casos, a un accidente. «Habría sido un verdadero escándalo político si el gobierno hubiera cedido ante la presión pública de la industria nuclear», concluyó.

El pasado 6 de septiembre finalizó el plazo fijado por el Gobierno para pedir la renovación de la autorización de la central nuclear y mantener la actividad hasta 2019. Sin embargo, como la empresa no solicitó dicho permiso, el CSN inició el procedimiento para que finalizara su actividad en el próximo mes de julio y exigió «la presentación de los documentos asociados a la declaración de cese definitivo de la central». Esa documentación se entregó en tiempo y forma a principios de esta semana.

El PSOE pide que Soria explique en el Congreso el cierre de Garoña

En concreto, el PSOE quiere que el titular de Industria informe sobre el proceso de cierre y desmantelamiento de la central, los planes para el mantenimiento del empleo y la recolocación de sus trabajadores durante el proceso, así como las previsiones para recuperar las inversiones en la comarca del denominado Plan Garoña.

Respecto a la presidenta del CSN, los diputados socialistas quieren que explique el proceso de cierre y desmantelamiento de la central nuclear tras la entrega del preceptivo plan por parte de las empresas propietarias.

La Junta de CyL considera que Garoña está «en el precipicio»

Por su parte, el portavoz de la Junta de Castilla y León, José Antonio de Santiago-Juárez, aseguró que la central nuclear de Garoña se encuentra «en el precipicio» después de que Nuclenor presentara la documentación asociada al cierre de la instalación.

En declaraciones a la prensa antes de la inauguración del Congreso del Juego de Castilla y León, el representante del Gobierno regional reiteró que se sienten «profundamente engañados» después de que apoyaran la continuidad de la central «siempre y cuando fuera segura» en los momentos «más complicados y más difíciles».

Así, reconoció que «se acerca el momento ya irreversible» del cierre, lo que a su juicio sitúa a la central «en el precipicio», porque, pese a que la compañía titular de la licencia de instalación nuclear (Nuclenor) continúa apuntando que aún hay «posibilidades» aunque no aclara al Gobierno de España cuáles son.

«Es cierto que siempre deja una puerta abierta, pero la puerta cada día está bastante más cerrada», recalcó el portavoz de la Junta, que apuntó que la Junta pidió al Gobierno de España que intentara ser flexible y ampliar los plazos de solicitud de la continuidad de la actividad de la central, algo que será «difícil» si la empresa no tiene garantías de hacerlo.

Asimismo, lamentó que «después de haber apoyado» la actividad de la central la empresa titular decidió «no se sabe bien por que incertidumbre» que no continúe, por lo que reiteró que el Gobierno de Juan Vicente Herrera se siente «profundamente engañado» y que sólo puede entender la decisión «como una frivolidad».

También repitió que la Junta, «en los momentos más complicados y difíciles» apoyó la continuidad de Santa María de Garoña «siempre que fuera segura», y recordó que el Consejo de Seguridad Nuclear señaló que las instalaciones tenían «más de diez años de vida útil».

El desmantelamiento dará empleo a «tantas o más» personas que la explotación

El diputado general de Álava, Javier de Andrés (PP), señaló que el proceso de desmantelamiento de Garoña, ubicada a unos 60 kilómetros de Vitoria, dará trabajo a «tantas o más» personas que la propia explotación de la planta.

De Andrés fue preguntado sobre la situación en que quedaron los vecinos de Valle de Tobalina, el municipio burgalés donde está ubicada la central, tras el anuncio del futuro cierre. Su alcalde, Rafael González, afirmó que se sienten «desamparados».

Tras recordar que la central no se encuentra en el territorio alavés y que, por tanto, las implicaciones económicas que conllevará el fin de su actividad afectarán a la comunidad limítrofe, De Andrés señaló que el proceso de desmantelamiento «puede llegar a ocupar tantas o más personas que la explotación de la central».

En este sentido, el diputado general de Álava consideró que «los problemas no van a ser inmediatos», ya que el periodo de desmantelamiento «va a llevar muchos años».

Ecologistas en Acción celebra el cierre y reclama un plan de desarrollo

Asimismo, la organización Ecologistas en Acción celebró el cierre definitivo «y ya inapelable» de la central nuclear de Garoña, después de que el CSN recibiera la documentación requerida para llevar a cabo este proceso. Además reclamó un plan de desarrollo para la zona.

Así, señaló que la preocupación por los trabajadores y la comarca de Garoña debe ser prioritaria para las autoridades y los agentes sociales.

Para la organización, el cierre de la planta termina con un rocambolesco proceso que dio lugar a numerosas especulaciones sobre el futuro de la central. Además, destacó que se cierra también el pulso que Iberdrola y Endesa echaron al Gobierno para intentar favorecer las condiciones no solo de Garoña, sino del resto de las centrales nucleares españolas.

Según indicó Ecologistas en Acción, todas las centrales se van a ver sometidas a una tasa por producción de la electricidad, por indicación directa de Bruselas, que consideró que el actual mercado eléctrico español favorece esta fuente de energía. Además, se verán obligadas a acometer inversiones derivadas de las pruebas de resistencia.

Para los ecologistas, en el caso de Garoña debería además haberse realizado gastos adicionales «por la mala situación de seguridad». A su juicio, no podía tampoco descartarse que en el futuro aparecieran nuevos problemas técnicos que dieran lugar a una parada de la central para reparaciones o, en el peor de los casos, a un accidente. «Habría sido un verdadero escándalo político si el gobierno hubiera cedido ante la presión pública de la industria nuclear», concluyó.

El pasado 6 de septiembre finalizó el plazo fijado por el Gobierno para pedir la renovación de la autorización de la central nuclear y mantener la actividad hasta 2019. Sin embargo, como la empresa no solicitó dicho permiso, el CSN inició el procedimiento para que finalizara su actividad en el próximo mes de julio y exigió «la presentación de los documentos asociados a la declaración de cese definitivo de la central». Esa documentación se entregó en tiempo y forma a principios de esta semana.

TEPCO planea pedir al Gobierno japonés que asuma parte del coste de la descontaminación radiactiva

Al parecer, la compañía eléctrica incluirá la petición en el plan de gestión que presentará para el periodo 2013-2014, argumentando que el coste es excesivamente elevado para una empresa privada.

TEPCO apuntará que, además de los costes de limpieza, tanto en el medio ambiente como en la central nuclear de Fukuhisma-1, debe correr con la indemnización a los habitantes de la prefectura japonesa, lo que haría un total de 94.000 millones de euros.

Para llevar a cabo las tareas de descontaminación radiactiva, la compañía eléctrica abrirá una oficina en la prefectura de Fukushima y trasladará allí a más de 4.000 trabajadores.

Con el planteamiento actual, el Gobierno de Japón financiaría los gastos de TEPCO para garantizar la recuperación de Fukushima y la compensación a los damnificados, pero después repercutiría el coste a la compañía eléctrica.

Corea del Sur investigará todos los reactores nucleares

Por su parte, la Comisión de Seguridad Nuclear de Corea del Sur informó de que un equipo de investigación compuesto por personal privado y funcionarios del Estado revisarán los 23 reactores nucleares para comprobar si cuentan con componentes no aptos y cuyos certificados fueron falsificados.

«El equipo inspeccionará los 23 reactores, lo que llevará cierto tiempo como se pueden imaginar», explicó una portavoz de la Comisión, que subrayó que el equipo se formará este misma semana.

Las autoridades surcoreanas cerraron dos reactores nucleares para reemplazar algunas piezas que fueron suministradas con certificados de calidad falsificados y hasta ahora, se revisaron cinco reactores, incluidos los dos que se clausuraron.

TEPCO planea pedir al Gobierno japonés que asuma parte del coste de la descontaminación radiactiva

Al parecer, la compañía eléctrica incluirá la petición en el plan de gestión que presentará para el periodo 2013-2014, argumentando que el coste es excesivamente elevado para una empresa privada.

TEPCO apuntará que, además de los costes de limpieza, tanto en el medio ambiente como en la central nuclear de Fukuhisma-1, debe correr con la indemnización a los habitantes de la prefectura japonesa, lo que haría un total de 94.000 millones de euros.

Para llevar a cabo las tareas de descontaminación radiactiva, la compañía eléctrica abrirá una oficina en la prefectura de Fukushima y trasladará allí a más de 4.000 trabajadores.

Con el planteamiento actual, el Gobierno de Japón financiaría los gastos de TEPCO para garantizar la recuperación de Fukushima y la compensación a los damnificados, pero después repercutiría el coste a la compañía eléctrica.

Corea del Sur investigará todos los reactores nucleares

Por su parte, la Comisión de Seguridad Nuclear de Corea del Sur informó de que un equipo de investigación compuesto por personal privado y funcionarios del Estado revisarán los 23 reactores nucleares para comprobar si cuentan con componentes no aptos y cuyos certificados fueron falsificados.

«El equipo inspeccionará los 23 reactores, lo que llevará cierto tiempo como se pueden imaginar», explicó una portavoz de la Comisión, que subrayó que el equipo se formará este misma semana.

Las autoridades surcoreanas cerraron dos reactores nucleares para reemplazar algunas piezas que fueron suministradas con certificados de calidad falsificados y hasta ahora, se revisaron cinco reactores, incluidos los dos que se clausuraron.

Nuclenor remite la documentación al CSN para el cierre de la central nuclear de Garoña en julio de 2013

Así, según el calendario establecido en la Orden Ministerial vigente (aprobada el 3 de julio de 2009), Santa María de Garoña cesará su actividad el próximo 6 de julio de 2013, tal y como señaló el CSN.

Una vez cumplido este paso administrativo por parte del titular de la central, las direcciones técnicas del CSN analizarán la información remitida por Nuclenor y presentará su informe correspondiente al Pleno del Consejo para su posterior estudio y envío al Ministerio de Industria, Energía y Turismo (MINETUR).

El pasado mes de septiembre Nuclenor confirmaba que no iba a solicitar la renovación de la explotación de Garoña a la espera de que se le aclarara la «incertidumbre regulatoria» del sector. La empresa propietaria de la planta burgalesa envió entonces un escrito al Ministerio de Industria en el que señalaba su desconocimiento sobre cómo le afectaría a la central las nuevas condiciones que podrían establecerse para la actividad de generación nuclear.

En el texto se aseguraba que, en caso de que se «despejaran las incógnitas en torno a la viabilidad económica de la planta, Nuclenor podría solicitar la renovación».

El Pleno del CSN remitió a la compañía una Instrucción Técnica Complementaria (ITC) sobre la presentación de los documentos formales de la declaración de cese definitivo de explotación de la central nuclear. El Consejo puso de plazo hasta el 7 de noviembre para que Nuclenor comunicase su decisión.

La pasada semana, la presidenta del CSN, Carmen Martínez Ten, daba por hecho el cese de explotación de Garoña y señalaba que el Consejo «estaba esperando» los informes. Martínez Ten también señalaba que el cierre definitivo se produciría en julio de 2013.

Nuclenor remite la documentación al CSN para el cierre de la central nuclear de Garoña en julio de 2013

Así, según el calendario establecido en la Orden Ministerial vigente (aprobada el 3 de julio de 2009), Santa María de Garoña cesará su actividad el próximo 6 de julio de 2013, tal y como señaló el CSN.

Una vez cumplido este paso administrativo por parte del titular de la central, las direcciones técnicas del CSN analizarán la información remitida por Nuclenor y presentará su informe correspondiente al Pleno del Consejo para su posterior estudio y envío al Ministerio de Industria, Energía y Turismo (MINETUR).

El pasado mes de septiembre Nuclenor confirmaba que no iba a solicitar la renovación de la explotación de Garoña a la espera de que se le aclarara la «incertidumbre regulatoria» del sector. La empresa propietaria de la planta burgalesa envió entonces un escrito al Ministerio de Industria en el que señalaba su desconocimiento sobre cómo le afectaría a la central las nuevas condiciones que podrían establecerse para la actividad de generación nuclear.

En el texto se aseguraba que, en caso de que se «despejaran las incógnitas en torno a la viabilidad económica de la planta, Nuclenor podría solicitar la renovación».

El Pleno del CSN remitió a la compañía una Instrucción Técnica Complementaria (ITC) sobre la presentación de los documentos formales de la declaración de cese definitivo de explotación de la central nuclear. El Consejo puso de plazo hasta el 7 de noviembre para que Nuclenor comunicase su decisión.

La pasada semana, la presidenta del CSN, Carmen Martínez Ten, daba por hecho el cese de explotación de Garoña y señalaba que el Consejo «estaba esperando» los informes. Martínez Ten también señalaba que el cierre definitivo se produciría en julio de 2013.

Nuclenor ultima el informe para el CSN sobre el cierre de Garoña

Desde la empresa, participada al cincuenta por ciento por Iberdrola y Endesa, indicaron que entre «el día de hoy y mañana» se cerrará el informe que deben remitir al CSN para seguir con el procedimiento de cese de actividad, que será efectivo a partir del 6 de julio de 2013.

Dichas fuentes indicaron que el documento llegará «en tiempo y forma», pese al «plazo exigente» marcado por el órgano supervisor, quién le exigió una documentación «muy amplia y diversa» sobre la central.

Por su parte, la semana pasada la presidenta del CSN, Carmen Martínez Ten, aseguró que el único horizonte sobre el que se trabaja es «con el cierre de Garoña en julio de 2013», dando por hecho el cese de explotación de la nuclear burgalesa.

El pasado 6 de septiembre concluyó el plazo fijado por el Gobierno para pedir la renovación de la autorización de la central nuclear y mantener la actividad hasta 2019. Sin embargo, como la empresa no solicitó dicho permiso, a la espera de que se le aclarara la «incertidumbre regulatoria» del sector.

La empresa propietaria de la planta burgalesa envió entonces un escrito al Ministerio de Industria en el que señalaba su desconocimiento sobre cómo le afectaría a la central las nuevas condiciones que podrían establecerse para la actividad de generación nuclear.

En el texto se aseguró que, en caso de que se «despejaran las incógnitas en torno a la viabilidad económica de la planta, Nuclenor podría solicitar la renovación».

Por su parte, el Pleno del CSN remitió a la compañía una Instrucción Técnica Complementaria (ITC) sobre la presentación de los documentos formales de la declaración de cese definitivo de explotación de la central nuclear. El Consejo puso de plazo hasta el 7 de noviembre para que Nuclenor comunicase su decisión.

En la actualidad, la central de Garoña, emplea a más de 1.200 personas de manera directa y mantiene más de 1.600 puestos de trabajo de manera indirecta.