El Consejo de Seguridad Nuclear, pendiente de un nuevo presidente

Los consejeros del CSN, según explica su página web, son nombrados por el Gobierno, mediante real decreto, a propuesta del Ministro de Industria, Turismo y Comercio, previa comparecencia de las personas propuestas ante la correspondiente Comisión del Congreso de los Diputados, que manifestará su aceptación o veto.

Actualmente el pleno del CSN está compuesto por cinco miembros: dos a propuesta del PP: Fernando Castelló y Antonio Colino, quien ocupa además la vicepresidencia; dos del PSOE: Rosario Velasco y Carmen Martinez-Ten, que ocupa la presidencia, y el quinto es Antoni Gurguí de CIU, que es el único al que no se le acabó el mandato de seis años.

No obstante, el resto de los consejeros, salvo Martínez Ten, que lleva doce años, pueden renovar por otros seis más. Para sustituir en el puesto de consejera a Martínez Ten, el PSOE propuso a la exministra de Medio Ambiente Cristina Narbona.

Según fuentes socialistas, es previsible que Rosario Velasco prorrogue su mandato por otros seis años. En cuanto al PP, y de acuerdo con las fuentes parlamentarias consultadas, también es probable que continúen Colino y Castelló y que uno de ellos pase a ocupar la presidencia.

Durante su mandato, los miembros del Pleno velan por el correcto cumplimiento de las funciones y obligaciones del organismo con la sociedad española, que se centran, básicamente, en vigilar y controlar las instalaciones nucleares y las que utilizan radiaciones ionizantes.

El CSN se preocupa por la seguridad en el empleo de los materiales radiactivos en medicina, industria e investigación, por el control de los residuos, por el transporte de materiales, por la protección de las personas expuestas por motivos profesionales y por el impacto que las radiaciones y los vertidos pudieran tener sobre el público y el medio ambiente.

Dentro de tales competencias, la autoridad del CSN es máxima. Sus informes son vinculantes cuando se trata de imponer condiciones de seguridad y protección, o de denegar un permiso o una autorización.

El organismo tiene además capacidad para detener el funcionamiento de una instalación en caso de apreciarse que éste sea inseguro.

El CSN inspeccionará a Valdellós II después de su último incidente

Desde la instalación se notificó que se identificó que algunas de las válvulas de aislamiento situadas entre algunos instrumentos de medida y las tuberías de varios sistemas de seguridad, no estaban cerradas, como se requiere por diseño, según informó el CSN.

Según el organismo regulador, dichas válvulas deben permanecer cerradas, y abrirse sólo en el momento de realizar ciertas mediciones. Los sistemas de seguridad afectados están protegidos frente a seísmos, pero no los tramos entre las válvulas de aislamiento y el instrumento de medición.

Por ello, al mantener la válvula abierta, ese segundo tramo quedaría expuesto a una potencial rotura en caso de terremoto y el sistema de seguridad podría no cumplir su función de seguridad especificada.

Este hecho, que no tuvo impacto en trabajadores, ni en la población ni en el medio ambiente, según el CSN, significó un incumplimiento de las Especificaciones Técnicas de Funcionamiento (ETF) dado que dichos sistemas de seguridad estuvieron inoperables, y en caso de terremoto se podría haber visto afectada la capacidad para llevar la planta a parada segura. Es por ello que el organismo regulador decidió clasificar el incidente como nivel 1 en la escala INES.

El CSN inspeccionará a Valdellós II después de su último incidente

Desde la instalación se notificó que se identificó que algunas de las válvulas de aislamiento situadas entre algunos instrumentos de medida y las tuberías de varios sistemas de seguridad, no estaban cerradas, como se requiere por diseño, según informó el CSN.

Según el organismo regulador, dichas válvulas deben permanecer cerradas, y abrirse sólo en el momento de realizar ciertas mediciones. Los sistemas de seguridad afectados están protegidos frente a seísmos, pero no los tramos entre las válvulas de aislamiento y el instrumento de medición.

Por ello, al mantener la válvula abierta, ese segundo tramo quedaría expuesto a una potencial rotura en caso de terremoto y el sistema de seguridad podría no cumplir su función de seguridad especificada.

Este hecho, que no tuvo impacto en trabajadores, ni en la población ni en el medio ambiente, según el CSN, significó un incumplimiento de las Especificaciones Técnicas de Funcionamiento (ETF) dado que dichos sistemas de seguridad estuvieron inoperables, y en caso de terremoto se podría haber visto afectada la capacidad para llevar la planta a parada segura. Es por ello que el organismo regulador decidió clasificar el incidente como nivel 1 en la escala INES.

Nuclenor comunica al Comité de Empresa el cierre de la central de Garoña para el 16 de diciembre

El presidente del Comité de Empresa precisó que les han indicado que en ese momento se iniciará el proceso de una parada ordenada para sacar del núcleo del reactor el combustible atómico que será depositado en la piscina de almacenamiento nuclear de la instalación. Para ello, se están estudiando diferentes escenarios pero, según subrayan, todavía no se ha tomado una decisión.

El objetivo de la empresa propietaria de la central, Nuclenor, es que la actividad haya cesado totalmente antes del 1 de enero, de manera que no tenga que pagar la nueva fiscalidad recogida en la Ley de Medidas Fiscales para la Sostenibilidad Energética, actualmente en trámite parlamentario en el Senado, y que gravaría el volumen de metales pesados depositado en las plantas nucleares que permanezcan activas en esa fecha.

González afirmó que según las estimaciones de la empresa esa nueva fiscalidad supondría el pago de 150 millones de euros, una cantidad que Nuclenor consideró que no sería asumible cuando el cierre de Garoña está previsto por orden ministerial para el 6 de julio de 2013.

En cualquier caso, Nuclenor precisó que esta decisión no tiene necesariamente por qué significar el cierre de la planta antes de julio de 2013, fecha hasta la que la compañía tiene autorización para operar, porque se podría tomar la decisión de volver a arrancar la central en enero.

La nueva normativa establece un impuesto por la producción de residuos nucleares que se cifra en 2.190 euros por kilogramo de uranio y plutonio del combustible nuclear gastado.

El presidente del Comité de Empresa insistió en que «todavía hay tiempo para que la empresa de marcha atrás y Garoña siga funcionando», dado que Nuclenor les comunicó que podría cambiar de postura si se modifica en el trámite parlamentario el citado impuesto que gravaría los metales pesados.

En este sentido, González expresó su confianza en que se pueda introducir algún cambio vía enmienda al proyecto de Ley, que aún no está aprobado. El presidente del Comité tiene intención de mantener una última reunión con la empresa una vez que concluya el citado trámite en las Cortes generales.

Almaraz pospone su recarga

La futura normativa está generando decisiones empresariales en otras centrales nucleares. Así, la Central Nuclear de Almaráz (Cáceres) decidió posponer la recarga de combustible de su unidad I, que tendría que haberse producido «el 7 de diciembre», una decisión «empresarial» adoptada ante la discusión del Proyecto de Ley de medidas fiscales para la sostenibilidad energética.

Se trata de una recarga de combustible que tendría que haber finalizado el 23 de diciembre de 2012, y cuya fecha de culminación se desconoce ahora. En concreto, la recarga supuso la contratación de 1.100 trabajadores adicionales desde el 10 de noviembre, cuando comenzó la recarga.

El portavoz de la central, Aniceto González, explicó que las modificaciones introducidas en el proceso de tramitación parlamentaria del Proyecto de Ley, prevista para 1 de enero de 2013, «tendrían un impacto considerable sobre la gestión del combustible de la Unidad 1».

A este respecto, informó de que las modificaciones legislativas que se discuten en las Cortes «afectan en términos económicos», de manera que «cargar el combustible antes o después de la entrada en vigor supone una cantidad económica interesante e importante, que las empresas propietarias están analizando y evaluando el llevar a cabo o no», según explicó.

Una reforma legislativa que las empresas propietarias de Almaraz creen que «tendrá enmiendas en el Senado y que probablemente tendrá que volver al Congreso», según González, que insistió que esta decisión se mantiene a la espera de la concreción de la norma.

A este respecto, informó de que, una vez que se haya concluido el estudio, se producirá «una replanificación del programa de recarga» de la unidad 1, «que estaba previsto que se acoplará en la red eléctrica el 23 de diciembre», pero que se verá retrasado sin fecha, de momento.

Por otro lado, el representante de la central informó de que la planificación de trabajo se desarrolla «respetando los adecuados niveles de seguridad y de protección radiológica en todos los trabajos».

Según detalló, conllevará, «en caso de posponer más allá de la próxima semana las tareas de carga del núcleo, una «replanificación» que obligará a no poder contar con parte de los trabajadores que ahora mismo están ejerciendo su actividad en la planta.

Aniceto González reconoció que es «condición indispensable el tener cargados los 157 elementos de combustible en el núcleo del reactor», así como «tapada la vasija del reactor para poder iniciar de nuevo el ciclo de producción de 18 meses», por lo que hasta que eso no suceda «no se podrá conectar de nuevo a la red».

Del mismo modo, el portavoz de la Central Nuclear de Almaraz especificó que «no se trata de ningún aspecto técnico en absoluto», y que el resto de actividades se desarrollaron «con total y absoluta normalidad», llegando hasta «las 8.500 órdenes de trabajo de revisión de los equipos y componentes de la planta».

Nuclenor comunica al Comité de Empresa el cierre de la central de Garoña para el 16 de diciembre

El presidente del Comité de Empresa precisó que les han indicado que en ese momento se iniciará el proceso de una parada ordenada para sacar del núcleo del reactor el combustible atómico que será depositado en la piscina de almacenamiento nuclear de la instalación. Para ello, se están estudiando diferentes escenarios pero, según subrayan, todavía no se ha tomado una decisión.

El objetivo de la empresa propietaria de la central, Nuclenor, es que la actividad haya cesado totalmente antes del 1 de enero, de manera que no tenga que pagar la nueva fiscalidad recogida en la Ley de Medidas Fiscales para la Sostenibilidad Energética, actualmente en trámite parlamentario en el Senado, y que gravaría el volumen de metales pesados depositado en las plantas nucleares que permanezcan activas en esa fecha.

González afirmó que según las estimaciones de la empresa esa nueva fiscalidad supondría el pago de 150 millones de euros, una cantidad que Nuclenor consideró que no sería asumible cuando el cierre de Garoña está previsto por orden ministerial para el 6 de julio de 2013.

En cualquier caso, Nuclenor precisó que esta decisión no tiene necesariamente por qué significar el cierre de la planta antes de julio de 2013, fecha hasta la que la compañía tiene autorización para operar, porque se podría tomar la decisión de volver a arrancar la central en enero.

La nueva normativa establece un impuesto por la producción de residuos nucleares que se cifra en 2.190 euros por kilogramo de uranio y plutonio del combustible nuclear gastado.

El presidente del Comité de Empresa insistió en que «todavía hay tiempo para que la empresa de marcha atrás y Garoña siga funcionando», dado que Nuclenor les comunicó que podría cambiar de postura si se modifica en el trámite parlamentario el citado impuesto que gravaría los metales pesados.

En este sentido, González expresó su confianza en que se pueda introducir algún cambio vía enmienda al proyecto de Ley, que aún no está aprobado. El presidente del Comité tiene intención de mantener una última reunión con la empresa una vez que concluya el citado trámite en las Cortes generales.

Almaraz pospone su recarga

La futura normativa está generando decisiones empresariales en otras centrales nucleares. Así, la Central Nuclear de Almaráz (Cáceres) decidió posponer la recarga de combustible de su unidad I, que tendría que haberse producido «el 7 de diciembre», una decisión «empresarial» adoptada ante la discusión del Proyecto de Ley de medidas fiscales para la sostenibilidad energética.

Se trata de una recarga de combustible que tendría que haber finalizado el 23 de diciembre de 2012, y cuya fecha de culminación se desconoce ahora. En concreto, la recarga supuso la contratación de 1.100 trabajadores adicionales desde el 10 de noviembre, cuando comenzó la recarga.

El portavoz de la central, Aniceto González, explicó que las modificaciones introducidas en el proceso de tramitación parlamentaria del Proyecto de Ley, prevista para 1 de enero de 2013, «tendrían un impacto considerable sobre la gestión del combustible de la Unidad 1».

A este respecto, informó de que las modificaciones legislativas que se discuten en las Cortes «afectan en términos económicos», de manera que «cargar el combustible antes o después de la entrada en vigor supone una cantidad económica interesante e importante, que las empresas propietarias están analizando y evaluando el llevar a cabo o no», según explicó.

Una reforma legislativa que las empresas propietarias de Almaraz creen que «tendrá enmiendas en el Senado y que probablemente tendrá que volver al Congreso», según González, que insistió que esta decisión se mantiene a la espera de la concreción de la norma.

A este respecto, informó de que, una vez que se haya concluido el estudio, se producirá «una replanificación del programa de recarga» de la unidad 1, «que estaba previsto que se acoplará en la red eléctrica el 23 de diciembre», pero que se verá retrasado sin fecha, de momento.

Por otro lado, el representante de la central informó de que la planificación de trabajo se desarrolla «respetando los adecuados niveles de seguridad y de protección radiológica en todos los trabajos».

Según detalló, conllevará, «en caso de posponer más allá de la próxima semana las tareas de carga del núcleo, una «replanificación» que obligará a no poder contar con parte de los trabajadores que ahora mismo están ejerciendo su actividad en la planta.

Aniceto González reconoció que es «condición indispensable el tener cargados los 157 elementos de combustible en el núcleo del reactor», así como «tapada la vasija del reactor para poder iniciar de nuevo el ciclo de producción de 18 meses», por lo que hasta que eso no suceda «no se podrá conectar de nuevo a la red».

Del mismo modo, el portavoz de la Central Nuclear de Almaraz especificó que «no se trata de ningún aspecto técnico en absoluto», y que el resto de actividades se desarrollaron «con total y absoluta normalidad», llegando hasta «las 8.500 órdenes de trabajo de revisión de los equipos y componentes de la planta».

Rusia negocia con China construir una central nuclear flotante

«Estamos dispuestos a trabajar en dicho proyecto ‘llave en mano'», dijo Rogozin, citado por las agencias locales, coincidiendo con la visita a este país del primer ministro chino, Wen Jiabao.

China, donde los rusos ya construyen la planta atómica de Tianwan, es uno de los países que mostró desde un principio un mayor interés en participar en el ambicioso proyecto, que consiste en construir plantas móviles con dos reactores y una potencia conjunta de 70 megavatios.

«La tecnología es totalmente rusa. No tenemos intención de transferirla a otro país, pero sí estamos abiertos a la licitación», aseguró Serguéi Nóvikov, portavoz de Rosatom.

En realidad, añadió, «la planta debería llamarse móvil, más que flotante, ya que se desplazará por el mar, pero no será emplazada en el agua, sino en la tierra, donde puede permanecer hasta 15 años sin necesidad de repostar combustible».

Según los expertos, la planta podrá suministrar energía eléctrica a una ciudad de un cuarto de millón de habitantes, funcionar también como desalinizadora de agua y proveedora de calefacción, y permitirá ahorrar 200.000 toneladas de carbón y 100.000 de petróleo al año.

La planta rusa, que utilizará uranio enriquecido a menos del 20%, es ideal para las regiones remotas, donde el coste del carbón y el combustible es muy alto debido a la carestía de su transporte.

No obstante, según las agencias rusas, el proyecto está estancado debido a la bancarrota declarada por los astilleros Baltíyskiy Zavod de San Petersburgo, encargados de la construcción de la primera planta flotante de la historia.

Greepeace describió las centrales flotantes como auténticas «bombas de relojería» y «un regalo para los terroristas», ya que, aduce, éstas almacenarán casi una tonelada de uranio, y advirtió que se necesitará una flota de guerra para garantizar su seguridad.

Moscú y Pekín firman un protocolo de cooperación en energía nuclear

Asimismo, Rusia y China suscribieron un protocolo de cooperación nuclear para la construcción del tercer y cuarto reactor, la segunda fase, de la central eléctrica atómica china de Tianwán.

Además, fueron suscritos un acuerdo de suministro de electricidad a China, una hoja de ruta para el desarrollo de la industria del carbón y un memorándum de cooperación para evaluar los mercados energéticos.

«Hemos abordado nuestra cooperación energética en todos los ámbitos -gas, petróleo, átomo, carbón- y hemos determinado las perspectivas de trabajo, que a nuestro modo de ver son muy buenas», dijo el primer ministro ruso, Dmitri Medvédev, citado por la agencia oficial rusa RIA-Nóvosti al término de sus conversaciones con su colega chino.

El jefe del Gobierno ruso expresó su convencimiento de que próximamente se concertarán nuevos acuerdos en este ámbito, que -dijo- «cimentan la cooperación ruso-china para muchos decenios».

«Ya este diciembre comenzaremos a vaciar hormigón en el tercer y cuarto bloque (generador)», dijo a la prensa Serguéi Kiriyenko, director de Rosatom, la agencia para la energía atómica de Rusia, al comentar el alcance de protocolo de cooperación para la construcción de la segunda etapa de la planta de Tianwán.

La XVII ronda de consultas intergubernamentales ruso-china, Medvédev indicó que las relaciones entre Moscú y Pekín pasan «quizás por el mejor momento» de toda su historia.

Tras señalar que 2012 fue complicado para la economía mundial, el primer ministro ruso destacó que Rusia y China mantienen una dinámica positiva en sus intercambios comerciales, que se espera este año alcancen los 90.000 millones de dólares.

«Tenemos todas las posibilidades para cumplir lo que acordamos, elevarlos (los intercambios comerciales) hasta los 100.000 millones de dólares en los próximo años y hasta los 200.000 millones para 2020», dijo.

Wen Jiabao, que también resaltó el incremento de la cooperación entre Moscú y Pekín, aprovechó para despedirse de Médvedev al indicar que las consultas ruso-chinas son las últimas de su Gobierno, cuyo mandato expira en marzo próximo.

Rusia negocia con China construir una central nuclear flotante

«Estamos dispuestos a trabajar en dicho proyecto ‘llave en mano'», dijo Rogozin, citado por las agencias locales, coincidiendo con la visita a este país del primer ministro chino, Wen Jiabao.

China, donde los rusos ya construyen la planta atómica de Tianwan, es uno de los países que mostró desde un principio un mayor interés en participar en el ambicioso proyecto, que consiste en construir plantas móviles con dos reactores y una potencia conjunta de 70 megavatios.

«La tecnología es totalmente rusa. No tenemos intención de transferirla a otro país, pero sí estamos abiertos a la licitación», aseguró Serguéi Nóvikov, portavoz de Rosatom.

En realidad, añadió, «la planta debería llamarse móvil, más que flotante, ya que se desplazará por el mar, pero no será emplazada en el agua, sino en la tierra, donde puede permanecer hasta 15 años sin necesidad de repostar combustible».

Según los expertos, la planta podrá suministrar energía eléctrica a una ciudad de un cuarto de millón de habitantes, funcionar también como desalinizadora de agua y proveedora de calefacción, y permitirá ahorrar 200.000 toneladas de carbón y 100.000 de petróleo al año.

La planta rusa, que utilizará uranio enriquecido a menos del 20%, es ideal para las regiones remotas, donde el coste del carbón y el combustible es muy alto debido a la carestía de su transporte.

No obstante, según las agencias rusas, el proyecto está estancado debido a la bancarrota declarada por los astilleros Baltíyskiy Zavod de San Petersburgo, encargados de la construcción de la primera planta flotante de la historia.

Greepeace describió las centrales flotantes como auténticas «bombas de relojería» y «un regalo para los terroristas», ya que, aduce, éstas almacenarán casi una tonelada de uranio, y advirtió que se necesitará una flota de guerra para garantizar su seguridad.

Moscú y Pekín firman un protocolo de cooperación en energía nuclear

Asimismo, Rusia y China suscribieron un protocolo de cooperación nuclear para la construcción del tercer y cuarto reactor, la segunda fase, de la central eléctrica atómica china de Tianwán.

Además, fueron suscritos un acuerdo de suministro de electricidad a China, una hoja de ruta para el desarrollo de la industria del carbón y un memorándum de cooperación para evaluar los mercados energéticos.

«Hemos abordado nuestra cooperación energética en todos los ámbitos -gas, petróleo, átomo, carbón- y hemos determinado las perspectivas de trabajo, que a nuestro modo de ver son muy buenas», dijo el primer ministro ruso, Dmitri Medvédev, citado por la agencia oficial rusa RIA-Nóvosti al término de sus conversaciones con su colega chino.

El jefe del Gobierno ruso expresó su convencimiento de que próximamente se concertarán nuevos acuerdos en este ámbito, que -dijo- «cimentan la cooperación ruso-china para muchos decenios».

«Ya este diciembre comenzaremos a vaciar hormigón en el tercer y cuarto bloque (generador)», dijo a la prensa Serguéi Kiriyenko, director de Rosatom, la agencia para la energía atómica de Rusia, al comentar el alcance de protocolo de cooperación para la construcción de la segunda etapa de la planta de Tianwán.

La XVII ronda de consultas intergubernamentales ruso-china, Medvédev indicó que las relaciones entre Moscú y Pekín pasan «quizás por el mejor momento» de toda su historia.

Tras señalar que 2012 fue complicado para la economía mundial, el primer ministro ruso destacó que Rusia y China mantienen una dinámica positiva en sus intercambios comerciales, que se espera este año alcancen los 90.000 millones de dólares.

«Tenemos todas las posibilidades para cumplir lo que acordamos, elevarlos (los intercambios comerciales) hasta los 100.000 millones de dólares en los próximo años y hasta los 200.000 millones para 2020», dijo.

Wen Jiabao, que también resaltó el incremento de la cooperación entre Moscú y Pekín, aprovechó para despedirse de Médvedev al indicar que las consultas ruso-chinas son las últimas de su Gobierno, cuyo mandato expira en marzo próximo.

Nuclenor planifica cerrar Garoña de forma definitiva antes de enero

Según informó «El Diario de Burgos«, las últimas modificaciones introducidas en el Senado mediante varias enmiendas del Partido Popular a la nueva Ley de Medidas Fiscales para la Sostenibilidad Energética durante la Comisión de Industria el pasado martes no van en favor de la viabilidad de la central de Garoña y ponen en jaque el futuro económico de la central.

Tras analizar las consecuencias de esta enmienda que hace «absolutamente inviable económicamente a la central», la dirección de Garoña empezó a planificar una posible parada definitiva del reactor a mediados de este mes, en torno al día 16, pese a que cuenta con licencia de actividad hasta el 6 de julio de 2013, después de que sus propietarios no solicitasen en tiempo y forma la renovación de la autorización para operar hasta 2019.

Se trataría de una «parada ordenada» del reactor por motivos «no técnicos», según indicaron a Servimedia desde Nuclenor, si bien no precisaron ni el motivo ni la duración de la misma.

Desde la compañía, que está participada a partes iguales por Iberdrola y Endesa, insistieron en que la decisión de la parada aún no está tomada y que se acordará en los próximos días. La decisión de hacer una parada deberá ser comunicada al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN).

El motivo sería evitar el pago de un millonario impuesto por la producción de residuos nucleares que entrará en vigor en enero si el Congreso no rechaza los cambios introducidos por el Senado en el proyecto de ley que determinará la nueva fiscalidad de las eléctricas.

Por su parte, fuentes de los trabajadores señalaron que la dirección ha comunicado al Comité de Empresa que existe la «posibilidad» de adelantar el cese de actividad de la central a diciembre porque, con la nueva tasa que impone la nueva ley obligaría a Nuclenor a desembolsar 150 millones de euros y ello hace «inviable» la situación de la empresa.

Los directivos de Nuclenor mantuvieron una reunión con los miembros del comité de empresa para transmitir a los trabajadores esta situación, con el fin de ir planificando las tareas necesarias para la parada definitiva del reactor.

No obstante, si la normativa se aprueba con la enmienda introducida por el PP, la planta burgalesa tendría que pagar 2.190 euros por cada kilogramo de metal pesado (uranio y plutonio) contenido en el combustible nuclear gastado que se extraiga definitivamente del reactor para su trasvase a la piscina una vez que éste haya parado.

En cambio, si el reactor se detiene definitivamente antes de que acabe el año y se extrae todo el combustible gastado antes de que entre en vigor la nueva ley, Nuclenor evitará el pago de ese nuevo impuesto.

Desde el CSN insisten en que el único escenario que se baraja es que la central de Garoña cese su actividad el 6 de julio de 2013. El Ministerio de Industria, Energía y Turismo opta por no hacer declaraciones.

La Diputación de Burgos pide a Nuclenor una «declaración pública» sobre el futuro de Garoña

Por su parte, el presidente de la Diputación de Burgos exigió a Nuclenor que realice una «declaración pública» sobre el futuro de la planta burgalesa.

«Es hora de que los responsables se manifiesten abiertamente por responsabilidad y porque se lo deben a esta provincia», aseveró César Rico antes de solicitar a Nuclenor que «de una vez por todas, termine con esta incertidumbre».

Ante esta situación, y las diversas formas de interpretar las últimas informaciones acerca de la extracción de combustible de la planta, pidió a la empresa que proporcione las explicaciones oportunas «para más seguridad de todos».

Asimismo, instó a los responsables de la central a que abandonen su postura actual, «porque dando palos de ciego crean más incertidumbre» y no dejan claro si la central cesará su actividad o no.

Nuclenor planifica cerrar Garoña de forma definitiva antes de enero

Según informó «El Diario de Burgos«, las últimas modificaciones introducidas en el Senado mediante varias enmiendas del Partido Popular a la nueva Ley de Medidas Fiscales para la Sostenibilidad Energética durante la Comisión de Industria el pasado martes no van en favor de la viabilidad de la central de Garoña y ponen en jaque el futuro económico de la central.

Tras analizar las consecuencias de esta enmienda que hace «absolutamente inviable económicamente a la central», la dirección de Garoña empezó a planificar una posible parada definitiva del reactor a mediados de este mes, en torno al día 16, pese a que cuenta con licencia de actividad hasta el 6 de julio de 2013, después de que sus propietarios no solicitasen en tiempo y forma la renovación de la autorización para operar hasta 2019.

Se trataría de una «parada ordenada» del reactor por motivos «no técnicos», según indicaron a Servimedia desde Nuclenor, si bien no precisaron ni el motivo ni la duración de la misma.

Desde la compañía, que está participada a partes iguales por Iberdrola y Endesa, insistieron en que la decisión de la parada aún no está tomada y que se acordará en los próximos días. La decisión de hacer una parada deberá ser comunicada al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN).

El motivo sería evitar el pago de un millonario impuesto por la producción de residuos nucleares que entrará en vigor en enero si el Congreso no rechaza los cambios introducidos por el Senado en el proyecto de ley que determinará la nueva fiscalidad de las eléctricas.

Por su parte, fuentes de los trabajadores señalaron que la dirección ha comunicado al Comité de Empresa que existe la «posibilidad» de adelantar el cese de actividad de la central a diciembre porque, con la nueva tasa que impone la nueva ley obligaría a Nuclenor a desembolsar 150 millones de euros y ello hace «inviable» la situación de la empresa.

Los directivos de Nuclenor mantuvieron una reunión con los miembros del comité de empresa para transmitir a los trabajadores esta situación, con el fin de ir planificando las tareas necesarias para la parada definitiva del reactor.

No obstante, si la normativa se aprueba con la enmienda introducida por el PP, la planta burgalesa tendría que pagar 2.190 euros por cada kilogramo de metal pesado (uranio y plutonio) contenido en el combustible nuclear gastado que se extraiga definitivamente del reactor para su trasvase a la piscina una vez que éste haya parado.

En cambio, si el reactor se detiene definitivamente antes de que acabe el año y se extrae todo el combustible gastado antes de que entre en vigor la nueva ley, Nuclenor evitará el pago de ese nuevo impuesto.

Desde el CSN insisten en que el único escenario que se baraja es que la central de Garoña cese su actividad el 6 de julio de 2013. El Ministerio de Industria, Energía y Turismo opta por no hacer declaraciones.

La Diputación de Burgos pide a Nuclenor una «declaración pública» sobre el futuro de Garoña

Por su parte, el presidente de la Diputación de Burgos exigió a Nuclenor que realice una «declaración pública» sobre el futuro de la planta burgalesa.

«Es hora de que los responsables se manifiesten abiertamente por responsabilidad y porque se lo deben a esta provincia», aseveró César Rico antes de solicitar a Nuclenor que «de una vez por todas, termine con esta incertidumbre».

Ante esta situación, y las diversas formas de interpretar las últimas informaciones acerca de la extracción de combustible de la planta, pidió a la empresa que proporcione las explicaciones oportunas «para más seguridad de todos».

Asimismo, instó a los responsables de la central a que abandonen su postura actual, «porque dando palos de ciego crean más incertidumbre» y no dejan claro si la central cesará su actividad o no.

Soria asegura que el Gobierno está abierto a que nuevos operadores mantengan operativa a Garoña

Nuclenor, sociedad participada al 50% por Endesa e Iberdrola que gestiona Garoña, dejó expirar el plazo dado hasta el 6 de septiembre para presentar una solicitud de renovación de la autorización de funcionamiento de la central burgalesa hasta 2019.

«El Gobierno, así se lo ha manifestado a Endesa e Iberdrola, desea que no se infrautilice ningún tipo de capacidad de energía instalada que hay en España, mucho menos si es una capacidad que ya esta más que amortizada», ha asegurado el ministro de Industria, José Manuel Soria.

Siempre que el CSN determine que la central puede seguir funcionado, el Gobierno apoyará que así sea y «le da igual que sea con el operador actual o con otro», ha añadido Soria.

El ministro ha recordado que, en su día, el Ejecutivo vio «inexplicable» que los actuales propietarios de Garoña dejaran vencer el plazo para ampliar seis años la actividad de la central, máxime después de que el Gobierno diera «todos los pasos que tenía que dar» para que esta prórroga fuera posible.

El Gobierno tiene que velar por el interés general que, en este caso, pasa por que una capacidad de producción de energía no sea «infrautilizada», ha aseverado Soria.

El CSN ha recibido de Nuclenor recientemente, siguiendo con los plazos establecidos para el cierre de la planta atómica, la documentación asociada a la declaración de cese definitivo de la explotación de Garoña previsto para el próximo 6 de julio, según lo acordado por el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero.